La Conspiracion Del Angel Gabriel por David Canga Corozo - muestra HTML

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LA CONSPIRACIÓN DEL ÁNGEL GABRIEL

DAVID CANGÁ

COROZO Con este libro, que está especialmente dedicado a los “espíritus inquietos”, deseo rendir un merecido homenaje a la memoria de aquellos valiosos hombres que ya partieron, y cuyas acciones y obras me han servido de guía e inspiración. Hombres como Charles Fort, John Keel, Gordon Creighton, Héctor Burgos Stone, Andreas Faber-Kaiser y muchos más, quienes tuvieron la intuición y sabiduría para descubrir

el Establishment, y también la valentía

para denunciarlo. La Conspiración de Ángel Gabriel © David Cangá Corozo, 2013 davidcanga@gmail.com

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Intelectual Certificado IEPI Nº 004246

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Autor y Derechos Conexos Cámara Ecuatoriana del Libro ISBN: 978-9942-13-526-1 Ninguna parte de esta publicación puede ser

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de manera alguna por ningún medio, ya sea eléctrico, químico, de grabación o fotocopia, sin la previa autorización del autor. Diseño de la portada realizado por David Cangá Corozo y Alina Vela Villalobos

La imagen de la portada corresponde a

un cuadro titulado “El bautismo de Cristo”, el cual fue pintado en 1710 por el artista holandés Aert de Gelder, quien

fuera el más talentoso de los discípulos

de Rembrandt Versión digital Terminada en el mes de noviembre del 2013 Guayaquil – Ecuador PREFACIO

El mito y la superstición es lo que caracterizó al hombre antiguo. Los pueblos y culturas ancestrales tenían un sistema de creencias, en donde todos los ámbitos de su existencia estaban supeditados a la voluntad de dioses o espíritus. Lo sobrenatural era un

elemento intrínseco de su vida. Pero con

el paso del tiempo, el hombre fue comprendiendo mejor los fenómenos que lo rodeaban, sus esquemas mentales fueron cambiando y las sociedades

fueron evolucionando. Este fue encontrando explicaciones racionales

para aquellos fenómenos que sus

antepasados atribuían a dioses y

espíritus. La sociedad actual, la

sociedad del conocimiento, la

tecnología y las telecomunicaciones, se

ha distanciado tanto de aquellas culturas

ancestrales, que las ciencias modernas han expulsado a lo sobrenatural como

origen o causa de cualquier fenómeno

de la naturaleza. Para la astrofísica, no

hace falta que exista un “Creador”,

porque el Universo y la vida inteligente,

que sólo existe en el planeta Tierra,

son producto del “azar”, resultando que,

ahora, nosotros, los hombres modernos, le damos a los dioses y espíritus mencionados por los antiguos, la categoría de seres “mitológicos”.

Sin embargo, por más que las ciencias modernas se resistan a reconocerlo formalmente, existen fenómenos, a los que después de analizarlos y buscarles todas las explicaciones racionales posibles; a los que después de pasarlos por todos los filtros de lo explicable, no queda otra alternativa que catalogarlos como “sobrenaturales”. Pero las ciencias modernas no se pueden dar el lujo de reconocer que existen cosas que no

pueden explicar, y en ese caso, recurren al ocultamiento, la censura y la desinformación.

En 1962 Virginia Steen McIntyre era miembro de un grupo de geólogos del U.S Geological Survey, los cuales

habían sido contratados para determinar la antigüedad de Hueyatlaco, un sitio en

México, en donde fueron desenterradas sofisticadas herramientas de piedra. Los

resultados de las pruebas realizadas por

ellos, arrojaron para el sitio (y por ende para las herramientas) una antigüedad de 250.000 años. Cuando Steen McIntyre

intentó publicar los resultados de su investigación, encontró mucha resistencia de los círculos académicos. Pasaron años sin que alguna revista científica reconocida, aceptara publicar

los insólitos resultados sus pruebas de campo en Hueyatlaco, al mismo tiempo

que a sus espaldas, sus colegas y “amigos”, la calificaban de deshonesta, incompetente, estúpida y buscadora de publicidad.

¿Por qué tuvo problemas Virginia Steen McIntyre para publicar los resultados de sus pruebas? Por la

sencilla razón de que el procedimiento usual para las publicaciones en revistas científicas, es la entrega del artículo a otros científicos, para una previa revisión y crítica anónima. Como los 250.000 años datados para Hueyatlaco, contradicen los 13.000 años que antropología “oficial” atribuye a las primeras migraciones que llegaron al continente americano, es fácil comprender aquella censura. Publicar y aceptar esos resultados hubiera implicado, no solo el tener que

reescribir la historia mundial, sino la revisión y reestructuración de varias ciencias, como la geología y la arqueología, un precio muy alto a pagar, por un “simple artículo”.

El 23 de enero del 2013, se publicó en

varios medios de internet la noticia de que en Vladivostok, una localidad rusa cerca de la frontera con China y Corea del Norte, un residente de nombre Dimitri, había encontrado una extraña pieza de metal incrustada en un trozo de carbón. Dimitri contactó al Biólogo Valery Brier, el cual realizó análisis que

determinaron que la pieza se componía

en un 98% de aluminio y en un 2% de

magnesio. Esa piezas que tenía la forma de un diente de rueda con seis idénticos

dientes, cuyos intervalos entre engranaje eran particularmente grandes, en relación al tamaño de los dientes mismos. Todas esas características

sugerían que aquella pieza había sido creada artificialmente. El “problema”

era que el trozo de carbón en donde

había sido hallada incrustada, provenía de las minas Chernogodorodskiy Khakasis, a las que se atribuye una antigüedad de 300 millones de años!! Poco tiempo después la geóloga Sharon Hill, publicó en su blog un artículo

calificando la historia de risible y

restándolo interés científico. Para

Sharon Hill, el que aquella noticia no

hubiera sido publicada en un Journal

científico, era la principal evidencia de que esa no era una noticia confiable.

¿Por qué la noticia de la pieza metálica manufacturada, hallada en Rusia y datada en 300 millones de años de antigüedad no había sido publicada en un Journal científico? Pues por el mismo motivo que impidió que durante muchos años, Virginia Steen McIntyre pudiera publicar su artículo sobre los 250.000 años de antigüedad atribuidos a Hueyatlaco. Y es que el Establishment científico ortodoxo, está diseñado para mantener información “inconveniente” fuera de las revistas científicas, y el libro Forbidden Archeology, de Michael Cremo y Richard Thompson, está repleto de casos que demuestran que estas prácticas de censura y desinformación, han venido ocurriendo desde hace más de 100 años, y que la estrategia de desacreditar y arruinar la carrera de los científicos que presentan esos casos controversiales (como lo hicieron con Virginia Steen Mcintyre), ha sido también algo recurrente durante todo este tiempo. No es posible entender este

juego de intrigas, sin tener claro cómo funciona el mundo académico ortodoxo.

El ámbito académico, está regido por parámetros que se van estableciendo y moldeando acorde a los avances de la ciencia, una ciencia que es en esencia

materialista, y es con su enfoque

materialista, que ella, en sus distintas ramas, aborda e intenta explicar todos los fenómenos de la naturaleza. Como el materialismo es en esencia ateo, la

ciencia es, a su vez, en esencia atea, y ningún científico que se respete, puede,

bajo ningún parámetro, atribuir la intervención de alguna “Inteligencia Superior”, como posible explicación a algún fenómeno, y el dios “azar” ha, de

esta manera, reemplazado a los “dioses

mitológicos” de los antiguos. Así, según los astrofísicos, el tiempo y el espacio surgieron producto de la explosión de un átomo súper condensado, y sin explicar cómo apareció o de dónde salió ese átomo, añaden que a partir de esa explosión, de ese “Big Bang”, nacieron las galaxias, estrellas, sistemas y

planetas, como el planeta Tierra. Y así, como consecuencia de la cadena de

eventos “casuales” desencadenados por el Big Bang, un día apareció la primera célula en el planeta Tierra, dando origen a otra cadena de eventos y procesos “casuales” que dieron origen a la aparición de la especie humana. Partiendo de esta premisa, no es de sorprender que muchos científicos

“ortodoxos” consideren prácticamente

imposible, que exista en el cosmos otra especie inteligente como la humana, debido a que “el extremadamente

complejo proceso de casualidades, que

dieron origen a la vida en la tierra, es

muy poco probable que se pueda repetir

en algún otra planeta del cosmos!”

Sin embargo, aunque pocos,

han existido científicos que no se someten al Establishment, y han denunciado lo irracional que resulta la teoría de que la primera célula haya aparecido en el planeta Tierra, como producto del azar. Por ejemplo, el astrofísico Fred Hoyle, nos grafica esa incongruencia, utilizando la analogía de que un potente tornado, que pasara sobre un vertedero de metales, pudiera provocar que “por azar” se construyera un avión Boeing 747, con las piezas que salieran volando producto de su paso.

Y es que la célula, que es el ladrillo básico de los organismos vivos, es un elemento extremadamente complejo, compuesto de membrana, protoplasma y núcleo. Que se alimenta, respira, desasimila, tiene circulación y produce substancias químicas complejas y que es además capaz de reproducirse o transformarse. Tiene además proteínas que fueron previamente transformadas por el protoplasma, y que guardan un orden riguroso de posición, con distancias exactas e inalterables entre sí,

las cuales, que según la ley de las probabilidades, hubieran requerido de una sucesión de cien mil millones de intentos por segundo, durante trillones

de siglos. Sin embargo, en los centros

de enseñanza, se sigue enseñando ese dogma, disfrazado de ciencia, que es la

teoría de que la célula y la vida aparecieron por azar. Cualquier investigador que se aparte de la postura materialista de la ciencia, corre el riesgo de ser descalificado, porque lo sobrenatural o las inteligencias superiores o supra-humanas, simplemente NO EXISTEN!.

Así tenemos el caso de Diodoro Sículo, el famoso historiador del mundo antiguo, quien, en uno de los volúmenes de su “Historia Antigua”, describía el majestuoso recibimiento que Tolomeo dio al cortejo fúnebre de Alejandro Magno, con estas palabras: “Tolomeo fue recompensado por los

hombres y por los dioses, por haber honrado así la memoria de Alejandro.”

Y por este tipo de expresiones, donde

Diodoro sugiere la existencia de

Inteligencias superiores, los

historiadores modernos lo descalifican, como es el caso de C. H. Oldfather,

quien, en un extracto de la introducción

a su traducción de la obra de Diodoro, escribió que:

“Los libros II a V cubren un espectro mucho más amplio, y debido a la inclusión de abundante material mitológico, tienen un valor mucho menor”.

Este es un ejemplo claro de cómo los “científicos serios” miran por encima del hombro a aquellos quienes sostienen

que existen entidades y fuerzas supra- humanas que intervienen en los intereses de los humanos. Así es el criterio del actual mundo académico, y de “las personas cultas”, quienes están convencidas que no existen tales Inteligencias que influyan en la vida de los hombres. Y es justamente por esto, que el Dr. Gordon Creighton, fundador de la revista Flying Saucer Review, en un artículo manifestaba que:

“Siendo engreído y petulante, el hombre moderno ha descartado toda creencia en la existencia de demonios, junto con cualquier creencia en el Gran Poder que gobierna el Universo… Similarmente, la vasta mayoría de la humanidad SABE que los genios y las entidades de los OVNIs no existen. ¡Y qué bonita ventaja es esa para las entidades!”

Yo coincido con Gordon Creighton y con todos aquellos investigadores que, más allá de cualquier prejuicio, han podido descubrir o intuir el hecho de que existen tales Inteligencias Superiores, y que para bien o para mal, el hombre termina siendo sólo un títere al servicio de aquellas, las cuales se valen de diversos medios para manipularlo. Y existen muchas evidencias que sugieren que el dogma y la devoción religiosa, es quizás el más efectivo de estos medios.

Eso es lo que pretendo demostrar en la obra que a continuación presento al lector.

Antecedentes

A confesión de parte, relevo de pruebas..

Hay quienes han llegado a llamarme obsesivo, porque le he dedicado muchos años a la investigación del mismo tema: Las religiones como creación de seres alienígenas que, a lo largo de la historia de la humanidad, se han hecho pasar

por ángeles y dioses. Pero dentro de ese

vasto este panorama, lo que más ha

capturado mi interés, ha sido el caso de

YHWH (Yahvé o Jehová) el dios judeo-

cristiano, dios que es adorado por 14 millones de judíos, 2.200 millones de cristianos, y también por los 1.800 millones de musulmanes, ya que el dios mencionado en el Corán, aunque es llamado Allah, es para los musulmanes, el mismo dios del Pentateuco y los Evangelios. Esto nos da como resultado que, de los actuales 7.000 millones de habitantes del planeta Tierra, 4.014 millones, (casi el 60%) adore al mismo

dios, un dios bárbaro y sanguinario. Un dios injusto y vengativo, que aplaudía las matanzas brutales realizadas por Josué y David, pero que se enloquecía de las iras si se le presentaba de manera incorrecta un sacrificio ritual. Un dios

que mentía cínicamente y ordenaba el saqueo y la incineración de mujeres vivas. Un dios que sin compasión

ordenaba el asesinato de niños de

pecho, por las faltas cometidas por los

padres aquellos. En fin, ese dios que era y es el mal en sí mismo. Con razón Harold Bloom, en su libro “Jesús y

Yahvé: los nombres divinos” escribió

que “Yahvé era y es la personificación de Dios más misteriosa jamás

concebida por la raza humana”. Esto es algo que me desconcierta desde hace

varios años, lo confieso. Este fenómeno me resulta intrigante, porque pareciera que ese casi 60% de la población mundial que lo adora, está sometida a una especie de hipnosis o bloqueo

mental, que les impide abandonar el culto claramente irracional a ese

siniestro ser. Ellos están conscientes de toda la faceta maléfica que envuelve a aquella deidad, pero por algún extraño motivo, no lo pueden cuestionar. De manera que, un “creyente” puede horrorizarse ante el espectáculo de que un automovilista atropelle a un gatito, pero al mismo tiempo inmutarse, ante el pasaje bíblico en el que Yahvé, por medio de Samuel, le ordena a Saúl que “mate a todos los hombres, mujeres y niños recién nacidos de Amalec, y no les tenga compasión” (1-Samuel 15: 2- 3). En mi anterior libro “Desenmascarando a Yahvé”, yo partía de la premisa de que Jesús había sido enviado para combatir y desenmascarar Yahvé. En aquella época yo estaba convencido de que, al contradecir las leyes dictadas por Yahvé, Jesús estaba cumpliendo su misión de combatirlo. Y para demostrar la falta de vínculo entre esos dos personajes, planteaba yo la pregunta:

¿Si Yahvé dictó leyes de vigencia eterna, como la lapidación de las adúlteras, por qué enviaría luego a un supuesto hijo a derogar sus propias leyes? Sin embargo, hoy, casi 5 años después, mi perspectiva es otra, ya que, aunque reconozco que en su discurso público,

Jesús combatió ciertas leyes de Yahvé, en efectos prácticos, su gestión no vio frutos, porque sus mismos apóstoles, los

apóstoles que Jesús instruyó en persona,

no sólo que no combatieron a Yahvé,

sino que lo defendieron a capa y espada,

al mismo tiempo que acusaban a los judíos de no entender sus propias Escrituras!. Esto se materializó en el hecho, de que la religión creada por Jesús, arrebató sus Escrituras a los

judíos, y adoptó como dios al dios de

aquellos, al malvado Yahvé. Esto tiene tanto sentido, como el hipotético caso de que, siendo yo un pacifista, y

convirtiéndome en el líder de un

movimiento pacifista mundial, que promueva la solidaridad, la tolerancia y la paz, adopte, como ícono y guía a

seguir, a Hitler, a ese Hitler que por odio, ordenó la matanza de millones de personas!! Y que yo, el líder del movimiento pacifista, le arrebate a los nazis, el libro escrito por Hilter, y use ese libro, como las escrituras bases de mi movimiento pacifista, al mismo tiempo que acuso a los nazis, de no entender su propio libro guía, (que les he arrebatado) ni entender correctamente

las enseñanzas de Hitler. Esta es la inconsistencia fundamental del cristianismo, que mientras promueve el amor, la paz, el perdón, y la solidaridad, al mismo tiempo adora a un dios que representa todo lo contrario a eso.

Esta extraña situación me hizo replantearme mis anteriores premisas, lo cual me llevó a un nuevo estadio.

Ahora me cuestiono si es que en realidad la misión de Jesús fue derrocar a Yahvé. Muchas especulaciones se pueden hacer, pero el hecho concreto es que, en efectos prácticos, la venida al

mundo y prédica de Jesús, en vez de afectar, más bien le resultaron

beneficiosas a Yahvé, ya que la religión creada por Jesús, adoptó a ese dios, y

esa nueva religión, se convirtió en el trampolín que convirtió, al antiguo y poco influyente dios tribal de los judíos, en la deidad tan poderosa en influyente

que en la actualidad es. Entonces, así

como en mi anterior libro, y con un

enfoque diferente, planteaba yo la incompatibilidad entre Jesús y Yahvé con la pregunta de ¿Por qué Yahvé se sabotearía a sí mismo, enviando a un hijo que lo contradiga?, ahora, me

planteo esta pregunta: ¿Si en verdad Jesús vino para combatir a Yahvé, por

qué entonces los apóstoles que él personalmente instruyó, y la religión que él fundó, defendieron a Yahvé y lo adoptaron como dios? ¿Era realmente la misión de Jesús desenmascarar a Yahvé, o era más bien su misión engrandecerlo, creando una nueva religión que le sirva de trampolín y plataforma para conquistar media humanidad?

El Maestro Oswaldo Guayasamín, alguna vez dijo sobre su obra: “Mi pintura es para herir, para arañar y golpear en el corazón de la gente. Para mostrar lo que el Hombre hace en contra del Hombre”.

Yo me robo un poco las palabras del maestro, y digo que:

“Mis escritos son para herir y para sabotear, en la medida de la resonancia de mis actos, a este poderoso sistema, y para denunciar lo que hacen los dioses en contra del hombre”

Cangá Corozo Mi querido Orugario: Me asombra que me preguntes si es esencial mantener al paciente ignorante de tu propia existencia. Esa pregunta, al menos durante la fase actual del combate, ha sido contestada para nosotros por el “Alto Mando”. Nuestra política, por el momento, es la de ocultarnos. Por supuesto, no siempre ha sido así. Nos encontramos, realmente, ante un cruel dilema. Cuando los humanos no creen en nuestra existencia perdemos todos los agradables resultados del terrorismo directo, y no hacemos brujos (hechizos). Por otra parte, cuando creen en nosotros, no podemos hacerles materialistas y escépticos. Al menos, no todavía. Tengo grandes esperanzas de que aprenderemos, con el tiempo, a emotivizar y mitologizar su ciencia hasta tal punto que lo que es, en efecto, una creencia en nosotros (aunque no con ese nombre) se infiltrará en ellos mientras la mente humana permanece cerrada a la creencia en el Enemigo. La “Fuerza Vital”, la adoración del sexo, y algunos aspectos del Psicoanálisis pueden resultar útiles en este sentido. Si alguna vez llegamos a producir nuestra obra perfecta —el Brujo Materialista, el hombre que no usa, sino meramente adora, lo que vagamente llama “fuerzas”, al mismo tiempo que niega la existencia de “espíritus”—, entonces el fin de la guerra estará a la vista. Pero, mientras tanto, debemos obedecer nuestras órdenes. No creo que tengas mucha dificultad en mantener a tu paciente en la ignorancia. El hecho de que los “diablos” sean predominantemente figuras cómicas en la imaginación moderna te ayudará. Si la más leve sospecha de tu existencia empieza a surgir en su mente, insinúale una imagen de algo con mallas rojas, y persuádele de que, puesto que no puede creer en eso (es un viejo método de libro de texto de confundirles), no puede, en consecuencia, creer en ti. No había olvidado mi promesa de estudiar si deberíamos hacer del paciente un patriota extremado o un extremado pacifista. Todos los extremos, excepto la extrema devoción al Enemigo, deben ser estimulados. No siempre, claro, pero sí en esta etapa. Algunas épocas son templadas y complacientes, y entonces nuestra misión consiste en adormecerlas más aún. Otras épocas, como la actual, son desequilibradas e inclinadas a dividirse en facciones y nuestra tarea es inflamarlas.

Extracto de Las cartas del Diablo*, de C.S. Lewis

(1942)

  • El libro “Las cartas del Diablo” tienen su origen a partir de los artículos que en el periódico Manchester

Guardian, y bajo el título de The

Screwtape letters (Las cartas de

Escrutopo) escribía el autor británico C. S. Lewis. El contenido consiste en treinta y un cartas supuestamente escritas por el demonio Escrutopo, (un demonio anciano muy experimentado y malvado)

a su sobrino Orugario, que era un demonio principiante. CAPITULO I LA HISTORIA PREDILUVIANA SEGÚN LAS FUENTES HEBREAS

“Las voces de las lisonjas se han oído a menudo y las deidades han aparecido en formas tan visibles que han obligado a todo aquel que no es insensible o endurecido en la impiedad a confesar la presencia de los dioses”

Tulio Cicerón Natura Deorum”

…Ni Dios ni el Diablo se movieron de donde estaban, y Jesús añadió, irónico, Ah, preferís ir en barca, pues mejor, sí señores, os llevaré hasta la orilla, para que todos puedan, al fin, ver a Dios y al Diablo en sus figuras propias, y que vean lo bien que se entienden y lo parecidos que son.

Extracto de “El Evangelio según Jesucristo”

Después me llevaron a un sitio cuyos habitantes son como el fuego ardiente, pero cuando desean aparecen como

humanos. (1-Enoc 17: 1)

El nombre del cuarto es Panamu’el, éste mostró a los hijos de los hombres lo amargo y lo dulce y les reveló todos

los secretos de su sabiduría: les enseñó a los humanos a escribir con tinta y papiros y son muchos los que se han descarriado a causa de ello, desde el

comienzo hasta este día. Porque los hombres no han sido traídos al mundo con el propósito de afianzar su creencia en la tinta y el papel, sino que los humanos han sido creados con la intención de que vivieran puros y justos para que la muerte que todo lo

destruye no pudiera alcanzarles. Pero por culpa de este conocimiento suyo, el poder de ella me devora. (1-Enoc 69:

-9-11)

LAS FUENTES Y SUS ORIGENES

Debido a que el contexto de este trabajo investigativo está directamente conectado con el desarrollo del Judaísmo, Cristianismo e Islam, y los vínculos que las tres religiones guardan entre sí, serán aquellos libros sagrados las principales fuentes usadas durante el desarrollo de esta obra. Ese desarrollo se hará de forma cronológica, por lo tanto, serán las fuentes hebreas las primeras que analizaremos, por ser la primera tradición que apareció de entre las tres antes mencionadas.

En el mundo occidental, por ser predominantemente cristiano, es a través de la Biblia cristiana que se conocieron

las Escrituras hebreas, y esto debido a que el cristianismo se originó a partir del judaísmo. La escisión del judaísmo, que dio origen al Cristianismo, se produjo debido al aparecimiento y

prédica de Jesús. Cuando Jesús y sus apóstoles predicaban, no existía la

Biblia cristiana, pues ellos predicaban a

partir de las Escrituras Hebreas, mantenidas en rollos, Escrituras que posteriormente serían conocidas como

la Tanaj. En el siglo III la Tanaj se tradujo al griego, que era el idioma de las comunidades judías residentes en las

ciudades griegas del Mediterráneo, como Alejandría. A esa traducción se la denominó la Septuaginta, pues eran setenta los estudiosos involucrados en su traducción. En esta Septuaginta fueron incluidos textos que, por ser más recientes, no constaban en los originales en idioma hebreo. Estos adicionales serían conocidos más adelante como los

deuterocanónicos.

