El Recuerdo Tras el Complejo Olvido por Santiago Ramirez - muestra HTML

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EL RECUERDO TRAS LA COMPLEJIDAD DEL OLVIDO:

El alba abrió paso a la resplandeciente luz del Astro. Los transeúntes comenzaron a rondar y merodear por toda la ciudad en lo que en su día a día se le reconoce como “lucha por sobrevivir”, apenas logran entrever su camino entre la densa bruma que contagia las calles de un ambiente terrorífico, un poco sepulcral. Ante mi morada hizo presencia un hombre que tocando fuertemente la puerta, perturbó el solemne manto de silencio que cubría totalmente el aposento.

Corrí hacia él velozmente, siendo indiferente a lo que a mí alrededor sucedía.Fue más o menos esa mi actitud al abrir de un golpe la puerta destapándole, de una forma para nada sutil, el camino a mi nuevo inquilino. De seguro te preguntarás Qué causó tal fulgor en mí, la respuesta no fue nunca un secreto. El altivo Destino y sus maliciosos juegos parecieran haber consentido que mi amada volviera a mis brazos, de donde fue arrancada cruelmente por  las monstruosas garras de la vida.

Mi amada, la bella, la inolvidable,  la Belladona; yacía sin rumbo en un mundo diferente. La única forma en que yo podía estar con ella era gracias a este hombre, el intermediario que fue quien nos ayudó a comunicarnos.

Hacía ya un tiempo en que Le madame había desaparecido de mi vida, sólo se la podía encontrar en el ya ausente recuerdo, en el olvido, en la muerte de los momentos. Ella ya no estaba, y yo, como Alma en pena hurgaba en mí para así encontrarla. Fue de esta manera como en una helada y lluviosa noche de ánimas, mientras disfrutaba de la comodidad de un profundo sueño, la presencia abrumadora de la bella mujer me causó una completa ofuscación; un fuerte rescoldo me consumía poco a poco desde los pies hasta mi cabeza. Ésa día recibí metódicas instrucciones de cómo llegar hacia ella por lo que logré entender que el Amor no es cosa material, sí en realidad quieres amar  deberás primero despojarte de todo lo que tengas, quedar completamente desnudo, sin cuerpo, sólo Alma.

He ahí razón por la cual necesité de este hombre que hoy se encuentra en mi hogar, al verme frustrado y no poder hacerlo por mi propia cuenta me vi obligado a pagar por ello; este hombre acabará con mi vida para que yo pueda volver a vivir.

Ahora mismo él me está apuntando con un arma, la muerte se hace inminente, ya empiezo a idealizar a mi querida dama entre mis brazos, de nuevo, para siempre, desde siempre, y me aferraré a ella hasta que la vida haga tregua con la muerte. Oh, maldita muerte, siempre separando seres que se aman sólo por el gusto de hacerlo. Acabo de sentir un fuerte punzón en mi pecho, la llamarada del arma apenas se apaga justo después de que yo caigo al suelo; ya no hago parte de este mundo, mi cuerpo inerte deja de ser ya mío, y yo ya volar libremente hacia donde quiera.

Ahí está ella, la llama de Eros se enciende en mi pecho levemente, ahora la tengo entre mis brazos, estando vivos en los recuerdos ajenos, muertos en cuerpo, desaparecidos de la tierra,  ya nada importa. Sólo Ella.

 

 

 

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