Maparomi Cupido por Mapamime - muestra HTML

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MAPAROMI CUPIDO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por:

 

“Mapamime”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DEDICATORIA

 

 

 

 

A mis hijas con amor, mi mundo de fantasía todos los días inspirado por ellas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una de tantas historias de Cupido

 

Cupido es el más famoso de los símbolos del amor; todos conocen al niño que anda flechando corazones. Es ilustrado como un niño alado, armado con arco y flechas. Las flechas significan deseos, emociones y amor. Cupido dispara esas flechas a dioses y humanos, provocando que se enamoren profundamente.
Cupido siempre ha tenido un papel importante en las celebraciones del amor. En la antigua Grecia, era conocido como Eros, el joven hijo de Afrodita, la diosa del amor y la belleza. Para los romanos, él era Cupido, y su madre era Venus.

Existe una historia muy interesante acerca de Cupido y su novia mortal Psique en la mitología romana. Venus estaba celosa de la belleza de Psique, y ordenó a Cupido castigarla. Pero en vez de ello, Cupido se enamoró profundamente de ella. La tomó como esposa, pero como mortal, ella tenía prohibido verlo.

Psique era feliz hasta que sus hermanas la convencieron de ver a Cupido. Tan pronto como ella lo vio, Cupido la castigó abandonándola. Su castillo y sus jardines desaparecieron también. Psique se encontró sola en un campo abierto sin señales de nadie más, ni de Cupido. Desesperada buscando a su amor, fue hasta el templo de Venus. Deseosa de destruirla, la diosa del amor le dio una serie de condiciones, cada una más difícil y peligrosa que la anterior.

Como última instrucción, le había dado una pequeña caja, y le había dicho que la llevara al mundo submarino. Tenía que llevar un poco de belleza a Proserpina, la esposa de Plutón, y la misma había sido puesta en la caja. Durante su viaje, le fueron dados consejos para burlar los peligros. Psique estaba advertida de que no debía abrirla, pero la tentación la venció y abrió la caja. Y en lugar de encontrar belleza, encontró un profundo sueño que parecía la muerte.

Cupido encontró a su esposa en el suelo. Retiró el sueño mortal de su cuerpo y lo puso de nuevo en la caja. Cupido la perdonó, al igual que Venus. Los dioses, conmovidos por  el amor de Psique hacia Cupido, la convirtieron en una diosa.
Hoy en día, Cupido y sus flechas se han convertido en el más popular de los símbolos del amor que frecuentemente es simbolizado como dos corazones atravesados con una flecha: la flecha de Cupido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Maparomi

 

Por supuesto que solo Cupido no iba a abastecer a todas las parejas del mundo, repartió su don hacia otros seres mágicos del mundo, por lo que aquí está la historia de Maparomi, una hermosa duende que así como todas tenían en su vida una misión; esta es de las que se dice, ayudaban a las mujeres en las tareas domésticas. Pero evolucionaron, decidieron subsistir ante el mayor problema del mundo y el poder de ayudar con amor. Y como no habían existido muchas duendecitas del amor, esta no fue muy bien engendrada por lo que era un poco torpe, así que no era enviada mucho al reino humano a menos que fuera necesario.

 

Llegó por fin la feria laboral del reino de mágico, un evento muy esperado por tantos que no tenían empleo, o sea que no son muy buenos en su misión, así que tienen que esperar a esta feria de fin de año para lograr que les den una oportunidad de ir a desempeñarse en el reino humano o junto a otros seres mágicos, estando en mandato el reino de las hadas por haber tomado el liderazgo en la última batalla entre criaturas mágicas hacía cientos de años. Todos presentan sus hojas de vida, gravadas en sus manos la experiencia y estudios obtenidos, por supuesto no muy experimentados pero qué más da, se necesitan reclutas porque el mundo está decayendo.

Cientos y cientos de seres desde lindas, guapos, elegantes y bien humorados pretendientes de empleos que sobrepasaban unas diez lomas de distancia hacia la feria, rotulada su entrada con vistosos colores, adornos muy bien hechos de la naturaleza, recepcionistas profesionales encargados de encuestar y entrevistar a tantos seres atravesaran la entrada.

 

_ ¿Falta mucho verdad?_ preguntó Maparomi a quien venía tras ella en la fila para hacer conversación. Ella, una duendecita caucásica, de cabello púrpura rizado largo, ojos verdes; nariz y orejas puntiagudas.

_ Todavía no veo el rótulo de la entrada, me imagino que sí_ respondió el duende un tanto joven y algo aburrido poniéndose de puntillas para ver si lograba ver algo a lo lejos, ni siquiera creyó necesario activar sus alas para calcular cuánto faltaba exactamente. Habían logrado evolucionar junto a las hadas para tener alas, solo que dependía de la clase de familia que vinieran, los de más bajo rango tenían estas extensiones al haber sido esclavos o supuestos ayudantes de las hadas, mientras que los de mejores familia no tenían; no las necesitaban para ningún esfuerzo.

