VIP Membership

Jugando Lento por Carone - muestra HTML

TOME EN CUENTA: Esta es una vista previa en HTML y algunos elementos como enlaces o números de página pueden ser incorrectos.
Para la versión completa, descargue el libro en PDF, ePub, Kindle
index-1_1.jpg

Jugando Lento

Carol Lynne

Capítulo Uno

“¿Para eso te estoy pagando?”

Desde su posición en el sillón, Bobby Quinn abrió los ojos y vio la

silueta de su hermano Brad. Dios, el odiaba al hijo de perra. “No hay

viajes y tu no me estas pagando por esto.”

“¿Entonces porque no mueves tus arruinadas bolas y consigues

viajes?”

Bobby se sentó y señalo hacia la virtualmente vacía marina. “Es

miércoles. ¿Ves turistas alrededor?”

Brad hizo un pequeño sonido con su garganta, que Bobby odiaba.

“Puede tener algo que ver con la ubicación o quizás yo necesite

encontrar un capitán que pueda aumentar el negocio.”

Poniéndose de pie, Bobby cerró sus manos en un puño. “¿Me estas

amenazando? A tu propio hermano”

Brad metió sus manos en las bolsas de su saco de diseñador y se

encogió de hombros. “Medio hermano. Además es negocio.”

Bobby sabía que Brad mentía. Eso no era por los negocios. Desde el

día en que el nació, Brad lo había odiado en secreto. Por la culpa de

su mutuo padre quien había jodido a su secretaria y se había

divorciado de su esposa por su concubina, la bien conocida madre de

Bobby que estaba embarazada.

Por la manera en que Brad lo trataba, Bobby suponía si su medio-

hermano se preguntaba que podía hacer para molestarle. “Y donde

se supone que encuentres la gente que pague el precio por pasar un

día en el océano?”

Brad se encogió de hombros de nuevo ‘Yo no puedo preocuparme por

esos detalles. Ese es tu problema.”

“¿Hay algo que necesitas?” Bobby pregunto preparándose para

terminar la conversación.

Brad camino alrededor del gran barco pesquero de 1970. “No. solo

revisando mi inversión, asegurándome de que estés haciendo el

mantenimiento en ella.”

“Jodete,” el dijo enfurecido.

Bobby había invertido ocho años y cada centavo que tenía en

restaurar el barco pesquero de quince metros a su original gloria, solo

lo había comprado Brad porque se atraso con dos pagos en el banco.

El sabía que la única razón por la que su hermano lo había comprado

era para molestarlo. Bobby no le quedo otra opción que trabajar para

Brad si quería seguir cuidando el barco que tanto amaba. El Gitano

significaba todo para el, y Brad lo sabía.

“¿Que acerca de los camarotes? ¿Los mantienes limpios como lo

ordene?” Brad preguntó.

Dos segundos antes de arrogarlo al océano Pacifico, Bobby subió a la

cubierta principal y cruzo el embarcadero. El oía a Brad gritar detrás

de él, pero el no se molesto en darse la vuelta.

Bobby llego al estacionamiento y subió a su maltratado jeep de 1983.

El salio a la avenida y tomo la carretera rumbo al norte. Maldición. El

sabía que Brad podría tratar de mover el barco más cerca de San

Francisco, pero la bahía no era lo que el quería, el quería el mar

abierto del océano pacifico, y el estaba seguro como el diablo que la

gene de la bahía de Pillar Point era mejor que los snobs que iban a

San Francisco.

El no tenía idea de adonde iba hasta que llego a las construcciones

Baker. Deteniéndose en la entrada el saludo a Bill, en la caseta del

guardia, quien le abrió la puerta de acero y lo dejo pasar. El fue

afortunado de que Kent le dejara guardar un montón de sus cosas

para barcos. El había entrado y salido con varias piezas de quipo para

la construcción y accesorios, hasta que tuviera listo ‘Mi Segunda

Oportunidad’.

Desde 1966 el pionero del 53 de los bien construidos yates, Mi

Segunda oportunidad no estaba cerca de estar preparado para el

océano. Bobby todavía tenía que invertirle varios años y miles de

dólares antes de que este particular sueño se hiciera realidad.

El se estaciono a lado del improvisado andamio que él y sus amigos

habían construido para subir a bordo de la vieja niña, subió la

escalera y una vez a bordo de la cubierta Bobby vio alrededor. El no

había hecho suficiente trabajo en dos años. Claro el sabia que había

una razón, el tenía el corazón roto a causa de la perdida de El Gitano.

Pensando que el vació podía ser substituido, el utilizo sus ahorros

para comprar Mi Segunda Oportunidad. Mientras veía alrededor, se

dio cuenta que no sucedería. Diablos quizás el solo debería venderlo.

Viviendo y trabajando a una hora de distancia de donde estaba

guardado el barco el no tenía bastante tiempo para trabajar en él.

Bobby tomó su lija y empezó a trabajar en una pequeña sección de la

madera.

Dos horas después el dejo la lija y tomo una pieza de estopa

pasándola por la suave caoba. El se detuvo y se sentó en una vieja

silla de piel y reviso el trabajo, complacido. El sabía restaurar el

interior del yate, el no podría llevarlo al agua lo suficientemente

rápido y además no tenía dinero para llevarlo al océano de cualquier

manera.

Mientras revisaba la pequeña cabina, el hacia un inventario de todas

las cosas que ya había hecho. Ya estaba habitable de la manera en

que estaba, pero habitable nunca habías sido suficientemente bueno

antes. Cual era el punto de restaurarlo, si no hacías lo correcto.

Su teléfono celular sonó sacándolo de sus pensamientos. Bobby lo

saco de la bolsa de sus shorts y vio la pantalla.

“Hey,” él contestó.

“Hey, amigo. ¿Eric quería que te preguntara si todo sigue en pie con

el crucero para el doctor Peters?” Zac preguntó.

“Hasta donde se. Claro que puede que no tenga trabajo en la

mañana.”

“Mierda ¿Brad?”

