Gaia Durmiente lV - - El último viaje por Alex Sanahuja - muestra HTML

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1 Prólogo La decisión del doctor Draoidh. _ ¿Quiénes son?_ Preguntó extrañada. Era la primera vez que oía aquellos nombres tan raros. _No lo sabemos, pero nuestros espías nos indican que tuvieron cierto papel en la guerra. Mucha gente tuvo su papel en la guerra. ¿Y eso que importa? Respondió hastiada la señora Apfel. _Sí, pero esta vez es distinto… ¡Humanos antecesores! Un hombre y una muchacha. _¿Así que… finalmente cree que hubieron existido? _Así es…. ¿Recuerda la teoría de nuestros científicos sobre dimensiones temporales alternativas? _Sí, los Cristales verdes…. Es curioso. Una vez… creo recordar que tuve un sueño sobre eso. Pero… bah…, es una estupidez. _Hace años, estaría de acuerdo con usted. Pero ahora es distinto. _Como quiera. Y dígame… ¿Qué cojones nos importa? Han pasado 5 años desde el final de la guerra y solo 4 meses desde que terminaron por fin los putos juicios. Y nosotros mientras tanto, aquí comiendo esa bazofia sintética que nos hacen llegar nuestros últimos subordinados. ¿En que nos va a dar ventaja toso eso? _Disculpe pero veo que… en realidad lo que hablamos…. No me joda con eso…. Ya le dije que sí. Añadió_ Toda esa tontería sobre… “Las dimensiones alternativas que existen al mismo tiempo hasta que una prevalece sobre el resto”. _Está en lo cierto. Si se pudiera viajar en el tiempo antes de los sucesos, y se pudiera influir, se podría cambiar qué línea temporal ha prevalecido. _¿Pero sabe qué…? No se puede viajar en el tiempo. _Uno de nuestros infiltrados en el senado, Afirma que sí. Me ha contado que los 5 presidentes, tienen cristales verdes escondidos, muchas grandes personalidades de la revolución, están al tanto. También esas zorras que administran justicia: las Sabedoras. ¿Y si pudieron viajar en el tiempo? ¿Y si nuestra línea temporal no es la original? Es curioso…, esta conversación me suena. Pero… es como si la estuviéremos teniendo al revés. Se dijo. _Piense en ello. 2 _Sigue siendo absurdo. Imagínese el caso, si fuera atrás en el tiempo, y asesinara al fundador de la Corporación, no existiría esta, pero entonces ¿Cómo se supone que hubiera podido viajar en el tiempo para hacerlo? No tienen sentido. _A nivel cuántico, si lo tiene. Todas las posibilidades existen al mismo tiempo, la línea en la que hubiera hecho el viaje, dejaría de existir, con lo que el crononauta se extinguiría también tras el cambio. La enésima vez que el señor Diener se presentaba en el despacho de la demacrada señora ex presidenta, con otra idea peregrina para recuperar el poder. Habían pasado todos esos años escondidos en aquel refugio bajo la superficie de la luna de Gaia, Selena. Eran Amplias instalaciones pero tras tanto tiempo, se habían vuelto asfixiantes. La señora Apfel, había presenciado cómo el resto de subordinados de todas las ramas de la corporación, eran humillados públicamente, en aquellos juicios. Había visto con frustración, como todos los nudos atados por todos los presidentes de la Corporación durante 200 años, se iban aflojando poco a poco: Reducción del presupuesto militar, anulación de los programas de modulación de comportamiento para los centros puericultores, anulación de las millonarias subvenciones a la iglesia Zorniana, aumento de impuestos a Destacados, derechos humanos a los Bioroides, fin del aprovechamiento político del miedo al terrorismo previamente generado, surgimiento de bibliotecas independientes, libertad de expresión en Onirovisión, y lo peor de todo para los antiguos dirigentes…: una red Júpiter-net libre y neutral. Las viejas técnicas, como el boicot continuo, o el sabotaje, no habían surgido efecto. Tras todas aquellas conspiraciones, de nuevo allí estaba el señor Diener hablándole de teoría cuántica, como si él supiera algo realmente al respecto. ”La victoria de la AS64L, se produjo gracias a 2 individuos que nunca debieron existir en nuestra época.” Afirmó. _En definitiva…. Según usted…. Un par de crononautas involuntarios, procedentes de Gaia, en su… supuesto periodo fértil, dieron un salto temporal hasta nuestra época. ¿Y… Su idea es enviar al señor Milek a una época anterior a su salto hasta aquí, e impedirlo? _Bueno… _¿Está loco?. Su estancia aquí le hace delirar. Aunque fuera cierto…, y tuviéramos esos cristales, estamos hablando de humanos antecesores. ¡La prehistoria, señor Diener! _Pero… _¿Tiene usted puta idea de a qué punto de la supuesta historia de ese planeta viajar? ¡Si ni siquiera queda nada escrito! _Con todos los respetos… ¡No me ha dejado acabar! No estoy hablando de neutralizar los dos crononautas. Si no de impedir la existencia algo mucho más conocido. Algo que los arqueólogos de la antigua república hallaron. _¿De qué está hablando? 3 _De algo que encontraron y ocultaron con mucho esmero, para impedir que la furia creacionista lo destruyera. La llaman La Piedra de Granito. _¿Una piedra?. Me he perdido. No sé de qué cojones está hablando. Lea el informe. Acto seguido, le entregó el chip de memoria que sostenía en la mano. La señora Apfel, lo conecto a la consola holográfica sobre su mesa. _Así que esa… piedra de granito… ¿está relacionada con esos dos crononautas? _ Añadió tras una lectura exhaustiva_ ¿Y… si impedimos que la tallen en su origen, la investigación de los cristales verdes jamás existirá? _Así es… Nunca habrán existido los viajes en el tiempo. _¿Cómo sabe si, sin los viajes en el tiempo, ganaríamos la guerra? _No se sabe, realmente. Nadie sabe cómo podrían haber sido las otras líneas temporales. Pero sí, sabemos que los cooperativistas han logrado vencernos saltando en el tiempo. _Bastardos…. _Aun tenemos una oportunidad de ganar y recuperar nuestros privilegios. _¿Sabe dónde está la piedra? _He enviado a un par de buenos amigos a investigar el asunto. _¿Y bien? _Se perdió, señora presidenta, durante la guerra. _Maldición. _Pero tenemos imágenes de su superficie con detalle. Fue hecha por uno de esos… Síthiches. El muy idiota lo subió a la red. He encontrado un antiguo experto clandestino, sobre el planeta Gaia, me ha asegurado que puede datar la antigüedad, por los restos de fósiles fotografiados, pegados en el granito. _¿Fósiles? _ “Fósiles marinos”… los llamó. _¿Los lagos gigantes de agua salada de Gaia? HAHAHA. Así que…, ese objeto confirma el mito. No me extraña que los Zornianos quisieran hacerlo desaparecer. _Me ha asegurado que existen viejos manuales donde se detallan criaturas vivientes prehistóricas. Podremos comparar imágenes. ¿Y quiere usar esa datación para enviar a alguien allí? _Así es… _¿Para qué complicarse? Es mejor intentar impedir que la AS64L se apodere de esa piedra desde un principio. 4 _No sabemos cuando pasó, ni dónde. Como le digo, la piedra original se perdió, con todos los que la custodiaban. Lo que propongo, es nuestra última alternativa. _Entiendo…. _Ahora, señora presidenta. Lo único que necesitamos es apoderarnos de los cristales y los diseños del sistema de portales. _Bueno…. Ya he lapidado mi fortuna. ¿Qué importa una deuda más? Está bien, tiene usted mi apoyo. _Oh… gracias por su confianza señora presidenta. Es usted tan hermosa y generosa…. _No me toque los ovarios, pedazo de lameculos. ¡Y ahora fuera, y déjeme terminar mi desayuno! _”Y también…, a quien se esté desayunando” _¿Cómo? Haga el favor de hablar más alto. No nada… Perdone señora presidenta. Añadió el señor Diener. Saludando cordialmente, desapareció tras la susurrante puerta automática, sin darle la espalda a su interlocutora, ni una vez. _Bufff. Por fin se ha ido. Maldito pesado…. ¿Puedo irme ya, señora presidenta? Añadió la sensual voz de una muchacha, bajo la mesa tras la que se sentaba la señora Apfel. _Ni hablar. Todavía no has terminado conmigo. Sigue lamiéndome pedazo de puta. Y esta vez… quiero un orgasmo duradero ¿Me has oído? _Sí, señora presidenta. BZZZZ Sonó la deslizante puerta automática de acceso a la zona de refrigerios, en el centro de aquella estación subterránea de la fría Selena. La medio- averiada iluminación, mantenía el ambiente de las mesas y la barra del bar, en perpetua penumbra, otorgándole al lugar un aire lóbrego. Tan la escasa luz del parpadeante cartel publicitario, que todavía se conservaba sobre la entrada del sitio desde los tiempos en que todavía se usaba con estación comercial clandestina, y los iridiscentes cilindros sobre la barra del bar, permitían no tropezar al entrar. Siempre estaba desierto, pues apenas quedaba personal fiel, y que además hubiera logrado llegar allí, para servirlos. Una copa de licor de arroz, con zumo de Máskir. Se acercó el señor Diener a la barra. No nos queda zumo de Máskir respondió impertérrito el barman robótico, mientras seguía limpiando los vasos hasta dejarlos relucientes. 5 _Hay que joderse…. Entonces licor de arroz solo. Sí señor. Respondió la mecánica voz. ¿Y bien? ¿Qué te ha dicho? Preguntó una voz. Sentado sobre el taburete de la esquina, el señor Diener se volvió despacio hacia su interlocutor, situado a un par de taburetes más de distancia a su derecha. Era el Milek de la luna Negra. ”El genuino, al menos” Pensó. Seguía sorbiendo una botella entera del burdo azabache licor de raíz negra. Un brebaje horrendo, solo apreciado por los Hur. Pensó el señor Diener. _Está fatal. Cada día, está más en los huesos. Se pasa el día deambulando, cuando no llama alguna de las putas. _Creo que ya va siendo hora que sea substituida. Ten cuidado con lo que dices, eso es traición Añadió el señor Diener. Intentaba parecer indignado por el comentario, sin embargo, no lo logró. _Oh… vamos…. ¿Acaso es un secreto que este lugar la ha consumido? _Es una esgrimista experta. Está tallada en piedra. No va a dejarse derrumbar solo por una simple estación subterránea. _Al señor Mörder, nunca le gustó esconderse de esa manera, durante tanto tiempo. _SHHHH, no digas ese nombre tan alto… _HAHAHA. Que gracioso… ¿Quién carajo va a oírlo? _De todas formas… ¿Quién iba a substituirla? ¿Yo?. Es absurdo… Ahora tan solo soy un accionista minoritario. _Que gilipolleces dices. ¿No sabes que la Corporación ya no existe? La nueva república de mierda…, la dividió en pedazos, que han acabado destruidos o nacionalizados. HAHA…. Cooperativistas cabrones…. No, amigo mío. Las jerarquías ya no existen. El poder debe tomarse por la fuerza, como antaño. _De todas formas, no tengo madera de líder. _¿Y quién coño estaba pensando en ti? HAHAHA. Estaba hablando de mí. _¿Tu, presidente? _¿Por qué no? Lo primero que haría, sería exterminar todas esas putas razas inferiores. Nunca han creído en la Corporación. Ingratos…. Ya sabes que mi sueño siempre ha sido crear una sociedad nacional, de perfectos Mers de sangre pura. Bueno…. Si logramos conservar nuestros culos, tras el cambio en la línea temporal que planeo…, yo te serviría con gusto. HAHAHA. Rió, alzando la copa que el barman robot, acababa de servirle. _¿Todavía sigues con esa tontería del viaje en el tiempo? No jodas…. HAHA ¿te lo estás creyendo? 6 _Antes no. Pero con las pruebas que me han traído. He cambiado de opinión. Sería un bonito sueño, levantarse un día y que volviéramos a ser los dueños de todo, ¿no te parece? _Bueno…. La verdad es que no tenemos nada que perder. Al fin y al cabo… si salimos de aquí, nos meten de cabeza en prisión. Hijos de puta…. Con todo lo que hemos hecho por la patria. Tienes toda la razón. Esos putos pordioseros…. Son unos ingratos Añadió el señor Diener, visiblemente ebrio. _¿Ya estás borracho con un solo trago? HAHAHA. _¿Los has encontrado? _No, camarada. Se escoden como Daolag bajo tierra. Melor, suspiró con resignación por la mala noticia. Sentado en su despacho de siempre, en su subterráneo de la ciudad de Icer, dejó caer el peso sobre el respaldo de su viejo sillón, tras su revuelta mesa. Resignado, al escuchar cómo ya se había escaneado todos los posibles escondites conocidos. Ya no le quedaban más ideas, de donde podían estar escondiéndose la ex presidenta y sus seguidores más allegados. No lo entiendo…. El rumor sobre la estación clandestina en el interior de Selena, era solida. Pero la hemos escaneados por toda su superficie y nada. Intentó excusarse Athoros. _Estoy convencido de que están allí. Tienen que estarlo. ¿Podría ser que no se tratara de un Geo-frontal? _Si no lo es, tenemos un problema…. Algo tan pequeño, si se encontrara a muchos quilómetros de profundidad sería imposible de encontrar. _Debe haber una solución. _¿Que tal abrir portales de emergencia en su interior? Tarde o temprano largaremos abrir uno justo en las instalaciones. _Camarada Athoros…, no diga tonterías. ¿Sabe la cantidad de quilómetros cúbicos que tiene la luna Selena? _Pues… _Casi veintidós mil millones. ¿De veras propone averiguar donde se sitúan las instalaciones de apenas el tamaño de una centésima del total del volumen, con ensayo-error a base de abrir portales? Eso sería como intentar hallar una aguja en un pajar. _Bueno… ¿Y qué tal horadar el interior con taladradoras sonda? _¿Sabe lo que cuesta eso? ¿Cómo vamos a justificar el gasto ante el senado? Le recuerdo que no somos la Corporación. Nosotros no lo controlamos. 7 Ocúltenlo en la contabilidad Añadió de repente el doctor Draoidh, apareciendo tras la puerta automática. _¿Chanchullos camarada Doctor Draoidh? Habla como un avaro destacado, ocultando sus posesiones al fisco. _Pasaré por alto el insulto…. Solo digo que hay veces que una prioridad podría justificar pasar por encima de los cauces legales. Ya lo hemos hecho. Al fin y al cabo, somos revolucionarios ¿recuerda? _Eso no sería una violación de la legalidad…, si no de la democracia. Se empieza por ocultar unos cuantos créditos al pueblo y se termina saqueando el tesoro público y contándole a las masas que se invirtió en educación. No, camarada. _Como quiera…. Pero estoy convencido que el resto de presidentes, si estuvieran aquí, me apoyarían. _Pero no lo están. Razón de más, para no hacerlo. Un solo presidente, no puede tomar ese tipo de iniciativas. Y no hay más que hablar. ¿Entonces qué hacemos? Preguntó Athoros. Todavía con la espalda apoyada sobre la pared al lado de la pequeña biblioteca. _Tengo una idea…. Haremos que unos cuantos robots, escaneen la superficie. No necesitan aire ni equipamiento. Así que no habrá gasto extra, para la operación. No será necesario, volver a votar. _Pero eso es lo que ya hemos hecho. _No estoy hablando de satélites, si no de escanear la superficie, en busca de cualquier oquedad. Si es una antigua estación comercial, como se rumorea…, debe quedar algún resto de conexión con el exterior, entrada o desalojo al menos para residuos no reciclables. _Ya lo entiendo…. Me pondré a ello. Por cierto, camarada Doctor, ¿A qué se debe su visita? Dijo, recordando de nuevo al doctor, que seguía allí presente. _Lo he logrado. _¿De qué está hablando? _Que pregunta…. Obviamente, me refiero a la tecnología de cristales verdes. Por fin he logrado nuestro primer desplazamiento temporal. _¡Le dije que dejara de experimentar con esos cristales! ¡Debía ocultarlos! ¿Por qué no me ha hecho caso? _¿Creía que le iba a hacer caso, así sin más?¿Ocultar la patente más útil para las humanidades?, ¿Por quién me toma? ¿Una jodida compañía farmacéutica? Soy un científico. Mi obligación es saber, y aprender, no ocultar y conformarse. _¡Nos ha puesto en peligro a todos! ¿Acaso no lo entiende? ¿Qué hubiera pasado si le llegan a robar el descubrimiento? Podrían haber atacado su laboratorio. 8 _¿Con los inhibidores de portales que tengo instalados? Es imposible. Cualquier acercamiento, solo puede ser a distancia, y los bandidos a sueldo del bosque de Balgan, habrían visto el ataque desde lejos. Relájese camarada… Oh… claro… mira qué fácil nos lo pone…. Añadió Melor cáusticamente sarcástico. _Quéjese todo lo que quiera. Pero sigue siendo necesario enviar a alguien a que se ocupe que La Piedra de Granito exista. Cuando lo logremos, podremos ocultar la tecnología y relajarnos tal y como pide. _Ya expusimos el asunto ante el senado ¿recuerda? La cámara lo volvió a votar y usted perdió. _Maldito sea camarada… ¿Por qué es tan cabezota? _No voy a seguir discutiendo con usted. Si lo ve injusto, vuelva a plantear el asunto durante la próxima sesión. Con suerte, lo volverán a votar por tercera vez. Ya lo creo que lo haré. Y esta vez…, le aseguro que ganaré. Acto seguido, salió del despacho hecho una furia. Hubiera dado un portazo, de no ser porque la puerta era automática y deslizante. Hoy el camarada doctor esta de mal humor. Añadió Athoros. _¿Solo hoy?. Está inaguantable desde que perdió las últimas elecciones. _Es un idiota. Nunca debió intentar volver a presentarse para la presidencia “del aire”, si se hubiera presentado a “la del agua” o “la del fuego”, o simplemente hubiera esperado a las siguientes…, quizá habría sido diferente. Pero ya lo conoce…, es demasiado arrogante. ”Imbéciles”, ”malditos irresponsables”, “Lo van a enviar todo al carajo por culpa de su estúpida indecisión” Susurraba el doctor Draoidh por los corredores que recorría a paso presuroso para salir de allí. El día se levantaba de nuevo. Los rayos del sol reflejados desde el espejo orbital de Calisto, bañaban las grises setas del bosque de Balgan a lo lejos, devolviendo destellos azulados. La brillante luz, se colaba por todas las cámaras de las instalaciones, a través del tragaluz abierto por iniciativa de Inneal, el ordenador central del laboratorio. Era un día excepcional, pensó la doctora Daraich. Pues prácticamente nunca la luz del día, llegaba hasta la superficie de forma tan intensa. Sin embargo, estaba sucediendo, gracias a los vientos del norte, empujando los gases volcánicos en dirección contraria, dejando al lugar, un brevísimo espacio de descanso de la eterna influencia de las nubes de polvo, gas y ceniza. Dejó lo que estaba haciendo. El informe sobre los progresos en la terraformación por parte de los Síthiches en Gaia, podía esperar. Se colocó bajo el tragaluz del techo, y dejando que los rayos filtrados bañaran su piel, respiró hondo. 9 ¡”BIP”, ”BIP”, ”BIP”! El telecomunicador, sonó molesto. Sacó a la pobre doctora de sus ensoñaciones y su breve descanso tan merecido. Era una llamada desde Europa. _Hola Camarada doctor….¿Cómo está? _Déjese de cordialidades. Vamos a poner en marcha la operación. Pídale a Dithlih que busque a Alpha25 y a esa muchacha… ¿Cómo se llamaba? Carla. Le recordó. _Eso es. _¿Así que los ha convencido? Sabía que podía lograrlo. _Ehhh…. No quiero hablar de eso. Usted hágalo. _Un momento. No me dirá…. ¡Joder!. ¿No lo han aceptado? _¡Doctora! ¿Qué le dije sobre las vulgaridades? _Disculpe camarada Doctor, pero…, si no tenemos permiso, no podemos…. _¡A quien carajo le importa!. ¡Esto es más importante! ¿Va a desobedecerme? ¿He de recordarle quien le enseñó todo lo que sabe? _Yo no he dicho eso, pero…. _Entonces haga lo que le digo. Vamos a salvar la nueva república, aunque sea sin esos gilipollas. ¡Doctor…! ¿Qué son esas vulgaridades? Añadió socarrona. _Oh…, por favor…. No me toque las narices… 10 Capítulo 1 Testigo del incidente. La brisa soplaba suave igual que aquel día. Sarah, intentaba llorar un poco más, sin embargo, no lo lograba, se había quedado seca. Estaba sentada en el sillón, con los pies sobre el asiento. Su madre siempre la reprendía por eso, sin embargo, ya no lo haría más. Debía haber muerto en su lugar, se repetía. Pues debía haber sido ella la que acompañara a su hermano Pietro a casa. ”Malditos seáis… Dejad de sollozar” Gritaba en su interior, tapándose los oídos, tratando de no escuchar el murmullo de los invitados al funeral. _No somos nadie…. Añadió Rous Mery en su perfecto inglés británico, la hermana de su difunta madre, llegada directamente desde Londres. Sarah, cerró los ojos con fuerza. Podía sentir las miradas acusadoras desde la otra habitación. Tú deberías haber muerto. Tú, Tú… Le pareció que susurraban todos. Pobre Jennifer. ¡Esos malditos terroristas! Sollozaban sus dos tías. Ancianas de aspecto aburrido y conservador. _Aun siguen con eso, Imbéciles…. Se dijo. Sabía que era mentira. Ella lo vio, desde el despacho del director, aquel día. Aquellas nubes negras a lo lejos. No eran naturales. Estaban relacionadas con lo que sucedió. Estaba segura. Todos le dijeron que fue “la explosión no nuclear más potente en la historia”, pero Sarah no se lo creyó. Aun podía recordarlo. ¿Sarah, qué has hecho? Le preguntó por teléfono aquel día su padre incrédulo. Señor Pasolini, su hija no tiene remedio Añadió el director tomando el auricular de las manos de la joven. _¿Qué ha hecho esta vez? _Es incorregible. En plena clase, se pone a… tocarse. En medio de todos. En lugar de escuchar la lección. Siento decírselo pero… se ha convertido en una mala influencia. HAHAHA Rió Sarah, al recordarlo. Por un segundo, había creído que no la descubrirían, o quizá su mente potencialmente exhibicionista, en el fondo lo deseaba. Había tomado la costumbre de masturbarse durante la clase de religión. Al principio, fue algo esporádico, sin embargo, había acabado por hacerlo demasiadas veces, hasta que al final, el padre Carlo, la pilló como se suele decir… “infraganti”, enviándola indignado al despacho del director, entre insultos tales como “desviada” o… “depravada”, sazonándolo todo con las pueriles risas de sus compañeros de aula. Lo siento mucho señor Pasolini… pero la niña está castigada. Dijo el señor director. 11 _Pero tiene que acompañar a Pietro a casa. No puede hacerlo solo, es muy pequeño. Puedo pedirle a la maestra del niño que lo lleve Añadió. Déjelo señor director. Gracias, no se moleste…. Su madre trabaja cerca de ahí Añadió. El final del horario de mañana, había llegado. ”Mamá ya se habrá llevado a Pietro” Se dijo. Fue entonces cuando la suave brisa, comenzó a soplar. Sarah, sentada al lado de la ventana, contemplaba los pájaros revolotear al otro lado del cristal. El director, con cara muy seria, la había castigado cara a la pared, con una libreta donde debía escribir 1000 veces “no me tocaré en clase de religión”. Sin embargo, la joven no hizo caso. Dejando la libreta a un lado, movió la silla para encararla a la ventana, mientras esperaba que comenzaran las clases de la tarde, preparándose mentalmente para la reprimenda que le iba a llover encima, cuando volviera a casa. Algo, estaba pasando. Los pájaros, hasta el momento alegres, comenzaron a moverse de forma extraña. Presentían algo que los humanos no lograban percibir. En un abrir y cerrar de ojos habían desaparecido. El lugar había quedado como congelado en el tiempo. La brisa incluso, había cesado. Un trueno furioso. La tierra comenzó a tambalearse. Un grito. La asustada secretaria. _¡Un terremoto! ¡Que la santísima virgen nos proteja! Añadió histéricamente el señor director. Sarah, no podía apartar la mirada de la ventana. Con los ojos como platos, contemplaba a lo lejos, cómo aquella masa negra, flotaba sobre la ciudad. En un principio, le pareció una sobrenatural criatura oscura, surgida de sus pesadillas. Pronto, se dio cuenta que eran nubes. Nubes de una naturaleza que no había visto jamás. Rotaban y se retorcían furibundas, alrededor de algo que no alcanzaba a ver. Otro temblor de tierra. El viento comenzó a soplar de nuevo. Pero esa vez, fue distinto. No soplaba de forma natural. Se estaba moviendo del interior de la habitación hacia el exterior del edificio a través de la ventana, escapándose por las grietas que comenzaban a formarse en los cristales. Fue como si una enorme aspiradora estuviera succionando el aire desde el interior al exterior. Un relámpago cruzó la enorme masa de nubes. No era azulado como los de las tormentas que tanto le gustaba ver. Era rojo como la sangre. Pese a encontrarse a quilómetros de distancia, su estruendo fue ensordecedor, hizo añicos las ventanas. Sarah, se protegió de los cristales afilados como miles de navajas abalanzándose sobre ella. Le laceraban brazos y manos mientras se cubría la cara. Pese a todo, siguió tozuda mirando la tormentosa masa rotante. Entonces, lo vio. El relámpago, había separado las nubes durante un segundo. En el centro, una extraña forma se retorcía y titilaba, amorfa como una patata, bailoteaba en el aire, negra con destellos azulados recorriendo su cambiante superficie. 12 Parpadeó una vez, y la forma desapareció. Se había esfumado como por arte de magia. Hubiera creído que se trataba de un sueño, de no ser por el estropicio, y los restos de las nubes negras, que comenzaban a disiparse. Horas después lo puso. Una destrucción como nadie había conocido jamás. Parte de la ciudad de Roma, había quedado arrasada. Miles de personas desaparecidas. No hubo manera de encontrar los cuerpos. “Evaporados por la explosión”, dijeron algunos. Aquella misma tarde, por el ataque de histeria de su padre al teléfono, se enteró que su madre y su hermano pequeño, estaban en la zona 0, justo cuando ella acompañaba al niño a casa. Tampoco se encontraron sus cadáveres. El funeral, tan solo fue con un par de cajas vacías. ¡Esos sucios terroristas!¡Una bomba en Roma! ¡Qué salvajes!. Añadieron entre murmullos los invitados. _Es cierto…. ¿Cómo puede nadie atentar contra nuestro país? Con lo pacíficos que somos. Aquello no fue una bomba Añadió Sarah, de improviso. Pobre niña. Está conmocionada Añadió el padre Carlo. _Pero… ¡Sarah!, no hagas enfadar al padre Carlo. Se buena…, y ve a jugar con el ordenador._ Añadió su padre con los ojos enrojecidos, pero incapaces ni tan siquiera así, de ocultar su indignación ante la presencia de la joven. Desde aquel día, Sarah se pasaba cada vez más horas ante la pantalla del ordenador. Lo primero que descubrió fueron grabaciones de aficionados del suceso. Lo suficientemente lejos, como para poder filmar el acontecimiento. Día tras día, observaba las imágenes que encontraba por la red, de aquella figura amorfa azabache con destellos azulados flotando en el cielo. Al cabo del tiempo, se dio cuenta que aquella figura, no solo absorbía todo hacia sí, como un agujero negro: Coches, casas, gente…, sino que además, expulsaba parte de elementos desconocidos hacia el exterior, algo como… polvo y piedra. Tampoco tardó en descubrir que aquella masa de nubes negras, efectivamente también eran parte del material surgido de su interior. Los años pasaron. Sarah, dejó de mostrar interés por los estudios. A su padre, no le importó. Había cambiado completamente desde la muerte de su esposa. Sin embargo, para Sarah, las horas frente al ordenador, no fueron vanas. Pues comenzó a aprender sobre la informática, cada vez más y más. Su madre, fue ciudadana Británica. Esperanzada de encontrar más información sobre lo sucedido, un día, ávida de más detalles, logró colarse en los servidores informáticos de los servicios secretos MI6. Al día siguiente de aquello, la policía se presentó en casa. ”Qué rapidez, y prevención. Lástima que no sean tan rápidos y previsores con los terroristas de verdad” Estuvo a punto de espetarles en voz alta, sin embargo no lo hizo. 13 Se la llevaron arrestada bajo una acusación desconocida, pues nunca se la indicaron, ni a su padre, ni a ella. Pocos años antes, habría sido impensable que le ocurriera tal cosa a un niño, quedándose todo, en una dura amonestación; pero… corrían nuevos tiempos (o no tan nuevos). El supuesto ataque terrorista, había trastornado a todo el mundo, aunque…, a unos más que a otros. El mundo, se había llenado de despropósitos que algunos no dudaban en llamar… “democracia”. Tras 1 hora en la sala de interrogatorio, por fin, un par de policías se presentaron ante ella. Uno vestía camisa beis claro y corbata marrón, pantalones de tela marrones y lustrosos zapatos negros. Lucia un delgado bigote, y cabellos engominados hacia atrás. El otro, intentaba aparentar ser más moderno. Unos 20 años menor que su compañero, vestía una camisa color blanco, sin corbata, zapatillas de deporte, pantalones vaquero desgastados, y los cabellos castaños rollizos, en una pequeña melena que le cubría la nuca. _Habla. ¿Quién te contrató para acceder a los servidores de un país aliado? ¿Al qaeda? ¿El estado Islámico? ¿Corea del norte? ¿Te han pagado bien, no es cierto zorrita? Se ha olvidado de añadir Arabia Saudí a la lista. Añadió ella sin pensar en lo que hacía. _HAHAHA. Que huevos que tiene…. El policía del delgado bigote, ocupó el asiento al otro lado de la metálica mesa tras la que mantenían esposada a Sarah. _Voy a contar hasta tres…, y me dirás todo o sabrás lo que es bueno, mocosa. ¿Quién te pago? No sé de lo que hablan. Solo quería saber más sobre las nubes negras del atentado de Roma Añadió Sarah que comenzaba sollozar asustada por los ojos fríos como el hielo de aquel policía. _¿Crees que nos vas a engañar haciéndote pasar por Friky, hablando… sobre esas chorradas de blogueros? Nunca existieron tales nubes. _Pero cientos de personas la vieron. ¿Ustedes no? _¡Aquí las preguntas las hago yo! _Cálmate Márchelo. Mira botina…. Sera mejor que hables. Si no, será peor para ti. Con la nueva ley europea antiterrorista, podemos acusarte de ciber- terrorismo solo con lo que tenemos. Y no vas a tener abogado, hasta dentro de dos días. _Pero no sé nada. Lo hice por mi cuenta. Solo quería… ¡Zorra mentirosa! Gritó el hombre del delgado bigote. _¡Márchelo…, para ya! Mira…. Mi compañero está de mal humor. Dame algo para tranquilizarlo, o no podre controlarlo más. Añadió el otro hombre, increíblemente conciliador, en un intento claro de manipular a la joven con la clásica técnica del… “poli bueno – poli malo”. 14 _Yo…, yo…, no… no se que quieren saber. ¡Habla o las autoridades le quitaran la casa a tu padre! Se inventó el policía. Sarah, se puso a llorar angustiada. El bofetón del policía del bigote, le secó lágrimas de golpe. Acto seguido salió de la sala. El más joven se quedó. Dijo algo a regañadientes. Sarah no pudo escucharlo bien. Salió de la sala un poco más tarde, mientras Sarah se quedaba sollozando. Un minuto más tarde, el policía del delgado bigote regreso de nuevo, llevando una gruesa guía telefónica que dejó sobre la mesa de un estruendoso golpe, haciendo saltar del susto a la muchacha. ¡Habla…. Es tu última oportunidad! Añadió. Sarah intentó apartarse de él, pero las esposas que la amarraban a la argolla atornillada en la mesa se lo impidieron. Leí en internet que todos los gobiernos, estaban ocultando pruebas que demostrarían que fue un fenómeno natural. Solo quería saberlo. Añadió ella atropelladamente. ¡Respuesta incorrecta, traidora hija de puta! El policía, enrollando la guía para darle forma de cilindro, la golpeó en la boca del estomago. Sarah intentó gritar, pero el golpe la había dejado sin aliento. ¡Habla! Otro golpe aun más fuerte. AGGG, serás zorra Añadió el policía, apartándose mientras la muchacha vomitaba el desayuno. _No hay nada que hacer. Añadió el policía joven, al ver como Sarah se quedaba mirando el vacío con aspecto catatónico. _¿Así que ahora quieres hacerte la loca eh? Bien…. Acto seguido, el policía joven (al contrario de lo esperado, o quizá no…), le apretó todavía más las esposas a la atornillada argolla. Las esposas eran duras y dolorosas. Le laceraban la piel. La dejaron sola en la habitación. Una hora, tras otra, tras otra…. Al cabo de 15 horas, uno de los policías, se le ocurrió la brillante idea de ir a ver si necesitaba ir al baño. Demasiado tarde. Al cabo de dos días, apareció el abogado de oficio (esa parte, no era inventada). Sarah, aneas entendió nada de lo que decían. Entre toda la verborrea jurídica soltada en el juicio exprés, solo entendió cosas sueltas como… “sin pruebas concluyentes” y algún comentario estéril sobre “derechos humanos”. Finalmente, el juez dictaminó que no habían suficientes pruebas, con lo que quedó en libertad. Tras el… “severo aviso”, su padre se desentendió definitivamente de ella. La envió con sus abuelos a La Toscana. A partir de entonces, ya no tuvieron más contacto, a excepción de las reuniones protocolaria durante las navidades. Sarah, que hasta el momento no había tenido en mente dedicarse profesionalmente a la piratería informática, comenzó a orientar sus conocimientos hacia ese sector, ignorando los… “avisos” de las… “autoridades”. 15 Sarah, ya tienes 20 años. ¿Vas a seguir llevando esas ropas? Le preguntó su abuela, con tono moderadamente caustico, mientras sostenía sus vaqueros y botas negras. Todos los años que se pasó en aquel lugar, siempre le hacían lo mismo. Primero con sus vaqueros rotos, luego con su maquillaje, y sobre todo cuando finalmente se presentó en casa con su nueva estética gótica, sus uñas lacadas de negro y su collar de perro, de aspecto sadomasoquista. _ ¿Te molesta?_ Les respondió. _No tanto como “la argolla” que llevas en la nariz. _Se llama piercing _ Añadió la joven, sin apartar la mirada de la pantalla de su nuevo y flamante ordenador portátil. Un mes más tarde, tras el intento por parte de su abuelo de quemarle aquella oscura ropa en el patio, no esperó más, y dejando los estudios se marchó de casa. Regresó a Roma, donde comenzó a compartir piso con un grupo de universitarios. Allí, comenzó a trabajar como Hacker a sueldo y a vender mariguana de forma esporádica. Su ciber-habilidad autodidacta, nada desdeñable, pronto le proporcionó suficientes ingresos, como para poder irse a vivir por su cuenta. Una mujer y un hombre de pelo verde. ¿Qué relación pueden tener con el atentado de hace 7 años? Enunció en su video blog. Ya tenía más de 5000 suscriptores, y seguía subiendo. ¿Qué nos ocultan las autoridades? Preguntó retóricamente ante la cámara, cubriéndose el rostro con una oscura máscara de mercadillo, y su distorsionador de voz. El día del atentado, algunos testigos han hablado de dos individuos. Un hombre, y una mujer. De cabellos verdes, piel olivácea y ojos ambarinos. ¿Caminaban entre los escombros? ¿Cómo es posible? Aquí tenéis las imágenes. _Acto seguido, dejó un espacio en la grabación para el montaje posterior con las imágenes. _Desde ese día, rumores sobre la pareja extraña, se han extendido por todo el país. ¿Quiénes son? ¿Qué nos oculta el gobierno? Todos conocéis mi teoría, pero necesito ayuda para confirmarla. Todos aquellos que se los encuentren…, por favor, enviadme una foto. Todos juntos, desenmascararemos este sucio gobierno que instrumentaliza las victimas para sacar justificaciones políticas. ¿Qué coño es esto? Se dijo, tras abrir los emails de cientos de remitentes. Nadie se lo había tomado en serio, en realidad. Pues la mayor parte, era montajes de jóvenes con burdas pelucas de cotillón. Bah… Que estúpidos._ Se dijo. El día volvió a repetirse rutinariamente. Recorrer las calles en busca de alguna información…, vender algún gramo, comprobar las conexiones de su 16

