Amante Desencadenada por J.R.W - muestra HTML

TOME EN CUENTA: Esta es una vista previa en HTML y algunos elementos como enlaces o números de página pueden ser incorrectos.
Para la versión completa, descargue el libro en PDF, ePub, Kindle

Argumento

Payne, la hermana melliza de Vishous, está cortada por el mismo oscuro y seductor

patrón que su hermano. Tras muchos años de encierro forzado a manos de su madre, la Virgen

Escriba, por fin ha conseguido liberarse…sólo para enfrentarse a una gravísima herida. El

doctor Manuel "Manny" Manello es convocado por la Hermandad para salvar a la hembra,

pero cuando el cirujano humano conoce a la guerrera vampira sus dos mundos colisionan

sucumbiendo a una innegable pasión.

Con tantas cosas en su contra, ¿podrá su amor ser más fuerte que las diferencias

biológicas que los separan?

- 5 -

index-6_1.jpg

Amante Desencadenada Libro 9 de la Hermandad de la Daga Negra

Glosario de términos y nombres propios

Ahstrux nohtrum: Guardia privado con licencia para matar que es nombrado para ese

puesto por el Rey. Puede ser hombre o mujer.

Ahvenge: Acto de mortal retribución típicamente llevado a cabo por la amada de un

macho.

Attendhente: Elegida que sirve a la Virgen Escriba de una manera particularmente

cercana.

Chrih: Símbolo que simboliza una muerte honorable, en la Antigua Lengua.

Cohntehest: Conflicto entre dos machos compitiendo por el derecho de ser el

compañero de una hembra.

Dhunhd: Infierno.

Doggen: Miembro de la clase servil en el mundo de los vampiros. Los doggens

mantienen las antiguas tradiciones de forma muy rigurosa, y son muy, conservadores en

cuestiones relacionadas con el servicio prestado a sus superiores. Sus vestimentas y

comportamiento son muy formales. Pueden salir durante el día, pero envejecen

relativamente rápido. Su esperanza de vida es de quinientos años aproximadame nte.

Ehros: Una Elegida entrenada en material de artes sexuales.

El Ocaso: Reino intemporal donde los muertos se reúnen con sus seres queridos

durante toda la eternidad.

El Omega: Malévola figura mística que pretende la extinción de los vampiros a

causa de un resentimiento hacia la Virgen Escriba. Existe en un reino intemporal y posee

grandes poderes, aunque no tiene capacidad de creación.

Esclavo de sangre: Vampiro hembra o macho que ha sido sometido para satisfacer

las necesidades de sangre de otros vampiros. La costumbre de poseer esclavos de sangre fue

suspendida hace mucho tiempo, pero todavía no ha sido abolida.

Exhile dhoble: El gemelo malvado o maldito, es el que nace en segundo lugar.

Ghardian: Custodio de un individuo. Hay varios grados de ghardians, siendo el más

poderoso el de una hembra sehcluded, también llamado whard.

Glymera: El núcleo social de la aristocracia, equivalente aproximadamente al ton del

período de la regencia en Inglaterra.

Granhmen: Abuela.

Hellren: Vampiro que elige a una hembra como compañera. Los machos pueden

- 6 -

index-7_1.jpg

Amante Desencadenada Libro 9 de la Hermandad de la Daga Negra

tener más de una hembra como compañera.

Hermandad de la Daga Negra: Guerreros vampiros entrenados para proteger a su

especie contra la Sociedad Restrictiva. Como resultado de una cría selectiva en el interior

de la raza, los miembros de la Hermandad poseen una inmensa fuerza física y mental, así

como una enorme capacidad para curarse de sus heridas con rapidez. La mayoría no son

propiamente hermanos de sangre. Se inician en la Hermandad a través de la nominación

de uno de sus miembros. Agresivos, autosuficientes y reservados por naturaleza, viven

apartados de los humanos y tienen poco contacto con miembros de otras clases, excepto

cuando necesitan alimentarse. Son objeto de leyendas y muy respetados dentro del

mundo de los vampiros. Sólo se puede acabar con ellos si se les hiere gravemente con un

disparo o una puñalada en el corazón.

La Tumba: Cripta sagrada de la Hermandad de la Daga Negra. Usada como sede

ceremonial y como almacén de los frascos de los Restrictores. Entre las ceremonias allí

realizadas se encuentran las iniciaciones, funerales y acciones disciplinarias contra los

hermanos. Nadie puede acceder a ella, excepto los miembros de la Hermandad, la Virgen

Escriba o los candidatos a una iniciación.

La Virgen Escriba: Fuerza mística consejera del rey, guardiana de los archivos

vampíricos y encargada de otorgar privilegios. Existe en un reino intemporal y posee

grandes poderes. Capaz de un único acto de creación, que empleó para dar existencia a los

vampiros.