_ ¿Cómo te llamas?_

_ Sabes que está prohibido dar información de nosotros mismos antes de entrar_

_ Bueno discúlpame, entonces te llamaré Dathuil, así se llamaba mi papá_ dijo Maparomi.

_ ¡Como quieras!_ dijo él tratando de evitarla.

 

Realmente estaba prohibido hablar durante la fila según el reglamento de Reino Mágico creado por las hadas. Debían todos demostrar seriedad para lograr una buena concentración y energía al llegar a la entrevista, aunque muchos no acataban estas órdenes, eran horas y horas y horas que debían esperar.

Pasaron dos lomas poco a poco y por fin lograron ver la entrada. A solo unos diez seres estaban repartiendo las fichas que iban a recibir.

_ ¡Uff! Gracias a Dios, espero que lleguemos a las fichas Dathuil_

_El año pasado faltaron dos fichas para llegar a mí, espero tener suerte este año, si no me van a botar de mi hogar por desempleado y me van a enviar a las profundidades del bosque con las hadas de nuevo y ellas son muy estrictas, generosas también pero no quiero ser esclavo de nadie nunca más_ dijo el chico.

_Hasta que por fin hablaste. Yo me dormí el año pasado y ni sueños mágicos para llegar; pero este año decidí ser responsable por mi abuelita que ya tiene mil añitos y quiero festejárselos con las provisiones que nos dan de premio a los elegidos_

_ ¡Ssshhhhh! ya vamos a llegar_

_ ¡Ok, ok!_ dijo Maparomi guardando silencio.

_Ficha dos mil quinientos cuarenta y siete, ¡felicidades! Si llegaste_ decía la repartidora, una hermosa hada, faltando solo dos fichas para llegar a Maparomi.

_ Ficha dos mil quinientos cuarenta y ocho, ¡felicidades! Si llegaste_

_ Ficha dos mil quinientos cuarenta y nueve, ¡felicidades! Si llegaste y fue la última ficha_ dijo al entregar la última ficha a Maparomi, sintió mucha alegría pero debía estar seria y concisa, aunque se dio cuenta que no alcanzó su amigo Dathuil, su segundo año perdido por una ficha nada más, así que rápidamente decidió donarle su ficha antes de que todos se retiraran y cuando iba a gritar para que volviera; la recepcionista desde la entrada habló.

_ Compañeras repartidoras hay que entregar una ficha más, hay una que ha sido anulada por enfermedad, por favor entregar una ficha más_

_ Ficha dos mil quinientos cincuenta, ¡felicidades! Si llegaste_

_ ¡Muchas gracias!_ dijo el chico volviendo veloz y feliz, hasta sus alitas se movían solas.

 

Los que no lograron llegar se fueron con sus miradas tristes y decepcionadas, muchos debían esperar el siguiente año y seguir siendo ayudados por hermanos, padres o bien trabajar directamente con las hadas; aunque no solo ellos. Si los que llegaron a entrevistas no completaban las expectativas tendrían que devolverse y seguir en la misma situación.

 

_ ¡Qué bien Dathuil!, ya no te enviarán donde las hadas aunque a mí me gustaría ir para tener unas alas como las tuyas_

_ ¡ssshhhh! Has silencio, que tenemos que poner atención por si nos llaman_

_ Si perdón_ dijo Maparomi entre dientes.

_ Y no seas loca en pensar ir con las hadas, son muy bellas pero son malas, te lo digo por experiencia_

_ Pero por ellas tienes las alas, y ¿te sirven mucho no?, ¡bueno ya me callo!_

_Tienes suerte de haber sido de familia de alto rango y no tuviste que pasar las mismas penurias que mis hermanos y yo, lo malo de todo es que me imagino que eres una inútil_

_ ¿Por qué dices eso Dathuil?, no sabes nada de mi _ gritó involuntariamente Maparomi y todos la volvieron a ver con cara de preocupación.

_ ¡Ups! _ murmuró

_Yo no la conozco, no sé quién es Dathuil_ dijo el chico ignorando conocerla.

_ A la siguiente llamada de atención en lugar de rechazar su solicitud de trabajo, será enviada con las hadas_ dijo uno de los duendes mayores que vigilaban dentro de la feria.

_ Si señor_ dijo en voz baja y llevando su mirada hacia el suelo, pero de repente se le iluminó una estupenda idea y miró a Dathuil. _ ¡hadas!_ susurró.

_ No, no Maparomi, no inventes_

_ Al final es un trabajo o ¿no?, y tendré mis alas_ dijo risueña.

