La Triste Historia de un Playmobil Triste por A.R.P. - muestra HTML

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LA TRISTE HISTORIA

DE UN PLAYMOBIL

TRISTEPOR A.R.P.

Dedicado a todas esas personas que lean este

libro.

Índice

Parte 1……………………………………………pag. 10

Parte 2……………………………………………pag. 15

Parte 3……………………………………………pag. 23

Parte 4……………………………………………pag. 35

Parte 5……………………………………………pag. 40

Parte 6……………………………………………pag. 46

Parte 7……………………………………………pag. 51

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Parte 1:

A diferencia de los demás, yo, como el propio

titulo de este libro indica, soy un Playmobil

triste, soy el único que tiene la boca hacia

abajo. Vivo en una casa de cartón a las afueras

de la mesa de estudio, no me gusta mi barrio,

esta llena de juguetes felices o tienen

mansiones lujosas de plástico.

Pero antes no era así, antes era yo el que

miraba a esos pobres juguetes y me daban

pena, todos me envidiaban ¿Por qué? Os

preguntareis, sencillo, estaba casado con la

Barbie Casa en el campo, éramos felices, al

menos yo, pero todo eso cambio cuando me

pidió los papeles del divorcio, ya no me quería,

se había enamorado del vecino musculoso y

aventurero Accionman ¡Dios, como le odio!

Desde aquel día mi boca se puso boca abajo y

me convertí en el Playmobil triste. Desde aquel

día no me ha pasado nada bueno.

Hoy es mi cumpleaños, cumplo 12 años y estoy

en el lugar donde acaba la mesa de estudio, mi

sufrimiento está a punto de cambiar, solo

tengo que cerrar mis ojos y dejarme caer, hay

aproximadamente un metro hasta el suelo, así

que al menos sé que al caer no sentiré dolor.

¡No puedo! ¿Pero porque no puedo? Nadie me

quiere y si me tiro nadie me echara de menos.

Al final decido darme la vuelta y volver a mi

casa, ya es de noche pero al no tener muebles

tengo que dormir en el duro y frio suelo.

Son las 3 y media de la mañana y alguien está

aporreando mi puerta, me asusto y busco mi

vieja escopeta de plástico que, si no dispara, al

menos les asuste. Miro por el agujerillo de la

puerta, era un Power Ranger, ¡Son unos

graciosos! Salgo y le apunto a la cabeza,

empieza a reírse, salió Buzz Lightyear, el

alcalde de la mesa de estudio, de detrás de el

Power. Me dijo que me fuera de esta casa, que

no esta en condiciones de ser habitada.

8 de Diciembre; no tengo casa, ni mujer y

encima hace frio. El Gran Gigante Protector de

la habitación había apagado la luz y estaba

oscuro, no se veía nada, pero, de pronto, una

luz brillaba al fondo de la calle, no era una luz

de coche, ni ningún juguete que brilla en la

oscuridad, no, era otra cosa ¿Pero el qué, qué

era esa luz? Fuese lo que fuese se estaba

acercando a mí y me daba miedo, así que

empecé a correr hasta que note que mis pies

no tocaban suelo, estaba cayendo, me estaba

cayendo de la mesa de estudio, quien se lo

podría haber imaginado alguna vez, lo estoy

consiguiendo, por fin mis penas y angustias

están acabando.

Mi cabeza golpeo fuertemente el suelo y

reboté un par de veces, no me notaba el pelo,

¡Dios mio, había perdido el pelo! Perdí el

conocimiento.

9 de Diciembre; ya es por la mañana y he

recuperado el conocimiento, me pongo a

buscar como loco mi pelo y me lo incrusto otra

vez, nunca antes había estado aquí abajo y allí

arriba decían que las personas que habían

bajado nunca habían conseguido subir.

Estaba asustado y me puse a correr ¡Iba a

morir! Pensaba. Aquí abajo esta desierto, no

hay nada, se visualizan un par de zapatillas al

horizonte pero eso es todo y como sabia que

estando quieto no iba a llegar a ningún sitio me

dispuse a andar.

