El Cuento del Humano que Nunca Existió por Cristobal Ainoza Rodriguez - muestra HTML

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1

EL CUENTO DEL HUMANO

QUE NUNCA EXISTIÓ

Cristóbal Ainoza

1

La realidad supera siempre 2

la ficción, por lo que solo podemos deducir que vivir es realmente un sueño dentro de otro sueño.

2

3

Erase una vez un ser humano que había nacido en Catalunya, más concretamente en un pueblo con muchos habitantes llamado Hospitalet de Llobregat, ambos pertenecían a una Comunidad Autonómica que a su vez dependían de un vasto país llamado España.

Nació en su mismo domicilio como era más normal antiguamente, lo hizo en el año mil novecientos cincuenta y seis, en el seno de una familia obrera que emigró hace dos generaciones desde lo que hoy se llama Comunidad Murciana.

Su vida transcurrió normalmente como cualquier humano en su joven edad, hasta acabar la adolescencia y sus estudios.

Estuvo

escolarizado

hasta

terminar

la

enseñanza primaria y tras ello, decidió en el mismo centro cursar una especialidad llamada antes Comercio que duraba cuatro años, algo así como un bachillerato elemental, pues la familia no podía permitirse pagar unos estudios superiores, aunque 3

él tenía bastantes posibilidades de poderlo haber 4

sacado adelante dado su gran inteligencia.

Comenzó a trabajar a los dieciséis años y tras pasar por varias empresas, siempre con gran dignidad y esfuerzo, se quedó en el paro a los cincuenta y tres años.

Hasta aquí se podría resumir que estas circunstancias no tenían nada de particular para los humanos que nacieron en esa época y el haberse quedado sin trabajo a esa edad tampoco tiene ninguna peculiaridad en los tiempos que corrían.

Este personaje hizo lo que más del veinte por ciento de los habitantes de ese gran país ha tenido que hacer este siglo XXI, buscar trabajo sin cesar, entregar curriculums en todas las partes posibles y de todo tipo de especialidades, para agarrarse a cualquier opción que pudiera caer en sus manos.

Después de dos años en paro pasó a engrosar la gran lista de desocupados que por su edad cobraban 426 euros al mes por ser mayor de cincuenta y dos años, y una lacra demasiado mayor para las empresas.

4

Se adaptó a su nueva forma de vida, siempre 5

sin desesperar por ello y como muchos otros trató de subsistir como buenamente pudo, hasta que un día el gobierno de ese gran país decidió que para que los humanos pudieran encontrar un trabajo digno había que reciclarlos a todos ellos.

La proposición era que los parados hicieran cursillos de otras especialidades ajenas a las que estos humanos desarrollaban anteriormente, así sería más fácil acceder a la bolsa de trabajo.

Este ser humano se inscribió durante dos años a cuatro de estos cursos programados por una empresa adjunta al ayuntamiento donde el residía llamada EMFO.

Tres de estos cursos fueron entre los años dos mil diez y once, pero no tuvo suerte en las selecciones que se hacían para poder optar a ellos, después de varios tests parecía ser que no contaba con las cualidades idóneas para desarrollarlos.

En el año dos mil doce hizo la preinscripción por email del cuarto intento de hacer un cursillo de informática a nivel usuario de aproximadamente doscientas horas.

5

Al cabo de unos días recibió la contestación 6

también por e‐mail verificando la preinscripción, había sido aceptada correctamente, pero debía pasar por las oficinas de EMFO para realizar unas pruebas y convertirse en inscripción con el único requisito de aportar el certificado de EGB ó en su caso el de estudios primarios como mínimo, siempre en el momento de hacer el test, que por causas lógicas debían hacerse a través del ordenador de la entidad.

El certificado no era necesario anteriormente, era una nueva norma que se había decidido implantar principios de año.

La señorita que amablemente le atendió en las oficinas le comentó que tenía de plazo para todos estos requisitos hasta el veintitrés de Marzo, pues el curso empezaba la segunda semana de Abril y se tenía que hacer la selección de todos los humanos que se habían apuntado, eran muchos para pocos puestos.

Pensó que aún le quedaban veintidós días para hacer todas las gestiones y sería fácil de solucionar el tema.

6

Decidió que su primera solución era llamar a la 7

escuela donde había cursado los estudios y se puso en ello rápidamente, por teléfono le atendieron muy educadamente, sólo le pidieron el nombre, apellidos y el año de nacimiento.

Le aseguraron que no había ningún problema, se pondrían en contacto con él dentro de unos días en cuanto lo encontraran y expidieran el certificado.

Pasaron cinco días cuando el ser humano recibió la llamada del colegio para comunicarle que su nombre no se encontraba inscrito en sus archivos pero que no me preocupara que pasaría el tema al departamento de administración de la entidad para que lo buscaran y volverían a llamarle.

Pasaron tres días más y ante las dudas que le agobiaba decidió llamar de nuevo a la escuela, el silencio le hacía presagiar malos augurios.

Al teléfono se puso la misma persona que le había atendido anteriormente, le dijo que esperara un momento que le pasaría con administración, otro ser humano me tenía que explicar el desenlace de sus pesquisas.

7

Usted no está inscrito en este colegio, no 8

tenemos constancia de ello, según nuestros archivos nunca ha cursado estudios en este centro le dijo apesadumbrada.

