Las Semillas de la Conciencia por Sri Nisargadatta Maharaj - muestra HTML

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SEMILLAS DE CONSCIENCIA

La Sabiduría de

Sri Nisargadatta Maharaj

SRI NISARGADATTA MAHARAJ — SEMILLAS DE CONSCIENCIA UNA CITA CON LA ETERNIDAD

Exteriormente Sri Nisargadatta Maharaj parecía un hombre común, hablaba solamente su lengua nativa, el marathi, pero la sabiduría de sus espontáneas palabras era la misma que se encuentra en los Vedas o en los Upanishads. Era un brillante ejemplo de quien está en el estado consumado de la Presenciación Eterna. Para el buscador que quiere encontrar un sabio vivo que iguale en sabiduría a los de las escrituras, Sri Nisargadatta Maharaj representaba el cumplimiento de sus anhelos más íntimos.

Sri Nisargadatta Maharaj no se presentaba como Mahatma, como Bhagavan, ni como Paramahamsa. No tenía ningún yoga, ningún sistema de filosofía que ofrecer o predicar, todo lo que sabía y experimentaba era la Naturaleza Real —la Naturaleza Real común a él mismo y a sus oyentes. Dio el clamoroso consejo que desde tiempos inmemoriales ha dado la India a toda la humanidad: «Conoce tu verdadero Ser».

Durante más de cuarenta años este gran hombre se mantuvo repitiendo, «Sé consciente de tu estado de ser —de puro y simple ser— sin ser esto, eso o lo otro». Pro-vocaba a sus oyentes para que le hicieran preguntas, pero sus respuestas nunca eran meramente respuestas. La respuesta constituía siempre un desafío a quien había preguntado para que descubriera por sí mismo cuál era su Naturaleza Real.

Hablaba desde su propio conocimiento directo y decía que él solamente contaba su propia «historia». No necesitaba ninguna prueba para sus palabras. No se apresu-raba a citar ninguna autoridad para respaldarlas a fin de que el oyente pudiera apre-ciar mejor su verdad. También instaba a su interlocutor a que hablara desde su propia experiencia y a que no citara lo que otros han dicho. Mantenía que su propia «historia» se convertiría también en la de su oyente, que lo mismo que había florecido en él iba a florecer en nosotros —una vez ya estabilizados en nuestra propia «eseidad», en nuestro puro estado de consciencia.

Cuando se suscitaba la fastidiosa cuestión de las vidas anteriores, Maharaj preguntaba inmediatamente si el interlocutor sabía algo sobre este «nacimiento», su nacimiento actual. «¿Por qué hace usted una pregunta que es completamente innecesaria?, decía, ¿Por qué? Cuando se le preguntó al Buddha lo que es el pecado, el Buddha respondió, ―Todo lo innecesario es pecado‖. La única cosa necesaria es des-Mar/01 (R)

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SRI NISARGADATTA MAHARAJ — SEMILLAS DE CONSCIENCIA cubrir quién está haciendo la pregunta. ¿Cuál es su Naturaleza Real? ¿Cuál es la Realidad que hay antes de que surja la consciencia de ―yo soy‖? Permanezca fijo en su eseidad, y entonces usted verá lo que es anterior a las palabras ―yo soy‖».

Con el estudio de los Vedas, los Upanishads y otras innumerables escrituras hindúes, el estudiante puede obtener un atisbo de la Verdad —como si contemplara un bello y vívido cuadro de esa Verdad. Pero sentarse cerca de Sri Nisargadatta Maharaj era escuchar al Upanishad vivo, era estar en presencia de la esplendorosa y vibrante Verdad misma.

Dr. Damayantie Doongagi

Bombay

Mar/01 (R)

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SRI NISARGADATTA MAHARAJ — SEMILLAS DE CONSCIENCIA INTRODUCCIÓN

Cuando se me pidió presentar a Sri Nisargadatta Maharaj a los lectores de este libro, me sentí más bien desconcertado, pues difícilmente me habría considerado a mí mismo idóneo para ello. Antes de que pudiera organizar en mi mente los argumentos por los cuales algún otro debía llevar a cabo esta honorabilísima tarea, se me dijo que Maharaj quería que lo hiciera yo. Con ello, la cuestión quedó zanjada sin más discusión.