Parte 2:

Llevo más o menos 2 horas andando y veo unas

luces al fondo, unas luces de neón,

posiblemente un bar o un hotel, acelero un

poco y llego a aquel lugar, era una gasolinera.

Entro en la tiendecita, no había nadie.

Un coche se paró en aquella gasolinera y salí

rápidamente. Era un Kenn, le pregunté si me

podía subir y que me llevara a algún sitio

donde haya población, él aceptó.

Me llevó a un motel, me dio unas monedas

para pagarme unos cuantos días y se largó. Yo

entre en aquel motel, no era muy nuevo que

digamos, pero era suficiente, le pedí una

habitación a una figura de acción de Arnold

Schwarzenegger.

La habitación era pequeña, sucia y olía mal,

también se oían los gritos de los muñecos de

las habitaciones de al lado. Solo había una

cama de goma espuma sucia, una televisión

que era un mp4 roto y un armario de plástico,

abrí el armario habían dos pastillas para

dormir, me las tome y así pude descansar y

dormir durante toda la noche en esa sucia

habitación.

10 de Diciembre; me despierto y me encuentro

un brazo de platico en mi cama, parecía de un

muñeco de lego, ¿Qué a pasado aquí esta

noche?

Salí de aquel motel sin llamar la atención pero

la policía de lego ya estaba esperándome

fuera, me metieron en un coche minúsculo y

me llevaron a lo que parecía una cárcel lego.

Salgo de aquel coche y me llevan a una

habitación, la habitación de las

interrogaciones, los policías salieron y entró un

muñequito de lego un poco viejo, sacó una

fotografía y me la entregó. Me preguntó quién

era, era un muñeco de lego joven y nuevo, no

le conocía de nada, él me pregunto que hacía

en mi habitación de motel esa noche, yo no lo

sabia, estaba dormido.

Aquel muñeco salió de la habitación, y volvió a

entrar con una televisión y puso una cinta, salía

un Playmovil golpeando fuertemente a un lego

pero no era yo, yo no era ese, pero, espera, eso

no era un Playmobil, ¡Era Kenn disfrazado de

Playmobil! ¡Me la ha jugado!

11 de Diciembre; estoy en la cárcel lego, de

compañero de celda tengo un muñeco lego

psicópata que se quiere escapar. No debe ser

muy difícil, es una carel de juguete, debe haber

una forma de abrir la puerta.

Mientras mi compañero intentaba desmontar

las piezas lego de las paredes, yo inspeccionaba

la cárcel, no había interruptores, intenté mover

la puerta hacia la derecha y hacia la izquierda,

nada, no se abrían. Desesperado empiezo a

agitar la puerta pidiendo piedad, y, de repente

la puerta se abrió, con cuidado salí de allí y

empecé a correr.

Se estaba haciendo de noche y estaba en la

ciudad, aun me quedaban un par de monedas

así que busqué un hotel decente, me alojé en

el hotel del sueño Lego. Me puse a ver la

televisión, solo hablaban del Playmobil fugado

de la cárcel lego.

No podía quedarme en esa ciudad mucho

tiempo más, así que me fui de aquel hotel y

empecé a correr a las afueras de la ciudad.

Demasiado tarde, todos los policías habían

cerrado todas las salidas y había muchas

patrullas vigilando todos los barrios, estaba

perdido. Me escondí en el vertedero lego, no

era un lugar acogedor pero por lo menos

estaba seguro, si no fuera por los cuatro perros

que lo vigilaban. Me empezaron a perseguir y

yo empecé a correr hacia la casa del vertedero

lego, llamé a la puerta, de dentro de la casa

salió una mano que me cogió y me tiró dentro

con furia.

12 de Diciembre; Sigo con vida y en la ciudad

lego, en el vertedero. El muñeco que me

acogió es el padre del lego asesinado en el

motel. Me preguntó donde podía encontrar a

ese Kenn, yo no lo sabía.

Antes de largarme de aquel lugar, el muñeco,

me dio unas llaves, me dijo que cogiera una

camioneta y me largara de esta ciudad, salí de

esa casa y busque la camioneta, era pequeña

pero entraba justo, arranque y salí del

vertedero, luego entré en la carretera, no sabía

conducir, la policía me estaba persiguiendo.

