El Sistema. Bases para el Desarrollo de una Genuina Conciencia Ecológica por Pablo González Cuesta - muestra HTML

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EL SISTEMA

BASES PARA EL DESARROLLO

DE UNA GENUINA CONCIENCIA ECOLÓGICA

por

Pablo Gonz

INDICE

1. A modo de introducción……………………………………………...3

2. La disyuntiva natural…………………………………………………4

3. Ecología y política……………………………………………………6

4. La ecología como suma de ecologías individuales…………………8

5. La ciudad: estrella del sistema……………………………………...10

6. ¿Qué es el sistema?..........................................................................12

7. Alienamiento y soluciones paliativas……………………………….13

8. La televisión………………………………………………………….14

9. El sistema y sus partes………………………………………………15

10. El subsistema económico………………………………………….16

11. Economía y sociedad……………………………………………….17

12. Economía y espíritu………………………………………………..18

13. La vorágine económica: un ejemplo………………………………19

14. Virtudes de la pequeña economía…………………………………21

15. El subsistema sociopolítico………………………………………..23

16. El origen del poder…………………………………………………25

17. Crítica de las grandes democracias………………………………..26

18. Teoría del cambio moral…………………………………………...27

19. El subsistema ideológico…………………………………………..28

20. Animismo y religión………………………………………………..30

21. Cultura y verdad……………………………………………………32

22. A modo de resumen………………………………………………..34

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1. A modo de introducción

El hombre es materiœspiritual pero desde antiguo se ha insistido en verle como un ser dividido. La separación interna del hombre en «cuerpo» y «alma»

permite la jerarquización de ambos elementos y repercute de forma negativa en la relación que los hombres establecen con el medio ambiente. La verdadera revolución ecologista no será una revolución política sino una evolución moral: viviremos en paz con nuestro entorno cuando vivamos en paz con nosotros mismos.

Hoy en día, la insatisfacción es algo muy común. «El mundo está mal», se dice. «El calentamiento global tendrá repercusiones desastrosas en todos los órdenes». Se habla de cifras aterradoras sobre el número de pobres a escala mundial, sobre las dificultades de acceso al agua potable, sobre el desempleo, la violencia, la xenofobia, el renacimiento de los fascismos. . Cohabitamos con el horror y ante él reaccionamos con indiferencia o sufrimiento. ¿Son los indiferentes más insensibles? No necesariamente. ¿Son más responsables? Todos somos responsables porque todos somos el sistema. El mundo puede mejorar y los artífices de esa mejora seremos nosotros mismos. Dejemos de lado el fatalismo y aprendamos a ser pacientes y críticos. Ya nadie nos pregunta: «¿qué quieres ser de mayor?», porque ya somos la respuesta concreta a esa pregunta. Es el momento de comprender que nuestros actos individuales componen la historia de la especie humana. Podemos escribirla a nuestro antojo, si entendemos que la sociedad es un organismo complejo y que, por tanto, cualquier pequeña mutación que se opere en ella repercute por necesidad en el conjunto. Cada hombre es incapaz de cambiar todo el mundo pero perfectamente capaz de cambiar parte del mundo.

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