Las versiones más valiosas

de la Biblia hebrea son las traducciones al griego. Muchos de los manuscritos griegos son más antiguos que los

manuscritos hebreos. Los manuscritos más importantes de este tipo son el Codex Vaticanus (en la Biblioteca del Vaticano), el Codex Sinaiticus y el Codex Alejandrinus (ambos se

encuentran en el Museo Británico). A partir del Concilio de Nicea, los líderes cristianos empezaron a hacer una clasificación de libros, para escoger los que serían incluidos en el canon definitivo. Muchos libros que no fueron incluidos en ese canon, hoy son

conocidos como libros apócrifos. A partir de ese Concilio, y en futuro Concilios, como el de Laodicea en el año 363, y el de Trento en 1546, se fueron excluyendo libros que los líderes del clero consideraban inconvenientes.

En diciembre de 1945, en un pueblo egipcio llamado Nag Hammadi, unos campesinos hallaron cerca de mil páginas en papiro, cuya antigüedad se remonta muy posiblemente al siglo IV d.C. Entre estos hallazgos, se encuentran traducciones originales del griego al copto, que contienen evangelios como el

de Tomás, el de Felipe, el Apocalipsis, tratados teológicos y palabras atribuidas

a Jesús. Estos hallazgos, son considerados por la Iglesia como apócrifos, pues tienen una evidente orientación gnóstica. Actualmente varios académicos consideran al de Tomás, como el más antiguo de todos los evangelios, pero este, no aparece en el canon bíblico.

Por otro lado, a finales de 1946, tres pastores beduinos descubrieron accidentalmente una serie de manuscritos ocultos en la cueva de Qumrán, a la que posteriormente se la denominó número 1 (Q1). Esta cueva se encuentra en las cercanías del Mar Muerto, por lo que más adelante se denominaría a toda esta serie de textos,

como los escritos o Rolllos del Mar Muerto. Los manuscritos del Qumrán son importantes porque nos permiten conocer mejor el judaísmo rabínico del siglo II a.C., entender los orígenes del cristianismo y del moderno judaísmo. Estos documentos se relacionarían con una secta judía de comienzos de la era, llamados los esenios.

Mi intención al hacer esta reseña histórica, es que el lector conozca el origen de algunas de las fuentes a las que más frecuentemente acudiremos a lo largo de esta obra. Por ejemplo, dentro de los textos hallados Qumrán, se encuentran fuentes como El libro de Enoc, El libro de los Jubileos, y

el Genesis Apocryphon, y estas tres

fuentes, serán consultadas

recurrentemente, porque ellas

corroboran y complementan las fuentes

“oficiales”. Y dentro de los textos

encontrados en Nag Hammadi, el

evangelio de Tomás, por ser el más

antiguo, también será importante para el

desarrollo de esta obra. El lector se

encontrará muchas veces, con la contrastación entre fuentes “oficiales”, y “apócrifas” Un ejemplo de la contrastación de fuentes, es el asunto de la entrega de las leyes a Moisés. Según el Exodo bíblico, después que el pueblo hebreo fue rescatado de Egipto, Dios les dictó leyes a través de Moisés, ya que Moisés se entrevistó personalmente con la deidad en la cima del Monte Sinaí:

Yahvé bajó a la cumbre del monte Sinaí, y desde allí llamo a Moisés. Y Moisés subió hasta la cumbre (Exodo 19:20)

Pero en el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo, uno de los fundadores de la teología cristiana, contradice la versión del Exodo, al afirmar que, no fue Dios, sino un ángel quien desde la cumbre del Sinaí, llamó a Moisés le dictó las leyes a Moisés.

Este es el mismo Moisés que dijo a los hijos de Israel: Dios os levantará un profeta como yo de entre vuestros hermanos. Este es aquel que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y el que recibió palabras de vida para darnos. (Hechos 7:37-38)

¿Y entonces, a quién le creemos, a la versión del Exodo, que dice que quien hablaba con Moisés era Dios mismo, o a las palabras del apóstol Pablo, que dice que no era Dios, sino un ángel? Pues bien, parece que la razón la tenía Pablo, ya que el libro de los Jubileos, uno de los libros más valiosos de todos los pseudoepigráficos o apócrifos del Antiguo Testamento (libro fundamental para el desarrollo de esta obra) confirma que era un ángel quien hablaba con Moisés desde la cumbre del Sinaí. De hecho, el libro de los Jubileos es la historia que en primera persona, ese ángel le cuenta a Moisés, cuando ambos se reúnen durante cuarenta días y cuarenta noches en la cima del Sinaí. Una vez hechas estas reseñas y puntualizaciones, ya podemos meternos de lleno en esta extensa obra.

EL GENESIS HEBREO En el ámbito de la Creación, tal cual se describe en las Escrituras Hebreas, el libro del Génesis nos va relatando cómo, día a día y paso a paso, se fueron creando el cielo y la Tierra, la luz y el firmamento. Nos relata cómo se

separaron las aguas, dando paso al suelo seco. Se narra cómo se ordenó que la tierra dé semillas y que los árboles den frutos. Cómo se crearon “lámparas en el cielo”. Cómo se crearon los monstruos marinos y todos los

animales que viven en el mar, las aves y los animales terrestres de todas las especies. Hasta que la narración llega al punto culminante en que:

Entonces dijo Elohim: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y tenga dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo, el ganado, y en toda la tierra, y sobre todo animal que se desplaza sobre la tierra.” (Génesis 1: 26)

Y así fue creado el hombre, a imagen y semejanza de sus Elohim. Después, los creadores (Elohim), dan al hombre dominio sobre la tierra, los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales, y sobre todos los demás elementos de la creación. Luego el relato nos dice:

Dios vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno. Y fue la tarde y fue la mañana del sexto Día. (Génesis 1: 31)

Es decir que, él o los creadores, se sorprendieron de que su creación resultó buena. Es como si la creación hubiera sido un experimento de resultados positivos, y “Así fueron terminados los cielos y la tierra y todos sus ocupantes”. Este relato de la creación, que encontramos en el génesis bíblico, no nos relata cómo ni cuándo fueron creados los ángeles, que son seres mencionados más tarde en las escrituras hebreas y cristianas. Ese vacío lo podemos llenar si revisamos el relato de la creación del Libro de los Jubileos, el cual nos dice:

En el primer día creó el cielo superior, la tierra, las aguas, todos los espíritus que ante el sirven, los ángeles de la faz, los ángeles santos, los del viento de fuego, los ángeles de la atmósfera respirable, los ángeles del viento de niebla, de tiniebla, granizo, nieve y escarcha, los ángeles del trueno y los relámpagos, los ángeles de los vientos de hielo y calor, de invierno, primavera verano y otoño, y todos los vientos de la obra de los cielos y tierra, los abismos, la tiniebla [el atardecer y la noche], la luz, la aurora y el crepúsculo, que él preparó con la sabiduría de su corazón. (Jubileos 2: 2-2) A continuación, en el relato de los Jubileos, se describe que estos seres, los ángeles, apenas fueron creados, alabaron y veneraron a su creador: Entonces vimos su obra, y lo bendijimos y alabamos en su presencia a causa de toda ella, pues había hecho siete grandes obras en el primer día. (Jubileos 2: 3)

Aquí, desde el comienzo mismo de la historia se nos sugiere lo importante que para la deidad era la veneración. Todo parece indicar que esos seres que, según el génesis bíblico, crearon al hombre a su imagen y semejanza, son los mismos seres que, según el libro de los Jubileos, llevaron todos los animales al sitio donde estaba ese hombre recién creado, ese Adán:

En los días de la segunda semana llevamos a Adán, por orden del Señor, todas las bestias, animales, aves, reptiles y seres acuáticos, según sus especies y formas. (Jubileos 3: 1)

Hasta aquí, analizando esta parte del relato de la creación, tanto del Génesis bíblico, como del libro de los Jubileos, nos encontramos con un panorama en dónde hay una deidad superior, la cual tiene a su servicio deidades menores o ángeles, y todos ellos en conjunto son los que llevan a cabo la creación. Así, en el caso de la creación del hombre, según el génesis bíblico, es la deidad la que le propone o le ordena a sus subalternos, que entre todos, se den a la tarea de crear al hombre:

Entonces dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza… (Génesis 1: 26)

Y luego de creado el hombre, los creadores crearon a la mujer: Nuevamente fue esa una iniciativa de la deidad, la cual se dirige a sus subalternos…

El Señor nos dijo: No es bueno que esté el hombre solo: hagámosle un auxiliar como él. Y el Señor nuestro Dios, le infundió un sopor, de manera que se durmió. Tomó para formar a la mujer uno de sus huesos. Y así lo hizo: aquella costilla de la mujer. Y arregló con carne su lugar tras formar a la mujer. (Jubileos 3: 3-5)

Y así, en conjunto la deidad y sus subalternos crearon al hombre, y así mismo, en conjunto ellos crearon a la mujer. Sigue el relato en el libro de los Jubileos:

Cuando Adán hubo pasado cuarenta días en la tierra dónde fue creado, lo llevamos al Jardín del Edén, para que lo labrara y guardara, y a su mujer, a los ochenta días, tras los cuales entró en el Jardín del Edén. Por esto se escribió un mandamiento en las tablas celestiales sobre la parturienta… (Jubileos 3: 9)

En este caso, vemos que son los

subalternos, quienes, por orden de la deidad, llevan al hombre “desde el sitio donde fue creado hacia el Jardín del Edén”. Es decir que, no fue el Edén el sitio en donde fue creado el hombre, sino que fue llevado allá, 40 días después de su creación. Y con respecto a la pareja del hombre, ella fue llevada al Edén después de 80 días de su creación. Se mencionan también unas “tablas celestiales”, dispositivos que serán frecuentemente citados en el transcurso de esta obra.

En este punto cabe hacer una puntualización: En el texto Bíblico existen dos versiones de la creación del hombre, siendo la primera la que se detalla en Génesis 1: 27, en la que la deidad crea al hombre y la mujer al mismo tiempo: “Hombre y mujer los creó”. Sin embargo, en la segunda versión, que se haya en el segundo capítulo del Génesis, nos encontramos con que primero la deidad, de polvo de la tierra crea al hombre (Gen 2: 7) solamente al hombre, siendo la mujer creada más adelante, cuando la deidad pensó que “no era bueno que el hombre esté solo”, y al ver que los animales y bestias no satisfacían “todas las necesidades del hombre”, es que se decide crear a la mujer, haciendo caer al hombre en un sueño profundo, y tomando de él una costilla (Génesis 2: 27-28). Esto, sumado al relato de Jubileos de que la mujer fue llevada al Edén recién a los ochenta días de que entrara allí Adán, han dado cabida a la versión de que, no fue Eva la primera mujer de Adán. La primera mujer de Adán, habría sido la que fue creada al mismo tiempo que él (Génesis 1: 27), una tal Lilith. De esta Lilith se cuenta que, por haber sido creada al mismo tiempo que Adán, ella mostraba una actitud altiva y se negaba a ser dominada por aquél, de manera que, cuando Adán deseaba tener relaciones sexuales con ella, Lilith se sentía ofendida por la postura acostada que él le exigía. «¿Por qué he de acostarme debajo de ti? —preguntaba—: yo también fui hecha como tú, y por lo tanto soy tu igual». Como Adán trató de obligarla a obedecer, Lilit, encolerizada, pronunció el nombre mágico de Dios, se elevó por los aires y lo abandonó. Saliendo del Edén fue a dar a las orillas

del Mar Rojo (hogar de muchos demonios). Allí se entregó a la lujuria

con éstos, dando a luz a los lilim, seres cubiertos de pelos. Cuando tres ángeles de Dios fueron a buscarla, ella se negó. El cielo la castigó haciendo que muriesen cien de sus hijos al día. Desde entonces las tradiciones judías medievales dicen que ella intenta vengarse matando a los niños menores de ocho días, incircuncisos. En el misticismo judío se la considera un demonio nocturno, que se aprovecha de la eyaculación espontánea de los hombres que duermen solos. En general las referencias a Lilith las encontramos en las leyendas y fuentes no oficiales hebreas. La única mención en la Tanaj,

de Lilith aparece en Isaías 34:14:

‫פגשו ציים את־איים ושעיר על־רעהו יקרא‬ ‫אך־שם הרגיעה לילית ומצאה לה מנוח׃‬

En la Biblia de Jerusalén el pasaje se traduce como: «Los gatos salvajes se juntarán con hienas y un sátiro llamará al otro; también allí reposará Lilit y en él encontrará descanso».

Retornado a la secuencia de la creación del libro de los Jubileos, el texto nos aporta información que nos aclara un poco el panorama:

Durante el primer septenario del primer jubileo estuvieron Adán y su mujer en el Jardín del Edén, labrando y guardándolo, pues le dimos labor y le enseñábamos a hacer cuanto es propio del trabajo. 3: 15)

En estos dos pasajes vemos que los dioses subalternos o ángeles, declaran cómo interactúan con el hombre y su mujer. Cuando dicen: “les dimos labor y le enseñábamos a hacer cuanto es propio del trabajo”, queda revelado que la función de los ángeles es instruir al hombre. Esto tiene mucho sentido, pues nadie nace sabiendo, y si el hombre y la mujer eran seres recién creados, pues era lógico suponer que no tuvieran nociones de cuáles eran sus funciones, y para eso estaban los ángeles, sus co- creadores. Luego el relato continúa y llegamos al punto de la expulsión de Adán y Eva del Paraíso. Sobre este hecho, las versiones de la Biblia y del Libro de los Jubileos son prácticamente idénticas. Al hombre y la mujer se les advierte que pueden comer de la fruta todos los árboles del Paraíso, menos de la del árbol del Bien y el Mal. Luego aparece un ser al que se denomina “la serpiente”, y este ser, tienta a la mujer a comer la fruta prohibida. La mujer cede y arrastra al hombre a su error, y por eso son expulsados del Edén. Según la versión bíblica:

Entonces la serpiente, que era el más astuto de todos los animales del campo que Dios había hecho, dijo a la mujer: —¿De veras Dios os ha dicho: “No comáis de ningún árbol del Jardín”? La mujer respondió a la serpiente: —Podemos comer del fruto de los árboles del Jardín. Pero del fruto del árbol que está en medio del Jardín ha dicho Dios: “No comáis de él, ni lo toquéis, no sea que muráis.” Entonces la serpiente dijo a la mujer: —Ciertamente no moriréis. Es que Dios sabe que el día que comáis de él, vuestros ojos serán abiertos, y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal. (Génesis 3: 1-5)

Según la versión del libro de los Jubileos:

Al final de los siete años que pasó allí, siete años exactos, el diecisiete del segundo mes, llegó la serpiente, se acercó a la mujer y le dijo: -¿El Señor os ha ordenado no comer ningún fruto de los árboles del jardín? Ella respondió: -De todos los frutos de los árboles del jardín nos ha dicho el Señor: «Comed»; pero del fruto del árbol que está en medio del jardín nos ha dicho: «No comáis, ni lo toquéis, no sea que muráis». Dijo la serpiente a la mujer: -No es que vayáis a morir, sino que sabe el Señor que, el día en que comáis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conociendo el bien y el mal. (Jubileos 3: 17- 19) Aunque ambas versiones son prácticamente idénticas, hay un detalle – que no es un detalle menor- que las diferencia: Mientras la serpiente de la versión bíblica le dice a Eva que al comer de la fruta prohibida, ella (Eva) sería como Dios, por el conocimiento que adquiriría, en cambio en la versión del libro de los Jubileos, la serpiente le dice a Eva que comiendo de esa fruta prohibida, podría llegar a ser como los dioses.. Esto nos sugiere que hay más de una deidad. Otro detalle que está implícito luego de leer ambos relatos, es que, el tema del conocimiento era una cuestión fundamental: Ya vimos antes que la función de los ángeles co- creadores era darles ciertos conocimientos, ciertas guías, pero parece que no estaba presupuestado que los recién creados adquieren demasiado conocimiento, y los creadores no iban a permitir que el hombre, por medio del conocimiento, llegue a ser como uno de ellos. Luego de que el hombre y la mujer comieron de la fruta del árbol prohibido: Y Dios dijo: —He aquí que el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros, conociendo el bien y el mal. Ahora pues, que no extienda su mano, tome también del árbol de la vida, y coma y viva para siempre. 3: 22)

La versión bíblica que nos cuenta la preocupación de los creadores porque el hombre se vuelva como ellos, es complementada con la que, sobre el mismo suceso, continúa relatando el libro de los Jubileos: Dios expulsó del Jardín del Edén a todo mortal que allí había: todos fueron dispersados, según sus especies y naturaleza, hacia el lugar que se les había creado. Pero sólo a Adán permitió cubrir sus vergüenzas entre todas las bestias y animales.

Por eso fue ordenado en las tablas

celestiales a cuantos conocen el temor de la ley que cubran sus vergüenzas y no se descubran… A primeros del cuarto mes salieron Adán y su mujer del Jardín del Edén y moraron en la tierra de Elda, su

país de origen. (Jubileos 3: 29-32) Del análisis de estos primeros pasajes, se pueden sacar varias primeras conclusiones: Es evidente que a los dioses creadores les preocupaba que el hombre “supiera demasiado”, y otro asunto que resalta es el hecho de que se vuelvan a mencionar esas “tablas celestiales”, que parecieran ser una especie de bitácoras, en las que ya existían previamente registrados eventos importantes. Bitácora que les guiaría sobre cómo proceder en cuanto a la especie humana recién creada. Después el texto nos dice que, luego de su expulsión, Adán y Eva regresan a Elda, su sitio de origen. Esto confirma que no era el Edén su lugar de origen, sino que fueron llevados allí luego de ser creados en otro sitio; Pues ahora sabemos el nombre de ese otro sitio, Elda, sitio al que regresarían luego de su expulsión del Paraíso.

LA DESCENDENCIA DE ADAN Y EVA

Luego de su expulsión del Edén, Adán y Eva se instalan en Elda. No tenemos mayores referencias sobre qué era o donde quedaba ese sitio Elda, pero sí se nos relata qué pasó allí:

Adán puso a su mujer el nombre de Eva. No tuvieron hijos durante el primer jubileo, tras el cual la conoció. Y él trabajaba la tierra como había aprendido en el Jardín del Edén. (Jubileos 3: 33-35)

El pasaje cuando nos dice sobre la pareja de, que “no tuvieron hijos durante el primer jubileo, tras el cual la conoció”, nos está diciendo que después del primer jubileo Adán tuvo encuentros sexuales con su mujer. Cabe puntualizar que, de acuerdo a esta fuente, un jubileo es una medida temporal que comprende un período de 50 años. Cuando el relato dice que “la conoció”, se está refiriendo a que Adán la tomó sexualmente, y este encuentro sexual tuvo resultados:

En el tercer septenario del segundo jubileo, parió Eva a Caín, y en el cuarto a Abel, y en el quinto a su hija Awan. (Jubileos 4: 1)

Mientras el relato del libro de los Jubileos nos dice que los hijos de Adán y Eva fueron primero Caín, luego Abel, y luego una niña de nombre Awan, el relato bíblico sólo nos narra los nacimientos de Caín y Abel, y no menciona el nacimiento de Awan.

El hombre conoció a Eva su mujer, la cual concibió y dio a luz a Caín. Entonces ella dijo: “¡He adquirido un varón de parte de Dios!” Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín labrador de la tierra. (Génesis 4: 1-2)

El hecho de usar las fuentes extra- bíblicas, para llenar los vacíos de la fuente bíblica, nos permitirá armar un rompecabezas muy grande e importante. Que el lector preste mucha atención a la reconstrucción de los árboles genealógicos que empezaremos a armar de aquí en adelante, a partir de la descendencia de Adán y Eva, pues eso nos ayudará a comprender los motivos subyacentes de muchas situaciones transcendentales que no están declaradas abiertamente en las fuentes “oficiales”.

Retomando el hilo del relato, nos encontramos con el hecho de la convivencia de los hijos de Adán y Eva. Amabas fuentes coinciden en que Caín mató a Abel, porque Caín estaba celoso de que la deidad prefiriera el animal sacrificado de su hermano Abel, antes que los frutos del campo que él (Caín) le había ofrendado, ojo con el detalle de que la deidad haya preferido un animal sacrificado a su nombre, pues esto marcará una tendencia. Por ese crimen, Caín fue declarado maldito por la deidad. Habíamos dicho que sobre este hecho, los relatos del Génesis bíblico y del libro de los Jubileos, eran prácticamente idénticos, salvo por el hecho, no poco importante, de que en la versión de los Jubileos, se vuelven a mencionar las “tablas celestiales”: A comienzos del tercer jubileo, Caín mató a Abel, porque Dios aceptaba la ofrenda de sus manos, pero no su sacrificio. Lo mató en el campo, y su sangre clamó de la tierra al cielo, quejándose por el muerto. El Señor reprendió a Caín a causa de Abel, por haberlo matado. Lo hizo errante sobre la tierra a causa de la sangre de su hermano y lo maldijo. Por eso se escribió en las tablas celestiales: «Maldito sea quien hiera a otro con maldad» (Jubileos 4: 2-5)

Vemos cómo, nuevamente un hecho de connotación importante, es registrado en las “tablas celestiales”. La versión bíblica de lo que pasa después, no es menos interesante, pues narra que Caín se queja ante la deidad de que, producto de esa maldición, cualquiera que lo vea lo mataría. La deidad le responde que no se preocupe, que el que lo ataque será castigado siete veces, y luego de decir eso, la deidad puso una señal sobre Caín, “para que no lo matase cualquiera que lo hallase”. A continuación, partió Caín hacia la tierra de Nod, al oriente del Edén. De este relato podemos deducir varias cosas, el hecho de que

Caín se preocupe de que alguien lo

pueda matar, nos sugiere, o que existían algún tipo de seres no humanos, como los ángeles, o ángeles mismos, que lo podían matar, o que existían otros seres humanos (de los cuales no se narra su creación), que también lo podían matar. Pero lo crucial es que, sea quienes fueren aquellos potenciales victimarios de Caín, el hecho de que una marca puesta sobre él, los mantenga a raya de atacarlo, nos dice que entre todos los habitantes que había en ese momento en la tierra y en los cielos, existía un conocimiento general de que aquella marca tenía un significado muy importante. Quizás esa marca le daba a Caín un status casi divino, eso explicaría que aquella sirva para mantener a raya a cualquier atacante. Si esto fuera así, entonces significaría que, a pesar de que los creadores hicieron a la especie humana a su imagen y semejanza, tenían estas deidades ciertas características que aun los distinguían y diferenciaban de los humanos.