Las Elegidas: Vampiresas destinadas a servir a la Virgen Escriba. Se consideran

miembros de la aristocracia, aunque de una manera más espiritual que temporal. Tienen

poca, o ninguna, relación con los machos, pero pueden aparearse con guerreros con

objeto de reproducir su especie si así lo dictamina la Virgen Escriba. Tienen la capacidad

de predecir el futuro. En el pasado, eran usadas para cubrir las necesidades de sangre de los

miembros no emparejados de la Hermandad, pero los hermanos han abandonado esa práctica.

Leahdyre: Una persona de poder e influencia.

Leelan: Término cariñoso, que se puede traducir de manera aproximada como «lo

que más quiero».

Lewlhen: Regalo.

Lheage: Un término respetuoso que usan los que son sometidos sexualmente

refiriéndose al que los domina.

Lhenihan: Bestia mítica conocida por su potencia sexual. En slang moderno se refiere a

un macho de un tamaño preternatural y gran resistencia sexual.

Lys: Herramienta de tortura usada para extirpar los ojos.

- 7 -

index-8_1.jpg

Amante Desencadenada Libro 9 de la Hermandad de la Daga Negra

Mahmen: Madre. Usado de ambas formas para identificarlas y cariñosamente.

Mhis: El enmascaramiento de un ambiente físico dado; la creación de un campo de

ilusión.

Nalla: (hembra) o Nullum: (macho) adj. Amada/o

Newling: Una virgen.

Periodo de Necesidad: Período de fertilidad de las mujeres vampiro. Suele durar dos

días y va acompañado de un fuerte deseo sexual. Se produce, aproximadamente, cinco años

después de la transición femenina y, posteriormente, una vez cada diez años. Durante el

período de celo, todos los machos que estén cerca de la hembra responden, en mayor o menor

medida, a la llamada de la hembra. Puede ser un momento peligroso ya que puede provocar

conflictos y reyertas entre machos que compitan, especialmente cuando la hembra no está

emparejada.

Pheursom o Pherarsom: Término que se refiere a la potencia de los órganos sexuales

del macho. La traducción literal sería algo como “digno de penetrar a una mujer”

Primera Familia: El rey y la reina de los vampiros, y los hijos nacidos de su unión.

Princeps: Grado superior de la aristocracia de los vampiros, sólo superado por los

miembros de la Primera Familia o la Elegida de la Virgen Escriba. El título es hereditario,

no puede ser otorgado.

Pyrocant: Se refiere a una debilidad crítica en un individuo. Dicha debilidad puede

ser interna, como una adicción, o externa, como un amante.

Rahlman: Salvador.

Restrictor: Miembro de la Sociedad Restrictiva. Se trata de humanos sin alma que

persiguen vampiros para exterminarlos. A los Restrictores se les debe apuñalar en el pecho

para matarlos; de lo contrario, son eternos. No comen ni beben y son impotentes. Con el

tiempo, su cabello, su piel y el iris de sus ojos pierden pigmentación hasta convertirse en

seres rubios, pálidos y de ojos incoloros. Huelen a talco para bebés. Tras ser iniciados en la

Sociedad por el Omega, conservan un frasco de cerámica dentro del cual ha sido colocado

su corazón después de ser extirpado.

Rythe: Forma ritual de salvar al honor. Lo ofrece alguien que haya ofendido a otro. Si

es aceptado, el ofendido elige un arma y ataca al ofensor, que se presenta ante él sin

protección.

Sehclusion: A petición de la familia de una hembra el Rey puede conferirle este estado

legal. Coloca a la hembra bajo la autoridad exclusiva de su whard, que generalmente es el

macho mayor de la familia. Su whard tiene el derecho de determinar su forma de vida,

restringiendo a voluntad toda interacción que ella tenga el resto del mundo.

- 8 -

index-9_1.jpg

Amante Desencadenada Libro 9 de la Hermandad de la Daga Negra

Shellan: Vampiresa que se ha unido a un macho tomándolo como compañero. En

general, las hembras eligen a un solo compañero debido a la naturaleza fuertemente

territorial de los machos apareados.

Sociedad Restrictiva: Orden de caza vampiros convocados por el Omega con el

propósito de erradicar la especie de los vampiros.

Symphath: Subespecie del mundo vampírico caracterizada, entre otras peculiaridades,

por su habilidad y deseo de manipular las emociones de los demás (con el propósito de un

intercambio de energía). Históricamente, han sido discriminados y durante ciertas épocas,

cazados por los vampiros. Están cercanos a la extinción.

Tahlly: Un término cariñoso, flexiblemente traducido como «querida».

Trahyner: Palabra usada entre machos que denota mutuo respeto y afecto. Traducida

libremente como “querido amigo”

Transición: Momento crítico en la vida de los vampiros, cuando él o ella se

convierten en adultos. A partir de ese momento, deben beber la sangre del sexo opuesto

para sobrevivir y no pueden soportar la luz solar. Generalmente, sucede a los veinticinco

años. Algunos vampiros no sobreviven a su transición, sobre todo los machos. Antes del

cambio, los vampiros son físicamente débiles, sexualmente ignorantes e indiferentes, e

incapaces de desmaterializarse.

