Curso de Viaje Astral en 30 Días por Keith Harary y Pamela Weintraub - muestra HTML

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DIA1

A TRAVÉS DEL ESPEJO

El ejercicio siguiente te ayudará a conseguir la conexión con tu

cuerpo, logrando una mayor percepción en el contacto entre los nive-

les psicológico y físico. Empieza por pararte completamente desnudo

frente a un espejo de gran tamaño con una luz detrás de ti. Examina tu

cuerpo de cabeza a pies, y viceversa. Cuando te hayas estudiado a ti

mismo, considera lo tremendamente familiar que te resulta tu cuerpo,

y qué diferencias sientes entre tu propio cuerpo y los cuerpos de los

que te rodean. Intenta darte cuenta de algunas marcas u otras caracte-

rísticas únicas o poco corrientes que te asocian con tu cuerpo. ¿Cómo

reconoces tu cuerpo cuando te ves fotografiado entre un gran grupo de

personas? ¿Existe un rasgo familiar que te asocia con tu cuerpo? ¿Qué

sabor de boca tienes ahora mismo? ¿Qué ha cambiado en tu cuerpo, y

qué permanece, según has ido creciendo? ¿Qué te gustaría cambiar?

Mientras continúas parado frente al espejo, cierra los ojos y respira

lenta y profundamente. Recuerda el aspecto que tenías cuando te has

mirado al espejo. Toma aire de nuevo profundamente, y, cuando lo

exhales, abre los ojos y mira tu imagen. Inhala profundamente una vez

más. Luego cierra los ojos y recuerda de nuevo el aspecto que tenías

cuando te has visto reflejado en el espejo. Exhala lentamente, abre los

ojos y mira de nuevo al espejo. Date cuenta de lo que sientes sobre ti

mismo y sobre la realidad que parece cambiar sutilmente cuando tu

atención se dirige directamente hacia tu imagen reflejada, luego inte-

riormente hacia la imagen mental de tu cuerpo. Este ejercicio inicial

no debe llevarte más de veinte o treinta minutos.

Instrucción de vuelo. — Tómate un descanso de

treinta minutos antes de proceder con el siguiente ejer-

cicio. Vístete y ve a dar un paseo alrededor de la manza-

na o corre un poco con pasos cortos, lo que te ayudará a

meterte en la realidad cotidiana. Presta particular aten-

ción a la forma en que se mueve tu cuerpo y siente

cómo son tus pasos. Date cuenta qué fácilmente, casi de

forma inconsciente, mueves una parte de tu cuerpo tras

decidir hacerlo. Siente tu cuerpo respondiendo al torren-

te de sensaciones cuando realizas actividades como el

caminar, levantar algo o conducir un coche.

Cuando regreses de tu descanso, siéntate en una silla confortable,

preferiblemente una que te permita estirarte, y relájate con los ojos

abiertos. Respira profundamente y date cuenta enseguida de lo que

siente tu cuerpo mientras se relaja en la silla. Presta atención a las sen-

saciones de tus músculos, y la diferencia entre cómo se sintió tu cuer-

po cuando estaba en actividad hace un rato y cómo se siente ahora que

has empezado la relajación. Observa si puedes percibir tu corazón

latiendo en el interior de tu pecho. Date cuenta del modo en que los

latidos son más lentos según te vas relajando. Presta atención a tu res-

piración. Percibe cómo tu respiración también va siendo más lenta.

Mueve los dedos de manos y pies. Contrasta las profundas sensaciones

desde dentro de tus músculos hasta la superficie de tu piel.

Siéntate, todavía con los ojos abiertos, durante diez o quince minu-

tos e imagina que en vez de la realidad práctica que normalmente

vives, a través de los órganos sensores de la superficie de tu cuerpo,

percibes el mundo desde dentro de él. Por ejemplo, imagina que tus

ojos son agujeros transparentes a través de los cuales tu conciencia

observa el mundo. Luego siente cómo te encoges dentro de tu cuerpo.

Imagínate a ti mismo volviéndote cada vez más pequeño, hasta que tu

cuerpo es como un naipe ajustado que se suelta de tu conciencia. Para

terminar, cuando te sientas bien haciendo esto, respira lenta y profun-

damente e imagínate volviendo gradualmente a tu tamaño normal.

Instrucción de Vuelo.— Aunque puedes estar

impaciente por pasar enseguida al siguiente ejercicio, te

recomendamos que te tomes un descanso durante la

noche. Es el mejor modo para permitir que tu subcons-

ciente absorba completamente las imágenes que se han

¡do formando. Conserva en la mente, sin embargo, tus

progresos en el Programa de Vuelo Libre, ya que puede

beneficiarte el repetir este ejercicio, así como otros que

has aprendido en días anteriores.

El ejercicio anterior, por ejemplo, puede practicarse

en varios momentos del día, relajándote y trayendo a la

mente las imágenes que tuviste cuando lo aprendiste.

Podrías intentarlo la próxima vez que te encuentres

esperando un vuelo en el aeropuerto, sentado en una

sala de espera o viajando en el "Metro". Repite todos los

ejercicios del Vuelo Libre regularmente como una buena

forma de reforzar sus efectos, así como, por otra parte,

de acercarte a tus actividades cotidianas y sigue con el

resto del Programa de Vuelo Libre de la forma descrita.

DÍA 2:

ESTADOS ALTERADOS

Ahora ya estás preparado para aprender la técnica de la relajación

activa, una habilidad que los investigadores del estrés y psicólogos del

deporte han encontrado desde hace tiempo muy útil para la descarga de

tensión y el aumento de la concentración. Esta técnica es importante tam-

bién para el éxito en el Programa de Vuelo Libre. Como se ha menciona-

do ya, la relajación activa hace que tu cuerpo sea capaz de relajarse pro-

fundamente mientras tu mente permanece activa. Cuando llegues a estar

totalmente relajado, tu cuerpo parecerá retroceder a sus raíces mientras el

mundo circundante atrae más tu atención. Aprendiendo a permanecer

activo en un estado físico intensamente relajado, sin embargo, puedes

desarrollar la habilidad de concentrar tu mente en lugares lejanos sin sen-

tirte limitado por tu cuerpo o tu condición física.

Para empezar, siéntate en una silla confortable, estira tus músculos

y respira profundamente. Luego, imagina que corrientes cálidas de

energía mental se mueven muy lentamente a través de tu cuerpo. Muy

lentamente, permite que cada grupo de músculos se relaje profunda-

mente antes de mandar las corrientes imaginarias a la sección corres-

pondiente de tu cuerpo. Siente cómo los músculos de tus pies se

calientan poco a poco cuando imaginas las corrientes pasando a través

de ellos. Imagina que las corrientes se mueven continuamente de

forma muy gradual a través de tus pantorrillas, en tus muslos, a través

de tus caderas y dentro de tu espalda y abdomen.

