La Herencia Sefardita en la Provincia de Loja por Ricardo Ordoñez Chiboba - muestra HTML

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PRIMERA PARTE

EL PUEBLO DE ISRAEL

HEBREOS, ISRAELITAS, JUDÍOS

Periodo Patriarcal.

Esta nación oriunda de Mesopotamia y que hace más de 5000 mil años abandonó su

tierra de origen en Ur de Caldea para trasladarse en un largo peregrinaje a las tierras que

hoy llamamos Israel, eran llamados hebreos por descender de Heber abuelo de

Abraham, y se desempeñaron originalmente como un pueblo de pastores de régimen

patriarcal. Otra versión, nos hace saber que el nombre hebreo deriva de la voz hibrith,

que quiere decir del otro lado del río, aludiendo a que Abraham y su gente llegaron a la

tierra prometida desde el otro lado del río Eufrates en Mesopotamia.

Los patriarcas eran hombres piadosos y jefes de familia, algo así como comandantes de

su raza, a esta autoridad la heredaba el hijo primogénito o descendiente primogénito en

línea directa. Los primeros patriarcas del pueblo fueron: Abraham, Isaac y Jacob

llamado también Israel, este último padre de las doce tribus que dieron origen al pueblo

hebreo. Para la época, fue el primer pueblo del mundo en abrazar y practicar una

religión absolutamente monoteísta, que de inmediato lo apartó y diferenció de los demás

pueblos de Medio Oriente. Los israelitas como los demás pueblos de Eretz Israel eran

pastores trashumantes que en tiempos de sequía solían migrar a Mesopotamia o al valle

del Nilo; en uno de estos viajes y huyendo de la sequía el pueblo de Israel permanece en

Egipto por casi cuatrocientos años, primero como visitantes y luego como esclavos,

manteniéndose siempre fieles a Dios y a sus tradiciones y sin asimilarse al pueblo

egipcio.

Periodo Mosaico.

Según las escrituras judías, la situación del pueblo en Egipto se tornaba día a día más

espantosa, volviéndose la vida cada vez más difícil por haberse vuelto esclavos de éllos,

www.eSefarad.com no adorar a sus dioses, ni tomar sus costumbres. Surge así la figura de Moises, que

como narra el libro del Exodo desciende de la tribu de Leví, y a quien para salvarlo del

decreto de muerte que el Faraón había pronunciado en contra de todos los varones

nacidos del pueblo de Israel, su madre lo puso en una cesta y lo escondió entre las cañas

del Nilo, allí se cuenta que fue encontrado y salvado por la hija del Faraón, quien lo

prohíja y lo lleva consigo a palacio, siendo educado como un príncipe por los egipcios,

pero Moises sabía y conocía de su origen israelita. Pasaron los años y Moises luego de

verse envuelto en una reyerta y muerte de un egipcio, huye al desierto, en donde

permanece cuarenta años como pastor y contráe matrimonio con la etíope Séfora hija

del sacerdote Jetró. En algunas narraciones el suegro de Moises se llama Raguel.

Según la tradición, mientras Moises pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró, en el

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Monte Sinaí 1 recibió de Dios el mandato de regresar a Egipto y sacar a su pueblo de la

esclavitud y el cautiverio, y llevarlo nuevamente a la libertad.

En un principio el Faraón se negó a dejar salir a sus esclavos, a lo que Moises respondió

que no sería él, sino Dios quien sacaría al pueblo de Israel del cautiverio de los egipcios.

Cuenta la tradición bíblica que Egipto recibió el azote de diez plagas antes que el

corazón del Faraón se conmoviera y consintiera en dejar salir de Egipto al pueblo de

Israel, estas plagas en orden cronológico fueron: primero el agua se convirtió en sangre,

luego vinieron las plagas de ranas, piojos y moscas, siguieron a continuación la peste en

el ganado, úlceras y granizo, luego llegó la plaga de langostas y las tinieblas, estas

plagas terminaron con la muerte de los primogénitos egipcios y la muerte del

primogénito del Faraón.

El libro del Exodo detalla como el pueblo salió de Egipto, cruzó milagrosamente las

aguas del Mar de Cañas y se internó en el desierto camino al monte Sinaí y a Eretz

Israel, en el desierto permanecieron por el espacio de cuarenta años, y de un pueblo

esclavo se trocó en una nación que amaba y valoraba su libertad.

El credo en un Dios único, no estuvo escrito ni regulado hasta los días de Moises,

considerado por los hebreos el primero y el más grande de los profetas y quien según la

narración bíblica recibió de Di-s2 la Torá en el Monte Sinaí, la misma que contiene los

cinco primeros libros de lo que en occidente se llama la Biblia y que son: Génesis,

Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Para el pueblo hebreo la Torá es perfecta,

ni se añade, ni se quita nada de su texto, y no se altera jamás su tenor. A parte de todo

esto se la considera histórica, porque relata con exactitud todo lo que fue antes de

Moises, es profética por determinar hechos y circunstancias que sucederán a lo largo de

la historia judía y es jurídica ya que determina con una minuciosidad extraordinaria

todas las leyes, mandamientos y regulaciones que guiarán la vida y existencia del

hombre y del pueblo, así como su comportamiento para vivir en armonía con Di-s,

consigo mismo, con sus semejantes y con su naturaleza. La ley que regiría por milenios

a Israel está contenida en los célebres 10 mandamientos del Decálogo y en 613

preceptos de fe que extraídos de la Torá fueron codificados en los tratados de “La

Mishna”.