Vampiro: Miembro de una especie separada del Homo sapiens. Los vampiros tienen

que beber sangre del sexo opuesto para sobrevivir. La sangre humana los mantiene vivos,

pero su fuerza no dura mucho tiempo. Después de su transición, que generalmente sucede

a los veinticinco años, son incapaces de salir a la luz del día y deben alimentarse de la vena

regularmente. Los vampiros no pueden «convertir» a los humanos con un mordisco ni con

una transfusión sanguínea, aunque, en algunos casos, son capaces de procrear con la otra

especie. Pueden desmaterializarse a voluntad, pero tienen que buscar tranquilidad y

concentración para conseguirlo, y no pueden llevar consigo nada pesado. Son capaces de

borrar los recuerdos de las personas, siempre que sean a corto plazo. Algunos vampiros

son capaces de leer la mente. Su esperanza de vida es superior a mil años, y en algunos

casos incluso más.

Wahlker: Un individuo que ha muerto y vuelto a la vida desde el Ocaso. Se les otorga

un gran respeto y son reverenciados por sus tribulaciones.

Whard: Custodio de una hembra sehcluded.

- 9 -

index-10_1.png

Amante Desencadenada Libro 9 de la Hermandad de la Daga Negra

Prólogo

1761. VIEJO CONTINENTE.

Xcor vio morir a su padre cuando apenas habían pasado cinco años desde su transición.

Ocurrió delante de sus propios ojos y aún con la proximidad, no pudo comprender qué ocurrió.

La noche comenzó como cualquier otra. La oscuridad se cernía sobre un paisaje de bosques y

cavernas, las nubes proporcionaban cobertura de la luz de la luna a él y a todos aquellos que viajaban a

caballo a su lado. Su grupo de soldados estaba formado por seis, Throe, Zypher, los tres primos y él. Y

luego estaba su padre.

El Bloodletter.

Antiguo miembro de La Hermandad de la Daga Negra.

Lo que los llevó a salir esta noche no era más que lo que los llamaba al trabajo cada puesta de sol,

buscaban Restrictores, esas armas sin alma que usaba el Omega para masacrar la raza de los vampiros.

Y los encontraban. A menudo.

Pero ellos siete no formaban una Hermandad.

Al contrario que esa alabada liga secreta de guerreros, esta banda de bastardos guiada por el

Bloodletter no era más que un grupo de soldados, sin ceremonias. Sin adoración por parte del pueblo. Sin

tradiciones ni alabanzas. Sus linajes podían haber sido aristocráticos, pero todos ellos habían sido

abandonados por sus familias, habían nacido con defectos o habían sido engendrados fuera del santo

matrimonio.

Nunca serían más que prescindibles trozos de carne dentro de la gran guerra que se luchaba para

sobrevivir.

Y aunque todo eso era verdad, eran la élite de los soldados. Los más despiadados, los de hombros

más fuertes, aquellos que habían demostrado su valía una y otra vez al más duro de los líderes de la raza,

el padre de Xcor. Cuidadosamente seleccionados y sabiamente elegidos, estos machos eran mortales

contra el enemigo y nada protocolarios en lo que a la sociedad vampírica se refería. Tampoco a la hora de

- 10 -

index-11_1.png

Amante Desencadenada Libro 9 de la Hermandad de la Daga Negra

matar, no importaba si la presa era un asesino, un humano, un animal o un lobo humano11. La sangre

correría.

Solamente habían proferido un juramento y solo uno, su único amo era su sire y no otro. Donde

él iba, ellos lo seguían y así estaba la cosa. Muchísimo más simple que toda esa mierda tan elaborada de

la Hermandad…incluso aunque Xcor hubiera sido un candidato por su linaje, no habría tenido ningún

interés en ser un Hermano. No le importaba la gloria, ya que no tenía ni punto de comparación con la

dulce liberación que le proporcionaba matar. Mejor dejar esa inútil tradición y esos desperdiciados

rituales a aquellos que se negaban a empuñar nada que no fuera una daga negra.

Él usaría cualquier arma que hubiera.

Y su padre haría lo mismo.

El clamor de los cascos de los caballos se ralentizó y luego se desvaneció en el silencio mientras

que los luchadores salían del bosque sobre un enclave de robles y maleza. El humo de las chimeneas de

las casas se dispersaba con la brisa, pero existía otra prueba de que finalmente habían encontrado la aldea

que habían estado buscando. En lo alto, sobre un imponente acantilado, un castillo fortificado, estaba

posado como un águila. Sus cimientos clavados contra la roca como garras.

Humanos. Enfrentados los unos contra los otros.

Qué aburrido.