ordenador con tal de asegurarse que seguía lo suficientemente protegida de otros hackers de la red….

La noche caía de nuevo. Se pasaba las horas muertas repantingada en su desastrado sofá inundado de porquería acumulada durante semanas. Se las pasaba mirando pornografía, y tratando de conseguir otro orgasmo múltiple. En aquel mundo, todos intentaban mitigar sus penas u olvidar sus problemas, al menos un rato. Los había que lo intentaban con alcohol, otros con narcóticos, ella lo hacía con la masturbación. Era su droga particular. Desde que era joven, que no lograba sentirse completa si no se lo hacía al menos, una vez a la día, incluso…, durante los dolores durante esos días del mes. ”Tock”, ”Tock”,”Tock” Llamaron a la puerta de pronto. ¡Fuera…!¡Fumetas de los cojones…!¡Ya os dije que por las noches ni os acercarais aquí! Gritó enfurecida. ”Tock”, ”Tock”,”Tock” Volvieron a llamar más fuerte. _Hijos de puta… Maldijo. Echándose el albornoz sobre su desnudo cuerpo, y tomando la pistola de electroshock, se acercó a la puerta hecha una furia. La abrió de golpe dispuesta reprender duramente los escuchimizados individuos que estuvieran al otro lado. Sin embrago, el descansillo estaba desierto. ¡No te jode…! Un segundo tras cerrar la puerta, le pareció haber visto algo, en el suelo sobre la esterilla de la entrada. Y así fue. Tras la puerta, un pequeño paquete del tamaño de la caja de un anillo de compromiso. _¿Qué es esto? ¿Tendré un pretendiente y no me he enterado? Cerrando la puerta tras de sí. Abrió el paquete. No era un anillo, pues dentro de la caja, había una memoria flash. La conectó al ordenador. ¿Qué coño es esto? Se dijo tras cerciorarse que aquel sistema de almacenamiento digital, estaba libre de virus informáticos. El contenido, era sobre todo archivos de imagen y video. Conocía el lugar donde se habían tomado: “la Piazza dei Ravennati”, cerca de la costa, en la ciudad de Óstia. En ellas se podía ver una pareja. Desgraciadamente, no eran los que buscaba. No tenían los cabellos verdes si no castaños. Tampoco parecían pareja, si no padre e hija. Aunque él, parecía más joven de lo que aparentaba, por el comportamiento lucido en los videos. ¿Pero qué tomadura de pelo es esta? Añadió al cabo del rato pasando fotos, una tras otra. Pues en una de ellas, una borrosa figura flotaba sobre el hombro derecho de la joven. Le pasó varios filtros a la imagen, intentando conseguir la máxima resolución posible, que no fue mucha. Al fin, logró distinguir una pequeña figura humana. La silueta de una pequeña mujer con alas de insecto, flotando en el aire, rodeada por un halo rojo sangre. De puta madre…. Ahora me envían fotos de hadas. Menuda pérdida de tiempo Se dijo dejando caer los hombros, decepcionada por lo que a sus ojos, era una descarada manipulación. 17 18 Capítulo 2 La mensajera. La polvareda se alzaba otra vez. Los cabellos se mecían con el viento. Para otros, era algo desagradable y sucio, para Carla en cambio, era un placer tras pasar todo el día con la maldita máscara de piloto puesta. Le habían enseñado que debía llevarla siempre que pilotara un Ala delta, aunque fuera a baja altura. Sobre todo, para mantener la conexión neuronal con la IA de abordo a través de sus sensores. Así lo hacía a todas horas, sin excepción. Detenerse a cada viaje, por ello, era un alivio sin duda que agradecer. Allí estaba ella, entre los afilados montículos de los riscos colindantes con el desierto rojo. Solo para respirar algo de aire fresco, y fumar un poco de mineral negro. El día de su 17 cumpleaños, Bheinn fue a visitarla. Buen trabajo La felicitó. Carla, estaba practicando de nuevo, la puntería con sus Dagas. Ella misma, le había pedido entrenarla, al nuevo ayudante de biblioteca de “La semilla”, quien en otros tiempos, se había dedicado al contrabando. Uno de cada dos lanzamientos, se acercaba al centro de la diana dibujada sobre un viejo somier de madera, atado en la pared trasera la biblioteca. Un buen resultado, sin duda. Aun así, Carla exigente consigo misma, continuó con la práctica. Se lo agradezco Camarada Respondió la joven, la felicitación de la administradora general, sin perder la concentración sobre el próximo lanzamiento. _¿Cómo está tu padre? _Atareado con el nuevo proyecto de cetros puericultores. Aunque usted… ya lo sabe. _Es cierto. Solo era cortesía. _Disculpe pero… ¿En qué puedo ayudarla? _Ya tienes 17, “La Semilla” no tiene nada más que enseñarte. Ha llegado la hora que dejes a un lado los estudios y trabajes para la comuna. _Talamh ya me habló de eso. Vigilaré el perímetro exterior. Estoy esperando instrucciones del coordinador de zona. _No exactamente. _¿Qué quiere decir? _Tengo otros planes para ti. 19 _¿Cuáles? _Te lo explicaré… ¿Conoces el FCPB? La organización se formalizó tan solo hace tres meses. _¿Frente común del Pueblo Bioroide?. Sí, lo conozco. _Han presentado en el senado, una Iniciativa legislativa popular, para la mejora de las comunicaciones de poblados aislados en el desierto. Una reivindicación justa. No estoy orgullosa de reconocer que incluso en el desierto rojo, existen asentamientos, donde ni siquiera llega la más tenue señal de Júpiter-net, pese a que los satélites siguen sobrevolando sus órbitas también por allí. Hemos abierto más rutas de portales, pero las arenas llenas de Nathair , provocan que todo siga siendo inaccesible y lejano de algunos sitios. _Disculpe, pero… ¿Qué tiene que ver todo eso conmigo? Ya sabe que la política no me interesa. _Hemos abierto un servicio postal para comunicar todos esos lugares. Ciudades de los desperdicios, aldeas del desierto rojo…. _¿Un servicio postal…?¿Con cartas escritas… en papel? _Es algo primitivo, lo sé. Esos lugares se han quedado estancados. No es fácil una alternativa adecuada. Un servicio postal, al menos es un mínimo. Un comienzo indudablemente. Y quiere que sea la primera mensajera ¿Correcto? Añadió lanzando otra daga, la cual prácticamente rozó el centro de la diana. _Estás en lo cierto. _No me interesa. _¿Por? _No me gustan esos malditos aerodeslizadores. _Tenía entendido que te gustaba pilotar Alas Delta. _¿Y eso que tiene que ver? _Las rutas, serán por aire. Las arenas están demasiado llenas de peligros. Nathair, bandidos, arenas movedizas…. Tú serías la primera mensajera en una prueba piloto. No tenemos presupuesto para más. Pero si funciona bien, convenceremos al senado que nos lo amplié y habrá más personal. Deje que me lo piense Añadió mientras recogía las dagas, para volver a repetir la práctica. Al día siguiente, tras una noche de insomnio, Carla accedió a hacerlo. Así, fue como se convirtió en la primera mensajera, entre las estaciones de portales y los pueblos más aislados de Calisto. 20 El primer día, nerviosa, se presentó en las nuevas oficinas centrales. Un solitario hangar en las afueras de la ciudad de Torak, a un quilómetro escaso de la segunda estación de portales. ¿Tú serás la nueva mensajera? Preguntó el responsable. Estaba sentado tras la mesa de su mal iluminado despacho, en las destartaladas oficinas de la planta superior. Un Hur de mediana edad, vestido con un sucio mono de mecánico, y unas oscuras gafas de soldador cubriéndole sus artificiales ojos, pese a encontrarse en una habitación en penumbra. Su infantil cara y baja estatura, un metro con 40 centímetros, a Carla (a excepción de la perilla y la cresta pelirrojas), le recordó uno de los compañeros de la escuela, de cuando tenía 10 años. _Está en lo correcto. Me llamo…. ...Carla Fiorentini. Terminó la frase _Bheinn me ha hablado de ti. Mucho gusto en conocerte, me llamo “El Esquivador”. _¿No es un nombre un poco raro? Mi nombre en Hur-lor es complicado de pronunciar para las otras razas. HAHAHA Rió. La profunda cicatriz mal curada pese a sus AX24, que le cruzaba la cara, le daba un aire peligroso. Carla, le pareció alguien endurecido por los rigores de la guerra. Insensible y frío como el hielo, sin embargo, durante aquella primera conversación, acabó por descubrir que en realidad, se trataba de alguien dotado de una simpatía y optimismo sin parangón para un veterano de su naturaleza. _¿Y bien, cuando empiezo? _Ya mismo. Ven…. Tu Ala Delta, está listo. El hombrecillo, a cortos pasos pero con celeridad, la acompaño hasta la planta baja. La zona del hangar, que en aquel momento, era un lugar más parecido a un taller, que a la zona de despegue o aterrizaje. Pasaron entre bidones de aceite de motor, cédulas de energía a medio montar, cajas mal etiquetadas y peor amontonadas, repletas de infinidad de pequeñas piezas para infinidad de usos electrónicos y mecánicos, trozos de fuselajes esparcidos a diestro y siniestro, cableado serpenteando por el suelo y colgando de todas partes para suministrar energía a las herramientas e iluminación a la zona de trabajo…. Entre todo aquel caos, un Ala Delta completa, ocupaba una plataforma elevada, donde pronto “El Esquivador” tenía previsto terminar los últimos retoques en los bajos de la improvisada máquina. Este será el tuyo Añadió. No es muy bonito Añadió Carla, intentando que la opinión, sonara como una chanza. No lo logró, pues había acabado sonando como una crítica excesivamente dura. “El Esquivador”, poniéndose en guardia, la miró con los ojos entornados. Carla, esperaba un exabrupto por su parte. Los ingenieros Hur, tenían fama de ser de carácter difícil. _¿Y qué esperabas? Hasta que la república no logre nacionalizar las 21

industrias de fabricación de Alas Delta, o… al menos lograr que ese atajo de cabrones Corporativistas que son… sus propietarios, trabajen para el estado, no nos queda más remedio que manufacturar los vehículos, con basura de los vertederos._ Acabó explicando con tono neutro.

La muchacha, dio una vuelta de 360 grados alrededor del Ala delta. Era un aparato tosco, de esquinas afiladas pulidas a mano con esfuerzo, construido con piezas de distinta naturaleza encajadas burdamente, sacadas de todas partes, algunas ni siquiera habían sido de otros Alas Delta. El morro, de tosco metal plateado, se componía de un par de cabinas con el acceso rodeado por tela de arpillera y sin parabrisas. La pieza, había pertenecido antes a un aerodeslizador. Era redondeada por los lados y aplanada por encima y por debajo. Se le había montado, un par de Lanza agujas del calibre cincuenta a ambos lados, pese a no tener que enfrentarse a nadie en teoría. Las cadenas de munición, colgaban al aire libre, extendiéndose desde las armas, hasta la cabina del copiloto, donde un sistema automático, había el papel de asistente, como el que la propia Carla, tuvo al principio de la guerra. Las alas, estaban hechas principalmente de metálicos armazones los cuales anclaban blancas telas, de superficie repleta con nanoides reparadores, proveniente de un viejo dirigible estrellado. Los antigravitadores bajo ambas alas, eran cilindros desproporcionados en tamaño, parecían un impedimento para la flotabilidad más que otra cosa. Estaba pintado con tres colores, metal sin tratar para la estructura central, las hélices y los bajos, rojo para las turbinas del motor y los alerones de altitud, y verde para los armazones de las alas y los sistemas de refrigeración para las células de energía. _¿Quieres saber mi opinión? Es una Rakaitera…. Dudo que pueda volar. Quizá te lo parezca. Pero sí, vuela. Y lo hace de forma increíblemente suave. Lo he probado Añadió “El Esquivador”, henchido de orgullo. A Carla, le costó aceptarlo, pero tenía razón. Aquel aparato de aspecto tan feo, estaba dotado de unos mandos tan suaves y fiables, que tan solo moviendo la palanca con el dedo meñique, la máquina obedecía al segundo. La IA de abordo, tampoco estaba mal, pese a estar sacada realmente, de una vieja dispensadora de suministros médicos. Los asientos, los cuales a Carla le recordaron sofás baratos hechos de Eskay, eran increíblemente suaves y transpirables. _¿Acaso no hay ni una sola pieza de un Ala Delta en esto? Sí. La máscara. HAHAHA Rió el hombrecillo. _Es increíblemente confortable. _HAHAHA. Recuerda eso cuando el Camarada Melor te pregunte. _¿Por qué iba a hacerlo? _Oh, vamos…. Todo el mundo sabe que tu padre formó parte de la compañía de Marte. Son héroes. Sí…, bueno…. Me lo han dicho muchas veces. Pero intento me traten como a los demás. Añadió con deje de resignación. 22 _Lo tienes difícil. Aun así haces bien en no dejar que se te suba a la cabeza. Bueno… Necesitará un nombre. _¿Les ponéis nombres a los aparatos? _En todo el tiempo que estuve en las milicias, nunca lo había oído. _Eso te pasa por convivir con larguiruchos. Pero los Hur, lo hacemos. _¿Y qué nombre podría ponerle? ¿Esperas que te dé una pista? Añadió irónico. ¡Ya sé! Lo llamaré Vento Rosso. Añadió. ¿Qué significa? Preguntó el hombrecillo, pues los AX20 de Carla, no lo habían traducido, al detectar que se trataba de un nombre propio. _Significa Viento Rojo en italiano, por ese color rojo tan llamativo en las turbinas. _En “ita…” ¿Qué? _Italiano. Es… un idioma de allá donde nací. Ya sabes…, de la prehistoria. _Ah… si. Todo eso del… periodo fértil de Gaia. Así fue como comenzaron sus viajes. Comenzó aprendiendo las rutas, cómo esquivar las zonas conflictivas, cuando volar bajo para anunciar su llegada a los usuarios del servicio, cuando volar alto, sobre todo en las zonas habitadas por Nathais, cuyas púas podían lanzar a una altura considerable, las aldeas y poblados donde podía comer algo en la ruta, y… lo más duro de todo: unos cuantos centenares de direcciones, listadas durante el último censo, creado de una forma todavía más dura y audaz. Al mes siguiente. La joven ya estaba repartiendo mensajes, cartas, paquetes y de más… como si llevara toda la vida haciéndolo. Que tranquilidad Se dijo, inhalando otra voluta de aquel negro humo, sentada relajadamente, con la espalda apoyada en el fuselaje, y el trasero sobre la piedra de aquel risco, recalentado por el espejo orbital que acababa de ocultarse tras la gran esfera celeste de Júpiter, desdibujado entre las blancas nubes en el horizonte y dando paso al atardecer con su paleta de colores. La temperatura comenzaba a bajar. La brisa durante aquel espacio de tiempo, entre el tórrido día y la fría noche del desierto, era lo más placentero que Carla lograra recordar. Le encantaban las cosquillas que los cabellos de su coleta le hacían en la nuca, cuando se mecían al son de las tibias corrientes, que se filtraban entre las juntas de las afiladas rocas del lugar, siempre silbando cual cánticos de sirenas marinas. El tiempo siguió pasando y Vento Rosso, jamás sufrió un percance grave. Gracias a eso, la joven siempre tenía tiempo de detenerse un rato, y contemplar el 23

paisaje gris del páramo, o las rojas y salvajes arenas del desierto ecuatorial. Siempre durante el mismo espacio de tiempo.

