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Adam, el ligón por Yolanda Pinto - muestra HTML

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ADAM, EL LIGÓN

YOLANDA PINTO

Tengo un amigo también actor de mis clases de teatro, el cual se llama

Adam, lo curioso de él es que nunca ataca a las tías sino que son ellas las

que le piden tener sexo con él, mide 1.85 y tiene un cuerpo parecido a

Conan el Bárbaro porque siempre le ha gustado el culturismo y los

deportes de lucha, tiene el pelo moreno por debajo de los hombros y

físicamente es muy parecido a Jason Momoa, además es un obsesionado

o enamorado de las antiguas civilizaciones, en especial la celta y la

romana, pero ello hasta el punto de que ha ambientado su propia

habitación como si fuera una especie de cueva con cartón piedra, en ella

ha colocado una cama de heno, y tiene por estanterías múltiples

calaveras, lanzas romanas, collares célticos, vasijas, túnicas antiguas.

Cuando invita a una chica a su casa a cenar, nada más escuchar el timbre

de la puerta a la hora que han quedado, él pone en su mesilla de noche

un reloj de arena a funcionar para que vaya contabilizando el tiempo, se

trata de un reloj de dos bulbos concatenados que tarda 20 minutos en

caer la arena del superior al inferior, Adam siente devoción por los relojes

de arena por la simbología antigua que conllevan, sobre todo por su

aparición en las banderas piratas debajo del símbolo de la calavera, lo que

signficaba la fugacidad del tiempo, el paso de la vida y su consecuencia

final: la muerte, por ello también tenía múltiples dibujos por su habitación

con esqueletos cubiertos con una túnica negra portando en sus manos un

reloj de arena.

Posteriormente a que el reloj comienza a funcionar se dirige a la puerta, y

recibe a su invitada con una toalla atada a la cintura, el pelo mojado y se

disculpa diciéndole que es que salía en este instante de la ducha, después

se viste pero se pone unos pantalones célticos de guerrero, unas

muñequeras de cuero altas agujereadas y un collar de plata con el

símbolo céltico del trisquel con el que decora su musculoso pecho

depilado y bronceado, le enseña la habitación con la que quedan todas

maravilladas por hacerles sentir transportadas a otra época,

posteriormente él se sienta en una alfombra de pelo largo donde posa una

gran bandeja redonda en la que trae una cratera para él con su comida

dentro y un alabrastrón de dos asas con el que se bebe el vino, mientras

que en la misma bandeja a la chica le trae sus platos contemporáneos y

sus cubiertos. Cuando comienzan con la cena, él come con los dedos sin

cubiertos, comentándole a la chica que a él le gusta las costumbres

culinarias que tenían en roma, y durante la velada no para de hablarle de

los druidas, la astrología celta, la magia que realizaban y los poderes que

tenían los dioses en los elementos de la naturaleza, en los árboles, en los

lagos, en las montañas, y mientras tanto va mirando el nivel de arena en

el fondo que lleva ya el reloj. Las chicas siempre quedan tan embelesadas

con las historias góticas, místicas y guerreras que mi amigo les cuenta

sobre otras culturas, que siempre antes que acabe de caer la totalidad de

la arena de un depósito del reloj al otro, ellas le dicen:

¿porqué no me cuentas esas historias en la cama de heno?

Su poder de seducción es tal que cada vez tiene la técnica más

desarrollada, de manera que ya últimamente llega a acostarse con ellas

incluso antes de que termine de caer la totalidad de la arena en el

depósito de abajo del reloj.

Aunque puede parecer un juego divertido y él sentirse realizado con estos

escarceos amorosos y sexuales, sin embargo se sentía vacío porque me

contaba que cada vez que terminaba de fornicar con una, sentía rechazo,

asco y repugnancia hacía ella, hasta el punto de mostrarse escurridizo y

ocupado cada vez que la chica lo llamaba otra vez para volver a quedar,

creando mucha tensión esa actitud renuente que mostraba después de la

primera cita, llegándole incluso a obsesionar si por cualquier razón de

nacimiento tenía una interacción amorfa entre su eyaculación y las

sensaciones que recibía del cerebro, porque no comprendía como

mujeres que le parecían sexys, femeninas y apetecibles antes del acto

sexual, posteriormente las veía como seres burdos, sin delicadeza y

atracción, llegando incluso a pensar que el defecto era suyo y que con

este problema no llegaría a encontrar nunca su alma gemela ni el amor.

