El Bullying - Ensayo por Curiel Saldaña Alejandro - muestra HTML

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algunos son agresivos porque en su casa han aprendido que el mejor modo de salirse con la

suya es intimidando a otros y agrediéndolos verbalmente.

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Por desgracia, tales métodos muchas veces funcionan. Shelley Hymel, consejera adjunta de

Educación de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), quien ha estudiado durante

veinte años el comportamiento de los niños, señala: “Algunos chicos tratan de arreglárselas

como sea para obtener lo que buscan, y lamentablemente, la intimidación surte efecto.

Consiguen lo que desean: poder, prestigio y atención”.

Otro factor que contribuye a que el problema del acoso aumente es la falta de supervisión.

Muchas víctimas se sienten desamparadas, y lo triste es que en la mayoría de los casos esa

es la realidad. Debra Pepler, directora del La Marsh Centre for Research on Violence and

Conflict Resolution —un centro de investigación sobre la violencia—, de la Universidad de

York (Toronto, Canadá), estudió el comportamiento de los alumnos en el patio de recreo de

la escuela y observó que los maestros solo descubrían y detenían el 4% de los casos de

intimidación.

Sin embargo, la doctora Pepler opina que es de crucial importancia que alguien intervenga.

Ella señala: “Los niños son incapaces de resolver el problema porque es una cuestión de

poder; cada vez que uno de ellos se mete con otro, su poder se refuerza”.

Entonces, ¿por qué no se denuncian más casos de hostigamiento? Porque las víctimas están

convencidas de que si lo hacen, la situación se agravará. Por ello, hasta cierto punto,

muchos jóvenes han pasado sus años escolares en un constante estado de ansiedad e

inseguridad. ¿Con qué consecuencias?

7.2 Secuelas físicas y emocionales

Un informe de la National Association of School Psychologists de Estados Unidos señala

que, por temor al hostigamiento, en ese país faltan a la escuela diariamente más de ciento

sesenta mil estudiantes. Los jovencitos que sufren este tipo de acoso a menudo dejan de

hablar de la escuela o de una asignatura o actividad escolar en particular, e intentan

perderse clases, llegar todos los días tarde y hasta inventarse excusas para ni siquiera ir.

¿Cómo puede reconocerse a los niños que son víctimas de la intimidación de sus compañeros? Pues bien, estos suelen volverse irritables y

retraídos, ponerse de mal humor, sentirse frustrados y parecer cansados. Además, a veces se

comportan de forma agresiva en su casa, con sus amigos o con otros muchachos de su edad.

Los niños que presencian por casualidad el trato intimidatorio de sus compañeros también

sufren, pues el temor que les infunde dicha conducta disminuye su capacidad de

aprendizaje.

Pese a todo esto, la revista Pediatrics in Review señala: “Para las víctimas y para la

sociedad, la consecuencia más grave del acoso es la violencia que genera, la cual induce en

ocasiones al suicidio y al asesinato. El sentimiento de impotencia de los niños que sufren

intimidación puede ser tan profundo que algunos reaccionan atacando mortalmente al

agresor o quitándose la vida”.

El doctor Ed Adlaf, investigador científico y profesor de Ciencias de la Salud de la

Universidad de Toronto, comenta con preocupación que “tanto los acosadores como sus

víctimas tienen muchas más probabilidades de sufrir problemas emocionales ahora y en el

futuro”. Durante el año lectivo de 2001-2002 se encuestó a más de doscientos veinticinco

mil estudiantes de Ontario (Canadá), y los resultados revelaron que de un cuarto a un tercio

de ellos eran o bien culpables de acoso, o bien víctimas de este. Además, 1 de cada 10

jóvenes de ese mismo grupo había pensado seriamente en suicidarse.

Las personas que son blanco de un acoso constante pueden perder la confianza en sí

mismas e incluso ver arruinada su carrera. También pueden padecer graves problemas de

salud. Muchas sufren dolores de cabeza, insomnio, ansiedad y depresión, y algunas llegan a

presentar síntomas de estrés postraumático. Mientras que las víctimas de agresiones físicas

suelen recibir el apoyo compasivo de otros, quienes son acosados psicológicamente tal vez

no obtengan el mismo respaldo, pues el daño no es tan obvio. En lugar de compadecerse de

la víctima, sus familiares y amigos tal vez se cansen de escuchar sus quejas. Los acosadores

también se perjudican a sí mismos. Si no se les corrige a temprana edad, probablemente

acaben hostigando a sus compañeros de trabajo. De hecho, según ciertos estudios, los niños

que agreden a otros adquieren un patrón de comportamiento que perdura hasta la edad

adulta, y también hay más probabilidades de que lleguen a tener antecedentes penales.

7.3 Repercusiones en la familia

El acoso laboral afecta la estabilidad y la tranquilidad familiar. En algunos casos impulsa

inexplicablemente a la víctima a desquitarse con sus seres queridos. A veces induce al

cónyuge o a otro miembro de la familia a enfrentarse al acosador para demostrar, de modo

erróneo, que apoya a la víctima, mientras que en otras ocasiones, el cónyuge culpa a la

víctima de provocar el acoso. En cualquier caso, el hostigamiento prolongado puede acabar

incluso con la paciencia de cónyuges que por lo general apoyan a su pareja. Con el paso de

los años, existen más posibilidades de que la familia se desintegre.

El acoso psicológico también puede truncar la carrera profesional de una persona y privarla

de sus medios de vida. A veces conduce a la separación matrimonial, el divorcio o hasta el

suicidio. Entre la mitad y dos tercios de las víctimas de acoso laboral de Australia

admitieron que el problema había afectado su relación con las personas más allegadas a

ellas, tales como su pareja, su cónyuge u otros miembros de la familia.

[Nota] Las chicas suelen recurrir a otras formas de acoso, tales como la exclusión social y

la difusión de rumores. No obstante, parece que cada vez hay más muchachas que también

recurren a la violencia.

8.0 Cómo hacer frente al acoso

“[El acoso] es una conducta aprendida, y todo lo que se aprende puede desaprenderse.”—

Doctora C. Sally Murphy.

TANTO el acosador como su víctima precisan ayuda. El primero tiene que aprender a

relacionarse con los demás sin abusar de su poder, y el segundo necesita sugerencias

prácticas que le ayuden a lidiar con el problema.

Con frecuencia, quienes recurren a la intimidación no saben tratar a los demás y son

incapaces de ponerse en el lugar de sus víctimas. Necesitan, por tanto, que alguien los

observe de cerca y les enseñe a comunicarse adecuadamente. El libro Take Action Against

Bullying señala: “A menos que aprendan y adopten nuevas pautas de conducta, nunca

dejarán de hostigar a otras personas. Intimidarán a su pareja, a sus hijos y posiblemente a

sus subordinados”.

8.1 Enseñe a sus hijos a no ser abusones

Enseñar a los niños desde pequeños a demostrar empatía puede evitar que se conviertan en

unos abusones. Por tal razón, maestros de distintos países están practicando un nuevo

método educativo denominado educación emocional, cuyo objetivo es ayudar a los alumnos

desde temprana edad —empezando desde los cinco años— a comprender los sentimientos

ajenos y a tratar al prójimo con bondad. Aunque todavía no se han recopilado muchos datos

estadísticos sobre los efectos de dicho método a largo plazo, los primeros resultados indican

que los niños con los que se ha probado son menos agresivos que los demás.