_ No lo hagas_

_ ¡jajajajaja!, ¡jajajajaja! ¡Qué buen chiste!_ se rio ella en vos alta, el chico volvió a hacerse el que no era con él, todos intentaron alejarse de ella.

 

No hubo palabras, dos troles que tenían el puesto de guardas llegaron y se colocaron uno a cada lado. _Síganos_ dijeron. Maparomi no sabía si arrepentirse o no, miró hacia atrás y no le gustaba mucho la expresión de su amigo, bueno que importaba si él nunca quiso ser realmente su amigo, todas las conversaciones fueron obligadas; lo que si le preocupaba era su abuelita, suponía que ya no se iba a ganar el premio, no le iba a poder celebrar el cumpleaños a su abuela, pero al final trabajo era trabajo.

 

Caminaron así unos doscientos metros, entonces apareció una fila de seres. _Quédate aquí_ dijeron los guardas _ y compórtate porque si no serás enviada a casa sin trabajo._

Así lo hizo Maparomi, para pasar el rato contó los que estaban delante de ella, y llegó al cincuenta y seis aunque faltaban mucho más pero ya no lograba distinguirlos, eso significaba que iba a ser todavía más un largo, largo día.

 

¿Cómo le estará yendo a Dathuil?, se preguntaba, pero recordó que no se llamaba Dathuil, ella le había inventado el nombre, solo podría recordar ese cabello largo negro, su tez bronceada y ojos achinados, además que era muy guapo lo cual lo opacaba con su arrogancia, ¿para qué pensar en él?, si no le ayudó, se hizo el desconocido. Empezó a silbar para entretenerse un rato, el duende delante de ella la miró con desprecio y entonces prefirió hacer silencio de nuevo y de repente captó algo singular en su fila, solo habían seres masculinos, no había ninguna duendecita, no se explicaba el porqué. Al mucho rato pasó un hada por cada uno pidiéndole su experiencia y estudios, era un hada agradable al hablar, su cabello era púrpura como el de Maparomi. Decidió hablar.

 

_ Aquí está mi hoja de vida, espero que sirva de algo _ dijo extendiendo su mano para que el hada la tocara y se gravara sus datos.

_ Vamos a ver_ dijo el hada _ tienes muy buenos estudios en idiomas de humanos, muy poca experiencia al ser una duendecita del amor según tu herencia _

_ Es que soy un poco torpe ¡jiji!_ se apenó por decir lamentablemente la verdad _ ¿Me podrías responder algo?_

_ Si dime_ dijo el hada mientras anotaba en su bitácora.

_ ¿Por qué hay solo seres y duendes masculinos en esta fila y no duendecitas como yo o elfas o no sé?_

_ Porque esta fila es para los que necesitan ser educados ética y responsablemente, normalmente los duendes masculinos tienen ese problema de hiperactividad y necedad; pero tranquila nos llevaremos muy bien contigo_ respondió el hada con una bella sonrisa y se fue poco a  poco volando con sus alas.

 

¿Por qué no fui hada?, pensó Maparomi al verlas siempre bellas y manejables. No es que las duendes sean feas pero si muy amargadas, nunca había conocido a alguien como ella misma, divertida y agraciada, no tenía amigas más que su abuelita, desde que la mayoría de su familia desapareció durante la última contienda de seres mágicos, la cantidad de duendes se redujo en gran escala. Para esa época su memoria no estuvo presente, todo se resumió a vivir escondidos, siempre con el afán de ayudar a los humanos a seguir adelante aunque no supieran de su existencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El mundo de las hadas

 

Por fin faltaban tres seres para llegar a Maparomi, ya no estaba de ánimos, esperaba poder responder y actuar como tenía que ser para que la aceptaran, si se supone que ahí envían a lo peor de lo peor no sabía si iba a ser muy difícil, muchos iban de regreso a casa, no esperaba ser uno de ellos, pero el cansancio era demasiado hasta se le cerraban los ojos.

 

“En uno de los tantos libros que leí en toda mi vida, escuché la historia de las hadas, de entre tantas diferentes la que más creí fue la de que son malvadas porque al tratar de ayudar a los humanos estos las tomaron como extraños objetos de investigación, las maltrataron y humillaron por lo que decidieron borrar de las mentes humanas su existencia, entonces se hicieron severas, estrictas y potenciales al ser los seres con más fuerza entre tantos ayudantes de la humanidad….” Recordó Maparomi que su abuelita le relató, ahora veía más cercana la fecha de confirmar si esa historia era cierta_

 

_Maparomi, pase adelante_ dijo la bella hada de cabello púrpura, no era muy diferente a las duendecitas, sus orejas y narices puntiagudas era la única distinción entre ambas.

_ ¡Gracias!_ dijo la pequeña duendecita yendo hacia su futuro, caminó unos cien metros y llegó a una entrada con hermosas enredaderas. “Cómo pueden decir que las hadas son malas con tan maravilloso lugar”, pensó al quedar maravillada con su naturaleza perfecta y armoniosa.