Siente los músculos en tus piernas que se endurecen, se calientan y

se relajan cuando se hunden en la silla por debajo de ti. Cuando sientas

que tus piernas están profundamente relajadas, imagina las corrientes

moviéndose en el sentido del reloj alrededor de tu abdomen, luego

subiendo hacia tu espina dorsal y hacia el pecho y la espalda. Siente

los músculos en tu estómago y más abajo dejando escapar la tirantez y

la tensión cuando la corriente pasa a través de ellos.

Cuando la mitad baja de tu cuerpo se sienta profundamente relaja-

da, imagina las corrientes fluyendo hacia arriba a través de tus costi-

llas y hombros, calentando y relajando la parte alta de tu cuerpo,

dejando que tu espalda y tu pecho se calienten completamente y libe-

rando cualquier estrés o tensión. Imagina las corrientes corriendo

hacia abajo a través de tus brazos, hacia la punta de tus dedos, arremo-

linándose alrededor de tus dedos y manos, luego subiendo de nuevo y

volviendo a través de tus brazos a la nariz y la parte alta de tu cabeza.

Ahora siente los músculos de tu nariz y rostro que poco a poco se

calientan y relajan cuando las corrientes imaginarias pasan a través de

ellos. Luego imagina las corrientes fluyendo hacia la cima de tu cabe-

za, dejando que todo tu cuerpo sienta un agradable calor, pesado y

relajado.

Deja que tu cuerpo se hunda en la silla debajo de ti. Cuando lo

hagas, podrás darte cuenta de que alguna parte interna de ti se vuelve

más ligera mientras tu cuerpo se siente más y más pesado. Si notas que

estás sintiendo algo así, no analices ni intentes directamente influir en

ello. Sólo permite que se desarrolle por sí solo.

Recuerda, la clave del éxito aquí es aprender a entrar en un estado

de relajación física profunda mientras permaneces mentalmente acti-

vo. Pero si sintieras que te vas quedando dormido mientras practicas

este ejercicio, no te preocupes por ello. En el momento en que te des-

piertes y te des cuenta de lo que ha sucedido, continúa el ejercicio, sin

moverte, desde donde lo dejaste. En este punto probablemente estarás

ya bastante relajado, así que será la clave que te hará incluso relajarte

muy profundamente sin caer dormido de nuevo.

A fin de permanecer activo, puede servirte de ayuda imaginar las

corrientes cálidas atravesando tu cuerpo en una variedad de colores y

formas. Puede también servirte de ayuda practicar este ejercicio sólo

cuando estás física y emocionalmente descansado y capaz de permane-

cer con facilidad despierto durante todo el ejercicio.

Una vez que hayas conseguido una profunda relajación, con la mente

en estado activo, podrás intentar mantenerla por un tiempo, como entre

quince y treinta minutos. Para la mayoría de la gente, el estado de relaja-

ción activa terminará de forma espontánea dentro de ese espacio de tiem-

po. Sin embargo, si permaneces en este estado durante más de treinta

minutos en el Día 2, te sugerimos que voluntariamente intentes salir de

él. (Desde luego, si te encontraras en medio de una espontánea experien-

cia extracorpórea en algún momento mientras practicas la relajación acti-

va, entonces disfruta la experiencia sin preocuparte del tiempo.)

Existen dos vías básicas para interrumpir ese estado de relajación

activa: una es estar menos activo; la otra es estar menos relajado.

Conseguir estar menos activo significa simplemente dejar que poco a

poco te invada el sopor. Este sistema tiene sus ventajas: durante nuestros

más de diecinueve años de investigación en este campo, hemos encon-

trado que la gente a menudo tiene espontáneamente experiencias extra-

corpóreas desde un estado de sueño después de haber practicado el ejer-

cicio de relajación activa como principio de forma regular.

Para interrumpir el estado de relajación activa sin quedarte dormi-

do, te sugerimos que muevas los dedos de las manos y los pies, esti-

rando lentamente los músculos, y luego te incorpores y mires alrede-

dor de la habitación. Toca los brazos de la silla para mantener un sóli-

do contacto con la realidad viva antes de levantarte y caminar. Mueve

los brazos y piernas y siente la solidez de tu cuerpo. Puedes encontrar

en esto simplemente un método elaborado para levantarte después de

hacer relajación en una silla, y es, de hecho, un buen camino para

entrenarte para más tarde tener un agradable y sensual retorno a la rea-

lidad cotidiana posterior a una OBE.

Te sugerimos que practiques este ejercicio al menos una vez al día

durante lo que reste de los treinta días del programa de Vuelo Libre.

Lo que es más, para perfeccionar la técnica de relajación activa tan

completa y rápidamente como sea posible, recomendamos que, al prin-

cipio al menos, pidas ayuda a un amigo para leer lenta y reposadamente

las instrucciones de modo que puedas practicar tú sólo después de la

sesión inicial.

Una vez consigas experiencia, probablemente serás capaz de entrar

en este estado cada vez más rápidamente sin necesidad de ningunas

instrucciones. Cuando consigas perfeccionar tu técnica de relajación

activa, puedes intentar permanecer activo mientras entras en estado

físico completamente relajado, lo que puede darte la sensación de que

tu mente está de algún modo separada de tu cuerpo. Esta sensación

puede ser la forma preliminar más sutil de una experiencia extracor-

pórea.

Instrucción de vuelo. — Durante los días siguientes,

practicarás una técnica llamada Concentración

Sensorial. Este método, desarrollado por los pioneros

del movimiento del potencial humano de después de los

años sesenta, te ayudará a conseguir conocer todos tus

sentidos; aprenderás a concentrarte en un sentido con-

creto o una combinación de sentidos en un momento

dado; aprenderás también a enfocar tus sentidos en un

aspecto particular de tu medio ambiente. Cuando se

practica en combinación con la relajación activa, el enfo-

que sensorial puede ayudarte a inducir experiencias

extracorpóreas desde tu estado normal. Puede también

utilizarse para ejercer un control sobre tus OBEs en el

momento en el que ocurran.

DÍA 3:

APROXIMACIÓN AUDITIVA

El Día 3 se dirige a tu sentido del oído. Hemos empezado intencio-

nadamente con un sentido no visual, ya que la mayoría de nosotros

dirigimos gran parte de nuestra atención perceptiva hacia la informa-

ción visual, lo que a menudo hace que nos olvidemos de nuestros otros

sentidos. Practicando por vez primera con un sentido no visual, como

es el auditivo, te olvidarás y reducirás el potencial de las otras percep-

ciones mientras te encuentras en medio de una OBE.

