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Elementos para una educación no sexista : guía didáctica de la coeducación

© Feminario de Alicante

Elementos para una educación no sexista

Guía didáctica de la Coeducación

Feminario de Alicante

A nuestras bisabuelas. A nuestras abuelas.

A nuestras madres. A nuestras tías y

tías abuelas... a todas las mujeres que,

estudiando, ocupando un puesto

de responsabilidad, investigando,

enseñando, rebelándose o, sencillamente,

teniendo la comida preparada

y la casa limpia, han hecho posible

que nosotras, hoy, desde esta escuela

mixta imperfecta, vieja ya, podamos soñar

y luchar por la coeducación.

La escuela trasmite la historia de la

humanidad y sus logros como

asunto del «hombre». Las señas

de identidad, de identidad y cultura,

vienen dadas por categorías

masculinas exclusivamente, como

si las mujeres despertaran de un

sueño en cada generación y

encontraran que, mientras dormían,

los hombres lo habían hecho todo.

La invisibilidad de la mujer,

en la tarea global de construir

desde la escala humana, deja a las

niñas sin referencias femeninas.

VICTORIA SAU

1. Introducción

1.1. Génesis, motivación y objeto del libro

Durante cinco años, en la Asociación Feminario hemos ido elaborando e incorporando

diversos materiales en torno a la coeducación: Escoles d'Estiu, cursos del ICE,

encuentros de enseñantes, jornadas del movimiento feminista, encuentros

internacionales de mujeres, cursos de verano de la Universidad de Alicante, debates con

diversas asociaciones de padres, con alumnos y alumnas, etc., han sido los lugares

donde hemos ido contrastando nuestro trabajo y enriqueciéndonos con las experiencias

y opiniones de otros grupos y personas.

Desde nuestras diversas experiencias, desde nuestros distintos acercamientos al mundo

de la educación: como madres, como profesoras, como ciudadanas, hemos llegado a las

mismas conclusiones:

-Escuela mixta y coeducación no son sinónimos.

-La coeducación no va a llegar por sí sola, sino que necesita un esfuerzo grande y

especial, es decir, una acción positiva tanto política como social y profesional.

Hace algo más de un año empezamos a trabajar en el Grup de Coeducació del CEP

d'Alacant. Nos propusimos, a partir de todos esos materiales recopilados en y desde el

Feminario, elaborar una guía que pudiera servir de ayuda a las y los enseñantes que

reclaman medios que les ayuden en la tarea de trabajar por la coeducación.

Pronto comprendimos que sistematizar todas las experiencias e ideas de que

disponíamos, era un trabajo que necesitaba de muchas horas.

Por fin, en el curso 86-87, y gracias a la ayuda concedida al Feminario por el Instituto

de la Mujer, a través del Gabinet de la Dona de la Generalitat Valenciana, hemos podido

realizar esta tarea.

Muchas de las propuestas de ejercicios y actividades proceden de distintos trabajos que

muchas profesionales de la enseñanza han venido elaborando y utilizando durante años.

Éste no es un trabajo cerrado. Tampoco es dogmático, pero sí el fruto de muchas horas

de reflexión conjunta y por ello sabemos que es un camino válido que ha de ir

cubriéndose aunque sin lugar a dudas está ya iniciado.

Deseamos la colaboración de todos aquellos grupos y personas comprometidas en que

la igualdad entre los sexos sea algo más que una mera declaración de principios.

Creemos que esto nos llevará a la construcción de una sociedad mejor, en la que los

individuos puedan expresarse sin tanto constreñimiento, puedan transitar por todos los

campos y actividades humanas, y que la experiencia de hombres y mujeres pueda servir

a ambos sexos para desarrollarse con mayor riqueza y establecer una fructífera

colaboración, eliminando las formas de relación violentas y opresivas.

La ideología que nos inspira es anti-patriarcal. No decimos feminista, porque sabemos

que también los niños pueden y deben escapar a la tiranía que su rol les impone. Sin

embargo, puesto que los hombres que luchan contra el patriarcado son pocos y no

constituyen un movimiento, nuestras bases teóricas se remiten al feminismo.

