Hipermodernidad por Ramón E. Azócar A. - muestra HTML

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HIPERMODERNIDAD RAMÓN E. AZÓCAR A.

 

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HIPERMODERNIDAD RAMÓN E. AZÓCAR A.

Ramón E. Azócar A.

HIPERMODERNIDAD

FILOSOFÍA DE LA

 

2018

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HIPERMODERNIDAD RAMÓN E. AZÓCAR A.

Ilustración de Portada: Obra del pintor venezolano Néstor Betancourt.

Primera Edición Edición Electrónica en colaboración con Free-Ebooks.net

ISBN: 980-6608-01-3 Depósito Legal: 772200280069

Hecho en Venezuela Dirección de contacto con el autor: azocarramon1968@gamil.com

 

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DEDICO

A Marlene, quien con su entrega, cuidando de mí, me dio calidad de tiempo para terminar estos textos…

 

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…El futuro que se perfila, sean cuales fueren los arreglos que se hagan, no escapará al imperio creciente de la incertidumbre…

Gilles Lipovetsky y Jean Serroy (2010)

 

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Contenido

Introito (p.8)

PARTE I CIENCIA, SOCIEDAD RACIONALISTA Y MODERNIDAD

1.- La ciencia en la modernidad (p.28) 2.-La ciencia entre el orden y el desorden (p.45) 3.- La sociedad racionalista de saberes en la modernidad (p.61) 4.- Las modernidades (p.71)

PARTE II MODERNIDAD, INTER-MODERNIDAD Y TRANSMODERNIDAD

1.- Modernidad (p.91) 2.-Inter-Modernidad (p.103) 3.-TransModernidad (p.106) 4.- La semiótica en lo inter-transdisciplinario (p.111)

PARTE III EL HOMBRE Y LA MODERNIDAD

1.-Gadamer y su visión de Occidente (p.127) 2.-La crisis del hombre moderno (p. 140)

 

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3.-La muerte y la soledad del hombre moderno (p.144) 4.-El hombre moderno en el miedo liquido (p.150)

PARTE IV FILOSOFÍA DE LA HIPERMODERNIDAD

1.-HiperModernidad (p.152) 2.-Sociedad hiper-consumista (p.159) 3.-Sociedad hiper-violenta (p.162) 4.-Sociedad hiper-neoliberal (p.163) 5.-Sociedad Hiper-socialista (p.164)

Conclusión teorética (p.170)

Referencias Bibliográficas (p.176)

 

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Introito

Para entender la hipermodernidad en el marco de la disciplina científica se tiene que partir de una comprensión de los conceptos y los términos técnicos que hacen de ella un campo factible de estudio.

En un contexto de la ciencia, cada término tiene un sentido bien definido para expresarse; no surge como con un lenguaje oscuro y sin sentido; la ciencia utiliza el lenguaje de una manera especial y peculiar. En una breve expresión el científico puede referirse a cosas que requerían una amplia conversación en el lenguaje de cada día. Sus oyentes le responden con gran precisión y uniformidad. El alcance y la exactitud de la predicción científica excede cualquier destreza cotidiana: el uso que del lenguaje hace el científico es extraordinariamente efectivo y eficaz. Lo que distingue el comportamiento científico del que no lo es, consiste, junto con una observación sistemática, en este uso peculiar del lenguaje.

Ciencia, en tal sentido, tiene como significado el hecho de ser una actividad humana permanente, la cual no posee sentido único, pues conserva los significados que le han prestado las distintas atmósferas culturales en que se han manifestado. La acepción etimológica scientia, con su significado muy amplio de un saber con notas que simplemente lo distingue de la ilusión o de la imaginación, se ha restringido al concebir a la ciencia como conjunto de conocimientos organizados y sistematizados, pero en nuestros días se ha restringido aún más esa acepción, conceptuando como ciencia exclusivamente la ciencia exacta y la ciencia natural. Recuérdese que el filósofo alemán Immanuel Kant inquirió solamente por la posibilidad de la matemática y de la física. Por nuestra parte, adherimos a la concepción de la ciencia como todo sistema organizado de saber crítico que conduzca a un conjunto de conocimientos estructurados.

Desde esta percepción, la ciencia, en el escenario hipermoderno, es una sistematización del conocimiento positivo, o de lo que ha sido tomado como tal en las diferentes épocas o lugares; la vida de la ciencia se nutre de la exploración y de la estimación de la evidencia. Los resultados muertos o aislados se presentan a

 

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la mitología de la ciencia popular, y la ignorancia del método lleva a la concepción de que la ciencia es un nuevo sistema de dogmas que deben ser aceptados a nombre de la autoridad de un nuevo sistema de sacerdotes denominados hombres de ciencia.

Como expresara Bertrand Russell (1956), “…la ciencia, como su nombre lo indica, es, primordialmente, conocimiento; convencionalmente, es conocimiento de una cierta clase, la clase, a saber, que busca leyes generales que relacionan un número de hechos particulares. Sin embargo, gradualmente, el aspecto de la ciencia como conocimiento, está siendo arrojado a un segundo término, por el aspecto de la ciencia como el poder de manipular la naturaleza” (p.44).

A todas estas podemos resumir que la ciencia, en ese ámbito hipermoderno, se conforma en las siguientes realidades conceptuales: Mentalidad ética, donde los sujetos pertenecientes a este tipo ven a la ciencia como un instrumento, como una herramienta para alcanzar los objetivos éticos; la Mentalidad estética, donde los sujetos de este tipo ven a la ciencia como un fin en sí misma, los mueve la satisfacción de alcanzar el conocimiento; y la Mentalidad Metafísica, donde los sujetos de este tipo ven en la ciencia un recurso para abordar problemas metafísicos.

A grandes rasgos, la ciencia en el ámbito hipermoderno, se comporta como un conocimiento teórico, no práctico, ontológico, no axiológico, verdadero, no opinable, objetivo, no conciencial, y sistemático, no enciclopédico. En la hipermodernidad la ciencia no se presenta práctica, porque como ciencia que sirve para manipular “algo” directamente, su utilidad surge con la combinación de los elementos cognoscitivos que se vayan descubriendo; no es axiológica porque su interés no es buscar valores en los conocimientos descubiertos, sino su descripción y explicación en una realidad temporal determinada; es calificablemente verdadera porque surge como adhesión de conceptos y fundamentos exteriores, no forjados en la opinión o cultura del investigador; y es sistemática, porque cumple un ciclo continuo de procedimientos para verificarse y probarse.

 

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La ciencia en la hipermodernidad es compatible con variedad de estados; variedad de dos tipos: pluralidad de estados de indiferencia y pluralidad de preferencia de los estados; en concreto: conocimiento de lo universal y necesario. La ciencia, como conjunto de cosas que estará en un estado científico si está en estado universal y necesario; esto no es más que estados propios de lo científico, algo así cual el estado cristalino de la realidad. Una realidad que pudiera estar en estado no científico, aunque bien determinado en su ser.

Desde un punto de vista histórico podemos resumir el desenvolvimiento que lo científico ha tenido en la hipermodernidad:

 Es conocimiento teórico, estructurado según los modelos de principio y/o causa y/o elemento y/o abstracto; buscando la condición de lo universal y necesario, en acepción a lo verdadero (verdad óntica y lógica); basada esta verdad en las posibilidades humanas de actitud, instalación, hábito y método, y unificando todo en razón a la naturaleza humana de tipo individual;

 Es conocimiento teórico, estructurado según los modelos de principio y/o causa y/o elementos y/o abstractos, con predominio de la causa; está estructura en condición de lo universal y necesario, con una verdad óntica y lógica sometida a la verdad de la revelación; basada, dicha verdad, en las posibilidades humanas de actitud, instalación, hábito y método, y unificando todo por una supernaturaleza humana de tipo individual social. (El individuo científico es miembro obligatorio de la Iglesia única, la católica);

 Es conocimiento teórico y/o técnico, estructurado según los modelos de principio y/o causa y/o elementos y/o abstractos y/o constructos; bajo condición de lo universal y/o necesario, con una verdad óntica y lógica y/o trascendental, basada en las posibilidades humanas de actitud, instalación, hábito y método. Todo ello unificado por una supernaturaleza humana de tipo individual;

 

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 Es conocimiento teórico, estructurado según los modelos de principio y/o causa y/o elemento y/o abstracto y/o constructo, con predominio creciente de los modelos de principio y/o constructo; imbuido en un modo universal y necesario, con una verdad de tipo trascendental, basada en las posibilidades humanas de instalación y método; y siendo unificado el conocimiento en razón de una supernaturaleza humana de tipo social; y

 Es conocimiento técnico, estructurado según el modelo de constructo, bajo el modo de universalidad estadística y necesidad probabilística; buscando una verdad de tipo trascendental-técnico, basada en las posibilidades humanas de instalación en laboratorio y método operacional, unificándose en razón a la supernaturaleza humana representada por la Sociedad

Ahora bien, en la hipermodernidad se da la necesidad de fortalecer un método; este, en acepción de Fingermann (1982), se muestra como una herramienta de exploración y contacto con cualquier objeto que se propone la investigación del hombre de ciencia, siempre su finalidad consistirá en descubrir una verdad o bien demostrar una verdad ya descubierta. Esta doble finalidad no puede lograrse obrando a la aventura y al azar. Como los hechos, objeto de estudio, forman una madeja sumamente complicada y confusa, es menester proceder con cierto orden para lograr poner en ellos la claridad necesaria. Se denomina método, justamente, a la serie ordenada de procedimientos de que se hace uso en la investigación científica para obtener la extensión de nuestros conocimientos. “El método presenta, por lo tanto, dos partes: una de ellas se ocupa de ordenar los conocimientos, agrupándolos en sistemas coherentes. Es el método sistemático. La otra parte trata de extender nuestros conocimientos mediante el descubrimiento de nuevas verdades. Es el método inventivo…El método sistemático estudia las formas en que se ordena , en un todo coherente, una serie de conocimientos de manera tal que resulten claras las relaciones y las dependencias recíprocas de las partes componentes del todo. Para lograr este propósito el método sistemático se vale de la definición, de la división y de la clasificación, que nos proporcionan las normas para determinar con exactitud el

 

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contenido y la extensión de los conocimientos científicos…El método inventivo, por su parte, tiende a extender el campo de nuestro saber por nuevas adquisiciones. Estas adquisiciones se obtienen pasando de lo conocido a lo desconocido, en dos formas diferentes: 1º Mediante la búsqueda de las consecuencias que se pueden derivar de un principio general, es decir, la investigación de efectos desconocidos de causas desconocidas. Es el procedimiento deductivo. 2º La segunda forma consiste en buscar el principio a que obedece una consecuencia, es decir, la causa desconocida de un efecto conocido. En este último caso ascendemos desde los hechos hasta descubrir la ley: se trata del procedimiento inductivo” (Pp. 173-174).

Ahora bien, estas apreciaciones, que más que un intento de definición son un esfuerzo por delimitar la acción técnica y operativa del método, están inmersas, por definición histórica, en el marco de la Modernidad, por lo cual el mecanismo instrumental más idóneo es el método hipotético deductivo, del cual se logra extraer gran cantidad del interés informativo que aspira develar una Ciencia en forma sistemática, universal y verdadera.

El método hiper-modernizado, se comporta como el instrumento de expresión de la comprobación científica, la cual partiendo de aspectos formales (antecedentes ya establecidos), va ordenando y dándole coherencia al fenómeno de estudio en un razonamiento que parta de principios (axiomas, postulados y definiciones) y teoremas, hasta converger en procedimientos perceptibles e instrumentales, que hagan posible la explicación, descripción y conclusión, de objetivos preestablecidos. Estos procedimientos se conocen como deducción, inducción y analogía.

Ahora bien, ese método que se asienta en la incertidumbre y sus movimientos, asume un manejo directo de la incertidumbre, delimitando las contradicciones y las teorías que mueven los epicentros de las temáticas de interés científicos y que el hombre moderno encara en su complejidad y variedad temática.

Desde un aspecto general, la ciencia y su método, son las herramientas para encarar la realidad desde la percepción de hipermodernidad; ésta es abordada en

 

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el presente texto desde sus diversas bifurcaciones epistemológicas, siendo, en un criterio científico-analítico, una conciencia crítica que niega lo instituido para postular un nuevo orden de plenitud; percibe lo moderno como la creación de algo que se supone superior a lo existente.

Desde un plano ontológico, la hipermodernidad tiene como característica de conocimiento que abarca la exploración de las organizaciones piramidales, en donde prevalece la jerarquía de unos pocos y las líneas verticales de mando; se sigue con mayor rigor los postulados de Newton y Descartes, en cuanto a que el mundo está inmerso en coordenadas masa-espacio-tiempo; la ética se sigue debiendo a la obediencia, o el reino de los “subalternos sumisos”; la racionalidad aparece orientando la instrumentalización de lo formal como procedimiento para alcanzar el conocimiento; el sujeto es disciplinado, amoldado a perfiles de cargo y rangos preestablecidos para la inserción en la sociedad ( comunidad autómata guiada por las leyes); se le da importancia a los fundamentos de la historia, la visión social de progreso y la valoración de las utopías como ideas posibles; se da un manejo del discurso cuantitativo y cualitativo, que observa la realidad a través de lo palpable y rígido, con preponderancia a calificativos de óptimo, objetivo, verificable, observable, entre otros; pero a su vez se profundiza teóricamente en las cosas sensibles; y se da la creación de una unidad cultural e ideológica en razón de las ideas de racionalidad y objetividad de principios.

Aunado a estas características, en razón de las cuales necesariamente se ven identificadas gran parte de las investigaciones, se desenvuelven en razón de tres modelos, o paradigmas del pensamiento; estos modelos están integrados en dos formatos de explicación que son lo epistemológico y lo metodológico. Estos formatos de explicación se encuentran materializados en el racionalismo analítico, el cual se vale del método hipotético-deductivo; la contradicción dialéctica, como elemento de interpretación de la realidad, a través del método histórico-dialéctico; y la teoría epistemológica de la estructura social, bajo patrones de métodos estructurales que vayan más al enfoque institucional del sistema que a visiones metafísicas del lugar del hombre y la naturaleza.

 

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Ahora bien, el estudio de los fenómenos de la sociedad en la hipermodernidad, se enmarca en los modelos analítico y sistémico, pero a pesar de su carácter estricto y racional, se introduce el factor dialéctico como aspecto necesario para interpretar el fenómeno y poder ensamblar los alcances epistemológicos y metodológicos de la modernidad, con el aspecto de novedad de la teoría postmoderna. En este sentido el modelo dialéctico es el más adecuado para propiciar un análisis en términos objetivos, pero con la posibilidad de puntos de vistas cualitativos que sin duda presentan más de cerca la posición y reflexión del investigador.

En un aspecto significativo, la hipermodernidad se ajusta al escenario de la postmodernidad; ésta es un nuevo orden civilizatorio, una nueva época, que deja de valorar las coordenadas masa-espacio-tiempo, y comienza a percibir el mundo a través de las coordenadas tiempo-espacial, y símbolo, en el cual se da el movimiento sin desplazamiento. Surge el individuo que se observa así mismo y busca la realización individual, dejando a un lado el concepto de “persona”, que a pesar de ser amplio y profundamente identidad del hombre con la naturaleza, no dejaba de ser más que una expresión de utopía y excusa para la búsqueda de un progreso como meta que era evidentemente inexistente. La postmodernidad es más realista, su instrumento ideal es la comunicación, dándole la oportunidad a los sujetos de ser participativos y deliberantes, así como organizándose en sistemas de interconexión, o redes, dejando a un lado los esquemas estructuralistas y piramidales del modernismo.

De lo postmoderno se valen los nuevos estudios educativos, entre ellos los análisis éticos del filósofo español Fernando Savater, de las dimensiones generales axiológicas de cómo afrontar la realidad del entorno social, político, económico y cultural. Partiendo de la idea del hombre como centro del universo, el cual se encuentra ante realidades post-colonial, post-capitalista, post-imperialista, post-patriarcal, post-ideológico, post-confesional e interreligioso, y post-socialista; alcanzar una racionalidad dialógica, donde lo verdadero es el símbolo, cambiando el discurso objetivo y formal, por un discurso cualitativo y

 

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subjetivo, sin menospreciar la dinámica real de las situaciones formales del sistema.

