La Hermandad del Nenúfar de Plata por Ángeles ( Seudónimo An Venet) - muestra HTML

TOME EN CUENTA: Esta es una vista previa en HTML y algunos elementos como enlaces o números de página pueden ser incorrectos.
Para la versión completa, descargue el libro en PDF, ePub, Kindle

 

 

 

 

 

 

 

Todos los derechos reservados

Es un delito la reproducción total o parcial de este libro, su tratamiento informático, la transmisión de ninguna forma o por cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopia, por registro u otros métodos, su préstamo, alquiler o cualquier otra forma de cesión de uso del ejemplar, sin el permiso previo y por escrito del titular del Copyright. Únicamente, se podrá reproducir párrafos parciales del mismo con la mención del título y el autor.

 

 

 

 

 

All Rights Reserved

It is a crime the total or partial reproduction of this book, his computer treatment, nor the transmission of any form or for any way, already be electronic, mechanical, neither for photocopy, for record or other methods, his lending, rent or any other form of transfer of use of the copy, without the previous permission and in writing of the holder of the Copyright. Only, they can play the same partial paragraphs with reference to the title and author

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                           La Hermandad

Del Nenúfar

De Plata

 

 

 

 

AUTORA: AN  VÉNET (SEUDÓNIMO)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Le dedico esta novela con todo mi cariño

 

 

 

 

 

A mi padre, por lo mucho que lo

He querido, lo quiero y lo querré.

 

A mi madre y a mi hermana

Por su paciencia y cariño

Mientras lo escribía

 

A mi tío Víctor por su ánimo

y desinteresada ayuda.

                                                                                                                                                                       

 

A mi perrita, por leérselo

Una y otra vez sin quejarse...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                     

 

 

 

 

 

“Alguien dijo una vez…

Que cada árbol alberga una

Historia oculta y misteriosa,

Y solo la contará, a quien

Comprenda, que en su

Forma y esencia late la

Vida de un ser ancestral...”.

 

 

 

 

 

ÍNDICE

PRÓLOGO… 09

I  - EL TRIÁNGULO AZUL… 11

II - LAS  ÁGUILAS PLATEADAS Y NEKAN… 15

III - AGANUK Y LOS LOBOS… 21

IV- CUENTA LA LEYENDA… 29

V - LOS DUENDES Y LAS ESTRELLAS… 37

VI - SERPIENTES EN ZIZARUK… 43

VII - EL DUENDE NEGRO…51

VIII - LOS FANTASMAS DEL UNIVERSO… 61

IX - LA REUNIÓN DEL CONSEJO

Y EL RELATO DE AQUEL DIA… 65

X - DABEL Y LAS BRUJAS DE NERADE… 81

XI - NEKAN, CORNELIA Y LOS DUENDES… 93

XII - LA SOMBRA  OSCURA DE SERKATÁN… 107

XIII - AGANUK, EL HERBOLARIO Y LOS

                                       ASTROLÓGOS… 111

XIV - EL SECUESTRO DEL HADA… 119

XV - LOS PLANES… 125

 

XVI - EL MUÉRDAGO DE ROBLE Y

         LOS PLANES DE CORNELIA… 135

XVII - EL  DESTINO DE ADELENA

Y  EL ECLIPSE… 145

 

XVIII - EL CÍRCULO MAGICO  Y  LA REUNIÓN… 149

XIX - LA PARTIDA DE AGANUK… 161

XX - EL DESTINO DE LOS DUENDES… 169

         XXI - LAS ARDILLAS, LOS DUENDES

Y EL DESENLACE FINAL… 179

 

 

 

 

 

XXII - LAS FRESAS MAGICAS

Y LA RECUPERACIÓN DE ADELENA… 199

XXIII - EL HADA  BLANCA Y  LA LECHUZA… 213

XXIV - DABEL, LAS BRUJAS

Y SU NUEVO DESTINO… 217

XXV - EL REGRESO DE AGANUK… 221

XXVI - AGANUK Y EL UNIVERSO ANCESTRAL… 233

XXVII - LA BRUJA Y SU NUEVA  VIDA… 267

            XXVIII- LA HERMANDAD, AGANUK

Y LAS ARDILLAS… 277

XXIX - TORKÁN Y EL DUENDE… 287

XXX - LA LECHUZA Y EL DUENDE… 291

ULTIMO CAPITULO ?..