Tenían perfectamente archivado todos los nombres de los alumnos nacidos a partir de año mil novecientos sesenta, pero los anteriores a esta fecha estaban según ella resumidos en una vieja libreta de apuntes y su nombre no constaba, le comentó que dicho centro había sido fundado en mil novecientos cincuenta y siete, con lo cual esos tres años se resumían en una triste libreta en la cual faltaba como mínimo su nombre.

Ese humano apesadumbrado no cabía en su asombro, no existía ningún dato de su paso por la escolarización, le dijeron que podía pasar por el centro a comprobarlo y así lo hizo, pero efectivamente solo una vieja libreta con tres docenas de nombres salteados en varias hojas era lo que se podía observar.

No desesperó, pues aún le quedaba otra alternativa, le habían comentado que también podía dirigirse a la Conselleria d’Ensenyament de la 8

Generalitat de Catalunya, allí podían también 9

extenderle un certificado.

Se puso en contacto con dicha entidad y después de explicarles todo el asunto le dijeron que ellos solo podían hacerlo a través de ponerse en contacto con el centro docente donde había cursado sus estudios.

Fue entonces cuando este pobre humano se dio cuenta de que no podía acceder por los conductos más normales a su certificado que le permitiera por derechos propios y que nadie podía expedirlo en este caso, no tenía pasado, nunca había estudiado, ni siquiera existido su infancia, una vez más sería imposible hacer ningún curso para poderse reciclar según decidieron los políticos de este país.

Todos los estamentos necesitaban una prueba, cualquier prueba fehaciente de su paso por un centro de estudios, intentó quemar todos sus cartuchos y se puso en contacto con su madre para que buscara cualquier cosa que pudiera guardar de esas fechas, algún papel que lo demostrara, cuarenta años de historia, son muchos años para que alguna cosa apareciera, había que intentarlo.

9

No pudo encontrar nada, como era 10

normal,

muchos humanos pierden o tiran la historia tan antigua y no hay nada que reprocharles.

Apenas apareció un diploma que acreditaba que había hecho la primera comunión en el año mil novecientos sesenta y cuatro cuando tenía ocho años y con el sello de la parroquia y la fecha en números romanos.

Como última oportunidad se puso en contacto con la susodicha parroquia, el Mosén le atendió muy amablemente y tras decirle que le llamara en el transcurso de un cuarto de hora para poder comprobarlo, volvió a llamarle y la contestación fue también bastante tajante.

Tenía archivos que se remontaban desde el año mil novecientos sesenta y cinco en adelante, pero había un vacío anterior sin ningún documento de los años anteriores y algunos datos de los años cincuenta, mi nombre por enésima vez seguía sin aparecer en ninguno de ellos a pesar de tener en mis manos el viejo diploma que acreditaba todo lo que yo reclamaba, tampoco había hecho la primera comunión en esa parroquia le dijeron, su cara de 10

asombro era todo un poema, cada vez 11

existía

menos en ningún sitio.

El párroco le dijo que era imposible que él hubiera pasado por esa escuela porque el mismo recordaba que la había bautizado cuando la inauguraron en mil novecientos sesenta y nueve, el humano seguía sin poder salir de su asombro.

Más tarde en la misma conversación lo empezó a entender todo, el clérigo le comentó que antes dicha escuela había sido un centro llamado Colegio Nacional desde mil novecientos cincuenta y siete hasta mil novecientos sesenta y nueve, y que los archivos bien podían ser destruidos o perdidos por los Falangistas que dirigían el centro.

El humano tremendamente acongojado no sabía qué hacer, todos sus razonamientos se desmontaban uno tras otro, no existía su infancia, solo la triste realidad de su actual vida, en la que si estaba seguro estaba en este mundo, si no como podía ser que pagara sus impuestos y facturas.

Pensó que con la gran amabilidad y comprensión que le habían atendido en EMFO

debía acercarse hasta sus oficinas para exponerles 11

el caso por si existía alguna posibilidad de que 12

les

hubiera ocurrido anteriormente algo similar a mi caso o características parecidas, algún otro ser humano que no había existido.

Le comentaron que encontraban todo el asunto muy patético, que no tenía sentido todo lo que había pasado, pero ellos no podían hacer nada por él y que lo lamentaban mucho.

Solo le recomendaron como última solución enviar un escrito con todo lo acaecido, con pelos y señales al Sindic de Greuges de la Generalitat para que le dieran la solución a tan extraño asunto.

Este ser humano hizo todo lo que le dijeron, e incluso alguna cosa más, Envió un escrito al Sindic, otro al Departament de Educacío de la Generalitat, otro a la Regidora d’Ensenyament del pueblo donde vivía actualmente y por último a Regiduría de Enseñanza de L’Hospitalet.

Agotó todas las posibilidades que le quedaban, ya no podía hacer nada más, solo esperar, todo estaba en marcha, pero era consciente de que este asunto tardaría en solucionarse, los estamentos no son famosos por su rapidez.

12

Mientras tanto el ser humano ha perdido 13

otra

oportunidad de estudiar algo más en su vida y sigue esperando que alguien decida devolverle ese trozo de vida que según todos ellos nunca existió y tratar de olvidar ese vacío que ha quedado a él en el alma, vacío que aún le hace dudar mucho más de la fiabilidad de todos los estamentos públicos, políticos y del sistema de este gran país llamado España.

Y COLORÍN COLORADO este cuento aún no se ha acabado, no se sabe cuando llegará a su fin, el humano espera que alguien le devuelva su juventud antes de que la vida se lo lleve a él.

MORALEJA ‐ Si quieres olvidar tú pasado solo tienes que hacer lo mismo que hizo el ser humano que nunca existió.

FIN

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