Empieza este ejercicio sentado tranquilamente en un lugar animado

y estimulante, como un banco de una plazoleta de ciudad, el vestíbulo

de un museo o la sala de espera de una estación de tren. Respira pro-

fundamente e intenta percibir el latido de tu corazón. Luego, escucha

el sonido de tu respiración. Finalmente, mientras continúas sintiendo

tu corazón y respiración, expande tu foco de atención e incluye otros

sonidos de tu entorno inmediato. Conserva los ojos abiertos durante

todo este ejercicio, pero no mires al origen del sonido que está oyendo

a menos que sea absolutamente inevitable.

Cuando te sientas cómodo, empieza a moverte andando por los

alrededores. Según te vayas moviendo, continúa prestando mucha

atención a los latidos de tu corazón y a tu respiración, así como a los

sonidos que encuentres en tu entorno. Concentrado en estos sonidos,

intenta ignorar cualquier sensación no acústica, excepto, desde luego,

las que te sean esenciales para no tropezar. De nuevo, evita mirar en la

dirección de los sonidos que escuchas, a menos que sea absolutamente

necesario.

Presta atención a las capas de sonido que te circundan. Date cuenta

cómo ciertos sonidos atraen tu inmediata atención mientras otros de-

caen en la lejanía. Concéntrate en aquellos sonidos que te cercan,

luego en los que se alejan. Concéntrate luego en los sonidos más fuer-

tes o dramáticos, seguidos de los sonidos más suaves y más sutiles que

percibas normalmente. Repite estos pasos hasta que seas capaz de con-

centrarte en un sonido determinado mientras deliberadamente excluyes

sonidos de tu entorno inmediato. Finalmente, escucha varias combina-

ciones de sonidos, y todos los sonidos de tu alrededor una vez más, sin

perder la pista de cada sonido individual.

Instrucción de vuelo. —Utiliza un mínimo de una a

dos horas practicando este ejercicio de concentración

acústica. Cuando hayas terminado, tómate un descanso

de cuatro horas. Luego revisa y practica la relajación

activa que aprendiste en el Día 2.

DÍA 4:

JORNADA SENTIMENTAL

El Día 4 te ayudará a agudizar tus sentidos del olfato y el gusto.

Como empezarás concentrándote en tu sentido del olfato, te sugerimos

que no comas o cenes antes de practicar esta parte del ejercicio. (Lo

que hayas comido puede a veces tener influencia en tu percepción de

los olores del medio ambiente: lo que es más, las percepciones durante

la parte gustativa del ejercicio serán más intensas si te has abstenido

de comer tiempo antes.)

Como cuando realizaste el ejercicio auditivo en el Día 3, empieza

sentándote tranquilamente en un lugar activo e interesante. El sitio que

elijas no será el mismo que elegiste para el ejercicio de audición, sino

que será un nuevo entorno, rico en olores interesantes. Estaría muy

bien que fuera un mercado al aire libre, un parque de atracciones en la

playa, unos grandes almacenes o la zona de los elefantes de un zoo

local. Busca un banco donde puedas sentarte tranquilo, respira profun-

damente y relájate. Concéntrate en la información que te llega a través

tan sólo de tu sentido del olfato.

Concéntrate primero en el olor familiar de tu propio cuerpo.

¿Llevas generalmente perfume o colonia, o algo que te dé un aroma

reconocible? Puedes notar que tu sentido del olfato se hace insensible

a este aroma familiar. Justo después de bañarte en colonia, por ejem-

plo, puedes no notarlo en un rato, incluso aunque los demás a tu alre-

dedor detecten el aroma con mucha facilidad. Frota tus palmas en la

zona de tu cuerpo donde el perfume sería más fuerte, y luego manten

las manos en alto por encima de tu nariz y respira profundamente.

Percibe cómo el aroma se hace muy fuerte durante un momento, y

luego vuelve a decaer.

¿Hay otros aromas familiares que te asocien con tu cuerpo? El olor

de las ropas, por ejemplo, y percibe el aroma de tu detergente. Si lle-

vas puesta una chaqueta o un abrigo, ¿es diferente el olor al de una

camisa o suéter que llevas debajo? Desabróchate el botón de arriba o

estira bien el cuello y sumerge tu nariz dentro de modo que puedas

oler tu piel. ¿Huele el interior de tu camisa de forma diferente que por

fuera?

Ahora concéntrate en tu entorno inmediato. Deja que los olores

familiares de tu cuerpo desaparezcan en la lejanía mientras otros cer-

canos adquieren preeminencia. Sin cerrar los ojos, vuelve la cabeza, o

mueve el banco de su posición inicial, ¿qué aromas son los que perci-

bes como más fuertes en tu entorno cercano?

Cuando estés preparado, empieza moviendo en derredor la posición

que habías elegido para este ejercicio. Cuando te muevas, concéntrate

en la variedad de olores que te rodean. Utiliza tus otros sentidos para

dirigirlos, en la medida de lo posible, hacia los olores más interesan-

tes. Pero no te concentres en los olores que están más cerca de ti. Por

el contrario, intenta concentrarte en la variedad de olores que hay a

diferentes distancias de tu cuerpo. Utiliza tu propio aroma familiar

como punto de referencia para concentrar tu atención cada vez más

lejos. Percibe cómo algunos olores parecen llamar tu interés inmediato

mientras otros son más sutiles y parecen evaporarse fácilmente o se

debilitan en la lejanía de tu entorno.

Instrucción de vuelo. — Emplea un mínimo de

treinta minutos a una hora agudizando tu sentido del

olfato de este modo. Luego descansa como quince o

veinte minutos antes de moverte. Asegúrate bien de que

no hay más de veinte minutos entre la primera y segun-

da parte de este ejercicio, y te sugerimos que realices

ambas partes en el mismo sitio más o menos.

Ahora es momento de agudizar tu sentido del gusto. Para tu placer

culinario, hemos diseñado este ejercicio para ser realizado durante una

comida. Te sugerimos comer en un restaurante mejor que en casa, ya

que queremos que agudices tu sentido del gusto, y no cocinando y pre-

parando los platos. Tampoco queremos que te enfrentes a los alimen-

tos que comerás antes de ensayar este ejercicio (si prefieres, sin

embargo, puedes también realizar este ejercicio en casa pidiéndole a

alguien que te prepare la comida.)

Si decides comer fuera, te recomendamos que elijas un sitio que

ofrezca una amplia variedad de sensaciones gustativas sorprendentes,

como un restaurante de delicatessen, o un Chino o un Indio. Estos sitios

ofrecen generalmente un amplio surtido de stands de comida rápida que

representan cocinas muy diferentes. En todo caso, el fin es que la comi-

da elegida te dé una combinación de experiencias gustativas tan variada

como sea posible, incluso aunque tengas que llevarte la mayor parte a

casa después de haberlo probado para evitar una indigestión.

