Inkariuma - Manual de Acción Política Indigena por Toqo Sixto Vazquez Zuleta - muestra HTML

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(LA CABEZA DE INKARI)

MANUAL DE ACCIÓN

POLÍTICA INDÍGENA

INDICE

Introducción…………………………….

Parte I

Volveré y seré millones, como los granos de la quinua

Capítulo 1

Inkariuma……………………

Capítulo 2

Tres etapas……………………..

Parte I I

La salvación del indio sólo vendrá del propio indio

Capítulo 1

Cómo estamos. En lo político……………..

Capítulo 2

En lo cultural…………………..

Capítulo 3

En lo educativo………………….

Capítulo 4

En lo psicológico y espiritual……………..

Capítulo 5

Científico y tecnológico……………………

Capítulo 6

En lo material y económico…………………

Capítulo 7

Relación con la naturaleza……………

Capítulo 8

Cuidado del humano

Capítulo 9

Como te veo te trato

Capítulo 10

Nuevas situaciones

Parte III

Somos y estamos

Capítulo 1

Identidad aborigen

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ToQo Zuleta

Capítulo 2

Desindianización y mestizofilia

Capítulo 3

Semántica identitaria

Capítulo 4

Indiocantidad

Parte IV

No tenemos nada que perder, salvo las esperanzas

Capítulo 1

Ideario para un movimiento político indígena…………

Parte V

Mari ci weu (mil veces venceremos)

Capítulo 1

Conceptos y funciones…………….

Capítulo 2

Organización de la acción política……….

Capítulo 3

Plan general de campaña…………..

Capítulo 4

Etapa post electoral…………….

Capítulo 5

El lado oscuro de la política………..

Parte VI

Soy quien derrotó al tigre, sin saber que yo era el tigre

Capítulo 1

Desde lo originario………………

Capítulo 2

El futuro…………………..

Anexos………..

Bibliografía………..

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INTRODUCCIÓN

Desde la ya lejana primera y segunda versión de mi Indiomanual, el

interés por esta obra, lejos de desvanecerse con el tiempo, fue en

continuo crecimiento, especialmente entre mis hermanos originarios,

atrayendo además a los especialistas en ciencias sociales, que lo han

usado y lo usan para apuntalar su praxis. Con este Manual de acción

política indígena, ajustado a los nuevos lenguajes y situaciones,

incluyendo una serie de temas que cobraron gran relieve en los

últimos tiempos, doy por cumplido mi objetivo de proporcionar a los

pueblos indígenas elementos conceptuales y operativos, que les

permitan alcanzar una verdadera autogestión política y cultural. He

tratado en lo posible de ser claro en los conceptos, de no usar

palabras difíciles de las ciencias humanísticas, salvo cuando no había

más remedio. Por otro lado, al tratarse muchas veces de ideas y

situaciones nuevas, no he tenido más remedio que inventar o adaptar

vocablos

El Manual pretende también aportar el punto de vista indígena al

derecho y a los operadores judiciales, que en este momento carecen

de herramientas teórico-metodológicas para conocer y comprender

nuestras formas de vida. Las soluciones legales se formulan en base

a un sujeto abstracto universal, y para el caso de los pueblos

originarios se requiere partir de la variabilidad del sujeto y considerar

para cada uno el criterio que ofrezca la mejor protección de nuestras

identidades. Cualquier solución que se proponga deberá atender el

punto de vista de los pueblos indígenas.

Esto no constituye en realidad un manual, sino un poco de

posicionamiento político y mucho de operatividad militante, en forma

de pautas para el empoderamiento de los habitantes originarios en el

marco democrático. Muchas de ellas fueron difundidas oralmente a lo

largo de estos últimos años entre las comunidades aborígenes de los

Andes centrales, presentados en cuanto congreso o jornada

académica pude participar y expuestas en congresos indígenas y

conferencias para todo público. También incluyo, provenientes de

algunos autores, una antología documental y extractos del

pensamiento antropológico e indígena que nos permiten apreciar la

inscripción de esta obra con el pensamiento libertario de América y el

mundo.

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ToQo Zuleta

No me considero un entrista. Sólo observo el mundo actual y saco de

ello conclusiones que orienten a otros aborígenes, contemporáneos y

sucesivos, sin ponerlos incómodos, o sea sin pretender dirigirlos. En

vez de decirles Les doy consejos para tomar el poder, prefiero

preguntarles ¿Por qué un colla no puede ser gobernador de Jujuy?

¿Por qué un toba no puede serlo del Chaco? ¿Por qué suena

chocante hablar de un indio presidente de la Argentina? En realidad,

la Justicia Electoral con el INAI, debieran visitar los pueblos indígenas

para instruir sobre cómo formar nuevos partidos políticos,

agrupaciones ciudadanas y organizaciones indias. Mientras llega ese

día, trato en la medida de mis posibilidades, de aportar a esta

cuestión del empoderamiento.