Yo siempre había sentido que en la religión tenía que haber algo más profundo que suplicar a alguno de los Dioses que nos diera felicidad y nos guardara de la miseria. Había leído bastante sobre la filosofía Advaita, de modo que cuando tropecé por primera vez con el libro Yo Soy Eso que contiene los diálogos compilados por el desaparecido Sri Maurice Frydman, entre Sri Nisargadatta Maharaj y diversas gentes que lo visitaron, me sentí considerablemente sorprendido de que un Maestro estuviera viviendo, no en los Himalayas, sino en mi ciudad natal de Bombay y que, a pesar de mi profundo interés en el tema, no hubiera yo tenido la buena fortuna, durante todos estos años, de encontrarme con él. Inmediatamente después, no hay necesidad de decirlo, fui y me senté a sus pies. De hecho, supe por primera vez de Maharaj a través de un artículo de la señora Jean Dunn, publicado en el número de Octubre de 1978 de la revista The Mountain Path, pero la lectura del libro Yo Soy Eso fue lo que más profundamente me impresionó.

En aquella primera visita, tras subir los escalones que conducían al altillo de su residencia en Vanamali Mansion, 10th Lane, Khetwadi, encontré a Maharaj sentado en un rincón de la habitación, encendiendo unos bastoncillos de incienso y colocándolos en diversos receptáculos frente a él. Cuando me incliné en salutación y puse ante él la ofrenda de frutas, me miró con su penetrante mirada, me sonrió cálidamen-te y me dijo: «Ah, ha venido usted, ¿no es así? Siéntese». Durante un momento no pude remediar preguntarme si no me habría confundido con algún otro, pues sus palabras parecían implicar que estaba esperándome. Cuando me preguntó si tenía algunas preguntas concretas que hacerle, dije que me gustaría mucho sentarme en quietud y absorber tanto sus palabras como el ambiente espiritual que prevalecía en su presencia. El sonrió y asintió. Desde entonces he visitado a Maharaj regularmente.

Por mi propia experiencia sé que Maharaj es reacio a hablar sobre sí mismo como individuo, y toda información personal sobre él ha tenido que ser obtenida de terce-Mar/01 (R)

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SRI NISARGADATTA MAHARAJ — SEMILLAS DE CONSCIENCIA ros. Una cosa es cierta: no es un Sadhu ni un Sanyasi; en realidad carece de toda po-se particular. Es un hombre simple, vestido con las prendas más ordinarias (su apariencia es la del sencillo padre de familia que es, exactamente como millones de otros). Durante sus conversaciones dice a menudo que no es una persona instruida y que, por lo tanto, solamente puede hablar de su conocimiento o experiencia personal, y que todo lo que ha sido capaz de conocer sobre su ser verdadero se aplica a todos los demás. Nunca olvidaré una frase suya: «Hubo una época en que me consideraba a mí mismo un ser humano varón, casado y con hijos; entonces me encontré con mi Gurú y bajo su iniciación e instrucción llegué a saber que yo soy el Brahman».

Sri Nisargadatta Maharaj «nació» en Bombay como Maruti Shivrampant Kampli, en el mes de marzo de 1897. Su nacimiento coincidió con el auspicioso día de Hanuman Jayanti; de ahí el nombre de Maruti. La infancia del joven Maruti pasó en Kandalgaon, un poblado a alguna distancia de Bombay, al cual su padre se había trasladado en el «año de la plaga». Maharaj decía que su recuerdo personal más antiguo era quizás ser llevado sobre los hombros de su padre, dirigiéndose hacia una colina mientras el sol se asomaba sobre la cima. Con el curso del tiempo, los ingresos de la granja fueron insuficientes para mantener a la familia. Después de la muerte de su padre en 1915, primero el hijo mayor, y después Maruti mismo, tuvieron que volver a Bombay para ganarse el sustento de la familia. Maruti comenzó su carrera co-mo dependiente en una empresa privada, pero con su temperamento independiente y emprendedor, pronto se estableció por cuenta propia. (Una de las muchas coinciden-cias que he estado notando desde el inicio de mi relación con Maharaj es que, inmediatamente después de que yo hubiera escrito este párrafo particular —de hecho al día siguiente— aconteció que Maharaj mencionó que él era tan independiente por naturaleza que nunca pudo soportar presión de ninguna clase por parte de nadie:

«Mejor un día de independencia que toda una vida sin libertad» —me dijo con una sonrisa de inteligencia).