Te sugerimos que tu comida incluya alimentos que no hayas proba-

do antes. Deberían incluir también alimentos que no suelen ir juntos

normalmente en una misma comida. Una combinación, por ejemplo,

podría ser chile, limón Jell-O, pescado, pizza, pastrami de centeno,

jugo de arándano, sopa de guisantes, crema de chocolate y salmón

ahumado. Desde luego, no podrías comer algo que vaya en contra de

alguna dieta restringida prescrita por el médico. Debes, por supuesto,

también tener abundancia de agua, pan y galletas a fin de que tu pala-

dar se aclare entre las degustaciones.

Cuando lleguen los alimentos, relájate, míralos por encima e imagi-

na cuál de ellos te gustará más. Respira profundamente y saborea el

interior de tu boca antes de empezar a comer. Luego, saborea algo

dulce, aclara tu boca con un poco de agua y saborea algo salado.

Aclárate la boca de nuevo y saborea algo caliente y picante, seguido

de algo suave y templado.

Continúa de esta forma, saboreando de forma gradual y aclarándote

el paladar, de forma que tus papilas gustativas tengan tiempo de adap-

tarse antes de estimularlas de nuevo. Para evitar que te pongas enfer-

mo por comer en exceso combinaciones extrañas, te recomendamos

que sólo tomes porciones muy pequeñas y no acabes con todo.

Observa cómo el interior de tu boca saborea en varios puntos en este

ejercicio y cómo ciertos sabores son desbancados por otros. Date

cuenta también de que tu sentido del gusto está íntimamente relaciona-

do con tu sentido del olfato. Puedes incluso saborear ciertos alimentos

sin comerlos ya que tiene aromas muy fuertes.

Aunque saborear una combinación profusa de alimentos puede

parecer en principio una forma extraña de provocar OBEs, este ejerci-

cio sirve en realidad para ayudarte a agudizar uno de los sentidos más

importantes. Tu sentido del gusto puede no guiarte en la vida tan

directamente como la vista o el oído, pero tiene mucha influencia en tu

conexión con tu cuerpo. Considera que gran parte del tiempo lo pasas

comiendo o pensando en comida en la vida diaria, y con qué fuerza

puedes agudizar tu sentido del gusto, antes, durante y después de

comer. Considera también cómo tus otros sentidos pueden quedar rele-

gados temporalmente por tu sentido del gusto, sobre todo cuanto estás

verdaderamente hambriento.

Instrucción de vuelo. — Emplea al menos una hora

agudizando tu sentido del gusto. Luego tómate un descan-

so y practica la relajación activa durante al menos treinta

minutos.

DÍA 5:

EL MÉTODO LOUVRE

El método Louvre fue llamado así después de la experiencia de la

escritora Darlene Moore, quien primero practicó este ejercicio, una

tarde en el patio del Museo del Louvre en París. Esa noche, cuando se

fue a dormir en la cama de su habitación de hotel de la Orilla Derecha,

se sintió a sí misma separada de su cuerpo. Minutos después, sintió

como si estuviera literalmente volviendo a su cuerpo tumbado en la

cama desde el otro lado de la habitación. Había tenido su primera

experiencia extracorpórea.

El ejercicio alertó a Moore con respecto a sus experiencias senso-

riales; la hizo capaz de explorar intensivamente no sólo el oído, sino el

olfato, el gusto, así como la vista y el sentido del tacto. Para llegar a

saber más de las sensaciones relacionadas con su cuerpo, fue capaz,

paradójicamente, de abrir su mente subconsciente a la posibilidad de

tener una OBE.

Para practicar el Método Louvre, necesitarás un compañero que te

ayude a guiarte en el ejercicio. Comienza eligiendo una ubicación rica

en variedad de formas, texturas y sonidos. No deberá ser un lugar que

hayas utilizado ya antes para otra parte del Programa de Vuelo Libre,

ni tampoco un lugar donde hayas pasado algunos ratos en otras ocasio-

nes. Una plaza, parque o playa serán unas buenas elecciones para rea-

lizar este ejercicio.

Tus ojos deben permanecer cerrados durante toda la sesión, que te

llevará al menos dos horas completas. (Te sugerimos que lleves un par

de gafas de sol de modo que atraigas menos la atención de los extraños

que haya a tu alrededor). Tú y tu compañero no os hablaréis el uno al

otro ni a ninguna otra persona durante lo que dure el ejercicio. En vez

de ello, tu compañero utilizará un contacto físico directo para guiarte

con éxito por la zona y ofrecerte una selección de experiencias senso-

riales no visuales estimulantes.

Permanece con tu compañero hasta llegar al final del escenario ele-

gido. Luego, respira profundamente y cierra los ojos. Presta delibera-

damente atención al sonido de tu propia respiración, así como a los

sonidos que te rodean. Al igual que con el ejercicio del oído, intenta

percibir los sonidos en múltiples capas que se cruzan y mezclan uno

con otro. (Observa la diferencia entre la forma en que percibes el soni-

do con los ojos cerrados y la forma en que lo percibías durante el ejer-

cicio del Día 3, cuando tenías los ojos abiertos). Tómate unos momen-

tos para absorber estas capas de sonido, y luego transmite a tu compa-

ñero que estás preparado para continuar, apoyándote en su hombro.

Tu compañero te ofrecerá una variedad de experiencias sensoriales

sorprendentes y contrastadas, teniendo especial cuidado en guiarte a

través de tu entorno. El o ella puede, por ejemplo, introducirte en una

fuente que mane colocando tu mano bajo ella. Escucha el sonido de la

fuente, manando lentamente por tus manos hacia el borde, y luego

siente la textura del agua. Tu compañero puede luego sorprenderte con

una experiencia contrastante, por ejemplo, ofreciéndote un manojo de

olorosas hojas marchitas para que lentamente las huelas y las desme-

nuces en tus manos. Escucha las hojas cuando las desmenuzas. Percibe

su textura y continúa percibiendo los sonidos de tu respiración. Siente

las hojas y cómo huelen sutilmente diferente antes y después de haber-

las desmenuzado en tus manos.

A lo largo de todo el ejercicio, tu compañero estimulará todos tus

sentidos no visuales, poniendo especial énfasis en el terreno del tacto.

Tú, por otra parte, debes explorar tus sensaciones físicas como nunca

antes lo hayas hecho.

Sé curioso. Cuando tu compañero te guíe en derredor tuyo, utiliza

tu sentido del oído, olfato y tacto para comunicarte con determinados

aspectos de tu entorno de forma especial. Observa que tu sentido de ti

mismo y de la realidad cambian sutilmente cada vez que enfocas tu

atención en un sentido distinto, o una combinación de sentidos.

Después de una hora u hora y media, tu compañero te hará que

abras los ojos. Siéntate en un banco a la sombra, de forma que los ojos

no puedan lastimarse por la luz. Si has estado llevando gafas de sol,

quítatelas ahora. Respira profundamente, abre los ojos y observa cómo

tu conciencia de ti mismo y de tu entorno cambian sutilmente en ese

momento. Tómate unos minutos para adaptarte a tu experiencia com-

pleta y percibe visualmente la zona inmediata que te rodea.

