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El atrapa sueños

Un sueño muy largo

Ricardo Franco

3 de junio de 2014/ 19 de agosto de 2014

El atrapa sueños

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Ricardo Franco

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El atrapa sueños

Nota del autor

Como diría en su momento un afamado escritor de terror y suspenso, “no hay

escritor de ficcion quien escriba solo ficción”; bajo el amparo de esas palabras

escribo estas líneas de agradecimiento para las personas que de una u otra

manera me ayudaron a hacer posible este proyecto, aquienes me apoyaron

incondicionalmente en esta y otras tantas de mis locas ideas, a Juliana Chauta

por el acompañarme en este proceso constante que es escribir, que es vivir, por

que como bien dice, vivir es escribir; a Laura M. Gomez quien ha estado

acargo de las ilustraciones que encontraran en próximas paginas y me ha

concedido el honor de ilustrar con sus trasos los pasajes de los mundos aquí

citados; a Cristian Diaz, Ian Lopez y Brayan Santa por brindarme palabras de

aliento y creer en mi cuando muy pocos lo hacían; a Angie P. Leguizamon,

aquien va dedicada esta historia, ya que fue ella la primera persona en hacerme

tomar consiencia sobre lo entrelazadas que están la realidad y el sueño.

Finalmente a todos ustedes que están ahora mismo leyendo esto por darme la

oportunidad de contarles una historia, esta historia.

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El atrapa sueños

“todo lo que es o alguna vez fue

Empezó como un sueño”

(Final fantasy advent children)

“algunas cosas hay que hacerlas aunque sea peligroso.

Es la primera cosa importante que descubrí

Sin que me la dijera mi madre”

(It, Stephen King)

Zembla Zenda Xandu:

Todos los mundos que soñamos pueden

Hacerse realidad.

Los paises de las hadas tambien son temibles.

Mientras yo vago lejos de la vista

Lee y llevame junto a ti.

(Salman rushdie)

"Y levantaré un ejercito de hombres sin alma,

Sin nada más que hacer sobre la tierra... que darte caza".

(Baal) Las Crónicas del Bien y del Mal

Vol:III "La Hora del Fénix"

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Indice

Agradecimietos.

Primera noche.

9

Toda esta en la lluvia 12

Historial Clínico.

18

El espectáculo del circo.

29

La última gran estrella del rock.

36

La gripe.

47

Ballenas en el cielo.

59

La noche y las estrellas.

68

La guarida de la araña.