Acelere a tope, no encontraba la salida de la

ciudad, lo único que veía eran casas y coches

de policía.

La policía empezó a dispararme cañonazos de

corcho que dañaban el vehículo, no podía

controlar bien la camioneta porque era

demasiado grande. Justo delante de mí había

una casa, no podía frenar, los ladrillos de lego

volaban y parecía una lluvia de colores.

Finalmente la pila del coche se paró, estaba en

mitad de la ciudad, estaba perdido y

desorientado, era imposible salir de aquel

lugar. La policía me sacó de allí, no quería

volver a la cárcel, así que empecé a correr otra

vez, pero esta vez sí que me cogieron, y me

preguntaron donde podían encontrar a Kenn,

por fin se habían dado cuanta, pero por

desgracia yo no lo sabía, finalmente pude

descansar un rato y disfrutar de aquella ciudad

de lego.

Una muñeca lego empezó a gritarme, era la

dueña de la casa destruida, me obligaba a

volvérsela a construir ¡Nunca podre descansar

en este lugar!

Accedí en arreglarle la casa, era más fácil de lo

que me pensaba. Cuando terminé, le pregunte

si me podía quedar esa noche a dormir allí, ella

aceptó.

13 de Diciembre; Me tengo que ir de allí, es un

lugar bonito y todo eso, pero mi casa es mi

trozo de cartón, le puse pilas nuevas a la

camioneta y me puse a conducir hasta las

afueras de la ciudad, me costó encontrarlas.

Aunque me sepa mal, nunca más volveré a ver

esa ciudad.

Parte 3:

Llegué a un lugar vallado, completamente

vallado, era como una ciudad donde no podía

entrar ni salir nadie, había también una gran

puerta. Llamé a la puerta y se abrió, el interior

estaba completamente vacío.

Un ruido se oyó detrás de mi, me gire

rápidamente, no había nadie, volví a mirar al

frente y esta vez estaba todo lleno de

petshops, todo completamente, ninguno se

movía, simplemente me miraban, me sentía

incomodo y a la vez tenia miedo, empecé a

andar despacito, a cada paso los petshops se

iban apartando, y movían la cabeza pero nada

más.

Llegué a tal extremo que me quise largar de allí

así que sin hacer mucho ruido me volví a girar,

la puerta gigante estaba cerrada. Estaba

encerrado con esos muñecos diabólicos.

Uno de ellos gritó ¡Jugar! Y todos le siguieron

¡Jugar, jugar, jugar! Vinieron a por mí y corría y

corría pero era inútil, ellos eran más rápidos.

Se abalanzaron sobre mí, me estaba ahogando

y a la vez me hacían cosquillas, no podía salir

de allí, estaba hundido en un mar de petshops.

14 de Diciembre; Sigo en aquel lugar encerrado

con un montón de petshops.

Estaban todos durmiendo, así que me levanté y

con mucho cuidado trepé la valla, un petshop

se despertó y empezó a gritar, todos se

levantaron y me miraron y yo con mucha

rapidez salí de aquel lugar.

Volví a coger la camioneta y me largué de allí

tan rápido como pude. Llegué al cementerio de

muñecos, o así creo que lo llamaban, decían

que estaba lleno de juguetes rotos vivos, pero

eso nadie lo ha podido afirmar, porque todo el

que entra a ese lugar, nunca sale.

Como no me quería quedar allí acelere, estaba

todo totalmente desierto. La pila de la

camioneta se volvió a agotar y me quede más o

menos en la mitad de aquel sitio desierto.

Tenía dos opciones, o quedarme a esperar a

otro muñeco perdido, o andar hasta encontrar

población.

Como era de esperar, dejé la camioneta y

empecé a andar, hacia frio y casi no se veía

nada, pero tampoco había nada que ver.

A las hora ya estaba cansado y me tumbe en el

suelo a descansar un poco, cerré los ojos y me

dormí, cuando me desperté habían dos

soldados mirándome.