 

Nunca había estado en territorio de hadas, tampoco aceptado lo que todos contaban sobre sus crueles maneras de hacer trabajar, aunque nadie dijo lo contrario, no había muchos puntos a su favor. Miraba hacia todos lados, flores de todos colores, un paisaje digno de admirar; a partir de la entrada junto a ella aparecieron dos hadas que la dirigían delante de ella mientras que el hada de cabello púrpura iba tras ella en escandaloso silencio.

De repente se escucharon ruidos extraños, muy sorprendidas volvieron a ver hacia el lugar del acontecimiento, tras unos arbustos se escuchaba el suceso, Maparomi caminó tras las dos hadas para ver qué pasaba pero el hada tras ella le tomó el brazo y al mirar quien la detenía, ésta con mirada seria y preocupante le movió la cabeza en señal de que mejor no fuera. La traviesa duendecita asintió, muriéndose de ganas por saber que ocurría pero era mejor obedecerle en caso de que todas sus historias fueran ciertas. Se escuchaban regaños y lamentos, no se lograba entender nada, Maparomi volvió a ver al hada y ésta solo seguía quieta con la mirada hacia abajo, hizo lo mismo, no quería meterse en problemas.

A los pocos segundos un fuerte viento las empujó, algo volaba a una velocidad que nunca habían imaginado, pasó junto a ellas casi enviándolas al suelo. Maparomi no sabía que existían hadas masculinas pues nunca se miraban, automáticamente quedó enamorada, uno de los dos las volvió a ver, un cuerpo fuerte, cabello como el sol con cascadas negras, nariz respingada y ojos tan iluminados como el afluente río al anochecer bajo la luna. Éste le guiñó un ojo, casi cayó desmayada pero el hada la sostuvo.

_ ¿Qué te pasa Maparomi?_

_ ¡Ay! Perdón, viste que me guiñó un ojo_ dijo suspirando.

_No vi nada, y mantente en firme si no nos van a regañar_

_No sabía que existían hadas masculinas_

_No hay en el reino solo van al reino humano por seguridad aunque algunas hadas van también_

_Pero y ¿ellos?_

_Son duendes y cállate, ya vienen las guardianas_ dijo en voz baja el hada, las dos se colocaron firmes de nuevo.

_Sigamos_ dijo una de las guardianas.

Los dos duendes oficiales se esfumaron en segundos, Maparomi no tuvo chance de verlo otra vez.

 

Caminaron solo un poco más y llegaron por fin a un castillo celestial, era hermoso, todo bien detallado, la naturaleza que caracterizaba a las hadas no podía faltar, entraron al esplendoroso lugar y allí estaba la reina Fairel  junto a una bebé a su lado en un tipo de cuna mágica voladora, el hada tras de ella le toco la espalda y le gruñó entre dientes: “no mires a la princesa”; entonces Maparomi inmediatamente dejó de mirar a la bebé y miró hacia el suelo.

_ ¡Hola! Maparomi, Dime ¿Qué haces aquí?, con tan buena hoja de vida deberías estar ya con los humanos ayudándoles_

_Eeee… es que le voy a decir la verdad reina_

_Mi señora_ corrigió una de las guardianas.

_ Sí mi señora, es que quiero tener alas entonces me puse inquieta para que me enviaran aquí_ dijo sinceramente. Todos los súbditos, que entre estos estaban los dos oficiales voladores, su amor remoto y el otro un poco más fornido y con cara de furioso, las guardianas y las damas del reino a su alrededor, todos quedaron anonadados con la respuesta  y mucho más extrañados con lo que la reina prosiguió a decir.

_Eso es interesante, ¿acaso no has escuchado que somos muy estrictas y malas, que prácticamente tenemos esclavos?_

_Pues sí mi señora pero yo no creo esas cosas que andan diciendo por ahí_ señaló Maparomi tratando de quedar bien, pero la reina se levantó de su trono, su hermoso vestido se expandió junto a sus brillantes y transparentes alas que se agitaron.

_Déjame decirte que todo lo que dicen es cierto jovencita duende_ dijo al caminar hacia ella, le empezaron a temblar las piernas a Maparomi. _Aquí no queremos vagos, ni queremos interés de por medio como el tuyo, ahora mismo podría enviarte de vuelta y dejarte sin trabajo ya que no tienes ninguna necesidad_

_Bueno, de hecho si tengo neces…_

_Cállate, que no te he dado permiso de hablar_ gritó la reina, _ Ahora sí….., dime qué necesidad tienes _ dijo bajando la voz.

