Empecé la casa por el tejado por Susana Montesinos. - muestra HTML

TOME EN CUENTA: Esta es una vista previa en HTML y algunos elementos como enlaces o números de página pueden ser incorrectos.
Para la versión completa, descargue el libro en PDF, ePub, Kindle
index-1_1.jpg

w

ww.librear.com

Empecé la Casa por el TejadoSusana B. Montesinos Torres 1

index-2_1.jpg

w

ww.librear.com

Empecé la Casa por el TejadoSusana B. Montesinos Torres Empecé

la Casa

por el Tejado

Susana B. Montesinos Torres

2

w

ww.librear.com

Empecé la Casa por el TejadoSusana B. Montesinos Torres A Francisco Cózar

Y al IES Segundo de Chomón de Teruel.

3

w

ww.librear.com

Empecé la Casa por el TejadoSusana B. Montesinos Torres ÍNDICE DE CONTENIDOS

¿Lobo? ..............................................................................................5

Venganza inmortal .........................................................................6

Duología “Manu y Noelia” ..............................................................9

La decisión de Manu ........................... ....................................9

Bienvenida, Noelia .................................................................11

Duología “Visiones” .......................................................................15

La playa ..................................................................................15

La búsqueda ...........................................................................16

Panem ............................................................................................17

N

uevo sol

................................................. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .20

Gal

ilea

.......................................................................................... . .21

É

rase una vez

........................................................... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .23

4

w

ww.librear.com

Empecé la Casa por el TejadoSusana B. Montesinos Torres

¿Lobo?

Estaba en clase, en un día lluvioso, con las luces del aula apagadas. Pero aun así se veía bien. Aquel aspecto era desapacible, pero me sentía bien porque era el último día antes del puente de Mayo. De repente, cayó un trueno y la poca iluminación que salía del exterior se apagó. Negro total. Confieso que no soy una chica fácil de asustar, incluso me he metido en panteones con mi padre, que es funerario, pero en aquella ocasión pasé verdadero miedo. No se veía nada, y daba la impresión de que en algún momento podría salir algún zombi o alguna bestia parecida de algún pasillo, y todos corrimos hacia la escalera intentando palpar la pared para orientarnos de cuánto faltaba para llegar a las escaleras. Entonces la vi. Vi a la luna llena salir, y empezó la verdadera tortura...

Crecí, mi vello creció, me crecieron las orejas puntiagudas, en resumen, un hombrelobo, mejor dicho, una mujerlobo. Mi instinto asesino fue más fuerte que mi racionalidad, y fui corriendo a intentar atrapar a mis compañeros, para matarlos, o, por lo menos, convertirlos en otros hombreslobo. Justo cuando iba a abalanzarme sobre uno de ellos, sentí un gran dolor en la espalda, y perdí el conocimiento.

Unos días después, desperté. Estaba en un hospital y cuando iba a pedir explicaciones sobre por qué estaba allí, una enfermera me dijo que la daga de plata estuvo bastante tiempo para matar al lobo, pero no lo suficiente para que yo muriera también.

5

w

ww.librear.com

Empecé la Casa por el TejadoSusana B. Montesinos Torres Venganza inmortal

Héctor tenía el presentimiento de que aquella noche cobraría su venganza. Aunque sabía que no sería nada fácil, ya que aquello contra lo que tendría que luchar era algo sobrenatural, algo de lo que sólo los más oscuros cuentos del romanticismo saben hablar. Iba a luchar contra el ser que le había arrebatado a lo que más quería, a su novia Sara.

Era una noche de lluvia, y nuestro protagonista ya estaba en la entrada de la guarida de María, la vampiresa que le había arrebatado a su ser más amado. Héctor había tomado la prudencia de esconder bajo la camisa una fina estaca de madera, y dedicar tres años de su vida a estudiar libros y mitos que trataran sobre los vampiros, para conocer sus puntos débiles. Sabía que, si la cosa empeoraba, sólo contaría con la estaca y con sus intenciones de morir de pie, o como él decía ‘al menos moriré intentándolo y no viviré como un cobarde’.

Se decidió por fin a entrar. Allí la esperaba una mujer muy bella y pálida, parecía una Venus de mármol vestida en ropajes negros y su cabello del color del ébano le caía sobre los hombros. Pero aquella apariencia no le engañaba. Aquella máscara era un vil engaño, un engaño en el que si él caía acabaría muerto.

