Betanzos por Carlos Maza - muestra HTML

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Paseo por Betanzos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carlos Maza Gómez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

©  Carlos Maza Gómez, 2014

       Todos los derechos reservados

 

 

 

 

Índice

 

 

Historia y recorrido ……………………

5

Plaza de los Hermanos Naveira ……….

11

Fuente, quiosco y estatua ……………...

19

Santo Domingo ………………………..

27

Museo das Mariñas ……………………

35

Rúa do Castro ………………………….

45

Plaza de la Constitución ……………….

51

Iglesia de Santiago …………………….

59

Santa María de Azogue ………………..

69

San Francisco ………………………….

79

Ponte Nova …………………………….

89

Rúa de Fonte de Unta …………………

95

Ponte Vella …………………………….

101

Barrio da Riveira ………………………

109

Ponte Carregal …………………………

119

Parque O Pasatempo …………………..

125

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Historia y recorrido

 

            Betanzos se encuentra a 25 km. de la capital provincial A Coruña. Es fácil coger un autobús, si no se dispone de coche propio, y trasladarte hasta la ciudad a cualquier hora del día. Eso hice en julio de 2014 en dos ocasiones.

            Sabía de su importancia pero, visitante lejano como soy, desconocía qué podía esperar. La localidad que encontré era moderna pero tenía rasgos que reflejaban una antigua historia, una pasada importancia que aún hoy persiste, unos rincones de indudable belleza.

            Envuelta en el abrazo de dos ríos, el Mendo y el Mandeo, camino ambos de la cercana ría de Betanzos, que la dotan de varios interesantes puentes, su nacimiento se sitúa en una antigüedad que puede situarse en el siglo VI a.C. Aunque importante en tiempos romanos, cuando recibía el normbre de Flavium Brigantium en el itinerario de Antonino, su historia más reciente empieza a comienzos del siglo XIII.

            En el terreno que hoy ocupa se situaba una también antigua población: el Castro de Untia. Betanzos era por entonces un lugar en la otra ribera del río Mandeo. En 1219 Alfonso IX, rey de León y Galicia, dispuso que la segunda trasladara su población al lugar de la primera pero conservando el nombre, pasándose a llamar Vila Nova de Betanzos.

            Amurallada por primera vez (Rúa Traversa, Rúa Pescadería, Rúa da Torre, Rúa Nova), hizo de su campo de feria extramuros el motor económico de su vitalidad. Tras verse despojada por Alfonso X de algunos derechos pesqueros en beneficio de Coruña, su hijo Sancho IV, para compensar la acción de su padre, le otorgó dos privilegios de gran importancia: ser el centro jurisdiccional de la región y disfrutar de una feria brigantina.

 

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Plano de Betanzos

            En el siglo XIV la villa fue levantando sus tres iglesias góticas: San Francisco, Santa María de Azogue y Santiago. Como era habitual en tiempos medievales, una familia en especial ostentó la autoridad sobre el burgo: los Andrade, cuyo miembro más destacado fue Fernán Pérez, del que habremos de hablar cuando visitemos su tumba en la iglesia de San Francisco.

 

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Iglesia de San Francisco

 

            Varias fueron las defensas que este hombre capitaneó frente a sucesivos ataques, fundamentalmente portugueses. Para ello se hizo imprescindible la ampliación de la protección erigiendo un segundo amurallamiento que ya llegaba muy cerca de las riberas de ambos ríos (Rúa Alfolí, Rúa da Ribeira, Rúa Valdoncel).

 

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Línea de las cercas de Betanzos

            Pese a su participación en las guerras irmandiñas, una rebelión de las clases populares y la pequeña nobleza frente a los aristócratas, Enrique IV le concedió el título de ciudad en 1465 y dos años después una feria franca anual que duraba todo el mes de noviembre.

            El siglo XVII, tiempo de decadencia en el reino de España, fue paliado aquí por el auge del camino de Santiago que, tocando la ciudad, condujo a la construcción de diversos hospitales para peregrinos, uno de los cuales (el de la Anunciación de 1679) lo podremos visitar, siquiera por fuera, por ser hoy un convento de monjas agustinas recoletas. Fue en este tiempo también cuando se levantó la iglesia de Santo Domingo, la más moderna de las existentes en Betanzos, junto a la plaza del Campo donde se celebraba la feria y que hoy es un espléndido espacio dentro de la ciudad.

            En el siglo XVIII nuevas construcciones adornarían esta misma plaza, en la que comenzaremos nuestro paseo: el monumental Archivo del Antiguo Reino de Galicia (1763), el Colegio de Orfas (1780) o la Casa Consistorial (1794), ya en la parte más antigua, junto a la reedificación de la Cárcel (1776).