Moisés aparte de ser líder, juez y caudillo del pueblo, fue considerado por el judaísmo el

primero y el más grande profeta de Di-s. Este legislador y lector de la ley muere a las

puertas de Eretz Israel sin haber cruzado aun el Jordán, y sin llegar a poner sus pies en

www.eSefarad.com la tierra que Di-s entregó al pueblo de Israel.

Este pueblo monoteísta y endogámico que vivía del pastoreo y la agricultura, disperso

en tribus que poblaban los campos, habitó un país entonces muy feraz y cuya tierra

1 . En algunos libros se conoce al Monte Sinaí como Horeb o monte de Dios, y desde

antes de la llegada de Moises era conocido como un lugar de culto por los nómadas.

2 Es una manda judáica que arranca de los tiempos del Talmud el no escribir completo el

nombre de Dios, pues como ley específica de la Torá está prohibido pronunciar el

nombre inefable y por ende escribirlo, en su lugar los judíos utilizan palabras como

Adonai (El Señor), El Eterno, El Bendito, El Santo Santísimo, entre otros.

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manaba “leche y miel” 3, en donde fácilmente se cultivaba el trigo y la vid, el olivo y la

higuera con lo cual se aseguraba su sustento y prosperidad; en este tiempo solían

guerrear constantemente con sus vecinos tanto por la tenencia de la tierra, con por ser

Eretz Israel una especie de puente entre Egipto y Mesopotamia4 o entre Siria y Arabia,

esto la convirtió en paso obligado de pueblos y ejércitos que la codiciaban.

Periodo de Jueces.

Luego de la muerte de Moisés y de que Josué conquistara la Tierra Prometida, empieza

a utilizarse un sistema de gobierno Teocrático encabezado por jueces, quienes eran una

especie de líderes religiosos y caudillos militares, cuya misión principal consistió en

liberar al pueblo de Israel en conjunto o a cualquiera de las tribus que sufriera opresión

de sus enemigos; hubo aproximadamente doce jueces en un periodo de alrededor de 400

años, y van desde Josué quien sucedió a Moisés hasta Samuel quien ungió al primer rey

de Israel. El Libro de los jueces cuya autoría se atribuye al profeta Samuel cuenta como

en aquella época se llamó juez a aquel que ejecía en nombre de Dios la autoridad

soberana de todo Israel. Algunos jueces fueron elegidos por el pueblo como el caso de

Sansón quién gobernó Israel por veinte años en tiempo de las guerras de los filisteos.

Periodo de los Reyes.

Una vez que Saul fue ungido como el primer rey de Israel comienza el periodo de la

monarquía, dentro del cual surgieron personajes tan extraordinarios como David o

Salomón. Estos reyes crearon un estado fuerte, una cultura urbana, una gran Capital

como Jerusalén en la que fue edificado el “Primer Templo”, que a criterio del pueblo

judío era la morada del Dios vivo en la tierra y el centro único de adoración y

peregrinación en el mundo. De esta época a más de los libros bíblicos de los Salmos de

David, los Proverbios y el Cantar de los Cantares de Salomón, la arqueología moderna

ha ido descubriendo restos de alfarería, metalurgia e inclusive restos arquitectónicos que

dan fe del alto grado de desarrollo de la época, y como el pueblo de Israel de una

sociedad pastoril y rural, se transformó en un pueblo urbano y mercantil que asociado a

los fenicios navegó y comerció por los cuatro extremos del Mediterráneo, llegando

inclusive hasta las costas de Sefarad (España) donde fundaron algunas colonias y

ciudades mercantiles y se relacionaron con los reinos peninsulares de ese entonces, tal

como lo prueba la lápida de Aldera que parece confirmar una estrecha relación

mercantil entre el reino de Tarsis o Tartesos en la baja Andalucía con el reino

salomónico de Israel ( Al-Kubba Jacob: pág. 62).

www.eSefarad.com El Cisma.

Luego de la muerte de Salomón, su hijo y sucesor Jeroboam vio eclipsar el poderío y

prosperidad del reino salomónico de Israel; éste se dividió en dos estados, al norte el

Reino de Israel poblado por 10 tribus que eran: Las de Dan, Aser, Efraín, Menasés,

Isacar, Zabulón, Neftalí, Simeón, Rubén y Gad y al sur el Reino de Judá poblada por las

tribus de Judá, de Leví y de Benjamín; en este periodo vemos aparecer tanto en Judá

3 Un país paradisiaco que manaba “leche y miel” en lenguaje histórico es un lugar donde

se mezclan diversos pueblos.

4 Los geógrafos griegos y romanos llamaban Mesopotamia o “país entre ríos”, al país

situado entre el Eufrates y el Tigris, en la actualidad este territorio corresponde a Irak.

