La Hermandad del Nenúfar de Plata por Ángeles ( Seudónimo An Venet) - muestra HTML

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- Hola maestro...

- Hola, no se podía pronunciar sus nombres ya que solo el Gran duende conocía su existencia  pues era el único que podía acceder a la  cámara mágica junto con el segundo consejero de la Hermandad, ya que Aganuk aparte de ser  Gran duende era el primer miembro del consejo.

Era una estancia misteriosa en todo el sentido de la palabra,  desprendiendo su interior ese característico aroma que da la buena madera y  donde se apreciaba  una gran  sensación de paz…  en medio había un pedestal circular de  granito negro, que destacaba por su gran pureza, donde descansaba el pentáculo, el libro azul  y encima de él… como brillaba... su plata era de una gran pureza  y con toda la magia que se puede imaginar... reposaba el gran y poderoso secreto que custodiaba la Hermandad

Aganuk se emocionaba al pensar que en su interior  se encontraba una de las esencias del universo y lo privilegiado que él era por haber sido elegido su guía, lo que le provocaba una profunda emoción y un eterno agradecimiento, al lado del pilar de granito había otro pedestal de menor  altura  donde se encontraba  una caja de lapislázuli  en la que se guardaba la piedra tricolor junto con otros objetos mágicos...

 

 

 

- Aganuk mirando a los guardianes, dijo…

-Prepararlo todo, nos llevamos la piedra…

- Si maestro.

Al momento se acercaron al gran duende y le pusieron encima una gran capa de seda  azul con una enorme capucha cubriéndole  la cabeza... el duende,  ante la mirada de Azor desde el fondo de la cámara, el cual también llevaba la misma vestimenta para la ceremonia, se acercó a la caja y envolvió la columna con la capa hasta que ésta desapareció debajo del ropaje...

El duende mirando hacia el secreto tan bien custodiado, pronunció unas palabras.... “servo of veneficus nos occulto suus lucis quo suus proteccioném”… éste se iluminó unos segundos y una vez se apagó su luz, los guardianes se acercaron y le retiraron  la capa…

Aganuk abrió la caja y con cuidado sacó la piedra que resplandecía como un lucero y se la colgó  del cuello, era un diamante azul de gran pureza,  considerable tamaño y fino tallado,  hecho lo cual   la luz desapareció… cerrándola nuevamente.

Se acercó y mirándola fijamente posó sus manos encima… como brillaba  y  bajando la cabeza  y con voz suave dijo, nada sucederá defenderemos la Hermandad con la vida.

Se quedó mirando a Azor, la ceremonia había terminado, y dirigiéndose a los guardianes les explico lo de la serpiente…

- Vigilad bien, y si la puerta se abre no dejéis entrar a nadie… bloqueadla, ya sabéis como, cuando sea yo, antes de abrirla pasaré un pétalo de rosa por la hendidura secreta, y entonces podréis abrirla,  si eso no  sucede  sabréis que no soy yo,  y actuareis  en consecuencia , las dagas rojas ya están  listas , romped la vitrina  por si las tenéis que utilizar, tenedlo todo listo para la próxima luna llena,  preparad la cinta azulada y fijad bien las arandelas y que uno de vosotros lleve encima una de las dagas por si fuera necesario utilizarlas.

- Si maestro,  ese día a las doce de la noche estará todo preparado....

- Gracias...

 

 

 

 

 

Los duendes se dirigieron a la entrada de la cámara,  Azor   entregó la capa a uno de los guardianes  y se fueron…

Mientras llegaban al primer árbol…

-  Aganuk dijo.

-Mañana a primera hora te espero en la sala, quiero que hablemos antes de la reunión con el consejo…

- De acuerdo... hasta mañana, y se despidieron…

      Torkán corría sin dirección fija, las había visto nuevamente como descendían de un árbol, eran peligrosas, esta vez estaban muy cerca del Triángulo…

-Han  vuelto a desaparecer, decía uno de los lobos.