Ahora bien, los padres no deben esperar que un programa escolar se encargue totalmente de

la educación emocional de sus hijos. Si usted no quiere que su hijo se convierta en un

acosador, tiene que enseñarle, de palabra y con el ejemplo, a tratar a la gente con dignidad y

respeto. ¿De qué ayuda dispone? Seguramente tiene a su alcance un excelente —aunque

subestimado— manual educativo: la Palabra de Dios, la Biblia. ¿Cómo puede serle de

utilidad?

Para empezar, la Biblia muestra con claridad el sentir de Dios sobre el acoso: lo detesta.

Dice respecto a Él: “Su alma ciertamente odia a cualquiera que ama la violencia” (Salmo

11:5). Por otro lado, las Escrituras indican que Dios sabe muy bien lo que está sucediendo.

Señalan, por ejemplo, que el Creador sintió pesar, o dolor, “a causa de [los] opresores y de

los que [...] trataban a empujones” al pueblo de Israel (Jueces 2:18). De hecho, en

numerosas ocasiones castigó a quienes abusaban de su poder y maltrataban a los débiles e

indefensos (Éxodo 22:22-24).

La Biblia también explica cómo mostrar empatía. A este respecto, Jesús nos brindó el

siguiente consejo, quizá el más famoso de la historia: “Todas las cosas que quieren que los

hombres les hagan, también ustedes de igual manera tienen que hacérselas a ellos” (Mateo

7:12). Enseñar a los niños a amar la Regla de Oro y vivir en consonancia con ella no es

tarea fácil. Al contrario, en vista de la tendencia infantil hacia el egocentrismo, requerirá de

usted mucho esfuerzo, persistencia y un buen ejemplo. Sin embargo, dicho empeño merece

la pena. Si sus hijos aprenden a ser bondadosos y compasivos, la mera idea de maltratar a

alguien les será repulsiva.

8.2 Ayuda para las víctimas

Las víctimas del acoso —en especial los jóvenes— afrontan un gran reto: mantener el

equilibrio emocional bajo presión. Si alguien lo está hostigando a usted, tenga presente que

su objetivo es hacerle perder el control, ponerlo furioso o aterrorizarlo. Si se encoleriza o si

rompe a llorar y expresa su dolor o temor, está dándole al acosador lo que desea, y

posiblemente este intentará provocarlo para que reaccione de la misma forma una y otra

vez.

¿Qué puede hacer? Preste atención a las siguientes recomendaciones. Aunque están escritas

pensando principalmente en los jóvenes, los principios contenidos en ellas también son

útiles para los adultos que sufren acoso.

▪ Mantén la calma; no cedas a la ira. La Biblia da este sabio consejo: “Depón la cólera y

deja la furia” (Salmo 37:8). Si pierdes los estribos, el acosador te controlará, y es probable

que hagas cosas de las que luego te arrepientas (Proverbios 25:28).

▪ Intenta no abrigar deseos de venganza. Las represalias a menudo tienen un efecto

contrario al deseado. De todos modos, desquitarse no reporta verdadera satisfacción. Una

joven a la que golpearon cinco chicas cuando tenía 16 años recuerda: “Me prometí a mí

misma que me vengaría. Así que pedí ayuda a mis amistades, y les dimos un escarmiento a

dos de las muchachas que me habían atacado”. ¿Qué efecto tuvo dicha acción en ella?

“Sentí un gran vacío en mi interior”, comenta. A partir de entonces, su propia conducta

empeoró. Recuerda, pues, estas sabias palabras de la Biblia: “No devuelvan mal por mal a

nadie” (Romanos 12:17).

▪ Si la situación comienza a ponerse muy tensa, márchate enseguida. Las Escrituras

dicen: “Antes que haya estallado la riña, retírate” (Proverbios 17:14). Y de ser posible,

procura evitar a quienes tienden a acosar a los demás. Proverbios 22:3 señala: “Sagaz es el

que ha visto la calamidad y procede a ocultarse, pero los inexpertos han pasado adelante y

tienen que sufrir la pena”.

▪ Si el acoso persiste, quizás tengas que hablar claro con tu agresor. Escoge un

momento en el que estés tranquilo, mírale a los ojos y dirígete a él en un tono firme y

calmado. Dile que no te gusta lo que está haciendo, que no es divertido y que te causa

dolor. No lo insultes ni lo provoques (Proverbios 15:1).

▪ Habla con un adulto responsable y comprensivo acerca de tu problema. Sé específico

y pídele que te ayude. Haz lo mismo cuando le ores a Dios, quien puede ser una

maravillosa fuente de consuelo y ayuda (1 Tesalonicenses 5:17).

▪ Reconoce tu valía como persona. El agresor quizá desee que pienses que no vales nada y

que te mereces que te traten así. Pero él no es tu juez, lo es Dios, y él busca lo bueno que

hay en cada uno de nosotros. De modo que es tu hostigador el que se rebaja con este tipo de

comportamiento.

8.3 Padres, protejan a sus hijos

Los padres también han de enseñar a sus hijos desde temprana edad a saber tratar con los

abusones. Por ejemplo, pueden ensayar con ellos cómo demostrar seguridad en sí mismos.

Incluso la postura —caminar erguido— envía un mensaje sutil que disuade a algunos

acosadores. También es útil mirar directamente a los ojos, dejar las manos y los brazos

relajados y hablar con voz firme. Los padres deben enseñar a sus hijos a marcharse cuando

sea necesario, a evitar a los abusones y a pedir ayuda a un adulto de confianza, como por

ejemplo a un maestro.

Para acabar con el acoso es fundamental educar a la familia. Los padres que dedican tiempo

a sus hijos y escuchan con paciencia y empatía sus preocupaciones infunden en ellos la

seguridad de que se les necesita, se les ama y se les apoya. Muchos profesionales en el

campo de la crianza de los hijos y los problemas entre niños animan a los padres a inculcar

en sus pequeños una opinión positiva de sí mismos. Esta actitud saludable los hace un

blanco menos atrayente para los abusones.

Ahora bien, hablar con los hijos no es suficiente. Todos los miembros de la familia tienen

que aprender a tratar a los demás con respeto y dignidad y a cultivar la cualidad de la

empatía. Así pues, los padres no deben permitir la intimidación en su hogar. Este ha de ser

un refugio seguro donde reinen el amor y el respeto.

9.0 Cómo observar los casos de acoso escolar.

Una de las mayores dificultades a la hora de analizar el problema del “bullying” es la de

cómo tener noción tanto padres como profesores de cuando se están dando casos de acoso

escolar. Una de las razones por las cuales los padres y profesores desconocen cuándo se

está produciendo un hecho de acoso escolar es por la falta de comunicación con los padres,

por la vergüenza de los menores a comunicárselo a sus padres y profesores, al temor por las

represalias de sus agresores.

