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Fabio Nigra (coordinador)

Hollywood:

Ideología y Consenso

en la Historia de

Estados Unidos

Gilda Bevilacqua - Valeria Carbone - Florencia Dadamo

Leandro Della Mora - Augusto Fiamengo - Anabella Forte

Mariana Piccinelli

1

Presentación

Este libro surge como culminación de un trabajo de más de dos años de

investigación por parte del grupo que conforma el Proyecto titulado “Hollywood como

historiador. La fórmula norteamericana para generar consenso a través del cine” , en el

marco de la Secretaría de Investigación de la Universidad de Buenos Aires, correspondiente a

la programación científica 2008-2010 (UBACyT F 448), del que formamos parte todos los

firmantes de trabajos en el presente texto.

Todos nos encontramos directa o indirectamente vinculados a la Cátedra de Historia

de los Estados Unidos de América, de la Carrera de Historia en la Facultad de Filosofía y

Letras de la Universidad de Buenos Aires, y ello impuso que las películas que aquí se

analizarán hayan sido seleccionadas respecto a la Historia de Estados Unidos, y originadas en

los Grandes Estudios de Hollywood. Asumimos como supuesto de inicio que dichas películas

persiguen algo más que un fin comercial, vinculado específicamente a transmitir un mensaje

de fuerte impronta ideológica, por lo que mayormente el esfuerzo de exégesis se fundamenta

en este punto. También debemos destacar que otro de los supuestos de partida determina que

todas las películas tomadas buscan, en primer término, lograr una visión de consenso

doméstico para, luego, como objetivo secundario, pretenderlo en el exterior.

El trabajo analítico se encuadra dentro de una corriente que se ha dado en llamar

Historia contextual del cine. En ella se encuentran investigadores de la relevancia de Marc

Ferro, Robert Rosenstone, Pierre Sorlin y otros, quienes plantean la posibilidad de estudiar la

historia a través del cine. El que inició esta corriente fue Marc Ferro, quien pertenece a la

escuela de Annales, revista que posibilitó la revalorización de otras fuentes, como es el caso

que aquí se trata. Pero dentro de esta corriente encontramos dos posiciones enfrentadas: por

un lado Marc Ferro, quien plantea la posibilidad del uso del cine en el estudio de la historia

teniendo en cuenta que las películas de una manera u otra forma son parte del acervo histórico

y cultural del momento en que se filma la película; por el otro la posición de Robert

Rosenstone1, quien llega a plantear que la historia puede ser contada a través del cine. Esta

segunda perspectiva es en la que nos hemos apoyado en lo primordial.

Para delimitar nuestros objetivos, en principio debimos precisar que existen tres

grandes tendencias en la forma de hacer historia o referirse al pasado por el cine. Una es la

que llamaremos películas de ambientación histórica, las que aunque no narren un “hecho del

pasado verificable”, utilizan al pasado como marco para la narración. La segunda es la de usar

el recurso cinematográfico para hacer historia como se podría utilizar otro recurso de

divulgación. El último formato, como tercer tendencia, que queremos distinguir en el abordaje

del pasado o la “historia” por el cine es lo que comúnmente llamamos “cine documental”.2

El eje de la investigación busca desarrollar estrategias de análisis para elaborar

capacidades específicas de trabajo, que ayudaran a comprender y analizar los contenidos de

un discurso de tan alto impacto y a la vez tan cambiante como lo es el cinematográfico, en

particular la fórmula de elaboración del consenso. De esta forma sostenemos que la Historia

expresada a través del cine puede ser leída como un discurso que posee sus particularidades,

pero también sostenemos que gracias a la fuerza de la imagen, el cinematógrafo logra

1 En la entrevista realizada por Mario Ranalletti a Robert Rosenstone, éste afirmó: “Pero Ferro no hace lo que yo

hago: examinar la validez de los filmes como una escritura de la historia, en relación al modo en que los

historiadores han escrito historia. Para Ferro, las películas sólo parecen reflejar el pasado. Esto es verdad, pero

los filmes pueden ser una manera de hablar acerca del significado del pasado, también.” En Entrepasados, Año

VIII, N°15, 1998.

2 El género documental no será objeto de la presente investigación, ya que si bien es también una particular

narración construida por el guionista y el director, tiene una pretensión de verdad que lo distancia del cine

comercial. Aquí la pretensión es trabajar con el comercial y de ficción –aunque quiera parecer lo más verdadero

al hecho representado-, que tienen una elaboración distinta.

