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S A K I

CUENTOS DE HUMOR NEGRO

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Cuentos de humor negro

Saki

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A PROPÓSITO DE

SAKI

Y SU OBRA

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Saki

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SAKI: LA RISIBLE TRAGEDIA

Carlos José Restrepo

Héctor Hugh Munro (SAKI) nació en 1870 en el puerto de Akyab, Birmania, otro de esos reinos

orientales que sus coetáneos equiparaban, con galante desdeño, a gemas incrustadas en la corona del

imperio británico. Su ascendencia escocesa y el arrastre paterno, inspector general de la policía

birmana, asoman en las altivas revanchas de sus cuentos y en sus anhelos de correr un destino de

fuerza. A poco de nacer murió su madre; a los dos años fue despachado a Inglaterra, bajo la férula

opresiva de dos tías solteronas que -hubiera dicho él- además eran dueñas de una abuela. Allí, en el

poblado de Pilton, Devonshire, padeció una de esas niñeces victorianas. Si se atiende al testimonio

de su hermana, que oscila entre la delación y la lealtad, o, más fácil todavía, a las puntadas de

muchos de sus cuentos, las mujeres de casa libraron una perenne batalla por la prerrogativa de

ejercer la dictadura de sus nimias voluntades. Se aplicaron a ello con una ferocidad dosificada en

vetos y disciplinas, órdenes antinómicas y pacientes sonrisas que dejaran un sabor a desprecio. El

resultado, de seguro ingrato, fue la creación de una víctima avispada y certera.

Graham Greene, entre otros, señaló cómo esta interminable rebatiña doméstica sería la causa de que

la obra de Saki diera rienda suelta a la vena de la sevicia por capricho, tan común a las artes y las

buenas maneras. No es raro el expediente de vengar una afrenta practicándola; y no es reprobable, si

el resultado es pura literatura. La tía victoriosa solía ser Augusta, apodada La Autócrata por los

niños, una mujer elemental, es decir, plagada de carácter. Seguramente le debemos el modelo para

la señora De Ropp, objeto del odio decantado de Sredni Vashtar, pieza maestra de un género

bastante socorrido, aunque no siempre con tal sinceridad: el de la autobiografía enderezada.

El joven Saki estudió humanidades en Exmouth y Bedford, hasta cuando su padre, al jubilarse,

decidió hacerse cargo de su educación y lo llevó, para cumplir con un añejo precepto de la isla, a

viajar por todo el continente. No es forzado inferir que trataría de hacer contrapeso a las

socavaciones de las tías mediante el recetario del patriotismo y el coraje. Pues cabe suponer que se

encontró con un muchacho quebradizo y un poco "raro", para utilizar un manido eufemismo de la

época. A su turno, el joven debió sentirse coaccionado en una nueva dirección. Con esta perspectiva

puede leerse el cuento El huevo de Pascua (The Easter Egg): como una segunda pieza

autobiográfica -un poco más cifrada que Sredni Vashtar-, cuya angustiosa tirantez radica más en el

forcejeo temperamental de los protagonistas que en el forcejeo físico que narra.

Por regla general, en sus historias la vena cruel solía venir mezclada con un elemento de humor así

mismo inclemente. No ha faltado quien, tal vez para aliviar los malestares de una risa teñida de

violencia, asegure que este humor tétrico "otorgaba carta de trivialidad a lo horrible". Se ha llegado

incluso a tildarlo de frívolo, cosa que facilita tratarlo a la ligera. Aparte de que esto no se aplica para

otros adjetivos literarios -nadie soba con morbo una obra erótica-, se trata de una inversión de

términos. Porque su humor está precisamente encaminado a otorgar carta de horribilidad a lo trivial.

Hay que ver las sorpresas con que castiga las aburridas y piadosas presunciones de sus personajes

más convencionales, y cómo toma partido por los que salen con lo impensado, por no decir lo

impropio, en especial si se trata de mujeres o niños. Y éste sería el mejor Saki: el del cuento Esmé,

verbigracia, por donde se desliza un flamante suceso de sangre a través del relato escandalosamente

leve de una baronesa que acapara la conversación a la hora del té.

El espíritu de los tiempos, esto es, la generalidad de su experiencia, hace que Saki encuadre, si se

desea hacerlo, en la llamada "reacción antivictoriana", en cuyas filas hasta hace nada militábamos,

aunque sin tantos miramientos. En sus escritos hay matices del cáustico Samuel Butler, del delicado

Swinburne, del pesimista Hardy, de los exóticos Stevenson y Conrad, y, desde luego, énfasis

propios de los abanderados del esteticismo, con Wilde a la cabeza, y sus claveles verdes y sus

"maldades" sugeridas con voces de terciopelo. Con éstos y con sus antecesores, los prerrafaelistas,

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compartió el gusto por la poesía de Omar Khayyam, que, como anota Mario Pratz, conjugaba un

elegante hedonismo y un sereno descreimiento que estaban en estrecha afinidad con la concepción

que tenían de la vida. "Saki" es la copera o escanciadora que aparece en la última estrofa del

Rubaiyat de Khayyam.

Fiel a la lucidez de estas "decadencias", y aunque escogió para la vida pública la figura de un

patriota plantado, Saki el del seudónimo dejó que en sus ficciones brotara la cansada patología del

empacho imperial. Su escritura destila un sentimiento personal de mujer presa en la afluencia

acumulada, sobre todo en la superabundancia de las convenciones. No es necesario dictaminar si se

trata de piedad o de identificación. Lo importante es subrayar la apasionada maña con que logra

aplastar a sus heroínas bajo el peso de sus holgadas circunstancias. El cuento La telaraña (The

Cobweb), fuera de ser la alegoría clásica sobre el triunfo de la tradición, también es la parábola

femenina del duro, funcional y casi eterno reinado de Victoria.

Saki sabía -ya para entonces lo sabía mucha gente- del alto precio que el individuo paga en aras de

la saturación educativa, el yugo de los modales y los sopores uniformes de la prosperidad.

Comulgaba con la creencia romántica de que no es posible desatender impunemente el misterio de

la naturaleza, el instinto, la bestia, el niño, o comoquiera que se llame, pero ya no resolvía aquella

falta mediante la escapada a lo sublime. Más bien se limitaba a registrar una fea caída en el horror o

en el ridículo, como en Los lobos de Cernogratz (The Wolves of Cernogratz), que es un lamento

conservador con un remate modernista. O una caída en ambas cosas, pues un final atroz es además

la humillación de toda compostura. Acaso no cabía otra salida. En muchos de sus relatos, el tímido

y porfiado espíritu burgués, ensimismado en sus cuidados y solapadas ambiciones, engendra aquello

que más teme: el desenlace indecoroso. Sirve de ejemplo La reticencia de lady Anne (The Reticence

of Lady Arme), que pinta el estrellón de los propósitos de enmienda de una sociedad que ignora que

está muerta. O La música del monte (The Music on the Hill), en donde las insultadas potencias

dionisíacas destrozan sin conmiseración los triunfos hogareños de una señora bien. Saki también

podía ser simplemente paródico al respecto, al mostrar cómo las vastedades del imperio sirvieron

para regar por todos lados pequeños egos incompatibles y burlescos, como los de los personajes de

Tendencias encontradas (Cross Currents).

