Cumpliendo Sueños por Alvaro Guerrero Cardoso - muestra HTML

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Cumpliendo Sueños

Álvaro Guerrero Cardoso

© Bubok Publishing S.L., 2013

1ª edición

Impreso en España / Printed in Spain

Cada capítulo está escrito en el lugar donde cada

momento sucedió

Índice

1- Así empezó todo

2- La distancia

3- Nuestro punto medio

4- Largas charlas

5- Primer Golpe

6- La esperanza

7- Segundo Golpe

8- Los sueños se hacen realidad

9- Frías dudas

10- Mi felicidad

11- Duro Golpe con la realidad

Capítulo 1: Así empezó todo

Sentado en el mismo lugar donde empecé a

sentir que todo era posible. Una llamada, una

locura, un loco esperando a su querida. Sentados

en el cine, una película, un drama, una cara triste

y una mano preciosa agarrando mi mano. Sus

dedos entrelazados con los míos y una sonrisa

en mi cara fruto de su juego fallido tratando de

ocultar sus lágrimas más sinceras. Ese día

empecé a sentir que la felicidad existía y gracias

a ella la estaba conociendo. No sé si era el

hombre más feliz del mundo pero se acerca

mucho a lo que estaba sintiendo sentado en esa

butaca. Jamás hubiera imaginado que podría ser

ella la que me hiciera tan feliz. Una vez más me

había equivocado, era ella. Allí estaba yo,

cogiendo un metro a altas horas de la

madrugada sin ni siquiera saber si habría un tren

de vuelta. Me daba igual, estaba con ella. Me

despedí cordialmente de ella. Un abrazo con

mucho sentimiento oculto, un beso imaginario

en sus labios y un montón de mariposas

revoloteaban por todo mi cuerpo. Era mi chica,

tendría que hacerla ver de alguna manera que

era ella. Me moría por saber si ella sentía lo

mismo, si tendríamos una vida plena y feliz. Lo

siento si en ese momento fui lo suficiente

egoísta con mis 18 años, pero cuando sientes

algo así no puedes dejarlo escapar. Tenía claro

que habría más, claro que habría más, pero

ninguna que hiciera despertar en mi tanta pasión

como lo hizo ella y ahí estaba mi preocupación.

Capítulo 2: La distancia

En metro…en tren…hasta Moncloa…hasta

Villalba…me daba igual donde estuviera iba a ir

allí, donde ella se encontrara. Si me necesitaba

cogería el primer tren e iría a verla. No creo que

el problema fuera la distancia. Si había alguien

que era capaz de poner alguna solución a

aquello era yo.

Me daba igual pasarme la vida entre andenes,

sabía que aquello seria temporal, de alguna

manera haría algo para estar cerca de ella. Un

pequeño loco con mucha cordura que se guiaba

por lo que le hacía feliz. Aquello me hacia feliz,

pensar en todo eso me hacia feliz. Sabía que era

ella y me daba igual donde viviese o lo lejos que

estuviese. Cuando la encuentras no quieres

soltarla, ni siquiera para dejarla en su estación.

Capítulo 3: Nuestro Punto Medio

Madrid, lugar de encuentros. La puerta del

Sol era nuestro centro, un punto medio entre los

dos. Las navidades del año 2012 quedamos en

nuestro punto medio. Había muchísima gente y

yo era incapaz de encontrarla, decidí llamarla.

Una conversación corta:

-Estoy al lado de la fuente. Dijo ella

Sol tiene dos Fuentes ¿en cuál de ellas estaría?

Buscándola durante 5 min llame otra vez

-En la que está al lado de los furgones de

policía.

Me apresuré a ir para ver si realmente estaba allí.

Maldita sea yo, quería verla a ella ¿Qué narices

hacía aquella multitud molestando? ¿No querían

que la encontrase? La encontré, la vi desde lejos.

Era la única que iluminaba mis ojos ante todas

aquellas personas, así que sería fácil ir hasta ella.