I

producir un registro profundo en el espectador. Partiendo desde el concepto de interpelación

desarrollado por Althusser (y junto a las elaboraciones posteriores para el concepto de

ideología de Laclau, Ferro, Zizek, Capdevila, y Barthes, entre otros), los análisis de Raymond

Williams sobre la cultura y las particularidades de la “estructura del sentir”, y los trabajos de

Gramsci respecto a la elaboración del sentido común, buscaremos desentrañar la

particularidad discursiva que hace que el cine tenga tan profunda incidencia en la percepción

histórica del espectador al lograr, de alguna forma, altos niveles de consenso en las

particularidades ideológicas del mensaje, que se encuentra detrás de la historia contada en su

capa más superficial..

Por otra parte, es difícil encontrar películas históricas que contradigan la visión

consensual u “oficial” del pasado nacional. En el mejor de los casos, las interpretaciones mas

osadas cuestionan ciertos personajes o visiones, mas nunca se presenta una perspectiva que

ataque los basamentos de aquella construcción ideológica funcional de una perspectiva de

dominación. Si bien existen películas que reproducen el “sentido común popular” que

cuestiona la versión oficial (como por ejemplo JFK de Oliver Stone)3, llamativamente

contribuyen en gran medida al sostenimiento y reproducción del modelo imperante (¿existe

alguna película que denuncie la guerra hispano-cubano-norteamericana como una farsa para

poder apropiarse de la isla?). De ello se sigue que no puede obviarse la lógica de

financiamiento y los intereses comerciales que se encuentren por detrás de toda producción

cinematográfica.

En consecuencia, conducido el proceso visual con herramientas teóricas propias y

académicamente relevantes, consideramos posible, útil e importante lograr trazar puentes de

contacto entre la expresión académica de un hecho o proceso histórico con su versión

cinematográfica, para lograr que la lectura crítica de la película se convierta en lo usual. En la

medida que esto pueda ser comprobado, el desarrollo de precisiones teóricas al respecto de la

utilización de dicha herramienta es la consecuencia natural del proceso de investigación.

Por todo ello los dos primeros textos de Nigra trabajan aspectos eminentemente

teóricos sobre conceptualizaciones anteriores para ser utilizadas luego, vinculadas a la

ideología y sus implicancias. El de Bevilacqua analiza, en Pandillas de Nueva York, los

problemas derivados de ciertos conceptos teóricos de Historia y Cine, y presenta pautas para

el análisis de diferentes escenas. El estudio de Piccinelli avanza sobre las miradas de la

expansión territorial en la película El Álamo de 2004, para comprender cómo se justifican

ulteriores expansiones de tipo imperialista. El texto de Forte busca comprender la

particularidad en la presentación de un dirigente sindical muy controvertido, en Hoffa, y la

relativa distancia con los hechos sucedidos. Della Mora, por su parte, con Malcom X, estudia

la relación entre la visión de los negros en una película hecha por un director de color, y las

tensiones con los Grandes Estudios. Dadamo, en Los Boinas Verdes, muestra cómo una

película que pretendía ser un panegírico de la guerra de Vietnam puede ser vista como un

western más. Por su parte, Carbone, analizando Charlie Wilson‟s War, muestra una

justificación casi heroica del principal gestor de la política norteamericana hacia Afganistán

durante Ronald Reagan. Por último, Fiamengo desarrolla el american dream ideológico con

Rocky IV.

3 JFK (1991), dirigida por Oliver Stone y con guión del mismo Stone.

II

1. Ideología y reproducción material de la ideología por el cine

Fabio Nigra

Los casi veinte años transcurridos desde el inicio de la contraofensiva neoliberal,

desarrollada con contundencia a principios de la década de 1990, implicaron la reducción de

los análisis sobre problemas ideológicos, fundados tal vez en el hecho de que Francis

Fukuyama vaticinó, en una paupérrima lectura de Kojéve, el “fin de la Historia”. Este autor

profundizó una tendencia académico-política que venía ya de la década de 1980, conocida

como “teoría posmoderna”, la que –en palabras de Lyotard- entendía que en las sociedades

post-industriales no cabían ya los “grandes relatos de legitimación”, concebidos como

aparatos ideológicos que brindaban contención a los pueblos y grupos políticos (y por ende,

representaciones falsas de la realidad en la que vivían).

