Enter por Josías Fernández Rubio - muestra HTML

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“ENTER”

— Hola, ¿cómo estás? — “Enter”.

— Bueno... Es difícil de explicar... — “Enter”.

— Cuéntame, venga, tío, somos amigos de toda la vida, vamos, cuenta. — “Enter”.

— Está bien, empezaré desde el principio... — “Enter” — Todo comenzó hace unos

años... — “Enter” — Un día me llegó una solicitud de amistad. Yo la acepté

simplemente y me olvidé. — “Enter” — Al cabo de unas semanas me l egó un

mensaje. Estaba en inglés y era de esa persona que me había mandado esa

solicitud. — “Enter” — Yo le contesté y, a partir de ese momento, comenzamos a

hablar todos los días. Descubrí que era una chica, un año menor que yo, a la que le

encantaban los coches, como a mí, la música electrónica, como a mí, y otras

muchas cosas que teníamos en común. Nos hicimos muy buenos amigos y ella me

pidió mi Facebook. Al principio le dije que no tenía porque había escuchado muchas

veces eso de las personas falsas que te acosan por Internet y demás... Pero, tiempo

después, me di cuenta de que no podía ser mentira, así que le dije que ya tenía

Facebook, y que me añadiera como amigo. — “Enter” — Fue entonces, cuando vi

sus fotos, cuando me dí cuenta de que en la vida todo cambia rápidamente, y que, si

bien unos meses atrás no hubiera creído en el amor a primera vista, ahora sí que

creía, y que nunca había estado enamorado de esa forma tan extraña. Era un

sentimiento nuevo, que me recorría el cuerpo de los pies a la cabeza. Había estado

enamorado antes, pero no así. Esta vez era distinto, era mucho más fuerte. No

podía dejar de pensar en el a, no salía de mi cabeza. — “Enter” — Mientras tanto yo

no decía nada, prefería seguir siendo su amigo, no quería estropearlo todo. Ella me

pedía una foto mía, pero yo tenía miedo de que no le gustara, así que cada vez

ponía una excusa para no tener que ponerla. Yo cada día estaba más enamorado de

el a, pero seguía sin decírselo... Finalmente, me decidí a subir la foto. Recuerdo un

sentimiento muy extraño cuando el a, al ver la foto, simplemente me dijo “Wow”. No

sabía a qué se refería, pero pensé que por fin estaba llegando a alguna parte. —

“Enter” — Pasaba el tiempo y seguíamos hablando todo el tiempo, haciéndonos

mejores amigos, pero algo había cambiado... No sé cómo decirlo... Es como si el a

me mirara como con distintos ojos... Continuábamos hablando todos los días, el a

quería aprender español, yo le intentaba enseñar, y la verdad es que aprendía

bastante rápido. — “Enter” — Pasó el tiempo y, un día, bueno, mejor dicho, una

noche que nunca olvidaré, ella me dijo lo que tanto había estado esperando. Me

habló de todo ese tiempo que habíamos pasado juntos, como muy buenos amigos, y

me habló de un sentimiento, nuevo para el a, que había estado creciendo en su

interior. Me dijo que me quería y, en ese momento, mi vida explotó. Todo lo que

pensaba imposible unas horas atrás había dado un giro de 180 grados. Ahora todo

había cambiado. Me dí cuenta de que, en realidad, estábamos hechos para

encontrarnos. Empecé a creer en el destino, en que existe la persona perfecta para

cada uno, en que solo hay que esperar hasta encontrarla. Que no fue casualidad

que nos conociéramos, justo en ese instante. Y empecé a dudar si todo eso era real

o un simple sueño perfecto y, si así fuera, si solo estuviera soñando, entonces no

quería despertarme jamas. — “Enter” — Le dije que yo también la quería, y que lo

hacía desde que la conocí. Sin embargo, no me atreví a pedirle que fuera mi novia

por un pequeño pero maldito problema... Distancia. Esa palabra que destruye todo a

su paso. Estar a 3 500 kilómetros, 3 500 000 metros, 350 000 000 de centímetros,

3 500 000 000 de milímetros de el a... Antes no me hubiera importado tanto... Ahora

era lo peor... — “Enter” — “No importa”, le decía yo, “pronto tendré 18 años y podré

ir a verte, podré estar contigo”. Los dos sabíamos que ese “pronto” era demasiado

tiempo. Al cabo de un tiempo, ella me dijo que ella quería ser mi novia, que no le

importaba la distancia. A mí tampoco me importaba, y así sucedió, un día 26...