      LAS BRUJAS YA ESTÁN EL EN BOSQUE… 305.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PRÓLOGO

 

Cuando caminas por el bosque, no te imaginas la cantidad de cosas que suceden sin que tú las veas....ellos no se dejan ver, pero te envuelven con su magia... sus secretos y sus intrigas, en ese mundo maravilloso, que sólo nace a través de la imaginación, ella está en cada árbol, en cada flor, en cada golpe de aire que tu sientes conforme caminas, y algún día, a lo mejor, esa magia se hace realidad… y les ves.

 

Los árboles… de ellos dice el poeta....

 

En sus sombras anida el pájaro

Sus troncos hablan de amor

El tiempo acaricia sus ramas

Y el sol oculta su calor.

 

Son verdes sus hojas

Milenarios sus secretos

Escondidos sus amores

Atrapados en el  tiempo

Mientras luchan por crecer

Entre la tierra y el cielo.

 

Cuando ríen  sus  ramas florecen

Cuando lloran  sus hojas caen

Rodeándote con su magia

Sin dejarte  marchar...

 

Ellos sufren en silencio

La triste devastación

Ellos anhelan otros tiempos

De magia y esplendor.

 

 

 

 

 

 

Y cuando las estrellas esconden

Su murmullo y su temor

El bosque honra a los caídos

Con susurros de dolor

Que se oyen en el cielo

Llevados por el viento

Con un trágico candor.

 

An Vénet.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

I - EL TRIÁNGULO AZUL

 

El día poco a poco dejaba paso a la noche... las nubes eran cada vez mas densas, ya me faltaba poco para llegar a mi destino, me notaba cansada y mas que eso… preocupada, las noticias que tenía que transmitir no eran nada alentadoras... disculpen, creo que antes de continuar relatando esta historia me tendría que presentar, que descortesía por mi parte, me llamo Leonela y soy una lechuza, eso si… algo especial, y mi destino son los recónditos bosques de un maravilloso lugar cerca de la conocida Lengua del Diablo, un glacial muy al norte de la tierra… creo que los humanos conocen  esa zona como El Canadá, concretamente un lugar llamado Zizaruk, donde se encuentra el Triángulo Azul, la alineación de tres enormes árboles llamados por los antepasados de los lobos que habitaban en el lugar Wawonas, que cuentan con mas de tres mil años de antigüedad  y donde han vivido durante muchos... muchos años y viven… los Duendes Azules.

Una Hermandad  que guarda un  poderoso secreto, y del que yo formo parte... ya me faltaba poco para llegara mí destino, la noche ya cubría  con su manto todo el bosque y la luna brillaba como un lucero

e iluminaba con fuerza las altas ramas de uno de los secoyas gigantes, ahí me esperaba Aganuk el gran duende azul, entré por el orificio que

 

 

había en la parte superior del árbol a una altura aproximada de unos setenta metros del suelo y con un diámetro de unos cincuenta metros...

 

Eran los grandes dioses del bosque...

-Hola, le dije introduciéndome en el interior del gran árbol, donde me esperaba un cálido y reconfortante calor…

 

 

 

 

 

 

 

-Hola Leonela, llegas tarde.

-Lo siento, estoy fatigada... el viaje ha sido duro.

En el gran árbol habitaba Aganuk y el consejo de los duendes azules, repartidos en estancias separadas donde cada uno de sus miembros, que eran un total de seis, guardaban  sus  libros y secretos, en la parte superior cerca del lugar por donde había entrado se encontraba la sala del consejo, en dicha estancia había una mesa redonda con aquel mismo numero de sillas, era una estancia sobria donde se reunían para tomar las decisiones que afectaban a la comunidad, poco a poco al ver que había llegado iban entrando sus seis componentes, se sentaron en silencio y Aganuk, se sentó el último...

Era un duende señorial con esa melena azulada que hacía juego con sus hermosos ojos, era un ser ancestral de gran belleza que lucía un ropaje de color canela, el cual resaltaba su esbelta figura y aquellas orejas que graciosamente terminaban en punta tan típicas en los duendes, se acomodó, y a continuación lo hicieron los demás miembros del consejo, todos tenían las mismas características, la belleza de sus azuladas  melenas y el azul cielo de sus ojos que hacían resaltar su aterciopelada piel blanca y eterna juventud...

-Bien Leonela ¿que noticias traes? preguntó el duende con tono suave...

