Los Borgia. Cara y Cruz del Renacimiento por Dossier - muestra HTML

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DOSSIER

LOS BORGIA

Cara y cruz del Renacimiento

32. Piedra de escándalo

Ricardo García Cárcel

36. De Borja a Borgia

Luis Pablo Martínez

40. Papas de hierro

Miguel Navarro

46. Familia de leyenda

Joan F. Mira

52. Un santo en casa

Enrique García Hernán

60. Una saga de cine

Óscar Medel

Alejandro VI, el papa Borgia, al pie de la Madonna dei Racommandati, por Cola da Roma, hacia 1500.

En apenas siglo y medio, a caballo entre la Edad Media y el comienzo de la Moderna, dieron el salto de la nobleza rural al papado y al altar, aunando la protección a la cultura humanista con un cínico control de las cloacas del poder. Con el estreno este mes de Los Borgia, una de las más ambiciosas producciones cinematográficas españolas de carácter histórico, esta fascinante dinastía valenciana de santos y pecadores recupera actualidad y recuerda que su leyenda vive y aún genera debate 31

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Piedra de

ESCÁNDALO

En el complejo tránsito sociocultural de la Edad Media al Renacimiento, sitúa Ricardo García Cárcel la peripecia italiana del linaje valenciano que dio dos papas, diversos cardenales y un santo a la Iglesia, a través de un tortuoso proceso, cuyos escandalosos ribetes siguen despertando interés LasagavalencianadelosBorgia

en la decisiva gestión que Alfonso de Bor-

o Borja tiene una significación

ja, a la sazón canónigo de Lérida, profe-

histórica trascendental en tanto

sor de aquella universidad y vicecanciller

que, en cincuenta años, dio al

al servicio de Alfonso V el Magnánimo,

mundo dos papas y una decena larga de

desarrolló para solucionar de una vez por

cardenales, se instaló durante la primera

todas el Cisma pontificio. En 1429, Al-

mitad del siglo XVI en el centro mismo

fonso de Borja convenció al díscolo pa-

del poder en Europa y dejó tras de sí una

pa Benedicto XIII en Peñíscola de la ne-

extraordinaria estela cultural, al mismo

cesidad de su renuncia. Ello le valió ser

tiempo que una espesa nube de mórbi-

obispo de Valencia. De la efervescente Va-

das vivencias, con múltiples escándalos,

lencia del momento, el obispo pasó a Ná-

muertes, incestos, corruptelas...

poles, siempre vinculado al rey Magná-

La leyenda rosa del éxito social y la le-

nimo. En el avispero napolitano demos-

yenda negra de los turbios procedimien-

tró sus dotes camaleónicas y no le cos-

tos de escalada confluyen en esta familia,

tó demasiado ser cardenal. Lo fue en

como nunca se ha dado en la Historia. La

1444, a los sesenta y seis años.

dicotomía lingüística Borgia-Borja ha ser-

vido para diferenciar las connotaciones

Dejarse querer

más negras de la saga, que se asignan a la

De ahí a Papa sólo había que saber de-

versión italiana del apellido, y las más po-

jarse querer. Lo hizo magistralmente. Es-

sitivas de su versión hispánica, que des-

peró once años. Fue elegido pontífice ca-

de luego representa particularmente san

pitalizando su condición de tecnócrata,

Francisco de Borja, general que fue de la

políticamente neutral, no implicado en

Compañía de Jesús y nada menos que biz-

las luchas de los nobles italianos y con

nieto del tormentoso papa Alejandro VI.

pocas expectativas de vida. Vivió sólo tres

Es una historia de prodigiosa ascensión

años más, durante los cuales tuvo tiem-

política, de una familia que de simple aris-

po de enfrentarse a su rey-protector Al-

Medallas de Alejandro VI, que aparece sin

tocracia local setabense a caballo de al-

fonso V, de combatir contra los turcos, a

mitra ni tiara (arriba), y Calixto III (Madrid,

gunos méritos políticos, como su apoyo

Museo Arqueológico Nacional).

los que hizo levantar el sitio de Belgrado,

a Fernando de Antequera en el Compro-

y de canonizar a Vicente Ferrer, treinta

miso de Caspe, de la presunta protección

lítico-jurídica de Alfonso de Borja, el fu-

y seis años después de la muerte del do-

inicial de san Vicente Ferrer y, desde lue-

turo papa Calixto III, dio el salto a Roma

minico. Pero, sobre todo, tuvo tiempo pa-

go, a través de la indudable capacidad po-

e inició una etapa en la que su apellido

ra traer a buena parte de su familia a Ro-

marcó las pautas de la Historia.

ma y colocar a su amplia parentela en

RICARDO GARCÍA CÁRCEL es catedrático de

El punto de partida del increíble des-

múltiples cargos en la curia pontificia.

Historia Moderna, UAB.

pegue político de aquella familia radicó

De sus tres sobrinos, el favorito era

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LOS BORGIA. CARA Y CRUZ DEL RENACIMIENTO

Pedro Luis, hijo de su hermana Isabel. Pe-

Rodrigo fue entonces ordenado sacer-

contra a los Della Rovere. La política ma-

ro la lucha política que se desató a la

dote y obispo. Antes sólo era diácono,

trimonial de su descendencia se dirigió

muerte de Calixto III, pocos meses des-

aunque ya cardenal por imposición de su

a consolidar sus alianzas. La invasión de

pués de la del rey Alfonso V, acabó con sus

tío. En 1472, hizo un viaje triunfal a Es-

valencianos en la Corte pontificia fue

expectativas y con su vida, posiblemente

paña, articulando la operación política que

enorme y los amores del Papa con Julia

envenenado por la familia rival de los Or-

asentaría en el trono de la monarquía a los

Farnese tuvieron eco en toda Europa.

sini. Sin embargo, ya eran cardenales los

Reyes Católicos. Mientras se preparaba el

La estrategia inicial de Alejandro VI fue

otros dos sobrinos: Luis Juan de Milá y Ro-

desembarco en la Sede Pontificia, Rodri-

la de apoyar las grandes decisiones polí-

drigo de Borja. El primero volvió a Espa-

go tuvo cuatro hijos con su compañera

ticas de los Reyes Católicos de aquel mí-

ña como obispo de Lérida. El segundo

Vannozza Cattanei. El 6 de agosto de 1492,

tico año 1492 –desde la expulsión de los

participó en la elección del humanista

fue elegido papa con el nombre de Ale-

judíos a la aventura americana, pasando

Pío II como papa y se colocó estratégica-

jandro VI, gracias a la alianza establecida

por la conquista de Granada–, al tiempo

mente al lado de éste como lo haría con

con los Sforza, los Farnese y los antiguos

que recababa el apoyo de éstos para su po-

el siguiente pontífice, Sixto IV.

enemigos Orsini. Únicamente tenía en

lítica italiana. Realizó obras importantes

Retablo de Santa Ana, realizado en 1452 por encargo del cardenal Alfonso de Borja (Xàtiva, Colegiata de Santa María).

