La Guerra de los Herejes por Fernando Belaunzaran - muestra HTML

TOME EN CUENTA: Esta es una vista previa en HTML y algunos elementos como enlaces o números de página pueden ser incorrectos.
Para la versión completa, descargue el libro en PDF, ePub, Kindle

55

Los saldos de El Encino

9 de mayo de 2005

Tras la retirada del gobierno federal en la intentona por inhabilitar jurídicamente a Andrés Manuel López Obrador como contendiente presidencial, el campo de batalla da cuenta de las bajas de los perdedores, de lo que dejaron en el camino durante su huída abrupta y sorpresiva, de lo que salvaron al sacar la bandera blanca y del reagrupamiento de sus tropas para la siguiente batalla, pues, a pesar de los catastróficos resultados que han obtenido en su obsesiva arreme-tida contra el puntero de la carrera “Los Pinos 2006” –o, mejor dicho, precisamente por ellos– la guerra está lejos de terminar. También se observa el avance de quienes habían sido condenados a ser llevados a la marginalidad y, por supuesto, la reafirmación y fortalecimiento del liderazgo del hoy indiscutible jefe de Gobierno de la Ciudad de México, cuya centralidad en la agenda nacional es innegable; todo ello apenas unas semanas después de que el golpismo lo entregara en bandeja a la PGR.

Estamos ante un escenario desequilibrado por lo bien que pinta para los vencedores del affaire El Encino y lo complicado que está para los derrotados; ese desequilibrio es la premisa que nos permite prever los ataques por venir en contra de López Obrador y su gobierno. Tal como están las cosas es imposible esperar que quienes se encuentran en una desventaja difícil de remontar se atengan únicamente a las reglas e instituciones democráticas para dirimir la distribución del poder en la próxima sucesión presidencial. La retirada no fue anunciada por un demócrata preocupado por la descomposición del ambiente político sino por un gobernante que estaba siendo derrotado en las calles y en la opinión pública nacional e internacional. No fue un acto de convicción sino de necesidad. El reciente acto de Vicente Fox con el PAN en el que recibió la credencial de su partido y anunció que 57

Herejías políticas en momentos decisivos derrotarían a los populistas (8 de mayo de 2005) es la patética confirmación de que el Poder Ejecutivo ha renunciado a ser arbitro confiable y garante de que el proceso llegue a buen puerto. Después de que su rectificación le dio la oportunidad de afirmarse como hombre de Estado y jugarse el todo en la consolidación de la joven y titubeante democracia mexicana, el Presidente ha decidido tratar de mantener su preeminencia en la selección del candidato panista a la presidencia, colocándose al frente de la campaña por mantener el poder.

Los costos del golpe frustrado van más allá de lo que significa echar atrás un decisión de Estado a favor de “el enemigo”, lo que ya es bastante. Por principio de cuentas, la relación del PAN y el gobierno federal con el PRI se ha dañado de manera severa –si no fuera porque comparten la necesidad de detener a López Obrador agregaríamos que de manera irremediable– y la pretensión de mostrar un bipartidismo funcional dando salida a algunas de las llamadas “reformas estructurales” parecen hoy sepultadas. Roberto Madrazo estaba muy cómodo en su papel de polizón, avanzando a cargo de la confrontación Fox-López Obrador sin pagar boleto. La retirada del primer mandatario lo exhibió como el beneficiario hipócrita que contaba con que otros dieran la cara por las fechorías que el mismo había acordado, de tal suerte que de hacerse el reticente para aprobar el desafuero pasó a ser, junto con su partido, el solitario mantenedor del talibanismo legal que clama porque todo el peso de la ley caiga sobre su rival más fuerte para salvar a la patria... y a la institución del juicio de amparo –como si hubiera alguien dentro o fuera del PRI que creyera que su decisión de desaforar a AMLO fue por convicción y no por interés–. Esa reacción visceral coloca a los priístas en la percepción ciudadana como promotores del desafuero, ya no sólo como comparsas, y, por tanto, como los grandes derrotados. Madrazo tendrá que explicar a sus correligionarios cómo es que se embarcaron en una aventura que acabó por fortalecer al adversario que se pretendía aniquilar.

58

Fernando Belaunzarán Méndez

Lo anterior prefigura otra de las consecuencias de la rectificación presidencial del caso El Encino. La complicación de la selección del candidato a la presidencia del PRI. En efecto, el costo endosado a Madrazo le ha restado a éste capacidad de operación y ha engallado a sus adversarios internos que además ven con satisfacción la reducción de la ventaja de su presidente nacional en las encuestas. Algo similar pasa en el PAN, pues quien parecía seguro candidato, Santiago Creel, fue uno de los principales operadores del desafuero y, sin duda, su caída drástica en los índices de popularidad fue una de las razones de la marcha atrás. Ahora dicha persona tendrá muchos problemas para deslindarse del evidente fracaso de una estrategia en la que jugó un papel protagónico, más allá del esfuerzo tardío y desmemoriado para (a)parecer como impulsor del diálogo y el acuerdo político. Por sobrevivencia los panistas cierran hoy filas con el Presidente, pero de seguro en la selección del candidato se cobrarán facturas, incluyendo, sin duda, las que debe la esposa de éste.

En contraste, el PRD se ve fortalecido y a la ofensiva, lo que hubiera parecido imposible hace apenas un año cuando vivía la peor de sus crisis como consecuencia de los videoescándalos. La selección de su candidato a la presidencia se vislumbra sin problemas y la movilización sin precedentes en defensa de los derechos políticos del jefe de Gobierno le ha dado a Andrés Manuel López Obrador un peso político inconmensurable. Con independencia de que todavía queda mucho camino por recorrer y que éste se encuentra plagado de peligros, el aura de próximo presidente rodea a la figura del político tabasqueño. El Peje ya no es sólo una amenaza para el grupo de intereses que urdió el desafuero sino la realidad de un personaje que ha sobrevivido al acoso del Estado y hoy está más fuerte que nunca. Esa resistencia lo blinda de alguna manera porque será difícil atacarlo sin que eso se perciba como un episodio más de la pretensión por evitar a toda costa que sea Presidente; la fuerza que mantiene después de más 59

Herejías políticas en momentos decisivos de un año de ataques parece indicar que el lopezobradorismo ha pasado la prueba del ácido. De ahí la preocupación que provoca preguntarse hasta dónde están dispuestos a llegar los golpistas que sufrieron un revés, pero mantienen su poder.