-No son buenas Maestro, el informe está terminado y confirma que el tercer  árbol se esta muriendo y es cuestión de poco tiempo que caiga y se desplome.

- Aganuk bajó el rostro afligido y dijo...

- Éste será el fin del Triángulo Azul... si eso sucede ya sabéis lo que supone para todos nosotros, hace muchos  años que los duendes azules somos los guardianes de...

No se podía decir en voz alta nada más, pero todos sabían de qué estaba hablando...

- Lo sé, le interrumpí, pero el informe de las águilas plateadas es definitivo... después del extenso incendio, el gran árbol no sobrevivirá, las heridas fueron intensas y esta agonizando… y en poco tiempo caerá y cuando eso ocurra ya tiene que estar todo organizado...

 

 

 

 

Todos murmuraron... hasta que se cortó el murmullo por Azor, el segundo miembro más importante del consejo, diciendo...

-Aganuk... el gran libro es sabio y tarde o temprano este momento tenía que llegar, ellos también deben saber que el árbol agoniza... y si eso es así es muy peligroso para la hermandad, no lo podemos retrasar  mas tiempo después del informe de las águilas plateadas, hay que organizarlo todo, convocar la reunión e invocar al gran libro, ya sabes cual ha sido nuestra misión durante decenios... ellos no lo deben  saber...

Horrorizado Azor agachó la cabeza y todos quedaron pensativos y con una expresión de gran pesadumbre, el momento tan temido y esperado estaba cerca, la misión pronto comenzaría, yo estaba muy entristecida por ser la emisora de tan malas nuevas... no podía hacerme a la idea de que mis noches vigilantes en las ramas de uno de los grandes árboles del Triángulo Azul ya tocaban a su fin y que el destino de todos podía cambiar... yo era la mensajera y guardiana del…

Aganuk interrumpió mis pensamientos...

- Leonela, antes de la gran noche tendrás que avisar a las águilas plateadas, darles las gracias por su informe y decirle a Medeleni que asista a la reunión, necesitaremos sus servicios…

- Sí maestro...

Medeleni era un águila de enorme tamaño, plateado plumaje y  profunda belleza, su visión era infinita y debía a los duendes azules el seguir con vida... bajé la cabeza y me sumergí en mis pensamientos...

el Triángulo Azul, suspiré... los tres majestuosos árboles... los que albergaban al gran maestro y a los miembros de consejo, con sus grandes  poderes, secretos y milenarios libros, donde viven el resto de los duendes con sus respectivas familias, no eran muchos pero tenían importantes dones y eran unos herbolarios excepcionales entre otras muchas cosas, y el tercer árbol, el que formaba la punta del triángulo, el árbol que moría, el gran árbol, el que guardaba en su interior el misterioso secreto de la hermandad, el que cuidadosamente se había custodiado durante tanto tiempo en un bosque escondido y profundamente vigilado y que ahora agonizaba e iba a desaparecer... todo golpeaba mi mente...

 

 

 

 

 

- Leonela, interrumpió Aganuk, habrá que prepararse, convoca a los lobos para la gran noche, será la próxima luna llena... y vosotros también, dijo dirigiéndose a Azor, el que con voz apesadumbrada... contestó...

- Si Aganuk... todo estará preparado para la ceremonia y celebrar la reunión.

Era irremediable no había vuelta atrás, el tiempo empezaba a contar... todo se tenía que preparar minuciosamente... ellos no se podían enterar… el tiempo no se podía detener.

Leonela miró al maestro con tristeza, se despidió del consejo y, desplegando sus alas, emprendió el vuelo hacia el nido de las águilas  plateadas, viendo mientras se alejaba, como Adelena, el hada blanca, la  gran dama de la noche en forma de estrella fugaz, se acercaba al Triángulo en aquel instante...

Había empezado la cuenta atrás...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

II- LAS  ÁGUILAS PLATEADAS Y NEKAN

 

La noche era fría, aunque resplandeciente, estaba alterada, tenía que llegar sin demora, no había tiempo para lamentaciones, ya empezaba a vislumbrar la cueva de las sombras, estaba en lo alto de una montaña donde se accedía por una abertura camuflada entre las ramas de un enorme árbol, más bien por las sombras que aquellas desprendían a la luz de la luna, cuando era de noche, y a la luz del sol cuando era de día, de ahí su nombre.