Por fin te encuentro Oyó un día, una voz sobre su cabeza, mientras descansaba en las afueras de una aldea, donde acababa de entregar un pequeño paquete, que… si fuera curiosa o mal pensada…, hubiera jurado que se trataba de un juguete sexual. Veo que trabajas con ahínco ¿No? Le preguntó Alpha25 con todo caustico. También me alegro de verte Añadió Carla con sarcasmo, entornando los ojos molesta por el comentario, mientras disimulaba su alegría por la visita de su pequeña amiga. _Oh…, no seas así. _¿Y qué esperabas? Para tu información…, no he tenido ni un retraso en un solo día. De hecho, voy con adelanto, por eso puedo permitirme el lujo de hacer estas pausas. Además, nadie me dijo nada sobre puntualidad. ¿Sabes una cosa? Mi sueldo no variaría, si eso pasara. Y pese a todo, aquí estoy, jodidamente eficiente. Solo era una broma. No es necesario que te pongas a la defensiva. Añadió la Síthiche encogiéndose de hombros. ¿Y qué hay de mí?, ¿no voy a tener ese caluroso recibimiento? Carla no podía creer lo que oía. Giró sobre sus talones, al escuchar la conocida voz a sus espaldas. ¡Helia! ¿Qué haces aquí? Me dijiste que tu trabajo no te dejaría volver hasta el solsticio lunar. Le preguntó al ver cómo la joven Bioroide aparecía tras una de las casas de arquitectura semiesféricas de la aldea. _Bueno es porque… _¿No me digas que ya son las fechas?. ¿Tan fuera del calendario estoy?. HAHAHA…, ha perdido la noción del tiempo Se burló la Síthiche. _Alpha25, ya basta. No le hagas caso Carla. En realidad Todavía falta. No estoy aquí por eso. _¿Entonces? HAHAHA. Ya se… Me echabas de menos ¿Es eso? _Eso también…. Pero en realidad, hemos recibido instrucciones del laboratorio del doctor. Está reuniendo un equipo. _¿Así… que ha llegado la hora? _Lo dices como si fueras a morir. _No lo sabemos, en realidad. _No digas esas cosas…. 24 De hecho… no hay pruebas que lo demuestren dijo Alpha25, intentando ayudar _Tampoco hay pruebas de lo contrario. _Baya…, en ese caso tienes razón. ¡Alpha25, si vas a ayudar así, mejor cállate! Añadió Helia fulminando la diminuta mujer con la mirada. _El doctor es consciente que esta vez, la línea temporal, no debe ser alterada. Le pregunté, y tiene claro que ahora el laboratorio debe asegurarse que podamos volver. No nos hubiera llamando si no tuviera un sistema fiable. _Está bien… ¿Cuándo salimos? _De inmediato. _Bueno yo…. Tengo miedo, lo admito. SHHH, todo saldrá bien…. Helia abordó a su interlocutora, alzándole la barbilla con el pulgar y dándole un beso con lengua que la dejó sin palabras. Carla, reaccionó de inmediato, aceptando la húmeda lengua de su pareja, mientras se presionaba contra sus pechos con un caluroso abrazo para devolviéndole el húmedo beso. Mientras, la Síthiche aplaudía la demostración de sensualidad y emotividad con una amplia sonrisa. _¿Te has calmado ya? _De hecho no…, más bien al contrario. Has hecho que se me humedezcan los calzones. _Os recuerdo que no es hora de eso. Ya tendréis sexo más tarde. Carla debe terminar su jornada y acompañarnos al sur. _¿Pero qué hay de mí trabajo? _No te preocupes, hablamos de viajar en el tiempo. El Doctor se ocupará de los cálculos. Cuando vuelvas, solo habrás estado ausente un par de horas. _Estupendo… mi primer retraso. HAHAHA Eso ha tenido gracia, después de tu pataleta de antes. _No tiene gracia… idiota…. Por cierto…. Has hablado de un grupo ¿Quiénes son? Milva, mi hermano Herel, Ceil, tu padre, Alpha25, tú y yo. Habíamos llamado también a Shaorsa, pero tiene otra tarea que cumplir para el camarada Melor Explicó Helia. _Me encantará volver a ver a Herel y… espera… ¿Has dicho que mi padre también va? _¿De qué te sorprendes? Fue él, quien nos ha estado incordiando todo este tiempo, con lo de volver a casa. 25 _Pero eso era antes de tener un trabajo ¿Te ha dicho él, que quiere volver? _En realidad no. Pero sé, que Bheinn le prometió que haría lo posible por hacerle volver. Así que en nombre de esa promesa, lo apunté yo misma. Cuando la misión haya terminado, podrá pensar si desea quedarse allí o no. El último trabajo de Carla, antes del fin de la jornada, fue en la ciudad de los desperdicios más grande, de toda la zona rocosa fronteriza con el pasmo sur. En tiempos de la Corporación, los Dirigibles-Volquete vertían centenares de toneladas de productos tóxicos y chatarra de gran tamaño, en enormes montoneras que se alzaban hacia el cielo como enormes torres cónicas. Allí, lo hacían más amenudeo que en ningún otro lugar, creando así, un vertedero tan descomunal como maloliente. Por fin, tras un gran esfuerzo, gracias al activismo de la Asociación Pro- Gaia, aquella práctica se había suspendido definitivamente, con la llegada de la nueva república. Pese a todo ello, Carla sabía que haría falta tiempo para reparar el daño, y tratar la salud del entorno, así como las enfermedades genéticas de los mutantes que habitaban el lugar. Motivo por el cual, muchos de ellos continuaban viendo un futuro muy negro. Ni siquiera un recio guerrero se habría adentrado en aquella ciudad. Carla, lo hizo. Tras el reparto, entró en la taberna, donde poder reponer ciertas provisiones. Todos se alejaron de ella al verla atravesar el umbral; incluso los marginados del más profundo trastorno por narcóticos, alcohol, locura o enfermedad que habitaran aquellos lares. Su gran cinto repleto de enfundadas dagas, comenzaba a forjarse un nombre a lo largo y ancho de las arenas. Lo había logrado tras la refriega una semana antes, en otra taberna de otra ciudad de los desperdicios, cuando les dio su merecido a un par de borrachos, tras intentar violarla. Los cantares de los impresionados juglares, tuvieron su papel a la hora de hacerle publicidad. “Llamadme la Rosa Negra de Florencia”, dijo. Versos del mismo título que estos errantes artistas se encargaron de expandir a los cinco vientos. 26 Capitulo 3 El objeto desconocido y el asalto. Las imágenes se sucedían como un caleidoscopio de colores. Los canales pirata residuales de los tiempos de la Corporación, llenaban el lugar de luz y color, a través de aquellas antiguas pantallas en forma de tronco de cono. Aparatos caducos y apedazados, infinidad de veces, apilados aquí y allá en enormes montañas de basura, emitiendo de forma discontinua en aquella ciudad clandestina, alzada con residuos de vertederos circundantes entre las gigantescas setas del bosque de Balgan. ¿Cuanto pides por el filtrador de Aire? Pregunto la doctora Daraich. ¿Que me ofreces? Respondió el anciano Bal, sentado en un rincón, entre voluta y voluta de humo de mineral negro. La doctora, sabía que el lugar se regía por el trueque, le encantaba la idea. Se podía encontrar de todo, piezas electrónicas de todas las épocas y modelos, recambios cibernéticos, órganos humanos…. El bazar multicolor, más concurrido de todo el páramo sur. La discreción atraía a todo tipo de gente, pese a su proximidad con la zona volcánica, al otro lado de la sierra montañosa. Una ciudad del comercio fuera de todos los mapas, alzada entre la podredumbre, la peste, la basura y las tinieblas piro plásticas. El doctor siempre le decía que pronto la nueva era acabaría con sitios tan horrendos, y que no debía aventurarse. La cosa tenía gracia. Pues él, siempre lo hacía. Aquel día, incluso con la propia Dithlih en desacuerdo, lo dedicó a adentrarse en el bazar. Había oído de una nueva pieza que, integrada en el acondicionador de aíre, permitiría ahorrar hasta un 20% la paupérrima energía capturada por las placas solares del laboratorio. ¿Cuanto más va a demorarse? Preguntó Dithlih con la formal forma de hablar de siempre. _El doctor nos va a matar. No ha sido muy prudente salir, cuando estamos a la espera de la llegada de nuestros voluntarios. _Oh… no seas ridícula. ¿Crees que van a llegar tan pronto? _Aun así, necesitamos estar preparadas. _Ya está todo dispuesto. Los trajes están preparados, también los portales. Una simple escapada, no va a cambiar nada. _SHHH, no hable de los portales tan alto. ¿Y bien señorita? ¿Va a seguir hablando sola, o va a hacer trueque? Las interrumpió el anciano. Está bien…, cálmese. ¿Qué opina de esto? Añadió. Acto seguido, sacó de su mochila un estrecho cilindro, del que nacían pequeños alambres terminados en pulidas lentes cóncavas encajadas en armazones de aluminio. 27 _¡Oh…!, un intercambiador automático de lentes para un proyector de gran formato. _¿Le interesa? No está… mal Añadió el anciano, examinado el artilugio de lejos. _No sea estúpido. Sé que por aquí nadie tiene piezas para equipo de gran formato como este. La pieza es estupenda. _Aun así…, es vieja y está desgastada. Mire esas lentes…, están enteladas. _Nada que no se limpie con un poco de agua y bajón. No intente estafarme. Nada más lejos de mi intención Añadió el anciano._ Pero el valor no es equivalente al de mi concentrador. Quizá si añadiera algo más…. Algo… más personal_ Añadió con una oscura sonrisa. _Viejo cabrón…. Olvídelo, no pienso cambiarlo por uno de mis riñones. _Que mal pensada…. Solo estaba hablando de su ojo derecho. _¡Acabo de decir que no! _Está bien…. No quiero abusar. He de reconocer que me interesa la pieza. ¿Qué tal sus botas? Son de piel de Saurio Buey y de buena calidad ¿Cierto? _De hecho…, no. Son sintéticas. Odio que maten animales inocentes para algo tan frívolo como hacer calzado, cuando hay materiales sustitutos igual de buenos. _Aun así…, son mi condición. ¿Sí o no? _¡Doctora! ¿No irá a darle sus botas? Las necesita para regresar. _SHHH. ¿Qué más da…? El aerodeslizador tan solo está a 10 minutos de aquí. _Sí… y el suelo está lleno de meados y… cosas peores, que tendrá que pisar durante esos 10 minutos. _Nada que una ducha no pueda arreglar. Ahora que ha cesado el bloqueo…, tenemos agua de sobra. _Esa no es la cuestión. ¿Cómo puede ser tan guarra? _SHHH _Bueno señorita… ¿Qué decide? ¿Las botas, sí o no? Está bien. Añadió. A continuación, se descalzó allí mismo sobre la fría y sucia arena, dejando las botas sobre el mostrador de oscura madera, al lado del artilugio que ofrecía y aquel que intentaba conseguir. Contenta por la adquisición, se pasó el resto del día recorriendo el lugar. Lo más parecido que pudiera encontrarse de una ciudad de los desperdicios, sin serlo realmente; pues el lugar oficinalmente no era un vertedero, aunque los propios humanos lo hubieran convertido en uno, como casi todo lo que esta especie toca. 28 Al anochecer, la doctora ya había olvidado la mugre y el apestoso lodo que comenzaba a acumularse en las plantas y entre los dedos de los pies. En su camino, descubrió un casino clandestino, alzado en el interior de lo que una vez fue la cubierta de un dirigible, ahora partida por la mitad, y plantada en el suelo como si de un edificio de varias plantas se tratase. Los clientes, jugaban, apostaban, discutían, peleaban, fumaban, bebían, fornicaban con las rameras y más, como figurantes de un espectáculo surrealista, en cubículos del escaparate de una gran tienda; pues cada sala, carecía de muro exterior, quedando todos al aire libre, por el lado donde la gran cubierta estaba partida. Un destello desde la planta de los juegos de Yantla, llamó la atención de la doctora. Sacó los anteojos de su mochila. Tenía curiosidad por ver qué apostaban. Bufó de sorpresa, al ver cómo aquella gente apostaba material electrónico nada desdeñable. ¿Has visto eso? ¿Qué tal si jugamos un poco? Se me da bien el Yantla Añadió, acercándose a la entrada, marcada con los hipnóticos parpadeos de los paneles de neón rosa, pendiendo encima. _¿Está loca? Son jugadores despiadados. Van a destrozarla. Eso no es un juego de naipes para pasar el rato en el salón del laboratorio. Estamos ablando de Tahúres, camarada. _Pero ¿ha visto esas piezas? Se están jugando cosas como… repetidores para células de energía X234. El nuevo modelo nada menos. No esperaba encontrarlo en un basurero como este. _SHHH, baje la voz, ¿Está loca? ¿Quieres que nos linchen? _Ni que fuera la única por aquí que llama basurero a esto. _¡Es la única! No tengo ganas de tener que matar humanos para salvarle el culo y acabar tragándome el castigo del doctor. _¿Qué tal si hablamos por el intercomunicador? Mi interfaz humano-neural, está funcionando bien. Bueno…, al menos así no dará el espectáculo Añadió la Síthiche vigilando de reojo, los apestosos transeúntes a su alrededor. _HAHAHA. Todo arreglado…. ¡Vamos! Huelo gangas ahí. _La van a destrozar y acabará perdiendo esa pieza tan buena. Se lo digo yo. _¿Entonces qué tal si me ayudas? _Eso va en contra de mi programación. _Eso te lo acabas de inventar. _Está bien…, me ha descubierto. ¿Entonces? Añadió la doctora adoptando una mirada suplicante de cachorrillo abandonado. 29 _Está bieeeen. Usted gana. El lugar, hedía a sudor, vómitos, sexo y cerveza rancia. La doctora Daraich se dirigió rauda como una flecha hacia la mesa de Yantla, seguida por la oculta Síthiche, ignorando totalmente las sospechosas miradas de los jugadores, los cuales, pocas veces habían visto por allí, alguien que no se dedicase a cualquiera de los negocios del mundo del hampa al que estaban acostumbrados. ”Esto es un error” Susurró la Síthiche. _SHHH. La mesa oval, sobre la que acontecía el juego, en otros tiempos había sido de lujosa madera pulida decorada con lujosas tallas elaboradas con una exquisitez, digna de la mansión del más pudiente destacado. De ella, ya solo quedaba un montón de madera desgastada y descolorida. Un par de rudos Bal, alzaron los artificiales ojos de sus respectivas barajas, para dirigir sus oscas miradas sin parpados, hacia la doctora que se acercaba al asiento que quedaba libre entre ellos dos. ¿Está libre este asiento? Preguntó forzando una voz nasal que le diera un carácter ingenuo. HAHAHA Rieron ambos. Sin mediar más palabra, se movieron hacia los lados, dejando espacio para que la mujer tomara asiento. ”¿No podía haber elegido otro sitio? Estos dos apestan” Transmitió Dithlih a través de su interfaz neural. _”Para de quejarte”. Mira…, usan un barajador automático, como esperaba. Supongo… que puedes Hackearlo. ¿Bromea? Por supuesto que puedo Se vanaglorió la Síthiche. _Manipúlalo, para conseguir combinaciones ganadoras. _¿Vuelve a delirar? Esa gente quizá no se lave, pero no es estúpida. Se olerán algo cuando vean cómo le tocan siempre las mejores cartas. _Comenzaremos con una derrota. ¿Y bien? ¿Juegas? ¿O solo vas a mirar? Preguntó la crupier. Una Bal que permanecía en pie al otro lado de la mesa. Una mujer poco agraciada, con un parche en el ojo derecho y los trenzados cabellos increíblemente largos, como intentando compensar. _¿Juegan a 15 puntos no es cierto? _¿Qué te has pensado que somos…? ¿Turistas? _ No ha contestado mi pregunta. _¡No, coño! ¡Jugamos a 25 puntos! 30 Que carácter Respondió haciéndose la estirada. El resto de jugadores comenzaba a frotarse las manos, ante la presencia de una incauta a la que poder saquear. La doctora miró de reojo al resto de participantes. Increíblemente había visto algunos antes, en Onirovisión, participando en torneos oficiales de Yantla, en hoteles de ese Zoo turístico que era Ganimedes. _Sin duda profesionales. La mayoría no son precisamente muertos de hambre. Los profesionales del Yantla, son gente hastiada por no encontrar rival de su talla. Suelen dedicarse a buscar emociones fuertes en los bajos fondos. Explicó la Síthiche. La crupier, tecleó la combinación en el desgastado teclado metálico que descansaba justo frente de ella. Acto seguido, a través de las ranuras de los depósitos redondeados que formaban los barajadores de cada jugador, comenzaron a salir cinco cartas para cada uno. No conozco le juego exactamente. Añadió Dithlih _¿No tienes las reglas en tu base de datos? Nunca he considerado que descargarme de Jupiter-net las reglas del Yantla, fuera algo esencial para la revolución, lo siento Se disculpo sarcástica la diminuta mujer. _Está bien…, te lo explicaré. El objetivo del juego, es sencillo. Acumular la cantidad de puntos más próxima posible a 25, sin pasarse. Cada jugador solo puede tener 5 cartas con el derecho a cambiar 2 cada lance. El que más se aproxime a los puntos en su lance, gana. _¿Que sucede si todos se pasan? _El que tenga menos puntos, gana. _¿Y si se empata? _Entonces los empatados, jugarían entre ellos, una segunda ronda. _¿Cuáles son los valores de las cartas? _“El Buscador” de 1 punto, “La Aguadora” de 2 puntos, “El Leñador” de 4 puntos, “El Campesino” de 6 puntos, “La Ramera” de 8 puntos, y “El juglar” de 10 puntos. _Las probabilidades de ganar jugando contra 6 jugadores, es bastante baja. Por eso necesito que manipules las combinaciones el próximo lance. Añadió la doctora. Tomó con cuidado las cartas de la baraja que acababan de darle los barajadores. Le habían tocado dos “campesinos” y tres “aguadoras” en total 18 puntos. Sin duda una mala combinación. 31 Cambio de una carta Añadió otro de los jugadores, un Mers con los cabellos revueltos que se dejaba caer sobre la cara, quizá para que no vieran su expresión cuando se marcara un farol. _Dos cartas. Fueron pidiendo los jugadores, uno tras otro. Sin embargo, la doctora no pidió cambiar ninguna, sabiendo que su combinación era baja. ¡Haced vuestras apuestas! Indicó la crupier. El primero, en apostar, fue un Mers con una terrible cicatriz cruzándole la garganta de oreja a oreja. Colocó un pentagonal chip lleno créditos en el centro de la mesa. Mil créditos Añadió con la electrónica voz generada por sus primitivas cuerdas bocales cibernéticas. _¿Pero qué hace?, ¿por que empieza él? Veo que no sabes nada del juego…. Empieza apostando el ganador del lance anterior. Respondió la doctora. Yo paso Añadió a continuación, la Hur con una larga melena mal teñida de azul. Apuesto el inyector de la célula de energía de mi aerodeslizador. Vale 1200 Añadió otro Mers, con el brazo derecho cibernético. Los dos Bal que la doctora tenía a ambos lado, en un principio se hubiera pensado que iban a pasar, sin embargo, no lo hicieron. Cubro la apuesta con ojos humanos, orgánicos. Valen 1300 créditos. Añadió uno, dejando sobre la mesa, un cilindro transparente lleno de gel conservante, con dos ojos humanos flotando en su interior. El siguiente, todavía fue más dantesco. A sus pies, tenía una voluminosa mochila. De ella, sacó un enorme cilindro cristalino. En su interior, había una columna vertebral humana, perfectamente diseccionada. Eran contrabandistas de órganos humanos. ¡Tiene un valor de 2000 créditos! Añadió. ¡OOOh! Exclamaron todos. ¡Joder! Pues sí que juegan fuerte. Añadió la Sithiche. _Yo pasó…. Añadió al fin, el joven de los cabellos revueltos. ¿Y bien señorita? Estamos esperando Se quejó la crupier con los brazos cruzados, impaciente. Ay…, no sé qué hacer Añadió la doctora, haciéndose la ignorante. Nos ha jodido…. Aquí no admitimos principiantes ni gilipollas. ¡Apuesta de una puta vez si puedes cubrirla! ¡Si no, pasa! Le espetó. Apuesto mis prismáticos… y estos 2000 créditos. Total 2200 créticos. Indicó sacando uno de los cilindros con varios chips, que guardaba para las compras. 32 _¡Eso es casi la mitad de lo que tenemos! _¿Por qué eres tan negativa? Pereces mi padre…. ¡Luego lo recuperaremos! ¿O me vas a decir que no puedes hacer algo tan simple como Hackear los barajadores? Dime… ¿Debería haberme traído a Alpha25? _¿Cómo se atreve a intentar provocarme? Bien, descubrir vuestras barajas Indicó la crupier. El Mers de la cicatriz, sumó 20 puntos. Acto seguido, el Mers del brazo cibernético sacó 24 puntos. Los dos Bal sentados a ambos lados de la doctora, sacaron 25 puntos y 28 respectivamente. _Ohh, he perdido. Añadió la doctora, mostrando sus 18 puntos. ¡He ganado! HAHAHA Celebró el propietario de la columna vertebral. _No tan deprisa. Enséñame las manos. Añadió la crupier. _¿Qué? Ya me has oído. Arriba esas palmas hijo de puta. Repitió, mientras comenzaba a rozar con los dedos, la empuñadura de su lanza agujas encajado en el cinto de sus calzones. _No me toques los cojones zorra…. No voy a hacer un carajo. Un pequeño Hur, se acercó correteando hasta el hombre. Hubiera parecido un niño jugando, de no ser por los descomunales músculos de sus brazos llenos de tatuajes tribales. Acto seguido, tomó al hombre por el cinto y de un ritón lo hizo volar por la sala. Acabó de bruces contra el suelo. Un pequeño hilillo de sangre, comenzaba a brotar de su aplastada nariz, mientras escupía un par de dientes. Mientras tanto, otro par de cartas distintas, comenzaban a asomarse en las palmas de sus manos, atadas hábilmente con un pequeño hilo unimolecular más fino que un cabello. ¡Hijo de puta… Aquí no queremos tramposos! ¡Dale su merecido Gimher! Siguiendo las instrucciones de la crupier, el descomunal Hur tomó al hombre semiinconsciente por el pie derecho, y comenzó a arrastrarlo hacia un lugar más privado. HAHA… ¡Yo gano entonces! Rió el Mers del brazo cibernético. Comenzó a atraer hacia sí, todos los créditos y aparatos amontonados en la mesa, mientras todos maldecían sin inmutarse por los escalofriantes golpes que se escuchaba aquel hombre recibir en la parte de atrás. Tras meter todas las ganancias en su propia mochila, el hombre al fin decidió retirarse de la partida. ¿Te vas?¿Cómo puedes ser tan cobarde? Intentó provocarlo el Mers de los cabellos revueltos. _Un profesional, sabe cuándo debe retirarse. 33 Siguiente ronda Añadió la Crupier. De nuevo, volvió a teclear una serie de códigos en el programa de control de los barajadores desde su consola. Esa vez, Dithlih se había colado en el Software, manejando las probabilidades aleatorias que el programa calculaba, para cada jugador. Nuevas cartas. Miradas más o menos indiscretas entre los jugadores…. Las miradas se analizaban intentando discernir si el jugador de al lado tenía buena combinación o no…. Nuevas apuestas. Nuevo lance…. ¡He Ganado! Rió la Doctora. Y bien. Espero que esté satisfecha… ¿Ya podemos irnos? Transmitió la Síthiche. _Solo he ganado 2000 créditos. ¡Ni hablar! Han apostado poco por culpa de la miseria de puntos que les has dejado ¿Qué tal si esta vez haces que todos se pasen menos yo? _Está loca. Los juegos continuaron repitiéndose uno tras otro, hasta que la Doctora, tuvo acumulados 250.000 créditos en chips y material. Todos la miraban con malicia. Por un momento, la Síthiche, creyó que los habían descubierto y que estaban a punto de echárseles encima. Afortunadamente, no fue así. _Bueno…. Ha sido un buen día. Tengo que irme. _Eh zorrita… ¿Crees que vamos a dejar que te vayas de aquí con nuestro dinero? _Añadió la Hur con larga melena mal teñida de azul. Vais a tener que hacerlo. Intervino la crupier. _¡Pero si está haciendo trampas! _Yo no he visto ninguna. _Aun así. Añadió el Bal de los ojos cibernéticos mientras se levantaba con aire amenazador. _¡Siéntate coño…! O haré que te sienten. _¿Se puede saber por qué te metes?. Solo eres la crupier, deberías ser neutral _Está en juego la reputación de mi antro, imbécil. ¿Qué dirá la gente si se descubre que aquí no se pagan las deudas, jugando limpiamente? ¡Es injusto! ¡Exigimos la revancha! se quejó el Mers de la cicatriz. Está bien. No tengo problemas en una última partida Añadió la Doctora de repente. ¿Ha perdido el juicio?¿Qué cojones está diciendo? Se quejó Dithlih. _Ohh, vamos… será divertido. 34 Siguiente ronda entonces. Anunció la crupier. Sin embargo todos se habían quedado sin nada que apostar. _¿Y para esto tanto protestar? Dithlih, suspiró aliviada al ver cómo por fin podrían regresar al laboratorio, y dejar de perder el tiempo. Hasta que de pronto, el Mers de los cabellos revueltos, se presentó a la ronda. _Yo me encargo. Si gano…. Os devolveré a todos el 40% de lo que gane. ¿Serás cabrón? Añadió el Mers de los ojos cibernéticos. _¿Me tomáis acaso, por una puta “Monja de la caridad Zorniana”? Esas son mis condiciones o lo tomáis o lo dejáis. El grupo a regañadientes, aceptó las condiciones de aquel hombre. _¿Que tienes para apostar? Espera… ¿Qué carajo es eso? Preguntó la Doctora ante el objeto que había dejado sobre la mesa. Pues era totalmente desconocido para ella. Parece… ¿una especie de pequeña tableta plana, de color oscuro y un cristal cubriendo una de las caras? Respondió la Hur de la melena a la pregunta en realidad retórica. _¿Bonito, verdad? No puedes apostar un pedazo de mierda, idiota… Lo censuró la crupier. _No es mierda. Mirad como brilla el cristal. Lo encontraron hace años, unos carroñeros en el interior de los restos del dirigible 5, en el vertedero de Siralehin. ¿No es increíble? Lo que tu digas… Añadió sarcástica la Hur_ Pero sigue sin ser nada más que basura. _¡Y un huevo! Mira como pesa. El idiota al que se lo gane…, me contó que los carroñeros, lo encontraron junto a una mochila que parecía pertenecer a un niño. Así que debe ser un juguete infantil. _¿Has dicho el dirigible 5? _Si, ¿Y qué? _Oh…, nada. Hay mucho mito alrededor de ese dirigible. Sí, como por ejemplo… que ejecutaron a toda la tripulación Rió irónico el Mers de los cabellos revueltos. Carla, Marco y Herel estuvieron en ese dirigible. Carla, era una niña entonces. ¿Y si… era suyo? Razonó Dithlih _Sería mucha casualidad 35 _¿Cuantas probabilidades hay que otro niño se encontrara en el mismo dirigible? Ahí, solo viajaba la sección de reconocimiento. Estaríamos hablando de tecnología de la prehistoria. El doctor, se volverá loco. Seguro que nos besa los pies. HAHAHA. Me interesa ese aparato. Acepto la partida. Añadió la doctora. Las máquinas repartieron cartas como si de tickets de aparcamiento se trataran. Cada jugador, compuso de nuevo con la máxima discreción. La doctora, observó la combinación de personajes que le habían tocado: 1 buscador, un par de aguadoras y un par de leñadores, total 13 puntos. Le hubiera parecido que tenía las de perder si no fuera por los trucos de la Síthiche. El Mers de los cabellos revueltos, observó con paciencia el rostro de la doctora, intentando adivinar por sus reacciones si sus puntaje podía ser bueno o no. Debía estar seguro, pues de ello, dependía si se decidía a aportar en ese lance o no. Quiero cambiar una carta Añadió la doctora. Una carta más, le apareció desde la ranura de la máquina de barajar. Fue algo estúpido, pues le salió otra aguadora. La cambió por el buscador, con lo cual en ese momento sumaba 14 puntos, seguía siendo una cantidad ridícula. Se le pasó por la cabeza pedir la siguiente. Pero… ¿Y si me paso?. Pensó con temor, pues cambiar una carta, significaba no poder rectificar. ”Pero qué carajo estoy haciendo” Se dijo al recordar lo absurdo de sus temores, pues la Síthiche estaba manipulando el sistema para ella. Sabía que ni el doctor, ni Dithilh aprobaban tales comportamientos, aun así, no le importó. _Bien…, hacer vuestras apuestas. Antes…, quisiera cambiar otra carta Añadió la doctora. _¡Joder…!¿No podías haberlo dicho antes? Aquella vez, le tocó una carta mucho más alta: El Juglar, el cual cambió con una de Las Aguadoras. Con lo que en ese momento acumuló 22 puntos. Bastante cerca de los 25. ”Sin duda Dithlih, ha hecho un buen trabajo” Se dijo. Bueno…. Hacer vuestras apuestas de una puta vez. Exigió la crupier. El local, se había quedado en silencio. El resto de zonas de juego, se habían congelado en el tiempo, pendientes de lo que sucedería en la mesa central que había cobrado todo el protagonismo de repente. El barman, se había quedado inmóvil con la botella suspendida en el aire, a la espera de la resolución del desafío. _El Mers de los cabellos revueltos, colocó su artilugio sobre la mesa, como había dicho. La doctora Daraich, con esfuerzo, alzó su voluminosa mochila repleta con todo lo que había ganado no muy limpiamente, e hizo lo propio. _Descubrir las cartas. Tengo 22 puntos. Dijo la doctora, de nuevo adoptando su forzado tono de voz de niña ingenua, mientras con aire de arrogancia, dejaba las cartas boca arriba frente a sí. 36 _Mierda…, maldijo el Mers. Tras una pausa interminable, la cual provocó que la tensión en el aire se pudiera palpar, por fin aquel hombre descubrió sus 5 cartas. Sumaban 21 puntos. ¡He ganado! ¡Huraaaa! Se aplaudió a sí misma, la doctora, mientras todos la maldecían para sus adentros. Años de experiencia y me vence una pija del sur. ¡Hay que joderse! ¡Toma chica…. Te lo has ganado! Añadió aquel hombre, haciendo deslizar aquel artilugio hacia ella, cual vaso de whisky en la barra de un bar del oeste americano. La noche ya estaba alcanzando su cénit. Tras unos días de tranquilidad, la lluvia de ceniza, comenzaba a inundarlo todo. El planeta Júpiter se asomaba tímido por la línea del horizonte, con su resplandor anaranjado en cuarto creciente. La doctora, regresó a su aerodeslizador cargando con sus ganancias. Se sentía tan feliz que ni siquiera recordó que estaba descalza. Ni siquiera se acordó, de usar una parte de sus ganancias para comprarse unas botas nuevas, o recuperar las antiguas con un nuevo trueque. _Me da pena aquel hombre. Pese a ser un criminal, al final hizo lo correcto y me entrego algo que hubiera podido vender por su cuenta. Creí que podría más resistencia. Ahora camarada, se siente rastrera…, por haberle ganado con trampas ¿No es así? Rió la Síthiche. _Bueno yo…. _HAHAHA _¿De qué te ríes?¿Cómo te atreves a juzgarme? _No me río por eso, camarada. Creo que la situación es graciosa. _¿De qué hablas? _Que haya logrado ganarle limpiamente, y al final, se sienta igual de mal. HAHAHA _¿De qué cojones estás hablando? Interviniste el sistema… ¿no? _De la última jugada…, en realidad no. _¿Pero qué estás diciendo? ¡Serás puta! ¿Te das cuenta que he estado a punto de perder todo? _Y yo esperaba poder gritarle: “¡¡Se lo dije pedazo de imbéeeeecil!!”. HAHAHA. Las probabilidades de ganar en el juego son prácticamente nulas. De hecho… el juego y las loterías, existen para que los imbéciles que juegan, pierdan. Es un sistema de control de masas. ¿Por qué cree que el doctor lo llama…: “el impuesto de los tontos”? _Aun así, he ganado. 37 _Incluso un reloj estropeado marca bien dos veces al día. _Pero ganar compensa algo ¿no? _¿Cree que “ganar” 1 crédito por cada 10 perdidos compensa algo? ¿Acaso los humanos no saben contar? El resto del camino, lo recorrieron a toda velocidad hacia la falda de las cenicientas montañas, en completo silencio. Comenzaban a alcanzar la zona donde por fin comenzaba a avistarse a lo lejos el pico de la montaña y la estructura principal del laboratorio, una torre cilíndrica con placas solares en el extremo superior, semi oculta en la parte de atrás de la roca. De improviso, la doctora frenó el vehículo. Algo, no iba bien. _¿Qué es eso? _¡Creí que ya no me hablaba! No es eso, imbécil. Mira allí Señalo con el índice en dirección al pico tras el cual se escondía el laboratorio. Desde allí, resaltando entre la oscuridad de la noche, y las eternas tinieblas de las nubes piro plásticas de los volcanes, se discernía un tenue resplandor. La Síthiche, con la ayuda del zoom en su vista y visión nocturna, pudo ver que una columna de humo, y un ígneo resplandor que poco tenía que ver con la actividad volcánica, nacían del lugar donde se encontraba el laboratorio. _¿Podría…? ¿Podría ser un incendio? _No…. Es imposible…. Inneal debería haber activado la extinción de incendios. _Puede que no haya funcionado _¡Coño…! ¿Cómo no va a funcionar?, si lo revisamos todos los días. Joder… estamos al lado de un puto volcán. La doctora, aceleró de improviso, mientras la pobre Síthiche, desprevenida se abrazaba con todas sus fuerzas, a sus cabellos para no salir despedida. Pronto, llegaron a la entrada del laboratorio. Su sorpresa fue mayúscula, al ver cómo la habían volado con explosivos. ¡Esto no es un accidente!. Nos han asaltado. Puede que comandos corporativistas disidentes. ¡Putos cabrones! Maldijo Dithlih _No lo puedo creer… ¿Qué hay de las torres inhibidoras? El doctor dijo que era una zona impenetrable para los portales. No detecto perturbaciones en el tejido espacial Añadió la Síthiche, tras un breve escaneo de la zona. _ Quien quiera que haya sido, han atacado por sorpresa y se han ido. Puede que desde el lado volcánico, donde los escáneres de Inneal, son menos eficaces. Unos metros tras adentrarse en las derruidas instalaciones. Un anaranjado resplandor titilaba al fondo del corredor. El humo comenzaba a afectar sobre todo a 38

