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Dr. JOSE RIZAL

El Consejo de los Dioses

Con el recuerdo del pasado entro en el porvenir.

ALEGORÍA ARREGLADA EN FORMA TEATRAL

POR

Lope Blás Hucapte

Imprenta y taller de encuadernación

DEL

"DIA FILIPINO"

Calle de Sacristía núm. 954, Santa Cruz,Manila, I.F.

1915

.

El Consejo de los Dioses

Juicio crítico

En el Certámen literario para conmemorar el CCLXIVaniversario del inmortal Cervantes que celebró el LiceoArtístico Literario de Manila el 23 de abril de 1880, seconcedió como premio á la mejor de las composicionesen prosa, una sortija con un camafeo que lleva el busto deCervantes.

Al referirse al resultado obtenido en el certámen abiertopara este aniversario y después de señalar que sehabían presentado 14 pliegos, de los cuales fueronrechazados todos menos los que llevaban los números 1 y 12,dice el Jurado: «Leídos ambos trabajos, los quesuscriben no han vacilado en la adjudicación del premio,atendida la superioridad de la alegoría marcada con elnúmero 12», y después de hacer un estracto deltrabajo el Consejo de los dioses, cuyo lema era Con elrecuerdo del pasado entro en el porvenir, se expresaasí: «Como se vé, la idea y el argumento de laobrita son de gran originalidad, á lo que debeañadirse la circunstancia de brillar en toda ella un estilocorrecto hasta lo sumo, una admirable riqueza de detalles,delicadeza de pensamientos y figuras y, por fin, un sabor tanhelénico que figura el lector encontrarse saboreandoalgún delicioso pasage de Homero, que con tanta frecuencianos describe en sus obras las Olímpicassesiones.—Tantas y tan preciadas cualidades han pesado en elánimo de los que suscriben para, sin discusión, nivacilación siquiera, preferir este trabajo al marcado con elnúmero 1.[1]»

Dr. JOSE RIZAL

El Consejo de los Dioses

Con el recuerdo del pasado entro en el porvenir.

ALEGORÍA ARREGLADA EN FORMA TEATRAL

POR

Lope Blás Hucapte

Imprenta y taller de encuadernación

DEL

"DIA FILIPINO"

Calle de Sacristía núm. 954, Santa Cruz,Manila. I.F.

1915

.

El Consejo de los Dioses

(ALEGORÍA)

ACTO UNICO

REUNIÓN DE LOS DIOSES EN EL OLIMPO.

JÚPITER sentado en el trono de oro y piedras preciosas yllevando en la mano el cetro de ciprés, tiene á suspiés al águila, cuyo plumaje de acero refleja mildiversos colores: los rayos, sus terribles armas yacen en el suelo.A su derecha está su esposa, la celosa JUNO, con refulgentediadema, y el vanidoso pavo real. A su izquierda la sábiaPALAS (MINERVA), hija y consejera,

adornada

de

su

casco

y

terribleégida,

ciñendo

el

verde

olivo

y

sosteniendogallardamente su pesada lanza. Formando severo contrasteestá SATURNO, acurrucado y mirando desde léjos tanhermoso grupo. En gracioso desórden hállanse lahermosa VENUS, recostada en un lecho de rosas, coronada de olorosomirto, y acariciando al AMOR; el divino APOLO, que pulsablandamente su lira de oro y nacar y jugando con las ocho MUSAS[2], mientras que MARTE,BELONA, ALCIDES y MOMO cierran aquel círculo escogido.Detrás de JÚPITER y de JUNO se hallan HEBE yGANÍMEDES.

Hacia el lado derecho de JÚPITER

se halla la JUSTICIA, sentada

en su trono, teniendo en las

manos sus atributos.

ESCENA PRIMERA

Los DIOSES y las DIOSAS y las ocho MUSAS mencionados. Llegan lamusa TERPSÍCORE[3]primeramente, y después las NINFAS, las NÁYADES y lasONDINAS bailando y esparciendo flores al son de las liras de APOLOy de ERATO y de la flauta de EUTERPE.

Después de la danzatodos se colocan á ambos lados del escenario.

ESCENA SEGUNDA

( Dichos y MERCURIO.)

(Llega MERCURIO y quitándose de la cabeza el gorro frigiohabla:) MERCURIO.