Aun así tenía que respetar la construcción. Quizá, si Xcor se asentara alguna vez, masacraría la

dinastía que allí vivía y se apropiaría de aquella fortaleza. Era mucho más eficiente birlarla que tener que

levantarla.

—Hacia el pueblo—ordenó su padre. —Vamos a divertirnos.

Palabras que prometían que había Restrictores allí, las bestias pálidas se mezclaban y confundían

con los aldeanos que habían limpiado terrenos y construido sus casas bajo las sombras del castillo. Esta

era la típica estrategia de reclutamiento de la Sociedad Restrictiva, infiltrarse en un pueblo, apoderarse

de los varones uno por uno, matar brutalmente o vender a las mujeres y los niños, huir con las armas y

caballos, e irse a la siguiente aldea en un número mayor.

Xcor pensaba igual que el enemigo en ese aspecto, cuando terminaba de luchar, siempre tomaba

todo lo que pudiera serle útil y ventajoso antes de dirigirse a la siguiente batalla. Noche tras noche, el

Bloodletter y sus soldados se abrían paso a través de lo que los humanos llamaban Inglaterra. Cuando

alcanzaban el extremo de las tierras escocesas, daban media vuelta y se apresuraban a volver hacia atrás,

1 Hace referencia a la película Wolfen (1981) que se tradujo con el título Lobos humanos en España.

- 11 -

index-12_1.png

Amante Desencadenada Libro 9 de la Hermandad de la Daga Negra

moviéndose hacia el sur, el sur, el sur hasta que el tacón de Italia los forzara a dar la vuelta otra vez. Y

entonces, era cuestión de volver a recorrerse todos aquellos incontables kilómetros de nuevo. Y de nuevo.

Y de nuevo.

—Dejaremos nuestras provisiones aquí—declaró Xcor, señalando al tronco grueso de un árbol

que había caído sobre un riachuelo.

Mientras el traslado de sus modestos suministros se hacía, no se escuchaba más que el sonido

chirriante del cuero y los ocasionales gruñidos de los sementales. Cuando todo estuvo guardado bajo el

lateral del roble derrumbado, reunieron a sus caballos de pura raza, lo único de valor que poseían además

de las armas y los volvieron a montar. Xcor no veía utilidad en los objetos de belleza o comodidad, no

eran más que un peso añadido que soportar. ¿Pero un caballo y una buena daga? Eran imprescindibles.

Mientras los siete cabalgaban hacia la aldea, no hicieron ningún esfuerzo por ocultar el sonido de

los cascos de los sementales. No obstante, no dieron ningún grito de guerra. Menudo desperdicio de

energía. A sus enemigos no les hacía falta tanto para salir a recibirlos.

Como bienvenida, uno o dos humanos miraron a hurtadillas desde sus puertas e inmediatamente

después se encerraron dentro de sus viviendas. Xcor los ignoró. En cambio, observó detenidamente las

achaparradas casas de piedra, la plaza del pueblo y los distintos comercios en busca de cualquier forma

bípeda que fuera tan pálida como un fantasma y tan maloliente como un cadáver envuelto en melaza.

Su padre se dirigió hacia él y le sonrió con cierto matiz despiadado.

—Después, quizá disfrutemos de las flores de los jardines.

—Quizá—murmuró Xcor a la vez que su caballo cabeceaba.

En realidad, no estaba tan interesado en llevarse mujeres a la cama o en obligar a los hombres a

someterse, pero su señor no era alguien a quien se le pudiera negar nada, ni siquiera los caprichos que

tuviera en su tiempo libre.

Xcor indicó a tres de sus hombres mediante gestos con las manos que se fueran hacia la izquierda,

donde había una pequeña estructura con una cruz en lo alto del puntiagudo tejado. Los otros y él irían

hacia la derecha y su padre haría lo que le diera la gana. Como siempre.

Forzar a los sementales a quedarse parados en el camino era una tarea que desafiaba incluso al

brazo más fuerte, pero él estaba más que acostumbrado a ese juego del tira y afloja, y continuó

firmemente sentado sobre la montura. Con adusta intención, sus ojos penetraron las sombras que la luz

de la luna formaba, buscando, investigando…

El grupo de asesinos que salió desde el abrigo de la fragua tenían armas en abundancia.

- 12 -

index-13_1.png

Amante Desencadenada Libro 9 de la Hermandad de la Daga Negra

—Cinco—gruñó Zypher. —Dichosos somos esta noche.

—Tres—Xcor lo cortó. —dos de ellos aún son humanos. Aunque matar a ese par…también será

un placer.

— ¿A cuáles matarás tú, mi señor?—dijo su compañero de armas, con una deferencia que se

había ganado por sí mismo, no por derecho de nacimiento.

—A los humanos—declaró Xcor moviéndose hacia delante y preparándose para el momento en

que golpeara al caballo en el morro. —Si hay otros Restrictores, esto los hará salir aún más rápidos.