Una de mis fuentes para escribir este libro, es la compilación “Mitos Ancestrales del Pueblo

Hebreo”, que en su blog, han recopilado los investigadores Robert Graves y

Raphael Patai. Uno de esos mitos, nos

cuenta que, cuando la deidad maldijo a Caín, le impuso siete castigos (un hambre voraz que nunca se saciaba, la decepción en todos sus deseos, una perpetua falta de sueño, entre otros), y

que hizo que un cuerno brotara de su frente.. Yo sospecho que este cuerno en la frente de Caín, era la marca o señal que, al hacerlo lucir semejante a los creadores, lo protegería del ataque de cualquier ser. En este sentido, mi sospecha es que las entidades que crearon al hombre, tenían también algún tipo de cuernos, o tocado con cuernos sobre sus cabezas. Luego de la expulsión y maldición de Caín, el libro de los Jubileos nos narra que Adán y Eva, después de hacer luto por la muerte de Abel, tuvieron un nuevo hijo, al que pusieron de nombre Set, y luego tuvieron una hija, a la pusieron de nombre Azura. Cabe resaltar que el relato bíblico sí nos relata el nacimiento de Set, pero no nos narra el nacimiento de Azura. Entonces tenemos el panorama que, según la Biblia, los hijos de Adán y Eva, de los que se da el nombre son Caín, Abel y Set, aunque el Génesis menciona que tuvieron luego otros hijos e hijas (Génesis 5: 3-4), mientras que el libro de los Jubileos nos da los nombres de cinco de los hijos de Adán y Eva, que son en este orden; Caín, Abel, Awan (hembra), Set y Azura (hembra).

A continuación, el Génesis nos narra sobre que Caín empieza a tener descendencia:

Caín conoció a su mujer, y ella concibió y dio a luz a Enoc. Caín edificó una ciudad a la cual Llamó según el nombre de su hijo Enoc. 4: 17)

El texto bíblico no nos da el nombre de la mujer que tomó Caín, pero el libro de los Jubileos sí:

Caín tomó por mujer a su hermana Awan, que le parió a Henoc al final del cuarto jubileo. En el año primero del primer septenario del quinto jubileo se construyeron casas en la tierra, y Caín construyó una ciudad a la que dio el nombre de su hijo Henoc. (Jubileos 4: 8-9)

A continuación, tanto el Génesis como el libro de los Jubileos, nos detallan la descendencia de Caín. Génesis nos cuenta que Enoc, el hijo de Caín y Awan, tuvo un hijo de nombre Irad, este tuvo un hijo de nombre Mejuyael. Mejuyael tuvo un hijo de nombre

Metusael, el cual tuvo un hijo de nombre Lamec. Este Lamec tuvo dos mujeres: Ada y Zila. De la unión de Lamec y Ada, nacieron Jabal y Jubal, De la unión de Lamec y Zila nacieron Tubal-Caín y Naama. Y después de terminar este recuento de los descendientes de Caín, sigue en el Génesis un pasaje que ha roto la cabeza de los investigadores durante años: Entonces Lamec dijo a sus mujeres: “Ada y Zila, oíd mi voz. Oh mujeres de Lamec, escuchad mi dicho: Yo maté a un hombre, porque me hirió; maté a un muchacho, porque me Golpeó. Si Caín ha de ser vengado siete veces, Lamec lo será setenta y siete veces.” 4: 23-24)

Aquí Lamec cuenta a sus esposas que acaba de matar a un hombre y a un muchacho, y luego menciona a Caín, en el sentido de que si Caín sería vengado siete veces, él (Lamec) lo sería setenta veces. Este pasaje es evidentemente sólo un fragmento de un desconocido suceso con más elementos. Recurriendo a uno de los mitos hebreos compilados por Robert Graves y Raphael Patai, posiblemente encontremos la respuesta a este enigma. Cuenta este mito hebreo, que Lamec siempre fue un gran cazador, y que aun cuando estaba viejo y ciego, seguía cazando, pero con la ayuda de su hijo Tubal- Caín, quien le servía de guía, de manera que Lamec apuntaba su arco y flecha, en la dirección en que su

hijo le indicaba. Un día Tubal-Caín le dijo a Lamec: “Veo una cabeza que asoma en aquel cerro”. Lamec estiró el arco y Tubal Caín colocó la flecha, que al ser disparada por Lamec, atravesó lo que el muchacho pensaba que sería un animal cornudo. Pero cuando Tubal- Caín fue a ver la presa cazada, se dio cuenta que por error habían matado a un hombre, un hombre con un cuerno en la frente. Cuando Lamec se enteró, asumió que ese era su antepasado Caín (esto confirmaría que ese cuerno, era la marca que la deidad había puesto a Caín) En su desesperación, Lamec hizo un movimiento brusco, que de alguna manera le causó accidentalmente la muerte a su hijo Tubal-Caín. Lamec se lamentó durante todo el día junto a los cadáveres, pues la ceguera le impedía encontrar el camino de vuelta a su casa. Al caer la noche, sus esposas salieron a buscarlo y encontraron a Lamec junto a los dos cadáveres. Y ahí, recién en ese momento es que sucede la escena relatada en Génesis y que el mito hebreo la describe así:

“Mujeres de Lamec, dad oídos a mis palabras. Por una herida maté a un hombre, y a un joven por un cardenal. Si Caín será vengado siete veces, Lamec lo será setenta veces siete”.

El cuanto al relato bíblico, termina aquí. De una manera abrupta el relato se corta y enseguida nos empieza a contar la descendencia de Set. Pero el relato del mito hebreo no se corta aquí, sino que continúa y coincide con el relato del Haggadah (la fuente de la tradición oral hebrea) en que, cuando sus mujeres se enteraron de lo acontecido, Sela le reprochó a Lamec:

“Has matado a nuestro antepasado Caín y a mi hijo Tubal Caín; por consiguiente ninguna de nosotras se acostará contigo”.

Y así pasó, como castigo, ninguna de sus dos mujeres se quería acostar con Lamec, por lo que los tres van en busca de Adán, para que dirima la situación:

Lamec, Ada y Sela fueron en busca de Adán, que todavía vivía, y le pidieron que juzgase entre ellos. La primera que habló fue Sela: “Lamec ha matado a tu hijo Caín y también a mi hijo Tubal Caín”. Lamec declaró: “Ambas muertes han sido causadas por inadvertencia, pues estoy ciego”, Adán dijo a Ada y Sela: “Debéis obedecer a vuestro marido”.

Y por la orden de Adán, las mujeres le suprimieron el castigo a Lamec. Lo que se relata a continuación es un hecho fundamental, que voy a copiar textualmente, según como aparece descrito en el Haggadah: “Sela le dio a Lamec un hijo ya

circunciso, señal de la gracia

especial de Dios. Lamec lo llamó

Noé, y encontró gran consuelo en él.

Las mejillas de Noé eran más

blancas que la nieve y más rojas que

una rosa; sus ojos como los rayos del

sol matinal, su cabello largo y

rizado, su rostro fulgurante de luz.

Eso le hizo sospechar que era un

bastardo engendrado con Sela por

uno de los Veladores o ángeles

caídos; pero Sela juró que le había

sido fiel. Consultaron con su

antepasado Enoc, quien

recientemente había sido llevado al

Cielo. Su profecía: “¡En vida de Noé hará Dios una cosa nueva en la tierra!”, dio a Lamec la seguridad que necesitaba”.

Este pasaje está lleno de valiosos detalles. Primero, cabe notar que este relato nos aporta una rama nueva al árbol genealógico de Caín, esta nueva rama es nada menos que Noé, el famoso Noé del diluvio y el arca. Entonces, según el Haggadah, de la unión de Lamec y Sela, habría nacido Noé, el cual es descrito al nacer de una manera tan peculiar, que su padre llegó a sospechar que no era hijo suyo, sino producto de la unión de su mujer Sela, con uno de los tales “Veladores o ángeles caídos”, pero Sela le juró a Lamec que le había sido fiel. Decidieron entonces ir a consultar a su antepasado Enoc, quien recientemente había sido llevado al cielo. Para entender la connotación de las cosas que se narran este pasaje del Haggadah, debemos avanzar un poco en la lectura del Génesis bíblico. Pero lo que el lector debe tener claro hasta este punto es que, según el Haggadah:

a) Noé era descendiente de Caín, y b) Noé al nacer tenía características que lo asemejaban a los ángeles. Después de que el Génesis se corta abruptamente con el confuso incidente en donde Lamec confiesa a sus mujeres las muertes que él involuntariamente ha causado, narra enseguida el nacimiento de un nuevo hijo de Adán y Eva, un niño al que pusieron de nombre Set, y luego se narra que Set tuvo un hijo de nombre Enós. A continuación comienza el quinto capítulo del Génesis, con una reseña de los descendientes de Adán y Eva, pero no se menciona en ese recuento la descendencia de Caín, sólo se detalla la de Set, que sería en este sentido: Set fue padre de Enós, el cual engendró a Cainán, el cual engendró a Mahalaleel, el cual engendró a Jared, el cual engendró a Enoc, y llegado a este punto, el relato del Génesis nos dice:

Cuando Enoc tenía 65 años, engendró a Matusalén. Enoc caminó con Dios 300 años después de engendrar a Matusalén, y engendró hijos e hijas. Todos los años de Enoc fueron 365 años. Caminó, pues, Enoc con Dios y desapareció, porque Dios lo llevó consigo. 5: 21-24)

Pero no se dan más detalles de ese evento que involucra a Enoc siendo llevado por Dios al cielo. Sigue el relato y leemos que Matusalén engendró a Lamec, el cual engendró a Noé, el cual engendró a Set, Cam y Jafet. Así termina el quinto capítulo del Génesis. En este punto recuerdo al lector que ya se había anticipado que los documentos extra- bíblicos nos ayudan a llenar vacíos del texto bíblico. En ese sentido, el libro de los Jubileos nos ayuda a enriquecer el relato de los descendientes de Set, porque el libro de los Jubileos, nos provee los nombres de todas las mujeres de ese linaje, incluso el nombre de la mujer que tomó Set: Set tomó por mujer a Azura, su hermana!!

En el quinto septenario del quinto jubileo tomó Set a su hermana Azura como mujer, y en el cuarto le parió a Enós. (Jubileos 4: 11)

De Enós se nos cuenta que tomó por mujer a una hermana suya de nombre Noam, producto de lo cual nació Cainán.

En el séptimo jubileo, en el tercer septenario, tomó Enós a su hermana Noam por mujer, la cual le parió un hijo en el año tercero del quinto septenario, al que llamó Cainán. (Jubileos 4: 13) De Cainán se nos cuenta que tomó por mujer a una hermana suya de nombre Mualet, producto de lo cual nació Malaleel: Al concluir el octavo jubileo, Cainán tomó por mujer a su hermana Mualet, que le parió un hijo en el noveno jubileo, en el primer septenario, en el tercer año, al cual llamó Malaleel. (Jubileos 4: 14)

De Malaleel se nos cuenta que tomó por mujer a una prima suya de nombre Dina, hija de un tal Baraquiel. Producto de la unión de Malaleel y Dina, nació Jared:

En el segundo septenario décimo jubileo, Malaleel tomó por mujer suya a Dina, hija de Baraquiel, prima suya. Esta le parió un hijo en el tercer septenario, en el año sexto, al que llamó de nombre Jared, pues en sus días bajaron los ángeles del Señor a la tierra, los llamados «custodios», a enseñar al género humano a hacer leyes y justicia sobre la tierra. (Jubileos 4: 15)

De Jared se nos cuenta (aparte de que en sus días los ángeles custodios descendieron a la tierra) que tomó por esposa a una prima suya, de nombre Rasuel, y producto de esa unión nació Henoc:

En el jubileo undécimo, en el cuarto septenario, Jared tomó por esposa a una mujer llamada Baraca, hija de Rasuel, prima suya, quien le parió un hijo en el quinto septenario, en el año cuarto, del jubileo, al que puso de nombre Henoc. (Jubileos 4: 16)

Y a continuación nos da este relato sobre Enoc, un dato adicional muy importante:

Este fue el primero del género humano nacido sobre la tierra que aprendió la escritura, la doctrina y la sabiduría, y escribió en un libro las señales del cielo, según el orden de sus meses, para que conocieran los hombres las estaciones de los años, según su orden, por sus meses. Él fue el primero que escribió una revelación y dio testimonio al género humano en la estirpe terrenal. Narró los septenarios de los jubileos, dio a conocer los días de los años, estableció los meses y refirió las semanas de años, como le mostramos. Vio en visión nocturna, en sueño, lo acontecido y lo que sucederá, y qué ocurrirá al género humano en sus generaciones hasta el día del juicio. Vio y conoció todo, y escribió su testimonio, dejándolo como tal sobre la tierra para todo el género humano y sus generaciones. (Jubileos 4: 17-19)

Y luego de este pasaje lleno de interesantísimos datos, se nos detalla que Henoc tomó por esposa a una tal Edni, hija de una prima suya, de nombre Daniel. De la unión de Henoc y Edni, nació Matusalén:

Y en el duodécimo jubileo, en su séptimo septenario, tomó por esposa a una mujer llamada Edni, hija de Daniel, su prima, que en el año sexto, en este septenario, le parió un hijo, al que llamó Matusalén. 4: 7-20)

Después de varios detalles adicionales sobre la vida de Enoc (que serán analizados con profundidad más adelante), se nos cuenta sobre Matusalén que tomó por esposa a Edna, la hija de una prima suya de nombre Ezrael. Fruto de esa unión nace Lamec:

En el jubileo decimocuarto tomó Matusalén por esposa a Edna, hija de Ezrael, su prima, en el tercer septenario, en el año primero de aquél, y engendró un hijo al que llamó Lamec. (Jubileos 4: 27)

De Lamec se nos cuenta que tomó por esposa a Betenos, la hija de su prima Baraquiel, y producto de esa unión nace Noé:

En el Jubileo decimoquinto, en el tercer septenario, tomó por esposa Lamec, a una mujer llamada Betenos, hija de Baraquiel, su prima. Esta le parió un hijo en este septenario, al que llamó Noé, pues se dijo: «Este me consolará de todo mi pesar y todo mi trabajo, así como de la tierra que maldijo el Señor». (Jubileos 4: 28)

Sobre la unión de Lamec y Betenos, que tuvo como fruto a Noé, tenemos un trascendental relato en el libro de Enoc, que dice:

Cuando llegó a la madurez tomó Matusalén para él una mujer y ella quedó embarazada de él y le dio a luz un hijo. Cuando el niño nació su carne era más blanca que la nieve, más roja que la rosa, su pelo era blanco como la lana pura, espeso y brillante. Cuando abrió los ojos iluminó toda la casa como el sol y toda la casa estuvo resplandeciente. Entonces el niño se levantó de las manos de la partera, abrió la boca y le habló al Señor de justicia. (Enoc: 106: 1-3)

Pero el relato no termina allí, pues obviamente el padre de la criatura reaccionó ante semejante espectáculo:

El temor se apoderó de su padre Lamec y huyó y fue hasta donde su padre Matusalén. Le dijo: “He puesto en el mundo un hijo diferente, no es como los hombres sino que parece un hijo de los ángeles del cielo, su naturaleza es diferente, no es como nosotros; sus ojos son como los rayos del sol y su rostro es esplendoroso. “Me parece que no fue engendrado por mí sino por los ángeles, y temo que se realice un prodigio durante su vida. (Enoc 106: 4-6)

Volviendo a la genealogía, de Noé se nos dice que tomó por mujer a Emzara, la hija de su prima Baraquiel, y que producto de esa unión nacieron Sem, Cam y Jafet.

Y en el jubileo vigésimo quinto, tomó Noé por esposa a una mujer de nombre Emzara, hija de Baraquiel, su prima, en el año primero del quinto septenario. En el año tercero le parió a Sem, en el quinto a Cam y en el año primero del sexto septenario le parió a Jafet.

4: 33)

Así termina el quinto capítulo del Génesis, el cual nos detalla la genealogía de Adán y Eva, a través de Set, y que culmina en Noé y sus tres hijos, para dar paso al mundialmente famoso capítulo seis del Génesis, que ha sido uno de los más estudiados y debatidos de las escrituras hebreas, y que comienza así:

Aconteció que cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la faz de la tierra, les nacieron hijas. Y viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran bellas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. Entonces Dios dijo: “No contendrá para siempre mi Espíritu con el hombre, por cuanto él es carne, y su vida será de 120 años.” En aquellos días había gigantes en la tierra, y aun después, cuando se unieron los hijos de Dios con las hijas de los hombres y les nacieron hijos. Ellos eran los héroes que desde la antigüedad fueron hombres de renombre. (Génesis 6: 1-4)

A continuación nos relatan las escrituras hebreas que la deidad se enojó mucho por eso y envió un diluvio como castigo, envió un diluvio, pero escogió a Noé y su familia para que se salvaran de esa catástrofe, para que ellos sean la semilla a través de la cual la tierra sea

nuevamente repoblada. Aquí, en este punto, nos toca detenernos para tratar de desmenuzar y digerir varias importantes situaciones que hemos pasado un poco de largo, y que son como cabos sueltos que ameritan ser atados.

El primer tema que hay que analizar, es el hecho de que existan dos diferentes personajes a los cuales se atribuye como origen y punto de partida del linaje de Noé. La primera lo muestra como un descendiente de Caín y la segunda lo muestra como descendiente de Set. En la Biblia, en cuanto a la descendencia de Caín, esta es narrada sólo hasta Lamec y los hijos que este

tuvo de sus uniones con Sela y Ada, y en

esa versión bíblica, no se incluye a Noé como hijo de Lamec; de hecho, ni se menciona a Noé en ese contexto histórico. Pero el Hagggadah incluye a Noé como uno de los hijos de Lamec y Sela, y la versión de esta fuente extra- bíblica, tiene elementos que corroboran la información bíblica. Según el

Haggadah “las mejillas se Noé eran más blancas que la nieve y más rojas que una rosa… y su rostro fulgurante

de luz”, lo cual hizo sospechar a Lamec, que su mujer Sela lo había traicionado con uno de los “Veladores o ángeles caídos”. Es esta la primera mención de una posible relación sexual entre seres humanos y seres divinos. El principal motivo de las sospechas de Lamec, era el peculiar el aspecto de Noé. Por otro lado, esta fuente extra-bíblica ya nos

brinda un atisbo de un suceso que se mencionará más adelante en el Génesis: Que Enoc había sido llevado al cielo, y que había dejado una profecía, la cual, con el nacimiento de Noé, se estaba cumpliendo. En efecto, solo unos párrafos más adelante del detalle de la descendencia de Caín, se empiezan a narrar la descendencia de Set, y entre esos datos encontramos este:

Cuando Enoc tenía 65 años, engendró a Matusalén. Enoc caminó con Dios 300 años después de engendrar a Matusalén, y engendró hijos e hijas. Todos los años de Enoc fueron 365 años. Caminó, pues, Enoc con Dios y desapareció, porque Dios lo llevó consigo. 5: 21-24)

En cuanto a información bíblica sobre Enoc, sólo se dice que desapareció porque Dios se lo llevó. Este pasaje bíblico en cierta forma corrobora la versión del Haggadah del nacimiento de Noé, que dice que Sela y Lamec, preocupados por el aspecto de su hijo, fueron a consultarle a Enoc, quien recientemente había sido llevado al cielo. Por si fuera poco, tenemos la versión del libro de los Jubileos, que nos da más luces sobre este episodio de la vida de Enoc:

Este fue el primero del género humano nacido sobre la tierra que aprendió la escritura, la doctrina y la sabiduría, y escribió en un libro las señales del cielo, según el orden de sus meses, para que conocieran los hombres las estaciones de los años, según su orden, por sus meses. Él fue el primero que escribió una revelación y dio testimonio al género humano en la estirpe terrenal. Narró los septenarios de los jubileos, dio a conocer los días de los años, estableció los meses y refirió las semanas de años, como le mostramos. Vio en visión nocturna, en sueño, lo acontecido y lo que sucederá, y qué ocurrirá al género humano en sus generaciones hasta el día del juicio. Vio y conoció todo, y escribió su testimonio, dejándolo como tal sobre la tierra para todo el género humano y sus generaciones. (Jubileos 4: 17-19)

Aquí en este pasaje, se corroboran varias cosas que se dicen, tanto en la Biblia como en el Haggadah, sobre el nacimiento de Noé y aún más: Que fue el primero del género humano “nacido sobre la tierra” (ojo con los detalles) que aprendió la escritura, que escribió un libro de las señales del cielo, que fue “el primero” que tuvo una revelación celestial y dio testimonio al género humano “en la estirpe terrenal”. Que vio y conoció todo y escribió su testimonio, dejándolo para las generaciones futuras. Ahora, retomando el tema del nacimiento de Noé, aunque el Haggadah lo muestra como descendiente de Caín, la Biblia lo muestra como descendiente de Set, y el libro de los Jubileos –que lo corrobora como descendiente de Set- nos aporta los nombres de las esposas de todos los esos varones descendientes de Set y antepasados de Noé. Gracias a esta versión del Libro de los Jubileos, nos enteramos que todos, absolutamente todos ellos tomaron por esposas a mujeres de su mismo linaje sanguíneo y racial; hermanas y primas mayormente. El libro de Enoc nos da valiosos detalles y corrobora la afirmación de la particular fisionomía de Noé al nacer:

Cuando llegó a la madurez tomó Matusalén para él una mujer y ella quedó embarazada de él y le dio a luz un hijo. Cuando el niño nació su carne era más blanca que la nieve, más roja que la rosa, su pelo era blanco como la lana pura, espeso y brillante. Cuando abrió los ojos iluminó toda la casa como el sol y toda la casa estuvo resplandeciente. Entonces el niño se levantó de las manos de la partera, abrió la boca y le habló al Señor de justicia. (Enoc: 106: 1-3)

Y la continuación del relato, confirma la preocupación de Lamec al ver a su hijo con esas características: El temor se apoderó de su padre Lamec y huyó y fue hasta donde su padre Matusalén. Le dijo: “He puesto en el mundo un hijo diferente, no es como los hombres sino que parece un hijo de los ángeles del cielo, su naturaleza es diferente, no es como nosotros; sus ojos son como los rayos del sol y su rostro es esplendoroso. “Me parece que no fue engendrado por mí sino por los ángeles, y temo que se realice un prodigio durante su vida. (Enoc 106:

4-6)

Tenemos entonces que dos fuentes extra- bíblicas diferentes, coinciden en el hecho de que Noé, al nacer, no era una

creatura común y corriente. Ahora, regresando a la versión bíblica del detalle de los descendientes de Set, un asunto que nos llama la atención es el siguiente: El relato que nos cuenta que Enoc fue llevado al cielo, lo encontramos en Génesis 5:24, mientras el relato que nos cuenta que los “hijos de Dios tomaron a las hijas de los hombres”, lo encontramos en Génesis 6: 2. Aunque en la Biblia ambos relatos están relativamente cerca el uno del otro, eso no significa que en cuanto al espacio temporal esos hechos hayan sucedido uno cerca del otro. Analicemos: Enoc tenía 65 años cuando engendró a su hijo Matusalén (Génesis 5: 21). Cuando Matusalén tenía 187 años engendró a su hijo Lamec (Génesis 5: 25), y Lamec tenía 182 años cuando engendró a Noé, (Génesis 5: 28), y después de engendrar a Noé, Lamec vivó 777 años más. Noé tenía 500 años cuando engendró a Sem, a Cam y a Jafet. (Génesis 5: 32) Fue durante el tiempo de Noe que llegó el diluvio. La Biblia no nos dice qué edad tenía Noé cuando llegó el diluvio, pero vamos a suponer que su padre Lamec ya había muerto cuando llegó esta catástrofe. Calculemos: 65 años tenía Enoc al nacer Matusalén + 187 años que transcurrieron desde el nacimiento de Matusalén hasta el nacimiento de Lamec + 182 años que transcurrieron desde el nacimiento de Lamec hasta el nacimiento de Noé + 777 años que vivió Lamec después del nacimiento de Noé. Y tenemos: (65 años +187 años + 182 años + 595 años + 777 años = 1.029 años)

El relato de la Biblia, tal como está expuesto, nos puede llevar al error de pensar que en la misma secuencia de la narración, sucedieron las cosas. Si esto fuera así, nos encontraríamos antes una inconsistencia histórica: Enoc solo vivó en la tierra 365 años, ¿pero si el pecado de los ángeles que tomaron a las hijas de los hombres, sucedió posterior a la muerte Lamec (nieto de Enoc), y Lamec murió más de mil años después de la época de Enoc, cómo podría Enoc durante sus 365 años de vida, haber narrado esos sucesos que ocurrieron casi un milenio después de su estadía en la tierra? La respuesta a esta inconsistencia temporal la encontramos en el hecho de que los sucesos bíblicos no sucedieron en la secuencia en que están registrados. Aunque en la Biblia la partida de Enoc está narrada en Génesis 5:24, y el pecado de los ángeles está narrado en Génesis 6:2, el hecho cierto es que el descenso de los ángeles a la tierra, y su vinculación con las mujeres terrestres, sucedió antes de la partida de Enoc. Y de esto nos dan fe dos documentos extra- bíblicos que ya revisamos, el libro los Jubileos y el Libro de Enoc, los cuales ubican ese suceso durante la época de Jared, el padre de Enoc. …esta le parió un hijo en el tercer septenario, en el año sexto, al que llamó de nombre Jared, pues en sus días bajaron los ángeles del Señor a la tierra, los llamados «custodios»… (Jubileos 4: 15) …según vi y te conté, hijo mío. En los días de Yared, mi padre transgredieron (los ángeles) la palabra del Señor. 14 “He aquí que pecaron, transgredieron la ley del Señor, la cambiaron para ir con mujeres y pecar con ellas… (Enoc 106: 13-16)

Analizando los textos, notamos que

ambas fuentes coinciden en el hecho, de que fue en la época de Yared, cuándo los

ángeles “custodios”, o “vigilantes” descendieron a la tierra. Pero el extracto del libro de Enoc que nos trae este relato, nos deja otros muy interesantes datos para analizar. Debido a lo trascendental de ese evento, considero necesario detenernos y analizar todos los pormenores y detalles que lo rodean.

