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Enrique Abad Boix

Mariposas del alma

1

Enrique Abad Boix

Mariposas del alma

Enrique Abad Boix

Mariposas del alma

2

Enrique Abad Boix

Primera edición

Febrero 2007

Enrique Abad Boix

Belgeuse, S.L. (Grupo Editorial)

Otra Dimensión

(Belgeuse Grupo Editorial)

c/. Alberto Aguilera, 35-2º Centro. 28015 Madrid TEL.: 91 548 93 53. Fax: 91 548 93 52

info@belgeuse.org www.belgeuse.org

ISBN – 13: 978-84-935258-4-2

Depósito legal: SE-791-2007 U.E.

Printed by Publidisa

Mariposas del alma

3

Enrique Abad Boix

Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre aquel que amó, vivió, murió por dentro y un buen día bajó a la calle: entonces comprendió: y rompió todos sus versos…

Blas de Otero

Mariposas del alma

4

Enrique Abad Boix

Mariposas del alma

Enrique Abad Boix

Mariposas del alma

5

Enrique Abad Boix

AMOR DE AMANECIDA

Te quiero, amor, cuando amanece,

cuando ya empieza a oírse la mañana,

cuando el cielo parece tu mirada

y cuando un beso mío te estremece.

A veces pienso que pareces

la frágil luz que se derrama,

el calor intenso de la l ama

o el suave vaivén en que te meces.

Te amaré, amor, entre la espuma

del viento intruso y de la bruma,

y la loca oscuridad entre abrazos

recorriendo tu cuerpo en largo duelo,

acariciaré tu piel en dulce vuelo

mientras la noche muere entre tus brazos.

Mariposas del alma

6

Enrique Abad Boix

ESPERARÉ

A María José.

que perturba con su mirada

Llegaré hasta ti cuando duermas

y miraré el sereno estanque de tu rostro

anegado con la luz de tu presencia;

y pasaré la noche,

y esperaré la aurora,

y aspiraré la fragancia de tu cuerpo

hasta que se prolongue en tus hombros la mañana.

Esperaré la caricia de tus ojos

y los limpios lagos de tus miradas,

y el sonido de los vientos derramados

al simular los besos,

cuando despiertes del sueño sumergido

en la tenue penumbra de la noche eterna.

Te miraré,

enredando mis dedos en la bruma suave de tu pelo mientras pasa la noche y espero la aurora; hasta que se difuminen las frágiles estrel as y amanezca el día.

Te esperaré

para contemplar de nuevo tu sonrisa

y la actitud rendida que la caricia invoca.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

AL ALBA

Volveré al alba,

cansado de buscarte

en el vacío amargo de la nada,

mientras en todos los rincones de mi alma, bajo el peso de todos los olvidos,

paso la página de nosotros mismos.

Volveré al alba,

en la hora en que se duermen los sueños,

para l orar,

por no haberte amado

cuando fuiste mía.

Mariposas del alma

8

Enrique Abad Boix

ATADO A TI

Tu voz se vuelca en mi oído

sintiendo tu aliento acariciar mi piel,

sumergido en su sonido de terciopelo,

mientras bajo tu blusa

palpitan palomas blancas.

El soplo sereno de la brisa

trae la complicidad de las miradas

y el inmenso afán oculto que se advierte

en la erizada piel de los sentidos.

Una música cautiva

desborda de luz tus ojos,

que alumbra y enamora,

queriendo penetrar otros espacios…

Y yo quedo atado a tus labios

en misteriosos cielos de silencio y alma,

esperando tu intimidad desnuda.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

SUFRIR GOZANDO

Necesito amar y ser amado

y notar la fragancia de los besos

de aquel os que no di,

y de los que no me han dado.

Sufrir gozando de saberme herido,

entrar en sus venas sin ser notado.

Percibir en soledad su compañía

siguiendo su rastro entre las flores,

cortar abismos en la distancia,

vulnerar su espacio de armonía,

repintar el mundo de colores.