Una posible solución a este problema por carencia de comunicación en las relaciones entre

padres e hijos sería dedicar a los hijos un tiempo diariamente para poder hablar con ellos y

que les cuenten la marcha del día e intentar pasar con ellos el mayor tiempo posible; otra

solución residiría en hacer comprender a los hijos que quizá no sepan hacer frente a las

bromas de sus compañeros e intentar ayudarle a que sepa encajarlas.

De la misma manera, si sabemos que nuestro hijo está sufriendo agresiones, lo mejor que

podemos hacer es reforzar su autoestima valorando sus buenas cualidades y

potenciándoselas. Igualmente los padres deberían enseñarle a defenderse con la palabra y a

exponer con decisión aquello que le esté causando desasosiego. Cabe ahora preguntarse

cómo pueden los padres saber si el menor está siendo víctima, agresor u observador de

acoso escolar.

9.1 Cómo observar si el menor está siendo víctima y cómo

reaccionar.

Los padres deben estar muy atentos a todos los indicios que indiquen que el menor está

siendo víctima de acoso escolar. Algunos de los síntomas a tener en cuenta serían:

Cambios de conducta en el estado de ánimo del menor: Parece triste,

extraño, huidizo, nervioso, irritable…

Se muestra asustadizo, absorto en sus pensamientos, olvidadizo, etc.

Finge enfermedades para ausentarse del colegio.

Presenta heridas, moratones…

Falta al colegio y da explicaciones poco convincentes.

No tiene amigos para su tiempo libre.

En todos los casos los adultos tienen que apoyar al menor, expresarle su confianza y decirle

que siempre vamos a estar con él, reforzar su autoestima e intentar que cambie su grupo de

amigos y que haga otras amistades fuera del centro escolar. Los padres tienen que tener

muy presente que deben comunicar la situación al centro escolar y mantener una

comunicación fluida y continuada con el profesorado.

9.2 Cómo observar si el menor es agresor y cómo

reaccionar.

En muchas ocasiones, el agresor procede de familias desestructuradas o con problemas de

relación tales como padres excesivamente autoritarios, abusos ejercidos por hermanos o

padres del menor, falta de comunicación con los padres u otros cambios que hayan podido

producir inestabilidad y una reacción adversa en el menor (ruptura de matrimonio, cambio

de domicilio, muerte repentina de un familiar muy querido, etc.). El agresor llega a pensar

muchas veces que la víctima se merece el maltrato al que está siendo sometido y así mismo

piensa que sus actos son correctos por lo que no se siente culpable de los mismos.

Hay que hacer ver al menor que dichos actos son inaceptables y hacerle ver que tiene que

cambiar para que esto no sea así. Algunas de las pistas para observar si el menor es agresor

son las siguientes:

Se muestra agresivo con los miembros de la familia

Es reservado y casi inaccesible al trato personal.

Tiene objetos que no son suyos y que no sabe explicar y justificar de

dónde proceden.

Cuenta mentiras para justificar su conducta.

Dice mentiras sobre ciertas personas, llegando incluso a dañarlas o

perjudicarlas.

Los padres de la víctima o de otros menores han mencionado que dicho

menor ha agredido a otros.

Si otros compañeros del menor agresor se mantienen silenciosos, incluso

en la presencia del agresor.

Para dar solución a este problema, los padres del menor agresor deben mantener

comunicación con el menor agresor indicándole que el maltrato no es lícito ni admisible,

así mismo deben indagar si esos hechos son realmente ciertos e intentar esclarecerlos, los

padres del menor agresor deben mostrar disposición de ayuda al menor y mostrarle que

debe asumir responsabilidades, también los padres deben hablar con el centro escolar y

solicitar ayuda del mismo estableciendo una relación fluida con el tutor del menor.

9.3 Cómo observar si el menor es observador y cómo

reaccionar.

El menor que es observador de acoso escolar generalmente suele callar los hechos y no

comentarlos por temor a posibles represalias de los agresores, es fundamental hacer ver al

menor observador que su denuncia de los hechos es fundamental, ya que al hacer esta

denuncia propiciará que los actos de acoso cesen. Los padres deben hacer ver al menor que

es justo ayudar al menor que está siendo víctima, que se le apoyará siempre y que debe

informar del abuso al profesorado.

10.0 Conclusión

La sociedad no puede permanecer ajena al acoso escolar, un maltrato que se da en uno de

los ámbitos fundamentales para la socialización de los niños. Una vez desenmascarado el

problema se ha de poner en la agenda de los poderes públicos para asegurar su prevención,

detección e intervención eficaces.

Una intervención adecuada que tiene que empezar y ser liderada por la comunidad

educativa y la familia, culminando en la actuación judicial en los casos en que se requiera.

Pero es la sociedad en su conjunto la que tiene que responsabilizarse de que los niños se

eduquen en un contexto de libertad, igualdad y justicia.

11.0 Bibliografía

Libros

Questions Young People Ask- Answers That Work, NY, Watch Tower Bible

and Track Society of Pennsylvania, 2002.

Revistas

Awake! , NY, pages 2-11, agost, 2003, Bullying: how can you cope?

Awake! , NY, pages 6-7, november, 2008, How I can protect myself from

bullying?

Letras Jurídicas. Madrid, España, paginas 6-20, marzo, 2007, Acoso

escolar: desde la sensibilización social a una Propuesta de intervención.

Páginas web

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ttp://www.clases.flakepress.com

w

ww.thebullyproject.com

h

ttp://watchtower.org/

Bullying

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Enviado por: pacolachi 16 marzo 2012

Tags: bullying en mexico

Palabras: 2622 | Páginas: 11

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INTRODUCCION

El presente ensayo, hace un análisis acerca de la gran problemática que enfrentamos

hoy en día los padres ante el fenómeno Bullying y la medidas de prevención que

debemos tomar ante el monstro que es el Bullying escolar.

Bullying es originario del holandés que significa acoso. Hoy se le utiliza para hablar

sobre la violencia escolar de la que son víctimas muchos niños por parte de sus

compañeros de escuela y causa un daño psicológico, emocional o físico.

El Bullying escolar esta presente en la mayoría de las escuelas sin distinción de clase

social o sexo, las víctimas suelen ser de la edad preadolescente a adolescente (12 años

en adelante); aunque la violencia suele ser emocional causa un gran daño en la vida de

estos pequeños.

México no es una país libre de este fenómeno y la SEP ha comenzado a llevar a cabo

programas para combatirlo.

El Bullying es una situación que debe eliminarse desde distintos frentes como son: la

familia, la escuela y la sociedad, como padres se debe estar muy al pendiente de señales

presentes en los pequeños que ayuden a detectar si son víctimas de acoso escolar.

I.- ¿Qué es el Bullying?

II.- Tipos de Bullying

III.- ¿Qué causa el Bullying?

IV.- Signos de alarma

V.- Valores y limites para evitar Bullying

VI.- ¿Cómo prevenir el Bullying?

I. ¿Que es el Bullying?

Hoy en día se ha escuchado información de manera cada vez más progresiva sobre el

Bullying o acoso escolar. En gran parte de los medios, principalmente en la televisión

se conocen y dan a ventilar casos de niños y jóvenes que agreden a otros niños en las

escuelas, colocando a este fenómeno en el número uno de la lista de preocupaciones de

padres de familia, profesores y autoridades escolares.