ENOC ES RAPTADO AL CIELO

La mejor fuente para conocer los detalles de la vida de Enoc, es el propio libro de Enoc, el tema es que hay 4 libros de Enoc: Enoc 1, o simplemente Libro de Enoc, Enoc 2, conocido también como libro Eslavo de Enoc, o Libro de los Secretos de Enoc, Enoc 3 o Tercer libro de Enoc, y Enoc 4 o Enoc Copto, del cual solo se han encontrado ciertos fragmentos. Nuestras fuentes van a ser los dos libros más conocidos de Enoc, la parte 1, a la que nos referiremos como 1-Enoc, y la parte 2, a la que nos referiremos como 2-Enoc. Combinando la información de estas dos fuentes, podemos encontrar narrada con detalle toda la experiencia vivida por este patriarca, en su travesía al cielo, donde fue instruido y accedió a

revelaciones de eventos futuros. Estas dos fuentes se complementan en la información general, aunque, se contradicen en ciertos detalles menores, por ejemplo según la parte 1, fueron siete los ángeles que acompañaron a Enoc de regreso a tierra, y se le dio un año para que él se quede en tierra transmitiendo la enseñanza a Matusalén, mientras que en la versión Eslovaca, a Enoc lo acompaña de regreso un sólo ángel y se le dio solo un mes de estadía en la tierra. 1-Enoc comienza relatando los eventos mencionados en el capítulo 6 del Génesis, cuando “los hijos de Dios” tomaron como esposas a las hijas de los hombres, porque las encontraron hermosas, pero en una versión más pormenorizada, se nos brinda hasta los nombres de estos ángeles o “hijos de Dios”:

Así sucedió, que cuando en aquellos días se multiplicaron los hijos de los hombres, les nacieron hijas hermosas y bonitas; y los Vigilantes, hijos del cielo las vieron y las desearon, y se dijeron unos a otros: “Vayamos y escojamos mujeres de entre las hijas de los hombres y engendremos hijos”. Entonces Shemihaza que era su jefe, les dijo: “Temo que no queráis cumplir con esta acción y sea yo el único responsable de un gran pecado”. Pero ellos le respondieron: “Hagamos todos un juramento y comprometámonos todos bajo un anatema a no retroceder en este proyecto hasta ejecutarlo realmente”. Entonces todos juraron unidos y se comprometieron al respecto los unos con los otros bajo anatema. Y eran en total doscientos los que descendieron sobre la cima del monte que llamaron “Hermon”, porque sobre él habían jurado y se habían comprometido mutuamente bajo anatema. Estos son los nombres de sus jefes: Shemihaza, quien era el principal y en orden con relación a él, Ar’taqof, Rama’el, Kokab’el, -‘el, Ra’ma’el, Dani’el, Zeq’el, Baraq’el, ‘Asa’el, Harmoni, Matra’el, ‘Anan’el, Sato’el, Shamsi’el, Sahari’el, Tumi’el, Turi’el, Yomi’el, y Yehadi’el. Estos son los jefes de decena. (1-Enoc 6: 1-8) Luego en el texto se confirma la versión bíblica, de que el producto de esas uniones fueron seres gigantes, que se comportaban de manera reprochable. Esto molestó muchísimo a la deidad, pero lo que más molestó, que los

ángeles empezaran a revelar a los

humanos cierta información

“reservada”, que solo podían conocer

las esferas celestiales:

Shemihaza enseñó encantamientos y a cortar raíces; Hermoni a romper hechizos, brujería, magia y habilidades afines; Baraq’el los signos de los rayos; Kokab’el los presagios de las estrellas; Zeq’el los de los relámpagos; -‘el enseñó los significados; Ar’taqof enseñó las

señales de la tierra; Shamsi’el los presagios del sol; y Sahari’el los de la luna, y todos comenzaron a revelar secretos a sus esposas. Enoc 8: 3)

Las actividades de estos ángeles comandados por Shemihaza, indignaron a Miguel, Sariel, Rafael y Gabriel, cuatro de los siete lugartenientes de la deidad. Ellos estaban indignados porque ángeles caídos estaban revelando los conocimientos secretos que los humanos no debían conocer:

Y Rafael, Miguel, Sariel y Gabriel dijeron al Señor del mundo: “Tú eres nuestro gran Señor, el Señor del mundo, el Dios de dioses, el Señor de señores y el Rey de reyes… Tú has visto lo que ha hecho ‘Asa’el, como ha enseñado toda injusticia sobre la tierra y revelado los secretos eternos que se cumplen en los cielos; y lo que ha enseñado a los humanos Shemihaza, al que tú habías dado la facultad de gobernar sobre sus compañeros. (1-Enoc 9: 4-7)

Entonces en su relato, nos cuenta Enoc que la reacción de la deidad fue enviar a uno de sus lugartenientes, a avisarle a Noé que un diluvio caería sobre la tierra, pero que él y su familia serían salvados. Aquí cabe hacer notar que esto que Enoc nos cuenta y que involucra a Noé, sucedió más de mil años después de su partida al cielo. Esto sucede porque el libro de Enoc es en su gran mayoría un libro profético, que narra cosas que sucedieron después de que Enoc estuvo en la tierra, y que él

conoció, porque mientras estuvo en el cielo, le fue revelado el futuro; considérese el hecho que Noé aún no había nacido cuando Enoc fue llevado al cielo. Lo otro que hay que resaltar es

que este texto nos revela que, a diferencia de la versión bíblica (Génesis 6: 13) que dice que fue Dios mismo quien se dirigió a Noé, esta versión de Enoc nos cuenta que no fue Dios mismo, sino uno de sus ayudantes quien contactó a Noé. En este caso se relata fue el ángel Sariel a quién la deidad se dirige para encargarle que se dirija a Noé, para decirle que él se salvaría, ya que a través de él “será sembrada una nueva planta y serán establecidas todas las generaciones”. La deidad sigue su diálogo con Sariel, y le ordena le luego regrese y encadene a Azazel, uno de los ángeles que pecaron con mujeres humanas, y después…

“Después, sana la tierra que los Vigilantes han corrompido y anuncia su curación, a fin de que se sanen de la plaga y que todos los hijos de los hombres no se pierdan debido al misterio que los Vigilantes descubrieron y han enseñado a sus hijos. (1-Enoc 10: 7)

La deidad se preocupa “debido al misterio que los vigilantes descubrieron y transmitieron a los humanos”. Vemos nuevamente cómo es el tema de que los humanos “sepan demasiado”, el motivo que hace reaccionar a la deidad y sus ayudantes. La deidad se dirigió luego a Rafael, otro de sus lugartenientes, y le ordenó:

Y además, el Señor le dijo a Rafael: “Encadena a ‘Asa’el de pies y manos, arrójalo en las tinieblas, abre el desierto que está en Dudael y arrójalo en él; bota sobre él piedras ásperas y cortantes, cúbrelo de tinieblas, déjalo allí eternamente sin que pueda ver la luz, y en el gran día del Juicio que sea arrojado al fuego. (1-Enoc 10: 4-6)

La deidad se dirigió luego a Gabriel, otro de sus lugartenientes, y le ordenó:

Y el Señor dijo a Gabriel: “Procede contra los bastardos y réprobos hijos de la fornicación y haz desaparecer a los hijos de los Vigilantes de entre los humanos y hazlos entrar en una guerra de destrucción, pues no habrá para ellos muchos días. (1- Enoc: 10-9)

Es decir que, la misión que se le encargó a Gabriel, fue generar una guerra que provoque que los bastardos hijos de los Vigilantes y las humanas, se destruyan entre sí. Ojo con este detalle, pues más adelante comprobaremos que Gabriel se especializó en esto de generar guerras para que los involucrados se destruyan entre sí. Luego la deidad se dirigió al último de sus cuatro lugartenientes:

Y a Miguel le dijo el Señor: ve y anuncia a Shemihaza y a todos sus cómplices que se unieron con mujeres y se contaminaron con ellas en su impureza, ¡que sus hijos perecerán y ellos verán la destrucción de sus queridos! Encadénalos durante setenta generaciones en los valles de la tierra hasta el gran día de su juicio. (1-Enoc 10: 11-12) Además la deidad le ordenó a Miguel que destruya a todos los espíritus de los bastardos y de los hijos de los Vigilantes, porque habían hecho obrar mal a los humanos, ya que sólo así… “…todos los hijos de los hombres llegarán a ser justos y todas las naciones me adorarán, se dirigirán en oración a mí y me alabarán. Enoc 10: 21)

A confesión de parte, relevo de pruebas. Con esta declaración: “y todas las naciones me adorarán a mí y me alabarán” no hace falta especular sobre

el objetivo o fin primordial que estaba detrás de las acciones de la deidad.

Entonces, pareciera ser que el conocimiento que los Vigilantes estaban transmitiendo a los humanos, de alguna

manera conspiraba en contra de ese fin primordial de la deidad. Como el descenso de los Vigilantes ocurrió en la época de Jared, y Jared era el padre de Enoc, es lógico suponer entonces que Enoc creció durante el desarrollo de aquella interacción entre Vigilantes y humanos. Y al respecto de eso, el relato del libro de Enoc nos cuenta:

Ante esos sucesos Enoc había sido ocultado y no había ningún humano que supiera dónde fue escondido ni dónde están ni qué le sucedió. (1- Enoc 12: 1)

Aquí pareciera que ya Enoc había sido llevado al cielo, por lo que vamos a revisar los detalles de ese ascenso, que los hallamos en el libro 2 de Enoc:

En el primer día del mes yo estaba en mi casa, sólo, descansando en mi cama y me dormí. Mientras dormía una gran angustia surgió en mi corazón, y estaba llorando mientras dormía, y no podía comprender qué angustia era esa, o qué me pasaría. Y de repente aparecieron ante mí dos hombres enormes, que nunca había visto sobre la tierra. Sus rostros brillaban como el sol, sus ojos también eran como luz ardiente, y de sus labios salía fuego surgiendo con la ropa y el canto de diversos tipos en apariencia púrpura, sus alas brillaban más que el oro, sus manos más blancas que la nieve. Ellos estaban parados al pie de mi cabecera y empezaron a llamarme por mi nombre. Y yo me levanté de mi sueño y vi claramente esos dos hombres parados en frente de mí. Y yo los saludé y fui presa del temor y el aspecto de mi cara cambió al terror, y esos hombres me dijeron: Ten coraje, Enoc, no temas, el Dios Eterno nos envió hasta ti. Tú hoy ascenderás al cielo con nosotros, y tú le dirás a tus hijos y a tu esposa todo lo que ellos harán en tu casa mientras tú no estés en la Tierra, y no permitas que nadie te busque hasta que el Señor te envíe de regreso con ellos. Enoc 1: 4-10)

A continuación Enoc dejó las instrucciones a su esposa y a sus hijos Matusalén, Regim y Galdad. (nótese que este texto nos brinda los nombres de

otros dos hijos más que tenía Enoc, además de Matusalén). Luego de haber dado esas instrucciones, Enoc se fue al cielo con los dos ángeles, y el detalle de toda la travesía se la contó a sus hijos cuando regresó, y aparece narrada en todas las versiones de sus libros. Enoc cuenta cómo fue llevado al cielo sobre “el carro del espíritu”, de manera que desapareció de entre los hombres.

Y sucedió después esto: que su nombre fue elevado en vida, arriba hacia este Hijo del Hombre y hacia el Señor de los espíritus, lejos de los que viven en la tierra; y fue elevado sobre el carro del espíritu y el nombre desapareció de entre ellos. 3 Desde ese día no fui contado más entre ellos… (1-Enoc 70: 1-3)

Y así, sobre el carro del espíritu, Enoc fue llevado a los cielos, donde vio a los hijos de Dios:

Y ocurrió entonces que mi espíritu fue trasladado y ascendió a los cielos y vi a los hijos de Dios. (1- Enoc 71: 1)

Enoc describe a los hijos de Dios, o ángeles, vestidos de ropas blancas y con rostros resplandecientes como el cristal. Luego un ángel lo lleva a otra estación, que Enoc describe como “el cielo de los cielos”. Si asumimos que el carro del espíritu es algún tipo de nave espacial, entonces este cielo de los cielos, pudiera ser una nave más grande, una nave nodriza a la que “el carro de los espíritus” llegó. Enoc describe esta nave nodriza como una edificación de cristal, entre los cuales había lenguas de fuego vivo:

El trasladó mi espíritu dentro del cielo de los cielos y vi que allí había una edificación de cristal y entre esos cristales, lenguas de fuego vivo. Mi espíritu vio un círculo que rodeaba de fuego esta edificación y en sus cuatro esquinas había fuentes de fuego vivo. (1-Enoc 71: 5-6)

Enoc es transportado en ascenso y va pasando por ciertos sitios o etapas, a las que él llama el primer cielo, el segundo cielo, y así sucesivamente. Mientras lo van transportando, él puede apreciar diferentes escenarios y personajes, y él o los que lo llevan, le van explicando esos escenarios. Cuando posteriormente, en tierra, Enoc le relata esa travesía a

sus hijos, les cuenta cómo en el primer cielo vio el éter, y los ángeles lo pusieron en el primer cielo y le mostraron un mar muy grande, más grande que el mar terrenal. Y así continuó Enoc su relato de todo lo que con sus propios ojos vio durante su ascenso y paso por cada uno de los cielos. Vio muchas cosas, vio doscientos ángeles que gobiernan las estrellas, vio unos ángeles padeciendo castigos, vio cosas maravillosas para sus ojos, vio todos los árboles de floración dulce y vio sus frutos, que son de olor dulce, y todos los alimentos a cargo de las burbujas con la exhalación fragante, y en medio de los árboles de la vida vio un sitio reservado para el descanso del Señor. Vio manantiales que salen y envían miel, leche, vino y aceite, y se separan en cuatro partes y giran con calma, y descienden hasta el paraíso del Edén. Ese lugar estaba resguardado por

300 ángeles muy brillantes, en un lugar muy hermoso, que según los ángeles que lo llevan, estaba reservado para los justos, que hacen cosas buenas y

sirven al Señor. Luego vio Enoc otro sitio totalmente diferente, lleno de torturas, de oscuridad, fuego llameante, sed, ángeles lamentándose, y cuando Enoc preguntó sobre ese lugar, los ángeles que lo llevaban le dijeron que ese lugar estaba reservado para los que deshonran a Dios, y hacen todo lo que a Dios le desagrada. Durante parte de ese trayecto entre cielo y cielo, Enoc nos cuenta vio a los Vigilantes que cometieron la falta de revelar secretos celestiales a los humanos:

Después, vi otras figuras ocultas en ese lugar. Escuché la voz de un ángel diciendo: “Estos son los Vigilantes que descendieron sobre la tierra y le revelaron a los humanos lo que era secreto y los indujeron a pecar” (1- Enoc: 1-2)

En otro sitio, Enoc vio a otro de aquellos Vigilantes, cómo estaba siendo castigado, cuando preguntó por aquel, le dijeron:

El nombre del cuarto es Panamu’el, éste mostró a los hijos de los hombres lo amargo y lo dulce y les reveló todos los secretos de su sabiduría: 9 les enseñó a los humanos a escribir con tinta y papiros y son muchos los que se han descarriado a causa de ello, desde el comienzo hasta este día. Porque los hombres no han sido traídos al mundo con el propósito de afianzar su creencia en la tinta y el papel… (1-Enoc: 8-10) Nótese cómo, lo que más se le reprocha

a los ángeles Vigilantes, aún más que el

hecho de haber tomado mujeres humanas, es el haber revelado a los

humanos el conocimiento secreto. Durante su ascenso y estadía en los cielos, Enoc es instruido sobre el funcionamiento del cosmos, sobre los ciclos del sol y la luna, sobre las órbitas de las estrellas. También a Enoc, por medio de visiones, se le permitió conocer muchos eventos que ocurrirían en el futuro. Al respecto Enoc comenta:

Porque los signos, los tiempos, los años y los días me los mostró Uriel, el Vigilante a quien el Señor de gloria ha encargado de todas las luminarias del cielo y en el mundo, para que reinen sobre la faz del cielo, sean vistas desde la tierra y sean las guías del día y de la noche, así el sol la luna, las estrellas y

todas las criaturas auxiliares que recorren sus órbitas en los carros

del cielo. (1-Enoc: 75: 3) Esta mención a criaturas que recorren las órbitas en los carros del cielo, pudiera interpretarse como seres recorriendo el espacio exterior en naves espaciales. Enoc iba tomando apunte de cada cosa que veía y que le explicaban. Llego un punto donde, sobrecogido ante todas las cosas fantásticas que había visto, cae al piso. Enseguida el Señor le envío a Gabriel, uno de los arcángeles:

Y el Señor envió uno de sus gloriosos, el arcángel Gabriel, y él me dijo: Ten coraje Enoc, no temas, levántate delante del rostro del Señor dentro de la Eternidad, levántate, ven conmigo (2-Enoc 21: 4)

Luego narra Enoc, cómo Gabriel lo elevó tal como el viento eleva una hoja, y lo depositó en frente del rostro del Señor:

Y el Señor me convocó, y me dijo: Enoc, siéntate a mi derecha, con Gabriel. Y yo me incliné en reverencia ante el Señor, y el Señor me dijo: Amado Enoc, todo lo que vez, todas las cosas que están de pie, te digo, incluso antes del principio, todo lo he creado desde el no-ser, y las cosas visibles de lo invisible. Escucha Enoc estas mis palabras, ni a mis ángeles les he contado mi secreto, ni les he contado su origen, ni mi dimensión infinita, ni han entendido ellos mi creación, la cual te cuento a ti hoy. (2-Enoc 24: 1-3)

Luego el Señor le dijo a Enoc:

… aplica tu mente Enoc, y conoce a aquel quien te está hablando, y sabe lo que te está hablando y toma los libros que tú has escrito. Y yo te doy a Sariel y Raguel, quienes te guiaron, desciende a la tierra, y dile a tus hijos todo lo que yo te he dicho, y todo lo que tú has visto, desde las partes más bajas del cielo hasta mi trono, y todas las tropas. Yo creé todas las fuerzas, y no hay quien pueda resistirme, o que no se someta a mí, Para todas las cosas que en sí mismas se sujetan a mi monarquía, y al trabajo de mi única regla. Entrégale a ellos los libros manuscritos, y ellos los leerán y me conocerán como el creador de todas las cosas, y ellos entenderán que no hay más Dios que yo. (2-Enoc 33: 2- 9)

Luego el Señor le da a Enoc el plazo de treinta días para que instruya a sus hijos en tierra, luego de los cuales, él sería levado de regreso al cielo:

Ahora, Enoc, te doy el término de treinta días para que los pases en tu casa, y le transmitas a tus hijos y esposa, que todo lo que ellos podrían escuchar de mi rostro, dicho a través de ti, lo que ellos podrían leer y entender, de que no hay otro Dios, más que yo. Y que ellos podrían siempre mantener mis mandamientos, y empezar a leer el contenido de los libros que tú escribiste. Y después de treinta días, yo enviaré mi ángel por ti, y él te tomará de la tierra y de tus hijos y te traerá hacia mí. (2-Enoc 36: 1-3)

Luego de esas palabras, Enoc cuenta como fue llevado de regreso a tierra, y depositado en su casa:

Y el Señor dijo a aquellos hombres quienes primero me llevaron a cielo: “Lleven a Enoc hasta la tierra, y esperen por él hasta el día determinado”. Y ellos me bajaron y me pusieron en mi cama, durante la noche. Y Matusalén, que había estado esperando mi regreso, y se mantenía vigilando día y noche mi cama, se llenó de temor cuando escuchó mi regreso, y yo le dije: “Reúne a toda la familia, para poder contarles todo” (2-Enoc 38: 1-3)

Una de los aspectos que tienen en común los relatos de las dos primeras partes del libro de Enoc, es el hecho de que, Enoc vio situaciones y procesos que le daban a entender que los fenómenos de la naturaleza no son sucesos aleatorios, sino que son el producto de la obra ejecutada por ángeles y espíritus, de los cuales depende que sucedan o no. Según le explicaron a Enoc, fenómenos como la lluvia, las heladas, el caer de la nieve, el aparecer de la neblina, son fenómenos que estaban asignados a ciertos ángeles o espíritus, que en unas especies de bodegas celestiales, mantenían “almacenadas” estas manifestaciones, hasta el momento en que debieran hacerlas precipitar a tierra:

El espíritu del mar es masculino y vigoroso y según su fuerza lo devuelve con un freno y así es alejado y dispersado entre todas las montañas de la tierra. El espíritu de la helada es su propio ángel y el espíritu del granizo es un buen ángel. El espíritu de la nieve la deja caer de sus por su propia fuerza desde sus depósitos; ella tiene un espíritu especial que sube de ella

como humo y se llama escarcha. El espíritu de la neblina no está unido con ellos en sus depósitos, sino que tiene un depósito propio, ya que su ruta es maravillosa, tanto en la luz como en la oscuridad, en invierno como en verano y su mismo depósito

es un ángel. El espíritu del rocío habita en los límites del cielo y está conectado con los depósitos de la lluvia; viaja en invierno o en verano y su nube y la nube de la neblina están relacionadas y la una da a la otra. Cuando el espíritu de la lluvia sale del depósito, los ángeles van, abren el depósito y la dejan salir y cuando ella se derrama sobre toda la tierra, se une al agua que está sobre la tierra. (1-Enoc 60: 16-21)