Allí estaba con una boina blanca, un abrigo y

unas botas. Quiero pensar que me leyó la mente

aquella tarde y que antes de salir de su casa se

puso la boina, pero la verdadera realidad es que

era tal y como se mostraba. Tímida, siempre con

una cara llena de sonrojos y aquella boina blanca

que escondía unas pequeñas orejillas debajo de

ella. Creedme cualquiera que hubiera tenido dos

dedos de frente se habría dado cuenta de que

aquella chica tenía algo especial. No paraba de

hablar, lo contaba todo y a mí me hacía sentir

realmente bien. Significaba que estaba a gusto y

que se sentía bien a mi lado. Caminamos hasta la

plaza mayor. Sabía que la multitud la agobiaba e

intente salir de allí. Intentaba hacerla ver que me

importaba, me sentí como su protector, su

guardaespaldas ante toda esa gente. ¿Os podéis

creer que se conocía Madrid mejor que yo? Yo

vivía más cerca de Madrid que ella y se lo

conocía mejor que yo! Me sorprendió

gratamente…me hizo sentir realmente bien.

Capítulo 4: Largas Charlas

Desde el principio, desde que la conocí y

empezamos a charlar, note algo extraño. Cierta

complicidad a la hora de ponernos a hablar. Nos

pasábamos el día hablando por el móvil, aquello

era increíble, un tema tras otro. Si se acababa

empezaba otro, me parecía sorprendente como

podía congeniar tan bien con aquella chica.

Siempre había algo de lo que hablar. Dentro de

mí se empezaba a llenar algo extraño, algo

diferente, algo que nunca había sentido. Ahora

sé que aquello extraño y especial significaba que

empezaban a brotar en mí cierto síntoma de

enamoramiento. No pensaba en otra cosa, su

nombre no paraba de retumbar por toda mi

cabeza. Aquello se fue incrementando, lo que

parecía un simple rollo se estaba convirtiendo

en….amor…

Parece violento hablar de amor cuando ni

siquiera habíamos quedado, ni nos habíamos

besado, pero os puedo asegurar que tenía la

típica

sonrisa

tonta

de

enamorado

recorriéndome toda la cara y haciéndome sentir,

cada día que pasaba, más feliz.

Capítulo 5: Primer Golpe

Toda historia buena que se cuente tiene sus

momentos de tristeza y a ésta no le iba a faltar.

Me apresuré a quedar con ella, quería verla,

sentirla, tocarla, aunque solo fuera por un

instante. Así fue, decidimos quedar una tarde.

El día de antes me encontraba con unos amigos

viendo como el Real Madrid en la Cibeles

celebraba uno de sus triunfos. Recibí un

mensaje de ella

-Tengo que contarte algo

Le dije que cuando llegara a casa hablaríamos y

así sucedió. Me conecté a tuenti y una ventana

del chat apareció. En esos momentos, ignorante

de mí, me estaba afeitando, ya que al día

siguiente había quedado con ella. Leí lo que

había escrito.

-Tenemos que hablar

En ese preciso instante me corté con la cuchilla.

Sabía que no quedaríamos. La razón era simple,

había otro chico antes que yo. Se me cayó el

mundo encima y un pinchazo fuerte se clavó

dentro de mi pecho. Lo mejor sería que lo

dejásemos.

Me sentía como haber construido un gran

castillo de arena imaginario dentro de mi cabeza,

que llegara alguien corriendo y te lo pisoteara

todo. Me sentía hundido, incapaz de decir nada,

confundido. Tome la decisión más dura,

apartarme de ella. No tenía otra opción.

Estaba harto de siempre lo mismo ¿Cuándo

llegaría mi momento? ¿Acaso estaba destinado a

fracasar siempre? Esa noche la recuerdo oscura.

No conseguí dormirme hasta que saqué la

última lágrima de mis ojos. Siempre aparente

normalidad delante de la gente que me

preguntaba, intenté que supieran que estaba

todo bien. Creedme, nada estaba bien. Pasaron

los días y las noches. Reflexión tras reflexión.