Ya estaba llegando a mi destino al hogar de las águilas plateadas, era una comunidad de cinco aves de gran tamaño, bello plumaje, y enormes garras, ellas se encargaban de la vigilancia de Zizaruk sobrevolando el cielo, ya que su potente visión era infinita e informaban a los duendes de todo lo que ocurría  en el bosque y los trasladaban  en sus desplazamientos, a cambio ellos las protegían con sus visiones de los cazadores furtivos y peligros... era un pacto sin condiciones que había surgido de una gran amistad, ya que Aganuk salvó la vida de Medeleni  curándola de sus graves heridas cuando esta fue abatida por un cazador  y en eterno agradecimiento ella selló el pacto con el duende...

Intuí que algo iba mal  cuando mas cerca estaba, veía salir y entrar a las águilas a gran velocidad sin que se dieran cuenta de que yo me acercaba, eso me sorprendió, ya que eran muy cautelosas  cuando   notaban la presencia de alguien  cerca de la cueva…  era evidente...  algo iba mal, realice el sonido identificador a mi llegada y entré.

Medeleni salió a mi encuentro.

    -   ¡ Hay! Leonela… 

Estaba fuera de si, Nekán no ha regresado, hace horas que salió e ignoramos donde está, tengo un mal presentimiento…

           

 

 

 

 

 

         Me quedé en silencio, sintiendo una fuerte sensación de terror, eso no me gustó, me concentré para que Aganuk pudiera leer mis pensamientos, éste era uno de mis poderes... y mientras esperaba alguna señal me acerqué a Medeleni, que majestuosa y temeraria era, mientras  pausadamente le decía…

         -No te aflijas, los duendes sabrán que ocurre, le he mandado un mensaje a Aganuk.

Dentro de la cueva las águilas no tenían el aspecto de las  majestuosos aves, eran unas hadas bellísimas, cuyo ropaje gris perla y plateadas melenas hacían resaltar sus enormes ojos negros y esbelta figura... yo era una de ellas, pero mi caso era diferente ya que por razones que ignoro  me transformaba en una lechuza al contacto con el aire, todas nos transformábamos al contacto con el aire, aunque esta transformación era voluntaria ya que nos iba muy bien para vivir y trasladarnos por el bosque, Aganuk me decía muchas veces, si eres buena algún día te contaré porque  te transformas en una lechuza...  eso me enfurecía, porque nunca lo hacía... mi aspecto, bueno... nuestro aspecto era ancestral, mitad duendes mitad hadas, aunque nosotras no teníamos las orejas terminadas en punta pero si respingona la nariz y unas graciosas alas, el duende decía que yo era como una  porcelana blanca, mi pelo negro, la piel pálida y un intenso brillo en mis ojos de color verde hoja, así que cuando me transformaba en una lechuza, era de tamaño medio-grande con el plumaje blanco y negro y los ojos del color de los árboles en primavera, la verdad es que hubiera preferido ser un águila,  la única ventaja es que yo tenía poderes que ellas no tenían, y por eso Aganuk le pidió a Medeleni que me dejara vivir en el Triángulo y así poder vigilar los árboles por las noches, a lo que accedí... me fascinaban los duendes azules, me fascinaba su gran secreto y me aterrorizaban sus enemigos… de repente… mi mente se nubló, todo me daba vueltas y me desvaneció cayendo al suelo, Medeleni se acercó a  gran velocidad…

- Leonela, ¿qué te sucede?,  Leonelaaa

Me sacudía sin resultado… las visiones golpeaban mi mente, Aganuk me trasmitía sus pensamientos que se transformaban en hechos tan reales… cuanto terror sentí… era él… cuanta pena y profunda tristeza embargó mi cuerpo y mi mente…

 

 

 

 

 

 

Nekán iba a morir… él lo haría sin ninguna piedad  si ella no colaboraba y aun así lo haría... no se arriesgaría a que regresara y contara lo que había visto, y a que lugar la habían llevado, mi cuerpo empezó a resplandecer, esto nos pasa a los duendes y a las hadas cuando sentimos una profunda tristeza, se exterioriza de esta forma, es como las lagrimas en los humanos…

Poco a poco fui recobrando el conocimiento, salí del trance y vi el terror de Medeleni en su mirada...

             - ¿Qué sucede Leonela? Cuéntamelo por favor, voy a enloquecer…

No sabía como hacerlo... bajé la mirada, era como si me hubieran atravesado el corazón con una daga roja…

- Medeleni… suspiré… Nekán ha sido capturada y está en poder de... dudé antes de pronunciar su nombre, de…   Dabel

Sus enormes ojos negros emitieron una luz de terror que paralizó todos mis sentidos…

Apartándose de mi, desolada dijo...