“Si. El mismo viejo con lo mismo de siempre”

“El es un idiota.”

Bobby estaba totalmente de acuerdo “Desafortunadamente a menos

que encuentre un trabajo y un lugar donde vivir, Tendré que aguantar

sus mierdas.”

Bobby vio hacia el interior del yate de nuevo. El sabia que si era

necesario podría vivir a bordo de Mi Segunda Oportunidad, pero el

pensar en abandonar completamente a El Gitano le dolía.

“Eric estará trabajando hasta tarde en el hospital. ¿Quieres ir a comer

algo?”

“No creo. Estoy trabajando en el bote en el lugar de Kent y tengo

aserrín en cada centímetro de mi cabello.”

“Bueno, yo compro unas hamburguesas y voy contigo. Yo no la he

visto desde que estoy con Eric.”

Bobby se rió. “Si, bueno, no esperes ver grandes cambios. He estado

ocupado últimamente, y no he estado aquí muy a menudo.”

“No te preocupes. El que estés en quiebra ya es demasiado malo. Te

veré en una hora.”

Bobby colgó y dejo el teléfono en uno de los gabinetes empotrados. Si

el se apuraba a trabajar en la siguiente hora, quizás no se

avergonzaría cuando llegara Zac y viera el poco progreso que había

hecho.

* * * *

Al llegar a su casa, el doctor Jules Peters se emociono al ver una caja

de cartón en el escalón del frente. Finalmente el bajo de su Jaguar del

1967 y llevo la caja al interior del carro antes de presionar el control

remoto y abrir la puerta de la cochera y entrar.

Rasgando la caja café, él sacó la pieza que había estado buscando

durante ocho meses. Dándole un beso al brillante faro cromado, el lo

llevo hacia el negro Jaguar XK140 del 1956 que llevaba siete años

restaurando.

Jules levanto las mangas de su camisa de vestir y comenzó a

acomodar la pieza final del rompecabezas al que le había invertido

mucho de su tiempo.

Una vez que el faro estuvo colocado, el dio un paso hacia atrás y

reviso su trabajo en el carro clásico. “Quita el aliento,” él murmuro.

Su estomago gruño recordándole que no había comido y ahora se

estaba perdiendo la cena. Jules vio el reloj de la pared. Maldición son

casi las nueve. El solo se haría un sándwich de huevo y revisaría los

expedientes que se había traído a casa.

Levantando su saco y su maletín el le quito la llave a la puerta de la

cocina. Al entrar en su casa, Jules se dio cuenta una vez mas lo

solitaria que era su vida personal. Aunque casi dos mil metros de

espacio vital y solo el para llenarlo, podía fácilmente hacer sentir

solitario a un hombre.

Dejando el maletín en la mesa de la cocina, el fue a prepararse algo

rápido para comer. Mientras el revolvía el huevo para su sándwich, el

seguía pensando en su brillante carro en la cochera. El todavía no

podía creerlo el Jaguar estaba terminado, después de todos esos años

que el le había invertido. Cuando el encontró por primera vez la obra

maestra clásica no era nada. El lo había comprado por casi nada y el

estaba feliz, ya tendría otro proyecto que ocupara su mente.

Ahora que estaba completo el tenía que buscar algo más. Demasiado

tiempo para pensar generalmente hunde el espíritu como una pieza

de plomo al final de una línea de pesca.

El pensó en el crucero que se suponía iba a disfrutar la tarde

siguiente. El estaba muy agradecido con Eric y Zac por su amabilidad

de darle ese regalo. Pero su corazón no lo estaba. ¿Como iba a

divertirse en un viaje en un bote, cuando no tenia a nadie para

compartirlo?

Como de costumbre sus pensamientos se fueron hacia Morgan. Su

pareja que había muerto quince años antes. Jules había tratado en

varias ocasiones de volver a entrar al juego de citas, pero no había

manera por mucho que el tratara nadie se comparaba a su primer y

único amor.

El tomo el huevo de la sartén y lo coloco entre dos piezas de pan que

había colocadlo antes en el tostador. No tenía sentido detenerse en el

pasado. Si solamente las noches no fueran tan largas.

* * * *

Jules estaba de camino a su casa para tomar su recién completado

orgullo y alegría para probarlo en la calle, cuando sonó su celular.

Especialmente en uno de sus raros días libres. “Doctor Peters,” el

contesto.

“Hi, Doctor Peters. Soy Bobby Quinn, capitán de El Gitano, espero no

molestarlo.”

La suave pero agitada voz en su oído, hizo que se le erizara el vello

del cuello. “Lo siento, ¿puedes esperarme un momento?”

“Claro.”

Jules llego al frente de su casa. “Listo, discúlpame, por lo espera.”

“No hay problema. La razón de mi llamada es que necesito

reprogramar el horario para el crucero de esta tarde. El propietario de

El Gitano lo recoloco en la bahía, el crucero no va ha ser tan divertido

como lo habíamos convenido.”

Jules iba a contestar pero Bobby lo interrumpió con un alternativa. “A

menos claro, si desea un crucero alrededor de la bahía esta tarde. Yo

debería estar listo para salir a las siete a mas tardar.”

Jules rápidamente pensó en su horario del día siguiente. El necesitaba

estar en el hospital a las seis de la mañana, pero el dudaba que un

crucero le tomara mucho tiempo. Además, el no pasaría toda la

mañana molestándose psicológicamente por no aceptar el regalo que

tan amablemente le habían dado Eric y Zac. Jules imagino que seria

más fácil terminar con eso. Que reprogramarlo.

“Un crucero en la noche suena bien si no es mucha molestia. ¿Donde

nos encontraríamos?”

Bobby le dio el nombre de la nueva marina. “No estoy seguro donde

estará anclado El Gitano, nos encontraremos enfrente de la casa

club.”