Éste es un trabajo abierto hecho desde el movimiento feminista, poco original para

quienes hayan seguido sus tesis. Es también la toma de la palabra: decir que todavía

siguen vigentes patrones sociales y expectativas de vida muy diferentes para niñas y

niños, para mujeres y hombres, y que estas diferencias, lejos de enriquecernos a todos,

nos están limitando y perjudicando.

Encontrareis en estas páginas el producto de las reflexiones de muchas mujeres y

algunos varones. Reflexiones que se han hecho y se hacen cada día cuando se constata

que nuestra cultura, la que se imparte en los centros docentes y en cualquier otro

ámbito, anda muy coja, porque deja al margen toda la vida y la experiencia de las

mujeres que siguen confiscadas en una privacidad de la que han de salir para bien de

todo el género humano.

En cuanto a la adjudicación del género gramatical, hemos optado por soluciones

eclécticas, aunque tenemos que reconocer que la ausencia del femenino está tan

interiorizada que puede habérsenos escapado en más de una ocasión.

1.2. Límites y justificación

La discriminación de la mujer está inscrita en todos y cada uno de los ámbitos de las

relaciones sociales -privadas y públicas- como cristalización de factores socio-

culturales. La adjudicación de roles en función del sexo y otras variables como la raza o

la clase social a los que se pertenece, —15? está profundamente enraizada en nuestra

cultura. Además, los/las educadores/as no escapamos tampoco a esta norma y hemos

interiorizado, como naturales, muchos comportamientos y lenguajes sexistas.

Suponer que la escuela puede escapar a esta realidad es una ingenuidad, cuando no mala

fe. Creer que desde la escuela pueden cambiarse normas de conducta, jerarquización de

valores, sentimientos... etc., es darle a la institución un valor de «motor de historia» que

en realidad no tiene. La educación no sexista no debe ser la tarea de unos pocos, sino la

responsabilidad de toda la comunidad. Una escuela que crezca con las raíces puestas en

el medio en el que vive y la vista en la utopía puede, eso sí, colaborar en la gran tarea de

conseguir una sociedad más justa y menos violenta en la que todos/as podamos ser más

felices.

Pero nos encontramos muy limitados/as:

-Por los espacios escolares y su distribución.

-Por las condiciones laborales: número de horas lectivas, número de alumnos/as por

aula.

-Por la falta de materiales adecuados.

-Porque los textos y materiales con que contamos presentan de modo androcéntrico la

ciencia, la historia, la literatura, la filosofía...

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-Porque muchas veces nos encontramos muy solas (y también hay algún «solo») cuando

denunciamos el sexismo y pasamos a la categoría de «las locas» fanáticas.

-Porque subvertir el orden institucional discriminatorio produce enormes resistencias.

Todo ello explica que la tarea que tenemos por delante sea muy grande y este trabajo

muy limitado, y porque se reconoce que, como tal, está abierto a cuantas aportaciones y

sugerencias se nos hagan.

En nuestra opinión coeducar es un elemento imprescindible para educar por la paz. No

hay educación por la paz si no hay coeducación, del mismo modo que no la hay si no se

procura erradicar el racismo y los comportamientos violentos por parte de profesoras/es.

En el primer capítulo presentamos tres frases que debe contemplar un currículum que

busque educar para la paz:

Este libro trata de aportar materiales que corresponden a las fases A y B. En lo que se

refiere a la C, sólo explicamos las razones por las que deben formar parte del

currículum escolar y los principios que deben inspirar esta fase.

Es en la fase B, «análisis de la sociedad y sus conflictos», donde hemos concentrado la

mayor parte de nuestro trabajo y muy especialmente aquellos conflictos que se derivan

del reparto social del trabajo en función del sexo y de la vigencia de los estereotipos

sexistas.

1.3. Comentario a la bibliografía utilizada

Más que a «la bibliografía» utilizada, deberíamos haber dicho a «la papelografía»,

porque realmente hemos manejado sobre todo papeles. Papeles que hemos recogido de

aquí o allá: en Jornadas, Encuentros..., papeles que nos han pasado amigas de todos los

rincones del Estado y que en su mayor parte nunca fueron publicados en ningún sitio.

Muchos ni siquiera están firmados.

Nuestro agradecimiento a todas las personas que los han elaborado especialmente al

«Col·lectiu de Dones de Batxillerat» de quienes hemos tomado casi literalmente una

encuesta que llevaron a cabo.

