Introducción a la Astrología y el Tarot por Kabaleb - muestra HTML

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KABALEB

CURSO DE INICIACIÓN CABALÍSTICA A LA ASTROLOGÍA Y EL TAROT

2ª Edición: Diciembre 1996

1

(C) Herederos de Enrique Llop

(C) Ediciones Índigo, SA

C. Casanova, 82

08011 Barcelona

Impreso en España por:

Liberduplex, SL

Constitución, 19

08014 Barcelona

ISBN: 84-86668-16-6

Depósito Legal: B. 45.006-1996

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El conocimiento de los ritmos universales a los que debe integrarse el hombre y su co-

rrecta interpretación forman parte de culturas milenarias que tienen su exponente en la cultu-

ra contemporánea sintetizadora de todas ellas. La Astrología estudia las pautas de devenir

planetario, con cada una de las 12 fuentes zodiacales que interfieren entre sí en distintas do-

sis, formando la propia identidad de cada uno de nosotros. La primera parte de este curso se

dedica a desentrañar las leyes zodiacales y poner al lector en disposición de discernir lo

erróneo de lo verdadero.

El Tarot, el antiguo <Libro de Toth>, es el libro de las revelaciones, de la simbología

del futuro. Pero para su correcta interpretación hay que ubicar de forma lógica e incontrover-

tible cada símbolo al receptáculo zodiacal que lo ha generado. El sistema Cabalístico conlle-

va la fuerza de la lógica que permite atribuir a cada Arcano su espacio zodiacal y por tanto

profundizar en la percepción de las tendencias de comportamiento individuales y colectivos,

que constituyen el porvenir. En la segunda parte del curso se realiza un análisis de todos los

Arcanos, mayores y menores, con su simbología, correspondiente en las distintas modalida-

des de tirada: de cuatro cartas y zodiacal.

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INTRODUCCIÓN

El contenido de este libro forma parte de la enseñanza de la <Trascendentalista Universal

Escuela>, entidad que ha sido programada para que el hombre del tercer milenio pueda sin-

cronizar su actividad con los movimientos cósmicos. Para que el gesticular del hombre pueda

acompasarse con el gesticular del universo, es preciso que, previamente, se conozcan los

ritmos universales a los que el ser humano debe integrarse.

La astrología es la ciencia que estudia las pautas del discurrir universal, poniendo a nuestro

alcance los ingredientes, -los signos del zodíaco-, para realizar la gran obra, y enseñándonos

la forma de utilizarlos gracias a los movimientos planetarios.

La primera astrología, la que nos viene del fondo de los tiempos, fue una astrología revelada.

Entidades de linaje superior al humano "escribieron" en la naturaleza de la humanidad el co-

nocimiento y significado de cada una de las 12 fuentes zodiacales y el sentido de la dinámica

de los planetas al transitar por los signos. En cada uno de nosotros está "escrita" la dinámica

cósmica y, por consiguiente, deberíamos estar en condiciones de comprenderla. Pero ese

don divino que cada individuo ha recibido, ha sido depositado en él en forma de semilla, que

debe arraigar en nuestra tierra humana, florecer al exterior y dar fruto. Y el caso es que muy

pocos hombres fueron capaces de trabajar internamente esa semilla del conocimiento

cósmico hasta que alcanzara el estadio del florecimiento y el fruto. Para la inmensa mayoría

de los humanos, ésta es una semilla que llevan dentro y que les sigue de encarnación en

encarnación sin encontrar una tierra propicia en la que florecer. Algunos, en la primitiva

humanidad, hicieron florecer esa semilla y ellos son los que podríamos llamar profetas de la

astrología, que transmitieron lo que buenamente pudieron captar de esa "escritura sagrada"

que llevaban dentro. Gracias a su trabajo llegó a la sociedad la astrología de fuego, porque

todo empieza con el fuego, elemento divino que aparece en el mundo material en forma de

semillas, esas semillas sin las cuales nada puede florecer.

Sucedió luego, como sucede en todas las cosas, que esa astrología de fuego, al circular de

boca a oído, dio lugar a una subclase de astrólogos que en lugar de desarrollar la ciencia

escrita en ellos mismos, se dedicaron a transmitir lo que habían oído, añadiéndole algunas

cosas de su propia cosecha, que no eran generadas por su visión interna, sino emanadas de

la cultura, de lo que habían oído, de lo que sentían ellos mismos, de su propia interpretación.

Ello dio lugar a la aparición de la astrología de agua, procedente de los sentimientos de las

personas que los transmitían. Esa astrología de agua se comercializó, fue escrita en libros y

utilizada por lo que se autoproclamaban astrólogos para ganar dinero o consideración social.