Vivir la angustia de las pasiones

y retener fugaces primaveras,

confundirme en su cintura y sus brazos,

esperar mañanas fugitivas de ternura

y anocheceres abandonado en el ocaso.

Poner mi vida desecha entre sus manos

y abrir el oscuro bosque de ilusiones,

y perderme en la espesura de su huerto

buscando mi sonrisa en su sonrisa,

y saber que vivo, que no he muerto.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

NOCTURNO LUMINOSO

Es una noche clara, luminosa y plagada de estrel as.

Hay un puente en donde se escucha el l anto de las piedras, el murmul o del viento y el ruido del agua que discurre entre sus muros, como ojos abiertos a la noche.

Llega un rumor de música distante; como un reflejo sonoro entre la radiante atmósfera de luces que resbalan por tus ojos azules.

Son como reflejos de lunas que rompen el aire.

Como dormidas caricias que sorprenden y deslumbran en gesto precioso de cal ada ternura.

Es una noche clara y luminosa

que permite esconderme en tu recuerdo inmenso; serena como tú, como el cariño nuestro.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

LO SE

Lo se.

Se agita el pulso del deseo

en el mármol inaccesible de tu carne,

en el eco tormentoso de tu mente,

en los solitarios crepúsculos vacíos.

No hay amaneceres de intimidad

en tu blanca desnudez estremecida,

ni ocupación de tus espacios

recorriendo los jardines de tu sexo.

Nadie probó las fragancias de tus aromas

ni la tormenta de tus pasiones;

ni el beso furioso que nunca has dado,

ni tu dulce amor que sabe amargo.

No sabrás aquel o que ahora ignoras

porque te evades lentamente en sombras del ocaso, condenada a ser sombra de tu sombra,

a vivir un mundo de silencio en tu cuerpo, a conocer un espeso mar de cielos grises.

Lo se.

Se agita el pulso del deseo

en tu cuerpo despojado de caricias…

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

MELODÍA DEL INSTANTE

Se evapora el rocío

en el silencio verde

de hierbas perfumadas

en primavera.

No se si la mañana

es turbia o luminosa.

Hay una irresistible placidez

estremecida de latidos

en la quietud que tienen

los que acaban de amarse.

El viento cambia de lugar las nubes

y la brisa extravía los cabel os.

Mientras pasa el día

y voy notando como se enreda

entre mis dedos su temblor.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

CUANDO CRUZAS POR MI LADO

Cuando cruzas por mi lado

siento ese hondo clamor de recuerdos

y el idilio de los vientos

que traen tus aromas.

La nostalgia de música y jardines

bajo el ala del árbol que oculta

tu caricia en mi recuerdo impreso.

Cuando cruzas por mi lado

siento,

y me pierdo

en la niebla que impide tu regreso.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

GUARDARÉ LA ALEGRÍA DE MIRARTE

Guardaré la alegría de mirarte

y la huel a fragante de tu cuerpo

paseando por la alcoba,

desnuda de ropas y vergüenzas,

ensimismada en la ventana

donde miras caer la l uvia,

que como agua estremecida resbala

por las hojas ocres de los árboles.

Mi mirada toca tu espalda

erguida y blanca,

resbalada por tu pelo

envuelto en luces distintas,

con reflejos estrel ados

que extasía los sentidos.

Sigue cayendo la l uvia y te l amo,

quedamente,

para no romper el halo

en que resplandeces y te adornas

desnuda toda, en sombra de luz.

En las diáfanas azucenas de tus ojos

se dibuja la melodía radiante

de quien desea;

y hasta el lecho l egas,

como armónica marea

de labios entreabiertos y burlones,

mientras yo vuelvo

a la dulce quietud de tu regazo.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

POEMA DEL DESAMOR

Estas más al á de la otra oril a,

distante,

desplegando tus desdenes

de embriagados abismos.

La mirada es impasible

y en el cristal de las aguas

tu rostro indiferente

vibra en sus reflejos,

tiñendo de imposible cuanto miras.

Te soñaré conmigo esta noche.