Con la información encontrada sobre este fenómeno, podemos definir el Bull ying o

acoso escolar como, todas las actitudes agresivas, intencionadas y repetidas, adoptadas

por uno o más en contra de otro u otros estudiantes. La persistencia en los ataques

aumenta la gravedad del acoso, que se ha convertido en un problema de salud mental

para algunos estudientes.

Este problema afecta hoy, en mayor o menor grado, a 7 de cada 10 niños en nuestro

país de acuerdo al Estudio del Secretario General de la ONU sobre la violencia en

México en contra de los niños.

Es importante conocer a temprana edad cómo prevenir este fenómeno. De acuerdo a

los estudios realizados por Enrique Alducin en el libro “Los valores de los mexicanos”,

FCE, una persona en los años 50ś formaba sus valores en base a lo siguiente:

◦45% Familia

◦23% Escuela

◦5% Medios de Comunicación

◦15% Religión

◦12% Medio Ambiente

En los 80ś esto cambió totalmente

◦27% Familia

◦24% Escuela

◦23% Medios de Comunicación

◦8% Religión

◦18% Medio Ambiente

En el 2010 las condiciones socio económico del país en la que en muchos casos ambos

padres tuvieron que integrarse a trabajar conllevando esto largas jornadas y en las

grandes ciudades a pasar mucho tiempo transportándose, los senos familiares cambian

de nuevo:

◦18% Familia

◦20% Escuela

◦43% Medios de Comunicación

◦5% Religión

◦14% Medio Ambiente

II. Tipos de Bullying

Trixia Valle en su libro ¡Ya no quiero ir a la escuela! Los describió en seis diferentes

tipos de acoso.

Bullying sexual. Puede ser esa forma aparentemente distraída con que se toca a una

persona y negar inmediatamente la acción. Presionar a una persona a hacer algo que

no quiere, como por ejemplo ver pornografía; insistir en dar un beso cuando no se

quiere; cuando se manipula o se condiciona el afecto o la amistad y se pone a prueba al

otro a través del chantaje. El extremo de esta práctica es el abuso sexual, al usar la

fuerza para obligar al otro a tener relaciones contra su voluntad.

Bullying de exclusión social. Tendencia a excluir al chico o chica que según el líder del

grupito o de la banda es un “tonto”, “un nerd”, “un teto”, etc. Se le ignora, se le aísla de

forma deliberada, se le aplica la famosa “ley del hielo”. Muchas veces la víctima tarda

en entender la intención de tal exclusión y el conjunto se deleita al ejercer dicho

rechazo.

Bullying psicológico. Infundir el temor en la víctima es el eje de esta práctica. Se le

acecha, persigue, se le fuerza a hacer cosas que no quiere, como entrarle a las drogas o

al alcohol. Se le intimida para causar miedo. El niño o joven vive con angustia el

encontrarse con el abusador en los pasillos, patios o a la salida de la escuela. El

agresor, al ejercer su poder, puede hacerlo casi de forma tiránica, más aún si el

conjunto del grupo le atribuye cualidades de héroe por su audacia, su fuerza, su

simpatía o incluso su patanería.

Bullying físico. Pasar al empujón, los jalones, a la pamba y finalmente a una golpiza

colectiva en donde los cómplices alientan, observan complacidos o indiferentes y otros

con celulares graban las riñas.

Ciberbullying. Hoy la práctica de grabar las riñas en las escuelas y subirlas al YouTube

se ha convertido en una constante, como si fuera algo gracioso. Es una forma más de

ridiculizar y devaluar al otro. A esto de asocian los espacios como el de La jaula, un

portal que permitía que alumnos y alumnas de las diferente escuelas difundieran

chismes, calumnias, groserías de cualquiera que no le cayera bien. Son espacios de

denostación del otro, en donde el anonimato permite que los tonos de los insultos

denigren la imagen de cualquiera. El abuso por internet tiene una expresión más

alarmante, que es la de los acosadores adultos que se hacen pasar por jóvenes y que

hábilmente a través de los foros (chat, Messenger, Hi Fi, etc.) consiguen seducir a sus

víctimas con efectos graves en la salud física y mental de los jóvenes.

Bullying entre hermanos. Es común que en las familias, la interacción entre hermanos

responda al lugar que ocupa cada uno según el orden de nacidos. Sin darse cuenta a

veces, muchos padres promueven la competencia, lo que hace que se exacerbe la

rivalidad. Ante ello, entre hermanos se tiende a ridiculizar lo que uno tiene de virtud y

los otros no. Se desacredita o miente sobre cosas o actos que hace uno de ellos, pero se

es incapaz de asumir las propias responsabilidades. En el espacio familiar la agresión

traducida en el pellizco, zape, cerillito o empujones va generando una lucha

permanente por ganar la aprobación y atención de los padres. La devaluación y

estigma del hermano victimizado se traslada después a otros ámbitos de la vida.

Es importante comentar, que los niños y jóvenes se encuentran bombardeados de

información negativa, y ésta misma afecta su convivencia, derivando en hostilidad

entre ellos. La falta de proyectos positivos, los ha hecho caer en la apatía y en un sentir

de que no tienen manera de cambiar su propio entorno.

Como punto crítico, la baja autoestima que ocasiona el acoso escolar puede derivar en

conductas negativas como el abuso del alcohol y el inicio a las drogas en una siguiente

etapa.

III. ¿Qué causa el Bullying?

Las causas del Bullying son variadas y complicadas. Existen en nuestra sociedad,

muchos factores de riesgo de violencia, como la exclusión social o la exposición a la

violencia a través de los medios de comunicación.

Sin embargo, carecemos de medios protectores que podrían aminorar los efectos de

estas causas, que podrían ser modelos sociales positivos y solidarios, o como grupos de

pertenencia provechosos y adultos que estén, disponibles y atentos para ayudar.

Es través de la familia donde se adquieren los primeros patrones de comportamiento, y

tienen en gran medida mucha influencia en el resto de las relaciones sociales.

Cuando los niños están acostumbrados a la violencia familiar, pueden aprender a ver el

mundo como si sólo existieran dos papeles: agresor y agredido. Por ello, aprenden a

ver la violencia como la única forma de expresión o canalización de sus emociones y

ante la resolución de problemas. Creyendo que no hay más roles que los de víctima o

victimario

Un niño que se encuentra en situación de maltrato por parte de los padres esto

contribuye a dañar la interacción familiar y el comportamiento del niño en otros

entornos:

•Disminuye la posibilidad de establecer relaciones positivas

•Se repite continuamente, haciéndose más grave.

•Se amplía a las diversas relaciones que los miembros de la familia mantienen.

Habitualmente aquellos niños que practican violencia en el entorno escolar, son

victimas de algún tipo violencia por lo regular es generado en casa.

IV. Signos de alarmas

El Bullying se caracteriza por el ocultismo tanto de los acosadores como de la víctima,

hay actitudes en esta última que pueden hacer sospechar a los padres y maestros de

que el joven o el niño está siendo maltratado:

- El niño manifiesta temor por ir a la escuela.

- Presenta heridas, arañazos, cortes o moratones y no es capaz de dar una explicación

clara y convincente de cómo se ha producido estas lesiones.