la doctora. No tardaron en confirmar que efectivamente, habían prendido fuego al lugar, tras inhabilitar la IA central, Inneal.

Dithlih, reaccionando rauda como una gacela, se conectó al núcleo central para analizar los daños. Un virus informático había bloqueado la consciencia de la IA, aunque no era muy sofisticado afortunadamente. En una décima de segundo, la Síthiche desarrolló un antivirus y una vacuna, para prevenir futuros ataques, utilizando la capacidad superior de cálculo, de su ciber-cerebro. Acabo de limpiar el virus. Inneal, debería despertar. Añadió. Un segundo tras pronunciar la última sílaba, las luces, o las que quedaban sin fundir al menos, se reactivaron. Al mismo tiempo, el sistema de extinción de incendios, se activaba de forma eficiente sobre las devoradoras llamas, que seguían destruyendo documentos, fundían aparatos y resquebrajaban cristales verdes, tan costosos de desarrollar. Por fin desalojado el humo. La doctora Daraich, corrió escaleras arriba, saltando de peldaño en peldaño entre los restos hollín, gritando el nombre del pobre doctor, y asustándose más, al no recibir respuesta. La puerta del laboratorio estaba atrancada. Habían fundido el lector del código llave con el culatazo de un Lanza agujas. Inneal, no podía hacer nada. La consola, era irrecuperable. Dithlih, desapareció tras la esfera de su aura roja. La doctora, sabía lo que estaba a punto de hacer. La explosión sónica, casi le rompe los tímpanos a la pobre doctora, que acababa de ocultarse tras un muro. La puerta, voló por los aires, con el impacto a la velocidad del sonido de la Síchiche, protegida con su bermeja aura de nano- partículas. _¡Doctor!¿Dónde está? ¡Responda! El laboratorio, estaba destrozado, calcinado, saqueado…. Se dieron cuenta rápidamente de lo que faltaba. La repisa para los portales temporales, 10 cristales verdes y un par de trajes. ¡Nooo!¡Doctor! Gritó horrorizada la Doctora Daraich, al ver el cuerpo yaciente del pobre doctor, tirado en el suelo. Estaba irreconocible. Sobre un charco de sangre, le faltaba media cabeza. Se la había aplastado a golpes con algo pesado. _¡Nooo! ¡Es culpa mía! ¡Es culpa mía!. _Lloraba desesperada, abrazándose al sanguinolento cuerpo, mientras la Síthiche contemplaba la dramática escena sin palabras. _¿Hola?..., ¿Hola? _¡Cállate! ¡Maldita seas…! ¡Cállate!. No es hora para tus putas chanzas. Yo no he dicho nada Se quejó Sithlih. ¿Hola?…. ¿Hola?…. Aquí Se escuchó una tenue voz, bajo el enorme montón de chatarra, que en otros tiempos había sido un enorme laser rediseñando para estimular el crecimiento de los cristales verdes. ¡Estoy aquí! ¡Levantad esta mierda! Se quejó la voz. 39 La Síthiche, usando todas sus fuerzas, desplazó la pesada chatarra. En el suelo. Un reproductor audiovisual portátil. La diminuta mujer voladora, lo examinó de cerca. Lo habían modificado. En el lugar donde debía encajar el cuadrado cartucho de carga de datos, habían encajado un chip cerebral. Tecnología de la Corporación, pues todavía llevaba el escudo xerografiado. No tardó en darse cuenta que se trataba de tecnología corporativista para crear impostores en distintos cuerpos. ¡Ya era hora que me encontrarais! Añadió la voz a través el altavoz del reproductor. ¡AHHH! gritó Dithlih, que del susto, acabo con el trasero en el suelo y una postura de lo más cómica. ¿Doc…doctor? Preguntó anonadada la doctora Daraich, que seguía arrodillada. _Sí, soy yo. ¿Quiere dejar de sobar mi cadáver de una vez?. Tiene la cabeza reventada. El cuerpo no sirve. ¿Acaso no lo ve? ¡Basta de emotividades estúpidas! De pronto, una digitalizada imagen del Doctor, hizo aparición en la minúscula pantalla del reproductor. Era primitiva y pixelada, pero era su imagen, sin duda. _No puede ser… ¿Cómo? ¿Cuándo? _Que preguntas más primitivas hace doctora. Es muy sencillo. Nos han asaltado grupos paramilitares corporativistas. Los hijos de puta, han entrado por túneles de desperdicios desde el lado volcánico. Los bandidos les deben haber vendido planos. Sucios traidores Añadió Dithlih. _Ni Inneal ni yo, pudimos hacer nada. Así que antes que lograran entrar aquí, tracé un plan. Usé la tecnología robada a la Corporación, los chips cerebrales. Con la diferencia de no usar un cuerpo vivo de anfitrión. En lugar de eso, conecté el chip cerebral a este pequeño reproductor que usted siempre usa para ver el jodido Róllerbol y el porno, cuando cree que no la miro. _Oh…, mierda… Ya decía yo, que me sonaba ese trasto. Por favor…, no mire los archivos personales. _Demasiado tarde. _¡Déjense de gilipolleces! Diga… ¿Qué más paso? _Hice una copia de mí mismo en este chip, y me borré la memoria, para prevenir el interrogatorio. Lo que veis, es una reconstrucción hecha por un pequeño software que he adjuntado, de mi imagen digital, a partir del aspecto en mis propios recuerdos. _Ya lo entiendo. _Lo más duro…, fue ver como torturaban mi yo original a golpes. 40 _¿Entonces… va a vivir a partir de ahora en ese reproductor? ¿Cómo… una forma de vida digital? _¿Está loca? ¿Y quedarme sin brazos? ¿Piernas? ¿Y… sin verga? ¡Ni hablar! Esto es provisional, hasta poder crear una quimera de tejidos que formen célula a célula un cuerpo humano clonado como el que perdí. Como se entere el camarada Melor de lo que acaba de pasar…, lo va a matar otra vez. Ya le dijo que no continuara con las investigaciones. Debió hacerle caso. Le sermoneó la Síthiche. _Si tú no dices nada… Yo tampoco. Añadió el doctor, mostrando una pixelada sonrisa, a través de la plana pantalla del pequeño reproductor. _Pero… _Nada de peros. Seguimos adelante. Limpien esta porquería. Los voluntarios llegaran pronto. _Pero si no tenemos el equipamiento. Lo han robado. _Tendréis que trabajar toda la noche para convertir uno de los portales espaciales que tenemos en uno temporal. He escondido otro juego de cristales y todavía nos queda material para fabricar más trajes. Aun tenemos una oportunidad. _Pero… y ¿Qué hay del robo? En estos momentos los putos corporativistas, deben estar viajando en el tiempo. _Escucha. ¿El qué? No oigo nada Añadió la doctora al cabo del rato. _ Tu lo h a s d i c h o… . N i e l e s p a c i o c a m b i a n d o, n i … t u c u e rp o desvaneciéndose….Nada. No hay paradoja. O han fracasado, o todavía no han viajado. Hay que trabajar rápido. Todavía tenemos una oportunidad. _Pero… _Nada de peros. ¡A trabajar! 41 Capítulo 4 Herel, un nuevo trabajo, una nueva operación. Otra voluta de humo negro. Habían sobrevivido, valía la pena fumar un poco. ¿Quién dijo que con el cambio de régimen todo iría como la seda? Se dijo Herel. Aun quedaban muchos partidarios de la Corporación; se habían desperdigado por las 64 lunas habitadas, convertidos en nuevos agentes del caos, pese a los esfuerzos por la nueva república por reintegrarlos. Aquel día, tal y como esperaban que pasase tarde o temprano, el grupo de transporte encabezado por Herel, se encontró por fin con una de aquellas fuerzas paramilitares. La batalla fue dura, sin embargo había logrado sobrevivir y salvar gran parte del cargamento. ¡Malditos corporativistas asquerosos! Maldijo Kerehen. Un Bioroide enjuto hasta el extremo, con los nervios siempre a flor de piel. Su sistema de diagnostico nocturno, se había estropeado hacía meses. El problema que para un humano, significaría no poder dormir, le había provocado estragos en su organismo bio- sintético. Todos coincidían que debía visitar un ciber-médico, pero este, cabezota, se negaba. Al menos esta vez no han usado Alas Delta. Añadió Iriahel, una Bioroide de aspecto juvenil. Demasiado juvenil quizá, pues insistía que tenía 40 años (20 para un humano). Todos sospechaban sin embargo, que solo tenía 35 (15 para un humano). Pese a su juventud, nadie dijo nada, pues toda ayuda era poca para la tarea que tenían por delante, la cual seguramente, duraría generaciones. _Bueno, ya hemos descansado bastante. Debemos seguir, añadió Herel sobre su propia moto mono-ciclo. ¿Un poco más de mineral negro? Le ofreció Abowis, otro Bioroide de mediana edad, el rostro lleno de cicatrices y los dientes ennegrecidos. ¡No!, gracias. No tengo ganas de terminar con una dentadura como la tuya. Le respondió iniciando el motor de su máquina. Eran cinco en total. Viajaban por tierra en cuatro motos-monociclo, rodeando durante el viaje un aerodeslizador en el centro de una formación en cuadrado, donde cargaban provisiones, medicinas y de más, para las zonas más remotas de los páramos de Calisto. ¿Herel? ¡Han venido a verte! Lo llamo Mirlia, aquel primer día, tras llamar a la puerta de su habitación. Habían pasado tres días desde su pelea con Shaorsa, y aun no había salido de la habitación a la que se había mudado, tres cuadrantes más al sur, en la ciudad de Torak. 42 ¡Herel! Volvió a gritar la experimentada ramera, con tres golpes aun más fuertes en la puerta. ¡Vale ya!¡No es necesario que rompas la puerta! Se quejó el malhumorado Bioroide, apareciendo de repente. _Ay… chico…. Si contestaras la primera vez…, sería más fácil. ¿Siempre igual de intenso no, amigo mío? Escuchó decir. Conocía aquella voz. Herel, se volvió hacia el fondo del mal iluminado corredor. Sikel, se encontraba apoyado contra la pared, sonriendo de forma condescendiente, mientras daba golpecitos en el suelo con su cayado de raíz seca. _¡Qué sorpresa! ¿Cómo tu aquí? _He venido a verte…. Me han dicho que estás viviendo de rentas de estas pobres furcias, y sin trabajar en nada. _¿Has dejado tu montaña solo para sermonearme? ¡Eso es!¡Dele lo suyo abuelo…! Intervino Mirlia con tono jocoso. _¡Calla coño, y no te metas! _Déjala, tiene razón. He venido porque me he enterado de esto. Y… para hacerte reflexionar. _Estos viejos…. Bien…, ya he reflexionado… Y ahora puedes irte. ¿Qué hay de aquello de… cuidar de tu hermana?. El anciano, hizo ademan de entrar en el departamento para intentar ponerse cómodo, pero Herel, tosco, bloqueó la entrada. Ella ya es mayor y autosuficiente. No me necesita. Y ahora largo. Terminó intentando cerrar la puerta. ¡Espera…. No me has dejado terminar! Añadió el anciano, poniendo el cayado como tope de la puerta, antes que Herel pudiera darle un portazo en las narices. _Está bien…. Cuéntame. ¿No habrás venido a ofrecerme que trabaje para el gobierno verdad? Ya sabes, suelo ser alérgico a los políticos, no tanto como a los militares, pero aun así… bastante. _Has acertado solo a medias. HAHAHA. _¿Es una broma? _En absoluto…. He venido a pedirte que te unas al FCPB. _¿Cuanto se paga? _Mira que eres materialista. _Y tú, mira que eres viejo. 43 _Un poco de respeto. Ah… perdón, creí que era un concurso de obviedades. Respondió mordaz. _La verdad es que la república apenas tiene presupuesto. _Que mierda de gobierno. ¿Así que he de trabajar gratis? _Nadie ha dicho eso, pedazo de idiota. Solo… que tampoco es que vayas a hacerte rico. _Trabajando no se enriquece nadie. Con tener un salario digno me conformo. _Esperamos que sea provisional, hasta que la nueva industria de superconductores unimoleculares, de sus frutos. _Bla…, bla…, bla…. No me interesa esa propaganda. Solo di, ¿en qué consiste el trabajo? _Necesitamos comunicar las zonas más remotas de la luna, con las ciudades. Ya sabes lo que está pasando en lo profundo de los desiertos ¿no? _Si…, de todo, y nada bueno. _Así es. Presentamos una iniciativa legislativa popular al senado, para una nueva ley de comunicaciones. Nos han otorgado presupuesto y los medios para poder hacer llegar comunicaciones y víveres a todas esas zonas. Ya tenemos funcionando la parte de la correspondencia aérea. _¿Papel?¿No es algo primitivo, para un Bioroide? _Quizá sí, aunque no está mal para empezar. _Parece peligroso… ¿Quién es el loco que se ha apuntado a esa empresa? _Carla. _Lo sabía…. _Necesitamos a alguien más, para el segundo departamento. He pensado en ti, ya que no estás haciendo absolutamente nada. Te encargarías de custodiar el reparto de vivieres. _ ¿Por aire? Ya sabes que no sé pilotar. _¿Que tonterías dices? Descércate un software de piloto y listo. ¡No voy a hacerlo! Acabé hasta los huevos de volar, durante todo el tiempo que estuve en el dirigible 5. Acto seguido, cerró la puerta de un golpe. ¡Quizá podríamos llegar a un arreglo! ¿Qué tal por tierra? ¿Motos monociclo por ejemplo? Le gritó el anciano, a través de la puerta. _Eso suena mejor. Aunque es un suicidio. Ahora a los asaltadores, bandidos y las Nathair, se han sumado los paramilitares Corporativistas. Si lo hago…, tendrá que ser con dos condiciones. 44 ¿Por qué diablos será que no me extraña? ¿Cuáles son? Preguntó el anciano Sikel, frunciendo el ceño exasperadamente. _Uno: no pienso hacerlo solo. Reclutaré un equipo. Algunos de mis viejos amigos contrabandistas. _Pero si no hay suficiente presupuesto para tanta gente. _Sí, ya me lo dejaste claro. Esa es la razón de mi segunda condición. Nos quedaremos con un porcentaje de los víveres para poderlos revender. _Estás loco…. Son para la gente necesitada. Soy gente necesitada, por si no te habías dado cuenta Sonrió irónico. _No tienes vergüenza…. Es por gente como tú, que los humanos nos odian. _Los humanos nos odian, porque son todos unos hijos de puta. _Veo que Shaorsa te ha dejado peor de lo que creía. _No me hables de ella, viejo. Y ahora dime, ¿Qué decides? ¿Lo aceptas? A mí, me da igual. _Quizá, pero solo un 5% de los víveres. _Viejo loco… ¡Ni hablar! ¡Un 20%! _HAHAHA… ¿Quién es el loco aquí? ¡Un 10%! _Está bieeen, tú ganas. Empiezas mañana. Preséntate en las instalaciones de la base de las afueras, en el nuevo cuadrante 23. ¡No faltes! Añadió el anciano, dándole la espalda. Mira tú por dónde…. Aun aremos de ti un hombre Rió Mirlia. _¡Calla zorra! ¿Por qué no te pasas un rato? ¡Ahora que tendré dinero… podemos joder un poco! _¡Háztelo tú solo, parásito! HAHAHA. Estúpida furcia… Susurró cerrando la puerta de golpe. Al día siguiente, Herel y cuatro rudos Bioroides: Kerehen, Abowis, Lenmen, Lirherin y Akirem, se presentaron en las sede central del las instalaciones en el cuadrante 23. Un viejo hangar de Alas Delta. El despacho, que el esquivador” continuaba ocupando, seguía tan oscuro como siempre. Este, los recibió sin abandonar su sillón. _Así que vosotros os encargareis del otro departamento ¿no?. Ya me dieron que seréis varios. Aunque si os pensáis qué vais a cobrar más por eso… perdéis el tiempo. _Ya tenemos un trato que nos compensa. 45 _Bien…, como sea. Abajo tenéis las motos-monociclo y el aerodeslizador. ¿Quién va a conducirlo? _Déjalo de nuestra cuenta. La puerta se abrió tras el grupo un segundo después. Todos desviaron las miradas hacia el nuevo interlocutor. _¿Herel? _Hola Carla. Tienes buen aspecto. No puedo decir lo mismo de ti. Añadió esta inesperadamente sincera al ver a su viejo amigo con ojeras remarcadas, el pelo grasiento y apestando a sudor de varios días. _No sé a qué te refieres. _Ohhh…, vamos no disimules, ya se lo tuyo. _¿Ya te has enterado? ¡Veo que mis relaciones personales, son la comidilla de todo el mundo! _Todo el mundo en la semilla lo sabe. No te preocupes. Hay más mujeres en el mundo…. HAHAHA Rió Lenmen, al ver como se mostraba amable con una muchacha humana, casi 100 años menor que él. _¿De qué te ríes gilipollas? _Los humanos te han reblandecido. _Salgamos fuera y te mostraré lo reblandecido que estoy ¡Ya basta! ¡Callaos de una puta vez, si no queréis ver cómo pateo vuestros sintéticos culos! Les espetó el malhumorado Hur._ Y ahora fuera. Ya sabéis donde tenéis las motos. Id a echarles un vistazo. _¿Nos muestras el camino? _¡No me sale de los cojones! ¡Fuera! Estos humanos… que carácter Susurraron Abowis y Lenmen entre ellos. Herel ha cambiado desde la ruptura Añadió Carla un rato después. _Bueno… he oído que ya era así antes. Solo ha recuperado su verdadero yo. Una piedra en el camino. La suspensión de la moto-monociclo lo hizo saltar, sacándolo de sus recuerdos. El viaje era monótono, solo piedra, tierra, viento…. Solo sus pensamientos eran lo único que le ayudaba, en los momentos más tranquilos del viaje. Parpadeó y cayó en la cuenta que ya habían pasado meses desde aquel día. 46 Ya habían pasado 2 días desde el ataque de los Corporativistas al que habían logrado sobrevivir a duras penas. Estaba anocheciendo. Tendrían que pasar la noche al raso justo en la zona ecuatorial del la luna. Una vez más, realizarían sus diagnósticos nocturnos, por turnos para proteger la carga. Trabajarían más rápido por aire. Todos lo sabían, pero Herel, cabezota, seguía negándose a transportar nada de esa manera. Todo estaba tranquilo, quizá demasiado. Las sombras del anochecer se alargaban perfilando las dunas del desierto rojo, otorgándoles formas caprichosas. El silencio, roto solo por los desgarradores gritos femeninos de las Nathair a lo lejos, mantenía a Herel incapaz de realizar un diagnostico nocturno demasiado profundo. Quedándose siempre en un estado, que para un humano se calificaría de duermevela. El tiempo siguió pasando. Por fin, llegaban las vísperas del Solsticio lunar. Semanas lunares de fiestas. Herel y el resto, con el suficiente dinero en el bolsillo, habían pedido unos días libres. ¡Despierta! Oyó una voz. _Despierta. Volvió a repetir la voz. Un nuevo día comenzaba. El viento cálido que recorría las polvorientas calles de aquel poblado, le saturaban las fosas nasales al semiinconsciente Bioroide. Herel, se había pasado la noche anterior, gastando todo el dinero que había ganado entre el sueldo y la reventa de provisiones, en bebida y mujeres. Allí estaba, tras una noche alocada, tirado en el suelo como un trapo, frente a la entrada de la posada, sobre charcos de orines, y vómitos. Sin duda se había pasado con el licor para Bioroides, el especial, creado para vencer la inmunidad que sus nanodies le otorgaban con el resto de bebidas alcohólicas. El susurro del viento y el chirrido del cartel de la posada meciéndose a cada ráfaga, eran los únicos sonidos que, rompiendo el silencio aquella mañana, comenzaban a poner fin al bloqueo de sus sistemas. ¿Me pareció oír a alguien? Se dijo. ¡Despierta de una puta vez! Volvió a oír gritar. Recibió una patada en el estómago. Mala idea. Herel volvió a vomitar cerca de quien estuviera ante él. Las maldiciones le indicaron, que sin duda el vómito había acabado sobre el pobre incauto. Los rayos del espejo orbital le comenzaron a calentar la cara. Abrió los ojos. Una figura borrosa ante él. ¿Lenmen? Maldito bastardo…. No voy a dejar que me robes. Susurró apenas perceptible por el estupor y la resaca, mientras trataba de incorporarse torpemente. _Tus compañeros tienen el día libre. Levanta de una puta vez. Soy yo Helia. _¿Quién es Helia? _¡Será gilipollas! 47 De pronto, algo frío y humero. Agua por doquier. ¿Se estaba ahogando? No. Un cubo de agua fría del abrevadero de los saurio-bueyes. Se lo habían lanzado por encima. El agua estaba asquerosa, todavía mezclada con gran cantidad de babas de los perezosos animales. _¡AGGG!¡Coño, que asco! _¡Espabila!¡Hay una misión importante!¡Nuestro último viaje! Por fin, la vista de Herel comenzaba a libarse de las interferencias electrónicas, algo así como una visión borrosa. Helia permanecía en frente suyo, intentando limpiarse las salpicaduras de vómito de las botas. A su lado, Carla sonreía sosteniendo el cubo que acababa de vaciar encima de él. _Seréis cabronas… Ahora voy a apestar todo el día. _¡Ya apestabas antes! Vamos, tenemos camino por delante. _¿Dé qué cojones hablas? Tengo un trabajo del que ocuparme, por si no lo habías notado. Y hoy es mi día libre. No voy a dejar que me lo jodáis. _Puedes reanudar tu trabajo. Volveremos solo dos horas después de haber salido. Nadie va a enterarse, ni siguiera tus… amigos. _No sé con qué os habéis colocado, pero dejad de hacerlo, os hace delirar. _Mira quién habla. ¿Por qué no te miras al espejo? Eres un borracho apestoso. _¿Habéis venido hasta aquí, solo para insultarme? _Ya te dije que hemos venido a buscarte para que nos ayudes en otra misión. _¡Ni hablar! ¿Por qué ese cambio de actitud? Intervino Carla. _Por todo. Desde el día que te saqué de aquel jodido dirigible, que todo me ha ido de mal en peor. _¿Pero qué dices? _No le hagas caso, Carla. Lo que pasa es que está enfurruñado porque Shaorsa lo ha dejado. _¿Que sabréis vosotras? No sois más que unas crías. El gran adulto. HAHAHA… ¿Qué coño esperabas, dime? Te sorprendió follando con la vecina. ¿Y ahora te deprimes? ¿Por qué cojones no lo pensabas antes? Le espetó, a su malcarado hermano, mientras este, por fin por fin lograba mantener el equilibrio en pie aunque tambaleándose. _Helia…. ¿No deberíamos ser un poco más comprensivas? Quiero decir…, lo necesitamos. Su experiencia es vital para la operación. 48 _Como quieras…. Cuéntaselo tú. _¿Contarme qué. No hacéis más que andaros por las ramas. _Vamos a viajar en el tiempo. Esa es la operación. ¿Has oído hablar de la piedra de granito. Yo la tallé, o hice que la tallaran. No lo sé. Solo sé, que es esencial que hagamos esto, para que el mundo actual exista como tal. _Estás loca…. ¡Los humanos sois unos lunáticos! ¡Helia…, no la escuches! _¡Escúchalas tú, pedazo de idiota! ¡Dicen la verdad! _¡La que faltaba! ¡Alpha25! ¿No te dije que te quedaras dentro de la mochila? La recriminó. _Perdona Carla, pero no he podido contenerme. Es demasiado cabezota. _¿A quién llamas cabezota, renacuajo? ¿Hay algún otro cabezota por aquí? Rió la Síthiche socarrona. _¡Ya basta los dos! ¡Herel, te prometo que la operación es real. Los cristales verdes ya funcionan, el doctor Draoidh, lo ha logrado. Vamos a viajar sin el permiso de Melor y el gobierno! ¡¿Crees que nos la jugaríamos por una fantasía?! _Muy bien…, muy bien…, no es necesario que grites. Ohhh…, mi cabeza…. _¿Nos acompañarás? _No. ¿Por qué iba a perder mi tiempo? ¿Qué saco yo de esto? ¿Me van a pagar? _Mira que eres materialista. _¿Dónde he oído eso antes? Está bien…. Te propongo algo…. Si nos acompañas, hablaré con el Doctor…. Lo convenceré para que te deje hacer un viaje solo a ti hacia el pasado reciente, como recompensa. Le explicó la Síthiche. _¿Crees que tengo ganas de hacer turismo? _¡No, gilipollas!¡Estoy hablando de viajar antes de tu “canita al aire”, e impedirla. _¿Y Shaorsa… nunca me habría dejado? _Así es… Me lo pensaré. Añadió Herel, tras un momento de reflexión. No tenemos mucho tiempo. Tenemos Alas Delta preparados al otro lado de aquella duna. Hay que salir ya. Añadió Carla señalando el lugar con el dedo índice. _Deja que coma algo mientras. ¿Me invitáis? ¿No deberías ser tú, el que nos invite? Añadió Helia caustica. 49 _HAHAHA. No me queda ni un crédito. Yo pago Añadió Carla. Ante la mirada de estupor del resto. _HAHAHA…. Eres una buena humana. _Y tu Helia…. Necesito ponerme al día. ¿Me dejas sincronizarme contigo? _¿Ahora? ¿Con tu resaca? ¡Y un huevo! Mira que eres insolidaria. Rió. Acto seguido, les dio la espalda para regresar hacia el local, donde poder gorronear algo de desayuno. ”Carla…, mira que eres tonta. Es un sinvergüenza, te va a sacar todo el dinero. Y tú Alpha25 ¿Por qué diablos le has dicho eso? El doctor, ni en mil años le dejará hacer semejante viaje, y mucho menos generar otra paradoja” Susurró Helia. _¿Y qué queríais que hiciera? Necesitamos que venga. He mentido, ¿de acuerdo? ¿Y qué? 50 Capitulo 5 La furia de los ignorantes. Otro dirigible publicitario sobrevolaba por encima de las grandes torres de la ciudad de Icer, unos pocos metros bajo la cúpula de la ciudad de la luna Europa. Marco, observaba la gris y blanca ciudad a través de la ventana del dormitorio del departamento que compartía con Ceil. Más allá de la cúpula, solo el frio de otro día gélido, y por encima de las nubes, podía distinguir la silueta del nivel 3 y el ascensor orbital, anclados al suelo para evitar que la ciudad orbital, ahora deshabitada, se desplazase de su órbita. Ceil roncaba en la cama. ”Qué manera de roncar”. Pensó con una sonrisa. El Solsticio Lunar, había regresado, completado el nuevo ciclo del año. Empezarían los desfiles multicolores en las calles. Ahora que no había clases, tenía pensado ir a verlos con Ceil. Ya hacía tiempo que vivían juntos, y todavía no había logrado encontrar nada que les gustara a ambos. Es mi última oportunidad de conectar con ella. No todo puede ser, tan solo retozar. Se dijo, observando el sensual cuerpo desnudo de su compañera, envuelto entre las sábanas. Siguió observando el panorama a través de la ventana. Otro dirigible publicitario más, emitiendo enormes imágenes sucesivas en alta definición, a través de su gran pantalla holográfica proyectada a babor, sobre el globo. ¿Acaso no iban a terminar nunca? Esa vez, estaba emitiendo su publicidad, mucho más cerca de las agujas de transmisión, sobre las azoteas de las altas torres rectangulares, diseminadas a lo lardo de la ciudad. El anuncio hablaba sobre el campeón de Róllerbol, otro año más: Hashugan-Swarzen. Ese deporte de salvajes…. Es increíble que a Carla le guste. Se dijo. De pronto sus pensamientos se desviaron hacia su hija. La echaba de menos. Tras abandonar ambos “La semilla”, solo había ido a visitarlo de vez en cuando. Deberíamos habernos ido a vivir a Calisto, estaríamos los tres juntos Se decía. Sin embargo, se dejó convencer para encabezar la reforma educativa para los barrios bajos de Icer. ”Bip”,”Bip”,”Bip” Sonó el molesto intercomunicador. Ceil se revolvió perezosa en la cama, odiando profundamente el agudo sonido de la llamada. _¿Sí? _¿Marco? _Profesora Teagasg , buenos días. _No tan buenos. _¿Que sucede? _Esos sucios fanáticos Zornianos, han vuelto a saquear el centro de puericultura. Debe venir, necesito ayuda para hacer inventario de todo lo que han destruido. 51 Otra vez igual, pensó Marco. Los fanáticos religiosos Zornianos, antiguos maestros (si podía llamárseles así), se habían convertido en conspiradores, contrarios a todo lo que significase enseñar a leer gratuitamente a los jóvenes de clase baja. Se mostraban especialmente agresivos, con los intentos por enseñarles valores laicos. Una y otra vez, asaltaban los distintos centros, alzados con esfuerzo por la comunidad, siempre por la noche, aprovechando la pobre vigilancia a causa de la escasez de fondos y el colaboracionismo de la policía, para quemar libros y materiales. La república, estaba haciendo todo lo posible para fomentar su campaña de alfabetización del pueblo. Sin embargo, no era fácil. Muchos locos del antiguo régimen, ahora pasados a la clandestinidad, lo seguían complicando sobremanera. Tras mucho trabajo, todavía no se había logrado acabar con la idea destacada que rezaba…: “un pordiosero que sabe leer, es un pordiosero peligroso”. El papel de muchos medios de comunicación corporativistas, los cuales, aun seguían manipulando para justificar semejantes acciones, tampoco dejaban el camino fácil, aumentando sistemáticamente la intolerancia y el odio, en parte por conveniencia política, y en parte por el sensacionalismo y la sed de más audiencia. _Malditos fanáticos. ¿Adoctrinadores nos llaman? Hay que joderse…. ¿Cómo coño pueden llamar adoctrinamiento, enseñar a los niños conceptos como…: la homosexualidad no es una enfermedad o…: El aborto es un derecho universal de la mujer?. Llaman adoctrinamiento a los derechos humanos. ¡Hijos de puta! _Profesora…. No use ese lenguaje, por favor. _Tranquilo. No hay niños en el centro. Estamos en Solsticio lunar ¿Recuerda? _Aun así…, me incomoda que una puericultora hable como una ramera. _Está bien… disculpe, pero necesito que venga, ya. Voy para allá. Respondió cortando la imagen del monitor en el intercomunicador. ¿Quien era? Preguntó Ceil, recién levantada. _La profesora Teagasg. Por cierto…. No deberías pasearte desnuda cerca del intercomunicador. ¿Y si te ve alguien? _Te has vuelto un estrecho desde que trabajas como puericultor ¿no crees? _¿Estrecho? ¿Llamas ser estrecho a lo de anoche? Oh… vamos…. Todo el mundo practica sexo anal de vez en cuando. ¿Y qué? Eso no significa nada. Sigues siendo un estrecho. Añadió Ceil, cerrando la puerta del baño tras de sí. _Cambiemos de tema ¿Quieres?... ¿Vas a ir a entrenar? _Así es. Ya sabes que la esgrima es una habilidad que se atrofia si no se practica. Además, mis aprendices no van a entrenarse solos, aunque sean días libres. _Como quieras. Yo he de ir al centro. 52 _Pero si son días libres. _No importa. Hemos sufrido otro asalto. _¿Esos sucios beatos de nuevo? _Es lo más probable. Sucios Corporativistas…. Los presidentes son demasiado blandos con ellos. Si fuera por mí…, estarían todos en prisión. Sentenció Ceil. _La república tiene miedo que la tilden de “nueva Corporación”. Intentan mantener la distancia de las viejas costumbres represivas. Por ese motivo, los canales de Onirovisión afines, siguen emitiendo. Y eso… que su emisión a través de la fase REM del sueño, fue declarada ilegal por el senado. _Lo que yo decía…. Unos blandengues. _¿Quieres una taza de Rakai? Solo, por favor. Odio esa guarrada de esencia de huevas de Nathair. Añadió Ceil, tras la puerta del baño. “Sin esencia de huevas de Nathair” recordaba Marco perfectamente. ¿Cuánto tiempo hacía que no probaba la carne?. No lo sabía, y tampoco es que le importase. Pues no la echaba de menos. Al principio, creyó que sí. Sin embargo, había descubierto que su cuerpo podía mantenerse sano de igual manera, y satisfacer su gula, con infinidad de sabores, exactamente de la misma manera, prescindiendo de este alimento en su dieta. Las calles concurridas comenzaban a aglomerarse con el primer desfile. La caravana multicolor, representaba el espíritu de la cosecha, que resurgía con el nuevo año. Un mito anterior al Zornianismo, proveniente de los tiempos en que las lunas terraformadas lucían rebosantes de vida. Acontecimiento por fin recuperado, gracias a la Asociación pro-Gaia, poniendo fin a la larga prohibición de años por parte de la Corporación, y la iglesia siempre intolerante. Plataformas flotantes a modo de carrozas en procesión, recorrían la ancha avenida principal del aquel cuadrante. Sobre la plataforma en cabeza, una hermosa mujer erguida, ocupaba su centro. Los cabellos trenzados con finas ramas. Se dedicaba lanzar dulces de una marmita repleta, a los niños ilusionados que rodeando la procesión. Los juglares, vestidos con jubones, calzones y botas verdes, seguían la plataforma, representando el séquito del espíritu. Animaban a cada paso el desfile con tambores, flautas y Tarkales, mientras bailaban y cantaban canciones animadas las cuales invitaban a bailar a la gente que se reunía para asistir al evento. Lastima…, me hubiera gustado venir con Ceil Se dijo Marco, observando le lejos. Siguió su camino el cual lo llevó hasta la zona céntrica del cuadrante, en busca del acceso elevado al monorraíl del transporte público. El lugar, era un aparente caos, con un orden oculto, de aerodeslizadores y transeúntes. Echó un vistazo curioso por encima de su cabeza. A unos metros, más y 53