La contundencia de sus cuentos recalca el vengativo fatalismo de Saki. Es dudoso que hubiera

deseado ser un sencillo entertainer. Sus relatos envician por lo justos, no por lo edulcorados.

Apelaba al humor porque era su manera de ser un escritor tanto contemporáneo como trágico. No

fue su culpa que la tragedia de sus días fuera cosa de risa. Al pintar la simpleza y ceguera de sus

seres, dejaba que el castigo asumiese, de modo muy realista, la forma del pecado: contra la boba

inercia de un modo de vida, la boba inercia de un destino que aniquila con cautela. Así, relatos

como Té (Tea), no se constriñen a la gentil burla social: son también, como casi todas las suyas,

historias de horror, en este caso del vértigo fugaz y casi inaprensible que asalta a ratos a quien

practica la comedia de la comodidad; en fin, son miniaturas sobre los navajazos acolchados que dan

los hábitos sociales. Otros, como Laura, sugieren que el castigo bien puede ser la mera

supervivencia. Sólo cuando trataba de hacer tragedia en regla recurría a la prosa templada de lo

serio, más romántica y por lo tanto más arcaica, como en el caso de La jauría del destino (The

Hounds of Fate).

Otros pensadores abordaron y abordan el problema de la prosperidad envenenada desde plataformas

más llenas de esperanza. Para Saki (no para Héctor Munro), el entusiasmo era otro gesto inútil.

Hizo mofa de las virtudes de la educación social, soñada por revivificadores del estilo de G. B.

Shaw, en cuentos como Tobermory. Allí, la última estocada corre a cargo de uno de esos señoritos

mordaces y sedosos que dejaron una estela de cinismo y agua de colonia en las letras inglesas de la

vuelta del siglo. Hay el mismo sarcasmo en La benefactora y el gato satisfecho (The Philanthropist

and the Happy Cat), que va deshilachando la hipocresía de las buenas intenciones y que a la

perfección revela las sutiles junturas que van del altruismo al deseo sexual.

Puede decirse que sus cuentos se dan un gusto muy propio de la Inglaterra de la época: el de

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juguetear ociosamente con sus conquistas. Al primer lujo de las primeras generaciones

enriquecidas: la floración casi infinita de cánones sociales, se había ido superponiendo, de manera

sinuosa y tentativa, el de las últimas: la infracción de éstos sin abandono del mullido diván. En este

sentido, los famosos postulados esteticistas del arte por el arte fueron una elegante solicitud de carta

blanca. El cuentista (The Story-Teller) es la cuidadosa simplificación de tales licencias y, a este

respecto, es una breve teoría de la literatura.

Con éste y otros cuentos se ha cometido el desafuero de ofrecerlos como cosa de niños, por la razón

de que hay niños en ellos y porque son graciosos; y ahora, como entonces, no falta quien se quede

sin piso cuando la "atrocidad" impresa lo obliga a sonreír. Pero el niño de Saki, el vencedor que pisa

el límite entre la travesura y la depravación en tantos de sus relatos, es la contraparte del adulto

entumido; a la manera del salvaje de los románticos, que fue inventado en contraposición al

ilustrado de la época y no para tener contentos a los bárbaros. Porque la suya fue esa Inglaterra en

donde el fondo tradicional de la vida en el campo (the country life), a la que el arte recurría para

confutar las inmoralidades de la industrialización, empezaba a columbrar su ocaso. El gentleman

caducaba como modelo de la vida culta y, no sin ofuscarse, cedía su puesto al mocoso precoz o al

dandi móvil e impertinente; y el mismo campo se convertía en un vulgar suburbio. Tal es el

escenario de El buey cebado (The Stalled Ox), que registra con sorna estos cambios y sus

implicaciones en cuanto al gusto oficial -pictórico en este caso-, que de celebrar la soserías

bucólicas pasaba a entronizar más bien los desmanes del sensacionalismo.

En definitiva, ya había reventado el acuerdo en que se basaba la estética victoriana, según el cual el

artista se acogía a las mesuras dictadas por el gusto y las hipocresías estratégicas de las primeras

clases ensalzadas a la medianía. La forma como Saki, en el relato El alma de Laploshka (The Soul

of Laploshka), trata el preciado deber nacional de la caridad, era entonces moneda corriente: el

lagrimón había saltado a ser descaro... aunque ya otros escritores descubrían que se podían

combinar en el panfleto de denuncia política. Igual puede decirse de piezas como El alce (The Elk),

que le da un pellizco al popular cuentito rosa. Saki, como se dijo, y acaso por cuestiones puramente

estéticas, no fue un artista con mensajes de optimismo. De ahí la pulcritud y el brillo de sus relatos,

y en general de la literatura de sus tiempos, por cuanto la perfección formal es sustituto de la

incredulidad acomodada.

La cornucopia literaria inglesa, toda esa larga sociedad de señoronas que sorbían té en el prado

rodeadas de petimetres vaporosos y niñas casaderas, quiso soltar en esos días de paz visos sesgados

y escabrosos. Y para Saki fue un placer evidente hacer que sus retratos rozaran con el crimen, la

idiotez y el cinismo, siempre y cuando reflejaran estos seductores destellos de educada perfidia. El

presente volumen quiere ser un muestrario de todo esto, de ese mundo de Saki que fue, en el mejor

sentido, el mundo ornamental del modernismo, el mundo banquetero de la llamada edwardian era,

la ociosa pero inquieta calma chicha de la Bella Época, que habría de esfumarse

"desagradablemente" con la humareda de 1914 y cuyo emblema bien podría ser la ubicua pluma de

pavo real de los decadentistas. Como estas plumas, los cuentos de Saki son obras exquisitas de la

más recargada economía.

La vida pública de Munro careció de estas luces. En un principio quiso calcar la carrera del padre.

Se enlistó en la policía de Birmania, pero al año de servicio tuvo que renunciar por haber contraído

unas fiebres malignas. Entonces se dedicó a escribir bocetos políticos, de tendencia conservadora -

cosa que, ya sabemos, no sorprende en un escéptico- para la revista Westminster Graphic. Más

tarde, entre 1902 y 1908, fue corresponsal extranjero en los Balcanes y en París para un periódico

de derechas, The Morning Post. A su regreso prosiguió sus trabajos como periodista, escribiendo

también para el diario Daily Express.

Sus primeros cuentos aparecieron en la Westminster Gazette y en un libro, Reginald (1904). A éste

siguieron Reginald in Russia (1910), y las recopilaciones The Chronicles of Clovis (1912) y Beasts

and Super-Beasts (1914). Su primera novela, The Unbearable Bassington, fue publicada en 1912.

La segunda y última, When William Carne, una novela belicista que se figura a Inglaterra bajo la

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ocupación alemana, en 1914. Sus bocetos "patrióticos" fueron reunidos bajo el título de The Square

Egg and Other Sketches en 1924.

Al estallar la primera guerra mundial se enlistó como soldado raso. Rechazó un ascenso que lo

habría protegido del campo de batalla; y prefirió partir a Francia con una compañía de fusileros.

Allí, en Beaumont Hamel, fue muerto, en la ganada calidad de sargento de los Royal Fusiliers. Era

la madrugada del 13 de noviembre de 1916. Las últimas palabras del sargento, agazapado con sus

compañeros en un cráter de obús, fueron: "¡Apaguen ese maldito cigarrillo!".

