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configuraciones no idiosincráticas específicas que se repetían en forma coherente y que esas configuraciones podían ser

percibidas en la misma forma por cualquiera que viera.

El ejemplo más importante que don Juan Matus podía dar

de esa coherencia de la energía al adoptar configuraciones

específicas era la percepción del cuerpo humano cuando era visto directamente como energía. Como ya dijimos antes, los

chamanes como don Juan perciben al ser humano como un

conglomerado de campos energéticos que dan la impresión total

de una nítida esfera luminosa. Considerada en este sentido, la energía es descrita por los chamanes como una vibración que se autoaglutina en unidades cohesivas. Los chamanes describen el

universo como compuesto por configuraciones de energía que

aparecen al ojo del vidente como filamentos o fibras luminosas, enhebradas en todas direcciones sin enredarse jamás. Esta es una proposición difícil de captar para nuestra mente lineal.

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Tiene una contradicción incorporada que no puede ser resuelta:

¿Cómo es posible que esas fibras se extiendan en todas

direcciones y no se enreden?

Don Juan enfatizó el punto de que los chamanes sólo eran

capaces de describir hechos, y que si los términos utilizados en sus descripciones parecían inadecuados y contradictorios, ello se debía a las limitaciones sintácticas. Sin embargo, sus

descripciones eran exactas y precisas como las que más.

Según lo que afirmaba don Juan, los chamanes del antiguo

México describían el intento como una fuerza perenne que impregna todo el universo, una fuerza que es consciente de sí

misma hasta el punto de responder a la llamada o a las órdenes de los chamanes. A través del intento, esos chamanes fueron capaces de liberar no sólo todas las posibilidades de percepción humana, sino también todas las posibilidades humanas de

acción. A través del intento realizaban las formulaciones más insólitas e increíbles.

Don Juan me enseñó que el límite de la capacidad

perceptiva del ser humano se llama la banda del hombre, indicando que existe un límite que marca la capacidad humana,

dictada por el organismo humano. Esos límites no son

simplemente los límites tradicionales del pensamiento ordenado, sino los límites de la totalidad de los recursos encerrados dentro del organismo humano. Don Juan creía que esos recursos nunca

se utilizan, pero que son mantenidos in situ por ideas preconcebidas sobre las limitaciones humanas, limitaciones que no tienen nada que ver con el verdadero potencial del hombre.

Don Juan afirmaba, tan categóricamente como él era capaz

de hacerlo, que, dado que la percepción de la energía como fluye por el universo no es arbitraria ni idiosincrática, los videntes son testigos de formulaciones de energía que se producen

espontáneamente y no modeladas por la interferencia humana.

Así, la percepción de esas formulaciones es, en sí misma y por sí misma, la clave que libera el potencial humano encerrado y que, normalmente, nunca entra en juego. A fin de generar la

percepción de esas formulaciones energéticas, deben ponerse en juego todas las capacidades de percepción del ser humano.

La serie para la preparación del intento se divide en cuatro grupos

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el primero es el llamado “Aplastar la energía para el intento”. El segundo se llama: “Agitar la energía para el intento”. El tercer grupo se denomina: “Acumular la energía para el intento”; y el cuarto grupo se denomina: “Respirar la energía del intento”.

Primer grupo:

Aplastar la energía para el intento

Don Juan me dio explicaciones que cubrían todos los

matices de cada uno de los grupos de pases mágicos que

constituyen el núcleo de las series de Tensegridad extensas.

-La energía que resulta esencial para manejar el intento -

dijo, mientras me explicaba las implicancias energéticas de este grupo- es constantemente dispersada desde los centros vitales, ubicados en la región del hígado, el páncreas y los riñones, y se asienta en la base de la esfera luminosa que constituye nuestro ser. Esa energía debe ser removida y re-dirigida constantemente.

Los brujos de mi linaje recomendaban con mucho énfasis

remover sistemática y controladamente la energía con las piernas y los pies. Para ellos, las largas caminatas, que eran parte

ineludible de su vida, generaban una remoción excesiva de

energía que no servía para nada. Las caminatas largas eran su

castigo y, por esa razón, el excesivo fluir de energía debía ser compensado mediante la ejecución de pases mágicos específicos, realizados mientras caminaban.