Vaya, has tardado mucho en venir a clamar venganza.dijo la mujer.

He querido venir bien preparado para saber terminar con esto.

Me arrebataste a lo que más quería y eso no lo perdono.

Sabes que no te puedo devolver a Sara, una vez que uno de nosotros manda a uno de vosotros al otro mundo no tenemos potestad de devolverlo aquí.

Me basta con cobrarme tu vida. Eso sí, antes quiero saber por qué te cobraste la vida de ella en vez de escoger a otras mujeres.

6

w

ww.librear.com

Empecé la Casa por el TejadoSusana B. Montesinos Torres

La razón es simplemente porque las vampiresas tenemos la creencia de que si chupamos la sangre de mujeres bellas conservaremos nuestra belleza toda la eternidad. Escogí a tu novia porque era la mujer más bella que había visto en este mundo.

Te aseguro que se me rompió el alma cuando vi el cuerpo de Sara en mi dormitorio. Juré vengarme ante su tumba y hoy pienso cumplir el juramento.

Debes saber que tienes todas las de perder, mortal.

Entonces sí. La vampira se arrojó sobre él mostrando sus colmillos dispuesta a clavarle sus colmillos, blancos como la luna llena, dispuestos a ser hundidos en la yugular de él. Por fortuna, Héctor tuvo reflejos para meter su mano bajo la camisa y sacar la estaca. Pero no contó con que los libros contaban que los vampiros tenían una fuerza proverbial, por lo tanto María pudo tirarlo de espaldas al suelo y sujetarle las muñecas con las manos de tal forma que sus brazos marcaban una V. Héctor forcejeaba para librarse, pero no pudo librarse a pesar de que era un hombre fuerte, que desde pequeño había hecho mucho ejercicio.

Deja de una vez esta lucha inútil, humano. dijo María con voz sensual Únete a mí y te haré inmortal. Serás mejor que esa inútil de Sara. Muchos hombres lo dejarían todo y más por venir a mi lado.

Considérate un privilegiado y olvida el juramento que hiciste a pie de tumba.

Al oír esas palabras, el corazón de Héctor ardió en llamas, y, sin atener a razones, o empujado por la memoria de Sara, consiguió levantarse, agarrar la estaca y abalanzarse sobre María. Tuvo la suficiente lucidez para clavársela en el corazón, pero, en cuanto lo consiguió, sintió que algo líquido y caliente le mojaba la parte de atrás de la espalda.

7

w

ww.librear.com

Empecé la Casa por el TejadoSusana B. Montesinos Torres

Te advertí que perderías. – susurró María mientras se consumía en llamas azabache Lo de que nosotras absorbemos la belleza de las mujeres que matamos no era verdad. Lo hice porque me enamoré de ti desde el momento que te vi por primera vez. No sabía cómo reemplazar a Sara sino matándola. ¿Me perdonas?

No puedo. Me quitaste lo más amado para mí y eso es imperdonable. Pero al menos voy a morir tranquilo ya que sé que no volverás a hacer daño a la gente. dijo él mientras se desangraba por la herida de la espalda, causada por una daga que ella le había clavado en defensa propia.

Y al fin Héctor pudo descansar en paz, eso sí, eternamente, sabedor de que había cumplido su juramento y que su amada lo recibiría con los brazos abiertos en el otro mundo.

8

w

ww.librear.com

Empecé la Casa por el TejadoSusana B. Montesinos Torres Duología “Manu y Noelia”

La decisión de Manu

"En menudo lío me he metido", pensaba él mientras garabateaba distraído en la sección de notas de su agenda. Cuatro años atrás, nuestro protagonista tomó una decisión que para los demás de su clase era un error que había que tratar a base de motes ofensivos y alguna que otra paliza.

Había decidido no seguir las modas de adolescentes, vestir a lo heavy y escuchar la música que iba desenterrando gracias a los "pues cuando yo tenía tu edad, yo escuchaba..." de sus padres.

Por fuera, él tenía apariencia de heavy (le gustaba aquella estética y alguna vez oía aquella música), pero su gran pasión era la música española de los años 70 y 80.

Porque, desde que él era pequeño, sus padres ponían en la minicadena aquellos grupos y cantantes que él consideraba ahora unos mitos: Nino Bravo, Tino Casal, Alaska... Aquellas y otras voces de las que su generación había olvidado los nombres.