Concéntrate en el alcance total de la información visual que fluye

hacia tus sentidos en el momento en que abres los ojos. Observa cómo

de repente el foco de tu sentido de la vista cambia el modo de entender

e interpretar la fuerza de tus otros sentidos. Lleva a tu compañero alre-

dedor de los sitios donde has practicado la parte no visual de este ejer-

cicio y que te muestre las cosas que has explorado antes. Ahora con-

céntrate en recoger toda la información visual que te sea posible, ano-

tando los detalles y la forma en que esos detalles se combinan para

formar un conjunto visual. Por ejemplo, observa los nervios de las

hojas marchitas y las ondas de la fuente. Como en la primera parte del

ejercicio, tú y tu compañero no debéis hablaros uno al otro, sino que

debéis comunicaros de forma no verbal cuando explores los campos

visuales.

Ahora siéntate en el centro de la zona que hayas elegido y respira

profundamente. Observa el modo de percibir el color. ¿Qué colores

has elegido para llevar en esta ocasión? ¿Qué colores pueden verse en

tu entorno inmediato? ¿Cuando echas una mirada, qué colores ves a lo

lejos?

Cuando mires a la lejanía, observa el modo en que el mundo a tu

alrededor parece estrecharse y debilitarse en el horizonte. Un grano de

arena en tu zona inmediata puede llegar a ser más significativo perso-

nalmente que una montaña lejana, o menos, dependiendo por completo

de cómo enfoques tu atención visual.

Respira profundamente e inunda tus sentidos con todo lo que te

rodea. No analices ninguna de estas sensaciones, pero deja que fluyan

a través tuyo. Luego presta atención a varias combinaciones de sanca-

ciones. Concéntrate, por ejemplo, en tus sentidos del olfato y el oído.

Si estás en la playa, escucha las olas romper en la arena y huele la

humedad a tu alrededor. Ahora concéntrate en la vista y el gusto.

Percibe los cambios de luz en las olas y saborea la sal en el aire. Ahora

concéntrate en el tacto y el oído. Escucha los sonidos cercanos y los

sonidos lejanos; al mismo tiempo, siente tus ropas contra la piel y la

arena debajo de ti.

Instrucción de vuelo. — Después de terminar el

Método Louvre, toma un descanso y emplea el resto del

día divirtiéndote o realizando actividades que no tengan

que ver con el Programa de Vuelo Libre. Esto dará a tu

mente oportunidad de asimilar las experiencias que has

tenido hoy sin llegar a agotarte.

DÍA 6:

BILLETE DE VUELTA

El Día 6 empieza con el ejercicio de la relajación activa que has

estado practicando toda la semana. Busca un sitio seguro psicológi-

camente y que sea confortable, donde no vayas a ser molestado, y

siéntate y relájate. Cierra los ojos, respira profundamente, y muy len-

tamente sigue los pasos de la relajación activa. Cuando vayas estan-

do más y más relajado, conserva tu atención enfocada en tu entorno

inmediato.

Tan pronto como te sientas totalmente relajado, recuerda las sensa-

ciones que tuviste ayer, cuando practicaste por primera vez el Método

Louvre. Imagina que vuelves al mismo lugar ahora, explora mental-

mente y conoce tu entorno, esta vez sin la compañía de tu cuerpo.

Escucha el sonido de tu respiración e imagina que estás escuchando

este sonido en el mismo banco en que empezaste el ejercicio en el Día 5.

Imagina que puedes sentir el pavimento debajo de ti, y el aire en tu

cara. Deja que tus recuerdos de esos sonidos y sensaciones tomen

forma en tu mente. Imagina que estás en realidad de nuevo en aquel

sitio ahora, mejor que recordar cómo era entonces. Luego, cuando

esas sensaciones tomen forma completamente en tu mente, imagina

que te mueves en derredor y exploras el lugar.

"Visita" mentalmente los mismos sitios que visitaste ayer cuando tu

compañero te guiaba por aquella zona. Recuerda los sonidos que oíste,

las cosas que tocaste y oliste, y qué cerca sentiste incluso los detalles

más pequeños de tu entorno. Recuerda la experiencia que te sorpren-

dió allí, e imagina que te sorprendes ahora de nuevo. Imagina que

estás experimentando aquel lugar sin un cuerpo, pero que aún así eres

capaz de tener la misma clase de experiencias sensoriales que tuviste

cuando estabas físicamente presente en ese lugar. Percibe cómo inclu-

so tu viaje imaginario puede variar sus dimensiones cuando te concen-

tras en diferentes tipos de experiencias sensoriales y diferentes aspec-

tos del entorno más alejado.

No intentes "abrir los ojos" mientras estés en este viaje imaginario.

En vez de ello, recuerda la experiencia visual que tuviste cuando esta-

bas físicamente presente en aquel lugar, dejando que tu experiencia

mental surja directamente de allí. En suma, mientras continúas con tu

viaje imaginario, intenta "moverte" por aquel entorno concentrándote

en distintos sitios. Percibe cómo pasas de un lugar al siguiente, no

necesitas en realidad atravesar la distancia entre los dos. Puedes, en

cambio, "saltar" de un lugar al siguiente. Este es un ejemplo de las

muchas formas en que las OBEs no precisan obedecer las leyes de la

realidad cotidiana.

Emplea al menos una hora practicando este ejercicio. Luego, cuan-

do te encuentres preparado para terminar tu viaje imaginario, recuerda

todas las imágenes y sentimientos que te asocian a tu cuerpo.

Recuerda la forma que mostraba tu cuerpo cuando te miraste al espejo

en el Día 1, y cómo olía cuando realizaste los ejercicios de concentra-

ción sensorial poco después. Recuerda cómo conoces tu cuerpo y el

entorno inmediato cuando practicas la relajación activa. Respira pro-

fundamente y estira lentamente los dedos de las manos y los pies, des-

pereza tus músculos y luego siéntate y mira en derredor de la habita-

ción. Toca tus propios brazos y los de la silla; siente la solidez de la

realidad mundana y levántate y camina un poco.

Podrás darte cuenta, como cuando realizaste el viaje imaginario,

que has conseguido la sensación de flotar fuera de tu cuerpo. En vez

de intentar descifrar si estás realmente teniendo una OBE, puede ayu-

darte más el permitir que la experiencia surja.

Instrucción de vuelo. — Cuando progreses en el

Programa de Vuelo Libre, te sugerimos encarecidamente

que hagas un balance en perspectiva, mientras realizas

tus rutinas normales y cotidianas. No te evadas de la

realidad. También recomendamos que practiques la

relajación activa combinada con la técnica del Billete de

Vuelta cada día.

DÍA 7:

DÉJATE LLEVAR POR EL CUERPO

El Día 7 podría empezar provocando un estado de relajación activa.