[De igual forma los espíritus del agua, de los vientos y de todas las

brisas desde todas las regiones de la tierra. Allí son preservadas la voz del trueno y la luz del relámpago y allí son preservados los depósitos del granizo, la escarcha, la nieve la lluvia y el rocío. Enoc 69: 22-23)

De cómo los ángeles mantienen las bodegas de la nieve. Y aquí yo mire hacia abajo y vi las preciadas bodegas de la nieve, y los ángeles que mantenían y cuidaban esas terribles bodegas, y las nubes desde donde ellas salen y se precipitan. (2- Enoc 5: 1)

ENOC ES DEVUELTO TEMPORALMENTE PARA QUE INSTRUYA A SUS HIJOS

Ya en tierra, Enoc empieza a contar a su familia, en espacial a su hijo Matusalén todo lo que había aprendido y visto en el cielo. Básicamente a Enoc se le explicó el funcionamiento del cosmos, por ejemplo en lo referente a la luna le explicaron:

Cuando la luna se levanta, la mitad de un séptimo de su luz brilla en los cielos para aparecer sobre la tierra y se completa de día en día, hasta el día catorce cuando toda su luz está completa. Su luz crece por quinceavos y se completa de día en día hasta el día quince, en el cual toda su luz está completa, según el signo de los años. La luna crece y realiza sus fases de a medios séptimos. En su fase menguante la luna disminuye su luz: el primer día un catorceavo; el segundo, un treceavo; el tercero, un doceavo; el cuarto, un onceavo; el quinto, un décimo; el sexto, un noveno; el séptimo, un octavo; el octavo, un sétimo; el noveno, un sexto; el décimo, un quinto; el undécimo, un cuarto; el duodécimo, un tercio; el treceavo, un medio; el catorceavo la mitad de un séptimo; hasta que el quinceavo desaparece todo remanente de luz. En ciertos meses tiene veintinueve días y otras veces veintiocho días. Y Uriel me enseñó otro cálculo, habiéndome mostrado cuando la luz es transferida a la luna y sobre cual lado se la transfiere el sol. Durante toda la fase creciente de la luna, se transfiere su luz frente al sol durante catorce días hasta que se ilumina toda y su luz es completa en el cielo. El primer día es llamada luna nueva, porque desde ese día su luz crece. Llega a ser luna llena exactamente en el momento en que el sol se oculta por el occidente y ella asciende desde el oriente por la noche y la luna brilla durante toda la noche, hasta que el sol nace frente a ella y la luna es observada frente al sol. Por el lado porque la luz de la luna llega, por ahí decrece de nuevo, hasta que toda su luz desaparece, los días del mes se completan y su circunferencia está vacía, sin luz. Por tres meses ella sale de treinta días y en su tiempo ella sale por tres meses de veintinueve días cada uno, en los cuales ella cumple su menguante en el primer período de tiempo y en el primer portal, por cinto setenta y siete días. En el tiempo de su nacimiento ella aparece por tres meses de treinta días cada uno y por tres meses aparece veintinueve días cada uno. En la noche ella aparece por veinte días cada mes. (1-Enoc 78: 6-17)

Enoc explica que fueron las tablillas celestiales, la fuente de la cual él tomaba los datos que anotaba. Enoc en su casa cuenta cómo el ángel le mostraba aquellas misteriosas tablillas:

Me dijo: “Mira Enoc estas tablillas celestiales, lee lo que está escrito allí y señala cada dato”. Miré las tablillas celestiales y leí todo lo que estaba escrito y lo comprendí todo; leí el libro de todas las acciones de la humanidad y de todos los hijos de la carne que están sobre la tierra, hasta las generaciones remotas. (1- Enoc 81: 1-2)

Luego Enoc empieza a narrar las visiones del futuro que le fueron reveladas. Todo lo anotó en los libros que está entregando a Matusalén:

Hijo mío, Matusalén, ahora te estoy contando y escribiendo todas estas cosas; te he manifestado todo y te he dado los libros concernientes a ellas; preserva hijo mío, Matusalén, el libro de la mano de tu padre y entrégalo a las generaciones del mundo. Te he dado sabiduría a ti y a tus hijos para que ellos la entreguen a sus hijos por generaciones, sabiduría que está por encima de sus pensamientos. Enoc 82: 1) Ahora, Matusalén, hijo mío, te manifestaré todas las visiones que he tenido y las recapitularé ante ti. (1- Enoc 83: 1)

Enoc pudo ver a través de visones o revelaciones, varios eventos que sucederían cientos y hasta miles de años después de su tiempo. Por ejemplo, Enoc describe la visión de la futura torre de Babel:

Después elevé de nuevo mis ojos al cielo y tuve una visión; hela aquí: salieron del cielo seres parecidos a hombres blancos, salieron cuatro de ese lugar y tres con ellos. Así, esos tres que salieron de últimos me tomaron de la mano y me llevaron por sobre la generación terrestre hasta un lugar elevado y me mostraron una torre alta construida sobre la tierra y todas las colinas eran más bajas. (1-Enoc 87: 2-3)

Cabe resaltar que constantemente dentro de los relatos que Enoc hacía a su familia, salía a relucir el tema de las tablillas celestiales, donde aprendió todo y vio el futuro:

…hijos míos, según he entendido y se me ha revelado todo por una visión celestial y por la voz de los Vigilantes y los Santos. En las tablas celestiales he leído y entendido todo” (1-Enoc 93: 1-2) Otra de las visiones del futuro que Enoc conoció gracias a las tablas celestiales, fue la visión de cuando el profeta Elías sería llevado al cielo por una carroza de fuego: “Luego, en la sexta semana, los que vivirán durante ella serán enceguecidos y su corazón, infielmente, se alejará de la sabiduría. Entonces un hombre subirá al cielo y al final de esta semana, la casa de dominación será consumida por el fuego y será dispersado todo el linaje de la raíz escogida. (1-Enoc 93: 8) Y posteriormente, en medio de su relato, Enoc vuelve a mencionar a las tablillas del cielo o celestiales: “Pero, ahora os juro a vosotros justos, por la gloria del Grande, del Glorioso, del Poderoso en dominio y por su grandeza: “Conozco el misterio, lo he leído en las tablillas del cielo, he visto el libro de los santos y he encontrado escrito y registrado en ellos que todo bienestar, alegría y gloria están preparados para ellos y escritos para los que han muerto en justicia; numerosos bienes os serán dados en recompensa de vuestros trabajos y vuestro destino será mejor que el de los vivos. (1-Enoc 103: 1-3)

En las tablillas celestiales Enoc vio que los que han muerto en justicia (entiéndase cumpliendo las órdenes del Señor) tienen reservados numerosos bienes que les serán dados en recompensa. Más adelante, en su relato Enoc nos deja ver qué tan valiosas eran esas tablas celestiales, ya que hasta a los ángeles las usaban como guía, pues a través de ellas, los ángeles y todas las jerarquías celestiales podían ver el futuro:

Porque algunas de estas cosas están escritas en libros y otras grabadas en lo alto del cielo para que los ángeles y los santos las lean y sepan lo que ocurrirá…(1-Enoc 108: 7)

Otro de los sucesos futuros que Enoc pudo conocer por medio de una revelación, fue el Diluvio, que llegaría un milenio después de su tiempo en la tierra, para exterminar a la generación de humanos que pudo acceder a las revelaciones secretas de los Vigilantes:

Uno de los cuatro fue hasta donde uno de los toros blancos y le enseñó y él construyó para sí un barco y habitó en su interior. Los tres entraron con él en el barco que fue cubierto y techado por encima de ellos. Yo estaba mirando y vi siete cachorros echando mucha agua sobre la tierra. He aquí que se abrieron los depósitos de agua del interior de la tierra y comenzaron a brotar y a subir las aguas sobre ella. Seguí mirando hasta que la tierra fue cubierta por las aguas por la oscuridad y por la niebla que se cernía sobre ella. Los toros fueron sumergidos, alejados y aniquilados en aquellas aguas. El barco flotó sobre las aguas, pero todos los toros, asnos salvajes, camellos y elefantes se hundieron en las aguas. De nuevo vi en mi sueño como los chorros de agua desaparecieron del alto techo, las grietas de la tierra fueron niveladas pero otros abismos se abrieron; el agua empezó a descender por ellos, hasta que la tierra quedó al descubierto, la barca reposó sobre la tierra, la oscuridad se retiró y apareció la luz. (1-Enoc 89: 1-8)

Enoc incluso pudo ver una visión del futuro del pueblo israelita, su cautiverio en Egipto, su rescate de ese cautiverio, la persecución de que fueron víctimas por parte del ejército del Faraón, el cruce por el mar Rojo, y cuando el ejército del Faraón perece ahogado mientras intentaban cruzar el mar rojo.

(1-Enoc 89: 16-35). Luego que Enoc explicó y entregó a sus hijos los libros donde había anotado todas las visiones y conocimientos que aprendió, se preparó para su regreso al cielo, pues él sabía que su momento había llegado, ya que el Señor empezó a llamarlo desde el cielo:

Cuando Enoc había hablado todo con sus hijos, todas las personas de lejos y cerca escucharon cómo el Señor estaba llamando a Enoc. Ellos se reunieron: “Vamos a besar a Enoc” y dos mil personas vinieron juntos hasta el lugar de Achuzan, donde estaba Enoc con sus hijos. Enoc 64: 1-2)

Luego Enoc fue llevado al cielo por unos ángeles que fueron camuflados por una oscuridad que el Señor había enviado sobre la tierra:

Cuando Enoc había hablado con las personas, el Señor envió oscuridad sobre la superficie de la tierra, y había oscuridad, y esta cubrió a aquellos hombre que estaban de pie junto a Enoc, y ellos tomaron a Enoc y lo llevaron hacia el Cielo, donde se encuentra el Señor; y él lo recibió y lo colocó delante de su rostro, y la oscuridad se disipó de la tierra, y la luz regresó. (2-Enoc 67: 1)

Y luego de su partida, sus hijos ofrecieron un sacrificio en el sitio desde donde fue tomado:

Matusalén y sus hermanos, y todos los hijos de Enoc, se dieron prisa y erigieron un altar en el sitio llamado Achuzan, desde dónde Enoc fue tomado hacia el cielo. Y ellos sacrificaron bueyes y convocaron a todas las personas, y compartieron el sacrificio delante del rostro del Señor (2-Enoc 68: 6-7)

EL DILUVIO

Después de la partida definitiva de Enoc, se cuenta que este ganó una alta jerarquía en las esferas celestiales, pero que aún podía ser contactado por sus descendientes en tierra. Recordemos que Matusalén, el hijo de Enoc, fue padre de Lamec, y que Lamec fue el padre de Noé. Cuando nació Noé, su apariencia era tan fantástica, que Lamec llegó a sospechar que ese niño no era su hijo, sino que era el producto de una relación entre su esposa (Sela o Betenos, dependiendo la fuente que se consulte) y uno de los “Vigilantes”. En ese momento, Matusalén, padre de Lamec, acude en busca de su padre Enoc, quien ya hace tiempo había sido llevado al cielo, y le pide que, con sus

conocimientos divinos, le resuelva esa duda. Cabe resaltar el hecho de que esta historia la encontramos, tanto el libro

de Enoc, como en el Genesis Apocryphon:

Ahora escúchame padre mío, le ha nacido un hijo a mi hijo Lamec, que no se parece a él, su naturaleza no es como la naturaleza humana, su color es más blanco que la nieve y más rojo que la rosa, los cabellos de su cabeza son más blancos que la lana blanca, sus ojos son como los rayos del sol y al abrirse han iluminado toda la casa. “Se ha levantado de las manos de la partera, ha abierto la boca y ha bendecido al Señor del cielo. “Su padre Lamec ha sido presa del temor y ha huido hacia mí, no cree que sea suyo sino de los ángeles del cielo y heme aquí que he venido hacia ti para que me des a conocer la verdad”. Entonces yo Enoc, le respondí diciendo: “Ciertamente restaurará el Señor su ley sobre la tierra, según vi y te conté, hijo mío. En los días de Yared, mi padre, transgredieron la palabra del Señor. “He aquí que pecaron, transgredieron la ley del Señor, la cambiaron para ir con mujeres y pecar con ellas; desposaron a algunas de ellas, que dieron a luz criaturas no semejantes a los espíritus, sino carnales. “Habrá por eso gran cólera y diluvio sobre la tierra y se hará gran destrucción durante un año. “Pero ese niño que os ha nacido y sus tres hijos, serán salvados cuando mueran los que hay sobre la tierra. Entonces descansará la tierra y será purificada de la gran corrupción. “Ahora di a Lamec: ‘él es tu hijo en verdad y sin mentiras, es tuyo este niño que ha nacido’; que le llame Noé porque será vuestro descanso cuando descanséis en él y será vuestra salvación, porque serán salvados él y sus hijos de la corrupción de la tierra, causada por todos los pecadores y por los impíos de la tierra, que habrá en sus días.

Enoc 106: 10-18)

Y así lo hicieron, bautizaron a la criatura con el nombre de Noé, y así pasó el tiempo. En el Genesis Apocryphon encontramos unas palabras que se atribuyen a Moisés:

Entonces, Noé, me hice un adulto. Sostuve firmemente a la honradez y tomé [… … … …] y ‘ Amzar’a su hija que tomé como mi esposa. ¿La impregné y ella me llevó tres hijos [y? hijas …]. Entonces procuré a mujeres para mis hijos entre las hijas de mi hermano, y di mis hijas a los hijos de mi hermano conforme a la ley eterna y la ordenanza […. …] el más alto a humanidad.

Esta fuente confirma que Emzara, (Amzar´a) era la esposa de Noé, tal cual lo manifiesta el libro de los Jubileos. Es muy interesante también lo que dice

Noé: “procuré a mis hijos mujeres entre las hijas de mi hermano”, Según Noé esto era una ley eterna, y eso explicaría que todos los descendientes

de Set hayan tomado mujeres de su mismo linaje, pues esto era una ley eterna. Se cuenta que viendo Noé que la tierra estaba amenazada de ruina y corrupción, se dirigió en busca de su antepasado Enoc, tal como tiempo atrás

también lo había hecho su abuelo Matusalén. Noé, gritando al cielo, preguntaba por qué estaban pasando esas cosas en la tierra, y llamaba a su bisabuelo y preguntaba si él también perecería en la inminente destrucción. De repente se produjo un fuerte temblor. En ese momento su bisabuelo Enoc fue a su encuentro preguntándole por qué lo había llamado con tanta amargura. Aunque Enoc es el bisabuelo de Noé, este le llama abuelo a aquel. Enoc le explica a su bisnieto Noé, que la inminente destrucción era porque “el

Señor de los espíritus”, había dictado una sentencia contra los hijos de los Vigilantes, y las mujeres terrestres, (Enoc se refiere a estos vástagos como los espíritus de la tierra). Le explica que los espíritus de la tierra van a ser

destruidos “porque han conocido los

misterios de los Vigilantes”. A continuación Noé cuenta: Luego, mi abuelo Enoc me tomó por la mano, me levantó y me dijo: “Vete, porque le he preguntado al Señor de los espíritus sobre esta sacudida de la tierra; Él me ha dicho: “Por causa de su injusticia se ha determinado su juicio y no será detenido por mí nunca porque las brujerías que ellos han buscado y aprendido, la tierra y los que habitan en ella, serán destruidos”. En cuanto

a esos ángeles, no habrá lugar para su arrepentimiento, porque han

revelado lo que era secreto y están malditos, pero en cuanto a ti, hijo mío, el Señor de los espíritus sabe

que eres puro, y sin culpa ni reproche al respecto de los secretos. “Él ha destinado tu nombre entre los santos y te preservará entre los que viven sobre la tierra. Él ha destinado tu linaje para la realeza y para grandes honores y de tu semilla brotará una fuente de justos y de santos innumerables, por siempre (1-Enoc 65: 11-12)

Qué valioso pasaje lleno de preciosos detalles. Lo primero que resalta es que, vuelve a relucir el tema del conocimiento, ya que los espíritus de la tierra (los hijos entre ángeles y humanas) serían destruidos “porque han conocido los misterios de los Vigilantes”. Es decir que, Dios, “el Señor de los espíritus”, no quería que esa generación que sabía más de lo que debía sobreviva. Así como a sus hijos, se los castigaría exterminándolos con el diluvio, también sus padres, los Vigilantes, serían castigados, “porque han revelado lo que era secreto”. Pero

Noé no debía preocuparse, porque él

era puro y “sin culpa ni reproche respecto de los secretos”, (TRADUCCIÖN = Cómo tú, Noé, no has accedido al conocimiento liberador, y sigues en la ignorancia que es funcional a nuestros fines, serás

salvado) Aquí cabe recordar que tanto la fuente que muestra a Noé como descendiente de Caín, así como las fuentes que lo muestran como descendiente de Set, todas ellas coinciden en el especial niño que era Noé al nacer, pues tenía rasgos de la divinidad. Bueno, aquí se confirma que Noé era un ser puro, casi divino y por eso “su linaje había sido escogido para la realeza”. Al final llegó el día en que el Señor le avisó a Noé que enviaría el diluvio, pero que él y sus hijos sobrevivirían a la inundación refugiándose en un arca. Según la versión bíblica Dios le ordena a Noé construir el arca, pero según el libro de Enoc, fueron los ángeles quienes le construyeron el arca a Noé.

Según la versión apócrifa del libro de Enoc 1:

[En esos días la palabra del Señor del universo vino a mí y Él me dijo: “Noé, tu destino ha llegado hasta mí, un destino sin mancha, un destino de amor y rectitud. “Ahora los ángeles están construyendo una casa de madera y cuando terminen su tarea, extenderé mi mano sobre ella y la preservaré y la semilla de vida germinará de ella y se producirá un cambio para que la tierra no quede desocupada. “Yo consolidaré tu linaje ante mí para siempre, diseminaré a los que viven contigo y no será estéril, sino será bendecida y multiplicada sobre la superficie de la tierra en el nombre del Señor (1- Enoc 67: 1-3)

Según la versión bíblica:

Entonces Dios dijo a Noé: “He decidido el final de toda carne, porque la tierra está llena de violencia por culpa de ellos. He aquí que los destruiré junto con la tierra. Hazte un arca de madera de árbol Conífero. Haz compartimentos al arca, y cúbrela con brea por dentro y por fuera. Hazla de esta manera: de 300 codos de largo, 50 codos de ancho y 30 codos de alto. Hazle una claraboya y termínala a un codo de la parte alta. La puerta del arca estará a uno de sus lados. Construye también un piso bajo, uno intermedio y uno superior. Porque he aquí, yo voy a traer un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en la cual hay aliento de vida debajo del cielo. Todo lo que hay en la tierra morirá. Pero estableceré mi pacto contigo. Entraréis en el arca tú, tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo. (Génesis 6: 13- 18)

Luego, acorde a la versión bíblica, la deidad le instruye a Noé sobre introducir dentro del arca una pareja de cada especie, y provisiones para que se alimenten mientras dure el diluvio. Noé hizo todo acorde a las disposiciones de la deidad, y una vez que todos estaban dentro del arca, llegó el diluvio, el cual duró cuarenta días, pero las aguas permanecieron altas durante ciento cincuenta días, y acabó con toda la vida de la tierra. Luego, cuando la lluvia cesó, Noé envió primero un cuervo y luego una paloma para averiguar si ya había tierra seca en alguna parte de la tierra. Luego Noé descendió del arca y ofreció un sacrificio a la deidad:

Entonces salieron del arca Noé, sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos con él, y todos los animales, todos los reptiles, todas las aves y todo lo que se desplaza sobre la tierra, según sus familias. Entonces edificó Noé un altar a Dios, y tomando de todo cuadrúpedo limpio y de toda ave limpia, ofreció holocaustos sobre el altar. Dios percibió el grato olor, y dijo Dios en su corazón: “No volveré jamás a maldecir la tierra por causa del hombre, porque el instinto del corazón del hombre es malo desde su juventud. Tampoco volveré a destruir todo ser viviente, como he hecho. (Génesis 8: 18-21)

Y la deidad se congratuló ante la ofrenda quemada que Noé le ofreció. Y de esta manera, sus planes se concretaron: Había eliminado a aquella humanidad que, por haber accedido al conocimiento secreto, había prescindido de la veneración ritual de los dioses, pero rescató a Noé, el cual, al no haberse “contaminado” con las revelaciones de los vigilantes, seguiría en la ignorancia, es decir, seguiría rindiendo culto y ofrendas rituales a los dioses, y por eso, fue que se había escogido al linaje de Noé, para que surja una nueva humanidad, una nueva humanidad esclava de los dioses, y que, por lo tanto que veneraría ritualmente a los dioses.

CAPITULO II LA HISTORIA PREDILUVIANA SEGÚN LAS FUENTES MESOPOTAMICAS

“Después de que la realeza descendiera del cielo, la realeza estuvo en Eridug (Eridu). En Eridug, Alulim se hizo rey y gobernó 28.800 años.”

Real Sumeria

Ella ha creado una Asamblea y ha montado en cólera, les ha dado armas incomparables, ha dado a luz monstruos-dioses, además once de esta clase ha dado a luz. De entre los dioses que formaban su Asamblea, ella ha elevado a Kingu, su primogénito, le ha hecho jefe. Le ha dado una tablilla de destinos, se la ha sujetado al pecho.

Elish

“Oh Poderoso Rey, recuerda ahora que sólo los dioses perduran en eterna vigilia. Los humanos vienen y van, esa es la manera en que se decretó para ti en las Tablillas del Destino. Así que algún día tú partirás, pero hasta ese lejano día, canta, y baila. Come hasta saciarte, cuida los hijos a los que tu amor les dio vida…Pasa el tiempo alegremente con tu esposa..” En las Tablillas del Destino se ha decretado para ti el disfrutar pocos placeres en tus pocos días.”

de Gilgamesh”

Yo soy el que haya contemplado la Kur, quien decreta los destinos junto a Enlil: que ha puesto en mis manos las (ME) que decretan los destinos en el lugar donde sale el sol. y el Orden Mundial”

Tomaré para mí las Tablas de los Destinos de los dioses, y controlaré las Ordenes de todos los dioses Y poseeré el trono, y seré el amo de los ritos y dirigiré los destinos de los Igigi.

épico “El Mito de Zu” EL HALLAZGO DE LAS TABLILLAS CUNEIFORMES

Fue Mesopotamia, y sus alrededores, el origen de varias de las más antiguas y más influyentes civilizaciones de la humanidad, empezando por la Sumeria, en donde a partir del 3.500 a.C., empezaron a ser fundadas ciudades como Ur, Uruk, Nippur, Lagash, Mari, etc. Estas ciudades se desgastaron en enfrentamientos entre sí, lo cual produjo su decaimiento. El decaimiento de Sumeria dio paso al surgimiento del reino de Acad, quienes gobernados por Sargón el Grande, derrocaron a algunos reyes sumerios. Sargón empezó la expansión del Imperio Acadio, expansión que fue continuada por sus sucesores (entre los que se cuenta Naram-Sin), que llegó hasta el Líbano. Las constantes luchas contra las ciudades sumerias que mantenían su rebeldía produjo el desgaste interno del Imperio Acadio, que decayó en el 2220 a.C. Estas luchas sin fin fueron una constante en la región, por lo que mientras un imperio decaía otro aparecía. La ciudad de Babilonia fue fundada en 1792 a.C, y varios imperios o grupos nómadas fueron temporalmente predominando en la zona, de tal manera que se fueron sucediendo allí imperios como el de amorreos, los hititas, los kasitas, etc. En 1595 a.C. Mursil I, rey del Imperio Hitita, conquistó Babilonia.