Don Juan Matus me dijo que este grupo, consitente en

quince pases mágicos cuya función es remover la energía con los pies y con las piernas, era considerado por los chamanes de su linaje como la forma más eficaz para hacer lo que ellos

denominaban aplastar la energía. Afirmaba que cada paso

constituye un pase mágico con un control incorporado para

amasar la energía y que el praacticante puede repetir esos pases mágicos cientos de veces si así lo desea, sin preocuparse por una remoción excesiva de energía. En opinión de don Juan, la

energía para el intento removida en forma excesiva terminaba

por vaciar más aún los centros de vitalidad.

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1.- Moler la energía con los pies

Apoyándose sobre el área metatarsiana de la planta de los

pies, el cuerpo rota de la izquierda a derecha y de derecha a

izquierda, al unísono, por un momento, a fin de lograr el

equilibrio. Luego, el peso del cuerpo se desplaza a los talones y, a partir de entonces, todos los movimientos de giro son

realizados tomando a aquellos como eje. Durante los

movimientos de giro, los dedos de los pies están ligeramente

separados del suelo y tocando el piso cuando los pies alcanzan su inclinación máxima.

Los brazos se mantienen flexionados en los codos con las

manos señalando hacia afuera y las palmas enfrentadas. Los

brazos se mueven con un impulso desde los hombres y los

omóplatos. Este movimiento de los brazos, realizado al unísono con el movimiento de las piernas como cuando se camina (el

brazo derecho se mueve al mismo tiempo que la pierna izquierda y visceversa), involucra por completo las extremidades y los

órganos internos (fig.20 y 21).

Un beneficio físico adicional de este tipo de molienda de

la energía es un incremento de la circulación sanguínea en los pies, las pantorrillas y los muslos, hasta la zona de la ingle. A través de los siglos, los chamanes también utilizaron este pase para restituir la flexibilidad a los brazos y las piernas cuando sufrían golpes o accidentes.

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2.- Moler la energía con tres deslizamientos de los pies

Los pies se rotan sobre los talones de la misma manera

que en el pase mágico anterior, tres veces. Se hace una pausa, que sólo dura un momento, y luego se los rota tres veces más. Es importante observar que, en los tres primeros pases mágicos de esta serie, la clave es la utilización de los brazos, que se mueven vivamente hacia atrás y hacia adelante.

Al convertir la molienda de la energía en algo discontínuo,

se incrementa su efecto. Un beneficio físico adicional de este pase mágico es producir una rápida oleada de energía para correr o huir del peligro, o en cualquier caso en que se requiera una reacción rápida.

3.- Moler la energía mediante un deslizamiento lateral de los pies

Ambos pies, rotando sobre los talones, se mueven hacia la

izquierda; pasando a la zona metatarsiana como punto de apoyo, se rota nuevamente hacia la izquierda. A continuación, se rota una tercera vez siempre hacia la izquierda, pero esta vez

apoyando nuevamente sobre los talones (fig.22, 23 y 24). La

secuencia se revierte rotando sobre los talones hacia la derecha; luego, sobre la zona metatarsiana hacia la derecha; y finalmente, otra vez sobre los talones, hacia la derecha

Uno de los efectos físicos de estos tres pases mágicos es

estimular la circulación en todo el cuerpo.

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4.- Mezclar la energía golpeando el piso con los talones

Este pase mágico es similar al movimiento de caminar sin

moverse del lugar. La rodilla realiza un movimiento enérgico

hacia arriba, mientras que la punta del pie sigue apoyada en el suelo. El peso del cuerpo se apoya sobre la otra pierna. El peso del cuerpo va, alternativamente, de una pierna a la otra, siempre sobre aquella que permanece quieta mientras la otra realiza el movimiento. Los brazos se mueven igual que en los pases

mágicos anteriores (fig.25).

La consecuencia física de este pase mágico y de los

siguientes es muy similar a la de los pases mágicos previos:

después de realizar estos movimientos, una sensación de

bienestar invade la zona pelviana.

5.- Mezclar energía golpeado el suelo tres veces con los

talones

Este pase mágico es exactamente igual que el anterior, con

la única diferencia de que el movimiento de las rodillas y de los pies no es continuo. Se interrumpe el movimiento después

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casos en que ésta es necesaria en la zona central o inguinal; o bien, por ejemplo, cuando tiene que hacer una carrera de larga distancia o trepar velozmente rocas o un árbol.