-¿Estas bien amigo?

Al no saber de que me estaba hablando no le

contesté.

-Te hemos salvado la vida.

-¿Me habéis salvado la vida? ¿Como?

-Un muñeco roto te intentaba arrancar las

piernas, menos mal que estamos aquí para

salvar a juguetes como tu. Cuéntanos, ¿Por qué

estas aquí?

-Es una larga historia- dije yo.

-Bueno, puedes seguirnos y venir al

campamento base o quedarte aquí y si tienes

suerte, sobrevivir.

Accedí a ir con ellos, me subieron a un camión

y nos dirigimos al campamento base. Por el

camino miraba la ventana y veía a los juguetes

rotos, no me lo podía creer existen, y uno de

ellos casi me quita la vida.

-¿En que piensas?-pregunto un soldado.

-En mi casa.

-¿Dónde esta?

-Arriba, en la Mesa de Estudio.

-¿Enserio? Allí solo viven los más afortunados,

jo que suerte tienes.

-Si, una suerte-Dije cabizbajo.

-¿Y por qué no estas allí ahora mismo?

-Ya te lo he dicho, una larga historia.

El soldado se calló y continuamos con el

recorrido. De pronto, la batería del camión se

agotó. Estábamos otra vez perdidos

¡Maldición!

-Tranquilo, esto no es nada, se cambia la

batería y arreglado.

Mientras el soldado cambiaba la batería, el

otro vigilaba, yo estaba dentro del camión,

asustado, rezando para que llegáramos

rápidamente al campamento base.

Perdí de vista al soldado que vigilaba y cuando

me quise dar cuenta había desaparecido, no

estaba, le avisé al otro soldado, este dejó la

batería y cogió su rifle.

-¡Atento!-dijo.

-¿Qué está pasando?

-Nos han encontrado.

Mi corazón falso palpitaba cada vez más fuerte.

-¿Sabes cambiar una batería?-Me pregunto

-Si-respondí.

-Pues cámbiala, si me llega a pasar algo quiero

que arranques el camión y te dirijas todo recto,

encontrarás el campamento base. Si te

preguntan de donde has sacado el camión

explícaselo todo, te dejaran pasar.

Bajé del camión todo lo rápido que pude y me

dispuse a cambiar la batería, a los pocos

minutos ya se oían los disparos del rifle, hacia

como si no los escuchara y acabe de reparar la

batería y me subí al camión.

-¡Corre!-dijo.

Yo asustado arranque el camión, el pobre

soldado tenia a treinta muñecos rodeándole, di

la vuelta y atropellé a la mitad ¡Sube! Le dije.

El soldado se subió al camión y nos dirigimos al

campamento base. Estaba muy asustado, pero

a la vez emocionado. El soldado empezó a

llorar.

-¿Que te pasa?

-Billy, mi compañero, mi amigo a muerto.

Estaba muy triste y no le quería decir nada por

si se ponía peor.

El resto del camino hasta el campamento

estuve callado. Aquello era enorme, lleno de

vehículos y armas, había muchos soldados, más

de los que me esperaba.

Yo entre en la cafetería de la base y me puse a

mirar por la ventana, pensaba en la Barbie, en

mi casa, en la ciudad lego y en ese Kenn de

pacotilla. De repente el soldado que me salvó

la vida empieza a pegarse con otro soldado allí

fuera, quería volver allí para encontrar a su

amigo pero los otros soldados no le dejaban, se

dirigió al camión y cogió un Xino (petardo) y

amenazó con suicidarse y llevarse algunos con

él, yo me metí debajo de la mesa y escuché a

los pocos segundos una fuerte explosión. Me

levanté, había trozos del soldado por todas

partes. No sabia que hacer, como reaccionar.

Al final pasé allí la noche en una habitación de

soldado con todos los demás, era el único

Playmobil en esa base, no había otro, habían

soldados de plástico duro, plástico blando, los

de coleccionista, habían incluso algunos de

cristal, también habían un par de soldados lego

y un Accionman, ¡Dios como les odio!