- Tiene un aspecto triste y deprimido.

- Se muestra más enojado que de costumbre.

- Bajan las calificaciones

- Falta de interés por hacer actividades con sus compañeros.

- Escasez de amigos y buscan cualquier escusa para quedarse en casa.

- Aspecto de síntomas físicos, especialmente los domingos por la noche y las mañanas

antes de ir ala escuela.

Por otro lado, las niñas que son asediadas por sus compañeros son más vulnerables y

tienden a ser antisociales en sus casas a medida que van cumpliendo años, mientras

que en la escuela se muestran más solitarias y tristes.

Al contrario de lo que ocurre con sus compañeros varones, esta actitud hace que los

demás las consideren víctimas a corto plazo.

Es muy importante aprender a detectar estos signos y síntomas arriba mencionados

para poder ayudar al niño o joven que sufre de estos ataques para así evitar las

consecuencias que en muchas veces llegan hacer fatales llegando en muchos de los

casos al suicidio.

V. Valores y limites para evitar el Bullying

La familia es la principal fuente de amor y educación de los niños; es en ella en donde

el niño aprende a socializar basándose en lo valores, normas y conductas enseñados en

casa; evitemos que nuestro hogar se convierta en un lugar hostil o por el contrario

demasiado permisivo, tenga por seguro que esto siempre llevará a que los niños

adquieran conductas agresivas.

Como ya lo he mencionado a lo largo de este ensayo la familia juega un roll

fundamental en la formación de los niños, somos los padres los que debemos

prepararnos para ser padres, para educar y formar en valores con amor y límites,

evitando la violencia ya que esto genera un daño tremendo a los niños.

Por otra parte es muy importante que los padres estamos al tanto de las actividades

que realizan nuestros hijos: qué hacen, a dónde van, con quién juegan, cuáles son sus

intereses; así como establecer normas y límites para todas sus actividades de

interacción social.

El Bullying o acoso escolar es” resultado de la ausencia de valores e individualismo,”

aseveró María Guadalupe Rincón, en su libro Bullying: “consecuencias,

responsabilidades y pistas de solución” efectuada, en la Universidad Iberoamericana.

Algunos valores a poner en práctica:

RESPETO,DIGNIDAD,TOLERANCIA,JUSTICIA,LEALTAD,GENEROSIDAD,RESPON

SABILIDAD,IGUALDAD,HONESTIDAD Y VALENTIA

La adquisición y práctica de valores en la familia no sólo tiene es benéfico en su

interior, sino también en otros lugares como la escuela y sociedad, es por eso

importante inculcar dichos valores en la familia.

Las niñas y niños deben aprender, para poner en práctica los valores arriba

mencionados en todo momento y lugar, ya que favorecen una sana convivencia basada

en la tolerancia y el respeto a los demás, pero sin pasar por encima de su dignidad.

VI. ¿Cómo prevenir el Bullying?

El Bullying es una situación que debe eliminarse desde distintos frentes como son: la

familia, la escuela y la sociedad, como padres se debe estar muy al pendiente de señales

presentes en los hijos, que ayuden a detectar si son víctimas de acoso escolar. Es muy

importante prevenir el Bullying y la violencia en las aulas a través de la educación y de

las relaciones entre la escuela y la familia. Muchas veces, las causas están en esos dos y

es allí mismo donde hay que intentar tomar cartas en el asunto. Acomodar la

educación a los cambios sociales, desarrollando la intervención a otros niveles. Romper

con el silencio: no mirar hacia otro lado. Hay que afrontar el problema y ayudar a

víctimas y agresores. Educar a los padres y predicar con el ejemplo. Una importante

acción para mejorar la educación, es la comunicación entre la escuela y la familia,

sobre todo, cuando los niños tienen mayores dificultades de adaptación escolar y/o con

más riesgo de violencia. Existen cursos y reuniones en las escuelas de padres y madres

que pueden orientar a los padres de familia acerca de lo que se puede hacer para

mantener alejados a sus hijos del Bullying. Se basan, normalmente, en reglas básicas

como:

1. Preocuparse por los hijos, hablando con ellos y creando un conducto de diálogo.

Evitar los discursos. Se aprende y se conoce mejor a los hijos, escuchándoles.

2. Estar pendiente de los posibles síntomas como nerviosismo, falta de apetito,

insomnio, bajo rendimiento escolar o fobia escolar.

3. Controlar y supervisar las conductas de los hijos, observando qué hacen, a dónde

van, con quién juegan, cuáles son sus intereses y proyectos.

4. Determinar los límites y las normas. Exigir el cumplimiento de las elementales.

5. Educar para controlar lo impulsos y las emociones, para comportarse con los demás

y para convivir con otros.

6. Observar los comportamientos, estados de ánimo y cambios en los hábitos de los

niños.

La falta de reglas, la falta de supervisión y de control razonables de la conducta de los

hijos fuera de la escuela, de lo que hacen y con quién van, una disciplina demasiado

dura, la falta de comunicación y la presencia de tensiones y de peleas en la familia,

pueden llevar a los hijos a la adquisición de conductas agresivas.

Educar es una tarea muy difícil ya que los padres ni las madres somos expertos en

pedagogía o hemos nacido ya preparados para educar a nuestros hijos. Pero la familia

se construye y su estado es considerado esencial para la socialización de los niños, a

través de la transmisión de valores, normas o comportamientos. La familia es la que

tiene que establecer lo que es inaceptable y lo que es aceptable, en casa y en las

relaciones sociales.

BIBLIOGRAFIAS

Valle Trixia. YA NO QUIERO IR A LA ESCUELA.Editorial Porrúa. México 2010.

Alducin, E., Los valores de los mexicanos, México, Fondo Cultural Banamex, 1991.

Tesis Bullying

Ensayos de Calidad: Tesis Bullying

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Enviado por: monto2435 27 abril 2011

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UNIVERSIDAD CATÓLICA DE TEMUCO FACULTAD DE EDUCACIÓN CARRERA

DE PEDAGOGÍA EN EDUCACIÓN DIFERENCIAL

BULLYING Y RENDIMIENTO ESCOLAR

Tesis Presentada para optar al grado de Licenciado en Educación Realizado por: Pilar

Barría Bustamante Carol Matus Cartagena Daniela Mercado Yañez Carolina Mora

Reyes Profesor Guía Enrique Riquelme 16 de Julio 2004 Temuco – Chile

INDICE Pág. Dedicatoria Agradecimientos Resumen Capitulo 1. Introducción Capitulo

2. Marco Conceptual 2.1. Definición de Bullying 2.1.1Diferenciación de conceptos 2.2.

Características del Bullying 2.3. Tipos de Bullying 2.4. Descripción de los sujetos 2.5.

Consecuencias del Bullying 2.6. Influencia en los distintos ámbitos 2.6.1.Ámbito

escolar 2.7. Bullying y Rendimiento Capitulo 3. Hipótesis Capitulo 4. Método 4.1.