            En nuestro paseo trataremos de conocer todo lo señalado y algunas cosas más a través de tres itinerarios básicos:

 

1)      Desde la plaza de los Hermanos Naveira (antigua plaza del Campo), subiremos por la rúa de Castro hasta el centro histórico de la población. Allí se encuentra la plaza de la Constitución (Ayuntamiento, iglesia de Santiago). A continuación, doblaremos por la rúa Pescadería hasta la plaza de Fernán Pérez de Andrade (iglesias de Santa Mª de Azogue y San Francisco). Retrocediendo un poco bajaremos por la rúa Ferreiros hasta la Puerta de Puente Nuevo, donde avistaremos el río Mendo.

2)      A partir de la misma plaza de los Hermanos Naveira, en vez de subir, bajaremos por la típica rúa da Fonte y, tras pasar por el convento de las Agustinas Recoletas, llegaremos a disfrutar de las excelentes vistas que nos ofrece la Ponte Vella (Puente Viejo) al atravesar el río Mandeo. Desde allí, caminaremos por la rúa Alfolí siguiendo la línea de la antigua muralla hasta otra puerta de la misma: la de Cristo. Bajando al paseo del Malecón junto al río iremos girando en nuestro recorrido hasta llegar de nuevo a Ponte Nova, final de ambos itinerarios.

3)      Por último, bordearemos el río Mendo por el paseo Galera hasta un nuevo puente más moderno, el Carregal. Éste nos podría permitir, tras superar una empinada cuesta, llegar al principio de nuestro recorrido. Sin embargo, nos alejaremos para conocer el monumento más singular de Betanzos, la creación más imaginativa e inesperada de la ciudad: el Parque del Pasatiempo que los hermanos Naveira legaron a los betanceiros.

 

 

 

Plaza de los Hermanos Naveira

 

            Cuando viajaba en el autobús en dirección a Betanzos, me llamó la atención una señora que se subió en uno de los pueblos que atravesábamos cargada de cartones de huevos. Al llegar a la ciudad entendí por qué lo hacía. En medio de una gran plaza gran parte del espacio estaba cubierto por puestos de venta de fruta, verdura y diversos productos de alimentación.

 

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Mercado frente a la iglesia de Santo Domingo

 

            Corresponde a la tradición mencionada de la feria concedida en el siglo XV para competir con otras pujantes de la época (Medina del Campo, por ejemplo) promoviendo en su tiempo una actividad económica que traía a muchos comerciantes desde lejos y una gran prosperidad a la villa.

            Esta plaza siempre se ha llamado del Campo porque aquí, frente a la puerta principal de la ciudad, la Porta da Vila (hoy desaparecida), se instalaba el Campo da Feira. Oficialmente ha tenido otros nombres hasta que en los años veinte del pasado siglo recibió el actual, dedicado a los hermanos Naveira, que en esta plaza se hicieron construir su casa.

 

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Antiguo Archivo del Reino de Galicia

 

            Si recorremos el contorno de la plaza fijándonos también en algunos elementos centrales, nos entretendremos un rato porque hay numerosos edificios en los que fijarse. Teniendo en cuenta que los autobuses que enlazan con A Coruña paran en la plaza de Galicia, casi una extensión indistinguible de la más grande, bien puede ser el comienzo de nuestros paseos por la ciudad.

            Lo primero que tenemos que destacar es un gran edificio, señorial y barroco, con una espléndida escalinata de entrada. Tiene 50 metros de largo presentando una fachada en granito y 25 metros de ancho, sin patios interiores. Fue construido para Archivo del Antiguo Reino de Galicia desde que fuera aceptada la solicitud por el rey Carlos III en 1763.

 

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Juzgados

 

            Tras su conclusión en 1775 surgió la constante tensión provincial entre Coruña y Betanzos, de manera que el Archivo, que debía haberse acogido a este edificio, marchó a la capital coruñesa donde ahora se levanta frente al jardín de San Carlos.

            De manera que los betanceiros se encontraron con un gran edificio monumental que destinaron a cuartel para más tarde pasar a colegio, casino y dedicarse hoy en día a actividades culturales y exposiciones organizadas por el Ayuntamiento.

            La fachada oeste de la plaza continúa con un edificio modesto frente al anterior, asignado a los Juzgados de la localidad.

            Más allá se encuentran dos bancos y, junto al último, un edificio de apariencia más antigua que me llamó la atención. Me acerqué para comprobar que se emplea actualmente en actividades sociales para la juventud. Se trata del que fuera Colegio de Orfas de San Nicolás de Bari.

 

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Colegio de Orfas, a la derecha, junto a la sede de dos bancos

 

            En 1629 Úrsula Meléndez de Tejada, hidalga de Betanzos, dejó en su testamento una manda para que se construyese una casa que acogiese a doncellas huérfanas. Debían ser de Betanzos y no superar la docena, además de presentar buenas costumbres, ser hijas de personas honradas y que no hubiesen ejercido “oficios mecánicos”.