Por lo pronto es evidente que en estos meses que nos separan de la renuncia de AMLO a la jefatura de Gobierno para que busqué la candidatura presidencial del PRD arreciarán los cuestionamientos al gobierno del Distrito Federal por su desempeño. Cerrado el capítulo del desafuero, intentarán desvirtuar la imagen del gobernante capitalino en todo el país. El asunto de la seguridad se ve pintado para, mediante el amarillismo, generar alarma social y responsabilizar de una situación presentada como desbordada al titular del gobierno local. El manejo de algunos medios por la lamentable muerte de la actriz Mariana Levy por un paro cardiaco ante la probable amenaza de ser asaltada expele el tufo de la campaña orquestada tras la muerte de Paco Stanley contra Cuauhtémoc Cárdenas. Como los golpistas se han mostrado dispuestos a todo, no se puede descartar que en poco tiempo aparezca asesinado algún personaje famoso, querido y prestigiado en la Ciudad de México.

La moraleja de El Encino bien puede ser la misma de la canción de Rubén Blades, Pedro Navajas: “Sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas...”. El Encino no fue el árbol donde se puso la horca al López Obrador sino la plataforma de lanzamiento a una candidatura que hoy se ve imparable. El arma para conservar el poder se convirtió en bumerang; en lugar de ser ejemplo de legalidad y respeto al Estado de Derecho, se percibió correctamente como una trampa que usaba la ley como pretexto para atajar ilegítimamente a un adversario político. El Encino será recordado como paradigma en clases de Ciencia Política: la mejor muestra de cómo se puede acabar ayudando a quien se le quiere destruir irracionalmente.

60

Fernando Belaunzarán Méndez

De paso...

Formación. Decidí no perder la costumbre y seguir escribiendo semanalmente por lo que habrá continuidad en la distribución de textos de análisis de la coyuntura política que llevó a cabo la Secretaría de Análisis Político en el PRD DF durante el periodo anterior, entonces a mi cargo. Por supuesto que ahora, como secretario de Formación Política del CEN, el compromiso y la responsabilidad es mayor y se buscará ampliar, potenciar y diversificar este esfuerzo. Por lo pronto, sirvan estas opiniones como una modesta incitación a la reflexión, el análisis y el debate indispensables para nuestra formación como perredistas...

Nubarrones

16 de mayo de 2005

Cuando Vicente Fox sonó las trompetas de retirada y anunció que no habrá consignación para Andrés Manuel López Obrador por el caso El Encino, muchos vieron en ello un gesto acorde con algo que vienen esperando desde hace más de cuatro años: la actuación del Presidente como jefe de Estado. En esa lógica es que se insistió que con la rectificación del primer mandatario la elección del 2006 “se había salvado” y que la incipiente democracia mexicana “ya no corría ningún peligro”. Muchas cuentas alegres que deben revisarse a la luz de las actuaciones postreras del primer mandatario, pues parten de ver a éste como el estadista que tomó una decisión a favor de la república motivado por sus responsabilidades institucionales y la toma de conciencia de los riesgos que el desafuero implicaba para la vida democrática del país. Si Vicente Fox reculó fue porque se supo derrotado y no porque de repente haya recordado su compromiso con la lucha por la democracia; lo que hizo fue una retirada estratégica para 61

Herejías políticas en momentos decisivos no ser barrido por un movimiento que demostró su fuerza en la marcha del silencio y que tenía ganado el debate en la opinión pública nacional e internacional. Apenas salió del atolladero, con sus muertos y heridos, regresó a la lucha facciosa. Ya no intentará eliminar jurídicamente al opositor más fuerte, pero es evidente que ha decidido mantenerse en la primera línea de batalla en la lucha por la sucesión de su cargo. En momentos en que se requiere un presidente que opere un 2006 estable que proporcione certidumbre a las fuerzas políticas, a los candidatos, a los ciudadanos y a los capitales, Fox está en campaña.

Convencido como muchos de que es un mal presidente, pero un magnífico candidato, el titular del ejecutivo no desperdicia tribuna alguna para denunciar, confrontar y descalificar a los adversarios de su partido.

Incluso decidió bajar al máximo el perfil de su reunión con López Obrador y amplificar sus críticas al “populismo”, al Fobaproa (aunque el PAN haya aprobado la conversión en deuda pública de los pasivos) y al Pemexgate. Es evidente que la rectificación lo obligó a cambiar de táctica y por principio de cuentas dio por terminados los acuerdos que tuvo con el PRI para que éste votara a favor del desafuero; pero su intención de cargar los dados para favorecer la continuidad en la presidencia sigue manifestándose de manera descarada. El belicoso discurso presidencial tiene como objetivo incidir en la elección de gobernador en el Estado de México, cuyo desenlace puede definir la suerte del 2006. De alguna manera quiere revertir la sensible disminución que tuvo el candidato blanquiazul, Rubén Mendoza, como resultado del desafuero.

El problema es que, aunque ya no se busque descalificar a nadie mediante argucias legales, persiste el panorama incierto de una contienda descarnada sin árbitro y sin reglas. En lugar de blindar la sucesión promoviendo acuerdos similares a los de 1996 que posi-bilitaron un gobierno de oposición en la capital del país primero y la alternancia en el gobierno federal después, Vicente Fox insiste en bajarse al ring y contribuir al encono y la crispación. En mes y medio 62

Fernando Belaunzarán Méndez

se cierra la posibilidad de llevar a cabo cualquier reforma electoral que tenga vigencia en los comicios presidenciales del año próximo y, por supuesto, la actitud presidencial dificulta enormemente la concreción de cualquier iniciativa en ese terreno, no obstante que ahí se encuentran puntos fundamentales como la regulación de precampañas y la contratación de tiempos en los medios masivos de comunicación para reducir costos e inequidades y transparentar gastos. El problema es, pues, que el Presidente se ha colocado como parte del problema, negando su papel institucional que lo obliga a promover la solución.