_Mi abuelita es lo único que tengo en mi vida y por eso tengo que trabajar porque ella me dio mis estudios y me cuidó y no quiero que ella muera y no tenga un entierro digno, pero a pesar de que tiene mil añitos yo sé que todavía le falta bastante_

_ Sí ya explicaste mucho, solo déjame decirte que de aquí a que salgas con tu primer salario ya tu abuelita podría haber muerto_ Maparomi no dijo nada pero si sintió un nudo en su garganta, no quería creer, solo miraba hacia el suelo.

_Te pareces mucho a mi hija mayor Maparomi, es la princesa que está detrás de ti, su nombre es Aille, dulce, hiperactiva e inteligente; solo que a veces toma malas decisiones y como yo aquí solo tengo trabajo para duendes o seres masculinos; esta es la primera vez que viene una duendecita_ decía mientras caminaba de nuevo a su trono, Maparomi cerró los puños con fuerza, pensó que la iba a devolver. _ Tu trabajo será acompañar a mis dos hijas; Aille y Alainn, ¿qué te parece?_

 

_Mí señora, ¿por qué hace esa pregunta?, si ella no tiene porqué opinar o rechazar su oferta._ Inquirió una de las guardianas.

_Entiendo su duda madame Grumpy, pero esta duende tiene una hoja de vida de muchos estudios a los que yo no me atrevo enviar a conocer a mis hijas para no enfrentarlas a los peligros de la humanidad, ¿qué mejor idea me puedes ofrecer?, si nadie, ninguna de ustedes tiene sus conocimientos a pesar de su larga edad_

_Tiene usted toda la razón mi señora_ dijo la otra guardiana.

_Muchas gracias Chliste_ dijo la reina al sentarse, luego se dirigió a Maparomi_ Y por supuesto que vas a tener tus alas, nadie puede trabajar en el mundo de las hadas sin esta herramienta tan necesaria, pero las tienes que cuidar con tu corazón y alma porque no se pueden reponer_

_Sí mi señora_ respondió Maparomi muy contenta, aunque trató de ser lo más discreta posible. Su corazón palpitaba tanto que se quería salir del pecho; no sabía si era por miedo o alegría el conjunto de emociones que estaba sintiendo en ese momento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Amor a primera vista.

 

_Ve con Chliste niña, ve para que empiece tu proceso de alas, ahí tardarás al menos quince días, no son alas comunes, esa dicha solo la tendrás tú_ dijo la reina señalando la puerta en donde resguardaban los dos fortachones duendes que había visto al entrar al reino de las hadas.

Maparomi asintió y caminó con su mirada hacia abajo no quería que nadie se diera cuenta de los sentimientos que estaban navegando entre su sangre, su cabeza y su corazón.

_Por favor, abran la puerta_ dijo la guardiana Chliste, un hada delgada muy elegante, de rostro agradable y de voz firme. Los oficiales procedieron.

La pequeña duende no soportó más, pensó en segundos que no lo vería en quince días, eso era demasiado para no volver a ver esa mirada que la había enamorado, entonces temblorosa hasta las orejas, dirigió sus ojos hacia el galán que le estaba robando el corazón, aunque éste no la veía, solo sostenía firmemente la gran puerta, pero también sucumbió ante el encanto de Maparomi, sus ojos azules hipnotizantes volvieron a deslumbrar con un guiño que ella no sabía si era despedida o bienvenida; lo que sí estaba segura era que lo volvería a ver. El otro oficial tan guapo como el amor de Maparomi quedó en el gran salón de reino, mientras que ella se sentía más nerviosa todavía al sentirlo tras ella sin poder decir nada, ella no era así, ella no paraba de hablar, ¿por qué no decía nada?, ¿por qué no lo saludaba?

_Aquí las dejo, ¡buena suerte!_ dijo el oficial cuando llegaron a otra gran puerta. Maparomi iba tan metida en sus pensamientos que luego no recordó como fue el pasadizo por el que caminaron, pero nunca olvidaría su nombre.

_ ¡Gracias Laidir!_ Dijo Chliste; Maparomi solo lo miró, suspiró y quiso soñar pero la guardiana la interrumpió _ven niña, vamos a empezar_

En ese momento la pequeña duende se detuvo por fin en la realidad y vio el hermoso cuarto iluminado por paredes llenas de algún tipo de tela e hilo brillante._ ¡Wow!, que hermoso, ¿de aquí harán mis alas?_

_Sí, son las alas de la mejor calidad_ dijo Chliste mientras tomaba un poco de tela y la cosía con hilo brillante y transparente _ debes cuidarlas mucho, son de seda extraída de las orugas especialmente criadas para el portal mágico del reino, no hay problemas si las mojas pero si se pueden quemar y sería muy doloroso_

_Espero que nunca me pase nada así_

_Ven, acuéstate dentro de esta cúpula_ Era una maquina ovalada oscura, Maparomi solo esperaba que no doliera_

_Tranquila, no va a doler_

_ ¡Ups!, no me di cuenta que lo dije en voz alta_

_No lo dijiste en voz alta, yo leo los pensamientos, ese es mi don, por eso soy guardiana de la reina Fairel y el rey Fort, ahora entra y relájate _

_Está bien_ dijo Maparomi y recordó sus sentimientos por Laidir, entonces trató de pensar en otra cosa; ¡qué vergüenza sentía!, la guardiana se había dado cuenta de sus sentimientos hacia el oficial. Trató mejor de pensar en su abuelita y rápidamente sintió sueño, había sido un día muy cansado, no se quería dormir para que no pensaran que no tenía fuerzas pero no resistió más, cayó como un bebé tendida en la cúpula.

