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El Diamante por Veronica Santa Maria Castillo - muestra HTML

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El diamante

Lo entendí, afortunadamente no fue tan tarde para hacerlo, entonces esta historia se hubiera borrado de la mente sin vida, sin ilusiones, sin su propia promesa. Lo entendí porque tuve que llegar, a un paso de la muerte, de aquella atroz experiencia que al cerrar aún Miss ojos por la noche, siento la ansiedad de saber que quizá ya no vaya a despertar, hoy doy gracias a dios por esa oportunidad de estar aquí.

Fue en un otoño cuando todo seguía tan monótono, el stock, el salario mínimo, la misma gente con cara de enojados, y yo creyéndome que todo era perfecto en mi vida, que tenía lo necesario conmigo misma, mintiéndome de que mariana ya no me dolía, que de verdad ya no me dolía, pero los fines de semana no cesaba de ir a aquellos barecillos donde bebía hasta cesar este dolor que pensé duraría toda la vida, pero no era así. Me mantenía frustrada por haber perdido al amor de mi vida, cuando quizá solo me aferre porque creí que no habría nadie más para mí que pudiese hacerme sentir esa emoción de un corazón latiendo, de besos húmedos, de caricias interminables de pasión intensa que podría llegar a quemarme. Pero efectivamente si hubo alguien más después de mariana, si la hubo, y me quemo, me quemo de la manera más sorprendente porque me ardía el corazón, no precisamente de amor, sino de otras cuestiones que jamás se olvidaran.

Vale mencionar que el nombre no importa, simplemente lo llamare diamante...

Fue una tarde de otoño, un sábado soleado después de un partido de fútbol, parecía un semáforo andante porque mi uniforme de soccer era bastante llamativo aún me quede pensando en porque dije si, a aquel uniforme que mirándome el espejo me hacía llorar, por el deslumbrante color amarillo fosforescente, queriendo igualar el uniforme de aquel equipo mundialmente famoso y bueno, terminamos perdiendo, y el calor era sofocante parecía paleta de hielo, derritiéndome. Esa mañana me sentía cansada y sofocada, quería irme a casa para tan solo dormir. Pero esa tarde tenía una fiesta de cumpleaños de aquella amiga que fue en su momento, en su tiempo, pero las amistades reales se alimentan día a día, no solo por momentos o por un tiempo, pero así nos sucedió a ella y a mí.

Así que terminando aquel partido de futbol decidí darle un giro a mi ropa para esa noche, aproveche estando en la calle para poder comprarme algo bonito, algo distinto, algo autentico pero sobre todo cómodo, todo pintaba a un color dorado con negro, aún recuerdo mis zapatos nuevos que deseaba cambiar por tenis pero tenía que estar presentable, no era cualquier cumpleaños ( para mí en ese entonces) además había una corazonada dentro de mí, algo que me hacía no querer ir a esa fiesta pero a la vez sí, era algo extraño como aquellos sueños que tendria muchos meses mas tarde, como aquellos sueños que tuve siempre desde que tengo uso de razon.

Llegue a casa contenta de haber hecho una buena eleccion, claro sin ninguna novedad mas que la famosa fiesta de la ebriedad, una mas, tan solo una mas, aunque siendo sincera jamas imagine que esa noche en equella fiesta mi vida daria un giro enorme, pero el imaginar no existe en la vida real por decirlo asi.

Quiza si no hubiese ido no habria aprendido de una manera tan dificil de una manera cruel, pero aprendi con todas sus letras, aunque la experiencia de esa vivencia fue totalmente diferente...

Todo comenzo cuando la conoci, aquella noche sus ojos tenian un esplendor radiante, una transparencia que me hicieron creer que le conocia de toda la vida, se detuvo el tiempo, no habia ruido, no habia gente, mas que su mirada esplendorosa, y una sonrisa como la media luna, su cabello se visualizaba tan suave y ella se veia tan tierna que no pude contenerme, por lapsos de segundos senti que perdi la razon, estaba volando alto muy alto, hasta sentir sin darme cuenta como el corazon latia muy rápido, en mi estómago había una especie de vibraciones extrañas y yo solo tenia en mente que ella sería parte de mi vida, no porque la conociera, más bien era porque el destino así lo quería. Esa misma noche había pasado por una amiga a su casa para que me acompañara a la fiesta y en algunos minutos ya estabamos en casa de Lulu.

Fumamos un cigarro antes de entrar y al abrir la puerta, lo primero que vi fueron aquellos ojos que me invitaban a acercarme mas un mucho mas, esa sonrisa con tono brillante me traslado a un mundo donde era lo unico q podia admirarse, pero al mismo tiempo no sabía que quizá sería algo muy fuerte para mi, pero en este instante no lo sabia.

Aquel día mi corazón había olvidado por lapsos de minutos que existía Mariana, por una milésima de segundo sentí mi corazón aliviado por aquella aparición de esa noche.

Días más tarde la luna fue testigo de mi ansia de querer llamarle de querer conocerle y más tarde, sería testigo de una charla dentro de su coche.

Pero aquella noche en la fiesta supe que era un diamante, su brillo parecia natural, exquisito, adictivo, no sabia si dejar de admirar su cortes forma de ser, sus ojos con un tono avellana, sus manos con piel apiñonada. Pero cuando reaccione solo habian pasado varios segundos, segundos de proyeccion que provoco su presencia, peor aun nisiquiera me habia presentado.

Bastaron unas cuantas palabras de sus labios, para que tuviera mi atencion total, hablamos de cosas triviales, como el clima, los equipos, como se llamaba, donde vivia, pero siempre dicen que es nuestra eleccion quien nos condena o nos hace libres, yo no lo sabia hasta que la conoci. Culta, serena, madura, con una excelente profesion.