1.4. Aclaración de términos

EL SISTEMA DE GENERO-SEXO

El término «sexo» se reserva para la descripción de la diferencia biológica y no

determina necesariamente los comportamientos.

El término «género» designa lo que en cada sociedad se atribuye a cada uno de los

sexos; es decir, lo que como construcción social se considera masculino o femenino.

El código de género se refiere a las formas y procesos que definen, limitan y transmiten

el conjunto de modelos socialmente disponibles para que los y las jóvenes lleguen a una

identificación personal en términos de hombre o mujer.

Los códigos de género están, desde luego, sujetos a variaciones o variables como la

clase social, la pertenencia al primer o tercer mundo, la religión, la raza o la época:

Así, mientras en Pakistán son los hombres quienes cosen a máquina a las puertas de sus

casas, en el Estado Español lo hacen las mujeres y dentro de casa. Mientras la compra es

normalmente tarea de las mujeres en Europa, en algunos pueblos musulmanes son los

hombres quienes las realizan, pues las mujeres tienen prohibidos los espacios públicos.

Mientras en Europa la construcción de viviendas y obras públicas es tarea de hombres,

en la India, Bali y otros lugares del tercer mundo, muchas de las labores de construcción

son realizadas por mujeres. Mientras las mujeres, durante miles de años, han sido las

encargadas de la agricultura, hoy, cuando el trabajo agrícola se ha mecanizado, vemos

muchos hombres y pocas mujeres encima de un tractor labrando, como hicieron durante

tanto tiempo.

Por consiguiente, el código de género no es un reglamento de «verdades universales»,

sino que se utiliza para designar expectativas de comportamiento social para cada uno

de los sexos, en cada época y espacio.

ROLES Y ESTEREOTIPOS

Rol, o papel social, es el conjunto de tareas y funciones derivadas de una situación o

status de una persona en un grupo social. Los roles tradicionalmente femeninos se han

derivado de las funciones relativas a la maternidad: cuidado y protección de los hijos/as,

y mantenimiento del mundo doméstico; atender el aspecto afectivo familiar y ser el

complemento del hombre (el segundo sexo o el «ser para»). Los roles tradicionales

masculinos se han derivado del mantenimiento o sostén económico —18? familiar,

así como de las relaciones con el trabajo, profesión, o actividades extrafamiliares; es

decir, de lo que se llama el mundo público.

El estereotipo es un juicio que se fundamenta en una idea preconcebida: es una opinión

ya hecha que se impone como un cliché a los miembros de la comunidad. Es la

traducción de un juicio, designa lo que uno es para los otros. Vulgarmente se entiende

como un molde, una caricatura sobre algo o alguien.

El estereotipo es subjetivo y el papel social objetivo, pero tanto uno como otro dirigen

las expectativas de los miembros del grupo social. El papel dirige las acciones del

individuo, el estereotipo determina las opiniones.

El origen del estereotipo es, ante todo, emocional, por lo que las consideraciones

intelectuales valen poco para cambiarlos. Descansa en conductas muchas veces

superadas, transmitidas de generación en generación ya que evolucionan más despacio

que la sociedad. Normalmente el estereotipo se aplica a aspectos peyorativos de las

personas, quitándoles así todo carácter individual.

Algunos de los estereotipos actualmente más extendidos como «gitano», «moro» y

«mujer» definen una actitud de rechazo que empuja al individuo-gitano, moro o mujer a

actuar de esa forma negativa que se le ha supuesto.

Veamos los rasgos que definen estereotipos masculinos y femeninos:

Hombres

Mujeres

Estabilidad emocional.

Inestabilidad emocional.

Mecanismos de autocontrol.

Falta de control.

Dinamismo.

Pasividad.

Agresividad.

Ternura.

Tendencia al dominio.

Sumisión.

Afirmación del yo.

Dependencia.

Cualidades y aptitudes intelectuales.

Poco desarrollo intelectual.

Aspecto afectivo poco definido.

Muy marcado.

Aptitud para las ciencias.

Intuición.

Racionalidad.

Irracionalidad.

Franqueza.

Frivolidad.

Valentía.

Miedo.

Eficiencia.

Incoherencia.

Amor al riesgo.

Debilidad.

Objetividad.

Subjetividad.

