Las Proclamas del Viento por Andrés de Ojeda - muestra HTML

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Las proclamas del viento

Poemas

Andrés de Ojeda

Muestra al cielo atormentado, en enfado por perderte Quede el cielo de nuevo quejumbroso

y los árboles rompan en sus ramas

a gritar con sus hojas las proclamas

del viento, desatado en portentoso...

Jesús Ayet, Acaso mientras duermes

LA CASA DEL MAR

Hoy he vuelto al mar,

a las palabras, sonidos

que como regalo de estío

me dejó de nuevo la lluvia

aparcada con su música,

improvisada melodía de estas noches

en que vuelvo, a pesar del cansancio,

a solventar las deudas de los caminos

y de acumulados vientos.

Deudas de la noche y el mar

que como insectos de luz

se me llenaron de guiños

y pretéritas amapolas,

deudas de márgenes oscuros, clandestinas

como inquietas fronteras de deseo

o como brazos nuevos

anunciando la tierra.

Dedos nuevos se posaron, sílabas nuevas,

tronco y raíces germinaron

de una nueva y amorosa pleitesía.

Confianza de murmullos y redobladas manos

vertida al mar entre flores de insomnio

y flores de un tiempo frágil y delicado,

esta casa que fue el mar nuestro

como inmenso bulevar de palabras rescatadas

y donde mil afectos rehenes

habitaron la certera armonía del paraíso,

de este mar o casa o esquina de mil vidas

que hoy regresaron con la dulzura

de una deuda ya extinta:

en mis manos se acumuló

esta derrota de los vientos.

Se detuvo mi aliento en tus palabras.

DICIEMBRE, VEINTICUATRO

Donde agoniza esta suerte

de proyecto y almanaque

diciembre reinicia la vida,

recibe en su grandeza

la llegada de nuevas espumas.

Embebido de ternura,

esta tregua de sal inesperada

tiene el furtivo desenlace de empeños

como racimos de horas en espera.

Diciembre de andaduras angélicas

sutilmente viene a la vida

desde el fragor de los días más largos.

Renace como un río de tiempo continuo,

como carga aligerada de los fríos y de la bruma

que lentamente despierta de su letargo.

EL AMOR BAJO TUS TRENZAS

Rescatado de la espesura,

soy el volcán y el rayo,

el miliciano torpe de aceros antiguos

que a tus márgenes llega cautivo

con prontitud de liras y madrigales

y la extraña duda

de ser alimento y rescate entre tus manos.

Rebelión confusa

de paradojas como compases

das nombre al mar

que se reanuda de requiebros,

a un océano o tiempo

de sonoras sílabas:

toda la bondad del mar en calma

cruza a tu paso

cuando de los ojos

brota la luz de los azahares,

toda la orilla

como diminuta tropa del aire,

cómplice perfecta de trinchera y recodo.

Como voz de asalto

o como perdida querencia

es este amor bajo tus trenzas,

tu amor litoral de torres, murmullo y magnolias

cortesmente acunado,

felizmente mecido por los vientos.

LA TIERRA

Escollera de ébano y triunfos,

eres el sueño, amada, tierra dulce,

el letargo de los presagios

y la amorosa armonía de mis paisajes,

mis brazos como almenaras o custodia silenciosa

de donde brotan mis ramas.

Para ti el amor

de este brío contenido de mil tormentas,

el agua fresca, el verano presente,

fugaz de simiente y alondra,

para ti el amor de la tierra

porque desde las rocas renaces

y de entre la magia más noble

eres la reina mensajera y luminosa.

Este amor de los cortejos viene en tu búsqueda,

para ti este aluvión de mares aguardados,

para ti el asilo de mis manos,

la guardia, el cobijo,

la lenta protesta del otoño,

los días que se tornan eternidades

cuando la luz llega crecida

a tu risa frutal y vespertina.

La tierra,

la misma forma a la que das vida

cuando alivias los rigores del tiempo,

tu sonrisa que aplaca vendavales,

te nombró deudora de su nombre,

mensajera de proclama y de los vientos, compañera.

Y llegó la noche cerrada…

M.T.C IN MEMORIAM

Es la esperanza un frío tras las lluvias,

un color extraño

de donde nace este anhelo desde la distancia,

desde las flores ,que a solas,

se marchitan de mármoles precoces.

Son años los desenlaces

que caen al suelo desde noviembre,

regresos imposibles

y multitud de hojas

en hileras como desiertos memorables.

Muebles desplomados

y fotografías más grises

extinguen la memoria recobrada.

Ventanas clausuradas

donde el cielo de mi infancia

retoma los gritos y las piedras .

La vida disciplinadamente

despierta en inevitable vocación

de azúcar, juguetes y carmines reiniciados:

hay una posible luz

invisible entre océanos implacables,

hay una ignorancia que agota las sílabas

y un olvido y un sueño de emergencia

de una vida sin tu nombre.

Hay una certeza de vacío

allí donde el recuerdo, la esperanza,

el frío, las lluvias, el color del invierno,

la distancia, las flores y los mármoles

se empeñan en mentirnos diariamente.