Pues desde que tenia uso de razon ame el deporte, medallas, trofeos, diplomas, lanzamiento de disco,lanzamiento de bala, salto de longitud, carreras, voleibol, pero sobre todo futbol, antes que nada el bendito futbol mi favorito el profe de educacion fisica, en este caso ella lo era. Pero hubieron tantos mensajes ese dia, donde me hablaba de su egocentridad, egoismo, interes por si misma y lo que eran sus priorodades, su orgullo, su indiferencia, pero sobre todo su frialdad. Aquellos mensajes estaban puestos en la conversacion donde la oyente sólo era yo, nisiquiera tuve la oportunidad de contar más sobre mi. Esos mensajes tan insignificantes para mi pero extremadamente importantes, brotaban tan marcados como la comida de la mesa, pero simplemente no los escuche, estaba tan ocupada admirando sus ojos, su esencia, su voz tan perfecta con un tono distinto a lo que había escuchado anteriormente o quizá sólo me deje llevar, me deje llevar por esa proyección que tuve cuando simplemente la vi, cuando la observe tan fuerte, tan bella, tan ella. Aquella noche marco mi vida...

Como aquel domingo donde la muerte estuvo presente, como aquella proyección de esa noche que conocí al diamante, como aquella vez donde Mariana metio en mi bolso de la chaqueta una carta, donde decia - Ya no te amo-.

Pense que el amor a primera vista existia, pero a travez del tiempo descubri que es el gusto fisico, aquella quimica que te hace compatibilizar, o simplemente hay gente como ella (el diamante) que siempre uso tacticas para bajame la misma luna.

Desde aquel dia en la fiesta, comenzamos a platicar o quiza ella solo platico, sin dudarlo estaba feliz por un numero de telefono en mi celular y dias despues algunos mensajes de texto que me hacían sentir una euforia enorme...

Pasaron unos meses y supe que era una mujer totalmente distinta a lo que yo conocía, su corazon estaba forjado d un metal duro para penetrar, d un metal resistente a sentir emociones, a si mismo solo reflejaba su hermosura para si misma, era como un diamante que al tocarlo sangrabas, era tan sólo una belleza que admirar por fuera y de lejos por supuesto porque al acercarte demasiado tenías una segura probabilidad de morir de dolor, y yo, yo lo hize, me acerqué a ese diamante que me atrajo por su creatividad, su manera de hablar, d expresarse ante tanta gente y poco a poco se fue metiendo dentro de mi corazón, de aquella humilde morada que una vez enamorada no podía echarme hacia atrás.

Paso el otoño y casi a principios d invierno comenzamos una relación, todo era perfección en escritos, miradas sonrisas, éramos una especie rara d amor, porque en distintas ocasiones sentíamos tantas cosas, incluso la primera vez que tuvimos intimidad las estrellas y el universo de quedaron lejos de su alcanze tan bello que tuvo una descencia combinada de ternura, dulce sensualidad, un fuego ardiente que quemo mi vida entera durante un largo tiempo.

Al tiempo que formalizamos esta relacion, solo recordaba a lo lejos aquella cancion de soledad, mientras ella se hincaba para pedirme ser su novia, y yo con un si, si quiero quiza era una señal del cielo o una simple cancion que pasaba en ese momento, y efectivamente solo duramos dos meses formales, el motivo era que aun amaba a su ex.

Recuerdo cuando fuimos un diciembre a casa de su mejor amiga a una posada y ahi estaba, la ex por la cual me dejo un mes despues, en ese momento yo estaba feliz por conocer a las personas que ella queria y viceversa, meses despues me sentia como la mas perfecta idiota del mundo, engañada ante sus propios ojos, pero al mismo tiempo ella se convertia en una adiccion Desafortunadamente jamas tuve el valor, la moral, la dignidad pero sobre todo el amor propio para dejarla y descubrir otros mundos lejanos.

Jamas me aleje, pense en que por algo seguiamos aqui y trate de excusarme creyendo que el tiempo haria su trabajo y fui tan buena aceptandolo.

Aun asi seguiamos saliendo, porque despues de todo habia una conexion entre las dos, una energia extraña que hacia que vibrara mi piel, que la soñara cuando algo marchaba mal, cuando se sentia mal, hasta el dia de ayer que deje de sentir, todo se esfumo, todo dentro de mi se convirtio en nada, como aquellos sueños tan profundos que al despertar pareciera que nunca dormiste, como el humo del cigarro que se expande en el aire, asi se fue para siempre.

Indudablemente tuvimos buenos viajes con su familia y muy contandos los que hicimos solas.

Era exquisito despertar a su lado, y yo tenia una mania que era besarla por las madrugadas, muchas veces se asustaba pero al final termino por acostumbrarse, pues un dia le dije que el mas grande motivo era que deseaba que me recordara toda la vida, cada beso era una pedazo de mi que jamas volveria, un beso eterno donde solo el olvido los mataria.

Cuando yo despertaba por la madrugada me sentia protegida, apapachada y inexplicablemente amada, aunque los hechos decian mas que mil palabras, llegue a amarla demasiado porque me enseño demasiado, el valor, las prioridades, la dignidad, el amor propio y luchar contra las adversidades por más duró q sea, hasta encima de la cruel realidad. Pero hoy puedo decir que la realidad no es cruel como muchos pensamos simplemente vivimos lo que elegimos, es esto la enseñanza de una mala eleccion, bueno por lo menos a mi me dejó grandes cosas que día a día deseo mejorar, con cada amanecer cada despertar, Su paciencia era la mejor de sus virtudes, el no darse porvencida y tocar puertas para trabajar en lo que tanto le habia costado, aun recuerdo una tarde que me echaba a reir por cada anecdota que me contaba, cuando se quedaba sentada en la banca de su escuela y muchos de sus profesores no creian en ella, al dia de hoy su cedula profesional habla de un esfuerzo formidable, tantas veces la vi trabajando que jamas me canse de decirle lo orgullosa que me sentia de ella y su capacidad para laborar con niños pequeños y adolescentes rebeldes, tenia esa habilidad para que todos le pusieran atencion o quiza un perfecto grado de manipulacion para poder controlar a sus alumnos incluso a aquellos que no lo eran una de ellas fui yo, pero no me voy a conmiserar porque todo esto solo fue la consecuencia de mi eleccion pero mi mas grande enseñanza.