más cuadrantes se extendían llenos con más monorraíles para otras rutas, pasarelas peatonales elevadas, carreteras flotantes sobre antigravitadores y más tráfico sobre estas. Se extendían desde un eje central, como las enmarañadas ramas de un árbol vistas desde su base, amontonándose un cuadrante sobre otro, hacia el cielo bajo la cúpula. La primera vez que pisó aquella ciudad, le pareció que jamás podría orientarse en tres dimensiones, tal y como funcionaba el lugar; sin embargo, en aquel momento, gracias a la costumbre, pero sobre todo a su pequeño sistema de posicionamiento global, insertado en su cabeza con una rápida ampliación de cerebro. Moverse por allí, en aquel momento, se había vuelto pan comido.

La estación en forma de torre, poseía varias paradas a diferentes alturas, a la cual se accedía por escaleras o elevador antigravitatorio. La zona de espera estaba desierta. Todo el mundo había ido a ver la procesión. El lugar, en otros tiempos habría parecido un edificio futurista donde predominaban el banco y el azul. En aquel momento, gras siglos de remiendos tecnológicos uno sobre otro, el lugar lucía viejo, descastado y lúgubre. Marco sin embargo, no le prestó atención. Ya había perdido la cuenta, de cuantas veces había tomado uno de aquellos monorraíles, desde que vivía en aquella ciudad de cuadrantes tan divididos como las clases sociales que promovía el anterior régimen. El monorraíl, hizo su aparición frente a la zona de acceso del andén. Un único vagón gris, sin ventanas, desgastado y con los bajos chamuscados por cortocircuitos de sus envejecidas instalaciones eléctricas. El panel informativo, iluminó el lugar un poco más con la titilante proyección holográfica del mapa con la proveniencia y destino. El vagón también estaba desierto. Tan solo un par de pasajeros compartían el espacio con Marco, sentados unos pocos asientos ante él. Un anciano Bal, y una Hur de larga melena lisa y roja; difícil distinguir si se trataba de una adolescente o una mujer adulta, como siempre pasaba con aquella raza. Los edificios pasaban raudos a su alrededor, grises y rectangulares. Enormes Masas de metal como un titánico público, cual ejercito expectante dejando pasar el transporte de un monarca. Marco, contemplaba en silencio las tristes fachadas con sus invisibles pseudo-ventanas (pues no eran de cristal, si no proyecciones que solo permitían ver de dentro hacia fuera). Paisaje monótono, roto de vez en cuando por alguna enorme pantalla flotante entre los edificios, anunciando algún programa de Onirovisión o acontecimiento en Júpiter-net. ”No se pierda la carrera del mes. Hashugan contra Blaues-Blut. ¡Será épico!” Leyó Marco en uno de los carteles publicitarios pegados alrededor. Los espacios entre las ventanillas, así como el techo, estaban casi forrados de carteles de tinta electro-animada. Cada fotografía se movía en una retórica repetitiva, formando un mosaico de colores en cada rincón del vagón. La mayor parte, era temática deportiva y política. Carteles de diferentes fechas, pegados unos sobre otros sin orden ni alineación. En algún hueco, todavía se podía leer algo sobre la última campaña electoral, con una foto de Melor y Bheinn (con códigos de colores, para ayudar a distinguirlos a la población analfabeta). Apenas se distinguían, entre los carteles ya en las capas más profundas. Su aspecto en las fotografías, era tan serio, 54

que de no ser por el parpadeo animado de sus seguros ojos, el cartel hubiera parecido ser una foto estática clásica de las que Marco añoraba.

De pronto, el movimiento del vagón pasó a ser vertical. El monorraíl había comenzado a ascender por el eje central hacia el cuadrante superior sin molestias para los pasajeros, gracias a sus vagones basculantes. De no ser por la vista de los objetos, más allá de las ventanillas, jamás hubiera creído que se encontraba ascendiendo. Próxima parada: Cuadrante 5. Buen día y feliz solsticio, camaradas Anunció la voz electrónica. Marco sonrió al escuchar el mensaje, del cual, el cambio de retórica incluso en una IA, dejaba claro el cambio de régimen. Las puertas automáticas se abrieron. El lugar, era como una ciudad totalmente distinta, construida sobre otra ciudad. Los edificios, el suelo, la calzada…, ahora estaban pintados con formas abstractas de mil apagados colores diferentes. El paraíso para alguien colocado con LSD, sin duda Se decía Marco con una sonrisa en la cara, cada vez que regresaba a su trabajo en aquel cuadrante. En otros tiempos, solo era un lugar de paso, reservado para los destacados y sus empleados, donde accedían al ascensor orbital, y poder ascender a la parte más elevada y exclusiva de Icer: su ciudad Orbital. En aquel momento, tras la reforma, se había convertido en la zona común para la ciudad. Se sustituyeron los centros de comercio, los burdeles caros, y locales ultra selectos, mercados de esclavos y demás, por centros de puericultura, parques, bibliotecas y tiendas para negocios sostenibles de todo tipo. El lugar, ahora orgullo de la ciudad y la nueva república, era el tímido inicio de reforma planificada, para mantener a todo el mundo lejos de los barrios bajos. Y de poco sirve Se decía Marco. Pues efectivamente, no se había logrado realizar totalmente lo planeado. Pese al gran esfuerzo. Grupos de paramilitares corporativistas, y fanáticos religiosos, seguían infiltrándose en la zona, y causar así el mayor número de sabotajes y estragos, con la permisibilidad de las fuerzas policiales, y destacados supervivientes, de la que una gran parte, seguía fiel al Corporativismo. ”Sucia policía corrupta” Recordó Marco, al pasar discretamente ante un par de agentes cibernetizados apoyados haraganamente contra una pared, mientras jugueteaban con sus porras eléctricas. Aquello le hizo recordar el acalorado debate en el senado, (presenciado en persona), sobre la necesidad de reformar totalmente todos los departamentos de policía en todas las lunas. Habían colaborado activamente con la opresión corporativista, por lo que el pueblo no se fiara de ellos, o incluso los odiaba directamente. Sin embargo, tras una reñida votación, la cámara decidió respetarlos. Aun podía recordar cómo Melor, cerraba los puños con tanta fuerza por la frustración, que se hacía sangrar al calvarse las uñas. “Han torturado gente inocente, y todos van a hacer como si no hubiera pasado nada”. Malditos imbéciles…. Protestó el experimentado político Bal. La calle principal, rodeada de grandes edificios rectangulares con pseudo- ventanas, aunque esa vez, pintados de colores, se extendía ante Marco. La calzada, el mobiliario urbano…, todo, había pintado de color, incluso las consolas de proyección holográfica para el tráfico. Era como estar en el mundo de OZ. Aquel 55

extravagante infantilismo, pese a lo que se pudiera pensar, no fue obra de la república (la cual había decidido conservarlo, por el gasto que suponía repintarlo todo), si no… de un sector de los antiguos destacados, demasiado… “amigos” de los niños. Marco había dejado de fijarse hacía tiempo. Aunque no podía evitar sentir una leve nausea en la boca del estómago, cada vez que pensaba en ello.

Por fin, justo en el punto en que el final de la calle principal se dividía en dos, en forma de “Y”, se alzaba el centro de puericultura donde trabajaba. Una torre pintada a base de pequeños rectángulos multicolor, como las escamas de un lagarto arco iris. Todo parecía estar bien. Marco, recorrió el edificio con la mirada. No tardó mucho en darse cuenta que no era así. Justo en la entrada sur, montones de escombros rodeaban el enorme boquete coronado de hollín de una explosión. Ennegrecía la colorida fachada como una oscura herida, mostrando a todo el mundo, la agresividad con la que se había realizado el último ataque. Suceso, que inevitablemente, llenaría de temores a padres y estudiantes adultos de las clases nocturnas, acompañándolo de dudas sobre si volver a asistir y exponerse, tal y como los saboteadores pretendían. Malditos bastardos…. Maldijo. Atravesó con cautela el boquete de la puerta. Escombros por todas partes. Algunos voluntarios, se estaban dedicando a reparar lo que podían. Marco quedó gratamente sorprendido, pues no esperaba que los padres de diversos alumnos pusieran tanto de su parte. En cambio, el personal tanto humano como robótico, había desaparecido. Los fanáticos, habían echado abajo la mayoría de las puestas, destrozado aulas, prendido fuego al mobiliario…. Incluso, habían defecado por los pasillos. HAHA…, putos perros Se dijo silenciosamente. Recorrió rápidamente los corredores. Los voluntarios lo saludaron con un asentimiento de cabeza, mientras se dedicaban a limpiar los restos de las hogueras que los fanáticos habían hecho en cada aula, con todos los libro-chips que habían encontrado. La IA del edificio, había evitado que ardiera todo el lugar. Un enorme amasijo de material electrónico humeante, era todo lo que quedaba. Sobre la puerta de la sala de reuniones, habían escrito con pintura roja, las horrendas palabras: “viva la muerte, muera la inteligencia”. Marco, encontró a la profesora Teagasg, subida sobre una estrecha escalera, intentando limpiar la pintada, fruto sin duda, de la hueca percepción de algún fanático, solo destacable en su estupidez. _Le está quedando un borrón. Habrá que volver a pintar. _Camarada Marco. Por fin ha llegado. Necesito que me ayude con el inventario. _¿Por qué están los padres de los alumnos haciendo el trabajo? ¿Y los de mantenimiento? 56 _Son voluntarios…. Los empleados que nos envió Melor, no van a regresar. Tienen miedo. Los asistentes robot, han sido saboteados. _¿Por qué no ha pedido más ayuda? _Hablé con la bibliotecaria Lantea. Pero la ayuda va a tardar. Ya sabe…, el desfile. Los turistas están saturando la estación de portales. _Maldito turismo descontrolado… _Mientras tanto…, necesito que me ayude a hacer inventario de lo que se ha salvado. _Bien…. Manos a la obra. Pasaron el resto del día limpiando, ordenando, haciendo inventario de todo. Marco, al fin tras unas cuantas horas, había logrado reactivar un par de asistentes robot. Había sido un trabajo duro. Ojala Omega125 o Herel estuvieran aquí, no hay quien entienda este manual de instrucciones Se decía, frustrado, tras lanzarlo de un lado a otro de la habitación un par de veces. Al final, afortunadamente, lo había logrado. Aquellas dos unidades, terminaron los trabajos más pesados, como: regenerar la piedra multi-morfica en los boquetes de la entrada, las puertas que habían destrozado a patadas, las pseudo-ventanas proyectoras, el sistema eléctrico, y dieron también una mano de pintura a las aulas. El espejo orbital, se escondido por el horizonte, dando paso una vez más a la noche. Se habían pasado el día festivo trabajando sin descanso, pero al fin, habían logrado que el lugar pareciera un centro de puericultura respetable. _Bueno… creo que ya está todo. Añadió Marco, cerrando la consola holográfica donde acabada de registrar el último libro salvado, en la base de datos. _Le agradezco que haya venido en día de descanso. _No faltaba más. Yo…. Contantes vitales detectadas acercándose. Los interrumpió uno de los robots asistentes. _Es la ayuda. ¿Lo ve? Como le decía los centros de puericultura son importantes para la bibliotecaria jefe. No cante victoria tan rápido ¿Y… si los fanáticos han regresado? Añadió la profesora, encogiéndose de miedo. ”Tock…”,”Tock…”,”Tock…”. Resonó por todos los corredores, la llamada hecha con los nudillos sobre la puerta de la entrada recién reparada, cual picaporte de un viejo caserón fantasmagórico. _¡Ya están aquí! _Oh…, profesora Teagasg, no sea ridícula. ¿Cree que los saboteadores iban a llamar a la puerta? 57 Marco, abrió solo unos pocos centímetros para ojear al otro lado. Oh… que sorpresa. Añadió abriendo la puerta de par en par. Hemos venido a ayudar. Habló el coordinador vecinal. _Os lo agradezco vecinos. Pero ya está todo prácticamente reparado. _No hablo de eso. ¿No se ha enterado? _¿De qué? Algunos policías han sido sorprendidos informando a grupos de saboteadores corporativistas sobre las reparaciones. Van a volver esta noche. Hemos venido a proteger el lugar. Esta vez, no nos van a sorprender como la noche pasada. Añadió aquel hombre, un Bal bajito y grueso, con las delgadas trenzas solo en la nuca, dejando ver una incipiente calvicie, producto ya de su mediana edad. _Me temía que no sería tan fácil. Les agradecemos su ayuda, pero ya hay milicianos en camino Añadió la profesora Teagasg. _¿Llegarán en portales de emergencia? _Supongo que no. Entonces no cuenten con ellos. Con los desfiles ocupando las calles…, sería una verdadera suerte que logren llegar antes de mañana. Dejen que les ayudemos. Con AX24 en la sangre…, nos sentimos capaces de cualquier cosa. Añadió una mujer Hur, asomándose tras las piernas del grueso Bal, como si se tratase de una muchacha asustadiza. Marco aceptó al final el ofrecimiento. Eran cientos de personas. Sería estúpido rechazarlo. HAHA… Rió para sus adentros. Le hizo gracia el exceso de confianza de aquella gente. Pese a las orientaciones, todavía quedaban algunos que creían que los nanoides AX24, otorgaban alguna especie de… invulnerabilidad. Era cierto que aquellos pequeños prodigios de la tecnología corporativista, curaban heridas con rapidez, cortaban hemorragias, prevenían infecciones y ralentizaban el envejecimiento, sin embargo… una puñalada en el corazón o el aguijonazo de lanza agujas en la cabeza, no había nada que lo curara. ”No deberían creerse esa propaganda, pero… a ver quién se lo recuerda justamente ahora que se acaban de armar de coraje” Se dijo. La actividad se volvió vertiginosa. Barricadas hechas con escombros, basura y sacos de recambios de piedra multi-morfica, comenzaban a formar montañas amorfas alrededor del edificio, cual muros multicolor reforzados de metálicas púas. Los pocos transeúntes que quedaban por la zona, abandonaban el lugar a paso presuroso, tras presenciar aquello, intuyendo lo que estaba a punto de pasar. Todo está tranquilo Añadió otra de las voluntarias al cabo de media hora, oteando por encima de la barricada. Una mujer Bal regordeta. Marco solo la conocía 58

de cuando iba a recoger a su prole de la guardería. Le pareció chocante, que una mujer tan encantadora, se encontrara en aquella ocasión, en una situación diametralmente opuesta como si nada, armada con un Lanza agujas manufacturado y un palo de madera con un punzón atado en el extremo a modo de lanza.