Maruti Kampli comenzó su aventura en los negocios con una tienda donde hacían y vendían bidis (cigarrillos hechos a mano), y en un período relativamente corto llegó a ser el propietario de ocho de tales tiendas. En 1924 se casó. Tuvo cuatro hijos

—un hijo y tres hijas. La prosperidad económica no pudo aportar a Maruti mucho contento. El ambiente profundamente religioso, la tradición ritualista de la familia en general y su temprana relación en Kandalgaon con un instruido Brahmín llamado Vishnu Gore, habían encendido en él, a una edad muy temprana, las inevitables preguntas concernientes a las relaciones entre el Hombre, el Mundo exterior y Dios. Fue Mar/01 (R)

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SRI NISARGADATTA MAHARAJ — SEMILLAS DE CONSCIENCIA un amigo suyo, Yeshwantrao Bagkar, quien le presentó a Sri Siddharameshwar Maharaj, del Navanath Sampradaya. Bagkar era muy consciente de la sincera e intensa búsqueda de Maruti por la Verdad, y un día decidió llevarlo a su Gurú. En palabras de Maharaj: «Bagkar prácticamente me forzó a acompañarle cuando fue a visitar a Sri Siddharameshwar Maharaj. Incluso él mismo compró la tradicional guirnalda de flores que el discípulo coloca alrededor del cuello del Gurú». Poco después, Maruti recibió la iniciación de su Gurú y prosiguió sus actividades espirituales con un celo y una determinación innatas, hasta que culminaron en su logro de la realización. Esto aconteció entre 1933 y 1936.

Sri Siddharameshwar entró en Mahasamadhi en 1936. Al año siguiente, Sri Nisargadatta Maharaj decidió de repente abandonar a su familia y sus prósperos negocios y peregrinar por todo el país. Después de visitar varios lugares y templos sagrados en la India del Sur y hallándose ya en camino hacia el Norte a fin de pasar el resto de su vida en los Himalayas, se encontró con un condiscípulo suyo. Tras discutir con él, Sri Nisargadatta llegó a la conclusión de que tales peregrinaciones no eran realmente necesarias y que era mucho más significativo llevar una vida activa de acción desapasionada. Cuando Maharaj regresó a Bombay, encontró que todas sus tiendas, excepto una, se habían perdido, pero tranquilamente decidió que era suficiente para sus necesidades mundanas. Desde entonces, todo ha acontecido espontá-

neamente, nada ha sido hecho con intención deliberada o esfuerzo consciente.

Cuando se sentaba en su tienda de bidis atendiendo su negocio tranquila y efi-cientemente, algunos amigos venían a verle y la conversación giraba siempre sobre el mismo tema, Paramartha —el significado último. Estas conversaciones llegaron a ser tan populares, que siempre había una pequeña multitud fuera de la pequeña tienda escuchando sus perlas de sabiduría. Así pues, cuando su hijo fue capaz de hacerse cargo de la tienda, Maharaj se retiró al altillo que, para su uso personal, había construido sobre su casa, y que asumió desde entonces la sacralidad de un ashram.

Antes de citar mi experiencia personal con Maharaj, mencionaré un incidente significativo en su vida. Ocasionalmente Maharaj hace referencia al momento de la muerte y a cómo una experiencia que es traumática para una persona ordinaria, se convierte en motivo de gran éxtasis para el Jnani. A veces dice que sabe esto debido a que ha presenciado su propia muerte. Yo hice algunas indagaciones y éste es el incidente al cual aparentemente se refiere:

Hace algunos años, solía celebrarse todos los domingos por la tarde un programa de Bhajans en la residencia de Sri Bhainath Maharaj (Sri Sabnis), uno de los con-Mar/01 (R)

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SRI NISARGADATTA MAHARAJ — SEMILLAS DE CONSCIENCIA discípulos de Maharaj, y Maharaj asistía invariablemente. Un domingo, un discípulo de Maharaj pasó a por él para llevarlo a la residencia de Sri Sabnis, y encontró a Maharaj muy enfermo en la cama, y a los miembros de la familia muy inquietos. Maharaj no quería que ningún médico lo examinara: sugirió que el discípulo se fuera a la casa de Sri Sabnis y le dijera que continuara con el programa habitual. Pero el discípulo no se movió del lado de Maharaj, y por último llegó Sri Sabnis para averi-guar qué había pasado. Maharaj insistió en que Sri Sabnis y el discípulo regresaran y completaran el programa de Bhajans usual . Ellos obedecieron a su pesar, pero vol-vieron tan pronto como terminaron los Bhajans, junto con varios discípulos más.