Noches de insomnio tras noches de insomnio.

Supongo que alguien cuerdo con más

experiencia lo hubiera dejado. La realidad es que

yo siempre fui demasiado ignorante, intentando

ocultar la realidad con sueños. Mis ojos

vendados por una capa llamada amor.

“¿Y si oculto todo lo que siento con otra capa llamada

Amistad?”

Seguía teniendo esperanza, no podía quedarse

todo ahí. Todo el camino recorrido, por poco

que fuese, no se merecía un final así. Reaccioné

a tiempo, podíamos ser amigos. Me daba igual

que estuviera con quien estuviese, seguí

insistiendo hasta más no poder. Volvimos a las

conversaciones llenas de complicidad, de

sentimiento, de sinceridad, de sueños…

El tiempo siguió pasando y día tras día veía

como mis sentimientos crecían, cada día un

poco más. No dejaba de pensar en la idea de

poder verla antes de irme de vacaciones de

verano, así que decidí proponérselo. Por aquel

verano ella trabajaba, aunque tenía algún día

libre. España acababa de ganar el mundial y en

mitad de una de nuestras conversaciones decidí

hacerlo, lo propuse. En esta parte de mi vida

aprendí algo importante. Lo que tiene que pasar

pasará, la vida nos dice “tranquilo todavía no es el

momento” . Su respuesta fue firme y clara no

quedaría conmigo aquella mañana antes de

marchar. Adopté una actitud de niño pequeño y

me enfade. Ella insistía y me preguntaba que si

me había enfadado. Yo por supuesto le dije que

no, la realidad era que sí. Olvidar sería algo

necesario para mí, tenía un verano entero para

hacerlo. No puedo mentir, no me olvidé de ella

en ningún momento. Supongo que mis

sentimientos se escondieron en un rincón de mi

corazón aferrándose a los recuerdos.

Capítulo 6: La esperanza

Todo verano tiene su fin. Decidí que lo mejor

sería pasar de ella y tranquilizarme en todos los

sentidos. Prepararme para estudiar y dedicar

todo mi tiempo a los amigos y a la familia.

En todo el verano nos habíamos dirigido la

palabra. Sentado en la silla de mi ordenador,

noté cómo el teléfono móvil vibro encima de la

mesa. Tenía hambre, así que me dispuse a cenar

algo mientras echaba un ojo a mi móvil. Un

mensaje por el chat de tuenti, era ella. Para qué

engañarme, me sorprendió muchísimo. El

mensaje era un saludo que incluía una

información acerca de un concierto. Despistaos,

un grupo que nos gustaba a los dos, daba un

concierto en Villalba. Me dijo que ella iría, que si

yo quería también podía ir. Era muy probable

que lo hiciera, estaría en casa de mis tíos en

Villalba pasando unos días y así se lo hice ver.

Era posible que nos viéramos

¿Significa algo para ella? ¿Tanto le importaba?

Estaba nervioso, me seguía gustando mucho y

cabía la posibilidad de vernos en aquellas fiestas.

Había una cosa que seguía sin cambiar.

Empezamos a hablar a todas horas, no

importaba el día o la hora. Significaba que seguía

sintiéndose a gusto conmigo.

Me duele decir que a veces los planes no salen

como uno quiere que salgan. Esas fiestas

desgraciadamente no nos veríamos, ni siquiera

en el concierto. Cuidar de mi primo

convaleciente era una buena excusa. Tan cerca

el uno del otro pero tanta la distancia que nos

separaba, pura impotencia

“Da igual la acabare viendo otro día”

No me equivocaba desde luego

Capítulo 7: Segundo Golpe

Se acercaba la fecha de mi cumpleaños. Iba a

celebrarlo en una discoteca de Madrid con mis

amigos y decidí invitarla a ella. Sabría que

vendría, y así fue. Estaba preciosa, recuerdo a la

perfección como iba vestida ese día, es algo que

no se puede olvidar con facilidad.