“Me parece bien, nos vemos a las siete.” Jules colgó y metió el Jaguar

a la cochera. El vio el carro cubierto en el primer lugar, ¿cuanto

tiempo hacia que no había descubierto el carro de Morgan? Diablos,

el sabía que el incluso no lo habla sacado a la calle por mas de ocho

años. Jules trato de hacer un hábito de al menos encenderlo tres o

cuatro veces al año, Solo que no lo había hecho. Después de todo el

trabajo para restaurarlo después del choque, el no podía manejarlo ni

venderlo. No, vender un Firebird 1978 no estaba en discusión.

Abrió la cajuela del Jaguar, y saco la cubierta hecha a la medida de su

nuevo bebe. Con el crucero pospuesto unas horas, el tenia tiempo de

buscar en internet por algo nuevo en que matar el tiempo.

Tomando una cerveza del refrigerador, Jules entro a su cavernosa

oficina y encendió su computadora. Su PC, era igual que todo en su

casa, lo mejor de la línea, aunque rara vez la usara.

Leyendo por encima los anuncios clasificados. El encontró la

fotografía de un Jaguar XK120 deportivo de1952, Jules silbo. El

examino la foto para ver las reparaciones que necesitaría. El rojo

interior de piel estaba totalmente destrozado. Jules suponía que el

propietario había tenido esa belleza clásica en un establo o en un

cobertizo similar. Había oxido en los paneles y grandes hoyos en el

cuerpo del carro, pero eso no le molestaba. Al menos la parrilla

delantera y los faros parecían intactos. Jules sabia por experiencia

que esos artículos eran los más difíciles de encontrar.

El precio era un poco alto, pero el pensó que podía negociar con el

propietario bajarlo un par de miles. El invertiría su dinero en comprar

un nuevo carro proyecto. Muchos hombres en su posición se

comprarían al menos un carro nuevo cada año. El ultimo vehiculo que

el se había comprado era el Jaguar que acababa de terminar y eso fue

hace ocho años.

Antes de que pudiera seguir hablando consigo mismo, él mando un

correo al propietario pidiendo más información. El continúo

navegando por los anuncios hasta que se acabó la segunda cerveza.

A las cinco y media, el apago la computadora y subió a darse un

baño. El no había hecho nada que lo ensuciara, pero el esperaba

sentirse mejor con una ducha fría que lo mantuviera despierto.

Secándose, el considero retractarse de todo. Si el pensar que un

crucero en la tarde podría deprimirlo, el repentinamente pensó que

en la noche seria peor. Mierda.

* * * *

De camino a la marina que Brad había escogido, Bobby llamo a Zac.

“Hola,” Zac contesto.

“Hey. Pensé llamarte para decirle a Eric que no se dirigiera a la bahía

de Pillar Point si el quiere llevar la canasta de la que habíamos

hablado.”

“¿Porque, ya te despidieron?” Zac preguntó.

“No. Yo estuve haciendo examen de conciencia la otra noche después

de que te fuiste.”

“Uh oh.”

“Si, bueno, decidí jugar el juego de Brad. Al menos hasta que yo

pueda obtener mi propio bote. Me di cuenta que no voy a poder

hacerlo mientras viva y trabaje lejos.”

“¿Que es lo que me estas diciendo?”

“Decidí mover a El Gitano al área de la bahía. Yo voy a llevar mis

cosas a Mi Segunda Oportunidad y vivir ahí. Pienso que así tendré

más tiempo para trabajar en ella.”

Zac no dijo nada. Bobby movió el teléfono a su otra oreja. Finalmente,

Zac se limpio la garganta. “¿Que vas a ser cuando termines Mi

Segunda Oportunidad?”

“Decirle a Brad que se meta su trabajo por el culo.” Ese era el sueño

de Bobby mandar a la jodida a su hermano.

“¿Y te vas a alejar de El Gitano?” Zac preguntó.

Bobby vio alrededor. “Me esta matando todos los días saber que ella

no es mía. Yo pienso que un corte limpio es necesario para avanzar.”

“Lo siento hombre. Eso apesta.”

“Si, pero pienso que es la decisión correcta.”

Bobby no quiso decirle a Zac acerca del ultimátum que Brad le había

dado esa mañana. O se mueve o se vende, había sido la respuesta de

Brad a la discusión del día anterior. Bobby necesitaba el dinero de

Brad si el iba a terminar su propio bote, entonces el no tenia mucho

de donde escoger, pero toda la situación lo había dejado un poco…a

la deriva.

“Estoy casi llegando al puente hablaremos después,” Bobby le

informo a su mejor amigo.

“¿Que le digo a Eric acerca de la canasta de picnic?”

“No te preocupes yo me encargo,” le aseguro a Zac.

“Gracias. Llámame si necesitas algo.”

El deslizo el teléfono en su bolsa y pensó acerca del crucero de esa

noche. A pesar de que Zac y Eric hablaban muy bien de Jules Peters,

Bobby se reservaba su opinión. El no era fácilmente impresionable, y

menos con gente adinerada. El trato de imaginar que pudiera gustarle

comer al buen doctor, que seria lo adecuado.

Muchos viajes de El Gitano servían comida, pero por el precio que

Brad cobraba por hora por la renta del viaje, no podía esperarse

menos. Los grupos favoritos de Bobby eran las reuniones familiares y

los estudiantes universitarios que lo rentaban por el fin de semana. Al

menos esa gente sabia tomar cerveza y comer comida regular. Pero

esos grupos eran reservados usualmente por el, y el no había estado

muy motivado últimamente para mejorar los negocios de Brad.

Para cuando llego a la marina su humor estaba agrio, que el casi

sintió pena por Jules Peters, y todavía no había conseguido la comida

para el hombre. El encontró una botella de champagne, a medio

precio, la bebida de los ricos, pero no había manera de que

encontrara caviar o salmón. Diablos, el seria afortunado si podía

ofrecer una lata de atún.

El diviso a Brad frente a uno de los barcos con sus manos en la bolsa

de su saco. Joder. ¿Puede mi día empeorar más?

Capítulo Dos

Bobby vio al brillante Jaguar negro llegar al estacionamiento. El silbo,

pensar que el dinero puede permitirte tener y mantener un vehiculo

como ese. Un hombre vestido con pantalón caqui y camisa sports

bajo del carro y empezó a caminar hacia la entrada.

El tenia que admitir, cuando su pene salto contra el frente de sus

jeans. Rico o pobre, el hombre era más caliente que el infierno. Era

fácil imaginar que el tipo entraría al club a encontrarse con sus

amigos dueños de yates. Bobby apostaría que el tipo era uno de esos

cuyas esposas están tan estiradas que ellas no pueden cerrar los ojos.

Riéndose consigo mismo, el se sorprendió cuando el elegante hombre

se dirigió hacia él.

“¿Capitán Quinn?”

¿Capitán? Nadie le llama de esa forma. “Uh, si, soy Bobby Quinn.”

“Encantado de conocerte soy Jules Peters.”

El pene de Bobby se estiro aún más. Ese era el doctor Peters. No

ayudaba a su situación saber que el hombre era gay. Maldición, Zac.

¿Ese es su amigo tratando de jugar al casamentero?

“Espero que no sea demasiado tarde. Tuve problemas con el auto de

camino acá.”

Bobby se dio cuenta que Jules tenia la mano extendida. “Oh, lo siento,

no esta bien.”

El señalo hacia el Jaguar. “Hermoso carro.”

Jules metió sus manos en los bolsillos, su mirada se dirigió hacia el

carro. “Si. Pensé que ya lo había arreglado, pero casi se muere al

venir acá.”

Bobby vio las manos de Jules. No hay manera de que esas limpias

manos hayan estado trabajando en un motor. El asumió que Jules se

refería a sus mecánicos. Decidiendo cambiar de tema, él señalo hacia

el yate. “¿Estas listo?”

“Claro,” Jules dijo, ajustándose sus lentes de sol.

Bobby lo guió de camino a El Gitano, permitiendo a Jules subir

primero. Atender al cliente era parte de su trabajo. Eso no tenía nada

que ver con el hecho de que quería ver el culo del hombre. Si, sigue

hablando contigo mismo de eso.

“Wow, genial pesquero,” Jules lo admiro, viendo alrededor de la

cubierta.

Bobby estaba impresionado. La mayoría de la gente no reconoce un

pesquero de un flotador. “Gracias. Lo restaure yo mismo.”

“Oh, entonces ¿es tu barco?” Jules preguntó.

“No,” Bobby dijo y bajo por el vino. El no sabia porque dejo que la

pregunta le molestara tanto. Le habían hecho la misma pregunta casi

en cada viaje.

“Ponte cómodo, regreso en un momento,” le grito a Jules que seguía

arriba.

Después de preparar una bandeja con frutas variadas y quesos, el

decidió abrir la botella de vino, el hecho de que hubiera estado en

oferta no quería decir que no estaba bueno. Si correcto.

Llevando la bandeja por la empinada escalera, Bobby la dejo en una

mesa. El no vio inmediatamente a Jules y se giro buscándolo. Lo

encontró con sus manos en sus bolsillos viendo la puesta de sol, la luz

del sol le daba un brillo a su corto y plateado cabello.

Bobby repentinamente deseo tener una cámara a la mano. La manera

en que el sol bañaba de color a Jules quitaba el aliento. “¿Espero que

el vino este bien? Eric no dijo que te gustaba beber.”

Jules se sobresalto un poco y se giro hacia Bobby. “Esta bien. Yo

usualmente tomo cerveza, pero puedo disfrutar de una copa de vino

de vez en cuando.”

Bobby sirvió un vaso y se lo paso. Jules pareció vacilar antes de tomar

la bebida. Era la imaginación de Bobby o Jules tuvo cuidado extra

para no tocarlo.

Jules levanto el vaso a su boca y sonó el teléfono celular que estaba

en su cintura. Jules pareció sorprendido por la interrupción y casi

derrama el vino.

¿Porque diablos este tipo se sobresaltaba tanto? Bobby se

preguntaba.

“Lo siento, tengo que tomar la llamada.” Jules dejo el vaso y saco el

teléfono del clip.

“Doctor Peters,” Jules contesto, alejándose de Bobby.

Bobby no podía oír mucho de la conversación, pero al parecer se

tenía que ir y no le agradaba tener que dejar el barco.

Jules regreso el teléfono a su lugar. “Lo siento hubo un choque

múltiple en la 260. El hospital necesita la ayuda de todos los que

puedan.”

Jules se encogió de hombros. “La vida de un doctor.”

“Lo entiendo.”

Jules vio hacia la bandeja de alimentos. “Siento haber causado tantos

problemas para nada.”

Bobby movió la mano alejando las preocupaciones el doctor Peters,

saco su tarjeta de la cartera y se la dio. “llámame cuando puedas

reprogramar.”

Jules se secó las manos en los pantalones antes de tomar la tarjeta de

Bobby. “Yo aprecio esto. ¿Todavía se mantiene el mismo pago si lo

dejo? Quiero decir, yo no se si se supone que tengas un viaje o algo.”

El doctor Peters pasó su mano por su nuca. “Estoy comportándome

como un tonto. Esto sucede por pasar tanto tiempo arreglando carros

que mis habilidades sociales no son lo que deberían.”

Bobby podía ver la lucha del hombre, y decidió darle un descanso. Si,

apestaba que el no pudiera pagar, pero había cosas peores en la vida.

“No se preocupe por eso. En serio. Solo avíseme cuando tenga un

momento libre para tomar el crucero.”

Después de un momento Jules asintió. Esta bien, bueno, mejor me

voy. Espero no tener problemas con el carro al cruzar la ciudad.”

Bobby sabía en su estomago que el se iba a arrepentir, pero el no

pudo evitar ofrecerse. “Yo puedo llevarte, como vez no tengo nada

que me mantenga ocupado.”

El pensó que Jules estaba a punto de aceptar su oferta, solo que

Bobby cometió el peor error de todo el día. El movió la mano sin

pensar rozo el frente de sus jeans. La mirada de Jules siguió el

movimiento, sus ojos se abrieron ampliamente ante la erección que

seguía presionando contra la bragueta de Bobby. Joder.

“Esta bien. Yo mantendré los dedos cruzados hasta llegar a casa y

cambio de carro. Yo odiaría dejarlo toda la noche en el

estacionamiento de cualquier manera.”

Bobby quería meterse bajo la mesa. “Esta bien, piensa en la oferta. Si

tienes problemas con algo, tienes mi numero.”

Le dijo adiós con la mano cuando Jules se fue. Zac va a matarme.

Bobby se preguntaba si le dirija a Eric que el amigo de Zac era un

pervertido. Sentándose el tomó una uva de la bandeja y la llevo a su

boca.

Quizás el podía guardar todas las cosas y llevarlas a su bote. Mierda.

El recordó que incluso no tenia ni un colchón. Aunque su dormitorio

era una de las cosas que el había terminado, el no se había

molestado en la cama.

Bobby tamborileaba los dedos en la mesa, el tomo el vaso de vino. El

podía, quedarse ahí y comprar un colchón en la mañana o el podía

dejar la comida y correr a la tienda.

Revisando la limpia bahía con sus grandes veleros y yates, Bobby

repentinamente quería salirse. Ese era el mundo de Brad no el suyo.

Con la decisión hecha, el le puso el corcho a la botella y guardo la

comida en pequeñas bolsas de plástico. Pasar otra noche en El

Gitano, no iba a ser una opción por mucho tiempo y Bobby lo sabia.

* * * *

Para cuando Jules llego al carro, respiraba con dificultad. No era por la

distancia recorrida hasta el estacionamiento, era por la atracción que

sintió por Bobby. No había sentido algo así desde Morgan esa

atracción física por alguien.

Maldición. Si solamente el tuviera quince años menos. Hombres como

Bobby se divierten jugando, pero rara vez buscan un solo hombre

para algo serio con un novio. Le tomo varios intentos y varias

oraciones lograr que el Jaguar volviera a la vida. El sabia que el

problema era de fácil arreglo, pero el no tenía tiempo ni herramienta

en ese momento.

Jules hizo una nota mental de comprar una pequeña caja de

herramientas para cada carro. El tenia uno en el Jaguar que

normalmente usaba, pero no pensó que lo necesitara en la pieza que

estaba conduciendo en ese momento.

Saliendo del estacionamiento, su pensamiento se fue a la deriva de

regreso hacia Bobby. El sabía que el tipo estaba atraído por el o

perpetuamente caliente. No había manera de que ese eje atrapado en

esos jeans significara otra cosa. Dios, pero era tan joven.

A tres cuadras de la marina, el Jaguar empezó a fallar. Jules logro

llevar el carro a la derecha de la carretera antes de que muriera.

Apagando el motor el descanso la cabeza contra el respaldo. ¿Ahora

que?

Llamar a un taxi no era problema, pero no podía dejar una carro de

cien mil dólares a un lado de la carretera. Sacando el teléfono celular

del clip de su cintura, Jules llamo al hospital para decir que se iba a

tardar.

El estaba pensando en llamar a la grúa cuando un viejo Jeep se

estaciono detrás de él.

“¿Problemas?”

Jules cerro los ojos y tomo una profunda respiración. Cuando los

abrió, La mano de Bobby descansaba en la puerta del conductor.

“Si. Estaba por hablarle a una grúa.”

“Ooh, Yo ni siquiera le confiaría mi Jeep a los conductores de grúas de

por aquí. ¿Puedo hacer una sugerencia?”

“Soy todo oídos,” Jules contesto, tratando de dar su mejor imagen

ante el hermoso joven a su lado.

“Déjame llamar a mis amigos. Nosotros podemos empujarlo a un

estacionamiento y ver si podemos hacer que funcione.”

Jules asintió. “Yo aprecio eso. Estoy casi seguro que es una bujía. Si

tuviera el tiempo, no seria problema arreglarlo, pero cada minuto

aquí se que alguien en emergencias necesita mi atención.”

Bobby saco su teléfono celular y empezó a llamar a sus amigos,

mientras Jules llamaba una vez más al hospital. El fue informado que

varios lesionados fueron enviados a otro hospital. Jules todavía era

necesario pero la situación no era tan apremiante como se pensó en

un principio.

Jules respiro con facilidad mientras esperaba a que Bobby terminara

sus llamadas.

“Esta bien, estamos de suerte. Eric también fue llamado y va a pasar

por aquí para recogerte.”

“Gracias.”

Bobby movía su mano diciendo que no era gran problema. “Nosotros

haremos que el carro funcione de nuevo no te preocupes.”

Jules no podía creer que Bobby fuera tan amable en esa situación. A

pesar de que el no era capaz de admitirlo ante si mismo el no dejaba

a la gente entrar, si se sentía raro estar tan cerca de un casi extraño

que fácilmente se había ofrecido a ayudar.

Kent fue el primero de los amigos de Bobby en llegar. Después de las

presentaciones, Kent ayudo a Bobby a empujar el carro al

estacionamiento cercano con Jules tras el volante. Una vez que el

Jaguar estaba fuera de la calle, Jules se sintió mucho mejor.

“No puedo decirles lo mucho que aprecio esto,” Jules dijo,

estrechando la mano de Kent.

“No hay gran problema. Estaba sentado en mi casa viendo el juego.”

Un nuevo BMW llego al estacionamiento bajando un bien vestido

hombre que se les unió a ellos.

Kent levanto las manos. “Que diablos, Angelo. ¿Como se supone que

ayudes vestido con un traje?”

“Discúlpame, Señor constructor, yo estaba terminando una cena de

negocios cuando Bobby llamo. ¿Querías que recorriera todo el camino

a mi casa para cambiarme?”

Kent giro los ojos. “Dudo que tengas en tu closet algo que se pueda

ensuciar, de cualquier manera.”

El tipo se alejo del sarcasmo de Kent y extendió su mano. “Hi, Soy

Angelo Pillato, un amigo de Bobby.”

“Encantado de conocerte soy Jules Peters.”

“No le prestes atención a Kent. El disfruta haciéndome pasar

momentos difíciles.” Angelo se encogió de hombros. “Yo aprendí a

dejar pasar sus comentarios hace años.”

Angelo sonrió y se inclino hacia adelante. “El es un pésimo jugador de

poker, por cierto.”

“Eso es mierda y lo sabes,” Kent respondió.

Otro hombre llegó, antes de que llegaran Zac y Eric. Jules fue

presentado a Trey. El estrecho la mano del pequeño hombre.

“Encantado de conocerte.”

“¿Donde esta Marco?” Kent preguntó.

Bobby negó. “Fuera, supongo. Su telefono me manda directo al

correo de voz.”

“Lo imagino,” Kent gruño.

“¿Esta listo. Dr. Peters?” Eric preguntó, desde el asiento del

conductor.

Jules se giro hacia el hombre que revisaba el motor del Jaguar.

“¿Sabes cambiar bujías? Se necesita herramienta…”

“Si, nosotros sabemos. Solo ve y salva al mundo, y nosotros nos

encargaremos del carro,” Bobby contesto con una sonrisa.

Jules asintió su gratitud y subió al asiento del pasajero del pequeño

carro de Eric. “Aprecio esto.”

Eric sonrió y se dirigió hacia el hospital. “Entonces, ¿esto complico el

crucero?”

“Si. Nosotros incluso no habíamos salido de la marina, cuando recibí

la llamada.”

“Ouch. Eso apesta.”

“¿Te gustan los viajes en barco?” Jules preguntó.

Eric se encogió de hombros. “No se, nunca lo he hecho, pero suena

divertido.”

Jules vio su oportunidad y la tomo. “Nosotros podríamos invitarlos a ti

y a Zac cuando reprogramemos.”

Si, la fuerza de los números. Si había alguien además de Bobby en

quien enfocarse, quizás el no haría el ridículo.

“¿En serio? Si, me gustaría eso. Aunque no estoy seguro de que los

tres estemos sin trabajo al mismo tiempo.”

Jules dejo el tema.

Después de diez minutos Eric preguntó, “¿Que piensas de Bobby?”

“Umm, parece un tipo agradable, pero de hecho todos tus amigos

parecen tipos agradables.” El esperaba que funcionara, no quería que

Eric se diera cuenta de la atracción que sentía por el musculoso

hombre de cabello oscuro.

“Si, ellos son geniales, pero Bobby es el mejor.¿Sabes que el restauro

El Gitano por si mismo?”

“El lo menciono.”

“Le tomo años. Entonces su hermano lo compra una vez que estuvo

casi terminado. Según Zac, eso quebró el corazón de Bobby.”

“Puedo imaginarlo. ¿Como pudo comprarlo su hermano?”

“Bobby estaba trabajando en la compañía constructora de Kent para

ganar lo suficiente para terminar el barco. Bobby se lastimo en el

trabajo nada serio, pero el estuvo en cama bastante tiempo eso hizo

que se retrasara en los pagos. El banco iba a expropiarlo, Brad el

hermano de Bobby lo detuvo pagando la deuda.”

Jules no podía imaginar cuanto debió dolerle. “¿Pero de cualquier

manera, finalmente el esta en el barco?”

“Si. El Gitano es la obsesión de Bobby, Supongo. El le dijo a Zac que

el puso mucho de su corazón y de su alma en eso para alejarse. Esa

es la razón por la que acepta la mierda que le hace su hermano. Brad

deja que Bobby viva en El Gitano y sea el capitán a cambio del

noventa por ciento de las ganancias y Bobby besa su culo.”

Después de la conversación, Jules tenía una opinión totalmente

diferente de Bobby. Si el tipo era joven, pero parecía que era

excesivamente leal, incluso a un barco. Quizás el necesitaba ir a su

casa ver su calendario y tratar de reprogramar.

Jules mentalmente se quedo impactado. Solo porque el tipo era leal

con su barco no significaba que estuviera listo para una relación. Jules

había ocasionalmente intentado después de la muerte de Morgan, y

solo había conseguido sentirse peor y más solo.

El rápidamente desecho la idea de revisar su calendario. Jules sabía

que era mejor seguir en su casa con sus carros. Ellos le daban la

sensación de paz y talento que el sexo nunca le había dado.

Tan pronto como Eric llego al estacionamiento, Jules dejo sus

pensamientos a un lado y se preparo mentalmente para la noche que

tenia delante.

* * * *

Bobby tiro la botella vacía de cerveza al bote de reciclaje cuando Zac

colgó el teléfono.

“Eric viene en camino a casa con Jules.”

Bobby vio el reloj en la pared. Cerca de la una y media. ¿Como

diablos haré para levantarme a trabajar en la mañana? “¿Le dijiste a

Eric que trajimos el carro de Jules aquí”

“Si. Jules entendió. Como nosotros no teníamos su dirección, nosotros

no teníamos opción.”

Bobby había sido el elegido para conducir el Jaguar a la casa de Zac,

y su cuerpo había temblado de la emoción. Nunca en su vida había

pensado que se permitiría manejar un auto como ese. El problema

era que se quedo sin carro para regresar a su casa. Maldición el

debería de haber discutido con Zac cuando su amigo lo convenció de

manejar el carro del doc. “¿Podrían tu y Eric llevarme a la marina?”

“Claro, aunque imagino que Jules estaría mas que feliz de llevarte

después de que arreglaste su carro.”

Bobby negó. “No, No conozco al tipo lo suficiente para pedir que haga

eso.”

Zac se rió. “No creo que se desvié mucho. El vive al norte de Forest

Hill.”

Bobby silbo. Ese es un elegante vecindario en el área de Twin Peaks.

O bien Jules ganaba mas dinero de lo que el pensaba o venia de una

familia de dinero. Bobby se dio cuenta que su evaluación no era justa.

Después de todo, su papá había hecho toneladas de dinero, pero eso

no significaba que le diera nada a Bobby, tampoco el le pedía nada.

Se termino su cerveza y vio la televisión hasta que la puerta se abrió

Con un aspecto de cansado Eric entro y se dejo caer en el regazo de

Zac.

“Estoy agotado,” Eric gruño, acurrucándose contra el pecho de Zac.

Bobby vio hacia el igualmente cansado Jules. El se puso de pie y saco

las llaves de su bolsillo. “Esta bien. Nosotros cambiamos dos bujías y

ella encendió de nuevo.”

El podía decir que Jules estaba agotado, desde el momento en que no

hizo ningún intento por alcanzar las llaves. “Supongo que será mejor

que me vaya,” Jules dijo entre bostezos.

“¿Estas seguro que estas bien para manejar?” Bobby preguntó.

“No, pero estaré bien una vez que me de el aire.”

Bobby no le gusto como se oía eso. “¿Porque no dejas que conduzca

hasta la marina? Veremos si ya despertaste para entonces.”

“Puedo pedir un taxi,” Jules murmuro.

“No tiene sentido, yo necesito llegar a casa de todos modos, no hay

razón de que no pueda conducir hasta allá. Si no estas bien, llamas

un taxi desde la marina.”

Jules no protesto. El simplemente asintió y giro su cabeza hacia la

puerta. Bobby vio a Zac. “Nos vemos el sábado en la noche. Gracias

por la ayuda.”

“No hay problema.” Zac se limpio la garganta, señalando hacia el

umbral vació. “No dejes que haga nada estupido.”

“No te preocupes no lo hará.”

Para cuando Bobby bajo las escaleras Jules estaba dormido en el

asiento del pasajero. El sonrió cuando los labios de Jules se abrieron y

suavemente empezó a roncar, antes de que encendiera el motor.

Jules se movió en el asiento cuando Bobby tomo la carretera.

Los ojos azules del doctor se abrieron mientras pasaba su mano sobre

la rasposa mandíbula “Lo siento.”

Sin pensarlo, Bobby descanso su mano en el muslo de Jules. “No te

preocupes por eso. Vuelve a dormir.”

Jules cubrió la mano de Bobby cuando volvió a dormirse. Conduciendo

por la carretera, Bobby disfrutaba el sentir la musculosa pierna bajo

su palma. Si pudiera ser algo más que un amistoso gesto, pensar en

eso había animado al pene de Bobby a levantarse.

El estaba seriamente incomodo para cuando llego a la marina. Bobby

entro al estacionamiento y le dio un leve apretón al muslo. “¿Jules?”

Cuando Jules no se movía, Bobby trato de nuevo, esta vez el lo

sacudió suavemente. “¿Jules? ¿Puedes despertar?”

Jules murmuro algo Bobby no entendía, y Bobby movió su mano mas

cerca de la entrepierna. Joder. Bobby quito su mano y salio del carro.

El se quedo un momento a lado del automóvil clásico mientras

trataba de mantener su lujuria bajo control.

Esta bien, esta bien es más que obvio que no puede manejar a casa,

pero el ya ha dicho que no quiere que su carro se quede en un

estacionamiento toda la noche. Diablos, Bobby no lo culpaba por eso.

De la manera en que el lo veía solo había una opción. El necesitaba

llevar a Jules a casa.

Regresando al carro, Bobby movió a Jules de nuevo. “Necesito tu

dirección. ¿Puedes decirme donde vives?”

Jules abrió sus ojos y recito la dirección antes de volverlos a cerrar de

nuevo.

“Es tiempo de llevarte a la cama.” Bobby se dio cuenta lo que dijo

cuando sintió su pene golpear contra su bragueta una vez más.

Bobby toco su erección y se dirigió a la casa de Jules.

El podía pedir un taxi que lo regresara a la marina. El sabía que podía

llamarle a Zac, pero estaba positivamente seguro que su amigo ya

estaba en la cama.

Llegando al área, Bobby no tuvo problemas en encontrar la casa de

Jules.

Bobby estaba impresionado. La casa de piedra no se veía como

ninguna del vecindario. “¿Jules?”

Jules parpadeo y abrió los ojos “¿Si?”

“¿Donde estacionas el carro?”

Jules se froto los ojos y se acomodo en el asiento. “¿Huh?”

“¿Tu carro? ¿Lo dejas aquí o lo metes en la cochera?”

Jules pareció sorprendido al encontrarse enfrente de su propia casa.

“No era necesario que me trajeras a casa.”

“Uh, si, si lo era. Tu no podías mantenerte despierto cuando llegamos

a la marina.”

Jules cubrió su cara con sus manos. “Mierda, Lo siento.”

“Esta bien, solo dime donde estaciono tu carro.” Bobby empezaba a

sentirse frustrado ya eran mas de las dos de la mañana y el tenia

programado un viaje a las ocho de la mañana.

Jules alcanzo bajo el asiento el control remoto de la puerta de la

cochera. “Sigue adelante rodea la casa y entra en la cochera el lugar

de la izquierda.”

Bobby llevo el carro alrededor de la esquina de la casa entrando al

frente de la cochera para cuatro carros. Jules presiono el botón la

puerta se abrió y dejo el Jaguar de 1956 en su lugar.

Cuando el bajo del carro se le escapo un bostezo.

“¿Te gustaría quedarte en uno de los cuartos de invitados? Puedo

llevarte a la Marina en la mañana después de unas horas de sueño”

Jules ofreció.

Aunque el probablemente se arrepentiría, Bobby bostezo y asintió.

“Gracias, apreciaría eso.”

Capítulo Tres

Unos toques en la puerta despertaron a Bobby. El parpadeó varias

veces y trato de enfocar el reloj, las seis. Esperaba dormir mas se dio

la vuelta, el segundo golpe a la puerta lo despertó. “Estoy despierto.”

“Estoy bajando las escaleras con café. Esperando por ti. Siéntete libre

de tomar un baño las toallas están bajo el lavabo,” Jules grito a través

de la puerta.

Bobby se froto su rasposa cara y cuello. Es normal la sombra de las

cinco rápidamente formaba su barba. Si el era uno de los otros

amigos de Zac el podía pedirle un rastrillo, pero el no conocía a Jules

lo suficiente.