El gran fracaso de la administración foxista es que renunció a su principal tarea: consolidar y profundizar la democracia que permitió su triunfo electoral. De haberlo hecho no solo su lugar en la historia estaría asegurado sino que el PAN hubiera podido reclamar ese triunfo para sí. Ante la falta de resultados propios es natural que se recurra a la descalificación de los adversarios para ganar puntos, pero no deja de ser curioso que Vicente Fox arengue a los mexicanos como si fuera dirigente de oposición.

Es importante no perder de vista que los nubarrones en el horizonte no responden nada más a la ausencia de visión de Estado de quien tuvo la enorme responsabilidad de encabezar el primer gobierno no priísta en décadas y resultó no tener los tamaños necesarios. El punto es que tras el fracaso del golpismo nunca antes la izquierda había estado tan cerca de ganar la presidencia como ahora y por eso pueden esperarse más acciones desesperadas por parte de una minoría que ha demostrado con creces estar dispuesta a todo para evitar que AMLO

sea presidente de la república. Precisamente por que los saldos de El Encino resultaron ser tan favorables para la izquierda es que es difícil suponer que los que están hoy tan abajo en las preferencias se resignen a competir como se debe y jugar limpio. Ahí está la razón de la reticencia del PRI, el PAN y el gobierno federal de encauzar el proceso 63

Herejías políticas en momentos decisivos de la elección presidencial mediante acuerdos políticos de gran envergadura.

Lo paradójico es que vamos a un proceso electoral presidencial más suelto –sin conducción y sin controles eficaces–, más descarnado y con más riesgos que el del año 2000, cuando el partido de Estado fue derrotado en las urnas. Esta regresión constituye la prueba de fuego de la democracia mexicana, la cual tendrá que salir airosa no sólo frente a la fuerza retrograda del priísmo sino también frente a un presidente que ha dejado de lado sus responsabilidades institucionales para convertirse en promotor abierto y activo de la permanencia de su grupo en el poder, que por lo mismo se le complicarán las cosas y será incapaz de poner orden, pues no contará con la confianza de los actores políticos.

Pasarán muchas cosas todavía antes de la elección del año próximo y habrá que pasar por debajo de no pocos nubarrones negros y cargados.

De paso...

Se le chispoteó: Si de algo no podemos culpar a Vicente Fox es de inconsistente: desde que asumió el cargo hasta la fecha nos ha regalado expresiones que se distinguen por su torpeza. Incluso Andrés Bustamante ya escribió un libro al respecto y es un hecho que ya tiene material para editar un segundo volumen. Lo que no deja de sorprender es que Fox sea capaz de superarse continuamente a sí mismo y nos proporcione siempre una estupidez superior a la anterior. Su reciente expresión de que los mexicanos en Estados Unidos realizan labores que “ni los negros quieren hacer” es prueba de ello. El racismo implícito de la frase es evidente y lo menos que debería hacer es disculparse; mientras eso sucede me permito seguir el estilo presidencial para expresar una verdad de a kilo: para eliminar a López Obrador de la contienda el PAN hizo cochinadas que ni el PRI hubiera hecho... Treinta y siete funcionarios públicos trabajan para Marta Sahagún –sin comentarios–

...

64

Fernando Belaunzarán Méndez

La ofensiva política del EZLN

4 de julio de 2005

La Sexta Declaración de la Selva Lacandona anuncia el nuevo intento zapatista para construir una organización civil y política que incida en el rumbo del país sin comprometer su lugar como referente mundial de resistencia frente al neoliberalismo global. Los tiempos agitados de la sucesión presidencial les son propicios y, a diferencia de sus anteriores experiencias, ellos van a formar parte de ella, es decir, no serán simples padrinos o convocantes, como lo fueron en los casos de la Convención Nacional Democrática o el Frente Zapatista de Liberación Nacional.

El posicionamiento político de esa agrupación ya está prefigurado: una izquierda de conciencia que lucha contra el sistema en su conjunto desde fuera, pero mediante la vía civil, pacífica y legal. La estrategia también está delineada: organizar a los grupos, sectores y ciudadanos descontentos con la protodemocracia mexicana, descalificando el proceso electoral y a todos los partidos que en él participan, incluyendo de manera especial a la otra izquierda, al PRD y a quien sea su candidato a la Presidencia de la República.

El PRD y el EZLN son dos izquierdas diferentes, pero que sin embargo han compartido base social, así como distintas demandas y causas. Gran parte de las miles de personas que se movilizaron en enero de 1994 y en febrero de 1995 contra la guerra eran las mismas que acompañaron a Cuauhtémoc Cárdenas en sus campañas. No deja de ser sintomático que en los puestos de souvenires perredistas también se vendan los del subcomandante Marcos. Es natural, además, que este personaje emblemático, seductor del lenguaje, concite simpatías entre jóvenes y no tan jóvenes de izquierda por lo que representa, por lo que dice y por cómo lo dice. La lucha por la Justicia –que define el ser de izquierda–, por un mundo diferente en el que ésta se haga presente, es una causa romántica que Marcos ha sabido utilizar para proyectar la 65

Herejías políticas en momentos decisivos causa indígena y su persona, nacional e internacionalmente. Para miles de perredistas no hay contradicción alguna entre esa condición y apoyar a los zapatistas. Sin embargo, los medios planteados por ambas agrupaciones son diferentes y el éxito de la vía antisistémica del EZLN

requiere del fracaso de la “ilusión electoral”. Por eso, para Marcos ha llegado el momento de la definición y ha declarado la incompatibilidad entre ambas izquierdas. El enfrentamiento resultaría sano si se aprovecha la oportunidad para discutir objetivos, experiencias, caminos, límites y posibilidades de la luchas social y electoral, así como los puntos de encuentro, de complementariedad y de separación de ambas izquierdas. Pero esa discusión se llevará a cabo sólo si un tercer actor irrumpe, si la opinión pública afín a la izquierda la impone. Mientras eso sucede, Marcos quiere consolidar un núcleo organizativo mediante la confrontación y el contraste con la otra opción, con el PRD, y forzar así la separación social de ambas; por una parte niega su condición de izquierda y por la otra asume posiciones que sabe no puede adoptar el perredismo, pero que le traen simpatías con una parte de la izquierda, como es el caso de su alocución a favor de Hugo Chávez.