_Efectivamente, el silencio había invadido todo el cuadrante, y eso que no es pequeño _ Pensó Marco. Las nocturnas calles, fríamente iluminadas por las estilosas farolas cilíndricas, características del lugar, lucían tan silenciosas, que parecían congeladas en el tiempo. Solo el lejano rumor de los desfiles en el cuadrante inferior, rompía el silencio como una tempestad en la lejanía. De pronto, una anaranjada luz titilaba entre los edificios. ¿Qué es eso? Preguntó alguien. Marco hubiera jurado que era una antorcha. Ojalá tuviera visión nocturna como los Bioroides. Se dijo. ¡Alerta!, ¡Alerta! Detectada presencia humana con perfil agresivo en la zona Alertó la metálica voz del robot asistente. _SHHH. No tan alto joder. _¡Mierda…, ya están aquí! ¡A por ellos!¡Acabad con esos ateos hijos de puta! Se oyó gritar entre los edificios. Grupos de enloquecidos “adultos” comenzaron a salir de entre las sombras. Algunos portaban antorchas. Otros, sostenían banderas manufacturadas con el emblema de la Corporación dibujado sobre una sabana, con trazo infantil. En un principio, parecía tratarse tan solo de un pequeño grupo de imbéciles; sin embargo, no cesaron de aparecer más y más, de todas partes. Escondrijos, callejones, huecos de los elevadores y de más sitios, como insectos rabiosos gritando tonterías como: “La Luna y el capital, todos a una” o… “Arriba la creencia, abajo el conocimiento”. Pronto, el grupo se convirtió en una horda de locos. Un gran número de policías, formaban parte activa de la masa atacante; sus jubones y calzones azul oscuro, resaltaban entre el resto como manchas oscuras en un mar de colores apagados por las sobras de la noche. ¡Aguijonead a esos beatos cabrones! Se oyó gritar sobre la barricada. Al mismo tiempo, las hordas, poseedoras también de buena potencia de fuego, gracias a la artillería proporcionada por las supuestas fuerzas del orden, respondían a las incandescentes agujas con más ráfagas equivalentes. El cielo oscuro bajo la cúpula, se convirtió en un caleidoscopio de destellos anaranjados moviéndose en arco, de un lado a otro, recordando una medieval batalla nocturna con sus flamígeras flechas. Cadáveres acribillados por cientos de varillas, comenzaban a acumularse a un lado y otro de la improvisada barricada. En tan solo unos segundos, los primeros atacantes comenzaron a ascender los obstáculos, esquivando las barras de metal 59

colocadas como púas, cual perros rabiosos remontando una pendiente. Todo, mientras vaciaban sin cesar sus cargadores.

¡Rechazadlos!¡No pasarán! Se oyó. Era el segundo Lanza agujas, que caía en manos de Marco. Ni siquiera apuntaba, tan solo vaciaba el cargador de sus varillas, a diestro y siniestro, sin pensar sobre lo que se le venía encima. Al principio, le pareció como un video juego donde abatir figuras formadas por píxeles. Sin embargo, a medida que aquellos exaltados iban acercándose al extremo superior de la barricada, donde se encontraba atrincherado, las antorchas que llevaban iluminando tenuemente sus caras, iban mostrándole la realidad. Personas, sobre todo hombres. Gente de carne y hueso, intentaba acabar con ellos. ”Personas de verdad” Pensó a duras penas el pobre Marco; pues apenas lograba juntar un par de pensamientos coherentes. Un muchacho apenas de la edad de Carla, cayó justo a sus pies. Una varilla le atravesaba la cuenca del ojo derecho. La bandera, con el símbolo de la iglesia Zorniana que sostenía, cayó sobre la antorcha aun en la mano otro yaciente, un Mers de mediana edad, con el que había acabado la regordeta Bal, atravesándole el pecho con su larga lanza improvisada. La tenue y fugaz luz de aquella hoguera, otorgó a las escenas, un carácter todavía más dantesco y surrealista. Marco, se encontraba sumido en una especie de trance. Su propia adrenalina, lo había narcotizado como un yonqui tras su dosis. Parpadeó, y se encontró acuchillando un policía en la cara, aprovechando la oportunidad mientras se cubría, por el impacto de varias varillas sobre el campo de fuerza de su chaleco deflector. Otra oleada de fanáticos se les echó encima. _ ¡Atrás! ¡Son demasiados!_ Gritó alguien. Todo estaba sucediendo rápido y con lagunas, ante los ojos de Marco. Como una película antigua llena de cortes. Parpadeó de nuevo, y se encontraba con el resto, retirándose dentro del edificio. ¡Atrancad las ventanas! Añadió Marco, sin pensar que no eran de cristal de verdad. Un breve silencio momentáneo tras las puertas atrancadas. Todos albergaron inocentemente la esperanza de haberlos hecho desistir de sus intentos. No fue así. A través de las pseudo-ventanas, pudieron ver cómo aquella gente, comandados por un policía con galones de oficial, construían un ariete frente a la entrada sur. Al menos esta vez, no tienen explosivos Añadió Marco, intentando ser positivo. ¡Poned más peso en la puerta!¡No pasarán! Añadió un joven Hur. Siempre acompañaba a sus dos hijas hasta el centro, con una gran sonrisa en la cara. Aquella noche, de su sonrisa, solo quedaba una mueca de miedo y furia. ”¡BOM!” Resonó la puerta con la primera embestida del ariete. El delgado metal del que estaba hecha, se combó ligeramente, mientras la piedra multi-morfica recién regenerada, comenzaba a agrietarse. 60 Todos se amontonaron alrededor de la puerta con la munición que les quedaba, improvisadas lanzas, cuchillos, y todo lo punzante que encontraron para proteger el corredor de acceso, el centro, los libros…, pero sobre todo, el derecho de los niños y jóvenes, a recibir una educación laica y democrática donde no se les separara por sexos. ¡Adelante!¡Resistid, Los refuerzos de la República estarán al llegar! Gritó la profesora Teagasg, ahora irreconocible, con parte de la cara ensangrentada. ”BIP”,”BIP”,”BIP” Sonó inoportuno, el telecomunicador portátil de Marco. Joder Marco. ¿Crees que es hora de recibir una llamada? Lo recriminó ella. ”¡BOM!” Otra envestida. _¿Sí? _Hola Marco. _Doctora Daraich. ¡Qué sorpresa! ¿Qué se le ofrece? _”¡BOM!” _¿Qué ha sido eso? Si es mal momento… puedo llamar más tarde. _¿Qué dice? ¡Disculpe…no la oigo bien! _”¡BOM!” _¡Dije que le puedo llamar en otro momento! _¡No se preocupe, está todo bien! _¡Le llamaba porque el doctor Draoidh, por fin ha logrado hacer funcionar los cristales verdes! _¡Oh… es una gran noticia! _”¡BOM!” _¡Ya lo creo! _¿Lo sabe Carla? _Helia y Alpha25 fueron a buscarla. _Perfecto. Ya me cuenta que tal les va. _”¡BOM!” _¿Cómo dice? _¡Dije que Ya me contará que tal les va! _¡Pero Camarada…, necesitamos que usted también venga! _¿Yo?¿Por qué? 61 _El viaje será a su época. ¿No era usted el que no paraba de expresar su deseo de volver? _Pero ahora es diferente. Tengo trabajo aquí. _”¡BOM!” _Aun así. Es esencial para la misión. Es usted el único que conoce ese mundo. Es la prehistoria. Nadie más ha vivido allí. _Carla, también la conoce. _¿Bromea? Tenía 10 años cuando llegaron aquí. Me extrañaría que recordara nada. Por favor, camarada. La república lo necesita. _”¡BOM!” _¿Me garantiza que podremos volver? _Por supuesto. _Solo una condición. Me lo temía…. ¿Cuál es? Preguntó la doctora con todo de resignación. _Ceil me acompañará. No pienso ir sin ella. _Pero camarada… _Si se niega, olvídelo. _Esta bieeeen. _Entonces usted gana. Iré. Las calles volvían a iluminarse con los primeros rayos del lejano sol reflejados en el espejo orbital, que volvía a asomarse por el horizonte, anunciando un nuevo día. De pronto, sonido de igniciones de más Lanza agujas tras la puerta. Gritos. Tenues destellos rojizos se colaban entre los marcos. Los gritos de furia de los fanáticos habían cambiado de tono. Pues en aquel momento, parecían gritos de agonía. ¿Y el asalto? Se preguntó Marco, pues las arrolladoras arremetidas de aquel ariete, habían cesado tan rápidamente como habían comenzado. Las paredes desquebrajadas y desplazadas levemente de su eje, habían velado las imágenes electrónicas a través de las pseudo-ventanas. Habían quedado cegados del exterior. Todo sonido cesó de pronto. Los resistentes, se olvidaron de respirar por un momento. ”Tock…”, ”Tock…”, ”Tock…” Llamó alguien pausadamente con los nudillos. La profesora Teagasg, dio un salto del susto. ¡Es un truco! Dijo alguien. 62 _Es absurdo. ¿Por qué iban a llamar si estaban derribando la puerta? ”Tock…”, ”Tock…”, ”Tock…” , ”Tock…” Volvió a sonar, más intensamente. _¡Profesora, abra usted! _¿Por qué yo? Deberíamos votarlo Añadió alguien. Está bien… Ya abro yo. Sentenció Marco al final. Se acercó despacio a la puerta. Estaba combada hacia adentro y hecha un desastre de abolladuras. Pero el cierre manual y los goznes, afortunadamente, aun resistían. Entreabrió la puerta para echar un ojo. ¿Que ves? Preguntaron a sus espaldas. Algo maravilloso. Acto seguido, abrió la puerta de par en par. Una alta Bioroide, ataviada con el mono característico de las milicias de la república y un Lanza agujas en las manos, rodeada de una docena de Síthiches, permanecía ante ellos, al otro lado de la puerta. Tras ella, una nube de Síthiches y un gran número de humanos y Bioroides, reducían los últimos restos de la horda de fanáticos. Bien… ¿Es así como dais la bienvenida a las fuerzas de la república? Como castigo, nos tendréis que invitar a un trago Añadió la mujer sonriendo socarrona. 63 Capitulo 6 El día después. ”BZZZZ” Susurró la puerta automática. _Camarada Melor, buenos días. _Buenos días camarada Lantea. ¿Y usted, camarada Bheinn, Cómo está? _Indignada por lo que ha pasado. ¿Se ha enterado? _Ya lo creo. Es terrible, y además el tratamiento de la información por parte de los medios Corporativistas. _ Añadió el camarada Melor. Es increíble que tengan el atrevimiento de soltar semejantes falacias por Onirovisión. Y aun así, se llaman a sí mismos periodistas. Añadió el anciano Sikel. El día era gris en Uk. El ciclo de lluvias no programado por el servicio meteorológico, volvía a provocar que se presentarsen empapados a la reunión. Solo 4 de los 5 presidentes, se habían presentado en persona. Herobel, el quinto presidente, un ingeniero de infraestructuras Hur, había decidió guarecerse de la lluvia, quedándose en su residencia de un pequeño pueblo de la luna Tebe, mientras asistía a la reunión por proyección holográfica. Yo todavía no me he enterado de nada Protesto Herobel. Conecte la grabación, camarada Sealladh Le pidió Lantea a su joven aprendiz. Acto seguido, el joven, conecto el chip de memoria con la copia de los informativos de unas horas antes, en la consola holográfica del centro de la mesa pentagonal. ”Buenos días y bienvenidos una mañana más a los informativos del canal 4.350 de Onirovisión”. Sonrió la atractiva presentadora del programa. Una Mers de hermosos cabellos, perfectamente teñidos de azul. _Un días más, nos hemos levantado horrorizados por lo sucedido la noche anterior, en el cuadrante 5 de la ciudad de Icer, capital de la luna Europa. Así es amiga mía Continuó el anciano presentador, sentado justo al lado._ Hace tan solo unas horas, un grupo de fanáticos profesores, han ocupado sus propios lugares de trabajo en el centro puericultor 36, en un intento de imponer por la fuerza, no solo sus horrendos valores ateos, a los pobres niños, si no también, para reivindicar la enseñanza de oscuros idiomas olvidados, como el Bal-lor o el Hur-lor, ¡figúrense! El heroico pueblo temeroso de Zorn Continuó la mujer con falsas lágrimas en los ojos_ Intentó recuperar el espacio público, con ayuda de la pacifica policía, pero los salvajes profesores, con la ayuda de un reducido número de paganos y 64

ateos, recibieron las banderas blancas vecinales, atrincherados tras una barricada, con una violencia nunca vista.

_Las salvajes milicias, apoyadas por el corrupto presidente Melor tierra gris, atacaron al vecindario en defensa de los agresores. Aseguran que los profesores eran pacíficos. Toda una falsedad, según declaraciones de la policía. _Las medidas a tomar, serán debatidas en el senado dentro de unas horas. El fanático presiente Melor, se ha negado a condenar el fanatismo ateo, de esta secta adoctrinadora. _Así es amiga mía. _ Añadió el anciano, mostrando sus blancos dientes implantados. _Estamos ante otra muestra de la falta de neutralidad de este gobierno, y la perfidia de la revolución que nos ha negado el derecho a nuestros gobernantes naturales. Hacemos un llamamiento desde aquí, a la señora presidenta. Una sincera llamada de auxilio, para que regrese de donde esté y nos traiga de nuevo la cordura y la luz de su presencia. ¡Basta!¡Basa!. Ya he visto suficiente. Pare eso Pidió Bheinn. _Es increíble…. ¿Cómo pueden mentir de esa manera? _Son periodistas. Expertos en presentar el mundo al revés. _Oh… camaradas… ¿Qué esperaban? Para los medios de comunicación, no es necesario aportar prueba alguna. Solo se necesita un poco de verborrea, unos cuantos fragmentos de información sacada de contexto y un montón de espectadores estúpidos. Sabíamos que iba a pasar cuando comenzamos la revolución. Coincido con el camarada Melor. ¿Pensaban que iba a ser un paseo por el campo? El pueblo ha sido educado en los valores Corporativistas durante generaciones. Hará falta algo más que una revolución, para hacerlos cambiar. Aunque sigo sosteniendo… que habría sido más sencillo censurar todos esos sucios canales de Onirovisión. Añadió Athoros. _Ya discutimos eso, camarada. Ese radicalismo, es contraproducente esta administración. _Solo era una opinión. _Soy consciente. ¿Qué podemos hacer? Nos enfrentamos a una revuelta contrarrevolucionaria generalizada, , si sigue así, podría haber otra guerra, tal y como pasó, según los Síthiches, en la otra línea temporal. Dijo Talamh. Propongo una huelga general en Icer. ¡Que el pueblo de todas las lunas, sepa quién tiene la mayoría de su parte. Añadió Sikel. _Los medios pueden relativizar la participación en una huelga así. Pueden hacerlo hasta el infinito, si lo desean. Además, la ex presidenta, también pueden jugar a ese juego. _No podemos permitirnos las pérdidas económicas de una huelga general. 65 _Necesitamos imágenes contundentes de quien es el verdadero fanático. Tenemos cámaras Dron vigilando todas las zonas sensibles. Añadió Herobel. _Pero sigue sin ser suficiente. Se podría afirmar, que sus imágenes han sido alteradas. _Camarada…, ya hemos mostrado la verdad al pueblo con todas las grabaciones y testimonios que hemos podido. Nuestros canales no hablan de otra cosa, pero la gente, prefiere una mentira que coincida con su ideología, a la verdad. Al final, por desgracia, todo es una cuestión de puntos de vista. ¡Cálmense todos! Intervino Melor Ya dije en su momento, que los Corporativistas iban a manipular las masas también desde las sombras. La única posibilidad, es manipularlas antes que ellos. Debemos usar su estrategia contra ellos. ¿No estará planeando un atentado de falsa bandera, para lograr argumentos, verdad? Si es así, me opongo Añadió Bheinn. _No vamos a masacrar a nadie. Pero…, desgraciadamente alguien debe sacrificarse. La gente que sigue apoyando el Corporativismo, debe entender a quién están dando su apoyo realmente. Solo vamos a mentir un poco, al afirmar que no sabíamos nada. Es decir, que nos convertiremos en una segunda versión de Narziss y sus medios Afirmó Lantea irónica. _No. La corporación y sus secuaces, mienten para ocultar la verdad. Nosotros mentiremos para ilustrarla. ¿Qué sugiere? Preguntó Sikel _No planearemos ningún atentado, pero dejaremos que ellos hagan alguno de los suyos. Tendremos así, argumentos políticos que explotar, cuando acusemos los Corporativistas. ¿Ha perdido el juicio, camarada? No voy a permitir eso. Añadió Bheinn. _¿Y qué quiere que hagamos?. La revolución está en peligro. Yo no di mi apoyo a la revolución para eso Intervino también Sikel, indignado. ¡Un momento! Puede haber un térmico medio. Continuó Lantea. _¿Un término medio? _No es necesario matar, ni dejar que muera nadie. ¿Qué tal una representación? _¿De qué está hablando? _Si es cierto que hoy en día, no se necesita ninguna prueba para una acusación o expandir un rumor, ¿no podemos a caso representar un atentado? Uno donde se vea más claramente el salvajismo de los corporativistas, de lo que se ha podido ver en el ataque de la noche anterior. _¿Como en una obra de teatro? 66 _Así es…. Un simple reportaje con unos cuantos efectos digitales, y algún especialista…”neutral” que avale la documentación, será suficiente. Pero camarada Lantea…, eso no se va a sostener. Dijo Bheinn. _¿Y qué importa?, si al fin y al cabo, todo acaba siendo una cuestión de puntos de vista. Lo importante, es que mantendremos un importante apoyo, y tendremos la excusa para declarar el estado de alarma en las grandes ciudades, proteger los centros puericultores, controlar los medios, ganar apoyos en el senado y… ¿…Buscar con mayor libertad esos bastardos que ayudan la ex presidenta en secreto? ¿Por ejemplo? Terminó de decir Athoros. _Bueno…, sí, eso también. Me parece una buena idea. Terminó de decir Melor. _Deberíamos votarlo. Se realizaron los votos de rigor. Un segundo después, el Síthiche sustituto, sentado sobre la mesa en la posición del loto, contó los resultados con su interfaz neural sincronizada Tres votos a favor, uno en contra, y una abstención; se aprueba la propuesta de la camarada Lantea. Dijo. Bien…, parece que vamos a funcionar a base de rumores como los Zornianos Añadió Bheinn caustica. Hablando de rumores…. Mis confidentes en Calisto, afirman que se está preparando un ataque en los laboratorios del doctor Draoidh Indicó Sikel. _Sí, yo también oí eso. Pero el rumor es poco verosímil. No lo he añadido a la orden del día. El doctor Draoidh, me aseguró que había suspendido las investigaciones. No debería haber nada importante de lo que puedan apropiarse. ¿Está seguro, camarada? Espero que tenga razón. Respondió Herobel. Opino que deberíamos proteger la zona Dijo Talamh. _Tenemos otras prioridades. Vamos escasos de efectivos. Hasta que el senado no nos permita formar un ejército regular…. Las milicias, ya no dan más de sí. Mierda…. ¿Cómo puede ir tan lento ese asunto? Protestó Herobel _Estamos intentando convencer al FCPB, que voten a favor en el senado. Es normal…. A los Bioroides, no nos gustan los militares. Se defendió Sikel. ¡Camarada, los suyos están poniendo en peligro la revolución! Añadió Athoros, indignado. _¡Los…“míos”, como dice, no creemos en una revolución sustentada en el militarismo, la religión, o el “patriotismo”! ¡Necesitarán mejores argumentos! _¿Argumentos? Solo ocupan una cuarta parte del hemiciclo. ¿Por qué tenernos que convencerlos? 67 Sabe tan bien como yo…, que la nueva constitución, refrendada por el pueblo, demanda unanimidad del senado, los 5 presidentes y las 5 Sabedoras supremas, para constituir un ejército. No ha sido idea mía. Los humanos, tendrán que pasar por el aro, e intentar convencernos; ¿sabe qué? por ahora, no lo están consiguiendo. Respondió Sikel, con una sonrisa caustica. ¡Camaradas, ya basta! Si quisiera ver una pelea, vería el puto Róllerball. Intentó mediar Melor, al ver la expresión de profunda desaprobación de Bheinn, Talamh y Lantea, ante semejante exhibición de testosterona. Azul, ese era el color de la capsula que le tocaba tomar aquella noche. Las pesadillas con su esposa, eran cada vez más intensas y peores. No me va a dejar en paz. Maldita sea…. Pensó frente al espejo. Solo aquellas drogas, le impedían sufrir una noche tras otra. Necesitaba que el diseñador jefe de aquellos chips cerebrales, arreglara el problema. Pero no era posible. Tras la guerra, había sido capturado en su escondrijo y arrestado por usar humanos como cobayas para sus experimentos. Estoy rodeado de ineptos Pensó el señor Mörder en el interior de la ex presidenta Apfel. La mañana llegó. Las drogas, efectivamente, la había ayudado. Un alivio, si no fuera por su molesto efecto secundario. Incontinencia urinaria. _”BIP”…, ”BIP”…, ”BIP”…. _¿Sí? _¿Señora presidenta?. El señor Diener está aquí. _Que pase. Tras el zumbido característico de la puerta automática del despacho de la presidenta, apareció un señor Diener henchido de orgullo. _Buenos días señora presidenta. _Buenos días señor Diener. Le veo resplandeciente. ¿Hay buenas noticias? _Ya lo creo. Nuestros espías en el bosque de Balgan, nos traen nuevas. Han descubierto el escondite del laboratorio principal de la república. Allí se crearon los Síthiches, y ahora…, están desarrollando los cristales verdes. Tengo un grupo preparado para atacar. Necesito su permiso para dar la orden al asalto. _No corra tanto. No podemos fallar. Primero necesito más detalles. ¿Tiene el informe por escrito? Si señora. Aquí está. Acto seguido, la presidenta conectó en la consola holográfica, el chip de memoria que le había tendido el señor Diener, para comenzar a leer atentamente toda la información reunida, mientras este, esperaba sentado frente a la mesa de la señora Apfel. _¿Solo son 2? 68 _Así es. Una joven, y el científico jefe: El doctor Draoidh. El resto son sistemas automatizados. Será fácil acabar con ellos. _Aquí habla de una Síthiche la cual, siempre los acompaña. _Ah, si…, no creo que sea un problema. _Eso lo dirá usted. Uno solo de esos monstruos, puede acabar con cientos. _Podemos buscar el momento en que se encuentre ausente. _No sé… ¿Está seguro que funcionara? _Como puede ver en el informe. Ya están listos para enviar a alguien a través del tiempo. Tienen cristales, trajes, documentación, cálculos de la ubicación de destino, al parecer, mejor que los nuestros. No nos queda margen para reaccionar. Debe ser ahora, o nunca. Funcionará, se lo puedo asegurar. Apoderarnos de todo, será un duro golpe para esos sucios cooperativistas y sus amigos “folla árboles”. Espero que tenga razón. Añadió la presidenta, firmando la orden digital, dejando que el escáner laser del documento, registrara la huella de la retina de su ojo izquierdo. _Sobre el segundo tema…. _Supongo que se refiere a nuestras “pequeñas…” actividades en Icer. _Lo ha adivinado. _Lo vi en los informativos de esta mañana. Dígales de mi parte a sus agitadores, que han hecho un buen trabajo. Ah, y puede darles un pequeño incentivo a su grupo de…”periodistas”. _Sí, señora presidenta. Necesito su consentimiento para comenzar con el segundo paso de la operación “desestabilización” _Las acusaciones de malos tratos por parte de puericultores, ¿no? _Así es…. Ya tenemos las grabaciones falsificadas. HAHAHA. Cuando la gente vea el reportaje, puericultores revolucionarios golpeando y obligando a niños de 3 años, a comerse sus propios vómitos, la revuelta estará asegurada. _Lo único que conseguiremos con eso, es un bloqueo de la ley de educación laica en el senado. Aunque esté bien para la Iglesia, a mí me parece un resultado pésimo. Quiero más. _Señora presidenta…, debe tener paciencia. El plan de monseñor, es lento, pero astuto. Si continuamos con el plan de aumentar la indignación de las masas, derivarán en desilusión, luego en frustración, luego en oído…, podríamos lograr incluso una huelga general. ¿Sabe lo que significa? _Sí, pordioseros asquerosos manifestándose en las calles. _Es cierto, pero ya sabe lo que se dicen en las altas esferas…, las manifestaciones del pueblo que den argumentos a los privilegiados, quizá no sean tan 69

malas. HAHAHA. La cuestión, es que el nuevo estado, no puede permitirse las pérdidas económicas de una huelga general. Si seguimos, podremos provocar la ruina del sistema. Luego, solo tendremos que emplear los fondos de los destacados que nos sigan siendo fieles, y nos presentaremos como salvadores del pueblo….

...Solo invirtiendo en un poco en… “sopa de piedra” para esos asquerosos muertos de hambre. Terminó de decir ella, con una torcida sonrisa. Tiene mi consentimiento Añadió la señora presidenta, firmando con la huella de su renina el nuevo documento. 70 Capítulo 7 El reencuentro con un viejo desconocido. Otro golpe más, lo esquivó a duras penas; el frio suelo, los gritos, las apuestas…. Apenas podía ver. Se le había hinchado el ojo, hasta obligarla a mantener el párpado cerrado. Solo le quedaba uno. Golpes rápidos. Su oponente los encajó como pudo, y en un descuido, un rodillazo en el vientre. La zorra es increíble. Dijo alguien. _Sí. Y yo que creía que solo era una exhibicionista…. No hay muchos luchadores que peleen desnudos. HAHAHA. Se oyó comentar el jubiloso público alrededor de círculo pintado en el suelo, publico el cual, sin duda había apostado por ella. Las celebraciones, se tornaron abucheos en un abrir y cerrar de ojos. Aquel hombre, era duro. Se levantó como una flecha, y en una décima de segundo el codazo sobre el pómulo derecho, la dejó medio grogui en el suelo. ¡”Vamos levanta”! Gritó alguien. Milva abrió un ojo mientras besaba el grasiento suelo. La luz fluorescente que iluminaba difusa aquel sótano, le resultaba hiriente para el único ojo que le quedaba sano. Hubiera preferido enfrentarse con su espada; desgraciadamente, el enfrentamiento, era con las manos desnudas. ¿Cómo diablos he llegado a meterme en esto? Si solo había venido a la ciudad para hacer algunas compras Se dijo al tiempo que intentaba levantarse. Un nuevo día, se avecinaba. La luz del espejo orbital, comenzaba a perfilar de nuevo las montañas. Los bancales de arroz, de los cultivos clandestinos de Sikel, comenzaban a tomar forma de nuevo, con la luz del nuevo día. Milva, ya estaba despierta desde hacía horas. Trabajaba para recoger la cosecha del año, con la ayuda de algunos voluntarios de Kiraharin, una de las aldeas más cercanas. Siempre se acercaban por allí durante aquellas fechas, para ayudar al anciano. En cambio, aquella vez, Sikel tenía nuevas obligaciones en el gobierno. Obligaciones, que le impidieron estar allí; por eso, había dejado al cargo de todo a Milva. Los muchachos, aceptaron seguir ayudándola de igual manera. Las tareas, iban repartidas como siempre. Milva, al principio, novata en ello, aprendió rápido cómo trabajaban todas aquellas comunidades. Seguían haciéndolo en secreto, pese a que ya no era necesario. Se había convertido en una costumbre. Tras el secado del arroz cortado unas semanas antes, un grupo transportaba los tallos hacia el horno, construido en cerámica entre las rocas; otro grupo, separaba los granos de las cascarillas, hasta obtener un grano de color azul cielo. Al final del proceso, otro grupo, metía los granos en sacos, para guardarlos en la despensa, también entre aquellas mismas montañas, donde los pueblos de alrededor, podían acudir a abastecerse, esquivando así, las intolerantes miradas del estado 71

corporativista. Al igual que hacían todos los cultivos clandestinos sobre la superficie de la luna.