6.- Recoger energía con las plantas de los pies y elevarla por la cara interna de la pierna

Las plantas del pie izquierdo y del

pie derecho, en forma alternada, realizan

un movimiento ascendente a lo largo de la

cara interna de la pierna opuesta, casi

rozándola. Es importante arquear las

piernas un poco al estar de pie con las

rodillas dobladas (fig.26)

En este pase mágico, la energía para

el intento es forzada a ascender por la cara

interna de la pierna, considerada por los

chamanes como el lugar en el que se

almacena la memoria cinestésica. Este

pase mágico se utiliza como ayuda para la

liberación de la memoria de los

movimientos o para facilitar la

recordación de otros nuevos.

7.- Remover la energía con las rodillas

La rodilla de la pierna izquierda se

flexiona y se gira el máximo posible hacia

la derecha, como para dar un golpe lateral

con ella, mientras que el cuerpo y las

piernas giran suavemente todo lo posible

en la dirección opuesta (fig.27). A

continuación, la pierna izquierda vuelve a

su posición original. El mismo

movimiento se hace con la rodilla derecha,

alternando luego entre una y otra pierna.

8.- Empujar hacia el tronco la energía removida con las

rodillas

Este pase mágico es la continuación energética del

anterior. La rodilla izquierda, flexionada al máximo, se empuja hacia arriba y hacia el tronco todo lo posible. El tronco se

flexiona ligeramente hacia

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adelante. En el momento en que la rodilla es empujada hacia

arriba, la punta del pie señala hacia el suelo (fig.28). El mismo movimiento se realiza con la pierna derecha, continuándose el

pase alternando entre ambas piernas.

La orientación de la punta del pie hacia el suelo asegura

que los tendones de los tobillos se tensionen a fin de sacudir minúsculos centros allí localizados, en los cuales se acumula la energía. Los chamanes consideran estos centros como los más

importantes quizá de las extremidades inferiores, tan importantes que podían despertar los demás centros de energía del cuerpo

realizando este pase mágico. Este pase y los anteriores se

ejecutan juntos, a fin de proyectar la energía para el intento recogida por medio de las rodillas hacia los dos centros vitales ubicados alrededor del hígado y del páncreas.

9.- Patear energía hacia adelante y atrás del cuerpo

Una patada de la pierna izquierda hacia adelante es

seguida por una patada de gancho hacia atrás con la pierna

derecha (fig.29 y 30). Luego el orden se revierte y la patada

hacia adelante se ejecuta con la pierna derecha, seguida de una patada de gancho hacia atrás con la pierna izquierda.

Los brazos se mantienen a los costados, debido a que este

pase mágico sólo involucra a las extremidades inferiores, a las que confiere

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flexibilidad. El objetivo es levantar la pierna que patea hacia adelante lo más alto posible, lo miso que la pierna que patea

hacia atrás. Cuando se ejecuta la patada hacia atrás, el tronco debe inclinarse ligeramente hacia adelante para facilitar el

movimiento. Esta leve inclinación frontal del tronco se utiliza como una forma natural para absorber energía que se ha

removido con las piernas. Este pase mágico se realiza para

ayudar al cuerpo cuando aparecen problemas de digestión por

cambio de régimen alimenticio, o cuando se presenta la

necesidad de viajar a grandes distancias.

10.- Levantar energía desde la planta de los pies

Con la rodilla izquierda doblada hasta formar un ángulo

agudo, se levanta la pierna todo lo posible, llevándola hacia el cuerpo. El tronco se encuentra ligeramente flexionado hacia

adelante, tocando casi la rodilla. Los brazos se proyectan hacia abajo y forman un estribo con las manos, que sujetan la planta del pie (fig.31). La idea es sujetar la planta de los pies muy suavemente, soltándola de inmediato. El pie baja al suelo

mientras los brazos y las manos, con un sacudón intenso que

involucra los hombros y los músculos pectorales, se levantan por los costados, hasta el nivel del hígado y de la vesícula. Los

movimientos se realizan en forma alternada para ambas piernas.

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Como en el caso de los pases mágicos anteriores, inclinar

el tronco hacia adelante permite que la energía proveniente de las plantas de los pies sea transferida hacia los dos centros vitales de energía ubicados alrededor del hígado y del páncreas. Este pase mágico se utiliza para lograr flexibilidad y aliviar problemas de digestión.

11.- Derrumbar un muro de energía

El pie izquierdo, con la rodilla

doblada formando un ángulo agudo,

se levanta hasta la altura de la cadera;

luego se empuja hacia adelante con la

punta del pie hacia arriba, como si se

quisiera apartar un objeto sólido

(fig.33). En cuanto se apoya el pie en

el suelo, se levanta el derecho de la

mima manera, y se repite el

movimiento cambiando de pie.