Espoleando a su gran bestia y pegándose a la silla, sonrió mientras los Restrictores se mantenían

firmes con sus cotas de malla y armamento. Los dos humanos, sin embargo, no iban a permanecer tan

impávidos. Aunque ambos estuvieran igualmente equipados para pelear, querrían darse la vuelta y salir

corriendo al primer destello de sus colmillos, asustados como caballos de labranza en un bombardeo.

Fue por eso por lo que no se alejó más de tres zancadas hacia la derecha al galope. Tras la casa del

herrero, dejó las riendas y se bajó del corcel. Su semental era un canalla salvaje, pero obediente en lo que

a desmontar y esperar se trataba.

Una hembra humana salió disparada por la puerta trasera, su camisón blanco fue un brillante

reflejo de luz en la oscuridad mientras se tambaleaba para intentar recuperar el equilibro en el barro. En

el instante en que lo vio, se quedó petrificada por el miedo.

Reacción lógica. Él era el doble de grande que ella, si no tres veces más y vestido no para dormir,

tal y como ella iba, sino para la guerra. Mientras ella se llevaba una mano hacia su garganta, él captó su

esencia en el aire. Mmm, quizás su padre tenía razón en lo de disfrutar del jardín…

Mientras se le ocurría ese pensamiento, soltó un pequeño gruñido que la impulsó a echar a correr

presa del pánico. Al verla huir, el depredador que llevaba dentro entró en acción. Con la sed de sangre

arremolinándose en su cuerpo, se recordó que había sido cuestión de semanas desde que se había

alimentado de un miembro de su especie y aunque esta zagala era humana, podría ser más que suficiente

por esta noche.

Desafortunadamente, no había tiempo para divertirse ahora, aunque lo más seguro es que su

padre la capturara después. Si Xcor necesitaba sangre para ir tirando, la tomaría de esta hembra o de

cualquier otra.

Dándole la espalda a la mujer que huía, se plantó y desenvainó su arma preferida. A pesar de que

las dagas hacían su trabajo, él prefería las guadañas de asas largas y modificadas para guardarlas en una

funda que se ceñía a su espalda; era todo un experto al blandir el peso pesado y sonrió mientras

- 13 -

index-14_1.png

Amante Desencadenada Libro 9 de la Hermandad de la Daga Negra

empuñaba la despiadada hoja afilada al aire, esperando para cazar a los dos primeros peces que

seguramente estaban nadando…

Ah, sí, que bien sentaba el llevar razón.

Justo después, una luz brillante y un estallido emergieron desde el camino principal. Los dos

humanos salieron gritando de detrás de la herrería como si les estuvieran persiguiendo unos maleantes.

Pero lo interpretaron mal. El maleante los estaba esperando aquí.

Xcor no gritó ni los maldijo, ni siquiera les gruñó. Se abalanzó hacia ellos con todas sus fuerzas y

blandiendo la guadaña, que se mecía de forma regular entre sus manos mientras sus poderosas piernas

acortaban la distancia entre ellos. Una sola mirada hacia él y los humanos derraparon y movieron los

brazos desequilibrados como si se tratara de las batientes alas de patos aterrizando sobre un lago.

El tiempo se ralentizó mientras él se cernía sobre ellos, arremetiéndoles con su arma favorita en

un ataque circular y agarrándolos a ambos a la altura del cuello.

Cortó sus cabezas con un golpe simple y limpio, aquellos rostros sorprendidos aparecían y

desaparecían mientras éstas rodaban y la sangre se esparcía y salpicaba el pecho de Xcor. En ausencia de

sus cráneos, los cuerpos cayeron al suelo con una curiosa y límpida gracia, aterrizando inanimados en

un lío de miembros.

Ahora sí gritó.

Girando sobre los talones, Xcor plantó sus botas de cuero sobre el fango, inspiró profundamente y

dejó salir el aire en un bramido mientras giraba frente a él la guadaña, el acero carmesí aún hambriento

quería más. Aunque sus presas habían sido meros humanos, el subidón que le daba matar era mejor que

un orgasmo, la sensación de saber que había quitado vidas y en su lugar dejado cadáveres recorría su

cuerpo como si se tratara de hidromiel.

Silbando a través de los dientes, llamó a su semental, el cual volvió galopando hacia él a su orden.

Un salto y estaba sobre la montura, manteniendo la guadaña en el aire con la mano derecha mientras

manejaba las riendas con la izquierda. Espoleándolo con fuerza, puso al animal al galope por un

ventajoso camino estrecho y sucio para emerger en el centro de la batalla.

Sus compañeros bastardos estaban en modo luchador total, las espadas entrechocaban y los gritos

llenaban la noche mientras los desalmados se enfrentaban al enemigo. Tal y como Xcor había predicho,

media docena más de Restrictores vinieron en estampida como leones enardecidos sobre sementales de

pura raza para defender su territorio.