Fueron muy contadas las ocasiones que le vi llorar porque decia que el llanto era para los debiles y yo solo tomaba su cara para decirle que eso no tenia nada de malo que el llanto le recordaba que era humano, simple mortal con nada en las manos apesar de tener mucho quiza, pero a la hora de partir de este mundo no te llevarias nada de lo que tienes, apretaba la quijada para que sus lágrimas no corrieran, pero no le funcionaba porque sus Ojitos se llenaban de agua, es ahí cuando el sentimiento me ganaba cuando podía gritar muy dentro de mi misma que si era humano que si sentía, quizá más sensible que yo y un grupo de chicas en nuestros días, jamás llegue a entender porque de un momento a otro podía ser tan distinta unas veces dulce y muchas tantas más amarga, como aquella toronja que al comer es deliciosa pero al final deja ese sabor amargo en la lengua, en los labios y en la boca, la diferencia es que ella lo dejaba en mis labios, en mi alma y mi vida, eso realmente dolía como pequeñas navajas dentro de la piel, dolía la confusión, la inestabilidad, la indiferencia.

Era un sentimiento que entre los más crueles de esta vida, era el peor, esa distancia que había al pasar los días era tan terrible que tan sólo al pensarlo se me eriza la piel, con el tiempo quizá descubrí que era la necesidad de que alguien más le dijera palabras bonitas, lo hermosa que era para contrarrestar aquello que ella misma no sentía por si misma.

Su arrogancia era uno de aquellos defectos que tampoco la favorecían, altanera, orgullosa y crecerse quiza siempre lo hacia verse como un juego, a mi me encantaba que lo hiciera porque yo misma carecia de esa palabra, una cosa era tener confianza en si mismo u otra muy diferente a hacer sentir menos a la gente con actitudes, era algo insoportable, pero amargamente todo eso cambiaba en mi cuando tomaba mi mano, cuando uno de sus besos llegaba muy dentro de mi, cuando jugabamos futbol juntas y era perfecto a la hora de entendernos, quiza por esos motivos llego a ser mi diamante, aquel que deslumbraba con su luz pero al mismo tiempo su corte delicado hacia que sangrara mi interior cada caricia, cada beso, cada palabra era un corte cada vez más profundo, cuando más le decía que me dolía, que porque lo hacía, que si no me quería me dejara ir ella volvía con más intensidad. Mas tarde entendí que, -las palabras las escuchaba, también las entendía pero jamás llegarían a entrar a su alma-.

Dias u años se convirtieron en el triangulo del dolor, reconciliacion, agresion y conquista he de decir que jamas llegó a tocarme, pero muchas veces los golpes no son necesarios, y he de reconocer que yo también fui una niña, caprichosa, enojona, inmadura, manipuladora, inconsciente, pero la amaba, la amaba porque su talento pesaba más que miles de cosas, la amaba porque nuestra energía se volvía única, incluso cuando decidió irse. Un día decidimos probar suerte en Alemania pero nos iríamos a cancun primero para trabajar Y tener un colchón económico, al final los planes resultaron diferentes, porque ella se fue con su hermano dejándome para después irme yo, esa noche tuve un sueño el transporte donde se iban se quemaba, al otro día me sentía inquieta, extraña, tenía un sentimiento en el pecho pero me mantuve tranquila no quería que por ello se quedara, o pensara que era para retener su sueño, en ese entonces nuestro sueño, desde el inicio de la partida se poncho la llanta de la camioneta para mi era un aviso pero volví a tragarme las ganas de decírselo, al llegar al aeropuerto, todo parecía normal, pasaron equipajes, documentación y los esperaba un Vuelo hacia Cancún, pero dentro de mi era un vuelo de tristeza, de desesperacion de indignacion al saber que se iba sin mi, y es que quiza desde este punto todo desde un principio lo pensamos juntas pero al final lo hizo sin mi, yo la amaba, sabia que la seguriria hasta el fin de mundo al infinito del planeta mas lejano, siempre y cuando ella estuviera de acuerdo conmigo, senti como aquel amor desvanecia en los minutos de despedida, sus padres lloraban y ellos tambien, yo mantuve mis ganas de llorar.

Y aquel fue el ultimo beso que tuve con ella, ese beso que nos dimos tan solo al mirarnos ese abrazo donde fue la ultima vez que nuestros corazones tuvieron un acercamiento, no habia distancia, no habia desamor, quizá si muchos defectos pero ahí pude decir que fue la última vez que hubo algo honesto entre mi diamante y yo la ultima apuesta que tuve entre mis manos, sabia en lo profundo de mi, que al irse esto no volveria a ser igual, que jamas volveriamos a ser las dos, no es porque haya sido una chica llamando lo negativo, tan solo era una vocecita llamada intuicion, y ella partio. Esa misma tarde triste retuve tantas emociones que sentia un dolor inmenso dentro de mi, que ya no podia contener, nos subimos al auto sin ninguna palabra que decir, todo era silencio y mis ojos se empezaban a llenar de lagrimas pero intentaba tragarmelas no pensando en nada, fue asi como lo consegui, empezo a moverse el auto y en un momento sono el celular, era ella diciendo que regresaramos al aeropuerto porque el vuelo los habia dejado, que en pleno tobogan cerraron la compuerta del avion, y no pudieron subir, regresamos todos d inmediato y fue un caos esa tarde, pintaba extraña la energia a nuestro alrededor pero yo solo pensaba en que no se fue, en que quiza pensaria en quedarse A mi lado, en no irse sin mi... Pero al final, esto habia terminado en ese momento que decidiria partir que ya no importaba porque me dejaria atras y yo, no haria nada para detenerla. Solo la tuve una noche mas, la abraze fuerte contra mi, he hicimos el amor como muchas noches, dias, tardes, sus besos humedos tenian un sabor a dulce veneno, a miel con hiel sus manos se deslizaban en mi piel con tanto amor, deseo, aromas impregnados de las dos, que nos hacían una sola, fundidas en el fuego de nuestros cuerpos, en el sudor de cada una, movimientos perfectos para ambas sentirnos, para ambas jamás olvidarnos, lazos invisibles uniendonos cada día más entre el cielo pero como en el infierno tambien. Pero nada era mas hermoso que ver sus gestos, su desnudes tan natural, tan auténtica, tan tranquila como si nos conociéramos de toda la vida, sin pudor y con todo el amor que alguien pudiese imaginar, no podía creer aún como podía llegar a ser tan fria y a la vez tan amorosa, eran facetas extrañas o quizá perfectamente estudiadas pero aún no le creía llegar a ese extremo, pero eso era lo que millones de veces me hacia volver, el sentir que yo era amada por ella cuando ella si era amada por mi, aquella noche fue mágica e indescriptible, hay cosas que se viven una vez, cada que hacía el amor con ella era siempre mi primera vez, sólo mi primera vez.

