Vampiros, los Reyes de la Noche por Salvador Sáinz - muestra HTML

TOME EN CUENTA: Esta es una vista previa en HTML y algunos elementos como enlaces o números de página pueden ser incorrectos.
Para la versión completa, descargue el libro en PDF, ePub, Kindle
VAMPIROS, LOS REYES DE LA NOCHE

Salvador Sáinz

Prólogo

Sabe Dios que no creo demasiado en lo sobrenatural aunque las dudas

jamás desaparecen de mi mente, pero creyente o no el vampirismo me ha

fascinado por su ambigüedad moral y también porque es una metáfora de

la naturaleza humana.

El vampiro es un ser destructivo por naturaleza pero que es amado por

sus propias víctimas que se entregan sin vacilar, autodestruyéndose

ciegamente cayendo en sus brazos.

El ser de las tinieblas que nos destruye lentamente pero al que amamos

sin fisuras, no nos explicamos el porqué pero así sucede.

Todas las leyendas tienen una parte de fantasía pero también de realidad,

una realidad que en antiguas culturas nos es explicada de forma

exagerada buscando siempre la influencia de lo sobrenatural.

El no muerto, el nosferatu, existe porque nosotros lo hemos creado en

nuestro subconsciente. Le tememos pero al mismo tiempo no podemos

vivir sin él, en tiempos modernos podríamos hablar de drogas

destructivas que causan adicción o de hombres y mujeres enamorados de

personas que les causan toda clase de daños e incluso la muerte. Mujeres

enamoradas de su peor enemigo, asesinadas por la violencia de género,

por parejas a las que amaron y en muchos casos aún aman. Un amor

fuera de toda lógica como ilógica es la conducta humana.

Desde la antigua Babilonia y la antigua Grecia los humanos hemos

escenificado nuestros temores en los llamados mitos y el vampirismo es

VAMPIROS, LOS REYES DE LA NOCHE

Salvador Sáinz

uno de los más antiguos, sobreviviendo al paso de los años y

engendrando una literatura y una filmografía que ha generado auténticas

fortunas.

¿Qué tiene el vampirismo que ha sobrevivido al paso de los tiempos, a

los ordenadores, a las nuevas tecnologías y a la revolución digital en el

cine?

A veces amamos lo que menos nos conviene, al ser que succiona nuestra

sangre, nuestra energía. Es nuestra propia ceguera lo que provoca que no

veamos las cosas tal como son.

El vampiro es un ser abominable pero le vemos hermoso y seductor.

Somos víctimas de nuestra propia contradicción, de nuestras limitaciones

y de nuestra debilidad humana.

El rey de las tinieblas chupa la sangre de sus víctimas para sobrevivir

pues en caso contrario fallecería, hemos de morir para que ellos vivan de

nosotros. Contundente metáfora de la ley de la selva que rige en nuestro

mundo desde la Edad de Piedra, aunque en este caso el tirano destructor

nos anula los sentidos y nos convierte en sus víctimas y en sus esclavos

hasta entregarnos a la larga noche que es la muerte.

Placer y muerte, Eros y Tanatos unidos. Dicen que la fuerza del vampiro

reside en que nadie cree en su existencia, pero nos equivocamos porque

sí existe en nuestro subconsciente aunque la literatura y el cine lo hallan

embellecido con buenas realizaciones y otras olvidables. No sólo existe

lo tangible que vemos con nuestros materialistas ojos, sino lo intangible

que no vemos pero sí sentimos.

VAMPIROS, LOS REYES DE LA NOCHE

Salvador Sáinz

Eso es el vampirismo, nuestra propia irracionalidad que nos lleva a amar

lo que nos destruye.

Salvador Sáinz

Reus, 6 de mayo 2006

-----------------------------------------------------------------

Capítulo 1º

Los orígenes del vampirismo

El origen del mito vampírico es incierto, aunque algunas fuentes ya lo

ubican en los albores de la Humanidad. Podemos remitirnos a los mitos

más antiguos existentes en nuestra civilización. Otros nombres por los

cuales son conocidos esos seres de la noche son upiros, redivivos,

revivientes o Nos-Feratus, seres que suelen despedir gran fetidez, que

duermen de día y que por la noche atacan a sus víctimas. Los vampiros

no se reflejan en los espejos, ni proyectan sombras, pero pueden

transformarse en cualquier especie animal, incluso en niebla, para

poderse desplazar. Les ahuyenta el ajo (la cruz y demás símbolos

religiosos en nuestra religión cristiana), la luz del día, y pueden morir

con una estaca de madera que les atraviese el corazón, decapitados o

bien utilizando la plata consagrada para herirles.

Se cree que el vampirismo es un estado intermedio entre la vida y la

muerte, por eso un upiro es un ser que vive entre dos mundos el de los

vivos y el de los muertos sin pertenecer a ninguno de ellos. Son altos,

fuertes, ágiles, de afiladas uñas y labios rojos. Dotados de gran

sensualidad consiguen atraer a sus víctimas que no tardarán en desearles,

anhelando su mordisco que les arrebate la sangre y la vida

convirtiéndoles asimismo en vampiros.

VAMPIROS, LOS REYES DE LA NOCHE

Salvador Sáinz

Un método para localizarles es montar a una muchacha (o muchacho)

virgen desnuda sobre un caballo de pelo negro, que jamás se haya

apareado, que deberá trotar sobre las sepulturas del cementerio, aquella

que se niegue a pisar por mucho que se le fuerce será la tumba de un

upiro.