- ¿Sabes lo que eso significa?, Leonela, que él quiere confirmar… quiere saber… se sentó  y sin decir una  palabra más se quedó pensativa…

Se apoderó de la estancia un gran silencio, la cueva de las sombras era de gran tamaño, con el suelo lleno de hojas enormes de un dorado intenso que lo cubrían como un gran manto, era una estancia muy iluminada por un enorme  fuego que se encontraba en el interior bien apartado de la entrada, para que no se pudiera ver desde fuera el reflejo de la luz que desprendía, habían estancias y un gran salón donde se reunían alrededor de la enorme chimenea, era un lugar acogedor y sobre todo mágico, lo que mas me gustaba eran los centenarios frascos de hierbas que ordenadamente se agolpaban en una de las paredes… los secretos de las hadas... pensé con tristeza en Nekán, dejé mis pensamiento y alcé la vista, ya estaban todas, Medeleni y el resto de las águilas que  habían regresado sin ninguna noticia, se colocaron alrededor de  la Gran Águila  aunque ahora su aspecto no fuera ese, y entristecidas se disponían a escuchar…

 

 

 

 

 

 

- Le he contado a Leonela lo sucedido y se ha comunicado con el duende, ya sabéis el  poder mental que tienen,  las noticias son muy malas, Nekán ha sido apresada por... tardó en poder pronunciar su nombre, por… Dabel, no pudo continuar, fue interrumpida…

           - ¿Como ha podido ocurrir esto? ¿Por qué no hemos sido alertadas  de este peligro? ¿Por quéeee? …

Medeleni se quedo mirando a Crestana con esos ojos negros penetrantes que paralizaban a cualquiera...

 Déjame terminar… no olvides quien es Dabel, sus poderes son guiados y  protegidos por la sombra oscura de Serkatán  y solo Aganuk puede percibirlos, y no siempre, no olvides que estamos hablando del duende negro…

 Todas  sintieron  una helada perturbación sólo con oír su nombre y recordar su tenebrosa imagen…

- Lo siento, dijo Crestada mirando cariñosamente a Medeleni, esta continuó hablando...

 Las noticias son descorazonadoras… el gran árbol muere, Nekán capturada y la hermandad y su secreto en grave peligro.

-Leonela…ven, acércate y dime, que mensaje traes del duende aparte de las visiones que has tenido a través de su mente.

- Aganuk me ha pedido que te dé las gracias por el informe sobre el gran árbol después del incendio y que te  pida en su nombre que asistas a la reunión y a la invocación del gran libro, pero ahora después de esto... creo que tu presencia es indispensable, el duende querrá hablar contigo a solas… estará todo preparado para la próxima luna llena y será a los pies del Triángulo, los lobos nos protegerán, antes de regresar tengo que comunicarles las ordenes.

Medeleni me miró y con suave voz dijo…

- Creo que los lobos tienen que saber todo lo que esta ocurriendo, ya que corren peligro si Dabel decide introducir a alguien en Zizaruk.

 

 

 

 

 

 

- Así lo haré contesté, no te preocupes… en cuanto a Nekán, está presa en el castillo de cristal, en el bosque de las lagrimas blancas, se llamaba  así porque se encuentra en una zona  helada, y el agua  al caer de las montañas, y antes de  contactar con el suelo, se congela en forma de lagrima, de ahí el nombre, el lugar estaba muy al norte y bien escondido…

        Continué transmitiendo el mensaje mental de Aganuk

Ya sabes que es una zona muy  inhóspita y será muy difícil llegar sin ser descubiertas, los osos son peligrosos, y además... baje la cabeza muy entristecida mientra intentaba decir que a lo mejor Nekán ya no seguiría con vida… pero no lo hice, continué hablando... está claro que sabe algo, o al menos sospecha que el gran árbol esta agonizando y caerá, y apresando a una de vosotras podría confirmar sus sospechas, aunque Aganuk ignora como lo ha podido averiguar,  lo está estudiando, y  ésta sería su gran oportunidad para apoderarse de…

- No sigas Leonela ya hemos oído suficiente... ve y dile al  duende que ahí estaré y que seguiremos buscando a Nekán, y si hay alguna noticia o suceso nuevo se lo haré saber, ya puedes partir y ten mucho cuidado, ahora el bosque es peligroso…

Y dirigiéndose a las demás les dijo…

- Tendremos que hacer doble vigilancia, no descansaremos, me miró con gran cariño, me acarició el rostro desapareciendo en el interior de la  cueva, estaba desolada...