Sin embargo un día quedó prendado y enamorado de una de las chicas

que invitó a cenar, se llamaba Nilca y a diferencia de las demás, ésta no

venía vestida nada provocativa, sino que venía con un largo vestido

blanco como una túnica con capucha, tenía dos trenzas largas pequeñas

en la parte delantera de su cabellera decoradas con una cinta verde que le

recorría el pelo entre las dos trenzas y el resto del cabello liso y muy bien

peinado, no venía nada maquillada excepto un poco de brillo en sus finos

labios y su actitud era muy misteriosa. Cuando entró en la habitación de

mi amigo, no se sorprendió ni lo más mínimo de la decoración del lugar,

sino que sorpresivamente le dijo:

--Me encanta tu decoración, que causalidad pero yo también duermo en

casa en una cama de heno.

Posteriormente en el momento de la cena, una vez que se encontraban

sentados en la alfombra de pelo largo, fue ella la que le deleitó con todo

tipo de historias sobre la antigüedad, comentándole que una bruja le había

dicho que el linaje de ella se remontaba a los Tuatha Dé Danann, la tribu

más importante de la diosa celta Dana y que había sido concebida entre el

poderoso mago Manannan, y la diosa Epona, diosa Gala de los caballos.

--Mi padre, dijo didácticamente Nilca, fue el Dios del mar, nativo de la Isla

de Man que navegaba en una nave sin velas ni remos y protegía a la Isla

de los enemigos a través de una espesa niebla, le explicaba mientras le

enseñaba un tatuaje que tenía en su muñeca derecha con el símbolo de

una nave navegando.

La bruja le explicó a Nilca que esto le había dotado de poderes, de

manera que le leyó su pasado en su otra vida, ella había sido una

sacerdotisa, teniendo poderes para transmitir a los humanos la divinidad

que se encuentra en los elementos de la naturaleza en especial en los

bosques y sobre todo en el roble, por eso ahora podía leer el oráculo de

las Runas, sacó de una bolsa de tela verde hipiosa que traía, los 25

símbolos de las Runas que ella misma se había fabricado con madera de

roble y empezó a leerle la procedencia de los antepasados de Adam y la

transmigración de su alma.

Mira Adam, le dijo Nilca:

--La Runa blanca dice que en tu otra vida fuiste un gran guerrero, Breno te

llamabas, tu maestría con la espada y la laza y tu fortaleza, osadía e

inteligencia en la estrategia de la guerra hizo que encabezaras a una

legión de 40000 hombres en el año 387 a. de. C. y libraras una de las

batallas más sangrientas que se recuerdan contra Roma, concretamente

la batalla de Alia donde venciste a Quinto Sulpicio invadiendo Siena y

después Clusium, que el Dios que te protege es Dagda, señor de los

elementos y del conocimiento, jurista y temible guerrero, se llama Dagda o

Dios bueno porque está provisto de energías positivas, es el hombre de

los bosques, señor igualmente de los animales salvajes.

Después sacó de su bolsa verde un monedero, lo abrió y sacó la chica de

él una pequeña aguja, cogió la mano derecha de Adam y le dijo:

--Tranquilo esto no te va a doler.

Le pinchó con la aguja en su dedo índice y después se pinchó ella en su

mismo dedo, los unió y mezcló sus sangres y le dijo:

--Ahora seremos amigos toda la vida, tu alma y la mía se entremezclan a

través de este ritual de la fraternidad. El dios Odin creador de las Runas

ha bendecido esta ceremonia, lo que supone que será para toda la

eternidad.

Adam estaba maravillado viviendo un sueño y recreando las tradiciones

de unas de las civilizaciones que más le apasionaban, el momento que

estaba viviendo junto a Nilca era algo místico y onírico, tuvo incluso la

pérdida de la noción del tiempo, miró de reojo el reloj de arena y vio que

toda la arena ya había caído y se posaba ceremoniosamente en la parte

baja del reloj, igual que el corazón de Adam ya se posaba definitivamente

en el corazón de Nilca.