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acabó muriendo en lucha contra Fer-

durante medio siglo quisiera encontrar

nando el Católico en 1507, en Viana (Na-

en Valencia su canto de cisne.

varra). Lucrecia, que tras tres matrimo-

La sucursal del imperio pontificio fue

nios se había convertido en duquesa de

el ducado de Gandía. Los duques esta-

Ferrara, reconstruyó su agitada vida sen-

blecieron relaciones de parentesco con

timental y estuvo, por cierto, en Barce-

la propia monarquía. El último gran Bor-

lona dos veces, en 1504 y 1506. Murió en

ja, fue Francisco, enviado por su padre en

1519, en el mismo año que su madre,

1528 a la Corte “para que acabara de for-

Vannozza Cattanei.

marse al servicio de su majestad”. El clien-

telismo del papa Borja se había roto con

El fin de toda una época

su muerte. Había que adaptarse al nuevo

El papado de Alejandro VI, de 1492 a

tiempo dictaminado por la disciplina de

1503, marca en Europa la cúspide del hu-

la Corte. Francisco de Borja optó por la

manismo y al mismo tiempo el comien-

amistad directa con el rey Carlos, necesi-

zo de sus miserias morales. Son los años

tado, después de las Comunidades y las

en que las monarquías se intentan des-

Germanías, de fortalecer sus apoyos.

gajar de la matriz nobiliaria con las pri-

Francisco casó con la portuguesa Leo-

meras contradicciones entre feudalismo

nor de Castro y tuvo ocho hijos. Fue vi-

y absolutismo. Es el final de los condo-

rrey en Cataluña, un virrey severo y pu-

ttieros, como lo fueron Gonzalo Fernán-

ritano. Nada que ver con sus ascendien-

dez de Córdoba o César Borja, en con-

tes. En 1548, profesó como miembro de

flicto siempre con sus reyes-señores. Es

la Compañía de Jesús, tres años después

el triunfo del maquiavelismo, de la razón

de morir su mujer. Hacía nueve años que

práctica sobre la estética, de lo secular so-

había muerto Isabel de Portugal, la esposa

bre lo religioso, de la economía capita-

de Carlos V, aquella hermosa reina retra-

El papado de Alejandro VI marca en

Francisco de Borja, en un retrato del siglo XVII,

Europa la cúspide del humanismo y el

cuando estaba en marcha el proceso de su

canonización (Madrid, Descalzas Reales).

comienzo de sus miserias morales

en los palacios pontificios en pleno cen-

lista y de la tecnología sobre los escrú-

tada por Tiziano. Francisco de Borja fue

tro del complejo vaticano con frescos de

pulos y complejos de la escolástica cris-

el encargado de acompañar al cadáver de

Il Pinturicchio, reformó el Castillo de

tiana, triunfo que representa bien Ale-

la Emperatriz, de Toledo a Granada. La

Sant’Angelo y recubrió el techo de Santa

jandro VI.

contemplación de su descomposición fue

María la Mayor con un artesonado que

Pero también es la emergencia del ge-

el motivo tradicionalmente invocado pa-

evocaba a su propia familia.

nio individual sobre la corporación y la

ra la decisión de Borja “de no servir a otro

Esta política se mezcló con la peripe-

familia; la escalada de los Estados-nacio-

señor que a Dios”. Hipótesis difícil de

cia familiar. Conjuras, traiciones, violen-

nes que acabarán con la prepotencia

creer. ¿Voluntad arrastrada nueve años?

cia, pasiones, celos, ambiciones de po-

de las ciudades-Estado italianas; el cre-

La iconografía, con el cuadro de Mariano

der... El nepotismo y la corrupción fue-

púsculo de las vanidades; la hora de la

Salvador Maella como mejor represen-

ron un caldo de cultivo en el que no fal-

contrición, cuyo primer profeta fue Sa-

tación, ha insistido siempre en la imagen

taron varios asesinatos (César, el hijo del

vonarola, quemado a instancias de Ale-

del Borja iluminado ante el descubri-

Papa, fue el presunto asesino de su her-

jandro VI, y que anticipaba la mala con-

miento de los efectos de la muerte.

mano Juan y de su cuñado Alfonso de

ciencia protestante de Lutero; el tiempo

El papel de Francisco de Borja en la

Aragón, casado con Lucrecia, y al propio

de las nuevas fronteras transatlánticas que

Compañía de Jesús, en cualquier caso, fue

Papa se atribuye el envenenamiento, en-

condenaban al provincianismo la ruta Va-

trascendental, marcando la orientación po-

tre otros, de Giambattista Orsini) y tro-

lencia-Roma...

lítica que tendría ésta en el futuro. Murió

pelías diversas, en una coyuntura de re-

Alejandro VI muere un año antes que

en 1572, fue beatificado en 1624 y cano-

versión de alianzas, con deslizamien-

Isabel la Católica. El maquiavelismo fer-

nizado en 1671. Las relaciones con Roma

to claro del Papa hacia la amistad con

nandista será la aparente prolongación

demostraban ser impecables. Su extrema

Francia.

de la égida de Alejandro VI. Italia, el sue-

delgadez, sus ojos claros, su seriedad, que

Alejandro VI murió en agosto de 1503.

ño napolitano como alternativa fernan-

retrató Tiziano, nada tienen que ver con el

Le sucedió Pío III, que vivió sólo veinti-

dista al fracaso en la lucha con Felipe el

Alejandro VI, gordo y sensual de Il Pintu-

siete días, y a éste, Julio II, un Della Ro-

Hermoso. Pero ya nada podía ser igual.

ricchio. Sólo tienen en común la nariz cur-

vere, el mayor enemigo de los Borja. Cé-

Sólo la Corte de doña Germana y el du-

va de los Borja. Cuando muere Francis-

sar Borja sería apresado, enviado a Va-

que de Calabria en Valencia pareció afe-

co, hacía siglo y medio que había empe-

lencia, trasladado a Chinchilla y al Cas-

rrarse al sueño italiano, como si el efec-

zado la prodigiosa ascensión de la familia

tillo de la Mota, de donde se escapó y

to Borja que había triunfado en Roma

Borja. Con él se cierra el ciclo.

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Calixto III, el primer papa

Borgia, y la Virgen,

representados por Sano di

Pietro como protectores de la

ciudad de Siena.