Allí,

en el sitio en donde siempre espero,

sintiendo la imprudencia

de ser pétalo de lágrima

y carne derramada;

sin rumbo

entre aguas de silencio.

Ahora florece la osadía

y maduran los deseos

forjados de recuerdos.

Porque te amé una vez

antes de que viniera el olvido.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

RECUERDOS

Un manantial de caricias

en una breve noche de locuras.

Una luz como espadas

hiriente,

inoportuna

y atrevida.

Tengo que volver a esa penumbra.

Atarme a tus labios

y a tu recuerdo.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

SOÑANDO SUEÑOS

Estamos soñando sueños,

sueños naufragados

que en ocios melancólicos

fueron anidándose en nuestra alma,

en íntima armonía.

Dóciles sueños precedidos

de deseos no realizados,

de sensitivas soledades.

Resulta extraña la transición

desde la tiniebla a la luz fría,

mientras seguimos soñando

los sueños perdidos,

entre los laberintos

del tiempo.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

SUEÑO A LA DERIVA

Fue un momento tan solo

pero sirvió para entender

que una fuerte atracción

se apoderó de nosotros.

Si alguna vez tuve cierto algo

fue tu mirada.

Desprendía fuego y ternura,

nostalgia y poesía,

y el amor que carece de palabras.

Estabas al í

difuminada con la tarde,

en el silencio de tus colores y

con un soplo de brisa en los labios,

mientras el ruido de los últimos pájaros

distraía nuestra mente.

No tuvimos que decir nada.

Luces flotaban alrededor

como brasas surgidas

de furiosos besos de amantes,

como incendios de amor

tal ados como cristal de roca.

Me vi cayendo en el abismo

de la desesperanza y el miedo,

al vislumbrar la impertinente

luz de la mañana que me despertó

sobre la laguna de tu ausencia.

Quedé perdido entre abismos

de sombras y silencios

de un sueño a la deriva,

y con el sabor amargo

de aquel beso

que no logré darte.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

TIEMPO PASADO

Te presentí en tu lejanía

olvidada y triste; melancolía

de un tiempo pasado, estremecido

en la distancia vivida.

Y ahora me buscas, después de olvidarte,

como si el deseo rompiera esa puerta

que refugiada en tu mente vacía

presintieras el final de tus días.

¿Qué ha cambiado?

¿Qué estremece tu alma dormida?

Has visto mi sombra y ahora caminas

sin rumbo, perdida…

esa es,

la historia de tu vida.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

VERSOS TRISTES

Escribes tus versos de dolor

mezclados con sentimientos,

sueños y realidades, y comprendo

que algo turbe tu cuerpo, estremecido

por un pasado triste y bel o.

Escribes tus versos como dagas

lanzadas al aire y sin acierto,

estremecida de recuerdos, de sueños,

de instantes, de locuras y miedos,

de ilusiones, de caricias y desvelos.

Escribes tus versos l enos de l anto

por lo que ha sido, por el ayer,

por lo perdido, por lo que pudiendo ser

no lo ha sido; por todo lo que diste,

por todo lo vivido.

Escribes tus versos de poeta sencil o,

¿si l egara a leerse? ¿si encontrara destino?

¿si pudiera volver?, ¿si estuviera conmigo?; cuantas preguntas, cuanto sentido,

cuantas sensaciones, dolores y mimos.

Debes escribir un verso de esperanza, y

que recuerdes lo bueno; lo transcurrido,

los extraordinarios momentos; los placeres y las dichas, los susurros, los besos….., todo lo que te haga iniciar un nuevo camino.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

VIENES DE ENTRE LA BRUMA

Vienes de entre la bruma.

El silencio no pudo acal ar

el aire. Como muda presencia inevitable

aparece deslumbrante tu mirada,

vibrante de reflejos. En tu cintura

el día parpadea, haciendo sombra

a tu sonrisa, que arde,

entre gotas de rocío.

Y el cielo,

inventando la luz con tu presencia.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

DESEO

Vivo recostado en tu palabra,

en tu voz, en tu mirada, vivo.

