El éxito de los Perezosos por Ernie J. Zelinski. - muestra HTML

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El éxito de los perezosos.

Ernie J. Zelinski.

Prefacio.

Hay consejos que parecen demasiado buenos para ser verdad. Uno de ellos dice: «Trabaja duro y conseguirás lo que quieras en la vida.» De hecho, nada podría distar más de la realidad. En el mundo occidental, muchas personas pasan la mayor parte del día trabajando duro durante años y ni siquiera están cerca de conseguir lo que quieren en la vida. Por otra parte, los habitantes del Tercer Mundo aún trabajan más tiempo y más duro y, por supuesto, terminan consiguiendo mucho menos.

Es obvio que nunca ha habido tanta riqueza en el mundo desarrollado como ahora. Sin embargo, las revistas y periódicos actuales están repletos de artículos sobre el aumento del estrés y la insatisfacción en la sociedad occidental contemporánea debido al exceso de trabajo. Cualquier persona en su sano juicio debería decirse: «¿Qué diablos está pasando aquí? Tenemos que estar locos para llevar una vida que nos destruye la mente, el cuerpo y el alma.» Por desgracia, hoy en día la mayoría de los individuos está demasiado atrapada emocionalmente por el trabajo como para darse cuenta de lo dañino que éste puede resultar para uno mismo y para el prójimo.

Una de las principales premisas de este libro es que el trabajo duro conduce a resultados inadecuados y, no digamos ya, a la frustración, la fatiga, el estrés y los tics nerviosos.

Lamentablemente, nos han condicionado a pensar que el éxito sólo se alcanza mediante largas jornadas, incesante actividad y poco tiempo de ocio, entre otros importantes sacrificios. El problema reside en que cuando trabajamos diez o doce horas al día apenas nos queda tiempo para la vida real, para las actividades que aportan satisfacción y felicidad.

En esta era de actividad incesante, la mayor parte de las personas se ve privada de tiempo hasta quedar agotada. Contrariamente a lo que afirma la sabiduría popular, no tiene por qué ser así. En realidad, no hay escasez de tiempo. La gente desperdicia el tiempo en actividades insignificantes, luchando por alcanzar objetivos que en nada contribuyen a su éxito y felicidad.

Actualmente, el dinero y los bienes materiales (los símbolos de la felicidad) tienen prioridad sobre el estilo de vida. Lo cierto es que el dinero y los bienes materiales no sólo no dan la felicidad sino que la persecución de estos falsos símbolos de felicidad contribuye en buena medida a la infelicidad. Huelga decir que quienes carecen de felicidad en su vida no pueden considerarse personas de éxito.

Aunque la mayoría no suela detenerse a pensarlo, existe una alternativa a la mentalidad del «trabaja hasta caer rendido» que prevalece en gran parte de la sociedad occidental contemporánea. Dicha alternativa consiste en perseguir sólo las cosas que influyen en tu calidad de vida. A decir verdad, hay muy pocas cosas en la vida que realmente importen. Las cosas realmente importantes afectan al éxito y la felicidad muchísimo más de lo que la gente cree. De la misma manera, las cosas menos importantes contribuyen mucho menos al éxito y la felicidad de lo que la gente cree.

El camino hacia la infelicidad está hecho de la persecución de cosas que importan poco. De hecho, la mayoría de las metas perseguidas son completamente vanas e innecesarias. Dichas metas comprenden puestos de trabajo con nombres más largos, casas más grandes, coches más ostentosos y vacaciones en lugares de moda. Pero, a fin de cuentas, sólo hay unas pocas cosas que contribuyan significativamente a los logros y la felicidad personales.

Una de las razones por las que la gente persigue las cosas menos importantes es que prácticamente todos los demás miembros de la sociedad se dedican a perseguir esas mismas cosas. Sin embargo, seguir el dictado de la sociedad es mucho más difícil, y merece mucho menos la pena, de lo que comúnmente se piensa. Gran parte de las ocupaciones a las que se dedica la gente no son más que mera actividad de Este libro lo escanee personalmente para compartir, por favor, si quieres que te envíe todos mis libros escaneados, envíame un e-mail a librosmaxi@gmail.com y te enviaré mi colección personal con mucho gusto.

la que se derivan logros muy poco valiosos e incluso menos satisfacción. Peor aún, muchas de esas actividades no sólo son triviales sino que pueden tener un efecto negativo sobre los resultados deseados.

Si tú eres como la mayoría de las personas, dedicas demasiado tiempo a las cosas equivocadas y no el suficiente a las acertadas. Trabajar duro y sin tregua en las cosas equivocadas no te llevará muy lejos en esta vida. No obstante, trabajar un poco en las cosas acertadas puede proporcionarte un éxito y bienestar que desconoce el 95 por ciento de la humanidad.

Por más que te cueste creerlo, puedes trabajar menos, y aun así ganar más dinero y disfrutar mucho más de la vida. La cuestión fundamental es seguir la máxima de trabajar inteligentemente y no de trabajar duro. El tiempo consagrado a trabajar duro generalmente constituye un mal uso del tiempo, mientras que el tiempo dedicado a la creatividad y la imaginación constituye el uso más efectivo que pueda dársele al tiempo.

El trabajo duro cuenta poco para el éxito, tan poco como la cantidad de cada uno de los recursos que tienes a tu disposición. Lo que a todas luces cuenta es con cuanta eficacia los uses. La capacidad para usar sabiamente los medios a tu alcance (tiempo, energía, creatividad, motivación, dinero, paciencia y coraje) es lo que te proporcionará éxito y una mayor dosis de felicidad a la larga.

Alguien dijo una vez que si quieres que algo se haga deprisa y sin trabas, lo mejor es encargárselo aun perezoso. Este libro trata sobre cómo ser ese perezoso. Obviamente, no me estoy refiriendo a ser perezoso de un modo indolente, caprichoso e improductivo. Todo lo contrario. Creo en la pereza productiva. Vista de este modo, la pereza puede aportar un enorme valor a tu vida.

En este libro emplearé la expresión «triunfador perezoso» para representar al individuo que practica la pereza positiva y productiva. El triunfador perezoso alcanza el éxito con un esfuerzo moderado. En efecto, alcanzar el éxito utilizando los principios del triunfador perezoso resulta relativamente sencillo en comparación con la estrategia del «trabaja duro, diviértete poco» que sigue la inmensa mayoría.

Cualquiera que adopte estos principios se dará cuenta de ello cuando compare las recompensas con el esfuerzo requerido para lograrlas.

Si bien los principios del triunfador perezoso son bastante elementales, estoy convencido de que llevarlos a la práctica no es tarea fácil. Tiene que haber cierto grado de compromiso y una adecuada cantidad de esfuerzo continuado por tu parte. El resultado global consistirá en que tu vida será mucho más fácil que si siguieras la sabiduría convencional en lo que a alcanzar el éxito se refiere.

Sin lugar a dudas, para ser moderadamente perezoso y altamente productivo tienes que ser inteligente y creativo. La clave es centrarse en los resultados importantes,, mientras que los individuos que trabajan duro (y de cabeza dura) se centran en el número de horas que invierten. La diferencia puede ser notable en cuanto a los ingresos que consigas y al equilibrado estilo de vida del que disfrutes.

Huelga decir que debes ser hábil al identificar lo que es y no es importante en tu vida. Lo importante comprende no sólo las actividades en las que estás inmerso actualmente sino también los objetivos que persigues. Quizás aquello por lo que luchas no sea tan importante como piensas. Es decir, puede que tus objetivos, una vez alcanzados, no aporten nada a tu felicidad y bienestar.

Una vez tengas claro qué cosas son las que te proporcionarán mayor plenitud, deberás descubrir los medios más eficaces para obtenerlas. Esto conlleva identificar las actividades importantes que vayan a proporcionarte mejores resultados. Lo que también te ayudará a lograr tus objetivos en la vida es maximizar el tiempo dedicado a aquellas que te gustan y que se te dan bien. Del mísmo modo, debes minimizar el tiempo dedicado a las cosas que no te gustan y que no se te dan bien.

