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Federico García Lorca
La zapatera prodigiosa
Farsa violenta en dos actos
Personajes
Cortina gris.
ZAPATERA
VECINA ROJA
VECINA MORADA
VECINA NEGRA
VECINA VERDE
VECINA AMARILLA
BEATA PRIMERA
BEATA SEGUNDA
SACRISTANA
EL AUTOR
ZAPATERO
EL NIÑO
ALCALDE
DON MIRLO
MOZO DE LA FAJA
MOZO DEL SOMBRERO
HIJAS DE LA VECINA ROJA
VECINAS, BEATAS, CURAS Y PUEBLO
Prólogo
Aparece el Autor. Sale rápidamente. Lleva una carta en la mano.
EL AUTOR. Respetable público... (Pausa.) No, respetable público no, público
solamente, y no es que el autor no considere al público respetable, todo lo contrario,
sino que detrás de esta palabra hay como un delicado temblor de miedo y una especie
de súplica para que el auditorio sea generoso con la mímica de los actores y el artificio
del ingenio. El poeta no pide benevolencia, sino atención, una vez que ha saltado hace
mucho tiempo la barra espinosa de miedo que los autores tienen a la sala. Por este
miedo absurdo y por ser el teatro en muchas ocasiones una finanza, la poesía se retira
de la escena en busca de otros ambientes donde la gente no se asuste de que un árbol,
por ejemplo, se convierta en una bola de humo o de que tres peces, por amor de una
mano y una palabra, se conviertan en tres millones de peces para calmar el hambre de
una multitud. El autor ha preferido poner el ejemplo dramático en el vivo ritmo de una
zapatería popular. En todos los sitios late y anima la criatura poética que el autor ha
vestido de zapatera con aire de refrán o simple romancillo y no se extrañe el público si
aparece violenta o toma actitudes agrias porque ella lucha siempre, lucha con la
realidad que la cerca y lucha con la fantasía cuando ésta se hace realidad visible. (Se
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