76

El viajero 91

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Primera noche

Sara caminaba a paso febril a través de un campo lleno de margaritas

luminosas y fragantes, sonreía al viento que acariciaba su cabello suelto, largo

y castaño; ese viento cálido y juguetón que con sus manos de terciopelo ceñía

su figura bajo el vestido amarillo que llevaba, ese viento gentil y lleno de

fragancia, mientras caminaba sintiendo la hierba y la tierra en la planta de sus

pies descalzos, pronto se encontró bajo un árbol, viejo, grande e imponente, el

único en todo el lugar, ofrecía un refugio paradisiaco contra el sol candente de

medio día, su sombra era fresca y la vegetación alrededor de sus raíces

presumía una comodidad envidiable; entre las ramas habían hecho nido

algunas aves de especies diferentes que adornaban la brisa con sus cantares

silvestres, algunos tímidos destellos se colaban por entre las hojas y ramas más

altas e iluminaban secciones de aquel árbol, dándole una sensación de

majestuosidad y vida tan perfecta que podría pasar por accidental, Sara se

sentía de maravilla acostada entre las raíces, tratando de mirar las nubes en el

cielo por entre las ramas, disfrutando de la brisa y el concierto que la

naturaleza daba en honor a la belleza de las pequeñas cosas que llenan el

mundo; la brisa cálida y reconfortante se detuvo de un momento a otro, sin

aviso ni razón aparente, los radiantes y cálidos rayos del sol de medio día

fueron ahogados por una gran cortina de nubes grises y frías, Sara se levantó

temblorosa y asustada, pero principalmente dominada por el asombro sin

lograr comprender lo que sucedía, deposito su mirada en las nubes grises en el

cielo, que cada vez eran más oscuras y tomaban una presencia tormentosa en

la que se iluminaban durante periodos cortos, con mayor frecuencia con cada

segundo que transcurría, sintió una gran ráfaga de aire helado que la golpeaba

desde el costado derecho y arrastraba su cabello con fuerza, se volteo en esa

dirección tratando de encontrar el origen de aquella ráfaga pero al hacerlo tan

solo pudo ver como las flores eran arrancadas o en el peor de los casos,

deshojadas por la cruel y obstinada ventisca que no daba tregua y que no tenía

pinta de ceder pronto, Sara pensó en refugiarse tras el tronco del árbol pero en

cuanto lo vio no pudo moverse, la imagen de aquel frondoso árbol, en el cual,

bajo el cobijo de sus melodías, aromas y acogedora sombra había pasado

tantos momentos memorables, parecía un recuerdo vago e irreal, fantasioso y

sobre estimado de una época que se pensaba absurdamente lejana y desecha en

los rieles del tiempo, enfrente suyo, no había más que un tronco viejo, de

ramas muertas y grises que parecían serpentear en un reflejo de dolor y agonía,

una gran cantidad de sentimientos la abordaron, primero se sintió triste,

después enojada y después vigilada por el árbol, pensó que era ridículo y dio

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un paso atrás, pensó que era imposible y retrocedió uno más, sin apartar la

mirada, era absurdo pensar que el árbol le vigilaba, trato de sonreír con ese

pensamiento en mente, pero entonces se dio cuenta que lo que estaba

sucediendo en si era absurdo y tuvo la certeza que en la corteza del árbol

habían unos ojos oscuros y tristes que le vigilaban y esperaban una

oportunidad, entonces Sara arrancó a correr dándole la espalda al árbol que

empezó primero a vibrar levemente y después a estirarse tratando de soltar sus

raíces del suelo y echar a correr tras la joven, no lo consiguió pero extendió

sus ramas tras ella como si se trataran de monstruosas garras de alguna criatura

inimaginable salida del más profundo y oscuro abismo; Sara corrió con todas

sus fuerzas y con toda la ligereza con la que se creía capaz de correr sintiendo

que su vida podía estar en verdadero peligro, pero a pesar de su esfuerzo las

ramas que se extendían como el apéndice de alguna extraña criatura

terminaron por alcanzarla tras tan solo un par de segundos del inicio de su

escape hacia ningún lugar, lo recordó entonces, recordó que no tenía a donde ir

en ese lugar, supo que debía irse de ese lugar o no podría escapar, mientras

estos pensamientos recorrían su mente la raíz que la sorprendió por su tobillo

derecho se enroscaba a lo largo de su pierna y la aprisionaba arrastrándola

hacia el tronco, mientras otras raíces la sujetaban del torso y otras se

enredaban en su brazo izquierdo, sabía que era un sueño y debía despertar,

tenía que concentrarse y despertar si en verdad quería escapar de esta poderosa

pesadilla, pero no lo conseguía, el tacto áspero, crujiente y rugoso de las ramas

en su cuerpo era demasiado real, una rama la sujeto entonces por el cuello casi

asfixiándola a la vez que le hacía soltar un gruñido gutural que apenas y podía

pretender ser un grito, la criatura la acerco hasta su tronco en el cual justo en el

medio con un crujido de madera podrida, se habría una cavidad que pretendía

ser una boca, con una dentadura formada de estacas y astillas de una madera

gris y pétrea que soltaba un vaho de podredumbre a manera de aliento, y que

se habría hacia una profunda y amenazante oscuridad, Sara cerro sus ojos

mientras era arrastrada hacia la cavidad, y con un grito trato de despejar sus

sentimientos de desesperación y temor –ya no más!!- y de repente, al abrir sus

ojos nuevamente se encontraba en su cuarto, sentada en su cama, con un

mechón sudoroso de cabello que se descolgaba frente a su cara, con la blusa

blanca de tiras y el pantalón corto de su pijama, con el edredón cubriéndole

hasta la cintura, sintiendo el sudor frio y pegajoso en su cuerpo, esta sensación