Déjame tu sonrisa, tu pequeño sol

y la inmortal aventura de tus besos.

Los ecos del viento al caminar

entre el paisaje en que te siento.

Volver a tu lado

y no olvidarte.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

EN BRAZOS DEL SILENCIO

Subo en brazos del silencio

antes de que la luna se despierte,

cuando discute el agua en la oril a

recogiendo conchas del mar

abrazadas por la espuma,

mientras resbalan las gotas en mi cuerpo

como las hojas resbalan en el otoño

entre hierbas recientes de rocío.

Me enredo en el horizonte

donde viene a morir el día,

siempre eterno de amaneceres,

deslumbrante de colores

al besar el mar.

Y me veo soñando sueños imposibles.

Pétalos cayéndose del alma

sacudida de nostalgia,

entre sombras palpitantes de luz

esparcidas de alegrías,

cuando el tiempo rompe en olas

imágenes que quiebran en el agua,

mientras la luna sigilosa me contempla.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

DIVERTIMENTO

Sentados estamos en la oril a,

en postura y estado diferente,

tú de cara y yo de frente,

mirando como el sol bril a.

¿Qué sensación es la que transmite

que dos personas se queden

distanciados, cuando puede

parecer que se permite?

Esto es, ni más ni menos

las razones que nos damos

cuando realmente no tenemos

los argumentos que tomamos

ni siquiera si volvemos

a decir que nos amamos.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

HE VUELTO A RECORDAR

He vuelto a donde solíamos amarnos,

al lugar donde los cristales de tus ojos claros derramaban silenciosas quejas,

y la tarde se derrumbaba en las sombras

mientras yo vagaba por tu mirada incierta.

He vuelto a recordar tu apariencia

de paloma extraviada en su vuelo;

y que en tus labios encontraba

el sabor del viento del invierno

y las escondidas mieles de tu l anto.

Y tu mirada,

presintiendo la triste angustia desolada

del amor trazado con tanto empeño,

de amante que en olvidos se consume

con ese amargo sabor que muerde dentro.

Hoy he vuelto a recordar todo aquel o,

a recorrer las sendas interiores de tu alma abstraído por el vago olor de tus aromas,

cansado de andar horizontes de hastío

y naufragando en la espesura del olvido.

Hoy beso tu sombra y vivo tu recuerdo

-cuanto siento y me pesa tu silencio-,

y mientras l ega en vinos nocturnos la mañana en brumas el desengaño me convierte

en el imperioso afán que te reclama.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

LA BREVE LUZ DE LA CONCIENCIA

Presiento que no me voy conformar

con la distante presencia de las horas

compartidas en un corredor de sombras;

ni en el difuso recuerdo de labios

compartidos en besos que superaban

la soledad de nuestra misma boca;

de aquel tiempo dulce en donde el

alma iba guardando todas las caricias

que sobrevenían en los encuentros.

Presiento que no me voy a conformar

en la quietud del verso inacabado,

en la sinfonía nostálgica de esta

oril a de silencio de imposible distancia.

No quiero que la última esperanza

de nosotros se me borre de la conciencia,

y desde mis abismos reclamo el paisaje

en que te siento,

y que me empuja a recodarte.

.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

LLORANDO VERSOS

Me quedo quieto en tu mirada.

Y no se si tus ojos sin tiempo

que rompe el mar y el aire

es una flotante sombra sumergida

que puebla mi espíritu de ensueños.

O es que me duele el pensamiento

cuanto siento tu ausencia

en las inmediaciones del aire

sin cauce, en apretada soledad.

Me quedo quieto en tu mirada.

Entre un rumor secreto de

amante silencioso,

abrazándote en cada primavera

de saberte y no encontrarte.

Absorto, como perezosos árboles

que en el estío esperan anegados,

por su propio silencio,

pasar la noche y esperar la aurora.

Me quedo quieto en tu mirada

Con la palabra compartida en el silencio

de tu ausencia en mi corazón,

humedecido de lunas y recuerdos,

de olvidos y cautelas.