-No puedeeee ser dijo él, enfurecido, este comportamiento no es normal  y menos en un bicho repugnante...  el lobo las odiaba…

- Vamos, iros recolocando, esta noche no nos moveremos del Triángulo, vigilaremos desde el pie de cada árbol, abrid bien los ojos puede ser que nos muerdan, así que tened  mucho cuidado.

Torkán estaba furioso…

El águila se acercó…

-No he visto nada pero seguiré sobrevolando la zona,

- Bien Dana... si ves algo avísanos.

- No te preocupes  así lo haré, emprendió el vuelo y se posó en una de las ramas mas altas del primer árbol, desde ese lugar tenía una gran visión de la zona.

Entre unos matorrales ya lejos del Triángulo… se oyó…

- Estos Lobos son peor de lo que me imaginaba, le decía  una de las serpientes a la otra,  mientras se arrastraban por el suelo ya lejos del  lugar… estoy muy fatigado, al amo no le gustará nada cuando le contemos todo lo que hemos visto…

- Calla, no me lo recuerdes… cuidado, una oyó un ruido y rápidamente tomaron la forma de dos piedras que habían cerca, a los pocos segundos muy cerca de ellas pasó uno de los lobos de la manada del norte a gran velocidad, se dirigía hacia el Triángulo para ayudar a Torkán

 

 

 

 

 

Ya alejado…

- Uf, dijo una de ellas... de que poco nos ha ido… ¿así que los lobos del norte también vigilan?... esto se complica.

- La serpiente más grande dijo...

            -¿Has podido introducir  bien el veneno en las raíces?...

-Yo creo que si, estaban muy duras y  ha sido muy complicado, pero creo que ya  habrá llegado a los vasos del líber… esa lechuza es peligrosa…

- Lo se... más de lo que imaginan y  todos lo ignoran,

Retomaron su forma de serpientes y atentas y vigilantes se alejaron del bosque en busca del halcón,  él  los estaba esperando…

No corrían gran peligro ya que tenían la habilidad de transformarse en el objeto inerte que tenían mas cerca para no ser descubiertas, esa habilidad  había sido una gentileza de las brujas de Nerade, era un hechizo muy practico... y los duendes azules no podían tener visiones sobre los cuerpos inertes, estos no tenían vida y mucho menos futuro... ahí  las brujas fueron muy hábiles al encontrar la forma de introducir espías  en  Zizaruk , ya que la magia protectora  no tenía ninguna fuerza… que peligrosas eran…

Ya  muy alejadas del  Triángulo Azul  y cerca de una de las grandes montañas se les acercó un halcón de gran tamaño, tomaron su forma original, pero con su tamaño reducido, que feos eran… y desaparecieron entre los árboles rumbo a su destino, al bosque de las lagrimas blancas, concretamente al castillo  de cristal...

Las águilas  llamaban a ese lugar  la guarida del diablo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VII - EL DUENDE NEGRO

 

Estaba escrito en el aire todo lo que iba a suceder... porque él lo había escrito, le había salido mal una vez, porque  nunca pensó que el anterior maestro  llegaría a dar la vida por  la Hermandad... que cerca lo tuvo, pero Aganuk se lo impidió y eso lo pagaría muy caro, él no podía tener lo que era suyo, la esencia de los bosques  debía pertenecer al mas poderoso e inteligente…

Tenía que gobernar el universo ancestral y convertirse en el amo  y  ellos en sus siervos… y esta vez no fallaría, todo se había planeado con paciencia y mucho tiempo, no había prisa ya que el planeta Sedna no aparecía todos los días en el firmamento, la primera vez no le concedió sus favores pero esta vez sí, aunque no estuviera escrito en las estrellas… nadie podía imaginar que el árbol hubiera sido envenenado con una pócima inyectada directamente en sus raíces… ya que éstas tienen una longitud tan larga que no fue necesario adentrarse en Zizaruk  para hacerlo, se pudo hacer desde fuera…