- 14 -

index-15_1.png

Amante Desencadenada Libro 9 de la Hermandad de la Daga Negra

Xcor se cernió sobre el grupo de enemigos que avanzaba hacia ellos. Aseguró las riendas en el

arzón mientras blandía la guadaña y el semental se precipitaba hacia los otros caballos con los dientes al

descubierto. Sangre negra y diferentes partes del cuerpo volaron por los aires al mismo tiempo que

cortaba en pedazos a sus adversarios. Su caballo y él funcionaban como si fuesen uno solo al atacar.

Mientras capturaba otro asesino con la hoja de acero y la deslizaba justo en medio del pecho, supo

que había nacido para hacer exactamente esto. El mayor y mejor uso que podía darle a su tiempo en la

tierra. Él era un asesino, no un defensor.

Él no luchaba por la raza…sino para sí mismo.

Todo terminó demasiado pronto, la neblina de la noche se arremolinaba alrededor de los cuerpos

de los Restrictores que se retorcían de dolor en los charcos de su propia sangre negra. Las lesiones entre

los suyos eran pocas. Throe tenía una herida profunda en el hombro dejada por algún tipo de hoja

metálica. Y Zypher estaba cojeando; una mancha roja recorría todo el exterior de una de sus piernas

hasta llegar al abrigo de su bota. Ninguno de ellos estaba preocupado ni entorpecido en lo más mínimo.

Xcor tiró de su caballo, desmontó y se guardó la guadaña en la funda.

Mientras sacaba su daga de acero y comenzaba a apuñalar a los Restrictores en el corazón,

lamentó el proceso de enviar al enemigo de vuelta a su creador. Él quería más para luchar, no menos…

Un grito resonante hizo que girara la cabeza. La mujer humana en camisón estaba corriendo por

el sucio camino que rodeaba la aldea, su pálido cuerpo completamente desbocado, como si la hubieran

ahuyentado de algún lugar escondido. Pisándole los talones, el padre de Xcor se encontraba a horcajadas

de su semental y cabalgando duro. El enorme cuerpo del Bloodletter se colgó del lateral de la montura

cuando estaba alcanzándola. En realidad, no era ninguna carrera. Mientras él la flanqueaba, la agarró

con el brazo y la colocó sin cuidado alguno en su regazo.

No hubo ninguna parada, ni siquiera una ralentización tras la captura. Sin embargo, sí que la

marcó. Con el semental a todo galope y la humana golpeando todo lo que podía, el padre de Xcor aún se

las apañó para atacar la fina garganta con los colmillos, mordiéndole el cuello como si la pudiera

mantener quieta sólo con los caninos.

Y ella habría muerto. Seguramente habría muerto.

De no ser porque el Bloodletter lo hizo antes.

Salida de la arremolinada niebla, una figura fantasmal apareció como si hubiera sido formada por

los filamentos de humedad que deambulaban por el aire. Y en el momento en que Xcor vio el espectro,

entrecerró los ojos y puso en marcha su olfato súper desarrollado.

- 15 -

index-16_1.png

Amante Desencadenada Libro 9 de la Hermandad de la Daga Negra

Parecía ser una hembra. De su raza. Vestida con una túnica blanca.

Y su esencia le recordaba algo que no conseguía situar exactamente.

Se encontraba directamente en el camino de su padre, pero parecía ser completamente indiferente

al caballo o al sádico guerrero que pronto se cernería sobre ella. Sin embargo, su señor estaba embelesado

con la figura. En el mismo instante en que se percató de su presencia, arrojó a la humana al suelo, como

si no fuera más que un hueso de cordero cuya carne acabara de masticar.

Algo iba mal, pensó Xcor. En verdad, él era un macho de acción y poder, y difícilmente uno que

se asustara de un miembro del sexo más débil…pero todo su cuerpo le advertía que esta etérea entidad

era peligrosa. Mortal.

— ¡Eh, padre!—lo llamó. — ¡Date la vuelta!

Xcor le silbó a su semental, el cual respondió a la orden. Tras saltar rápidamente a la silla,

espoleó las ijadas del caballo y se lanzó precipitadamente hacia donde estaba su padre para poder

cruzarse en su trayectoria; un extraño miedo lo conducía.

Llegó demasiado tarde. Su padre ya se cernía sobre la hembra, que se había agazapado

lentamente.

Parcas del destino, iba a saltar sobre el…

Con una coordinada rapidez, se lanzó al aire y agarró la pierna de su padre, usándola de pértiga

para subir al caballo. Seguidamente, al caer contra el pecho macizo del Bloodletter, saltó hacía el lado

contrario y se llevó al macho con ella hasta el suelo, la tremenda embestida desafiaba tanto a su género

como a su fantasmal naturaleza.

Así que no era un fantasma, sino un ente de carne y hueso.

Lo que significaba que se la podía matar.