Posiblemente parezca que algunos de los fundamentos de este libro deberían ser evidentes para cualquier ser humano racional. De acuerdo, estos principios no son más que puro sentido común; no obstante, esto puede ser precisamente un estorbo para adoptarlos. Por alguna extraña razón, los seres humanos tendemos a hacer caso omiso de todo lo que es evidente o emana del sentido común. Tal vez, la mayoría de los individuos, en mayor o menor grado, gusten de complicarse la vida para añadirle más dimensiones, o sentirse, secretamente, más importantes.

En caso de que tú no sientas la perversa necesidad de complicarte la vida y en cambio estés buscando Este libro lo escanee personalmente para compartir, por favor, si quieres que te envíe todos mis libros escaneados, envíame un e-mail a librosmaxi@gmail.com y te enviaré mi colección personal con mucho gusto.

una vía relajada hacia la prosperidad y el bienestar, los principios del triunfador perezoso están hechos para ti. Dichos principios no sólo te ayudarán a alcanzar más éxito, te ayudarán también a alcanzar una libertad desconocida para la mayoría de los ciudadanos del mundo occidental.

Puedes leer este libro de dos maneras: la primera consiste en leer tanto las páginas de la derecha como las de la izquierda. El material de las páginas de la derecha desarrolla las áreas temáticas de las páginas de la izquierda; no obstante, la redacción de éstas es distinta y va más al grano. También habrá quien encuentre las páginas de la izquierda un poco más poéticas, gracias a las citas de diferentes autores. La segunda manera de leer el libro consiste en centrarse sólo en las páginas de la izquierda. En caso de que andes escaso de tiempo, este método te permitirá captar todo el sentido del libro en una mínima parte del tiempo necesario para leer el libro entero. También cabe utilizar las páginas de la izquierda a modo de resumen después de una lectura completa.

Independientemente del método que elijas para leerlo, este libro te enseña cómo tener éxito (desde tu punto de vista). Los principios del triunfador perezoso son aplicables al lugar de trabajo, al hogar y a cualquier otro sitio donde decidas usarlos. Si te atreves a seguir estos principios, puedes convertirte en un ser humano más creativo, más perspicaz, más productivo, más juguetón, más rico y más feliz. Ytodo esto trabajando menos y disfrutando más de la vida.

CAPÍTULO 1.

Si quieres tener más éxito, procura trabajar menos y pensar más.

El éxito suele costar demasiado.

He aquí uno de mis cuentos predilectos para que vayas entrando en sintonía, no sólo con este capítulo sino con el resto del libro. A menudo lo explico a individuos que viven feliz y tranquilamente cuando me dicen que, de haber sacrificado su equilibrado estilo de vida para trabajar mucho más duro, a esas alturas ya serían millonarios. El cuento les ayuda a volver a ver la vida con la perspectiva apropiada.

Quizás a ti te sirva para lo mismo.

Un rico empresario de Nueva York fue a pasar dos semanas de vacaciones a una playa de Costa Rica.

El primer día de su estancia quedó impresionado por la calidad y el sabor de un exótico pescado que compró a un pescador lugareño. Al día siguiente, el estadounidense se topó con el costarricense en el muelle, pero éste ya había vendido todas sus capturas. El estadounidense descubrió que el pescador conocía un caladero, que guardaba en secreto, donde el pescado era abundante y de gran calidad. Sin embargo, sólo capturaba cinco o seis piezas al día.

El neoyorquino preguntó al pescador por qué no permanecía más tiempo en el mar para capturar más pescado.

—Pero señor —contestó el pescador—, me quedo en la cama hasta las nueve o las diez cada mañana; juego con mis hijos; salgo a pescar un par de horas; por la tarde duermo una siesta de una o dos horas; al atardecer ceno tranquilamente en familia y por la noche voy al pueblo a beber vino, tocar la guitarra y cantar con mis amigos. Como ve, llevo una vida plena, relajada, satisfactoria y feliz.

El estadounidense respondió:

—Debería capturar mucho más pescado. De este modo se labraría un próspero futuro. Mire, yo soy un hombre de negocios de Nueva York y puedo ayudarle a tener mucho más éxito en la vida. Hice un máster de administración de empresas en Harvard y sé mucho sobre negocios y marketing.

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»Lo que tiene que hacer para labrarse un futuro es levantarse temprano por la mañana y pasar todo el día pescando, incluso volver a salir al atardecer a por más. En muy poco tiempo, con el dinero extra podría comprar una barca más grande. A dos años vista, tendría cinco o seis barcas que podría alquilar a otros pescadores. En otros cinco años, con todo el pescado que controlaría, podría montar una fábrica de conservas y hasta poseer su propia marca de productos.

«Entonces, al cabo de otros seis o siete años —continuó el estadounidense mientras el costarricense se mostraba cada vez más perplejo—, podría marcharse de aquí a Nueva York o San Francisco, y tener a alguien contratado para que dirigiese la fábrica mientras usted se dedica a comercializar sus productos.

Si trabaja duro durante quince o veinte años, puede hacerse multimillonario. Yluego ya no tendrá que trabajar ni un solo día durante el resto de su vida.

—¿Y qué haré entonces, señor? —preguntó el pescador.

Sin ningún titubeo, el acaudalado hombre de negocios estadounidense contestó con entusiasmo:

—Entonces estará en situación de mudarse a un pueblecito de algún país tranquilo, como México*

donde podrá quedarse en la cama hasta tarde cada día, jugar con los niños del pueblo, dormir la siesta por la tarde, cenar tranquilamente al anochecer y tocar la guitarra, cantar y beber vino con sus amigos cada noche.

La moraleja de este cuento es que, en la mayoría de los casos, el éxito, tal como solemos entenderlo hoy, cuesta demasiada sangre, sudor y lágrimas. ¿Qué sentido tiene trabajar duro durante muchos años, sacrificando la felicidad y el bienestar por el camino, cuando puedes tener felicidad y bienestar en el presente si no trabajas tan duro?

La fama y la fortuna quizás estén en tu lista de recompensas vitales; no obstante, el precio que tendrás que pagar en tiempo, energía, sacrificios personales y riesgo puede que sea más alto de lo que te gustaría pagar. Por supuesto, cualquier cosa que merezca la pena tener, siempre tiene un precio, tal como se recalca más adelante en este libro. Sin embargo, hay cosas que no vale la pena tener debido al elevado precio que se debe pagar por ellas. Por extraño que parezca, las personas de los países menos desarrollados suelen saberlo mucho mejor que la mayoría de los ciudadanos de las naciones más industrializadas.

A menudo olvidamos el precio que algunas personas pagan en su búsqueda del éxito. Durante muchos años, la revista Success publicó artículos sobre personas que habían triunfado como empresarias. La mayoría de las veces la revista hacía que los logros económicos de dichos individuos parecieran relativamente fáciles. Por lo general, muchos de esos empresarios tuvieron que pagar un elevado precio por su éxito, precio que se tradujo en largas jornadas de trabajo, poca vida familiar, riesgo del patrimonio familiar, y sufrimientos emocionales y físicos.

Como tantas veces ocurre, existe cierta ironía en esto. En 1999, año en que la economía de Estados Unidos experimentó un crecimiento sin precedentes, la revista Success descubrió en sus propias carnes que hay que pagar un precio muy elevado cuando se intenta alcanzar el éxito económico a cualquier precio. La revista presentó una solicitud de declaración de quiebra para reorganizarse.

Lamentablemente, la mayoría de las personas no alcanza un éxito digno de aparecer en los medios de comunicación por más duro que trabaje. Se embarcan en aventuras empresariales y carreras prestigiosas con el único propósito de ganar dinero o de alcanzar el poder y la fama, sin apenas tomar en consideración su capacidad, talento y pasión. La ausencia de alegría y satisfacción durante su persecución del éxito aumenta drásticamente el riesgo de un fracaso final.

En este preciso instante, decenas de miles de personas se están esforzando por ser millonarios, pero nunca lo conseguirán. Trabajarán duro sin descanso durante años, desarrollando productos, ideando planes de negocios y tratando de atraer capital de riesgo antes de acabar arruinados. Sin ninguna duda, el índice de éxito de ej^°J_gjr¿' rantes a millonario sería mucho más alto si se dedicaran a empresas más acordes con su propia naturaleza y sus pasiones en lugar de buscar sólo el potencial monetario.