Al final de este nuevo encuentro quedó un vacio nuevamente, un vacio inmenso, en mi cabeza sólo razonaba el hecho de que se hiria al final de todo, y así fue efectivamente, término por irse durante dos largos meses que para mi eran eternos, cada recuerdo en ese cuarto, en esa sala, en el coche, en el puente, las noches, la luna, el dolor que me ocasionaba el sentimiento que me hacia llorar cada noche larga donde cada madrugada despertaba, muerta de miedo de saber que no volvería a verla, pero el vacío de mi lado derecho de mi cama donde ella dormía me reconfortaba, su ausencia era un hueco en mi tan grande y profundo, ansiaba las noches para hablarle, para escucharle, para poder decirle que tenía que echarle ganas, que ambas estaríamos juntas apesar de la distancia, me imaginaba a su lado corriendo en la arena, abrazondola con fuerza, amandola sin limites, pero despues veia que mi realidad era otra, intentaba concentrarme en el negocio familiar de ella, en la escuela, en los quehaceres de la casa y los fines de semana me iba a casa con mi familia, ellos me inpregnaban fuerza, paciencia, me mantenian, me motivaban, pero el regresar a mi otra casa con su familia, volvia ese aroma en el aire de ella, los lugares donde habiamos estado acostadas, la sala donde veiamos las peliculas con helado de chocolate, quiza las peliculas no eran terrorificas solo era el pretexto para tomarla de la mano, tocarla, mirarla eso jamas lo supo.

Como jamás supe que había invadido su espacio, su lugar de origen, con la gente que habia crecido, con la gente que la amaba quiza de una manera extraña pero la amaban, y es que nunca le pregunte, nunca lo hize aun asi ella acepto, de la manera mas cordial del mundo, sutil, bella y hermosa, talvez no tenia otra salida o lo intento, pero lo hizo bien, lo hizo bastante bien aunque era torpe, extremadamente lenta y desconsiderada en algunas cosas, pero hacia la cena por las noches, me consentia con todo lo que yo le pedia, era como tener a mi invierno personal, porque era fria delante de la gente, no era detallista en absoluto, ni cariñosa, pero tenia algo que jamas le dije y por ello le ame con todo mi ser, ella desprendia una energia extraña que me invadia en segundos, me hacia sentir fuerte, protegida, feliz, millones de veces me dijo te amo con su mirada fija, constante, fuerte pero debil, su piel era el calor perfecto para dias frios, tocarme con la palma de su mano era tranqulidad, saber que ella estaba ahi aunque no se cuantas veces tuvo miedo sin mostrarmelo, sus abrazos no eran fuertes ni debiles, eran dulces, respetuosos, tiernos y aunque era un invierno por fuera totalmente actuado a la perfeccion quiza, por dentro era algo tan fragil que podias romper sin querer, asi era ella, asi es ahora no se porque siempre me daba la impresion de su fortaleza pero su debilidad al mismo tiempo, o al menos eso percibia de su mirada, constante a la vez.

Era mas que mi amor, porque teniamos una extraña conexion que hacia q inclusive nos vistieramos del colores iguales la mayor parte del tiempo, un dia nos dijirimos a bailar ya era tarde y nos fuimos, nos quedamos juntas despues de haber tocado el cielo porsupuesto. Me pare al baño pensando en el sueño que tuve, porque soñaba que estabamos en ese lugar, me dirigia al baño me lavaba la cara y al mirar al espejo, estaba un joven de una edad media, alto con el cabello quebrado, blanco, con unas largas orejas y cuerpo atletico, me tocaba el hombro se inclinaba a mi oido un poco porque era alto, aun recuereo su tono de voz grave en mi sueño me que decia, - cuidala, mucho por favor- y desperte porque pense que mi diamante se habia ido al baño, aun recuerdo que vi moverse muy lentamente la puerta del baño, pero ella estaba dormida a mi lado fue extraño. Entonces decidi pararme, efectivamente me fui a mojar la cara en el baño, regrese al cuarto y me quede observando la ventana traia la sabana envuelta en mi, cuando senti la presencia de alguien atras d mi, pense q seria ella intentando asustarme, pero no fue asi ella dormia, tan hermosa se veia q deseaba correr a tenerla en mis brazos, a besarla hasta que me dolieran los labios, a sentirla hasta que el cansancio me agotara, me dejara sin fuerzas, me hiciera volver y regresar de las estrellas, pero admirarla era un bonito obsequio sin maldad, sin temores, era solo mia en ese instante podia disfrutarla, sin ruido sin que nadie estuviere presente, me volvi a la ventana descubriendo que no era nadie quien senti en algún momento detrás de mi.