-Las brujas qué sabias y malvadas eran, y que idea tan brillante la de organizar el fuego mediante  la caída de un rayo en una noche de tormenta que ellas mismas habían  provocado  y cuyo destino fue la parte baja del gran  árbol, eso confundió  totalmente a la Hermandad, por lo que el bosque quedo sin vigilancia y se pudo inyectar sin problemas el veneno en el  secoya gigante, y había mandado inyectar un poco mas… por si acaso, y sonrió, ahora solo faltaba ultimar los detalles… un ruido interrumpió sus pensamientos…

- ¿Y bien?  Dijo sin girarse, que noticias me traéis…

Los dos elfos de las sombras que se caracterizan por ser especialmente reservados y mas bien desagradables…aterrorizados y con la voz entrecortada se fueron acercando a él, lentamente…

- Somos nosotros amo,

- Lo sé, contestó… y biennnnnn

Levantando el  tono de voz…

 

 

 

 

- ¿Habéis hecho todo lo que os ordené?

- Y cabizbajos  contestaron…

- Si, amo

- ¿El veneno?

- Si amo…

De repente la luz que débilmente entraba por la ventana desapareció  dando paso a una tenebrosa sombra que, conforme se acercaba a ellos, iba definiendo  sus líneas... se había dado la vuelta y ya lo visualizaban con  total claridad… ahí estaba de pie, con esa arrogante maldad dentro de un bello y esbelto cuerpo cubierto por  un ropaje  de seda negro azabache cuya armonía rompían los puños rojos de sus mangas, el cual  hacia resaltar un rostro mefistofélico y diabólico que acentuaba el tricolor azul de sus  enormes ojos y el color oscuro de su cabello... era aterrador, cuanta maldad había concentrada en su presencia…

Y una vez lo tuvieron delante y con visión clara, dijo…

-¿Que estáis esperando para hablar? mientras acariciaba la daga roja que tenía sujeta en su cintura...

Uno de ellos aclarándose la garganta empezó a explicarle al  malvado  duende todo lo que estaba ocurriendo en Zizaruk, ya que las brujas no tenían poder en el Triángulo Azul…

El duende empezó a pasear por la estancia mientras escuchaba el relato de sus humildes servidores…

- ¿Los lobos del norte?  Gritó...

- Como no he sido avisado antes de su presenciaaaa, se giró violentamente y agarró del cuello a uno de los elfos…casi   ahogado y  sin poder hablar dijo…

- Amo, la primera vez que los hemos visto, ha sido cuando regresábamos hacia aquí…

- El duende con un golpe seco lo soltó... y mientras aquel caía al suelo dijo.

-Eso  dificultará un poco las cosas, que más, lo quiero saber todooo gritó, ¿quién ha visitado el Triángulo?

 

 

 

 

 

 

 

Ellos contestaron,  Adelena,  la lechuza… y los lobos,

- ¿No ha ido  Medeleni ?...

- No.

- Eso me extraña, se quedó en silencio... Adelena… un día sería su dama, la quería hasta la obsesión, pero era intocable, no había nada que pudiera hacer, bueno… cuando tuviera el poder, entonces su arrogante belleza se dulcificaría y sucumbiría a sus encantos… pero de eso ya se ocuparía mas adelante, siguió paseando  pausadamente  por la estancia y parándose en seco, preguntó…

- Y… decidme… ¿cómo está el Gran duende ?....

- Mal amo, muy nervioso pero no sabemos por qué,

- Su rostros se endureció como el hielo y sus ojos irradiaban fuego…    inútilessssssss... os voy a arrancar la piel a tiras…

- Los elfos se tiraron a sus pies y suplicaron clemencia…

- Amo, no sale de los árboles y  todo el mundo tiene prohibido hablar en el exterior del Triángulo Azul…

- Dándoles un golpe con el pie los apartó...

- Uno de vosotros, túuuuuuu… señalando al que tenía mas a la izquierda, vete  a ver a las brujas y explícales la situación hasta el mínimo detalle como lo has hecho con migo y sobre todo en que parte del árbol habéis  inyectado el veneno, así que raudo ve ahora mismo… y mirando al otro le dijo...

-Ha llegado la hora de ocuparnos de nuestra invitada, rió sarcásticamente, no hay que hacer esperar a las damas… acompáñame.    

