Perdona si te Digo Adiós (obra completa)

Perdona si te digo adiós
Primera parte
Capítulo 1:
A pesar de mi gran optimismo y fe en que pese a todo podría experimentar un amor de
película, tal y como su nombre indica, solo existe en las mismas. Realmente me creí todas sus
mentiras como un tonto enamorado, para luego descubrir que todos sus ``te quiero'' eran
palabras carentes de sentimiento.
Aún no podía creer que hace dos noches me abrazara y hoy en día finja no conocerme cuando
nuestras miradas se cruzan por las calles. Realmente, ¿llegaría siquiera a quererme? Es una
cuestión que siempre me ronda la cabeza, aseguraría que yo era el único que manifestaba sus
sentimientos.
El amor es como una ruleta de juego, en la que en un momento lo tienes todo, estás en el
mayor éxtasis posible, pero de repente te ves sin nada, tirado en el suelo sin poder levantar la
cabeza del mismo.
Si me preguntáis por su nombre, aún no sé si soy capaz de pronunciarlo. Solo recordarlo me
provoca tal dolor en mi interior que no le veo sentido a seguir viviendo esta mierda q ue se
define como mi vida.
Contar, escribir, relatar, o llamadlo como queráis realmente me relaja, aunque llega a tal punto
mi estrés que no siempre puedo recurrir a esto. El corazón llega a ser a veces incontrolable.
¿Cómo pudo hacerme esto...?
Por hoy creo que será bastante, necesito urgentemente un trago.
Capítulo 2:
Creéis que yo realmente buscaba una relación seria antes de conocerla, no, para nada. Te doy
la enhorabuena Cupido, me has hecho sentirme como una mierda sin mover un dedo. Aunque
tú también participaste, sí, sabes que me refiero a ti.
A veces pienso que como pude ser tan estúpido, le doy muchas vueltas, aunque se me suele
pasar con una botella de whisky.
Aún no lo he comprobado, pero seguro que ha borrado todo lo relacionado conmigo en sus
redes sociales. Trata de hacer como si nada hubiera existido. Mientras yo intento sacarla de mi
cabeza, ella solo pensará en a qué chico engañar ahora.
Todos mis amigos me advirtieron del peligro, pero yo continué hacia lo que sería la muerte
prematura de mi fe en el amor. Mucha gente suele decir que los hombres somos siempre los
culpables, esa idea es realmente una idiotez. Muchas veces el hombre es el que acaba llorando
y la mujer la que acaba riendo, he aquí lo que me pasó a mí. No es que los hombres o las
mujeres sean malos, en ambos sexos existe tal carácter, somos nosotros mismos los que
decidimos si cultivar o de hambre matar a este.
Estoy sufriendo una alergia al mundo y a la vida en general. Incluso cuando duermo, mis
sueños son pesadillas, cada noche sueño con aquel fatídico día en el que todo sucedió.
Aguanto con desesperación no tirarme por la ventana para ahorrarme tanto sufrimiento. Aun
así, el dolor de la caída no superaría al de su ida.