Con similar puntualidad habría podido terminar cualquier relato suyo.

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MUNRO Y LOS HORRORES DE LA PAZ

Hernando Valencia Goelkel

En unas cincuenta páginas, en buena parte dedicadas a la transcripción de correspondencia o de

fragmentos inéditos, Ethel Munro escribió la Biografía de Saki (1924), desalentó a otros presuntos

biógrafos y dejó entre brumas la personalidad de su hermano, Héctor Hugh Munro. Ethel no

obstante advierte al final que "su lado más amable, su lado simpático no aparece nunca, creo, en sus

escritos..." La frase tiene una clara dimensión apologética: ¿hay que buscar excusas, como parece

hacerlo su propia y amantísima y amadísima hermana única, para las obras de Munro? Ignorante de

las dos novelas, El insoportable Bassington y Cuando vino William, hablo sólo de los ciento y

tantos cuentos sobre los cuales se ha erigido principalmente su fama.

"Saki" Munro no era un joven cuando la primera guerra mundial acabó primero con su

carrera de escritor y después con su vida. Su talento era maduro [...] Es por sus cuentos

cortos por lo que mejor se le conoce y se le quiere. Los producía año tras año con una

inventiva y una elegancia aparentemente sin esfuerzo. Su única dificultad parece haber

sido la extensión; tal vez se conformaba con excesiva complacencia a los requisitos de

los directores de periódicos en su tiempo; tal vez era un defecto dentro de su ejemplar

tacto literario. Cualquiera fuese la razón, estos cuentos tienen el aire de fantasías y

bromas ocasionales ampliadas indebidamente, o de temas dramáticos indebidamente

constreñidos. Ocasionalmente, siete u ocho veces quizás, el tema, por casualidad, al

parecer, se acomoda exactamente a las dimensiones y el resultado es una obra maestra.

Haber escrito siete u ocho obras maestras es un logro notable, [...]

escribía en 1947 Evelyn Waugh. En 1985, un hijo de Evelyn, Auberon Waugh, dice que tras haber

creado unos personajes -Reginald, Clovis, Bassington- "víctimas de un mundo cruel", para "el

retardado adolescente Saki no quedaba nada distinto a hacerse matar. Haber llegado a la vejez [...]

hubiera sido negar la validez del cuento corto como forma artística".

Esta ingeniosidad de Auberon Waugh es acaso digna de Munro y, si no, de la época en que vivió, de

ese período eduardiano en Inglaterra, wildiano, decadente, High Camp, prodigiosamente renovador,

irremisiblemente ñoño, que precede a la supuesta gran catarsis de la primera guerra mundial. Lo

extraño es que Munro -una más entre las extrañeces de su biografía y de su obra- no estuvo en

ninguna gran universidad, no tuvo relaciones con los intelectuales de la época. Trató sin embargo en

Suiza a John Addington Symonds, el distinguido estudioso del renacimiento italiano y "notorio

homosexual" (esto último no lo refiere Ethel), mucho mayor que él. Era, si puede hacerse esa

simplificación, un periodista que escribía cuentos y, a sus horas, novelas. Pero no el representante

de la nueva estética, no el vocero (ni tampoco uno de los voceros) de la lánguida, corrosiva,

inteligente modernidad. Tenía, en cambio, un público: "Saki" era conocido y admirado cuando

mataron a Munro en diciembre de 1916, en Francia, en plena guerra de trincheras. Para sus lectores

contemporáneos, Munro no murió por mor(sic) del cuento corto; para la posteridad, el hecho parece

irrefutable.

La reticencia de lady Ana encabeza el segundo de los libros publicados por Munro, Reginald en

Rusia (1910), y basta para comprender a qué se refería Waugh père cuando hablaba de "obras

maestras" (y en lo sucesivo la discrepancia con el gran novelista será cuantitativa: ¿sólo siete u

ocho?). Es también un ejemplo de adecuación del tema al formato: no sobra nada, nada falta en esas

breves páginas donde Munro se las arregla para incluir dos o tres motivos paralelos: las

divergencias entre los esposos, expresadas como nunca en el silencio; un silencio de tan especial

densidad, integrante tan esencial de una relación y de una lejanía, que las frases de Egbert parecen

formar parte, forman parte, en realidad, de un diálogo malvado en el que la mudez resulta una

respuesta si no apropiada al menos, deplorablemente consuetudinaria; y la simultánea peripecia

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entre el gato y el pinzón real, mediante la cual se duplica la atrocidad: la cruenta y chillona muerte

del pájaro es más escandalosa que la reticente mudez definitiva de su dueña, y nada se ha perdido

fuera de veintiocho chelines -sin contar la jaula.

Con Esmé comienza el tercer libro de Munro, Las crónicas de Clovis (1911). Tal vez no haya

ejemplo mejor que el de este cuento para recalcar la maestría de su autor, ni otro que condense así

mismo todos los motivos para denunciarlo por desalmado, así como por la no menos grave

transgresión estética de rebasar los límites tácitos pero reconocibles dentro de los cuales se puede

practicar el humor -el humor inglés o el de cualquier otra nacionalidad. Pero vamos por partes.

En Esmé aparece también la baronesa, epítome de esas mujeres inteligentes, arrogantes y

desaprensivas que frecuentan la narrativa de Munro. Tiene la gracia, supuestamente aristocrática, de

la imperturbabilidad: nada la sorprende, ni la aparición de una hiena en plena partida de caza en

plena Inglaterra rural y señorial, ni la aparición de un niño gitano en la jeta del animal. "Siempre

paso por encima de esta parte del cuento, porque realmente es bastante horrible". Pero lo asombroso

es el tono de Munro (o el que le presta a la baronesa). Dos episodios atroces cerrados con dos

episodios bufos, el entierro de la hiena y el broche de diamantes: la voz no se altera ni para el

espanto ni para la irrisión. La sobriedad del horror, la ecuanimidad inmutable; esa ecuanimidad que

algunos califican de inhumana.

En un relato prodigiosamente económico y de consumada elegancia estilística Munro logra

sobresaltar e incluso agraviar al lector mediante recursos negativos: la obliteración del pormenor

realista, la abolición de los sentimientos -y nada se diga del sentimentalismo. El niño, más inocente

que el animal y mucho más que la baronesa y la dama que la acompaña, gime entre la dentadura de

la hiena; el resto del elenco, hombres y bestias, es, literalmente, insensible. Los gitanos son tan

prolíficos que no se inquietan por niño más o menos. Los relatos de Munro son crueles

particularmente en cuanto están signados por la más corrosiva dimensión de la crueldad, como es la

indiferencia. Lo atroz de Esmé es que la baronesa, el niño y la hiena carecen por igual de cualquier

importancia. El mundo de Munro está cuidadosamente preservado de cualquier atisbo de

providencia; en el escenario humano de Munro, en la sociedad, las complacencias del humanismo

resultarían tan extravagantes como los preceptos emanados de algún ordenamiento sobrenatural.