El resto salió de nuevo al exterior desplegando sus enormes alas y su grandioso porte, partí detrás de ellas dirigiéndome con bajo vuelo hacia el interior del bosque en busca de los lobos…

            Era la lechuza más triste del universo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

III - AGANUK Y LOS LOBOS

 

Aganuk iba de un lado al otro de la estancia, nervioso, enfurecido, sus enormes ojos azules eran luminosos, irradiaban una gran furia…

- Azor con tono suave le dijo...

- Quieres calmarte.

- Calmarmeee… cómo quieres que me calme, no puedo,  ¿sabes lo que significa que no hayamos percibido el secuestro del águila?, lo sabes, verdad, él está intentando debilitar nuestros poderes,  ¿sabes el peligro que eso supone para todos nosotros ?...

- Si, lo sé dijo... pero en ese estado de tensión no lograras nada... y mucho menos concentrarte en tus visiones...

- Cuando las he intentado transmitir en respuesta al mensaje de  Leonela casi pierdo el sentido, intento visualizar al águila… ver su ubicación, su situación y no lo consigo, es desesperante, se que está en el castillo de cristal pero no lo veo con detalle, nunca me había sucedido, estoy muy preocupado susurro el gran duende…

Azor preocupado contestó

- Haré la consulta al oráculo  pero creo que sé lo que me responderá, tendrás que recurrir a la piedra tricolor y llevarla siempre encima…

Una hermosa luz blanca interrumpió la agitada conversación, su luminosa belleza perturbó la paz de los duendes… que hermosa era pensó Aganuk… suspirando.

Adelena era la perfección de la mística belleza, su  profunda  mirada era lo que la  hacia tan cautivadora y sensual…

- Hola caballeros interrumpió... siempre que decido irme de  Zizaruk para  descansar y relajarme tenéis  problemas, intuyo que no  podéis vivir sin mí…

         - Aganuk no contestó, pero el pensar que Adelena podía alejarse de Zizaruk le entristecía, ella habitaba en ocasiones, cuando no lo hacía en el lago, en uno de los árboles cuyas sombras tapaban la entrada de la cueva de las águilas, era su amor secreto, su musa… nadie conocía su secreto y su admiración por ella, los poderes del duende no dejaban que la dama descubriera su gran debilidad, esto le tranquilizaba…

 

 

 

- Hola, contestaron,  gracias por venir y  cuidar de nosotros.

- De nada… ya  sabéis  el gran cariño que os tengo, se dirigió hacia  el  duende con sigilo y dijo...

- La situación es peligrosa, por lo que he percibido todo esta yendo demasiado deprisa.

- Lo sé, contestó, casi no la podemos controlar…

- Eso es lo que pretende, dijo ella, su poder está aumentando, esta vez no consentirá que haya ningún fallo, ni que nadie perturbe sus planes, por eso es  tan peligroso... lo ha planeado todo al mínimo detalle, de eso estoy segura y es mas, no me sorprendería que hubiera sido él el causante del incendio que dañó al árbol, era la única forma de romper la magia del Triángulo Azul…

- El duende sorprendido  la miró y le preguntó… ¿cómo? ¿Pero, cómo lo hizo?  ¿Cómo sabes todo eso? ya sabes que el no puede adentrarse  en  Zizaruk... se desintegraríaaaaa

- El hada molesta, le contestó...

- No creo que tenga que recordarte quien soy y los poderes que tengo, interferí tus pensamientos y visiones en plena transmisión con  Leonela.

-Perdona, dijo el duende, lo siento… agachando la cabeza… pero ese detalle le llamó la atención, tuvo las visiones cuando el hada estaba cerca... esto le estaba confundiendo y dijo...

 -Estoy desorientado, perturbado… el no haber visionado el secuestro del águila me atormenta, no he cumplido con ellas el pacto, les mi palabra, mis visiones encontrándome en  Zizaruk han sido siempre claras como un espejo, no hay  nada  sobre el futuro de todos vosotros que yo no pueda ver... ese  ha sido, y es, uno de mis grandes dones, pero ahora… qué pasa Adelena,  ¿qué me está sucediendo?