Mientras estés en ese estado, emplea alrededor de una hora en practicar el

ejercicio de Billete de Vuelta que aprendiste el Día 6. Recuerda, concen-

tra tu atención en el lugar en que practicaste primero en Método Louvre.

Después de terminar tu viaje imaginario, emplea al menos una hora

en realizar algún tipo de actividad física vigorosa. Esto equilibrará

toda la atención que has estado dirigiendo a las experiencias mentales,

dándote salud y condiciones físicas. Dependiendo de tu situación física

y tus preferencias personales, puedes decidir correr, caminar, trabajar

en el gimnasio, conducir el coche o jugar al baloncesto con un

grupo de vecinos.

Cuando te sientas satisfecho con la cantidad de ejercicio físico que

has hecho, emplea algún tiempo disfrutando lo más posible de la reali-

dad mundana que se te ofrece. Junto a tu amigo o tu amor, goza de una

buena comida, de algunos quehaceres en la casa, ve a corretear por el

campo, o ve una película. Intenta que hoy sea un día de ocio muy per-

sonal y haz algo que lo haga especial. Recuerda, tienes algo que cele-

brar. ¡Has terminado la primera semana del Programa de Vuelo Libre!

PRIMERA SEMANA. RESUMEN. CONTACTANDO

DÍA 1

DÍA 2

DÍA 3

DÍA 4

A TRAVÉS DEL

ESTADOS

APROXIMACIO N JORNADA

ESPEJO

ALTERADOS

AUDITIVA

SENTIMENTAL

Estudia tu cuerpo

Siéntate en tu silla. Siéntate en un sitio Siéntate en una

en el espejo.

activo.

ubicación rica

en muchos

olores.

Siente un cúmulo

Imagina corrientes Escucha sonidos

de sensaciones

de energía

internos como

Huele tu propio

internas.

volando a través

tu corazón y tu

cuerpo.

de tu cuerpo.

respiración.

Imagina tu

Relaja

Concéntrate en los

Concéntrate en los

conciencia

profundamente

sonidos de tu

olores del medio

encogiéndose y

tus músculos.

entorno.

ambiente.

expandiéndose

dentro de ti.

Dirige tu foco de

Mantén un estado

Muévete

Muévete en

atención dentro

de conciencia

alrededor,

derredor, guiado

y fuera de tu

sutilmente

concéntradote

por una mezcla

cuerpo.

alerta.

en sonidos e

de olores.

ignorando otras

sensaciones.

Entra en el estado

Aprende a

Ve a un restaurante

cambiante de

concentarte en

o a algún otro

relajación

sonidos

sitio de

activa.

determinados

comidas.

excluyendo

otros.

Regresa al estado

Encarga una

de conciencia

comida que

activa y

ofrezca una

despierta de

amplia variedad

cada día.

de sensaciones

gustativas.

Prueba de todo.

DÍA 5

DÍA 6

DÍA 7

EL MÉTODO

BILLETE DE

DÉJATE LLEVAR

LOUVRE

VUELTA

POR EL CUERPO

Ve a un entorno

Provoca el estado

Entra en un estado

nuevo y rico en

de relajación

de relajación

texturas con un

activa.

activa.

amigo.

Con la ayuda de tu Imagina el lugar

Imagina el lugar

amigo, explora

rico en texturas

que visitaste el

este entorno

del Día 5.

Día 5.

durante al

menos una hora

con los ojos

cerrados.

Abre los ojos.

Visita

Emplea al menos

Ahora explora

mentalmente la

una hora en

este entorno con

zona, reviviendo

actividades

los ojos

las sensaciones

físicas intensas.

abiertos.

de ese día.

Intenta moverte

Diviértete.

alrededor de

este entorno con

la mente

concentrada en

varias

ubicaciones

determinadas.

Después de una

hora, regresa a

la conciencia

activa y

despierta.

SEGUNDA SEMANA:

PUNTO DE PARTIDA

Día 8: ELEVÁNDOSE

Día 9: UNA HABITACIÓN CON VISTAS

Día 10: ESTAR ALLÍ

Día 11: JORNADA DE COMPRAS

Día 12: CONTIGO Y SIN TI

Día 13: QUEHACERES INACABADOS

Día 14: DÍAS DE PASADO Y FUTURO

SEGUNDA SEMANA:

EL PUNTO DE PARTIDA

¡Bienvenido a la Segunda Semana del Vuelo Libre! Los ejercicios

de la Segunda Semana te pueden ayudar a catapultarte a las regiones

de expansión de la OBE. En primer lugar, los ejercicios de la Segunda

Semana te ayudarán a cambiar tu perspectiva psciológica al relacionar

tu cuerpo y el mundo que te rodea. Esta habilidad es particularmente

importante, ya que te ayudará a simular el aspecto más importante de

una experiencia extracorpórea real: la sensación subjetiva de que exis-

tes independiente de tu cuerpo.

Cuando avance la semana, aprenderás cómo cambiar tu atención

dirigiéndola a lugares distintos, e incluso regresar y avanzar en el

tiempo. Cuando agudices estas destrezas psicológicas, puedes desarro-

llar el misterioso sentido de la navegación mental de un viajero de

OBEs.

También empezarás a aprender aquellas técnicas más prácticas

para ti para llegar a tener una OBE. Algunos participantes pueden

realizar el Vuelo Libre después de representarse mentalmente sus

conciencias al otro lado de la habitación, mientras otros tendrán más

fácilmente OBEs imaginando un tiempo pasado o futuro.

Finalmente, no importa cuál sea tu natural inclinación, durante la

Segunda Semana te enseñaremos cómo puedes aprender a experi-

mentar en realidad algún tipo de OBE.

Los ejercicios de la Segunda Semana te ayudarán a vencer tus limita-

ciones acabando con el mayor impedimento para las OBEs: el miedo a

dejar el cuerpo y no regresar nunca. Por otro lado, en el momento en que

hayas terminado la Segunda Semana del programa de Vuelo Libre,

sabrás que la OBE no implica necesariamente la percepción de un segun-

do cuerpo que se separa de algún modo o se desprende del primero.

Sabrás que las OBEs no requieren que vueles desde un lugar a otro,

como un fantasma que abandona un cuerpo muerto. Y sabrás que las

OBEs no son experiencias estereotipadas salidas de un molde. Por el con-

trario, son tan corrientes o sorprendentes como tú les permitas ser para ti.

Día 8

ELEVÁNDOSE

En el Día 8 empezarás a desarrollar una destreza básica: la habili-

dad para imaginar que tu mente y tu cuerpo existen en dos lugares

separados. Este ejercicio puede prepararte psicológicamente para una

OBE: en último caso, puede también ayudarte a provocar la experien-

cia a voluntad.

Empieza tumbándote en un lugar confortable, tranquilo y seguro.