Pasaba el tiempo, yo cada día la quería más. Hablábamos todos los días, todas las

noches... A todas horas. — “Enter” — Llegó el verano, todo era perfecto. Un amigo

mío me l amó. Íbamos a pasar el verano juntos en un camping en Castellón. Allí lo

pasamos genial. Yo hice muchos nuevos amigos y amigas, íbamos de fiesta, íbamos

a la playa... Seguía hablando con el a, le contaba lo que hacíamos todos los días, yo

la seguía queriendo, pero ahora la veía algo cambiada. Las cosas se torcieron y se

me estropeó en móvil... Ahora estaba incomunicado. Casi no podía hablar con ella,

pero yo no podía hacer nada. — “Enter” — Nos fuimos del camping y l egué a casa

de mi amigo. Conseguí finalmente hablar con el a, pero no fue un momento feliz.

Todo lo contrario, ahora mi vida volvió a cambiar completamente. Todo lo que

pensaba que tenía, todo lo que había conseguido en mi vida, ahora se desvaneció.

De repente no quedaba nada, solo un vacío enorme que me quemaba por dentro.

Muchas veces pensé en acabar con todo, con mi vida incluso... — “Enter” — Fue

una pena que no pudiese contactar contigo, pero este amigo me ayudó mucho, me

hizo olvidar rápidamente, aunque nunca podría olvidar todo. Y es que, cuando amas

de verdad a alguien, esta persona es toda tu vida y, si la pierdes... ¿Qué te queda?

Pasó el tiempo, horas, días, semanas, meses... Poco a poco iba recuperándome,

muy lentamente. Poco a poco intentaba sacar de mi mente todos esos recuerdos.

Intentaba conocer gente nueva, buscaba alternativas. Sin embargo, no podía evitar

que, de vez en cuando, por la noche, una lágrima se derramara. Seguía recordando

ese día... Ella decía que era por la distancia, yo sabía que no era verdad, si antes no

le importaba, ¿por qué ahora sí? — “Enter” — Otro día me l egó un mensaje, quería

volver conmigo. Decía que se había equivocado, que la perdonara, que le diera otra

oportunidad. Me decía a mí mismo “no lo hagas”, pero finalmente no pude resistirme

a esos ojos que me hipnotizaban, en los que podía ver su perfección, y por lo que a

veces pensaba que yo no merecía tan perfecto ser. En el fondo nunca dejé de

quererla, así que acepté. Otra vez pasaba el tiempo. Otra vez me enamoraba de el a

cada vez más. Hablábamos de cuando estuviéramos por fin juntos, de momentos

geniales, los dos solos, mirando hacia el cielo, hacia una eternidad juntos. Todo

parecía perfecto otra vez... — “Enter” — Y otra vez pasó algo raro. Dejó de

hablarme, se distanció de mí, empezó a evitarme. Yo no lo entendía... ¿Qué había

hecho esta vez? Al final tuve que acabarlo todo yo, y me dí cuenta de que el a no

quería dejarme para no hacerme daño otra vez, o simplemente porque quería que

esta vez fuera yo el que lo hiciera... — “Enter” — El caso es que así pasé otro

tiempo... Y no sé por qué no aprendo de mis errores, porque se repitió la misma

historia. Me pidió la última oportunidad... Y yo, cegado por amor... Bueno, ya sabes

lo que pasó... — “Enter” — Pero esta vez fue distinto. Pasaba el tiempo y seguíamos