Cuando él tomó su decisión, recibió muchas burlas de sus compañeros, y nadie de otras clases se atrevía a echarle una mano por temor a ser represaliado. Pero alguien siguió siempre a su lado, y fueron los seres que le dieron la vida, sus padres.

Ellos estaban orgullosos de que su Manu fuese diferente a aquellos chicos que se iban de botellón e iban intentando ligar con todas las chicas que podían. Manu prefería quedarse en casa leyendo cómics japoneses y escuchando música que irse de borrachera.

9

w

ww.librear.com

Empecé la Casa por el TejadoSusana B. Montesinos Torres Pero, con cada insulto que recibía, con cada patada que le daban, él pensaba: "No voy a dejarme vencer, me ha costado mucho seguir mi camino a pesar de los baches y nadie me va a bajar de la montaña".

Pero, un día, los cielos, la Providencia o lo que fuese, le hicieron un gran regalo. Llegó una chica nueva a su clase y se llamaba Noelia, por la canción de Nino Bravo.

Ella había sufrido lo mismo que Manu, pero en Madrid. Y

decidieron que, a pesar de que sabían que los demás se lo iban a hacer pasar mal a causa de su error, habían logrado que su espíritu fuese

"libre como el sol cuando amanece".

10

w

ww.librear.com

Empecé la Casa por el TejadoSusana B. Montesinos Torres Bienvenida, Noelia

Ya he llegado a la puerta del instituto. Pero no al que era mi instituto. Es otro, en Teruel, en las afueras de la ciudad, en un sitio llamado Ciudad Escolar. Estoy en la puerta del instituto, cuyo perímetro está rodeado por vallas verdes, quizá pensando en cómo me recibirán mis nuevos compañeros. Compañeros que se han criado juntos desde la infancia y de repente verán en el teatro de sus vidas a un nuevo personaje...

Perdón, no me he presentado. Me llamo Noelia del Valle. Y soy de Madrid. Pero no soy ni de Vallecas, ni de Lavapiés, ni de ningún barrio conocido. Soy de Aluche, un barrio de las afueras, aunque he de decir que casi parece un pueblo porque es algo grande para ser barrio.

Si sales de Aluche por un lado tienes el Aeródromo, si sales por el otro, un Carrefour y una parada del metro de la línea 5. Yo vivía en General Fanjul, una gran avenida que cruzaba todo el barrio.

Pero no nos desviemos del tema. Tengo muy presente que, en el mismo momento en el que entre en mi aula voy a irrumpir en la vida de la gente con la que la compartiré. Y ellos en la mía. Pero no hay tiempo para mirar en el pasado. Me lío la manta a la cabeza y entro a buen paso en el edificio, y pregunto a un chico que estaba en la puerta:

– Perdona, ¿me podrías decir dónde está 4º A, por favor? Es que soy nueva aquí.

– 4º A... Está en el segundo piso. Si subes por estas escaleras de aquí – dijo señalando unas escaleras de piedra – sube al segundo piso y te metes en el primer pasillo a la izquierda que veas. Es la segunda puerta a mano izquierda.

– Gracias. Te le agradezco.

11

w

ww.librear.com

Empecé la Casa por el TejadoSusana B. Montesinos Torres

– ¿Eres madrileña?

– Sí, ¿Por qué?

– Es que en mi clase hemos dado los leísmos y laísmos y el profesor nos comentó que los madrileños los usabais mucho.

– Ja, ja, ja. Espero no volver a equivocarme. Ya verás como dentro de un tiempo en vez de pequeño diré 'pequeñico'.

Subo corriendo las escaleras porque pronto iba a tocar el timbre.

Al menos me he aclarado con las instrucciones del chico y no me he perdido, afortunadamente. Pero las puertas de este instituto son de ésas que sólo se abren desde dentro, y las de mi clase me las encuentro cerradas pero con la gente dentro. Me da mal rollo ponerme a llamar a la puerta, puesto que ninguno de los que están ahí dentro me conoce, y me arriesgo a quedar como una auténtica loca. Así que me siento al lado de la puerta, y espero para ver si aparece alguien.

Pero suena el timbre de las 8:30, y nada. Al rato pasa una profesora, y me dice:

¿Por qué estás ahí? No puedes estar en los pasillos a partir de que suene el timbre.