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CARA Y CRUZ DEL RENACIMIENTO

De Borja a

BORGIA

A comienzos del siglo XV, diversas familias de menestrales, labradores y de la pequeña nobleza ostentaban el apellido Borja en la valenciana ciudad de Xàtiva. Luis Pablo Martínez recuerda el oportuno entronque matrimonial que permitió el imparable ascenso del nuevo linaje hacia el trono papal LaépocadelpapaAlejandroVIy

beneficiaba del monopolio de las magis-

sus hijos César y Lucrecia ha cau-

traturas municipales y del arriendo de los

tivado a generaciones de histo-

impuestos locales. Para distinguirse de

riadores, artistas y literatos. Son

los restantes Borjas de la ciudad, em-

pocos, sin embargo, los trabajos dedi-

pleaban como sello distintivo la fórmu-

cados a los orígenes del mítico linaje.

la “Gil de Borja”. En vísperas de la crisis

Tal vez porque la familia ha sido estu-

dinástica desatada a la muerte del rey

diada fundamentalmente por investi-

Martín el Humano (m. 1410), el linaje

gadores foráneos. No en vano, son más

se encontraba en óptimas condiciones

conocidos por la versión italianizada de

de promoción, merced a sus vínculos

su apellido, Borgia, que por la genuina,

feudo-vasalláticos: Rodrigo y Joan murie-

Borja. En términos históricos, sin em-

ron prematuramente, pero sus hermanos

bargo, el período anterior al papado de

Galcerán y Jofré servían, respectivamente,

Calixto III (1455-1458), el primer papa

a la casa de Montcada –uno de los linajes

Borja, resulta crucial y fascinante. Porque

más señeros de la aristocracia de la Coro-

es entonces cuando la familia puso los ci-

na de Aragón–, y al infante Jaume d’Aragó,

Alfonso V el Magnánimo promocionó a

mientos de una prodigiosa promoción,

conde de Urgell, candidato al trono.

Alfonso de Borja, en recompensa por el éxito

que produciría dos papas y un santo pa-

de su gestión ante el papa Luna.

El sueño de un futuro dorado se des-

ra la cristiandad, un linaje de Grandes de

vaneció con la debacle del urgelismo, ini-

España, y tres personajes míticos del ima-

a mediados del siglo XIII. El cabeza del li-

ciada con la elección como rey de Aragón

ginario colectivo occidental.

naje era Rodrigo Gil de Borja (m. 1410),

de Fernando de Trastámara, infante de

En la Xàtiva de comienzos del siglo XV

casado con Sibila Escrivà y padre de Elio-

Castilla (Compromiso de Caspe, 1412), y

convivían varios grupos familiares con el

nor, Rodrigo, Joan, Galcerán y Jofré Gil de

remachada con la derrota y captura del

apellido Borja. Todos ellos, salvo uno, eran

Borja. Hijo de un personaje homónimo,

rebelde conde de Urgell (sitio de Bala-

menestrales y labradores de diversa con-

descendía, con gran probabilidad, del

guer, 1413). Fueron tiempos duros. Gal-

dición. Una de las familias Borja de Xàti-

Gonzalo Gil de Borja que tuvo un gran

cerán actuó gallardamente en defensa de

va pertenecía, sin embargo, a la pequeña

protagonismo en Xàtiva en tiempos de la

los Montcada, subrepticiamente perse-

nobleza. Sus orígenes parecen retrotraer-

Guerra de la Unión (1347-1348), y fue ser-

guidos por su tibieza frente a la nueva di-

se a los caballeros aragoneses Fortún y Ji-

vidor del poderoso linaje de los Vilaragut,

nastía castellana, lo que le valió ser ar-

meno Pérez Zapata de Borja, estableci-

señores de Albaida.

mado caballero, y la mano de Isabel, hi-

dos en Xàtiva tras la conquista cristiana,

ja de su señor, Ot de Montcada.

Suerte cambiante

A Jofré le tocó la peor parte. Él, que pu-

Los Borja nobles de Xàtiva, poseedores de

do haber sido miembro del séquito

LUIS PABLO MARTÍNEZ, historiador, es

minúsculos señoríos en las huertas cir-

del rey Aragón, abandonó a su señor, el

coautor de Els Borja, de la conquesta del

regne a la del bisbat de Valéncia.

cundantes, pertenecían a la élite que se

conde de Urgell, antes de su alzamiento

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Bula en la que Calixto III comunica el

San Vicente Ferrer insistió a la

nombramiento de su sobrino Rodrigo

familia de Alfonso de Borja para

como obispo de Valencia, en 1458.

que le permitieran cursar estudios

(retablo de Vicente Macip).

en armas, para refugiarse en Xàtiva. Allí

recho canónico y civil y profesor del Es-

a la postre, por criterios de sangre. No por

languideció durante años, consumien-

tudi General de Lérida (la Universidad de

casualidad, Jofré, Galcerán y sus descen-

do la herencia paterna y participando co-

la Corona de Aragón), había entrado al ser-

dientes abandonaron el uso del patroní-

mo testaferro, a instancias de su herma-

vicio del rey Alfonso V en 1417. Su eficacia

mico “Gil de Borja”, para pasar a utilizar la

no Galcerán, en la ocultación de los bie-

como instrumento de la política de extor-

fórmula simplificada “de Borja”.

nes de los Montcada –sometidos a una in-

sión a la Iglesia practicada por el Magná-

tensa persecución judicial por sus acree-

nimo –que mantenía viva la llama del cis-

Peligroso incidente

dores, con los auspicios de los oficiales

ma, permitiendo la subsistencia de la cor-

La vida parecía sonreír de nuevo a Jofré

de la Corona–. ¿Quién podría pensar en-

te del papa Luna en Peñíscola–, le valió una

cuando, en 1420, volvió a encontrarse al

tonces que Jofré, triste doncel refugia-

rápida progresión en la administración re-

borde del abismo. Su cuñado, el caballe-

do en las faldas de su madre, sería padre

gia. Entró en la selecta nómina de conse-

ro de Alcira, Bartomeu Serra, enfrentado

del mítico Alejandro VI?

jeros del Monarca, y pasó, entre 1417 y

con la villa de Onteniente por la alquería

1419, de promotor de los negocios de la

de Morera, decidió tomarse la justicia por

Un entronque providencial

Corte a regente de la Cancillería. El Rey,

su mano. El síndico de la villa fue asesi-

Entonces, en 1419, tuvo lugar el aconte-

además, negoció activamente la concesión

nado a golpes de lanza y de espada en una

cimiento decisivo: el matrimonio de Jofré

de prebendas eclesiásticas en su favor.

celada tendida por Bartomeu, Jofré y sus

con Isabel de Borja. Isabel era hija del ciu-

Es evidente que Jofré vio en la mano de

escuderos. La temeraria acción hizo que

dadano de Xàtiva Domingo de Borja, per-

Isabel no sólo una cuantiosa dote, sino la

el gobernador del reino de Valencia dic-

sonaje de la élite mercantil local –en 1420

oportunidad de salir del ostracismo por

tara sentencia de muerte contra los ase-

se le cita como tintorero–, relacionado

la puerta grande, ganando acceso direc-

sinos: Bartomeu y Jofré debían ser deca-

con el gobierno y los negocios municipa-

to a la Corte del Magnánimo. El oro y las

pitados y sus servidores, ahorcados. La

les. En ocasiones aparece ejerciendo co-

influencias de Alfonso de Borja borraron

deuda de sangre pudo más que el cálcu-

metidos singulares, como la vigilancia del

los escrúpulos que el noble pudiera sen-

lo racional: la acción de Jofré como “pa-

tráfico de mercaderías prohibidas en la

tir por casarse con una plebeya, del mis-

riente, amigo y valedor” y hombre de ho-

frontera con Castilla (1404-1406), o la su-

mo modo que la eficacia del jurista mo-

nor, según la fórmula y los usos de la épo-

balcaldía del Castillo de Buñol, señorío del

vió al Magnánimo a ignorar el urgelismo

ca, pudo haber cambiado radicalmente el

conde de Urgell (1413). La novia aporta-

de los Borjas setabenses.