Bueno…, eso es todo. Añadió al finalizar el día, un anciano Bioroide, cabecilla de la aldea. _Gracias por ayudar. _No hay porque darlas. Sikel siempre nos ha dado de todo, sin pedir nada a cambio. Dime jovencita. ¿Ya tienes previsto todo, para la cosecha del próximo año? _En realidad, no. Sikel, me contó que regresaría antes. _Oh…, estos jóvenes…. Seguramente estará ocupado hasta el fin de su legislatura. Tendrás que ocuparte tú. ¿Yo? Preguntó Milva. _Sí. No es tan complicado. Para comenzar, necesitas semillas de arroz y desparasitador, para el agua. Apuesto a que de lo último, no queda. _¿Cómo lo sabes? Aun no lo he mirado. _El desparasitador solo dura unos días, por eso, Sikel lo compra cada año. Tendrás que ir a comprar para el próximo. Bien…, hace tiempo que no visito el mercado de Torak. Añadió la joven, frotándose las dispares manos. Así fue como Milva, al día siguiente, emprendió el viaje hacia la polvorienta ciudad, montada sobre su aerodeslizador. Hola guapa ¿Quieres compañía? Le preguntaron al llegar, provocativamente las prostitutas y los mancebos por igual. Bastantes de ellos por allí, habían oído hablar de ella. Sabían de su gusto por ambos sexos. Milva, hacía tiempo que no respondía a sus provocaciones. Rauda, pasó de largo sin apenas mirarlos. Pues si sus ojos se cruzaban, sería incapaz de evitar rememorar los terribles sucesos del pasado, o incluso que Ili volviera a aparecérsele, provocando de nuevo su ataque de pánico acompañado de falta de aire, lo cual, no podía permitirse. Los perfumes del bazar se mezclaban entre sí. Nada había cambiado. Inundaban sus fosas nasales como siempre. Las estrechas callejuelas serpenteantes bajo el viejo toldo, meciéndose al viento. Los comerciantes continuaban con sus ventas, regateos y algún que otro chanchullo. El mercado de esclavos, en la plaza central, sin embargo, había quedado desierto, gracias a la nueva ley que prohibía su compra-venta. Ley, la cual, pese todo, solo había logrado reducir su comercio, pero no hacerlo desaparecer del todo; relegando el negocio, a la oscuridad de los sótanos. Milva, se detuvo por un momento distraída de su propósito, al escuchar música proveniente del lugar donde años antes, solo se podían oír los gritos de los subastadores esclavistas. Una gran multitud, se apelotonaba entre la plaza y la semicircunferencia dibujada por los bazares que la rodeaban. En su centro, un habilidoso juglar rascaba 72

las cuerdas de un Tárkal, mientras recitaba una elaborada canción romántica. Llevaba los cabellos recogidos en una corta coleta. Lucía Perfectamente afeitado. Vestía un jubón mitad blanco, mitad rojo, con calzones a juego pero con los colores invertidos.

De pronto, cambió de repertorio. Una animada canción de taberna animó a seguir con las palmas las rápidas notas del Tárkal. Una joven Hur, aparentemente una aprendiz, sostenía una pequeña caja de madera sobre la cabeza, con la cual recorría las masas esperando que la gente la llenara, donando algo al artista. Y así lo hicieron. En un abrir y cerrar de ojos, la muchacha caminada con la caja llena hasta los topes con cilindros y chips de crédito. Milva, tras la breve sorpresa inicial por el cambio de uso del lugar, dejó de prestar atención a las habilidades del artista, y siguió su camino. Al fin, tras muchas vueltas, y transcurridos varios intentos infructuosos de descifrar el galimatías en forma de plano, dibujado por el anciano de la aldea, para indicarle la dirección, Milva encontró el bazar donde Sikel se abastecía con todo lo necesario para el cultivo del año. El lugar, estaba encajado en el hueco entre dos amplias tiendas. Una cortinilla de bolas de vidrio pulida, pendía ocultando la entrada, manteniendo la intimidad de un penumbroso lugar donde el aroma a tierra, plantas y especias, rezumaba de cada rincón. Las bolas de la cortinilla tintinearon con su contacto cuando la joven atravesó el umbral. El lugar, iluminado desde un tragaluz en el techo, cubierto por una rendija de oxidado metal, contribuía al ambiente del al lugar. ¿Puedo ayudarla? Preguntó el comerciante. Un estirado Mers, se mecía en una vieja mecedora, en un rincón al lado de la puerta, mimetizado con todos los trastos curiosos que ofrecía a la venta. De no ser por la pipa de mineral negro con la que fumaba, hubiera parecido otra de las inanimadas estatuillas de madera que lucían expuestas. _Estoy buscando material para el cultivo. Vengo en nombre de Sikel. Tengo entendido que es su mejor cliente. _Es cierto. Viene buscando desparasitador hídrico, ¿Me equivoco? _Has acertado. Lo lamento, pero mi proveedor se ha retrasado, tendrá que esperar unos días. Le dijo el comerciante _¿Retrasado? _Así es. _Necesito el desparasitador para la cosecha del año que viene. 73 _Soy consciente. No eres la primera que se queja. Tengo a todos mis clientes maldiciéndome por ello. La verdad es que la legalización de los cultivos clandestinos, ha llenado el tráfico de mercancías, con todo tipo de papeleo y burocracia. Eso provoca que necesite más tiempo para llegar a mis estantes. _Solo quiero saber cuándo llegará. _Seguramente dentro de tres días. ¿Tres días? Repitió indignada_ ¿Sabe donde paran las montañas del anciano? _Bastante bien. _Entonces sabrá que no puedo permitirme el lujo de volver tantas veces. _Puede esperar en la ciudad. Hay muy buenas posadas. _No tengo dinero para estar aquí tres días. _Eso no es cosa mía. Ahora bien…. Si quieres preguntar en otro bazar…. No voy a enfadarme. Eres libre de hacerlo. Está bien. Añadió Milva. De improviso, le dio la espada al sorprendido comerciante. _¡Espera! ¿Vas a irte en serio? _Lo siento, pero no me interesa regatear. _Los de ciudad sois la peor cosa…. Está bien…, tu ganas. Ve a la posada “Nathair Saltarina”. Di que vas de mi parte. El posadero te hará un descuento del 60%. ¿Te parece bien? _¿Me aseguras que el material llegará en tres días? _Te doy mi palabra de comerciante de las arenas. La posada, era un edificio de ladrillo, madera, barro y paja. Perfecta unión de tecnología sacada de deshechos y antigüedad olvidada. Estaba formado por dos plantas. Era austero, sin embargo, comparado con las construcciones a su alrededor, parecía lujoso. El posadero, consciente de quien la había recomendado, le dio una de las habitaciones más sombreadas y frescas. Las horas pasaban ociosas. Milva, terminó de engrasar y repasar el mantenimiento del sistema eléctrico de su espada, que todavía le quedaba pendiente. Tras realizar los ejercicios básicos para mantener su técnica al día, se dio cuenta que no tenía nada más que hacer. Tirada boca arriba sobre la cama, contemplaba como los rayos del espejo orbital, se movían poco a poco con el transcurrir de las horas, proyectados sobre el techo, filtrándose por los huecos de las láminas de madera del parasol en la ventana. El ajetreo de las calles una planta más abajo, se infiltraba poco a poco en la habitación proveniente de los bazares en la calle. Poco a poco, las algarabías fueron 74

convirtiéndose en un rumor constante para sus oídos, aumentando su modorra, hasta hacerla cerrar los ojos.

Una ligera brisa. Agradable fragancia de un perfume poco habitual. “Mmmm”, que bien. No olía algo tan agradable desde…. Despertó. De un salto, salió de la habitación como un vendaval. Era el perfume que usaba Ili, lo recordaba perfectamente. Estaba segura que estaba a punto de aparecérsele de nuevo. Siempre con su capa Ocre, con la calada capucha ensombreciéndole el rostro. Inmóvil y en silencio, siempre la dejaba sin aliento. Por ello, abandonó la habitación dirección a la taberna de la planta baja. ¿Que va a ser? Preguntó el posadero, con la vista fija en un cuenco de sopa que estaba llenando para otro comensal. Una pinta y una botella de licor de arroz. Y que sea rápido. Exigió ella, ocupando una de las solitarias mesas redondas a un lado. Al cabo de unos minutos, ya iba por la tercera pinta y la segunda botella. El sueño ebrio, acabo por dejarla besando la tosca superficie de la mesa. ¡Posadero, la mejor cerveza de arroz! escuchó gritar. Un golpe en la silla, la despertó con un respingo. _Mira por donde andas idiota. _Le recriminó a la figura doble que le devolvía su vista enturbiada. _Oh…, perdone querida dama. No la había visto. Se disculpó el juglar, mientras la saludaba con una extravagante genuflexión acompañada de florituras en el aire con su sombrero de tres picos, decorado con una fina pluma amarilla. ¿No eras tú el del concierto de la plaza? Preguntó ella con su marcado acento de beoda. Vaya… una fan. HAHAHA Rió el juglar, mientras jugueteaba con su Tárkal, raspando algunas notas de forma cómica._ La verdad es que me suena tu cara ¿nos hemos visto antes? _No, que yo recuerde. Me llamo Bardo. Bardo Bosque Espeso. Encantado Volvió a saludar, volteando de nuevo en el aire su sombrero. Milva, no respondió a la escenificada presentación, sin embargo, eso no impidió a Bardo auto invitarse, sentándose junto a ella como un rayo. _¿Me invitas, guapa? No me queda mucho dinero, yo… Maestro, ya he pagado la cerveza. Los interrumpió la joven aprendiz, que apareció cargando un par de jarras. SHHH, lárgate. Le espetó él, como quien espanta una mosca. _HAHAHA…, eres la peor cosa. ¿Crees que vas a conquistarme con tus modales de pijo refinado? Piérdete, maldito idiota. _Oh…, no me interpretes mal, yo… 75 Sé lo que pretendes Añadió ella, señalándolo con un vacilante dedo que apenas podía apuntar en su dirección correctamente. _Sois todos iguales; ibas a pedirme que te acompañara a la parte de atrás, para una follada rápida ¿No es cierto? _No es cierto…. Solo tenía pensada… una mamada sencilla. ¡Guarro cabrón! Gritó ella. Acto seguido, le estampo una de las jarras de barro cocido, en plena cara. Los pedazos de la jarra, el sombrero de tres picos y el propio Bardo, salieron volando con el impacto, mientras la animada música, se detenía haciendo coro con los gritos de la aprendiza, aun esperando con las jarras en la mano. ¡Pelea!¡Pelea! Gritó alguien. Milva, recibió el primer golpe, por parte otro comensal, sentado a poca distancia, como reprimenda por haber recibido las salpicaduras de la cerveza derramada. Ella, tambaleándose, intentó devolverle el golpe, sin embargo el izquierdazo acabo impactando en la nariz del posadero que se interpuso intentando poner orden. Este, cayó sobre la mesa de un par de jugadores de Yantla, los cuales, enfurecidos por sus barajas echadas a perder, se apuntaron de inmediato a la reyerta. Así, la pelea fue expandiéndose a lo largo y ancho del local. Las sillas comenzaron a volar por los aires, acompañadas de cuencos de comida, jarras, vasos, y todo lo que la gente fuera de sí, pudiera lanzarse a las cabezas. Milva, animada, golpeaba a unos y otros indiscriminadamente, haciendo uso de puños, rodillas pies, e incluso cabeza, ante la sorprendida mirada del juglar, que no esperaba encontrarse con una mujer tan salvaje. La pelea acabo tan rápido como había empezado. El local convertido en una desolación. El posadero, hecho una furia, echó a Milva y a Bardo, que pese a sus explicaciones, había sido confundido por su pareja. Bien…, espero que estés contenta, me he quedado sin local, sin fiesta, y sin lugar donde dormir esta noche. Le recriminó sentándose en el borde de la adoquinada acera, justo en frente de la entra. La culpa es tuya, por acosarme sexualmente. Añadió Milva entre vómito y vómito, apoyada contra la pared de una esquina. Yo no te he acosado. Solo era una broma. HAHA Rió este levantándose de un salto, y dando un par de saltitos de bufón, como si acabara de terminar una función. Tus gilipolleces, no van a arreglar nada. Y ahora vete a la mierda, he de buscar un sitio donde dormir. Acto seguido, tambaleándose todavía con la borrachera a flor de piel, intentó alejarse, sin embargo al quinto paso, se desplomó cuan larga era sobre la calzada, entre las disimuladas miradas de los últimos transeúntes de la zona, antes del anochecer. Maestro, deberíamos alejarnos de aquí. Añadió la aprendiza, dando forma y limpiando el pisoteado sombrero del juglar, recién recuperado. 76 _¿Y dejar a una hermosa dama, vomitándose encima en medio de la calzada como una vulgar vagabunda? Mi querida jovencita, ¿hace 2 años que estás conmigo y aun no me comprendes? ”Y tú ni siquiera recuerdas mi nombre” Susurró ¿Decías? Preguntó este, volviéndose a colocar el sombrero sobre la cabeza con gesto soberbio, mientras la joven, bufaba de resignación, sabiendo lo que tocaba a continuación. _No, nada…. _¡Oh…, mierda…, mi Tárkal! _¿Qué? ¿Qué haces ahí parada? ¡Regresa inmediatamente a dentro y recupéralo! Ordenó. _Maestro…, lo lleva colgado a la espalda. Baya…, es cierto. Añadió este revisándolo milímetro a milímetro para asegurarse que la madera no hubiera sufrido ni una sola ralla, mientras el rubor invadía sus mejillas. Las iridiscentes luces sobre la calzada justo comenzaban a encenderse para iluminar las calles durante las horas de oscuridad. El silencio inundaba ya las calles, solo roto por los lejanos chillidos de apareamiento de los saurio-carroñeros voladores, siempre a horas nocturnas, por esa época del calendario lunar. _”Tock…”,”Tock…”,”Tock…”. Escuchó el casero, llamar a la puerta de su hostal. ¿Quién diablos puede ser a estas horas? Te dije que colgaras el cartel de cerrado Se quejó su esposa. _Lo hice. Déjalos, se irán cuando se cansen. ”Tock…”,”Tock…”,”Tock…”. Volvió a escuchar. El casero, no se movió de la cama. ”Tock…”,”Tock…”,”Tock…”. Volvió a oírse. El casero, se revolvió hacia un lado, molesto. ”Tock…”,”Tock…”,”Tock…”. Volvió a escuchar. Este, frunció el ceño, sin abrir los ojos. ”Tock…”,”Tock…”,”Tock…”. De nuevo._ Vas a tener que ir a ver quién es. ”Tock…”,”Tock…”,”Tock…”. Escuchó de nuevo, cansinamente. ¡Me cago en Zorn! Gritó, levantándose de la cama hecho una furia. 77 _¡Querido…!¿Cuántas veces te he dicho que no blasfemes? ¡Zorn nuestro señor, no tiene culpa! _¡Calla, coño! Abrió la puerta. La tenue luz de la calzada se proyectaba sobre ellos. Un hombre y dos mujeres, tras la puerta. ¡Rotundamente no! Dijo el casero, al ver el juglar, su aprendiza y… a Milva a horcajadas sobre la espalda de esta. _¿Por qué diablos no? Mire, tengo créditos de sobra, dijo Bardo mostrando la bolsa. _Me da igual, no quiero putas en mis habitaciones, y menos a estas horas. Este es un local respetable _¿Está seguro de eso?. Tendré que informar. _¿De qué hablas? _Inspección sorpresa. Departamento de sanidad de la república. _Añadió mostrando y ocultando a la velocidad del rayo, una tarjeta supuestamente identificativa. _Nuca he oído hablar de eso. _Porque es algo nuevo idiota, como el servicio postal. Al nuevo gobierno, no le hace gracia la cantidad de posadas insalubres diseminadas por toda Torak. ¿Qué esconde? Apuesto a que es un puto guarro y por eso no nos deja pasar. _¿A quién coño quieres engañar liante? Mírate…. ¿Inspectores? ¡Un carajo!, solo sois un juglar fiestero y un par de zorras. Una de ellas, hasta el culo de licor por lo que veo. _Es atrezo. _¿Me tomas el pelo? ¿Le tomaría el pelo a alguien como usted? Añadió, actuando forzadamente amanerado. _¿Entonces porque esa de ahí, no se mueve? _Ehh…, está muy metida en el papel. _HAHAHA. Menudos cojones. _¿Me va a dejar pasar la noche? _No. _Usted lo ha querido. ¡GUARDIAAAAAS!, ¡GUARDIAAAAAS!, ¡GUARDIAAAAAS!. _¡Me cago en la puta…! ¿Quieres callarte? ¡GUARDIAAAAAS! Volvió a gritar a pleno pulmón. Las luces en las ventanas de algunos edificios adyacentes, comenzaban a encenderse; gente indudablemente 78

indignada por la interrupción de su sueño, justo a la hora en que la noche comenzaba, se asomaban por ellas.

¡Querido! ¿Que son esos gritos? Preguntó la mujer desde el la planta superior de la casa. _! No es nada, tranquila! No tengo problema a pasarme así, toda la noche Rió Bardo, con otro estúpido saludo volteando el sombrero. _¡Está bien!¡Está bien, pasa!¡Pero deja de berrear, puto tarado! La habitación era austera aunque limpia. El casero, a regañadientes, cerró la puerta tras ellos. La escasa iluminación, hacía que los objetos solo fueran siluetados por el resplandor de las blanquecinas luces de la calle que se colaban entre las láminas parasol de la ventana. La aprendiza dejó pesadamente el cuerpo de Milva sobre la cama. Ili… Susurró esta. ¿Que dices? Se acercó Bardo, para escuchar mejor. Está delirando Dijo la aprendiza. _Ayúdame a quitarle la ropa. _ ¿Bromea, maestro?, ni hablar. ¡Ili, no me dejes! Gritó Milva delirante. De improviso, se abalanzó sobre la aprendiza, e inmovilizándola de la nuca, le metió la lengua en la boca. _¡Joder!, sabe a vomitona. ¡Qué asco! _SHHH. No grites condenada. ¡Os dije que nada de sexo maltados pervertidos! Gritó el casero tras la puerta. _Bardo, salió como un rato a recibir al casero _Tranquilícese señor. No es nada de eso. Estamos… con el papeleo. _¿Sigues con esa gilipollez? Es increíble…. No quiero saber nada. Añadió desapareciendo escaleras abajo. Bardo, bufando de alivio, volvió a meterse en la habitación. Solo les habían dado una para los tres. Tendría que apañárselas, durmiendo en el suelo, mientras las mujeres compartían la cama. O al menos, hubiera sido ese el plan, de no ser por la sorpresa que recibió gratamente al abrir la puerta de nuevo, ante sí. _¿Se puede saber que estás haciendo?. Te dije que la desnudaras, no que follaras con ella. Yo…, esto…, es más fuerte de lo que parece. Dijo la aprendiza entre gemidos. Sin saber cómo, había acabado sobre la cama, con las piernas abiertas, los calzones bajados y la lengua de Milva entre las piernas, dándole sexo oral. 79 _Maestro… ¿Qué está esperando? Quítemela de encima. _¿Por qué?, Si te lo estás pasando en grande. Mucho mejor que conmigo el otro día, zorra. No diga tonterías, ya sabe que no me gustan las mujeres. Respondió tras un breve gemido, silenciado mientras se cubría la boca para evitar despertar al casero. ¿Has visto eso? ¡Es una ramera! Añadió el juglar señalando con el índice, el dorado brazalete el cual le había llamado la atención, cuando el destello de luz proveniente de la calle, reflejó el metal sujeto en el brazo de Milva, ahora denudo. HAHAHA…, no voy a desaprovechar esta oportunidad. Rió pícaramente. _Adivino sus intenciones. ¡No se le ocurra! Demasiado tarde. Dijo el juglar. Ya se había despojado de sus calzones y ropa interior. A continuación, le bajó los calzones a Milva, la cual no se inmutó, ni perdió de vista la vagina de la aprendiza, donde estaba metiendo la lengua. Oh…, eso es Ili, por favor… sigue Gimió, al ser penetrada por aquel hombre. Al cabo del rato, no hubo más objeciones. Los tres acabaron despojados tatamente de toda la ropa. La aprendiza y Bardo, su maestro, con la mente en blanco, mecían sus caderas rítmicamente alrededor del sudoroso y sensual cuerpo medio delirante de Milva entre ellos dos. Un par de horas más tarde, Bardo ya había quedado agotado y fuera del juego, las dos féminas sin embargo, siguieron frotándose la una contra la otra, entre temblores, gemidos, orgasmos y las maldiciones del casero que no podía pegar ojo en su habitación de la planta baja, a causa de los rítmicos golpeteos de la cama contra el suelo. Los cálidos rayos del lejano sol por fin bañaban la luna, un día más. Comenzaban a colarse entre las láminas de la ventana, dibujando por toda la habitación, caprichosas figuras alternando luces y sombras. El calor bañó el rostro de Milva, que abrió los ojos poco a poco a un muevo día. La resaca aun de la noche anterior, en un intento por quitarse a Ili de la cabeza, la inundó como una titánica hola. ¿Qué diablos? Se dijo. Miró a su alrededor. Sobre la cama, a su derecha, el hermoso cuerpo desnudo de una joven también de cabellos verde claro durmiendo boca abajo, a su izquierda, aquel estilizado hombre, también desnudo, durmiendo mientras mostraba sus atributos erectos hacia el cielo, incluso en sueños. La habitación hedía a sexo, sin embargo, no lograba recordar lo que había sucedido horas antes. ¡Hijos de puta violadores! Oyó Bardo. De pronto, Milva se abalanzó sobre él, agarrándolo del cuello. ¿Qué cojones estás haciendo? Farfulló él. ¡AHHH! gritó la aprendiza_ ¡Basta! ¡Para!_ Gritó agarrándola del antebrazo en un bano intento por separarla de su maestro, quien pataleando bajo su agresora, se le comenzaban a tornar morados los labios. 80 ¡Os voy a ensartar! Dijo Milva. De improviso, saltó de la cama para tomar su espada en el suelo, todavía entre el revoltijo de sus ropas. Bardo, tosiendo y tomando bocanadas de aire, la miró sin perder ese aire de superioridad que siempre lo acompañaba. _¡No somos violadores!¡Tú te nos echaste encima! _Maestro… ¿Pero qué dice? _SHHH Eso es mentira Se defendió Milva. _Es cierto. Nos confundiste con una tal… “Ili”. _No paraste de farfullar su nombre, toda la noche. _Intervino la aprendiza. _Si te preocupa el dinero, podemos pagarte. ¿Crees que soy una furcia, imbécil? Añadió alzando la espada de nuevo. Yo…, esto…. ¿Y ese brazalete? Preguntó bardo, alzando las manos ante la proximidad del extremo incandescente de la hoja, dirigiendo al mismo tiempo, su mirada hacia el ornamento en el brazo de la esgrimista. _¿Esto? No es nada. Solo… un recuerdo del pasado, dijo. Adoptando una sorpresiva expresión de vergüenza, bajó la espada. Sin decir nada más, comenzó a vestirse con celeridad. _Está bien…, me largo de aquí, pero no me sigáis. Al cabo del rato ya corría escaleras abajo, ante la mirada de desaprobación del posadero que los esperaba en la planta baja. _¿Eso ha sido todo, pedazo de guarros? ¿Quién me va a pagar la colada? Ellos se encargarán Añadió Milva con un deje despectivo, saliendo del edificio a toda prisa. Regresó al mercado, para conseguir capsulas anticonceptivas de 24 horas después, y lavar su propia ropa en la zona de las lavanderías. Tras logar ambos propósitos, regresó a la habitación que tenía rentada en la posada recomendada, en un intento por recuperar la calma durante los dos días restantes que debía esperar allí. _¿Has vuelto? ¡Hay que tener valor! _Yo…, esto…, no recuerdo lo que pasó anoche. Lo lamento. Bueno…, supongo que todos cometemos errores Añadió el posadero extrañamente comprensivo. _Me alegro que lo comprenda. _Oh…, si, lo comprendo, siempre y cuando me pagues los desperfectos. _No tengo tantos créditos. 81 _Sabía que dirías eso. Por eso te propongo algo. _Lo sabía…. ¿Acaso los hombres no sabéis pensar en otra cosa? ¡No voy a prostituirme otra vez! ¿Quien está hablando de sexo? Vi como peleabas. Derribaste a tres de mis mejores guardias. Nunca vi a una mujer como tú. HAHAHA. Eres como las guerreras Hur, de los mitos. _¿Qué? ”Celebro peleas clandestinas en el sótano. Hay apuestas altas. Si peleas para mí, no solo ganaras algunos créditos, además nuestra deuda quedará saldada, ¿qué me dices? ¿te apuntas?” Susurró. Milva, no podía creer lo que estaba oyendo. Sabía que la nueva república, no podría acabar con esos torneos de un día para otro, sin embargo, había albergado la esperanza, inocentemente, que ese tipo de espectáculos en Torak, ya no existieran. Cuan equivocada estaba. Se le pasó por la cabeza, matar aquel hombre y sus secuaces allí presentes. Pero después de eso ¿qué haría?, se imaginó algún testigo escapando y denunciándola. Se imaginó a Melor llevándola ante la justicia de las Sabedoras, para evitar rumores de trato de favor. Se imaginó la cara de decepción de Sikel, y la odiosa risa de Milek afirmando cómo seguía gustándole matar. No le quedaba otra opción, debía logar deshacerse de aquella deuda de forma “civilizada”, salir de allí y olvidarse. _¿Qué me dices? ¿Aceptas? _De acuerdo. Pero solo pelearé dos veces. Dentro de dos días, he de partir. _¿Solo dos noches? Pero… _Es mi condición. O eso…, o ya puedes llamar a la policía. A mí, me da igual. Susurros entre aquel hombre y sus dos lacayos, mientras formaban un corro. A los pocos segundos, sonriendo, se volvió de nuevo hacia ella, para estrecharle el antebrazo. _Trato hecho. La siguiente noche llegó sin darse cuenta. Milva, en el sótano de aquel local, permanecía sentada en un taburete en los cambiadores, observando el equipo que le habían dado para comenzar la pelea dentro de poco, cuando de pronto, lo sucedido la noche anterior volvió a su memoria, en forma de sucesivos fotogramas a toda velocidad. Hijos de puta Se dijo, dándose cuenta de lo falsa que era la afirmación, sobre sus insinuaciones hacia aquel hombre. Pues habían sido ellos dos, los que aprovechando su embriaguez, habían montado un trió a costa de ella. ¿Milva? Ya es la hora Llamó el posadero tras la puerta. _¡Bien! 82 _Necesitaré un nombre pegadizo para que el animador pueda anunciarte. _Solo: Milva “La Zurda” _He dicho algo pegadizo. No algo que evoque chistes guarros. _Entonces…: “Diablo rojo”. El sótano, estaba atestado de apostadores, espectadores, borrachos, rameras, puteros, curiosos y más. Nadie quería perderse la novedad. “La mujer guerrera, contra la montaña”, decía el anuncio. Un Mers enorme. Un luchador, con fama de loco, el cual, se había ganado a pulso el apodo, en el bando corporativista durante la guerra, a base de devorar parcialmente a sus víctimas. Los gritos de alabanza y abucheo hacia los dos luchadores, desde uno y otro grupo de fans, retumbaban por todo el lugar. ¡Bienvenidos una edición más, señoras y señores! Anunció el animador. ¡El primero de esta noche, será: Wirth el “Canibal”_ Acto seguido, un enorme Mers de cabeza rapada, ojos cibernéticos, de brazos y piernas descomunales, hizo su aparición. Sus más de dos metros, provocaron que golpeara el marco longitudinal de la puerta con la cabeza, sin embargo, lejos de hacerse daño, destrozó la piedra de la portalada, dejando un agujero que perfilaba su silueta. ¡La segunda, una valerosa guerrera!¡Diablo rojo! Anunció. De pronto, los vítores y abucheos, se convirtieron en silbidos y piropos, al verla aparecer. Se había atado bien prietas las rastas. Se había quitado los pendientes de ambas orejas. Se había despojado totalmente de ropa incluso la interior, excepto botas y rodilleras. Además, también se había cubierto cuerpo, cara y cabellos, con la oscura grasa del motor del acondicionamiento de aire, hasta parecer una criatura de piel oscura salida de una pesadilla. ¡Hay que joderse… con la puta loca! Susurró el posadero, desde su palco elevado. HAHAHA Rió Wirth con su voz gutural, mientras se relamía los afilados dientes terminados en punta. ¡Empezad! Gritó el animador, tras golpear con una maza, un aro de acero que pendía de una cuerda. El enorme hombretón alargó la mano para intentar agarrarla, sin embargo Milva, logró zafarse en un segundo. Wirth quedó con la mano extendida sobre el suelo. Ella, aferró con los cibernéticos dedos de su mano derecha, el antebrazo de su oponente, cual garfios de pescador. Acto seguido, le estampo la rodilla en el codo, partiéndole el brazo por la extremidad, que se dobló de forma antinatural con un chasquido. ¡AAHHH!¡Me rindo! Gritó aquel hombre. Se desplomó estruendosamente como un mamut derribado, mientras se sostenía el bazo con la otra mano. Un sobrecogedor silencio inundó aquel sótano, para comenzar al minuto con los vítores unánimes. 83 ¡Vencedor: Diablo rojo! Anunció el animador. _Es increíble _¿Cómo puede tener tanta fuerza con unos músculos tan esmirriados? _¿Quien iba a decirlo? ¿Me recuerda un mito de hace años: “La puta que se convirtió en un diablo rojo” Se escochó decir desde diferentes partes, entre los comentarios de la gente. Las siguientes peleas, tuvieron resultados similares. La noche siguiente, sin embargo, su contrincante, un profesional duro. Le causó ciertos problemas en forma de golpes, hinchazones en la cara y casi la derrota, dejándola besando el suelo. Solo ha tenido suerte Pensó ella. Y así fue, pues al final de la noche, solo ella había quedado en pie, con los nudillos de la mano izquierda lacerados y ensangrentados, y la derecha necesitada de un buen mantenimiento cibernético. Afortunadamente para ella, los cardenales e hinchazones por toda la cara, ya comenzaban a desaparecer a ojos vista. ¡Ha sido un gran espectáculo!¡Buena jugada lo de la grasa en el cuerpo! Esos imbéciles no sabían ni por donde agarrarte. Oyó una voz desde la puerta de los cambiadores. ¡Tu!, Maldito violador cabrón. Te voy a arrancar la piel a tiras Amenazó al ver a Bardo regresar. Deja eso para más tarde. Hay asuntos más importantes Dijo otra voz. Tras Bardo, apareció alguien más. Su voz, le sonaba, pero no lograba recordar quién era. Este, salió de la penumbra que ocultaba su rostro. De repente lo reconoció. _¿Herel?¿Qué haces aquí? _Vivo aquí, esta luna es reserva Bioroide. _No estoy hablando de eso. ¿Cómo me has encontrado? _Preguntando. Este juglar me ha conducido hasta ti. Y ha sido un placer Canturreo Bardo, dando saltitos. _Está bien, ya me has encontrado. ¿Qué quieres? _Helia y Carla, nos esperan. Tenemos una misión importante. _Yo ya he terminado con la república. Además, tengo trabajo que hacer. He de comprar materiales para el cultivo del año que viene. No te preocupes por eso, si todo sale bien, regresarás solo dos horas tras haber partido. O eso es de lo que me han contado esas dos. Añadió no muy seguro. _¿Bromeas?¿De qué tontería estás hablando? _Viajes en el tiempo. 84 ¿Viajes en el tiempo? Repitieron Milva y Bardo al unísono. HAHAHA…, eso se merece una buena canción. Canturreó Bardo. Tu cállate. Le espetó_ Dicen que el doctor Draoidh, nos ha hecho llamar. Vienes ¿Sí o no? _Ese hombre, me reparó el implante de la mano. Le debo un favor. Pero… ¿Estás seguro que podremos volver solo dos horas tras haber partido? _Es lo que afirma ese hombre. _Está bien, iré. 85 Capítulo 8 El extraño. _”Tock…”,”Tock…”,”Tock…”. Llamaron a la puerta. ¿Quién podía ser a esas horas?, se preguntó. _”Tock…”,”Tock…”,”Tock…”. Volvió a oír. Más yonkis, seguro, o quizá más fotos absurdas. Se dijo Sarah. Todavía soñolienta, cubrió su desnudez con el albornoz y tras rociarse con un poco de desodorante para enmascarar el aroma de la mariguana, abrió la puerta mientras susurraba distintos insultos ininteligibles entre dientes. ¿Quien coño es? Le espetó al hombre tras la puerta. _Hola Sarah. Ante ella, un joven ataviado con un chaquetón acolchado color negro con la capucha totalmente ajustada sobre un pasamontañas cubriéndole la cara, como si se tratase de alguien preparado para viajar al frío invierno. ¿Cómo sabes mi nombre? ¿Eres un puto acosador? Añadió quitándole el seguro a la pistola electroshock, que escondía a sus espaldas. No soy un acosador, soy yo. Hacía tiempo que no nos veíamos Añadió. Acto seguido, alzó el pasamontañas para mostrar la cara. _¿León? _Sí, soy yo. Hacía tiempo que no nos veíamos. _Después de 6 años… ¿se te ocurre hacerle una visita a las dos de la madrugada, a una antigua compañera de colegio con la que apenas hablabas? _Bueno… yo…. Perdona por la hora. _¿Qué haces vestido así?¿Vas al polo norte? _Estoy de incógnito. _Estás loco. _Si, un poco. _¿Que quieres? _¿Puedo pasar? _No. ¿Dime qué cojones quieres? _Veo que no has publicado en tu blog las imágenes que te dejé aquí. _¿Así que fue cosa tuya? _Así es. 86 _¿Cómo puedes hacerme perder el tiempo de esa manera?. Aquellas fotos, no eran más que basura. ¿Hadas?. Joder… ¿Que será lo próximo, el puto Peter Pan? ¿Con qué te habías colocado? _ Las fotos son reales. _No digas tonterías, he de reconocer que son buenas. Aun no he descubierto el montaje. ¿Usaste Photoshop? _Tengo mucha más documentación, y pruebas. Todas reales. _¿Pruebas? _Así es. Incluso restos de tierra y guijarros. Aparecieron sobre la superficie de la zona cero tras el incidente. ¡Tierra y guijarros! ¿De puta madre, no? Preguntó sarcástica. _No son normales. He usado la fortuna, digamos que… de mi “mi abuelo”, para indagar y mover algunos hilos. Me parecieron de un color raro. Así que pague a un laboratorio para que la analizaran. La composición química no existe en este planeta. _Estas empezando a desbarrar. _¡No, es cierto!¿No eras tú la de “la teoría de la conspiración”? ¡Te hablo de extraterrestres y te burlas! _SSHHH. “Vas a despertar al vecindario, joder”. _Y no solo eso, la CIA sabe que pasó aquel día. Nuestro gobierno también lo sabe. Hay militares y espías tras aquella “tía” de los ojos dispares y además creo que no llegó sola, he visto… _¡Espera, espera…, me he perdido! ¿De qué “tía” hablas? ¡EHH, gilipollas ¿Qué es este escándalo?, iros a follar de una puta vez y dejad de pegar gritos!¡Queremos dormir! Gritó el vecino, a través del hueco de la oscura escalera, dos plantas más arriba. ”Mierda…”. He de irme, no puedo llamar más la atención. Añadió León, poniéndose nervioso de repente. _Pero… _¿Nos veremos mañana? Te estaré esperando en el café Nápoles. Espera ¿A qué hora…? Intentó preguntar, sin respuesta. Pues dejándola con la palabra en la boca, León corrió escaleras abajo, desapareciendo como una sombra que se desvanece con el amanecer. Sarah, abandonó su piso temprano. Tenía pensado llegar al café justo en la hora de comenzar la jornada, pues no sabía cuando se encontraría con León. Iba vestida con cazadora y pantalones vaqueros desgastados, botas altas y un paraguas 87