Participantes 4.2. Diseño 4.3. Instrumento 4.4. Procedimiento 4.5. Plan de Análisis 1 2

3 4 7 7 8 9 10 11 14 16 19 23 29 30 32 32 32 33 34

-2-

Capítulo 5. Resultados 5.1. Análisis Cuantitativo Tabla 1 Tabla 2 Tabla 3 Tabla 4 Tabla

5 Tabla 6 Tabla 7 Tabla 8 Tabla 9 Tabla 8 Capitulo 6. Discusión 6.1. Conclusiones 6.2.

Limitaciones 6.3.Proyecciones y Sugerencias Referencias Anexos

36 36 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 46 49 50 52

-3-

DEDICATORIA

A mi hija y pololo por haberme apoyado en este proceso tan importante, por su

paciencia y colaboración en esta etapa de mi desarrollo profesional.

A ti mamita, por la fuerza que siempre me has entregado, a pesar de no estar hoy

conmigo, aquí te entrego el fruto de lo que algún día soñaste para mi.

A mi familia pilar fundamental, pero en especial a ti mamita por todos esos sacrificios

realizados. A mi pololo y amigas por su apoyo incondicional y fundamental.

Un día soñé con estar en esta etapa de la vida y los imagine conmigo, hoy que estoy a

las puertas de cumplir mi sueño de ser profesional, les digo lo que los amo, y que Dios

los bendiga por siempre. A mis padres

-4-

AGRADECIMIENTOS En el transcurso de nuestra investigación existieron

diverso[***]s obstáculos que debimos superar, y por ello no podemos dejar de

mencionar a personas que fueron fundamentales en nuestro proceso de investigación.:

A la profesora Mariana Polanco, que sin conocernos demostró ser una docente con

vocación, siempre dispuesta, paciente y por sobre todo humana, entregando no solo

conocimientos profesionales sino también valores y consejos para enriquecernos como

personas. A la carrera, Abarzúa, especialmente a sus docentes a cargo, señora Paola a

nuestro profesor guía y a todos quienes de alguna u otra forma

aportaron a que este proyecto se hiciera realidad. Finalmente a nuestras familias apoyo

fundamental de nuestra formación profesional, quienes a la distancia supieron siempre

transmitirnos su confianza y aliento para que supiéramos mantener nuestro equilibrio

como personas.

-5-

RESUMEN La presente Tesis consta Descriptivo Correlacional, existente entre el

fenómeno de una investigación Bullying y el de carácter escolar,

que tiene por finalidad conocer la relación rendimiento

considerando también las diferencias según el género de los participantes de dicho

fenómeno. La investigación se realizó en colegios y escuelas municipales y no

municipales de la ciudad de Temuco, seleccionando una muestra de 84 alumnos

balanceada entre hombres y mujeres, cuyas edades fluctuaron entre los 8 y 12 años. A

dicha muestra se les aplicó el denominado Test de Bull, creado por Cerezo (1997),

validado y adaptado a la realidad chilena por Felipe Lecannelier (2002). Psicólogo de

la Universidad del Desarrollo. Los resultados obtenidos permiten inferir en términos

generales, que es posible establecer una relación inversa moderadamente significativa

entre el fenómeno Bullying y el rendimiento escolar, lo cual está dado por el nivel de

participación de los alumnos en dicho fenómeno. En este caso se interpreta que el

agresor tendría más bajo rendimiento que una víctima, y ésta ultima más bajo

rendimiento que el observador. Para comprobar esto se utilizó la prueba no

paramétrica Rho de Spearman para correlaciones entre variables independientes. En

cuanto a las diferencias existentes en el fenómeno bullying según el género de los

participantes, no se evidenció un patrón claro en la muestra que permitiera verificar

dichas diferencias, para comprobar esto se utilizó la prueba estadísticas U de Mann -

Whitney.

-6-

INTRODUCCIÓN Generalmente, cuando se habla de situaciones violentas en los

contextos escolares se han entendido hechos tales como los robos, peleas o destrozos

sobre el material y las instalaciones de los centros educativos; sin embargo, las

situaciones violentas abarcan otros hechos que no siempre se hacen explícitos, tales

como las agresiones verbales, las amenazas, apodos, entre otras. (Fernández, 1996). Al

hablar de situaciones violentas podemos referirnos a diversas realidades que se dan en

algunas instituciones educativas, como son las peleas de estudiantes en los recreos, las

pandillas que acosan a ciertos alumnos, más aún, existen otras situaciones de conflicto

como las amenazas, apodos, las agresiones verbales y burlas. Este fenómeno conocido

en la interacción escolar se conoce con el nombre de bullying. El bullying es un término

Inglés que quiere decir “violencia entre pares por abuso de poder”, el término bullying

en Chile es aún poco conocido y por tanto existen pocos estudios que aluden a este

fenómeno, el cual ha sido reconocido y estudiado principalmente en regiones de

América del norte y Europa. El estudio de las dinámicas violentas entre iguales surge al

Norte de Europa con una serie de trabajos desarrollados por el psicólogo, Dan Olweus

(1993). En países como Suecia desde principios de los años setenta se llevan a cabo

investigaciones nacionales sobre estudiantes de enseñanza media referidas al consumo

de sustancias y a situaciones de agresión. Igualmente en Estados Unidos e Inglaterra

avanzan las investigaciones sobre las conductas agresivas en los ámbitos escolares

como por ejemplo, con la investigación Nacional para los Delitos de Victimización, en

Estados Unidos. En otros países europeos surgen investigaciones no siempre

específicas de bullying y no siempre de ámbito educativo. En España no hubo estudios

estatales hasta la publicación o aparición en el del Defensor del Pueblo (1999) y el

problema había sido tratado hasta entonces en investigaciones locales (Viera,

Fernández y -7-

Quevedo 1989, Cerezo, 1992 y Ortega, 1994 y 1997; Avilés, 2002) o autonómicas

(Ortega, 1998). De igual manera las administraciones públicas de los diferentes países

se han preocupado de la violencia en general y del bullying en particular, con diferente

grado y en la actualidad presentan un nivel de desarrollo de programas de prevención e

intervención, desigual. A pesar de que en Chile el bullying no ha sido estudiado como

tal, este tema también ha preocupado a la educación y por ende al profesorado en

general. La educación debe enfrentar esta situación ya que tiene como misión trabajar

con los niños y asumir el compromiso con nuevas generaciones y también, porque

cuenta con condiciones favorables para ello. De hecho la escuela es el lugar donde los

educandos invierten más tiempo y donde hay mayor cantidad de posibilidades de

interacción, tanto con pares como con el profesorado y personal administrativo

(Cerezo, 1997). Siendo esta institución uno de los agentes socializadores de mayor

importancia en la formación integral del alumno. Cerezo, (1997) señala que “si la

institución educativa no se preocupa de esta problemática, para muchos alumnos lo

“escolar” tendrá poco sentido frente a otros factores de desintegración y daño”,

asociadas al bullying como las peleas, amenazas e insultos que inhiben cualquier

posibilidad de desarrollo personal y el logro de aprendizajes. Por lo tanto, para la

escuela, hacerse cargo de este tema es casi un reto de supervivencia para que una parte

de la población escolar tenga una educación con sentido, integral, completa, sana

psicológicamente y socialmente integrada. Ciertamente los conflictos que surgen entre

pares en el colegio tienen una repercusión en la vida académica de los estudiantes

tanto para el bullie (victimarios), víctima como observadores. concretos, existen

investigaciones Las consecuencias académicas del bullying es un tema que aún no

presenta resultados que plantean que el rendimiento escolar se vería desfavorecido

tanto en victimarios como en víctimas, -8-

otras investigaciones, plantean que sólo se ha visto desfavorecido en víctimas como es

el caso del estudio realizado por Nansel y cols. (2001). Por esto, esta investigación

apunta a reconocer cual es la distribución que tiene cada uno de los participantes ya

sea observador, víctima o agresor en las distintas escuelas y colegios, además poder

establecer la relación existente entre los participantes del fenómeno y su rendimiento

escolar, determinar como repercute el fenómeno bullying en el género de los alumnos.