Me quedo quieto

en tu mirada ausente,

mientras cantan los silencios

y el tiempo discurre entre nostalgias.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

ME HACE FALTA ABRAZARTE

Sin estar contigo,

me hace falta abrazarte.

No es que sea solo eso

lo que me falta de ti,

pero me hace falta abrazarte.

Sentir el espasmo breve del roce de tu cuerpo, y el jardín invisible de tu tacto.

Introducirme en la prisión de tus pensamientos y buscar bajo las brisas de ensueño

en donde escondes tu mundo.

Advertir el latido de tu sien en mi pecho

y el rocío de tus párpados mojando mi camisa; y la fragancia que sube por los ecos de tu pelo entre la seda suave de nuestro silencio.

Solo así sabré que no está agotada mi vida ni que me he sumergido en el pozo

donde acaban los sueños,

o en la nostalgia desesperada del olvido

y en el crepúsculo de mi fracaso.

Me hace falta abrazarte

y respirar el aire que respiras;

y escuchar tus palabras,

que como mudas sombras

deambulan en el aire.

Y dejar vagar sobre ti mi inquieta ternura mientras amordazas el grito de la nostalgia, cuando te l enas de luz y palideces

y te tragas las palabras.

Me hace falta abrazarte

y que me sientas,

sin estar contigo.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

NO TAPES MI VOZ CON TU MIRADA

No tapes mi voz con tu mirada, porque

tenemos que amarnos seriamente, antes

que el dolor y la dicha se acabe con nosotros; antes que la última esperanza se nos borre con el silencio

en que están atadas nuestras vidas.

No tenemos más que nuestros cuerpos

y el creciente dolor de los anhelos

que crepita sobre las l amas de nuestras vidas.

No tapes mi voz,

porque no solo quiero amarte en la memoria y en la excusa del destino; mientras el tiempo pasa lentamente, en tediosa calma,

huyendo de nosotros mismos.

No tapes mi voz

porque te diga que te quiero.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

PRESENTIMIENTO

He l egado donde no estoy más que de paso, por si lograra hal arte.

Me he fugado de otras noches y otros cuerpos donde vagan arroyos silenciosos

de cristalinas lágrimas.

Hoy presiento tu presencia en la ausencia de mi vida y quiero descubrir las sensaciones ignoradas que se ocultan con apacible dormitar

en el deleite cal ado del pensamiento,

en la interminable escalera de la memoria, en los surcos de sus escalones.

Espero bañarme en la luz de tu mañana,

en los mares de tu dulzura,

en la apacible quietud de tu regazo;

mientras una eterna nostalgia de esmeralda verdea bajo la l ama del sol de los amores en el rincón olvidado de mi jardín.

Me quedo pensando en ti, buscando las palabras, esperando el momento de naufragar en tu oril a.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

OIGO TU VOZ LLEGAR

Oigo tu voz l egar

entre el silencio verde de las hierbas,

cuando los girasoles veneran la tarde

y el viento se arrastra en el dintel de mi ventana.

Miro el horizonte donde muere el día,

donde el sol parece la carne de tus labios y tu sonrisa el resplandor en una tormenta.

Un turbador perfume de aventuras

se anuncia en tu l egada

y en el paisaje en que te siento

me quedo en silencio, sin palabras,

vibrando de tu recuerdo inmenso.

Oigo tu voz y tu cuerpo

en las frágiles pisadas

donde la tarde,

a tu paso,

se quebranta.

Y el imperceptible beso

que en la distancia se disfraza.

Oigo tu voz l egar

y siento

que se me alegra el alma.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

QUIERO SEPARAR TU VIDA DE OTRAS VIDAS

Quiero separar tu vida de otras vidas

que amé, y olvidarme de aquel as fragancias que me embriagaron.

Quiero alejar el rojo sol

que incendia de rosas el ocaso,

y los abismos de sombras

en los silencios desbordados

de mis fracasos.

Quiero dejar de abrazar lo que no existe.