Volví a recostarme a su lado, cuando escuche quejidos por parte de ella, pensé que estaría soñando, pero al escucharlos más fuerte decidí despertarla, quizá no era d esos sueños gratos q deseas continuar, su expresión era más bien asustada, cuando despertó me conto ese sueño extraño que tuvo. Soñaba con un tornado en la ciudad y ella me veía mirando por la ventana e intentaba quitarme de ahí, me decía aléjate de ahí eso te va a llevar, pero yo no la escuchaba, por más que ella gritara, por más que ella se esforzará, ella no podía hasta que despertó, me quede pasmada con una sonrisa, le dije eras tú! Entonces... Ella se extrañó, me di a la tarea de contarle que estaba parada en la ventana observando hacia la calle, en un momento sentí la presencia de alguien detrás de mí, pensé que serias tu queriéndome abrazar o quizá asustarme, pero al voltear estabas perdida en el sueño y volví a mirar hacia afuera parada envuelta en la sabana, minutos después te desperté porque gemías algo extraño, nada grato escucharte hacer esos sonidos. Nos miramos y sonreímos las dos, ella tenía esa regalo, don, o no sé cómo llamarlo, de tener viajes astrales, podía salir de su cuerpo, aunque la mayor parte de las veces que sucedía, no podía descansar, por más dormida que la viera.

Silencio por un momento, entonces recordé lo que había soñado yo, me di a la tarea de cuestionarla.

Le pregunte que si conocía a un chico alto, con el cabello quebrado, blanco, cuerpo atlético quizá practicaba yudo, karate o no lo sé, así se veía su aspecto, pero lo singular que no olvidare eran las ojeras enormes que tenía, porque se veía cansado, desganado, a pesar de su cuerpo fuerte, su cara era todo lo contrario, se quedó callada y en unos minutos recordé que dijo que te cuidara, después desperté pues la puerta del baño se abrió, no eras tú ni mucho menos yo solo pensé en levantarme a mirar a la ventana pues me quede pensando en aquel sueño extraño donde la imagen de él tardo en disipar bastantes días después, nuestra sorpresa de ambas fue cuando ella me dijo dos cosas que aún me hicieron sentir que era la mujer para toda mi vida, la mujer que desearía para siempre.

Aquel varón de estatura alta, con cuerpo atlético, ojeras extremas, cabello quebrado un día el menos esperado, falleció en un accidente automovilístico, no deseare entrar en detalles.

Y lo segundo, que ese varón fue su primo en vida, las ojeras eran provocadas por la falta d sueño y algún abuso constantes de fiestas quizá.

Desde que la conocí, pasaron millones de cosas extrañas, graciosas pero a la vez dolorosas, pero era mi amor, mi inspiración de todos los días, respiraba su aroma, sentía un hueco en mi cuando no estaba conmigo. Un día en la excursión de Oaxaca con su familia, al regresar las abejas invadieron el departamento, todos corríamos a matarlas, incluso doggy su perro se hizo pipi del susto, aquel amigo que me acompaño en su ausencia a Cancún aquel amigo que la acompaño en su viaje a Canadá, donde aprendió francés a costa de su voluntad, sobrevivió y brillo con su don nato de ser aferrada cuando algo desea, otra vez de aquellas primeras veces que salíamos y me ponía tan nerviosa verla, íbamos a bailar, a un bar de la zona rosa íbamos en pleno reforma cuando el coche empezó a encenderse de todos lados, los luces traseras, las delanteras, empezó a sonar la alarma, incluso las agujas donde marcaba los kilómetros y la gasolina empezaron a moverse, no podíamos detenernos, pero recuerdo que un día en ese mismo lugar donde pasábamos me dijo que tuvo un accidente nada grato recordarlo en ese momento.

Solo pudimos dar vuelta y meternos en la primera calle para estacionarse, abrimos las puertas para salirnos, pero antes de que todo ocurriera nos tocamos las manos sin querer, sus manos estaban frías y las mías sudaban, tuve una sensación extraña en mí, esa sensación de cuándo será tu primera vez, estábamos nerviosas pero ninguna de las dos dijo nada al rozarnos las manos, simplemente al bajar del coche ella no pudo salir por el lado de la puerta donde se encontraba, algo la detuvo, pensamos en el seguro, en si había algo del otro lado que pudiese obstruir la puerta, pero no había nada detrás de ella, fue cuando el silencio de ambas acabo, decidimos regresarnos por alguna situación ese día no pudo haber más mensajes de energía, sabíamos que era lo mejor y gracias a dios ambas regresamos con bien a casa.

Al haber pasado el fin de semana juntas, siempre tenía problemas con la electricidad, no agarraba la impresora a la hora de trabajar, maquinas q funcionaban a un 65%, así era nuestra energía quizá.

El punto de encuentro era el campo de futbol, quizá un estúpido pero doloroso pretexto para vernos, esto al paso de los meses se había vuelto una esclavitud por mí misma, estando a su lado sin que ella me lo pidiese pero al mismo tiempo, ella queriéndolo.

Yo reconozco que me aferre demasiado en estar a su lado, en intentar sanarla, pero a medida de que paso el tiempo, descubrí que sanar es por la propia cuenta de cada quien, que no estaba en mis manos poder salvarla de una situación que ni siquiera ella me pidió, cargue su mundo con el mío por eso llegue casi a morir, no fue su culpa fue la mía por seguir hasta las últimas consecuencias, conocí el negro o blanco de su vida, no tenía color porque ella así lo dejaba ver, tantas veces me decía que no le encontraba sentido a la vida, pero también entendía que no podía morirse.

A principios de su licenciatura solo se quedaba sentada en la banca, sin hacer nada, varios de sus profesores le decían que jamás lo lograría, que no estaba hecha para esa carrera, pero ellos ni siquiera sabían que a esa edad había pasado miles de cosas que desconocían, quizá no había aprendido de las materias pero si una específica, la materia de todos los días, la materia a la cual todos estamos asignados, la bendita materia de la vida, los matices negros, blancos, u colores.