Volviendo a la caracterización del método hipotético-deductivo, que viene de la modernidad y se radicaliza en la hipermodernidad, en su esencia es un método de análisis racional, de perspectiva de lo general a lo particular, y con una renuente acción de análisis hacia las cosas contradictorias. La razón lógica del método, en su entorno moderno, es el análisis bajo la concepción real de hechos objetivos verificables y comprobables. En razón de estos últimos argumentos, valdría destacar la diferencia entre demostración y verificación que existe no sólo en el pensamiento moderno, sino en el pensamiento de tendencia postmoderna.

Las ciencias formales, a todas estas, donde se hace uso del método hipotético-deductivo, demuestran o prueban; las ciencias fácticas verifican (confirman o disconfirman) hipótesis, que en su mayoría son provisionales, así como la demostración es completa y final, la verificación es incompleta y por ello temporaria. El método hipotético deductivo se caracteriza por ser positivo, sus argumentos están ordenados y determinados por la búsqueda de las causas que explican el fenómeno; por valerse de hipótesis temporales para definir sus líneas de estudio; por ser objetivo, interpreta la verificación y demostración de fenómenos, como idea real de lo estudiado; por ser propio de las ciencias naturales, aunque las ciencias sociales lo han adoptado como mecanismo alternativo que logre estandarizar los resultados a esquemas rígidos, dado que las ciencias sociales tiende a confrontar divagaciones y gran cantidad de escenarios posibles; por valerse de técnicas confiables, mesurables y comprobables; por privilegiar la información cuantitativa; por formalizar la hipótesis en fases operativas; por privilegia lo empírico; por valerse de la teoría como base explicativa, mas no como componente de autoridad para argumentar conclusiones; y por integrar lo político-social en lo económico-administrativo.

Estas características, en ese proceso particular de ensamblar las líneas técnicas de investigación, serán transformadas en razón de una orientación y sentido, más revalorizadora de lo cualitativo como principio y fundamento; la objetividad se relega al campo de los procedimientos, mas no a los conceptos

 

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propios de interpretación de la realidad y del entorno en donde está inmerso el fenómeno de estudio. Estas líneas técnicas de investigación son: confiabilidad, credibilidad, validez objetiva, validez subjetiva, hipótesis, variables, generalizaciones, y racionalidad dialógica.

El método en la hipermodernidad, tiene un sentido de orden que se adopta en las actividades necesarias para llegar a un fin determinado; si recurrimos a las reflexiones de René Descartes, se tiene que el método es el “camino que se ha de seguir para llegar a la verdad en las ciencias”. La importancia de la utilización del método el estudio de fenómenos educativos, radica su evidente efecto de disciplinar el espíritu, excluir de las investigaciones el capricho y la casualidad, adaptar el esfuerzo a las exigencias del objeto, y determinar los medios de investigación y el orden de ésta.

La ciencia en la hipermodernidad, como ya se ha delineado anteriormente, es una creencia razonada que supone en su comienzo un estado en que el espíritu suspenda todo asentimiento a las certezas espontáneas, y renuncie a sus prejuicios, a fin de no ceder sino a la evidencia de la verdad. Allí convive con la duda metódica la cual da a entenderse la crítica, la cual debe ser universal, sin miramientos, todas las certezas espontáneas, aún aquellas que parezcan menos infundadas, descubriendo los postulados secretos o implícitos que tantas veces influyen, ignorándolo nosotros, en nuestras creencias y nuestras convicciones.

En cuanto a lo cualitativo, se destaca que afecta al espíritu lo mismo que al cuerpo. Su definición es difícil, pero puede extraerse la idea de que surge como expresión, citando a Aristóteles, de una manera de ser que afecta a las cosas en sí mismas; lo cualitativo se nos presenta en dos dimensiones: primero, las cualidades primarias y secundarias; y segundo, la visión esencial dividida en Disposición o hábito, Potencia e impotencia, Cualidades posibles y pasiones, y Figura y forma.

En el contexto hipermoderno, expresa Régis Jolivet (1967), el “movimiento” no es, propiamente hablando, una cualidad, sino que pertenece, por reducción, a la categoría del lugar. De la misma manera, la extensión se reduce a la cantidad. Según nos indica Régis Jolivet (ob.cit.), no es posible, definir la cantidad, que es

 

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un género supremo, solamente es posible describirla. Empíricamente, ella es el dominio de lo grande y de lo pequeño, de lo que se mide u ocupa un espacio y es divisible. Partiendo de estas observaciones, se dirá, filosóficamente, que la cantidad se caracteriza ante todo por la divisibilidad interna, es decir, por el hecho de formar un todo compuesto de partes homogéneas.

Lo cuantitativo, por su parte, en esa misma hipermodernidad, es lo que podemos abstraer en proporción absoluta de la realidad; no aparece en el marco de grandes extensiones de divagación, está allí como se muestra. Su espacio es lo que representa, aunque al profundizarse tienda a ser parte de otros elementos y sustancias. Partiendo de esta aseveración, encontramos características muy remarcadas de lo cuantitativo: 1.- Tiene divisibilidad interna, es decir, forma un todo compuesto de partes homogéneas; 2.- Es mensurable, es decir, supone la pluralidad de partes, por lo cual es medible en cantidades absolutas o fraccionadas; 3.- Tiene extensión espacial, que implica la extensión interna que es efecto de la exterioridad de las partes por relación de unas a otras; y 4.- Tiene la propiedad de la impenetrabilidad, que resulta del hecho de que las partes del espacio están ocupadas por las partes del cuerpo.

A manera de resumen, de lo cualitativo y cuantitativo, Régis Jolivet (ob.cit.), nos dice: “El problema que plantea el cambio cualitativo es el de saber cómo una cualidad que de sí es indivisible, puede participar en un movimiento (o paso de un contrario a otro), que es esencialmente divisible. La solución más obvia consiste en decir que la cualidad no está sujeta al movimiento y, por lo tanto, a la multiplicidad y divisibilidad, sino en razón de la cantidad, que es un sujeto inmediato. No obstante, parece que esta observación no basta, porque la cualidad es, sin duda, susceptible a cierta medida. En efecto, muchas cualidades tienen relación con otras contrarias (u opuestas en el mismo género): blanco y negro, pesado y ligero, claro y oscuro, dulce y amargo; y de un contrario al otro, grados insensibles van formando una especie de continuidad móvil. Por otro lado, las cualidades parecen también susceptibles de múltiples combinaciones, que producen cualidades intermedias o específicamente diferentes…”. (Pp. 318-319).

 

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A grandes rasgos, la mente humana es lógica en estructura de pensamiento, pero a su vez es sensible por la condición natural de ser el hombre censor de los latidos diarios del “dolor de vivir”. Ello da a la existencia humano dos formas o patrones de manifestación: por un lado, la vida interior que es considerada la válida y la que trasciende (un existir inmortal); por otro, la vida exterior o superficial que es la que a diario requiere de la planificación para darle hechura al medio y a las ideas de transformar ese medio.

En tal sentido, la vida superficial mira hacia fuera y se nutre de la apariencia de las cosas la vida interior, por su parte, es vaga e imprecisa que presiente dentro de sí misma un nivel superior de realidad. Cuando predomina la visión extravertida, intereses y preocupaciones que se encuentran en el mundo que lo rodea; el hombre no es más que el fariseo capaz únicamente de un entendimiento literal. Un ser en estado de sopor, que elogia, que teme, que presume y que sólo actúa por la satisfacción del mérito o la alabanza.

El pensar, ante estos argumentos, es el único camino que se puede acometer valiéndose de un método que por la vía de la información adecuada y la retroalimentación de elementos claves, logra un control sostenido sobre los mecanismos propios de la naturaleza. El pensamiento puede ser considerado desde dos puntos de vista: 1° Como la actividad, como la acción por la cual el hombre puede entender lo que tiene enfrente de sí: las personas, las cosas, las relaciones que entre éstas se dan. El hombre puede, igualmente, dotar de significado a lo que le rodea, puede también captar sentidos en lo que se le presenta. Todo lo anteriormente mencionado indica que el hombre, al pensar, no solamente es pasivo, no solamente recibe las impresiones sensibles de lo que lo rodea; 2° Como el resultado de esta actividad intelectual del hombre. En este sentido podríamos decir que los productos de su acción constituyen los pensamientos; de tal suerte que el hombre, cuando formula un juicio, cuando elabora un razonamiento, lo lleva a cabo mediante pensamientos

Ahora bien, ese pensamiento, y esos resultados plurales del pensar, enmarca en el ámbito científico la capacidad de razonamiento. Las ideas y conceptos se combinan en el campo teórico del pensamiento y producen nuevos

 

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conocimientos. Esta es la función del raciocinio, su rasgo esencial por excelencia. En consecuencia, la racionalidad en la ciencia implica que ésta forme un sistema-problema congruente, con base lógica, sin contradicciones internas. Esta estructura concatenada lógicamente permite hacer de la ciencia un sistema-problema teórico, único y diverso, que refleje la variedad y unidad del mundo real en cada uno de sus estratos.

De estos principios emerge la cibernética como enfoque que guía y controla el desarrollo de las relaciones entre las partes, propiciando intercambio e interdependencia, pero sobre todo auto-organizándose en razón de las conclusiones de sus juicios y aproximaciones teoréticas. En líneas generales, la visión cibernética es apreciada en el área de planificación en tres estadios fundamentales: 1.- La información en bruto por procesar; 2.- El análisis y la toma de decisión en razón de esa información procesada; y 3.-La ejecución de las decisiones, retroalimentándolas en miras a volver a comenzar el ciclo del proceso y obtener nuevas perspectivas de análisis que den con nuevas decisiones.

Es el proceso continuo de revisión y evaluación de las ideas planificadas. Se parte de la racionalidad como base y se va hilando en razón de los elementos sensibles y materiales que en su camino hacia metas y objetivos, encuentra el proceso de planificación. En un sentido más teórico, se ha de considerar que el término cibernética “proviene del griego kyberneees (“timonel” o “gobernador”), fue aplicado por primera vez en 1948, por el matemático estadounidense Norbert Wiener a la teoría de los mecanismos de control.

Otro termino que surge en la hipermodernidad es la idea de los hyperciclos es que gracias al nivel de relaciones que alcanza, logra auto-organizarse, creando sus particularidades que luego integrará en un sistema propio adaptado a los cambios de esas ideas enlazadas que llamamos paradigmas.

A partir de 1939, Ilya Prigogine, quien centró sus trabajos sobre la segunda ley de la termodinámica (según la cual el desorden se incrementa en un sistema cerrado, sea cual sea su naturaleza, y donde la energía utilizada desaparece), llega a la conclusión de que el “hombre es un ser de transición, no una realidad acabada. El conocimiento del mundo no se fundamenta en la reproducción de un

 

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modelo del mundo; el conocimiento requiere la construcción de un nuevo mundo. No podemos predecir el devenir del mundo, sujetar el futuro a una fatalidad determinada o aproximadamente probabilística. Debemos crear el futuro si pretendemos anticiparlo.

En fin, el mundo es un caos que constantemente se va ordenando y desordenando. El caos es imprevisible por naturaleza, ya que sería necesario, para preverlo, disponer de una cantidad infinita de informaciones. El pensamiento Sistémico aparece identificado con un objeto en desorden que se relaciona con otros objetos, hasta alcanzar una estrategia en conjunto que lo haga un Todo, que viene a ser un orden. La cibernética se comporta como el regulador de información que permite al pensamiento sistémico predecir ciertos escenarios en donde el caos pueda prevalecer, aunque, como ya se ha dicho, ello es difícil dado la cantidad de datos que es necesario conocer para acercarse al accionar del caos.

En este aspecto Arthur H. Compton (Premio Nobel de Física, 1927), resume la cuestión fundamental de la moralidad en tiempos de modernidad, la cual se puede extrapolar a la percepción hipermoderna hoy día; dice Camptón que la “…moralidad se ha convertido en una ficción y la vida ha perdido todo significado humano. Se nos puede llevar a ver una Suprema Inteligencia, operando en la vasta máquina que llamamos Universo, a la cual podemos denominar Dios. Pero los hombres se han convertido, no en sus hijos, sino en sus juguetes, incapaces de hacer nada que no se le haya obligado a hacer”.

Esta percepción se une a la idea de sir Issa Newton, para quien un hombre de época (entiéndase hombre moderno), es un ser inteligente que, en un momento dado, conociera todas las fuerzas que animan a la Naturaleza así como las posiciones relativas de los seres que ella comprende, incluiría en una sola fórmula, si su inteligencia fuese suficientemente capaz de analizar tales dato, los movimientos de los cuerpos más grandes del Universo y los del átomo más ligero. Nada sería incierto para él: tanto el futuro como el pasado estarían presentes a sus ojos.

Esta percepción de Newton es reflexionada por Compton, argumentando que de acuerdo con ese punto de vista, el hombre no ejerce en verdad absolutamente

 

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ningún dominio sobre sus acciones, no importa qué pueda sentir respecto a su propia libertad. Al hombre no contar con su autodeterminación es evidente que no cuenta con la “moral de su existencia” y por lo tanto es presa de cualquier acción en contra de su voluntad y deseo.

El asunto de la moral está vinculado directamente con la hipermodernidad, en razón de que una de las premisas que describe los nuevos tiempos es la falta radical de moral y valores; esto da, en consecuencia, que el hombre pueda concentrarse en sí mismo, asumiendo la búsqueda necesaria de una libertad suprema, al estilo clásico, en donde el valor de la libertad depende del uso que hagamos de ella.

Otro asunto que influye en la hipermodernidad, es la revolución en el área de informática, introducida por Microsoft, en la década de los noventa ha despertado el interés de propios y extraños; no se trata simplemente de un negocio, sino de una “revelación” del poder de la capacidad humana para dominar la técnica y con ello los procesos y fundamentos de la civilización contemporánea. Lejos de ver a Bill Gates, fundador de Microsoft, como el iniciador de una revolución tecnológica que ha monopolizado el implemento de software, hay que entender el asunto como el cambio hacia un nuevo paradigma: la era digital.

Imaginar el mundo hoy día sin el apoyo de la técnica sería, sin duda, presagiar incomodidad, lentitud, ineficacia, desorganización, en fin un caos total. La técnica nos ha permitido autodefinirnos y perfeccionarnos, incorporando a la “razón vital”, el instrumento idóneo de ejecución de nuestro pensamiento. Friedrich Rapp, en su obra clásica “Analitische Technikphilosophie”, nos dice que “…la técnica moderna fue introducida para aliviar la existencia y, por otra, en virtud de su carácter concreto, objetivo, y a causa de los principios del desarrollo funcional técnico, que en última instancia se encuentra en la estructura del mundo físico, ha creado una serie de nuevas limitaciones a la libertad de acción humana. Como el hombre, en tanto ser natural, depende siempre del dominio de su entorno físico y los aportes deseados sólo son obtenibles mediante una adecuación a los respectivos procesos técnicos, aparecen ahora las legalidades objetivas en lugar de las anteriores limitaciones. De esta manera, se ha eliminado en gran medida la

 

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fatiga del trabajo físico; pero el precio de ello consiste en la adecuación a los principios de la acción técnica y en los efectos de enajenación que necesariamente implica” (Pp.175-176).

Por su parte, Herbert Marcuse (1964), concluye que la sociedad unidimensional, desde un punto de vista de análisis cerrado y crítico, refuerza, a través de la técnica, la dominación y por ende la idea de una conmoción radical del mundo, desvaneciéndose en el deseo de una evolución no explosiva. De este modo, todo aquello que intente la técnica para mejorar la vida en nuestra sociedad, es una tendencia a conciliar los extremos. Marcuse se pregunta: ¿Tal sociedad puede impedir toda transformación cualitativa en un futuro inmediato? ¿Existen fuerzas capaces de hacerla estallar? La historia ha demostrado que la técnica se ha erigido instrumento de dominación de un sistema que doblega las posibilidades de reaccionar, por la inevitable dependencia que hacia él tenemos.