El PRD busca llegar al poder por la vía electoral y ejercerlo en un régimen democrático que si bien no se agota en la democracia representativa tampoco la niega. Para ganar una elección y luego para gobernar se requiere dialogar, negociar, acordar con los diferentes, con los que piensan parcial o completamente distinto a uno. Se debe conceder para construir mayorías. Dentro de esas reglas y márgenes se intenta cambiar la realidad social que se considera injusta, lo que hace que las transformaciones no se puedan dar ni con la profundidad ni con la premura que se requieren. La democracia occidental es un camino sólido y benéfico, pero tortuoso. La definición básica del PRD es que ése es su camino. Es una izquierda que pretende ser poder.

Por su parte, el EZLN es una izquierda que no está dispuesta a hacer concesiones. Su palabra sirve para desnudar la injusticia y 66

Fernando Belaunzarán Méndez

brutalidad de un sistema mundial opresor que padece la mayor parte de humanidad, que resulta inaceptable y al que considera que no se le puede combatir eficazmente desde dentro. Su discurso es profundamente moral y su denuncia no admite soluciones parciales o diferidas; desprecian toda forma de gradualismo. Los cambios que se han dado en la última década no le dicen nada y la democracia que proponen es

“de abajo hacia arriba”. Los zapatistas están para señalar, para evidenciar, para satanizar a todo lo que se desvía, para hacer escarnio por todo lo que no se ha logrado y decir quienes son los responsables. Son la izquierda vuelta conciencia.

A pesar de lo que se crea, ambas izquierdas se necesitan. El poder sin conciencia cae en el pragmatismo inescrupuloso y la conciencia sin poder en purismo estéril que promueve fundamentalismos. La democracia electoral se debe complementar con la participación ciudadana y la construcción de micropoderes sociales no es incompatible con la disputa por el macropoder del Estado. Se puede transformar de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba al mismo tiempo. Después de todo, acabar con los absolutos es una actitud democrática... y de izquierda.

De paso...

Estampilla. De pronto, Memín Pingüin se convirtió en símbolo de la soberanía nacional. Pero el episodio chusco que llevó a la mismísima Casa Blanca a patinar de esa manera, convirtiendo en asunto de Estado del país más importante del planeta un comic popular de la nación vecina por un racismo inexistente, oculta algo más importante. En efecto, el ridículo del vocero presidencial norteamericano es el síntoma de algo muy preocupante que trasciende la anécdota: la animadversión que produce Vicente Fox en el gobierno de Estados Unidos. Una hipótesis acerca del distanciamiento de los amigos vaqueros de antaño es que la obsesión del Presidente mexicano por conservar el poder para su partido es un factor de desestabilización e incertidumbre en México, 67

Herejías políticas en momentos decisivos lo que por sí mismo representa un peligro para la seguridad de la frontera común... El voto más caro de la historia se emitió en el Estado de México y los mapaches profesionales del PRI consiguieron un apretado triunfo en Nayarit, lo que nos recuerda que ganar como sea es el mensaje de ese partido para el 2006 y que la regresión autoritaria es un riesgo muy real... Pobres “demócratas” del Ángel, están en caída libre...

Secuestro mediático y medios secuestrados 25 de julio de 2005

La regresión política en el país no está esperando al resultado electoral del próximo año y no necesita que el PRI vuelva a Los Pinos para manifestarse. Es al contrario: el PRI necesita del autoritarismo, la descomposición y los retrocesos para ganar. Paradójicamente, en ello ha encontrado un poderoso aliado, relativamente involuntario, en el que los derrotó en la elección del año 2000, el presidente Vicente Fox, quien sigue dando muestras de estar dispuesto a todo para detener a Andrés Manuel López Obrador. En ese sentido, resulta difícil, aunque sea “políticamente incorrecto” decirlo, analizar el atípico secuestro de Rubén Omar Romano sin relacionarlo con el entorno de la feroz lucha por el poder. Son demasiadas coincidencias y demasiadas cosas fuera de su lugar como para poderse tragar el cuento de que se trata de “una muestra más del clima de inseguridad que se vive en la capital del país”.

De igual forma, otros signos ominosos del proceso sucio en el que está sumida la democracia mexicana a un año de su prueba de fuego es, junto con la fuerza incontrolada del narco, el papel que le pretenden asignar desde la tenebra a los medios de comunicación en estos tiempos cruciales y que ha llevado a congelar las modificaciones a la Ley de Radio y Televisión, en beneficio de TV Azteca y Televisa, amagar con 68

Fernando Belaunzarán Méndez

una contrarreforma de la misma, agredir a periodistas y empresas informativas y a la obstaculización para que regrese al aire la señal de CNI canal 40.

Los analistas que sugirieron o sostuvieron la tesis del trasfondo político del secuestro del director técnico del Cruz Azul, como Federico Arreola y Julio Hernández López, fueron objeto de una

“indignación espontánea” manifestada en una carretada de misivas contrariando la sola mención de esa posibilidad, como si el hacerlo constituyera una agresión más contra la víctima y como si la única conclusión posible fuera la misma que denuncia México Unido Contra la Delincuencia en sus spots amarillistas: la total incapacidad de las autoridades del Distrito Federal para brindar seguridad; precisamente la misma conclusión que bien puede inferirse buscaba provocar el secuestro de Romano.

Estamos frente a un secuestro mediático que no sólo no se preocupó por la resonancia de un acto delictivo inocultable sobre un personaje público y reconocido sino que pretendió conscientemente amplificar-la. Decidieron actuar a medio día, en las inmediaciones del club y de manera espectacular, permitiéndose incluso, siendo evidentemente profesionales, realizar disparos innecesarios. La discreción tan exigida comúnmente por los secuestradores para poder negociar con las víctimas sin la presión política y mediática fue contrariada en este caso de forma radical. Se propusieron los noticiarios nocturnos y las primeras planas, se propusieron dar la noticia y mantenerla en los medios durante todo el tiempo que dure el cautiverio, lo que por cierto, servirá de recordatorio constante, domingo tras domingo, frente a las grandes masas –nada es más popular que el futbol– del problema de la seguridad en la Ciudad de México. A diez días de la anunciada renuncia del jefe de Gobierno, le endosan este asunto que puede prolongarse para promover la exasperación social y el denuesto contra el más popular de los candidatos presidenciales.