En un mundo que en rigor carece de sentido, donde no hay recurso a la trascendencia ni a la

inmanencia humanística, siempre termina por ocupar un lugar predominante lo que se suele

denominar pomposamente destino y que no es en últimas sino azar. Donde no existe la justicia,

existen los hurones; Sredni Vashtar es un cuento que produce un particular desasosiego porque la

ferocidad del episodio remite a un orden -o a un caos- tan injusto que las dentelladas del hurón

parecen cumplir un cometido más alto que el de la venganza. No en vano Conradin ha endiosado al

hurón: éste realiza la función que otras épocas, otros hombres le han atribuido a divinidades extintas

o ausentes en el mundo de Munro -en nuestro mundo. Esmé es puro azar; Sredni Vashtar es el

destino impartido por un dios bárbaro a una criatura adversa y desalmada: no la señora De Ropp

sino, como decía Conradin, La Mujer. A Munro, evidentemente, no le gustaban las mujeres.

El mundo del azar es necesariamente un mundo supersticioso y para la mentalidad eduardiana (no

sólo para ella) la superstición se encarna en el salvaje y en su equivalente doméstico, el niño. La

torva presencia de figuras infantiles y de temibles adolescentes (Gabriel-Ernest, La música en la

colina) en los cuentos de Munro es una constante temática: niños terribles, niños temibles, rara vez,

convencionalmente, pobres niños. Pero la niñez no es para él esa geografía elegiaca y dichosa de El

viento en los sauces, de su cuasicontemporáneo Kenneth Grahame; tal vez no sea demasiado osada

la generalización de que a Munro tampoco le gustaban los niños.

Mi madre nunca se molestó en educarme. Se cuidó tan sólo de que me zurraran a

intervalos decentes y de que me enseñaran la diferencia entre el bien y el mal; hay una

diferencia, sabe usted, pero se me ha olvidado cuál es.

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Cuando Clovis Sangrail resume así su primera educación Munro no sólo incurre en el modo

epigramático a la manera de Oscar Wilde -la gran admiración, la gran influencia, casi opresiva, en

sus primeras obras- sino que también reitera una pretensión de neutralidad moral que resulta

amanerada en un Clovis o en un Reginald pero que es verosímil en un niño. Esos privilegios, por

supuesto, son polivalentes: los niños en El narrador de cuentos son no sólo los mejores

interlocutores sino los mejores críticos literarios con que pueda soñarse; pero el protagonista de El

cuarto de atrás tiene ya todas las características del adulto intransigente y rencoroso; en su desquite

no hay espontaneidad, no hay alegría, no hay sino una fruición rencorosa agravada ya por el peso de

la buena conciencia; Nicolás sabe que tiene de su lado la razón, el bien, la sensatez. Algo semejante

les sucede a los justicieros de La penitencia, pero en este relato Munro intenta un acercamiento

entre los puntos de vista del adulto y del niño; es un texto optimista, pues muestra cómo la sabiduría

sigue residiendo, en última instancia, en los niños, pero que ésta es comunicable. Es también un

texto con inmensas posibilidades ecologistas. Sin embargo, en materia de niños sabios Munro llegó

a una alta cumbre con Jacinto, uno de los últimos cuentos que publicó antes de alistarse en 1914.

Jacinto no es un niño, es un adulto precoz; una criatura aborrecible pero que, quizás, hizo que

Munro, en su momento, riera, y con razón, para sus adentros. Jacinto hoy ya no da risa; no nos

solidarizamos con su ajuste de cuentas; Jacinto era un comisario avant la lettre.

El lío con un autor como Munro es que, indiscutiblemente, produce placer; un placer que sin

embargo se le enrostra a uno como bajo e innoble. Claro está, no se trata de justificar la perversidad

o la bobería del lector. El tema es Munro, es "Saki", su desabrido seudónimo. Y vale la pena

plantearse una pregunta. ¿Es menester justificar a Munro? La pregunta siguiente es demasiado

ardua como para pensar siquiera en planteársela: ¿es menester alguna justificación para lo que en un

tiempo se llamaba obras del intelecto, u obras del espíritu?

Pues sucede que la lectura de Munro lleva a menudo a acusarlos -a él y a la obra- de ceguera,

cuando no de franca perversión moral. La vituperada crueldad de tantos de los cuentos, la crueldad

misma del azar representada por la manada de lobos en Los intrusos, la escopeta que en Los

sabuesos del destino cancela el único intermedio generoso que la vida le había proporcionado al

protagonista, la impasibilidad de esos niños que se toman desquites escalofriantes, todo eso tiende a

convertir a Munro en una especie de apestado ético cuyas ficciones necesitan de explicación, de

justificaciones indispensablemente benévolas. En el prólogo a una antología Graham Greene

comparaba el elemento de crueldad en las obras de Rudyard Kipling y de Munro, y encontraba

mucho más disculpable la del segundo.

Las victimas, con sus extraños nombres, son lo bastante insensatas como para no

inspirar ninguna simpatía -son la gente de mediana edad, la gente con poder; está bien

que sufran una humillación temporal porque, a la larga, el mundo está siempre al lado

suyo. Munro, como un ladrón de caminos caballeroso, sólo roba a los ricos: tras todas

estas historias hay un sentido exigente de la justicia.

Greene, a través de los apuntes biográficos de Ethel, encuentra justificación más que suficiente en

las crueldades inflingidas al escritor en su niñez -la madre había fallecido, el padre trabajaba en

Birmania y Héctor, junto con Ethel y su hermano mayor Charlie, estaba al cuidado de dos tías

aparentemente extravagantes y tiránicas. Ethel acusa a una de ellas -Augusta, a quien llamaban

Tom- de "crueldad mental", y refiere en efecto un par de episodios sumamente desapacibles en los

que la víctima fue el pequeño Héctor.

Pero es Auberon Waugh quien lleva la cuestión hasta sus últimas consecuencias. Sostiene Waugh

que la crueldad de Munro es una reacción no tanto contra los agravios de la niñez -se muestra

escéptico ante la versión de "esta hermana difícil, posiblemente perturbada"- como contra el

filisteísmo de la sociedad frente al artista, así como contra una moralidad que le impuso la represión

de sus propias tendencias homosexuales.

No sé hasta qué punto [esta versión] contribuya a disfrutar de su ingenio, de su

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perversidad o de su chispeante inventiva de narrador [...] Pero, en una época que tan

enorme importancia le da a la compasión, podría ayudar a reducir la incomodidad que la

aparente dureza de corazón de Saki produce a menudo (...) Mi teoría de que este

aparente salvajismo es resultado de una frustración emocional podrá ser nada más que

basura, pero siento que debo hacer algo para aliviar la culpa que los lectores,

normalmente de buen corazón, experimentan al disfrutar de estos cuentos. Si la época

moderna puede ver la aparente crueldad de Saki como un grito solitario en busca de

piedad y de comprensión, estoy seguro de que sus chistes resultarán más aceptables, y

todo cuanto aumente la apreciación de sus excelentes chistes de seguro tendrá un efecto

saludable sobre el mundo moderno.