Esta visión de Marcuse se sintetiza en tres aspectos: 1.- La sociedad se esfuerza por mejorar su nivel de vida , sin pensar jamás en destruir el sistema en que vive, aunque éste ejerza una dominación represiva; 2.- Quien no esté identificado con el sistema dominante perderá toda comprensión auténtica de la realidad; y 3.- Habiendo perdido la sociedad el impulso revolucionario y evolucionando hacia una la ideología de la coexistencia pacífica, es inevitable que sus posiciones teóricas oficiales sean combatidas por una o varias minorías más revolucionarias.

Ahora bien, lo que no previno Marcuse era que esa revolución vendría de una minoría no identificada con bases ideológicas, sino con esquemas economicistas que abrigarían una nueva percepción del mundo y transformarían esa dominación represiva en un flujo constante de información y revisión. Ya no se trata de imponer “puntos de vistas”, sino de multiplicarlos y conectarlos, a efecto de crear una retroalimentación que mueva más ágilmente el cuerpo de conocimiento en el desenvolvimiento de sus variables.

Es una “nueva era”, tiene como características “actuar de puente entre los nuevos conocimientos, como los descubrimientos científicos, y las concepciones milenarias de algunas antiguas civilizaciones hacia las cuales los occidentales

 

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siempre habíamos dirigido una mirada prepotente y despreciativa. La técnica nos ha acercado a la sustancia del conocimiento, a eso que Gates llama “un nuevo espacio universal de información compartida.

Esta nueva realidad nació con la máquina, lejos estamos de aquellos visionarios que desde el año 4000 a. C., diseñaron el ábaco, instrumento formado por un conjunto de cuerdas paralelas, cada una de las cuales sostenía varias cuentas móviles, usadas para contar; o de Howard Aiken, quien en 1944 concluyó un computador electromecánico, el Mark I, que sirvió para crear tablas matemáticas, mediante la ejecución de una secuencia de operaciones aritméticas; o de la revolucionaria invención, en 1971, de los primeros microprocesadores, los cuales por la vía de circuitos integrados en una sola pastilla de silicio, podían realizar operaciones fundamentales de almacenamiento, procesamiento y ejecución de instrucciones. Estos hechos son ya parte de la historia clásica de la técnica informática, de ello aprendemos que esta revolución tecnológica devino de un proceso de ensayo-error que culminó con una propuesta avanzada de minimización del proceso de instrucciones para dar paso a sistemas más integrales, sensibles y rápidos.

Bill Gates, ha denominado esta nueva era como “digital”. Todo este conjunto de nuevas máquinas y programas avanzados en interacción, viene a ser como el sistema nervioso humano. El sistema nervioso biológico dispara los reflejos que nos permiten reaccionar prontamente a los peligros o las necesidades. Nos proporciona las informaciones necesarias para valorar las opciones disponibles y elegir. Así mismo, se comporta la técnica informática, construida por los “procesos digitales mediante los cuales la compañía capta lo que hay en el entorno, reacciona en consecuencia, detecta los retos de sus competidoras y las necesidades de sus clientes, y organiza inmediatamente sus reacciones.

Para Gates el Sistema Nervioso Digital (SND), es la nueva opción para los negocios en el siglo XXI, ya lo importante está construido (equipo físico y lógico, combinado y conectado en red), lo que hay que agregar es la riqueza de información que cada organización maneja en función a sus intereses, a efecto de

 

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que la haga fluir hacia sus trabajadores para que se revierta en revelaciones y colaboración en miras a mejorar el rendimiento de la empresa.

El Sistema Nervioso Digital, nos acota Gates, tiene como finalidad motivar una reacción concertada del personal, con el fin de implementar estrategias organizacionales que haga posible la adaptación al cambio y la adopción de la red como vía necesaria para mantener una comunicación más directa y efectiva a la hora de evaluar posibilidades para la toma de decisión. La conexión del SND se da en razón a un círculo constante entre operaciones básicas de la organización, estrategias y respuestas a los imprevistos, y la interacción con los clientes o usuarios. Un SND, comprende los procesos digitales que encadenan estrechamente todos los aspectos del pensamiento y acción de la empresa.

Si bien es cierto que Gates nos habla de un SND, que tiene relación directa con la acción empresarial de la sociedad contemporánea, no es menos cierto ese no es el único uso inmediato que tendrá en la nueva era, la proyección es alcanzar todo tipo de actividad humana en donde la toma de decisión es importante. Hablamos entonces de un proceso que busca crear la excelencia individual, así como proporcionar a los miembros de una organización determinada, información de primera mano para la comprensión del entorno y de los efectos que dicho entorno puede estar germinando ante acciones que escapan de nuestra intervención.

Gates ahonda, en sus ideas acerca de la “era digital”, hacia una nueva cultura organizacional, ya no es la imagen de una organización virtual la que inunda nuestras apreciaciones, sino la existencia de una gran autopista de comunicación en donde el Internet asume liderazgo como vía y las interconexiones, el alcance necesario que cubra y descubra los entretelones de los negocios en el siglo XXI.

Los presagios de Marcuse, y de muchos otros que vieron en la técnica un medio de postergación de la dominación, han dado sus frutos. Las pautas valorativas, nos dice Rapp, que hasta ahora determinaban el actuar del hombre estaban limitadas a unidades sociales relativamente cerradas y claramente perceptibles a contextos de acción aprehensibles de manera inmediata. Una

 

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limitación de este tipo del respectivo contexto era posible mientras los efectos de las correspondientes acciones efectivamente se mantuvieron dentro de este marco. Esta ética de proximidad es perfectamente adecuada a los principios orgánicos de la técnica artesanal con sus relativamente reducidas intervenciones en el acontecer natural. La técnica moderna, con su transformación sistemática y amplia de la naturaleza y con sus consecuencias amplias puede ser sólo dominada mediante una ética de lejanía, cuyas normas de acción toman en cuenta contextos superiores. Con las concepciones valorativas tradicionales y firmemente enraizadas y con formas de comportamiento que se han ido formando a lo largo de un proceso de desarrollo prolongado, no es posible hacerse cargo de la situación que ahora ha surgido.

Ahora bien, ¿en la hipermodernidad estamos dominados acaso por la técnica? ¿Quién nos garantiza que esa ética de lejanía permitirá apaciguar el efecto que desde ya ejerce la técnica sobre el hombre? ¿Es acaso la indiferencia una alternativa para cerrarnos al futuro? Muchas interrogantes pueden surgir acerca del nuevo paradigma de la “era digital”, unas intentando estimular respuestas que marquen tendencias en contra, otras que desde el plano de la aceptación pretenden convencer al colectivo de que el flujo de información es lo que dominará las acciones de los hombres.

Pero es que esa ética de proximidad es la que le ha costado al hombre desarrollar más ampliamente su fuero interno, se ha contaminado, vive enajenado y corrompido; las nuevas dimensiones marcan el fortalecimiento de esta aproximidad, lejos de ser una atribución del “ser político y social”, es una constante violación del entorno individual, pero qué podemos nosotros hacer si es que nos hemos definido como elemento de ese SND, que por los cuatro costados del mundo impulsan el hacer diario de la civilización. Esto lo refuerza Gates expresando que la idea esencial es que ninguna compañía descanse en la creencia de que su posición actual en el mercado es algo consolidado. Hay que reevaluar constantemente; lo bueno sucede cuando están reunidas las condiciones para que sucedan. Es el alfa y la omega, la filosofía encontrada con el pragmatismo, el cual bajo el interés mercantilista se llena de todas las esperanzas

 

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y es capaz de doblegar el idílico sueño de alcanzar la dominación absoluta de nuestro fuero interno y natural. Seguimos dominados, reprimidos, y ahora, digitalizados en el amplio espectro de la red.

Todo cuanto se ha delimitado en este introito, es un bosquejo muy global acerca de un texto que con el título de “Hipermodernidad”, busca crear nuevos códigos interpretativos de cómo se afronta la sociedad y la ciencia, una nueva era cargada de incertidumbre y vacíos estructurales que la colocan endeble, ligera, sin espacios consustanciados con los valores del ser humano y la naturaleza. Este es un libro para todos que busca abarcar un todo, pero a su vez es un libro para irradiar en las sombras los pequeños lunares de ignorancia que nos van quedando al vivir la existencia de esta manera tan fugas y rápida conque tendemos a vivirla. Si un mensaje da este texto es que se hace necesario detenernos y mirar con capacidad de observación hacia dónde estamos dirigiendo nuestra mirada.

Ramón E. Azócar A. (Dr. Ciencias de la Educación/Catedrático de Ciencias Sociales, UNELLEZ-VPA.)

 

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PARTE I

CIENCIA, SOCIEDAD RACIONALISTA Y MODERNIDAD

 

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HIPERMODERNIDAD RAMÓN E. AZÓCAR A. 1.- La ciencia en la modernidad

Hay muchos caminos para llegar a la verdad, pero a diferencia de esa verdad “verdadera”, ningún camino es expedito, todos tienen sus condicionantes y todos se encuentran con inmensos obstáculos que hacen presentar la búsqueda como una simple aproximación y no como una acción que busca conquistar la presea de la objetividad.

En estos últimos tiempos la ciencia, como se irá presentando a lo largo del presente escrito, ha tenido diversas manifestaciones, desde representar un cúmulo de conocimientos sistematizados y orientados hacia la consecución de definiciones puntuales, hasta la concreción con realidades tan punzantes y dinámicas como el orden y el desorden.

El sociólogo y filósofo polaco Zygmunt Bauman (1925-2017), en su texto “Modernidad y ambivalencia” (2005), planteó en su momento que la existencia de la modernidad obedece “…en la medida en que se bifurca en orden y caos. La existencia es moderna en la medida en que contiene la alternativa del orden y caos. Orden y caos, y nada más. Pero el orden no apunta a un orden alternativo como sustituto. La lucha por el orden no refiere a un combate de una definición contra otra, a un modo de articular la realidad frente a una propuesta de competencia. Se trata de una lucha por la determinación contra la ambigüedad, de precisión semántica frente a la ambivalencia, de transparencia frente a la oscuridad, de claridad frente a lo difuso…” (p.26).

Bauman (2005), adjudica a la modernidad un tiempo lineal, donde la modernidad se extiende entre el pasado que no puede perdurar y el futuro que no puede existir. Describe la existencia de un proyecto inconcluso la civilización moderna, en el cual no ha sido posible la erradicación de los problemas biológicos que a través de los genes se transmiten y hacen que algunas etnias humanas sean más vulnerables que otras y menos agraciadas en el manejo de la razón que otras. Es decir, la modernidad ha tomado su ímpetu en la visión del superhombre que creara F. Nietzsche, filósofo alemán (1844-1900), la cual comienza, según Scruton (1999), con la proclamación de que “Dios ha muerto”; en acepción de

 

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Nietzsche, se hace necesario construir una nueva modernidad, criticando los valores tradicionales, donde la doctrina del cristianismo ha contaminado cualquier acercamiento con la verdad, por lo tanto es necesario renunciar a esas ideas falsas y concentrar la atención en los valores que abordan la moralidad de una sociedad fuerte y altamente competitiva, apartando a los grupos sociales débiles y resentidos que fomentan comportamientos de sumisión y conformismo. Nietzsche sentencia que la manipulación de las masas populares, solamente engendran miseria y retraso en el mundo moderno; esa masa popular sin un fondo ideológico y humano determinado, la califica de manada o muchedumbre, porque se adapta a las tradiciones y no ve más allá del bosque. Es ante esta realidad que Nietzsche propone su ideal de superhombre, un ser individualista, utópico y seguro de su lugar en el Universo, abierto a la confrontación con la tradición filosófica, contra el dogmatismo difundido por Sócrates, Platón, Aristóteles y la filosofía cristiana; sobre todo plantea se muestra defensor de una postura que confronte a los hombres inferiores y a los hombres superiores, siendo éstos últimos los ganados a perpetuar la existencia humana.

El superhombre de Nietzsche, no se identifica con una clase social, ni con privilegios que le puedan venir por la tradición, su lugar descansa en el poder de los genes que garantizan la excelencia, reconociendo una nueva conducta moral, la cual rechaza la esclavitud, la conducta gregaria de los que siguen normas morales ya establecidas; los valores morales que sean fieles al mundo de la vida y que le permitan expresar adecuadamente su peculiaridad, su propia personalidad y riqueza; el rechazo a lo trascendente (ni en Dios ni en un destino privilegiado para los seres humanos); su identificación con la exuberancia de la vida, con su intensidad y magnetismo humano que lo hace portador de un nuevo orden.

Es lo que radicaliza el pensamiento de Bauman (ob.cit.), al encarar la modernidad como el producto del orden y el desorden. El orden da una civilización coherente con la preservación de la existencia humana y su control total de la naturaleza y los seres vivos inmersos en esa naturaleza; el desorden es la civilización herida tanto en su condición biológica como seres vulnerables y débiles, como en su condición de ser racionales que tienen dificultades para

 

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dominar y ampliar su aptitud natural hacia la inteligencia humana. Bauman (ob.cit.), recalca que una enorme cantidad de gente quiere un cambio, una sociedad en orden, la cual garantice un mundo mejor no solamente para la civilización humana sino también para los seres vivos que comparte esta era epocal que cada generación vive. Bauman (ob.cit.), se confronta a sí mismo y sentencia que la sociedad contemporánea, en la que somos más libres que nunca antes, a la vez somos más impotentes que en ningún otro momento de la historia. Todos sentimos la desagradable experiencia de ser incapaces de cambiar nada. Somos un conjunto de individuos con buenas intenciones, “…pero que entre sus intenciones y diseños y la realidad hay mucha distancia. Todos sufrimos ahora más que en cualquier otro momento la falta absoluta de agentes, de instituciones colectivas capaces de actuar efectivamente” (p.34).

De esta percepción de la vida y de la realidad de esa vida, Bauman construye una nueva categoría en la modernidad, la llama “líquida”, y de ella expresa que reúne las características de la sociedad actual, la cual se encuentra desprovista de cualquier tipo de barreras para canalizar sus acciones como grupo humano en crecimiento y transformación; es una sociedad que se comporta como los estados líquidos, donde nada se mantiene firme y todo adquiere formas temporales e inestables. Prevalece una dicotomía entre la modernidad sólida y la modernidad líquida, contrastándola con la visión de la posmodernidad y en contraposición con la propia modernidad, son denominaciones que expresan un significado parecido pero distinto ante la percepción de movilidad que cada categoría asigna: la modernidad se mueve en etapas cíclicas, la postmodernidad avanza elípticamente y la modernidad líquida fluye por todos los espacios en distintas direcciones, perdiendo su fuerza y su robustez en la búsqueda de consolidación de la civilización humana.

En ese contexto de la modernidad, con sus bifurcaciones de movimiento y de búsqueda de trascendencia más allá de lo civilizatorio, Bauman hace alusión a una ciencia que influye en la sociedad; una ciencia que juega un papel preponderante en la sociedad moderna, sobre todo por ser un conjunto de conocimientos que los seres humanos poseen y que hace posible un pensamiento

 

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lógico y técnico, frente a una situación o a un objeto, el cual obliga ir más allá de lo que sabemos para conocer la realidad de las cosas, internalizando el saber desde sus principios hasta sus causas.

El conocimiento, a todas estas, en su realidad y acepción práctica, tiene dos maneras generales de presentarse, por un lado por eso que para tener un conocimiento científico de lo que investigamos es inminente la necesidad de agrupar diversos niveles de conocimientos el cual nos dirija hacia una idea clara que nos permita dominar tanto conceptualmente como materialmente, una visión que sistematice, racionalice y compruebe, los elementos investigados, resaltando la misión sobre lo estudiado, que de igual manera sean sometidos racionalmente a verificación para de esta forma tener un pensamiento claro y objetivo y por últimos plasmar valores para que se tenga una un proyección ética y moral y se empleen nuevos conocimientos.

En este aspecto, los conocimientos son útiles en la sociedad y coopera a que la ciencia sea menos compleja de tal manera que podamos brindar opiniones positivas a nuestro entorno, hay que resaltar que cuando hablamos de ciencia nos referimos al conocimiento a través de una investigación hacia algo, el cual se puede ver de diversas maneras ya que cada investigador puede verlo desde su punto de vista pero solo aquel que tiene un buen manejos de sus conocimientos da una buena perspectiva y aporte a lo estudiado, interpretando de manera lógica o coherente lo que se estudia.