queriéndonos... Y cumplí 18. Trabajé duro, conseguí dinero y le dije que por fin

podríamos estar juntos de verdad. Compré los bil etes de avión y me fui, no me lo

pensé dos veces. Quería estar con ella cuanto antes. Estaba nervioso. El viaje en

avión se me hizo largo y agotador. Una parte de mi subconsciente pensaba que

estaba haciendo una locura. Ir a un país donde no conoces a nadie, ni sabes el

idioma, ni tienes dónde vivir si algo falla, realmente lo era. Pero si nadie hiciera

locuras, el mundo donde vivimos no sería igual. Volar era una locura pero, sin

aquellos locos que intentaban volar... ¿Existirían los aviones? — “Enter” — Por

megafonía anunciaron el aterrizaje. Creo que en parte por el descenso del avión y

en parte por saber que ya estaba a punto de llegar y estar con ella, me entró una

cosa en el estómago, que otras veces ya había sentido, pero que esta vez era tan

fuerte, que pensé que me moría. El temblor al tocar tierra hizo que eso

desapareciera, pero ahora empezaron los nervios de verdad. — “Enter” — El

aeropuerto estaba l eno de gente, yo seguía buscando entre la multitud, pero era

hora punta y era difícil. Sabía que ella estaba por ahí, así que continué con mi

búsqueda. Finalmente la vi. Nunca lo hubiera dicho, pero fue como en las películas.

Era como si el mundo estuviera a cámara lenta. Allí se encontraba. Por fin podría

abrazarla. Ella también me vio y corrió hacia mí. Era real. Me olvidé de todos los

malos momentos. Ahora estábamos juntos y eso era lo importante. A partir de ahí

vivimos juntos. Estábamos todo el tiempo juntos, hacíamos todo juntos... Nuestro

amor no se apagaba, cada día era más fuerte. A veces discutíamos pero todo se

arreglaba enseguida. Todas las mañanas le llevaba el desayuno a la cama y le

trataba como a una reina. Yo la amaba más que a mi vida y se lo demostraba lo

mejor que podía. — “Enter” — Un día llegué tarde a casa. Había ido con unos

amigos de fiesta y había tomado algo de alcohol. A la mañana siguiente discutimos.

Yo le pedía perdón pero ella no me quería escuchar. Me dijo que me había pasado y

que eso no bastaba. Finalmente se fue. Cogió sus cosas y no volvió. Estuve

esperando... Nada. Se había ido para siempre. — “Enter” — Abrí la ventana. Ya no

quería seguir viviendo. Ahora sí que estaba todo perdido. No iba a volver. Me senté

en el borde... Pero mi ordenador hizo un ruido. — “Enter” — Eras tú, que me decías

“Hola, ¿cómo estás?” — “Enter”.

— Tío, me has dejado de piedra... — “Enter”.

— Me has salvado la vida... Gracias a ti me he desahogado, te he contado todo. Y

acabo de comprender que aún hay gente que se interesa por mí y que no vale la

pena lamentarse por lo que ha pasado. Y que, ese vacío en tu interior se puede

llenar con pequeñas cosas. Y sí, duele, pero cuando piensas en las cosas que dejas

atrás te das cuenta de que no vale la pena. Y te doy las gracias a ti, y también a

otras personas que me están apoyando ahora mismo. — “Enter” — He comprendido

que la vida es difícil y hay muchos baches, que pueden ser lo peor que te haya

pasado en la vida, pero todo sigue, el mundo no se acaba. Los trenes llegan pero

también se van, no se quedan en la estación, así que nada es para siempre. Y por

muchos problemas que ocurran, la vida es demasiado valiosa para perderla. Ahora

acaba un capítulo de mi vida, pero empezará otro. Seguiré adelante, gracias a

amigos como tú, que me apoyan y me aprecian. Gracias por estar ahí. — “Enter”.

~ YOSI ~

~ Categoría Juvenil ~

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