Con el pasar del tiempo surgieron reinos en los alrededores, como los Mitani, los Hicsos, y el Imperio Egipcio. Estos imperios adyacentes, a medida que se hicieron más fuertes, influyeron en Mesopotamia, al mismo tiempo que se enfrentaban entre ellos. De esta época resaltan los enfrentamientos entre los egipcios, al mando del faraón Ramsés II y los hititas, al mando de Muwatallis, que derivó en la batalla de Kadesh, tras la que se firmó un acuerdo de paz perpetua entre el Imperio Egipcio y el Imperio de los Hatti, los hititas. Mientras esto sucedía entre egipcios e hititas, un nuevo imperio estaba a punto de surgir en

Mesopotamia: El Imperio Asirio. Este imperio, cuya capital era la ciudad de Nínive, guiado por sus primeros reyes: Adadninari II, Tukultininurta II, Asurbanipal II y Salmanasar III, consiguió crear la maquinaria de guerra que les permitiría lanzarse en campañas de conquista contra los pueblos vecinos, y llegó a ser tan poderoso, que en una época llegó a incluso conquistar Egipto. Sin embargo, una coalición de varios de sus estados vasallos, provocó el fin del Imperio Asirio, para el año de 612 a.C., año de la toma de Nínive, por los babilonios, quienes arrasaron la ciudad, y la borraron del mapa.

Así un nuevo imperio surge, el Imperio Caldeo, también conocido como Impero neo-babilónico. Los reyes caldeos fueron, Nabopolasar (626 a.C. a 605 a.C.), Nabucodonosor II (605 a.C.– 562 a.C.), Evilmerodac (562 a.C. – 560 a.C.), Nerglisar (560 a.C. – 556 a.C.), Labashi-Marduk (556 a.C.), y Nabodino (a.C. – 539 a.C.) Este Imperio formidable Imperio, no duró mucho, y fue finiquitado con la invasión de los persas, guiados por Ciro en el 539 a.C. Las fuentes de donde extraemos las historias de los pueblos mencionados, son las tablillas desenterradas en los sitios geográficos, de lo que en antaño fueron esas espléndidas ciudades, como Nínive, la capital del Imperio Asirio.

En el año de 1847, un joven viajero británico de nombre Austen Henry

Layard, descubrió las ruinas, de lo que había sido el palacio de Asurbaanipal, el rey asirio, y en medio de esas ruinas

se encontraba la biblioteca de este rey..

En aquella biblioteca se encontraron miles de tablillas, en las que, mediante el método de escritura cuneiforme,

fueron grabados en forma de poemas épicos, los relatos que cuentan la historia de esas civilizaciones antiguas. Esas tablillas fueron poco a poco, descifradas por los académicos.. Nuevas ramas de la ciencia nacieron: La

asiriología y la sumerología. Destacan en el campo de la traducción de esas tablillas, asiriólogos como George Smith, Samuel N. Kramer, y más recientemente (y con un nuevo enfoque)

Zecharias Sitchin Actualmente 25.000 de las tablillas sumerias se encuentran en el museo de Londres, en Reino Unido. Se cuenta del rey Asurbanipal, que era un guerrero muy culto, y que encargó a sus servidores, la recolección de todas las tablillas que narraran las historia de sus ancestros. Cuenta Asurbanipal, según sus propias palabras:

[...he leído intrincadas tablillas inscritas en los oscuros sumerio y acadio, difíciles de desentrañar…]... [...estudié el saber secreto de todo arte del escriba…].

Al leer aquellas tablillas, podemos armar la historia de la creación, como se arma un rompecabezas. La información hallada en estas tablillas es trascendental por su misteriosa similitud con la información contenida en la

Biblia, con la particularidad que las tablillas halladas en Mesopotamia, son hasta 1500 años más antiguas que los más antiguos textos bíblicos. LOS DIOSES ANUNNAKI

Entre las más conocidas de las miles de estas tablillas, tenemos a La Lista Real Sumeria, el Atrahasis, la Epopeya de Gilgamesh, el Enuma Elish, Ninurta y la tortuga, Enlil y Ninlil, Enki y Ninmah, el Descenso de Ishtar, el Génesis de Eridu,

el Mito de Etana, etc. Quizás las tres más conocidas y emblemáticas de estos poemas épicos, redactados en tablillas de arcilla sean el Enuma Elish, el Atrahasis y la Lista Real Sumeria. En el Enuma Elish se relatan sucesos cósmicos ocurridos durante la creación del sistema solar, en el Atrahasis se nos relata los sucesos ocurridos desde las actividades de los anunnaki en este planeta antes y durante la creación del hombre, hasta el diluvio, y en la Lista Real Sumeria, se nos dan detalles de las primeras civilizaciones de humanos. Combinando los relatos de estos tres poemas épicos mesopotámicos, se puede armar una historia paralela a la historia de la creación del Génesis bíblico, de hecho, George Smith publicó en el año 1876, su hoy famoso libro “The Chaldean Genesis” (El Génesis Caldeo), en donde, sugiere que, por las varias similitudes, el poema épico Enuma Elish, y el Génesis hebreo, se refieran a

la misma historia de la creación. Según estas tablillas, hace miles años, de

alguna parte (especulamos que del cosmos, o de alguna otra dimensión)

llegaron unos seres a la Tierra, con la intención extraer minerales. A estos seres se les denomina los anunnaki, que significa “aquellos que del cielo a la tierra bajaron”. Los anunnaki estaban regidos por un sistema jerárquico basado en el linaje, en donde el líder de todos era An (Anu), el cual tenía dos hijos: Enlil y Enki, los cuales eran los

líderes de la misión planeta Tierra. El Enuma Elish, comienza su relato en un momento histórico tan ancestral, que ni lo dioses anunnaki habían sido creados:

Cuando, en las alturas, el Cielo no había recibido nombre, y abajo, el suelo firme no había sido llamado; nada, salvo el primordial Apsu, su Engendrador,

Mummu y Tiamat -la que les dio a luz a

todos; sus aguas se entremezclaron. Ninguna caña se había formado aún, ni tierra pantanosa había aparecido. Ninguno de los dioses había sido traído al ser aún, nadie llevaba un nombre, sus destinos eran inciertos; fue entonces cuando se formaron los dioses en medio de ellos.

Dentro del contexto de este relato, los académicos argumentan que Apsu equivaldría al principio masculino, mientras que Tiamat al principio femenino, y de la unión de ambos, surgen los dioses. El tema es que no queda claro qué papel juega Mummu, y a qué o quien el texto se refiere al mencionar a Mummu (pudiera ser el “caos”). Esta es una de las características del Enuma Elish, ser un texto muy simbólico y del cual, más de una interpretación se puede desprender. Más adelante el relato cuenta la creación de Anu, uno de los dioses más importantes en nuestra historia: Antes de que hubieran crecido en edad y en estatura hasta el tamaño señalado, el dios Anshar y el dios Kishar fueron

formados, sobrepasándoles en tamaño. Cuando se alargaron los días y se multiplicaron los años, el dios Anu se convirtió en su hijo -de sus antepasados un rival. Entonces, el primogénito de Anshar, Anu, como su igual y a su imagen engendró a Nudimmud. Después, el relato está escrito en una manera que sugiere la rebelión de la primera generación de dioses, los cuales se unieron para asesinar a sus creadores. Se menciona también la creación de Enki, uno de los hijos de Anu, y de Marduk, uno de los hijos de Enki. La siguiente parte de la historia la tomamos de la lista real sumeria, la cual nos cuenta la etapa en que, una vez creado el planeta, los dioses crean una dinastía que gobierna la tierra, localizada en Eridu, como ciudad sede:

“Después de que la realeza descendiera del cielo, la realeza estuvo en Eridug (Eridu). En Eridug, Alulim se hizo rey y

gobernó 28.800 años.”

De acuerdo a La Lista de Sumeria, los primeros reyes eran dioses, los cuales se instalaron en Eridu, que, según investigadores como A. R. Boulay, sería el Erech de la biblia. El hecho de que esos primeros gobernantes eran dioses, explica que sus períodos hayan durado miles de años. Así, la realeza de Eridú se trasladó hasta, Badtibira en donde, por un período de 108.000 años, reinaron tres reyes. Luego la realeza se mudó a Larak, en donde un rey gobernó por 28.000 años, hasta que finalmente se mudaron a la ciudad de Sippar, donde un rey de nombre Enmeduranna (según algunos, el Enoc bíblico) gobernó durante 21.000 años. Posteriormente la realeza se trsaladó a Shuruppak, donde un rey gobernó durante 18.600 años. Posteriormente la lista describe la destrucción causada por el diluvio. Según Secharia Zitchin, las ciudades a las que ellos se mudaban, tenían cada una su particular importancia, ya que era

en Sippar en donde funcionaria su

Espacio-puerto. Nippur era el Centro de Control de Misiones, un centro metalúrgico funcionaba Badtibira y un centro médico en Shuruppak. El período de duración de los reinados de todos estos reyes anti-diluvianos, eran medidos en sars periodos de 3600 años la siguiente unidad A continuación se nos da la lista de reyes antediluvianos:

Alulim de Eridug: 8 sars (28800 años, desde 453600 al 388800 año, antes del diluvio) Alalgar de Eridu: 10 sars (36000 años, desde 388800 al 316800, antes del diluvio)

En-men-lu-ana de Bad-Tibira: 12 sars (43200 años, desde 316800 al 244800, antes del diluvio)

En-Men-Gal-Ana de Bad-Tibira: 8 sars (28800 años, desde 244800 al 223200, antes del diluvio)

Dumuzi de Bad-Tibira, el pastor: 10 sars (36000 años, desde 223200 al 201600, antes del diluvio)

En-Sipad-Zid-Ana de Larak: 8 sars (28800 años, desde 201600 al 172800, antes del diluvio)

En-men-dur-ana de Zimbir (Sippar): 5 sars y 5 ners (21000 años, desde 172800 al 136800, antes del diluvio)

Ubara-Tutukin (Ubartutu) de Shuruppak 5 sars y 1 ner (18600 años, desde 136800 al 64800, antes del diluvio)

SuKurLam (28800 años, desde 64800 to 36000 antes del diluvio)

Zin-Suddu¹o Ziusudra, (desde

36000 hasta el diluvio)

Esta sería la lista de los reyes que reinaron en el periodo anterior al diluvio, por lo que el último rey de la

lista Zin-Suddu o Ziusudra, vendría a ser el Noé sumerio. Luego, la lista se corta abruptamente. Ese es el lapso del diluvio, a continuación la lista continúa:

“Después de que el diluvio hubiera terminado, y la realeza hubiera descendido del cielo, la realeza pasó a Kish” Hay que resaltar el hecho que, desde la época de los sumerios, hasta la época del Imperio de los caldeos o Neo babilonios, pasaron más de 3.000 años, distribuidos entre distintos imperios y civilizaciones que fueron siendo, a su tiempo, la fuerza dominante en Mesopotamia. Sin embargo, todos esos

pueblos: los sumerios, los acadios, los

asirios y los babilonios, adoraron a los dioses del panteón anunnaki. El tiempo y las civilizaciones pasaron, pero las deidades adoradas prácticamente no cambiaron. Lo que sí variaba era el nombre como era conocida una misma deidad entre diferentes pueblos. Por ejemplo, la deidad conocida como Enki por los sumerios, era conocida como Ea, por los acadios. La deidad conocida como Inanna por los sumerios, era conocida como Ishtar por los acadios. La deidad conocida como Nannar, por los sumerios, era conocido como Sin, por los acadios. Otro asunto que llama

la atención, es el comportamiento de

esas entidades extraterrestres, el cual los asemeja a los seres humanos, puesto que esos anunnaki se reproducían a través de las relacione sexuales, tal como los humanos. Y tal parece que el apetito sexual era algo que ellos tenían a flor de piel, de una manera tan o más acentuada que los humanos. A continuación un detalle del linaje de los anunnaki:

  • An / Anu: Era el dios de más alto rango en el panteón anunnaki, el rey padre de Enllil, Enki y Ninhursag. * Enlil: Era el hijo primogénito del dios An / Anu, y la diosa Antu * Enki / Ea: Era hijo de An y la diosa Nammu, y era medio hermano de Enlil * Ninhursag: Era hija de An, y hermana de Enki y Enlil * Nammu: Es identificada como la consorte de An y madre de Enki * Ninurta: Era el dios producto de la unión de Enlil con Ninhursag. * Nannar / Sin: Era hijo producto de la unión de Enlil y la diosa Ninlil * Ninlil / Sud: Era la consorte de Enlil. Ella era el producto de la unión del dios Anu y la diosa Nammu. * Ishtar / Inanna: Hija de Sin. y hermana menor de Ereshkigal. Era también hermana gemela de Shamash / Utu. y consorte de Tammuz / Dumuzi * Nergal: Era el hermano de Nannar, fruto de la unión de Enlil y Ninli. Su consorte era la diosa Erekshkigal. * Ereshkigal: Es la diosa que junto a su consorte Nergal, gobiernan el
el inframundo. Era hija de Anu y hermana de Ishtar. * Shamash / Utu: Era hijo de Nannar y Ningal, y hermano de Inanna e Iskur. * Iskur / Adad: Se lo considera hermano de Utu / Shamash, por lo que sería hijo de Nannar y Ningal. * Ningal: Era un diosa de gran rango entre los acadios, sumerios y babilonios. Era la hija de Enki y Ningikuga. Fue la consorte de Nannar / Sin. * Ningikuga: Era la consorte de Enlil, y madre de Ningal el producto de la unión de An y Nammu. * Tammuz / Dumuzi: Era el hijo de la unión de Enki y Ninsun, y el consorte de Inanna.

Los anunnaki tenían actitudes muy pasionales, muy lujuriosas, muy humanas! Por ejemplo, una historia relata que Enlil violó a la joven diosa Ninlil, luego de verla desnuda mientras esta se bañaba en un río. De Enki se cuenta que siempre acosaba sexualmente a su media hermana Ninhursag, de quien esperaba que le dé un hijo. Y este mismo Enki intentó seducir a la joven diosa Inanna, y esta Inanna era conocida como “la gran prostituta”. Una historia cuenta que Inanna se enamoró del héroe Gilgamesh, y que lo intentó matar cuando este la rechazó. Era común, como hemos dicho, que los anunnaki, tuvieran relaciones sexuales con los humanos. Por ejemplo, Gilgamesh era fruto de la relación entre la diosa Ninsun y un humano. El dios Utu tuvo una relación con una humana, producto de lo cual nació Meshkiagasher. Meshkiagasher fue padre de Enmerkar, el cual fue padre de Lugalbanda. Hay fuentes que listan a Lugalbanda como padre de Gilgamesh, y la madre de este héroe, se dice que era la diosa Ninsun. De las decenas de miles de tablillas que se han encontrado en distintos sitios de la antigua Mesopotamia, existe un poema épico titulado el Atrahasis.(“Muy sabio”), cuya traducción al inglés se la debemos a los eruditos Jean Bottero y Samuel Noah Kramer, en su libro “Cuando los dioses hacían de hombres”, que son las palabras iniciales del Atrahasis. Los fragmentos más antiguos fueron encontrados entre los escombros la biblioteca de Assurbanipal, y asiriólogos como el danés J. Laessoe, afirman que el Atrahasis es el Génesis más antiguos del mundo. Este documento pertenece a la época de los Neo Babilonios, que uno de los últimos grandes imperios de Mesopotamia. Pero aunque el Atrahasis es un documento tardío, tiene la ventaja de contar de manera resumida la historia de la humanidad, desde la llegada de los anunna, hasta la época del diluvio, y nos va a servir mucho para comprender más la agenda de los visitantes extraterrestres.

Cuenta el Atrahasis que los anunnaki llegaron a la tierra para realizar trabajos

de extracción de minerales. Había dos categorías de seres, los dioses líderes y los dioses trabajadores, llamados Igigi. Anu era el líder máximo de su planeta de origen, su hijo Enlil era el líder de la tierra, y su otro hijo Enki era el señor de los mares. Cuando los dioses hacían de hombres

tenían que trabajar, llevaban las cargas, las cargas de los dioses eran demasiado grande,

el trabajo demasiado duro, demasiado

problema,

los grandes Anunnaki hicieron que los

Igigi llevaran la carga de trabajo. Anu su padre era el rey, Su consejero guerrero Enlil, Su chambelán era Ninurta, Su canal controlador Ennugi. Los Anunnaki del cielo Hicieron que los igigi hicieran el trabajo de carga . Los dioses tuvieron que cavar canales, Tenía que limpiar los canales, las líneas de vida de la tierra. Los dioses excavaron el río Tigris Y luego excavaron el Éufrates.

Después de mucho tiempo de labores de minería, los Igigi causan una huelga. Ellos ya no querían trabajar más en esas pesadas labores. Van en grupo hasta la morada de Enlil, el líder de la Tierra:

Ellos contaban los años de las cargas. Por 3.600 años que llevaba el exceso,

El trabajo duro, día y noche. Se quejaron y se culparon mutuamente, Gruñían sobre las masas de tierra excavada:

Hagamos frente a nuestro Chamberlain

hasta conseguir que nos exima de nuestro trabajo duro! Ven, vamos a llevar a Enlil,

El consejero de los dioses, el guerrero,

de su vivienda. Ahora, grito de guerra! Vamos a mezclar lucha con la batalla! Los dioses escucharon su discurso, Prendieron fuego a sus herramientas, Pusieron a un lado sus espadas de fuego, Sus cargas para el fuego de dios. ellos encendieron. Cuando llegaron a la puerta de la morada del guerrero Enlil, Los Igigi rodean la morada de Enlil. Los servidores de Enlil se ponen en alerta y despiertan a su señor. Enlil se prepara para un enfrentamiento, pero uno de sus servidores le dice que no debe temer a los Igigi y le sugiere que convoque una asamblea de los grandes dioses: Kalkal despertó a Nusku. Escucharon el ruido de los Igigi. Entonces Nusku despertó a su amo, Le hizo salir de la cama: Mi señor, la casa está rodeada, Una chusma está corriendo alrededor de su puerta! Enlil, su casa está rodeada, Una turba está corriendo alrededor de su puerta!

Enlil había traído armas a su morada.

Enlil dejó oír su voz Y habló con el Nusku visir, Nusku, tranca la puerta, Toma tus armas y párate delante de mí. Nusku trancó su puerta Tomó sus armas y se puso delante de Enlil. Nusku dejó oír su voz Y habló con el guerrero Enlil, ”Oh mi señor, tu cara es pálida como Tamarisk! ¿Por qué temes a tus propios hijos? Ordena que Anu sea traído a tu presencia Has que Enki sea traído a tu presencia. Enlil siguió el consejo de su servidor Nusku, y mando a llamar a los grandes dioses para llevar a cabo una asamblea que resuelva la situación. En la asamblea se reunieron los principales dioses. En la asamblea Anu, el líder máximo, sugiere que envíen un emisario a que se reúna con los Igigi y escuche sus peticiones:

Mandó llamar a Anu a ponerse delante

de él, Enki fue traído a su presencia, Anu, el rey del cielo estaba presente, Enki, rey del Apsu asistieron. los grandes Anunnaki estaban presentes. Enlil se levantó y se puso el caso. Enlil dejó oír su voz Y se dirigió a los grandes dioses: ¿Es contra mí que ellos se han alzado? debo acaso dar la batalla …? ¿Qué fue vi con mis propios ojos? Una turba estaba corriendo alrededor de mi puerta! Anu hizo oír su voz Y habló con el guerrero Enlil Deja salir a Nusku Y averigue las exigencias de los Igigi que han rodeado su puerta.

Envían al emisario, y cuando este regresa le cuenta a la asamblea que los Igigi se rehusaban a seguir realizando el duro trabajo en la tierra. Enlil se enfurece y propone a la asamblea asesinar a un Igigi, lo cual sería una advertencia para que todos los demás se amedrenten y regresen a sus labores. Pero se decide en la Asamblea enviar a un emisario a hablar con los Igigi. El escogido fue un tal Nusku, el cual, al regresar de su misión informó a la Asamblea.

Nusku tomó sus armas Fue y regresó hasta a Enlil Señor mío, tú me has enviado… yo fui y les expliqué ... Y esto fue lo que ellos me respondieron (?)]:. Dijeron: “Cada uno de nosotros los dioses ha declarado la guerra hemos puesto fin a la excavación. La carga es excesiva, nos está matando!

Nuestro trabajo es demasiado duro,

demasiado problema,

así que todos y cada uno de nosotros

los dioses

se ha comprometido a presentar una

queja ante Enlil! Enlil escuchó ese discurso. Sus lágrimas fluían. Enlil habló cautelosamente, Se dirigió al guerrero Anu, Noble, toma un decreto Contigo en el cielo, muestra tu fuerza Mientras que los Anunnaki están sentados ante ti Llame a uno de los igigi y destrúyelo

LA CREACION DEL HOMBRE

La propuesta extrema de Enlil, no recibió el apoyo ni de Anu ni de Enki, quienes reconocían que los Igigi tenían derecho a quejarse, ya que el trabajo que realizaban era realmente duro:

Anu hizo oír su voz Y habló a los dioses sus hermanos, ¿De qué nos estamos quejando? Su trabajo era realmente muy difícil, su problema era demasiado. Cada día la tierra tembló. La señal de advertencia fue lo suficientemente fuerte, que incluso nosotros oíamos su ruido. ... Enki hizo oír su voz Y habló a los dioses sus hermanos, ¿Por qué les estamos echando la culpa? Su trabajo era demasiado duro, su problema era demasiado. Cada día la tierra tembló. La señal de advertencia fue lo suficientemente fuerte, que incluso nosotros oíamos el ruido.

Pero Enki no sólo que reconoció que los Igigi tenían justificación en su reclamo, sino que además ideó una solución: Crear un trabajador artificial que reemplace en sus duras labores a los Igigi. Entre la asamblea de los dioses estaba Belet-ili, la diosa de la matriz, y Enki propuso que ella sea la que lleve a cabo el proceso:

Belet-ili la diosa vientre está presente

Vamos a crear un hombre mortal Para que pueda llevar el yugo … Para que pueda llevar el yugo, el trabajo de Enlil, Que el hombre lleve la carga de los dioses! Belet-ili la diosa de la matriz está presente,

Dejemos que la diosa vientre fabrique

descendencia, Y que esa descendencia realice la carga de los dioses! Llamaron a la diosa, le preguntaron La comadrona de los dioses, la sabia Mami, Tú eres la diosa vientre, para que seas la creadora de la humanidad! Crea un mortal, para que pueda llevar el yugo! Que sea él quien lleve el trabajo de Ellil Deja que soportar la carga de los dioses!

Le preguntaron a Nintu si estaría dispuesta a encargarse del proyecto y ella accedió. El que se la denomine la diosa de la matriz, sugiere que ella estaba al tanto de los procedimientos genéticos relacionados con la fecundación in vitro. Y la diosa procede.