Grande fue su contento cuando encontraron a Maharaj sentado y muy mejorado.

Unos pocos días después, en una de sus conversaciones, Maharaj contó que aquella tarde estuvo en realidad presenciando su propia muerte, y que había sido un momento de éxtasis.

Desde hace ya muchos años, la rutina diaria de Maharaj es simple y regular: diá-

logos con los visitantes mañana y tarde, durante unos 90 minutos cada vez, y Bhajans cuatro veces al día, de acuerdo con las instrucciones de su Gurú. Los asistentes a las conversaciones suelen ser unas veinte personas, aumentando quizás hasta treinta y cinco los domingos y festivos, con lo que se llena completamente el pequeño espacio del altillo. Cierto número de ellos suelen ser extranjeros, venidos desde distancias muy largas para obtener su darshan. Vienen a escuchar sus charlas, pues tras haber leído Yo Soy Eso no pudieron resistir el deseo de conocerlo. Algunos de los visitantes, tanto hindúes como extranjeros, fueron personas de inteligencia sobresaliente y líderes destacados en sus respectivos campos. «¿No es un milagro de la Gracia de mi Gurú —dice Maharaj— que gentes eminentes, a quienes normalmente no podría acercarse un hombre insignificante como yo, vengan aquí con las manos juntas a escuchar estas charlas? ¿Es a mí como individuo lo que ellos vienen a ver, o es la efusión de la Gracia de mi Gurú lo que vienen a escuchar?».

Las charlas de Maharaj atraen ocasionalmente a personas que quieren escribir su propia erudición libresca y que intentan arrastrar a Maharaj a discusiones estériles.

Mientras Maharaj no vacila en dar un tratamiento brusco a tales gentes cuando trans-greden cierto límite, hacia los demás, que han venido con un sincero deseo de com-prenderle y que se acercan a él con una humildad simple, Maharaj muestra una sorprendente paciencia y tolerancia. Todo lo que Maharaj dice brota con una esponta-neidad tan viva, con una seguridad tan calmada, y con una autoridad tan fresca que instintivamente se siente la presencia del Maestro, y se reconoce la Verdad, aún Mar/01 (R)

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SRI NISARGADATTA MAHARAJ — SEMILLAS DE CONSCIENCIA cuando uno no pueda comprenderla totalmente. El nunca cita ninguna autoridad para justificar sus palabras, ni siquiera los Vedas. Habla desde un nivel que está más allá de las palabras, y al que los Vedas no superan.

Maharaj aclara a menudo que aquellos que llegan a él con la esperanza de un consejo que pueda reportarles beneficio material, alivio físico o solaz mental se desilusionarán, pues él nunca discute tales temas. Quizás por esto no se ha convertido en un Gurú «popular». Quienes esperan una confirmación de sus conceptos o formas de religión favoritos no solamente se desilusionarán, sino que incluso pueden sentirse agraviados y frustrados por algunas de las frases de Maharaj.

¿Qué enseña Maharaj entonces? Como a menudo él mismo dice, todo lo que hace es presentarnos un espejo espiritual en el cual podamos, si queremos hacerlo seriamente, ver nuestra verdadera imagen. Si nos aventuramos a hacerlo, su enseñanza básica podría, quizás, resumirse como sigue:

El universo entero ( Mahadakash) existe sólo en la consciencia ( Chidakash) , mientras que el Jnani tiene su morada en lo Absoluto ( Paramakash) . En lo Absoluto

—eseidad pura— no hay consciencia de «yo soy» y es anterior a los pensamientos y a las palabras. Luego, sin ninguna razón aparente, de manera espontanea la consciencia se convierte en existencia. En la consciencia el mundo aparece y desaparece. To-do lo que es, es Mí mismo, todo lo que es, es Mío. Antes de todos los comienzos, después de todos los finales, Yo Soy. Acontezca lo que acontezca, Yo debo estar aquí para presenciarlo. Por lo tanto, no es que el mundo no exista, el mundo aparece en la consciencia, la cual es la totalidad de lo conocido en la inmensidad de lo no conocido. Lo que comienza y acaba es mera apariencia. Del mundo puede decirse que aparece pero no que es.