            Una vez que entrasen en la casa no debían salir sino para tomar estado, sea civil o eclesiástico, de manera que, tras este hecho, no podían volver.

 

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Colegio de Orfas

 

            El edificio que se puede contemplar es posterior a dichas disposiciones, de 1780, puesto que hasta entonces la fundación de doña Úrsula no había tenido una sede propia. Se construyó al lado de la capilla de San Roque, santo de mucha devoción en la ciudad desde que en 1347 protegiera a la ciudad de la peste negra. Esta capilla se derrumbó hace tiempo y fue sustituida por estos nuevos edificios bancarios que se levantan junto al antiguo Colegio de Orfas, empequeñeciéndolo en cierta forma.

            Nos hallamos junto a la rúa Valdoncel por la que discurría hace mucho el segundo amurallamiento pero que hoy constituye la vía por la que se accede al Puente Nuevo y la carretera que nos lleva a Coruña. Por eso allí se encuentra la parada del autobús de vuelta.

            Detrás de ella hay una serie de casas muy elegantes con sus balcones cerrados y acristalados.

 

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Parada del autobús y edificios posteriores

 

De este tipo se pueden observar en bastantes lugares de la plaza, así como en la rúa de Castro que nos llevará hacia el centro histórico. Vinieron a sustituir en el siglo XIX a los balcones corridos de madera que eran característicos de la ciudad desde el siglo anterior.

 

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Balcones acristalados de la plaza

 

En efecto, fue en el XVIII cuando se extendió el cultivo del maíz americano constituyendo la fortuna de muchos propietarios de campos que invirtieron en el nuevo grano. Los balcones corridos se construyeron precisamente para secar este maíz. Los nuevos aires de elegancia y la riqueza acumulada por esta inversión originaron que un siglo después, los balcones mostraran el status social de los propietarios de estos edificios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente, quiosco y estatua

 

            Como dijimos antes, en el siglo XIX la ciudad se embellece. La clase burguesa que había aumentado su patrimonio durante el siglo anterior desea encontrar un espacio propio para pasear y mostrarse ante el resto de la ciudad. De ahí que los balcones se acristalen para dar más elegancia a las fachadas y que haya presiones para que la feria de ganado se traslade de lugar.

            Eso tiene lugar finalmente llevándose tal celebración a terrenos cercanos, que pasarán a llamarse la Feira Nova, mientras que lo que hoy constituye la plaza se puebla de puestos de venta periódicamente, pero no de ganado con la suciedad y malos olores que comporta.

            A partir de ese momento, este amplio espacio se enlosa radialmente en 1845 cobrando una mejor apariencia, la que Betanzos deseaba mostrar a todos los recién llegados desde Coruña y Santiago que aquí paraban, como actualmente. La plaza, pues, se convierte en un escaparate de la ciudad y sus ciudadanos socialmente más elevados.

            En esa misma línea y al objeto de embellecer el espacio central, se acuerda en 1866 instalar una fuente ornamental al tiempo que se abre otra de suministro en la Feira Nova. Una vez realizadas en aquellos años las conducciones de agua hasta la ciudad, el 19 de noviembre de 1867 y bajo diseño de Pedro Villar, se inaugura la Fuente de Diana, con aires claramente franceses.

 

 

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Fuente de Diana

 

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Fuente de Diana

            No para en ello la iniciativa del Ayuntamiento que acuerda en 1894 levantar en la plaza, entonces llamada de Cassola, un palco de música para que la banda municipal amenice los paseos dominicales de los betanceiros.

 

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Palco de música

 

            No hay datos muy ciertos sobre las fechas en que se hicieron sucesivos intentos de construcción de tal quiosco. Se sabe que hubo un primer proyecto de un cantero local llamado Fontenla en 1899 pero en 1901 quedó medio destruido por una tormenta. Igual suerte corrió el primer intento de Francisco Javier Martínez Santiso en 1904, desmantelado por otra tormenta cinco años después.

            El problema es que el palco se construía en madera y no resistía los embates del invierno en Galicia. De ahí que Santiso realizara el proyecto definitivo hacia 1913, cuando construyó un zócalo de piedra que tardaría en rematarse con su balcón, columnas, pasamanos de hierro fundido y escalerilla de piedra, siendo inaugurado en 1927, tal como luce actualmente.

            Los elementos centrales de la plaza se culminan por aquellos años con la erección de una estatua a los hermanos Naveira. El mayor fue Juan, nacido en 1849 en la rúa da Ribeira de Betanzos, al igual que su hermano Jesús dos años después. Fueron hijos de labradores y como tales emigraron a Argentina en 1869 el primero y dos años después el segundo.