La teoría de Auberon Waugh es rica en ambigüedades; es muy posible que sus concesiones a la

época sean en buena parte una tomadura de pelo. Hay que reiterar la impersonalidad suma de los

cuentos de Munro, la estoica o desdeñosa ausencia de una voz individual distinta de la elegante y

risueña voz autoral. Sin embargo, hay un pasaje, por cierto muy insólito, donde es posible hallar una

denuncia, discreta y amarga, de la vida cotidiana en la remota (¿qué tan remota?) Inglaterra de

Eduardo VII. El cuento se titula La vida según Mappin; el pasaje dice así:

"Estamos maneados", dijo la sobrina, calmosa y despiadadamente, "por restricciones de

ingreso y de oportunidad, y sobre todo por la falta de iniciativa. Para algunas personas

un ingreso restringido importa muy poco, de hecho a menudo parece servir para extraer

de la vida una gran suma de realidad; estoy segura de que hay hombres y mujeres que

hacen el mercado en callejuelas de París, compran cuatro zanahorias y un trozo de carne

para su diario sustento y llevan una existencia perfectamente real y memorable. La falta

de iniciativa es lo que realmente nos tulle, y en eso es donde estamos encerrados sin

esperanza tú y yo y el tío James. Somos otros tantos animales atascados en una terraza

de Mappin [Mappin es el diseñador de un nuevo tipo de zoológico], con esta diferencia

en contra nuestra, la de que los animales están allí para que los miren en tanto que a

nosotros nadie quiere mirarnos. Nos resfriamos en invierno y en verano nos da la fiebre

del heno, y si a una avispa se le ocurre picarnos, bueno, es iniciativa de la avispa, no

nuestra; nosotros nos limitamos a esperar que disminuya la hinchazón..."

Es la misma oprimente monotonía a que se refiere con más placidez en El puercoespín.

Unos jóvenes estaban disputando unos dobles mixtos durante la fiesta campestre en la

rectoría; durante los últimos veinticinco años por lo menos otros dobles mixtos de

jóvenes habían estado haciendo exactamente la misma cosa exactamente en el mismo

sitio, más o menos en la misma época del año. Los jóvenes cambiaban y con el

transcurso del tiempo les daban paso a otros, pero era muy poco más lo que variaba.

Esa claustrofobia, esa circularidad de la rutina son de índole social, no geográfica: Munro era

corresponsal de periódico y pasó varios años en Austria, en Polonia, en Rusia. (Escribió una

Historia de Rusia y Ethel nos cuenta que San Petersburgo era la ciudad de sus amores). Nada en su

biografía externa evoca la jaula del animal ni la inmovilidad del párroco rural; a primera vista, su

vida no estuvo constreñida por falta de iniciativa. Fue a la guerra como voluntario y

voluntariamente en ella se sacrificó. Pero el malestar, la herida, existen sin lugar a duda, y está bien

hacer conjeturas sobre sus causas inmediatas. Pero no, decididamente, para disculpar el legado

literario de Munro, para dejar de sentir alguna forma de culpa en el deleite que sus cuentos

proporcionan.

En Filboid Studge, Munro ofrece una iluminación.

Siempre que se informa sobre una matanza de armenios, todo el mundo supone que fue

ejecutada "para cumplir órdenes" de alguien; nadie parece pensar que hay personas a las

que les gustaría matar a sus prójimos de vez en cuando.

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Cuentos de humor negro

Saki

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Munro asume esa generalización y la traslada a sus cuentos; el elemento de crueldad deriva de ese

dato universal y ampliamente verificable. La verdadera perversidad de Munro consiste en saber que

muchos de sus lectores se escandalizarían; por supuesto, tampoco podía prever una posteridad tan

puritana, en medio de su facilidad y de su laxitud, como la actual. Graham Greene habla, con sobra

de razón, del elemento "soleado" en los cuentos de Munro; es decir, de la tersura de su prosa y de

las simultáneas tortuosidad y limpidez de su humor. Cuando relata que la hiena se comió al niño no

está haciendo una exaltación de la hiena; está anticipándose a los remilgos con que iba a ser

recibido el episodio. La sociedad que exalta la compasión no es una sociedad compasiva; es tan

doble en su beatería como lo eran los Victorianos y eduardianos contemporáneos de Munro. Entre

ellos, ciertamente no todos habían aprendido a reír; esa condición se prolonga desalentadoramente

hasta nuestros días.

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Cuentos de humor negro

Saki

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A PROPÓSITO DE SAKI

Saki Munro no era un joven cuando la primera guerra mundial terminó su carrera como escritor y,

por añadidura, su vida. Su talento, entonces, ya había madurado. Nos legó un gran número de

cuentos, algunos horribles, la mayoría humorísticos, y es por ellos por los que se lo admira y se lo

quiere más. Año tras año produjo cuentos con una invención y una elegancia carentes de esfuerzo

[...]

Saki se ubica exactamente entre Wilde y Firbank, en la extinta línea de los dandis literarios. Su

ingenio es continuo y casi siempre acertado; en cada página leemos frases que permanecen tan

frescas y brillantes luego de treinta y cuatro años (el período más cruel), cómo el día en el que

fueron escritas.

Evelyn Waugh

Con una suerte de pudor, Saki da un tono de trivialidad a relatos cuya íntima trama es amarga y

cruel. Esa delicadeza, esa levedad, esa ausencia de énfasis puede recordar las deliciosas comedias

de Wilde.

Jorge Luis Borges

Los cuentos y las novelas de Saki nos resultan tan agradables y, para emplear un término bastante

socorrido, sofisticado, como cuando los publicó por primera vez. Son anticuados únicamente por el

hecho de que evocan una atmósfera y describen una sociedad que se desvaneció en el ominoso

verano de 1914.

Noel Coward

En cualquier circunstancia en que hubiese escrito, su talento, por más encantador que sea para sus

seguidores, carece de los ingredientes del best seller. No es lo suficientemente sentimental y sí

demasiado impertinente.

Noel Coward

Su vida fue cosmopolita, pero toda su obra [...] se sitúa en Inglaterra, en la Inglaterra de su

melancólica infancia. Nunca se evadió del todo de aquella época, cuya irremediable desventura fue

su materia literaria. Este hecho nada tiene de singular; la desdicha es, según se sabe, uno de los

elementos de la poesía. La Inglaterra, padecida y aprovechada por él, era la de la clase media

victoriana, regida por la organización del tedio y por la repetición infinita de ciertos hábitos. Con un

humor ácido, esencialmente inglés, Munro ha satirizado a esa sociedad.

Jorge Luis Borges

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Saki

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CRONOLOGÍA

HÉCTOR HUGH MUNRO

SAKI (1870-1916)

AÑO

SAK1

CONTEXTO HISTÓRICO

CONTEXTO CULTURAL

AÑO

1870

El 18 de diciembre, Héctor Hugh

Estalla guerra franco-prusiana. Tropas de

LITERATURA: Verne:20000 leguas de viaje

1870

Munro (Saki) nace en Akyab,

Napoleón III son derrotadas en Sedán. Revuelta

submarino PINTURA: Cézanne: Nat muerta con

Birmania.

en París y proclamación de la República.

péndulo. Mueren Dumas, Dickens, Bécquer, J. de

Goncourt y Mérimée.

1871

Rendición de París a tropas prusianas. Thiers

LITERATURA: Bécquer: Rimas y leyendas

1871

presidente de Francia. Guillermo I emperador de (póstumo). Carroll: A través del espejo. Dostoievski:

Alemania. Francia pierde Alsacia y Lorena.