En este aspecto valga hacer referencia al “Tratado sobre los principios del conocimiento”, escrito en 1710, por el erudito inglés George Berkeley; en este Tratado, del cual nos valdremos de la versión de 1992, Berkeley visualiza el mundo civilizatorio como un mundo atado la esclavitud. Una esclavitud que ata al hombre a divagar en lo intrascendente y una esclavitud que encadena a los hombres a los dictados de una materia ciega y cuyo pensamiento es inútil. Berkeley (1992), destaca que el conocimiento se adquiere por los sentidos, por las operaciones de la mente y por la imaginación; “…una vez que el lenguaje se ha hecho familiar, la audición de los sonidos o el hecho de ver los caracteres son inmediatamente acompañados de las pasiones que en un principio solían ser

 

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reproducidas mediante la intervención de ideas que ahora han sido omitidas por completo…” (p.49). De aquí, de estas ideas que entran desde las cualidades humanas de cada persona, se reafirma la necesidad de ordenar la ciencia y de percibirla en el contexto crítico de los constructos que delimitan los saberes en la sociedad.

La ciencia, a todas estas, acepta críticas que llevan hasta el fondo de los que se busca saber y perfeccionar los conocimientos y es universal, esto quiere decir que es válido en el pensamiento de uno para todos. Uno de los elementos enfocados mayormente es el conocimiento de la incertidumbre ya que bajo este argumento se da el saber desde una nueva idea para comenzar o seguir la ruta investigativa.

En un aspecto concreto, la ciencia está expuesta a críticas, cambios intelectuales y sociales ya que siempre hay investigadores que aportan más de lo investigado, despertando el interés de otros investigadores, profundizando los temas y llegando a una útil conclusión, esto quiere decir que la ciencia se vuelve un ciclo ya que cada día nacen nuevas ideas que complementan a otras ideas.

En otro contexto la ciencia pura es una investigación teórica no comprobada, se dice que no es comprobada ya que no tiene resultados prácticos inmediatos el cual tiene como objetivo plantear varias soluciones alternativas y de ellas elegir la más conveniente para la solución de un problema. Por su parte, la ciencia aplicada tiene como objetivo aportar hechos el cual será sometido a pruebas es llevar lo teórico a lo práctico de manera que sean útiles, esta ciencia es sumamente compleja y fiable ya que busca la razón y verifica lo investigado de manera que sea real lo que se expresa.

De todo este cuerpo de ideas, se hace uso del método científico ya que a través de este método se obtiene información lucrativa y relevante para obtener conocimientos ya que lo investigado se verifica y corrige para ser entendido y útil. El pensamiento complejo juega un papel crítico en la investigación y no es más que dar un rasgo general de toda la realidad es sacar lo más esencial y determinante de lo investigado es decir dar una definición concreta.

 

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En cuanto al orden la ciencia es relativamente útil en cualquier trabajo de investigación ya que nos hace enfocarnos a profundidad en el tema el cual hace que lo expresado sea útil y alimente los conocimientos personales y del entorno, también tiene relevancia al momento de desenvolvernos en la escritura ya que si conocemos más podemos expresar mayor información, la lógica es un punto esencial en la ciencia debido a que si agrupamos todos los conocimientos con lo que realmente investigamos podemos crear nuevas perspectivas e incentivar y promover la investigación del tema, la ciencia nos hace más técnicos al momento que nos enfocamos a conocer una cosa o un tema ya que nos tenemos que relacionar con eso que investigamos; acá se da el enlace entre el orden y el caos, dando espacio para la complejidad del pensamiento científico.

Éste pensamiento científico complejo, acudiendo a reflexiones de Edgar Morín (1999), se presenta como la capacidad de interconectar distintas dimensiones de lo real, ante los hechos u objetos multidimensionales, interactivos y con componentes aleatorios se ve obligado a desarrollar una estrategia distinta del pensamiento que no sea reducida sino reflexiva.

El pensamiento complejo, a todas estas, se enmarca en tres principios: la dialógica, la recursividad y la hologamia. El pensamiento es considerado complejo y su organización se basada en la coherencia, formando conceptos claros y generar un constante movimiento y una necesidad de investigar y explorar, de este modo resulto que la importancia de inculcar a los estudiantes este tipo de pensamientos estimula su intelecto crítico y su creatividad.

En este sentido, la epistemología, como concreción del conocimiento en el marco de la teoría-praxis, establece condiciones de objetividad del conocimiento científico, modos de observación y experimentación que examina las relaciones Ciencia-Teoría-Hechos. La epistemología reflexiona los principios, fundamentos y métodos del conocimiento humano. Los modelos epistémicos hacen referencia a una postura filosófica con respecto a la noción del conocimiento, cuales son las fuentes y como se validan, cada modelo tiene su método, sus técnicas y sus preferencias por cada tipo de investigación así como los mecanismos para validar su conocimiento.

 

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Estos modelos están comprendidos por el naturalismo que es el estudio de los significados de las acciones y la interacción social; el humanismo su propósito inicial consistía en formar alumnos para una vida de servicio activo a la comunidad civil, proporcionándoles una base amplia y sólida de conocimientos y principios éticos; el positivismo es una postura filosófica explicada por dirigida a exaltar los hechos por encima de las ideas la cual se concentra en los problemas de la creencia y del método científico; el pragmatismo surge como reacción frente al materialismo y el dominio del positivismo, para los pragmatismos los objetos del conocimiento eran definidos por operaciones activas mientras que el conocimiento era producto de la acción humana, estos métodos señalados dan como resultado analizar la manera más clara para conseguir un logro, comprenden los pasos que guían la acción, así la metodología es la ciencia que se encarga del estudio, desarrollo, valoración y critica de los métodos existentes así como el diseño, puesto a prueba y seguimiento de nuevos métodos.

En un aspecto general, la epistemología asume un discurso disciplinar se comporta como un conocimiento científico que modifica la realidad, se produce partiendo de un orden general, el cual observa, descubre, explica y puede predecir la realidad.

A todas estas, la ciencia, a juicio del filósofo Bertrand Russell, es un conocimiento que estudia investiga e interpreta los fenómenos naturales sociales y artificiales. La ciencia para ser tal cual es necesita cumplir con ciertos principios como lo son: ser racional, verificable y objetiva, se clasifica en visión, misión y valores. Un buen uso del conocimiento es el que tiene utilidad para crear condiciones de bienestar, confort y sustentabilidad ambiental, la cual garantice la subsistencia humana en el tiempo y no sea un conocimiento usado para dañar.

La investigación científica, de manera concreta, no es más que aquella en la que se obtiene una información certera, para entender o aplicar el conocimiento, está comprendida por dos formas pura y aplicada, la pura estudia la parte teórica y la aplicada confronta a la teoría con la realidad. La investigación científica, en este sentido, se puede esgrimir que está compuesta por una percepción descriptiva y experimental. La metodología, y en este punto es fundamental comprender el

 

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carácter sensible y humano de los procesos de indagación, ayuda a desarrollar capacidades y las creencias, el comportamiento científico dirige esas capacidades, desde la base de los comportamientos al momento de conocer el ambiente que nos rodea desde el punto de vista más metodológico ya que es el motor de integración de todas las ideas y conocimientos, donde se realizan investigaciones especificas con la ayuda de la ciencia.

En cuanto a la bibliografía o referentes teóricos, los análisis interpretativos para poder vincular la realidad con el espacio abstracto de las deducciones racionalistas, buscando conocer el carácter de una ciencia cuya razón de ser es de motivar la transformación del mundo moderno; la ciencia obedece a los principios de responsabilidades, solidaridad, con responsabilidad, justicia y compromiso, poco a poco encierra una multiplicidad de valores; un buen conocimiento tiene utilidad para crear condiciones de bienestar, confort y sustentabilidad ambiental la cual garantice la subsistencia humana en el tiempo y no sea un conocimiento usado para destruir o afectar el orden civilizatorio imperante, y se encarga de considerar su validez y estima el valor o merito por la sociedad.

En un aspecto global, la investigación en el manejo de los saberes, permite beneficiar, definir y descubrir conocimientos, proveer soluciones construir procedimientos modelos o una combinaciones de los anteriores para incrementar y colaborar con la ciencia a través de métodos científicos, procurar tener información relevante para entender, beneficiar, corregir o aplicar el contenido. Existen diferentes formas de investigaciones la pura busca a acrecentar los acontecimientos teóricos para el proceso de una ciencia aplicada a diferencia de la misma, esta persigue fines de aplicaciones directo e indirectos con un diseño de investigación se planifica lo que se debe hacer y así lograr los objetivos de estudio; por medio del conocer o investigar se obtiene informaciones y conocimientos sobre un asunto materia o ciencia, trata de percibir y explicar desde lo esencial hasta lo más prosaico, el porqué de las cosas y su devenir.

La complejidad e interdisciplinariedad, en el marco del pensamiento complejo, asume un enfoque de análisis en el que es necesario integrar las

 

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diferentes perspectivas que forman parte de un fenómeno de un problema, de un todo, incluso parece que “todo lo interdisciplinario es complejo pero no todo lo complejo es necesariamente interdisciplinario, este aspecto de la complejidad y trasdiciplinidad de la ciencia es muy importante en el campo de todo conocimiento, si se tiene en cuenta que estas disciplinas se apoyan en otra para su desarrollo y su acciones prácticas.

A todas estas, los modelos epistémicos hacen referencia a una postura filosófica con respecto a la noción de conocimientos, el naturalismo centra su atención en el estudio de los significados de las acciones y de las interacciones sociales, no intenta descubrir leyes, ni hacer generalizaciones, el humanismo es un procedimiento pedagógico, literario, estético, filosófico y religioso surgido en Italia durante el renacimiento y basado en la idea de que el hombre está en el centro del universo.

En cuando a la imagen de Dios, prevalece sobre toda las cosas de la tierra el idealismo da primicia a las ideas en la percepción de la realidad en la generación del conocimiento mientras que en el materialismo constituye un modelo epistémico a que fundamenta a las actividades realizadas con el conocimiento en una condición exclusivamente material o en una estrecha descendencia con la materialidad; el realismo es una relación entre las ideas y las cosas adecuadas que generan conocimiento, los modelos epistémicos son importantes porque al conocerlos podemos apreciar diversas compresiones intelectuales y del saber porque, conociéndolo se puede entender mejor el conocimiento y se puede incluso adquirir una compresión critica de las propias percepciones la epistemología establece las condiciones de objetividad del conocimiento científico modelo de observación y de experimentación, examinando igualmente las relaciones que la ciencia establece con la teoría y los hechos y sus funciones es analizar los preceptos que se emplean para justificar los datos científicos considerandos los factores sociales, sicológicos y hasta históricos que entran en juego, la epistemología es una división de la filosofía que se encarga de explorar la coherencia interna de los razonamientos que llevan a creaciones de conocimientos.

 

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Todo conocimiento, en este sentido, constituye una relación que no puede estudiarse dejando de lado al sujeto y al objeto, siendo esta un conjunto de datos sobre hechos y verdades de información ganadas a través de la experiencia o del aprendizaje. El conocimiento es una apreciación de la posesión de múltiples datos interrelacionados que por sí solos poseen menor valor cualitativo. Para saber más del conocimiento se debe tener en cuenta la epistemología, siendo esta la rama de la filosofía que se encarga de los problemas filosóficos que rodean la teoría del conocimiento, ya que según Raúl Gutiérrez Sáenz, el conocimiento es la operación por la cual un sujeto obtiene representaciones internas de un objeto.

Es por ello que la epistemología estudia la relación entre el sujeto y el objeto y todos los problemas que esta relación plantea, como ciertas preguntas, si esa relación es posible, cual es el origen de esta, si tiene límites, entre otras las cuales surgirán poco a poco de la búsqueda de esta. El conocimiento puede ser entendido de diversas formas: como una contemplación, como una asimilación o como una creación. Es una contemplación porque conocer es ver, una asimilación porque es nutrirse y es una creación porque es engendrar. Para el mundo griego es una contemplación, para el mundo medieval es una asimilación y para el mundo moderno es una creación. En la ciencia, es el conocimiento ordenado y mediato de los seres y sus propiedades, tomando en cuenta lo relatado por algunos científicos como Albert Einstein que es llevar lo caótico de la realidad a un sistema lógico uniforme de pensamiento. Para entrar más en detalle, con lo que es conocimiento científico se debe entender lo que es una ciencia o que conceptualización podemos tener de ella.

Según el filósofo alemán Hans-Georg Gadamer, la ciencia de hoy ya no es la suma del saber y de lo digno der ser sabio, sino un camino para avanzar hacia adelante y penetrar en un ámbito aun no investigado y por lo tanto aun no denominado. La ciencia se clasifica en visiones, misiones y valores, los cuales son fundamentales para el crecimiento de esta, ya que en la visión es sistematizar las proposiciones de manera racional que puedan ser verificadas y comprobadas, en la misión son las proposiciones relacionadas y sometidas a la verificación de

 

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construir un pensamiento objetivo y, en los valores es obedecer los principios de responsabilidad, solidaridad, corresponsabilidad, justicia y compromiso.

En un contexto más restricto, al hacer ciencia desde la complejidad, se están creando condiciones para conocer el valor de verdad de una proposición. Antes de continuar, es necesario aclarar el significado de proposición dentro de un marco de una lógica bivalente, que comprende dos valores de verdad. En tal sentido, una proposición puede definirse como una descripción de un estado de las cosas, en forma aclaratoria, y de manera que tal pueda tomar los valores de verdad: verdadero o falso. Será verdadera esta proposición, cuando el estado de las cosas así lo indiquen, y de un modo contrario a tal estado, ésta será falsa. De una manera sintética, se puede decir que el conocer involucrará proposiciones, para las cuales habrá que tener la habilidad (saber) para distinguir su valor de verdad.

Por otro lado, el pensamiento complejo influye en este tema puesto que su complejidad como método se denomina ampliamente en la obra de Morin (ob.cit.), independientemente del enfoque con que se está examinado la complejidad, tomando en cuenta que para este paradigma el conocimiento científico es una de las diversas formas de conocer el mundo, pero no la única, caracterizándose por su parte de un rasgo general de toda realidad, siendo la ciencia un punto de vista de la complejidad, ya que este aspecto es muy importante en el campo de todo conocimiento, si se tiene en cuenta que estas disciplinas se apoyan en otras para su desarrollo y su acción práctica, así como en otros tipos de conocimiento.

Entre el concepto de conocimiento general, se pueden distinguir dos acciones muy distintas en su significado: el conocer y el saber. Básicamente el conocer trata de la relación que existe entre quien conoce (sujeto de conocimiento) y lo que es conocido (objeto de conocimiento). Y el saber es una cuestión más puntual, es la habilidad que tiene el sujeto para realizar cierta actividad. Los objetos de conocimiento pueden ser de dos clases: materiales e ideales. Para sintetizar todo lo aquí expuesto, queda como idea principal, que existe algún tipo de realidad, la cual es un objeto de estudio para elaborar nuestro conocimiento, y tiene conocidas descripciones verdaderas.

 

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El conocimiento científico, en el ámbito de la complejidad, es una de las formas que tiene el hombre para otorgarle un significado a la realidad de manera racional y lógicapartiendo de un orden generalque emplea la actitud reflexiva para determinar los modelos de ciencias, para constituirlos luego en teoría general del conocimiento, determinando las condiciones del conocimiento ante un contexto, por medio del análisis reflexivo como los metodos epistemológico formalizante, metodos epistemológicos genéticos, entre otros.El conocimiento científico es crítico porque trata de distinguir lo verdadero de lo falso. Se distingue por justificar sus conocimientos, por dar pruebas de su verdad, por eso es fundamentado, porque demuestra que es cierto, fundamentándose a través de los métodos ya mencionados anteriormente y por el método de investigación y prueba, el investigador sigue procedimientos y desarrolla su tarea basándose en un plan previo, siendo esta la investigación científica no errática sino planeada.