12.- Pasar por encima de una barrera de energía

La pierna izquierda se levanta con agilidad como si

estuviera por

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pasar por sobre una valla colocada al sesgo delante del cuerpo.

La pierna describe un círculo de izquierda a derecha (fig.34) y una vez que el pie apoya en el suelo, se levanta la otra pierna para realizar el mismo movimiento.

13.- Patear una valla lateral

Se trata de patear y empujar con la

planta de los pies. La pierna izquierda se

levanta hasta media altura de la

pantorrilla y el pie empuja hacia la

derecha del cuerpo, como si quisiera

patear un objeto sólido, utilizando el

total de la planta del pie como superficie

de impacto (fig.35). En cuanto se apoya

el pie en el suelo, se levanta el derecho

de la misma manera, y se repite el

mismo movimiento con la pierna y el pie

derechos

14.- Partir una pequeña nuez de energía

La pierna izquierda se levanta con la punta del pie

mirando hacia abajo. La rodilla se proyecta hacia adelante, bien doblada. Luego el pie desciende con un movimiento controlado

y golpea contra el suelo como si estuviese

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partiendo una nuez (fig.36). Una vez que la punta del pie golpea el suelo, se lo vuelve a su posición original y se repite el mismo movimiento con la otra pierna.

15.- Raspar el barro de energía

La pierna izquierda se levanta algunos centímetros por

encima del suelo; toda la pierna es llevada hacia adelante y luego empujada hacia atrás, con el pie deslizándose suavemente por el suelo como si estuviera tratando de quitar algo adherido a la

planta del pie (fig.37). El peso del cuerpo se apoya en la pierna opuesta y el tronco se inclina un poco hacia adelante, a fin de hacer que trabajen los músculos del estómago. Una vez que el

pie izquierdo regresa a su posición original normal, se repite el mismo movimiento con la pierna y el pie derechos.

Los chamanes denominaban los cinco últimos pases

mágicos de este grupo: Pasos en la Naturaleza. Son pases

mágicos que el practicante puede realizar mientras camina,

realiza sus tareas diarias y hasta sentado y hablando con otras personas. La función de estos pases es recoger energía con los pies y utilizarla con las piernas en situaciones que requieren concentración y uso rápido de la memoria.

Segundo grupo:

Agitar la energía para el intento

Los diez pases mágicos del segundo grupo están

relacionados con la remoción de energía para el intento de áreas ubicadas debajo de las rodillas, encima de la cabeza, alrededor de los riñones, del hígado y el páncreas, del plexo solar y de la nuca. Cada uno de esos pases mágicos constituye una

herramienta que agita exclusivamente la energía relacionada con el intento, acumulada en esas áreas. Los chamanes consideran

estos pases mágicos esenciales para la vida cotidiana, porque, para ellos, la vida está regida por el intento. Esta serie de pases mágicos quizá sea para los chamanes lo que para el hombre

moderno es tomarse un café. La frase: “No soy yo mismo sin un

buen capuchino”; o la otra, más habitual, de: “No me despierto del todo hasta no haber tomado mi taza de café”, son

transformadas por ellos en: “No estoy preparado para enfrentar el día si antes no realizo estos pases mágicos”.

El segundo grupo de esta serie comienza con lo que ha

sido denominado conectar el cuerpo. (Ver figs. 15 y 16).

16.- Agitar la energía con los pies y los brazos

Una vez conectado el cuerpo, se lo mantiene en posición

ligeramente encorvada (fig.38). El peso carga sobre la pierna

derecha, mientras la izquierda describe un círculo completo por delante del cuerpo, rozando el suelo con la punta de los dedos y descansando sobre el arco metatarsiano del pie. El brazo

izquierdo, en sincronización con la pierna, describe un círculo cuya parte superior pasa por encima de la cabeza. Se hace una

ligera pausa con la pierna y el brazo (fig.39), para describir seguidamente dos círculos más; en total, tres (fig.40). El ritmo de este pase mágico se marca contando uno, ligera pausa, uno-uno, y una pausa muy breve; dos, pausa, dos-dos, y una pausa muy

breve, y así sucesivamente. Los mismos movimientos se ejecutan luego con la pierna y el brazo derechos.

Este pase mágico agita con los pies la energía ubicada en

la base de la esfera luminosa y la proyecta con los brazos al área posicionada exactamente encima de la cabeza.