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como en Israel, la figura de los “Profetas de Dios” quienes son líderes populares con un

profundo mensaje social y religioso, y que tratan de poner freno a los excesos y vicios

de los reyes y sus cortes, así como al deterioro social de la nación y a la idolatría venida

del extranjero, tratando de retornar a la pureza religiosa de antaño y a las costumbres

sencillas de la vida del campo. Los profetas más famosos de esta época fueron: Elías,

Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel.

Estos reinos que guerrearon entre si, ya separados no pudieron hacer frente a las

potencias emergentes que desde Mesopotamia se lanzaron a la conquista de Siria, Eretz

Israel y Egipto; y así, los Asirios primero destruyeron el Reino de Israel y exiliaron a

sus habitantes sin que la historia vuelva a tener noticias de éllos, y se convirtieron en la

tradición histórica hebraica de las tribus perdidas que serán recogidas por el Mesías de

los cuatro extremos del mundo.

La primera diáspora judía.

Aproximadamente 150 años después de ser destruida la ciudad de Samaria (capital del

Reino de Israel) y borrado el nombre del pueblo de Israel, los babilónios al mando de

Nabucodonosor conquistaron el Reino de Judá, sitiaron su capital Jerusalén, la

incendiaron y con élla al primer templo, su población fue llevada cautiva a Babilonia y

buena parte del pueblo judío huyó a sitios tan diversos como Saba (El Yemen), Abisinia

(Etiopía), el norte de Africa y las costas de Sefarad (España).

En el exilio los judíos gozaron de ciertas consideraciones sobre todo de tipo religioso y

económico, inclusive algunos de ellos como Daniel llegaron a ostentar importantes

cargos públicos, y no fue sino hasta cuando Ciro rey de Persia conquistara Babilonia

que el pueblo obtuvo el permiso para retornar a su tierra de origen para reedificar

Jerusalén y el Templo, retorno que fue comandado por los Profetas Esdras y Nehemías,

pero un buen grupo permaneció en Persia y Babilonia en exilio voluntario conforme

narra el libro de Esther. La tradición bíblica dice que unicamente retornaron las tribus

de Judá, Benjamín y Leví, mientras las otras “Diez tribus perdidas” continuaron en

exilio voluntario durante la dominación de los persas.5

Judaísmo y Helenismo.

Aun antes de la conquista por Alejandro Magno, ya se hacía sentir entre los judíos la

presión ideológica del pueblo griego. Alejandro Magno, hijo de Filipo II y de Olympias,

www.eSefarad.com nació en Pella el 356 AEC. Vino ha ser rey de Macedonia cuando su padre fue

asesinado el 336, sometió los griegos el 335, a los persas el 334, conquistó Tiro, Siria

y Egipto el 331 e invadió la India posteriormente. Este rey macedonio cuyas conquistas

se extendían desde Tracia hasta la India y desde Egipto hasta Samarcanda, fue recibido

por los judíos con júbilo como si se tratara de un libertador, Alejandro murió muy joven

en Babilonia, y su inmenso Imperio luego de una sangrienta lucha se dividió entre sus

generales. Herencia de estas conquistas son los reinos helenísticos de: Egipto, Siria,

Persia, etc. en los cuales predominaba la filosofía, la religión y la lengua griega. Como

un resultado de todo esto las culturas griega y judía chocaron y se mezclaron, los judíos

5 Hubo en realidad trece tribus, pero únicamente doce participaron en el reparto de

tierra, quedando la tribu de Leví esparcida por todo Eretz Israel, sin territorio propio y

dedicada al servicio divino, que se cumplía en el templo o fuero de él.

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de la diáspora empezaron a utilizar el griego como lengua cotidiana y el hebreo como

lengua sagrada, el Tanaj fue traducido al Griego traducción que se llamó la Septuaginta,

esto favoreció a que muchos gentiles (no judíos) conocieran, respetaran el judaísmo y

hasta se convirtieran al él.

El punto culminante de esta época lo relatan los libros Primero y Segundo de los

Macabeos, los cuales cuentan como los judíos se alzaron en armas contra los sirios para

defender su credo, lograr su independencia y la expansión del judaísmo, así se formaron

cientos de núcleos comunitarios judíos alrededor de todo el Mediterráneo, llegando a

calcularse que aproximadamente el 10 % de la población de esta parte del mundo eran

judíos por origen o por conversión.

El judaísmo a pesar de que luchaba por mantenerse dentro de los cánones mosaicos

recibió un aporte filosófico muy grande de la cultura helénica, absorbiendo muchas

cosas del pensamiento euclideano, la lógica aristotélica y el pensamiento platónico,

además la nueva dinastía Hasmonaita (descendiente de los Macabeos) inaguró un nuevo

periodo de independencia y florecimiento del pueblo judío, que terminó con el

advenimiento de Roma como potencia emergente en la cuenca del Mediterráneo.