Muchas empresas que al principio nos atraen pueden resultar contraproducentes a largo plazo. Si trabajas lo bastante duro, puede que con el tiempo alcances riquezas (incluso fama), pero éstas siempre Este libro lo escanee personalmente para compartir, por favor, si quieres que te envíe todos mis libros escaneados, envíame un e-mail a librosmaxi@gmail.com y te enviaré mi colección personal con mucho gusto.

tienen un precio. La cuestión es: ¿estás dispuesto a pagar ese precio? Es muy fácil decir que sí sin darte cuenta de los dilemas y circunstancias a los que probablemente tendrás que enfrentarte.

En la búsqueda de fama y fortuna, el precio puede ser mucho mayor de lo que jamás imaginarías. Tal vez tengas que sacrificar placeres y lujos mientras dedicas tiempo, dinero y energía a tus lucrativas empresas. Cuando hacer dinero constituye el principal objetivo en la vida, las búsquedas creativas, las actividades sociales y las salidas en familia se quedan a medio camino. Más aún, serás un mal cónyuge y un pésimo padre. Cabe incluso que la tentación de hacerte rico te lleve hasta el punto de poner en entredicho tus valores y tu integridad.

Así pues, ¿estás dispuesto a pagar alguno de los precios? En realidad, hay muchos más. ¿Qué me dices de costes como la salud, la libertad y el amor propio? Estos son precios a corto plazo, relativamente.

Existe un precio a largo plazo que quizá sea incluso más costoso. Trabajar dieciocho horas al día mientras los demás trabajan siete u ocho puede suponer un precio elevadísimo que pagar por algo que no va a proporcionarte la felicidad que en última instancia esperabas.

Tal vez te sorprenda, o incluso te duela, descubrir que muchas personas, después de alcanzar lo que buscaban, lamentan haber dedicado toda la energía de su vida a conseguir eso. Y no me estoy refiriendo a individuos neuróticos y confundidos que no tengan ni idea de lo que desean en la vida. Estoy hablando de individuos inteligentes, equilibrados, con una buena formación y muy respetados por la sociedad convencional.

Tomemos por ejemplo a George Soros, el famoso especulador del mercado de divisas. Valiéndose de su habilidad para las finanzas, amasó una fortuna que se estima en cinco mil millones de dólares. Sin embargo, afirma que la canjearía por la oportunidad de haber alcanzado su sueño profesional. Su verdadera pasión siempre ha sido la búsqueda intelectual, no hacer dinero.

No hace mucho, Soros dijo a un periodista del rotativo Canada'sNationalPost: «Ser reconocido como filósofo me proporcionaría una satisfacción infinitamente mayor.» Cuando el periodista le preguntó si regalaría todo su dinero a cambio de eso, Soros contestó: «Pues sí, seguro.»

La experiencia de George Soros no es nada insólita. Miles de personas han trabajado duro y acumulado una considerable cantidad de dinero para acabar llegando a la conclusión de que no merecía la pena, pues comprendieron que si no hubieran ganado ese dinero extra sólo se habrían privado de cosas que de todos modos no necesitaban. Es más, comprendieron que si hubiesen trabajado menos, habrían disfrutado más por el camino.

Hay cosas que merece la pena tener y que no pueden medirse en dólares y centavos. Una de ellas es gozar de una vida plena y satisfactoria en el presente. Hoy en día, sacrificar un estilo de vida más relajado con vistas a la posibilidad de quizá tener lo mismo en un futuro lejano parece una verdadera necedad. Desde luego no contribuye a la felicidad ni a la conciencia de prosperidad del presente.

Existe una alternativa a trabajar duro y sin tregua durante muchos años sacrificando la felicidad del momento, que consiste en estar satisfecho y contento hoy, trabajando en algo en lo que disfrutas, a la vez que dedicas gran parte de tu tiempo libre a actividades constructivas. Para ello tendrás que ser un individuo un tanto perezoso pero altamente prolífico.

El comportamiento de la sociedad es un mal precedente para llevar una vida feliz En 1919, tras ser criticado por llegar reiteradamente tarde a trabajar, lord Castlerousse replicó: «Pero piensen en lo temprano que me voy.» Bien, yo no sé a ti, pero a mí me encanta la actitud de este sujeto.

Sin duda disfrutaba de más tiempo libre que la mayoría de los trabajadores de su época. Y, a todas luces, sabía cómo conseguir un estilo de vida más equilibrado que la mayoría de nosotros en la actualidad.

Esto nos conduce a un problema de enorme importancia en la sociedad contemporánea: la mayoría de las personas no sabe cómo vivir y disfrutar de verdad. Adoptar una actitud más relajada y despreocupada, como ésa de la que hace gala lord Castlerousse, haría maravillas para su bienestar Este libro lo escanee personalmente para compartir, por favor, si quieres que te envíe todos mis libros escaneados, envíame un e-mail a librosmaxi@gmail.com y te enviaré mi colección personal con mucho gusto.

general.

Cuando el siglo xxi comenzó en serio, la economía de la mayoría de las naciones occidentales llevaba muchos años con un crecimiento colosal, de hecho, como nunca antes. Sin embargo, los medios de comunicación publican regularmente informes que indican que muchos trabajadores, con inclusión de los profesionales y ejecutivos mejor pagados, tienen la moral baja, están quemados y notan un deterioro en su calidad de vida. En efecto, cada nuevo año trae aparejado un nuevo estudio del que se desprende que la gente está más estresada y menos satisfecha que el año anterior.

Ahora que el estado de la economía ha dado un giro para peor, ¡ay!, la situación es la misma que en los tiempos de vacas gordas. Pregunta a los estadounidenses muy trabajadores cómo les van las cosas y te hablarán de semanas de sesenta a setenta y cuatro horas sin tiempo para descansar. El resultado no es sólo el agotamiento físico sino también el desgaste emocional, factores ambos que conducen a situaciones de silenciosa desesperanza.

Entre los muchos síntomas elocuentes de esta lamentable situación se cuenta el que la vida cotidiana de los individuos no sea nada sustanciosa. Tener éxito en el siglo xxi significa tener más trabajo y menos tiempo para hacer las cosas que a uno le gustaría. No cabe duda que hoy muchas de las personas de más éxito de Europa y las Américas están insatisfechas consigo mismas y con sus vidas en general.

Es más, pese a que sus ingresos han sobrepasado con creces sus necesidades reales, los individuos de clase media y mediaalta, sobre todo en Canadá y Estados Unidos, se han abocado a un incontrolable despilfarro nacional, gastando y viviendo por encima de sus posibilidades. Para evitar enfrentarse a un juicio por insolvencia, tienen que seguir trabajando en empleos que los dejan frustrados porque no se sienten realizados. Trabajan una canüdad de horas exorbitante; por consiguiente pasan muy poco tiempo con los amigos y la familia. En el supuesto de que se las arreglen para encontrar algo de tiempo libre, estas personas están demasiado endeudadas, descontentas, cansadas y abatidas como para disfrutarlo siquiera un poco.

Hasta las personas más acomodadas se ven atrapadas en los estilos de vida que la prosperidad económica les ha brindado. Viven a lo grande, pero llevan una vida de perros. Date una vuelta por cualquier barrio lujoso y verás cuántas personas lo pasan bien en los porches de sus elegantes mansiones. Las personas más acaudaladas no tienen tiempo para divertirse ni saben cómo hacerlo aunque dispongan de algún tiempo libre. Igual que los trabajadores peor pagados, quienes tienen buenos ingresos siguen esforzándose por alcanzar más éxito y riqueza, pero parece que nunca se acercan a la paz de espíritu ni a la felicidad.

La mayoría de los individuos se encuentra sumida en un estado de inconsciencia o abnegación debido a que su vida no está en armonía con sus creencias y valores más profundos. Pasan por alto más cumpleaños de hijos, aniversarios y otros compromisos familiares de los que jamás reconocerán.

Tal como yo lo veo, lo que en mayor medida propicia esta lamentable situación es la buena disposición de la gente para decir amén a lo que hacen todos los demás. El instinto gregario (quizá porque no exige a las personas que piensen por sí mismas) tiene una fuerza tremebunda. Por desgracia, la mayoría de las personas permite que los demás controlen su vida.

Eric Fromm, en Miedo a la libertad, escribió: «El hombre moderno vive bajo la ilusión de saber lo que quiere, cuando en realidad quiere lo que tiene que querer.» En efecto, en la sociedad de consumo contemporánea, la publicidad y los medios de comunicación dictan lo que la gente tiene que querer.