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17.- Haciendo rodar energía sobre las suprarrenales

Los antebrazos se colocan detrás del cuerpo, por encima

del área de los riñones y de las glándulas suprarrenales. Los

codos están flexionados en un ángulo de noventa grados, y las

manos forman un puño a unos cuantos centímetros del cuerpo,

pero sin tocarlo. Los puños se mueven hacia abajo en un

movimiento de rotación, uno encima del otro, comenzando por el izquierdo moviéndose hacia abajo; le sigue el puño derecho,

moviéndose hacia abajo a medida que el izquierdo vuelve a

subir. El tronco se inclina ligeramente hacia adelante (fig.41).

A continuación,

los movimientos

se revierten y los

puños giran en

la dirección

opuesta,

mientras el

tronco se inclina

ligeramente

hacia atrás

(fig.42).

Moviendo el

cuerpo hacia

adelante y hacia

atrás de

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Esta manera, se hacen trabajar los músculos de los brazos

superiores y de los hombros.

Este pase mágico se utiliza para suministrar la energía del

intento hacia las suprarrenales y los riñones.

18.- Agitar la energía para las suprarrenales

El tronco se inclina hacia adelante y las rodillas sobresalen

más allá de la línea de los dedos del pie. Las manos descansan sobre las rótulas, y los dedos las rodean. La mano izquierda rota hacia la derecha por encima de la rótula, haciendo que el codo se proyecte todo lo posible hacia adelante, alinéandose con la

rodilla izquierda (fig.43). Al mismo tiempo, el antebrazo

derecho, con la mano siempre sobre la rótula, descansa en toda su extensión sobre el

muslo, mientras que

la rodilla derecha se

endereza, haciendo

trabajar los

ligamentos. Es

importante movilizar

sólo las rodillas y no

mover el trasero de

un lado al otro.

El mismo

movimiento se

realiza con el brazo y

la pierna derechos

Este pase mágico se utiliza para remover la energía del

intento alrededor de los riñones y de las suprarrenales. Brinda al practicante resistencia a largo plazo y una sensación de audacia y confianza en sí mismo.

19.- Fusionar la energía derecha y la izquierda

Después de una profunda inspiración, se comienza a

exhalar el aire lentamente mientras se lleva el antebrazo

izquierdo hacia adelante, con el codo doblado en un ángulo de

noventa grados. La muñeca está flexionada lo más posible hacia atrás, con los dedos extendidos hacia adelante y la palma de la mano vuelta hacia la derecha (fig.45)

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Mientras el brazo mantiene esta posición, se inclina el

tronco hacia adelante en forma muy marcada, hasta que el brazo izquierdo llegue a la altura de las rodillas. Debe evitarse que el codo izquierdo caiga hacia el piso y, además, deberá ser

mantenido a cierta distancia de la rodilla y lo más hacia adelante posible. La exhalación lenta continúa mientras el brazo derecho describe un círculo completo sobre la cabeza y la mano derecha se ubica a dos o tres centímetros de distancia de los dedos de la mano izquierda. La palma de la mano derecha enfrenta al cuerpo y las puntas de los dedos apuntan hacia el suelo. La cabeza mira hacia abajo, con el cuello extendido. La exhalación concluye y se vuelve a inspirar profundamente en esa misma posición.

Todos los músculos de la espalda y de los brazos y piernas se

contraen mientras se inhala lenta y profundamente (fig.46).

El cuerpo se endereza mientras se exhala y se reinicia el

pase mágico desde el principio, esta vez con el brazo derecho.

La elongación máxima de los brazos hacia adelante

permite la creación de una abertura en el vórtice energético del centro de los riñones y de las suprarrenales; esta abertura permite el máximo aprovechamiento de la energía redistribuida. Es un

pase mágico esencial para la redistribución de energía hacia ese centro, responsable, en términos generales, de la vitalidad y

juventud del cuerpo.

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20.- Perforar el cuerpo con un rayo de energía

Se coloca el brazo izquierdo contra el cuerpo, a la altura

del ombligo, y el brazo derecho se lleva hacia atrás, a la misma altura. Las muñecas se doblan en forma muy pronunciada y los

dedos apuntan hacia el suelo. La palma de la mano izquierda

mira hacia la derecha, y la palma de la mano derecha mira hacia la izquierda (fig.47). Las puntas de los dedos de ambas manos se levantan enérgicamente para que señalen, en línea recta, hacia adelante y hacia atrás, movimiento que va acompañado de una

ligera exhalación. Todo el cuerpo está tenso y las rodillas se flexionan en el momento en que los dedos señalan hacia

adelante y hacia atrás (fig.48). Las manos se mantienen en esa posición durante un momento. Luego los músculos se distienden, las piernas se enderezan y se giran los brazos hasta que el

derecho se encuentre adelante y el izquierdo atrás. Como al

comienzo de este pase mágico, las puntas de los dedos vuelven a apuntar hacia el suelo y se vuelven a levantar enérgicamente para señalar, en línea recta, hacia adelante y hacia atrás, otra vez con una ligera exhalación; las rodillas se encuentran flexionadas.