Pero estos personajes que gracias al cine y a la televisión se han

convertido en auténticas celebridades también tuvieron su principio, sus

raíces que se remontan tal como hemos señalado a los albores de la

Humanidad. Por eso es preferible empezar desde el principio: la

aparición del Hombre sobre la tierra. La aparición del Hombre y, como

no, de la primera mujer.

En nuestra cultura judeocristiana (tan ¡ay! machista) existe el mito de

Lilith, la primera mujer, creada por Dios para compartir el Edén con

Adán, el primer hombre.

Es curioso que en nuestras escuelas tan cristianas donde los mitos del

Génesis son considerados personajes históricos, cuando en realidad no

son más que metáforas, se haya omitido por sistema el personaje de

Lilith diciéndonos que la primer mujer fue Eva, nacida posteriormente

de la costilla de Adán. Mi compañero Narcís Ribot, que es sacerdote y

además escritor cinematográfico, me dice que este pasaje es omitido de

la Biblia para no espantar a los niños que son educados en la religión

católica. Pero en estas líneas sí es oportuno hablar de este importante

mito.

Lilith, la primera mujer

En su importante estudio sobre el mito del vampirismo "Sang pour Sang"

(1993), Jean Marigny, importante erudito francés del tema, nos dice que

el vestigio más remoto que existe del upiro es un vaso prehistórico

descubierto en Persia ornamentado con un dibujo: un hombre lucha

contra un ser monstruoso que intenta absorberle la sangre. Montage

VAMPIROS, LOS REYES DE LA NOCHE

Salvador Sáinz

Summers nos habla de otro vaso (¿el mismo quizá?) donde aparece un

hombre copulando con un vampiro con la cabeza cortada.

Menos remota es la leyenda de Lilitú, de procedencia babilónica, que

trata de una pérfida mujer que se dedicaba a chupar la sangre de los

niños. En la China milenaria aparecieron leyendas hacia el siglo VI aC

(antes de Cristo), pero sensiblemente distintas a las que conocemos cuyo

origen es de tradición judeocristiana. Por eso consideramos a Lilith la

auténtica precursora del mito.

Lilith, predecesora de Eva, apenas se la nombra en las Sagradas

Escrituras. Isaías la citaba como una habitante de las ruinas desoladas,

apareciendo como Lillake en una tablilla sumeria del año 2000 aC, que

contenía la fíbula "Gigamesh y el sauce". Sus referencias más fiables

proceden del "Génesis Rabba" (1) según el cual Adán sentía envidia de

los animales de la Creación porque vivían en parejas y por eso intentó

acoplarse con las hembras de cada especie no encontrando satisfacción

en ninguna.

Para librarle de su desesperación, Dios creí la primera mujer utilizando

inmundicia y sedimento en vez de polvo puro. Algunas fuentes aseguran

que se utilizó un limón para su creación y que, por esta causa era un ser

maligno.

Adán y Lilith engendraron al diablo Asmodeo y otros demonios no

menos perversos. También se conocen amoríos carnales de nuestro

primer padre con la diablesa Naamí, con quien engendró multitud de

seres diabólicos,

La primera pareja humana fracasó porque la mujer no quería someterse

al hombre. Lilith no quería fornicar debajo de Adán, sino encima: "Yo

también fui hecha con polvo y por consiguiente soy tu igual" le dijo.

Como el primer hombre trató de someterla a su autoridad, Lilith le

abandonó.

Adán se lamentó de su suerte ante Dios quien envió a tres ángeles

(Senoy, Sansenoy y Semangelof) para traer de vuelta a la rebelde esposa

VAMPIROS, LOS REYES DE LA NOCHE

Salvador Sáinz

y la encontraron en el Mar Rojo, región habitada por los demonios más

lascivos, fornicando con ellos sin cesar. "Vuelve con Adán, ahora

mismo” dijeron los ángeles, "¿Por qué he de volver para vivir como una

ama de casa honesta después de mi permanencia en el Mar Rojo?"

respondió la mujer. "¡Morirás si te niegas!" replicaron los ángeles,

"¿Cómo puedo morir -volvió a preguntar Lilith- cuando Dios me ha

ordenado que me haga cargo de todos los niños recién nacidos: de los

niños hasta el octavo día de vida, el de la circuncisión, y de las niñas

hasta el vigésimo día? No obstante, si alguna vez veo vuestros tres

nombres o vuestra semejanza exhibidos en un amuleto sobre un niño

recién nacido, prometo perdonarlo".

Dios condenó a Lilith por su rebeldía y buscó nueva mujer para Adán,

inventando con ello el divorcio, y su nueva esposa se llamó Eva.

Los judíos creían en que las pérfidas Lilith y la diablesa Naamí atacaban

a los niños pequeños succionando su sangre y también que seducían a

los hombres que soñaban. Para ahuyentarlas había que escribir los

nombres de los mencionados ángeles en las puertas de las habitaciones

donde dormían los infantes, y más adelante la circuncisión libraba a los

varones de su influencia.

La palabra Lilith procede, según parece, de "layil" (noche) ya que sus

correrías eran siempre nocturnas y nunca atacaba de día. Pero a pesar de

todo, en Canaán, las mujeres la adoraban y en su honor practicaban la

promiscuidad sexual antes de su emparejamiento definitivo, incluso con

la aprobación de los sacerdotes. Los profetas sin embargo censuraban

enérgicamente su actitud.