El trasfondo de este libro es un llamado a reflexionar sobre qué es ser

argentino, o mejor, quién es argentino, una pregunta siempre molesta

y perturbadora, en una sociedad donde el desprecio al indígena, es el

fundamento constante de todo intento por forjar una nación

―civilizada‖. Si he logrado aportar alguna luz al problema irresuelto de

la argentinidad, doy gracias a la Pachamama.

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Volveré y seré millones, como los

granos de la quinua

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ToQo Zuleta

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Capítulo 1

INKARIUMA

EL MITO SIN EL QUE LOS PUEBLOS SUELEN

MORIR

EL MITO DE INKARI

EXÉGESIS DEL MITO

INKARIUYA

ANTIMITOS Y LEYENDAS NEGRAS

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ToQo Zuleta

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EL MITO SIN EL QUE LOS PUEBLOS SUELEN MORIR

El pueblo indígena, sin ilusiones, sin proyectos comunitarios por los

que luchar, sólo tiene por delante la fragmentación y los caminos

individuales de la salvación.

Los temas esotéricos no son tradicionales ni tienen asidero entre los

pueblos andinos, así que no se puede hablar del cumplimiento de

profecías milenarias. Pero sí están los mitos que, como dice José

Carlos Mariátegui, no son necesariamente ilusiones falsas, sino más

bien creencias movilizadoras que condensan esperanzas colectivas y

anhelos populares.

En toda cultura y civilización los relatos míticos siempre remiten a

algún acto de construcción y de ordenamiento del entorno. La derrota

del caos por parte de los héroes mitológicos refiere la necesidad de

dar respuestas ingeniosas a los desafíos que el ambiente le plantea a

los miembros de una comunidad, según se constata en la literatura

especializada de autores como los antropólogos Borislaw Malinowsky

y Claude Levy Strauss.

La memoria de grandes acontecimientos como la lucha y

ajusticiamiento de Tupac Amaru lo perpetúan, y los pequeños son,

siempre y misteriosamente, elementos que luego lo engrandecen. De

una manera ilógica y casi predestinada, todo trabaja en su favor.

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ToQo Zuleta

EL MITO DE INKARI

No se debe confundir con el título de Inca Rey. En la ciudad de La

Paz, en 1781 Julián Apaza se levantó tomando el nombre de Túpac

Catari, autoproclamado ―Inca Rey‖. Fomenta esa confusión el

escribirlo con ―rr‖; en runasimi no existe ese silabograma.

Los diferentes relatos del ciclo mítico de Inkari relevados en el arco

andino, coinciden; el mito construido y reconstruido se había venido

difundiendo por vía oral así que tiene diversas variantes. La versión a

continuación se basa en la descrita por Mario Vargas Llosa en La

utopía arcaica y en la versión oficial fijada por José María Arguedas.

Cuando el último Inca fue ejecutado, los conquistadores lo

descuartizaron, sepultaron los miembros arrancados de su cuerpo en

diferentes lugares y se dedicaron a gozar de su conquista, sin darse

cuenta que la Pachamama compadecida de sus hijos, va acercando

los restos dispersos. Con el correr de los siglos, un día, cuando la

cabeza se junte con el cuerpo reconstituido, entonces el Inca volverá

al mundo e iniciará una nueva era en la que terminará ese período de

desorden, confusión y oscuridad que iniciaron los europeos, concluirá

la opresión de los indígenas y recuperarán su historia. Según la

leyenda actual, en este momento, el cuerpo ya está entero y sólo falta

que se una la cabeza para que Inkari resucite y comience la definitiva

liberación del indio.

Otra historia cuenta que hace mucho tiempo el Sol concibió un hijo

con una mujer de la Tierra. El niño, quien recibió el don de estar

totalmente conectado con la Pachamama, se llamó Inkari y enseñó a

su pueblo la sabiduría intuitiva que permitía a las personas vivir en

equilibrio con uno mismo y con su entorno. Durante mucho tiempo

hubo paz y armonía en la Tierra, y los hombres y mujeres vivieron

como Uno con su medio ambiente. El tiempo pasó y los españoles

invadieron el Imperio Incaico. Sin embargo no lo dominaron

completamente debido a que Inkari seguía vivo. Entonces decidieron

capturarlo, le cortaron la cabeza, brazos, piernas y torso, y

esparcieron sus partes hacia todas las direcciones. Así lograron

finalmente conquistar el Imperio.

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El mito predice que algún día la cabeza despertará e irá en búsqueda

de las otras partes de su cuerpo. Aquel día, Inkari volverá y

nuevamente la paz, el amor y la armonía reinarán en el planeta

Tierra.

La egiptología tiene algo parecido; explica que Osiris fue asesinado

por su malvado hermano Seth, quien para asegurar definitivamente

su poder sobre Egipto, cortó el cadáver en una veintena de trozos

que dispersó en las aguas del Nilo. Su esposa y hermana Isis, con la

ayuda de su hermana Neftis y de Anubis, reunió sus pedazos, a fin de

recomponerlo. Halló solamente trece y por eso esta historia no ha

terminado.