Voy a hacer una purificación mediante

lavado. Entonces, un dios deberá ser asesinado. Y los dioses pueden ser purificados por inmersión. Nintu sabe mezclar la arcilla Con su carne y su sangre. A continuación, un dios y un hombre se mezclaron conjuntamente en arcilla. Vamos a escuchar el toque de tambor para siempre, dejemos que un fantasma entre en existencia por la carne un dios, déjenla proclamar lo como su signo de vida y que el fantasma exista, para no olvidar el dios asesinado. Aquí una digresión: Nótese que esta situación de unos seres avanzados creando a otros seres inferiores, para utilizarlos como mano de obra para trabajos duros, es parecida al argumento de la aclamada película de ciencia ficción Blade Runner, cuya trama describe un futuro en el que, seres fabricados por el científico Tyrell a través de la ingeniería genética, a los que se denomina «replicantes», son empleados en trabajos peligrosos y como esclavos en las «colonias

exteriores» de la Tierra…!

Retomando el relato sumerio,

aunque la creación del hombre fue un proceso estrictamente médico científico,

el relato (debido al contexto temporal y esquema mental del relator, un ser humano de hace 4.500 años en el

pasado) es descrito como un proceso casi mágico: Se mencionan previas purificaciones rituales, las cuales deben ser entendidas como el proceso de esterilización. Se extraen genes de un anunnaki, y luego “un dios y un hombre se mezclan conjuntamente en arcilla”.

En el primero, séptimo y decimoquinto

del mes Se hizo una purificación mediante lavado. Geshtu-E, un dios que tenía la inteligencia,

Mataron en su asamblea.Nintu mezcló

la arcilla con su carne y su sangre. Ellos oyeron el toque de tambor para siempre. Un fantasma vino a la existencia de la carne de ese dios y lo proclamó como su signo viviente. El fantasma existe, para no olvidar el dios muerto.

El proceso de creación del hombre está

descrito simbólicamente de una forma similar al proceso de fabricación de ladrillos. Se habla de amasar la arcilla para luego apretarla, y varios pasos más, en los que Enki también participó, junto a Nintu. Como ya habíamos dicho, el proceso pareciera describir un ritual de magia, más que un proceso científico, ya que se habla de recitar de conjuros, de echar bendiciones, de

permitir que “el fantasma” ocupe un nuevo cuerpo, etc.

Enki el de visión de futuro y la sabia Mami Entraron en la habitación del destino. Las diosas útero-estaban reunidas. Él pisó la arcilla en su presencia; Ella se mantuvo recitando un conjuro, Para Enki, que estaba en su presencia, la hizo recitar lo Cuando ella hubo terminado su conjuro, En la casa de una mujer que está dando a luz El ladrillo de barro será dejado durante siete días. Belet-ili, la sabia Mami, recibirá los honores.

La partera se alegrará en la casa de la

mujer que da a luz Las diosas útero se reunieron Y Nintu estaba presente. Contaron los meses, Convocado el décimo mes como el término de destino. Al final del arduo proceso, que implicó muchas pruebas fallidas y resultados indeseados, se consiguió el producto con las características deseadas, Nintu, gritó de júbilo: Yo mismo lo he creado, mis manos lo hicieron! Cuando llegó el mes décimo, Se deslizó en un equipo y abrió el vientre. Su rostro estaba contento y alegre. Se cubrió la cabeza, realizada la partería, Se puso su cinturón, dijo una bendición. Ella hizo un dibujo en harina y dejó un ladrillo de barro: Yo misma lo he creado, mis manos lo hicieron!

Y así fue creado Adapa, el primer espécimen de la raza humana moderna. Este Adapa (el Adán de la biblia) sería, el Alulim que encabeza la lista real sumeria. Y, tal como al Adán de la Biblia, a Adapa se le privó de la vida eterna. Según el Atrahasis, el motivo de la creación del hombre, fue la necesidad que los anunnaki tenían de un (esclavo, que reemplace a los Igigi. Luego de 1.200 años, la humanidad se había hecho numerosa y bulliciosa, y eso fastidiaba a Enlil, el cual decide disminuir su número, y les envía plagas. Enlil ejecutó esta acción a través del Namtara, el dios de las plagas. Ante la desesperante situación, un ser humano de nombre Atrahasis (o Ziusudra o Unapishtim, dependiendo de la fuente), acude a su dios Enki y le suplica:

¿Hasta cuándo los dioses nos hacen sufrir? ¿Van a hacernos sufrir enfermedad para siempre?

Enki acude al llamado de Atrahasis, y le ordena que transmita al pueblo que dejen rezar a sus dioses regulares, y empiecen a rezar a Namtara, el dios de las plagas, para que deje de azotarlos:

Enki hizo oír su voz Y dijo a su servidor: convoca a los ancianos, los hombres mayores! comiencen un levantamiento en su propia casa, Dejen que los heraldos proclamen … Que se haga un ruido fuerte en la tierra: No veneren a sus dioses, No recen a sus diosas, Pero busquen la puerta de Namtara. lleven pan cocido a su presencia. hagan que las ofrendas de harina lleguen a él. Puede que se sienta avergonzado por los presentes Y alejará su mano. Y así procede Atrahasis, convoca una asamblea y organiza le presentación de ofrendas a Namtara. Los ancianos dejaron de rezar a sus dioses regulares y construyeron un templo a Namtara, le llevaron ofrendas de pan horneado y harina. Y el texto nos cuenta que la sugerencia de Enki funcionó, pues Namtara dejó de afligir con sus plagas. Y luego de que terminó el azote de Namtara, los otros dioses recuperaron sus ofrendas regulares: Los ancianos escuchaba su discurso; Ellos construyeron un templo para Namtara en la ciudad. los heraldos proclamaron … Ellos hicieron un gran ruido en la tierra. No veneraron a su dios, no rezaron a su diosa, Pero buscaron la puerta de Namtara, llevaron pan horneado en su presencia Las ofrendas de harina le hicieron llegar. Y (Namtara) estaba avergonzado por los presentes. Y retiró su mano (terminó las plagas) La enfermedad los abandonó. Los (otros) dioses volvieron a sus ofrendas regulares.

En este punto es imprescindible hacer un alto, para analizar la información que hemos detallado. El texto del Atrahasis hay cosas que las explica detalladamente, pero hay otras que están en el texto sin un contexto o explicación previa. En ningún momento el texto detalla desde cuando los seres humanos empezaron a adorar y rezar a los anunnaki como dioses, pero esa situación queda implícita, pues cuando Atrahasis acude a Enki, este le responde que “dejen de rezar a sus dioses regulares”, lo cual nos dice que en algún momento de la historia, los seres humanos empezaron a rezar y a adorar a los anunnaki como dioses, pero no solamente que los adoraban y les rezaban, sino que les llevaban ofrendas, y esto se deduce del hecho de que, luego que Namtara dejó de afligirlos (gracias a las ofrendas que le llevaron a su templo) los humanos dejaron de llevarles ofrendas a él y “los otros dioses volvieron tener sus ofrendas

regulares”. SIN EMBARGO, estas inquietudes que surgen del relato de la creación del hombre según el Atrahasis, cobran más sentido, si se revisa el relato de la creación del hombre, según el “Mito de Adapa”. En este texto, que relata la cración del primer ser humano/hibrido, se especifica que, desde el momento mismo de su creación, Adapa tenía la función de una especie de sacerdote, el cual era el responsable de preparar la mesa para las ofrendas de los dioses.

Ea(Enki) concedió entendimiento perfecto a Adapa,

para comprender el diseño de la tierra. A él le concedió la sabiduría, pero no

la vida eterna. En aquellos años, (Adapa) era un sabio de la tierra de Eridu. Ea (Enki) lo creó como un espíritu protector en la humanidad. Un sabio, a quien nadie rechaza su palabra --- Astuto y conn mucha sabiduría, él (Adapa) era uno de los Anunnaki, Santo, de manos puras, el sacerdote pashishu que siempre prepara los ritos. Quien prepara el pan con los panaderos de Eridu, Él hace la comida y el agua de Eridu todos los días, Deja lista la mesa para las ofrendas (sacrificios) con sus manos puras, Sin él, no ninguna mesa para las ofrendas es preparada.

Regresando al hilo del relato del Atrahasis, resalta el hecho de que, mientras a Enlil lo que le molestaba era el ruido de los humanos, Enki, incitaba a los humanos a hacer ruido, pues le dice a Atrahasis: “Dejen que los heraldos proclamen Que se haga un ruido fuerte en la tierra…”. Aquí pareciera que Enki está en contra de Enlil, sin embargo, las medidas que sugiere Enki, solucionan el infortunio enviado por Enlil. Transcurrieron 1.200 años más, y el asunto del ruido de los humanos que molesta a Enlil, sigue vigente, y hasta había empeorado, pues

eran muchos más los humanos sobre la

tierra, por lo que, nuevamente Enlil decide exterminarlos. Convoca una asamblea de dioses y se dirige a ellos en estos términos:

El clamor de los humanos se ha vuelto

pesado para mí No puedo dormir por culpa de su bullicio suprimamos las provisiones a los humanos que las plantas de vida sean escasas, para que sufran hambruna Hagamos que Adad retire su lluvia, que el flujo de agua no suba de las profundidades que el viento reseque el suelo, que haya muchas nubes, pero sin que caiga una sola gota de agua que los campos reduzcan su producción que la diosa de las graminias cierre su seno que no haya dicha para ellos En la asamblea, Enlil toma nuevas medidas para eliminar a la humanidad. Esta vez decidió suprimirles las lluvias,

para causar sequías. Esto lo haría por medio de Adad, el dios del trueno y de

las lluvias También a la diosa de las

graminias (que por otras fuentes,

sabemos que se llama Ashnan) Enlil le

ordena que “cierre su seno”. Y esas

medidas fligen a la población durante seis años, a tal punto que el texto insinúa que las personas empezaron a practicar canibalismo, por la falta de comida. Entonces Atrahasis (que aún vive después de 1.200 años, y lo cual nos sugiere su parte divina) recurre nuevamente a Enki, su dios tutelar. Enki le da instrucciones muy parecidas a las

anteriores. Esta vez, las instrucciones que Enki le da a Atrahasis fueron que dejen de adorar a sus dioses regulares, y adoren a Adad, el responsable de las sequías y la consecuente hambruna. Y ese es el mensaje que Atrahasis le lleva a la asamblea de ancianos.

Ellos construyeron un templo para Adad en la ciudad Ordenaron a los heraldos proclamar Que ellos griten fuerte en la tierra Que la gente no adoren a sus propios dioses Que no recen a sus diosas Ellos miraron la puerta de Adad Llevaron pan horneado a su presencia La ofrenda de harina agradó a Adad se avergonzó por los regalos y retiró su mano (el mal) La lluvia cayó y hubo niebla por la mañana Y sigilosamente hizo caer rocío en la noche Los campos produjeron nuevamente Y retomaron su maravilloso aspecto

Nuevamente vemos que funcionó la táctica de venerar al dios responsable del mal. Pasaron otros 1.200 años y el bullicio se puso tremendo. Esta vez Enlil quería asegurarse que ningún dios pueda intervenir para atenuar o contrarrestar sus medidas en contra de los humanos, por lo que decretó un embargo general de todos los dones de la naturaleza para los humanos, y decretó además la infertilidad de las mujeres. Atrahasis padecía mucho y quería comunicarse con Enki, pero sabía

que por algún motivo, su dios no podía comunicarse directamente con él. Como Enki era el dios de las aguas, Atrahasis decidió acostarse a dormir junto al río, esperando que Enki se comunique con él por medio de un sueño:

Atrahasis lloraba todos los días Llevaba ofrendas en la mañana “mi dios me contactaría, pero ha prestado un juramento Entonces el me informará en sueños Enki me hablaría, pero ha jurado no hablar El me informará por medio de un sueño ……. Esperando la orden de su dios …………… …..... sentado él lloraba Atrahasis arrojaba las ofrendas al agua Sentado de frente al río no paraba de llorar Cuando el rió estaba quieto Él hacía libaciones por la noche Así las ganas de dormir (y soñar) llegarían más rápido Atrahasis le hablaba al río “podrá la corriente llevarse lejos (las ofrendas)”

“podrán mis presentes llegar hasta mi

dios Enki”

“podrá Enki verlos, y acordarse de mí”

“Podría él………” “Podré tener un sueño esta noche?”

Después que Atrahasis había enviado el mensaje por la corriente del río, se sentó mirando al río desde un banco de tierra. Sus ofrendas llegaron a las profundidades, y (al recibirlas) Enki se acordó de su servidor, y oyó su clamor. Enki convocó a Atrahasis y le dijo:

El hombre que ………………… Deja que ese mismo ………………. Ve tómalo mi orden……………….. Pregúntale, dime noticias de su tierra

Y llegó la catástrofe enviada por Enlil, la tierra estaba reseca, las plantaciones morían, los árboles no daba frutos, los campos desiertos de gente. El primer año la gente comía granos viejos. El segundo año la gente agotó la existencia de sus bodegas. Cuando llegó el tercer año, sus rostros eran amarillentos del hambre, la vida agonizaba poco a poco. Los que eran altos, se hicieron más

bajos, y los que eran robustos se pusieron delgados. Su tiempo de vida se iba acortando. Las partes siguientes están poco legibles, pero todo parece indicar que Enki, haciendo llover pescados sobre la gente, saboteó ese nuevo intento de Enlil, de exterminar a los humanos con hambruna.

EL DILUVIO

Enlil se enfureció con Enki, por haber saboteado sus planes y haber irrespetado sus deseos, siendo él la deidad principal. Enlil decide esta vez exterminar a la humanidad a través de un diluvio, y le encarga a Enki que sea él quien provoque el diluvio, y lo obligó a prestar un juramento de no interferir con la catástrofe. Enki rehúsa ser el causante del diluvio: ¿Por qué debo usar mi poder en contra de mi propio pueblo?. Si es Enlil el que quiere el diluvio, que sea entonces él quien lo provoque”. Pero aunque Enki se rehusó a provocar el diluvio, accedió a prestar el juramento de no interferir en el desarrollo de la catástrofe. Ante la negativa de Enki, la tarea les es traspasada a cuatro dioses: Shullat, Hanish, Errakal y Ninurta. La orden fue:

Que Shullat y Hanish vayan en frente Que Errakal arranque los postes de amarre Que Ninurta haga que los diques se inunden Enki se comunicó con su servidor Atrahasis para avisarle. Pero no le hablaba directamente con él, sino que le hablaba a través de las paredes de su choza. Le advirtió que Enlil quería destruir a la humanidad enviando un diluvio durante siete días. Atrahasis estuvo listo para hablar y le dijo a su dios Hazme saber el significado del sueño Permíteme saber el significado de sus consecuencias Enki se preparó para hablar Y se dirigió a su servidor Presta atención al mensaje que te diré Desarma tu casa y construye una embarcación Olvida las posesiones y salva tu vida El bote que tu construirás.. …….. …………… Que el techo sea como el Apsu Que sea un bote totalmente techado Que el sol no pueda penetrar el interior Construye plataformas superiores e inferiores El timón debe estar bien sostenido …………….. ………………………… Yo me manifestaré ante ti más tarde

Después del contacto, Atrahasis convocó una asamblea de ancianos y les dijo:

Mi dios tiene disputas con vuestro dios

Enki y Enlil están constante confrontación Ellos me han expulsado de la tierra Porque yo siempre he reverenciado a Enki Y Enki me dijo esto: “Ya no puedo vivir aquí Ya no puedo poner estar en la tierra de Enlil Ahora debo vivir en las profundidades” Esto fue lo que mi dios Enki me dijo

Las partes siguientes están poco legibles, pero se puede interpretar que todos los miembros de la asamblea convocada por Atrahasis, se pusieron a colaborar para construir la embarcación y para recolectar animales que luego introdujeron en el arca. Luego,

Atrahasis, en agradecimiento a todos los que le ayudaron, los invita a celebrar un banquete, donde hubo comida y bebida, pero él estaba muy intranquilo. Había mucha incertidumbre en su corazón. Mientras tanto el clima ya había empezado a cambiar, y Adad, el dios del trueno, rugía en las nubes. Eran señales de la inminente catástrofe, así que todos se marcharon a sus casas, mientras que Atrahasis junto con su familia entraron al arca, cerraron las puertas y las sellaron con alquitrán. Para el momento

en que Atrahasis selló la puerta, el relato cuenta que Adad estaba rugiendo en las nubes, Los vientos eran furiosos y él (Adad) los impulsaba Adad cortó las cuerdas de los postes y liberó el arca, y se vino el caos. El poder destructivo de la tormenta cayó sobre las personas. Las personas no se podían ver entre sí, no se podían reconocer en medio de la catástrofe El diluvio bramía como un toro Los vientos retumbaban como el grito de un águila La oscuridad era densa, el sol había desaparecido.

Los anunnaki ascendieron a los cielos para refugiarse allí. Se agazaparon en un rincón llorando de miedo. La diosa Antu también lloraba y se lamentaba de la destrucción que sus ojos veían. Además todos tenían hambre y sed de cerveza Sus labios agonizaban por la sed ellos sufrían terribles dolores por el hambre. Siete días y siete noches pasaron mientras azotaba el diluvio, la tormenta y la inundación. Luego de sietes días la tormenta paró y cuando la tierra se secó, Atrahasis

descendió del arca y ofreció un sacrificio. Los dioses hambrientos perciben la fragancia y se arremolinan como moscas sobre el sacrificio. Posteriormente en una Asamblea, Enlil le recrimina a Enki que haya prevenido a Atrahasis de la catástrofe, y que le haya dado las instrucciones para que se

salve. Enki reconoce que él hizo eso,

pero por ser el encargado de preservar la vida. Luego de una larga discusión, finalmente Enki convence a Enlil de que adoptar medidas menos drásticas para tratar el problema del ruido de los humanos. Enki y Nintu, deciden que de

ahí en adelante, un tercio de las mujeres serán incapaces de tener partos satisfactorios, pues sus hijos morirán al nacer debido a la acción del demonio Pasittu, el cual “arrebatará al bebe del regazo de su madre”.

GILGAMESH BUSCA LA

INMORTALIDAD

Y así termina el relato del Atrahasis. Este relato tiene cuatro versiones, y la que acabo de revisar es la más antigua,

la versión babilónica, también llamada

clásica y datada del siglo 17 a.C. Lo que le da valor a este relato es que todo lo que nos cuenta, está corroborado por lo que narra la epopeya o Epica de Gilgamesh, que es considerada por los académicos como la narración escrita más antigua del mundo. Esta épica es uno de los valiosos hallazgos que se recuperaron de la biblioteca de Assurbanipal.

Por la semejanza, muchos académicos creen que la versión del diluvio que consta en la epopeya de Gilgamesh, fue copiada del Atrahasis y fue incluida en una versión tardía de la epopeya. Todo puede ser, el tema es que ambos documentos narran prácticamente lo mismo. Aunque tomando en cuenta el

hecho de que, en la epopeya, quien le cuenta a Gilgamesh la historia del diluvio, es el mismo Unapishtin (Atrahasis), el personaje directamente

involucrado en aquellos hechos. La epopeya comienza narrando cómo Gilgamesh produce el enojo de su pueblo, con su arrogancia y egoísmo. Los dioses crean a un ser llamado Enkidu para que lo enfrente y lo derrote y enseñarle con eso una lección de humildad. Este texto es importante porque nos aporta mucha información de cómo se desarrolló la vida después del

diluvio. Por ejemplo, en medio de la

narración del desatinado comportamiento de Gilgamesh, el texto nos describe ciertas características de Uruk, la ciudad que aquel gobernaba

como rey, y se menciona el templo de Anu e Ishtar:

… ni siquiera un rey, será alguna vez capaz de construir paredes más impresionantes que las que Gilgamesh construyó alrededor de nuestra ciudad de Uruk! Ahora aproxímate al majestuoso Templo de Anu e Ishtar. ¡Ningún mortal, ni siquiera un rey, será alguna vez capaz de construir una estructura tan hermosa como la que Gilgamesh creó! A continuación se nos describe la naturaleza de Gilgamesh. Un ser mortal que tenía las dos esencias combinadas: La humana y la divina, lo cual lo distinguía de los demás mortales: Gilgamesh era tan deiforme que su pueblo supo que los dioses le habían favorecido. Nintu, la gran Diosa Madre que había formado a los primeros seres humanos de arcilla, también había creado a Gilgamesh. El radiante Shamash, dios del sol, le había dado gran belleza. Adad, dios de las tormentas, le había dado gran coraje. Ea, dios de la sabiduría, le había dado la capacidad de aprender de sus experiencias y convertirse en el más sabio de los hombres. Pero, a pesar de su diosa madre y todos sus divinos dones, Gilgamesh no era un dios, sino un hombre. Entonces, él estaba condenado a compartir el destino común de todos los seres humanos, cual es la muerte.

Luego se narra cómo los dioses crean a Enkidu para que derrote a Gilgamesh y le dé con esa derrota una lección de

humildad. Se menciona en esta parte del

relato, a una sacerdotisa del templo. Esto nos da las pautas de que ya había todo un culto establecido con sacerdotes y templos.

Entonces, tienes que ir a la amurallada ciudad de Uruk y contarle a Gilgamesh sobre este poderoso salvaje. De regreso trae a una sacerdotisa del templo y deja que ella eduque a este salvaje en las maneras de los seres humanos.

La sacerdotisa que se nombra en el relato, fue la persona que acogió a Enkidu, lo sacó de su vida silvestre y semisalvaje, lo llevo a su casa y le enseñó a comportarse como un hombre educado. Luego lo lleva a Uruk para que conozca y se enfrente a Gilgamesh, pero la sacerdotisa le advierte que Gilgamesh es mucho más fuerte que él. Y además la sacerdotisa le advierte:

“Enkidu, debes poner freno a tu arrogancia. No seas demasiado envalentonado con Gilgamesh!

Shamash, dios del Sol, le ama. Anu y Enlil, que rigen sobre los dioses

celestiales, y Ea, dios de la

sabiduría, le han hecho muy sabio.

Incluso antes que lleguemos del

campo, Gilgamesh estará

esperándote, porque él te habrá visto en sus sueños”.

Esta apreciación de la sacerdotisa nos revela mucho acerca de Gilgamesh y de los dones que los dioses le proveyeron. Y no se equivocó la sacerdotisa, pues, efectivamente, Gilgamesh, por medio de una visión o sueño, se enteró que un tal Enkidu lo enfrentaría. Cuando Enkidu y

la sacerdotisa llegaron a Uruk, un

hombre se acercó a ellos, para quejarse del comportamiento de Gilgamesh, de quien se cuenta que incluso se acostaba con cuanta mujer casada cruzara por su camino, por eso sus súbditos estaban muy resentidos con él. Sigue el relato y se narra que finalmente los dos personajes se encontraron en medio de la plaza, y como Enkidu se interpuso en el camino de Gilgamesh, se pusieron a luchar:

Sorprendido y enojado, Gilgamesh luchó con el presuntuoso extraño. Por largo tiempo, los dos gigantes pelearon el uno con el otro, como dos toros. Ellos hicieron añicos los pilares de la puerta e hicieron sacudir la pared.

La feroz lucha termino empatada, y Gilgamesh y Enkidu se convierten en grandes e inseparables amigos, pues Enkidu le dirigió estas palabras:

“¡Salve a ti, Gilgamesh, a quien Enlil ha hecho rey del pueblo! Tu madre, la diosa Ninsun, ha dado nacimiento a un gran hijo! ¡Tú te elevas por encima de aquellos que gobiernas!”