Es de precisar aquí la misoginia de una sociedad profundamente

patriarcal como es la hebrea (y en consecuencia la nuestra, su heredera)

que considera la mujer como un ser inferior, por eso Lilith al negarse a

copular debajo del hombre exigiendo hacerlo encima subvierte

profundamente la autoridad que justifica la supuesta autoridad

masculina.

VAMPIROS, LOS REYES DE LA NOCHE

Salvador Sáinz

Su equivalente Lilití, en cambio, era de procedencia asirio-babilónica,

tenía alas y cabellos largos y revueltos, su cuerpo desnudo tenía a veces

forma de serpiente.

El mito del Diablo

El Sexto Día de la Creación, cuando Dios dio vida al primer hombre,

Adán, ordenó a todos sus arcángeles le rindieran pleitesía y se postraran

a sus pies. Un ángel se negó, Samael, alegando que él era superior en

inteligencia y que por tanto debía ser Adán quien se humillara ante su

presencia.

Samael, cuyo nombre significa "Veneno de Dios", es un personaje que

en su versión siria se llamaba Shemal. También conocido como Satín

(enemigo), era el Príncipe de la Cohorte Infernal a la que pertenecían

Lucifer (hijo de la Aurora), aunque haya fuentes que sostengan que

ambos personajes son uno sólo.

También había leyendas hebraicas que sostenían que fue Samael quien,

en realidad, engendró a Caín, el primer asesino de la Humanidad,

acostándose con Eva mediante un astuto ardid, explicándose así la

maldad esparcida sobre la tierra.

Revivientes de la Antigüedad

El comentarista Jerónimo en el siglo IV dC (después de Cristo),

identificó a Lilith con Lamia, una reina libia abandonada por Zeus a

quien Hera le robó sus hijos, por eso la desconsolada madre se dedicó a

robar los de otras mujeres. De gran belleza física, solía seducir a los

hombres y beberles la sangre cuando éstos dormían.

Las lamias tenían alguna semejanza con las sirenas. Su cuerpo terminaba

con colas de pez y en vez de manos tenían garras, cuando los viajeros

eran atraídos por la dulzura de sus cantos ellas se incorporaban

VAMPIROS, LOS REYES DE LA NOCHE

Salvador Sáinz

súbitamente, caían sobre ellos y los devoraban. (2)

Empusa (es decir, "forzadora") era un monstruo infernal, nacida al

parecer de la diosa Hécate, que tenía pies de bronce y comía carne

humana. Asustaba a los caminantes y a los durmientes, adoptando la

figura de una hermosa muchacha para unirse a ellos primero y chuparles

la sangre después hasta dejarles sin vida. A veces se la conoce con el

nombre de Mormo (loba espantosa).

La diosa Hécate, procedente de Caria, era diosa de la magia y de los

hechizos. Se aparecía a los magos en forma de animal, en las noches de

luna clara, y era la diosa de las almas de los muertos y estaba presente en

los nacimientos y en las defunciones. Las hechiceras que la adoraban

adquirieron la costumbre de copular montándose encima del macho,

como hacía la hebrea Lilith, y posteriormente las mujeres melanesias a

quienes les gustaba "cabalgar" sobre su pareja.

Otros mitos célebres fueron las estriges, seres femeninos monstruosos,

provistos de alas, gran cabeza y con uñas de ave de presa que también

chupaban la sangre de sus víctimas, generalmente recién nacidos,

aprovechando los momentos en que estaban solos en sus cunas. La ninfa

Carna, la diosa de los goznes, era su mayor enemiga, que tenía el poder

de ahuyentarlas y por esa razón era invocada para la protección de los

infantes.

Uno de los motivos por los cuales Nerón inició la persecución de los

cristianos es debida al hecho de que la plebe romana sentía hacia ellos

un gran temor. Se reunían de noche en las catacumbas, lugar donde

enterraban a los muertos, y se oía hablar de una extraía ceremonia, la

comunión, donde se bebía la sangre de Cristo. La imaginación popular se

disparó viendo, como es habitual, más de lo que había y se llegaron a

narrar horribles orgías sangrientas justificando así su política de

exterminio en la arena del circo.

Es a partir del siglo XI que comienzan a aparecer los primeros

testimonios fidedignos de cadáveres incorruptos. Collin de Plancy en su

VAMPIROS, LOS REYES DE LA NOCHE

Salvador Sáinz

”Diccionario infernal” (París, 1863) aporta las declaraciones del obispo

de Cahors en 1031, después del segundo concilio de Limonges, según el

cual, un caballero de su diócesis, muerto excomulgado, había sido

encontrado muy lejos de su tumba.

La noción de muerto viviente, bebedor de sangre, era una síntesis de

diversas leyendas paganas como las sagas nórdicas, el cristianismo

medieval, países escandinavos, sobretodo Islandia, y también de las islas

Británicas donde los Celtas aportaron sus creencias.

En Inglaterra aparecieron dos crónicas escritas en latín, “De Nugis

Curialium” (1193) de Walter Map e ”Historia Regis Anglicarum” (1196)

de William de Newburgh, en las que aparecían diversos relatos de

muertos excomulgados que salían cada noche de sus tumbas.