Es necesario indicar, que los libros I y II de Macabeos son considerados por el judaismo

como puramente históricos, pues, éstos no constan dentro del Tanaj o canon bíblico

hebreo, pero su importancia es cardinal ya que su contenido da origen a la celebración

de Hanuka o fiesta de las luminarias, inmortalizando así en la conciencia popular judía,

la hazaña de los hermanos Macabeos y la reconsagración y purificación del templo de

Jerusalén, luego de que éste fuera profanado por los griegos.

La invasión romana y el Galuth.

En el año 63 antes de la era común (Antes de Cristo), Pompeyo general y triunviro

romano, invadió y conquistó Eretz Israel para Roma, englobándola en el gobierno de

Siria, y la dividió en cuatro provincias que de norte a sur y entre el Jordán y el

Mediterráneo eran: Galilea, Samaria, Judea con Jerusalén como capital e Idumea en el

extremo sur del país. Nombró como Gobernador a un idumeo llamado Antíper, el

mismo que en un principio respetó el sistema religioso y judicial del país, pero luego al

nombrarse a Herodes el Grande hijo de Antíper, como rey de Judea (37 al 4 Antes de

Cristo) las cosas cambiaron mucho, en vista de que este hombre que para ganarse la

www.eSefarad.com voluntad de los judíos restauró el templo de Jerusalén con gran magneficencia, resultó

ser un monarca cruel y brutal.

Durante el gobierno del rey Herodes el Grande y aproximadamente en el año 7 Antes de

la Era Común6 acaeció un hecho que cambió por completo la historia del mundo, en el

seno del pueblo judío nació Jesua Bar Joseph, (Jesús hijo de José) rabino y maestro de

la ley, y quien luego de su crucifixión y muerte ordenada por el procurador Poncio

6 Gerald Massie en sus trabajos sobre los orígenes del cristianismo, devela, la verdadera

fecha del nacimiento de Jesús a partir de dos hechos concluyentes, por un lado la

conjunción astral de Júpiter y Saturno ocurrido por ese entonces y que dio origen a la

famosa estrella de Belén y por otro la conclusión del empadronamiento general

ordenado desde Roma por el Emperador Octavio César Augusto.

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Pilatos7 bajo el reinado de Tiberio, fue considerado por sus seguidores (cristianos)

como el Mesías Prometido y el Hijo de Dios hecho Hombre. Los principales escenarios

donde Jesús de Nazaret predicó fueron las sinagogas, y las enseñanzas de este maestro

promotor de una ética elevada, universal y eterna, dio origen a la religión más grande y

opulenta de la humanidad.

El licenciado Jean-Claude Barreau estudioso de la persona de Jesús desde un punto de

vista histórico, considera que los discípulos de Jesús estuvieron conformados

mayoritariamente por bautistas, que eran un movimiento de renovación espiritual dentro

del judaismo, y cuyo postulado principal era la limpieza y conversión del corazón,

manifestada por la inmersión en agua; sin embargo a nuestro juicio el bautizo de Jesús

en el Jordán no fue otra cosa que el cumplimiento de la Halajá o Ley Religiosa Judía

que prescribe claramente que uno debe tomar un baño de inmersión en agua corriente

(de un río) durante el periodo de diés días que dura T’ shuvá (días arrepentimiento) y

que media entre Rosh-hashana (año nuevo) y Yom Kipur (día de expiación).

Estos hechos suscitados en una pequeña y poco importante colonia romana, cambiaron

para siempre y de manera definitiva la historia de la humanidad, la cual desde entonces

maneja su cronología con “antes de Cristo” (AC) y “después de Cristo” (DC), pero

también acarreó irremisiblemente sobre el pueblo judío un estigma perenne de deicido,

es decir, el haber condenado y dado muerte a Dios en la persona de Jesús su hijo

unigénito.

Sin embargo, el drama del Gólgota dejó de ser un suceso aislado en la historia, y se

revestió de un caracter de universalidad, en este dramático suceso de flagrante violación

a los derechos del hombre y de los pueblos, judíos eran los que acompañaban a Jesús,

hebreros eran también la Virgen María y los apostoles, así como quienes lo vitorearon el

Domingo de Ramos y hebreos fueron además quienes de uno u otro modo participaron

en su juicio y condena; pero claro está, no fue esta una petición nacida de la voz de todo

el pueblo judío, sino de una ínfima minoría, ya que durante el juicio a Jesús de Nazaret,

no todos los judíos se encontraban en Jerusalén y en Tierra Santa, pués a la época buena

parte de los israelitas se encontraban dispersos por los cuatro extremos de mundo, en

grandes y florecientes comunidades localizadas desde Persia hasta España, además la

pena imputada a Jesús es típica del derecho penal romano, que se encontraba

representado en la persona del procurador Poncio Pilatos quien ejercía en ese entonces,

el poder civil y militar en nombre de la potencia ocupante. Por otra parte como el juicio

de Jesús se efectuó en los días de la Pascua judía (Pesaj) jamás pudo haber sido

www.eSefarad.com conocido y sentenciado por el Sanedrín, en vista de que éste no sesionaba durante las

altas fiestas, y de hecho debió ser conocido y tratado únicamente por la autoridad

romana y sus ad-lateres; claro esta que Jesús al identificarse con la dinastía davídica, el

Mesías y el reino de Dios, estaba poniendo en peligro a todo el sistema romano, el

emblema “Rey de los Judíos” colocado sobre la cruz es una prueba concluyente de que

Jesús fue crucificado por considerársele una amenaza a la soberanía romana, los

romanos imponían este tipo de castigos a quienes no reconocían la autoridad

insoslayable del imperio y los dictámenes absolutos del César. Todas estas

7 El Historiador Jean/Calude Barreau autor del libro: “Jesús el hombre” considera que la

fecha más certera de la crucifixión y muerte de Jesús es el 7 de abril del año 30 tomando

en cuenta los fenómenos solares y telúricos que tuvieron lugar en esa fecha, conforme

narran también los evangelios cristianos.