69

Herejías políticas en momentos decisivos Lo menos que puede pensarse es que los secuestradores se sienten seguros, protegidos; que no hicieron esta apuesta tan arriesgada sin tener las cartas marcadas y que les interesó más la publicidad que el dinero. No puedo evitar relacionar este evento con la desaparición durante meses de Gustavo Ponce, un hombre que se hizo humo en momentos en que su rostro aparecía en todos los noticiarios y que apareció de pronto en una casa de Tepoztlán, Morelos, que sólo habito un día. Después de más de nueve meses de recluido en un penal de máxima seguridad –al que llegó sin ser un reo de alta peligrosidad–, la PGR no ha aclarado dónde estuvo durante los más de siete meses en que se desconocía su paradero. En esto como en aquello hay algo que huele mal, algo que además inquieta de sobremanera porque hace surgir de forma natural una pregunta escalofriante: ¿qué sigue?.

Si en este caso, como sucedió en el del desafuero, el sospechosismo tuviera otra vez razón, estaríamos ante algo tan grave como la utilización e, incluso, la instrumentalización del delito como arma mediática de la lucha política. Una joya, como pocas, que mostraría como todo se ha vuelto escenografía del verdadero escenario de la guerra que es la pantalla del televisor. Es bajo esa óptica que debe mirarse la obstaculización del regreso al aire de la señal de CNI canal 40. Una tercera propuesta informativa, y más si se trata de una que se ha caracterizado por su filo crítico e independencia, obliga a las demás a cuidar sus contenidos y disimular mejor sus parcialidades. Por ello, la inocultable decisión política de tener cerrada esa opción manda un mensaje poco halagüeño para la democracia, máxime cuando los medios de comunicación, sobretodo los masivos, son una asignatura pendiente de la mayor importancia para la reforma del Estado y el mejoramiento del sistema electoral.

Es ridículo ver al sindicato de esa empresa buscando razones para mantenerla cerrada y echar mano incluso de la mismísima Güera Rodríguez Alcaine para justificar una decisión que se aleja de la 70

Fernando Belaunzarán Méndez

demanda genuina y legítima del pago de los adeudos salariales para meterse al juego político de un 2006 sucio y desbocado. Sorprende ver a Televisa como punta de lanza de esa campaña, sobretodo por su inocultable apertura en los últimos años. Esto puede ser síntoma de una dolorosa regresión en la política noticiosa de esa empresa tan influyente que, por si faltara un dato, le dio precios de ganga a Santiago Creel en su precampaña si es verdad que lo que ha gastado hasta ahora está en el orden de los 25 millones de pesos, como lo declaró, y no de130 millones como calculó el monitoreo realizado por El Universal.

Por cierto, la misma empresa Televisa tiene la experiencia de un acuerdo con el grupo PRISA español que compró el 50% de las acciones de Radiopolis, lo cual no ha evitado que se desgarre las vestiduras con devoción patriótica por la procedencia del capital extranjero en el financiamiento del canal 40.

El secuestro mediático de Romano –que esperemos pronto concluya y se le preserve de la vida– y los medios televisivos secuestrados por el llamado duopolio nos hacen visualizar el tamaño de la descomposición de un 2006 que se percibe sin árbitro y sin reglas, y que será el parteaguas entre el cambio democrático, en buena parte aún prometido, y la regresión autoritaria que cada día recupera el terreno perdido.

De paso...

Error de cálculo. Marcos nos previene de cuatro posibles ataques del régimen para evitar la gira de la comisión del EZLN en lo que llaman

“la otra campaña”: ataque preventivo, encarcelamiento, asesinato o desaparición. En otros momentos un llamado así hubiera sido muy pertinente, pero ahora no. La razón es evidente: los enemigos de los zapatistas están encantados con las críticas de su genial vocero contra Andrés Manuel López Obrador y el PRD. Es obvio que las críticas del EZLN no le quitan un solo voto al PAN o al PRI ni les genera 71

Herejías políticas en momentos decisivos conflictos entre sus miembros, lo que no sucede igual del lado perredista. Por eso a Marcos le pondrán alfombra roja y transmitirán con holgura sus críticas a la izquierda política y su candidato en horario triple A. Si se da algún escarceo preliminar será calculado para darle más realce al acontecimiento de la gira y, por lo mismo, haya más atención de la opinión pública. Hasta el día de las elecciones, Marcos, con independencia de sus intenciones, será funcional a Fox y a Madrazo. Después de ellas, quizá vuelva a ser el hombre incómodo al sistema...

Los dislates del Subcomandante

15 de agosto de 2005

Con las descalificaciones, insultos y amenazas al PRD y a su candidato presidencial, Marcos pretende tender una cortina de humo alrededor de la estrategia política del EZLN. Ahora resulta que su reaparición, ofensiva mediática y próxima gira nacional está motivada únicamente por la venganza y el ajuste de cuentas contra quienes –dice– los traicionaron y que no persiguen otros objetivos que el de hacer una contracampaña que, de manera inocultable, afectaría a la opción de izquierda que hoy tiene grandes posibilidades de ganar la elección presidencial. Detrás de la aparente visceralidad del subcomandante hay una apuesta política que no se atreve a confesar porque resultaría la confirmación de la insólita andanada de críticas que intelectuales, editorialistas y caricaturistas prestigiados le recetaron como respuesta a los excesos verbales que cometió al querer dejar en claro y de manera tajante, para quienes acepten sumarse a su iniciativa organizativa y de movilización, que no puede haber acercamiento alguno con el PRD.

Aquí no hay ingenuidad. Marcos pretende beneficiar electoralmente al PRI, lo que no quiere decir que haya llegado a un acuerdo con Salinas 72

Fernando Belaunzarán Méndez

u otro personero de ese partido o que tal despropósito demuestre la supuesta mano negra detrás del movimiento zapatista. Lo que sucede es que quiere posicionarse como el adversario de un sistema en descomposición encabezado por el crimen, el cinismo y la regresión.

Para quien busca una solución rupturista por fuera de las instituciones es difícil encontrar un mejor adversario para legitimar su lucha que Roberto Madrazo, la inmejorable encarnación de la política podrida.