Nilca, después de dialogar con Adam sobre los poderes que decía poseer,

le comentó que porqué no iban a algún lugar a mirar las estrellas, al fin y

al cabo ella le comentó que su dios favorito era Júpiter que gobierna los

cielos, y Adam le comentó que le parecía una idea genial, arriba de su

casa había una azotea donde podrían pasar la noche tumbados mirando

el firmamento.

Así lo hicieron, mirando al firmamento y cogidos de la mano quedaron

dormidos y embelesados el uno con el otro.

Pero volviendo al presente, creo que todos estos pensamientos me

vinieron sin darme cuenta por evadir mi mente, para abstraerme de la

situación tan terrorífica que estaba viviendo esta noche en este

descampado, desolado y lejano paraje, seguíamos cavando sin parar la

zanja y sentí de repente si quizás todo sería fruto de un mal sueño, me

sentía subsumido en una novela de Lovecraft incapaz de aceptar que toda

esta situación tan rocambolesca estuviera pasando en realidad.

Vimos de lejos las luces de los faros de un coche que parecía subir por la

carretera estrecha que conducía a la Colina de San Nicolás, Ionel dijo:

--Esperar un segundo, tengo que apagar las luces de mi coche, podrían

darse cuenta que estamos aquí y delatarnos.

--Pero este paraje está totalmente oscuro, ¿cómo nos vamos a alumbrar

para seguir cavando?, dijo Luo preocupado.

--Tranquilo, contestó Ionel. En un ademán se sacó de su bolsillo un móvil y

le pulsó la tecla de menú, alumbrándose casi como una linterna, me lo

pasó a mí y me ordenó que les alumbrara con la tenue luz del teléfono.

Mientras alumbraba, saqué de mi bolsillo también mi móvil Nokia 801 T,

activé el gps y grabé las coordenadas del sitio correcto donde nos

encontrábamos por si alguna vez tenía que localizar o volver a este

siniestro lugar (nunca se puede saber el destino).

Una vez que no se atisbaba ninguna luz a lo lejos, Ionel comentó que era

preferible no volver a encender las luces de sus faros de manera que soltó

la pala por un momento, se agachó, cogió la bata ensangrentada que dejó

tirada al lado del tronco del árbol, la partió casi en dos, seguidamente se

acercó a la rama más cercana que tenía el árbol a su lado, la partió y le

empezó a colocar parte de la tela de la bata enroscándola en un extremo

de la rama, le hizo un nudo y se acercó casi a ciegas a su coche, abrió el

tapón de la gasolina y metió el extremo de la rama que tenía enroscado el

trozo de tela por el orificio hasta que el trozo de tela atado se impregnó de

gasolina, posteriormente cogió de su bolsillo un mechero y prendió la tela

una vez que la sacó del conducto del depósito del carburante de manera

que empezó a arder como una antorcha, llevándola hasta donde

estábamos nosotros, clavándola en la tierra para alumbrarnos el poco

tiempo que ya nos quedaba de estar allí.

Este hombre no hacía más que sorprenderme una y otra vez, a pesar de

su aspecto rudo y tosco sin embargo era hábil y astuto como un zorro,

sabía salir airoso de cualquier vicisitud que se le presentaba.

Después de tanto cavar sentía doloridos los músculos de mis brazos y de

mis piernas, había sido agotador, terminamos de cavar el hoyo de la

sepultura, Ionel se acercó al maletero del coche, lo abrió y sacó de él a

hombros el gran saco de arpillera tirándolo de un sopetón al hoyo,

alumbrando la escena la débil llama que aún prendía de la antorcha y que

había clavado en el suelo al lado del tronco del árbol. Una vez que el saco

quedó depositado en el fondo de la zanja se podía observar una gran

mancha amarillenta en la tela gris del saco.

Luo preguntó a Ionel, el origen de la mancha, a lo que éste respondió.

--Seguramente vomitó una vez que lo introduje en el saco, no estaría

rematado del todo, sino no tiene otra explicación, aseguró Ionel de manera

absolutamente autómata y fría como el hielo.