He cumplido ya tus mandatos, soberano Padre; NEPTUNO y su corteno pueden venir, pues temen perder el imperio de los mares,á causa del actual arrojo de los hombres; VULCANO

aúnno ha terminado los rayos que le encargaste para armar al Olimpo ylos está concluyendo; en cuanto á Pluton ...

JÚPITER.

( Interrumpiendo a MERCURIO.)

¡Basta! Tampoco los necesito. HEBE, y tú,GANÍMEDES, repartid el néctar para que beban losinmortales.

(Mientras HEBE y GANÍMEDES llenan su cometido, lleganBACO y SILENO, éste á pié y aquélmontado en una burra con el tirso en la mano y verdespámpanos en las sienes, cantando:)

«El que vivirdesea

Y divertirse,

Abandone á Minerva:

Mis viñas cuide...»

MINERVA.

( En alta voz.)

¡Silencio! ¿No ves que el poderoso JÚPITERha de hablar?

SILENO.

¿Y qué? ¿Se ha enfadado el vencedor de losTitanes? Los Dioses toman el néctar: por consiguiente, puedecualquiera expresar su alegría de la manera como le plazca;pero ya veo que mi discípulo te ha ofendido y tomas porpretexto ...

MOMO.

( Con voz socarrona.)

Defiéndele, SILENO, porque no digan que tusdiscípulos son unos impertinentes.

MINERVA.

( Trata de replicar, pero JÚPITER la contiene con ungesto. Entonces manifiesta MINERVA su desprecio con una sonrisa tandesdeñosa que altera la delicada severidad de sus hermososlabios.)

(Después de tomar todos los Dioses, de la inmortalbebida, comienza á hablar.) JÚPITER.

Hubo un tiempo, excelsos dioses, en que los soberbios hijos dela tierra pretendieron escalar el Olimpo y arrebatarme el imperio,acumulando montes sobre montes, y lo hubieran conseguido, sin dudaalguna, si vuestros brazos y mis terribles rayos no los hubieranprecipitado al Tártaro, sepultando á los otros en lasentrañas de la ardiente Etna. Tan fausto acontecimientodeseo celebrar con la pompa de los inmortales, hoy que la Tierra,siguiendo su eterna carrera, ha vuelto á ocupar el mismopunto en su órbita, donde giraba entonces. Así, queyo, el Soberano de los dioses, quiero que comience la fiesta con uncertamen literario. Tengo una soberbia trompa guerrera, una lira yuna corona de laurel esmeradamente fabricadas: la trompa es de unmetal, que solo VULCANO conoce, más precioso que el oro y laplata; la lira, como la de APOLO, es de oro y nacar, labradatambién por el mismo VULCANO, pero sus cuerdas, obra de lasMusas, no conocen rivales, y la corona, tejida por las Gracias, delmejor laurel que crece en mis jardines inmortales, brillamás que todas las de los reyes de la Tierra. Las tres valenigualmente, y el que haya cultivado mejor las letras y lasvirtudes, ese será el dueño de tan magníficasalhajas.

Presentadme, pues, vosotros el mortal que juzguéisdigno de merecerlas.

JUNO.

( Se levanta en actitud arogante y altiva.)

JÚPITER, permíteme que hable la primera, como tuesposa y madre de los dioses más poderosos.

Ninguno mejorque yo podrá presentarte el mortal más perfecto queel divino HOMERO. Y á la verdad, ¿quiénosará disputarle la supremacía, así comoninguna obra puede competir con su Iliada, valiente yatrevida, y su reflexiva y prudente Odisea?¿Quién, como él, ha cantado tu grandeza y lade los demás dioses, tan magníficamente como si noshubiera sorprendido en el Olimpo mismo y asistido á nuestrasasambleas? ¿Quién contribuyó másá que el odoro incienso de la Arabia se quemaseabundantemente ante nuestras imágenes y se nos ofreciesenpingües hecatombes, cuyo sabroso humo, subiendo en caprichososespirales, nos era tan grato que aplacaba nuestras iras?¿Quién, como él, refirió las batallasmás sublimes en más hermosos versos? Élcantó á la divinidad, al saber, á lavírtud, el valor, al heroísmo y á ladesgracia, recorriendo todos los tonos de su lira. Sea él elpremiado; pues creo, como cree el Olimpo entero, que ninguno se hahecho más acreedor á nuestras simpatías.

VENUS.