- Nervioso comenzó a revolotear por la estancia…

- Azor y  el hada se miraron con preocupación, Aganuk no podía perder su serenidad y su concentración, eso era la esencia de sus poderes, había que impedirlo, ¿qué estaba  ocurriendo ?...

 

 

 

 

- Adelena endureció las facciones de su bello rostro y empezó a observar minuciosamente al duende, no le gustaba lo que estaba pasando, cortó el silencio reinante en la estancia y dijo…

- Me voy, necesito concentrarme, no temáis, no dejaré que nadie os haga daño ni perturbe la paz de la hermandad.

- Adelena… interrumpió Azor, ¿vendrás para la reunión ?...

- Sí, dijo ella de forma contundente, soy mas necesaria de lo que me imaginaba, no faltaré... además ya sabré que es lo que está pasando, consultare la sabiduría de Dégola, sobre todo lo que ocurre y también si hubiera alguna manera de curar las heridas del gran árbol o retrasar su desplome, a ella no podrá  ocultarle todas sus intenciones...

Dégola era el Hada Blanca, uno de los poderes del universo ancestral, el hada más legendaria  de todas, la que habitaba en el lago de la luz, sus conocimientos y sabiduría eran  largos en el tiempo, no se podía decir  vieja, porque ellas no envejecían  jamás y su belleza era  espectacular, se decía que podría tener casi tres mil años, aunque ese dato no se sabía con certeza, era muy coqueta en lo referente a  su edad...

Adelena se acercó a Aganuk, posó su mano en el hombro del duende y cariñosamente le dijo…

- No temas, no te debilites, y haz caso a Azor cuando el oráculo le diga qué hacer, piensa que tu eres su gran objetivo, quiere anular tus poderes y apoderarse del…

El  duende la miró sintiéndose reconfortado, y con pausada voz dijo...

- No te preocupes no me debilitaré y haré todo lo que indique el  oráculo,  vete tranquila y ten cuidado, la reunión será la próxima luna llena y toma esto, le entregó un trozo de corteza y vulva del árbol enfermo para que lo analizara  para ver si se podía  hacer algo, los herbolarios de la hermandad ya lo estaban estudiando con  muy pocos resultados…

- Así lo haré, contestó el hada dirigiéndose  hacia la salida  del gran árbol,  desde donde  partió desvaneciéndose poco a poco y dejando a su paso  una estela blanca y radiante propia de las estrellas fugaces mientras se  alejaba… era preciosa.

 

 

 

 

 

 

Los dos duendes se miraron  en silencio y suspiraron.

…Mientras en la otra parte del bosque ya casi cruzando la línea que separaba Zizaruk del resto de montañas y árboles… se la oía refunfuñar…

- ¿Se puede saber donde están esos chuchos peludos e irresponsables? murmuro Leonela en voz alta, cansada de buscarlos, llevaba casi más de una hora rastreando y sobrevolando el bosque y no había manera de dar con  ellos…

Vaya, pensó, pues si que  nos  vigilan  bien, fatigada  descendió hasta una rama que había en un árbol muy cerca del suelo y se posó en ella, eran muchas cosas y estaba cansada…y sin darse cuenta… hay, gimió, un golpe seco la hizo caer de bruces en el suelo, ya que perdió el equilibrio sin poder reaccionar ni abrir sus alas, mientras,  un hola preciosa, retumbó en su cabeza con tono  grave…

- Hay que ver que delicada eres decía acercándose a Leonela  mientras con el  hocico  la ayudaba a incorporarse por si se había lastimado...

- Torkán… gritó ella, muy enfadada, mientras enderezaba sus   plumas e intentaba reincorporarse… pero que poco…

- No te enfades, nunca recuerdo la fuerza que tengo, ya sabes lo mucho que te aprecio...

- Si claro, contesto ella, ¿se puede saber donde estabais ?...

- En el bosque… hay algo extraño, llevamos dos noches rastreando, no sé, la manada está inquieta…

Torkán era un lobo de gran tamaño, precioso pelaje anaranjado,  hermosos ojos color miel, y unos  enormes dientes y garras afiladas como  espadas… era majestuosamente temerario y dulce a la vez, sobre todo cuando bajaba las orejas y se te quedaba mirando mientras intentaba  acariciarte  con el   hocico.