Los endemoniados. Altamirano: Navidad en las

montañas. MÚSICA: Verdi: Aída. Nacen Rodó y

Proust. Muere José Mármol. Primera exposición de

los impresionistas en París.

1872

Al morir su madre, es enviado a

Guerra carlista. Atentado contra Amadeo I.

FILOSOFÍA: Nietzsche: El origen de la tragedia.

1872

Barnstaple, condado de North

Expulsión de jesuitas en Alemania. Congreso de LITERATURA: Hernández: Martín Fierro. Daudet:

Devon, Inglaterra, a vivir con unas

la Internacional en La Haya.

Tartarín de Tarascón. PINTURA: Renoir: Los

tías.

remeros de Chatou. Corot: La catedral de Chartres.

Nace Pío Baroja. Mueren Gautier y José María

Vergara y Vergara.

1873

Muere Napoleón III, MacMahon presidente de la

LfTERATURA: Rimbaud: Una estancia en el

1873

república francesa. Crisis económica mundial.

infierno. Verne: La vuelta al mundo en 80 días.

Proclamación de la primera república española.

MÚSICA: Bizet: Carmen. PINTURA: Manet: La

dama de los abanicos. Primera máquina de escribir.

Muere Manuel Acuña.

1874

Ley contra la prensa socialista en Alemania.

LITERATURA: Verlaine: Romanzas sin palabras.

1874

Alfonso XII rey de España.

Hardy: Lejos del mundanal ruido. Valera: Pepita

Jiménez. Mallarmé: Última moda, Gaceta del mundo

y La familia. PINTURA: Monet: La impresión.

Manet: En barca. Nacen Chesterton y Lugones. Nace

el Impresionismo.

1875

Inglaterra adquiere acciones del canal de Suez.

LITERATURA: Twain: Las aventuras de Tom

187S

Sawyer. ARTE: Manet: Los remeros de Argenteuil.

Rodin: La edad de bronce. MÚSICA: Saint-Saëns:

Danza macabra. Nacen Thomas Mann, Rilke, Antonio

Machado y Ravel. Mueren Bizet, Millet y Corot.

Inauguración de la Ópera de París.

1876

Expansión del imperio colonial inglés. Creación LITERATURA: Zola: Taberna. Pérez Galdós: Doña

1876

de la Asociación Internacional Africana.

Perfecta. Mallarmé: La tarde de un fauno. PINTURA:

Independencia de Corea.

Renoir: El molino de la Galette. Manet: Retrato de

Stéphane Mallarmé. Nacen Pablo Casáis y Manuel de

Falla. Muere George Sand.

1877

Guerra ruso-turca. La reina Victoria coronada

LITERATURA: Tolstoi: Ana Karenina. Galdós:

1877

como emperatriz de la India.

Gloria. Carducci: Odas bárbaras. James: El

americano. MÚSICA: Brahms: Primera y Segunda

sinfonías. ESCULTURA: Rodin: La edad de bronce.

Nace Herman Hesse. Muere Courbet.

1878

Cursa sus estudios primarios en

1878

Inglaterra.

1879

Porfirio Díaz presidente de México.

LITERATURA: Ibsen: Casa de muñecas.

1879

Dostoievski: Hermanos Karamazov. Zola: Nana. H.

James: Daisy Miller. Meredith: El egoísta. J L Mera:

Cumandá. MÚSICA: Tchaikovski: E. Oneguin.

PINTURA: Degas: En las carreras. Nace Daumier.

1880

Francia ocupa Tahití. Fundación de la compañía LITERATURA: Swinburne: Cantos de las mareas de 1880

del canal de Panamá.

primavera. Wallace: Ben Hur. Tennyson: Baladas.

Taine: Filosofía del arte. Maupassant: Bola de sebo.

Altamirano: Cuentos de invierno. Machado de Assis:

Memorias póstumas de Brás Cubas. ESCULTURA:

Rodin: El pensador. Nace Robert Musil. Muere

George Eliot.

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Saki

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1881

Protectorado francés sobre Túnez. Alejandro 11

Nacen James Joyce y Virginia Woolf.

1881

es asesinado. Sube al trono Alejandro III.

LITERATURA: Flaubert: Bouvard y Pécuchet

(póstumo). A. France: El crimen de Silvestre

Bonnard. Stevenson: Virginibus Puerisque. Tennyson:

La copa. ARTE: Manet: El bar del Folies-Bergère.

MÚSICA: Offenbach: Los cuentos de Hoffmann.

Mueren Dostoievski, Carlyle y Longfellow. Fundada

en Roma la revista Crónica Bizantina (participan

Carducci, Verga, Scarfoglio, D'Annunzio).

1882

Triple Alianza: Alemania, Austria-Hungría,

LITERATURA: Stevenson: Historia de una mentira y 1882

Italia. Se inician los atentados anarquistas en

Nuevas noches árabes. Ibsen: Un enemigo del pueblo.

París.

Villaverde: Cecilia Valdés. ARTE: Gaudí: La sagrada

familia. MÚSICA: Brahms: Quinteto de cuerdas No.

1. Wagner: Parsifal. Muere Trollope.

1883

Nacen Kafka y Barba Jacob. LITERATURA:

1883

Stevenson: La isla del tesoro. Maupassant: Una vida.

ARTE: Monet: Las ninfas. Seurat: Une baignade à

Asnières. MÚSICA: Brahms: Tercera sinfonía.

Mueren Turgueniev y Wagner. Inauguración del

Metropolitan Opera House de Nueva York.

1884

Nace Bachelard. LITERATURA: Ibsen: El pato

1884

salvaje. Twain: Huckleberry Finn. ARTE: Rodin:

Tres burgueses de Calais. MÚSICA: Debussy: El hijo

pródigo.

188S

Conferencia de Berlín reparte África entre las

Nacen Lawrence, E. Pound y Mauriac.

1885

potencias occidentales. En Rusia estallan los

LITERATURA: Stevenson: Jardín de versos

primeros disturbios obreros de consideración.

infantiles. Maupassant: Cuentos del día y de la noche.

Tennyson: Los idilios del rey. H. James: Los

bostonianos. Traducción al inglés de Las mil y una

noches. FILOSOFÍA: Nietzsche: Así hablaba

Zaratustra. ARTE: Renoir: Las grandes bañistas. Van

Gogh: Aldeanos comiendo patatas. Rodin: La aurora.

MÚSICA: Brahms: Cuarta sinfonía. Quinteto con

clarinete. Franck: Variaciones sinfónicas. Muere

Víctor Hugo.

1886

Nace Güiraldes. LITERATURA: Stevenson: El

1886

extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Silva:

Poesías. Rimbaud: Iluminaciones. Chejov: Cuentos.

Muere Liszt.

1887

Alejandro, hermano mayor de Lenin, participa

Nacen Sitwell y Moore. LITERATURA: Tolstoi: La

1887

en un complot para asesinar a Alejandro III.

muerte de Ivan Ilich. Mallarmé: Poemas completos.

Conan Doyle: Estudio escarlata. ARTE: Van Gogh:

El Padre Tanguy. Seurat: La parade de cirque, Les

poseuses. Boecklin: La sirena. MÚSICA: Verdi:

Otelo. Debussy: La Joven elegida.