Las largas noches de amor desconocido

en la infinita soledad del tiempo;

el rencor en la piel de la conciencia,

la desnudez de ternura,

las oquedades hondas y sombrías

en las mentiras del alma.

Quiero encontrarte a ti, mujer.

Fabricar en mi sombra la alborada

de una primavera de incógnitos asombros

que haga renacer el alma de mi alma,

hasta l egar al alba de ternura

del amor que me hace falta.

Quiero bañarme en la luz de tus aromas

dando los recuerdos al olvido;

cruzaré el dolor para buscarte

del sótano sin luz donde me esperas,

y al aire estremecido de mi sueño

mi alma se irradiará en adorarte.

Mariposas del alma

33

Enrique Abad Boix

AUSENCIA

La mañana se despierta perezosa

sobre el campo verde esmeralda,

amaneciendo tempranas en el aire

mariposas del alma.

La luz se inicia y fluye,

sinuosas sensaciones me reclaman,

y sobre el resonante silencio de la brisa

rayos de sol se derraman.

Y en el laberinto ardiente de nostalgias

vaga una muda presencia,

el fulgor con que florece el día,

el sordo clamor de tu ausencia.

Mariposas del alma

34

Enrique Abad Boix

CUANDO EL TIEMPO EXPONGA SUS RAZONES

Cuando el tiempo exponga sus razones

y la sombra agazapada nos visite

en el crepúsculo de nuestras vidas,

buscaremos,

en el rincón más quieto de nuestros ojos,

la cómplice seña de una leve sonrisa,

revestida de nostalgia y poesía

de lo que huye y se aleja eternamente.

Impondremos la luz que impide la tristeza

burlándonos del tiempo y el vacío

y con el bálsamo de un beso

buscaremos,

en las oscuras pendientes del silencio.

Cuando el tiempo exponga sus razones….

Mariposas del alma

35

Enrique Abad Boix

DEDICATORIA

Perfumas de armonía la noche

y l enas de amapolas los silencios,

tu labio, tu voz y tu mirada provocan

frescas brisas y tibios besos.

Mariposas del alma

36

Enrique Abad Boix

DISTANCIA ENTRE LOS DOS

Empiezo a notar distancias

entre mi cuerpo y el tuyo.

Voy a saciar de caricias

los rincones de tu rechazo

antes de que la herida

tenga cobijo en tu ánimo

y el alma se convierta en hielo.

Mariposas del alma

37

Enrique Abad Boix

DUDA INTERMINABLE

¿Cómo se que me esperas?

¿Que mis ardientes deseos

que en sueños atardece

no son como caricias en el aire?

¿Cómo se que no eres apenas

el reverso de una sombra

arrebatada al tiempo?

Dime: ¿Cómo puedo creerte,

si he vivido eternamente a oscuras?

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

PAROXISMO

Estoy atado a ti, irracionalmente.

Tu piel es mi piel,

mi sangre tu sangre,

y el estal ido del corazón

nos sepulta y estremece

los doloridos sexos.

Somos siameses unidos

en el dolor del amor,

en la lascivia de nuestros cuerpos

desnudos y arrogantes

en el fragor del desafío;

en el sudor de nuestra lucha

ardiente de lujuria.

Estoy atado a ti, irracionalmente,

hasta la muerte.

Mariposas del alma

39

Enrique Abad Boix

QUIERO LLEGAR A TU MELANCOLÍA

Quiero l egar a tu melancolía,

preciosa niña del alma,

y al silencio en que te envuelves

y a ese dolor que te embarga.

A esa soledad ardiente

en tus pupilas de l anto,

germinando en el corazón

lo que añorabas tanto.

Tu vida no es ya más que una vida

de recuerdos y de espanto;

de nieblas y desdenes,

de silencios y quebrantos.

Quiero l egar a tu melancolía

y al abismo en que te l amo,

preciosa niña del alma,

mientras en soledad me derramo.

Y conocer tu secreto,

y vaciar tus campos

de semil as malogradas

en tus dañados prados.

Y la espera en tu puerta,

como siempre, esperando,

el calor de estar contigo

¡y acariciarte tanto!