Mediante este pase mágico, se establece una línea

divisoria en el medio cuerpo, que separa la energía izquierda de la energía derecha.

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21.- Retorcer la energía sobre dos centros de vitalidad

Lo mejor es comenzar colocando las manos enfrentadas,

como forma de mantenerlas en una misma línea. Los dedos se

mantienen abiertos en forma de garra, como si se aferrara la tapa de un frasco del tamaño de la palma d ela mano. Luego se coloca la mano derecha sobre la región del páncreas y del bazo, con la palma mirando hacia el cuerpo. La mano izquierda se coloca

detrás del cuerpo, sobre el área del riñón y de la suprarrenal izquierda, también con la palma mirando hacia el cuerpo. Ambas muñecas se doblan marcadamente hacia atrás a medida que el

tronco gira lo más posible hacia la izquierda, manteniendo las rodillas en su lugar. A continuación, ambas manos rotan al

unísono tomando como base las muñecas, con un movimiento

lateral como si se quisiera desenroscar la tapa de dos jarros, uno sobre el páncreas y el bazo, y el otro sobre el riñón izquierdo (fig.49).

El mismo movimiento se ejecuta en

orden inverso, colocando la mano izquierda

en la zona frontal a la altura del hígado y de

la vesícula biliar, y el brazo derecho hacia

atrás, a la altura del riñón derecho.

Con la ayuda de este pase mágico, la

energía es removida en los tres principales

centros de vitalidad: el hígado y la vesícula

biliar, el páncreas y el bazo, y los riñones y

las suprarrenales. Es un pase mágico

indispensable para quienes necesitan estar

alertas. Facilita una conciencia global e

incrementa en el practicante la sensibilidad

hacia su entorno.

22.- El semicírculo de energía

Se dibuja un semicírculo con la mano izquierda,

comenzando el ejercicio al nivel de la cabeza (delante de la cara).

La mano se mueve levemente hacia la derecha, hasta alcanzar la altura del hombro derecho (fig.50). Allí la mano se vuelve y

dibuja el borde de un semicírculo próximo al costado izquierdo del cuerpo (fig.51). La mano vuelve a girar desde la parte

posterior (fig.52) y dibuja el

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borde externo del semicírculo (fig.53), para luego volver a su posición inicial. El semicírculo completo va desde la altura de los ojos, en la parte delantera del cuerpo, hasta un nivel por debajo de los glúteos, en la parte posterior. Es importante seguir el movimiento de la mano con los ojos.

Una vez completado el semicírculo dibujado con el brazo

izquierdo, se describe otro con el brazo derecho. De esa manera, el cuerpo queda rodeado por dos semicírculos, que se describen para remover la energía y facilitar que la misma se deslice desde el área ubicada por encima de la cabeza hasta la región renal.

Este pase mágico es un vehículo para adquirir una serenidad

intensa y sostenida.

23.- Agitar energía alrededor del cuello

La mano izquierda con la palma vuelta hacia arriba, y la

mano derecha con la palma vuelta hacia abajo, se colocan

delante del cuerpo, a la altura del plexo solar. La mano derecha está por encima de la izquierda, casi tocándola. Los codos están totalmente doblados. Se inspira hondo; se levantan levemente los brazos a medida que el tronco rota todo lo posible hacia la

izquierda, dejando fijas las piernas y, sobre todo, las rodillas, que están ligeramente flexionadas a fin de no forzar

innecesariamente los tendones. La cabeza se mantiene ubicada

en línea con el tronco y los hombros. Se inicia una

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exhalación a medida que los hombros se separan lentamente

hasta alcanzar una elongación máxima, manteniendo las

muñecas extendidas (fig.54). Se inspira. Comienza una

exhalación, mientras se gira la cabeza lentamente hacia atrás

para enfrentar el codo izquierdo, y luego hacia el frente para enfrentar el codo derecho. La rotación de la cabeza hacia atrás y hacia adelante se repite dos veces más, mientras se termina de exhalar el aire tomado.