negro. Salió de casa hecha un manojo de nervios, hacia la cita con aquel antiguo conocido. Las preguntas se arremolinaban en su cabeza como un torbellino sin parangón. ¿Qué sabía?¿Qué había averiguado?¿El gobierno lo encubría realmente?¿Qué tienen que ver los rumores de la pareja con los cabellos verdes?¿Y la joven a la que llamaba… de ojos dispares?¿Y esa criatura que parece un hada? ¿Cómo encaja esa locura?

El cielo se presentaba saturado de nubes amenazadoras. La tranquila llovizna, comenzó a aumentar su intensidad con el avance del día. Sarah siguió su camino desplegando el paraguas para guarecerse, mientras las sombras de la noche desaparecían para dar lugar a las formas grises de un amanecer neblinoso. De pronto, sintió algo extraño, su paranoia desarrollada desde el trauma con la policía años antes, le gritó dentro de su cabeza que algo no iba bien. Como un rayo, giró sobre sus talones en busca de la sombra de alguien a su acecho. Al instante, siguió su camino, convencida que era otra de sus estúpidas imaginaciones. Al fin y al cabo, cada vez que salía a la calle, siempre le parecía sentir como si alguien la siguiese. Pese a todo, no soltaba la mano de la pistola electroshock que llevaba dentro del bolsillo de la cazadora. Los locales comenzaban la jornada levantando sus persianas. Sarah, llegaba justo a tiempo. León, estaba apoyado contra la pared, terminándose un pitillo, en la acera de enfrente del café. Esa vez, no llevaba puesto el pasamontañas. Afortunadamente Se dijo Sarah, pues no tenía ganas de llamar la atención tomando café con un pirado con un pasamontañas puesto todo el día. Levantó el brazo para saludarle. Este, respondió de la misma manera, al segundo, al verla aparecer. Pisó el pitillo para apagarlo, y tras algunas ininteligibles señas, trató de acercarse a ella. Ella, hizo lo mismo. Sin embargo, seguía notando que algo no iba bien. ¡AAHHH! Gritó alguien. De la nada, apareció un todoterreno negro, casi 100 quilómetros por hora por una calle estrecha; León, se encontraba cruzándola, justo en el momento que el encloquecido auto lo arrolló en una décima de segundo, lanzándolo como un muñeco sobre el asfalto a unos metros, para arrollarlo de nuevo y aplastándolo entre las ruedas, durante su huida sin frenar ni un momento. ¡Auxilio!, ¡Policía!, ¡Llamen a emergencias! ¿Alguien ha visto la matrícula? Se oyó gritar a los vecinos y comerciantes, testigos del atroz acto. Un policía de tráfico intentaba infructuosamente evitar que la gente se acercara. Sarah, no podía creer lo que estaba viendo. Instintivamente corrió hacia el lugar. La gente, comenzaba a apelotonarse alrededor del cadáver. Se tapó los ojos horrorizada, al ver al joven hecho una maraña de carne y extremidades en posición grotesca, con la cabeza partida y deformada, sobre el asfalto, ahora cubierto de sangre y sesos. Sarah, estaba a punto de vomitar. Agua, por favor Le pidió al camarero, entrando como una flecha en el café mientras todos los clientes se afanaban en mirar 88

por las cristaleras de aparador. La policía intentaba apartar a todo el mundo, mientras la ambulancia se llevaba los restos.

¿Eres Sarah? Estuchó a su espalda. ¿Me conoces? Respondió entre sorbo y sorbo de agua. El hombre parecía peligroso. No encajaba para nada en aquel ambiente. Iba ataviado con caros pantalones de cuero y una camisa de seda roja de cuello ancho, que se asomaba por fuera de su americana negra. Por el borde del cuello, y los puños, se asomaban desagradables tatuajes carcelarios. La miraba fijamente tras sus gafas de sol. Ni siquiera había parpadeado ante el cadáver. ¿Tendría algo que ver?, se preguntó ella. _No hemos sido nosotros…. Añadió, como si le hubiera leído el pensamiento. De hecho, nos era muy valioso. Es una pena, por lo visto habrá cabreado la competencia HAHAHA…._ Rió de forma macabra._ El pobre infeliz, sabía que la iba a palmar pronto. Mi jefe, le debía un gran favor, así que le guardamos esto. Nos pidió que se lo trajéramos hasta aquí hoy, y si le pasaba algo, se lo diéramos a la “tipa” del piercing en la nariz, y aquí estás. Joder…, es increíble que hayas venido a la cita._ Añadió aquel hombre con un marcado acento ruso. Sacó un paquete del bolsillo interior de su americana; por la forma, parecía un CD. ¿Un DVD? Preguntó ella. Al no obtener respuesta, alzo la vista hasta el momento fija en el misterioso disco que acababa de caer en sus manos. Aquel hombre, se había esfumado ante ella, sin dejar rastro. ”Bun” Cerró la puerta tras de sí de un golpe. La cazadora sobre el sofá. Como un rayo, se dirigió al baño. El rostro blanco como la cera. Se arrodilló frente al váter y vomitó violentamente, hasta no quedarle nada en el estómago. ¿Qué diablos ha pasado? Se dijo_ Aquel hombre era un mafioso. ¿Lo habrá matado la mafia? ¿Qué tenía que ver León con ellos? ¿Habrá tenido algo que ver el contenido del disco? ¿Y… si ha sido el gobierno?, si es así… ¿Qué tiene que ver la mafia?_ Sarah, tenía la cabeza hecha un lío. Tras acabar con la mitad de sus existencias en mariguana, y sorber un buen lingotazo de whisky, acabó el resto del día grogui tirada sobre el mismo sofá mugriento. La noche había caído ya, mientras la mente de la joven se mantenía sumergida en el vacio durante todo el día. El lejano claxon de un enojado conductor, se escuchó por la ventana abierta, despertándola de repente. Muerta de hambre, asaltó la nevera. Solo quedaban unos sándwiches de queso, medio roídos del día anterior y un cartón con un poco de leche pasada. Pese a que todavía le quedaba dinero, apenas había recordado ir de compras. Devoró los sándwiches, pero no se atrevió con el cartón de leche. Mañana, debo ponerme a buscar más trabajo Se dijo, paseándose por la sala de estar. De pronto, su pie dio con algo en el suelo. Su cazadora. La tomó para guardarla en el armario. Algo cayó de su bolsillo. El DVD. En ese momento, todo volvió a su mente; sin embargo, lo hizo de una forma más calmada. No quería reconocerlo, pero la curiosidad le hacía cosquillas como mariposas en el estómago. 89

Insertó el DVD en su ordenador. Contenía un archivo de vídeo, acompañado de infinidad de archivos, con fotografías, direcciones, documentos, archivos de audio… Llenaban toda la capacidad del disco.

Hola Dijo la imagen en el vídeo. Era León, se había filmado a sí mismo. _Si ves esto, significa o que he logrado hacerte llegar este material o… quizá esté muerto o… quizá ambas cosas. Espero que sea lo primero…. No, amigo mío Le respondió a la pantalla del monitor. _Supongo que tendrás miles de preguntas. Es imposible que una grabación las responda, así que me limitaré a contarte brevemente mi historia. _Todo empezó cuando era pequeño, igual que a ti, yo también perdí a mi familia en el incidente. Todos, me explicaban lo que había sucedido, como si fueran expertos, o como si el gobierno lo fuera. “Putos mentirosos….”. Así fue como empecé a obsesionarme con lo que había pasado. Ya ves…, no somos tan diferentes. Años después, tras terminar la carrera de química, no me quedó duda alguna. El fenómeno no fue una explosión, al menos, no lo que entendemos como… explosión. Los restos químicos que había dejado, no eran normales. Desgraciadamente, necesitaba más recursos para seguir indagando, recursos que debían ser ocultados. Así, fue como entre al servicio de una organización dedicada al narcotráfico, ofreciendo mis servicios como químico. Fue complicado, pero lo logré. No voy a entrar en esos detalles ahora. _Maldito temerario… _Así fue, como continué investigando gracias al dinero que conseguí: Testigos, fechas, lugares, imágenes, análisis químicos del aire y la tierra alrededor del incidente…. Todo estaba fuera de los parámetros normales. Pero lo que comenzó a dar un giro a mi investigación, lo encontré en el lugar más original. Fue el día que mis jefes, contrataron un nuevo transportista. Un tipo con el pelo verde y ojos ambarinos. Hable con él. Hablaba italiano, con un acento inclasificable. Además…, desconocía temas elementales de los que se enseñan en las escuelas o el jardín de infancia, como…: la hora, la estación del año, el nombre del país, el nombre del presidente…. Un día lo seguí, descubrí que tenía esposa. Tenía el mismo aspecto que él, ojos ambarinos y pelo verde. Desgraciadamente, tras eso, les perdí la pista cuando la organización lo trasladó. Estoy convencido que tienen algo que ver. Tras esto, algunos elementos, vinieron a visitarme a mi casa. No eran de la organización. Por el aspecto, eran del gobierno, o puede que espías extranjeros. Quizá de la CIA. Intentaron convencerme que desistiera de investigar el incidente, o usarían mis relaciones con la mafia para encerrarme de por vida. _¿Estás delirando? _Sé lo que estarás pensando. Que estoy delirando. Intenté convencerme de eso…. Durante un tiempo, traté de alejarme de esto. Hasta que no hace mucho…, durante un encargo en Óstia, los vi, una mujer con los ojos dispares, uno marrón y el otro ambarino, y un hombre, pese a aparentar ser poco mayor, se comportaba como 90

su padre. No tenían nada de especial, excepto el extraño móvil que llevaba él, entre las manos. Me hubieran engañado, de no ser por lo que vi salir del bolso de ella. Aquella criatura. No estaba soñando, te lo juro. ¿Quieres saber mi teoría? Son extraterrestres, y el gobierno, lo está ocultando, para seguir aprovechando políticamente la absurda teoría del atentado terrorista. Llegaron a la tierra a través de aquella especie de grieta o portal de transporte, y se están infiltrando en la sociedad, incluyendo el mundo del crimen organizado.

Bufff Bufó ella, anonadada por la cantidad de información de golpe. _Les hice tantas fotos como pude con el móvil. Así, fue como retomé las investigaciones. Ahora creo que mi vida está en peligro. Tienes todo en este disco. Incluyendo la vigilancia al transportista, su mujer y la extraña pareja en Óstia. _Ahora, si que estás loco de remate. Pienso seguir hasta el final con la investigación. Pienso averiguar de una vez por todas, que le pasó a mi familia. Por eso contacté contigo. Necesito que publiques esto. No confío en los periodistas, debes hacerlo tú, en tu video blog, y en las redes sociales; sé que tienes muchos seguidores ahí. Debes contar al mundo la verdad. Ha sido un intento de invasión alienígena. Muestra las imágenes de aquellas personas, muestra la imagen del Hada. Muestra la imagen del camionero de mi organización, se están metiendo en nuestra sociedad, debes… ¡Ya basta! Dijo parando la reproducción _ Maldito imbécil. Si el gobierno te ha asesinado, ¿crees que estoy tan loca para jugármela yo también?. ¿Te mueres y me pasas a mí la patata caliente?, no hay derecho. Además… ¿Quién coño iba a creérselo? “¿Invasión alienígena de hadas y “tios” de pelo verde?”, “¿Las víctimas del incidente, en realidad fueron abducidas?”, “¿Nuestro gobierno y los americanos lo encubren?”, suena a una mala película de ficción. ¡Es una puta locura!_ Le gritó a la congelada imagen de León en el monitor. De pronto, la imagen del incidente aquel día, visto desde la ventana del despacho del director, regresó a su memoria, arrollador como un ariete. Las muertes de su madre, y su hermano. Los ataúdes vacíos. Su obsesión por lo que había pasado…. Recordó entonces, que efectivamente, estaba loca. Joder…, joder…, joder…. Si he de hacerlo. He de hacerlo bien. Se dijo. Necesito testigos y necesito imágenes más claras de alienígenas, al menos de alguna tecnología, algo que al menos levante revuelo en internet. La emoción, le despertaba las ganas de masturbarse, como siempre que sentía nervios así. En lugar de eso, se paso toda la noche estudiando la documentación aportada; cientos de documentos e imágenes. Esa vez, eran de aquel camionero, su supuesta esposa y aquel grupo misterioso. Investigaciones de donde habían vivido, costumbres, diferentes movimientos, todo hasta el momento en que de pronto se les perdió la pista. Recordó, que sería un proceso largo. Supo que sería peligroso. Supo que no sería fácil, averiguar por donde comenzar a buscar, pues sería como una aguja en un pajar. Pero también supo…, que no tenía otra opción, pues su obsesión solo la empujaba en una dirección. 91 Lo primero que hizo el día siguiente, fue lo que cualquiera hubiera descrito como “civilizarse”. En cambio, ella lo consideró “disfrazarse”. Haciendo uso de sus ahorros, se tiñó y alisó el pelo, se quitó los piercings, se compró ropa cara, se maquilló con el gusto de las que consideraba “pijas sin remedio”….Todo, en nombre de una investigación que no llamase la atención ”Si es que una chica guapa puede lograr tal cosa en este jodido mundo patriarcal” Se dijo con una sonrisa irónica, frente al espejo. 92 Capítulo 9 Primeros viajes al pasado, otra vez. Me niego a aceptar eso, señora presidenta Añadió el señor Diener, indignado. _¿Cómo se atreve a desobedecerme? _La necesitamos, señora presidenta. _No. La Corporación necesita esto. Basta de relegar las misiones. He dicho que voy a ir. ¿Crees que me lo puedes impedir?. Adelante, te partiré en dos. _¿Pero…, que sucederá si no vuelve? _Simplemente, siga mis instrucciones tal como le he indicado, acepte el juego de los cooperativistas. _¿Rendirnos? _No sea estúpido. Funde un partido político. Asegúrese de ganar sus sufragios. _No creo que sea posible. La gente nos odia. _Claro que lo es. La gente, carece de memoria realmente. Es por eso que la Corporación pudo falsear la historia durante tantos siglos. Cuando recupere el poder…, amnistíe a todos nuestros colaboradores acusados. El señor Diener, permaneció sentado frente a la mesa de la presidenta, sin añadir nada más. Reflexionaba sobre las palabras que acababa de escuchar, mientras esta, terminaba de afilar su espada, justo al lado de los preparativos para partir rumbo al pasado remoto, gracias a la tecnología robada del laboratorio del doctor Draoidh. _De acuerdo, usted gana. Pero no puedo permitir que vaya “solo”, quiero decir… “sola”. _El señor Dunkel, me acompañará. _¿El señor…?, ah…, se refiere a Milek. _SHHH, “no pronuncie el nombre tan alto, imbécil”. ¿Cree que voy a dejar ese lunático con ínfulas de grandeza, asolas aquí? Antes muerta que dejar que usurpe la presidencia. _Yo me ocuparía de evitarlo. ¿Y cómo va a hacerlo? ¿Va a denunciarlo al senado?¿Va a recordarle que no es accionista mayoritario? Preguntó la señora Apfel, con burlón tono sarcástico. _Bueno, pues…. 93 _Déjelo, señor Diener. Es mi voluntad, obedezca, y no hay más que hablar. _Sí, señora presidenta. La actividad en aquella estación subterránea, había dejado de ser la habitual. Los pocos destacados refugiados en aquellas instalaciones, se habían reunido alrededor de la gran sala de abovedada reservada para devates, en el nivel más inferior de las instalaciones. Sabían lo que iba a pasar. La presidenta, iba a hacer un viaje de locos, confiando en una tecnología a duras penas adaptada, producto de un hurto a gente, para ellos, poco fiable. El lugar, era espacioso. La presidenta, había ordenado que todo el mundo ocupara las gradas que ocupaban la periferia de la zona de oratoria, para que fueran testigos de lo que iba a suceder. Si tenía éxito, poco importaba lo que pasaría a continuación, sabían todos los estudiosos allí reunidos como consejeros de cada gran autoridad, pues si cambiaba la línea temporal, nadie se acordaría de nada. A la presidenta, tampoco le importaba realmente; lo había hecho sobre todo, por los vítores, las alabanzas antes de partir, pero sobre todo, por poder sentirse ante todos, como una especie de salvador divino, satisfaciendo así su ego, herido cuando perdió su puesto en la Torre de cristal. Señora presidenta…. Hemos terminado los cálculos de ubicación de destino, según las fórmulas obtenidas. Le indicó el especialista jefe. La señora Apfel, ignorando el informe protocolario, siguió ajustándose el traje especial, el cual, no podía evitar sentir agradable al contacto ceñido con cada recoveco y curva de su estilizado cuerpo. _Perdone que insista…, pero… no estamos seguros que las formulas de los científicos cooperativistas sean correctas. _¿De nuevo con eso? Ya lo debatimos en su momento. _Pero…, si no son correctas al milímetro…, según veo, puede acabar flotando en uno de esos inmensos lagos de agua salada. _Si eso pasara, usaría el sistema de retorno. Por cierto… ¿Está listo? _Tenemos las parabólicas en los satélites que nos quedan, apuntando hacia la superficie de Gaia. Ese es uno de los puntos que nos gustaría que aclarara a los espectadores, señora presidenta Intervino de repente desde las gradas, el substituto del señor Narziss, nuevo director de los medios de comunicación afines. _¿Qué demonios hace usted aquí? ¡Señor Diener, le dije que nada de visitas externas! _No se preocupe, señora presidenta, no hay cámaras Dron. Ese hombre es de confianza. Insisto Continuó este _Sé que la misión no necesita retorno…. Pero… ¿y si debe ser interrumpida? 94 Ya explicamos cómo funcionaba el sistema de retorno Añadió el especialista.

_Pero….

No importa…, explíquelo de nuevo. Que sepan todos, cómo su presidenta, se sacrifica por sus privilegios. Ordenó la señora Apfel.

¿Y bien? Se impacientó el periodista.

El especialista, a regañadientes, obedeció, respondiente con las dificultades de quien intenta explicar a un niño, características sobre la física cuántica: Verá…: Una vez cerrado el portal, los viajeros estarán solos al otro lado. Solo este control, aporta su única posibilidad de regresar. Añadió mostrando un extraño objeto parecido a un control remoto. Emite una serie de ondas de radio, en una frecuencia que solo nosotros conocemos y comenzamos a escuchar solo hace unos días. Tienen la capacidad de rebotar a través de las partículas de la atmósfera de Gaia indefinidamente, sean de cualquier composición química. ¿Comprende lo que le digo?

_Eh…, no mucho.

_Joder…. Imagínese una baliza de señales. La señal se mantendrá rebotando entre la superficie del planeta y la atmosfera, durante los millones de años que nos separa, hasta que nuestras antenas las detecten. Cuando suceda, abriremos un portal desde nuestro lado, justo hacia ese punto. No lo veo claro Añadió el periodista, mientras tomaba nota de forma manual, en su consola holográfica portátil. _¿Quiere decir que la presidenta tendrá

que esperar millones de años para regresar?