Es que soy nueva. le respondo – Y me da reparo pedirles a los que están dentro que me abran, porque no me conocen y se lo podrían tomar a mal.

No tengas tanta vergüenza, Noelia. Son tus nuevos compañeros.

me responde con una sonrisa.

¿Cómo sabe mi nombre? pregunto sorprendida.

Perdón, no me he presentado. Soy María, tu nueva tutora. Y, evidentemente, me han avisado de tu venida. Venga, entremos a 12

w

ww.librear.com

Empecé la Casa por el TejadoSusana B. Montesinos Torres clase, te tendrás que presentar a tus compañeros.

Me ayuda a levantarme y abre la puerta con una llave que, supongo, sólo poseen los profesores. Me hace una seña para que espere fuera. La oigo decir ( ups, me he vuelto a equivocar, he de tener más cuidado ) 'Chicos, hoy tengo una sorpresa especial para vosotros', y saca la cabeza para hacerme una seña, indicándome que puedo entrar, y eso hago.

Os presento a Noelia, vuestra nueva compañera. De vosotros espero que la tratéis bien. se dirige hacia mí – Tu sitio está al fondo, en ese pupitre vacío de la última línea. Tu compañero es Manu.

Mientras me dirijo a mi pupitre oigo cómo mis compañeros comentan cosas del tipo: 'Jo, es nueva y ya le toca con el anticuado del Manu' y cosas por el estilo. Me siento al lado de Manu y él dice:

– ¡Anda! Pero si eres la chica de la puerta.

– ¿Por qué no me dijiste que ibas a esta clase? No sabes el apuro que he pasado porque no quería pedir a nadie que me abriese la puerta.

– Porque no quiero que los de clase sepan que has contactado conmigo, te hubieses metido en problemas.

– ¿Les has hecho algo?

– A sus ojos soy un anticuado porque me encanta la música de los setenta y los ochenta... Nino Bravo, Tino Casal, Los Rebeldes... ya sabes.

– Pues ellos se lo pierden, porque a mí Nino Bravo me encanta.

le digo con tono chulillo, que para algo se saca a relucir ese rasgo de los madrileños en los chistes De hecho, me llamo Noelia por una de sus canciones más famosas. La música de ahora no le llega ni a la altura del betún.

13

w

ww.librear.com

Empecé la Casa por el TejadoSusana B. Montesinos Torres

– Hace tiempo que sueño con ella, y sólo sé que se llama Noelia...

canturreó – Te aviso que la próxima clase es gimnasia. No llevas chándal.

– Si lo hubiese sabido, me hubiese traído las playeras.

– ¿Las qué?

– Es que en Madrid les llamamos playeras a las deportivas.

– Me vas a tener que enseñar cómo habláis allí, y yo te enseñaré cómo se habla aquí. Espera. buscó algo en el bolsillo de la chaqueta, y sacó un papel doblado – Toma. Fue un poema un poco tonto que se me ocurrió un día en mi casa, pero creo que te lo mereces porque eres muy fan de Nino Bravo y porque pareces muy buena gente. Para tí.

Desdoblo la hoja, y empiezo a leer el poema, que reza así: Quiero que seas libre como el sol cuando amanece, Y que consigas todo como todos, luchando, luchando, Que cualquiera deje su tierra por tí, Que te pidan con cariño 'ven a mí, abrázame', Que lleves ligero equipaje para tan largo viaje, Y que me digas de qué tierra vengo, Porque forjarán mi destino las piedras del camino, Y quiero ser libre como el ave que escapó de su prisión.

– El primer y el último verso son de 'Libre', el segundo de 'Como todos', el tercero, el quinto y el séptimo son de 'Un beso y una flor', y el cuarto de 'Te quiero, te quiero'. enumeré ¿Sabes, Manu? A mí también me rechazaron por escuchar música de los setenta. Creo que seremos muy buenos amigos. Gracias de todo corazón, no me merecía una bienvenida tan bonita.

– De nada. Manu está para lo que necesites.

14

w

ww.librear.com

Empecé la Casa por el TejadoSusana B. Montesinos Torres Duología “Visiones”

La playa

Una playa… ¿jamaicana? Es igual, mientras sea de una isla del Caribe y haya muchas palmeras. Estoy sola en la playa, tumbada sobre la toalla y bajo una palmera, para que el sol de la tarde no me moleste. Llevo el pelo recogido. ¿Dije recogido? ¡Si nunca lo llevo así!