15 de Diciembre;

Me despertó a golpes un soldado, me decía

que estábamos en guerra, que me cambiase y

que me dirigiese al avión ¡No soy un soldado!

Decía y repetía, pero no me hacían caso, con la

presión y el agobio me puse el traje de soldado

y me dirigí al avión.

Antes de entrar en el avión mire la entrada de

la base, era Billy, el amigo de aquel soldado,

seguía vivo, él también subió al avión.

Una vez en el avión me acerqué a Billy.

-¿Tu no estabas muerto?

-Conseguí liberarme y sobreviví yo solo. ¿Por

qué me abandonasteis?

-Pensábamos que estabas muerto.

-No importa. ¿Dónde esta mi amigo?

-¿Te refieres al soldado que me salvó la vida?

-Si ¿Dónde está?

No quería decirle la verdad, así que.

-Volvió a su casa con su madre.

-Que suerte.

-Si, Suerte.

El avión había aterrizado en mitad del territorio

de los muñecos rotos, me pusieron en un

camión y me dieron un casco y un arma, no

sabía que hacer. Se oían disparos al fondo, no

quería estar allí. El camión se paró y todos

bajamos, habían muchos muñecos y por todas

partes, los demás empezaron a disparar y yo

también, aunque la verdad es que no se

exactamente a que.

Se oían gritos y se veían muchos cadáveres y

muñecos, me empecé a marear y me desmallé,

Billy no me podía dejar allí así que me intentó

despertar. Me desperté y vi a Billy.

-Gracias.

-¡No te duermas!

Cuando Billy se giró un muñeco empezó a

atacarle, instintivamente dispare y le di al

muñeco, pero desgraciadamente a Billy

también.

-¿Estas bien?

Billy vio su estomago agujereado.

-No, no estoy bien.

-Tranquilo, tranquilo.

Lo subí al camión y me dirigí al avión. Le subí al

avión y nos dirigimos al hospital de la base.

Nada más aterrizar el avión mire a Billy una

ultima vez.

-Cuídate.-le dije.

Salí del avión y me largué de la base, no podía

estar allí mucho tiempo más. Cogí un coche y

salí de la base buscando otra ciudad.

Había una gasolinera. Paré y pregunte donde

podía encontrar la ciudad más próxima, el

muñeco me dijo que a 2 metros de aquí había

una ciudad. Subí al coche y me dirigí allí.

Parte 4:

En esa ciudad solamente hay bares, que

extraño. Ningún bar tiene luz, es una ciudad

oscura, los únicos pueblerinos son personajes

del cine de terror, o villanos de algún comic o

película.

Entre en el primer bar que vi, estaba lleno, solo

vendían cerveza, pero aunque vendieran otra

cosa no la podría tomar, ya que mis brazos no

son articulados y me lo tiraría por encima así

que no me tomare nada, por lo menos en esta

ciudad.

Pero me estaba meando, eso sí, así que entre

al baño para mear. Estando yo dejando caer las

aguas del mar muerto escuche la voz de una

persona que entraba, estaba hablando por el

móvil, esa voz me resultaba familiar, ¿pero de

qué? Asome la cabeza por arriba de la puerta

del baño ¡Era Kenn! Salí rápidamente aunque

no se por qué.

-¿Por qué matasteis a ese pobre lego?-le dije.

-Un segundo luego te llamo- guardando el

móvil- ¡Hombre, si es mi amigo el Playmobil!

¿Qué tal?

-No lo repetiré, ¿por qué mataste a ese lego?

-Mira mequetrefe, sabes con quien estas

hablando, has visto acaso donde estás, esto es

una ciudad de villanos, yo me divierto así.

-Si bien ¿Y por qué te disfrazaste de Playmobil?

-Para que no fueran a por mí.

-Yo te mato.-dije confiado.

Cuando me dispuse a pegarle su cabeza estalló

en mil trocitos, alguien le había pegado un tiro.

Todo el bar se calló y se figaron en una persona

pequeña, con una pistola en la mano, ¡era el

lego del vertedero!

-Playmobil, venga vámonos.-dijo.

