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SALOMÉ

OSCAR WILDE

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Salomé Oscar Wilde 2

Las paradojas de un dandi victimado

Oscar Wilde, el dandi inglés, fue víctima de dos paradojas. Una, ser un escritor, al que, como

dice Jorge Luis Borges, "lo ha perjudicado la perfección". La otra, su confesada homosexualidad.

El bochornoso proceso al cual fue sometido y su posterior condena, lo convirtieron en un mártir

de la discriminación. Así fue como un excelso escritor, un refinado pensador de su tiempo, un

transgresor en todo sentido, fue recluido durante décadas en el ostracismo de los escritores no

leídos y subido al podio de los homosexuales victimados.

Una sociedad ávida de mirar por el ojo de la cerradura convirtió a Oscar Wilde en el "pobre

Oscar Wilde". Nada hubiera disgustado más a este joven rozagante y feliz, que hizo del placer su

máxima aspiración. Esta etiqueta de "pobre Oscar Wilde" lo colocó malignamente en el estante

de los homosexuales que escriben. Pero por cierto, ante todo, y aun antes de su condición sexual,

Wilde, novelista, poeta, crítico literario y autor teatral, fue uno de los más grandes escritores de

habla inglesa, lo que no es decir poco si en esa fila se ubican Shakespeare, G. B. Shaw, Yeats, T.

S. Eliot, Chaucer, Milton, Swift, W. Blake, Walter Scott, Dickens, Stevenson, Conrad, D.H.

Lawrence, Joyce y Virginia Woolf, por mencionar sólo algunos.

Si bien, como solía decir el poeta francés Mallarmé, ningún verdadero artista "es

contemporáneo de su época, su tiempo es el futuro", el malentendido que sufrió Wilde se

extendió casi durante un siglo, a partir de su temprana muerte.

Exponente del esteticismo cuya principal característica era la defensa del arte por el arte, su

palabra quedó firmemente grabada en su única novela, El retrato de Dorian Gray, varios libros de

cuentos y poemas y en sus comedias entre las que se destacan La importancia de llamarse

Ernesto, Una mujer sin importancia y, por cierto, Salomé.

Víctima de su sociedad y de su tiempo, Wilde vivió durante la segunda mitad del siglo XIX en

Londres, la capital del más vasto y poderoso imperio de este tiempo. Esa grandeza fue su ruina.

La era victoriana

La vida de Oscar Wilde coincidió con Ia de Victoria 1 (1819-1901), reina de Gran

Bretaña e Irlanda (1837-1901) y emperatriz de la India (1876-1901). La mujer, gran

administradora, movilizada por su profunda ambición, simbolizó la consolidación imperial de su

país. Llevó a sus súbditos a una prosperidad sin precedentes que se tradujo, además, en un

entusiasmo nacionalista pocas veces repetido. Su influencia fue tan grande que, al período que

abarca su largo reinado, y por cierto larga vida, se lo denomina "era victoriana".

La era victoriana se caracterizó por algo más que expansionismo económico. Es la etapa de la

consolidación de la dirigencia de "la gran fábrica del mundo" y el surgimiento y reafirmación de

la clase media, y simultáneamente, de las primeras reacciones ante la explosión positivista. Las

ideas de Charles Darwin (1809-1882) expresadas en El origen de las especies por medio de la