Pero, por lo visto, en esta ocasión lo llevo recogido en una coleta, trenzas incluidas. De repente, mientras observo el mar desde mi vegetal escondrijo, oigo música tras las palmeras. Parece música de Bob Marley, y que celebran una fiesta. Desearía ir, pero se está tan a gustito tumbada bajo la palmera, con la brisa marina… De repente, siento algo. En esa playa falta algo. Y también sien to deseos de encontrarme con la gente de la fiesta, la gente que se divierte… Pero algo me impide levantarme, quizá la vergüenza por encontrarme con gente desconocida o el que me manden al carajo…

De repente, se para la música. Despierto. Debió de ser un sueño, pues aparecí sentada en el suelo de mi habitación y el ordenador entre las piernas.

15

w

ww.librear.com

Empecé la Casa por el TejadoSusana B. Montesinos Torres La búsqueda

Valencia, un sábado de septiembre en el que hace bastante mal tiempo. Estoy en una callecita del centro, vestida con vaqueros, una chaqueta negra y un palestino rojo (alguna vez más que he ido vestida de esta guisa alguna señora mayor me miraba como si fuera delincuente), quieta, en medio del gentío que se mueve comprando, charlando… Me siento extasiada. He de admitir que me gustan los cielos encapotados y disimularme entre la gente. Para eso nací en Valencia y viví en Madrid. De vez en cuando necesito ese movimiento, y la verdad es que me siento muy cómoda en este momento, hasta que un chico me gritó:

¡Hey! – dijo mientras se acercaba a mí ¡Te he buscado por toda la ciudad, te escondes muy bien!

Y le seguí sonriendo, ya que también me sentía bien con mi amigo, pero apenada porque abandonaba “mi ambiente”.

16

w

ww.librear.com

Empecé la Casa por el TejadoSusana B. Montesinos Torres Panem

‘Panem et circem’ (Pan y circo) decían los romanos. Desde tiempos inmemoriales, mi raza ha sido muy importante en la llamada

‘dieta mediterránea’. Desde mis antepasados con forma de pastelillo con forma de pirámide de los egipcios y el pan ácimo de los israelitas conducidos por Moisés a la libertad a la barra de ahora, siempre hemos estado presentes en cualquier mesa, ¡hasta nos han usado de plato en la Edad Media! Nosotros nacemos en campos de trigo dorado como el sol, muy posiblemente en la cuenca del Duero , en la Campiña de Sevilla o cerca de los Monegros, aunque también me suena que algunos campos de esa Castilla cantada por Machado también han sido bendecidos por la diosa Ceres para el cultivo.

Luego, este trigo es llevado al molino para ser molido. Todos recordamos los famosos molinos que para Alonso Quijano (más conocido por todos como Don Quijote o el Caballero del Triste Semblante) creyó que eran fieros gigantes y las aspas unos enormes brazos dispuestos a atacar. El resultado del molido es llevado a la panadería para ser mezclado con agua y levadura, y se deja reposar para que fermente.

Luego, ¡al horno! Ahí si que os digo yo que se está calentito, y es donde en realidad nací yo. Aunque me da mucha lástima el panadero, que por nuestra culpa le toca madrugar bastante, jeje. Pasamos unas cuantas horas horneándonos para salir después directos a las estanterías de la panadería para esperar que alguien nos lleve a su casa. Nos usarán para el bocadillo del colegio de los niños, para mojar en el caldo de los fideos, o incluso para hacer delicias de Teruel.

Seguro, querido lector, que te preguntas cuál ha sido mi destino de todos los que he nombrado antes. Ahora viajo en el bolsillo pequeño de la mochila de una adolescente, y me han rellenado con jamón y me han puesto un chorrito de aceite. No me puedo ver por culpa del papel de aluminio que me envuelve, pero debo de tener una pinta deliciosa.

Seguro que si a la adolescente en cuestión le toca sentarse al lado de 17

w

ww.librear.com

Empecé la Casa por el TejadoSusana B. Montesinos Torres un radiador antes del recreo, me pondrá sobre él para que esté calentito en la hora del recreo. Nada mejor que comer algo caliente durante un frío recreo turolense para quitarse el frío. Además, he oído que su madre hacía lo mismo de adolescente porque comía en el instituto y así lo disfrutaba más. Ya he dicho que esta chica me ha rellenado de jamón, pero hay gente que se hace el bocadillo hasta de…

¿¡ensaladilla rusa!?