Todos los científicos practican el conocimiento científico, evidentemente, puesto que están estudiando activamente a la naturaleza e investigando al universo por medio del método científico. Pero el conocimiento científico no está reservado solamente para estos. Cualquier persona puede pensar como un científico el cual aprende el método ya antes mencionado y, lo que es más importante, aplica sus preceptos, ya sea que esté investigando a la naturaleza o no, el mismo ha probado ser el método de pensamiento más confiable y exitoso en la historia de la humanidad, y es absolutamente posible emplear el pensamiento científico en otros esfuerzos humanos, dando resultado de una actividad de carácter social que se realiza colectivamente, y de cuyo resultado se desprende muchas aplicaciones prácticas, las cuales contribuyen a la satisfacción de nuestras necesidades y al mejoramiento de las condiciones en que vivimos. Sin embargo, recordemos que toda gran hipótesis que se convierte en paradigma por un tiempo es falible y puede ser desplazada por otra cuando se acumulen nuevos conocimientos que muestren sus falencias.

En la visión compleja, las hipótesis no son perfectas, porque promueven el avance científico brindando explicaciones y así sucesivamente hasta que otra hipótesis mejor aparece y hasta que por fin se alcance a la verdad.

 

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Una de las formas del conocimiento científico más extendidas, siempre encarando la complejidad, es la que proporciona el sentido común, como el conjunto de saberes que surgen de la vida cotidiana a partir del contacto y la experimentación con la realidad circundante. Esta forma de conocimiento se caracteriza por su constante aplicación práctica, es decir, por el traslado de los saberes obtenidos en la experiencia particular a la solución de problemas e inquietudes que conforman nuestra vida.

En un aspecto puntual, los saberes que conforman el sentido común surgen de experiencias particulares y se orientan a la aplicación práctica, por lo que no se preocupan por conocer el conjunto de cualidades del objeto en cuestión, sino simplemente aquellas que sirven para el problema a mano. De esta manera, un número importante de rasgos decisivos del objeto de estudio permanecen desconocidos y no son integrados a una totalidad.

Por otra parte el carácter disperso del conocimiento se consolida en el modelo experimental, ya que el conocimiento pasa a preocuparse por realizar un recorte de la realidad y establecer cómo se comportaba, independientemente de cualquier otra consideración o género de lenguaje que no sea el científico. En esta tarea adquiere centralidad la vía empírica, es decir, el abordaje de las cosas y sucesos individualmente, tal como se presentaban ante los sentidos del investigador, y a partir de estos datos de la experiencia, llegar a generalizaciones, es decir, a explicaciones que dieran cuenta de un conjunto de objetos o de fenómenos, de un mismo tipo, superior al inicial.

En el plano filosófico, la idea de que la realidad debía ser solo algo que correspondiera a lo sensible, cognoscible mediante los sentidos y controlados a su tiempo por un diseño epistemológico y metodológico, se denominó realismo y fue una de las escuelas de pensamiento que dio origen a la ciencia, tal como hoy se la conoce. Para los filósofos, los conceptos puros eran palabras vacías, no pertenecían al nivel de lo que efectivamente constituía la realidad. Lo real es el mundo de los hechos, de los fenómenos, de lo comprobable experimentalmente. El conocimiento científico es indispensable para la vida del hombre ya que le permite progresar; la ciencia del hombre ha conseguido modificar parcialmente la

 

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naturaleza a sus necesidades y ha logrado, a lo largo del tiempo, mejorar su calidad de vida. El método o conocimiento científico, a todas estas, no puede aceptar errores en su parte final, porque sigue pasos claros y sistemáticos basados en experimentación continua, el hombre necesita conocer la realidad que lo rodea, así sea conocer la relación que hay entre él y el objeto o la realidad misma, para poder adaptarse o adaptarla a él. Los medios para conocer son variados, pero su finalidad es la misma. La ciencia no es una sola, está compuesta por muchas ciencias particulares que estudian un determinado objeto o el mismo objeto de diferentes perspectivas. El científico debe ser objetivo, dejar todo lo subjetivo a un lado, tarea difícil pero no imposible, y ver las cosas tal y como son, para luego poder transmitir sus teorías a otros hombres de ciencia y al mundo en general.

En un plano totalizador, la ciencia ha tenido tanta relevancia como base del conocimiento del ser humano, que abarca la enseñanza, la idea original de un camino, uno en el cual dirige su andar siendo diariamente quien le da un sentido y una explicación, a lo que representa conocimiento, demostración de un saber. En este sentido, la ciencia es un cuerpo o sistema de ideas construido por el hombre, basado en: conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable, y por consiguiente falible, siempre provisional, esta ciencia a su vez es una actividad generadora de nuevas ideas a través de su método. Es por ello, que en cuanto a la clasificación de la ciencia tenemos; que no trata sus conocimientos y sus investigaciones en un solo plano, que comprende varios niveles de ideas que vienen de la conceptualización directa de sus objetos a una reflexión sobre la misma que termina por formular la crítica de ésta.

En cuanto a la curiosidad, la ciencia ante todo, se basa en un insaciable deseo de conocer comprender, que se puede manifestar de muchas formas. El escepticismo promueve la búsqueda, la exigencia de pruebas y la evaluación continua del conocimiento con espíritu crítico; en ciencia se ha de cuestionar todo y es imprescindible la honestidad, pues tarde o temprano se impone la realidad de los hechos.

 

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En lo referente a la racionalidad, la ciencia y la tecnología, constituyen un elemento común a las culturas del mundo. Por otra parte, la provisionalidad en la ciencia, todo es provisorio, nada es definitivo, esta es una característica esencial del conocimiento científico. La relatividad, es la incertidumbre, siendo uno de los elementos más persistentes en el contexto bajo el cual se da el conocimiento, por ello el manejo de las ideas se ha de dar en respeto a esa incertidumbre, sistematizando sus contenidos y consolidando sus aproximaciones racionales a las necesidades que se van presentando en el ámbito social.

Es esencial en la ciencia el dudar de toda conclusión que uno mismo formula, comenzando a buscarle sus puntos débiles; la ciencia es autocrítica, consigo misma, también debe estar abierta al escrutinio social, histórico y cultural, tanto por parte de intelectuales como de la sociedad en general. Es iniciativa, por la necesidad de revisión continua que tiene la ciencia y la posibilidad permanente de mejorar las soluciones tecnológicas obligan a una actitud emprendedora, de inconformismo constante, lo cual amerita de generar nuevas fórmulas creativas para encarar el conocimiento.

En el aspecto de la complejidad, la humildad juega un papel fundamental, dentro de la ciencia que tiene que ver con el respeto del científico hacia su labor investigativa, entendiendo que hay cosas que pueden explicarse y otras que no, por lo tanto no deben surgir ideas a prioridad, menos la pretensión de querer influir en la realidad objeto de estudio para obtener de ella respuestas que no le son afines a su naturaleza.

En cuanto, a la tipología de la ciencia en la realidad del pensamiento complejo, se tiene que la ciencia pura, es un sistema de posibles verdades científicas sin resultados prácticos inmediatos; realización de trabajos científicos sin relación con su aplicación a resolución de problemas. Igualmente las ciencias aplicadas, tiene como misión aportar nuevos hechos, sometiendo a prueba la teoría y destacando la utilidad de los conceptos en la resolución de problemas. Seguidamente tenemos la investigación científica; que es un proceso que mediante la aplicación del método científico procura obtener información relevante y fidedigna, para entender, verificar, corregir o aplicar el conocimiento.

 

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Por otra parte, a las formas y tipos de Investigación, tenemos que la investigación exploratoria; son las investigaciones que pretenden darnos una visión general de tipo aproximativo respecto a una determinada realidad, este tipo de investigación se realiza especialmente cuando el tema elegido ha sido poco explorado, reconocido, y cuando aún, sobre él es difícil formular hipótesis precisas. Cabe señalar que la investigación descriptiva, detalla los datos y este debe tener un impacto en las vidas de la gente que le rodea, su objetivo consiste en llegar a conocer las situaciones, costumbres, actitudes predominantes a través de la descripción exacta de las actividades, objetos, procesos y personas. Su meta no se limita a la recolección de datos, sino a la predicción e identificación de las relaciones que existen entre dos o más variables.

La ciencia en el pensamiento complejo consta con unas series de contenidos cuyas características se presentan como: rasgo general de toda realidad; punto de vista holístico-integral de la realidad; y a visión metódica de la realidad. La interdisciplinariedad e integración del conocimiento realiza algunas propuestas para lograr la integración del saber cómo es el concordismo, la multidisciplinar edad, transdisciplinariedad, para generar nuevos conocimientos es necesario de investigación ya que estos aspectos de complejidad sin importantes en todos los campos de la ciencia y conocimiento.

En un aspecto concreto, la ciencia desde el punto de vista de la complejidad, parte de un método, buscando la verdad de las ideas, respondiendo las incógnitas, las resoluciones de esas incógnitas, aportando datos que permitan a la ciencia conocer el desenvolvimiento de la sociedad. El pensamiento complejo está asociado a las cosas muy difíciles de comprender, inalcanzables para quienes no posean una serie determinada de destrezas o conocimientos muy específicos; es así como la ciencia en el marco de los elementos fundamentales de las necesidades humanas, la cual está relacionada con el conocimiento y los individuos, en el marco de los fenómenos y leyes que rigen al mundo externo de los conocimientos.

Por otra parte, la ciencia en el ámbito de la complejidad, determina ciertos avances que proporcionan la búsqueda de información para cumplir ciertos

 

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principios o características fundamentales como: ser racional, ser verificable y ser objetiva. En este mismo sentido, está clasificada como el conocimiento y la investigación de algunos niveles que se conceptualizan de manera directa; como lo es el dominio conceptual, que sitúa de forma objetiva y el dominio material que critica de esta. Es evidente entonces, que la ciencia está caracterizada de tres maneras la visión, misión y valores las cuales cumple un rol muy importante ante la sociedad de hoy en día que se determinaran la objetividad de cada una de sus funciones. Así mismo, se debe tomar en cuenta que el buen uso del conocimiento, es aquella que creara condiciones de bienestar, confort y sustentabilidad ambiental, que tienen como consecuencia destruir o afectar el orden civilizatorio imperante.

En efecto, la ciencia en el marco de la complejidad, se sitúa en la percepción de una curiosidad dialógica, basada en la necesidad de conocer y comprender las manifestaciones y formas de los fenómenos; el escepticismo, promoviendo la búsqueda de pruebas y evaluaciones continuas dentro del conocimiento y el espíritu crítico científico; el racionalismo integrado, como necesidad de considerar antecedentes y consecuencias relativamente analizados; la universalidad, la cual determina las diferentes culturas del mundo de la vida; la provisionalidad holística, como características que estable los esquemas pertenecientes; la relatividad, en el contexto bajo el cual se da el conocimiento, donde se va presentando un ámbito social y sistemático; lo autocrítico como pensamiento abierto que ahonda sobre la forma y el orden; la iniciativa, como actitud emprendedora, formulando creaciones que permitan encarar el conocimiento; la apertura aprehensiva, la cual se constituye como parte de la razón de escuchar y aceptar las ideas de los demás, es imprescindible para la innovación y la creatividad de la ciencia; y la humildad ontológica, que exalta el respeto del científico hacia su labor investigativa, y tiene como objetivo hallar respuestas con fines de su naturaleza.

De este modo, la investigación científica en el contexto complejo, se constituye en un proceso que procura tener la mayor información para entender, verificar, corregir o aplicar el conocimiento dado, explicando, en este sentido, los acercamientos al objeto de estudio en el marco de una percepción pre-

 

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experimentales, experimentales, o cuasi experimentales; de estos modismo de orientación de un estudio, se da la investigación participativa, comparada, cualitativa; cada uno comprendiendo distintos aspectos y teorías que proceden a la investigación y al proceso de los elementos comparados.

2.-La ciencia entre el orden y el desorden

En un plano interpretativo general de la investigación y la filosofía de la ciencia, la figura del filósofo alemán Karl Popper, expresó que el que funge como investigador no tiene que quedarse prendido de las definiciones; cada frase que comienza “¿qué es…?”, implica al ser planteada una pérdida de tiempo si se queda uno en la fase elemental de la expresión. Hay que profundizar, producir “crítica” que es el mejor instrumento para la verificación científica.

En este mismo sentido, Morris Cohe (1965), expresa que cuando “…hallamos que la masa de conocimiento disponibles no nos presenta ninguna respuesta o bien nos ofrece varias, pero ninguna satisfactoria, entonces planteamos un interrogante. Para poder encontrar la verdadera fórmula o causa, debemos ensanchar nuestra perspectiva de las diversas posibilidades por medio de la reflexión lógica, pues, a menos que comencemos por considerar alguna posibilidad, no podremos hallar, en la realidad indagada, la explicación que buscamos” (p.125).

Ahora bien, el conocimiento no deviene de una fórmula estática y absoluta, se debe, y con ello se asocia esta posición al punto de vista del materialismo histórico y el método dialéctico, a la evolución y/o involución de las relaciones de ese conocimiento en la realidad humana que se experimente. Por lo tanto, el conocimiento es el producto de “relaciones conocidas” y “verdades aprehendidas”; en un sentido más estricto, la relación entre el objeto y el sujeto, buscando en la diversidad, la unidad que identifique las cualidades o cantidades presentes en ese conocimiento, a efecto de alcanzar estadios de comprensión del mismo.

La teoría del conocimiento, conocida en los claustros académicos como epistemología, es la investigación y exposición sistemática de los principios que

 

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rigen la posibilidad de conocimiento. Lo primero que aparece es la “curiosidad”, el estímulo hacia ese conocimiento, luego se da el “acercamiento” que deriva, al valerse el sujeto del método, en “relaciones” y de allí se van presentando varias etapas en ese proceso de relación que lleva a niveles avanzados de comprensión; cuando el investigador intuye que ha llegado a un cierto nivel de entendimiento de lo que está conociendo se produce un “enfoque epistemológico”, pero ello no quiere decir que ha alcanzado la comprensión. Ese camino continuo y sistemático de exploración que supera obstáculos metodológicos y teóricos, es lo que se conoce como pensamiento complejo.

En todo conocimiento podemos distinguir cuatro elementos: El sujeto que conoce; El objeto conocido; La operación misma de conocer; y El resultado obtenido que es la información recabada acerca del objeto. Dicho de otra manera: el sujeto se pone en contacto con el objeto y obtiene una información acerca del mismo. Cuando existe congruencia o adecuación entre el objeto y la representación interna correspondiente, decimos que estamos en posesión de una verdad

¿Y qué es la verdad? Según Irving M. Copi (1982), solamente de proposiciones puede predicarse la verdad y la falsedad, nunca de razonamiento. Porque las proposiciones afirman o niegan una realidad o un hecho, mientras que el razonamiento es una interpretación de varias proposiciones en razón de un contexto determinado, que para algunos puede ser verdadero y para otros falso. Las proposiciones, esgrime Copi, “…no son entidades lingüísticas de las oraciones, sino que son los significados de las oraciones” (Pp.34-46).

Desde esta perspectiva, la verdad en el ámbito de la investigación científica, que promueve el razonamiento como instrumento de análisis y reflexión, es relativa y su ajuste a ciertos patrones de la realidad está condicionada a factores internos y externos que influyan en las relaciones estudiadas como propulsoras de conocimiento. Esto nos lleva a considerar la “ciencia” como un ente unificador de la diversidad, en la búsqueda de criterios cercanos a la objetividad científica como razón de ser de los estudios en ciencias sociales.

 

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Hay diversas formas y maneras de apreciar la Ciencia; para Walter Wallace (1976), por ejemplo, la ciencia es una “sistematización del conocimiento positivo” (p.67); la ciencia se comporta como una serie de conceptos interrelacionados y de esquemas conceptuales que se originan de la experimentación y la observación y que dan como fruto mayores experimentos y observaciones. Por su parte, volviendo a las ideas de Cohen (ob.cit.), al “…referirnos a la ciencia, hacemos mayor hincapié en sus métodos que en sus resultados. En efecto, en una época de expansión científica, no sólo constituyen los métodos los rasgos más permanentes de la ciencia, sino que los supuestos resultados no son, a menudo, sino convenciones popularizadas, altamente equivocadas para aquellos que ignoran los procesos por los cuales han sido obtenidos” (p.123).

Porque la ciencia, reitera Cohen (ob.cit.), comienza con el asombro o con la curiosidad activa, alcanzando espacios que se atiborran de preguntas y problemas, de allí salen los eventos de estudio, los cuales el investigador, valiéndose de un orden personal, intenta descifrarlos y determinarlos en razón de tareas que contribuyan a crear fundamentos válidos que identifiquen modelos de pensamiento.