Como se ve, en épocas de crisis generalizada, de incertidumbre, esta

figura explicita catástrofe, exterminio, devastación

y luego

recomposición. Reemplaza a, la razón política por la trascendencia, la

argumentación por la revelación y postula la redención a través del

sufrimiento, que en determinado momento termina.

EXÉGESIS DEL MITO

Los militares del siglo XXI están muy interesados en una nueva

doctrina de guerra. Ésta, aseguran, no requiere de olas tras olas de

tropas desechables. En su lugar, empieza cegando a su enemigo.

Piensan que, incluso antes de que una bala sea disparada, los

ataques a las computadoras pueden dejar al enemigo sin información,

lo que implica, efectivamente, cortarle la cabeza al cuerpo, algo

mucho más efectivo.

El cuerpo social, al igual que el humano, necesita de una cabeza, es

decir un liderazgo en todas las actividades del quehacer colectivo,

como la política, la empresa, la religión, la cultura, etc. Esa cabeza

debería estar conformada por los más sabios seres humanos,

preparados en las diversas ciencias que hacen al desarrollo de la

sociedad.

Lo curioso es que esto abona la teoría del mesianismo andino,

coincide con la metafísica como parte de las creencias que tiene el

ser humano para llenar vacíos en sus vidas y está muy cerca del

pensamiento mágico donde se quiere que las cosas ocurran.

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ToQo Zuleta

A los indígenas les falta algo capaz de unir a las distintas

organizaciones articulando un mensaje más claro y más sólido. Hay

dirigentes pero no líderes. Comencemos con una reflexión sobre el

ascenso de los indios, algo enunciado, declamado, repetido,

profetizado.

¿Qué hacer cuando se esgrimen argumentos que no corresponden a

las probabilidades de la razón, sino que apelan a la revelación? Las

citas al principio muestran que cierta visión abandona el campo de lo

razonable, en términos de discusión de proyectos y de polémica

democrática, para adentrarse en figuras pre-modernas. Sobresale así

Inkari, uno de los mitos más arraigados en el mundo andino, como el

intento que hace la gente para explicar el mundo y su lugar en él.

Según esto, después de la conquista, el Inca se transforma en un ser

subterráneo y reina en el "uk'u pacha‖ (el mundo de abajo). Llegará el

milenio en que habrá abandonado su reino para imponer su poder en

el "kay pacha", (este mundo) y conducirlo al ―hanan pacha‖ el

luminoso mundo de arriba.

Esto en la Argentina el pueblo lo mantiene y lo habla. Un estudio

realizado por Alicia Poderti en 1996 de los relatos legendarios sobre

Inkari recogidos en la localidad de Coranzuli, en el departamento de

Susques, situado al noroeste de la provincia de Jujuy, nos permite

comprobar cómo el motivo de la inversión de papeles es el motor

fundamental de estas narraciones que intentan recomponer el ciclo

mítico andino. En este universo conceptual, la conquista significó la

inversión del orden y a su vez en este mundo cíclico cada cierto

tiempo sobreviene su Pachacuti, una especie de renacer de las

personas producido a partir de un fenómeno climático o un gran

movimiento social que deriva en una transformación total de las

conciencias.

Como vemos, en los pueblos andinos, la actualización paulatina del

mito de la vuelta del Inca, está asociada a otros fenómenos

triunfantes de los pueblos indígenas y al devenir de los no-indígenas.

Subsiste así la espera de volver este mundo a otra realidad, a un

Pachacuti que -según el mito- sugiere una transformación y no un

simple cambio.

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Aunque parezca parasociología, el indianismo no es un fenómeno

autónomo, sino la última e inevitable consecuencia de procesos

involutivos que se han verificado desde hace tiempo en el seno de la

civilización occidental. Ante esto, la cabeza de Inkari contiene la cara,

o sea la identidad, y el cerebro, el intelecto, el pensamiento, la

ideología.

En un mundo en vías de llegar al agotamiento, no sólo de recursos

naturales sino de modelos culturales, políticos y económicos; pero

que al mismo tiempo clama por un proyecto nacional que permita

retomar el camino de la prosperidad, el pleno empleo y la armonía

social, la conclusión es que, gracias a la alfabetización y a la técnica

moderna, volverán a recuperar su libertad los pueblos originarios.

Toda una epopeya digna ella misma de un mito.

INKARIUYA

Y ya que estamos hablando de lo metafísico, volvamos sobre el mito

de Inkari y su cabeza que falta unir al cuerpo. En tren de interpretarlo,

recordemos que la cabeza, además de ser la sede de las emociones,

de tener un cerebro pensante y depósito de conocimientos, tiene

también un rostro, la cara que se ofrece al mundo y por la cual se

reconoce al indio; su identidad, en una palabra.

Desconocer el derecho de cualquier grupo humano a construir su

propia identidad, no sólo implica la negación del criterio válido en

términos científicos de la auto-adscripción, sino también el jurídico, ya

que el artículo mencionado de nuestra Constitución Nacional obliga a

―Garantizar el respeto a la identidad‖ de los pueblos indígenas.