Sin embargo estas manifestaciones aisladas no suponen ningún indicio

de la existencia de vampiros ya que este mito se ha ido forjando a lo

largo de los tiempos.

La leyenda de Estruc

A pesar de la creencia general de que el vampirismo, tal como lo

entendemos habitualmente, procede de Transilvania, ya existía una

leyenda en el condado de Ampurias (actual Ampurdán) en el siglo XII

situado en la antiguamente llamada Catalunya Vella (es decir, aquella

que durante la invasión musulmana no fue sometida a las hordas

invasoras y permaneció cristiana), donde tuvo lugar la más escalofriante

de las historias de nosferatus o estrugas, palabra ésta derivada de

estriges. (3)

Algunos la ubican durante el reinado de Pere el Catòlic hacia 1212 pero

las fuentes más fidedignas la sitúan en 1173, año en que transcurre mi

novela “Estruc”. En aquellos tiempos se vivían continuos conflictos

entre la Corona de Aragón y Cataluña contra los reyes de Francia para

apoderarse de Occitania, territorio que pasó a pertenecer desde entonces

VAMPIROS, LOS REYES DE LA NOCHE

Salvador Sáinz

a la Federación catalanoaragonesa. El rey Alfonso II el Casto, era un

joven de diecisiete años y desde la muerte de su predecesor Ramón

Berenguer IV la tutoría de nuestras tierras estaba en manos del rey inglés

Enrique II de Plantagenet (padre de Ricardo Corazón de León, el mismo

de las cruzadas y las aventuras de Robín Hood) y del Obispo de

Barcelona Monseñor Guillem de Torroja.

El rey catalán tenía como enemigo principal al rey Llop (en castellano

“Lobo”) de Murcia y las incursiones en la Tarraconense eran frecuentes

y, al mismo tiempo, teníamos las luchas fronterizas del norte contra los

francos en la disputa de Occitania. Por eso el condado de Ampurias era

un hervidero de intrigas, luchas con castellanos e ingleses (aliados del

rey Alfonso) por un lado y por el otro los enemigos ya mencionados, sin

olvidarnos de los navarros siempre en liza con el reino de Aragón.

El conde Estruc fue un notable guerrero que siempre luchó en favor de la

Corona catalanoaragonesa y, en aquellos años, ya estaba en su senectud

por lo cual fue enviado a Llers, una pequeña villa cerca de Figueras,

donde existía otro enemigo esta vez interno: los paganos.

Parte de los catalanes del siglo XII aún vivían apegados a los antiguos

cultos iberos paganos, anteriores al Cristianismo, por lo cual éstos eran

un potencial aliado de los árabes o, tal vez, de los francos. Por esa razón

el viejo soldado tuvo que reprimir esos cultos ancestrales que aún creían

en la magia y las ciencias ocultas, origen de la actual creencia en brujas

y demás supersticiones, y obligar a los campesinos ampurdaneses a

abrazar la fe en Cristo.

Esta represión motivó que el anciano conde sufriera una maldición por

parte de sus víctimas y que tiempo después de su muerte natural, Estruc

rejuvenecido se levantara de la tumba convertido en reviviente

sembrando el terror por toda la Catalunya Vella.

Dicen las antiguas leyendas que sólo salía de noche para beber la sangre

de sus víctimas, gustaba seducir y violar a las mozas casaderas

dejándoles embarazadas. Al cabo de nueve meses las desafortunadas

VAMPIROS, LOS REYES DE LA NOCHE

Salvador Sáinz

parían pequeños monstruos que morían no más nacer ya que, según las

tradiciones antiguas (curiosamente idénticas tanto en Cataluña como en

Transilvania) un vampiro no puede tener hijos.(4)

El rey Alfonso II tenía no pocos disgustos en aquellos tiempos y la

población estaba realmente aterrorizada. La gente tenía miedo de salir de

noche, todos llevaban ajos y crucifijos para protegerse del terrible

nosferatu y ya nadie podía dormir en paz hasta que una anciana religiosa

encontró la tumba del conde Estruc y le clavó la estaca en el corazón,

desapareciendo para siempre la maldición.

Pero el recuerdo del vampiro sobrevivió al paso del tiempo y aún queda

el dicho “tenir malastruc” o “mala astrugancia” para definir a quién tiene

mala fortuna. Incluso durante generaciones las madres catalanas

amenazaban a sus hijos con llamar al conde Estruc si no eran buenos y

no hacían lo que se les mandaba.

En el mismo Llers, un poblado donde sopla con gran fuerza la

Tramontana del Canigó, un viento frío y áspero que los antiguos

habitantes achacaban a unas brujas legendarias, (5) las célebres brujas de

Llers que dominaban los aires. El agudo silbido del viento, según las

creencias populares, era motivado por la furia de estas mujeres. En

Transilvania existía un mito semejante, las ”Ieles” (es decir “las Ellas”),

cuyo paralelismo es sorprendente.