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circunstancias hacen que la muerte de Jesús adquiera tintes de universalidad, puesto que

en el drama del Calvario se encontraba representada la humanidad entera, en él

participaron tanto judíos como gentíles sean estos griegos, romanos o sirios.

Fuera de los evangelios cristianos, los escritores judíos y latinos de esa época son

lacónicos al tratar sobre la persona de Jesús.

Por otra parte a raiz del desembarco romano en el puerto de Gaza, antigua capital de los

filisteos, los invasores empiezan a llamar a estas tierras Filistina, palabra que luego

evoluciona y se trueca en Palestina, y que en poco tiempo es utilizada para denominar a

toda la región comprendida entre Siria, Arabia, Mesopotamia y el Mediterraneo, esto es

todas las tierras que antiguamente comprendieron el reino salomónico de Israel.

Durante esta época los reyes tributarios llamados también tetrarcas gobernaron con el

consentimiento y permiso de Roma, la cual además controlaba el nombramiento del

Sumo Sacerdote quien presidía al Sanedrín que era un Tribunal de tipo religioso,

judicial y administrativo, dando al traste de esta manera con lo que la ley mosaica

estipulaba para el nombramiento de esta autoridad; pues según la ley mosaica el Kohem

Gadol (Sumo Sacerdote) era elegido siempre de entre los más santos y sabios Kohanim

o descendientes de Aarón, sin interferencia de los vaivenes de la política interna o de las

presiones ejercidas por potencias invasoras.

En aquel entonces Eretz Israel estaba poblada por unos 5 millones de habitantes8 . Entre

los que se contaban griegos, sirios, árabes y egipcios en las costas, idumeos en el sur,

mientras que en el interior, en Judea y Galilea predominaban los judíos puros y los

samaritanos; en estos tiempos la población hablaba en arameo y caldeo y en las

ciudades mercantiles predominaba el griego, pero siempre se mantuvo el hebreo como

lengua sagrada utilizada en el templo y en las sinagogas para la oración y el estudio de

las sagradas escrituras.

Los tetrarcas eran regentes que gobernaban en una zona geografica específica,

equivalente a la cuarta parte del país, pero cuando estos empezaron a rivalizar y

guerrear entre sí, Roma decidió suprimirlos y reemplazarlos por gobernadores militares

denominados procuradores. Estos funcionarios solían residir en la ciudad costera de

Cesárea del mar, para mantenerse a prudente distancia del templo, de los sacerdotes y de

los disturbios que periódicamente estallaban en Jerusalén.

www.eSefarad.com Roma cobraba pesados tributos sobre la producción del país que se centraba en la

actividad agrícola, la cual producía dátiles, trigo, cebada, mijo, vino, aceite, judías y

bálsamo, mientras que a través de la ganadería se criaban ovejas, cabras y bueyes, el

animal de tiro era el asno y el dromedario. En el mar de Galilea se explotaban ingentes

cantidades de pescado que luego de ser salado se lo exportaba.

8 El cronista sirio del siglo IV, Barthebraeus habla del censo efectuado bajo el reinado

de Claudio, según este censo el Imperio Romano se encontraba poblado por 6.944.000

judíos. Además el Atlas Judío proporciona como dato poblacional en el siglo I de la era

común, que la población judía de entonces superaba los 8 millones, habida cuenta que

la población mundial oscilaba entre los 170 millones de personas, el dato es lógico, pues

conforme a los censos romanos solamente en Judea se concentraban 2 millones de

habitantes, con esto se trata de probar que la cifra poblacional expuesta no es exagerada.

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A causa de los impuestos que gravaban la producción, mucha gente contraviniendo

disposiciones expresas de la ley mosaica, se dedicó al agiotismo como actividad de

lucro, llegando a cobrar hasta el 12 % de interés por préstamos a corto plazo.

La sociedad se dividió en varios partidos que pugnaban entre sí, destacándose: los

fariseos, los saduceos, los esenios, los zelotes, los sicarios y los herodianos, todos con

tesis filosóficas y religiosas totalmente contrapuestas provocando una gran

descomposición social, que se reflejo inclusive en la aparición de bandas de salteadores

de caminos y de piratas en las costas, lo que agudizó las tendencias sociales, esto fue un

caldo de cultivo para el advenimiento de predicadores y visionarios, que hablaban con

lenguaje apocalíptico clamando por el fin del mundo y la inminente llegada del Mesías

que restauraría la antigua gloria de Israel y de sus reyes; así mismo aparecieron sobre

todo en Galilea, filósofos de la escuela cínica que se caracterizaban por su lenguaje

lapidario e insisivo, burlándose de todo lo establecido; esto unido a la presión militar de

Roma, la relajación de las costumbres religiosas y la poca moral de la clase sacerdotal,

exacerbaron al pueblo para lanzarse en una guerra suicida contra sus opresores.