Muchas personas consumen esta programación ávidamente en lugar de detenerse a preguntarse qué es lo que de verdad les hará felices. Al fin y al cabo, es mucho más sencillo tratar de concordar con la mayoría en vez de cuestionarse lo que esa mayoría hace.

Cuando se trata de tener éxito en la vida, según se entiende hoy, parece que las dos únicas opciones sean permanecer dentro del sistema y trabajar más horas y más duro que nunca, o bien abandonar por completo el sistema para buscar una vida de ocio absoluto. Qué duda cabe que para la mayoría se trata de una elección entre dos opciones inviables. Por un lado, no quieren trabajar más tiempo y más duro; por el otro, no han alcanzado la independencia económica suficiente como para abandonar por completo el mundo del trabajo.

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¿Dónde encajas tú en este panorama? Tal vez seas como la mayoría de las personas que viven bien desde el punto de vista económico. Es probable que tengas unos ingresos decentes que te permitan cubrir mucho más que las necesidades elementales. No obstante, trabajar duro y sin tregua para obtener sólo seguridad, posición, poder y bienes materiales deja mucho que desear. Puede que eches en falta algo de carácter espiritual o psicológico. En el supuesto de que sufras un desequilibrio espantoso entre trabajo y vida, no lo dudes, no estás creando el tiempo para realizar actividades productivas de ocio que puedan satisfacer esas necesidades emocionales y espirituales.

Tal vez esta afirmación provoque tu indignación, como suelen hacer casi todas las verdades que prefieres negar: si tu vida dista mucho de ser todo lo satisfactoria y plena que quisieras, para empezar eres tú quien ha creado ese desbarajuste. En última instancia, nadie te obliga a llevar una vida apresurada; eres tú quien la ha elegido. Puede parecer más fácil seguir al rebaño que pensar de modo distinto y hacer las cosas a tu manera. Sin embargo, siempre que sigues al rebaño lo haces por tu cuenta y riesgo. El problema de los rebaños es que a veces salen en estampidas muy difíciles de detener. Y

cuando un rebaño ocasiona muchos daños, ninguno de sus miembros está dispuesto a asumir la responsabilidad.

En este mundo abundan las personas incapaces de pensar por sí mismas. En vez de permitir que su creatividad y sabiduría innata dirijan sus vidas, prefieren lo que los demás hacen y piensan. No tienes por qué ser uno más del montón. Tú, como ser humano pensante y creativo, deberías darte cuenta de que siempre existe la opción de no seguir al rebaño, aunque la sabiduría popular diga lo contrario. De hecho, mientras el rebaño avanza en una dirección, tú puedes hacerte otros caminos que seguir.

¿Por qué perder tiempo, energía y dinero en pos de algo que en realidad no necesitas y que tal vez ni siquiera te guste? Hay cosas que son importantes y otras que no lo son. Algunas cosas parecen importantes porque la sociedad, el sistema educativo y la publicidad han lavado el cerebro a la gente para que así lo crean. Un análisis riguroso demuestra que la mayoría de esas cosas no sirven en absoluto para llevar un estilo de vida feliz y saludable.

Cuanta más atención prestes a lo que hacen las masas, más comprenderás que los planteamientos del tipo «todo el mundo lo hace» no sirven para dejar tu impronta en este mundo. Si bien resulta tentador unirse a la masa, no olvides nunca que tú tienes sueños valiosos y otras cosas más importantes que conseguir.

Uno de los objetivos primordiales de la vida debería consistir en ser tú mismo y no otra persona.

Cuando preguntaron a Leonardo da Vinci cuál era el mayor logro de su vida contestó: «Leonardo da Vinci.» En este sentido, los maestros zen no nos piden que seamos algo o alguien que no somos; lo que nos piden, en cambio, es que seamos más verdadera y plenamente quienes somos.

Lo más difícil de llevar una vida satisfactoria y próspera probablemente sea mantenerse fiel a nuestras fantasías y no dejarnos arrastrar por las masas. En el mejor de los casos, perseguir la aprobación de los demás enrulándolos es un juego perdido de antemano. Dejarse impresionar por el prójimo y sus posesiones es perder la propia identidad.

Para ser verdadera y plenamente quien tú eres es preciso que sepas qué es importante para ti y sólo para ti. Debes asegurarte de que tus elecciones vitales sean las tuyas. E. E. Cummings dijo: «Ser sólo tú mismo, en un mundo que hace lo posible, noche y día, para hacerte semejante a los demás, significa librar la batalla más difícil que cualquier ser humano pueda librar; y nunca dejar de luchar.»

El atajo más creativo hacia el éxito consiste en pensar más en él Ésta es la cuestión más importante que plantea este libro: si quieres tener más éxito, procura trabajar menos pero pensar más que el ciudadano medio. El grado en que desarrolles tu capacidad para pensar de un modo distinto y creativo determinará tu triunfo y lo duro que tengas que trabajar para alcanzarlo.

Lo primero que debes pensar detenidamente es qué significa el éxito realmente para ti. La noción de éxito, por supuesto, varía de una persona a otra. Pongamos que dos individuos han logrado cosas Este libro lo escanee personalmente para compartir, por favor, si quieres que te envíe todos mis libros escaneados, envíame un e-mail a librosmaxi@gmail.com y te enviaré mi colección personal con mucho gusto.

semejantes en la vida. El optimista se considerará un triunfador mientras que el pesimista se verá como un fracasado. Es más, la noción de éxito de un individuo concreto suele variar con el paso del tiempo.

La manera más difícil de alcanzar el éxito es que un tercero lo defina para ti. Escucha a tus amigos, a tu familia, a la sociedad y estarás abocado al desastre. Terminarás viéndote presionado a hacerlo todo: tener una pareja sumamente atractiva, formar una familia perfecta, tener un empleo bien pagado, ir de vacaciones a países exóticos, vivir en una mansión y conducir un coche caro y ostentoso, sin olvidarte de ahorrar unos millones para cuando te jubiles. Conseguir todas estas cosas —o incluso sólo algunas— no es imposible pero sí harto improbable. Es más, cabe que las consigas todas y que sigas sintiéndote un fracasado si resulta que ésas no son las cosas que realmente quieres en la vida.

Como ser humano racional, siempre deberías estar atento a los atajos que conducen al éxito. En este aspecto, el atajo más creativo hacia el éxito consiste en pensar más en él. Dicho de otro modo, tienes que redefinir lo que el éxito significa para ti. En última instancia, te harás un triunfador o un fracasado en función de cómo definas el éxito.

Sin lugar a dudas, el error más grave que cometen las personas es no definir lo que el éxito significa para ellas de la manera más personal. Yo sé lo que el éxito significa para mí. ¿Y tú? ¿Eres capaz de identificar concretamente en qué se diferencia tu definición de éxito de la definición convencional que lo traduce en fama y fortuna? Sin una definición de este tipo, no tendrás objetivos y sueños específicos que perseguir.

Por supuesto, tienes que ser razonable con la cantidad de éxito que esperas alcanzar. Un gran obstáculo para el éxito es aspirar a demasiado éxito. Establecer objetivos razonables y alcanzables hace que sea mucho más fácil alcanzar el éxito. Sin embargo, tampoco tienes que excederte yendo a lo fácil. Tu objetivo no debería ser que todo te resulte fácil. Esto no te produciría ninguna sensación de logro y obtendrías poca satisfacción.

La satisfacción sólo aparece cuando logras algo importante. Tienes que esforzarte y correr riesgos para que los resultados que obtengas te aporten una sensación de auténtico logro. La clave consiste en elegir objetivos lo bastante grandes como para que te afecten y lo bastante modestos como para poder alcanzarlos. Finalmente, probablemente sea mejor fijar objetivos moderadamente difíciles, y alcanzarlos casi todos, que fijar objetivos extremadamente difíciles y no alcanzar ninguno de ellos.

Prestando una atención de tipo zen al detalle, lo mejor es adoptar un enfoque holístico para definir lo que el éxito significa para ti. El éxito debería consistir en todas las cosas que te hacen feliz en la vida!

Estas comprenden un trabajo que te importe, salud mental, física y espiritual, amistad, amor, seguridad, paz interior y un montón de tiempo libre.