ANTIMITOS Y LEYENDAS NEGRAS

Pero los antiindios también han creado el mito denigrante como

antídoto del mito favorable. Han construido antimitos y leyendas

negras, a fin de denigrar y demonizar a los pueblos originarios.

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ToQo Zuleta

El tamaño de las leyendas urbanas que construyen nuestros

adversarios describe también por regla inversa el tamaño de lo que se

quiere denigrar. Todos los cuentos que se inventaron de los

indígenas se correspondían de alguna manera con la repercusión que

generaron.

Tanto las leyendas denigrantes como las elogiosas tienen cierta

ingenuidad infantil y sus orígenes son difíciles de ubicar, como la de

los indígenas quemando los pisos de madera de las viviendas que se

les otorga o la de los aborígenes que venden sus tierras recién

escrituradas al turco del almacén y se compran un lote en la ciudad.

Con la nueva Ley de Medios apareció la última: para qué darles

licencias de radio o TV a las comunidades aborígenes, si terminarán

en manos de punteros políticos, religiosos o empresarios

inescrupulosos que sacarán cientos de radios y canales a nombre de

comunidades originarias.

Son cuentos infantiles, de una ingenuidad cruel, pero muchos se los

creen y se vuelven antiaborígenes. Basta leer la sección de

comentarios en los diarios argentinos cuando aparecen noticias

relacionadas con los indios.

Mito contra mito, en el peor de los casos -porque llegan a los

tribunales- irónicamente varios antiindios se defienden acusando de

racistas y discriminadores a los pueblos indígenas, como ocurre en

varios lugares. Aunque no se puede creer ni haciendo mucha fuerza,

algunos jueces y la mayoría de los medios argentinos dan una versión

corrupta de los hechos o la historia porque les conviene

políticamente. La conveniencia personal o grupal es la justificación de

esos sofismas que incluso intentan convencer al propio INADI

(Instituto Nacional contra la Discriminación) de que los indios ahora

discriminan…

La leyenda negra teje una fantasía para explicar el despertar

indígena. Según ella, todo lo que se ve tiene que entenderse como

una gran escena teatral, con indígenas guiados por el resentimiento,

sugestionados por unos cuantos vivos o manipulados por intereses

foráneos, y todo orquestado y guionado por el revanchismo y la

envidia contra el blanco.

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Esas leyendas negras circulan en las sobremesas de los

terratenientes; en las reuniones de las empresas mineras y

agroindustriales se siguen alimentando, y de vez en cuando, algún

periodista ―independiente‖ dirá otra vez que los indios vienen de un

país vecino. Algún gobernante dice ―ya no hay indios‖ y la religión

agrega por lo bajo que no se puede confiar en los convertidos. La

leyenda crece en detalles y en veneno, y con el tiempo hasta se

convierte en argumento político.

Este pensamiento mítico es la causa, y uno de sus efectos nefastos

es la tentativa de gran parte de los antiindios de rehabilitarse por los

sucesivos genocidios, de los que fueron sus inspiradores. Su

razonamiento es elemental: si todos los indios son malos, su extinción

está justificada, sólo que ahora no hay que hacerla tan visible. La

negación de la existencia de una cultura nativa milenaria esconde la

garantía de un exterminio físico y cultural impune, en un proceso que,

iniciado en 1492, se encuentra lejos de haber finalizado.

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ToQo Zuleta

Capítulo 2

Tres etapas

TRES ETAPAS, FASES O ESTADOS

PRIMERA ETAPA: CONTEMPLATIVA

SEGUNDA ETAPA: FILOSÓFICA

TERCERA ETAPA: POLÍTICA

FILOSOFÍA INDIANISTA

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TRES ETAPAS, FASES O ESTADOS

Aunque las reflexiones sobre los aborígenes se iniciaron con la

conquista, prosiguieron durante la colonia y se multiplicaron en la

época independiente, esa preocupación se radicaliza a fines del siglo

XX al extremo de convertirse, de objeto de meditación frecuente en

los círculos intelectuales, en un tema insoslayable de las ciencias

humanísticas, las que a su vez influyen en las políticas

gubernamentales con el fin de articular una política hacia el indígena,

por encima de las nacionalidades.

En las conversaciones con el filósofo Gunther Rodolfo Kush, uno de

los pocos gringos que supo interpretar el mundo de los originarios, me

hizo notar que el indio, como ser humano en constante evolución y

cambio, atravesaba tres etapas: contemplativa, filosófica y política.

Se inspiró seguramente en Augusto Comte, quien afirmaba que la

humanidad en su conjunto y el individuo como parte constitutiva, está

determinado a pasar por tres estadios sociales diferentes que se

corresponden con distintos grados de desarrollo intelectual: el estadio

teológico o ficticio, el estadio metafísico o abstracto y el estadio

científico o positivo.

Según una hipótesis antropológica, también la historia de la población

originaria en América puede ser vista a través de tres grandes etapas.