De acuerdo a lo anteriormente expuesto nos formulamos la siguiente pregunta de

investigación: ¿Qué relación existe entre el fenómeno Bullying tanto en víctimas,

agresores como en observadores y el rendimiento escolar en alumnos cuyas edades

fluctúan entre los 8 y 12 años de escuelas y colegios de la IX región?. A partir de esta

tesis pretendemos dar a conocer el fenómeno bullying en el contexto escolar, lo cual

será un aporte al escaso conocimiento que este fenómeno tiene en Chile y más

específicamente en nuestra región. Debido a esto, la importancia de investigar esta

relación dado el significado que tiene para la labor de los educadores diferenciales que

trabajan con alumnos con necesidades educativas especiales (NEE), y que en más de

alguna ocasión se ven enfrentados a este tipo de el ambiente escolar se ve

desfavorecido por entre alumnos, lo que provoca un bajo el aprendizaje de éstos,

desfavoreciendo circunstancias, en que rendimiento Bullying. Es trascendental,

comenzar por sensibilizar al contexto educativo ya sea, futuros educadores, directivos y

profesionales sobre el fenómeno bullying, y sus implicancias en los alumnos, a través,

de capacitaciones que den a conocer el fenómeno, adoptando las estrategias necesarias

para poder enfrentarlo. escolar,

agresión física y verbal,

aumentando la presencia de NEE en los participantes del fenómeno

-9-

A continuación se realizará un análisis de los aportes teóricos que sustentan la presente

investigación, para esto se abordará los conceptos de bullying y de rendimiento escolar.

II.- ANTECEDENTES TEÒRICOS 2.1 Bullying: Conceptualizaremos el bullying, como

una forma de conducta agresiva, intencionada y perjudicial, cuyos protagonistas son

niños o Besag, 1989; jóvenes escolares (Olweus, 1973; Lowenstein, 1974;

Cerezo, 1991). Debemos considerar que esta forma de conducta agresiva no se

manifiesta en un episodio aislado o esporádico, sino persistente y que se mantiene en

el tiempo, el cual inclusive puede llegar a durar años. Se plantea además que la

mayoría de los agresores o bullies actúan movidos por un abuso de poder y un deseo de

intimidar y dominar a otro compañero al que consideran su víctima habitual. (Cerezo,

2001) Respecto a la definición de bullying con mayor aceptación que se utiliza es la

propuesta por Olweus (2000): El bullying o maltrato entre iguales por abuso de poder,

se define como: “una conducta de persecución física y/o psicológica que realiza un

alumno o alumna contra otro, al que elige como víctima de repetidos ataques. Esta

acción, negativa e intencionada, sitúa a las víctimas en posiciones de las que

difícilmente pueden salir por sus propios medios. La continuidad de estas relaciones

provoca en las víctimas efectos claramente negativos: descenso en su autoestima,

estados de ansiedad e incluso cuadros depresivos, lo que dificulta su integración en el

medio escolar y el desarrollo normal de los aprendizajes” (Pág. 35) Los estudios

realizados en los últimos años sobre la violencia escolar Olweus (1998), Lecannelier

(2002), Cerezo (1992) reflejan que dicha violencia: 1) suele incluir conductas de

diversa naturaleza (burlas, amenazas, intimidaciones, agresiones físicas, aislamiento

sistemático, - 10 -

insultos); 2) tiende a originar problemas que se repiten y prolongan durante cierto

tiempo; 3) suele estar provocada por un alumno (el agresor), apoyado generalmente en

un grupo, contra una víctima que se encuentra indefensa, que no puede por sí misma

salir de esta situación; 4) se mantiene debido a la ignorancia o pasividad de las

personas que rodean a los agresores y a las víctimas sin intervenir directamente. De

acuerdo a estas investigaciones el bullying no se limitaría al ejercicio de la violencia

entre pares, sino que puede incluir situaciones y síntomas como por ejemplo, el de un

niño que rehúsa ir al colegio sin motivo aparente. Finge todo tipo de dolencias que

justifiquen ante sus padres la inasistencia, antes que declarar que está siendo víctima

de un bullie o grupo de compañeros que le hace la vida imposible. Algunos niños

víctimas del Bullying son objeto de chantajes económicos por parte de un grupo de

compañeros y son obligados a actuar así, complaciendo las amenazas de los bullies, de

lo contrario podrían pasar de una agresión verbal a una física (golpes, empujones,

peleas). Cuando hablamos de bullying también nos referimos a las situaciones que no

son tan evidentes para el educador o personal administrativo de una institución

escolar, como: hacer el vacío y aislar a un/a compañero/a de forma rotunda y severa.

Igualmente se consideran las conductas reiteradas de insultos, agresiones físicas

recurrentes, humillaciones públicas, tareas forzadas, rechazos explícitos a que son

sometidos algunos de los escolares por parte de alguno/s de sus compañeros y de los

que no pueden defenderse por sus propios medios. 2.1.1 Diferenciación de conceptos

Antes de continuar, nos parece de gran importancia aclarar determinados conceptos

relacionados con el tema del bullying. Las definiciones no están consensuadas siendo

este uno de los aspectos que dificultan la unicidad de criterios desde el inicio. Aún así y

como aspecto

- 11 -

necesario para conocer el problema, recurrimos a ciertos autores que los han estudiado

y analizado. Violencia: En primer lugar, la violencia se define como algo

evitable que obstaculiza la autorrealización humana explicando que las personas

sufran realizaciones afectivas, somáticas y mentales, por debajo de sus realizaciones

potenciales. Así mismo, se considera como aquella situación o situaciones en que dos o

más individuos se encuentran en una confrontación en la cual una o más de una de las

personas afectadas sale perjudicada, siendo agredida física o psicológicamente. (Lleó,

2000) Conflicto: Este concepto aparece generalmente asociado a una valoración

negativa, debido a que se confunde conflicto con violencia. Un conflicto puede

resolverse también de forma no-violenta. Mientras que la violencia no es innata en los

seres humanos sino que es un aprendizaje, el conflicto sí es consustancial a la vida

humana, algo natural y por tanto inevitable. De esta manera, más que eliminar el

conflicto, de lo que se trata es de saber regularlo creativa y constructivamente de forma

noviolenta, ya que es una energía y una oportunidad para el cambio ( Lleó, 2000)

Agresividad: Término abordado por distintas teorías psicológicas, la mayoría de éstas

no han logrado una definición consensuada, en términos generales la agresión se

caracteriza por el fin de lesionar a otro organismo o al propio, pero es necesario añadir

a lo anterior la intención de producir daño, destruir, contrariar o humillar. Pero no

podemos dejar de hacer referencia a la diferencia entre agresividad y agresión, el

término agresión debería utilizarse para designar un acto en sí, un acto palpable y

efectivo. La agresividad, sin embargo, es el término empleado para designar la

tendencia o disposición inicial que dio lugar a la posterior agresión.