De recién nacida, nadie le daba una señal de vida, en el momento menos esperado sus intestinos dejaron de funcionar, nadie dio un voto de confianza, nadie dijo que ella vivirá, pero no saben lo que una bebe tan pequeña pudo llegar a ser, lucho ante la adversidad d vivir o morir, días mas tarde la bebe estaba en casa con una cicatriz en su estómago, parte de su intestino lo cortaron, aunque días después por el esfuerzo del llanto se abrió nuevamente la cicatriz y sus intestinos yacían afuera de sí misma, una vez más otra lucha contra la muerte. Ella era guerrera, aunque no lo sabía, aunque nadie creía, quizá.

Creció con muchas circunstancias en su vida, meses después d empezar la licenciatura luchó una vez más, pues un día al despertar tenía puntitos rojos en la piel, pensó que algún insecto la había picado, pero después el camino de puntos rojos en su piel se fueron agravando y siendo más en cantidad, comenzó su lucha nuevamente con el veredicto final del doctor y las famosas radioterapias por el cáncer de piel que el doctor detectó a tiempo, terminaba extremadamente agotada viajando de un polo hacia otro, uno por su escuela u otro por el hospital, aun entre tantos malestares, quizá viendo más gris su mundo, seguía brillando aquel diamante que he amado desde hace tantos años, seguía brillando por más torpe o brutal que pareciera, porque término su carrera siendo licenciada, haciendo lo que le gustaba, tocando tantas puertas posibles donde yo era testigo de su desesperación, de su enojo por no encontrar aquel trabajo estable, aquel trabajo honrado. Pero siempre dicen que las cosas como el tiempo dios las acomoda, en verdad algunas veces deseaba gritarle a los cuatro vientos que por algo estaba aquí, que por algo tenía que vivir, pero entre más motivos le daba la vida más arrogante se volvía, entre más mensajes le daba el universo, más me alejaba de su vida.

Y es que jamás se ha dado cuenta que he caminado a su lado, admirando su trabajo, sus días llenos de sonrisas, esa felicidad que de pronto la invade tan eufóricamente, tomándola de la mano sin dar un paso atrás o enfrente simplemente a su lado para crear algo mucho mejor.

Y es que a pesar de conocer a gente distinta, a mujeres extraordinarias, jamás había podido enamorarme loca y profundamente de alguna de ellas. Quizá había sido un enamoramiento momentáneo, porque al final aquel hermoso diamante existía en mí, que telepáticamente de una u otra manera regresaba a mí, aquel diamante caro en emociones, amor, distancia, aquel que quizá jamás pude tener. Pues para aquel diamante todo se basa en momentos, siempre paso que a pesar de amarla terminaba yéndose sin alguna palabra, corría cuando menos lo esperaba, tantas veces deseaba que se fuera para encontrar paz mental, tranquilidad dentro de mí, lo peor era cuando tenía la lucha ganada, ella regresaba más amorosa de lo normal, regresaba insinuando un las dos, un iremos, eso que me hacía recaer.

Con el tiempo ante todas estas situaciones mencionadas no sabía que sentir por un lado creía que era codependencia, pero me basto un largo año y medio de terapia con aquella mujerona que me sacó adelante, tantas veces me explicaba que había personas grises en el mundo, otras tantas más manipuladoras que yo misma, gentes más controladoras, pero comencé mi trabajo fuerte conmigo misma, estando sola emocionalmente y moralmente, pues de ante mano sabemos que este trabajo es independiente, y quizá si hay alguien a tu lado, sólo se necesita de su paciencia y comprensión.

Al inicio de mi terapia el diamante se encontraba conmigo, pero en ese lapso del año y medio se iba u regresaba, pero ya no era una prioridad, ya no sentía la necesidad d verle, de admirarle, deje de preocuparme por tantas cosas que a su vez se volvieron nada, al contrario todo aquello se volvió en mi, mirándome en el espejo luchando contra todo aquello que me hizo daño en mi niñez, cada día avanzaba más, cada día sacaba más de mí y se fue desvaneciendo poco a poco el dolor en mí, como Mariana en su momento. Me fue difícil dejarla, aceptar que ya no estaba, a la fecha sigue siendo uno de los mejores recuerdos que al cerrar mis ojos me motiva a seguir caminando, también de vez en cuando aparece en sueños, aquellos sueños donde hablamos de tantas cosas y puedo volver a verle, en lo profundo de mi esta guardada, como aquella historia bella e inocente sin maldad, sin interés a lo que en estos largos años he descubierto con aquel diamante, donde el sabor o sentido a la vida no tiene cuando se encuentra a mi lado, por más que desee sopesar aquella balanza.

Descubrí a lo largo de cada día, que el egoísmo es un veneno y el veneno no mata solo la cantidad. Algunas veces pensaba en aquella confusión que me causaba aquel diamante, como podía decir que me quería si con hechos me lastimaba, como podían pasar los años y vivir en la misma situación de no saber lo que quería a mi lado, como podía decirme y desvanecerlo como polvo en segundos.

Viví con demasiado egoísmo durante tanto tiempo, sin obligación, solo por mi aferrada elección, yo vivía como ella quería vivir más nunca viví como yo y mi propia libertad d elegir, siendo yo misma, como ella con su propia libertad de elegir para las dos, no sólo para su propio interés.

Los cuentos de hadas no existen, no existe aquella fórmula mágica llamada amor y con eso cambiaras la vida de la persona que amas, las personas no cambian más que por sí mismas, no puedes llevar a un mundo que no sea el propio pues tarde o temprano te cansarás, no puedes conmiserarte tantos años, tanto tiempo cuando ya sabes que eres adulto, porque sabemos que esto fue causa y efecto de correr el riesgo de volver a tropezar con diamantes que muestran un brillo inexplicable, una belleza simulada detrás de aquel ser que tarde o temprano saldrá. Mi diamante tuvo un brillo perfecto cuando tenía 23 años jamás paso un cumpleaños conmigo, hoy tengo 28 años y casi llegó a morir.