El tronco se gira hacia adelante y las manos revierten su

posición. La mano derecha mira hacia arriba, mientras que la

mano izquierda mira hacia abajo, por encima de la derecha. Se

vuelve a inspirar. El tronco gira hacia la derecha y se repiten para la derecha los mismos movimientos realizados previamente para

la izquierda.

Los chamanes creen que a partir del centro de decisiones, ubicado en el hueco en forma de V que se observa en la base

delantera del cuello, se dispersa un tipo especial de energía para el intento, y que esa energía sólo es recogida con este pase

mágico.

24.- Amasar energía con un empujón de los omóplatos

Ambos brazos se colocan delante de la cara, a la altura de

los ojos, con los codos lo suficientemente doblados como para

dar a los brazos un aspecto arqueado (fig.55). El tronco se

inclina ligeramente hacia

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adelante, a fin de permitir que los omóplatos se expandan

lateralmente. El movimiento se inicia llevando con fuerza el

brazo izquierdo hacia adelante, mientras se lo mantiene arqueado y tenso (fig.56). El brazo derecho le sigue en este movimiento, pero ambos se mueven en forma alternada. Es importante

controlar que los brazos se mantengan bien tensos. Las palmas

de las manos miran hacia adelante y las yemas de los dedos están enfrentadas. La fuerza impulsora de los brazos es creada por un momento profundo de los omóplatos y por la tensión de los

músculos del estómago.

Los chamanes creen que la energía existente en los

ganglios ubicados alrededor de los omóplatos se atasca con

facilidad y se estanca, originando un deterioro en el centro de decisiones, ubicado en el sitio en formad e V en la base del cuello. Este pase mágico se utiliza para remover esa energía.

25.- Agitar energía y partirla por encima de la cabeza

El brazo izquierdo se mueve en forma distendida,

trazando dos círculos y medio sobre y alrededor de la cabeza

(fig.57). A continuación se parten estos círculos con el borde exterior del antebrazo y de la mano, que baja con fuerza pero

muy lentamente (fig.58). El impacto es absorbido por la

musculatura del estómago, que en ese

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momento se encuentra tensionada. Los músculos del brazo se

mantienen rígidos a fin de evitar que los tendones resulten

lastimados, cosa que podría ocurrir si los músculos del brazo

estuvieran flojos o si el brazo se agitara. Se exhala lentamente el aire a medida que el brazo baja, dando un golpe. El mismo

movimiento se repite con la mano derecha.

La energía removida y partida de esta manera puede

filtrarse hacia abajo, a través de todo el cuerpo. Cuando los

practicantes están excesivamente cansados y no tienen

posibilidad de ir a dormir, ejecutar estos pases mágicos diluye la somnolencia y genera una sensación temporaria de agudeza

mental.

Tercer grupo:

Acumular la energía para el intento

Los nueve pases magicos del tercer grupo se utilizan para

llevar a los tres centros de vitalidad que rodean al hígado, el páncreas y los riñones, la energía específica que ha sido agitada por los pases mágicos del grupo anterior. Los pases mágicos de este grupo deben

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ser ejecutados en forma lenta y prestando mucha atención. Los

chamanes recomendaban que el estado mental ideal para ejecutar estos pases debía ser de total silencio y de intento constante a fin de poder acumular la energía necesaria para intentar.

Todos los pases mágicos del tercer grupo comienzan con

una rápida sacudida de las manos, las cuales son mantenidas a

los costados del cuerpo, con los brazos caídos en posición

normal. Las manos se sacuden como si los dedos estuviesen

vibrando hacia abajo, presos de un temblor. Se consideraba que una vibración de este tipo era la que permitía remover la energía ubicada alrededor de las caderas, y también era una forma de

estimular pequeños centros de energía, en los cuales la energía podía quedar estancada en el dorso de las manos y en las

muñecas.

El efecto general de los tres primeros pases mágicos de

este grupo es de vitalidad y bienestar, dado que la energía es conducida hacia los tres principales centros vitales localizados en la parte inferior del cuerpo.

26.- Alcanzar la energía agitada debajo de las rodillas

Se da un saltito con la pierna izquierda, la cual es

impulsada por la derecha. El tronco se dobla en forma marcada

hacia adelante y el brazo izquierdo se estira como para recoger un objeto colocado casi a nivel del suelo (fig.59). La pierna

izquierda vuelve a la posición vertical

extendida (de pie) y la palma izquierda

frota inmediatamente los centros vitales de

energía ubicados a la derecha: el hígado y

la vesícula biliar.