futuro de los Borja.

ba al matrimonio una cuantiosa dote de

La pregunta, sin embargo, es por qué Al-

Pronto, sin embargo, se hizo notar la in-

tres mil florines de oro, hecho que, por sí

fonso de Borja apostó por Jofré como yer-

fluencia de Alfonso de Borja, que en 1423

mismo, explica por qué los Gil de Borja

no, pudiendo elegir con seguridad, mer-

había sido promovido al oficio de vice-

accedieron al entronque con plebeyos.

ced a su proximidad al Rey, entre vástagos

canciller. Mientras Galcerán y su madre Si-

El enlace, sin embargo, oculta realida-

de linajes mejor situados. La respuesta es-

bila defendían el patrimonio familiar, Jofré

des y estrategias de mayor calado históri-

tá en el apellido: al entroncar con los Bor-

cruzó el Mediterráneo occidental en pos

co. El factor del enlace no fue el padre,

ja nobles de su ciudad, Alfonso podía ocul-

de su cuñado Alfonso, que acompañaba al

sino el hermano de la prometida, el juris-

tar mejor la inferior calidad de su linaje; al-

Magnánimo en su intento de conseguir

ta Alfonso de Borja, quien se comprome-

go que facilitaría su propia promoción per-

la Corona de Nápoles. En 1423 encontra-

tió a hacer efectiva la dote. Doctor en de-

sonal, en una sociedad estamental guiada,

mos a Jofré actuando en Roma y Nápoles

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CARA Y CRUZ DEL RENACIMIENTO

DE BORJA A BORGIA

Torre del Castillo de Xàtiva, la ciudad natal de la familia Borja, donde Misal de Navidad de Alejandro VI. El Pontífice aparece retratado junto estuvo preso el conde de Urgell.

a su escudo de familia en la parte inferior de la hoja.

por comisión del Rey. Ese mismo año de-

reales. Ésta fue la causa principal del otor-

dió a la concesión de ciento cincuenta mil

bió regresar con la flota aragonesa, pues-

gamiento a Alfonso de Borja, en 1424, de

florines de oro, a cambio de la definitiva

to que en 1424 está de nuevo en Valencia,

la administración del obispado de Ma-

extinción del foco cismático de Peñíscola.

con el perdón real bajo el brazo, habien-

llorca, en la que Jofré actuó como su pro-

Alfonso de Borja desempeñó un papel cla-

do sido armado caballero –tal vez al calor

curador. La mano de Alfonso de Borja se

ve, siempre en cumplimiento de las ins-

de alguno de los numerosos combates li-

advierte, asimismo, en la anulación por el

trucciones del Rey, en las negociaciones

brados con genoveses y angevinos entre

Rey, en el transcurso de las Cortes del rei-

que condujeron a la renuncia del antipa-

1420 y 1424–, y nombrado alguacil de la

no de Valencia reunidas en Morvedre (Sa-

pa Clemente VIII, sucesor del papa Luna,

casa real. En 1425, ante un amago de gue-

gunto) en 1428, de la condena a muerte

el 26 de julio, y a la concesión del cuan-

rra con Castilla, se sumó al ejército del rey

de Jofré de Borja y Bartomeu Serra, emi-

tioso subsidio. Como premio, El Magná-

de Aragón y, dos años después, trasladó su

tida ocho años antes por el gobernador,

nimo le facilitó el nombramiento por el le-

domicilio a la capital del reino, buenos in-

y denunciada como contraria a los fueros

gado como obispo de Valencia, hecho

dicadores de la mejora de su posición.

regnícolas por el brazo militar.

efectivo el 21 de agosto; no sin que antes,

La progresión del linaje continuó a pa-

en mayo, Alfonso de Borja ingresara en las

so firme. Alfonso de Borja dejó de aten-

Primeros pasos hacia el papado

arcas reales seis mil florines de oro, se-

der los asuntos ordinarios de la Cancille-

El año 1429 supuso un hito decisivo en la

guidos de otros cinco mil florines en ene-

ría, numerosos y dispares, para incorpo-

promoción del linaje. La primavera trajo

ro de 1430.

rarse al Consejo Real, lo que le permitía

vientos de guerra con Castilla. El Magná-

El control de la rica diócesis de Valencia

intervenir en la conducción de la alta po-

nimo, necesitado de fondos para afron-

suponía un gran salto cualitativo en las ex-

lítica de la Corona de Aragón. El Monarca

tar la campaña militar, incrementó su pre-

pectativas de promoción del linaje, y el pri-

siguió consiguiéndole prebendas y rentas

sión sobre Roma. Tras duras y complejas

mer hito en el camino de Alfonso de Bor-

a cuenta de la Iglesia, que revertían en el

negociaciones en el campamento del Rey,

ja hacia la conquista del papado, al que lle-

incremento del patrimonio de la familia y

en la raya de Aragón con Castilla, el car-

garía veinticinco años más tarde, en 1454,

en el propio saneamiento de las finanzas

denal Pedro de Foix, legado papal, acce-

adoptando el nombre de Calixto III.

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Calixto III y P

Alejandro VI

APAS

DE HIERRO

Mostraron con determinación y astucia las habilidades políticas adquiridas en la Corte aragonesa y en la curia. Miguel Navarro analiza su empeño en consolidar a cualquier precio la autoridad papal en los Estados Pontificios, preservar el equilibro italiano y defenderse del peligro turco Cuando,el12deabrilde1455,

cios curiales y hábil en el manejo de los

los cardenales que habían par-

asuntos políticos y diplomáticos.

ticipado en el cónclave reuni-

Puede afirmarse que los Borja tenían

do para elegir al sucesor de Ni-

una especial habilidad para la política, y

colás V escribieron a los príncipes cris-

lo mostraron en su actuación como pa-

tianos, comunicándoles que la elección

pas, la cual se dio en el marco de tres cir-

había recaído en el cardenal-obispo de

cunstancias que fueron características del

Valencia, Alfonso de Borja, manifestaron

papado de su tiempo: la oposición a los

que la primera razón que les había im-

turcos, la defensa del equilibrio políti-

pulsado a elegirlo había sido su habilidad

co italiano y la consolidación de la au-

en la administración de los negocios po-

toridad papal en los Estados Pontificios.

líticos, avalada por su amplia experiencia

Calixto III se centró en el primer aspec-

como consejero del rey Alfonso el Mag-

to, mientras que en Alejandro VI preva-

nánimo y por su pericia jurídica, de la que

lecerá el último.

había comenzado a dar muestras en la

Universidad de Lérida.