--Ufff se quejó Luo, no te pago 3000 euros para que termines haciendo

este tipo de chapuzas, entre los jugos gástricos del vómito seguro que hay

partículas donde se puede averiguar el adn de este tipo y ahora estarán

impregnadas en el maletero de tu coche.

Tranquilo mister, dijo parsimonioso Ionel, sé hacer mi trabajo, con una

buena pasada de agua y Volvone erradicaré cualquier rastro o huella que

pueda perjudicarnos, eso déjelo en mis manos.

--Espero que tengas la diligencia debida, repuso Luo no muy convencido.

--Bueno creo que es hora de marcharnos, cubramos la zanja con la tierra

de nuevo y llevemos las palas al coche, la noche está muy helada y la

niebla ha subido de espesor, si nos entretenemos mucho no podremos

bajar al pueblo por la poca visibilidad, así que démonos prisa, dijo

sabiamente Luo. Además dicen las malas lenguas que este lugar está

encantado por la cercanía que tiene al Casarón Fantasma.

--¿Encantado porqué? Repuse intrigado.

--La gente cuenta, dijo Ionel, que en el Caserón Fantasma que está a

apenas 2 km de aquí más arriba, lo habitaba un asesino en serie que llegó

a decapitar con su hacha a 9 mujeres y esconder sus cuerpos en el sucio

pozo que tenía en el jardín de su casa, de esto ha pasado al menos un

siglo pero el Caserón aunque muy derruido conserva algunas de sus

paredes en pie, pero lo que da más credibilidad a la historia es la

existencia de un gran roble ancestro que está cercano a las ruinas de este

caserón donde dice la gente que si te fijas puedes ver alrededor de su

tronco las 9 caras de las mujeres entalladas marcando la seca savia los

perfiles de sus caras y sus rostros.

Todavía según cuentan se oyen voces de las mujeres en la oscuridad de

la noche, también de lobos hambrientos y chascarrillos de murciélagos y

quien sabe si de otras oscuras criaturas de la noche, sus almas

atormentadas aún vagan por este siniestro paraje en busca quizás de

venganza o quien sabe si de paz y sosiego para abandonar las tinieblas y

poder encontrar la luz de un camino hacia lo más parecido al cielo o a los

ángeles benignos.

He escuchado que brujos, hechiceros y estudiosos del más allá transitan

este lugar en busca de nuevos datos y pruebas, pero algunos de ellos han

sufrido después raros acontecimientos, se encontró a uno de ellos

despeñado cuando bajaba en la noche por la colina de San Nicolás de

vuelta al pueblo y otro que fue encontrado ahogado en una tierra

movediza que se formó de manera sorprendente al caer cerca del

Caserón unos 700 litros cúbicos de agua por metro cuadrado en apenas

30 minutos, en uno de los aguaceros más terribles que se conocen en

estos lugares el cual ocurrió hace unos 7 años, seguramente toda esta

serie de circunstancias ocurrían por ser maldecidos por el espíritu del

asesino que aún podría estar merodeando por aquí o las almas

desquiciadas de sus víctimas, vamos eso es lo que cuenta la gente,

manifestó seriamente Ionel al relatar todas estas historias.

--¿Pero porqué mataba sólo mujeres? Pregunté frunciendo el ceño e

intrigado.

--Según dicen, tenía miedo al abandono, las mataba cuando yacía con

ellas, teniendo en cuenta que el Caserón se encontraba muy alejado de

cualquier otra casa habitada, esto le daba total impunidad por no levantar

sospechas durante años. El asesino tenía un problema mental, no

soportaba quedarse solo a la mañana siguiente cuando su amante se

levantaba de la cama y se encaminaba a irse a su casa, él no le dejaba

esta oportunidad por lo que mientras ellas disfrutaban de un reparador

sueño, éste las decapitaba con un hacha que tenía en el cobertizo ya que

era leñador, se ganaba la vida de cortar y vender madera en el mercado

de la ciudad. Después arrastraba en el silencio de la noche el cuerpo

ensangrentado hasta el jardín y lo dejaba caer por el hueco del pozo, las

cabezas sorprendentemente no las tiraba al pozo sino que sólo las

quemaba en una gran fogata que prendía en la chimenea del salón.