Perdona, hermana y esposa del grandioso JOVE, si no soy de turespetable opinión. Y tú, JÚPITER, visible tansólo para los inmortales, sé propicio á missúplicas. Ruégote no permitas que al cantor de mihijo ENEAS le venza HOMERO. Acuérdate de la lira deVIRGILIO, que cantó nuestras glorias y moduló lasquejas del amor desgraciado; sus dulcísimos ymelancólicos versos conmueven el alma: élalabó la piedad, encarnada en el hijo de ANCHISES: suscombates no son menos bellos que los que se efectuaron á lospies de los muros troyanos; ENEAS es más grande y piadosoque el iracundo AQUILES: en fin, en mi sentir, VIRGILIO es muysuperior al poeta de Chío. ¿No es verdad queél llena todas las cualidades que tu sagrada mente haconcebido?

(Dicho esto se acomoda graciosamente en su lecho, cual lagraciosa ONDINA que, medio reclinada en blanca espuma de las azulesolas, forma la joya más preciosa de un hermoso ypoético lago.)

JUNO.

( Airada.)

¡Cómo! ¡Cómo el poeta romano ha de serpreferido al griego! ¿Virgilio, imitador tan sólo, hade ser mejor que Homero? ¿De cuándo acá lacopia ha sido mejor que el original? ¡Ah, hermosa VENUS!( En tono desdenoso). Veo que estás equivocada, y nolo extraño; porque no tratándose de amores noestás en tu juicio; además, el corazón y laspasiones jamás supieron descurrir. Deja el asunto; te losuplico por tus innumerables queridos ...

VENUS.

(Interrumpiendo ruborizada.)

¡Oh, bellísima JUNO, tan celosa como vengativa!Á pesar de tu buena memoria, que siempre se acuerda de lamanzana de oro que injustamente fué negada á turenombrada y nunca bien ponderada hermosura, miro con disgusto quete olvides de lo groseras que nos ha hecho tu favorito HOMERO.Empero, si por tu parte le encuentras razonable y verídico,sea esto en buen hora, y te felicito por ello; pero por lo queá mi me toca, los dioses del Olimpo digan ...

MOMO.

( Iinterrumpiendo a Venus.)

¡Si! Que digan que tú alabas á VIRGILIO,porque él se ha portado bien contigo; que JUNO

defiendeá HOMERO, pues él es el cantor de las venganzas; queos hacéis mútuas caricias y atentos cumplidos. Pero,tú, JÚPITER, ¿por qué no intervienes enlas disputas y te estás allí, como el ignorante, queoye embobado las trilogías en las fiestasolímpicas?

JUNO.

( En alta voz.)

¡Esposo! ¿Por qué permites que nos insulteasí este mónstruo deforme y feo? Échale delOlimpo, pues su aliento infesta. Además ...

MOMO.

¡Gloria á JUNO, que nunca insulta, pues sólome llama feo y deforme! ( Los dioses se rien.) JUNO.

(Palidece, su frente se arruga, y lanza una fulminante miradaá todos, especialmente á MOMO.)

¡Calle el dios de la burla! ¡Por la laguna Stygia!... Pero dejemos eso, y hable MINERVA, cuya opinión ha sidosiempre la mía desde lejanos tiempos.

MOMO.

¡Sí! Otra como tú ilustres mequetrefes, queos halláis allá donde no debéis estar.

MINERVA.