1888

Ntcen T.S. Eliot, Mansfield, O'Neill y Bernanos.

1888

LITERATURA: Stevenson: La flecha negra. Kipling:

Cuentos de las colinas. Maupassant: Pedro y Juan.

Chejov: La estepa. Rubén Darío: Azul. FILOSOFÍA:

Nietzsche: El caso Wagner. ARTE: Toulouse-Lautrec:

La caballista del circo. Femando. Van Gogh: La

habitación de Van Gogh. Gauguin: Visión después del

sermón. MÚSICA: Mahler: Sinfonía Titán. Muere

Arnold.

1889

Nacen Mistral y Chaplin. LITERATURA: Stevenson: 1889

El señor de Ballantrae. Melville: Billy Bud. Eça de

Queiroz: Las cartas de Fradique Méndez. Twain: Un

yanqui en la corte del rey Arturo, FILOSOFÍA:

Bergson: Ensayo sobre los datos inmediatos. ARTE:

Gauguin: El Cristo amarillo. Van Gogh: Autorretrato

con oreja cortada. Mueren Hopkins y Browning.

Período provenzal de VanGogh. Nace el

expresionismo.

1890

Nace Pasternak. LITERATURA: France: Thais.

1890

Ibsen: Hedda Gabler. Stevenson: Baladas. Zola: La

bestia humana. Tolstoi: Sonata Kreutzer. ARTE: Van

Gogh: Campo de trigo con vuelo de cuervos,

Cezanne: Cesto de manzanas. Muere Van Gogh. 1ra

exhibición de película en Nueva York.

1891

Acercamiento franco-ruso. El partido social-

Nacen Miller y Agatha Christie. LITERATURA:

1891

demócrata alemán aprueba el programa de

Hardy: Tess de Uberville Lagerlof: La leyenda de

Erfurt.

Gosta Berling. Conan Doyle: Las aventuras de

Sherlock Holmes. Machado de Assis: Quincas Borba.

ARTE: Gauguin: Calle de Tahiti. Mueren Melville y

Rimbaud. Fundación de la Revista Blanca en Lieja y

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Paris (participan Regnier, Mallarmé y Gourmont).

1892

Nacen Storni, Buck y Andric. LITERATURA: Ibsen: 1892

El constructor Solness. Stevenson: El náufrago.

Yeats: La condesa Cathleen. Kipling: Canciones del

cuartel. Shaw: La profesión de la señora Warren.

ARTE: Monet: Las catedrales. Cézanne: Los

jugadores de cartas. Gauguin: Ta Matete. Toulouse-

Lautrec: En el molino rojo. Muere Tennyson.

1893

Regresa a Birmania e ingresa al

Nacen Huidobro, Mayakovski y Miró.

1893

cuerpo policiaco.

LITERATURA: D'Annunzio: Poema paradisíaco.

Shaw: El amante. MÚSICA: Dvorak: Sinfonía del

nuevo mundo. Tchaikovski: Sinfonía patética. Verdi:

Falstaff. Mueren Altamirano y Maupassant.

1894

Vuelve a Inglaterra. Inicia su

Nicolás II sucede a Alejandro III.

UTERATURA: Kipling: Libro de la selva. Shaw: El

1894

carrera de escritor con la

héroe y el soldado. ARTE: Toulouse-Lautrec: Salón

publicación de bocetos políticos en

de la rue des Moulins. MÚSICA: Mahler: Segunda

el Westminster Gazette. Estas

sinfonía. Muere Stevenson.

publicaciones aparecen firmadas

con el que en adelante será su

seudónimo, Saki, el cual toma

prestado del personaje "copero" en

la obra Rubaiyat del escritor Omar

Khayyam.

1895

Asesinada la emperatriz Elizabeth de Austria, en

Nacen Éluard y Graves. LITERATURA: Hardy:

1895

Ginebra.

Judas el oscuro. Stevenson: Cartas de Vailima

(póstumo). Conrad: La locura de Altmayer.

Simkiewicz: Quo Vadis. Wells: La máquina del

tiempo. ARTE: Toulouse-Lautrec: El baile de la

Goulue. La payasa Cha-U-Kao. Cézanne: Bañistas.

MÚSICA: Strauss: Till Eulenspiegel. Mahler: Tercera

sinfonía. Mueren Isaacs, Martí y Engels. En París se

crea la tienda Art Nouveau. Fundación del premio

Nobel de la Paz.

1896

Búsqueda de oro en Klondike. Huelga de

Nacen Dos Passos, Scott Fitzgerald, Artaud y Bretón. 1896

tejedores en Petrogrado.

LITERATURA: Chejov: La gaviota. Rubén Darío:

Prosas profanas. ARTE: Gauguin: Nave Mahana.

MÚSICA: Puccini: La bohême. Brahms: Cantos

serios. Mueren Beecher Stowe y Verlaine.

1897

Nace Faulkner. LITERATURA: Gide: Los alimentos 1897

terrestres. James: Otra vuelta de tuerca. Kipling:

Capitanes valientes. Wells: El hombre invisible. Bram

Stoker: Drácula. Rostand: Cyrano de Bergerac.

ARTE: Rodin: Monumento a Balzac. Ensor: La

muerte y la máscara. MÚSICA: Strauss: Don Quijote.

Dukas: El aprendiz de brujo. Mueren Daudet y

Brahms.

1898

Guerra hispanoamericana: Estados Unidos

Nacen Brecht, Dámaso Alonso, Hemingway y

1898

obtiene Guam, Puerto Rico y Filipinas.

Einstein. LITERATURA: Wells: La guerra de los

Independencia de Cuba. Por la cuestión

mundos. Blasco lbáñez: La barraca. FILOSOFÍA:

colonialista se incrementa la tensión entre

Nietzsche: La voluntad de poder. ARTE: Gaudí:

Francia e Inglaterra.

Parque Güell. Redon: El cíclope. Mueren Mallarmé y

L. Carroll.

1899

Comienza la segunda guerra de los Boers.

Nacen Asturias, García Lorca, Kawabata, Borges y

1899

Conferencia de la Haya. Revuelta de estudiantes

Hitchcock. LITERATURA: Tolstoi: Resurrección.

en Rusia.

Yeats: El viento entre los juncos. MÚSICA: Ravel:

Pavana para una infanta difunta. Sibelius: Finlandia.

1900 Publica el único texto que aparecerá

En Italia, es asesinado Humberto I.

Nacen Saint-Éxupery, Buñuel y Armstrong.

1900

firmado con su nombre de pila: The

LITERATURA: Conrad: Lord Jim. Machado de

Rise of the Russian Empire.

Assis: Don Casmurro. FILOSOFÍA: Husserl:

Investigaciones lógicas. CIENCIA: Freud: La ciencia

de los sueños. ARTE: Gauguin: Noa-Noa. MÚSICA:

Puccini: Tosca. Muere Oscar Wilde.

1901

Establecimiento de un protectorado imperialista Nacen Malraux y De Sica. LITERATURA: Chejov:

1901

sobre Cuba con la enmienda Platt. Creación de la

Tres hermanas. Mann: Los Buddenbrooks. Shaw:

Commonwealth australiana. En Estados Unidos

César y Cleopatra. Hudson: El ombú. Lagerlöf:

es asesinado McKinley; le sucede Roosevelt.