Como curiosidad, quizá te preguntes qué significa el éxito para mí. Aunque mi definición de éxito quizá cambie con el tiempo, no varía gran cosa. Para mí, el éxito es gozar de la libertad y la independencia necesarias para tomar decisiones sobre lo que hago con mi vida. Significa hacer lo que quiero en el momento que yo decido.

Después de levantarme y tomar un desayuno ligero, mis primeras prioridades son hacer un par de horas de ejercicio para mantenerme en forma y realizar otras actividades ociosas como reunirme con amigos para almorzar. A diferencia de la mayoría, me dedico a mi trabajo en cualquier momento que me parezca oportuno, por lo general escribiendo en mi ordenador portátil en una de mis cafeterías predilectas. La mayoría de las veces termino trabajando sólo cuatro o cinco horas al día, a veces mucho menos. Algún que otro día trabajo siete u ocho horas.

Pese a no ganar tanto dinero como podría si trabajara una o dos horas más al día, llevo una vida cómoda y libre. Sin duda alguna, no cambiaría mi estilo de vida actual por un empleo estresante que me proporcionara un millón de dólares al año, ni siquiera durante un año. El éxito para mí no consiste en valer un millón de dólares o dos, si bien es probable que me sintiera satisfecho de alcanzar esa posición mediante mis esfuerzos creativos.

En cuanto a lo económico, para mí el verdadero éxito consiste en manejar el dinero con sensatez para no tener problemas económicos. Significa ganar el dinero suficiente para cubrir las necesidades de la vida y disponer de un poco más para algunos lujos, como salir a cenar a un buen restaurante dos o tres Este libro lo escanee personalmente para compartir, por favor, si quieres que te envíe todos mis libros escaneados, envíame un e-mail a librosmaxi@gmail.com y te enviaré mi colección personal con mucho gusto.

veces por semana. El éxito económico también es la sensación de libertad que proporciona el haber juntado unos ahorrillos. Estos pueden venir muy bien en caso que decida tomarme un año sabático o si mis ingresos disminuyen por el motivo que sea.

Para mí, el éxito no es sólo disponer de tiempo sino ser capaz de disfrutar del ocio. Puede que muchos millonarios tengan el dinero necesario para dedicarse a los juegos más caros del mundo, pero son incapaces de tomarse las cosas con calma y disfrutar con actividades que no cuestan dinero. Tal como lo veo, los millonarios que no tienen tiempo para detenerse cinco minutos a charlar con alguien en la calle, para ver qué es lo que mueve a esa persona, se están perdiendo mucho.

Dicho de otro modo, esos millonarios no son tan triunfadores como parece si están gobernados por el dinero y el trabajo, viéndose privados de tiempo para disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. En efecto, si no son capaces de disfrutar con actividades sencillas, probablemente no disfruten mucho ni con las actividades más caras que el dinero pueda comprar.

Para mí el éxito es mucho más que abundante tiempo libre. Es también usar el tiempo libre sabiamente.

Mantener una salud óptima a cualquier edad debe ser prioritario. Esto sólo se consigue destinando parte del tiempo libre de cada día al ejercicio y la meditación.

Por encima de todo, el éxito consiste en tener un propósito que merezca la pena perseguir. Mi propósito es ayudar a las personas a desarrollar su potencial y a progresar pausadamente hacia la consecución de sus sueños. Como muchos autores, recibo respuestas de mis lectores. No hay satisfacción mayor que recibir cartas, correos electrónicos y llamadas de personas que han sacado un gran provecho de la lectura de mis libros.

Otro ingrediente del éxito consiste en tener mis propios sueños alcanzables, sin que importe lo viejo que me haga. Uno de mis sueños es que aparezca un libro mío en la lista de los más vendidos que publica el New York Times. Aunque lograr este sueño no sea esencial para mi felicidad, sigue siendo algo que me produciría una enorme satisfacción. Éste es uno de mis objetivos en la vida, que me mantiene motivado y me aporta muchos pequeños éxitos profesionales por el camino.

Con esto basta y sobra acerca de lo que el éxito significa para mí. Ahora volvamos a ti. Una vez más, la pregunta del millón es: ¿qué significa realmente el éxito para ti? El grado en que reduzcas tus expectativas en cuanto a lo que una vida de éxito debería reportarte, determinará lo triunfador que te sientas. Al mismo tiempo, tienes que hacerte valer.

Es importante que seas sincero contigo. Tras un detenido análisis de tu vida, quizá decidas que algunas cosas que actualmente quieres y persigues con gran celo son mucho menos importantes para tu felicidad de lo que piensas. Por otra parte, algunas cosas que actualmente descuidas puede que sean esenciales para tu paz y satisfacción. Esto significa que si quieres que tu vida cambie para mejor, tu relación con el dinero, los bienes materiales, el tiempo, el trabajo, el ocio e incluso con las personas, quizá tenga que cambiar.

El momento de tu éxito no será cuando te hayas hecho multimillonario. De hecho, el momento de tu éxito será cuando te des cuenta de que no podrías ser más feliz en ese momento, tengas el dinero que tengas a tu nombre. Algunas personas son capaces de alcanzar este estado con un valor neto inferior a los 10.000 dólares. Otras nunca alcanzan este estado pese a haber amasado millones.

Por último, llevar una vida de éxito requiere que ejerzas control sobre tu mente. Sin duda alguna, está claro que no ejerces control sobre tu mente si te dejas influenciar más de la cuenta por los amigos, los parientes, la sociedad, los medios de comunicación y la publicidad en lo referente a qué es el verdadero éxito. Por consiguiente, tienes el deber de dedicar regularmente buena parte de tu tiempo a evaluar una y otra vez lo que el éxito significa para ti, y sólo para ti.

El signo más inequívoco de que vas bien encaminado para llevar una vida plena es que hayas definido claramente el éxito de una forma distinta a la de cualquier otro individuo de este planeta. En efecto, la definición más acertada de éxito, si lo has alcanzado o no, siempre estará en función del color del cristal con que se mire. Y el color de ese cristal no lo elige nadie más que tú.

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No hacer nada para conseguir lo que quieres es más difícil que trabajar duro para conseguirlo La pregunta del millón era: ¿qué significa el éxito para ti? Pues bien, la pregunta de los dos millones es:

¿cómo vas a conseguirlo? Este libro trata sobre cómo tener más éxito pensando más y trabajando menos que el ciudadano medio de nuestra sociedad. Sin embargo, no aboga por un enfoque del tipo

«no hagas nada».

Por consiguiente, si quieres mejorar el lugar en el que vives hoy para que sea algo parecido al Taj Mahal dentro de cinco años, tendrás que efectuar algunos cambios en tu vida. Tendrás que plantearte seriamente muchas cosas, como la clase de amigos que tienes, cuánta televisión ves, tu nivel de motivación, qué uso haces de tu creatividad, tus creencias, la profesión que has elegido, tus pasiones y si padeces o no el síndrome de «el mundo me debe algo». En cierta medida, tendrás que poner esfuerzo de tu parte ya sea para trabajar más, cambiar tu área de trabajo o trabajar con más provecho.

Progresar sin prisas hacia la consecución de tus sueños exige coraje y acción. Hasta el pescador de Costa Rica, que lleva una vida plena, relajada, satisfactoria y feliz tiene que hacer algo para ello. Puede que sólo trabaje unas pocas horas al día, pero tiene que trabajar lo suficiente para ganarse el sustento.

Tú tienes que hacer lo mismo si quieres que la satisfacción y la felicidad prevalezcan en tu vida.

Hay personas para quienes la mejor manera de conseguir lo que quieren consiste en no hacer nada por ello. Por supuesto, alcanzar el éxito de este modo es casi imposible. Hace que sea un camino infinitamente difícil en vez de fácil. De ahí que no hacer nada para conseguir lo que uno quiere sea más difícil que trabajar duro para conseguirlo.

Tal vez, como muchos de nosotros, tiendes a caer en la trampa de creer que un tercero va a ocuparse de los aspectos más difíciles de tu vida, incluso pagarte para que te abras camino en el mundo. Puede que hasta te sientas justificado al esperar que un tercero te proporcione una vida cómoda. Para no oponerme a tu comodidad y felicidad, reconoceré que, comparado conmigo, probablemente tú lo merezcas. Desgraciadamente, basándonos en esta medida, lo mismo les pasa al menos a otros dos mil millones de personas en este planeta.