( Aparenta no oirle. Levanta su casco, descubre su severa ytersa frente, mansión de la inteligencia, y con vozargentina y clara, exclama. ) Te ruego me oigas, poderoso hijo de SATURNO, que conmueves elOlimpo al fruncir tu ceño terrible, y vosotros, prudentes yvenerandos dioses que presidís y gobernáis álos hombres, no toméis á mal mis palabras, siempresometidas á la voluntad del donante. Si por acaso misrazones carecen á vuestros ojos de peso, dignáosrebatirlas y pesarlas en la balanza de la justicia. Hay en laantigua HESPERIA, más allá de los Pirineos, un hombrecuya fama ha atravesado ya el espacio que separa al mundo de losmortales del Olimpo, ligera cual rápida centella. Deignorado y oscuro que era, pasó á ser juguete de laenvidia y ruines pasiones, abrumado por la desgracia, tristedestino de los grandes genios. No parece otra cosa sino que elmundo, extrayendo del TÁRTARO todos los padecimientos ytorturas, los ha acumulado sobre su infeliz persona. Másá pesar de tantos sufrimientos é injusticias no haquerido devolver á sus semejantes todo el dolor que de ellosrecibiera, sino por piadoso y demasiado grande para vengarse,trató de corregirles y educarles, dando á luz su obrainmortal, el DON QUIJOTE. Hablo, pues, de CERVANTES, de ese hijo dela ESPAÑA, que más tarde será su orgullo, yque ahora perece en la más espantosa miseria. EL QUIJOTE, suparto grandioso, es el látigo que castiga la risa; es elnéctar que encierra las virtudes de la amarga medicina; esla mano halagüeña que guía enérgicaá las pasiones humanas. Si me preguntáis por losobstáculos que superó, servíos escucharme unmomento, y lo sabréis. Hallábase el mundo invadidopor una especie de locura, tanto más triste yfrenética cuanto más extendida estaba por lasimbéciles plumas de imaginaciones calenturientas,cundía por todas partes el mal gusto y gastábaseinútilmente en lecturas perniciosas, cuando héaquí que aparece esa luz brillante que disipa las tinieblasde la inteligencia; y cual suelen las tímidas aves huir aldivisar al cazador ó al oir el silbido de la flecha,así desaparecieron los errores, el mal gusto y las absurdascreencias, sepultándose en la noche del olvido. Y si bien esverdad que el cantor de Ilión, en sus sonoros versos,abrió el primero el templo de las musas, y celebró elheroísmo de los hombres y la sabiduría de losinmortales; que el cisne de Mantua consalzó la piedad delque libró á los dioses del incendio de su patria yrenunció á las delicias de VENUS, por seguir tuvoluntad; tú, el más grande de los dioses todos, yque los más delicados sentimientos brotaron de su lira, y sumelancólico estro transporta á la mente áotras regiones; también no es menos cierto que ni uno niotro mejoró las costumbres de su siglo, cual hizo CERVANTES.A su aparición, la Verdad volvió á ocupar suasiento, anunciando una nueva Era al mundo, entonces corrompido. Sime preguntáis por sus bellezas, á pesar de conocerlasyo, os envío á APOLO, único juez en estepunto, y preguntadle si el autor del QUIJOTE ha quemado incienso ensus inmortales aras.

APOLO.

Con el placer con que acojes en serena noche las quejas deFILOMENA, así serán gratas para tí misrazones, padre mío. Las nueve Hermanas y yo leímos enlos jardines del Parnaso ese libro de que habla la sabia MINERVA.Su estilo festivo y su acento agradable suenan á mis oidoscual la sonora fuente que brota en la entrada de mi grutaumbría. (Os ruego no me tachéis de apasionado porqueCERVANTES me haya dedicado muchas de sus bellas páginas.) Sien la extremada pobreza, engendradora del hambre, la miseria y lasdesgracias, que al infeliz de contínuo acosan, un humildehijo mío ha sabido elevar hasta mi sus cantos y armonizarsus acentos, al ofrecerme un tributo mucho más bello yprecioso que mi carro reluciente é indómitoscaballos; si en la hedionda mazmorra, funesto encierro para mi almaque á volar aspira, su bien cortada pluma supo verterraudales de deslumbradora poesía, mucho másagradables y ricas que las linfas del dorado Pactolo, ¿porqué le hemos de negar la superioridad y no darle la victoriacuál á ingenio el más grande que los mundosvieron? Su QUIJOTE es el libro predilecto de las MUSAS, y mientrasfestivo consuela á tristes y melancólicos, éilustra al ignorante, es al mismo tiempo una historia, la historiamás fiel de las costumbres españolas. Opino, pues,con la sabia PALAS, y me perdonen los otros dioses que de miparecer no participan.

JUNO.

Si su mayor mérito consiste en haber soportado tantasdesgracias, pues en lo demás á ninguno aventaja, nies que no sale vencido, diré también que HOMERO,ciego y miserable, imploró en un tiempo la caridadpública (lo que nunca ha hecho CERVANTES), recorriendopueblos y ciudades con su lira, única amiga, y viviendo enla más completa miseria. Esto bien lo recuerdas, ingratoAPOLO.

VENUS.

¿Y qué? ¿Y VIRGILIO no ha sidotambién pobre? ¿No estuvo mucho tiempomanteniéndose con un pan solo, regalo de César? Lamelancolía que se aspira en sus obras, ¿no dice lobastante cuánto debió haber sufrido su corazónsensible y delicado? ¿Habrá padecido menos que elbrillante HOMERO y el festivo CERVANTES?