Luego del imperio de Calígula reinaba en Roma el emperador Nerón, éste nombró como

procurador de Eretz Israel, a Gesio Floro, quien entregó a los reyes Herodes Agripa y

Berenice el gobierno de Judea que duró 4 años (41-44 DC), y de esta manera

temporalmente se restauró el antiguo Reino de Judea.

El imperio dominante, solía retener en su corte como rehenes, a príncipes de estados

vasallos para educarlos a la usanza romana, y entre éstos se encontraba un príncipe

judío conocido por la história como Herodión o “el pequeño Herodes” y en quien

confluían la descendencia del rey Herodes el Grande y la dinastía de los Hasmoneos

legítimos reyes de Israel, para ser educado bajo la tutela imperial9 . Dado que el rey

Herodes el Grande, hijo del idumeo Antiper no era parte del pueblo hebreo, éste jamás

fue reconocido por el pueblo como un rey legítimo, pero a partir de su matrimonio con

la princesa Mariamne de la dinastía Hasmonaita, sus hijos y descendientes, ya fueron

parte del pueblo judío y reconocidos por éste como sus príncipes verdaderos.

El gobierno de estos reyes fue breve y trajo una relativa paz y prosperidad para el país,

pero la muerte repentina del rey Herodes Agripa hizo retroceder las cosas a como

estaban en tiempo de los procuradores. Nuevamente recrudecieron las luchas de partidos

con más virulencia que nunca, las tensiones sociales llegaron a su punto máximo, y esto

www.eSefarad.com unido a un hecho casual y relativamente futil acaecido en Cesarea del mar, en donde

sirios y judíos pugnaban constantemente por la posesión y propiedad de la ciudad, los

primeros porque alegaban que el rey de los judíos, Herodes el Grande la había fundado,

los otros porque alegaban que la ciudad toda era de vida, costumbres y cultura griega

aunque Herodes la hubiere fundado, pués éste hizo erigir templos y estatuas a las

deidades griegas. Esto provocó la lucha armada dentro de la ciudad, lo que unido a los

acontecimientos que se daban en el resto del país, empujó a los judíos a la sedición y a

la guerra total contra Roma (Flavio Josefo, La guerra de los judíos, Tomo 4, pág.155).

9 Gerald Massie experto en periodismo científico, mediante documentos históricos y

deducciónes lógicas logra armar la genealogía de los Herodes y la realidad histórica de

“Herodión” un personaje bíblico mencionado en las epístolas de San Pablo.

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A pesar de la insurrección que englobaba todo el país el pueblo se hallaba dividido en

dos bandos en el uno se encontraba los fariseos, los herodianos, los zelotes y los

saduceos todos concientes de que la guerra abierta contra los romanos equivalía a un

suicidio colectivo, por lo que pretendían negociar con éllos una paz honrosa, por otro

lado estaban los sicarios y bandidos quienes perseguían una guerra total y definitiva con

el poder romano. Los sicarios eran un partido de extremistas y asesinos a sueldo que

sembraron el terror y el desconcientro entre la población civil. El historiador Flavio

Josefo cuenta que los sicarios llegaron inclusive a asesinar al propio Sumo Sacerdote

Jonatás y luego a muchísima gente en todas partes, lo que creó un clima de terror e

intranquilidad, en donde todos desconfiaban de todos, viviéndose en un clima de

terrorismo político, esto agudizó aun más el espectro de intranquilidad y peligro creados

por la guerra.

Los hechos narrados motivaron a que desde Siria el gobernador Cestio Galo al mando

de treinta mil hombres pretendiera aplastar la insurrección, consiguiendo algunos éxitos

iniciales, pero al llegar a Jerusalén donde los sicarios se habían hecho fuertes en el

templo, tuvo que huir. Por este motivo el emperador Nerón confió la prosecución de la

guerra y la pacificación de Eretz Israel al general Tito Flavio Vespaciano, quien reunió

en Ptolomeida un enorme ejército compuesta por contigentes venidos de varias

provincias vecinas, la lucha emprendida por él fue feroz, asedió y destruyó varias

ciudades entre ellas Yotapata donde perecieron más de cuarenta mil judíos, mientras las

mujeres y niños fueron vendidos como esclavos en los mercados del imperio, pero al

internarse en el país se encontró con la cerrada resistencia de Juán de Giscala quien al

mando de los zelotes mantenían libre Galilea, Samaria y Gauláritis, pero la estrategia y

presión de Vespaciano obligó al caudillo zelote a replegarse hacia Jerusalén donde junto

a Simón Bar Kojba (Simón hijo de la Estrella) se prepararon para hacer de Jerusalén el

último punto de resistencia y a la cual los romanos inmediatamente pusieron sitio.