Luego intenta un estado de relajación activa. Una vez hayas consegui-

do un estado profundamente relajado y activo, física y mentalmente,

observa cómo te sientes dentro de tu cuerpo. Percibe, como hiciste

durante la Primera Semana, cómo te sientes al "mirar" a través de tus

párpados cerrados y cómo puedes concentrar tu atención en el mundo

circundante desde "dentro" de tu forma física. Una vez más, imagínate

a ti mismo volviéndote a tu tamaño normal, y respira profundamente.

Con tranquilidad, presta atención a los sonidos y sensaciones que aso-

cias a tu respiración.

Ahora permanece así y cuando exhales, imagina cómo te sentirías

al estar unas cuantas pulgadas por encima de tu forma física. Imagina

que estás flotando simultáneamente por encima de tu cuerpo y también

observando la imagen flotando desde dentro de tu cuerpo. Date tiempo

para crear esas imágenes por completo en tu mente. Luego empieza de

forma gradual a hacer volver tu atención de arriba a abajo entre el inte-

rior de tu cuerpo y el punto en que las enviaste unas cuantas pulgadas

por encima.

Continúa practicando hasta que seas capaz de imaginar que flotas

por encima de ti mismo durante varios minutos sin cansarte. Una vez

hayas conseguido esto, imagina tu cara desencarnada observando tu

rostro físico, abajo. Practica, concentrando tanta atención como sea

posible en tu cuerpo, así como en la imagen de ti mismo flotando enci-

ma. Crea una imagen lo más completa posible hasta —quizá por un

instante— que las impresiones visuales, táctiles y acústicas detalladas

de esta perspectiva alterada lleguen a resultar vividas e incluso a pare-

cer reales.

La sensación de mirar desde fuera tu cuerpo físico desde un lugar

independiente directamente encima de él, es una de las formas más

básicas y comúnmente encima de él, es una de las formas más básicas

y comúnmente reconocidas de las experiencias extracorpóreas. Una

vez hayas conseguido esta percepción, te sugerimos que devuelvas

gradualmente tu conocimiento a las sensaciones familiares que te aso-

cian con tu cuerpo.

Instrucción de vuelo. — Después de que practiques

este ejercicio, tómate un descanso de una hora. Luego

repite la sesión entera desde el principio. Pero esta vez

manten la imagen del flotar durante diez o quince minu-

tos. Después, cuando estés tumbado en la cama al aca-

bar el día, imagina que flotas por encima de tu cuerpo

cuando te has dormido. Durante el resto del Programa

de Vuelo Libre, este último paso será una rutina de cada

noche.

DÍA 9

UNA HABITACIÓN CON VISTAS

Para este ejercicio, utiliza el mismo lugar confortable y seguro que

utilizaste el día anterior. Túmbate y provoca un estado de relajación acti-

va. Tan pronto como te sientas profundamente relajado, concéntrate en

los sonidos y las sensaciones internas que te asocian con tu respiración,

y una vez más intenta percibir el mundo desde dentro de tu cuerpo.

Esta vez, en lugar de imaginar que estás flotando directamente por

encima de tu cuerpo, concentra tu atención en un lugar específico de la

habitación. Imagina tu conciencia moviéndose desde tu cuerpo hacia

ese lugar un poco distante de tu entorno.

Ahora imagina que tu conciencia está a punto de flotar al otro

extremo de la habitación, y que miras a tu cuerpo desde esta perspecti-

va nueva y más remota. Tómate tiempo para dejar que esta percepción

tome forma en tu imaginación. Concéntrate en esta experiencia imagi-

naria en el interior de tu mente, intentando capturar los detalles con

toda la energía de los cinco sentidos.

Después de unos minutos, desvía tu foco a una parte completamente

diferente de tu entorno inmediato. Deja que los detalles de esta

nueva ubicación tomen forma en tu imaginación y que las impresiones

relacionadas con la anterior ubicación se disuelvan lentamente.

Mantén este nuevo foco durante varios minutos antes de desviar gra-

dualmente tu atención para volver a tu cuerpo.

Cuando realices este ejercicio, tómate tiempo para recrear imáge-

nes que sean lo más reales posibles. Cuanto más detalladas sean estas

imágenes, más fácil será tener una OBE.

Instrucción de vuelo. — Después de practicar este

ejercicio, descansa durante treinta minutos o más. Luego,

si te apetece, repite este ejercicio y continúa concentran-

do tus percepciones en hacer más grandes las distancias

desde tu cuerpo. Puedes repetir este proceso hasta tres

veces sucesivas. Recuerda, no importa cuántas veces

repitas este ejercicio, no lo hagas precipitadamente.

DÍA 10

ESTAR ALLÍ

Durante las experiencias extracorpóreas, mucha gente cuenta que

sintió como si estuviesen visitando lugares con una fuerte atracción

mocional para ellos. Pueden ser sitios familiares o menos familiares

pero con un significado personal o simbólico. Reconociendo y repre-

sentando los lugares más significativos para ti, puedes ser capaz de

provocar una OBE.

Instrucción de vuelo. — Hoy realizarás el más com-

plejo de los ejercicios de Vuelo Libre. Te sugerimos que

leas las instrucciones dos o tres veces antes de empezar.

Si mientras realizas el ejercicio te saltas uno o dos

pasos, no te preocupes por ello. El efecto acumulativo

de llevar a cabo la mayoría de los pasos será un instru-

mento poderoso para provocar una OBE.

En el Día 10 empieza eligiendo una ubicación interior con particu-

lar significado para ti. Una vez hayas elegido tu lugar, busca una ubi-

cación exterior cómoda que esté a una distancia de diez o quince

minutos de ese lugar. Dirígete a ese lugar exterior y permanece allí con

los ojos cerrados. Cuando estés allí, respira profundamente y luego

imagina que estás en casa recostado en la silla confortable en la que

practicaste los ejercicios de relajación de la Primera Semana.

Lentamente, abre los ojos e imagina que toda la experiencia física que

tienes es parte de una intensa experiencia extracorpórea. Toma aliento

de nuevo profundamente, mira alrededor de tu entorno inmediato y

absorbe todo el impacto del ambiente que te rodea.

Sigue explorando tus alrededores cuanto quieras, en completa paz,

hacia el lugar interior que has elegido. Recuerda, estás aún pretendien-

do situarte en medio de una OBE. Así, debes evitar cualquier contacto

humano a menos que sea absolutamente necesario. Podría incluso ayu-

darte el pensar en ti mismo como en un fantasma.

Cuando llegues al lugar interior, sigue imaginando que estás en

medio de una OBE. Esto significa que debes asumir el papel de obser-

vador. Si visitas tu oficina en medio de la noche, por ejemplo, no

debes examinar papeles, ni aprovechar la oportunidad para enredarte

en tu trabajo. Si estás visitando tu dormitorio a medio día, no es

momento de poner orden allí o hacer la cama que abandonaste por la

mañana bajo una montaña de sábanas enmarañadas y mantas.

