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Gaia, el País de las Mujeres por Luis Ernesto Romera - muestra HTML

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los hombres y los estudiantes de grado superior eran en su mayoría

mujeres, pues los hombres, tras acabar los estudios básicos preferían

dedicarse a la minería, la construcción, o al ejército, que a estudiar,

era más beneficioso y productivo, pensaban. Sin embargo, la mujer

de Estridón, no solía tener grandes aspiraciones, algunas estudiaban,

solo para matar el tiempo, mientras encontraban esposo, que era su

principal meta en la vida. Por ello, si bien ellas leían más, eran

mayoría en las universidades y minoría en el fracaso escolar, solo

alcanzaban la felicidad absoluta cuando se casaban con un hombre

fuerte y valiente que las defendiera de los enemigos. Era la filosofía

de vida de las gentes de Estridón y no parecía que nada las hiciera

cambiar.

Las siguientes guerras que vinieron perseguían intereses más

económicos, entre otras tenía que ver con la obtención de otro

preciado material, el Cadmio, un mineral que abundaba en la zona

de Oldavia, pero no en Estridón. No había sido la primera vez que

los países se habían enzarzado en disputas territoriales por similares

intereses, de hecho esta había sido la tercera vez, pero esta vez, se

había usado como escusa el principal y más caudaloso rio de la isla

que desemboca en zona de Oldavia, que antaño se consideraba la

frontera divisoria entre ambos países, pero tras el acuerdo de la

anterior guerra religiosa, aquel territorio se cedía a cambio de la

expulsión de los martírianos al territorio de Oldavia. A las

autoridades de Estridón disgustaba mucho haber perdido esa parte

del rio, pues era el medio más eficaz de transportar la madera

extraída de los frondosos bosques del interior.

Esto desembocó en la primera guerra absoluta del archipiélago,

pues los soldados de Estridón se lanzaron con ímpetu sobre el

territorio, llegando a conquistar varios kilómetros más allá del rio y

expulsando a los habitantes, en su mayoría martírianos, creando una

catástrofe humanitaria, cuando miles de refugiados tuvieron que huir

de la represión. Los demás países tuvieron que intervenir tras la

negativa del gobierno de Estridón a negociar o devolver el territorio.

De esa manera los jerecitos de las otras cuatro islas se envolvieron

en la disputa y declararon la guerra a Estridón. La guerra se alargó

innecesariamente, pues en ocasiones los aliados recobran el

territorio, pero al poco tiempo los estridones, volvían a atacar y

recuperar las posiciones, así se mantuvo durante más de dos años.

Por fin tras un fuerte empuje de los aliados, junto a las milicias

aldovianas, se logró hacer retroceder al ejército de Estridón, y este

pidió el alto el fuego definitivo. Se firmó la paz, con unas

condiciones duras contra los estridoneses, quienes ahora tenían que

pagar todos los gastos de la guerra a Oldavia y pagar un tributo a los

demás países por las muertes ocasionadas.

Curiosamente en estas guerras, la población masculina de

Estridón siempre quedaba diezmada, las mujeres estridonas, sumisas

y abnegadas como nadie, levantaban de nuevo las casas, construían

las carreteras y limpiaban las ciudades. Por otro lado el flujo

migratorio ayudó a que gran parte de hombres provenientes de las

demás islas se integraran y ayudaran a recuperar las estructuras

económicas e industriales de la isla y por ello en pocas décadas se

recuperaba la población masculina. A eso contribuían las costumbres

tradicionales y la cultura netamente machista de los habitantes de

Estridón, por lo general se primaba la búsqueda de niños en vez de

niñas, en muchos casos estas eran dadas en adopción a familias de

otras islas, o eran abortadas, por ello en pocos años de nuevo había

equilibrio entre la población.

Tras el varapalo de la contienda, las cosas volvían a su

normalidad, durante unos cuantos años gobernaba un dirigente que

se preocupaba más por mejorar las relaciones con los demás países,

creando acuerdos económicos que fortalecían la economía, y

manteniendo buenas relaciones con Oldavia, pero después surgía de

nuevo otro gobierno dictatorial. Esta última vez fue un tal Demetrio,

quien impulsó una política de defensa a ultranza de la patria

estridoniana, poniendo duras trabas a los ciudadanos provenientes de

las demás islas, quienes después de todo habían ayudado a levantar

el país. Así, de nuevo surgieron aires belicistas en la región, esta vez

la causa se debió en parte al mal arreglo que dejó aquella primera

guerra, que había hecho que, no solo no ganaran el territorio que

pretendían, llegando al rio, sino que la frontera retrocediera a