No sólo se dividen las cualidades y defectos en «masculinos» y «femeninos»

enfrentándolos, sino que automáticamente lo que «es de mujeres» es menos valioso. Lo

peor es que las mujeres han asumido e interiorizado esa supuesta inferioridad.

El papel social y el estereotipo suponen un punto de partida distinto para niñas y niños,

ya que se les considera, «a priori», poseedores de valores estimados o despreciados

socialmente. Además, mientras en los niños hay una mayor variedad de expectativas

dependiendo de la clase social a la que pertenecen, en las niñas las expectativas tienen

una mayor homogeneidad.

EL CURRÍCULUM OCULTO

Es el conjunto de aprendizajes vividos a través de la organización específica del centro

y de lo que en él se practica. Puede también ser definido como aquellas facetas de la

vida escolar de las que se aprende sin que los y las profesoras seamos conscientes de sus

efectos, ni los/las alumnos/as perciban su transmisión.

Forman parte del currículum oculto, entre otros:

-Normas, estructuras y rutinas.

-Estructuras de conocimiento implícitas en las técnicas de enseñanza.

-Obligaciones que se derivan de la arquitectura de los edificios escolares.

-Quiénes son y a quiénes se refieren los sujetos de los problemas de matemáticas, los

ejemplos gramaticales, etc.

-Los lugares de recreo, su organización y distribución.

-Quiénes ocupan los cargos unipersonales y quiénes los distintos niveles y áreas.

-Quiénes y cómo se ocupan los distintos espacios escolares.

-Qué personas invitamos a charlas, colaboraciones...

Es el enlace entre lo que el sistema educativo enseña y la reproducción de una forma

específica de relación social basada en el reparto del trabajo en función del género y la

clase social.

Se refiere a las consecuencias emocionales significativas de la escolarización y depende

de los mecanismos sociales que rigen la escuela y de las relaciones interpersonales que

en ella se establecen. Sin embargo, nunca se hace explícito.

LA ESCUELA MIXTA

Desde el verano de 1985 todas las escuelas sostenidas con fondos públicos tienen que

ser obligatoriamente mixtas1. En la escuela mixta conviven chicos y chicas. Tienen los

mismos profesores/as, y, al menos teóricamente, los mismos espacios, programas,

deberes y derechos.

En ella se dan distintos modelos desde la concepción de género, y que incluyen tanto a

quienes persisten en una actitud discriminatoria, «tradicional», que implica mantener

distintas actitudes y expectativas respecto a chicos y a chicas, como el modelo que trata

de generalizar e imponer la cultura y los valores masculinos considerándolos como

universales y óptimos. La escuela mixta es pues una institución patriarcal que reproduce

la cultura y los valores hasta hace poco exclusivamente masculinos, a la que acuden

niñas y niños. No hay en ella una verdadera socialización que rompa las barreras del

desconocimiento entre chicos y chicas. Tal vez porque el único camino abierto hasta

ahora es el de la masculinización de intereses y actitudes.

Por eso muchos enseñantes y teóricos de la pedagogía aseguran que ya no hay sexismo

y confunden escuela mixta y coeducación: creen que dando las mismas oportunidades a

las niñas de adaptarse a la norma masculina, ya está resuelto el problema. Pero, cuando

dicen ofrecer «igualdad de oportunidades», ofrecen, en realidad, como mucho, una

igualdad uniforme, homogeneizando bajo el único modelo masculino a las niñas y

niños.

La hegemonía del modelo masculino en la escuela se basa en factores como:

racionalidad, abstracción, análisis, taxonomías, especialización funcional, linealidad del

conocimiento, inteligencia lógico-formal y abstracto especulativa..., etc. No se trata de

condenar estos factores, pero ese modelo, el que conforma la organización escolar,

privilegia un tipo de inteligencia y conducta, minusvalorando cualquier otra posible.

Tomemos como ejemplo el fútbol: el uso y abuso de los balones en el patio del recreo,

fiestas, actividades extra-escolares, etc., demuestran que hay un tipo de diversión y

esparcimiento, tradicionalmente masculino, primado sobre cualquier otro.

Así, «la escuela mixta es un escenario de inferioridades anunciadas, espacio social de

aprendizaje y demostración estadística de las correlativas superioridades». Podemos

decir que aunque la escuela mixta no crea desigualdad, sí que ayuda a legitimarla.