El punto es que Marcos quiere que la molestia social por la decepción foxista y por el extendido desprestigio que la política y los políticos tienen en la sociedad se encauce por fuera y en contra de las instituciones. El eventual triunfo de Andrés Manuel López Obrador significa la esperanza de enormes capas de la población para cambiar el sistema injusto y corrupto que padecemos desde dentro, mediante el voto ciudadano, el ejercicio diferente de la función pública y la implementación de otra política económica y social. El vocero de los zapatistas entiende que el triunfo electoral de la izquierda le daría un tanque de oxigeno a un sistema que él quisiera ver destruido y no en vías de reconstrucción. Lo que quiere es enfrentarse a un régimen sin legitimidad y sin más sostén que el de las fuerzas represivas del Estado, preámbulo, en tiempos recientes, del derrumbe para un sinnúmero de tiranías.

Se trata, pues, de una estrategia maximalista que sin miramientos pone en la ruleta las conquistas democráticas, las condiciones de vida y las libertades de los mexicanos en aras de crear las condiciones para una hipotética insurrección cívica que tenga a los zapatistas, independientemente del discurso que enarbolan sobre su desprecio por la lucha por el poder, en la vanguardia. Sólo así se puede entender que en este momento histórico el EZLN haya decidido “hacer pedazos” al PRD y a su candidato presidencial. Por supuesto que también se critica a los demás partidos y al sistema en su conjunto, pero en eso nadie se engaña; en término electorales el único que puede verse afectado por los ataques de Marcos es el perredismo por tratarse de una crítica desde 73

Herejías políticas en momentos decisivos la izquierda y porque ambas agrupaciones comparten un número considerable de simpatizantes.

El costo que Marcos está pagando por sus ataques, aun manteniéndolos en el plano de la revancha por reales o supuestos agravios, es alto. La autoridad moral y el aura de dirigente inmaculado que supo muy bien construirse en estos años ha sido abiertamente cuestionada por muchos de sus tradicionales aliados. El señalamiento de que jugaría el papel de esquirol del priísmo durante las próximas elecciones lo hicieron replantear un poco su postura y mostrarse un tanto más abierto y tolerante, aunque sin variar su definición política esencial.

Ahora tira el guante retando a un debate que sabe beneficiaría a la derecha, la cual estaría encantada de presenciar un espectáculo de recriminaciones mutuas en el seno de la izquierda. Aquí Marcos está cometiendo el error recurrente de Fox: subestimar a la gente, pensando que con un discurso impecable y elocuente puede dirigir sus percepciones. Por más que hable y escriba Marcos desde su autoproclamada superioridad moral y se coloque en la purísima congruencia revolucionaria será visto como esquirol como Fox siempre fue visto como tramposo y golpista en el asunto del desafuero. Es una batalla perdida y caro le costará darse cuenta.

No deja de ser dramático y tener incluso ciertos toques trágicos la caída de un personaje encumbrado. No es que Marcos fuera adorado por las multitudes o que la sociedad lo viera como libertador, pero su imagen se había forjado para trascender su territorio y su época. Un seductor de la palabra que revive el romanticismo revolucionario, que denuncia un sistema injusto y promueve los trazos de un mundo alternativo y mejor retomando las reivindicaciones legitimas de muchos colectivos en el planeta; un guerrillero en armas que dispara frases demoledoras o sueños irresistibles. Marcos ha sido interlocutor de múltiples actores de la rebelión contra el modelo neoliberal y de personalidades reconocidas en el ámbito académico, cultural o político en todo el orbe. Lástima que esté 74

Fernando Belaunzarán Méndez

dispuesto a tirar todo a la basura por un juego mezquino de la lucha por poder que lo vuelve enemigo de quienes tiene más cerca –la maldición del divisionismo en la izquierda–.

De paso...

Bomba. Todos sabíamos que los resultados de las elecciones internas para elegir dirigentes perredistas en Yucatán habían sido virtuales, pues el proceso nunca se llevó a cabo. Lo sabían los miembros del Servicio Electoral, los del Comité Ejecutivo Nacional, los dirigente nacionales de todas las corrientes, por supuesto los militantes yucatecos y la Comisión Nacional de Garantías y Vigilancia. Sin embargo, éste último órgano decidió ratificar los resultados ficticios y confirmar a la dirección autoelecta. Por supuesto, ocurrió lo previsible: el TRIFE

echó abajo todas las “elecciones”. Dicha resolución pone al PRD

frente al espejo de su realidad institucional, cuya legalidad está en manos de una comisión sin credibilidad. Yucatán es tema obligado para el próximo Consejo Nacional...

Crisis en los órganos electorales

3 de octubre de 2005

Después del avance democrático que significó la alternancia y de los cambios que en concordancia con ella se han dado en esa misma dirección, tales como el establecimiento de una real división de poderes

–aunque esa división deseable no ha podido ser aún lo funcional que la sociedad espera–, medios de comunicación más independientes y críticos, una ciudadanía más vigilante e influyente y órganos electorales autónomos y confiables, se ha venido dando un proceso regresivo en el terreno institucional y en el ambiente político, a tal grado que, lejos de representar el proceso de consolidación democrática que se reque-75

Herejías políticas en momentos decisivos ría tras la salida del PRI de Los Pinos, el gobierno de Vicente Fox ha puesto en juego todos los avances conseguidos, abriendo la posibilidad del retorno al autoritarismo sostenido por la corrupción y la impunidad por su ineficacia, tibieza y capitulación frente al salinismo.

La elección presidencial será el momento culminante de la definición entre el regreso o el avance, pero no se dará en el punto en que quedó tras las elecciones del año 2000 sino en el lugar en el que el fracaso político de la administración foxista lo ha puesto. Así que, a diferencia de hace 5 años, nos encontramos con un Presidente abiertamente en campaña y reacio desempeñar el papel de garante de la elección, con la desaparición de la tercera opción, Canal 40, y la abyección de la clase política al poder del duopolio televisivo –lo que presagia una cobertura interesada y facciosa–, con el gasto escandaloso de recursos en las campañas electorales y con la integración, capacidad y honorabilidad cuestionadas de quienes componen hoy los órganos electorales que, en su momento, tanto contribuyeron a los cambios democráticos. Tres hechos acaecidos a finales de la semana pasada (en el IFE, TRIFE e IEDF) confirman la preocupación por no contar con autoridades y jueces electorales capaces de dar confianza a los participantes y a la sociedad.