-Salieron de la estancia y se dirigieron  hacia  la parte mas baja del torreón,  llegaron a una puerta, otro elfo la guardaba, cuando le vio se apartó, el duende sacó un juego de llaves que tenía entre el ropaje y la abrió...

 

 

 

 

 

 

 

 

Nekán estaba sentada y maniatada con unas  delgadas cadenas muy  alejada  de la única ventana que había para que no  pudiera transformarse  en un águila al primer golpe de aire que hubiera, y casi sin fuerzas, al oír el ruido de la puerta, alzó la vista... y vio como de repente, la poca la luz que había desaparecía dando paso a una tenebrosa sombra que conforme se acercaba a ella, iba definiendo su semblante, no supo que era él hasta que vio el resplandor de sus terroríficos ojos cuando la poca luz que había en la estancia golpeó su rostro, ahí estaba de pie,  delante de ella con esa  arrogante maldad cubierto por esa vestimenta negra como el azabache que hacía resaltar su malvado rostro.

Se la quedó mirando mientras se acercaba lentamente, con la heladora  mirada  que desprendían  aquellos inmensos ojos  de intenso color azul, y con una suave voz y leve sonrisa los puso  a la altura de los   de ella... diciendo…

-Y  bien querida... ¿has pensado en todo lo que te he dicho?...

- No lo haré, contesto  ella,

- Riendo dijo…

Oh!… si... si  que lo harásssssss… acercándose tanto a Nekán que casi podía leer sus pensamientos, mientras aquellos ojos se le clavaron hasta las entrañas... casi no podía respirar por el terror que sentía…

-Claroooo  que lo harás, ¿sino ya sabes lo que ocurrirá? y tu no quieres que eso suceda,  ¿verdad ?...  acariciándole la barbilla con la mano.

- Ella,  apartando la cara, contestó desafiante…

-No lo haréeee

- Ummm que testaruda, creo que tendremos que hacer que cambies de  opinión dijo, mirando al elfo que tenía al lado… se quedó pensativo y añadió…

-Te daré un poco mas de tiempo  para que recapacites y veas lo bueno que soy…  hasta la media noche del tercer día, dijo con una voz desgarradora…

- Piénsalo bien, las brujas ya están impacientes, y acariciándole  la cara, se dio media vuelta y se alejó... antes de desaparecer miró al elfo y le dijo…

 

 

 

 

 

 

-Ya sabes lo que tienes que hacer  si continua  tan  obstinada…

Ella bajo la cabeza, y la puerta se cerró…

El duende negro no había cambiado, era la personificación del mal conjugada con la belleza…

-Mientras el elfo se acercaba, sabía lo que le iba a pasar, y antes de que esto sucediera tenía que transmitir  sus pensamientos invocando a  Leonela, recordando lo que le dijo Adelena una vez... si estás en  peligro de muerte, concéntrate en la lechuza y en silencio pronuncia el nombre de Dégola y piensa en todo lo que te pase  y ellas lo sabrán…

Tenía que comunicarles que las brujas de Nerade estaban con él y todo lo demás que pudiera averiguar, tenía tiempo hasta la  media noche  de no se que día pensó… y  le dijo al elfo…

-Por favor espera un poco… deja que lo piense bien…

-Ya sabes el plazo que tienes, dijo él, mientras se apartaba  sentándose  en el suelo en la otra punta de la estancia  para vigilarla.

Pero antes de concentrarse intentaría sonsacarle al elfo toda la información que pudiera, tenía que conseguir avisarlos y contar todo lo que averiguara antes de que fuera demasiado tarde, esperaba que las fuerzas no le fallaran, las pocas que le quedaban… seguramente sería su ultima misión, puso en marcha su plan, y... dirigiéndose al elfo,  le preguntó…

- ¿Cual es tu nombre?

Este se sorprendió, se quedo pensativo y tardo en contestar…

- Me llamo  Dedac...

- Que bonito, dijo ella.

- No intentes camelarme, no tienes nada que hacer…

- No quiero nada, pero cuando  se presiente que el fin está tan cerca, te apetece hablar...

- El dijo.