En vez de ello, mantén un sentido objetivo de la distancia frente a

lo que te rodea, como si visitaras un museo o un sitio importante en tu

vida. Imagina que estás visitando ese lugar por primera vez. ¿Qué

pequeños detalles te hablan acerca de la atmósfera emocional del

lugar? ¿Qué clase de gente vive y trabaja allí? ¿Cómo reaccionarían

ahora mismo ante tu "fantasmal" presencia?

Ahora respira profundamente y examina el lugar de una forma más

personal. ¿Qué diferencia hay entre este lugar "fuera de horas" y en el

tiempo en que estás acostumbrado a estar allí? Imagina cómo sería

tener una experiencia extracorpórea en la que sintieras como si estu-

vieras visitando este sitio en el momento más activo del día. Luego,

concentra una vez más tu atención en la diferencia entre tu experiencia

normal en este sitio y la forma en que lo experimentas ahora durante tu

imaginaria OBE.

Después de que hayas pasado quince o veinte minutos en este lugar

interior, vuelve al lugar exterior donde empezaste primero el ejercicio.

Otra vez, evita cualquier interacción con la gente mientras continúas

concentrándote en tus alrededores. Respira profundamente, cierra los

ojos por un momento e imagina que estás en casa en tu confortable

silla. Luego abre los ojos y regresa a casa tan rápido como sea posible.

En el momento de llegar a casa, y antes de hablar con alguien o

lanzarte a otras actividades, quítate inmediatamente los zapatos y

siéntate en la silla donde practicaste la relajación activa durante la

Primera Semana. Entra gradualmente en un estado de relajación acti-

va, concentrándote en la ubicación exterior de la que acabas de

regresar. Recalca los detalles vividos de lo que sentiste mientras per-

manecías allí con los ojos cerrados e imagina que estás en casa en la

silla.

Ahora es el momento de emerger de tu estado de relajación activa.

Respira profundamente, estira lentamente los dedos de las manos y

pies y abre los ojos. Siente la solidez de tu cuerpo y los brazos de la

silla antes de levantarte y moverte por la habitación.

Instrucción de vuelo. — Tómate un descanso de

varias horas después de practicar este ejercicio. Para

ayudarte a integrarte en la realidad cotidiana, haz algo

corriente e intrascendente, como ver tu programa

favorito de televisión, llevar al perro a dar un largo

paseo, tomarte una pizza de encargo o ir a ver una

película.

Ahora practica este ejercicio otra vez, utilizando la misma ubica-

ción exterior que en tu concentración intermedia, pero una diferente

ubicación interior que en tu imaginaria "visita" OBE. Si utilizaste tu

dormitorio cuando te concentraste durante el mediodía, por ejemplo,

podrías pensar en utilizar tu oficina para la concentración emocional

de una segunda sesión a realizar en la próxima tarde o la siguiente.

Instrucción de vuelo. — Si practicando este ejerci-

cio te notas totalmente desorientado, tener en cuenta

que está de acuerdo con sus principios. Teóricamente,

cuando hayas realizado el Programa de Vuelo Libre y

continúes practicando los diversos ejercicios de forma

regular, desarrollarás la habilidad de concentrarte en

alguna ubicación sin estar limitado excesivamente por

tu inmediato y físico entorno circundante.

DÍA 11

JORNADA DE COMPRAS

Hoy tomarás un descanso de los ejercicios de concentración espa-

cial de los pasados tres días. En su lugar, el Día 11 te enseñará a con-

céntrate no en lugares, sino en objetos individuales, tanto familiares

como extraños.

Empieza por ir a unos grandes almacenes o un multicentro al que

nunca hayas ido antes. Para la primera parte de este ejercicio, tu meta

esta vez será elegir una pequeña sección del área de compras y explo-

rar los variados despliegues de objetos en venta sin comprar nada.

Como en los ejercicios anteriores, ésta será una experiencia personal;

así, debes reducir tus interacciones directas con otras personas al míni-

mo. Cuando examines y toques varios objetos, date cuenta de qué

impersonal puede ser tu respuesta a esos objetos que no tienes inten-

ción de comprar. Una taza de café es otra taza de café si no tienes

intención de llevártela a tu cocina de casa; un destornillador es otro

destornillador si no tienes intención de comprarlo y usarlo. Emplea

treinta o cuarenta y cinco minutos en tocar varios objetos en la sección

del área de compras que has elegido.

Instrucción de vuelo. — Ahora toma un descanso

de veinte minutos saliendo a tomar el aire antes de vol-

ver a los almacenes o multicentro.

Cuando vuelvas al área de compras, elige una sección diferente

para curiosear. Tu meta esta vez será comprar un pequeño regalo, un

objeto que no cueste más de diez o quince dólares, para una persona

especial en tu vida.

Después de que hayas comprado el objeto y abandonado los almace-

nes, sácalo de su envoltura y míralo. El objeto y abandonado los alma-

cenes, sácalo de su envoltura y míralo. El objeto puede ser uno de los

cientos iguales a él en forma y función, y ahora se ha convertido en

único y lleno de significado debido al significado emocional que tú le

das. Lleva el objeto a casa contigo y sitúalo en un lugar prominente

donde puedas mirarlo antes de dárselo a la persona que tienes en la

mente. Siéntate al otro lado de la habitación, lejos del objeto, relájate y

recuerda el momento en que te percataste del objeto en los almacenes

por primera vez. Concéntrate mucho, por un momento, en la forma y

función básicas del objeto de los almacenes. Luego desvía tu atención

hacia el significado emocional del objeto como regalo a alguien a quien

quieres. Lentamente continúa desviando tu concentración emocional

hacia el objeto de una y otra forma durante al menos quince minutos.

Instrucción de vuelo. — Tómate un corto descanso

antes de proceder a la siguiente parte de este ejercicio.

Después de tu descanso, lleva a cabo una jornada exploratorio alre-

dedor de tu casa. Empieza concentrándote en tu casa como la recuerdas

justo antes de trasladarte allí. Recuerda qué vacía y extraña te pareció, y

qué diferente empezó a ser cuando la llenaste con tus objetos familiares.

Ahora observa todos los objetos que te rodean en tu hogar. Selecciona

objetos individuales que tengan un significado especial para ti, y recuerda

la primera vez que los viste. Luego, recuerda qué hizo que esos objetos

fueran especiales para ti y qué familiares y parte de tu medio

ambiente han llegado a ser con el tiempo. Considera el impacto total de

tus sentimientos hacia todos los objetos que te rodean. ¿Cómo influyen

esos objetos en tu reacción hacia el conjunto de tu hogar?

Para la segunda fase de este ejercicio, entra en un estado de relaja-

ción activa. Cierra los ojos y concéntrate en el regalo que trajiste a