- 12 -

2.2 Características del Bullying Hay una serie de aspectos que caracterizan el Bullying y

que se han venido señalando a lo largo de las investigaciones (Avilés, 2002) Las cuales

serán expuestas a continuación: A.-Debe existir una víctima (indefensa) atacada por un

bullies o grupo de agresores. B.- Debe existir una desigualdad de poder-“desequilibrio

de fuerzas” entre el más fuerte y el más débil. No hay equilibrio en cuanto a

posibilidades de defensa, ni equilibrio físico, social o psicológico. Es una situación

desigual y de indefensión por parte de la víctima. C.- La acción agresiva tiene que ser

repetida. Tiene que suceder durante un período largo de tiempo y de forma recurrente.

Olweus (1998) indica “de forma repetida en el tiempo”. La agresión supone un dolor no

sólo en el momento del ataque, sino de forma sostenida, ya que crea la expectativa en

la víctima de poder, es decir, ser blanco de futuros ataques. El objetivo de la

intimidación suele ser en un solo alumno, aunque también pueden ser varios pero este

caso se da con mucha menos frecuencia. La intimidación se puede ejercer en solitario o

en grupo, pero se intimida a sujetos concretos, nunca se intimida a un grupo. 2.3 Tipos

de Bullying: El bullying puede tomar varias formas: maltrato físico, como las diversas

formas de agresión, ataques a la propiedad, abusos sexuales, intimidaciones y

vejaciones, maltrato verbal, insultos, hacer comentarios peleas, contestar con racistas,

maltrato social, especialmente

manifiesto en la propagación de rumores descalificadores y humillantes que pretenden

la exclusión y aislamiento del grupo. Según Gunter (1998), estos tipos de maltrato

presentan un porcentaje diferencial por su ocurrencia entre las cuales esta el abuso

verbal y acoso, comentarios sobre apariencia física, agresión social, - 13 -

agresión física y daño real o amenaza contra sus pertenecías señaladas de manera

descendentes respectivamente. (Ver anexo, gráfico A) Según Avilés (2002), los

principales tipos de maltrato que podemos considerar se suelen clasificar en: A.-

Físico: Como empujones, patadas, puñetazos, agresiones con objetos. Este tipo de

maltrato se da con más frecuencia en la escuela primaria (primero a quinto año básico)

que en la secundaria (enseñanza media). B.- Verbal: Diversos autores reconocen esta

forma como la más habitual en sus investigaciones. Suelen tomar cuerpo en insultos y

peleas principalmente. También son frecuentes los menosprecios en público o el estar

resaltando y haciendo patente de forma constante un defecto físico o de movimiento.

C.-Psicológico: Son acciones encaminadas a disminuir la autoestima del individuo y

fomentar su sensación de inseguridad y temor. El componente psicológico está en

todas las formas de maltrato. D.- Social: Pretenden ubicar aisladamente a la víctima

respecto del grupo y hacer partícipes de esta acción, en ocasiones a otros individuos.

Estas acciones se consideran bullying indirecto. 2.4 Descripción de los sujetos: Los

perfiles psicosociales de los participantes del fenómeno bullying, se definen a partir de

las investigaciones realizadas por Dake, Price, Telljohann (2002). Estos perfiles se

dividen en bullies (agresor), víctimas y espectadores:

- 14 -

Bullies (victimario): En diferentes estudios se señala como principal agresor a los

varones (Olweus, 1998; Ortega, 1994). Otros estudios señalan a las mujeres, como

protagonistas de estos actos ya que utilizarían más elementos psicológicos en sus

intimidaciones de forma sutil y poco evidente. Olweus (1998) señala al agresor/a con

temperamento agresivo e impulsivo y con deficiencias en las habilidades sociales para

comunicar y negociar sus deseos. Le atribuye falta de empatía al sentir de la víctima y

falta de sentimiento de culpabilidad, evidenciándose una falta de control de su ira,

interpretando sus relaciones con los otros como fuente de conflicto y agresión hacia su

propia persona. En este sentido son niños o jóvenes que están en cursos en donde son

los mayores por haber repetido. Para Cerezo, (1997), su integración escolar, es mucho

menor. Olweus (1998) reconoce dos perfiles de agresor/a: el/la activo/a que agrede

personalmente, estableciendo relaciones directas con su víctima, y el/la social-

indirecto/a que logra dirigir, a veces en la sombra, el comportamiento de sus

seguidores a los que induce a actos de violencia y persecución de inocentes. Además de

estos prototipos se identifica a otro grupo de personas que participa pero no actúa en la

agresión, los cuales se denominan agresores pasivos (seguidores o secuaces del

agresor/a). Víctimas: En cuanto a la víctima Mooij (1997) señala que rasgos frecuentes

en ésta son que suelen ser sujetos fácilmente reconocidos como víctimas y ser menos

apreciados. El papel de víctima se comparte igualmente entre ambos sexos aunque

muchas investigaciones dicen que hay más varones implicados (Defensor del Pueblo,

1999), exceptuando las investigaciones realizadas - 15 -

en Japón en las que las intimidaciones se dirigen mayoritariamente al sexo femenino

(Mombuso, 1994) o hay más mujeres entre las víctimas (Taki, 1992). Sin embargo,

según Olweus, 1993) la agresividad intimidatoria entre mujeres se ha estudiado muy

poco. Para Olweus (1993), hay ciertos signos visibles que el agresor/a elegiría para

atacar a las víctimas y que separarían a las víctimas de otros estudiantes. Serían rasgos

como los lentes, el color de la piel o el pelo y las dificultades en el habla, por ejemplo.

Sin embargo, considera que los rasgos externos no pueden ser consideradas como

causa directa de la agresión ni del estatus de la víctima. El/la agresor/a una vez elegida

la víctima identificaría esos rasgos diferenciadores. Existen dos prototipos de víctimas:

la activa o provocativa, que suele exhibir sus propios rasgos característicos,

combinando un modelo de ansiedad y de reacción agresiva, la cual es utilizada por el

agresor/a para excusar su propia conducta. La víctima provocativa suele actuar como

agresor/a mostrándose violenta y desafiante. Suelen ser alumnos/as que tienen

problemas de concentración y tienden a comportarse de forma tensionada. A veces

suelen ser tildados/as de hiperactivos/as, y lo más habitual es que provoquen

reacciones negativas en gran parte de sus compañeros/as. La víctima pasiva es la más

común, son sujetos inseguros, que se muestran poco y que además sufren

calladamente el ataque del agresor/a. Su comportamiento para el agresor/a, es un

signo de su inseguridad y desprecio al no responder al ataque y al insulto. Es posible

ver que la víctima posee una mayor actitud positiva hacia sus profesores que los

agresores/as (Olweus, 1998). Según el informe del Defensor del Pueblo (1999), tanto