Sebastián Gaboto. De Venecia al Paraná y Moscú por Ricardo Accurso - muestra HTML

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Sebastián Gaboto. De Venecia al Paraná y Moscú

 

Ricardo Accurso
 
 
Los italianos y el descubrimiento de América

 

El aporte itálico a las empresas exploradoras del Nuevo Mundo fue más cualitativo que cuantitativo. Se destacaron, ante todo, en el ámbito del conocimiento. Al respecto, escribe J. H. Parry en su obra “El descubrimiento de Sudamérica” (hemos consultado la versión italiana: Milano, Mondadori, 1979, págs. 15-16):

“El proceso que condujo a los nuevos descubrimientos fue, en lo esencial, una empresa sudeuropea, una combinación de conocimiento y buen juicio italianos y de determinación y habilidad ibéricas. Los centros principales de la erudición cosmográfica del siglo XV estaban en Italia; las ciudades de la Italia septentrional albergaban también a las principales escuelas de cartografía práctica; y la misma Roma, aunque carente de gran importancia comercial, era una gran cámara de compensación de chismes geográficos, gracias a los viajes internacionales de los eclesiásticos. Estudiosos italianos evaluaron la naturaleza y la significación de los descubrimientos, y editores italianos publicaron los resultados. Los italianos jugaron, además, un importante rol práctico en las exploraciones, sobre todo como mercenarios a sueldo de gobiernos extranjeros. Los estados italianos se mostraron poco directamente interesados en la cuestión, y las grandes casas mercantiles italianas asumieron sólo el papel de financistas; pero el gobierno castellano hizo uso frecuentemente de los servicios prestados por los italianos, y lo mismo hicieron los estados de la Europa septentrional. Hasta el gobierno portugués, aunque muy raramente confiase sus naves a comandantes extranjeros, consultó a los expertos italianos y en ocasiones los empleó en alta mar. Colón era genovés, Vespuccio florentino, Juan Gaboto un genovés naturalizado veneciano. De la segunda generación de exploradores de América, Sebastián Gaboto era un personaje cosmopolita de ascendencia italiana, Verrazzano un florentino. El elenco de estos nombres italianos famosos coincide casi con la lista de los más importantes viajes exploratorios en América.”

 

 

Juan Gaboto

 

En sentido estricto no fue el genovés Cristóbal Colón quien arribó de manera fehaciente por primera vez al continente americano, al menos en época moderna. Tal mérito recayó en otro genovés llamado Zuan Caboto (castellanizado como Juan Gaboto y anglicanizado bajo la forma John Cabot).

Zuan nació entre 1450 y 1455 (1) y falleció, de acuerdo a cierta versión, en la localidad inglesa de Bristol en 1498, tras su segunda expedición transatlántica. Otra versión consigna que pereció en alta mar durante ese segundo viaje a América. Fue un destacado comerciante, navegante y geógrafo que dejó tempranamente su Génova natal para establecerse primero en Venecia y luego en Inglaterra, previo paso por Lisboa, donde se dedicó al estudio de los nuevos descubrimientos efectuados por los portugueses, a la vanguardia de los mismos en aquella época.

Cabe recordar que en sus dos primeros viajes Colón había descubierto una gran cantidad de islas ubicadas en la antesala de la América continental. Rápidamente, otras naciones se volcaron a la aventura descubridora, empezando por Inglaterra. Su rey Enrique VII había rechazado oportunamente la propuesta de Colón para buscar una ruta occidental hacia las Indias y el lejano oriente. Lamentando después tal decisión, el monarca británico trataría de recuperar la iniciativa a través de las navegaciones de Gaboto, quien se habría radicado en Inglaterra hacia 1484. El monarca sabía que Gaboto, además de ser un osado comerciante, poseía grandes conocimientos cosmográficos y era un navegante de experiencia.

Parece seguro que en 1495 Juan Gaboto se encontraba en Inglaterra junto con sus hijos Luis, Sebastián y Santos (o Sancho). Años atrás había estado en La Meca.

Gaboto presentó una petición (donde aparecían también como signatarios sus 3 hijos) ante Enrique VII ofreciendo descubrir una ruta hacia el oriente más corta que la promovida por Colón. Se trataba de un supuesto paso del noroeste.

Tras recibir una patente del monarca, el italiano zarpó en mayo de 1497 del puerto de Bristol con 18 navegantes para atravesar el Atlántico norte.

Bristol es uno de los puertos más importantes del mundo. La ciudad se desarrolló en buena medida gracias, justamente, a la actividad portuaria. Fundada hacia el año 1000 por los sajones, se destacó tempranamente como centro del tráfico de esclavos ligado con los mercaderes vikingos establecidos en Irlanda. Según ciertas crónicas, la ciudad de Dublín (fundada precisamente por los vikingos en  el siglo IX) albergaba en el siglo XI al mayor mercado de esclavos de Europa occidental. Siglos más tarde, tras el descubrimiento de América por Colón, Bristol volvería a estar fuertemente ligado al comercio esclavista. Ya no se mercaban entonces, básicamente, esclavos blancos sino negros traídos desde el África occidental. Los mismos eran vendidos en las colonias americanas, de donde los comerciantes británicos obtenían cacao, tabaco y azúcar.

Bristol posee una situación privilegiada para el comercio con América y muchos nativos de esta ciudad participaron en la colonización de América del Norte. Está ubicada en el canal del mismo nombre, un golfo en donde penetra el océano Atlántico y que es una prolongación del estuario del río Severn. Este canal separa el país de Gales (que durante buena parte de la Edad Media supo proveer de esclavos a los reinos anglo-sajones de Inglaterra, antes de la invasión normanda) de la península de Cornwall (Cornualles).