Todo esto lo contaba Ionel mientras no cejábamos de llenar con palazos

de tierra el gran hueco que quedó después de rellenar el gran surco con el

saco del muerto.

Ionel cogió del suelo de nuevo la botella de licor y le dio el último trago

hasta que la finiquitó abandonándola en el suelo y dándole una patada,

como si se tratase de una pelota de reglamento.

--¿Pero qué haces? Le recriminó Luo alzando la voz.

¿Cómo se te ocurre dejar una botella en la que has bebido en estas

cercanías? ¿eso es lo que te enseñaron en la guerra de Bosnia, sólo a

armar un Kalashnikov y a abrir un machete?, Chaval tienes que tener más

cabeza, has dejado la saliva de tu boca en la boquilla de esa maldita

botella.

-- Sí perdón mister la recojo y nos la llevamos. No sea usted tan suspicaz,

se quejó Ionel a Luo.

--Bueno, suspiró Ionel creo que ya está todo correcto, dijo Ionel de manera

dirigente, mientras daba palazos a la tierra con la intención de aplastarla

en el lugar del montículo.

--Aplastaré también por aquí, sobre todo por esta zona con la cara inversa

de la pala para que no se note la tierra removida y quede todo llano. Ir

vosotros hacia el coche, ahora voy yo, continúo comentando Ionel

mientras realizaba las labores de acondicionamiento de la tierra, seguiré

removiendo la tierra hasta el coche para ocultar todas nuestras pisadas.

--Para que vea mister, que estoy en todo¡¡¡ Dijo Ionel de manera

triunfante.

Finalmente nos montamos los tres en el coche, el rocío de la noche había

empapado todos los cristales del coche siendo imposible la visibilidad.

Ionel accionó los lavaparabrisas y empezó a reanudar la marcha para

volver a Tarifa. La oscuridad de la noche paralizaba cualquiera de nuestros

sentidos, agotado por el frio y la humedad de aquel lugar cai rendido en el

camino a la vuelta entrando en un profundo sueño.

ESTA EXPERIENCIA TAN HORRIBLE ERA EL MOTIVO DE LA

REPETICIÓN DE MI SUEÑO EN PRISIÓN CUANDO ME VEÍA

CONDUCIENDO EL AUSTIN A40 FARINA.Y ACUDIENDO A

DESENTERRAR LA TUMBA DONDE ENCONTRABA SEPULTADO A

RONALD.

QUEDÓ TODO ESTO TAN MARCADO EN MI SUBSCONSCIENTE

QUE NO PODÍA BORRARLO DE MI CABEZA.

Sentí un pequeño manotazo en mi hombro por parte de Luo, que me dijo:

--Freddy, despierta, ya hemos llegado. Nosotros nos bajamos aquí, Ionel

ya continúa solo hacia su casa.

--Sí, sí ¿qué hora es? Pregunté desorientado mientras me recomponía de

mi letargo.

--Son las 5 de la madrugada dijo Luo.

--Buenas noches Sr Luo dijo Ionel mientras nos apeábamos del coche,

voy a caer en la cama rendido en cuanto llegue a casa, necesito dormir al

menos 14 horas, pero espero que mañana por la noche me envíe dos

masajistas de su club de Algeciras, pero que tengan tetas y culo, no me

gustaron las escuálidas que me envió la semana pasada, ya sabe que a

mí me gusta gozar de la carne en todos los sentidos, jajajajaj, creo que a

las nuevas generaciones de chinas es mejor que las críen con cerdo

ibérico que con tanto pato pekinés, dijo mientras se despedía

sardónicamente. Y por último dígale a esas fulanas que no sé si además

son sus concubinas que no se olviden de traer un poco de ese polvo

blanco mágico que traéis de china, jajajaj, necesito empalmarme bien para

follarlas, prosiguió riéndose con mucha sorna. El eco de sus carcajadas

retumbaban en la oscuridad y frialdad de la noche.

Era increíble la personalidad irónica y cínica de este tipo, no salía yo de mi

asombro, la verdad que parecía un personaje sacado de un cómic de

villanos.