La repentiva muerte de Nerón hace a Vespasiano volver a Roma, pues éste había sido

proclamado emperador por el ejército; Vespasiano delegó a su hijo Tito la conclusión de

la guerra con los judíos y la toma de Jerusalén, Tito estrechó el cerco sobre la capital y

lanzó un ataque desde tres direcciones diferentes (Samaria, Emaús y Jericó).

La situación en la ciudad fue volviéndose cada vez más y más dramática, los alimentos

escaseaban y mucha gente llegó a extremos de matar y comerse a sus propios hijos,

mientras que los caudillos de la revuelta endurecieron el trato contra aquellos que

querían desertar, llegando a crucificar o flagelar hasta a quinientos de ellos cada día.

www.eSefarad.com Fuera de las murallas de Jerusalén, Tito tenía como consejero al judío Tiberio Alejandro

y como rehenes y observadores a los historiadores Flavio Josefo y Ben Zakkar.

En la pascua del año 70, el cerco romano fue definitivo y Jerusalén fue tomada,

saqueada y destruida, a pesar de la orden expresa de Tito de no tocar el templo, un

soldado arrojó una tea dentro de él, y éste ardió por completo, muriendo en el más de

seis mil mujeres y niños que se habían refugiado en el pórtico interior.

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Los tesoros del templo, el velo del Sancta Sanctorum, la Menorá10 , la Mano de panes

de Proposición, los rollos de la Torá, junto con los dos caudillos de la sublevación

fueron llevados a Roma y paseados en la procesión de la victoria que se celebró en

honor de Tito en esta Ciudad. Además fue acuñada una moneda con la imagen de una

mujer judía vendida como esclava y con la inscripción “judía capta” (judía caída).

El saldo final y trágico de esta guerra de sedición fueron más de un millón de muertos y

aproximadamente cien mil personas vendidas como esclavas. Al resto de la población

judía que quedaba en Eretz Israel se la expatriaba, prohibiéndole inclusive regresar en

los días de peregrinaje a llorar en los escombros del templo.

Los expatriados se derramaron por toda la cuenca del Mediterráneo, refugiándose en las

antiguas comunidades que poblaban gran parte de los puertos mercantiles de este mar y

llegando sobre todo a Hispánia donde sus correligionarios moraban desde los días

mismos del rey Salomón.

La rebelión no terminó como era de creerse con la caída y destrucción de Jerusalén y el

templo, todo lo contrario un grupo de sobrevivientes de Jerusalén y exaltados de todo el

país se replegaron hacia el Mar Muerto donde capturaron la antigua fortaleza de Masada

construida por el pontífice Jónatas y que había sido palacio de invierno de Herodes y

sus sucesores, pasaron a cuchillo a la guarnición romana que la custodiaba y se

atrincheraron en élla.

Desde aquí comenzaron una guerra de guerrillas para hostigar a las guardias romanas,

situación que se prolongó más o menos por tres años hasta que el general romano Flavio

Silva puso sitio a la fortaleza para tomarla definitivamente y acabar así con el último

foco de resistencia judía en Eretz Israel, sin embargo los defensores al verse perdidos

por la superioridad numérica de los romanos, decidieron suicidarse antes que claudicar

y que se repitiera en éllos la suerte que corrieron los sobrevivientes de Jerusalén; por

ello 960 personas entre hombres, mujeres y niños todos pertenecientes a la facción de

los zelotes se pasaron a cuchillo la noche del quince de Nisan que es el día de la pascua

judía, sobreviviendo unicamente dos mujeres y cinco niños que se ocultaron en una

cisterna y relataron al mundo esta magnífica historia plena de fe, heroicidad y amor a la

libertad. En el año 73 de esta era, Roma concluyó la guerra con la toma de Masada. En

Eretz Israel sobre las ruinas de Jerusalén se fundó la colonia romana de Aelia Capitolia,

en la cual se erigieron teatros y templos sobre las ruinas del templo y se prohibió

expresamente que la poblaran judíos.

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10 La Menorá era un candelabro de siete brazos tallados con figuras de copas, manzanas

y flores, se supone que medía más o menos 1.5 m. de alto y 1.05 m. de ancho elaborado

en oro puro. En el segundo templo había un Menorá, el mismo que fue llevado como

trofeo a Roma, este suceso se encuentra tallado en el Arco de Tito.

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SEGUNDA PARTE

LOS JUDÍOS EN ESPAÑA.

Antencedentes.

Conforme a los datos históricos de que disponemos, a raíz de las persecuciones que

sufrieran las aljamas españolas en 1391, y según se iba acercando el año de la

expulsión, los judíos españoles se vieron en la necesidad de probar su origen y

antigüedad en los territorios ibéricos, pues a los judíos les significaría su permanencia

legal y a los conversos un respiro frente al Tribunal del Santo Oficio, además a los

primeros les limpiaría del estigma de deicidio que venía arrastrando este pueblo desde

tiempos medioevales.