Calixto III, obsesión por el turco

La opinión de los cardenales reflejaba

La lucha contra el turco fue la caracte-

la fama pública que gozaba Alfonso de

rística dominante del pontificado de Ca-

Mehmet II, el impulsor de la expansión turca

Borja como “el más eminente entre to-

lixto III. Constantinopla había caído en

en Europa oriental, retratado por Gentile

dos los juristas de su tiempo” (Eneas Sil-

Bellini (Londres, National Gallery).

manos de Mehmet II en 1453 y sus ejér-

vio Piccolomini). Y lo mismo puede de-

citos avanzaban peligrosamente sobre Eu-

cirse de su sobrino Rodrigo de Borja,

de espíritu emprendedor (...) provisto de

ropa, por lo que, apenas elegido papa,

el papa Alejandro VI, al que un con-

imaginación y de gran capacidad orato-

Calixto hizo un voto, obligándose a gas-

temporáneo definía como “hombre

ria; astuto de naturaleza, que muestra su

tar todas sus energías en la lucha contra

habilidad a la hora de actuar”, pues era

los infieles. Y no fueron simples palabras,

tenido por persona de vivo ingenio, buen

sino que el anciano pontífice sorprendió

MIGUEL NAVARRO BROTONS, historiador, es

coautor de Els Borja, de la conquesta

conocedor del Derecho canónico, ex-

por la energía que desplegó en este asun-

del regne a la del bisbat de València.

perto en la administración de los nego-

to, proclamando una cruzada que debía

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LOS BORGIA. CARA Y CRUZ DEL RENACIMIENTO

Calixto III imponiendo el capelo cardenalicio a Eneas Silvio Piccolomini, más tarde papa Pío II y protector de Rodrigo de Borja en la curia romana.

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partir el 1 de marzo de 1456, imponien-

do décimas para sufragarla y enviando

predicadores que la anunciasen por toda

la cristiandad. Llamó en su ayuda a los

príncipes cristianos, pero sus requeri-

mientos cayeron en el vacío, pues éstos

se encontraban divididos por sus intere-

ses nacionales y no estaban dispuestos

a soportar los enormes gastos que la em-

presa suponía.

Sin embargo, no se dio por vencido

y, a pesar de la falta de apoyo, acome-

tió en solitario la cruzada, pues los tur-

cos presionaban sobre Hungría y sabía

que, si ésta caía en sus manos, tendrían

abiertas las puertas del resto de Europa.

Se imponía una doble maniobra: al tiem-

po que se presentaba una fuerte resis-

tencia terrestre, debía atacarse por mar,

con el fin de obligar al enemigo a dividir

sus fuerzas. El dinero recaudado para

Escudo episcopal de Alfonso de Borja, en el

Rodrigo de Borja, papa Alejandro VI, en la

la cruzada y el proveniente de empeñar

que el toro de la familia aparece coronado

galería de retratos realizada por Juan de

por la mitra (Catedral de Valencia).

Juanes para la Catedral de Valencia.

y vender muchas de sus joyas, lo desti-

nó a armar naves con las que formó una

pequeña flota de 16 navíos que puso

al mando del arzobispo de Tarragona,

quien, en lugar de dirigirla contra los tur-

cos, se dedicó a la piratería. El Pontífi-

ce lo destituyó y envió en junio de 1456

una segunda flota al mando del cardenal

Ludovico Trevisán, que obtuvo algunas

pequeñas victorias, pero no causó daños

serios al enemigo.

Resistencia por tierra

Al mismo tiempo, animó Calixto III la re-

sistencia por tierra, tanto en Albania, don-

de sostuvo al caudillo Scanderbeg, como

en Hungría, donde envió como legado al

cardenal Carvajal junto con san Juan de

Capistrano, quienes reunieron dinero y

tropas con los que el héroe local Juan Hu-

niady obtuvo la victoria de Belgrado. La

preocupación turca fue, en verdad,

la “única obsesión” de Calixto III, como

él mismo confesó en diversas ocasiones,

y el resto de su política estuvo subordi-

nada a este objetivo.

En efecto, como sabía que la cruzada

no tendría éxito si no se aseguraba an-

tes la paz de Italia, Calixto se preocupó

de mantener el equilibrio político italia-

no, distanciándose para ello del Magná-

nimo, a fin de disipar los recelos de las

potencias de Italia, que temían que el pa-

pa valenciano favoreciera las miras ex-

pansionistas de su antiguo señor, el rey

de Aragón y Nápoles. De ese modo, el

La Virgen de los Reyes Católicos, junto a los que figuran sus hijos Juan y Juana. Alejandro VI pontificado de Calixto III gastó la mayor

les otorgó el título de Católicos y les concedió las tierras a descubrir al otro lado del Atlántico.

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LOS BORGIA. CARA Y CRUZ DEL RENACIMIENTO

CALIXTO III Y ALEJANDRO VI. PAPAS DE HIERRO

parte de sus energías en una lucha esté-

ril con Alfonso V, tanto en el campo de

la colación de los beneficios eclesiásticos

como en el de la política italiana.

Trabajando día y noche en la animación

de la empresa contra el turco, Calixto se

negó a abandonar Roma durante el pes-

tilente verano de 1458, y allí le sorpren-

dió la muerte el día 6 de agosto. Sus res-

tos fueron enterrados en la capilla de San-

ta María de las Fiebres, del Vaticano, mien-

tras en Roma estallaba una violenta reac-

ción contra sus paisanos.

Alejandro VI, poder y familia

La elección papal del cardenal Rodrigo

de Borja, el 11 de agosto de 1492, no pro-

vocó particular escándalo ni entre el pue-

blo ni en las cortes, sino esperanza por

tratarse de un político hábil y estadista

capaz. Sin embargo, esta esperanza se

desvaneció pronto, al enredarse Alejan-

dro VI en una oscilante política, donde

los intereses de Estado –asegurar el equi-

librio de las potencias italianas para ga-

rantizar la paz y salvaguardar la inde-

pendencia del papado– se entrelazaban

con los familiares, en concreto el enal-

tecimiento de su prole.

Así, en abril de 1493, entró en liga con

Milán y Venecia frente a Nápoles y la se-

lló mediante el matrimonio de su hija Lu-

crecia con Giovanni Sforza, sobrino de

Ludovico el Moro. Pero poco después, en

parte por miedo al rey Carlos VIII de Fran-

cia, que le solicitaba la investidura del rei-

no napolitano, amenazando con venir a

conquistarlo, y en parte solicitado por los

Reyes Católicos –título que él mismo les

concedería en 1496–, que favorecieron

a sus hijos César y Joan en España, se

acercó a Ferrante de Nápoles, y entabló

negociaciones para casar a su hijo Jofré

con la nieta del rey, Sancha de Aragón. La

Carlos VIII, rey de Francia, perdió su pulso contra Alejandro VI para hacerse con el reino de muerte de Ferrante no interrumpió esta

Nápoles y tuvo que retirarse de Italia por temor a la Liga Santa.

alianza y, en mayo de 1494, envió a Ná-

poles al cardenal Joan de Borja, para que

abandonó Italia, y el Papa pudo afirmar

valencianos Joan Llopis y Bartomeu Mar-

coronase al nuevo rey, Alfonso II, y ben-

su autoridad sobre los Estados Pontifi-

tí y al catalán Joan de Castre. El 28 de

dijese el matrimonio concertado.