Finalmente arrancó su coche y se fue dirección a su apartamento

supongo.

Luo y yo nos quedamos en la acera mientras el coche de Ionel se perdía

en el horizonte de la fría noche.

--Bueno Luo, le dije, gracias por todo, ha sido una noche bastante

movidita, son las 5 de la madrugada, así que me despido de usted, si

tengo cualquier pregunta sobre el arma ya sé donde encontrarlo, ahora

seguiré mi camino a mi casa por la Calle Nuestra Sra. de Gracia, por aquí

corto camino.

--Esta bien hijo, dijo cariñosamente Luo, siento que al final este Ionel te

haya forzado a venir con nosotros a la Colina de San Nicolás, te mereces

una cena por lo bien que te has portado, ven cuando quieras a mi

restaurante, estás invitado.

--Gracias Luo, cualquier noche de estas, allí me tendrá, que duerma bien y

buenas noches.

--Buenas noches hijo, y te repito gracias por todo.

CAPITULO IX

Dia 20 de mayo del 2011. Centro Penitenciario de Botafuegos. EL

SUEÑO

Eran las nueve de la noche, me encontraba viendo “el líder de la manada”

en la televisión en mi celda, me encantaba este programa y la paciencia

que tiene Cesar Millán, el adiestrador de perros en el programa.

Tocaba a esta hora el recuento, como cada noche comencé a oir los

pasos de los dos funcionarios que iban pasando por las celdas una a una

para cerciorar que nos encontrábamos en nuestros chabolos, recé para

que no estuviera de turno Don Luis.

Si él estuviera ya sabía todo el módulo lo que pasaría esa noche,

habría cortes de 30 min o de una hora en la conexión de la televisión, la

semana pasada en el partido madrid-barca desconectó la emisión del

partido cuando llevaba empezado veinte minutos, la ira y el nerviosismo

que se desató en todos los internos al no poder seguir viendo el partido

desembocó en un ruido ensordecedor en todo el módulo, todos los presos

de todas las celdas comenzaron a gritar y a dar fuertes golpes contra los

barrotes de los chavolos, patadas, golpes con las sillas contra los hierros,

insultos de toda clase contra Don Luis,

parecía el planeta de los simios en la parte de la película en la que todos

los gorilas chillaban y golpeaban las jaulas para intentar escaparse.

El puto funcionario gritaba desde abajo a todo el módulo frases como:

–¡¡Cómo no os calléis voy a abrir un parte a todos vosotros,

delincuentes de mierda¡¡

Pero sus amenazas no surtían ningún efecto en la personalidad

de cientos de presos enloquecidos por verse mermados en la visión de un

partido que llevaban meses deseando ver, no era otra cosa que “el

clásico” que sólo se puede ver dos veces en toda la liga, muchos de ellos

habían hecho porras, apuestas y se habían comprometido a todo tipo de

retos dependiendo del resultado del partido

Finalmente el funcionario conectó la emisión en el comienzo de la

segunda parte, pero aguantó que toda clase de objetos volaran saliendo

por las aberturas de los barrotes de las celdas por el módulo en señal de

protesta a tan denigrante acto.

Aquí no terminaba la maldad de este Don Luis, cuando le

tocaba a él el turno también sabíamos que nos pasaríamos dos días

bañándonos con agua fría porque desconectaba el termo del agua

caliente.

En definitiva era un tipo odiado por todo el módulo, pobre de

él si alguno de nosotros lo pilla fuera de prisión una vez que alguno haya

cumplido la condena, pensé.

Pero la vida de la cárcel era así, muchos de los funcionarios

parecían regocijarse de la falta de actuación que tiene un preso, que al fin

al cabo es un ser humando, cuando está en prisión.

Escuché su voz mientras se acercaba a mi celda número 38

con el recuento. ¡¡Joder este cabrón otra vez¡¡, pensé para mis adentros.

Cuando llegó a mi celda y nos contó a mí y a Diego, me

dirigí educadamente a Don Luis y le dije:

--Buenas noches Don Luis, ¿le importaría darme una manta

más?, es que paso frío por las noches

Me escudriñó con la mirada como si en vez de haberle

pedido una manta, le hubiese insultado, y finalmente soltó una carcajada

cínica. Sus ojos mostraban la felicidad de degradarte y avergonzarte

delante de todos los demás presos y finalmente me contestó.