Gaboto emprendió la travesía con sólo una pequeña embarcación. Hecho curioso dado que, supuestamente, Enrique VII le había autorizado a tomar 5 naves de la Armada Real con el objetivo de navegar los mares y establecer la soberanía británica sobre las tierras descubiertas. A Gaboto le correspondería un quinto de los beneficios obtenidos. Todo esto aparece estipulado en un documento fechado en marzo de 1496, es decir, un año antes del viaje.

Al cabo de 6 semanas avistaron tierra, muy probablemente se trataba de la isla de Cabo Bretón (2). Descubrieron también la isla de Terranova (Newfoundland), la península del Labrador y Nueva Inglaterra. Costearon el continente hasta el Cabo de la Florida. Recorrieron, además, el litoral de Groenlandia.

Gaboto planteaba que Terranova era una provincia periférica de Catai (China) y muchos le creyeron.

Un testimonio atribuido a Sebastián Gaboto hace referencia a lo descubierto en Labrador. La tierra era en buena medida estéril y tenía pocos frutos. Abundaban los osos blancos y ciervos más grandes que los europeos. La pesca era abundante, destacándose los salmones, lenguados y una especie que los indígenas llamaban bacalao. También vieron perdices, halcones y águilas, todos ellos de color negro. Los aborígenes que hallaron en el lugar se cubrían con pieles de animales y utilizaban como armas ballestas, picas, dardos, mazas de madera, arcos y hondas.

Cuando regresó a Inglaterra, durante el mes de agosto, Gaboto padre recibió el título de Gran Almirante, 10 libras del tesoro real, una pensión de 20 libras otorgada por la aduana de Bristol y una nueva patente para efectuar otro viaje en busca de lo que se denominaría el pasó del noroeste hacia las tan buscadas comarcas orientales: Indias, Catay (China), Cipango (Japón), las Molucas o Islas de las Especias (3) y las míticas tierras mencionadas en la Biblia (como Tarsis, Ofir y las minas de rey Salomón).

Gaboto regresó a Bristol con un rico cargamento y 3 indígenas vivos. Pero en vez de dar con las apreciadas piedras preciosas y especias (pimiento, nuez moscada, clavo de olor, etc.) había descubierto bancos de merluza y bacalaos. Sostenía el italiano que si Inglaterra aprovechaba esas aguas ricas en peces ya no tendría que depender de Islandia en materia pesquera. Esa isla colonizada por vikingos le suministraba, sobre todo, bacalao (stock-fish en inglés).

En sus relatos Gaboto refería que también había dado con una tierra de clima templado donde crecía el palo brasil (producto de sumo valor utilizado en el teñido de telas) y abundaba, aparentemente, la seda. Al escuchar eso, los ingleses pensaban que había llegado a las míticas islas del Brasil y de las Siete Ciudades y al reino del Gran Khan. Fue una razón de peso para obtener un mayor apoyo del gobierno y de los comerciantes de Bristol y Londres.

En el nuevo emprendimiento Gaboto contó con 5 naves. Parte de la tripulación (como en el caso del tercer viaje de Colón y de algunas expediciones portuguesas) se debió reclutar entre los habitantes de las cárceles. No se presentaban numerosos voluntarios cuando las empresas significaban un alto riesgo y un provecho dudoso.

Los resultados del segundo viaje, iniciado a principios de 1498, fueron pobres, no hallándose tampoco la ansiada ruta hacia el oriente. Comercialmente, fue un fiasco. Los comerciantes involucrados en la experiencia sufrieron cuantiosas pérdidas. Sin embargo, la misma contribuyó al desarrollo de los conocimientos geográficos y sirvió (como el primer viaje) para sentar las bases de las reclamaciones inglesas sobre América del Norte. Se reconoció buena parte de la costa oriental de América del Norte, llegándose hasta los 36º de latitud norte.

Ese negativo resultado económico hizo que la corona inglesa abandonara momentáneamente, en gran medida, su interés por la exploración y colonización de las regiones descubiertas.

Juan Gaboto murió creyendo haber llegado al Asia. Su figura representa para el Reino Unido lo mismo que Colón para España.

 

Su hijo Sebastiano (Sebastián en castellano)supo manifestar que, a pesar de ser muy joven, había acompañado a su padre en ambas proezas náuticas, cartografiando además las costas exploradas. Algunos historiadores consideran dudosa esa afirmación, teniendo en cuenta ciertas contradicciones de Sebastián. Lo más probable es que participara sólo del segundo viaje comandado por su progenitor. En esa ocasión habría mandado una nave.

Lo cierto es que Gaboto hijo logró desarrollar un gran conocimiento geográfico y supo dibujar mapas con bastante precisión.

Años después, no habiendo en este caso dudas, Sebastián exploraría el otro extremo de América, se internaría en el Río de la Plata, remontaría el Paraná y fundaría la primera población europea en territorio argentino: Sancti Spiritus (en la actual provincia de Santa Fe, cerca de la ciudad de Rosario). De esa manera, Génova e Italia en general estuvieron presentes desde el origen de la presencia europea en estas tierras. Avanzado ya el siglo XIX, en la época independiente, los genoveses tendrían un rol fundamental en el desarrollo vertiginoso de la ciudad de Rosario, heredera en cierta manera de aquel remoto poblado y fuerte, establecido por Gaboto hijo.  

Cabe aclarar que Venecia (y su rival Génova) habían entrado hacia mediados del siglo XV en una etapa de decadencia, tras haber sido grandes potencias marítimas mediterráneas durante la Baja Edad Media. Las naciones atlánticas -Portugal, España, Francia, Holanda e Inglaterra- tomaban ahora la iniciativa. Por esa razón, marinos italianos como Colón y los Gaboto ofrecían sus servicios a estas nuevas potencias.