En sus orígenes, como pueblos precolombinos, estudiados por la

Arqueología, después conquistados y sometidos, luego asimilados

con recelo en la época independiente y sólo en la segunda mitad del

siglo XX, con el aprendizaje de la lectoescritura, el surgimiento de los

primeros pensadores indios y como consecuencia, el comienzo del

empoderamiento indígena.

Ese curso histórico es la base del actual aborigen y nos permite

vislumbrar algo de su futuro. Aunque es teoría, nadie puede negar

que, ya pasado el momento de contemplar el mundo, los

acontecimientos que pasan y el río crecido que amenaza con

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ToQo Zuleta

llevarnos, estamos preguntándonos quiénes somos, qué porvenir nos

espera y cómo podemos influir sobre nuestro futuro.

Ya en el orden práctico, a nivel individual y a nivel comunitario hay

que diferenciar el estado contemplativo (cómo estuvimos y cómo

estamos en todos los aspectos, sumidos en la discriminación, la

intolerancia, el racismo), del filosófico (qué y quiénes somos, por qué,

para qué y en qué, cuándo y dónde, cómo proceder) un estado

analítico, de desarrollo, donde se hace el diagnóstico situacional, una

revisión o determinación de valores, para llegar a la tercera fase, la

praxis, la ejecución, la acción política, como etapa operativa, con las

políticas generales que son los caminos por los que deben transcurrir

nuestras actividades en el futuro, a mediano y largo plazo, señalando

también los medios y objetivos.

A partir de todo esto, sin caer en el positivismo, observé los sucesos a

mi alrededor y vi que todo coincidía, en un orden lógico. Estamos

comenzando a hacer realidad la última etapa.

PRIMERA ETAPA: CONTEMPLATIVA

La escritora Alicia Dujovne Ortiz relata acerca del descubrimiento:

Los muestran en Sevilla, dicen, y ellos, los infieles de piel canela se

quedan acuclillados con aire ausente dejándose mirar, como faltos de

alma.

A partir de la conquista, en el siglo XVI, el originario, tratado

ignominiosamente hasta el punto de dudarse si era humano con alma,

no sólo vio destruido todo su esquema de vida, sino que debió

convertirse a una religión extraña, aprender una lengua impuesta,

pero sobre todo, someterse a pautas políticas, sociales, económicas,

culturales y hasta morales totalmente diferentes.

Es bastante conocida esta etapa, que condujo al indígena a un total

anonadamiento, donde sólo le quedaba contemplar, sin poder de

decisión alguno. En ese estado, obedeció, soportó las humillaciones,

trabajó sin descanso para sus amos, sin comprender lo que le había

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ocurrido y lo peor: sin saber qué lugar ocupaba él y sus hijos en ese

mundo hostil. Todo eso duró cientos de años, hasta el siglo XX.

SEGUNDA ETAPA: FILOSÓFICA

En la etapa filosófica los indígenas estamos logrando conciencia de

nosotros mismos y nos proponemos firmemente el cambio.

La aparición de medios de transporte, el contacto con otras culturas y

fundamentalmente el aprender a leer y escribir, modificaron el

esquema anterior cada vez más aceleradamente, a medida que los

adelantos tecnológicos aparecían uno detrás de otro.

El ver cómo viven en otras partes, adueñarnos de los medios orales

de expresión y salir del analfabetismo produjo nativos capaces de

preguntarse sobre los interrogantes fundamentales del ser humano

¿qué soy? ¿adónde voy? También pudimos reflexionar sobre el

sentido de la propiedad, es decir el territorio, bienes, hacienda y por

qué el aborigen era pobre e indigente. También entran en esta etapa

la búsqueda, rescate y revalorización de nuestra propia cultura. Esto

conduciría y conduce a levantamientos y protestas de todo tipo,

estallidos que superficialmente responden a temas como los

arriendos y la tierra, pero profundamente apuntan a aquellos valores

socioeconómicos y revelan un cambio de mentalidad.

La historia de los pueblos indígenas, en esta etapa está reflejada

también en la actitud de los no-indios. De una posición de

dominadores, recelosamente asimilan -entre aceptación y rechazo-

esta nueva realidad y el indio deja de ser invisible.

Entonces comienza una nueva dominación. Después de la conquista

física, con la fuerza de las armas y los caballos, comenzó la conquista

del espacio simbólico del saber indígena, una encarnizada

transculturación por la educación y los medios de comunicación, el

saqueo de la biodiversidad, la apropiación de los recursos naturales y

el impacto del paternalismo, la dádiva y el asistencialismo.

Recién a partir de la segunda mitad del siglo XX, los indígenas

aprendieron a leer y escribir y pudieron incorporarse -algunos- a la

reciente universalización de la escuela primaria y secundaria y

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ToQo Zuleta

aprovechar la masificación de la universidad los que emigraron a la

ciudad.