Bailamos toda la noche y quería bailar con ella.

Me acerqué a ella y empezamos a bailar.

Lentamente me acerqué y le susurré al oído lo

que sentía. En esta vida hay veces que sientes

que el momento para soltarlo todo es ese

preciso momento sin importarte el lugar ni el

entorno en que lo sueltes.

“Da igual lo que hagas porque el destino hará que

estemos juntos”

Aquella frase me salió de lo más hondo de mi

corazón. Me sentía así realmente, no quería

engañarla y ahora que lo pienso resultó una frase

en un tono demasiado chulesco. Se vino abajo,

la había descolocado. No tardó en decirme a la

cara que ella era feliz como estaba y que no

quería cambiar nada de su vida. Lo acepté, pero

la rabia y la perdición hicieron de mí algo que no

soy. Hacer decidir a una persona entre su amigo

y su novio es lo peor que un hombre puede

hacer.

Me sentí algo hundido. El momento no llegaba

y la desesperación se apoderó de mí. Aquella

noche mi mejor amigo durmió en mi casa, en

una cama que tenía debajo de la mía. Sentía unas

ganas de llorar inmensas, de echarlo todo. No

quería que se sintiera mal mi amigo así que

apreté la cara contra la almohada para que no se

oyera mi lamento y solté todo lo que me estaba

guardando. Durante unos minutos no dejé de

llorar, cuando recuerdo esa noche se me encoje

el corazón. Ocultar todo aquello, y que mi

almohada sintiera todo por lo que estaba

pasando, me hizo sentirme solo y atrapado.

Capítulo 8: Los sueños también se hacen

realidad

Los momentos llegan, la vida te tiene siempre

un momento guardado que hará que haya

merecido la pena tanto sufrimiento. Tenía que

alejarme de ella una vez más. Seguimos

hablando por unos meses, pero mi frialdad con

ella era palpable. Supongo que lo único que

quería demostrar era que la quería, pero que la

amistad que me ofrecía no era el camino

correcto, quería que me tratase como algo más.

Muchas semanas pasaron, muchas horas

perdidas. Cada vez estábamos más alejados.

Sentir como la persona que más quieres se aleja

poco a poco de ti es lo más duro que un ser

humano puede sentir. Momentos y recuerdos

parecían empezar a desvanecerse entre las orillas

de mis pensamientos. Cuando te encuentras al

límite de ti mismo, la vida parece ser que te mira

a los ojos y te dice

“Descansa, se lo que quieres, lo has demostrado y creo

que te lo mereces”

Me dispuse a encender mi ordenador, abrí mi

cuenta de twitter y observé. Aparecían algunos

tweets que la nombraban. Lo leí y una parte de

mi cabeza se iluminó

“¿Lo habrá dejado con su chico?”

A veces siento ser tan cruel porque supongo que

para ella significaba mucho, era feliz pero para

mí se abría un abanico lleno de posibilidades y

me devolvían la ilusión que tanta falta me hacía.

Pasaron los días y cada día que pasaba más

convencido estaba. Esa semana daba la

casualidad que volvíamos a salir de fiesta y ella

estaría ¿Me diría algo? ¿Cómo reaccionaría yo?

Hablé con mi mejor amigo y se lo comuniqué

“Creo que esta noche va a ser una noche que no voy a ser

capaz de olvidar”

Allí estaba tal y como supuse. El frio se mascaba

entre ella y yo. Un saludo que hasta a mi me

dolió dentro del pecho. Sabía todo pero quería

que viniese ella personalmente y me lo contara

todo. Mi picardía hizo que mientras charlaba

con mis amigos tuviera un oído en un lado y el

otro pendiente de ella

“¿Este es tonto o no se entera de nada o qué?”

Una sonrisa de oreja a oreja se dejó caer en mi

cara al escuchar aquella frase salir de su boca.