Y el único 14 d febrero que pasamos juntas, contaré que ese día fue perfecto viendo futbol Femenil, en el trabajo de su mejor amigo, su compañía, su mirada, fue perfecto en verdad, para ella... Solo para ella, porque terminamos haciendo lo que ella quería, no recibí nada más que un abrazo de muchas gracias y su mirada observando a otras mujeres disimuladamente. Fue tan perfecto que me pregunte el que hago aquí?...

Una semana más tarde, me gritaba en el coche, cuando opinaba lo que sentía, el porqué de las cosas. Marisol mi psicóloga me hablo tantas veces de cuando empezamos a cuestionar, a hablar d lo que no nos gusta, lo que nos duele, aquellas personas tienden a molestarse, mis ojos empezaban a verla d una manera distinta, de una manera monstruosa, pero seguía brillando. Me fui y no volví a verla en un mes después... Cuando cometí la estupidez de regresar a jugar futbol, más tarde comprendí que jamás debí de abandonar lo que a mí me gustaba, era simple abandonar tus sueños por cobardía.

Siendo honesta aun me afectaba su presencia, pero me debilitaban sus labios, pero ya no era como hace tiempo, ya no era como alguna vez sucedió, entendí que no había nadie que pudiera hacerme daño más que yo misma, pues su presencia en todo este tiempo me ayudo a verme vacía, a ver que no había amor en mí, faltaban tantas cosas q trabajar que estaba tan ocupada en mejorar su vida, en hacerle entender que vivir era lo mejor del mundo, pero como podía hacérselo ver a una persona gris?...

Sol me explico alguna vez que las personas grises en el mundo jamás llegaran a tener color si no es por otras personas, pero tarde o temprano corres el riesgo de convertirte en una de ellas, sin matices azules, sin violetas, rosa, púrpura, verde, amarillo y mucho más, pues una mente negativa jamás te daría una vida positiva y todo era verdad. Vivirlo en carne propia.

Y aun ante todo lo contado de esta larga historia, ante tanta adversidad, ante tanta cobardía no llegaba a entender, entonces fue ahí cuando, el universo, la energía, la vida, dios y yo misma, me dieron, di, una verdadera lección, con un grado muy elevado de peligro, si no entendía por las buenas lo haría por las malas.

Paso un día sábado exactamente cuándo decidí irme a bailar con mis compañeros de trabajo, éramos 4 para ser exactos, había inmensos mensajes del universo por todos lados, no traía credencial para poder entrar al bar y usar mi tarjeta, nos habíamos dado por vencidos cuando pasamos al último lugar, y efectivamente la aceptaron, baile como nunca y bebí como siempre, para olvidar aquellos sucesos que aun recordaba era difícil aceptar una vez más que aquel diamante tenía una vida donde no entraba yo, una vida donde ni siquiera sabía q deseaba o por lo menos vagamente podría estar yo, pero jamás estuve y jamás estaré, quizá todo era perfecto porque después de tantos años no había compromiso y ella tenía parte de la puerta abierta porque fue lo q yo decidí, resonaba todo eso en el umbral de mi cabeza, aquella embriaguez fue terrible pero nada comparado con el día de mañana, porque llegaría a el día de mañana afortunadamente.

Esa misma noche pedí a dios que me llevara con él, que había habido muchos días de embriaguez, de dolor, de lágrimas que agotaron todo mi interior, no sabía que era la dignidad, el respeto, el amor propio, porque ella siempre volvía a quebrarme en dos, porque hablaba de dos cuando no lo era, y yo me olvidaba de lo más importante el amor verdadero de mis amigos de mi familia, de esos momentos donde jugaba futbol, dibujaba en óleo, escribía excelentes historias que hacían volar divertidamente la imaginación.

Al otro día, o quizá en unas horas después, quería quedarme en casa a dormir y no levantarme a trabajar, pero mi trabajo no tenía la culpa de lo del día anterior, prácticamente un zombie caminando era yo, me metí a bañar, percibí algunas ronchas en mis piernas, pensé quizá que fueron algunos mosquitos, proseguí con los dientes, más tarde me arreglaba el cabello.

Llegue al trabajo, todo iba perfecto hasta que decidí beber cinco tazas de café negro para despertarme sentía que mis ojos se cerraban. Ya había pasado toda la mañana, sentía la resaca de la noche anterior la deshidratación, el dolor de cabeza, y las ganas de no comer, dieron las dos de la tarde y nos fuimos a comer, realmente no quería hacerlo, pero mi estómago estaba completamente vacío, en menos de cinco minutos me había acabado todo, me fui a sentar al sofá con ganas de solo dormir, pero algo empezó a suceder, sentía algo extraño en mi cuerpo, primero empecé a sentir un temblor irremediable, me empezó a faltar el aire, pero sobre todo mi corazón empezó a tener una alteración bastante grave, me levante del sofá y fui a mojarme la nuca y la cara quizá estaba asustada, quizá estresada y desvelada, pero empezó a aumentar más el latido de mi corazon y me faltaba el aire.

Lo primero que hice fue bajar por las escaleras a traer dinero de mi mochila para irme directo al doctor, solo que al hacerlo casi me caía porque mis piernas empezaban a acalambrarse, junto con mis manos, tome el celular y le marque a mi compañero de área, aquel que me acompaño a ese viaje pero al mismo tiempo me hizo volver, aquel chico de nombre que en hebreo significa mediados de abril principios de mayo y hoy gracias a dios casi es día de las madres.