La manada estaba compuesta por seis más de sus mismas  características,  pero de menor tamaño…

Leonela, sacudiéndose  las alas, se puso  erguida y se subió a la rama de la cual había caído, a esa altura tenia los ojos al mismo nivel que los del lobo y le era más cómodo hablar… observó que no hubiera nadie cerca y dijo en voz baja y  tono serio…

 

 

 

 

 

- Tienes razón... pasan muchas cosas, el Gran duende me envía para contártelas, tenéis que estar muy alerta, acechan grandes peligros, una de las águilas ha desaparecido, el gran árbol está agonizando y seguramente se  desplome… y si eso ocurre ya sabes lo que significa para toda la hermandad, ¿verdad?  De ahí que se haya convocado una reunión que tendrá lugar la próxima luna llena dentro del Triángulo, todos asistirán, y vuestra misión será vigilar bien el entorno para que nada  la amenace.

 - Así se hará, dijo Torkán, ya sabes que para nosotros no supone ningún problema, dile a Aganuk que lo prepararemos todo y ahí estaremos como siempre cuando hay reuniones…

- No cantes victoria, no será tan sencillo, esta vez no, esta vez  es todo muy diferente, le contestó la lechuza… ¿sabes el por que de este desasosiego en el bosque ?... ¿y el por qué la urgente reunión la próxima luna llena ?...

- No, dijeron los lobos mientras levantaban las orejas, la lechuza bajó la mirada diciendo mientras se le entrecortaba la voz…

- Dabel  ha regresado…

El aullido de los lobos cortó el silencio de una forma tan desgarradora que Aganuk, desde el otro lado del bosque, le comentó a Azor… los lobos ya han recibido el mensaje.

- Leonela le dijo a Torkán

-Tened cuidado, y si ocurre algo o veis algo antes de ese día avisad al duende, la cara de los lobos había cambiado, su mirada era feroz sabían lo que todo eso significaba…

- No temas estamos avisados, una hora antes de la reunión estaremos allí, ya habremos inspeccionado toda la zona y  dile  al  duende que  no se  inquiete, ya sabes que nada ni nadie nos puede dañar, estaremos bien alerta…

Eso era cierto  estaban bajo  la protección de Dégola, después de oír esto Leonela le brindo una tierna mirada y desapareció entre  los árboles.

Los lobos  se unieron en círculo…Torkán dijo…

 

 

 

 

 

 

-Las cosas están mucho  peor de lo que podía imaginar, nosotros solos no podremos  rastrear toda la zona,  Zizaruk no es tan pequeño como parece y habría que controlar hasta los más mínimos rincones... se quedó mirando al lobo que tenía a su derecha y le dijo… comunícate con las águilas, necesitamos su ayuda, mientras aquel lo hacía el resto se recostó en el suelo y esperaron… Al poco tiempo vieron como un  águila surcaba el cielo y con lento vuelo en el aire se mecía hasta llegar a la manada… ellos no podían hablar con los duendes, lo hacían utilizando la mente, los duendes y las águilas leían todos sus pensamientos con tanta claridad que no eran necesarias las palabras...

- Hola Torkán dime, ¿que ocurre?

 El lobo se la quedo mirando y a través de sus ojos ella leyó el mensaje…

- Tienes que ayudarnos a encontrar a los lobos del norte y  guiarnos hasta el lugar donde se encuentran, necesitaremos su ayuda.

- Bien dijo el águila, los he visto cuando venía hacia aquí, no están muy lejos, seguidme…

Los lobos se levantaron y se dispusieron a partir siguiendo el rastro del águila con mucha cautela, el bosque era espeso pero ellos eran rápidos,  no tardaron mucho tiempo en  rastrear y avistar  a la manada… aceleraron la carrera y en menos de una hora ya habían dado con ellos,  el águila al ver que ya había cumplido su misión hizo una seña al lobo, éste asintió con la cabeza y ella despareció entre las nubes… los lobos frenaron y con cautela miraban a Torkán mientras éste se acercaba a la otra manada…  uno de ellos, se supone que el jefe, se adelantó…

- Hola viejo  amigo a que debemos el honor.

- Torkán le contestó

-Nenecesitamos  vuestra ayuda, y le contó todo lo que ocurría en Zizaruk, el lobo alzó la cabeza...

-Cuenta con nosotros, yo avisaré a los demás, seremos un gran número, dudo que algo se nos escape si intentan cruzar  la  línea.