MÚSICA DE FADO

Tal vez porque dicen

que siempre hay tiempo para el olvido,

sea que la voz de los dolientes,

la música de las mareas y los declives trasnochados se acumule entre estelas de papeles y torpeza.

Tal vez porque dicen

que de tanto llegar a tu puerta

se me venga la luz como a jirones

y se me detengan, entre las piernas,

como seres extraños

las aceras de tu casa.

Tal vez porque dicen

que hay nuevas curvas y nuevas lunas

sin el recorrido de tus ojos

y porque ebrio de noche y deseo

estertores de promesas

se disipen como caudales viejos

buscando una música

que ya no nos pertenece.

O sea, en fin

porque puestos a apostar

prefiera el hombre la luz

y su trasiego amable

a ver la noche cerrada

sin tus manos junto a las mías,

conjurando solo,

como cuando de niños,

la estrella persistente

de los recuerdos ingratos,

lamentando solo

la suerte de agrestes vaivenes

o tentando a la muerte

bajo la promesa de tu amor eterno

por mil veces

que derrotado y cautivo

me someta la vida a su destierro.

LOS PERROS DEL RECUERDO

Duele saber que esta tristeza de pelo largo,

hija natural de los nombres rescatados,

obró el prodigio en las alturas

de buscar tus siglas

y de traerte a la vida entre teléfonos

aún difunta para los regresos

como quien obstinadamente

reunió en su ignorancia

toda el agua derramada del tiempo,

todas las huellas del tiempo,

todo indicio razonable del tiempo.

Y saber, no obstante,

que los recuerdos son perros malheridos,

relojes que procesionan

o falsos armisticios de consuelo

donde se pregonan causas perdidas,

palabras apagadas o nunca dichas,

anestesias varias,

cicatrices para clausurar puertas

o heridas de nunca y siempre

vertidas todas al mar

cualquier tarde de invierno.

ICH KOMME SOFORT

El tiempo acumulado

fue el reflejo de las palabras escasas,

la vivencia junto a tus ojos

con aquel olor amarillo

de diccionarios para peces

sin más respuesta

que las madrugadas y las soledades compartidas.

Las mismas raíces

de tus manos prolongadas

con el sabor de un olvido mal llevado,

los mismos pasajes del norte

y las mismas querencias

de un amor de frugales recatos

y complicidad de ventanas,

improvisado amor

de tabaco, café y moquetas traviesas,

de bicicletas y relojes dormidos entre cortinas.

Ich komme sofort, warte mal…

Las horas de pedernal y los gestos primitivos,

la misma distancia del lunes

entre aeropuertos y periódicos,

como estaciones o heridas

abiertas y lluviosas

y una memoria deformada

que, extrañamente,

me pertenece hoy

como me pertenecieron

tu idioma de luz y de pasado

a pesar de las palabras que nunca dijimos,

y tal vez por ese miedo o devenir continuo

tras un maltrecho equipaje de idas y regresos.

Nunca volví

a pesar de tus ojos

y del tiempo detenido,

a pesar de la nostalgia de los días

y los esbozos entrañables

de tu casa y sus seres retornados

interminables horas de vuelo, dudas, cancelaciones

y demasiados años de silencio, entretanto.

PÁRAMO NOSTALGIA

Qué difícil nadar contracorriente.

Seguir la estela de quienes marcharon,

renunciar, abdicar o aceptar

con la humildad del sapo

este contingente de heridas y mudanzas.

Vivir con exceso de equipaje,

con esta certeza de oleajes y dudas,

entre el camino de vuelta

y lo que un día profusamente fue bello.

Qué difícil despejar la evidencia,

claudicar amando

todas las derrotas temibles

de cuando uno viene al suelo de ordinario

o de cuando rogando al dios del olvido

no halla treguas más amables

ni vidas que no se enquisten

ni siembra de rencores

ni resquicio huero para estas penas.

Qué difícil volver tan de repente a las esquinas

sin una noria con que regresar a los días,

qué difícil procurarse una suerte más dulce,

qué difícil volver más proclive este cadáver,

qué difícil una luz de epílogo donde quedarse.

Qué difícil no quedarse aterido y apagar las luces, qué difícil nadar contracorriente.

MORIR A ESTAS HORAS

Es necesario morir a estas horas,

lentamente borrarte o dejarse morir

de este sabor de cansancio, de sábado solo,

de márgenes, principios y relojes:

dejarse morir lentamente

con las palabras

o acribillado por alacranes en los bolsillos,

perderse en el hastío

de perfumes o glorias ajenas

o venir al suelo con la angustia

de noches sin saldo.

Porque se hace necesario morir a estas horas,

entre mis cejas de continuo desvarío

y mercadería de gestos tremendos y oportunos:

rutina que trasnocha en la trastienda

o conciencia rendida a la verdad de los puñales.

Y necesario sigue siendo que no seas,

necesario morir o morirte

cuando son mis manos las que mueren

y mis ojos los que huyen de tus ojos,

necesario que no seas del todo,

que eleves con tu gracia

las formas al olvido de siempre,

que permanezcas dormida entre magnolias,

ajena a la existencia que acunó tus noches,

ajena a la luz improbable

de esta playa desangrada.