Los judíos, para clarificar documentadamente su permanencía en España, acudieron a

toda clase de documentos, desde la Bíblia, la arqueología, la lírica hipanohebrea y las

crónicas generales del Reino, la primera de las cuales fue escrita en tiempo del rey

Alfonso X “el sabio”, pero en élla no se hace realmente mención de una fecha

específica acerca de la llegada de los judíos a territorios peninsulares, en cambio, en La

Refundición de la Crónica General publicada en 1344 ya se hace alusión a una fecha

específica de llegada, y se la señala con el tiempo de la destrucción del primer templo

en manos de Nabucodonosor, recalcando el hecho de que los primeros hebreos llegaron

a España por su propio voluntad, el historiador Luis del Mármol Carvajal sostiene que

muchos judíos llegaron al sur de Andalucía con los fenicios aun antes de la destrucción

del segundo templo, e incluso hace derivar el nombre de la ciudad de Granada de la voz

hebrea Garnat que quiere decir peregrino, ya que según este autor fueron los judíos

quienes la fundaron (Beinart: 1993. Pág 15-16). Estos grupos judíos habían llegado a las

costas ibéricas navegando las naves del rey fenicio Hiram de Tiro o los barcos

mercantes del rey Salomón.

www.eSefarad.com Con la destrucción del primer templo y la primera diáspora, muchos judíos huyendo de

la destrucción sembrada por los babilonios buscaron refugio entre sus hermanos de

Sefarad, y se establecieron no solo en las antiguas colonias fenicias y griegas, sino que

se internaron por el resto del país, conformando toda una red de comunidades

mercantiles muy ligadas entre sí y muy allegas también a sus hermanos de la diáspora

oriental.

Según Rabí Yishaq Abrabanel, utilizando el texto bíblico al cual considera irrebatible y

válido igualmente para judíos y cristianos, hace en 1493 una exégesis de los libros de

Reyes, Abdías 20 y Zacarías 12,7 y relata que fue Pirro quien trajo a España gran

número de judíos de las tribus de Judá, Benjamín, Leví y Simeón; así también, un gran

número de sacerdotes que vinieron voluntariamente se asentaron en el sur de Andalucía,

en donde fundaron la ciudad de Lucena, además hace incapié en que todos ellos

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permanecieron en España sin regresar a Tierra Santa en los días de los profetas Esdras y

Nehemías quienes capitanearon el regreso de los exiliados a Jerusalén. En una carta

hallada en la Gueniza11 de Pumbedita, Babilonia y que data del año 953, se cuenta como

la académia Talmúdica de esta ciudad, conocedora de la prosperidad de las

comunidades de España que existían desde los días de la destrucción de primer templo,

solicita a éstas fondos y socorros para las académias Talmúdicas de este lugar. Además

en esta misma carta se exalta la religiosidad y sabiduría de las comunidades españolas, y

de como se aconsejó al propio Alejandro Magno acudir a éstas en pos de consejo, esta

epístola llevaba la firma de Rabí Aharon Gaón ben José Sargado o Sargada.

También se acudió a la arqueología, como medio probatorio de la antigüedad de la

comunidad hispanohebrea, y así se recure a las lápidas funerarias encontrándose dos

sumamente antiguas, una en Tarragona y otra en Tortosa, la primera esta escrita en latín

y hebreo, contiene un shofar o cuerno ceremonial, un candelabro, un árbol de la vida,

dos pavorreales y una leyenda que reza: “Paz sobre Israel y sobre nosotros y sobre

nuestros hijos amén”, la segunda cuyo texto funerario escrito en hebreo, latín y griego

dice: “Paz sobre Israel. Esta es la sepultura de Mellosa, hija de Rabí Yehudá y de

KYRA Miriam. El recuerdo de la justa sea para la bendición, su espíritu para la vida

eterna. Repose el alma de ella en el haz de los vivientes. Amén. Sea así. Paz”.

Al comparar estas lápidas con otras halladas en Eretz Israel de similar factura se

encontró una gran similitud caligráfica, así como en los textos utilizados, por lo que se

consideró su antigüedad como del I o II siglo de la era común. En su desesperación de

encontrar datos y pruebas que testifiquen su antigüedad en España, muchos judíos

falsearon lápidas y textos, que fueron prontamente descubiertos, ya que ni el estilo

caligráfico, ni los textos utilizados se asemejaban a las lápidas de Tortosa y Tarragona.

Por último encontramos que también se utilizaron textos cristianos, como la epístola de

San Pablo a los Romanos, en donde se hace alusión a las comunidades españolas que

pensaba visitar luego de su visita a Roma.

Sin embargo y conforme lo ha ido demostrando la historia, las primeras comunidades

judías surgieron y se afianzaron en la antigüedad en el sur de Andalucía, Levante y

Cataluña. Gades (Cádiz), Málaca (Málaga), Cartago Nova (Cartegena), Sagunto,

Tarraco (Tarragona), y la Isla de Ibiza, contaron cada una con su barrio judío y una bien

organizada comunidad. Todo esto aun antes de la invasión y conquista de Hispania por

las legiones romanas, pues todas las ciudades anteriormente nombradas fueron colonias

www.eSefarad.com fenicias, cartaginesas o griegas.