cios, sometiendo a los barones del Pa-

septiembre de 1500, nombró cardenal

Aunque su nueva política no impidió

trimonio que habían ayudado a los fran-

a otro resobrino, Pere Lluís de Borja-

que el rey francés viniera a Italia, apro-

ceses. Para ello hizo venir de España a

Llançol, y a sus parientes Francesc de

vechando el malestar internacional cau-

su hijo Joan, lo nombró capitán de la

Borja y Jaume Serra.

sado por ello, en marzo de 1495, Ale-

Iglesia y lo dirigió contra los Orsini. Asi-

Alejandro continuó su política de acer-

jandro entró en la Liga Santa, concerta-

mismo, para asegurar su autoridad den-

camiento a Nápoles, para lo cual, a fina-

da entre el emperador Maximiliano, Es-

tro del colegio cardenalicio –en el que

les de 1497, anuló el matrimonio de su

paña, Venecia y Milán contra el turco, pe-

ya había incluido a su resobrino Joan de

hija Lucrecia con Giovanni Sforza, ale-

ro en realidad con el único objetivo

Borja Navarro (1492) y a su hijo César

gando que no se había consumado, y

de arrojar a los franceses de Italia. Ante

(1493)–, en 1496 otorgó el capelo a otro

la casó con Alfonso de Aragón, duque

esta formidable amenaza Carlos VIII

resobrino, Joan de Borja-Llançol, a los

de Bisceglie, hijo natural de Alfonso II

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de Nápoles. Pero un año después, como

fidelidad. Ciertamente, Alejandro pre-

además de asegurar la posición de Cé-

el nuevo monarca napolitano, Federico

tendía fortalecer así su autoridad sobre

sar en Romaña, favorecía las campañas

III, no accedía a la propuesta de casar a

los Estados Pontificios, haciendo de ellos

expansionistas que éste había comenza-

César Borja –secularizado en 1498– con

un baluarte contra las amenazas extran-

do en Toscana.

su hija Carlota de Aragón, pues los Re-

jeras, pero el método usado, abusiva-

Entretanto, Alejandro accedió al re-

yes Católicos se oponían a ello, el Pon-

mente nepotista, despertó la descon-

parto del reino de Nápoles entre Fran-

tífice se aproximó a Luis XII de Francia,

fianza de los Estados italianos, quienes te-

cia y Aragón, pensando obtener así un

otorgándole la nulidad de su matrimo-

mían que se tratase “de un estado de los

equilibrio que le permitiera actuar con

nio con Juana de Valois. A cambio, el

Borja, no de la Iglesia” (G. B. Picotti).

mayor libertad en los Estados Pontificios.

francés propició el matrimonio de César

En efecto, en 1500, nombró a César ca-

Sin embargo, las victorias españolas en

con su pariente Carlota d’Albret, her-

pitán general de la Iglesia y, al año si-

Nápoles le obligaron a reconciliarse con

los Reyes Católicos y buscar una alianza

Aunque no fue capaz de reformarse a sí

con Venecia y el Imperio. En ello estaba

cuando falleció el 18 de agosto de 1503,

mismo, Alejandro VI fue sensible

debido a la malaria. Su cuerpo fue sepul-

a los intentos de reforma eclesiástica

tado provisionalmente junto a su tío Ca-

lixto III y, en 1601, los restos de ambos

mana del rey de Navarra, y le concedió

guiente, duque de Romaña, uniendo los

fueron trasladados a la iglesia de la Co-

el ducado de Valentinois.

territorios que había conquistado en un

rona de Aragón en Roma, Santa María de

Así, cuando Luis XII entró en guerra

gran feudo dentro de los Estados Ponti-

Montserrat, donde todavía reposan.

con Milán, aunque el Papa guardó neu-

ficios. El último ligamen de la política pa-

tralidad, permitió que César se pusiera de

pal con los aragoneses de Nápoles se

Las “bulas” alejandrinas

lado del Rey y que, con la ayuda de éste,

deshizo con la muerte del duque de Bis-

En la política internacional de Alejan-

comenzase a conquistar los pequeños se-

ceglie (agosto de 1500), probablemente

dro VI destaca su intervención en los

ñoríos de las regiones de Romaña y

por orden de César, lo cual permitió ca-

asuntos americanos, a requerimiento de

las Marcas, pues consideraba depuestos

sar a Lucrecia con Alfonso d’Este, here-

los Reyes Católicos, quienes en 1493 en-

a sus señores por no haberle guardado

dero del ducado de Ferrara. Esta alianza,

viaron un embajador a Roma para obtener

Disputa de Santa Catalina, obra de Il Pinturicchio. En la obra se ha querido ver el retrato de Lucrecia Borgia, que representaría a la santa.

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LOS BORGIA. CARA Y CRUZ DEL RENACIMIENTO

CALIXTO III Y ALEJANDRO VI. PAPAS DE HIERRO

bulas que les otorgasen el dominio de los

territorios descubiertos por Colón y

los que en el futuro se descubriesen, ya

que el rey de Portugal se lo disputaba en

base a ciertos documentos pontificios.

Recurriendo anacrónicamente a la

ideología teocrática de la Donación de

Constantino, que confería al Papa un po-

der omnímodo como dominus orbis, el

3 y el 4 de mayo de 1493 Alejandro emi-

tió dos breves bulados, llamados Inter ce-

tera, en los que concedía a los Reyes Ca-

tólicos las tierras descubiertas y a descu-

brir en el Atlántico, que estuviesen situa-

das más allá de una línea de demarcación

establecida cien millas al oeste de las Azo-

res, a condición de que se empeñaran en

la evangelización de sus nuevos súbditos,

con lo que abría el camino a la obra de

cristianización que los misioneros de Es-

paña y Portugal llevaron a cabo en Amé-

rica, donde envió con amplios poderes al

franciscano Bernat Boïl, para que dirigiera

la labor misionera.

Ahora bien, al año siguiente, en el Tra-

Ejecución de Savonarola y dos compañeros dominicanos, en Florencia, en mayo de 1498. El tado de Tordesillas, los reyes de Portugal

fraile había combatido a Alejandro VI, del que llegó a decir que no creía en Dios.

y de Castilla-Aragón cambiaron a su ar-

bitrio la demarcación establecida por el

excomunión, considerándola inválida,

a la par que “el dolor de la muerte del du-

Pontífice, sin conocimiento ni permiso de

aguzó sus invectivas contra el Papa, e in-

que se fue aliviando, los pensamientos y

éste, lo cual indica que no retenían la do-

cluso incitó a los monarcas cristianos pa-

entendimiento del Papa volvieron a su na-

nación papal como el principal funda-

ra que convocaran un concilio que depu-

tural”. De modo que la bula de reforma

mento jurídico de sus derechos sobre los

siera al pontífice, pues –decía– “este Ale-

preparada por los cardenales –que com-

territorios americanos, sino como un me-

jandro no es Papa (…), ya que, prescin-

prendía 128 puntos– no se publicó, per-

ro derecho subsidiario para justificar su

diendo del hecho de que ha comprado la

diéndose una excelente ocasión de re-

monopolio en la conquista.