Mariposas del alma

40

Enrique Abad Boix

AUSENCIA DE TU CUERPO

Las flores dejaron esencias de tu aroma

en la ribera mecida por el río

bajo aquel a luz de una tarde de estío

en el que el tiempo se asoma

al mundo de silencio de tu cuerpo

que me acostumbré a besar cada mañana

en el laberinto de amor en que soñaba

que nunca doblegaría el tiempo.

En la ausencia en que me evoco

l ega el oscuro l anto en que suenas

temiendo que me equivoco

cuando siento a duras penas

en la piel del cuerpo que no toco

como la sangre fluye entre las venas.

Mariposas del alma

41

Enrique Abad Boix

CUANDO LLEGUE EL MOMENTO

Ya se que me esperan las azucenas

y el silbido de las hojas de los sauces

que acompañan al canto del río.

Ya se que se acabarán los amaneceres rojos y el perfume de la hierba mojada;

el mirar pasar las nubes

mientras paso la tarde;

y las noches de exilio envueltas en silencios, esperando las abiertas colinas de la aurora, buscando el paisaje en cada mirada.

Ya se que todo será tierra

donde la sombra crece,

y silencio sin pájaros ni trinos,

ni melodía del aire;

ni crepúsculos enredados en la brisa

ni incendios de estrel as en el cielo.

Clavaré mis silencios en la espera

del tiempo implacable que me sigue

y me abruma, imponiendo su sombra

a la luz de la vida.

Pero no me duele el otoño suave

en quien reclino mi aire,

ni la carne embriagada de penumbra;

solo me duele el pensar que mañana

ya no estarás conmigo.

Mariposas del alma

42

Enrique Abad Boix

EQUIDISTANCIA

No es más que de ti a mí

o de mí a ti, la equidistancia

que nos mantiene expectantes,

huyendo del error de caminar

hacia un tedioso abismo en la distancia,

dejando vagar nuestra inquieta ternura

por las inmensas salas del recuerdo.

Tú al í y yo aquí, pero unidos

en el mundo donde estamos

prisioneros del destierro y las lágrimas;

equidistantes, amándose en la memoria.

Mariposas del alma

43

Enrique Abad Boix

FLOR SIN TALLO

Delicadamente bel a.

Como la flor sin tal o.

En ti misma terminas

y te reanudas,

rompiendo de versos

la mañana. Y el sol

que te acompaña.

Mariposas del alma

44

Enrique Abad Boix

HERMOSA IMPRUDENCIA

Justo en medio de la pasión,

en unión eterna entre los cuerpos,

en el borde mismo de la inmensidad,

cerramos los ojos, para no ver

nuestra hermosa imprudencia.

Mariposas del alma

45

Enrique Abad Boix

JUNTO A TI

Besas como si fueses a comerme.

Besas besos de mar, a dentelladas…

Blas de Otero

Junto a ti, nada recuerdo

sino aquel as múltiples locuras

de tu cuerpo despojado de tapices,

inquieto como una torrentera

desafiando las imposturas del tiempo.

Y tus besos, desbordando horizontes

impacientes bajo la l ama del sol de los amores.

Te miro muriendo en la caricia

del corcel que sin brida se desboca

hacia la cima leve de tu rosa;

sin pausa, en encendidas tempestades

que sin cesar expande su fragancia.

Y en la ardiente exaltación de la batal a

los cielos rasos aparecen,

y tu sonrisa se abre paso

como un resplandor que vence a todo abismo, a toda duda, al fracaso.

Y de nuevo junto a ti, junto a tu boca,

que parece arder la noche cuando besas mis labios.

Mariposas del alma

46

Enrique Abad Boix

HOY

En ti anida el mar,

el pájaro fugaz de la tormenta,

el amanecer y la caída de la tarde.

Hoy

pasaré la noche junto al cielo

para ver tus luceros

mezclados de rocío.

Para oír el clamor

de los arrecifes.