Bueno, suena el timbre que marca el comienzo del recreo. La chica se pone el abrigo y me saca de su mochila. Como tiene hambre, me desenvuelve rápido, busca una papelera y tira el papel de aluminio (‘es una chica limpia’ pienso) y al fin veo mi aspecto. Sí, tengo una pinta deliciosa. Me dan ganas de gritar a la chica ‘venga,

¡cómeme de una vez!’. Pero no es bueno comer con prisas, que si no…

luego vendrá el molesto hipo. Salgo de la clase abrazado por los dedos de la mano izquierda de la chica, dispuesto a aceptar mi destino. Por lo que veo, no voy solo. Me va a acompañar un zumo de melocotón.

La chica me da un buen mordisco. Esto ya empieza. No me ha dolido. La chica sigue comiéndome y cuando ha salido de la puerta del instituto una mitad mía ya está viajando por su estómago. La chica para de comerme para saludar a los profesores de la puerta y sigue comiéndome.

Bueno, me gustaría seguir contando el resto pero paso de detalles. Al menos mi historia ha servido de ejemplo para relatar al mundo mi historia y la de mis antepasados. Para mí ha sido muy grato hacerte de juglar durante un rato. Y espero que ésta no haya sido una excepción al famoso refrán que dice ‘nunca te acostarás sin haber aprendido nada nuevo’. Al menos, la chica que me ha devorado con avidez lo cumplirá, pues todavía va al instituto. Ignoro si ella es una alumna brillante o una chica calavera, eso me da igual.

Al menos he cumplido con mi misión de alimentar a alguien. Me considero afortunado porque al menos no he enmohecido en una fría despensa ni he servido de alimento a los ratones o a las hormigas, causando quebraderos de cabeza a más de un ama de casa.

18

w

ww.librear.com

Empecé la Casa por el TejadoSusana B. Montesinos Torres Al menos he viajado, desde los campos dorados de Ceres hasta el patio de un instituto donde he servido de almuerzo. Pero me ha gustado el viaje. Además mi especie es barata de adquirir, así que nunca moriremos. Somos inmortales, eso está tan claro como que mañana va a amanecer.

19

w

ww.librear.com

Empecé la Casa por el TejadoSusana B. Montesinos Torres Nuevo sol

Ariadna se asomó a la ventana, la abrió y se acodó en el alféizar.

Dejó que el sol matutino bañara la piel de su cara, joven con algún rasgo de acné, cerró los ojos y respiró hondo. En ese instante, tomó conciencia de que aún iba con el pijama (de chaqueta y manga larga, azul con rayas rojas verticales), y las zapatillas de estar por casa puestos. Hizo la cama y bostezando descendió las escaleras de camino a la cocina. Empezó a hacerse el colacao mientras intentaba ordenar sus pensamientos, que en aquel momento estaban más mezclados que un cocktail de frutos secos a la japonesa. Sólo recordaba que había tenido un mal sueño...

20

w

ww.librear.com

Empecé la Casa por el TejadoSusana B. Montesinos Torres Galilea

Normalmente nadie solía dar cuenta de tu paso elegante, digno de una reina, ni de tu mirar altivo que ocultaba conocimientos y vivencias que a los humanos nos está prohibido aprender.

Eras una bella gata del color del ébano nacida allá entre los campos de chufa alborayenses tan bien relatados por Blasco Ibáñez, y esta casualidad hacía que bien podías haberte cruzado por la vida con Batiste, el protagonista de La Barraca, con su mujer o con alguno de sus hijos. De tu madre aprendiste aquel andar que siempre te caracterizó y por lo que eras la envidia de tus hermanitos.

Durante unos cuantos meses tomaste la leche que tu madre os ofrecía generosa a ti y a tus hermanitos y os enseñó a cazar usando pequeños insectos y ratas como conejillos de Indias en los alrededores de alguna barraca o campo abandonados. Pero a ti no te interesaba esa vida rutinaria en el campo. De vez en cuando mirabas los edificios que marcaban el comienzo del barrio de Benimaclet y soñabas con adentrarte en la selva urbana de Valencia.