Maharaj nos dice que siempre que un individuo sueña, tiene la experiencia del mundo creándose en la consciencia. Cuando una persona no está plenamente despierta y la consciencia meramente se mueve, entonces sueña; y en su sueño, en esa minúscula mota de consciencia, en una fracción de segundo, se crea un mundo entero exactamente similar al mundo de la vigilia, y en ese mundo se ven la tierra, el sol, colinas y ríos, y gentes —incluido el soñador mismo— comportándose exactamente como en el mundo de la vigilia. Mientras la persona está soñando el mundo del sueño es muy real: sus experiencias —tanto de placer como de dolor— son extremadamente realistas. Pero una vez que se despierta, la totalidad del sueño se sumerge en la consciencia dentro de la cual se originó. «En el estado de vigilia —dice Maharaj—, el mundo emerge debido a la ignorancia (Maya) y nos introduce en un estado de sue-Mar/01 (R)

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SRI NISARGADATTA MAHARAJ — SEMILLAS DE CONSCIENCIA ño-despierto. Tanto sueño profundo como vigilia son nombres erróneos, pues en ambos usted está sólo soñando; sueña que está despierto o sueña que está dormido. Sólo el Jnani conoce el verdadero despertar y el verdadero dormir. Vea todo como un sueño y permanezca fuera de él… El principal punto que hay que entender es que usted ha proyectado sobre usted mismo un mundo de su propia imaginación, basado en recuerdos, deseos y temores, y que usted se ha apresado a usted mismo en él. Dése usted cuenta de eso, rompa el hechizo y sea libre».

Maharaj resume repetidamente su enseñanza pidiendo a sus oyentes que vayan más allá de sus palabras, «Regrese a su Origen y more en él». El Origen es la Realidad, nuestro verdadero estado, antes de la llegada de la consciencia, cuando no hay necesidades de ningún tipo, el estado antes de la ilusión de los aconteceres: concepción, nacimiento, desarrollo de la vida y, finalmente, la muerte del cuerpo. «Usted»

está siempre separado de todo este «acontecer», meramente presenciándolo.

«Saber con una convicción definitiva —dice Maharaj— que usted no está en el cuerpo ni en la mente, aunque es presenciador de ambos, es ya conocerse a sí mismo.

La liberación no es una cuestión de adquirir algo, sino una cuestión de fe y de convicción de que usted ha sido siempre libre, y una cuestión de coraje para actuar de acuerdo con esta convicción. No hay nada que cambiar; únicamente cuando la idea misma de cambio se ve como falsa, lo sin cambio puede mostrarse por sí mismo».

El enfoque de las enseñanzas de Maharaj suele sorprender a sus oyentes. Por ejemplo, sobre el tema del amor lo habitual ha sido siempre decir que no puede haber progreso espiritual sin amor hacia los demás. Este planteamiento podría ser fácilmente motivo de frustración para el buscador honesto que sabe que él no ama —ni puede amar— a los demás como a sí mismo. Qué alivio, por lo tanto, oír decir a Maharaj:

«Sea sincero con su propio ser real. Ámese a usted mismo absolutamente. No pretenda que usted ama a los demás como a usted mismo. A menos que usted se haya dado cuenta de que los demás son uno con usted mismo, no podrá amarlos. No pretenda ser lo que usted no es, no se niegue a ser lo que usted es. Su amor por los demás es el resultado del autoconocimiento, no su causa».

Y finalmente, qué alentador escuchar a Maharaj decir: «Lo que usted ha aprendido aquí es una semilla. Aparentemente podrá olvidarlo. Pero esa semilla vivirá, y a su debido tiempo brotará, crecerá, y dará flores y frutos. Todo acontecerá por sí mismo. Usted no necesita hacer nada: solamente, no lo impida».

Ramesh S. Balsekar

31 de marzo de 1980

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