Mariposas del alma

47

Enrique Abad Boix

LLEGO A TI

Llego a ti, al declinar la luz de aquel os días, cuando éramos aún dos para compartir

el tiempo a oril as de nuestros labios.

Llego a ti, pero me quedo, agazapado

en la languidez secreta de tus ramas

que buscan, vanamente, otro espacio.

Llego a ti, mirándote entre distancias,

entre nieblas de dolor y ausencia, para

acompañarte en mi soledad, por si quieres

secar tus lágrimas entre mis brazos.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

SENTIMIENTO

Me han cegado tus ojos

al verte.

Ahora navego sin rumbo

sumergido en tus resplandores,

pequeña noche de pupila inmensa.

Déjame tocarte toda.

Dibujar con mis manos tu silueta

en que revolotean ruiseñores.

Y después besarte.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

SOLO BASTO UNA SONRISA

Sólo bastó una sonrisa

para que no te olvidara.

Y una caricia,

apenas insinuada,

para amarte.

Han pasado años

de complicidad

con el olvido

florecidos de silencios,

y aún sigues

enredada en mis versos.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

POSESIÓN DEL VACIO

Huyo del olvido

y del furtivo gozo

doliente y transitivo.

Ahora solo tengo vacío.

Voy a prolongarte en la luz

de mi misma soledad

y burlarme del tiempo.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

SOLOS

Recuerdo tu mirada

de color cielo descendido,

en la penumbra reluciente de suspiros

cuando viniste a mí

a rescatar de mi cuerpo

la densidad del tiempo.

Aguardamos la noche en nuestros ojos

mientras se nos desangraban las flores del corazón, yo con miedo a acostumbrarme a tu cuerpo

y tú buscando refugio, huyendo

de las l agas de la soledad.

Aquél que devastó tu carne enamorada

hoy envejece en tu memoria,

con un sordo dolor que agobia,

recordando todo lo vivido,

compartiendo mi soledad de estar contigo.

Nos quedamos solos en la espesura del tiempo; tú sintiendo que la vida se deshace,

desvaneciéndose su huel a en la memoria,

yo muriendo de nostalgia, de tristeza y de recuerdos; los dos juntos pero solos,

mirando brumas estrel adas,

cruzando las puertas de la noche,

esperando el sol de la mañana.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

UN SUEÑO

Empezó la l uvia,

y un olor suave

roza como la brisa

el perfume de tu risa,

el leve movimiento de tu tal e.

No se si me he dormido

o el corazón se l enó de sueño,

o noté tu ausencia estremecido,

con la mirada en ninguna parte,

y una borrosa imagen de vago parecido.

Desde que somos lejanía,

agua furtiva, crepúsculo y mito,

dentel adas de amargura me atormentan,

y en el silencio hay un clamor

que me dice que te has ido.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

TIEMPO PERDIDO

La noche suena y se estremece

y la madrugada inventa melodías,

como el sueño fugaz y seductor

de nuestra conciencia

que permanece

estática, fija, permanente;

escrita en la piel de nuestros cuerpos

que nadie ha visto, que nadie

escribirá jamás.

Me pierdo en el laberinto

de músicas y sombras y

no me encuentro a mi mismo

ni te encuentro a ti; no encuentro nada,

ni noche, ni luz ni madrugada.

Soledad y silencio,

nocturno y alborada.

Como otras tantas noches

acaricio mi corazón dormido,

enmudecido como la piedra,

cosido en carne de dolor.

Y me queda el recurso

de vaciar el alma,

y el reducto de la esperanza

de una conciencia que no estorbe.

Tengo la sensación de haber perdido,

absorto, en lentísimas horas,

el oscuro tiempo.

Mariposas del alma

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Enrique Abad Boix

GOZO FUGITIVO

Voy a mirarte

por última vez.

Voy a sentir

el gozo fugitivo

de tu vuelo

mientras tu voz

parpadea entre

miradas envueltas

en lágrimas.

Y entraré en las

soledades de los

paisajes perdidos

donde me has

l evado;

escuchando,

una vez más,

como mientes

cuando dices

que me amas.

Mariposas del alma

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