Contrariamente a las décadas de 1960 y 1970 en que dichos estudios estuvieron a la

orden del día, el avance de la contrarrevolución liberal redujo la importancia e interés de los

análisis ideológicos, transformando las necesidades de estudio en problemas más reducidos,

microhistóricos, en consonancia con los grandes lineamientos que dispuso el Banco Mundial

y el FMI respecto a las necesarias reestructuraciones económicas, sociales y políticas que,

evaluaban, eran fundamentales para lograr el desarrollo de los países pobres. Dedicarse a

estudiar aspectos ideológicos encuentra hoy un espacio abandonado por muchos años, por

cuanto el pensamiento único, apalancado desde instituciones poderosas, condujo a la

estigmatización de quienes seguían considerando que era un núcleo clave para comprender

procesos sociales, políticos y económicos. Por el contrario, se apoyaron y financiaron

estudios de clubes de barrio o prácticas políticas pueblerinas, con la idea de que su

comprensión ayudaría al entendimiento de las experiencias culturales, consideradas como el

substrato clave de la política y la economía en las sociedades.

Desde esta perspectiva, el desarrollo que aquí propongo podrá ser considerado viejo o

anacrónico por el vanguardismo académico. Sin embargo, también puede pensarse que el

péndulo sobre qué tipo de estudios son pertinentes ahora ha comenzado su retorno. La

perspectiva que aquí se intenta no pretende ser novedosa ni revolucionaria, ya que tiene

claramente en cuenta que lo primero que hay que hacer ante un campo abandonado es

desmalezar, poner la tierra en condiciones para ser trabajada, y luego tratar de avanzar.

Por ello resulta claro que para comenzar parto de la idea de que el cine es un arte que

incorpora múltiples lenguajes y dimensiones y que, desde comienzos del siglo XX, actuó

como una verdadera herramienta de reproducción ideológica. Esto lo vemos en el cine

norteamericano, el de la Unión Soviética y el nazi en la primera mitad del siglo XX, entre

otros casos. En estos ejemplos se advierte la importancia del cinematógrafo como hecho

social, en la construcción de las representaciones imaginarias del mundo, vistas a través del

lente de la cámara. Asimismo, el cine comercial es un medio de comunicación masivo que

muestra en gran medida una perspectiva favorable al poder, perspectiva en la que el

espectador, usualmente desprevenido, suele participar en forma acrítica.

Sin embargo, dado que resulta trascendente en términos de la construcción del

conocimiento social, se hace preciso analizar las particularidades ideológicas en la

elaboración de una historia, máxime si esta historia refiere al pasado, a la Historia. En

consecuencia, trabajar en esta dirección resulta relevante desde el momento en que dichas

imágenes y visiones son las que finalmente quedan instaladas como la “verdad histórica”, sin

tomarse en consideración el hecho de que en la mayor parte de los casos el asesoramiento

histórico se subordina a las necesidades de la taquilla. En otras palabras, el cine –como

medio de comunicación masivo- puede “inventar” un hecho que se transformará en historia

5

real, hecho que previamente no tenía necesariamente peso en el registro histórico del

ciudadano común, como puede interpretarse de películas tales como “Corazón Valiente”.1

La industria cinematográfica norteamericana es uno de los más poderosos aparatos

político-ideológicos del planeta, por lo que tiene una forma propia de observar y contar su

propio pasado (valga por caso la mirada que se hace de la Guerra de Vietnam, que va desde

perspectivas abiertamente consensuales como Hamburger Hill 2 y Fuimos Soldados/Héroes 3 a

fuertemente críticas como Apocalipse Now o Regreso sin gloria).4 Es por ello que buscaré

reflexionar sobre esta particular fórmula historiográfica y discursiva, con el objetivo de

establecer pautas de trabajo y análisis. Aunque cada film puede y debe ser visto como una

fuente del momento en que es producido, recorrer las visiones del pasado y de hacer historia

de EEUU por la acaudalada Hollywood aportaría a una mirada historiográfica más vinculada

a los poderes político-económicos, los que han construido el aparato ideológico de la

hegemonía norteamericana.

Elaborar pautas de análisis desde la construcción ideológica que pretende implantarse

impone reflexionar sobre qué se entiende por ideología, pero también cómo gracias a ella se

elabora un relato que resultará legítimo al espectador, reforzando de esta forma las pautas

ideológicas que el mismo ha receptado en forma consensual.