MINERVA.

Sin duda, todo esto es cierto; pero vosotros no debéisignorar que CERVANTES fué herido y cautivo por muchos en elinhospitalario suelo del África, donde apuró hastalas heces el cáliz de la amargura, viviendo con la continuaamenaza de la muerte.

(JÚPITER hace demostraciones de estar conforme conMINERVA.) MARTE.

( Se levanta y habla con voz atronadora éiracunda.)

¡No, por mi lanza! ¡No! ¡Jamás!Mientras una gota de sangre inmortal aliente en mis venas,CERVANTES no triunfará. ¿Cómo permitir que ellibro que echa al suelo mi gloria y ridiculiza mis hazañasse alce victorioso? JÚPITER; yo te ayudé en otrotiempo: atiende, pues, ahora á mis razones.

JUNO.

( Exaltada.)

¿Oyes, justiciero JOVE, las razones del valeroso MARTE,tan sensato como esforzado? La luz y la verdad campean en suspalabras. ¿Cómo, pues, dejaremos que el hombre, cuyagloria el tiempo respetó (y que lo diga SATURNO), se veapospuesto á ese advenedizo y manco, sarcasmo de lasociedad?

MARTE.

Y si tú, padre de los dioses y de los hombres, dudas dela fuerza de mis razonamientos, pregunta á esos otros, sihay algo que se atreve a sostener los suyos con su brazo.

(Se adelanta arrogante al medio, desafiando á todos consu mirada y blandiendo su acero.) MINERVA.

( Con rostro altanero y mirada reluciente, dá un paso yexclama con voz tranquila:) Temerario MARTE; que te olvidas de los campos troyanos do fuisteherido por un simple mortal: si tus razones se fundan en tu espada,las mías no temerán combatirte en tu terreno. Peropara que no se me tache de imprudente, quiero demostrarte que teequivocas mucho. CERVANTES siguió tus banderas, y tesirvió heróicamente en las aguas de Lepanto, donde suvida perdiera, si el DESTINO no le dedicase a un fin másgrande. Si tiró la espada para coger la pluma, fuépor la voluntad de los inmortales, y no por despreciarte, como talvez te lo has imaginado en tu loco desvarío. ( Y masblandamente añade:) No seas, pues, ingrato, tú,cuyo magnánimo corazón es inaccesible al rencor yodiosas pasiones. Puso en ridículo la caballería;porque no era ya conveniente á su siglo; además, noson esas las luchas que a tí te honran, sino las batallascampales; tú lo sabes bien. Estas son mis razones, y si note convencen, acepto tu reto.

(Dijo, y cual suele caliginosa nube, cargada de rayos, acercarseá otra en medio del Océano cuando el cielo seencapota, así MINERVA camina lentamente, embrazando suformidable escudo y enristrando la lanza, mensajera terrible de ladestrucción. Tranquila es su mirada, pero aterradora: su voztiene un sonido que infunde pavor.) BELONA.

( Se pone al lado del iracundo Marte, dispuesto áayudarle.) APOLO.

( Al ver la actitud de BELONA, suelta la lira, coge el arco,arranca de la dorada aljaba una flecha, y colocándose allado de MINERVA, tiende el arco, dispuesto ádisparar) (El Olimpo, próximo á desplomarse, se estremece,la luz del día se obscurece, y los dioses tiemblan).

JÚPITER.

( Enojado blande un rayo y grita):

¡Á vuestros asientos, MINERVA, APOLO: y vosotros,MARTE y BELONA! ¡No irritéis mi cóleraceleste!

(Cual suelen las carniceras y terribles fieras, encerradas enjaula de hierro, obedecer sumisas á la voz del esforzadodomador, así aquellos dioses ocupan respectivamente suspuestos, amedrentados por la amenaza del hijo de CIBELES, quien, alver su obediencia, más blandamente añade):

Yo terminaré la contienda: la Justicia pesará loslibros con su recta imparcialidad, y lo que ella diga, seseguirá en el mundo, mientras que vosotros acataréissu inmutable fallo.

JUSTICIA.

(Desciende de su asiento, se coloca en medio del concurso,sosteniendo su siempre imparciat balanza; mientras que MERCURIOcoloca en los platillos la ENEIDA y al QUIJOTE. Después deoscilar por mucho tiempo la aguja marcará al fin el medio,declarando que eran iguales.