Esos estos dos súper hombres se convierten en grandes amigos y emprenden una serie de aventuras juntos. Uno de sus viajes, consistió en localizar y matar a un poderoso ser, conocido como Humbaba, un gigante al que “Enlil, regente de los dioses celestiales, le ha nombrado guardián

de los bosques de Cedro”. Enkidu tenía recelo de emprender tal travesía, pero

Gilgamesh le infundió mucho ánimo a su camarada, Gilgamesh le dijo que quería que su nombre sea recordado por la eternidad. Finalmente Gilgamesh convence a Enkidu de emprender la travesía, pero Enkidu le hace notar que, como ellos se internarían en el bosque de Cedros, deberían primero consultar a Shamash.. Gilgamesh accede y ofrece un sacrificio a Shamash:

Entonces Gilgamesh escogió dos cabras jóvenes, una blanca y una marrón, y las ofreció a Shamash con una oración: “Oh, Celestial Shamash. Deseo entrar al Bosque del Cedro de El Líbano en la Tierra de los vivos, y deseo que tú me ayudes”.

Y Shamash le respondió a Gilgamesh:

“Tú eres, por cierto, un gran guerrero. Pero ¿por qué intentas tal aventura? ¿Por qué te interesa la Tierra de los Vivos?”

Y Gilgamesh empieza un diálogo con Shamash y lleno de lágrimas le explica que todos los hombres mueren, y que él, aun siendo rey, también un día moriría, y que ante ese inevitable destino, lo único que le quedaba era, realizar en vida, grandes hazañas, para que su nombre sea recordado aún después de su muerte. Este argumento de Gilgamesh convence a Shamash, y se compromete a ayudarlo. Gilgamesh comunica sus planes a la asamblea de ancianos de la ciudad, y luego convocó a cincuenta hombres valientes para acompañarlo. Los cerrajeros de la ciudad construyeron armas para los expedicionarios, y cuando todo estuvo listo, Gilgamesh fue a visitar a su madre, para pedirle que cada día que dure la expedición, ella eleve rezos a Shamash. Ninsun, hizo su aporte:

Ninsun vistió su túnica ceremonial, colocó un ornamento sobre su pecho y puso una diadema sobre su cabeza. Subió las escaleras a la cumbre del templo-palacio, donde estuvo sobre el tejado y ofreció incienso al radiante Shamash. “¡Oh, Shamash, te pido que protejas a mi hijo cada día que pase desde su partida hasta su retorno. Y cuando al final de cada día vayas a tu descanso, encomienda a mi hijo a los vigías de la noche! Protégelo en el bosque del Cedro cuando él asesine al feroz Humbaba, porque él removerá toda la maldad de la tierra, y tú también odias la maldad”.

Luego de esto, la expedición partió y tuvieron éxito. Con la ayuda del dios Shamash, consiguieron localizar y dar muerte al gigante Humbaba. De regreso a su ciudad, el victorioso Gilgamesh, se lavó, y se puso su tarje y corona real. En este atuendo su presencia llamó la atención de la diosa Ishtar:

Cuando la diosa Ishtar vio a Gilgamesh vestido en su atuendo real, admiró su gran belleza y le

dijo: “¡Ven despósame, Gilgamesh! ¡Tú serás mi esposo y yo, tu mujer!”. “Yo enjaezaré para ti una carroza enjoyada y dorada, con doradas ruedas y cuernos de bronce. Los demonios de la tormenta serán tus poderosos corceles y jalarán tu carroza. La fragancia del cedro te saludará cuando entres a nuestra casa. Reyes, príncipes y nobles todos se inclinarán delante de ti, besarán tus pies, y te traerán los frutos de los llanos y de las colinas como tributo. Incluso las montañas y las llanuras te pagarán tributo. Tus cabras darán

nacimiento a trillizos, tus ovejas a gemelos. Tus potros tendrán la fuerza de mulas de carga pesada. Los caballos que tirarán tu carroza serán famosos corredores. El buey que jala tu arado no tendrá igual”.

Pero Gilgamesh rechaza a Ishtar, le dice que ella ha maltratado a todos y cada uno de los numerosos amantes que tuvo, (y se los enumera). Además le dice:

“Tú eres como un alquitrán que mancha al que lo lleva, como una cantimplora que empapa a quien la carga, como un zapato que aprieta el pie del que lo calza.” Ishtar, enfurecida, acude a quejarse ante

Anu, y le exige que castigue a Gilgamesh, por despreciarla, le pide que le permita usar una especie de máquina asesina, que el texto llama “el toro del cielo”, para vengarse de Gilgamesh, pero Anu no estaba del todo de acuerdo con la idea:

Anu respondió: “Si te doy el Toro del Cielo, habrá siete años de hambruna en la tierra de Uruk. ¿Has reunido suficiente grano para alimentar a la gente durante esos magros años? ¿Has crecido suficiente gras para todos los animales?” Ishtar dijo: “Sí, Padre, he almacenado grano para la gente, y he proveído a las bestias con pasto por siete magros años”.

Finalmente Anu accede darle el “Toro del cielo” a Ishtar:

Entonces Anu dio a Ishtar el Toro del Cielo, y la diosa condujo al toro a la amurallada ciudad de Uruk. Cuando el toro resoplaba, se abrieron hoyos en la tierra y 200 hombres jóvenes de Uruk cayeron y murieron. Con su próximo resoplido, más hoyos se abrieron en la tierra y 200 hombres jóvenes más de Uruk cayeron en ellos y murieron.

Luego Enkidu logra agarrar al toro del cielo, y enseguida se le sumó Gilgamesh, y logran entre ambos aniquilarlo. Le rasgaron el muslo derecho y le arrancaron el corazón, para dedicárselo a Shamah. Enseguida

Gilgamesh reunió a los armeros, los maestros y los artesanos y les dijo que tomen las partes del toro que ellos

podían usar. Parece que el “Toro del cielo” era un artefacto muy valioso para los dioses, por lo que se reúnen en asamblea para determinar el castigo que recibirían Gilgamesh y Enkidu, por haberla dañado. Los dioses hacen que Enkidu enferme y muera. La muerte de su amigo fue un golpe duro para Gilgamesh, y provocó que se hiciera muchas reflexiones sobre la vida y la muerte. Gilgamesh emprende un viaje en busca de su antepasado Unapishtin, el sobreviviente del diluvio, para que lo ayude a dilucidar sus tribulaciones

sobre la mortalidad. Gilgamesh deambula por valles y llanuras, su ropa se vuelve andrajosa y después empieza a usar como ropa la piel de dos leones que se le cruzaron en alguna parte del trayecto y que él mató con sus propias manos. Después de muchas semanas de viaje por tierra y mar, Gilgamesh llegó al Monte Mashu, cuyos picos gemelos alcanzan la bóveda del cielo y guardan a Shamash cuando el sol asciende y se pone cada día. Allí encontró a los hombres-escorpión guardando la puerta

de la montaña. Los halos alrededor de

sus cabezas deslumbraban la misma

montaña, y su mirada podía matar a

cualquier humano sobre quien sus ojos

fijaran. La vista de estos guardias

provocó un desborde de terror en el

corazón de Gilgamesh. Sin embargo, se

llenó de coraje para seguir adelante.

Cuando vieron a Gilgamesh

aproximarse, uno de los hombres-

escorpión llamó a su esposa:

“Este hombre que ha venido ante nosotros tiene la carne como la de los dioses celestiales! Debe ser uno de ellos!” La mujer-escorpión respondió: “No, sólo dos terceras partes de él es dios; una tercera parte es humana. El hombre que calza delante tuyo es Gilgamesh, rey de la amurallada Uruk”.

El hombre escorpión le preguntó a Gilgamesh el motivo de su viaja a tan remoto sitio, a lo que el héroe respondió que estaba buscando a Unapisthim, ya que quería saber cómo aquel consiguió ser incluido en la asamblea de los dioses. El hombre escorpión respondió:

¡Gilgamesh, ningún ser humano ha encontrado alguna vez a Utanapishtim! ¡Está más allá del coraje de cualquier ser humano hacer el viaje! Para alcanzar al Lejano, debes primero viajar a través de un túnel profundo dentro de las montañas. El túnel se extiende por treinta y seis millas de intensa oscuridad como el carbón. Desde una elevación del sol a la siguiente, ninguna luz penetra tal oscuridad”.

Estas palabras no desanimaron a Gilgamesh, y al ver su perseverancia, el hombre escorpión le abrió la puerta del Monte Mashu. Gilgamesh entró al túnel y viajó de este a oeste. Después de haber avanzado tres millas, tan densa era la oscuridad que nada podía ver ni delante ni detrás suyo, porque no había

luz. Sólo después de haber caminado

veintisiete millas, pudo sentir un viento soplando su cara, entonces apresuró sus pasos. Cuando hubo caminado treinta y tres millas, vio el color rosa del amanecer en el cielo en frente de él, y para cuando hubo caminado treinta y seis millas, el cielo delante de él estaba

resplandeciente por la luz del sol. Al salir del túnel, Gilgamesh llegó a una hermosa huerta de árboles, cuyas frutas los deslumbraban por su belleza, y estuvo seguro que había entrado al jardín de los dioses celestiales.

Avanzó en el camino y el dios Shamash trató de persuadirlo que abandone la travesía, pero no consiguió convencerlo. Gilgamesh siguió avanzando y alcanzó el mar. Allí vio a la ninfa Siduri viviendo en una casita

cerca de la playa. Cuando ella lo vio acercarse, se asustó del andrajoso aspecto de ese extraño barbudo vestido con pieles de león, y aseguró su puerta. Gilgamesh se acercó y la convenció que no era una maleante y que no iba a hacerle daño, le contó toda la travesía que había vivido, para que ella comprenda el porqué de su aspecto. Siduri confió en Gilgamesh y lo dejó pasar. El le contó que estaba buscando a Unapisthim, para que lo ayude a ser inmortal. Y Siduri le respondió:

“Oh Poderoso Rey, recuerda ahora que

sólo los dioses perduran

en eterna vigilia. Los humanos vienen y

van, esa es la manera en que el destino lo decretó en las Tablillas del Destino. Así que algún día tú partirás, pero hasta ese lejano día, Canta, y baila. Come hasta saciarte de comidas calientes y de jarras frías de cerveza. Cuida los hijos a los que tu amor les dio vida. Limpia el

polvo de la vida con aguas tibias. Pasa

el tiempo alegremente con tu esposa escogida.” En las Tablillas del Destino se ha decretado para ti

el disfrutar pocos placeres en tus pocos

días.”

Gilgamesh no aceptó ese intento de disuasión, y le dijo que él estaba dispuesto incluso a atravesar ese enorme mar, con tal de llegar hasta Unapishtim. Entonces ella le sugirió que quizás el barquero de Unapishtim lo ayudaría. Gilgamesh acude a ese barquero, de nombre Urshanabi, quien lo acompañó en un viaje de tres días de navegación. Cuando el bote llegó a tierra, Unapishtim, el Lejano, miró a Gilgamesh y dijo:

“¿Quién eres tú, y por qué has venido aquí? Y dime, ¿por qué están tus mejillas tan pálidas y tu rostro tan demacrado? ¿Por qué luces como un viajero de lejos, con los estragos del calor y el frío marchitos en tu cara? ¿Por qué la pena rasga tu corazón y el miedo carcome tu estómago? ¿Y por qué deambulas por el llano cubierto de pasto y el desierto abrasador buscando la casa del viento?”

Gilgamesh le contó a Unapishtim toda su travesía y su deseo de conseguir la vida eterna, y le dice:

He cruzado altas montañas y mares picados para venir cara a cara contigo, Utanapishtim. Deseo hablar contigo acerca de la vida y la muerte. Sé que tú has encontrado vida eterna y te has unido a la asamblea de los dioses. Yo también deseo vivir en la tierra para siempre. ¡Enséñame lo que tú sabes, para que pueda yo vivir como vives tú!” Unapishtim le responde que todas las cosas de la vida perecen, que nada dura para siempre, que todo cambia o se destruye, y agregó: “Cuando los dioses celestiales se reúnen en asamblea, ellos decretan el destino de cada ser humano. Los dioses determinan tanto la vida y la muerte para cada ser humano, pero no revelan el día de la muerte de alguien [en particular]”.

Pero Gilgamesh no desistió, y seguía suplicando a Unapishtim, hasta que consigue convencerlo, y a partir de ese momento Unapishtin, comienza a narrarle a Gilgamesh, cómo empezó el proceso que lo llevó a convertirse en un miembro de la asamblea de los dioses. Unapishtim le cuenta la historia de cómo se salvó del diluvio, y aquí, llegamos al punto en que podemos comparar la versión del diluvio que cuenta Unapishtim en primera persona en esta epopeya de Gilgamesh, con aquella versión del diluvio que nos cuenta el Atrahasis, y llegamos a la conclusión de que ambas se confirman y complementan mutuamente. Unapishtim le cuenta que Enlil quería destruir a la humanidad, porque el ruido que ellos hacían perturbaba su sueño. Ishtar apoyó a Enlil en su deseo de destruir a toda la humanidad, y luego todos los otros dioses estuvieron de acuerdo con su plan. Sin embargo, Ea/Enki no estaba de acuerdo en su corazón. Él había ayudado a los seres humanos a sobrevivir en la tierra creando ricos prados y tierras de cultivo. Les había enseñado cómo arar la tierra y cómo cultivar grano. Porque él los amaba, ideó un ingenioso plan.

Cuando Enki escuchó el plan de Enlil, se me apareció en un sueño y dijo: “Mantente por la pared de tu cabaña de junco, y allí te hablaré. Acepta mis palabras y escucha cuidadosamente mis instrucciones. Te revelaré una tarea para ti”. Unapishtim relata que cuando despertó, tenía el mensaje de Enki muy claro grabado en su mente, bajó a la cabaña de junco y permaneció con el su oído en la pared, recibiendo las instrucciones de Enki, quien le dijo que los doses celestiales había decretado una gran tormenta: “¡Escucha mis palabras y considéralas cuidadosamente! Los dioses celestiales han decretado que una gran tormenta provocará un poderoso diluvio. Este diluvio devorará los centros de culto y destruirá a todos los seres humanos. Tanto los reyes como la gente a la que ellos gobiernan llegarán a un desastroso final. Por orden de Enlil, la asamblea de los dioses ha tomado esta decisión”.

En este relato, Unapishtihim confirma la enemistad entre Enki y Enlil, que narra el Atrahasis:

Ea abrió su boca para hablar Diciéndome a mí, su sirviente: Debes decirle a la asamblea: Yo me he enterado que Enlil es hostil hacia mí, Así que yo no puedo residir más en su ciudad ni poner mi pie en el territorio de Enlil, hacia las profundidades, por lo tanto me dirigiré Para residir con mi señor Ea(Enki)

Luego Unapishtim le narra a Gilgamesh cómo fue el proceso de construir el arca, pero nos cuenta que no sólo a su familia, sino que a todos los artesanos también los hizo abordar el arca.

Al primer resplandor del alba Una nube negra se levantó en el horizonte En su interior Adad tronaba Mientras Shullat y hanish iban al frente Moviéndose como heraldos sobre la colina y el llano Erragal arrancó los postes Y Ninurta hice que los diques se inunden Los anunnaki levantaron las antorchas Haciendo que la tierra destelle por el resplandor La consternación por Adad alcanzó los cielos ¿Quién volvió en negrura lo que había sido luz?

Y luego continuó su relato, el cual resulta en prácticamente una réplica de la versión del diluvio que encontramos

en el Atrahasis. De esta manera Unapishtim concluyó su relato, de cómo

su esposa y él, llegaron a convertirse en dioses celestiales, viviendo días sin fin, gracias a Enlil. Y aunque Unapishtim estaba consciente de que era poco probable Gilgamesh reciba de los dioses una concesión semejante, accedió a prepararlo para tal desafío. Unapishtim le puso a Gilgamesh ciertas

pruebas. La primera prueba consistía

en permanecer despierto durante seis días y siete noches, pero Gilgamesh no pasó esta prueba, y comprendió que la inmortalidad no iba a estar reservada para él. Por lo que accede a regresar a

casa. Sin embargo, Unapishtim no lo envió con las manos vacías, le dijo dónde podía conseguir una planta que, aunque no le daría vida eterna, sí le permitiría mantener la juventud. Gilgamesh consiguió la planta y se fue con ella de regreso a casa. Se fue por el mismo camino por el que había llegado. Cuando llegó al otro lado de la orilla del mar, cerca de la cabaña de Siduri, dejó la planata en una poza de agua y mientras estaba descuidado, una serpiente se la robó y se la llevó. Gilgamesh retornó a su ciudad e hizo grabar en piedras todas las aventuras que él había vivido.

Después de este recuento, hemos podido constatar que, aunque el culto ritual y todo el minucioso proceso que este implicaba, era algo que los dioses anunnaki, descritos en las fuentes mesopotámicas, habían establecido entre los humanos con los que ellos interactuaban. Hemos visto que, en medio del relato de la confrontación entre Gilgamesh y Enkidu, se menciona que existía un majestuoso templo construido para Anu e Ishtar, se menciona a una sacerdotisa que fue la que encontró a enkidu, se menciona también un sacrificio de dos cabras, ofrecido por Gilgamesh a Utu/Shamash, invocando la ayuda de este en su aventura para matar al gigante Humbaba, y también, en pro de este propósito, Ninsun, la sacerdotisa madre de Gilgamesh, realizó todo un proceso

ritual, en el cual: “vistió su túnica ceremonial, colocó un ornamento

sobre su pecho y puso una diadema sobre su cabeza. Subió las escaleras a la cumbre del templo-palacio, donde

estuvo sobre el tejado y ofreció incienso al radiante Shamash”. Otra fuente mesopotámica en la que queda en evidencia el apego que los dioses anunnaki tenían hacia los holocaustos y las ofrendas rituales ofrecidas por lo humanos, es el relato ancestral conocido como “Lugalbanda en la cueva de la montaña”.

LUGALBANDA EN LA CUEVA DE LA MONTAÑA: LOS ANUNNAKI PIDEN SACRIFICIOS Y OFRENDAS RITUALES

“Lugalbanda en la cueva montañosa”, es

un relato datado hacia el año 2.100 a.C,

el cual nos ubica en el contexto histórico de los antepasados de Gilgamesh, más precisamente de su abuelo Enmererkar y su padre Lugalbanda, los reyes que lo antecedieron en el trono de Uruk. Dice el relato que Enmererkar, el tercer rey de Uruk, había emprendido una campaña militar para conquistar a la ciudad de Aratta, que estaba más allá de las montañas. Lugalbanda, en nombre de su padre Enmererkar, era quien iba a la cabeza del ejército, y durante el trayecto

sufrió un percance que lo puso al borde de la muerte. Los expedicionarios, decidieron dejarlo abandonado en una cueva, rodeado de alimentos, manjares, y vasijas con cerveza y vino, todos colocados de manera ritual, para que el militar tuviera sus últimos momentos de vida de una manera digna y acorde a su rango. Lugalbanda estuvo inconsciente durante dos días, y al recuperar parcialmente la conciencia, elevó rezos a sus dioses tutelares Utu/Shamash, Inanna/Ishtar y Nannar/Sin, para que lo curen de su enfermedad y lo salven de la muerte. Lugalbanda elevó súplicas a Innana “la sagrada prostituta, que convierte la alcoba en una delicia, la

hija de Sin”. Según el relato, la diosa se apareció a Lugalbanda:

“Inanna, la sagrada prostituta que convierte la alcoba en una delicia, la hija se Sin surgió delante de él, como un toro en la llanura. Su brillo reluciente, como el sagrado Cara, su estelar destello iluminó para él la cueva de la montaña. Cuando él levantó sus ojos hacia Inanna, él lloró, como si estuviera delante de su propio padre. En la cueva de la montaña Lugalbanda elevó sus manos hacia Inanna”. La diosa se apiadó del clamor de Lugalbada, y lo socorrió: “Inanna aceptó sus lágrimas. Con “poder de vida”, ella lo dejó entrar en un apacible sueño. Ella lo enrolló con la alegría de su corazón en una vestidura de lana….”

Otro de los dioses a los que Lugalbanga rogó fue Sin:

Sin, el amado hijo de Enlil, el dios que alcanzó el zenith espléndidamente. Su brillo como el sagrado Cara, su destello incorruptible iluminó para él la cueva de la montaña. Lugalbanda elevó sus ojos al cielo, hacia Sin, y lloró como si viera a su propio padre, y levantó sus manos hacia Sin. Sin aceptó sus lágrimas y le dio vida. El le concedió a Lugalbanda la fuerza para ponerse de pie”.

Utu fue otro de los dioses a los cuales Lugalbanda suplicó:

“Utu, te ruego, cura mi enfermedad! Héore, hijo de Ningal, yo te ruego, cura mi enfermedad. Utu, tú me permitiste venir a las montañas en compañía de mis hermanos. En la cueva de la montaña, el sitio más tenebroso de la tierra, no me dejes morir enfermo…”

Luego el relato dice que Utu/Shamah, escuchó a Lugalbanda y se apiadó de él:

“Utu aceptó sus lágrimas. El le envió su “revitalizador divino” a Lugalbanda, en la cueva de la montaña”.

Luego de todas las ayudas de los dioses, Lugalbanda tuvo las fuerzas para salir de la cueva, y cazar un toro salvaje y dos cabras. Con los animales cazados regresó a la cueva y se durmió. Mientras dormía, los dioses le enviaron un sueño en donde le daban instrucciones para que él les ofrezca en holocausto ardiente esos animales cazados. Lugalbanda se despertó de su sueño, restregó sus ojos, tomó su daga, tomo el toro y lo sacrificó, procediendo de igual manera con las dos cabras. Vertió la sangre de los animales en una vasija para que su olor suba al cielo:

“Mientras el sol se elevaba Lugalbanda, invocando los nombres de Enlil, An, Enki y Ninhursag, se sentó frente al banquete, con la vasija de sangre, en el lugar de la montaña que él había preparado. El banquete fue preparado, las libaciones fueron vertidas, cerveza negra, bebidas alcohólicas, cerveza clara, vino para endulzar el paladar. Lugalbanda vertió agua fría de libación. Puso el cuchillo en el cuerpo de las cabras y roztizó las entrañas. El dejó que el humo se elevara, como incienso puesto en fuego. Como si Dumuzi lo hubiera

traído un ganado de buen sabor, de manera que An, Enlil, Enki y Ninhursag consumieron la mejor parte de las ofrendas preparadas por Lugalbanda. Como el brillante altar de la fuerza pura de Sin.. en el tope de del altar de Utu y el altar de

Sin.. el decoró los dos altares con lapis lazuli…. “

Y así termina el relato, con los dioses “consumiendo” la mejor parte de las ofrendas preparadas por Lugalbanda.

LAS TABLAS DEL DESTINO

Una constante que encontremos repetida en muchos diferentes fuentes mesopotámicos, es la mención de un conjunto de misteriosos artefactos, a los que se denomina las Tablas del destino o simplemente las ME. Mucho se ha escrito sobre ellas, especulando sobre cómo eran físicamente y para qué servían. Se ha especulado sobre si el custodio oficial de las ME era Enlil o Enki. Se ha especulado también sobre si eran una especie de microchips con información vital, o si eran la llave para activar armamento destructivo, o para controlar naves espaciales. Hay académicos que han escrito libros, que analizan exclusivamente las MEs. Por ejemplo, la académica alemana Gertrud Farber- Flügge, que como tesis para obtener su PhD, presentó en 1973 en la Facultad de Filosofía de la Universidad

de Munich, la tesis titulada Der Mythos “Inanna und Enki” unter besonderer Berücksichtigung der Liste der ME, o “El mito de Inanna y Enki, bajo la especial consideración de la lista de