cátedra pontificia (...), y de sus vicios que

novación eclesial que, a juicio de M. Bat-

todos conocen, yo sostengo que no es

llori, “de haberse puesto en práctica, le

Reforma pendiente

cristiano ni cree en la existencia de Dios”.

hubiera redimido ante la historia y tal vez

Ocupado en su cruzada contra el turco,

Ante estos ataques, el Papa exigió a la

hubiera podido impedir graves daños a

Calixto III no pudo prestar atención a la

Señoría florentina el encarcelamiento de

la Iglesia”.

reforma de la Iglesia, aunque su vida per-

Savonarola. Finalmente, después de di-

Ahora bien, aunque no fue capaz de re-

sonal fue integrísima, y tampoco su so-

versos avatares, cuando el fraile perdió el

formarse a sí mismo, Alejandro fue sen-

brino Alejandro fue demasiado sensible

favor popular al negarse a pasar por la

sible a los intentos de reforma que vinie-

a las ansias de reforma que pululaban en

prueba del fuego, que él mismo había so-

ron de fuera, sobre todo en el campo de

la Iglesia. A éstas daba voz en Italia el prior

licitado como testimonio de su misión di-

la vida religiosa. Así, sostuvo los esfuer-

del convento dominico de San Marcos de

vina, sus adversarios políticos aprove-

zos reformadores surgidos en el seno de

Florencia, Girolamo Savonarola, quien cri-

charon la ocasión para arrestarlo y, tras

distintas órdenes religiosas o promocio-

ticaba los vicios de la curia romana y pre-

un proceso en el que tomaron parte dos

nados desde las Cortes, especialmente

sentaba a Carlos VIII de Francia como en-

comisarios pontificios, condenarlo a la

entre los agustinos, franciscanos y domi-

viado por Dios para la reforma de ésta.

pena capital, que fue ejecutada el 23 de

nicos. Apoyó las Congregaciones de Ob-

Alejandro le prohibió predicar y Savona-

mayo de 1498.

servancia, aprobando nuevas congrega-

rola se sometió; pero pronto volvió al púl-

Casi dos años antes, a consecuencia del

ciones como la reforma guadalupiana de

pito, despreciando las órdenes papales,

dolor que le produjo el asesinato de su

los franciscanos españoles, así como la

desde donde atacó directamente al pon-

hijo Joan, en junio de 1497, el segundo

austerísima orden de los Mínimos, fun-

tífice y su Corte. Por ello, y por negarse a

papa Borja había encargado a una comi-

dada por san Francisco de Paula. Cabe

aceptar la Congregación dominicana de

sión de seis cardenales la elaboración de

destacar el favor que prestó a la reforma

los conventos de Toscana y de Roma, que

un programa de reforma de la curia, que

del episcopado castellano impulsada por

Alejandro había decretado, fue excomul-

no tuvo eficacia, pues, con el paso del

la reina Isabel, que produjo obispos tan

gado en mayo de 1497.

tiempo, los buenos sentimientos del Pon-

eximios como fray Hernando de Talave-

Pero Savonarola hizo caso omiso de la

tífice se disiparon, y, como escribe Zurita,

ra, Cisneros y otros muchos.

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El papa Alejandro VI, en un fragmento de La resurrección, obra de Il Pinturicchio, en los Apartamentos Borgia del Vaticano.

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LOS BORGIA. CARA Y CRUZ DEL RENACIMIENTO

Familia de

LEYENDA

La asociación de poder, sangre y lujo ha ejercido siempre una fascinación irresistible. Los Borgia derrocharon con profusión los tres elementos durante varias generaciones. Por ello, señala Joan F. Mira, su legado histórico se difuminó pronto bajo el perfil heroico de la leyenda Undíadeprimerosdeenero

de Valencia, no hubiera podido soñar ni

del año 1500, Lucrecia Borgia

en la más ardiente de sus fantasías.

salió de su palacio contiguo a

San Pedro del Vaticano para ir

La historia antes que el mito

a ganar el jubileo. Recorrió las basílicas

La peripecia de más de cien años de la fa-

romanas rodeada de un séquito de da-

milia Borgia sería difícilmente imaginable

mas, caballeros, nobles y prelados, rezó

si no fuese del todo real: un linaje de la

las oraciones correspondientes, volvió a

pequeña aristocracia valenciana que en

casa, y los peregrinos pudieron constatar

menos de medio siglo da dos papas y una

que la hija del Papa reinante cumplía de-

docena de cardenales a la Iglesia romana,

votamente sus deberes religiosos. En

que ocupa durante largos años el centro

aquel momento, Lucrecia era esposa fe-

del poder de la misma Iglesia –que es tan-

liz de su segundo marido, el príncipe na-

to como decir el centro de Roma y de la

politano Alfonso de Aragón, y su herma-

Europa renacentistas–, que casa a sus hi-

no César había dejado el cardenalato pa-

jos (¡hijos de Papa!) con miembros de las

ra casarse con Carlota de Albret, herma-

más altas familias reinantes, que se con-

na del rey de Navarra, y asegurarse así la

vierte en protagonista de las luchas por el

protección del rey de Francia para sus pla-

poder en Italia… que, al mismo tiempo,

nes militares en el centro de Italia. En

da origen a un cúmulo de infamias como

Vannozza Cattanei, amante de Alejandro VI

cuanto a los otros hermanos Borgia, Joan

no han vuelto a conocer el pontificado y

durante una década y madre de cuatro de los

–duque de Gandía y marido de una pri-

la Iglesia romana. Y que, más tarde, cierra

hijos del Papa, entre ellos César y Lucrecia.

ma de Fernando el Católico– había sido

el increíble círculo produciendo un gran

asesinado misteriosamente tres años an-

estar bien satisfecho de su vida y del lugar

santo, general de la Compañía de Jesús en

tes, seguramente por obra de la familia

a donde había llegado: el control de los

plena Contrarreforma. La fantasía de un

romana de los Orsini, enemiga de los Bor-

Estados de la Iglesia era creciente, el po-

novelista audaz no hubiera podido ima-

gia, hecho que le produjo un terrible do-

der de los grandes barones romanos no

ginar una historia como ésta.

lor a su padre el papa; y el pequeño Jofré

era ya un peligro para el Papa, sus pro-

Hay una leyenda inicial, según la cual,

estaba casado con Sancha, otra princesa

yectos de dominio sobre el centro de Ita-

un día de principios del siglo XV, Vicente

de la casa de Nápoles, una jovencita de

lia iban por buen camino, su linaje era ti-

Ferrer predicaba en la ciudad de Lérida, y

conducta ligera y final desgraciado.

tular del más importante ducado del rei-

un joven clérigo y jurista, natural de la ciu-

Aquel año 1500, excepto por la trágica

no de Valencia, su yerno y sus nueras eran

dad valenciana de Xàtiva, se entusiasmó

muerte de su hijo Joan, que había sido

miembros de casas soberanas, y quizá fun-

con el sermón del célebre fraile domini-

su predilecto, el papa Alejandro VI podía

daría un principado nuevo entre Tosca-

co, y éste lo vio, lo llamó, y parece que le

na y Romaña para su hijo César Borgia.