No está demás recordar que los consejeros electorales actuales del IFE fueron elegidos en una plancha priverdepanista que dejó fuera a las propuestas del PRD. Tampoco está demás apuntar que estos consejeros han puesto muchos obstáculos para que la candidatura de AMLO pueda ser financiada por los ciudadanos mediante programas populares que no impliquen hacer compromisos con personas de fuerte poder económi-co, y que se negaron, sin sustento legal, a aceptar que el precandidato perredista pudiera visitar los Estados Unidos previamente a la fecha que la ley marca como inicio de la prohibición para hacer proselitismo fuera del país. En ese contexto, la renuncia de la secretaria ejecutiva del instituto, María del Carmén Alanís, mediante carta que confronta airadamente al presidente Luis Carlos Ugalde demuestra la fuerte lucha 76

Fernando Belaunzarán Méndez

política que, por espacios de poder, tienen en el interior del órgano y el carácter faccioso mediante el cual se desenvuelven las labores de tan altas investiduras. El cargo de la Secretaría Ejecutiva es clave para la organización electoral; ni más ni menos es la que, entre otras muchas e importantes cosas, opera todos los acuerdos tomados por el Consejo General. Su intempestiva renovación no puede sino generar sospecha y alarma. Estamos a menos de un año de la elección y, por cuestiones políticas, se tuvo que suplir a la principal responsable operativa del proceso. El IFE ya no parece ser el árbitro confiable de hace unos años y es probable que la elección acabe por salírsele de las manos, tanto por cargar los dados como por impericia e improvisación.

Por su parte, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación se quedó sin cabeza. Su presidente, Eloy Fuentes, renunció aduciendo causas personales, pero trascendieron acusaciones de corrupción y enfrentamientos internos. Apenas hace una semana resolvieron en esa instancia lo increíble: que Enrique Peña Nieto no rebasó los topes de campáña. Además, es claro que le hicieron el favor a Roberto Madrazo al desestimar las impugnaciones de Elba Esther Gordillo contra la elección de la nueva dirigencia del PRI, no obstante que los Estatutos de ese partido claramente daban la razón a la ex secretaria general. La última instancia en controversias electorales se convierte en un foco rojo más en el camino incierto de una elección acosada por demasiados demonios sueltos.

En el Distrito Federal, a los consejeros electorales del instituto local que por ley no les corresponde llevar a cabo el proceso electoral del próximo año se les ocurrió enrarecerlo. Aduciendo una causa que sin duda es justa –la de regular el gasto de precampañas– se han tomado la libertad de legislar por su cuenta, lo que, por supuesto, no les corresponde, y han tomado un acuerdo alucinante. De buenas a primeras, impiden cualquier tipo de promoción personal de carácter electoral antes del registro oficial de precandidatos en los procesos internos de selección de candidatos y 77

Herejías políticas en momentos decisivos llaman a los partidos a retirar toda la propaganda que fue colocada por los propias aspirantes. Recordemos que ninguna autoridad puede hacer más de lo que la ley expresamente le faculta, a diferencia de los ciudadanos que tienen la posibilidad de hacer todo lo que no les está expresamente prohibido. Esos principios generales de Derecho dan certeza y evitan abusos. Las acciones justicieras de parte de la autoridad, pretendiendo llenar los vacíos de la ley, generalmente acaban siendo contraproducentes y generan legítima desconfianza en los móviles verdaderos de sus promotores. Aquí, como en los casos anteriores, es evidente que el problema se origina cuando los miembros del órgano electoral no resisten la tentación de convertirse en actores protagónicos de la lucha política, en lugar de ponerse sobre ella para ser árbitros confiables de la misma. Por desgracia, todo esto no hace sino confirmar lo que hemos venido diciendo desde hace más de un año: vamos a un 2006 sin árbitro y sin reglas.

De paso...

Oe, oe, oe, oe. México ha obtenido su primer campeonato mundial de futbol. Es verdad que no lo hizo la selección mayor sino jóvenes de 17 años o menos; pero eso en lugar de moderar nuestro júbilo debiera expandirlo; resulta doblemente meritorio que sean estos casi niños los que den el ejemplo y demuestren que efectivamente sí se puede. De seguro los jugadores y cuerpo técnico serán recibidos como héroes. Se lo merecen...

El rey del lodo

24 de octubre de 2005

Con la marca de la casa, Roberto Madrazo eliminó a su adversario interno para quedar como precandidato (casi) único del PRI para la Presidencia de la República. Arturo Montiel renunció a las pretensio-78

Fernando Belaunzarán Méndez

nes presidenciales con la única esperanza de contar con la impunidad del Pemexgate y llevarse alguna compensación sólo para poder decir que no se retiró con las manos vacías. La verdad es que fue víctima de un golpe planeado y perfectamente medido para que se evitara la elección interna y, con ello, del desgaste de pasar por una batalla campal de mapaches. Mientras Montiel se la creía y pactaba con Elba Esther la persecución ovípara contra su contrincante, éste, más perverso y avezado, alumno aplicado de Salinas, esperaba el momento para dar un golpe certero, fulminante y fatal. En la guerra de las mafias ganó el que pudo documentar lo que es sabido en todo político priísta que se formó en el axioma hankista de que “un pobre político es un político pobre” y filtrarlo paro luego esconder la mano. Por supuesto, Madrazo escupe al cielo, pero, a diferencia de su contrincante temporal, él se ha estado preparando para este momento desde hace más de un lustro y es lógico que se haya preocupado por cuidar, es decir, ocultar, sus flancos para ser protagonista de una contienda de lodo, la única en la que el ex gobernador de Tabasco se siente a sus anchas y, por lo tanto, la que conscientemente va a propiciar en la definitiva de julio de 2006.

Sin embargo, el costo del “triunfo” madracista no es menor.