LA COEDUCACIÓN

• Es un proceso intencionado de intervención a través del cual se potencia el desarrollo

de niños y niñas partiendo de la realidad de dos sexos diferentes hacia un desarrollo

personal y una construcción social comunes y no enfrentados.

• Supone la coexistencia de actitudes y valores tradicionalmente considerados como de

hombres y mujeres de tal forma que puedan ser aceptados y asumidos por personas de

cualquier sexo.

• Va encaminada al desarrollo completo de la personalidad sin las barreras del género,

corrigiendo el sexismo cultural e ideológico y la desigualdad social de la mujer.

• No niega la existencia de rasgos que determinan lo «masculino» y lo «femenino», sino

que trata de desentrañar los componentes sociales, antropológicos, históricos, etc. para

tenerlos en cuenta, pero no para inculcarlos de una forma dogmática y apriorística.

• Supone una educación integral, y por lo tanto integradora, del mundo y la experiencia

de las mujeres.

• Cuestiona las formas de conocimiento socialmente dominantes.

• Requiere la práctica de lenguajes diversos, abiertos a la comunicación interpersonal.

• Supone y exige la atención sobre los procesos evolutivos de la afectividad y la

sexualidad de alumnos y alumnas.

• Es una tarea que no debe reducirse al ámbito escolar, ni debe cerrarse sobre sí misma

sin pretender llegar a la transformación de las estructuras y de las concepciones sociales

que mantienen una clara situación discriminatoria.

• Debe implicar a toda la comunidad escolar: padres, madres, profesores, profesoras,

niños y niñas y personal no docente.

• Es una alternativa global a la enseñanza, pues implica un proceso por el que se pone

en tela de juicio qué enseñamos, cómo enseñamos y por qué enseñamos. No se trata

pues de crear áreas nuevas, sino de penetrarlas todas.

• La escuela que coeduca prepara para la vida y tiene en cuenta que ésta tiene dos

ámbitos: el público y el privado, apoyándose ambos en lo personal. Por tanto trata de

que los alumnos y alumnas puedan lograr:

-Conocimientos culturales básicos (cultura general).

-Una profesión remunerada.

-Conocimientos teóricos y prácticos de economía y administración doméstica.

-Una educación sexual y emocional que les permita ser felices.

• Educa para la crítica, la convivencia, el compromiso, la creatividad y la justicia. Es

decir, educa para La Paz.

LA ACCIÓN POSITIVA

Conseguir la coeducación necesita de un esfuerzo grande y especial al que llamamos

Acción Positiva.

No es posible conseguir la coeducación soslayando la intervención. Dejar las cosas

como están no será suficiente, puesto que la experiencia nos demuestra que ello sólo

lleva a perpetuar la situación actual: La que viven en casa, en la televisión, en el cine, en

la calle... Y esa, ya sabemos que es una situación que discrimina a muchos chicos y a

casi todas las chicas. La Acción Positiva no debe realizarse como discriminación o

sexismo en contra de los chicos, sino que será siempre una defensa de lo relegado, un

acto de justicia y no de represalia.

La Acción Positiva debe tener varios sentidos:

1.- La defensa y revalorización de la vida y la experiencia de las mujeres, de lo

tradicionalmente «femenino», hasta ahora minimizado, en todo lo que tiene de positivo

para el género humano, de manera que se utilice en pie de igualdad por cualquiera de

los dos sexos.

2.- La búsqueda del «sujeto ausente» en las materias escolares.

3.- La revisión de todo el funcionamiento de nuestro centro para tomar parte siempre a

favor del no sexismo, tanto en lo que se refiere a objetivos, contenidos, como a

currículum oculto.

4.- Apoyar y fomentar los casos de «trasgresión de roles».

5.- Conseguir que las mujeres tengan abiertas realmente todas las posibilidades que esta

sociedad pueda ofrecer, al igual que los hombres, y que ambos colaboren activamente

en la consecución de un mundo más solidario.

Para evitar que la Acción Positiva se convierta en un refuerzo del sexismo,

-es mejor crear el ambiente necesario en el centro que comenzar una cruzada personal;

-utilizar ejemplos de la historia, la literatura, etc., que atacar la vida personal de los

alumnos/as;

-dar la oportunidad y los medios para que piensen por sí mismos/as que imbuirles

nuevas ideas.