Es necesario que te mueras dormida,

necesario, al fin,

para que yo siga existiendo.

EPÍSTOLA DEL AMOR CORTÉS

Qué decir, qué contar,

qué deseo de no ser

sino remanso o clausura o crédito

para hablar de la luz de los días,

del almíbar y los aguajes

que trajo el levante por sus fueros,

qué motivos

que no sea este testamento de los justos,

esta ocurrencia de cuando me amabas,

esta floresta o renuncia

de obligado olvido.

Qué lamentar, qué buscar de entre los muertos

sino animales cautivos y desolados,

qué dulzura nueva traerse a los labios,

qué oscuro nuevo sortilegio de corazones baldíos,

que nuevas manos de trigo y prodigio

esperar en nuevos albores.

Qué decir, qué contar

que no sea polvo acumulado

de horas como ceniza y pecio

o auroras vacías de campanarios

o raíces rotas

o preludio noctámbulo

o ventanas de estropicio conjunto

o exacto desafuero

de seres que amaron despacio.

LA TREGUA

Vigilar, guardar, silenciar

el correr de estos meses,

el pedestal de estos años,

el manantial de los intentos.

Sin lugar para la esencia,

sin lugar a calendarios maltrechos

y fuegos de artificio.

Es este destino de nubes este adiós

o roce venido a menos,

adiós que conoció nuestros nombres,

adiós de sello ingenuo, de pacto amargo,

de vínculos, treguas y sobresaltos.

No comparecieron tus siglas,

sólo el resto de sombra de lo que fue, desencanto

del amor que siempre he profesado:

lejos porque quisimos, nuevamente,

ahondar, en una tarde como tantas,

la senda más cruda del olvido.

BREVE TRILOGÍA DE UNA MISMA AUSENCIA

I

Suele ocurrir,

tan despacio como arriban las flores

que tus recuerdos germinen

como en mayo mis quebrantos,

que la rémora de días enteros

y que este cuerpo mío tan de prestado

venga al suelo como en vigilia,

en amalgama de muerte o vida ,

imagen amable de tu voz

y bondad manifiesta de tu frente.

Musitando en esquinas

como olvidos o estertores

los nombres

cuya luz ,recuerdo

o paradero improbables

fueron bendición de siglas,

de eternos espacios,

instantes vividos y compartidos.

II

Esta ocurrencia que sucede

cuando quien está junto a ti se marcha,

este enamorarse con las espigas

de un tiempo tan lejano como deseado

es caer en la noche cerrada,

en verdades más tremendas que la misma noche

sabiendo que no existes

porque no estás para dar entrada

a condenas ni terrenas incertidumbres

y porque apagaste la luz

de los pensamientos y los lirios,

la luz de los reflejos, la luz de las mareas,

la luz de las lluvias que anegaron

cartas y poemas primeros,

la luz de las cerezas al aire

y de los besos en penumbra.

III

Luz extinta,marchita

sin la soldada de tus besos,

con un corazón que no supo renegar

de los jardines y las enterezas

y de esta alarma crónica

de vestiduras deformadas

y zapatos como estragos

de mujeres con el lastre de tus ojos,

en esta noche de los olvidados,

luz tornada en amnesia de industrias fracasadas

con parada y recreo

en los hilvanes de tu nombre.

Luz servil a un mundo ajeno

de dudas y miedos

de quien mortalmente herido

de incomparecencias, de ansias y letanías, de anhelos, fue firmando derrotas pequeñas,

también innumerables trastornos

y constantes abandonos de tardes y trasiegos,

derogando manifiestos,

robando invisibles indicios del aire bajo tu falda, efímera presunción

de cimientos razonablemente rendidos

o falseados, negados

en la conciencia,en la memoria

furtivamente traídos al presente

como calores dormidos de alcoba

o certera artesanía

de tus caderas de corales y pedrería.

PEQUEÑO OBITUARIO

Guardo de tu casa

recuerdos de mañanas y ventanas,

una calle con nombre de flores

y una vida desdibujada,

lírica casi adolescente

de cuando fuiste aprendiz

de mis palabras y mis cejas.

Tu casa junto al colegio donde tu madre,

tu casa donde también tu padre, de venerable aspecto, nuestros perros, con sus extraños nombres,

sus extrañas formas de adivinar la vida

y cíclicos domingos de almuerzo,

de café, de siesta y transistor

con complicidad de alcobas y corredores.

Fotografías espectrales

que hoy desdicen aquella existencia,

de paseos erráticos por la luna de Marruecos,

efímeros retratos donde ya no somos,

poblada persistencia de neblinas

y demasiados años sin el testigo

de tu nombre, de tus manos ,de aquellas flores.

Fue cuestión de tiempo

sacar a la luz los recuerdos inevitables,

el teatro de escenas

con la melodía de tus ojos,

llegar a la evidencia última

de madrugadas sin treguas,

anunciar a tropeles o hileras

todo indicio razonable

de regreso y correspondencia,

delirios de tiempos venideros,

papeles y notas

de ese guiño de la vida

o extraño milagro de la muerte.

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