Por consiguiente, es poco probable que un tercero os proporcione a ti y a otros dos mil millones de personas una vida cómoda. Aunque sea posible alcanzar algunas de las cosas que queremos sin esfuerzo, eso no puede considerarse éxito. Para sentirse triunfador, hay que experimentar una sensación de logro y sentir que se merecen las cosas que se han conseguido por el camino.

La mejor manera de conseguir lo que quieres consiste en hacer algo al respecto. Puedes probar a trabajar duro todo el día. Como alternativa, puedes ser más creativo y trabajar mucho menos, de modo que dispongas de más tiempo para apreciar lo que has logrado. En ambos casos, te sentirás satisfecho por haber alcanzado lo que quieres. Por supuesto, la segunda opción te permite disfrutar más de la vida.

En lenguaje sencillo, el objetivo es conseguir algunas de las cosas que quieres sin padecer estrés y ansiedad innecesarios. Elige una cantidad de tiempo razonable que quieras dedicar a trabajar. Pueden ser ocho horas al día, o tan poco como dos o tres. Luego asegúrate de dar lo mejor de ti mismo en ese lapso de tiempo, ni más ni menos.

Mi elección es no trabajar más de cinco horas al día; no obstante, cuando trabajo lo hago intensamente.

Siempre procuro rendir al máximo. Hasta la fecha, los siete originales que he redactado han sido publicados por editores reputados. Sin embargo, los expertos en libros calculan que sólo uno de cada diez manuscritos redactados en Norteamérica llega a publicarse alguna vez.

¿Cómo alcanzo ese índice de éxito del cien por cien mientras el conjunto de los escritores alcanza el diez por ciento? Simplemente, hago lo que hay que hacer. Los editores rechazaron de entrada cuatro de mis libros. Por consiguiente, los publiqué yo mismo para demostrar el valor que tenían para el mercado.

De hecho, mi libro más vendido, El placer de no trabajar, lo publiqué yo mismo porque ningún editor estaba dispuesto a hacerlo. Desde entonces ha sido publicado no sólo por Ten Speed Press en Estados Unidos, sino también por editores de China, Japón, Corea, España, Francia, Polonia, Portugal, Holanda, Grecia, Alemania e Italia. Huelga decir que esto me proporciona una inmensa sensación de logro y que no habría sido posible si no me hubiese esforzado al máximo durante las cuatro o cinco Este libro lo escanee personalmente para compartir, por favor, si quieres que te envíe todos mis libros escaneados, envíame un e-mail a librosmaxi@gmail.com y te enviaré mi colección personal con mucho gusto.

horas que trabajo a diario.

Para conocer un éxito similar en cualquier campo, también tú tienes que dar lo mejor de ti. No tiene nada de malo adoptar un enfoque más relajado sobre cómo ganarse la vida. De hecho, los profesionales que más rinden se esfuerzan por mantener un equilibrio saludable entre trabajo y ocio. Saben que trabajar duro durante largas jornadas no lo es todo en la vida. No obstante, situarse en el polo opuesto tampoco es la solución. Dedicarte de pleno a actividades nebulosas no te deja tiempo para las actividades constructivas y creativas que tan importantes son para producir resultados.

«Pero yo quiero pautas concretas sobre cómo ganar exactamente 750.000 dólares en los próximos cinco años para poder retirarme y vivir con estilo y comodidad el resto de mi vida» es una respuesta frecuente. Lo siento, el mundo no funciona así. Si es importante para ti, nadie lo va a hacer por ti.

Tienes que trazar un plan concreto y la estrategia correspondiente para obtener lo que quieres de la vida. Millones de otras personas lo harán a su manera, yo lo hago a la mía y lo mismo puedes hacer tú.

Conseguir lo que quieres puede no resultar fácil; no obstante, cuentas con muchísima ayuda para cualquier cosa que te propongas lograr. Contando sólo los libros, existe una inmensa reserva de conocimiento que cualquiera puede explotar. La respuesta a cualquier problema que llegues a imaginar está publicada en algún sitio. Sólo es cuestión de encontrarla. Por ejemplo, cuando empecé en este negocio, no tenía ni la más remota idea de cómo se publica un libro. Todo cuanto necesitaba saber (el arte de escribir, cómo publicar tus propias obras, cómo vender derechos al extranjero y métodos creativos para promocionar libros) tuve ocasión de aprenderlo leyendo libros.

Tú también cuentas con una cantidad increíble de información a tu disposición, sea lo que sea lo que te propongas lograr. Aparte de usar libros, también puedes echar mano de otros recursos excelentes, como consultores, seminarios, tertulias radiofónicas e Internet. Otras personas han adquirido un montón de conocimientos y sabiduría que ponen a disposición del público de forma gratuita o a un precio relativamente bajo. No es sólo que dicha información sea asequible, es que tu vida será mucho más fácil que si tuvieras que salir y cometer los mismos errores que cometieron ellos.

Sin lugar a dudas, el camino hacia el éxito presentará muchos obstáculos. Y tendrás que trabajar, aunque sólo sea cuatro o cinco horas al día. Si bien los triunfadores perezosos adoptan vías pausadas hacia la prosperidad y la libertad económica, también saben que es preciso un esfuerzo continuado para lograr cualquier cosa que valga la pena tener en la vida.

Otra autora, Jo Rowling, hace poco ha conseguido grandes titulares, e incluso una portada de la revista Time, con sus libros de Harry Potter. Los libros han vendido más de quince millones de ejemplares, y ahora Rowling es multimillonaria. De la mayoría de artículos publicados en la prensa escrita se desprendía que Rowling, quien también llevó a cabo gran parte de su escritura en cafeterías, conoció el éxito como quien dice de la noche a la mañana. Apenas hacían mención del esfuerzo, la paciencia y la perseverancia que necesitó para pasar de la pobreza a la fortuna. De hecho, escribir su primer libro le llevó más de cinco años.

Nunca olvides que hay un aspecto positivo en tener que ser paciente y hacer frente a auténticas dificultades en el camino hacia el éxito. Te sentirás bien de verdad cuando hayas llegado. Si nunca has tenido mucho dinero, alcanzar la riqueza por méritos propios, ya vengan bien o mal dadas las cosas, te proporcionará cien veces la satisfacción de la persona que ha nacido en ella.

No siempre puedes conseguir lo que quieres, pero puedes conseguir mucho más de lo que crees Cuando ves todos los Porsche, Mercedes, Lexus y BMW que circulan por Broadway, es fácil pensar que no gozas de muchas de las cosas buenas que este mundo ofrece. Puede que ansies poseer (como hago yo aveces cuando no pienso con claridad) un Porsche o un Mercedes rojo descapotable. Si quieres averiguar a ciencia cierta si ser propietario de un coche deportivo nuevo va a influir en tu alegría de vivir, tendrás que hacer lo necesario para conseguir uno.

Por cierto, nunca conseguirás la cantidad de dinero necesaria para comprar todo lo que hay en el Este libro lo escanee personalmente para compartir, por favor, si quieres que te envíe todos mis libros escaneados, envíame un e-mail a librosmaxi@gmail.com y te enviaré mi colección personal con mucho gusto.

mundo. Sin embargo, como la mayoría de las personas, es probable que te estés limitando en cuanto a lo que puedes lograr. Aunque no siempre puedes conseguir lo que quieres, puedes conseguir mucho más de lo que crees. Y un coche deportivo caro es algo que puedes adquirir si es lo bastante importante como para aumentar tu sensación de éxito.

Una pregunta relevante: ¿ahora te sientes triunfador o fracasado? Cualquier sentimiento de fracaso limitará el éxito que alcances en el futuro. El éxito llama al éxito, aunque no forzosamente de la manera que la mayoría cree. La gente piensa que para alcanzar un gran éxito primero hay que haber alcanzado al menos un éxito moderado. Esto puede terminar como una pescadilla que se muerde la cola, impidiéndote alcanzar siquiera un éxito moderado.

En cambio, con sólo pensar que tienes un éxito al que algunas personas considerarían menor, te proporcionará un estado mental adecuado para alcanzar mucho más éxito.