Estaba en lo cierto, estaba más cerca de ella que

nunca.

Más tarde me lo acabó contando todo y yo me

sentí mas liberado que nunca. Sabía lo que tenía

que hacer, besarla hasta que nos quedáramos sin

aliento. Entramos en la discoteca y yo me quedé

fuera esperando a que pasaran todos. Entré yo y

allí me la encontré bailando. Mis ojos se posaron

encima de los suyos. Probablemente, la única

vez que he estado más seguro de mi mismo fue

en ese preciso momento, no dudé nada. Me

hacía sentirme seguro con su mirada. La agarré,

me desplacé con ella apartándola de todos y se

produjo. Soy un chico raro, tenía 19 años y no

había besado todavía a nadie. Quería solucionar

aquello con una chica realmente especial y si,

ella estaba demostrándome cada día lo especial

que era.

Dormí plácidamente, ni una lágrima caía de mis

ojos. Parte de mi sueño se empezaba a hacer

realidad, por muy pequeño que fuera esa parte

de mi sueño, me hacía sentir realmente bien y

eso era una sensación que no todo el mundo es

capaz de sentir a lo largo de su vida

Capítulo 9: Frías dudas

Soy un chico que no suele conformarse con

cumplir parte de un sueño perfecto, no soy

conformista. Lo quería todo de ella, sus alegrías,

sus penas, sus bajones, sus sonrisas, sus

lágrimas, sus pensamientos, sus sueños. Ante

todo quería hacerla feliz.

Muchas dudas surgieron a lo largo de este

capítulo pero me las supe arreglar para hacerla

saber que todo este viaje que habríamos

recorrido significaba algo. En una de nuestras

numerosas

conversaciones

me

había

mencionado que ningún chico antes la había

escrito una carta por correo tradicional. Vi mi

oportunidad para hacerla saber que era especial

para mí y mande, aquella carta llena de

sentimientos, emociones, ilusiones y sueños. No

era el momento para enviarla pero a veces

sientes que debes hacerlo y así lo hice. Ahí me

encontraba yo, escribiendo una carta a la una de

la mañana, a la chica de la que estaba

enamorado. Quién me lo iba a decir ( Una carta y

una foto dentro de un sobre azul)

La carta llegó a su destinatario. Ni si quiera sé si

tuvo el efecto que yo quería que tuviese en ella

pero pasados unos días lo sabría. Tenía que salir

con ella, por lo menos tenía que intentarlo.

Necesitaba una respuesta de inmediato, no

podía esperar más. La respuesta no se hizo

esperar.

Capítulo 10: Mi felicidad

Quedamos para vernos una tarde noche. Ella

llevaba una bolsa de El Corte Inglés metida en

el bolso, la sacó y con esos ojos de ilusión me

dijo

“Esto es para ti, toma”

No supe qué decir, me quedé sin habla, se me

cortó la respiración y mi corazón empezó a latir

muy rápido. En ese preciso momento, cuando la

mire a los ojos, supe que no me equivocaba, era

ella, la que vivía en mis sueños, la que me haría

el hombre más feliz del mundo. Me prometí a

mi mismo no perderla por nada en este mundo.

Al día siguiente se hizo realidad mi sueño, iba a

salir con ella. Se había cumplido. Días increíbles

de una locura interior incontrolable, de sentir

que no me había equivocado. ¿Os acordáis de

aquel concierto de Despistaos que no puede ver

junto a ella en las fiestas? Pues lo acabamos

haciendo realidad pero esta vez con una

canción. De fondo “Un beso y nada más” , ella y yo

frente a frente, nos fundimos en un beso y mi

alma se unió a la suya. Me estaba haciendo feliz,

se me notaba. Apoyado en su pecho sintiendo

su respiración, el latido de su corazón marcando

el mismo ritmo que el mío y enredados entre las

sabanas de la cama donde antes solo había

lamentos y lágrimas. Nunca se me podrá olvidar

aquella conversación

-Sigo sin creerme todo esto, sigo en mi sueño.