Llegaron a las aulas superiores chicos y chicas provenientes de una

cultura agropastoril que habían crecido sin libros en sus casas, con

padres y madres analfabetos, con bibliotecas inexistentes. Cuando

estos estudiantes llegaron a la secundaria, encontraron resignación

ante su presencia y, junto a ello, rechazo. No digamos nada de los

contados que llegaron a la universidad. Por un lado, cierta compasión,

-a esos nuevos hay que aceptarlos- y un despotismo larvado, frente a

esos que no se quedan en el lugar que por nacimiento les

corresponde. Se les ofrecerán competencias más que contenidos; les

será inaccesible la ―alta‖ cultura, siempre acompañados por una serie

de observaciones y condicionamientos. Estás aquí pero en realidad

deberías estas en el campo, en la mina, en la servidumbre como peón

o mucama. Te has convertido en ciudadano, pero en realidad sólo te

corresponde ser súbdito.

Y lo más insidioso: Para que podamos comenzar a pensar en tu

admisión, tienes que renegar de tu tierra, tu familia, tu cultura y

hemos creado una categoría para ti: mestizo. Blanco no, porque

nunca serás igual a nosotros. Indio tampoco, porque ya has dejado

de serlo.

La etapa filosófica, sostienen los antropólogos, es la intermedia entre

la contemplativa y el paso a la etapa política, época en que la

persona termina de formar su personalidad y su identidad, y comienza

a preguntarse el porqué de las circunstancias que atraviesa en ese

momento.

Pero el tiempo, las circunstancias personales, inician la motivación al

cambio.

Como dice Rodrigo Salinas: ¿Qué somos? ¿Quiénes somos? ¿Qué

queremos ser? ¿Qué piensan qué somos? Y yo agregaría ¿Para qué

tienen que seguir existiendo los aborígenes?

Muchas preguntas para demasiadas respuestas confusas y difusas, a

las cuales a veces se les da demasiada relevancia. A lo largo de este

Inkariuma | 21

libro, pensado por alguien de adentro de la jaula, tal vez aparezcan

algunas pistas.

La forma de ser de alguien depende de muchas cosas, y estará

definida y alterada por el lugar donde uno nace, donde vive y los

resultados de las interacciones externas e interpersonales que uno

tenga y busque tener. No decidimos dónde nacemos, ni nuestra

educación básica, pero si somos afortunados, escogemos el lugar

para vivir, y lo que es mucho más importante, siempre podemos elegir

la gente con la que nos rodeamos, buscar lo que nos hace sentir bien,

definir nuestros gustos y lo que nos potencia ser como queremos ser.

Ser, no parecer. El primero potencia sin límites, el segundo adormece

todo ser y provoca límites auto-impuestos que no dejan ser más allá.

Soy, sobre todo, lo que pienso; y también lo que escucho, lo que veo,

lo que leo, lo que digo y lo que no digo; soy las discusiones que he

tenido, con otros y conmigo mismo, sin importar si las he ganado o

perdido; soy mis alegrías y mis decepciones; soy los buenos y los

malos momentos, mis virtudes y defectos; soy lo que determina mi

interacción con mi exterior, mi entorno, donde vivo, las personas que

me rodean, las que elijo que me rodeen; porque soy lo que me rodea

y con quien ando, soy mis amigos, soy la gente que he conocido y lo

que he obtenido al conocerlas, tanto positivo como negativo.

Soy indio, no estoy indio.

En el transcurso de los años el ciudadano originario se ha visto

sumido en una serie de interrogantes y de preceptos ideológicos que

marcaron su existencia, fruto de tendencias ideológicas ancestrales y

foráneas, que hicieron de él, un ser con creencias religiosas, políticas,

culturales, que encasillaron y/o estructuraron su forma de pensar y

actuar, al punto de ofrendar su propia vida para mantener dichas

convicciones.

Sin embargo, hoy la fluidez de la información y los adelantos

tecnológicos hacen que el ser humano tenga la posibilidad de ampliar

sus conocimientos. Entonces la verdad absoluta construida en su

mente hace algunos años, se convierte muchas veces en relativa,

generando un escepticismo, donde cree que sus valores, creencias y

fundamentalismos se ven entrelazados y fusionados entre sí,

Inkariuma | 22

ToQo Zuleta

gestando así lo que se denomina un hibridismo. Ahí debe surgir clara

y precisa la idea de lo que es realmente, no una mezcla, sino el tan

anhelado hombre nuevo.

TERCERA ETAPA: POLÍTICA

En estos momentos, comienzos del siglo XXI, indígenas de otros

países ya están caminando esta etapa, que es la definitiva y donde se

juega el futuro del aborigen. En ella el originario exige sus derechos y

el poder decidir sobre ese porvenir. Es la etapa de decisión y acción,

y desde ese momento ya nada será como antes.

Algunos creen que el futuro del indígena está en su pasado. ¿Puede

darse mayor oxímoron? La flexión histórica y social argentina obliga a

no practicar irresponsables nostalgias. No olvidar y apoyarse en lo ya

transcurrido, pero para situaciones nuevas, buscar soluciones

novedosas.