--¿una manta?, Vamos a ver Freddy Ramos, ¿crees que

estás en tu hogar dulce hogar? No sé si te acuerdas que estas en una

cárcel porque mataste a una mujer. No eres una persona normal, eres un

asesino, por eso estás aquí. Si tuviste cojones para hacerlo también

debes de tenerlos ahora para soportar el frió. Y no me mires así, dijo Don

Luis de manera amenazante.

Pero esta actitud no era algo que tenía personal hacia mí

sino que era el trato que les brindaba.a todos los presos, incluso aquellos

que estaban en prisión por hackear un sistema informático de un banco.

Era la típica persona que guardaba en su mente algún tipo de

resentimiento o venganza por los delincuentes, quizás porque alguna vez

alguno había robado el bolso a su madre, o alguno le había robado el

coche, o quien sabe si su hermana habría sufrido una violación por un

desconocido y su trabajo ahora le servía para tomarse la justicia por su

mano contra todo el que se le ponía por delante.

Me quedé de pie sin palabras, sabía que contestarle o

desafiarle empeoraría las cosas contra mí. Me mordí la lengua y conté

hasta diez para no responder nada, era consciente de que debía de

controlar mis impulsos pero lo que no podía controlar este cabrón era mi

poderosa imaginación.

De manera que mientras me giraba sobre mis talones

hacia la encimera de obra de mi celda para tomarme una pastilla de

tranxilium y olvidar la situación, mi mente voló imaginando otra situación

en la que nos encontrábamos Don Luis y yo pero en otro contexto muy

diferente.

Me imaginé veinte años más tarde, mi nueva vida no era

la de actor, no había tenido finalmente suerte a pesar de las ofertas que

ahora recibía en prisión, la realidad posterior fue muy distinta, después de

cumplir 12 años en prisión nadie se acordaba de mí, tenía 45 años y había

perdido en prisión todo el bagaje sobre la interpretación que había

adquirido cuando estaba en libertad, de manera que finalmente me retiré a

vivir a una ladera en una pequeña casa solitaria, no era una choza pero

tampoco era una granja, pero la casa no era de obra sino que la hice yo

mismo de madera. En la actualidad trabajaba de leñador al por menor, es

decir vendía leña a pequeñas tiendas y viveros de alrededor para

abastecerse en el invierno.

El trabajo de leñador me gustaba, estaba en contacto con la

naturaleza y alejado del mundanal ruido de la ciudad, de paso hacía

ejercicio con el hacha cortando troncos enormes en pequeños trozos que

luego cargaba en mi Citroen Dyane del año 1981

y los bajaba a la ciudad.

Tenía dos mastines enormes que vivían conmigo y la

casa de madera aunque humilde era un gran refugio por el que no pagaba

nada, estaba en ese sentido fuera del sistema de alquileres e hipotecas y

esta vida de sosiego y no tener que vivir con el stress de conseguir más

metas económicas era de gran estabilidad mental para mí, había olvidado

la vida de prisión y la claustrofobia de sentirme asfixiado en 8 metros

cuadrados de celda.

Mientras talaba algunos troncos, miré el cielo y pareció

cerrarse en una gran oscuridad, los perros empezaron a ladrar ante lo que

presagiaba ser una noche fuerte lluvia y relámpagos, un primer destello de

rayo electrizante se formó a lo lejos del horizonte como ráfagas de fuegos

artificiales, un viento huracanado empezó a azotar también las ramas de

los árboles y la puerta de la casa, lo que hacía correr las hojas caídas en

el suelo en forma de pequeños remolinos y las bisagras de la puerta

chirriaban al moverse con la fuerza del viento.

--¡¡Uff vaya nochecita nos espera¡¡ El cielo aún se tornó

más oscuro, las pocas nubes grises oscuras que había se alejaban a gran

velocidad formando imágenes terroríficas en el cielo, mientras que un

manto de gran negritud acechaba con cubrir todo el firmamento.

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