El mismo movimiento se repite con

la pierna y el brazo derechos, frotando la

mano contra los centros vitales de la

izquierda: el páncreas y el bazo.

27.- Transportar energía frontal hacia las glándulas

suprarrenales

Se inspira hondo a la vez que se sacuden las manos.

Luego, el brazo izquierdo se proyecta con fuerza en línea recta hacia adelante, a

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la altura de los hombros, con la palma de la mano vuelta hacia la izquierda, mientras se exhala con fuerza todo el aire (fig.60). De inmediato comienza una inhalación muy lenta, mientras se rota

la muñeca de izquierda a derecha describiendo un círculo

completo, como si estuviera recogiendo una esfera (fig.61). La inspiración sigue mientras la muñeca gira nuevamente hacia su

posición inicial, con la palma mirando hacia la izquierda. A

continuación, como si estuviera sosteniendo la esfera recogida, el brazo izquierdo describe un semicírculo, siempre a la altura del hombro; este movimiento finaliza cuando el dorso de la

muñeca doblada se coloca sobre el riñón izquierdo. Es

importante que la inhalación continua se extienda por lo menos durante todo el balanceo del brazo de adelante hacia atrás. Al realizar ese movimiento de balanceo, el brazo derecho describe un movimiento circular hacia la parte frontal del cuerpo, que

finalizará cuando el dorso de la muñeca doblada toque el área

ubicada inmediatamente por encima del pubis. La cabeza se rota hacia la izquierda para mirar hacia atrás (fig.62). A continuación, la mano izquierda que sostiene la esfera se vuelve hacia el

cuerpo y lanza ésta contra la zona del riñón y la suprarrenal

izquierda. De inmediato, se frota suavemente la palma de la

mano contra esa zona, a la vez que se exhala el aire.

El mismo movimiento se ejecuta revirtiendo los brazos y

girando la cabeza hacia la derecha.

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28.- Recoger energía de derecha e izquierda

Los brazos se ubican a los costados del cuerpo y luego se

los levanta, con las manos dobladas hacia adentro, contra el

cuerpo, deslizándose hacia arriba, contra el torso, hasta llegar a las axilas, a la vez que se realiza una inspiración profunda

(fig.63). A continuación, los brazos se extienden lateralmente, con las palmas hacia abajo, mientras se exhala con fuerza el aire.

Se inspira profundamente y luego las manos se ahuecan y se

rotan sobre las muñecas hasta que las palmas miren hacia arriba, como si recogieran algo sólido (fig.64). Después se llevan las manos nuevamente hasta el nivel de los hombros, doblando y

cerrando los codos mientras continúa la inspiración (fig.65). Este movimiento hace trabajar los omóplatos y los músculos del

cuello. Después de mantener esa posición durante un momento,

se extienden nuevamente los brazos hacia el costado, con una

fuerte exhalación. Las palmas miran hacia adelante. Se ahuecan las palmas de la mano y se las hace rotar hacia atrás, otra vez como si s estuviera recogiendo una sustancia sólida. Las manos ligeramente ahuecadas son llevadas de nuevo hasta la altura de los hombros, como se hizo antes. Estos movimientos se repiten

una vez más hasta llegar a un total de tres. Luego, las palmas frotan suavemente los dos centros vitales existentes en torno del hígado y del páncreas, a la vez que se exhala el aire.

Fig. 63

Fig. 64

Fig. 65

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29.- Romper el círculo de energía

Se dibuja un círculo moviendo el brazo izquierdo hacia el

hombro derecho (fig.66), y luego, pegado alrededor de la parte frontal del cuerpo llevándolo hacia la espalda (fig.68). Este

movimiento del brazo izquierdo coordina con un movimiento

similar realizado con el brazo derecho. Ambos brazos se mueven en forma alternada, creando un círculo oblícuo alrededor de todo el cuerpo. Luego se da un paso hacia atrás y a la izquierda con el pie derecho, seguido de un paso hacia

la derecha dado por el pie izquierdo, a

fin de girar y terminar mirando en

dirección opuesta.

Se arquea el brazo izquierdo

alrededor del costado izquierdo de ese

círculo, como si se tratara de un objeto

sólido que el brazo izquierdo estrecha

contra las axilas y el área pectoral.

Luego, el brazo derecho realiza el

mismo movimiento sobre el costado

derecho, considerando el círculo como

si fuera un objeto sólido (fig.69). Se

inspira hondo

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