En este sentido Régis Jolivet (1967), dice que el “…término ciencia se dice desde un punto de vista objetivo y desde un punto de vista subjetivo. Objetivamente, la ciencia es un conjunto de verdades lógicamente encadenadas entre sí, de modo que formen un sistema coherente…Subjetivamente, la ciencia es conocimiento cierto de las cosas por sus causas o por sus leyes…En otro sentido, la ciencia es una cualidad que perfecciona intrínsecamente a la inteligencia en un dominio del saber, y le permite obrar en él con facilidad, seguridad y gozo” (Pp.150-151).

A todas estas, Damiani (2005), asume que el concepto de ciencia no solamente tiene que ver con un proceso de investigación y exposición del conocimiento, sino con “…el establecimiento de las generalizaciones que gobiernan el comportamiento del mundo…frente al sentido común y a la filosofía, un saber acreditado y determinante: el científico es el que posee las claves auténticas de lo real” (p.18).

 

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A grandes rasgos, Damiani (ob.cit.), deja en claro que en el campo de la ciencia el mundo no es uno sólo sino muchos; el esfuerzo por crear un ideal de ciencia universal y un método, ha fracasado, se impone la diversidad y la búsqueda de la unidad temática en razón de criterios particulares de análisis que puedan tener no sólo interrelación con otros, sino que puedan auto-construirse y determinarse.

En este sentido el pensamiento de Niklas Luhmann (1991), viene a despejar importantes dudas en torno al concepto de ciencia; Luhmann (ob.cit.), expresa que la garantía de que un conocimiento, en particular un conocimiento científico, es que pueda mantenerse en contacto con la realidad. La observación como procedimiento trata de producir conocimiento, por tanto de establecer una conexión válida con aquello a lo que llamamos realidad. “…Esa garantía no se deposita en los sistemas psíquicos, sino en los sistemas sociales; este planteamiento nos separa de las teorías transcendentales, cuya técnica consistía en descubrir en la conciencia de los sistemas psíquicos la certeza de un conocimiento trascendentalmente válido, ya fuera bajo la forma de reglas, ya bajo la forma de certezas objetivas inmediatamente fenomenológicas” (p.479). La posición de Luhmann (ob.cit.), asume la observación, bajo determinadas circunstancias, como el procedimiento más fiable de acceso a la realidad. Pero la observación nunca puede ser exterior al sistema. La modernidad supone la no operatividad de un observador divino (independientemente de la cuestión de su existencia) como garantía epistemológica de la posibilidad del conocimiento intramundano.

Esto nos lleva a considerar la influencia de corrientes de pensamiento que determinan la orientación científica que ha de asumir un investigador. En su concepción de estudio no sólo influye su entorno local, sino la inclusión de sus razonamientos en razón de relaciones condicionadas por el paradigma en el cual se formó, así como por las necesidades más prioritarias en su localidad académica. En esta visión personal del investigador aparecen los primeros rasgos de lo que potencialmente pudiera ser su investigación científica. Una suerte de

 

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circunstancias que le llevan de la curiosidad a la selección de vías más expeditas para el financiamiento o el acceso a la información.

La modernidad es un fenómeno europeo, pero la emergencia, extraversión y expansión de Europa le confirieron una dimensión mundial, a través de la presencia y la interacción de los europeos con otras civilizaciones de ultramar. La palabra moderno describe una transformación social y cultural lenta pero en ascenso continuo. La idea que hizo calificar de moderna una época que para algunos parte de mediados del siglo XVII, era que el pasado se había agotado y en consecuencia había que crear un nuevo futuro.

Pero en la medida, expone Roger Scruton (1999), que fue evolucionando la modernidad de forma gradual, los modernistas más importantes empezaron a comprometerse con el pasado que con el futuro, insistiendo que habría que rescatar las formas y procedimientos que dan emblema civilizatorio a la humanidad, para crear condiciones de tradición y alcanzar los máximos niveles de perfección en la búsqueda de una relación más directa entre la “razón y la naturaleza” (Pp.504-505).

El modernismo comenzó con un repudio del pasado; pero después, este repudio fue a su vez repudiado por algunos modernistas quienes trataron de hacer prevalecer en el proyecto modernista una reafirmación de lo que antes éste había rechazado. Desde el punto de vista de Jürgen Haberman (2002), lo que ha persistido es un abandono de la ideología de progreso y de la idea de emancipación, para tornarse hacia la aceptación de la cultura occidental como la única cultura que podemos tener.

En el siglo XX, y ya en buena parte del siglo XXI, la modernidad se ha vista influenciada por nuevas formas de ver la realidad del hombre en sus relaciones con sus semejantes y con la naturaleza; a esta nueva búsqueda de relaciones se le ha llamado “postmodernidad”, con cuyo calificativo se intenta describir una nueva doctrina filosófica o estética que reemplace al estéril culto del futuro visualizado por los primeros modernistas.

En percepción del filósofo francés Jean-François Lyotard (2005), la condición postmoderna se originó en dos importantes revoluciones: una, el

 

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colapso la literatura de legitimación de la sociedad occidental desde la época de la ilustración; y otra el surgimiento de la tecnología de la informática que con una nueva proyección de las relaciones en el entorno y la sociedad, pasó a ocupar el lugar que antes había ocupado la cultura tradicional.

Se podría intuir que la postmodernidad no va plagada de creencias y tradiciones, sino de emancipaciones ante la percepción de razonamientos impuestos como verdades universales. Los postmodernos no aceptan un método; asumen métodos, experiencias y relaciones que rompen el esquema de la regla. En este mismo sentido, pero en una posición más fatalista, el propio Lyotard (ob.cit.), expone: “…puede resumirse en su más simple expresión (la postmodernidad), como la filosofía de las comas invertidas. Como en las nuevas condiciones postmodernas, solamente la gente no sofisticada puede tener creencias, valores y significado, los filósofos deben colocar todo eso entre comillas. En esa forma usamos la condición postmoderna para lograr una especia de emancipación de las narrativas del poder.

Esta condición de orientación e influencia del pensamiento humano, nos lleva a la consideración de los modelos o esquemas estructurados para propiciar un razonamiento verdadero en determinadas relaciones del hombre y su medio natural. Nos referimos a los paradigmas y a la forma de verlos no sólo como unidad de una diversidad de causas y efectos, sino como nudos de definición acerca de cómo un investigador se ha de relacionar con su evento de estudio, condionando la aceptación de sus conclusiones científicas a verdades inherentes a los grupos a favor del modelo que escogiera para elaborar su estudio, así como apreciado, desde el punto de vista de la contradicción, por quienes no perteneciendo a ese paradigma, ven en el esfuerzo científico elementos de coherencia y conceptualización que son válidos para la ciencia. Porque podrán persistir diversidad de paradigmas, pero sólo la ciencia como investigación y exposición de los eventos estudiados, permite unificar criterios y crear márgenes de tolerancia inscritos en el uso adecuado de métodos y enfoques analíticos.

En un aspecto puntual, Fritjof Capra (1999), en una descripción rasante por las ideas que caracterizaron el inició en el siglo XIX, advierte de la presencia en la

 

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ciencias de un cambio paradigmático; expresa que en la “…medida en que el electromagnetismo destronó a la mecánica newtoniana como teoría de mayor validez sobre los fenómenos naturales, surgió una nueva corriente de pensamiento que iba más allá de la imagen del mundo/máquina newtoniana y que llegaría a dominar no sólo las ideas del siglo XIX, sino también todo el pensamiento científico posterior: la evolución, es decir, la idea de cambio, crecimiento y desarrollo. La noción de evolución había surgido por primera vez en geología. Después de estudiar minuciosamente los depósitos de fósiles, los científicos llegaron a la idea de que el actual estado del mundo era el resultado de un desarrollo continuo causado por la actividad de las fuerzas naturales a lo largo de inmensos períodos de tiempo. La teoría del sistema solar propuesta por Immanuel Kant y con Pierre Laplace se basaba en un pensamiento evolutivo o desarrollista; la evolución era un punto crucial de las teorías políticas de Hegel y de Engels; a lo largo del siglo XIX, tanto poetas como filósofos se interesaron profundamente en el problema evolutivo (Pp.75-76).

Haciendo énfasis en lo anterior, se puede valorar que la ciencia clásica tomó cuerpo a través del pensamiento del francés del siglo XVII, René Descartes (1596-1650), quien analizando el mundo desde una perspectiva reduccionista y disponiendo de las partes de acuerdo con ciertas leyes causales, se pasó a la imagen de elementos aislados que existen de manera independiente y en cuyos efectos o reacciones no influye para nada los criterios de causalidad y determinismo, sino la dinámica y el relativismo, en donde la teoría científica es entendida como una aproximación a los criterios de verdad, quedando sus fines circunscritos a una descripción satisfactoria de la realidad, obligando a seguir buscando teorías explicativas de los eventos, a efecto de ampliar y mejorar las aproximaciones al conocimiento.

Descartes, a todas estas, alcanza influir de una manera precisa en la el tejido científico de la sociedad occidental moderna. En su primer período de estudio (del 1618 al 1637), predomina el aporte de Descartes su intención de buscar una ciencia prodigiosa, vinculando el saber racional con la magia, la alquimia y los escritos hermenéuticos, ampliando sus métodos y acciones para comprender

 

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mejor al mundo. En esa construcción de saberes se van a ir presentando modelos o principios de enfoques científicos de la realidad; se presenta el modelo mecanicista que enaltece la relación causa-efecto, se llega al modelo positivista, ya en el Siglo XIX, con los aportes del francés Augusto Comte; se bifurcan las ideas por la vía del modelo fenomenológico alimentado por las ideas de Karl Marx, F. Engles y F. Hegel; así como los modelos críticos, estructuralistas, pragmáticos, sistémicos, que han poblado el enfoque de moderno de la era informática-tecnológica. Estos modelos son conocidos como paradigma, acerca de este punto es preciso ahondar con mayor profundidad.

Los paradigmas, a todas estas, tomando ideas de Fernando Mires (2002), están permanentemente sujetos a un cambio. “No existe…ningún paradigma puramente objetivo, pues aquello que llamamos objetividad de un paradigma no es más que el resultado de un proceso ínter subjetivo de comunicación transferencial. De tal modo que cuando un paradigma está cambiando…no es él el que cambia, somos nosotros mismos quienes cambiamos, y con ello el o los paradigmas que hemos construido para establecer relaciones entre nosotros y la realidad. Eso significa que cada paradigma es un juego de relaciones múltiples, y sus modificaciones o cambios no son sólo de relaciones abstractas o teóricas, sino de actores que se relacionan continuamente entre sí” (Pp.190-191).

En la comunidad científica se ha expresado mucho que hay una “crisis del paradigma”, pero lo que realmente hay es una “crisis de la comunicación” de esas ideas creadas desde puntos de vista de paradigmas que intentan explicar de múltiples formas un evento de estudio. Esta crisis de comunicación es una crisis del lenguaje, por lo cual, y en ello se inscriben las reflexiones de Fernando Mires, fuera del paradigma no hay comunicación, tampoco objetividad ni subjetividad; se necesita unificar un lenguaje, no perder la relación en el camino recorrido, crear significantes o conceptos que de un alcance a otro de la investigación, hagan posible la unidad cualitativa de los elementos constitutivos de un evento de estudio.

El sistema paradigmático desconoce a los agentes externos y da valor a sus propios agentes internos que crean sus laberintos e interpretaciones, no

 

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existiendo verdad objetiva fuera de sus límites, porque ellos han sido impuestos por un modo de razonamiento, y no por una aproximación sistemática de análisis y profundización del evento estudiado.

Un paradigma, siguiendo un tanto la propuesta de Thomas Kuhn (1969), es una constelación y un modelo; una constelación porque se dan cambios internos evolutivos, independientes y radicales, que modifican la forma de relacionarnos con la realidad y su entorno; y un modelo, porque busca tomar un perfil externo que sirva de orientación para la ciencia en cuanto a cómo encarar las relaciones válidas en el contexto del interés científico de la investigación.

En un aspecto puntual, paradigma se presenta como un estilo de ver, percibir, conocer y pensar, que es configurado predominantemente en el interior de las comunidades científicas, que recoge creencias anidadas en el pensar colectivo que no es científico, que se traduce en palabras principalmente escritas, consagradas oficialmente por manuales, y que se establece institucionalmente en organizaciones que se forman a su alrededor.

En un aspecto puntual, el paradigma positivista, fundado en las ideas del texto de Comte (1980), “Curso de filosofía positiva”, donde establece su Ley de los tres estados: el teológico o ficticio, donde todo se resuelve imaginativamente en lo absoluto, dando importancia a seres y hechos que se dan en el ámbito de lo sobrenatural; el metafísico o abstracto, donde todo tiene respuesta desde el lenguaje que describe y explica fenómenos sociales interactuantes en la realidad; y está el estado positivista o científico, donde se renuncia a conocer el absoluto, el origen y el destino del universo, quedando reducida toda explicación a los hechos comprobables y verificables, y a las relaciones entre ellos.

Comte (ob.cit.), separa lo que en realidad está unido, aprecia que las cosas existen y punto, son inmutables y eternas; ignora el movimiento a favor del reposo, el cambio a favor de lo idéntico. Clasifica de una sola vez todas las cosas; si no hay una explicación verificable y comprobable, las cosas no existen. Mantiene la tesis de que los contrarios no pueden existir al mismo tiempo. En una palabra, es un paradigma que niega el cambio, la separación de lo que es inseparable, la exclusión sistemática de los contrarios, y la despersonalización del investigador de

 

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su evento de estudio, lo que hace del proceso de investigación un camino desprendido de la motivación y el interés que mueven, definitivamente, los valores en un estudio científico.

Por esta razón, la opción más acertada a lo que debería ser una investigación en la modernidad, es la dialéctica, dado que estudia el evento no solamente en razón de su existencia como tal, sino en perspectiva a su evolución en el marco de su interacción y relaciones en el entorno. Desde esta percepción metodológica es posible profundizar los elementos inmersos en él, apreciando su razón de ser inmediata y sus cambios y etapas evolutivas que permitan contemplar en el reposo un aspecto relativo de la realidad, en donde el movimiento es absoluto y los contrarios se complementan.

Esta percepción de la ciencia desde los modelos paradigmáticos es teorizada por Edgar Morin (1999), calificándola de pensamiento complejo; este pensamiento se explica en el marco de las dificultades, identificando los nudos constantes de esas dificultades tanto en las relaciones Estado-Gobierno-Sociedad, como en la evolución propia de los conceptos que atinan en establecer criterios interpretativos de estas relaciones en la modernidad. Se aspira que en la medida que las dificultades sean abordadas en un contexto complejo, surjan nuevas y más complejas dificultades, de tal forma que se dé el espiral constante e infinito, pero a su vez se alcancen ciertos niveles de lucidez que permiten comprehender y aprehender de los cambios y dinámicas que en razón del objeto de estudio se presentan en la sociedad venezolana.

La investigación como conducta heurística e indagativa, es un “todo”, como expresa Morin (ob.cit.), la “parte” conserva su singularidad y su individualidad pero, de algún modo, contiene el todo. Por otra parte, la investigación desde la ciencia asume un perfil metodológico, en la cual se conceptualiza y se formulan los constructos teóricos que fundamenten el objeto de estudio; y un perfil técnico, que se asume como instrumentalización de las categorías de análisis recogiendo información en dimensiones específicas que hagan posible recolectar e identificar elementos de primera fuente para sustentar las descripciones y explicaciones.

 

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En este aspecto, la conceptualización metodológica de hechos y fenómenos sociales, conforman una etapa principal para la orientación y construcción de respuestas entorno a la ruptura con la observación espontánea, es decir, la superación de las ideas preconcebidas sobre el objeto de estudio, “escapar de las evidencias inmediatas” y profundizar en la explicación de las relaciones del objeto de estudio con su entorno; ello hace que nuestra observación sea rigurosa, en los términos de Gastón Bachelard (1979).