Otra leyenda catalana célebre es la de los dips, nombre que se les dio a

una especie de perros vampiros (o perros estrugas) que existieron en

unas praderas situadas a unos cuantos kilómetros al sur de Reus. Por esa

razón se creí un pueblo llamado Pratdip, cuyo nombre es una unión de la

palabra Prat (pradera) y dip que en su escudo incluye la figura de un can

harto significativa. (6)

Empero, la importancia del conde Estruc es decisiva en la evolución del

mito vampírico aunque en aquel tiempo no se le conocía con tal nombre,

y podemos considerarle como el primer upiro de la Historia tal como lo

entendemos actualmente. (7)

VAMPIROS, LOS REYES DE LA NOCHE

Salvador Sáinz

Es sabido que en aquellos años, Ricardo Corazón de León, futuro rey de

Inglaterra, residía en la misma zona en que se desarrolló la leyenda del

conde Estruc ya que fue enviado por su padre Enrique II de Plantagenet

para participar en las Guerras del Rosellón, (8) a favor de la corona

aragonesa y catalana contra los francos estableciéndose en Perpiñán, a

muy escasas leguas de Figueras y de Llers. Tal vez este dato justifique

que, tras la Tercera Cruzada acontecida entre 1190 y 1192, el mito pase

al Este de Europa.

Es sabido que Ricardo de Inglaterra atravesó el Danubio, camino de

Tierra Santa, y que a su regreso en 1193 fue hecho prisionero por

Leopoldo, duque de Austria, quien solicitó un fuerte rescate

originándose en Inglaterra el conflicto que hemos visto en las películas

de Robín Hood. El rey inglés estuvo encerrado en el castillo austriaco de

Tierenstein, muy cercano a Transilvania, y cosa curiosa es a finales del

siglo XII que estas leyendas irrumpen en los Cárpatos.

Los revivientes masculinos fueron llamados “strigoí” y los femeninos

“strigoaíaca”, como vemos su fonética es muy semejante a la palabra

”estriges”, el mito griego, pero también a “estruga”, la leyenda catalana.

La expansión del mito

Si las islas británicas y Cataluña conocieron las primeras

manifestaciones vampíricas, fue el siglo XIV cuando éstas comenzaron a

tener fuerza de forma masiva como consecuencia de las epidemias de

peste que asolaron el Este europeo, en concreto la Prusia oriental, Silesia

y Bohemia.

Michael Ranft en su "De Masticatione in Tumulis Liber" (1728) nos

contó cómo, en aquel azaroso tiempo, millares de personas caían

abatidas por esta cruel enfermedad y enterradas en fosas comunes pero,

por diversas circunstancias, muchos individuos dados por muertos al

recuperarse trataban en vano de desenterrarse. Los más afortunados, es

VAMPIROS, LOS REYES DE LA NOCHE

Salvador Sáinz

decir, los que estaban enterrados encima podían por fin salir de nuevo a

la superficie provocando el pánico entre las gentes de la época quienes

creían que aquella reaparición era debía a las artes maléficas reavivando

aún más las supersticiones y en consecuencia el mito del reviviente.

En 1343, en Lauenbrug, el barón prusiano Steino de Retten, al que se le

creyó muerto de peste, fue inhumado como era de ley en un hombre de

su alta alcurnia. Sin embargo, no fue así, ya que muchos campesinos

aseguraron haberle visto rondando por los alrededores.

La autoridad competente abrió la sepultura para decapitarle y darle la

paz a su atormentada alma. Estos hechos específicos no fueron casos

aislados e hicieron mucho para avivar la creencia en los seres de

ultratumba.

Un caso célebre, ya del siglo XIV, fue sin duda el del francés Gilles de

Rais (1400/1440), compañero de armas de Juana de Arco (1412/1431),

quien tras las campañas bélicas en contra del invasor inglés, fue

traicionada por sus propios hombres y acusada de brujería, siendo

finalmente quemada en la hoguera.

Disuelto su ejército, Gilles de Rais se retiró a Machecoul y a Tiffauges

donde se dedicó a la alquimia pensando encontrar en la sangre la piedra

filosofal, madre de toda la Sabiduría, estudios que despertaron sus

instintos perversos. Para ello utilizó como cobayas a trescientos niños a

los que asesinó con unas torturas completamente atroces. Siendo

descubierto y procesado fue condenado a morir, pero su figura no tenía

ninguna relación con el vampirismo hasta que J. K. Huysmans publicó

"Allí abajo" (1891), donde presentí a Gilles de Rais erróneamente como

un vampiro.

Pero sin duda el personaje más célebre del siglo XIV, en el aspecto que

nos concierne, sea el de Vlad Tepes, un descendiente del mismísimo

Atila, el rey de los hunos, aunque nosotros le conozcamos por su apodo

que le ha hecho archipopular: Drácula.

VAMPIROS, LOS REYES DE LA NOCHE

Salvador Sáinz

El verdadero Drácula

Sin duda alguna, para algo es el protagonista de este libro, el vampiro

más célebre de la Historia es sin duda la del conde Drácula a pesar de

que su leyenda como reviviente no exista de hecho, al contrario del

conde Estruc (o Estruch, ya que la “ch” final pertenece a reglas

gramaticales catalanas más recientes) que sí fue conocido por sus

andanzas vampíricas pero cuya existencia no ha trascendido hasta muy

recientemente.

Drácula en realidad no era conde, pero sí un príncipe de Valaquia temido

por su rigor y por su crueldad, recordado a través de un libro “La novela

de Drácula” (1480) del escritor ruso Ivan Kouritsine, muy revelador de

su personalidad.

Dicho volumen, muy popular en todas las Rusias, escrito en un viejo

eslavo, era una recopilación de las antiguas narraciones sobre este

personaje que el autor, un embajador ruso en Moldavia, había escuchado

de las gentes del lugar y sintiéndose tan fascinado no dudó en escribirlas

para contarlas a futuras generaciones.