Por principio de cuentas, Roberto Madrazo será un candidato ilegítimo porque se hizo de la candidatura mediante un ardid, el K.O

televisivo en el que, a pesar del guante, todos le ven la mano. Ha sido encumbrado por defoul que además no es producto de la calamidad o de un acto fortuito, sino por la planeación y ejecución de él, su principal beneficiario. En lugar de la legitimidad de las urnas se impuso la contundencia de la puñalada trapera y que confirma la imagen de Madrazo como el político más sucio de México y que lo tiene en la cima del voto negativo, es decir, el que más concentra la respuesta: “yo nunca votaría por él”. Por supuesto, ha quedado de manifiesto el carácter corrupto y cínico de Arturo Montiel, pero eso no le quita lo tramposo a Roberto Madrazo, cuyos bienes, por cierto, 79

Herejías políticas en momentos decisivos son igualmente explicables que el de su balconeado y esporádico competidor. Pero sus costos no sólo se circunscriben al daño a una imagen de por sí desprestigiada y que, por lo mismo, no le afecta mucho –¿quién no sabe que Madrazo es un tramposo?– y que incluso puede ser funcional al mensaje que quiere vender como candidato: que él es un político que consigue lo que se propone, que hace que “las cosas se hagan” precisamente porque los escrúpulos no lo limitan. El problema es que al no vencer en buena lid en su contienda interna, los derrotados no tienen el compromiso de acatar el resultado. Se les venció a la mala, se les condenó a la impotencia, en virtud de que, y no por casualidad, el golpe se dio cuando ya no se podía registrar a otro candidato. Con ese, para ellos, infausto desenlace, las posibles negociaciones que se den para compensar a los derrotados se darían en condiciones de mucha debilidad para los tucomes dejados a su suerte. Los escenarios priístas de la diáspora o la traición silenciosa son factibles y muy probables.

El problema se complica para el PRI en virtud de que en la

“operación cicatriz” nada puede quedar bajo compromiso o promesa, puesto que Madrazo es garantía... del no cumplimiento de acuerdos.

Además está el legítimo temor compartido por muchos miembros de ese partido de lo que será del país con un hombre tan sin vergüenza al frente del país. Es como si se nombrara a Alí-Baba como secretario de Hacienda, a Al Capone como Procurador General de la República o a Carlos Abascal como secretario de Salud. Y lo peor, es regresarle el país, a Carlos Salinas, personaje, por cierto, muy activo en la declina-ción unilateral de Arturo Montiel.

Es posible que lo que queda del TUCOM respingue y tense en la medida de sus posibilidades para buscar alguna negociación. Pero ellos ya saben que jurídicamente el pleito está perdido, que Everardo Moreno negociará lo suyo para quitarse del camino y que Madrazo, el indiscutible rey del lodo, será el candidato, y quién lo dijera, sin robarse una sola urna.

80

Fernando Belaunzarán Méndez

De paso...

Primeros 90 años. El homenaje que le organizó la Facultad de Filosofía y Letras a Adolfo Sánchez Vázquez por sus 90 años fue tan emotivo como sustancioso. Muy merecido para alguien cuya inteligencia nos sigue alumbrando... Wilma constituye un llamado urgente más a los países más ricos para que se tomen medidas contra el cambio climático que la producción frenética están causando en el planeta.

Mientras tanto, Fox se saca la foto en Cancún y hace como que dirige, cuando en realidad lo único que le importa es estar en campaña como si el fuera el candidato... Y hablando del candidato blanquiazul, al igual que en la novela de Hemingway, aquí tampoco la segura víctima sabía que doblaban las campanas por él; Santiaguito ni siquiera se lo imaginó cuando Televisa difundió una encuesta de Mitofsky en donde lo desahuciaban dos días antes de la elección, cuestión por demás irregular, máxime cuando es evidente que hubo un acuerdo del PAN

con esa empresa televisiva para promover y cubrir la selección del candidato de ese partido que, como es obvio, ya le urge resolver, puesto que los otros dos partidos ya definieron –uno por consenso y el otro por eliminación forzosa. Finalmente Creel tendrá el destino que merecen los golpistas...

Eutanasia

31 de octubre de 2005

El Cardenal Norberto Rivera pidió a partidos y candidatos se definan en torno a temas candentes y polémicos de la sociedad y en los que las creencias morales y religiosas son determinantes. En concreto se refirió al aborto y a la eutanasia, ésta última en primera fila del debate público debido a la iniciativa de ley ingresada por algunos diputados perredistas en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. En ese 81

Herejías políticas en momentos decisivos llamado se percibe la amenaza, nada velada, de que la Iglesia castigará a los candidatos que no asuman su consabida posición frente a tales problemas. Más allá de la confesión de parte y del cinismo con el públicamente un ministro de culto relevante de la jerarquía católica acepta su participación en la política y, por lo mismo, su desapego no sólo a la ley sino a un principio básico de la constitución del Estado mexicano –lo que, por cierto, ya había quedado más que claro, unos días antes, cuando el mismo cardenal se pronunció a favor de la desobediencia civil si la iniciativa citada se aprueba– se presenta otro

“poder real” pateando la puerta en el contexto de un proceso de sucesión presidencial de institucionalidad débil, rebasada y con problemas de credibilidad. Hemos llegado al punto en que efectivamente la simulación se está acabando, pero no porque se hagan las cosas como se deben si no porque no pasa nada si se hacen las cosas indebidas a plena luz del día. En ese sentido es que se entiende que, si bien es deseable que los ciudadanos conozcan lo que los aspirantes a la primera magistratura piensan sobre éstos y otros asuntos de interés, los candidatos no caigan en esa trampa moral y busquen como puntos de definición trincheras diferentes que les sumen en lugar de dividir.

Sin embargo, el peligro de caer ante el fuego cruzado de fundamentalistas y jacobinos es de ellos –de los candidatos–, por lo que yo haré algo que no acostumbro: hacerle caso al cardenal y dar mi opinión acerca de la eutanasia.

Eutanasia y aborto son temas muy distintos, no obstante que los bandos en disputa coincidan en buena media y que para oponerse tajantemente a ambas acciones se recurra a la creencia religiosa de que disponer de la vida es atribución exclusiva de Dios –por supuesto, eso no ha obstado para que a lo largo de la historia las distintas iglesias cristianas hayan otorgado licencias para matar en guerras y actos de represión; algo que, por cierto, no pertenece al pasado: los ministros religiosos más fervorosos en la lucha contra el aborto en Estados 82