Dije.

-Créetelo porque está sucediendo y es real. Dijo

ella.

Se me encogió el corazón y todos mis

sentimientos salieron a la luz….se enfrentaron

con la realidad. Chocábamos mucho, siempre

me han gustado las chicas con una personalidad

fuerte y ella sin duda la tenia. No nos

callábamos nada, todo lo soltábamos.

Discutíamos pero siempre lo arreglábamos y era

algo de lo que me hacía sentir orgulloso. Aun así

parecía que las cosas no iban como uno desea

que fueran. Supongo que había problemas que

yo no conseguí ver y que estaban empezando a

surgir.

Capítulo 11: Duro golpe con la realidad

La empecé a notar extraña. Aquella ilusión del

principio empezó a desaparecer muy rápido.

Aquellas preciosas palabras dieron lugar a frases

sin sentido, sin sentimiento. No me lo podía

creer. ¿Qué estaba pasando?

Sucedió lo que temía que acabaría sucediendo.

Una bronca fuerte dio lugar a lo que es mi

perdición hoy. Lo creáis o no, fui yo quien tomó

la decisión de dejar aquella relación.

Precisamente tenía que ser yo aquel muchacho

enamorado de su chica. Lo peor estaba por

llegar, no había vuelta atrás. Era un camino solo

de ida. He lamentado tantas veces aquella noche

donde saqué a la luz mi deseo de dejarlo, que ni

siquiera tengo el valor de escribirlo. Escucharla

llorar al teléfono durante un buen rato es lo más

duro que he vivido nunca y soy consciente de

que ese momento no se me olvidará en la vida,

podré vivir con ella y acostumbrarme, pero nada

más.

Aquella noche dio lugar a palabras más duras, a

miradas vacías de sentimiento y a mi completa

locura. Noches vacías y oscuras, persianas

bajadas a plena luz del día, alejando la realidad

más cruel. Tumbarse en la cama por la noche y

empezar a soltar todos tus sentimientos con la

amiga más íntima que tenías cerca…tu

almohada. Aquella amiga solo te dejaba dormir

cuando ya te habías desprendido de todas esas

lágrimas. Así, noche tras noche, hasta llegar

donde estoy ahora.

No me arrepiento ni un solo día de los que pasé

a su lado. Sustituir todos aquellos días por

noches llenas de lágrimas mereció la pena, fui

feliz aquellos días. Supongo que hay veces que

es mejor dejar marchar a la persona que estuvo a

tu lado para que consiga ser feliz, aunque tenga

que ser sin ti. He intentando ser su amigo pero

es como sentirte en una cárcel con una ventana

dando a un campo verde lleno de libertad y aire

fresco. Aun así supongo que seremos amigos,

aunque nunca lleguemos donde estuvimos todo

este tiempo.

Hay sentimientos que no se olvidan, solo

quedan guardados en una parte del fondo de tu

corazón, donde quedan en un segundo plano

sabiendo que no van a volver a salir a la luz,

aceptando su posición.

Cuando paseo por Madrid no dejo de verla en

las caras de otras chicas. Me confundo y creo

verla, pero la realidad es otra. Sigo vagando en

una tabla de madera a la deriva dejando que la

corriente me lleve a su antojo, aunque cansado

de tanto naufragar esperando una respuesta del

destino.

Aprendí mucho junto a ella y espero que ella

también junto a mí. Nunca me rendí en todo

este tiempo porque sabía que era ella aunque no

me acabara correspondiendo. Nadie tuvo la

culpa de nada, simplemente tuvo que pasar

como pasó. No me preguntéis cual es la razón,

la desconozco, solo sigo caminando para

encontrarme con una nueva historia que poder

escribir y con la que volver a ilusionarme. Pero

no me engaño, porque si aparece otra no estaré

besando sus labios… estaré besando los labios

de ella….

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