le produjo un escalofrió que le recorrió de pies a cabeza, seguido de un suspiro

de alivio, el alivio que sientes al despertar de un mal sueño, se levantó de su

cama con una sensación de inquietud, decidida a prender la luz de la

habitación y dejarla así hasta que la mañana irrumpiera en el lugar con su

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propia luz, se dirigió hasta el interruptor que se encontraba a unos cuantos

pasos de la cama junto a la puerta y mientras lo presionaba una aterradora

pregunta la abordo -¿Dónde está la puerta?- al encenderse el interruptor una

fuerte y blanquecina luz la aturdió y cegó durante unos instantes, giro y se dio

cuenta que ya no se encontraba en su cuarto, sino en una pequeña estancia de 4

metros cuadrados, de paredes blancas y completamente vacía, con

desesperación palpo las paredes con sus manos, buscando alguna apertura o

algún indicio de lo que pudiera ser una salida, tras la tercera vuelta empezó a

sollozar y se detuvo frente a una de las paredes, a la que empezó a dar

manotazos desesperados tratando de romperla, pensó en usar sus uñas para

roer la pared y así abrirse paso a través de los muros, descarto rápidamente la

idea, trato de tranquilizarse y conteniendo algunos sollozos susurro –debo

despertar- entonces la sorprendió a su espalda una voz que más parecía un

graznido que una voz humana –Nunca más- Sara se giró de inmediato y se

encontró con una figura que en principio le pareció una sombra amorfa, pero

tardo tan solo un segundo en darse cuenta que se trataba de alguien que

llevaba un abrigo negro y grande, que cubría la mayor parte de su cuerpo, un

sombrero negro como los que los gánster solían llevar en la época de la

prohibición, con una cintilla gris oscuro que resaltaba, bajo el sombrero solo

podía verse un pasamontañas negro y unas gafas de marco negro y delgado

que apenas era apreciable y lentes grandes y oscuros que reflejaban con

notoria claridad la silueta de Sara, sus brazos terminaban en unas manos

enfundadas en guantes negros de algún material delgado como la licra pero

que poseía el inusual brillo del cuero nuevo; -¿Quién eres? ¿Qué quieres de

mí?- grito Sara, pero no obtuvo respuesta

–Déjame despertar- gritó liberando un pequeño sollozo que amenazaba con

convertirse en el primero de muchos, -nunca más- graznó nuevamente la

oscura silueta y tendió su mano derecha hacia Sara, inmediatamente ella

retrocedió hasta chocar contra la pared buscando mantenerse alejada y a salvo,

sin embargo la sólida pared dejo de sentirse como tal para tomar una textura

similar a la seda y para cuando Sara se hubo dado cuenta, de la pared

surgieron múltiples manos que la sujetaron de piernas y brazos, la aprisionaron

por el abdomen y le arrastraron hacia el interior de la pared que empezaba a

tener una consistencia acuosa similar a la del engrudo, tras algunos segundos,

de forcejeos, sollozos y gritos, Sara, desapareció tras la blanca pared que

recobro su consistencia normal, el ser vestido de negro levanto su mano un

poco y subió su abrigo para desvelar un reloj de correa negra, tablero blanco,

marco dorado y con números dorados, un reloj que solo poseía una manilla

que era claramente el segundero que se aproximaba a las 12, el ser lo observo

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hasta que estuvo a 5 movimientos de las 12, entonces se acercó a una de las

paredes en la cual había aparecido una perilla y empezaba a formarse la silueta

de una puerta, el segundero dio las 12, el ser abrió la puerta que daba a un

pasillo oscuro, con un leve aroma a incienso y humedad mesclados, un pasillo

en el que se escuchaba una alarma y caminó hacia el final.

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Todo está en la lluvia