La idea de haber triunfado con lo que tienes en el presente (dinero, bienes materiales, logros y talento) te influirá, motivándote a buscar otras cosas que te gustaría tener. Con un estado de ánimo positivo conseguirás esas cosas con mayor facilidad. Y ésta es siempre la estrategia del triunfador perezoso: hallar el camino más rápido y fácil para llegar adonde uno está yendo.

Una buena idea es apuntar en un bloc de notas todos los éxitos y logros en tu haber. En esta lista caben todos tus logros académicos, tus logros laborales y tus logros deportivos. No te muestres reservado con la verdad. Incluye todas las cosas buenas que los demás hayan dicho de ti. Hasta el número de amigos de verdad que has hecho es algo a consignar en tu lista de éxitos.

Cada vez que te sientas abatido y fracasado, revisa tu lista de éxitos. Felicítate por todos tus logros, sin que importe lo modestos que sean. En poco tiempo te darás cuenta del triunfador que eres en el presente (y del que puedes ser en el futuro). Basta con que te sientas triunfador con lo que tienes para que te sobrevenga el estado de ánimo que te inspirará a perseguir el éxito en áreas de tu vida que tal vez has estado evitando.

Otra barrera para alcanzar el éxito es que a muchos de nosotros nos cuesta aceptar que quizás el mundo puede estar dispuesto a darnos muchas de las cosas que deseamos. Más que miedo al fracaso, tenemos miedo de la posibilidad de tener éxito. Por extraño que parezca, algunos de nosotros no queremos renunciar a las creencias negativas que han formado parte de nuestra vida durante mucho tiempo.

Conductas como criticar a las personas de éxito, quejarse de nuestras penosas circunstancias y envidiar a los individuos con talento tendrán que ser sacrificadas en aras de una visión más positiva del mundo.

Nos resulta más fácil permanecer en una zona negativa, conocida y cómoda que optar por otra positiva que desconocemos.

El mundo nos ofrece mucho, no en bandeja de plata, pero sí en forma de oportunidades. Por desgracia, a veces nos ponemos a la defensiva ante las oportunidades que se nos brindan. Para sacar provecho de ellas y conseguir lo que deseamos, debemos creer que lo merecemos. Se trata de desarrollar la autoestima. Debemos darnos cuenta de que poseemos el talento y la creatividad necesarios para obtener de la vida más de lo que estamos obteniendo en el presente.

Obrar según nuestro potencial es la clave para sacar más provecho de las oportunidades. Hay personas que son realmente víctimas de una educación pobre, mala suerte, poca salud y escasa formación académica, y que han conseguido éxitos increíbles. Sin embargo, otras personas con todas las oportunidades, con impresionantes antecedentes familiares, buena educación, formación universitaria, recursos económicos y una salud de hierro, han echado a perder su vida de manera impensable.

Por desgracia, los psicólogos afirman que la mayoría de las personas dista mucho de actuar según su potencial. De hecho, la mayoría ni siquiera conoce su potencial. Y no actuar de acuerdo con nuestro potencial sin duda dificulta que consigamos lo que queremos en la vida.

A este respecto, yo conozco mis limitaciones como escritor. Mis aptitudes para la escritura nunca se acercarán a las de George Bernard Shaw ni a las de ningún otro ganador del Premio Nobel. De hecho, si me otorgaran a mí el

Nobel de literatura habría disturbios en las calles de las principales ciudades del mundo.

Por otra parte, no voy a permitir que mis limitaciones me impidan escribir los libros que soy capaz de Este libro lo escanee personalmente para compartir, por favor, si quieres que te envíe todos mis libros escaneados, envíame un e-mail a librosmaxi@gmail.com y te enviaré mi colección personal con mucho gusto.

escribir. Pese a haber fallado tres veces seguidas en los exámenes del primer curso de inglés en la universidad, me consta que puedo lograr más como escritor que incontables personas que poseen tres veces más aptitudes que yo. He comprendido que la mayoría de las personas con talento que desean escribir tienen demasiado miedo al fracaso o están demasiado distraídas con otras actividades como para intentar escribir un libro.

Como muchas personas, quizá hayas pensado esto sobre un libro de la lista de los más vendidos que publica el New York Times: «Yo podría haber escrito un libro mejor que ése.» Sí, probablemente así sea. Entonces, ¿por qué no lo han hecho? Esto cabe aplicarlo a cualquier logro ajeno que seas capaz de emular o superar. Sobre todo si siempre has deseado destacar en ese campo en concreto, no te estás haciendo valer si te cruzas de brazos y sólo hablas de ello.

En última instancia, conseguir mucho más de lo que deseamos tampoco es tan difícil. No es tanto cuestión de ser excepcional comparado con los demás o de trabajar duro durante muchas horas al día.

La cuestión es, en cambio, con cuánta efectividad y eficiencia utilizamos lo que tenemos. Esto significa hacer el mejor uso posible de nuestro talento, habilidad y demás recursos de que dispongamos.

La pregunta es: ¿en qué cosas eres bueno y en qué cosas podrías ser bueno? Quizá seas bueno con los números o con las personas. Tal vez seas creativo, artístico, bien organizado, un buen líder o un gran motivador. Sean cuales sean tus aptitudes presentes o en potencia, hay muchas maneras de hacer buen uso de ellas para ganar más dinero y conseguir lo que deseas.

Recuerda que aunque a la mayoría de las personas les falta motivación para hacer un uso más creativo de sus talentos, aptitudes y recursos, a muchos de nosotros no. Pertenecer al segundo grupo te aportará muchas de las cosas que deseas en la vida, satisfacción y felicidad incluidas. Por el contrario, pertenecer al primer grupo te subirá la tensión arterial, te garantizará permanecer en un trabajo odioso y hará que sigas viviendo en Ciudad Fracaso. Por cierto, el vacío y el abatimiento suelen alcanzar a los individuos que esperan sentados que el mundo les dé lo que «les debe».

Si eliges pertenecer al primer grupo, nos lo pones mucho más fácil a quienes pertenecemos al segundo.

Que haya menos competencia no es algo que nos preocupe. Si no quieres reclamar tu parte de las cosas buenas de la vida, hay personas en nuestro grupo de triunfadores perezosos que la añadirán gustosamente a la suya. Abraham Lincoln dijo algo a propósito de este asunto: «Las cosas quizá lleguen a quienes esperan, pero sólo las cosas desechadas por quienes se esfuerzan.»

El trabajo duro no es rival para la acción creativa y relajada Te han contado la verdad pura y dura: si no estás sacando gran cosa de la vida en el terreno económico y emocional, deberías echar un vistazo a lo que tú aportas a la vida. Desde luego, para sacar más provecho de este mundo tienes que efectuar algunos cambios.

Ahora la verdad agradable: el éxito tiene poco que ver con el trabajo duro. El orden natural del mundo no manda que tengas que trabajar duro para ganarte bien la vida y sacarle más provecho. Al contrario, trabajar menos horas que la mayoría y a un ritmo más pausado puede, de hecho, ayudarte a sacar mucho más de la vida, tanto económica como emocionalmente.

La mayoría de las personas exagera el valor del trabajo duro como medio de adquirir riqueza y felicidad.

El difunto Joe Karbo, autor de TheLazy Man's Way to Riches, acuñó el dicho: «La mayoría de las personas está tan ocupada ganándose la vida que nunca hará dinero.» Lo que Karbo quería decir es que casi todo el mundo está demasiado preocupado en empleos que exigen mucho, así como en frivolas actividades fuera del trabajo, como para dedicar algún esfuerzo creativo a generar fuentes de ingresos alternativas menos exigentes.

La verdad sea dicha, la manera más difícil de ganarse bien la vida es trabajando duro. El trabajo duro no es rival para la acción relajada y creativa. A diferencia de las personas que predican las virtudes del trabajo duro, el triunfador perezoso sabe que los proyectos imaginativos conducen a resultados económicos y a una satisfacción personal mucho más impresionantes que trabajar duro durante muchas Este libro lo escanee personalmente para compartir, por favor, si quieres que te envíe todos mis libros escaneados, envíame un e-mail a librosmaxi@gmail.com y te enviaré mi colección personal con mucho gusto.

horas al día. Si decides ser un triunfador perezoso, rindes mucho más. No tienes que trabajar duro para ganarte la vida decentemente; tienes que ser listo en el trabajo, eso sí.

