VIP Membership

El Jardín por Féliniego - muestra HTML

TOME EN CUENTA: Esta es una vista previa en HTML y algunos elementos como enlaces o números de página pueden ser incorrectos.
Para la versión completa, descargue el libro en PDF, ePub, Kindle
index-1_1.png

index-1_2.jpg

index-1_3.png

JARDÍN DE

VENUS

FÉLIX MARÍA SAMANIEGO

index-2_1.png

JARDÍN DE VENUS

Por ella se coló precipitado

y vióse rodeado,

CUENTOS BURLESCOS

no de salvajes fieros,

DE DON FÉLIX MARÍA

sino de muchos jóvenes en cueros,

SAMANIEGO

con los aquellos tiesos y fornidos,

armados de unos chuzos bien lucidos,

Escribiolos en el Seminario

los cuales le agarraron

de Vergara de Álava por los años

y a su gobernador le presentaron.

de 1780 y tienen burlas

de frayles y monjas y mucho

chiste y regocijo.

Estaba el tal, con un semblante adusto,

como ellos, en pelota; era robusto

EL PAÍS DE AFLOJA Y APRIETA

y en la erección continua que mostraba

a todos los demás sobrepujaba.

En lo interior del África buscaba

un joven viajero

Luego que en su presencia

cierto pueblo en que a todos se hospedaba

estuvo el viajero,

sin que diesen dinero:

mandó le desnudasen, lo primero,

y con esta noticia que tenía

y que con diligencia

se dejó atrás un día

le mirasen las partes genitales,

su equipaje y criado,

que hallaron de tamaño garrafales.

y, yendo apresurado,

sediento y caluroso,

La verga estaba tiesa y consistente,

llegó a un bosque frondoso

pues como había visto tanta gente

de palmas, cuyas sendas mal holladas

con el vigor que da Naturaleza,

sus pasos condujeron

también el pobre enarboló su pieza.

al pie de unas murallas elevadas

donde sus ojos con placer leyeron,

Como el gobernador en tal estado

en diversos idiomas esculpido,

le halló, díjole: -Joven extranjero,

un rótulo que había este sentido:

te encuentro bien armado

Esta es la capital de Siempre-meta,

y muy en breve espero

país de afloja y aprieta,

que aumentarás la población inquieta

donde de balde goza y se mantiene

de nuestra capital de Siempre-meta;

todo el que a sus costumbres se conviene.

mas antes sabe que es el heroísmo

de sus hijos valientes

-¡He aquí mi tierra!- dijo el viandante

vivir en un perpetuo priapismo,

luego que estoy leyó, y en el instante

gozando mil mujeres diferentes;

buscó y halló la puerta

y si cumplir no puedes su costumbre,

de par en par abierta.

vete, o te expones a una pesadumbre.

index-3_1.png

-¡Oh! Yo la dejaré desempeñada

-el joven respondió-, si me permite

No hallándole más jugo

que en alguna belleza me ejercite.

ella se fue quejosa,

Ya veis que está exaltada

y otra entró de refresco más hermosa,

mi potencia, y yo quiero

que, aunque al joven le plugo

al instante jo... -¡Basta! lo primero

por su perfección rara,

-dijo el gobernador a sus ministros-

no tuvo nada ya que le aflojara.

se apuntará su nombre en los registros

de nuestra población; después, llevadle

Sentida del desaire,

donde se bañe; luego, perfumadle;

ésta empezó a dar gritos, y no al aire,

después, que cene cuanto se le antoje;

porque el gobernador entró al momento

y después enviadle quien le afloje.

y, al ver del joven el aflojamiento,

dijo en tono furioso:

Dijo y obedecieron,

y al joven como nuevo le pusieron,

-¡Hola! Que aprieten a ese perezoso.

lavado y perfumado, bien bebido y cenado,

de modo que en la cama, al acostarse,

Al punto tres negrazos de Guinea

tan solo panza arriba pudo echarse.

vinieron, de estatura gigantea,

y al joven sujetaron,

Así se hallaba, cuando a darle ayuda

y uno en por de otro a fuerza le apretaron

una beldad desnuda

por el ojo fruncido,

llegó, y subió a su lecho;

cuyo virgo dejaron destruido.

la cual, para dejarle satisfecho,

sin que necesitase estimularlo,

Así pues, desfondado,

con diez desagües consiguió aflojarlo.

creyéndole bastante castigado

de su presunción vana,

Habiendo así cumplido

en la misma mañana,

las órdenes, se fue y dejó dormido

sacándole al camino,

al joven, que a muy poco despertaron

le dejaron llorar su desatino,

y el almuerzo a la cama le llevaron,

sin poderse mover. Allí tirado

presentándole luego otra hermosura

le encontró su criado,

que le hiciese segunda aflojadura.

el cual le preguntó si hallado había

el pueblo en que de balde se comía.

Ésta, que halló ya lánguida la parte,

apuró los recursos de su arte

-¡Ah, sí, y hallarlo fue mi desventura!

con rápidos meneos

-el amo respondió. -¿Pues qué aventura

para que contentase sus deseos,

-el mozo replicó-, le ha sucedido,

y él, ya de media anqueta, ya debajo,

que está tan afligido?

tres veces aflojó, ¡con qué trabajo!

En esa buena tierra

index-4_1.png

index-4_2.jpg

no puede ser que así le maltrataran.

El guardia la obedece

-Mil deleites -el amo dijo- encierra

metiéndose en el lecho que le ofrece,

y, aunque estoy desplegado, yo lo fundo

cuyo calor benéfico al momento

en que si como aflojan no apretaran,

le templa el instrumento,

mejor país no habría en todo el mundo.

y mucho más sintiendo los abrazos

con que en amantes lazos

la dama que le entona

expresiva y traviesa le aprisiona.

Entonces, atrevido,

intentó la camisa remangarla

y rijoso montarla;

más quedó sorprendido

al ver que ella obstinada resistía

la amorosa porfía,

y que, si la dejaba,

también de su abandono se quejaba,

hasta que al fin salió de confusiones

oyendo de la dama estas razones: