La Antidieta por Harvey Maryling Diamond - muestra HTML

TOME EN CUENTA: Esta es una vista previa en HTML y algunos elementos como enlaces o números de página pueden ser incorrectos.
Para la versión completa, descargue el libro en PDF, ePub, Kindle
index-1_1.jpg

LA ANTIDIETA

LA ANTIDIETA

Los autores no ofrecen ni directa ni indirectamente, asesoramiento o consejo

médico, ni prescriben el uso de una dieta como forma de tratamiento de

enfermedades sin aprobación del médico. En el dominio de la salud y de la

nutrición, los expertos sostienen puntos de vista muy diferentes. La intención de los

autores no es diagnosticar ni prescribir, sino solamente ofrecer información sanitaria

que ayude al lector a cooperar con su médico en la común búsqueda de la salud. En

caso de que alguien use esta información sin aprobación de su médico, estará

autoprescribiéndose; por el ejercicio de este derecho, el editor y el autor no asumen

responsabilidad alguna.

Titular original: Fit for Life

Editor original: Warner Books, Inc., N. York, 1985

Traducción: Marta I. Guastavino

© 1985 by Harvey and Marilyn Diamond © 1986 by EDICIONES URANO, S. A.

Enrique Granados, 113 - 08008 Barcelona

ISBN: 84-86344-16-6 Depósito legal: B. 13.566-1986 Printed in Spain

Impreso y encuadernado por I. G. Manuel Pareja Montaña. 16 – 08026

Este libro esta dedicado, con amor a nuestros hijos, Greg, Lisa y Beau, y a todos los

niños del mundo, por cuya salud tenemos la obligación de velar.

LA ANTIDIETA

PROLOGO

LA ANTIDIETA es un avance decisivo. Sin sentimientos de culpa, sin pesadas

responsabilidades, sin exigencias, se puede llegar a estar sano, delgado y vibrante.

Y todo esto lo consigue cada cual a su propio ritmo: lanzándose a toda velocidad

por la autopista de la salud, o tomándose el tiempo necesario para ir disfrutando de

los últimos placeres artificiales que florecen a lo largo del camino: bombones,

cervezas, galletas saladas, suculentos bistecs. De cualquier manera está bien, nos

dice Harvey y Marilyn Diamond. Hasta el mínimo cambio, el menor de los esfuerzos,

tiene influencia positiva sobre la salud.

Mi propia experiencia: en dos meses he perdido nueve kilos. Ocasionalmente, como

pollo, pescado, rarísimas veces sucumbo ante una cerveza o una galleta salada, y

por fin ahora puedo ver una película sin tener un puñado de bombones en la mano.

La medicina integrativa es una ciencia nueva y un arte nuevo, se basa en la

promoción de la salud y el “estar bien”, y constituye una aproximación a los

pacientes, a quienes no se considera como enfermos ni como problemas, sino como

personas que necesitan ayuda para equilibrarse en sus dimensiones física,

emocional, mental y espiritual. Estas dimensiones, cuando se las equilibra o se las

armoniza, se constituyen en un reflejo de la salud, la buena forma, la integridad y el

bienestar: “el estar bien”.

Para un médico, la vocación suprema ha sido siempre identificar el proceso de la

enfermedad en el momento mismo de su comienzo, por medio de la habilidad, su

juicio y sus conocimientos, y ponerle término mediante la cirugía, la medicina y la

irradiación. El médico moderno se vale de sus conocimientos para impedir, en

primer lugar, que el proceso de la enfermedad se inicie; el médico interesado en el

“estar bien” fomenta los factores que contribuyen a la homeostasis, es decir al

equilibrio dinámico natural del cuerpo. En vez de dedicarse a medicar los síntomas

del deterioro corporal, o a extirpar los órganos que funcionen mal, y limitarse a eso,

el médico del “bienestar” procura asistir al paciente para que pueda alcanzar la

calma emocional, la tranquilidad mental, la forma física de la paz espiritual.

El cuerpo humano debería durar ciento cuarenta años, el doble de

nuestra esperanza de vida actual, es decir que, pese a los grandes adelantos de la

ciencia médica, es importante recordar que su tarea no está cumplida más que a

medias. La ANTIDIETA y sus autores nos hacen dar un paso de gigante,

extendiendo su esperanza de vida y mejorando su calidad un ejemplo perfecto de

medicina integrativa. Este libro considera que una nutrición adecuada es cuestión

de equilibrio energético: una absorción eficiente de 1a energía contenida en los

alimentos y una eliminación eficiente de los residuos equilibra el cuerpo de manera

que no haya excesos y que conserve su máximo poder para recuperar la salud o

defenderse de la enfermedad.

LA ANTIDIETA

LA ANTIDIETA echa por tierra los dogmas de la medicina ortodoxa en lo

referente a los cuatro grupos básicos de alimentos, las saludables propiedades de la

leche, la importancia de las proteínas en la dieta y la necesidad de contar calorías

para rebajar de peso.

Tener una orientación adecuada respecto de lo que es la nutrición es cosa de

monumental importancia en esta era del estrés. La contaminación química de los

alimentos con aditivos, conservantes, saborizantes y aromatizantes artificiales,

procedimientos como la deshidratación, concentración, congelación y tratamientos

con microondas hacen que una reeducación del público en lo referente a los hechos

de la nutrición alcance una importancia no menor de la que tuvo en su momento el

hecho de que Ignaz Semmelweis señalara que los médicos deban lavarse las manos

antes de operar o de atender un parto. Solo han pasado cien años de este

importante descubrimiento. Solo cien años han pasado desde que la ciencia

renunciara a las sangrías, purgas y aplicaciones de sanguijuela que fueron parte de

la vida de nuestros abuelos. Pues bien, es probable que todos nuestros intentos de

someternos a dietas y contar calorías sean, a los ojos de nuestros nietos, parte de

las locuras de nuestra generación.

LA ANTIDIETA es un perfecto ejemplo de medicina integrativa en cuanto

ciencia basada en la energía. Tanto la medicina integrativa como este libro están

orientados hacia el consumidor, con el fin de salvar las brechas existentes entre lo

que hasta ahora se sabía de biología y los últimos adelantos que han revelado la

existencia de sustancias curativas que nuestro propio cuerpo produce.

Por fin, comenzamos a entender la enorme magnitud de la capacidad

autocurativa de nuestro cuerpo, que le permite recuperarse y mantener la salud. En

la medicina interactiva convergen siglos de conceptos sobre medicina preventiva,

provenientes de centenares de culturas diferentes, con la moderna necesidad de

reducir el estrés, resolver conflictos, evitar estilos de vida nocivos y modificar las

pautas de conducta que provocan exceso de peso, obesidad y, por consiguiente,

enfermedades coronarias, hipertensión sanguínea, úlceras, dolores de espalda,

migraña, artritis, apoplejía y cáncer.

Las metas de la medicina integrativa son la calma espiritual, la paz emocional

y la buena forma física; en ella se unen los conceptos holistas característicos de los

estilos occidentales de vida de California, con los conceptos de la medicina

preventiva proveniente de la “Meca” de la medicina, en Boston. Los médicos

orientales, tradicionales y con formación en Harvard, señalan que ya los médicos no

pueden prevenir el 80 por ciento de las enfermedades, que la medicina y la cirugía

no curan más de un 10 por ciento de ellas, y que el 10 por ciento restante se debe,

en la actualidad, a accidentes quirúrgicos y efectos colaterales de la medicación.

Proclaman que durante la presente década la salud de la población norteamericana

no depende de lo que otros hagan por ella, sino de lo que esté dispuesta a hacer

por sí misma. Los graduados de las universidades de California, Stanford y Berkeley,

se muestran completamente de acuerdo y coinciden en señalar que la risa, la

esperanza, la fe y el amor son ingredientes principalísimos de la salud. La medicina

integrativa permite que ambos se encuentren, ofreciendo a los pacientes

LA ANTIDIETA

combinaciones del estilo tradicional y del holista: dieta, ejercicio, sol, descanso,

masajes y plegarias marchan codo a codo con la medicación, las hazañas

quirúrgicas y los recursos increíbles de la alta tecnología.

Para mí ha sido un honor presentar la medicina integrativa a la asociación

Médica de California, la Academia de Pediatría de Detroit y la Academia Nacional de

Ciencias de Washington. Como una forma de entender la salud y hacer frente a la

enfermedad, parte de un enfoque biosocial y psicoespiritual, que considera que la

responsabilidad personal, la valoración de sí mismo y la consideración y reverencia

hacia la vida son los principales determinantes de la salud. La medicina

integrativa considera que cualquier enfermedad es potencialmente

reversible gracias al milagroso poder de autocuración del cuerpo, al que

concibe como un sistema de energía y cree que la salud es algo demasiado

importante para dejarlo solo en manos de la ciencia, pero que también lo es para

encararlo desde un punto de vista totalmente acientífico.

La ciencia no es más que un intento de la mente humana de explicar las

leyes naturales; LA ANTIDIETA explica la nutrición en función de leyes naturales no

de la mente humana ha discurrido hasta hoy. Cuando Harvey Diamond me pidió

que leyera el manuscrito del libro, me dijo que si había cualquier cosa, incluso una

mínima afirmación, que mis colegas médicos pudieran tomar a mal, me sintiera en

libertad de cambiarla, ya que su propósito era generar comprensión y no

resistencia. Pues bien, el libro es un mazazo mental para la teoría médica, pero no

hay en él nada que pueda tomar a mal. Hace que las enseñanzas sobre nutrición

que se imparten en las facultades de medicina se nos aparezcan como algo

anticuado, e incluso peligroso, e identifica los dogmas que durante tanto tiempo nos

han enseñado como una mera programación malsana que nos va siendo instilada

por los intereses comerciales que representan a la industria lechera, de los dulces y

de la carne, y a los restaurantes.

Lo único que puedo decir a mis colegas médicos es que por debajo de la

ciénaga de fórmulas químicas que nos aprendemos no había otra cosa que energía.

Todo es energía. El cuerpo es un sistema de energía. Los órganos son conjuntos de

células cuya frecuencia de vibración es idéntica. Son células que no solo tienen

similitud histológica, sino la misma frecuencia energética. Lo que las mantiene

unidas es la homeostasis. Una perturbación en la energía celular es lo que llamamos

enfermedad.

Los sistemas energéticos alcanzan un funcionamiento óptimo con un

combustible eficiente. Un equilibrio celular sano y dinámico se mantiene gracias a

un aporte de energía que sea equivalente al rendimiento energético. El combustible

alimenticio alcanza su mayor eficiencia en la forma en que nos lo proporciona la

naturaleza, puesto que nuestro cuerpo también es algo que proporciona la

naturaleza. No existen campos donde la brisa haga ondular sembrados de pan

blanco. Las comidas enlatadas, hervidas y sometidas a microondas no son

naturales. Las frutas no se encuentran naturalmente en jarabes azucarados y

aderezados con conservantes químicos. No hay ríos ni arroyos de bebidas gaseosas.

De la misma manera que ahora nos tomamos con toda naturalidad los aditivos y

LA ANTIDIETA

conservantes y las comidas desnaturalizadas, durante muchos años aceptamos sin

cuestionamiento alguno el tabaco, sin hacer caso de sus riesgos. La energía

proveniente de alimentos naturales en estado puro es la que necesitan los cuerpos

naturales en estado puro. Actualmente va cobrando auge un nuevo paradigma

consumista, centrado en el jogging, en el aeróbic, la reducción del estrés, el dejar

de fumar y el conocimiento de las normas de nutrición. A todo ello se adecua

perfectamente LA ANTIDIETA, que constituye un importante cimiento para la salud

y la medicina del futuro: un sistema que sirva de base al “estar bien”, no al “estar

mal”. No a la enfermedad.

Kay S. Lawrence, M.D.

Profesor adjunto de Clínica, Universidad de California, Irvine, Fundador de “Medicina

integrativa”.

LA ANTIDIETA

LA ANTIDIETA

I PARTE: LOS PRINCIPIOS

Introducción

por Harvey Diamond

¿Eres una de esas personas que andan en busca de una manera de vivir que

les permita rebajar de peso de manera sensata? ¿Y no volver a recuperarlo? ¿Y

conseguir todo eso sin renunciar a ninguno de los placeres de comer? Si has

respondido afirmativamente a estas preguntas, ya puedes ir abandonando la

búsqueda, porque esa es precisamente la información que encontrarás en este

libro, quince años de estudio intensivo de la relación entre lo que comemos y el

estado de nuestro cuerpo. Si estás harto de pasar de una dieta a otra, y lo que

buscas es un tipo de información práctica y sensata que te confíe a ti el pleno

control de tu peso, aquí encontrarás noticias muy interesantes. Podrás aprender

algunos secretos que te permitirán perder peso, y perderlo en forma permanente,

sin dejar de comer. Ya se que entre mis lectores habrá algunos a quienes esto le

parezca demasiado bueno para ser verdad. La misma impresión tuve yo, pero

aprendí por experiencia que al peso que uno quiere tener se puede llegar comiendo.

¿No sería ideal comer y disfrutar comiendo, sentirse siempre satisfecho y no

frustrado, esperar con placer cada comida y, lo que es más importante, mantenerse

en el peso justo? Pues de eso se trata en este libro, que no es una dieta. Es una

manera de comer que puede incorporarse a nuestro estilo de vida como una

manera de vivir, no como un régimen dogmático. No es necesario que cuentes

calorías; no es una dieta que te matará de hambre; no te limita las cantidades; no

exige modificación del comportamiento; no incluye medicinas ni polvos; no da

soluciones temporales. Es un conjunto de principios dietéticos que puedes usar

mucho o poco, en la medida de tus deseos y de acuerdo con tus objetivos. El

programa no te impone presión alguna. Mientras lo practiques te sentirás cómodo,

e irás alcanzando un éxito regular y progresivo a medida que incorpores a tu vida la

información que te brindamos.

LA ANTIDIETA da resultados permanentes. Al seguir sus principios dejarás de “vivir

para comer”, y empezarás, en cambio, a comer para vivir”. Quizá te parezca que

comer estupendamente, no contar calorías, no poner candado a la nevera y no

hacer dieta, son sueños imposibles, pero deja que te aseguremos que no es ningún

sueño: la cosa funciona.

Quizás hayas llegado a un momento de tu vida en que estés absolutamente

harto de luchar con el problema del peso. Tal vez estés en una situación en que lo

que quieres, de una vez por todas, es encontrar un programa alimentario que

funcione y en el que puedas confiar. Quieres sentirte finalmente seguro de que tu

cuerpo está recibiendo todos los elementos nutritivos que necesita, de que tu nivel

de energía es alto y se mantiene constante, y de que tu peso, después de toda una

vida de fluctuaciones, permanece estable. En pocas palabras, quieres comer bien y

de manera regular, pero al mismo tiempo estas decidido o decidida a verte libre de

esa hartante preocupación por los kilos de más y los centímetros de sobra.

LA ANTIDIETA

La información que te ofrece este libro te permitiré hacer todo eso. Ante una

promesa tan halagüeña, sin embargo, es probable que estés pensando: “¡Oh no!”

“Me arreglarán con brotes de alfalfa, lechuga y germen de trigo, y como postre un

tazón de zanahorias ralladas”.

¡Qué esperanza! Nosotros no somos de esa escuela. Para que te tranquilices,

echemos un vistazo a lo que podrías incluir en un día típico.

A la mañana, cuando te despiertes, puedes beberte un gran vaso de zumo de

frutas “frescas”. Escoge cualquier cosa que te guste, dentro de las frutas de

temporada que te resulten más convenientes. Pueden ser naranjas, mandarinas o

pomelos, y el zumo puedes prepararlo con un simple exprimidor, que es muy

barato. Pero si por casualidad tienes uno de esos extractores múltiples que hoy por

hoy son tan comunes, puedes prepararte un jugo de manzanas frescas, de melón o

de sandías. Lo importante es que empieces el día con zumo de frutas frescas.

¡Adelante!

Si lo prefieres, o bien además del zumo, puedes hacerte una ensalada de

frutas frescas, o comerlas simplemente tal cual. Puedes comer cualquier fruta fresca

que quieras, pero “no frutas en conserva”; y además, puedes comer la cantidad que

quieras. Más adelante explicaremos por qué las frutas en conserva no se adaptan al

programa.

Quizás te hayas bebido un zumo y te hayas comido medio melón a la

mañana temprano y a las diez vuelvas a sentir hambre. Entonces, puedes comer

algo más de fruta una o dos naranjas, una manzana, melocotones frescos, más

melón, nectarinas o un puñado de cerezas o de uvas, según la estación. Si después

de comer alguna fruta jugosa sigues teniendo hambre, cómete uno, dos plátanos.

La idea es que durante la mañana, y hasta el mediodía, cada vez que sientas

hambre has de comer fruta.

Para el almuerzo puedes prepararte una abundante ensalada con las

verduras frescas, crudas; que más te gusten. Puedes escoger entre diversos

aderezos y, si quieres, con la ensalada puedes comer algunas tostadas de pan

integral con mantequilla o un poco de sopa. Puedes hacerte un sándwich excelente,

combinando aguacate, pepino, lechuga, tomate y un puñado de brotes, con

mayonesa o mantequilla. (De paso, si nunca ha probado un sándwich de tomate y

aguacate, ¡no sabes lo que te has perdido. Es un bocado realmente suntuoso).

A la hora de la cena, si tienes una de esos extractores de zumos múltiples, tal

vez te apetezca un buen cóctel de zumo de verduras frescas mientras te preparas el

resto de la comida, que podría ser arroz, batatas o ñame con mantequilla, o patatas

al horno, con un acompañamiento de ver duras cocidas al vapor y ensalada.

También puedes prepararte como plato principal una ensalada de arroz estilo

mediterráneo o una ensalada de pollo. Puedes escoger entre carne, pollo o

pescado, acompañados de verduras y ensalada. Y para variar está la posibilidad de

una deliciosa sopa con pan integral tostado con mantequilla, y ensalada de col. ¡Hay

LA ANTIDIETA

tantas posibilidades, tantas ideas nuevas para probar. No hay razón alguna para

preocuparse por falta de variedad, privación ni aburrimiento. Como puedes ver hay

muchísimas cosas buenas para comer, interesantes y deliciosas. La buena calidad

de la comida y su variedad influirán directamente sobre tu aspecto y ánimo. La

mayoría de los platos te resultarán familiares, lo que hará que el programa te sea

fácil de seguir. Además, habrá muchas comidas agradables y originales que serán

nuevas para ti. Al poner el énfasis en las que ya son familiares, los cambios serán

muy simples y llevaderos.

Lo que es completamente nuevo y diferente en este programa es que LO

IMPORTANTE NO ES SOLAMENTE LO QUE SE COME, SINO TAMBIEN CUANDO Y EN

QUE COMBINACIONES SE LO COME. Este factor - el cuándo y el cómo - es lo que tu

habías venido buscando, el eslabón perdido que te asegurará el éxito.

Y lo más interesante es que esta manera sensata de encarar el problema de

rebajar de peso se puede convertir fácilmente en un estilo de vida. Porque funciona,

es novedoso y divertido. Además, es un sistema que da resultados duraderos No es

una moda. Su éxito se debe a que, a diferencia de las modas dietéticas No es una

solución temporal. Nunca volverás a experimentar la desilusión de recuperar el peso

que tanto te habías esforzado por perder. Tendrás al alcance de la mano los

mejores instrumentos para controlar cualquier nuevo aumento indeseable de peso.

Con este sistema se supera el fallo inherente a las dietas de moda. El peso que se

pierde con este programa no se recupera.

LA ANTIDIETA es un sistema seguro y equilibrado, que se basa en las leyes

fisiológicas naturales y en los ciclos del cuerpo humano. Y porque se basa en leyes

naturales, funciona para todos. En la vida todo esta regulado por las leyes físicas y

naturales, incluso nuestro cuerpo, de manera que si queremos rebajar eficazmente

de peso, debemos hacerlo de acuerdo con las leyes naturales.

Como fundamento de este sistema se encuentra una verdad universal

referente a la pérdida de peso, que hasta ahora no ha sido bien entendida: UNA

REDUCCION DE PESO SEGURA Y PERMANENTE SE RELACIONA DIRECTAMENTE

CON LA CANTIDAD DE ENERGIA VITAL DE QUE DISPONEMOS, Y CON EL USO

EFICIENTE DE DICHA ENERGIA PARA LA ELIMINACION DE DESECHOS (EXCESO DE

PESO) DEL CUERPO. La clave del sistema reside en que colabora con el cuerpo para

liberar energía. Con esta nueva reserva de energía, el cuerpo empieza a trabajar

automáticamente para deshacerse de cualquier exceso de peso. Cuanta más

energía se libera, más peso se pierde. Y como en este programa se come para

liberar energía, uno se encuentra con más energía que nunca. Llevar la energía a

un nivel óptimo y constante es un punto crítico de la antidieta, que ha sido diseñada

no solo para rebajar de peso, sino también para resolver la crisis de energía por la

que pasan muchas personas como papel crítico que desempeña la energía en la

pérdida de peso y de algunas ideas sumamente erróneas respecto de la forma en

que se ha de comer. Dice Joy Gross en su libro Positive Power People: “La vida se

basa en leyes sobrecogedoramente inmutables. Ignorarlas no libra a nadie de las

consecuencias de no aplicarlas o de infrigirlas”. Este programa se basa en Leyes

universales y en verdades fisiológicas. ¡Aplícalas a tu vida! Gratifícate

LA ANTIDIETA

generosamente con un cuerpo esbelto joven pleno de belleza y vitalidad... y disfruta

de salud física, emocional y espiritual.

Hace más o menos diecisiete años, un amigo me dijo, en un momento de

enfado:

- Oye, Tripitas, ¿por qué no te resignas de una vez a ser gordo?

¿Tripitas? ¿Yo? Sus palabras me afectaron como si alguien me hubiera

puesto sobre la cabeza una pesada olla de hierro para después aplastarla de un

mazazo. Y no me faltaban razones para que su comentario me resultara tan

destructivo. Para empezar, yo estaba seguro de disimular con una astucia fantástica

los centímetros que me sobraban de cintura, usando ropa suelta, pero de muy buen

corte... el lector ya me entiende. Pero lo que más me frustró fue que había estado

poniendo todas mis esperanzas en diversas dietas, y el comentario de mi amigo me

hizo caer en la cuenta del poco éxito que había tenido con ellas. Yo probaba

cualquier programa que aparecía en el horizonte, y si la cosa consistía en no comer

más que huevos y queso durante treinta días, pues lo hacía, lo mismo que si me

hablaban de sobrevivir un mes con apio y hamburguesas. Y rebajaba de peso, claro

que rebajaba, pero naturalmente, tan pronto como abandonaba el programa

retomaba mis antiguos hábitos alimenticios y volvía a pesar lo mismo que antes. Si

alguna vez el lector ha hecho dieta, me entenderá, porque - seamos sinceros - ¿en

qué estaba pensando durante todo el tiempo que hacía dieta? ¡EN COMER¡ Tan

pronto cómo había terminado la ordalía salía de casa corriendo como gato

escaldado, a poner término a mis angustias. Y siempre me encontraba con que, por

más peso que hubiera perdido, en menos tiempo de lo que me habrá llevado

rebajar lo había recuperado, con un par de kilos adicionales.

De pequeño yo no había sido gordo, pero después que me licenciaron en la

Fuerza Aérea, con algo más de veinte años, empecé a luchar con un problema de

peso que simplemente no podía superar. En una época de mi vida en que debería

haber sido activo y energético, tenía un exceso de peso de casi 23 kg. Cuando

finalmente alcance y pasé la temida cifra de 90 kg, estaba desesperado. Por la

misma época murió mi padre, todavía muy joven, de cáncer de estómago. Fue un

proceso terrible y prolongado, y el recuerdo de sus últimos días jamás me

abandonará. De joven había sido boxeador y estibador, fuerte y fornido, con más de

90 Kg de peso; cuando murió pesaba menos de 45. Poco después de su muerte me

desperté, una noche, aterrado al darme cuenta de que con mi estructura ósea

ligera, mi 1,77 m de estatura y mis 91,5 kg. de peso, tenía todos los problemas que

el había padecido durante su vida. El también pesaba más de 90 kg y, lo mismo que

yo, jamás se había sentido realmente bien. Mis estudios posteriores me

demostraron que siempre que anda uno excedido en más de veinte kilos de peso,

se esta preparando también otros problemas. Mi padre tenía frecuentes resfriados,

dolores de cabeza y problemas estomacales, y su queja constante era la falta de

energía. Yo también tenia esos problemas. No participaba en deportes ni en

actividades sociales. Tener que quitarme la camisa en la playa era siempre una

experiencia traumática. Cuando terminaba el trabajo cotidiano, no me quedaban

fuerzas mas que para comer y autocompadecerme. (Aparentemente, para comer

LA ANTIDIETA

siempre me quedaba algún resto de energía.) Cuando murió mi padre no solo me

autocompadecí, sino que me asusté.

Ese miedo fue el incentivo que me llevo a dar un giro decisivo. El miedo de

morirme joven se unió a mi deseo de que no me llamaran “Tripitas” y me impulsó,

finalmente, a emprender decididamente la acción. Estaba dispuesto a renunciar a

mi invariable hamburguesa con cocacola para consagrarme a la resurrección de mi

cuerpo. En el ardor de mi entusiasmo, y con gran resolución, me zambullí

espectacularmente en una serie de dietas que me aseguraban que me harían

rebajar permanentemente de peso. Hice la primera dieta, después la segunda. Más

adelante la tercera. Tras una considerable cantidad de frustración y decepciones,

llegué a darme cuenta de que.....

1

Las dietas no funcionan

Hacer dieta es un proceso que se encuentra entre las experiencias más

ineficaces y más curiosas del ser humano. ¿Que otra ocasión hay en que la gente se

someta disciplinadamente a privaciones durante días, semanas e incluso meses, con

el fin de alcanzar cierto objetivo, para terminar comprobando que el tal objetivo

comienza a desvirtuarse tan pronto como ha sido alcanzado? Y por si esta

experiencia no fuera suficientemente frustraste, muchas personas que hacen dieta

se someten regularmente a este proceso y pierden con gran entusiasmo, y durante

corto tiempo, algunos kilos para recuperarlos después. Son personas que se agotan

mental, física, espiritual y emocionalmente, buscando siempre un resultado

permanente que no encuentran jamás. Y esta búsqueda, frecuente y estéril, crea el

exceso de estrés y el trastorno emocional que tan bien conocen quienes hacen

dieta.

Preguntémonos, de todas maneras, que es una dieta La gente cede a sus

propios caprichos hasta llegar a un punto en que ya no puede mirarse al espejo, o

en que se encuentra con que la ropa ya no le va. Entonces, a regañadientes, se

obliga a “hacer dieta” para compensar así el anterior exceso de tolerancia. Es como

correr a echar llave a la puerta del garaje cuando alguien se ha llevado ya el coche.

Es demasiado tarde; el daño esta hecho. El remedio para estos excesos es,

generalmente, la privación, y casi todas las “dietas curativas” que se ofrecen hoy en

el mercado exigen que quien las sigue rebaje de peso al precio que sea. Las planes

dietéticos son una forma sumamente cara de perder peso, y muchas veces su coste

real es el bienestar de la persona.

¿Por qué no funcionan las dietas? La respuesta es, en realidad, muy simple.

¿En qué piensa uno cuando esta haciendo dieta? Tal como me sucedía a mí,

generalmente estaba pensando en lo que va a comer cuando finalmente haya

terminado con esa dura prueba. ¿Cómo es posible tener éxito con una dieta si uno

no piensa más que en comer? La privación no es la forma de lograr una pérdida de

peso saludable y permanente. Generalmente, es a causa de que después uno se

atiborra, con lo cual se complica el problema. Entre el privarse y el atiborrarse se

LA ANTIDIETA

establece un círculo vicioso, que es precisamente uno de los muchos inconvenientes

de las dietas.

Otro problema es que las dietas son temporales; por consiguiente, también

los resultados tienen que ser temporales. El lector quiere ser delgado: ¿temporal o

permanentemente? Las medidas permanentes dan resultados permanentes, y las

temporales, resultados temporales. ¿Nunca habéis escuchado esta queja: “He

probado todas las dietas que se anuncian, y ninguna me ha resultado” ¿Por qué han

probado todas las dietas? Si las han probado todas, sin obtener éxito, es porque

hacer dieta es encarar mas el problema. Las dietas fallan por lo que llevan implícito

de disciplina forzada, algo que muy pocas personas pueden aguantar con éxito

cuando se trata de comida. Y sin embargo son muchos los que, al no tener otra

alternativa, siguen haciendo lo que siempre han hecho - dieta - porque jamás les

han ofrecido otra alternativa viable. Siguen en busca de esa única panacea que, de

una vez por todas, pondrá término a la batalla de los centímetros y los kilos.

Cuando nos ponemos a dieta, nuestro organismo pasa por una brusca etapa

de confusión, mientras intenta adaptarse al nuevo régimen. Después, cuando el

régimen termina, tiene que readaptarse al modelo antiguo. Es como coger una

varilla de metal y empezar a doblarla y doblarla: finalmente, se debilita y se rompe.

Si sometemos nuestro cuerpo a este proceso de adaptación y readaptación una y

otra vez, terminará por debilitarse hasta que sobrevenga un colapso.

Pero al atacar las dietas, estoy atacando algo que es una institución en el

mundo contemporáneo. Según una encuesta efectuada por la firma Louis Harris se

considera por ejemplo que un 62 por ciento de los norteamericanos están excedidos

de peso. A más de 44 millones de norteamericanos se les considera clínicamente

obesos; es decir que tienen un exceso de peso de diez kilos o más.

Pero la realidad de las cosas es que las dietas no funcionan. Nunca han

funcionado, ni jamás funcionarán. Para demostrarlo no hace falta más que

considerar las cifras.

¿Cuántas dietas han aparecido durante los últimos veinte años? ¿Cincuenta,

cien? Si realmente funcionaran, ¿qué necesidad habría de una interminable cadena

de dietas? Si las dietas funcionaran, las cifras de obesidad disminuirían, en vez de ir

en aumento. En 1982, solamente en los Estados Unidos, se gastaron quince mil

millones de dólares en planes para rebajar de peso. ¡Quince mil millones de dólares!

Si alguno de mis lectores tuviera quince mil millones de dólares para gastar, podría

gastar un millón de dólares por día durante cuarenta años, y todavía le sobrarían

cuatrocientos millones de dólares! Si las dietas funcionaran, ¿acaso esa suma

monumental de dinero no habría puesto término al problema? El hecho es que en

los Estados Unidos esa ya increíble cantidad se incrementa anualmente en mil

millones de dólares. A pesar de las dietas nuevas que vienen y van, el problema

esta empeorando.

Es obvio que la gente se ha cansado de pensar en hacer dieta. Reinan la

confusión y la frustración, porque la mayoría de las dietas se contradicen entre

LA ANTIDIETA

ellas. Y cuando las supuestas autoridades no se ponen de acuerdo, ¿qué puede

creer el lego? Una dieta popular dice que hay que comer principalmente proteínas y

muy pocos carbohidratos. Otra, no menos popular, sostiene que hay que comer

principalmente carbohidratos y muy pocas proteínas. ¿Puede ser que acierten

ambas? Otro plan dice que hay que comer cualquier cosa que le apetezca a uno en

ese momento, y después hacerlo bajar con piñas y papayas. También está el que

dice que comamos una pequeña combinación de todo lo que nos guste, pero que

no nos olvidemos de hacer ejercicio, y destaca además el pensamiento positivo. Y

hay otra dieta que te dice que comamos cualquier cosa que se nos ocurra, pero que

no nos olvidemos de pesarlo. Mas allá otra recomienda que se siga su programa

solamente dos semanas y se descanse otras dos. Muchas dietas se limitan a

apoyarse en un tedioso recuento de calorías. La mas peligrosa de todas es el último

grito de la moda dietética, que sustituye la comida natural por fármacos y “polvos

nutritivos”. Todavía no se ha estimado el coste de estas variantes en función del

bienestar de la gente. Y puesto que en el pasado nos hemos fiado a tal punto de las

dietas, y ya sabemos que no funcionan. ¿qué alternativa nos queda? Pues. ¡LA QUE

ESTAIS LEYENDO!

Lo que aquí presentamos es información de sentido común, que la gente

puede usar para determinar por si misma lo que le va mejor Es hora de que

volvamos a asumir el control y la responsabilidad que esgrimen quienes se lo pasan

discutiendo quien tiene la respuesta correcta. Lo que ofrecemos es un enfoque

nuevo, una nueva manera de pensar, una nueva forma comer, de modo que las

dietas pasan a ser tan innecesarias y a estar tan pasadas de moda como los sellos

para lacrar. Ya que es evidente que las dietas no funcionan, liberémonos de una

buena vez de ellas. Por qué no comprobar de primera mano que los únicos

resultados permanentes en lo que se refiere a rebajar de peso, solo se conseguirán

cuando DEJEMOS DE HACER DIETA.

Fue lo que yo hice. Finalmente, me harté y abandoné las dietas, decidido a

encontrar una respuesta que tuviera sentido para mí, que fuera razonable y

permanente. Después de tres años de volverme loco con las dietas, se me hizo

evidente que lo que necesitaba era aprender la manera de cuidar adecuadamente

de mi cuerpo. Lo que quería encontrar era una orientación que me enseñara a

adquirir y mantener aquel cuerpo esbelto y sano que - como yo bien sabía - llevaba

dentro.

Una noche, en un festival de música muy lejos de donde yo vivo, oí la

conversación de dos personas de aspecto muy saludable. Hablaban de un amigo

que tenían en Santa Barbara, California, y de sus conferencias sobre la salud.

Enseguida puse atención. Les pedí disculpas por interrumpirlos y les pregunté de

quien estaban hablando. En menos de veinticuatro horas iba yo camino de Santa

Barbara. Poco me imaginaba entonces que estaba a un paso de uno de los

descubrimientos más importantes de mi vida. Estaba a punto de tomar contacto con

esa extraordinaria y antiquísima ciencia que es....

2

LA ANTIDIETA

La higiene natural

La primera vez que lo oí decir pensé:

Ya, ya sé... Cepillarse los dientes y lavarse detrás de las orejas. Y la verdad

es que hay mucha gente que piensa lo mismo al oír esa expresión. Pero en realidad,

la higiene natural es un fórmula extraordinaria de enfocar el cuidado y el

mantenimiento del cuerpo humano. La primera vez que oí el término, estaba frente

a la persona más sana que jamás hubiera visto en mi vida. Con una mirada me

basto para saber que tenía que saber como cuidar de su cuerpo. Al mirar sus ojos

claros, su piel radiante, su porte sereno y su cuerpo bien proporcionado, no pude

dejar de pensar en todos los profesionales de la salud que me habían brindado

antes sus consejos, y que, como ejemplos de un ideal físico no eran mejores que

yo. Cuando lo conocí, aquel hombre me dijo:

- Fíjese, se está usted matando, y sin razón alguna.