Una noche que estabas paseando entre el melonar que hay enfrente del cementerio de Benimaclet viste la oportunidad de tu vida. Observaste un camino de tierra, llamado por los humanos Camino de las Fuentes, que terminaba en una rotonda. Aquella rotonda marcaba tu meta. Las aventuras entre el hormigón. Te hiciste la valiente y te adentraste en el camino.

Al principio no hubo problemas pues por aquel camino no transitaban coches a aquellas horas. Pero lo que viste antes de llegar a cruzar la rotonda, te horrorizó. Enormes monstruos de diversos colores de ojos brillantes que escupían humo y tenían cuatro o dos ruedas. ‘Vehículos’ era el nombre dado por el homo sapiens a aquellas criaturas.

21

w

ww.librear.com

Empecé la Casa por el TejadoSusana B. Montesinos Torres Más te valía correr todo lo que pudieras para librarte de aquellos animales mecánicos y ponerte a salvo en la isleta de la rotonda. No te diste cuenta de que el semáforo estaba en verde para los coches y al ser tú del mismo color que la noche que te cubría eras invisible para las máquinas que venían a ti dispuestas a devorarte y no corrías lo bastante para evitarlas. El resto ya se puede adivinar.

Quedaste en el suelo, en un charco de sangre. Ahí terminó la aventura de la gata Galilea.

22

index-23_1.jpg

w

ww.librear.com

Empecé la Casa por el TejadoSusana B. Montesinos Torres Érase una vez

Érase una vez un mundo en el que los humanos éramos simples y grises marionetas manipuladas por los medios de comunicación, seres con el cerebro tan atrofiado que sólo éramos capaces de creer a pies juntillas lo que nos contaban nuestros titiriteros, sin conocer el significado de la idea “pensamiento propio”.

Los perros no ladraban, y, el cielo, antaño del color del mar, estaba arropado por un manto tejido por el humo de los coches. En el metro, gusano caminante del subterráneo, aquellos habitantes de la jungla de acero, hormigón y ladrillo sólo se comunican a través del teclado del móvil. No recuerdan la melodiosa sonrisa de una niña o la potente y sabia voz del anciano.

La ausencia de cartas ha hecho que los edificios de Correos se conviertan en ruina. Ni siquiera se cumple con el ritual de mandar una postal si vas de vacaciones a Benidorm. En la oficina, todos con traje y corbata, teclean sin cesar el teclado de su ordenador, único compañero de su celda. Un escenario comparable a las fábricas victorianas, que acaba a las 8 de la tarde cuando los trabajadores salen en fila al parking a coger su coche camino a casa. Todo es rutina…

Teruel, febrero de 2012

Twitter: Susa_MT93

Blog: www.elrincondelaika.wordpress.com

23

Le puede interesar...

  • Los muertos vivientes
    Los muertos vivientes Terror por R.K.
    Los muertos vivientes
    Los muertos vivientes

    Descargas:
    77

    Publicado:
    Mar 2020

    Grimes, Glenn y Michonne, descubren el pueblo de Woodbury cuando buscaban los restos de un helicóptero que se había estrellado. Allí se encuentran con una ret...

    Formatos: PDF, Epub, Kindle, TXT

  • Trágica inocencia
    Trágica inocencia Novela Negra- Policiaca por A.C.
    Trágica inocencia
    Trágica inocencia

    Descargas:
    137

    Publicado:
    Mar 2020

    Al recuperarse de su amnesia, el doctor Arthur Calgary descubre que podría haber ofrecido una coartada para el escandaloso juicio en el que Jacko Argyle fue a...

    Formatos: PDF, Epub, Kindle, TXT

  • La muerte
    La muerte Novela Negra- Policiaca por Patti C.
    La muerte
    La muerte

    Descargas:
    245

    Publicado:
    Mar 2020

    Parece que Temple Brooks Gault, el asesino en serie que se ha convertido en última pesadilla de la investigadora Scarpetta, ha vuelto a cometer un asesinato. ...

    Formatos: PDF, Epub, Kindle, TXT

  • Ojos azules
    Ojos azules Novela Negra- Policiaca por J. H.
    Ojos azules
    Ojos azules

    Descargas:
    181

    Publicado:
    Mar 2020

    Una madre viuda. Tres hijos. Tres colores. Negro, marrón y azul. Negro es agresivo. Marrón es tímido. Azul, el menor, es el niño de mamá. Y además es un asesi...

    Formatos: PDF, Epub, Kindle, TXT