dijo: “Tú serás Papa, y a mí me harás san-

JOAN F. MIRA, antropólogo e historiador, es

Cosas que un niño de Xàtiva, nacido casi

to.” Leyenda o no, el caso es que Alfon-

autor de Los Borja. Familia y mito.

setenta años antes en el reino periférico

so de Borja, ya anciano, contaba el hecho

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como verdadero: la prueba era que, en

ocupado Belgrado, los otomanos habrían

efecto, él llegó a papa con el nombre de

tenido el camino libre hasta Budapest

Calixto III y promovió la canonización del

y Viena, y la historia de Europa hubiera

taumaturgo valenciano. Por cierto, el as-

cambiado dramáticamente. También tuvo

censo de Alfonso de Borja desde el ano-

tiempo Calixto III para enemistarse con ca-

nimato al pontificado fue posible gracias

si todo el mundo, comenzando por el mis-

a una carambola histórica: el rey Alfonso

mo rey Alfonso, y para nombrar cardena-

el Magnánimo le encargó que liquidara los

les a dos sobrinos y llenar Roma de com-

últimos restos del Cisma de Occidente, es

patriotas suyos más o menos aventureros:

decir, el reducto de la villa y castillo de Pe-

hasta trescientos catalani, la mayor parte

níscola donde se había encerrado el Papa

valencianos, aparecen con cargos en Ro-

rebelde sucesor de Benedicto XIII con

ma en la documentación de la época.

media docena de cardenales residuales, y

Calixto III murió en 1458, y su joven so-

el jurista de Xàtiva cumplió el encargo a

brino Rodrigo, cardenal y vicecanciller de

la perfección. El antipapa reconoció al

la Iglesia, supo aprovechar perfectamen-

pontífice legítimo de Roma y abdicó, y Al-

te su posición como cabeza de la admi-

fonso de Borja fue nombrado obispo de

nistración vaticana a lo largo de más de

Valencia como premio a su éxito diplo-

treinta años: fue ganando influencia en la

mático. Y así comenzó la historia de un li-

curia y en Roma, aumentó su riqueza y

naje que sería universal.

sus títulos eclesiásticos, y llegó a ser el

Pocos años después el obispo de Valen-

cardenal más poderoso de la Iglesia ro-

cia, instalado en Nápoles como consejero

mana. Tuvo más de media docena de hi-

Presunto retrato de Lucrecia Borgia a los 17

de Alfonso el Magnánimo, era nombrado

jos –cosa nada extraña entre los prelados

años, por Il Pinturicchio. Su padre la casó

cardenal y se trasladaba a Roma, donde ha-

de la época–, tres de madre desconocida

varias veces por intereses políticos.

bitó el palacio de Santi Quattro Coronati,

y cuatro de Vannozza Cattanei, la “casi es-

y a donde llamó a sus sobrinos valencia-

posa” pública y reconocida del cardenal,

como capitanes de tropas y castillos. Era

nos para enviarlos después a estudiar a Bo-

una dama respetable. Ya a los sesenta

“normal”, lo hacían todos los papas, y el

lonia, siguiendo su amor por los estudios

años, el verano de 1492, consiguió ser ele-

“nepotismo” (cardinalis nepos) signifi-

jurídicos. En el cónclave de 1455, jugando

gido papa negociando con sus competi-

caba una garantía de lealtad para el Pon-

entre los intereses opuestos de Milán, Ve-

dores, haciendo grandes promesas, y

tífice, sobre todo para un papa no italia-

necia y Francia, Alfonso de Borja consiguió

quién sabe si comprando votos con di-

no, que no podía fiarse de nadie más que

ser elegido papa, con el nombre de Ca-

nero abundante –aquí ya empieza la le-

de su familia y sus propios compatriotas.

lixto III. Tenía ya setenta y siete años, pero

yenda, con fábulas sobre mulas cargadas

Lo que no era tan habitual es que el Papa

le sobraron energías para organizar la de-

de plata…–. Evidentemente, lo primero

nombrara cardenal a un hijo suyo, y a otro

fensa de Belgrado contra los turcos, y hay

que hizo fue nombrar cardenales a varios

capitán general de los ejércitos pontifi-

que recordar que si en aquel verano de

sobrinos suyos, y situar a miembros de su

cios, los dos jovencísimos, con menos de

1456 Mehmet II –que tres años antes ha-

familia o de su entorno inmediato en car-

veinte años. Y que tuviera que calcular

bía conquistado Constantinopla– hubiera

gos importantes de la curia pontificia y

alianzas políticas y dinásticas para conse-

guir los matrimonios más ventajosos pa-

ra su propia y numerosa prole. Mucho

menos “normal” era que el protagonista

de este ascenso fulgurante no fuera un li-

naje romano ni italiano, sino una familia

extranjera, incrustada en la historia ita-

liana de manera del todo excepcional. Era

una cosa que no tenía precedentes en Ro-

ma, y que de hecho no se ha vuelto a pro-

ducir en la historia de la Iglesia: una aven-

tura irrepetible.

Una leyenda especialmente negra

Poco después de aquel año del jubileo,

a finales de 1501, Joannes Burchard, maes-

tro de ceremonias de Alejandro VI, trans-

cribía en su célebre diario una supuesta

carta al noble Silvio Savellí, llena de las

más feroces acusaciones contra el pontí-

fice reinante. La carta debió de ser es-

Sancha de Aragón y Jofré Borgia, en su boda en Nápoles, en 1494. Sancha, con corona, va precedida del hijo de Alejandro VI, recién nombrado príncipe de Esquilache crita por algún miembro de la poderosa

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LOS BORGIA. CARA Y CRUZ DEL RENACIMIENTO

FAMILIA DE LEYENDA

familia Colonna –víctima reciente de las

confiscaciones papales– con la intención

de que llegara a las manos del emperador

Maximiliano y otros soberanos de Euro-

pa, como medio para impedir las manio-

bras políticas y militares de los Borgia,

que pretendían imponer un orden nue-

vo en Roma, en los Estados de la Iglesia

y en toda Italia central.

En el latín elegante de la misiva, el pa-

pa Alejandro aparece como el Anticristo

en persona, seguidor de Mahoma, judío

sin convertir, enemigo de Dios y de los

cristianos, y encarnación del demonio y

de todos los pecados: “Es imposible ima-

ginar un enemigo más declarado de Dios

que este Papa: la menor de sus faltas es

traficar con los bienes de la Iglesia”, di-

ce la carta. Y los palacios apostólicos son

escenario de asesinatos, violaciones, in-

cestos, orgías y tratos infames con jo-

vencitos y doncellas. Los ataques a César

son igual de violentos: “César es el amo

absoluto. Puede satisfacer a su gusto to-

das las pasiones. Vive rodeado de pros-

titutas a la manera de los turcos, guarda-

do por sus soldados armados. Por orden

suya las personas son asesinadas, heridas,