FILOSOFÍA INDIANISTA

Según Gustavo Cruz (2008), el indianismo es una ideología (y una)

filosofía de liberación producida por el sujeto-indio, que no es igual al

indigenismo, a la que entendemos como una ideología construida por

no-indígenas sobre el “objeto-indio. No nos explayaremos aquí sobre

la distinción que hace Cruz, pero es fundamental tenerla en cuenta

pues coincidimos en que el indianismo no es un tipo de indigenismo y

agregamos que a nuestro entender, el indianismo está hecho por

indígenas como Fausto Reinaga, y lo indigenista por no-indígenas,

como Kusch o Bonfil Batalla entre otros.

Brevemente, la filosofía indianista, desarrollada principalmente por las

organizaciones más próximas al nacionalismo indio, se fundamenta

en una concepción de la armonía cósmica, regida por leyes y

principios comunitarios, entre los distintos elementos de la naturaleza,

de la que forman parte integrante el hombre y la sociedad.

Inkariuma | 23

Inkariuma | 24

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ToQo Zuleta

La salvación del indio sólo vendrá

del propio indio

Como estamos Se cambió de lugar, lo mismo que Filosofía

indianista

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CAPITULO 1

Cómo estamos. En lo político

MOTIVACIONES

INVESTIGACIÓN POLÍTICA

LOS DERECHOS DEL INDIO

LEGISLACIÓN

NUEVAS

ORGANIZACIONES

POLÍTICAS

INDIAS

CONTEXTO

EN

QUE

SURGEN

LAS

ORGANIZACIONES INDIAS

REACCIONES DE LA SOCIEDAD DOMINANTE

OFICINAS

GUBERNAMENTALES

NACIONALES

ORIGINARIOS EN LOS ESPACIOS DE PODER

Inkariuma | 26

ToQo Zuleta

MOTIVACIONES

Los indios de Argentina siempre estuvieron sometidos, mantenidos en

la ignorancia y en la indigencia. Cuando vemos la desnutrición, y

otros problemas, creemos que los aborígenes arrastran una

existencia miserable. Pero no somos así. Estamos así por

circunstancias y coyunturas.

Por ahora, la convivencia entre indígenas y no indígenas está mal

resuelta. Lo de los pueblos aborígenes está pésimamente encarado.

La lógica es que los pueblos originarios sean ciudadanos iguales a

los demás, pero hoy nada garantiza que eso pueda ocurrir y la prueba

está en que no se cumplen las leyes referentes a los pueblos

indígenas, ni siquiera la misma Constitución.

El razonamiento es sencillo. En algunas provincias somos mayoría y

en todas tenemos presencia. ¿Por qué entonces no podemos

gobernarnos? Por primera vez en la historia planteamos reformular

nuestra relación con el Estado y ser considerados estrictamente como

lo que somos: naciones y culturas preexistentes a las otras que se

superpusieron en ―lo argentino‖.

No queremos seguir siendo una opción exótica para el turismo.

Queremos hablar de mineras, petroleras, madereras, sojeras, de

producción a gran escala y medio ambiente, de tierras y de agua.

Queremos plantear al mundo nuestras culturas subestimadas y

arrasadas que jamás hubieran atentado contra el planeta. Queremos

ser ciudadanos de derecho pleno e identidades colectivas resistentes,

aptos para un debate político serio que tome en cuenta nuestras

demandas.

Los aborígenes hemos cumplido y cumplimos en el sistema de

relaciones interétnicas un rol de subordinación muy importante. El

avasallamiento que se dio durante el surgimiento del Estado-Nación,

la privación de nuestra territorialidad, el genocidio, nos obligaron a

repensar nuestros procesos identitarios, nuestra economía, la relación

con el Estado, siempre de mendicantes, de dar lástima. Eso no puede

continuar así y a partir de ahí nos obliga a pensar en estrategias para

llevar a cabo nuestras reivindicaciones.

Inkariuma | 27

Estamos en todo esto porque ya es tiempo que dejemos de ser

pedigüeños. No es mucho lo que pedimos, sólo medidas positivas,

como participación en el gobierno, devolución de tierras, planes

especiales de salud y alimentación, acceso a la información y a la

educación intercultural bilingüe, amplia revisión de la historia y de los

textos para una posterior reparación. Pero además, demandas

asociadas con el deterioro del medio ambiente, con el uso y el abuso

del agua por parte de determinados sectores, por problemas de

polución resultante de la explotación minera a cielo abierto. Estos

reclamos tienen características más universales y menos personales.

No estamos luchando sólo por nuestras comunidades, sino por

cuestiones más globales.

El razonamiento es así. Estamos siempre pidiendo, solicitando,

rogando, a veces exigiendo. ¿A quiénes? A intendentes, diputados,

concejales, senadores, gobernadores, lo que se llama Poder

Ejecutivo y Poder Legislativo. Entonces ¿por qué no podemos ser

autoridades y formar parte de esos poderes? Y con mayor razón si

somos mayoría. La democracia nos permite empoderarnos, mediante

la formación de partidos políticos indígenas.