_Eres muy hermosa ¿sabes?_

_Gracias Laidir, ¡qué lindo sueño!, estar junto a ti, aunque no te conocía ni me habías hablado, me encanta tu voz_

_A veces no es necesario hablarse, ni verse para sentir algo por alguien, si el destino es amarse u odiarse depende de la suerte de cada quien_

_Eso no es tan cierto Laidir, yo soy una duende Cupido, mi trabajo real es buscar personas desdichadas que se merezcan el amor, luego buscar su media naranja y encontrar la ocasión para flecharlos; solo que no lo hago muy bien, por eso estoy aquí_

_Si no es destino, ¿cómo tú y yo estamos aquí?, ¿acaso me flechaste?_

_Ningún duende puede usar su don para beneficio propio, el amor existe en todo el universo y de muchas maneras, pero muchos necesitan ayuda para encontrarlo y de mi familia solo yo tengo esta herencia y no tengo mucha experiencia por haber sido de clase alta sin necesidad de trabajar durante mi juventud_

_Me imagino que a veces te sientes muy mal por eso, más que no estás ayudando realmente a la humanidad, si  no aquí de esclava de las hadas, como yo_

_ ¿En serio son tan malas?_

_Cualquier patrono es estricto, llámese hadas, elfos, humanos, duendes. Más si quieren un buen trabajo, pero las hadas han sufrido mucho y no quieren hacerlo más y al ser las más poderosas de los seres mitológicos ante el humano, aprovechan su potencial y el de cualquiera_

_ ¿Desde cuándo estás con las hadas?_

_ Desde que era un niño, la reina es como mi madre, no conozco los humanos ni el mundo exterior, quizás aquí sea uno de los más fuertes pero afuera del reino de las hadas supongo que no_

_ Bueno entre los duendes creo que sí, y uno de los más guapos_ dijo Maparomi un poco sonrojada. _ Conocí a un chico en la feria laboral y era lindo, pero muy odioso y no quiso ser mi amigo_

_ ¿y él te gustó?_

_ ¡jjajaja!, por supuesto que no, no me preguntes esas cosas, además se portó muy mal con migo_

_Porque él necesitaba trabajo supongo, tu casi haces que no se lo dieran_

_Si verdad, ¡uy qué pena! Y sin poder pedirle disculpas_

_ ¿Quieres verlo?_

_No, no tranquilo_ dijo ella pero sin detenerlo, él sopló un poco, se hizo una burbuja frente a ellos  y allí estaba su amigo.

_Mira si, allí esta Dathuil, bueno no se llama así, pero ¿qué está haciendo?_

_Le dieron trabajo de orfebrería donde los troles, pero al parecer para preparación como oficial_

_ ¿Es lindo verdad?_

_Yo no podría decir eso_

_Ay perdóname Laidir, ¡qué pena!, que tonta soy_

_Por eso estoy aquí Maparomi, tú no estás enamorada de mí, quizá de él tampoco solo es amor platónico, por encanto o fuerza de atracción nada más_

_Pero ¿por qué me lo dices?_

_Porque para lograr emprender bien tu trabajo necesitas estar en tus casillas, sin nervios y muy clara, eso te lo va a tomar en cuenta más que todo la guardiana que te trajo porque ya viste que lee los pensamientos_

_ ¿Y no estará leyéndome la mente ahora?_

_Ella no ve sueños es muy diferente, tranquila_

_Entonces lo que me quieres decir es que no estás enamorado de mí, ni yo de ti. Aunque tampoco me siento enamorada de Dathuil y quizá nunca lo pueda estar pero… es lindo sentir que me gustas_

_Si lo puedes controlar esta bien_

_Lo puedo controlar en este momento y no sé la razón, pero cuando estoy despierta no creo_

_Trataré de alejarme lo más posible, fue un gusto hablar contigo_

_No, no te vayas Laidir, no_ gritaba Maparomi cuando él desapareció, allí quedó sentada admirando la naturaleza, esperando algo, no sabía qué.

_ ¡Hola mi bebe!_ se escuchó la voz de una anciana llegando hacia ella.

_ ¡Abuelita!, estas aquí, ¡qué emoción!_ dijo Maparomi al abrazarla.