Vlad IV Tepes (1430/1476) era conocido como “El Empalador” al norte

del río Danubio, precisamente la zona que atravesaron los cruzados para

viajar hacia Tierra Santa. La palabra “Tepes” o “Tsepech”, en antiguo

eslavo, quiere decir “el que empala a la buena gente”, “Vlad” significa

“el que tiene el poder”.

La palabra “Drácula” o “Drakula”, como también se le conoció, proviene

del vocablo “drakon” que puede traducirse como “dragón, serpiente

monstruosa y nefasta, plenipotenciaria de las Fuerzas del Mal”. Algunas

leyendas orales afirman que el “drakon” solía renacer de sus cenizas

cuan Ave Fénix. Por eso este título lo solían llevar emperadores,

caudillos y grandes guerreros como Vlad III, perteneciente a una orden

de caballería, “la Orden del Dragón”, creada por el emperador

Sigismond de Hungría, y destinada a combatir a los musulmanes que en

VAMPIROS, LOS REYES DE LA NOCHE

Salvador Sáinz

aquel tiempo intentaban invadir Europa por el Este. El Sultán

Mohammed

II,

tras

conquistar

Constantinopla,

tenía

planes

expansionistas que ponía seriamente en peligro la paz en el mundo

cristiano.

En consecuencia, la palabra “Drácula” podría significar “hijo del

dragón” (y no hijo del Diablo, como suele publicar la prensa española),

porque el “la” final venía a significar “hijo de…” en aquel idioma.

Pero ¿quién era ese misterioso personaje que tras su olvido se convirtió

en un mito cinco siglos después de su existencia?

Nacido en Sigishoara, en la región de Bistriata, Vlad IV fue el segundo

hijo de un gran guerrero, y en consecuencia educado como tal, pero que

también sabía leer y escribir. Era un hombre que incluso sentía

atracciones artísticas y dotado de una gran fe inculcada por los popes

que vivían en su castillo.

En 1442, Vlad III fue capturado por los turcos que aceptaron liberarle si

se entregaban como rehenes sus dos hijos, Radu y Vlad, quien entonces

tenía doce años. En sus meses de cautiverio, éste adquirió un fuerte

sentimiento de odio hacia sus carceleros.

Su padre muere en el campo de batalla en 1456, heredando el título de

príncipe de Valaquia-Moldavia, y el título del voivoda, con el cual

combatió a los turcos quienes mientras él vivió fueron incapaces de

cruzar la frontera del río Danubio.

Las antiguas crónicas nos lo presentan como un hombre cruel aunque

muy patriota, razón por lo cual fue reivindicado en el siglo XX por el

régimen comunista, antes de su inesperada caída. (9) Vlad IV fue

apodado Tepes porque gustaba empalar a sus enemigos tras la toma de

una ciudad. El hedor de la muerte le fascinaba y según cuentas antiguas

crónicas el día 2 de abril de 1459 organizó un banquete enmedio de un

campo con millares de turcos empalados.

El voivoda disfrutaba con sus gemidos de dolor. Se cuenta que un día

una de sus futuras víctimas no podía soportar el hedor de la muerte e

VAMPIROS, LOS REYES DE LA NOCHE

Salvador Sáinz

hizo un gesto de rechazo. Vlad le preguntó el porque de aquel gesto, y el

reo le respondió “es que no puedo soportar el hedor”. Drácula le hizo

empalar con un palo mucho más largo para que sobresaliera sobre los

demás, diciéndole: “Este palo te elevará por encima de las contingencias

de este bajo mundo y de tus semejantes -precisando- de forma que este

olor ya no te molestará más”.

El rey Mathias Korvine de Hungría le envió a su embajador. Drácula le

recibió como de costumbre y le mostró un palo especial, dorado y

repleto de ornamentos.

- Dime -preguntó el voivoda- ¿a quién crees he destinado este

instrumento?

- Sin duda su excelencia -respondió el embajador- querrá honrar algún

alto dignatario de una muerte acorde a su rango?

- Eres muy perspicaz -sentenció Drácula-, querido amigo, porque es a ti

mismo a quien he destinado este palo extraordinario.

Tras el festín, Drácula ordenó que le rompieran sus miembros para

satisfacer su fantasía, luego le cortaron sus miembros y finalmente, el

propio voivoda le empaló delante de todos los presentes.

Unos embajadores turcos se negaron a quitarse sus turbantes delante de

su presencia, en consecuencia ordenó que se los clavaran para que no

pudieran sacárselos nunca más. En la Navidad de 1459, hizo empalar en

Targovise a quinientos boyardos.

Otra anécdota no menos truculenta se refiere a que promulgó una Ley

prohibiendo la mentira bajo pena de muerte. Se cuenta que Drácula tuvo

una amante gitana incapaz de satisfacerle sexualmente, pero un mal día

la mujer viéndose fracasar le confesó que estaba embarazada. “Mientes”

le dijo el voivoda, para comprobarlo le abrió el vientre con una espada

corta y tras comprobar la mentira le gritó “¡Ya veo que me has

mentido!”.

El sentido de la caridad de ese personaje no tenía igual. Por ejemplo ideó

un curioso sistema para acabar con la mendicidad. Un día reunió a todos

VAMPIROS, LOS REYES DE LA NOCHE

Salvador Sáinz

los mendigos del país en un gran festín, hartándoles de comer y de beber.