Mientras Xcor se preparaba para estrellar a su semental contra ellos, la mujer soltó un alarido

que no era femenino en lo más mínimo; iba más en la línea de sus propios gritos de guerra, el bramido se

escuchó por encima de los retumbantes cascos de su caballo y del sonido de los bastardos de sus

compañeros congregándose para contrarrestar este ataque tan inesperado.

Sin embargo, no había necesidad inmediata de interceder.

Su padre, a pesar de la impresión de haber sido derribado de la montura, rodó sobre su espalda y

desenvainó su daga, resopló como un animal en pleno ataque. Con una maldición Xcor tiró de las

riendas y detuvo su rescate; seguramente su sire tomaría el control. El Bloodletter no era de esa clase de

- 16 -

index-17_1.png

Amante Desencadenada Libro 9 de la Hermandad de la Daga Negra

machos a los que se les ayudaba y Xcor ya había sufrido sus golpes por ese mismo motivo en el pasado,

lecciones que habían sido duramente aprendidas y bien recordadas.

Aun así, desmontó del caballo, y se preparó en la periferia en caso de que hubiera otras hembras

al estilo Valkiria en mitad del bosque.

Por lo que la escuchó pronunciar claramente un nombre.

—Vishous.

La furia de su padre se suavizó y dio paso a una breve confusión. Antes de que pudiera volver a

defenderse, ella comenzó a brillar con lo que seguramente era una impía luz.

— ¡Padre!—gritó Xcor mientras corría hacia él.

Pero llegaba demasiado tarde. El contacto ya se había producido.

Las llamas aparecieron de repente alrededor del duro rostro barbudo de su sire, arrastrándose

hacia su forma corpórea como si fuera heno seco. Y con la misma gracia con la que lo había derribado ella

retrocedió y observó cómo él buscaba frenéticamente como apagar a manotazos el fuego. En plena noche,

su padre gritaba mientras se quemaba vivo; su ropa de cuero no le ofrecía más protección a su piel y sus

músculos.

No había forma alguna de acercarse lo suficiente a las llamas y Xcor patinó hasta detenerse,

pasándose el brazo por delante y alejándose del calor que era exponencialmente mucho más abrasador de

lo que debería haber sido.

Mientras tanto, la hembra se mantenía firme sobre el retorcido y tembloroso cuerpo…las

parpadeantes llamas iluminaban su precioso y cruel rostro.

La muy puta estaba sonriendo.

Y entonces fue cuando ella alzó la mirada hacia él. Mientras Xcor conseguía una adecuada visión

de su semblante, al principio rehusó creer lo que veía. Y aún así la luz llameante no mentía.

Estaba contemplando la versión femenina del Bloodletter. Tenía el mismo pelo negro, la misma

pálida piel y los mismos ojos pálidos. La misma estructura ósea. Y más aún, la misma luz vengativa en

los ojos, casi violentos. Ese éxtasis y satisfacción que provocaba el matar, combinación que el mismo

Xcor conocía demasiado bien.

Un momento después se había ido fundiéndose con la niebla de una forma que no era como los de

su especie se desmaterializaban, sino como una ráfaga de humo que desaparecía centímetro a centímetro

hasta los pies.

- 17 -

index-18_1.png

Amante Desencadenada Libro 9 de la Hermandad de la Daga Negra

Tan pronto como le fue posible, Xcor se abalanzó rápidamente sobre su padre, pero no había nada

que pudiera salvar…ni apenas enterrar. Al hundir las rodillas ante el hedor y los huesos que se iban

quemando lentamente, Xcor tuvo un momento de lamentable debilidad, las lágrimas brotaron de sus

ojos. El Bloodletter había sido un bruto, pero al ser el único macho reclamado como descendiente, Xcor y

él habían estado muy unidos…de hecho, eran el uno parte del otro.

—Por todo lo sagrado—dijo Zypher con la voz ronca— ¿qué fue eso?

Xcor parpadeó con fuerza antes de mirar por encima del hombro.

—Ella lo ha matado.

—Aye. Y algo más.

Mientras el grupo de bastardos venía uno a uno para posicionarse a su lado, Xcor tenía que

pensar en lo que decir y en lo que hacer.

Se puso en pie con fría formalidad, quería llamar a su caballo, pero tenía la boca demasiado seca

para silbar. Su padre…el que había sido su Némesis y aun así quien le había enseñado, estaba muerto.

Muerto. Y había ocurrido muy rápido, demasiado rápido.

Por una mujer.

Su padre se había ido.

Cuando pudo, miró a cada uno de los machos que tenía frente a él, los dos que estaban sobre los

caballos, los otros dos que estaban de pie y el que se encontraba a su derecha. Con una fuerte

comprensión, supo que lo que fuera que el destino les tuviera preparado, estaría condicionado por lo que

él hiciera justo en este momento. Aquí y ahora.

No estaba preparado para nada de todo esto, pero no le daría la espalda a lo que debía hacer.