VENUS se asombra, pero calla.

MERCURIO quita del platillo la ENEIDA, substituyéndolacon la ILIADA.

Una sonrisa se dibuja en los labios de JUNO, sonrisa que sedisipa rápidamente cuando vé subir y bajar álos dos platillos donde el QUIJOTE y la ILIADA están.

Suspensos están los ánimos: ninguno habla, ningunorespira.

Se vé volar un CÉFIRO que inmediatamente se posaen la rama de un árbol, para aguardar también ladecisión del DESTINO.

Al fin ambos platillos se detienen á una misma altura, yallí permanecen fijos).

JÚPITER.

( Con voz solemne.)

Dioses y diosas: la JUSTICIA los cree iguales; doblad, pues, lafrente, y demos á HOMERO la trompa, á VIRGILIO lalira y á CERVANTES el lauro; mientras que la FAMApublicará por el

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mundo la sentencia del DESTINO, y el cantorAPOLO entonará un himno al nuevo astro, que desde hoybrillará en el cielo de la gloria y ocupará unasiento en el templo de la inmortalidad.

APOLO.

( Pulsa la lira á cuyo sonido se ilumina el Olimpo,entona el himno de gloria que resuena majestuoso en todo elcoliseo.)

"¡Salve, oh, tú, el más grande de loshombres, hijo predilecto de las Musas, foco de intensa luz quealumbrará á los mundos; salve! Loor á tunombre, hermosa lumbrera, en cuyo derredor girarán en lofuturo mil inteligencias, admiradoras de tu gloria! ¡Salve,grandiosa obra de la mano del Potente, orgullo de lasESPAÑAS; flor la más hermosa que ciñe missienes, yo te saludo! ¡Tú eclipsarás lasglorias de la antigüedad; tu nombre escrito en letras de oroen el templo de la Inmortalidad, será ladesesperación de los demás ingenios! ¡Gigantepoderoso, serás invencible!

Colocado como soberbio monumentoen medio de tu siglo, todas las miradas se encontrarán entí.

Tu brazo poderoso vencerá á tus enemigos,cual voraz incendio consume la seca pajilla. ¡Id, inspiradasMUSAS, y cogiendo del oloroso mirto, laurel bello y rosaspurpurinas, tejed en honor de CERVANTES inmortales coronas! PAN, yvosotros, SILENOS, FAUNOS y alegres SÁTIROS, danzad en laalfombra de los umbrosos bosques, en tanto que las NEREIDAS, lasNáyades, las bulliciosas ONDINAS y juguetonas NINFAS,esparciendo mil aromosas flores, embellecerán con sus cantosla soledad de los mares, las lagunas, las cascadas y losríos, y agitarán la clara superficie de las fuentesen sus variados juegos."

(Se ponen á danzar las musas, las ninfas, lasnáyades, etc. y también BACO, MOMO, SILENO

yGANÍMEDES, siendo la principal bailarina la musaTERPSÍCORE. APOLO y ERATO tocan la lira, EUTERPE la flauta,CLÍO, la trompeta y CALÍOPE el clarín.Entretanto los dioses y las diosas se ponen á ambos ladosdel escenario y sus tronos y asientos son transportadostambién á un lado; se toca la marcha filipina. Seabre un segundo telón, se verá aparecer en el fondo,iluminado fantásticamente, un busto de CERVANTES, ácuyo lado izquierdo se halla una estátua de cuerpo entero deRIZAL, coronándolo. Será substituida, entonces, lamarcha nacional filipina con la marcha real española.)

TELÓN.

NOTAS A PIE DE PÁGINA:

[1]

Vide: Revista del Liceo Artístico-Literario deManila de 23 de abril de 1880 p. 41, pudiendo leerseíntegra esta obra de nuestro Héroe, en la p. 43.

[2]

Las Musas eran nueve hermanas hijas de Júpiter yde Mnemosina, diosa de la memoria.

He aquí los nombres delas ocho que aquí se citan: CALIOPE, musa de lapoesía heróica; MELPÓMENE, musa de latrajedia; TALÍA, musa de la comedia; POLIMNIA, musa de laretórica; ERATO, musa de la poesía lírica;EUTERPE, musa del canto y de la música, URANIA, musa de laastronomía, y CLÍO, musa de la historia.

[3]

TERPSÍCORE, musa de la danza y es la última de lasnueve hermanas.