Finalmente incendió la mansión abrasándolos a todos, eliminando así la

miseria durante una generación.

En sus últimos años, Drácula abandonó la religión ortodoxa para abrazar

el catolicismo. en el campo de batalla se distinguía como el más bravo de

todos sus hombres, pero la traición acechaba. Sus mismos compañeros

de armas le acorralaron y le dieron muerte, en 1476, beneficiando así al

Sultán turco que tuvo así paso franco para la invasión del Este europeo.

Pero los misterios no acabaron aquí. Algún tiempo después de su muerte,

algunos lugareños aseguraron ver al difunto Vlad Tepes en lo alto de una

colina.

Finalmente, en 1931, Florescu y Rosetti, dos arqueólogos rumanos,

iniciaron una investigación para encontrar los restos mortales de

Drácula, llegando al monasterio de Snagov. Ante su sorpresa

descubrieron que el sarcófago estaba vacío. (10)

Evolución del mito

En la segunda mitad del siglo XVI, con la aparición de la Reforma

protestante, el mito fue consagrándose gracias a una larga serie de

epidemias de peste que asoló Europa. Lutero y Calvino, sus máximos

artífices, pusieron en duda la autoridad romana en cuestiones religiosas,

y en cierto modo sus respectivas doctrinas motivaron la evolución de las

leyendas de revivientes causados porque en estas epidemias solían

enterrarse prematuramente individuos dados por muertos pero que, al

despertar en su sepultura, se desenterraba fácilmente provocando el

pánico al regresar a sus hogares.

No debemos olvidar que los entierros de los apestados solían hacerse en

fosas comunes, con los cadáveres apilados, por los que los situados

encima recibían escasas paletadas de tierra y en caso de despertar con un

leve movimiento de manos conseguían acceder a la superficie, mientras

VAMPIROS, LOS REYES DE LA NOCHE

Salvador Sáinz

los enterrados debajo perecían asfixiados.

El pastor luterano Georg Ríhrer informa al propio Lutero hacia 1552 de

unos hechos acontecidos en Prusia y Silesia, donde solían enterrar los

cadáveres con una piedra en la boca para que éstos (según sus creencias)

no se devoraran entre sí. Esos seres de ultratumba recibían el nombre de

"Nachzehrer", que quiere decir "depredador".

Los calvinistas suizos, al negar la existencia del purgatorio, creían por su

parte que esos casos de "muertos vivientes" estaban causados por la

brujería. Louis Lavater, uno de sus principales teólogos, sostenía en un

tratado fechado en 1581 que esos espectros y revivientes eran demonios

que adoptaban los cuerpos de los difuntos para aterrorizar a los

creyentes.

El rey Jaime IV de Escocia (futuro rey de Inglaterra con el nombre de

Jaime I) publica su "Demonología" en 1597 utilizando las mismas tesis

que su antecesor suizo.

La condesa sangrienta

Si Drácula vivió en los Cárpatos Orientales, en el otro extremo de la

cordillera en forma de herradura, en los Occidentales, aconteció un siglo

y medio después otros hechos no menos insólitos. En 1560 nació

Erzsebet Bathory última descendiente de una familia noble pero en

franca decadencia que se quedaba plasmada en varios casos de sadismo

y prácticas satánicas.

Un tío suyo la inició en las artes de la hechicería y una tía suya lesbiana

la influenció en sus inclinaciones sáficas. En su familia tenía de todo, un

príncipe de Transilvania, el primer ministro del rey de Polonia,

gobernadores, jueces, nobles que lucharon contra los turcos destacando

por su valentía y arrojo, pero asimismo por su locura.

En 1575, Erzsebet contrajo matrimonio con el conde Ferencz Nadasdy,

las fiestas por sus nupcias duraron más de un mes. El emperador

VAMPIROS, LOS REYES DE LA NOCHE

Salvador Sáinz

germánico Maximiliano II y Rodolfo, rey de los Magiares, les enviaron

suntuosos regalos reuniéndose lo más selecto de la nobleza europea en el

castillo de Varanno para asistir a la ceremonia.

Pero después del matrimonio, la hermosa esposa rehusó adoptar el

apellido del marido: "Nací como Bathory, viviré como una Bathory y

así moriré".

La tristemente célebre condesa Bathory fue pasando los años en la

soledad de su castillo ya que su esposo dedicaba más tiempo a la guerra

contra el ejército turco del sultán Amurat III que a satisfacer sus

necesidades sexuales. Ferencz era un hombre muy extraño, capaz de

cometer las mayores atrocidades en el campo de batalla, pero en la vida

civil era un ser extremadamente pacífico que jamás levantó la voz a sus

criados.

El matrimonio tenía diecisiete castillos repartidos en lugares como la

propia Viena, pero también en Lezticzí, Keresztír, Sarvar, Becko y el

más importante de todos, el de Csejthe, su residencia principal, donde

contaba además con una pequeña morada adicional al pie del mismo.

Hacia 1600, un misterioso caballero muy joven y apuesto apareció por

los bosques cercanos al castillo de Csejthe, los campesinos se

santiguaban al verle diciendo que era un strigoi. Durante varios meses la

pareja huyó del lugar y nadie tuvo ninguna noticia al respecto, ni

siquiera el conde Nadasdy quien al volver de la guerra encontró que su

esposa había huido, pero no le dio ninguna importancia a este hecho.