Quitándose los cobertores el se dirigió al cuarto de baño. Por lo que

alcanzo a ver la casa era enorme. El no pudo evitar compararla con la

casa de Brad.

Aunque definitivamente había mutua atracción entre Jules y él, Bobby

dudaba que el pudiera dejarse ir mas allá. El dinero de él lo ponía

nervioso, y Jules parecía tener más de lo que aparentaba.

Después de una ducha rápida, Bobby se puso su ropa y arreglo la

cama. El asumía que Jules lavaría las sabanas, pero el no podía ser

grosero dejándolas desarregladas. En el pasillo, Bobby siguió su olfato

bajando las escaleras hasta la cocina.

Jules estaba sentado ante la mesa con unas carpetas frente a él, sus

pequeños lentes de lectura en la punta de la nariz. El levantó la vista

cuando Bobby entro. “¿Dormiste bien?”

Bobby se rio y se dirigió a la jarra de café. “Caí muerto. Claro otras

dos horas no me hubieran hecho daño.”

“Se lo que quieres decir.” Jules tomó un trago de café y señalo hacia

la silla frente a él. “lo siento, no tengo mucho que ofrecerte de

desayunar, yo usualmente tomo algo de fruta en mi camino hacia la

puerta.”

“No hay problema.” Bobby le soplo a la caliente bebida antes de darle

un trago.

“Si tienes prisa puedo pedir un taxi que me lleve a la marina” Bobby

ofreció, tomando asiento en la silla ofrecida.

“No quiero oír eso. Después de todo lo que hiciste, lo menos que

puedo hacer es llevarte.”

Jules se quito los lentes y los dejo en la mesa. “Realmente aprecio tu

ayuda, ambas, con mi carro y al traerme a casa. Si necesitas algo no

dudes en pedirlo.”

“Realmente, no fue un problema.” Bobby tamborileaba con su pie el

piso, mientras se terminaba su café. El odiaba apurar a Jules pero el

tenia un viaje a las ocho, y el todavía no había arreglado el barco.

Jules sonrió. “¿Tienes un problema con tu pie?”

Bobby enredo su pie bajo la silla. “Lo siendo, habito nervioso.”

Jules se puso de pie fue al fregadero y lavo la taza. “Recojo esos

expedientes y estoy listo.”

Bobby termino su café mientras veía a Jules por la esquina de los

ojos. Maldición, el hombre era sexy. Incluso parecía que cada

movimiento tenía una gracia y un propósito. Bobby apostaba que el

buen doctor era asombroso en la cama.

Maldición, no es el momento. Sus fantasías habían vuelto su pene

duro como una roca. El metió su mano bajo la mesa y masajeo el

bulto en sus jeans. Entre mas trataba de acomodarse, mas duro se

ponía.

Un suave sonido proveniente de Jules capto su atención. Bobby

levanto la vista y vio a Jules con su mirada fija en él. Mierda el

hombre sabía lo que el estaba haciendo con su mano debajo de la

mesa.

Cuando Bobby se encontró con los ojos azules de Jules, el doctor

rápidamente se alejo. “Bueno, entonces estoy listo para irnos.” Jules

anuncio.

Bobby sabía que el tenia dos opciones. El podía actuar su deseo de

acomodar su duro eje en esos pantalones, o ignorarlo, esperando que

Jules no dijera nada. La incomoda manera en la que Jules se movía en

la cocina le decía a Bobby que era mejor ignorar lo que sucedió.

El se puso de pie y lavo su taza en el fregadero. “Listo.”

Sin ver a Bobby, Jules levanto su maletín y se dirigió a la cochera.

Bobby no pudo evitar ver fijamente el culo delante de él hasta que

entro en la cochera.

“Llevare este,” Jules dijo, señalando otro Jaguar.

Bobby sacudió la cabeza y acomodo su gran cuerpo en el pequeño

interior. Debe ser lindo tener carros para elegir. Bobby estiro el

cinturón de seguridad sobre su pecho y busco donde abrocharlo.

Las manos de Jules repentinamente se le unieron. “Aquí es,” Jules

murmuro abrochándolo en el pequeño espacio.

Levantando la cabeza, la boca de Jules quedo a menos de un par de

centímetros de la de Bobby. Dios, ¿Cuanto quería tomar a ese

hombre? Los dos se quedaron en la misma posición un momento

antes de que Jules acortara la distancia.

El suave rose de los labios causo que Bobby respondiera gimiendo

desde lo mas profundo de su pecho. Bobby se abrió y paso su lengua

por el labio inferior de Jules en segundos la mano de Jules tomaba la

parte de atrás del cuello de Bobby mientras ellos saqueaban la boca

del otro.

Bobby se libero del cinturón de seguridad, inclinándose ágilmente

sobre el cuerpo de Jules. La mano de Bobby encontró la erección que

presionaba contra el pantalón de Jules.

Jules se separo para tomar aire cuando Bobby comenzaba a bajar el

cierre de la bragueta del doctor. Jules inclino la cabeza mientras los

dientes de Bobby raspaban la sensible carne de su cuello.

Con el codo aplasto involuntariamente la bocina, el sonido hizo que él

hombre saltara. Jules abrió los ojos llenos de lujuria y deseo. El se

acomodo en el asiento y rápidamente alcanzo sus pantalones

abiertos. “Lo siento. Ummm…No puedo.”

Bobby tomó una profunda respiración y regreso al asiento del

pasajero. “Si, tienes razón, no es buena idea.”

“Es solo que, bueno, mi vida es realmente agitada, y yo no tengo

tiempo…oh diablos.” Jules abrió la puerta de la cochera y empezó a

sacar el carro.

Bobby mantuvo su atención en la ventana del pasajero, asustado de

ver remordimiento en la expresión de Jules. Fue bastante malo oír la

voz del hombre, el no creía que pudiera manejarlo viéndolo en esos

hermosos ojos azules.

Decir que el viaje a la marina fue incomodo es decir poco. Cuando

Jules se detuvo Bobby prácticamente salto fuera del carro. “Gracias

por el ride.”