Algunos de ellos penetraron en las cortes y vivieron a cuerpo de rey, explotando sus preten-

didos conocimientos.

Esa astrología de agua, la sentimental, es la que solemos encontrar hoy en día en nuestras

librerías. Los conocimientos astrológicos no han avanzado, y así, en cientos de manuales,

encontramos expresados los mismos conceptos con escasas variaciones.

Los pocos astrólogos que han introducido conceptos nuevos han partido no del propio poten-

cial astrológico, sino tratando de interpretarla gracias al psicoanálisis, a la sociología, a las

estadísticas, sometiendo lo mayor a lo menor, tratando de sacar la verdad de supuestos

erróneos.

El libro que el lector tiene en sus manos inicia el ciclo de la astrología del aire, levantada no a

partir de los libros que se encuentran en el mercado, sino a partir de la escritura divina que,

como decíamos, se encuentra en el interior de cada uno.

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Es una astrología que corrige los errores en que ha caído la anterior y que permite entender

coherentemente el proceso cósmico. Es una astrología distinta por la forma de discurrir y que

moviliza al lector para que participe intelectualmente en los razonamientos, poniéndolo en

condiciones de decir si aquello que lee es erróneo o verdadero. La astrología cabalística

permite desarrollar en el estudiante esa semilla interna que está en él desde el principio de

las edades y establecer su propia verdad. No es una astrología que establezca una depen-

dencia maestro-discípulo, sino que suscita la aparición del maestro interno que libera al estu-

diante de toda dependencia.

La próxima etapa de la astrología será la correspondiente al ciclo de tierra. Una vez asimila-

da la astrología de aire, los conocimientos así adquiridos podrán aplicarse al propio compor-

tamiento y a la dinámica de las empresas. Son ya muchos los empresarios que, en el mayor

de los secretos, piden asistencia a los astrólogos y, en un futuro próximo, cuando hayan

astrólogos cabalistas, preparados para ejercer la función de asesores, todas las empresas

funcionarán de acuerdo con los ritmos cósmicos y entonces ya no habrá crisis de empresas y

lo de la tierra funcionará como funciona en el cielo.

Este libro es una introducción a la astrología cabalística, tema que desarrollaremos amplia-

mente en otro volumen de próxima aparición.

Las primeras seis lecciones de este volumen son una introducción a la astrología cabalística.

Desde la lección siete a la veintidós se dedican al estudio del Tarot cabalístico. Si la astrolog-

ía se ha desarrollado por cauces arbitrarios, mucho mayor ha sido la confusión generada por

el Tarot, ese antiguo <Libro de Toth>, que es, por esencia, el libro de las revelaciones, en el

que se encuentra escrito el futuro de cada hombre, según los impulsos activos en él en el

momento de la consulta. El Tarot nos anuncia lo que va a ocurrir si se exterioriza el potencial

interno, tal como aparece en nosotros en el momento de la consulta, de modo que si ese fu-

turo nos gusta, se puede modificar la dirección del impacto de las energías internas. Los taro-

tistas de hoy entienden muy mal el significado de cada lámina. Cada escuela o cada autor de

libros pone en el mercado sus propios valores, y sus falsos significados, a fuerza de repetir-

los, generan arquetipos en el mundo mental que se proyectan al intelecto del cartomante, el

cual transmite a sus clientes un mensaje erróneo.

Recuerdo que una señora me llamó un día, desesperada, porque su "adivina", una de las

mejores, precisó, le anunció la muerte de sus cuatro hijos, porque le había salido en los cua-

tro la lámina número 13, la de la Muerte. Si esa tarotista hubiese conocido el auténtico <Libro

de Toth>, no habría interpretado esa lámina como una muerte física, sino como un despe-

gue, una ruptura de los hijos con su fuente primordial, los padres. Y eso fue lo que sucedió:

los hijos, que estaban entre la adolescencia y la juventud, se independizaron de los padres,

unos fueron a estudiar a Londres y otros tomaron un piso por su cuenta.

Para poder interpretar las cartas, primero hay que saber ubicarlas en el receptáculo zodiacal

del que han salido, porque el zodíaco es la matriz de todo lo existente; y si no sabemos en

qué lugar encaja una fuerza determinada, difícilmente sabremos cómo debemos interpretarla.