El poeta angloamericano W. H. Auden expresó sabiamente lo que opinaba sobre el trabajo: «Para que las personas sean felices en su trabajo, se necesitan estas tres cosas: tienen que ser aptos para él, no tienen que abusar de él y deben sacar de él una sensación de éxito.» El segundo de los tres ingredientes de Auden es el que más personas del mundo moderno pasan por alto y no respetan. En las sociedades occidentales, la mayoría de los ciudadanos dedican demasiado tiempo a su vida laboral y menos del suficiente a su vida personal.

Con toda la tecnología moderna de que disponemos, no hay razón alguna para que ninguno de nosotros tenga que esclavizarse en la medida en que lo hacían las personas hace veinte o cincuenta años. Hay muchas más oportunidades de encontrar un estilo de vida sano y equilibrado que en ninguna otra época de la historia de la humanidad; por desgracia, la mayoría de las personas es demasiado poco creativa o tiene demasiado miedo a la libertad. Los prósperos tiempos que corren deberían ser capaces de asegurar el sustento a millones de personas que buscan su verdadero ser mediante las ocupaciones creativas y la expresión personal, mientras sólo trabajan unas pocas horas al día.

Lamentablemente, nos costaría mucho encontrar a una persona entre veinte que se esté beneficiando de trabajar sólo cuatro horas al día o que se haya tomado un año sabático para descansar y recargar energías. Paradójicamente, en la actualidad hay más personas que buscan su verdadero ser en los malos tiempos que en los buenos. Esto se debe al elevado número de desempleados que disponen de tiempo libre para hacer cualquier cosa menos trabajar.

A propósito, el desempleo forzoso fue lo que me llevó a buscar la vida verdaderamente equilibrada que ahora me permite trabajar menos de la mitad de las horas que trabaja la mayoría. Me despidieron de mi empleo como ingeniero porque me tomé unas vacaciones sin la aprobación correspondiente. En parte por elección, en parte por la recesión, terminé desempleado durante dos años. Al final resultó que mi despido había sido una bendición disfrazada. Pasé por una transformación que me encaminó hacia el relajado estilo de vida del que disfruto en la actualidad.

Contrariamente a la creencia popular, hoy no todo el mundo trabaja duro para ganarse una vida acomodada. En porcentaje, la cifra es relativamente pequeña; en números absolutos, la cifra es bastante elevada. Aunque calculo que será un 5 por ciento de la población activa de los países occidentales, pongamos que sea sólo el 2 por ciento. Dado que la población activa de Estados Unidos es de unos 200

millones, esto arroja un resultado de unos 4 millones de estadounidenses que trabajan a un ritmo más pausado. La cifra probablemente sea más alta. Estos trabajadores poco corrientes se encuentran esparcidos por todo Estados Unidos, así como en todas las naciones occidentales, ocultos entre los empedernidos adictos al trabajo y los que carecen de la ambición suficiente para buscar algo mejor.

Aunque la mayoría de la gente trabaja duro durante horas en casi todos los campos profesionales, también hay algunos individuos en cada profesión que trabajan sólo unas pocas horas al día. Tomemos por ejemplo al difunto escritor W. Somerset Maugham en oposición a la mayoría de autores, quienes siempre han trabajado duro. Cada mañana, a las nueve y media, Maugham se sentaba a escribir hasta la una. Entonces se tomaba un martini antes de almorzar. Después de comer, no hacía absolutamente nada relacionado con su trabajo.

Quizá te preguntes: ¿no le perjudicaba trabajar sólo tres horas y media al día? ¡Ni mucho menos! Hacia el final de su carrera, Maugham vivía en un chalet con piscina en Cap Ferrat. Daba empleo a catorce personas, entre las que se contaban un mayordomo, un chófer, dos sirvientas y siete jardineros. ¡No está mal para un vago!

En la misma vena, aunque los consultores, abogados, ingenieros, médicos y dentistas tienen fama de trabajar muchas horas al día, en esas profesiones hay personas que no siguen el statu quo. Un pequeño porcentaje es capaz de trabajar entre treinta y treinta y cinco horas semanales, y ganarse la vida decentemente. Lo consiguen dirigiendo sus propias consultas y bufetes, y trabajando con inteligencia en lugar de trabajar duro.

Controlando los gastos generales, minimizando el papeleo y utilizando eficientemente el tiempo y los Este libro lo escanee personalmente para compartir, por favor, si quieres que te envíe todos mis libros escaneados, envíame un e-mail a librosmaxi@gmail.com y te enviaré mi colección personal con mucho gusto.

materiales, estos profesionales son capaces de ganar hasta el 80 por ciento de los ingresos que obtienen otros profesionales de su ramo trabajando el doble o el triple de horas. Además, puesto que estos profesionales relajados han puesto el dinero y los bienes materiales en su justo lugar, sus hábitos personales de gasto están bajo control comparados con los de sus colegas que trabajan duro. Por consiguiente, al final terminan adquiriendo más riqueza pese a que sus ingresos sean más bajos.

Dado que en Estados Unidos hay más de 4 millones de personas que trabajan inteligentemente en lugar de trabajar duro, sin duda otras personas pueden hacer lo mismo. Entre éstas te cuentas tú, tanto si vives en Estados Unidos como en cualquier otra nación occidental. El mero hecho de que la mayoría de las personas se pase los días sudando la gota gorda no significa que tú también tengas que acabar así.

Yo no sé tú, pero yo tengo un aspecto raro, rozando el ridículo, cuando sudo en exceso. Por eso no soy de los que profesan una gran estima a quienes trabajan duro en este mundo.

Probablemente conozcas a alguien que posee menos talento o formación que tú, pero que no parece tener que trabajar tan duro para llevar una vida muy cómoda. Esto, por sí solo, debería ser prueba suficiente de que tú eres capaz de lo mismo.

Quizás el escéptico que hay en ti preguntará: «Si lo pueden hacer más personas, ¿por qué no lo están haciendo?» De hecho, lo pueden hacer muchas más personas. La razón por la que no lo hacen es que no están dispuestas a invertir los sacrificios y el esfuerzo creativo necesario para conseguirlo. La gente seguirá tolerando los excesos de los patronos que exigen trabajar horas extras sin remunerar en empleos aburridos, mal pagados y sin porvenir, simplemente porque es más fácil. Además, da mucha más seguridad quedarse con lo conocido que hacer algo diferente.

El mismo escéptico que hay en ti quizá vaya un poco más lejos y pregunte: «¿Qué ocurriría en el mundo si todo el mundo trabajara sólo cuatro o cinco horas al día?» La respuesta es: el mundo sin duda sería un lugar mucho mejor para vivir, pues habría menos estrés, menos frustración, más personas empleadas, más personas saludables, más personas contentas y menos deterioro del medio ambiente.

No obstante, no tienes que preocuparte porque todos los demás lo hagan. Por cierto, la mayoría de los estadounidenses no están dispuestos a pagar el precio para averiguar cómo hacerlo.

La buena noticia es que tú puedes aprovecharte del hecho de que el 95 por ciento de los individuos está de

masiado poco interesado o motivado para trabajar inteligentemente en lugar de trabajar duro. Esto te pone más fácil ser parte del 2 al 5 por ciento de trabajadores que llevan un estilo de vida relajado y equilibrado, y que aun así terminan sintiéndose prósperos. Para conseguir esto, es fundamental que elimines todas las limitaciones que te hayas impuesto como individuo. Sólo entonces serás capaz de reconocer las oportunidades que existen para que trabajes menos horas al día.

Puesto que llevo más de veinte años disfrutando de un estilo de vida relajado, permíteme que te advierta sobre los riesgos de trabajar inteligentemente en lugar de trabajar duro. Entre ellos se cuenta el tener que lidiar con la libertad, la responsabilidad y la alegría de vivir. También tendrás que lidiar con la envidia de los quejosos de este mundo. Cuando alcances el punto en que sólo trabajes cuatro o cinco horas al día, serás considerado una amenaza para el capitalismo y la estabilidad del mundo moderno. Si eres capaz de sobrellevar estos riesgos, pásate por una de mis cafeterías predilectas. Disfrutaremos de una interesante conversación mientras los envarados y poco creativos se desloman con la esperanza de alcanzar libertad, alegría y satisfacción dentro de treinta o cuarenta años.

CAPÍTULO 2

Trabaja en lo que eres y no en lo que no eres

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