Cuando la condesa regresó de su aventura, Ferencz ni siquiera se

molestó en hacerle ningún reproche. La paz del lugar acabó en 1604 tras

la muerte del esposo, entonces la personalidad de la llamada condesa

sangrienta comenzó a aflorar terriblemente. Erzsebet gustaba morder a

sus criadas y clavarles largas agujas de oro complaciéndose en el goteo

de su sangre.

Thorko, un servidor, le introdujo en la magia negra, ayudada por su

nodriza Ilona Joo, su mayordomo Johannes Ujvary y una bruja llamada

VAMPIROS, LOS REYES DE LA NOCHE

Salvador Sáinz

Darvula Anna. La cohorte de la condesa no podía ser más pintoresca. Su

enano bufón Ficzko se unió al clan de torturadores.

Un hecho fue trascendental cuando al tratar de asesinar a una anciana,

esta le dijo 'Algún día serás como yo". La condesa aterrorizada regresó a

su castillo. Creyendo que era la sangre lo que le devolvería la perdida

juventud, ordenó el secuestro y asesinato de seiscientas doncellas para

poderse bañar en su sangre.

Los campesinos estaban aterrorizados, pero nadie se atrevía a

denunciarla porque era una noble y en aquel tiempo la nobleza era

propietaria de la vida de sus siervos.

Todos los detalles de estos crímenes son verdaderamente espeluznantes,

la condesa se creía además que podía dominar a los gatos y que éstos

formarían un ejército para defenderla componiendo cantos que

estremecían de pavor a nobles y plebeyos: "¡Isten, ayúdame! ¡Isten,

ayúdame! ¡Pequeña nube, ayúdame también! Dadme salud, protección y

larga vida. Pequeña nube, cuando el peligro me aceche, envíame noventa

y nueve gatos. Te lo ordeno yo, Erzsebet Bathory, porque soy

comandante suprema de los gatos. Ordénales a ellos. Di a los gatos que

se reúnan, ya están en la montaña, agua, ríos o mares. Ordena a los

noventa y nueve gatos que vengan a morder el Corazón del rey Mathias.

Ordénales que muerdan el Corazón de Megyery El Rojo. Y salva de todo

daño a Erzsebet".

Las tres hijas de la condesa, que se habían casado, ignoraban las

actividades sanguinarias de su madre y fue precisamente Megyery El

Rojo, el tutor de la menor Pal, quien descubrió esos crímenes y los

denunció al paladín Gyírgy Thurzo quien irrumpió en el castillo de

Csejthe el 30 de diciembre de 1610 por orden del rey Mathias.

Durante los meses de enero y febrero de 1611 tuvo lugar el juicio

presidido por Theodosius Sirmiensis de Suzlo asistido por veinte

magistrados. La condesa y sus cómplices fueron acusados de asesinato,

traición al Estado, brujería y vampirismo. La nodriza Ilona Joo y el

VAMPIROS, LOS REYES DE LA NOCHE

Salvador Sáinz

sirviente Thorko fueron quemados vivos, los demás fueron decapitados a

excepción de Erzsebet quien, al ser noble, no podía tener tal fin y por

esta razón el Tribunal ordenó que fuera tapiada en su habitación del

castillo de Csejthe donde vivió tres años sin que nadie pudiera hablar

con ella. Murió súbitamente sin luz y sin cruz el 21 de agosto de 1614,

por la noche.

Al igual que el caso de Vlad Tepes, la condesa Bathory no tenía nada

que ver con el vampirismo aunque fueran las supersticiones de los

lugareños quienes así lo creyeron. En aquellos años tan conflictivos, la

creencia en los revivientes tenía gran fuerza y no sólo en ellos, sino

también en los licántropos, los célebres hombres-lobo (o mujeres-lobo)

que se extendió por la Europa Oriental, pero también apareció en

Galicia. Al ser la licantropía un tema completamente distinto al aquí

tratado lo pasaremos de largo, centrándonos en el del vampirismo que es

el que aquí nos interesa.

La Edad de Oro del vampirismo

A pesar de que el vampirismo ya existía en los albores de la Humanidad,

fue en la primera mitad del siglo XVIII cuando por fin adquirió las

características que conocemos en la actualidad. De hecho, en la época de

personajes como el conde Estruc en Cataluña, estos fenómenos fueron

esporádicos, aislados, aunque no por ello menos importantes, y en el

caso de Transilvania (una palabra que significa “a través del bosque”)

las leyendas apenas transgredieron sus fronteras naturales hasta que una

larga epidemia de peste, iniciada en 1710 en Prusia oriental, asoló

Austria, Serbia, Prusia, Polonia, Moravia y Rusia, llegando incluso a

Marsella.

En el mencionado año, las autoridades prusianas desenterraban

cementerios enteros en busca del vampiro a quien clavar la estaca en el

Corazón. La epidemia fue pues el detonante que extendió dicha creencia

VAMPIROS, LOS REYES DE LA NOCHE

Salvador Sáinz

por toda Europa llegando a lugares donde jamás se había oído hablar de

los revivientes.

El húngaro Pierre Plogojowitz, muerto en 1725, fue acusado de

convertirse en vampiro y de asesinar ocho personas en su aldea Kizilova;

Arnold Paole, fallecido en 1726, sufrió la misma suerte esta vez en el