Manual de Terapia con Ventosas por Felix E. Díaz - muestra HTML

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LAS VENTOSAS UN COMPLEMENTO IDEAL

Se puede decir que el masaje con ventosas es un excelente complemento

terapéutico en algunos trastornos relacionados con la mujer.

Hay quien pensará que si se trata de dar un masaje, no hace falta tanta

sofisticación y también sirve el quiromasaje. Hasta cierto punto, es así. Sin embargo, la técnica de la ventosa móvil permite incidir más a nivel local,

con mayor intensidad y con menos esfuerzo y tiempo por parte del

terapeuta, pero hay que darle a cada terapia su valor puesto que una no

sustituye a la otra. Durante el masaje, las reacciones de vasodilatación

superficial en la piel no se hacen esperar, ni tampoco los cambios térmicos y de tensión arterial que se modifican en masajes de trayectos muy concretos.

El masaje con ventosas necesita de una ventosa especial: ésta debe llevar

una perilla de goma que le permita una moderada succión, con el fin de

poderla deslizar sobre la epidermis y que no se quede anclada como la

ventosa fija clásica que, al intentarla desplazar, produciría lesiones en los tejidos. Atención pues con las ventosas fijas, porque no sirven para este fin.

La ventosa deslizante que empleamos en el masaje no deja moratones, ya

que su objetivo es el de movilizar los fluidos orgánicos (linfa y sangre),

provocando una hiperemia activa que es muy útil en los procesos celulíticos

jóvenes, en la primera y segunda etapa de la celulitis, que acontece antes de los 30 años, conocida como celulitis compacta y blanda. El masaje también

permite actuar en la prevención del síndrome premenstrual (S.P.M.), en el

estreñimiento por atonía, sobre el sistema nervioso relajándolo o

estimulándolo, sobre la ausencia de menstruación no justificada y sobre toda una serie de trastornos propios de la mujer.

La terapia con ventosas debe cumplir una serie de requisitos para ser

realizada con corrección y eficacia. Deben seguirse unos trayectos concretos.

El tratamiento se realiza mediante una succión con las ventosas sobre ciertos puntos de la piel, normalmente localizados en la espalda, la zona lumbar y el estómago. Esta succión estimula la eliminación de sustancias de desecho del

organismo, reanuda el flujo de energía también conocido como el Qi y

desbloquea los puntos obstruidos. Una sesión dura entre 30 minutos y una

hora y, una vez terminada, deja unas aureolas rojas (equimosis) que marcan

la piel del paciente durante algunos días. Sin embargo, cabe señalar que no es una práctica dolorosa en absoluto y es muy aconsejable por su alto poder

terapéutico y curativo.

El paciente debe estar sentado o acostado. Antes de aplicar las ventosas se

limpia bien la zona. Tradicionalmente, se aplican con calor, ya que éste

ayuda a abrir bien los poros, aunque actualmente también encontramos

ventosas con bomba de succión, en las cuales el vacío se consigue

accionando una pera de goma sobre la zona. El especialista quema un

algodón previamente empapado en alcohol dentro de la ventosa durante unos

segundos para crear el vacío por la combustión del oxígeno. Una vez

caliente, la ventosa se adhiere a la piel ejerciendo una suave succión hacia el interior.

Las ventosas se pueden aplicar de varias formas, pueden dejarse retenidas o

fijas, pueden quitarse y ponerse rápidamente, pueden moverse una vez

aplicadas, se pueden sacudir, girar...

Una de las opciones consiste en colocar las ventosas y dejarlas inmóviles

sobre la piel entre 10 y 15 minutos.

Las ventosas pueden dejarse fijas en determinados puntos (están

especialmente indicadas para tratar enfermedades que se manifiestan con tos

y afecciones del aparato respiratorio en general).

Otra opción, la más habitual, consiste en hacer deslizar las ventosas por la espalda cada pocos minutos mientras se mantiene el efecto ventosa. Para

ello, la terapeuta habrá aplicado algún aceite esencial sobre la piel a fin de facilitar los movimientos. Esta segunda opción es tan agradable como un

masaje, aunque a veces, llega a molestar un poco.

La aplicación de ventosas fijas habitualmente deja unas marcas circulares en la piel, son hematomas provocados por la succión. La sangre y las toxinas

han aflorado a la piel. Estas marcas desaparecen en una semana.

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