_ Muchas gracias por encontrar trabajo, ya me llegaron las provisiones y me van a durar bastante, solo que no hubiera querido que estuvieras con las hadas_

_ ¡Ay! Abu, aquí voy a aprender mucho y me van a poner alas, solo que no sé cuándo te vuelva a ver_

_ Ya me estás viendo hija mía, este es un regalo de la princesa Aille_

_ ¿En serio?, ves abu, me van a tratar bien, tranquila, solo cuídate para irte a ver y disfrutar de las provisiones contigo_

_Te traje un pedazo de manzana_ dijo la abuela sacándosela del bolso del vestido.

_ Abu, no sé si puedo comer aquí_

_Pues inténtalo nada pierdes_

_Está muy rica, gracias_ dijo al probar la jugosa fruta.

_ ¿Y quién es el chico que vi hija?_

_ eeeeh…es un oficial que vino a explicarme algo, eeeeh… algunas reglas del reino nada más abu_ tartamudeaba.

_ Porque es muy guapo, si yo tuviera tu edad seguro me enamoraría a primera vista _

_Abu, ¿puedes decirme como heredamos nuestro don?_ preguntó Maparomi tratando de cambiar el tema.

_ Yo no era Cupido desde que nací hija, muchas de mis hermanas se evolucionaron en otras áreas, solo yo decidí ser Cupido pero es difícil y tú lo heredaste y por eso las dos veces que fuiste a la humanidad te costó hacerlo como tenía que ser, pero algún día serás la mejor duende Cupido del mundo_

_ mmm…_

_Muchas veces te conté sobre la historia del primer Cupido hijo de la Diosa Venus o de Afrodita dependiendo del origen que le quieras dar porque existen muchas versiones, solo que su don era para los mismos Dioses no para los humanos, y él se enamoró de una mortal; eso era castigado en ese entonces, por lo que pasaron tantas cuestiones que a la mortal la convirtieron en Diosa y así lograron estar juntos_

_ La verdad no entendí abuela, ¿qué tiene que ver?_

_ ¿Qué tiene que ver con qué?_

_ Ay abu, no tranquila, no me preocupes más de la cuenta, todo en la vida cambia ya lo verás_

_ Si hija, yo sé que algún día entenderás_

_ Pero no te vayas abu_

_Te amo Maparomi, cuídate_

_ ¿Ahora quien vendrá?_ suspiró Maparomi, siguió sentada, se sentía muy feliz de ver que su abuela estaba bien. De repente el cielo se puso oscuro y quedaba sorda de los fuertes relámpagos que iluminaban el valle y luego se volvía a oscurecer. Gotita a gotita fue cayendo a su alrededor y sobre ella. _ ¿Ahora qué?, ¿cómo me despierto?, el agua está muy fría_ Se levantó y caminó un poco, no veía nada más que naturaleza. Empezó a correr y correr porque el agua casi llegaba a sus canillas, se estaba inundando el valle.

 

Sus nervios se empezaban a despertar, se sentía desesperada, el agua le llegó a los hombros en unos instantes, intentaba sostenerse de algunos árboles aislados pero el agua seguía subiendo, nadó lentamente para no cansarse pero ya no resistía, no quería dejar de luchar en algún momento tenía que despertar.  “¿Y si me dejo llevar?, quizá despierte o me ahogue”. De repente se escucharon dos golpes en el agua, algo había caído, Maparomi iba cada vez más profundo, se estaba dejando llevar, abrió sus ojos y lo vio, era él, como quería que lo dejara de querer si allí estaba para salvarla. Junto a él estaba el otro oficial Burly, Laidir la sacó del agua entre sus brazos, Maparomi ya no quería despertar.

 

_ ¿Por qué te dejaste vencer tan fácil Maparomi?_

_Quizá así despertaba_

_ Era una prueba y la perdiste_

_  ¿Crees que me saquen del reino de las hadas?_

_ No lo creo, pero la guardiana Grumpy se jactará de tu decisión, ella siente los cambios en las actitudes y en el cuerpo de los demás, así como definir qué opción tomaste bien o mal_

_Lo compensaré ya lo verás_ dijo Maparomi acurrucándose más a su pecho, se sentía tan protegida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Enseñando y Aprendiendo

 

Maparomi abrió los ojos, había despertado de los extraños sueños y todavía estaba en la cúpula. Chliste le abrió la puerta.

_ ¿Cómo estás?_

_Creo que bien_ dijo la pequeña duende al levantarse y salir de la máquina.

_Ven, mírate al espejo_

_ ¿Ya tengo mis alas?, pero ni las siento_ dijo Maparomi al ir hacia un gran espejo cubierto por hermosas y sedosas cortinas color de oro y brillantes como el sol.