La conceptualización, o el proceso de identificación y definición de conceptos, a todas estas, es más que una producción del intelecto; es el establecimiento de una relación auto productiva (entiéndase autopoiética en términos de Luhmann), en donde “…la realidad del concepto puede proceder perfectamente de la observación, e incluso contradecirla. El concepto por lo tanto no es un simple espejo de la realidad. Puede ocurrir también lo contrario: que la realidad, sobre todo aquella que no es perceptible, se convierta en el espejo del concepto. Por eso cada científico debe cuidar sus conceptos como si se tratara de flores de un jardín. Sin ellos no existiría ciencia; el científico tampoco. Gracias a ellos podemos orientarnos con y por el pensamiento” (Mires, ob.cit., p. 55).

Por lo tanto, la conceptualización se presenta como un proceso de reelaboración de los conceptos que permitan acceder a una comprensión más clara y concreta de la realidad. En este aspecto, el método aparece como la vía expedita para organizar la información y los alcances analíticos que ella vaya arrojando en cada una de sus etapas. Para esto es necesario discernir en razón de qué consideramos como método y bajó qué criterios se orientará la investigación.

Es en este aspecto que la regla IV, expuesta por Descartes en su obra “Reglas para la dirección del espíritu”, es una clara exposición de lo que consideramos como método. Descartes dice que entiende como método las “…reglas ciertas y fáciles, gracias a las cuales quien las observe exactamente no tomará nunca lo falso por verdadero, y llegará, sin gastar inútilmente esfuerzo alguno de su espíritu, sino aumentando siempre, gradualmente, su ciencia, al verdadero conocimiento de todo aquello de que sea capaz”. En este sentido, se

 

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fija como regla métodos que nos permitan la obtención de una certeza científica en cuanto a tratar el tema de manera global e integral, produciendo nueva teoría en razón del evento de estudio y generando nuevas vías de exploración al tema.

En la búsqueda de armar esa nueva teoría del objeto de estudio se ha definido asumir la investigación desde tres métodos de indagación científica: el método dialéctico, el método genético y el método comparativo. La característica esencial del método dialéctico es que considera los fenómenos históricos y sociales en continuo movimiento. Dio origen al materialismo histórico, el cual explica las leyes que rigen las estructuras económicas y sociales, sus correspondientes superestructuras y el desarrollo histórico de la humanidad. Aplicado a la investigación, afirma que todos los fenómenos se rigen por las leyes de la dialéctica, es decir que la realidad no es algo inmutable, sino que está sujeta a contradicciones y a una evolución y desarrollo perpetuo. Por lo tanto, propone que todos los fenómenos sean estudiados en sus relaciones con otros y en su estado de continuo cambio, ya que nada existe como un objeto aislado.

En cuanto al método genético, este busca la génesis de los acontecimientos, es decir, los antecedentes. La genética plantea cuestiones: ¿cuándo? ¿Por qué? ¿Cómo? Se trata de un proceso que se desarrolla en el tiempo, es decir, de una explicación diacrónica. Es el método más honesto, ya que anuncia en su propio título cuál es su finalidad: encontrar la causa inicial, el hecho generador. Pero en ciencias sociales, este género de reconocimiento es más difícil, puesto que hay excesivos acontecimientos que pueden haber dado a luz al hecho sometido.

La falta de posibilidad de experimentación hace de la comparación el único medio que permite al estudioso analizar el dato concreto, y deducir del mismo los elementos constantes, abstractos y generales. El método comparativo tiende a sistematizar una tendencia natural de nuestra mente. El movimiento espontáneo, que nos impulsa a comparar lo que vemos, explica las diversas características del método. No cuenta con un procedimiento técnico específico y es utilizado por todas las ciencias sociales.

 

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El método dialéctico, el método genético y el método comparativo, todos desde un contexto de análisis histórico-conflictual, se enmarcan en un acercamiento holístico integral comparado, que está destinado a dar cuenta de aquello que resulta invariante dentro de las configuraciones de variables o categorías, valorizando el análisis sociopolítico-crítico como estilo de investigación y profundización de las ideas y conceptos estudiados.

Volviendo a los métodos propuestos tenemos que el dialéctico permite abordar el objeto de estudio de manera organizada, de forma tal que las construcciones abstractas obtenidas mediante análisis incorporen los elementos concretos del objeto, permitiendo apreciar la realidad como ascenso de lo abstracto a lo concreto, permitiendo aprehender en todas sus dimensiones y determinaciones como totalidad. Citando a Kosik (1976), ese “…movimiento de lo abstracto a lo concreto es el de la parte al todo y del todo a la parte, del fenómeno a la esencia y de la esencia al fenómeno, de la totalidad a la contradicción y de la contradicción a la totalidad, del objeto al sujeto y del sujeto al objeto” (p.49).

Por lo tanto, aplicar este método dialéctico implica la asimilación rigurosa de los materiales existentes, incluyendo todos los detalles históricos posibles, así como el análisis e indagación de la coherencia interna de ese material y la determinación de sus diversas formas de desarrollo.

Ahora bien, pero esa concepción dialéctica ante un objeto de estudio no es suficiente para alcanzar cierto grado de originalidad en la propuesta, por ello es importante valernos de otro método que una vez llegado a cierto grado de exploración desde la perspectiva dialéctica. Así se presente el método genético que ante los hechos identificados y explicados, implica siempre respuestas al cuándo, al por qué y al cómo, de los mismos, considerados como procesos que se desarrollan en el tiempo.

Se trata de poder alcanzar con este método una explicación diacrónica (fenómenos que ocurren a lo largo del tiempo, en oposición a los sincrónicos) y no estática de los hechos, con la particularidad de que la variable tiempo no es la más importante, sería secundaria, porque lo que prioriza este método es los estadios

 

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de causalidad que dieron con las condiciones y evolución a hechos o situaciones en el contexto de la realidad.

Para encontrar esa génesis del objeto estudiado es importante valernos de la comparación cualitativa y cuantitativa, por ello el método comparativo juega papel preponderante en el cierre que a las ideas y conceptos se le den en la investigación. El carácter comparativo interviene como fuente de pruebas accesorias, es decir, pruebas necesarias e importantes para la verificación de la hipótesis planteada, que hagan posible la creación de nuevos conceptos y teorías en el marco de una aproximación analítica.

En este sentido, el trabajo de investigación se encara en razón de una teoría explícita e implícita en su concepción holística del objeto que se estudie; un método elegido entre varios posibles y siempre en función de los objetivos propuestos; y unas técnicas que se adaptan tanto al tipo de observación como a las características del objeto en estudio. La investigación en parámetros de crecimiento o evolución, tiene como finalidad señalar las interrelaciones entre los diferentes elementos del fenómeno estudiado, así como su incidencia en el estado actual en que se encuentra esa interrelación. Tiene entre sus propósitos como metodología de estudio, describir los cambios que se suceden a partir de un período determinado.

La investigación busca profundizar el significado de los elementos intervinientes en la formación de los canales de participación ciudadana, aspirando delinear un modelo teórico y no así una teoría científica social acerca del tema. Puesto que, el tema de la teoría científica como tal, recurriendo a expresiones de Lapierre (1976), corresponden a “un conjunto coherente de proposiciones demostradas (en las ciencias formales) o verificadas (en las ciencias experimentales)” (p.16); en donde los conceptos y las relaciones enunciadas en tales proposiciones ya han sido sometidas a la prueba de la deducción o de la experiencia. En cambio, el producto de nuestro estudio está dirigido a ser expresión de lo que Raymond Boudon (1976), llama “paradigma teórico” (p.17), es decir, un conjunto de proposiciones que se limitan a definir un vocabulario o más de unas categorías clasificadoras (paradigmas conceptuales); estableciendo

 

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unas categorías de relaciones consideradas como fundamentales, de las que se infieren otras proposiciones por relación de conceptos y no por deducción (paradigmas formales); definiéndose el objeto de dominio de estudio como el producto de una inferencia analógica de ciertas proposiciones ya conocidas que se refieren a otro objeto o a otro dominio (paradigmas teóricos).

En un aspecto concreto, la técnica de observación participativa, expone Rusque (2003), parte de las acciones de un investigador que observa o tiene la experiencia de acontecimientos o fenómenos de primera mano; desde el punto de vista epistemológico la observación encierra un carácter de tipo descriptivo, narrativo y tecnológico, el cual considera su grado de apertura al contexto de observación, formulando nuevas categorías o unidades varias, sin embargo, en el curso de la investigación, el sistema descriptivo es menos abierto que el narrativo, mientras este último es menos abierto que el tecnológico. Estos sistemas de observación tienen en común la reducción de los datos por códigos en unidades y categorías, cuyo proceso se realiza durante la recolección de datos.

En este sentido, las técnicas interactúan con el enfoque sistémico desde la combinación de filosofía y de metodología general, engranada a una función de planeación y diseño. El análisis de sistema se basa en la metodología interdisciplinaria que integra técnicas y conocimientos de diversos campos fundamentalmente a la hora de planificar y diseñar sistemas complejos y voluminosos que realizan funciones específicas. Podría ser aplicado en el estudio de las organizaciones, instituciones y diversos entes planteando una visión Inter, Multi y Transdisciplinaria que ayudará a analizar y desarrollar a la empresa de manera integral permitiendo identificar y comprender con mayor claridad y profundidad los problemas organizacionales, sus múltiples causas y consecuencias.

Como bien expresa la teoría, en especial el trabajo de Oscar Johansen Bertoglio (1987), lo que se conoce como sistema no existe como una realidad externa al sujeto que la observa y la describe, es una co-creación entre un algo que se comporta como sistema posible de distinguir en el lenguaje y en el pensamiento que existe en el mundo y un sujeto observador del mundo y parte del

 

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mundo capaz de distinguirlo, diferenciarlo y simbolizarlo como tal sistema a partir de sus propios conocimientos y de una serie de instrumentos teóricos y epistemológicos con los cuales se relaciona con el mundo y realiza su aprehensión.

La teoría de sistemas, en concreto, es uno entre otros muchos modelos cognoscitivos, una ventana por medio de la cual, los observadores distinguen, diferencian, comprenden y describen aspectos y estados del mundo desde el punto de vista de sistemas que configuran el mundo. La teoría de sistemas no clásica acoge en sus postulados, en sus observaciones y descripciones el concepto de complejidad y sus consecuencias y rechaza las visiones simplistas, reduccionistas, disyuncionistas y deterministas, y a su vez, el pensamiento complejo acoge a plenitud los planteamientos de la teoría de sistemas involucrándola y desarrollándola.

En una palabra, el sistema y el entorno en ese proceso de constante interacción y cambio desfigura la idea del todo en relación con las partes, generándose la necesidad de crean una teoría de la diferenciación entre sistemas para poder entender los nuevos sistemas creados a partir de intercambio, interrelaciones e interconexiones, que dan forma compleja al sistema global.

En este sentido riguroso, nuestro estudio está diferenciado, aunque en relación a los aspectos del “sistema y el entorno”, como un proceso de constante interacción, es posible valernos de una visión sistémica para puntualizar el tipo de intercambio y dominio del Sistema sobre cada propuesta del Estado en la promoción de canales de participación ciudadana.

Por otra parte, es pertinente expresar que la sistematicidad refuerza el objeto de estudio en lo concerniente a la valoración de las entrevistas abiertas como vías expeditas para la consolidación de la teoría. La sistematización descubre los pedazos de los discursos y de las acciones que habían sido acallados, permitiendo abrir las compuertas que reprimían y concentraban la información sobre las decisiones y operaciones, dejando brotar lo que es posible comprender, comunicar, hacer y sentir.

 

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Esta visión sistemática del pensamiento racionalista occidental, es circunscrito al campo de lo que Walter Riso califica de “mente libre y abierta al cambio”, pensamiento flexible a grandes rasgos; Según Riso (2007), los seres humanos tienen formas distintas de relacionarse, una de esas formas es precisamente la ciencia, a través del orden de los elementos contentivos de los saberes. Haciendo alusión a los seguidores de Lao Tse, Riso (ob.cit.), expone que “…la suavidad y la flexibilidad están íntimamente relacionadas con la vida, mientras la dureza y la rigidez están asociadas a la muerte. La mente de arcilla posee fundamentos y principios pero no son inmutables…” (p.21). En este aspecto, la mente se presenta de diversas formas para Riso (ob.cit.), forma de “piedra”, siendo rígida, la cual choca con la realidad objetiva una y otra vez; de forma “liquida”, haciendo de la mente un espacio donde todo es movible con facilidad, mezclándose con diversos paisajes y formas, vinculando en ocasiones lo “invinculable”, pero creando un sentido lógico y flexible a las ideas.

Las personas, desde la sistematicidad de la ciencia que describe Riso (ob.cit.), se ubica en un “…continuo de tal manera que podríamos hallar gente más o menos rígida, flexible o líquida, o con el predominio de un tipo de mente y pequeñas pinceladas de las otras…” (p.21). Ese mundo variopinto, entrecruzado y compartido, implica una sociedad que está en proceso de pasar de un “…estado desorganizado a uno organizado, de un nivel simple a uno complejo, de una escasa auto-observación a una mejor auto-reflexión, de una mente estática y rígida a una mente más plástica y menos egocéntrica…” (p.219).

3.- La sociedad racionalista de saberes en la modernidad

La sociedad de saberes ocupa un lugar estelar en la discusión actual en las ciencias sociales; se trata de un concepto que resume las transformaciones sociales que se están produciendo en la sociedad moderna y sirve para el análisis de estas transformaciones y del escenario moderno civilizatorio. Al mismo tiempo, ofrece una visión del futuro para guiar normativamente las acciones políticas. Sin embargo, ha tenido una adaptación desigual en las diferentes áreas lingüísticas

 

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concurriendo también con otros términos como sociedad de la información, sociedad del conocimiento y/o sociedad red.

Todas las disciplinas interesadas en el estudio científico de los distintos aspectos de las ciencias sociales o humanas, perciben importante la intervención de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TIC´s), siendo estas técnicas un componente transversal que afecta y potencia todo el esfuerzo para que la ciencia y la tecnología, se incorporen como herramientas poderosas para avanzar hacia la modernidad, contribuyendo a mejorar la educación, la salud, el nivel de vida, el bienestar, la seguridad y la gestión de los servicios públicos. Se enfatiza la importancia de las TIC´s, como una herramienta transversal que contribuye al desarrollo sostenible y equitativo, al fortalecimiento de la gobernabilidad y la promoción de los derechos humanos, así como a la necesidad de trabajar intensamente para asegurar que cada persona en las Américas, particularmente los que se encuentran en situación vulnerable, en desventaja y con necesidades especiales, puedan participar de los beneficios potenciales generados por las nuevas tecnologías.

En este aspecto confluye con esa sociedad de saberes la postura racionalista, la cual tiene su orígen en los trabajos del filósofo y matemático griego Pitágoras, quien afirmó que el universo estaba regido por la armonía matemática. Pero sería Platón, filósofo griego, el que perfeccionó el pensamiento racional de ese tiempo, concluyendo que el fundamento de la realidad está en las ideas o formas, de las cuales las cosas físicas serían solo copias imperfectas.

En el siglo XVII se llega al racionalismo clásico a través de dos aspectos: la confianza en el pensamiento matemático, símbolo de la razón, para interpretar adecuadamente el mundo, y la necesidad de darle al conocimiento racional una fundamentación que fuera más allá de lo físico o experimental. Ambos temas fueron el eje central de la obra, ya mencionada, el “Discurso del método”, de Descartes.

Bacon (1982), vendría, a mediados del siglo XVI, a renovar la metodología clásica del pensamiento occidental, afirmando que el sistema aristotélico, el “silogismo”, es un método útil para demostrar verdades, no para descubrirlas. En

 

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el silogismo, dice Bacon, la conclusión es algo que está ya implícito en las premisas, so pena de ser falsa. No se hace más que enunciar algo que ya estaba contenido en las premisas, pero en rigor, no se descubre nada nuevo. “Todos los hombres son mortales; Sócrates es hombre; luego Sócrates es mortal”: no se descubre nada al decir que Sócrates es mortal, simplemente se “enuncia” una verdad que ya estaba contenida en las dos premisas del silogismo.