El llego de inmediato a donde estaba cuestionándome lo que sucedía, recuerdo ese día como aquella enorme lección de vida, Sol siempre me decía que era mejor entender por las buenas, a que la vida te diera la lección que merecías, yo elegí la segunda. Ese día no podía pensar, no podía sentir no más que una taticardia llegando a un pre-infarto por el alcohol adulterado de aquella madrugada, mis manos se engarrotaban como mis piernas, los dedos de manos y pies se abrían de una manera extrema que ya no podía tomar el celular, no podía tragar porque hasta lo más simple me costaba, no podía respirar, solo sentía que el corazón se me saldría en algún momento, sentía un dolor en mi pecho tan extremo que no podía tolerarlo, mis pupilas empezaban a dilatarse, ya no tenía fuerza en mi cuerpo de hecho empezaba a enfriarse todo de mí, comenzaba a perder la cordura, no podía controlarlo y sudaba, sudaba frio infinito.

Antes de sentir estos síntomas, en el momento de llegar al médico, parecía que deje de existir, llego un momento que para mi fue eterno, recuerdo que el viento estaba fuerte extremadamente fuerte pensaba quizá que sería el último que sentiría, estaba asustada, pero a la vez todo lo que había a mi alrededor era un cielo nublado un frío en mis manos, y me olía a muerte por todos lados.

Y llegó un momento donde ya no escuchaba a mi corazón, sentía que flotaba en el aire, voltee a ver el cielo y vi en medio una luz que se abría ante mí, un otoño extraordinario, tan lleno de hojas inmensas y pequeñas con un café vivo, hermoso, caían como lluvia en el suelo, y unas inmensas luces naranjas que me decían, este es tu final tu deseo se cumplirá, el universo te escucho, este era tu petición de una madrugada donde las estrellas relucían más que otro cualquier día, donde la luna te alumbraba tu camino, el aire estaba aclimatado como a ti te gusta, pero no lo viste por estar pidiendo aquello tan horrendo y cobarde, lloraste demasiado ese día que todos te escuchamos.

Me sentí como la más perfecta idiota del mundo, inyectándose mas heroína sabiendo que estaba al punto de darme una sobredosis, o como aquella que sabe que hay fuego y esta quemándose teniendo la opción de poder escapar pero metiéndose más profundamente al fuego, esa misma tarde suplicaba una segunda oportunidad, rogando e implorando vivir, solo vivir, respirar. Después de haber visto el otoño tan inmenso y perfecto, vinieron a mi mente todas aquellas personas que decía amar, mis mejores amigos, mi familia, mi madre, mis hermanos, Mariana, Sol, incluso las personas con las q no congeniaba y el diamante. Le llame para escucharle quizá una última vez, para decirle que ante todo creía en sí misma, pero todo fue inútil porque incluso quizá en mi lecho de muerte no estaba, nunca estuvo, pudiendo llamar a mi gente, a mi padre para pedirle perdón porque recibiría el peor de los regalos que quizá era mi muerte, hasta ese final fui la peor estúpida.

Muchas horas más tarde salí caminando del hospital donde me encontré, con mi familia y aquel chico de a mediados de abril principios de mayo, fui a dar las gracias porque podía caminar, escribir u sonreír, una nueva vida me esperaba sin nada más que pudiere lastimarme, salí intacta de entre las manos de la muerte, con otra oportunidad de vida que hasta la fecha me cuesta creer y aún sigo analizando que fue lo que paso, aún me cuesta trabajo dejar atrás lo que ocurrió.

Hoy me encuentro aquí con mis dedos excelentes, escribiendo uno de mis primeros libros, donde la historia apenas comienza.

Despertando entre las sombras, caminando lento para llegar a la cima de la libertad, expresándome con estas letras que son agua de vida, mirando entre la misma gente las historias que son similares, aprendiendo a decir que todo puede mejorar cuando tienes fe pues el universo conspira a favor de quien lo llama con tanta pasión o mediocridad. Aún recuerdo sus últimas palabras que eran, -todo es tan simple yo nunca he podido morirme, pero no le encuentro sabor ni sentido a la vida-.

Quizá las lecciones puedan darnos un giro diferente, es difícil dejar la comodidad, la conmiseración y todos aquellos sentimientos ruines que hay en el mundo, entre nosotros, sé que es difícil ser distintos a lo que nos enseñaron nuestros padres somos la mitad de ellos. Ella vivió en una familia bastante disfuncional, pero mi madre, mi padre algunos amigos allegados a mí también, la diferencia siempre la hacemos cada uno.

El precio que pague por una piedra preciosa fue extremadamente caro, por aquella mujer que provocaba belleza externa, pero en el fondo no era más que un ser vacío, como llamarle amor a aquello que solo te mira como el espejo haciendo todo aquello que quiere sin ni siquiera mirarte, yo solo fui su reflejo, aquella falta de todo un poco. Dejo heridas graves que con el tiempo cerraran y sanaran, heridas profundas que me hacen saber que soy una guerrera, constante en la lucha, caminando para llegar a la cima aunque debo de aceptar que el camino es lo mejor que la cima.

Hoy quiero encontrar a aquella mujer que espera ansiosa por mí, para recostarse en mi regazo, para amarme con tanto amor, donde mis lágrimas caigan de pureza, de amor honesto voy en busca de mi misma.

Doy gracias a ese diamante que seguirá divagando en el mundo porque gracias a ella hoy estoy aquí, con las ganas, la potencia de vivir lo que me toque vivir con alma, fe y todo el corazón. Hay historias que deben terminarse como páginas que deben voltearse, yo solo deseo cerrar el libro hay muchos que aun debo comenzar y este ya me ha quitado bastante tiempo.

A mi familia por siempre apoyarme, a mis amigos por siempre tolerarme, a mi Psicóloga por encaminarme, a Dios por darme una segunda oportunidad de vivir, a ti diamante por dejarme ir.

Hecho por Verónica Santa María Castillo renaciendo.

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