_Son para ayudarnos, no para estorbarnos_

_ ¡Wow! Son hermosas, gracias_ las movió _ ¡Es increíble!, puedo moverlas de manera voluntaria, esto es asombroso guardiana, solo debo practicar para volar_

_ Si no necesitas volar, no lo hagas, cuídalas mucho. De todas maneras vas a necesitar polvo de hadas, mañana te traeremos del portal mágico._

_ Está bien y… ¿puedo ir a charlar con Aille?, de todas maneras ese es mi trabajo_

_ Si claro, además te extraña_

_No creo, ni que fuera peligroso venir a ponerse alas o que hubiera tardado más de una hora_

_Es que no fue una hora, fueron quince días dormida_

_ ¡Queeeeee!, ¿por qué tanto?, ¿por qué no me despertaste?_

_Tranquila, ese es el proceso para que las alas se adhieran bien y tu cuerpo se adapte_

_Entonces no dormiré por bastante tiempo_

_Vamos_ señaló Chliste con una media sonrisa.

 

Caminaron hacia la gran puerta dejando el hermoso cuarto, al abrirla, el oficial no era el que Maparomi esperaba, probablemente estaría en la siguiente. Esta vez sí admiró el pasadizo; era como la nada, todo blanco; lo único que se miraba eran las dos puertas que se separaban por un cuarto de kilómetro de distancia. Abrieron la siguiente puerta y ahí sí estaba su amor, Maparomi esperaba una sonrisa, otro guiño, un saludo, pero ninguno de los tres, siquiera la miró. Quizá era para disimular, ella sentía que él ya estaba muy dentro de ella, no podía olvidarse de él así no más.

Entonces vio a Aille, muy callada la miraba al lado de su madre la reina y su hermana, caminó hacia ellas.

_ ¿Cómo te sientes?_

_Muy bien mi señora, ¡esto es grandioso!_

_ ¡Qué bueno!, porque empiezas a trabajar ahora mismo, yo voy a ir al pueblo a presentar un  proyecto y tú te irás al dormitorio de Aille junto con Alainn, espero que poco a poco les enseñes mucho de lo que sabes_

_Sí mi señora como usted mande_ dijo Maparomi acompañando a las dos princesas mientras la reina se iba junto a las guardianas.

_Disculpa Maparomi, no deben salir del palacio y mucho menos del reino, las dejaré respaldadas por los oficiales Laidir y Burly, cualquier cosa ellos las protegerán y estarán a su disposición_

_Sí mi señora_ dijo Maparomi mirando a Laidir, su corazón palpitaba, era un sentimiento inexplicable.

_Mi señora, ¿por qué no me permite quedarme para cuidarlas?_ dijo Chliste.

_Porque su trabajo es acompañarme. Aille, incluso Maparomi en la vida real de las hadas y supongo de cualquier otra vida ya tienen edad madura para comportarse, no son niñas y no quiero que Aille quede totalmente frágil en algún caso que yo faltase_

_Señora no diga eso, nosotras siempre velaremos por su majestad y sus hijas_ dijo la guardiana Grumpy.

_Yo sé Grumpy, yo sé_

 

Luego de haberse ido, las chicas subieron al dormitorio y Aille tenía puesta una canción de idioma humano en una grabadora tres veces más grandes que ellas.

_ ¿Qué escuchas Aille?_ preguntó Maparomi.

_Son canciones de los humanos, muy bellas canciones_

_ ¿de dónde sacaste la grabadora?_

_ ¿Así se llama?, ¡Qué extraño! Un amigo me la regaló_ dijo al presionarle pausa y quitarla varias veces a la grabadora.

_ ¿un amigo?_

_Solo porque soy princesa, no quiere decir que no tengo amigos, aunque no es un amigo muy querido por mi madre ni por las guardianas_ explicaba al hacerle mimos a Alainn.

_ ¿Puedo alzar a Alainn?_ preguntó Maparomi.

_Si claro, toma, ahora tú eres de toda confianza_ dijo mientras alzó a su hermana  y se la dio a la duende. La pequeña princesa tenía sus cachetes rosados, nariz redonda, ojos claros y de cabello naranja rizado y para nada huraña.

_ ¿Quién es tu amigo?, si puedo saber_

_Es un duende como tú, trabajó aquí por mucho tiempo de niños, pero mi madre lo obligó a irse del reino y no volvió nunca más_ dijo Aille mirando por la ventana y recordando esos tiempos. _Era muy aventurero, como tenía alas más sus dones de duende aprovechaba para ir donde los humanos y me traía muchas cosas, esta grabadora fue una de tantas y mucha música de variados idiomas, ninguno varios pero él me tradujo tres canciones muy bellas_

_Él sabía mucho entonces_

_Realmente no sabía mucho por eso trabajó solo en limpieza pero cada vez que podía hablaba con migo y eso nunca les gustó_