—Escuchen atentamente porque solo lo diré una vez. Nadie dirá ni una sola palabra. Mi padre

murió luchando contra el enemigo y yo lo quemé para darle homenaje y mantenerlo conmigo. Júrenmelo

inmediatamente.

Los bastardos con los que había vivido y luchado todo este tiempo lo prometieron y, tras disiparse

en la noche las profundas voces de cada uno de ellos, Xcor se inclinó y pasó los dedos a través de las

cenizas. Alzó las manos hacia su rostro y se cubrió de cenizas desde las mejillas hasta las gruesas venas

que recorrían ambos lados de su cuello y luego llevó la mano hacia el duro cráneo, que era lo único que

quedaba de su padre. Al mismo tiempo que sostenía los humeantes y carbonizados restos en el aire, Xcor

proclamó a los soldados que tenía frente a él como suyos.

- 18 -

index-19_1.png

Amante Desencadenada Libro 9 de la Hermandad de la Daga Negra

—Ahora yo soy su único liege. Únanse a mí en este instante o los consideraré mis enemigos. Qué

deciden.

No hubo ninguna vacilación. Los machos sacaron las dagas mientras se arrodillaban frente a él y

soltando un grito de guerra, clavaron las hojas en el suelo, a sus pies.

Xcor contempló sus cabezas gachas mientras sentía caer un manto sobre sus hombros.

El Bloodletter estaba muerto. Al no seguir vivo, comenzaba a ser una leyenda desde esta misma

noche.

Tal y como era correcto y apropiado, ahora el hijo caminaba sobre las huellas de su señor,

comandando a estos soldados que no servirían a Wrath, el rey que nunca gobernaría, ni a la Hermandad,

que no se dignaría a rebajarse a este nivel…sino a Xcor y sólo a Xcor.

—Iremos en la dirección por la que la hembra vino—anunció. —La buscaremos incluso aunque

nos lleve siglos encontrarla y pagará por el daño causado esta noche—Xcor silbó ahora alto y claro hacia

su semental. —Le arrancaré esta muerte yo mismo.

Saltando sobre el caballo, agarró las riendas y condujo a la gran bestia a través de la noche, su

banda de bastardos se colocó en formación a su espalda, preparados para ir a muerte con él.

Mientras salían rápidamente del pueblo, Xcor se llevó el cráneo de su padre a la parte derecha de

la camisa de cuero que usaba en las batallas, justo encima de su corazón.

La venganza sería suya. Incluso si eso lo mataba.

- 19 -

index-20_1.png

Amante Desencadenada Libro 9 de la Hermandad de la Daga Negra

Capítulo 1

ACTUALIDAD, PISTA DE CARRERAS DEL ACUEDUCTO, QUEENS, NUEVA

YORK.

—Quiero chupártela.

El doctor Manny Manello giró la cabeza hacia la derecha y miró a la mujer que le había

hablado. No era exactamente la primera vez que escuchaba esa combinación de palabras y la

boca de la mujer de la cual provenían ciertamente tenía suficiente silicona como para ofrecer

una buena amortiguación. Pero igualmente le sorprendía.

Candace Hanson le sonrió y se acomodó el sombrero Jackie O. con una mano muy

cuidada. Aparentemente, había decidido que la combinación de elegancia con lenguaje soez

era incitante…y tal vez para algunos tipos lo fuera.

Joder, en otro momento de su vida, probablemente hubiera aceptado su oferta bajo la

teoría de ¿ por qué demonios no? ¿Ahora? Archiva eso bajo no tanto.

Sin inmutarse ante su falta de entusiasmo, ella se inclinó hacia delante, ostentando un

par de pechos que no solo desafiaban la gravedad sino que más bien le enseñaban el dedo

medio, insultaban a su madre y se meaban en sus zapatos.

—Sé a dónde podemos ir.

Apostaba a que sí.

—La carrera está a punto de empezar.

Ella hizo un puchero. O tal vez esa era simplemente la forma en que sobresalían los

labios post-inyección. Dios, era probable que una década atrás tuviera un rostro lozano; ahora

los años le habían agregado una pátina de desesperación…que se añadía a la cadena de

arrugas del proceso normal de envejecimiento que claramente combatía como un boxeador.

—Entonces después.

Manny le dio la espalda sin responder, no estaba muy seguro de cómo exactamente

había entrado a la sección de los propietarios. Debía haber sido cuando el torrente regresaba

del prado donde se ensillaba…y sin duda estaba acostumbrada a entrar a lugares que

- 20 -

index-21_1.png

Amante Desencadenada Libro 9 de la Hermandad de la Daga Negra

técnicamente no le estaban permitidos, Candace pertenecía a ese tipo social de Manhattan a las

que lo único que les faltaba para ser prostitutas era un proxeneta y de muchas formas era

como cualquier otra avispa…si ignorabas la molestia se iba a aterrizar a alguna otra parte.