El Hombre que no era Nadie

El Hombre que no era Nadie
\"BIEN, ¡ya le has cazado! ¿Que piensas de él? Los labios delgados de Augusto Javot esbozaron una cínica sonrisa, mientras contemplaba el espectáculo. La confusión reinaba en el pequeño gabinete; los muebles habían sido arrimados a las paredes, a fin de dejar a los bailarines un poco más de espacio. La mano de un borracho había arrancado un aplique eléctrico de un tabique, y un gran jarrón de lilas blancas había sido roto y arrojado al suelo, donde yacía, formando un montón de...
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