 

 

 

 

-No tiene  por que ser así, te ha dado de plazo hasta  la media  noche para cambiar de idea…

- Lo se, pero no lo haré.

- El elfo se acercó a ella… hazlo, no me hagas esto… le dijo  entristecido por  su futuro

- No lo hagas tú, le  contestó  Nekán,

- Yo no tengo  elección, sabes lo que me haría si supiera que le traiciono.

- No conseguirá nada… dijo ella

- Él no podrá con la Hermandad, en el fondo su maldad enciende su vanidad y eso le ciega, por eso fracasara…

- Cállate, grito Dedac… tú no le conoces, no sabes  el  grado de  maldad   que alberga, además  las brujas lo están planeando todo…

- ¿Y que?  Dijo ella, las brujas no tienen el poder de los duendes…

- Pero tienen la inteligencia, los hechizos y el apoyo de Serkatán… dijo él…

-No te confíes esta vez la lucha será a muerte... el bien y el mal, la luz y las sombras...

- Nekán   dijo.

Eso no pasará

- Si que  pasara pequeña, el veneno es muy rápido y surtirá pronto sus efectos y el árbol sin previo aviso se desplomará, eso será el principio del fin…

- ¿Qué veneno?... dijo, intentando disimular su horrible expresión al enterarse de todo lo que estaba oyendo...

              - Bueno... con que no hay peligro de que hagas  ni digas nada, te lo contaré, estaba orgulloso de lo que había hecho y la vanidad  pudo con su discreción ignorando uno de los poderes de Nekán, aunque ésta estuviera muy debilitada.

El elfo en tono arrogante se acercó a ella y  empezó a contar como el y su compañero hábilmente  habían  realizado todas las tareas que les habían ordenado,  y  orgulloso iba relatando  la  historia  con todo tipo de detalles.

Mientras hablaba… Nekán entró en  un estado de gran concentración  intentando contactar mentalmente con el gran duende y Leonela... sobre todo con ella, estaba horrorizada.

 

 

 

 

Que hábiles y malvados eran...

Y  mientras él hablaba y hablaba…

Estaba tan concentrada que no oyó al  elfo  que le decía...

- Oye… que te pasa, ¿que no me escuchas? ...

Ella lo ignoró, no quería romper su concentración para que todo lo que tenía en su mente llegara a buen fin...

El elfo enfadado se aproximó y empujándola le dijo…

- ¿Qué te ocurre? ¿Estás sorda?

Nekán muy debilitada por el esfuerzo mental que había realizado, casi no podía hablar...

El elfo con tono autoritario le dijo.

-Ya esta bien, y con desprecio la soltó y se alejo de ella…  diciendo

-Que poco te queda arrogante criatura...

Nekán  había finalizado su concentración y  satisfecha pensó, ya esta hecho... ya he cumplido, ahora haced de mi lo que queráis, y  cayó sumida en un profundo sueño…

A lo lejos, en el bosque  se oyó  rugir al lobo...

- ¡Leonela!… Leonela  ¿que te ocurre? ¿Que te ocurre?

- Pronto, avisa al águila, le dijo Torkán a uno de los lobos...

- Dana acudió rápidamente a la llamada

- ¿Qué sucede?

- Corre  llévala ante el duende, se ha caído de lo alto del árbol y no se si esta mal herida… no responde.

Cuidadosamente la colocaron encima del águila y esta emprendió el vuelo hacia lo alto del árbol con sumo cuidado y ya en el orificio de entrada hizo sonar los cascabeles, no pasó un segundo que el gran duende salio junto con algunos de los consejeros que estaban en sus estancias…

Dana había dejado de ser un águila y sostenía a Leonela  con sumo cuidado...

- ¿Que ocurre?

- Maestro… Leonela esta inconsciente y no responde, se ha caído de lo alto del árbol....

 

 

 

 

- ¿Cómooooooo?  Dijo el duende…

Se acercó, la levantó en brazos y rápidamente la llevo a sala del consejo sin perder tiempo, allí pausadamente la sentó y la examinó… no tenía nada lastimado, que hermosa era, al tocarla sintió un gran escalofrío, una sensación que ya había sentido en otras ocasiones, rápidamente acercó una silla y se sentó frente a ella, la cogió fuertemente de las manos y, antes de concentrarse, acarició la piedra tricolor que llevaba en su cuello cerrando los ojos...

