VAMPIROS, LOS REYES DE LA NOCHE
Salvador Sáinz
Prólogo
Sabe Dios que no creo demasiado en lo sobrenatural aunque las dudas
jamás desaparecen de mi mente, pero creyente o no el vampirismo me ha
fascinado por su ambigüedad moral y también porque es una metáfora de
la naturaleza humana.
El vampiro es un ser destructivo por naturaleza pero que es amado por
sus propias víctimas que se entregan sin vacilar, autodestruyéndose
ciegamente cayendo en sus brazos.
El ser de las tinieblas que nos destruye lentamente pero al que amamos
sin fisuras, no nos explicamos el porqué pero así sucede.
Todas las leyendas tienen una parte de fantasía pero también de realidad,
una realidad que en antiguas culturas nos es explicada de forma
exagerada buscando siempre la influencia de lo sobrenatural.
El no muerto, el nosferatu, existe porque nosotros lo hemos creado en
nuestro subconsciente. Le tememos pero al mismo tiempo no podemos
vivir sin él, en tiempos modernos podríamos hablar de drogas
destructivas que causan adicción o de hombres y mujeres enamorados de
personas que les causan toda clase de daños e incluso la muerte. Mujeres
enamoradas de su peor enemigo, asesinadas por la violencia de género,
por parejas a las que amaron y en muchos casos aún aman. Un amor
fuera de toda lógica como ilógica es la conducta humana.
Desde la antigua Babilonia y la antigua Grecia los humanos hemos
escenificado nuestros temores en los llamados mitos y el vampirismo es