Yo asustado me acerqué a el a paso ligero,

todos me miraban y le miraban a él, hasta que

alguien gritó ¡A por ellos! Todos se levantaron

y vinieron a por nosotros, empecé a correr

hacia el lego del vertedero.

Subimos en su coche, pero ellos también

tenían vehículos, cogieron sus motos y coches

y nos siguieron.

-¿Cómo me has encontrado?-pregunte

-No te buscaba a ti, buscaba a Kenn, y a dado la

casualidad de que tú también.

-Yo no le buscaba, le encontré por casualidad.

-¿Y qué haces aquí?

-Es una larga historia. Tú sólo conduce.

Aquellos villanos nos estaban dando alcance.

-¿Sabes usar una de estas?-me pregunto con

un revólver en la mano.

-Sí, supongo.

-Bien, apunta a las ruedas y dispara.

Me di la vuelta y los vi a todos, tenía miedo de

fallar y matar a alguien otra vez. Intenté

apuntar a las ruedas, pero era muy difícil, el

coche se movía, yo también y los villanos

también, así que dispare al aire, dio la

casualidad de que le di a una rueda de una

moto, la cual perdió el control y se llevó por

delante a todos los demás villanos dándonos

un poco mas de tiempo para escapar de ellos.

Parte 5:

Paramos en el baño del Gran Gigante Protector

de la habitación, subimos al retrete y el lego

del vertedero me tiró al agua y tiró de la

cadena.

-Adiós Playmobil, cuídate.-dijo.

Las aguas no paraban de girar y girar y me

hundí en las profundidades del retrete. Me

estaba ahogando y no sabía nadar, cada vez

veía menos ¡Me estoy muriendo! De repente,

podía respirar sin problemas ¿Ya estoy

muerto? Me preguntaba. Alguien me cogió del

brazo y me arrastró hasta las profundidades,

me giré y vi a la muñeca más bella que nunca

antes había visto, era una Polly Pocket sirena.

Me llevó a lo que pensaba que era el paraíso,

un mundo submarino lleno de Polly Pockets.

-¿Estoy muerto?-pregunte.

-No- me respondió la sirena.

-¿Y cómo es que puedo respirar?

-Porque eres de plástico y no tienes pulmones.

Me sentí ridículo por un momento.

-¿Eres soldado?

-No

-¿Y porque llevas el uniforme de soldado?

-Porque me cogieron por error para ir a la

guerra.

-¿Y que hacías allí si no eres soldado?

-Una larga historia.

Llegamos a aquel paraíso submarino y me

pusieron en una habitación, toda azul, con una

cama y un armario.

-Esta es mi habitación-Dijo ella-pero puedes

pasar aquí la noche.

-Gracias.

La sirena se fue y yo encantado no quería irme

de aquel lugar tan bonito, y menos separarme

de Polly.

16 de Diciembre; Me he levantado en aquel

paraíso, pero había algo que no me gustaba, la

sirena estaba haciendo las maletas.

-¿Qué haces?-le pregunte.

-Tus maletas.

-¿Por qué?

-Porque te tienes que ir.

-¿Dónde? Mi lugar es este.

-A la superficie.

-¿No me puedo quedar aquí contigo?

-Lo siento, pero los muñecos macho no están

permitidos en este lugar.

-¿Y entonces, porque me trajiste aquí?

-Porque nunca había conocido a un muñeco

macho.

Estaba muy decepcionado, no me podía quedar

allí con esa Polly Pocket, pero la verdad es que

me daba igual, al menos la había conocido.

La sirena, cogió mis maletas y me cogió del

brazo y me ayudó a subir a la superficie, pero

antes de llegar arriba se oyeron unos gritos

que decían ¡Muñeco! La sirena bajó para

hablar con la alcaldesa de ese lugar, estaba

muy cabreada, y yo me estaba hundiendo.

Estaban tardando mucho, dos sirenas más se

acercaron por detrás de la Polly Pocket y le

apuñalaron por la espalda ¡Nooooo! Grité yo.