INVESTIGACIÓN POLÍTICA

Partamos de algo muy simple. A nivel internacional los pueblos

indígenas tienen reconocidos varios derechos, que incluyen la libre

determinación, los derechos a la tierra, territorios y recursos; tienen el

uso y aprovechamiento exclusivo de los recursos naturales

renovables que se encuentran en sus territorios extensos que se

basan en el concepto de dominio ancestral; una participación

prioritaria en los beneficios del aprovechamiento de todos los

recursos naturales; el uso y gestión exclusivos de los recursos

forestales de áreas en las que existe una comunidad indígena -no de

las áreas forestales dentro de la comunidad indígena sino de la

comunidad que está dentro de un área forestal- al consentimiento

previo libre e Informado (interpretado como derecho de veto); lo

referido a propiedad intelectual y el reconocimiento del derecho

consuetudinario. Sólo falta que en cada país haya voluntad política de

hacerlos cumplir.

Inkariuma | 28

ToQo Zuleta

En lo político, es ciudadano y como tal tiene derecho a elegir y ser

elegido, pero esto no siempre se cumple y todos ustedes conocerán o

viven en países donde nunca se ha oído hablar de intendentes,

alcaldes, diputados, senadores, jueces indígenas. Cuando se

pregunta a cualquiera dice, como si recién se diera cuenta. Y… no

estarán capacitados.

Es que siempre hemos esperado del Estado un subsidio, una

limosna, sin convertirnos en actores. No podemos seguir dejando

nuestro destino en manos de los políticos de turno, como en la época

colonial. Si es necesario que nos volquemos a la política, tendremos

que hacerlo.

Hay indios en todos los sectores sociales, con altos, medios y bajos

ingresos. Ya participamos en la economía, en lo social; la última

frontera por traspasar es la política. Todos los indígenas, como

personas, compartimos como cualquier otra los mismos derechos

humanos individuales y como ciudadanos, podemos elegir y ser

elegidos. Pero también poseemos derechos como ―pueblos‖ a estar

representados.

En este siglo XXI hay certezas y hechos indiscutibles:

 Los problemas de postergación y olvido llevan siglos

 Hay un manifiesto desinterés por la existencia de los

indígenas

 Los gobiernos no tienen una idea real sobre nuestra actual

situación, Seguimos siendo discriminados

 Nuestro aporte cultural no es valorado

 Continúan nuestras luchas y demandas

 Nuestra actuación en el desarrollo histórico argentino no es

aceptada, como se ha visto en el Bicentenario.

 Para que esta situación termine, lean atentamente estas

páginas. Es el primer paso hacia el empoderamiento. Y como

dijo Mariátegui, tiene que salir del propio indio

Inkariuma | 29

LOS DERECHOS DEL INDIO

La Organización de Naciones Unidas (ONU) aprobó en el año 2007 la

Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas, equiparada a

la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero específica

para poblaciones originarias. Tiene 46 artículos, gran parte de ellos

dedicados a los derechos de los pueblos indígenas sobre las tierras

que ocupan, los bienes naturales que poseen, la preservación del

medio ambiente, la autonomía y la promoción de la plena y efectiva

participación indígena, en todos los asuntos que les conciernen.

Además, trata sobre los derechos individuales y colectivos, cultura,

identidad, educación, salud, empleo e idioma, entre otros. Este texto,

que las culturas originarias deben hacer valer, es muy cuidadoso en

explicitar en cada artículo si se refiere a las personas indígenas (tres

artículos), a los pueblos indígenas (33 artículos) o a ambos (nueve

artículos). Aunque esta Declaración, al igual que la de los Derechos

Humanos, no tiene carácter vinculante (como sí lo tiene el Convenio

169 de la Organización Internacional del Trabajo), ambas tienen una

gran fuerza moral. Más aún, su art. 44 añade: ―Los derechos

reconocidos en la presente Declaración constituyen las normas

mínimas para la supervivencia, la dignidad y el bienestar de los

pueblos indígenas del mundo‖. Es un gran avance.

El estatuto de autonomía de la Costa Atlántica de Nicaragua marcó

un punto de inflexión importante en el camino de los pueblos indios

de América Latina hacia su autonomía plena en el marco de estados

multinacionales y multiétnicos.

En los años noventa, muchas organizaciones indias presionaron para

que se introdujeran modificaciones en las constituciones de sus

respectivos países reconociendo el derecho de los pueblos indios y

"especificando muy claramente las facultades de autogobierno en

materia jurídica, política, económica, cultural y social" (Declaración de

Quito, 1990). Este es el caso de los mayas de Guatemala ( COMG,

1995), cuyas aspiraciones se han visto sólo parcialmente reflejadas

en el "Acuerdo sobre identidad y derechos de los pueblos indígenas",

suscrito en la ciudad de México por el Gobierno de la República de

Guatemala y la Unidad Revolucionaria Guatemalteca el 31 de marzo

de 1995. La autonomía indígena también figura entre los puntos

Inkariuma | 30

ToQo Zuleta

claves de la agenda recogida en la "Ley para el Diálogo en Chiapas"

que el Congreso mexicano aprobó casi por unanimidad en marzo de