Que clara eran sus visiones, veía la estancia y a Nekán sentada y maniatada, casi sin aliento, que gran tristeza le invadió, que culpable se sentía, tenía que salvarla como fuera, tenía una imagen completa del lugar así como de  la presencia del desagradable Elfo...

Estaban en una especie de fosa o en la parte baja de una torre,  la veía con toda claridad mientras mentalmente  ella decía... luna llena sombra... luna llena... sombra, veneno en las venas, no entendía bien, sin querer se tiró hacia atrás de la silla, veneno en el  árbol… savia… sombra… oscuridad… ya no éramos invisibles…

Aganuk estaba tenso como una barra de hierro y la expresión de su cara era aterradora… y sin más, se soltó de Leonela y esta cayó al suelo, el entró en si nuevamente y acudió al auxilio de la lechuza...

- Leonela despierta… tranquila, estás en casa

- Ella abrió lentamente los ojos, su cuerpo brillaba como una luciérnaga, estaba sufriendo enormemente, el duende la abrazó y cariñosamente le dijo.

-Ya está, no sufras, despierta, todo se arreglará….

La  levantó y dirigiéndose a Dana le dijo.

-Llévala al segundo árbol y que ahí la atiendan.

- Si maestro.

Las dos salieron de la  estancia y Aganuk a toda prisa  salió de la Sala e hizo sonar los cascabeles, a los pocos minutos todos acudieron.

Azor alborotado dijo.

- ¿Qué sucede?...  ¿que pasa?

 

 

 

 

 

El duende contestó, estamos en grave peligro la reunión del consejo se adelanta, avísales…

A esto se presentaron los duendes del segundo árbol  y dirigiéndose hacia ellos les dijo...

- Llamad a Pepón y Medea, que lo traigan todo para la reunión, poned vigilancia en todas las entradas y salidas de los árboles y sobre todo en las que conducen a la cámara… estado de máxima alerta, avisad a los lobos y decidle a Dana que avise a Medeleni,  quiero que asista a la reunión...

-  Pero maestro… no es un consejero

- En este caso se hará una gran excepción, necesitaremos sus servicios, es del todo necesario, corre, avisa a los astrólogos.

- Si maestro, y sin discutir partió para cumplir  todas las ordenes del duende.

Leonela se recuperaba poco a poco de su desvanecimiento, se encontraba  en una habitación muy acogedora, echada en un  diván, cerró los ojos y los abrió nuevamente, tenía que irse, tenía que aprovechar la confusión…

Todo el mundo iba de un lado al otro, era el momento,  nadie notaria su ausencia, sigilosamente salió de la estancia y se dirigió a una de las salidas… tenía que darse prisa porque pronto pondrían vigilancia y no podría desaparecer tan fácilmente, por el camino la  iban saludando....

- Gracias estoy mejor…

Hasta que llegó a uno de los orificios, vigiló que nadie la viera y a gran velocidad salió y emprendió el vuelo hacia el Gran Lago….

Fue a más velocidad que una  lechuza ya que se traslado al lugar, como lo hacen las hadas de cristal, en forma de una aureola  fugaz que le permitió llegar pronto a su destino… y una vez en el lago la aureola desapareció dentro del agua…

Adelena la recibió… hola  Leonela.

- Hola.

- Ella te está esperando…

- Bien…

 

 

 

 

 

Y cogiéndola  de la mano la llevó ante la presencia de Dégola, al abrir la puerta de la estancia  una cegadora luz salía de su interior  y Adelena le dijo.

-No temas  y  pasa,  quiere hablar contigo...

Ella asintió con la cabeza y cruzando la puerta entró  y mientras lo hacia… Adelena  la miró con cariño  diciéndole...

-Acuérdate de llevarte la flor cuando salgas, que siempre te la olvidas, y desapareció...

 

 

 

An Vénet

 

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