En ese aspecto, Bacon (ob.cit.), propone un método que le sirva para descubrir verdades, para lo cual escribe su “Novum Organum”, un nuevo “órgano” que reemplazará el “Organum” tradicional de Aristóteles. Él plantea un método inductivo, que parta de dos momentos fundamentales: el primero, “para destruene”, debe destruir los conocimientos falsos, dejar de lado todo aquello que se acepta sin base cierta; el segundo, “pars construens”, por medio de una serie de procedimientos habrá que comprobar los fenómenos, de manera experimental, hasta enunciar el nuevo conocimiento.

Con Descartes el pensamiento occidental realiza el gran desarrollo racional. El problema de la “certeza” es una exigencia crítica para Descartes, No hay que aceptar ningún conocimiento sin estar plenamente seguro de que es cierto. Descartes duda pero no por una postura de escepticismo, sino por una exigencia metodológica. La duda es su método. Dudar es el procedimiento básico para llegar a la verdad. Se parte de la premisa de que hay que dudar hasta el límite máximo posible de la duda, hasta que se estrelle con la razón. He aquí una certeza indudable, donde la duda metódica ha llegado a la duda hiperbólica, y de esta el “cogito” cartesiano, a la primera certeza. De aquí en adelante puedo construir todo un sistema de pensamiento racional.

A todas estas, la reflexión filosófica de los siglos XVII y XVIII, desarrolla sus motivos fundamentales al mismo que se da el progreso de las ciencias naturales y se afirman los Estados Nacionales con el declive de la sociedad feudal y del Imperio Universal del Medioevo. La autonomía de la ciencia es también autonomía del pensamiento humano, como la autonomía del Estado (otro problema del pensamiento humano moderno) es autonomía del individuo que reivindica los propios derechos y su libertad en el Estado. Carácter humano de la filosofía, de la

 

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ciencia, de la política: he aquí el programa del pensamiento europeo del XVII y del XVIII, bien distinto del de la escolástica.

El problema del método, sin embargo, transferido por la ciencia a la filosofía plantea nuevos e importantes problemas gnoseológicos y metafísicos. Galileo había reducido los dos momentos del método experimental a la inducción y a la deducción; Bacon, en cambio, desarrolla solamente la inducción y la subordina a la deducción; Descartes, por el contrario, desarrolla la deducción y deja casi abandonada la inducción. De este modo, los dos momentos del método vienen a definirse como dos métodos, como dos fuentes opuestas del conocimiento; es necesario escoger entre ambos.

En esta elección se halla el origen de las dos grandes corrientes del pensamiento moderno: a) empirismo inglés (Hobbes, Locke, Berkeley, Hume) y el racionalismo franco alemán (Descartes, Malebranche, Spinosa, Leibniz). Pero tanto los empiristas como los racionalistas someten a la investigación crítica la inducción y la deducción para medir su alcance. La sombra de la duda, inicial (Descartes) o concluyente (Hume) corroe el problema del conocer.

A partir de leyes y teorías universales obtenemos consecuencias que nos sirven como explicaciones y con las cuales podemos realizar predicciones. Este tipo de razonamiento se denomina deductivo y su estudio lo realiza la lógica. La lógica es la ciencia de los principios de la validez formal de la inferencia. Entendemos por razonamiento o inferencia el derivar una conclusión a partir de unas premisas. La validez de un razonamiento es independiente de la verdad o falsedad de sus premisas y su conclusión. Un razonamiento es válido cuando es imposible que, siendo verdaderas sus premisas, sea falsa su conclusión.

Los conceptos a priori son ideas que, según se afirma, no se derivan de la experiencia sensible sino que son producidas independientemente por la razón o por el intelecto. Los racionalistas admiten que algunos conceptos son empíricos, pero mantienen que el conocimiento que tenemos del mundo también implica conceptos a priori como los de causa y sustancia.

Los racionalistas mantienen que algunos enunciados a priori son sintéticos; esto es, que nos dicen algo acerca de la naturaleza del mundo. La aserción “todo

 

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evento debe tener una causa” por ejemplo, se ha dicho que es un principio auto evidente de este tipo: a priori porque establece una conexión necesaria, y sintético porque no es simplemente verdadero por definición (como “todo efecto tiene una causa”).

Los racionalistas, a todas estas, se han inclinado en pensar que las creencias basadas en la experiencia estaban infectadas por el error. Para ellos, no se puede obtener el entendimiento del mundo mediante la percepción sensible, que es confusa, sino mediante la especulación metafísica.

Si la ciencia teórica era indefinible a base de términos observacionales y no susceptible de prueba a base de enunciados observacionales, entonces, la ciencia teórica no era más que sofistería e ilusión y, por ende, el conocimiento científico era una empresa imposible e inútil. Si bien era verdad que ninguna teoría científica podía ser probada, era igualmente verdad que las teorías tenían un grado de probabilidad. Pero muy pronto resultó que, dado el número infinito de casos posibles respecto del número en extremo limitado de casos reales, la probabilidad de toda teoría era cero.

En este estado de cosas, hace aparición el llamado falsacionismo dogmático o naturalista. El falsacionismo dogmático admite la falibilidad de todas las teorías científicas sin cualificaciones, pero retiene una clase de base empírica infalible. Es estrictamente empirista sin ser inductivista; niega que la certeza de la base empírica pueda ser transmitida a las teorías.

El falsacionismo, en este contexto, de carácter dogmático, se da aceptando que ninguna teoría científica es justificable, pues todas son por igual indemostrables e improbables, afirma que todas ellas son conjeturales y que si bien no se puede demostrar su verdad, si se puede demostrar su falsedad mediante una base empírica infalible. No obstante, los supuestos sobre los que se asienta y su criterio de demarcación, hacen del falsacionismo dogmático una respuesta insostenible.

En este aspecto, Karl Popper (2002), parte de la idea de que toda observación involucra expectativas, siendo el progreso científico se cifra en una tendencia asintótica hacia la verdad. Su posición, conocida a veces como

 

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racionalismo deductivo, está basada en el empleo sistemático del método hipotético-deductivo como instrumento de progreso del conocimiento científico. Lo que pasa es que Popper también formula un modelo de ciencia, un modelo de cambio científico. Propone un modelo de construcción de la ciencia sobre la base del constructivismo, y por lo tanto actualiza otra manera de interesarse por el fenómeno de la ciencia, enfatizando sus ideas en las ideas del contexto del descubrimiento, no tanto ya en la justificación del modelo propiamente tal.

La obra de Popper significa un avance significativo respecto al empirismo lógico radical. Reconoce la necesidad de las teorías más que de las observaciones indicando que las teorías científicas son convencionales. Popper agrega que las Teorías son conjeturas que deben ser falseadas y se han de poner a prueba para observar su validez y confiabilidad, aun cuando este método resulte un tanto absurdo, porque los científicos no trabajan así en la realidad, es decir no están falseando sus ideas hipotéticas a cada momento. A diferencia de los empiristas, Popper se interesa por la evolución del pensamiento científico, insistiendo en el poder explicativo de la lógica. Renuncia a justificar las teorías a partir de los fenómenos observables, por métodos inductivos.

Popper aceptaba el criterio de Hume de que la inducción basada en la confirmación de una relación causa/efecto, o confirmación de una hipótesis, nunca ocurre; planteó que el conocimiento sólo se acumula mediante la falsación. Según este punto de vista, las hipótesis acerca del mundo empírico nunca son probadas con la lógica inductiva, pero pueden ser desaprobadas, es decir, falsadas. La estrategia consiste en formularlas mediante la intuición y la conjetura, usar la lógica deductiva para inferir predicciones sobre ellas y comparar las observaciones con esas predicciones deducidas. Es decir, el concepto de falsación consiste en: si conseguimos demostrar mediante la experiencia que un enunciado observable es falso, se sigue deductivamente, por modus tollens, que la proposición universal es falsa.

En un aspecto puntual, Popper rechazaba el abandono de la causalidad; argumentaba vigorosamente que una filosofía de la ciencia que fuera indeterminista únicamente podría tener consecuencias negativas sobre el

 

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desarrollo del conocimiento, y que el principio de incertidumbre de Heisenberg (citado por Azócar, 2007), no ponía límites estrictos al descubrimiento científico. Para Popper, el creer en la causalidad era compatible con la incertidumbre, puesto que las proposiciones científicas no están probadas: son sólo explicaciones tentativas, que serán sustituidas al final por otras mejores, cuando las observaciones las falseen. La filosofía de la ciencia de Popper tiene muchos adictos, pero los filósofos científicos recientes atemperan el falsacionismo estricto que él proponía. En este sentido, surgen tres objeciones al percibir, desde el punto de vista popperiano, los saberes: la refutación no es un proceso cierto puesto que depende de las observaciones, que pueden ser erróneas; la deducción puede permitir predicciones a partir de las hipótesis, pero no existe estructura lógica mediante la que comparar las predicciones con las observaciones, y la infraestructura de las leyes científicas en que las nuevas hipótesis están insertadas es, en sí misma, falsable, de forma que el proceso de refutación se reduce sólo a una elección entre refutar la hipótesis o refutar la infraestructura de la que surgen las predicciones.

Este último punto es el esencial de los filósofos postpopperianos, que argumentan que, en ciencia, la aceptación o rechazo de una hipótesis se produce a través del consenso de la comunidad científica y que los puntos de vista prevalentes en el seno de ésta, a los que Kuhn (1969), se ha referido como ciencia normal, sufren ocasionalmente cambios de gran envergadura que llegan a ser revoluciones científicas. Kuhn (ob.cit.), dividió la evolución de la ciencia en dos tipos de periodos, llamados respectivamente ciencia normal y revoluciones. En estos periodos, Kuhn lo que hace articular un paradigma, es decir, resolver problemas utilizando los elementos de la matriz disciplinar. En esta evolución intrateórica, sea en la concepción kuhniana o en otras, hay algo que permanece.

Se van cambiando tal vez leyes especiales, o aplicaciones concretas, pero no los principios fundamentales ni, sobre todo, las aplicaciones paradigmáticas. El proceso, por tanto, es progresivo en un sentido claro: se va mejorando y ajustando el paradigma o la teoría, y se va incrementando su capacidad explicativa. En

 

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cuanto a su racionalidad, depende de si la elección primera del paradigma ha sido racional, esto es, depende de la racionalidad o no de los cambios interteóricos.

De acuerdo con Kuhn (ob.cit.), en los cambios revolucionarios los paradigmas no se abandonan porque sean falsados y después son sustituidos por otros, sino que llega un momento en el que un problema se convierte en anomalía, aparece un nuevo paradigma que promete dar cuenta de ella, y poco a poco los científicos van convirtiéndose al nuevo paradigma. Entre ambos paradigmas, por así decirlo, se abre un abismo, de tal modo que la nueva teoría es inconmensurable con aquella a la que sucede.

La doctrina kuhniana muy explotada en las comparaciones postkuhnianas que se han querido hacer entre la evolución de la ciencia y la de las humanidades, el arte o incluso la moda. Podemos, en cualquier caso, dudar de algunas afirmaciones del propio Kuhn como que Kepler y Tycho Brahe veían cosas distintas al observar una puesta de Sol: Kepler y Tycho, parece plausible sostener, percibían las puestas de sol de idéntico modo, a pesar de sus teorías astronómicas contradictorias.

En la estructura científica que propuso Kuhn (ob.cit.), mantiene que como en las revoluciones políticas, en la elección de paradigmas no hay un estándar más alto que el asentimiento de la propia comunidad y que para argüir en la defensa de ese paradigma cada grupo utiliza su propio paradigma. Esta postura inicial de Kuhn ha llevado, como se ha comentado en otras ocasiones, a pensar que los cambios teóricos no tienen fundamento racional, sino que se deben a factores y controversias sociales, o simplemente, sucesiones de modas.

Kuhn (ob.cit.), intentó desmarcarse de interpretaciones más o menos extremas de sus teorías, y propuso cinco criterios para la aceptación racional de teorías, a saber, precisión, consistencia, alcance, simplicidad y productividad. Seguramente, no es cierto que cada teoría sucesora sea más precisa, consistente, etc. que su antecesora. A menudo se ha pasado de una teoría de gran alcance (física aristotélica) a una de alcance restringido (dinámica galileana), pero es posible defender que las teorías sucesoras puntúan siempre más alto que las antecesoras en alguno de esos parámetros, y que teniendo en cuenta otras

 

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cuestiones, sea racional tomar decisiones a partir de un balance total no siempre meridianamente favorable a la nueva teoría.

De manera concreta, los pensadores que siguieron el legado de Kuhn (ob.cit.), como Lakatos (2002), han intentado dar con una idea de progreso y racionalidad aplicable a los cambios interteóricos. Lakatos, en lugar de teorías, hablaba de “programas de investigación”, consistentes en un núcleo y un “cinturón protector” de hipótesis auxiliares. El núcleo del programa lo vertebra y le confiere unidad, y lleva asociada una heurística que determina dos tipos de reglas metodológicas: hay una heurística negativa (qué no hay que hacer), y una positiva (qué senderos hemos de seguir). Según Lakatos, llega un momento en que esta práctica puede convertirse en lo único que se hace en el programa: en ese momento el programa de investigación se vuelve un programa estancado. El contraste se produce con los programas progresivos, que se caracterizan por sus éxitos predictivos.

Es importante destacar en qué sentido conceptual Kuhn hizo mención de sus estructuras científicas. En este aspecto, el paradigma se presenta acá como el modelo de hacer ciencia que orienta la investigación científica y bloquea cualquier presupuesto, método o hipótesis alternativa. El paradigma es el soporte para la ciencia normal. Consta de leyes y supuestos teóricos, así como de aplicaciones de esas leyes y el instrumental necesario para las mismas. De fondo, aparece también un principio metafísico, una concepción de la realidad y las cosas; Ciencia normal, es actividad de resolver problemas (teóricos o experimentales) gobernada por las reglas de un paradigma.

Solamente desde el paradigma se logran los medios adecuados para resolver problemas. Los fenómenos inexplicados son anomalías, responsabilidad del científico, no de la teoría. El científico existe en el paradigma; la presciencia se caracteriza por la falta de acuerdo en lo fundamental, por el “debate” sobre las leyes principales y los principios rectores. La ciencia normal, por el contrario, se sustenta en un modelo compartido, en un acuerdo que sirve como punto de partida para la investigación científica; Crisis, es la existencia de anomalías no implica una crisis. Solamente si afecta al fundamento del paradigma y no es

 

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superado, sería el fenómeno una crisis. Las anomalías conducen a una crisis también cuando haya necesidades o exigencias sociales, tiempo escaso, o acumulación de anomalías. La crisis produce inseguridad profesional marcada: surge la duda, la discusión, e incluso terminará formándose un paradigma rival; Revolución, es un cambio, pero un cambio promovido por la crisis; la crisis puede dar lugar a un cambio, a un nuevo mundo. Lakatos, como discípulo de Kuhn y de Popper, trata de solventar los problemas del falsacionismo desde el historicismo de Kuhn. Su concepto central es el de programa de investigación, el cual concibe como una estructura que sirve de guía a la futura investigación tanto de modo positivo como negativo.

En cuanto a la filosofía de Lakatos de la ciencia, esta se destaca des la premisa simple con todo profunda: no que hay conocimiento, pero que hay crecimiento del conocimiento; procurando especificar sistemáticamente porqué esta premisa debe ser verdad. Él prevé un programa de investigación sano que nada positivamente en las anomalías. Todas las teorías son falsas, pero algunas son mejores que otras en que explican todos los viejos resultados y predicen nuevos. Una teoría no se puede rechazar en base de la observación a menos que exista una teoría alternativa superior; una sucesión de tales teorías se llama un programa de investigación, que es lo que precisamente aludimos en el párrafo anterior.

Mientras el falsacionismo ingenuo de Popper, mantiene que el cambio de ideas tiene lugar cuando se comprueba que estas son falsas, Lakatos sostiene que el cambio ocurre cuando existe un programa mejor. La novedad de Lakatos es que propone tres criterios para decidir si un programa de investigación es mejor que otro: La nueva teoría debe explicar todo lo que explicaba la teoría anterior; la nueva teoría debe tener un exceso de contenido empírico con respecto a la teoría anterior, es decir, la nueva teoría debe predecir hechos nuevos que la teoría anterior no predecía; y la nueva teoría debe ser capaz de orientar a los científicos para que puedan comprobar empíricamente una parte al menos del nuevo contenido que ha sido capaz de predecir.

 

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