Venían a por mí, y yo con un último esfuerzo

intente subir a la superficie, no podía y las

sirenas se estaban acercando, de repente, una

luz apareció en la superficie y todas las sirenas

se metieron dentro rápidamente,

aprovechando, di un ultimo esfuerzo e intente

subir.

No me lo podía creer, estaba arriba, y lo

conseguí yo solo, pero ¿Por qué se escondieron

las sirenas? De pronto un chorro amarillo y

asqueroso me duchó por completo. ¿Qué era

eso? Era la orina del el Gran Gigante Protector

de la habitación.

Cuando este acabó de mear, me cogió, me lavó

y empezó a andar, ¿Dónde me llevaba? Andaba

muy deprisa y me estaba mareando, además

me estaba apretando el estomago con su

puño, no creo que pueda aguantar mucho mas

así.

Parte 6:

El Gigante me llevó a una ciudad, una ciudad

grande, toda llena de Playmobils, me gustaba

ese lugar.

No tardé en empezar a pasear y a descubrir

todos los rincones de aquel maravilloso lugar.

Me di cuenta que todos los Playmobils me

miraban mal, como si fuese un bicho raro, y en

parte lo era, porque todos eran felices menos

yo, yo era el único Playmobil triste de aquel

lugar, y eso me hizo recordar el porque me

quería suicidar.

Cada vez me sentía más incomodo en aquel

lugar, todo era perfecto, las casas, los coches,

los arboles, hasta los animales eran perfectos,

pero cómo voy a vivir en un lugar así, si no me

siento feliz.

Mientras lloraba en mitad de la cera, una

familia me preguntó.

-¿Qué te pasa?

-Este es el sitio perfecto para mi, pero no lo

puedo disfrutar, porque soy el único Playmobil

triste que hay aquí y todos me miran mal,

como si fuera un monstruo.

-Tú no eres un monstruo.

-Si, si que lo soy.

-¿Qué te parece comer con nosotros hoy?

Yo acepté, me llevaron a una casa grande, de

campo, era como mi antigua casa, con la que

vivía con la Barbie.

Nos sentamos todos en la mesa, todas las

comidas eran de plástico, y ni yo, ni los

propietarios de la casa podían comer, era un

tanto ridículo, así que dejé de comer.

-¿Hay alguna forma de llegar a la mesa de

estudio?-pregunté yo.

-Si, cogiendo el avión.

-¿Donde esta?

-En el aeropuerto, en el centro. ¿Eres de la

Mesa de Estudio?

-Si, bueno, lo era.

-Y entonces que haces aquí, allí solo van los

más afortunados.

-Es una larga historia difícil de explicar. ¿Me

llevas al aeropuerto?

-Por supuesto.

Cogimos el caballo del Playmobil y cabalgamos

hacia el aeropuerto, hacia mi casa.

Aquel Playmobil tan amable me pagó el billete,

subí al avión, era un tanto pequeño, solo

cabíamos 5 dentro, pero eso me daba igual, lo

que realmente me importaba es que iba a

volver a mi casa, a mi verdadera casa, a mi

casita de cartón.

El avión despegó, estábamos muy altos. Desde

allí arriba se veían todos los lugares por donde

había pasado, la ciudad lego, el mundo vallado

de los Petshops, el desierto de muñecos, la

ciudad de villanos, el retrete y la ciudad

Playmobil.

17 de Diciembre; Por fin he llegado a mi casa, a

mi verdadera casa, la Mesa de Estudio, volví a

mi vieja casa de cartón, estaba sellada.

-Veo que has vuelto-dijo una voz.

Era Buzz, el alcalde.

-¿Podrías déjame vivir aquí?

-Aquí no, pero si te esperas un par de días,

tendrás una nueva casa de cartón habitable.

-Gracias.

Parte 7:

21 de Diciembre; Hoy es el día mas feliz de mi

vida, tengo mi casita de cartón y además

también me he encontrado una moneda. Por

primera vez en más de tres años he sonreído,

soy un Playmobil feliz.

22 de Diciembre; Hoy es el peor día de mi vida,

he perdido mi moneda y he chafado una

mierda ¡Y no se va! ¡Me quiero morir!

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