Esa ubicación tiene que ser lógica e incontrovertible, aceptada por el estudiante por la misma

fuerza del razonamiento, sin que el autor del sistema pueda decirle: "Esto es así porque yo lo

digo", sino que su lógica convenza al que lo lea, porque ignoraban por completo la astrología

y ninguna ciencia oculta puede progresar si no se conoce la ciencia astrológica en profundi-

dad. La enseñanza de la <Trascendentalista Universal Escuela> pone las láminas del Tarot

en su sitio y, a partir de ahí es posible interpretar su significado y tener una percepción cierta

del porvenir.

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Por todo ello, éste es un libro nuevo, que viene a romper con la confusión existente en el

dominio de astrología y del Tarot y abre ante el lector un camino por el que avanzar en la

comprensión de estas ciencias.

Kabaleb

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LECCIÓN PRELIMINAR

Las fuerzas constitutivas

1. En la Biblia leemos que el Dios que protegía al Pueblo Elegido se llamaba Jehová.

Jehová es uno de los nombres de Binah, el Séfira que preside en la formación del universo

material. Es preciso que nos detengamos a estudiar este nombre, porque representa un con-

junto de fuerzas a través de las cuales se ha instituido y se instituye todo lo creado.

2. El nombre de Jehová está compuesto de cuatro letras hebraicas: el Yod, el He, el

Vav y un segundo He. Cuando estudiemos el alfabeto hebraico nos ocuparemos del signifi-

cado de cada una de esas letras, y de las demás. De momento retengamos que cada una de

esas letras representa una fuerza activa en un determinado período, tanto en lo que se refie-

re a la Creación como a nuestras vidas y asuntos en particular.

3. El Yod representa la semilla, la potencialidad que cada cosa debe tener si pretende

ser portadora de algo. El Yod representa el padre, el germen de todo, la simiente humana, el

impulso fundamental, la voluntad.

4. El He representa la tierra en la que el Yod ha de materializarse; es el período de

formación interna, de gestación. El He representa la madre, el medio material en el que la

obra se instituye, la fecundidad.

5. El Vav representa el hijo, el resultado de la acción del Yod sobre el He; es el ele-

mento activo y actuante: el que recoge la potencialidad del Yod y la convierte en actos.

6. El segundo He es el resultado final de este ciclo de actividad: es el fruto que da el

hijo, cuya actividad modifica las condiciones en que se encontraban las cosas en el estadio

Yod; de modo que ese segundo He se convierte automáticamente en el Yod de un nuevo

ciclo de creaciones que se desarrolla ya un nivel inferior. Del mismo modo que el fruto lleva

las semillas de un futuro árbol, el segundo He lleva las semillas de nuevas realizaciones.

7. Esas nociones son fundamentales para la comprensión de los mecanismos de la vi-

da y la comprensión de la ley cósmica. Conviene que el estudiante medite sobre ellas y las

comprenda en toda su dimensión, ya que constituyen la clave de todas las ciencias esotéri-

cas y sus correspondencias son activas a cualquier nivel y se aplican a cualquier situación.

8. En el árbol cabalístico, el nombre divino queda inscrito de la siguiente manera:

Kether es el Yod

Hochmah, el He

Binah, el Vav

Hesed, el segundo He.

Como este segundo He se convierte en el Yod de un nuevo ciclo, tendremos que en la

segunda tríada de Séfiras:

Hesed será el Yod

Gueburah, el He

Tiphereth, el Vav

Netzah, el segundo He.

En la tercera tríada de Séfiras

Netzah será el Yod

Hod, el He

Yesod, el Vav

Malkuth, el segundo He.

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9. Si consideramos el árbol cabalístico en bloque, tendremos que:

Kether-Hochmah-Binah son Yod

Hesed/Gueburah/Tipheret: He

Netzah-Hod-Yesod son el Vav

Malkuth, segundo He.

10. Si consideramos únicamente la columna central:

Kether será el Yod

Tipheret, el He

Yesod, el Vav

Malkuth, el segundo He.

11. En la columna de la derecha:

Hochmah siendo el He primordial

Hesed será el Vav

Netzah, el segundo He-Yod.

12. En la columna de la izquierda:

Binah siendo el Vav primordial

Gueburah será el segundo He-Yod

Hod, el He.

13. Kether-Yod es el regente del primer ciclo de Séfiras, que forman parte, en términos

cabalísticos, del mundo de las emanaciones.

Hochmah-He

es

el

regente

del

segundo

ciclo,

-el

formado

por

Hesed/Gueburah/Tiphereth-, conocido cabalísticamente como mundo de las creaciones.

Binah-Vav es el regente del tercer ciclo, -formado por Netzah-Hod-Yesod-, conocido

cabalísticamente como mundo de formación.

Hesed-segundo He es el regente del mundo de acción, formado por Malkuth.