Jerusalem. Eça de Queiroz: La ciudad y las tierras.

Altamirano: El zarco (póstumo). ARTE: Maillol: El

mediterráneo. Schwabe: Matrimonio del poeta y la

musa. Muere Verdi. Sully Prudhomme gana el primer

premio Nobel de Literatura

1902

Aparece una compilación de sus

Bloqueo germano-británico-italiano de

Nace John Steinbeck. LITERATURA: H. James: Las 1902

escritos del Westminster Gazette,

Venezuela por el no pago de la deuda.

alas de las palomas. Conrad: El corazón de las

bajo el nombre de The Westminster

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Cuentos de humor negro

Saki

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Alice. Trabaja como corresponsal

tinieblas. Muere Emile Zola.

del Morning Post en Polonia, Rusia

y París.

1903

En Irlanda, la ley agraria permite que los

Nacen Erskine Caldwell, K Lorenz, G Orwell y M.

1903

arrendatarios se conviertan en propietarios de la Yourcenar. LITERATURA: Conrad: Tifón. Chejov:

tierra.

El cerezal. H. James: Embajadores. Walter de la

Mare: Songs of Childhood. Yeats: En los siete

bosques. Fundación de la Academia Goncourt.

1904

Publica su colección de cuentos

Guerra ruso-japonesa con victoria de Japón.

Nacen Alejo Carpentier, Graham Greene, Francisco

1904

Reginald.

Monteverde, Pablo Neruda, Cecil Day Lewis y

Salvador Dalí. LITERATURA: H. James: La urna de

oro. Conrad: Nostromo. Muere Antón P. Chejov.

1905

Revolución en Rusia. Levantamiento nacional en

Nacen Robert Penn Warren y Jean Paul Sartre.

1905

Irlanda.

LITERATURA: Rilke: Libro de las horas. Darío:

Cantos de vida y esperanza. PINTURA: Matisse: La

alegría de vivir. Muere Julio Verne.

1906

Nace Samuel Beckett. Mueren Henrik Ibsen y Paul

1906

Cézanne.

1907

Constitución de la Triple Alianza (Gran Bretaña, Nace Wystan Hugh Auden. LITERATURA: Yeats:

1907

Francia y Rusia).

Deirdee. Rudyard Kipling, premio Nobel de

Literatura.

1908

Termina su trabajo como

Nace Simone de Beauvoir. LITERATURA:

1908

corresponsal del Morning Post y se

Chesterton: El hombre que fue jueves. France: La isla

radica en Londres.

de los pingüinos. PINTURA: Picasso: Las muchachas

de Avignon. Nacimiento de Hollywood. Exposición

cubista en la Galería Kahnweiler.

1909

Nacen Malcolm Lowry, Stephen Spender, Ciro

1909

Alegría y Juan Carlos Onetti. LITERATURA: Gide:

La puerta estrecha. Maeterlinck: Pájaro azul. Muere

Isaac Albéniz.

1910

Reunidos en el volumen Reginald

Sudáfrica se convierte en dominio británico.

Nace Jean Anouilh. LITERATURA: Rilke: Los

1910

in Russia, aparecen los relatos The

Muere Eduardo VII. Jorge V nuevo rey inglés.

apuntes de Malte Lauris Brigge. MÚSICA:

Reticence of Lady Anne y Gabriel

Stravinski: El pájaro de fuego. Muere Tolstoi.

Ernest.

1911

Crisis de Agadir entre Francia y Alemania.

Nacen William Holding, Tennessee Williams,

1911

Revolución republicana china. Guerra italo-

Elizabeth Bishop y Ernesto Sábato. LITERATURA:

turca; Italia obtiene Tripolitania, Cirenaica y

Mansfield: En una pensión alemana. Chesterton: El

Dodecaneso.

candor del padre Brown. PINTURA: Duchamp:

Desnudo bajando una escalera No. 1. Maurice

Maeterlinck, premio Nobel de Literatura.

1912 En la publicación The Chronicles of China es proclamada república. Estados Unidos

Macen Lawrence Durrell, Jorge Amado y Eugene

1912

Clovis, aparecen reunidos Esmé,

invade Nicaragua. Primera guerra de los

Ionesco. UTERATURA: Rolland: Jean Christophe.

Tobermory, Mrs. Packletide's Tiger, Balcanes. La entente balcánica (Servia, Bulgaria,

Shaw: Pigmalión. PINTURA: Kandinsky: Lo

The Quest, Filboid, Studg, The

Grecia y Montenegro) va sobre Turquía.

espiritual en el arte. MÚSICA: Ravel: Dafnis y Cloé.

Peace of Mowsle Barton, The

Independencia de Albania.

Remoulding of Groby Lington,

Sredni Vashtar, The Music on the

Hill, The Hounds of Fate.

1913 Aparece publicada su novela When

Segunda guerra de los Balcanes. Bulgaria es

Nace Albert Camus. LITERATURA: Lawrence:

1913

William Came.

derrotada en Grecia y Servia.

Hijos y amantes. Proust: En busca del tiempo perdido.

Frost: A Boy's Will. MÚSICA: Stravinski: La

consagración de la primavera. PINTURA:

Apollinaire: Los pintores cubistas. Duchamp: Rueda

de bicicleta. En Nueva York, exposición en la

Armony Show.

1914

Publica Beasts and Super Beasts,

Estalla la primera guerra mundial con el

Nacen Dylan Thomas, Octavio Paz, Julio Cortázar y

1914

libro de relatos conformado por The asesinato del archiduque Francisco Fernando de

Adolfo Bioy Casares. LITERATURA: Gide: Los

She-Wolfe, Laura, The Open

Austria en Sarajevo. Estados Unidos se convierte

sótanos del Vaticano. J. Joyce: Dublineses. Yeats:

Window, The Lull, The Seventh

en proveedor de alimentos y material bélico para

Responsabilidades.

Pullet, The Stalled Ox, The Lumber los Aliados. Invasión de Francia por el ejército

Room. Aparece también una de sus

alemán; batalla del Marne.

obras de mayor importancia, The

Unbearable Bassington. A los 44

años, se enrola voluntario en el

ejército. El grupo del que hace parte

se dirige a combatir en Francia.

1915

Fracaso de la campaña de los Dardanelos contra

Nacen Saúl Bellow y Roland Barthes.

1915

Turquía.

LITERATURA: Somerset Maugham: Servidumbre

humana. Lawrence: Arco iris. Kafka: La

metamorfosis. Falla: El amor brujo. Mayakovski: La

nube en pantalones. Lee Masters: Spoon River

Anthology. R.Rolland, premio Nobel de Literatura.

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17

1916

El 13 de nov. muere en acción, en

Fracaso de la revolución en Irlanda. Batalla de

LITERATURA: Joyce: Retrato del artista

1916

las trincheras, en Beaumont-Hamel,

Somme.

adolescente. Mueren Henry James, Jack London y

Francia. "Apaguen ese maldito

Rubén Darío. Fundación del Movimiento Dadá.

cigarrillo" fueron sus últimas

palabras. Luego aparecen The Toys

of Peace and Other Paper (1919), y

en 1924 The Square Egg and Other

Sketches (biografía escrita por su

hermana Ethel).

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Cuentos de humor negro

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