Sector 9 por Tatiana - muestra HTML

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Sector 09

Debido al impacto del cambio climático, en el año 2136 los seres humanos ya no habitan en la superficie de la tierra, sino en la cima de los gigantes pilares de cabeza cupular que se elevan desde unos  1 300m desde la superficie de la tierra. “Pilar Celestial”, es el nombre que se le da a estas estructuras. La población humana promedio ha olvidado todo con respecto a la superficie y viven el día a día sin preocuparse por ello.

Mientras caminaba a toda prisa por el sector 09 o “el sector perdido” como los adultos suelen llaman, el joven de 16 años, Ebrahim Archer se preguntaba si su hermano menor Timothy, tendría mucha hambre, el día de hoy solo había conseguido comprar 2 panes viejos y algo de miel, y sospechaba que esto no era suficiente para saciar su apetito, aunque si se detenía a pensarlo se daría cuenta que poco o nada era lo podría hacer para remediar esta situación, ya que ellos eran niños “no elegidos”.

Cuando abrió la puerta de su casa lo único que encontró fue un montón de polvo sobre la mesa y un imperturbable  silencio, camino hacia la habitación que ambos compartían y lo encontró dormido sobre la sucia cama, su largo y maltratado cabello rubio colgaba de la orilla de esta.

-Vamos Tim, levanta, que he traído algo para comer- decía mientras lo sacudía suavemente.

-Hermano, llegaste temprano, todavía ni han apagado esos horribles insectos- respondió su hermano adormilado.

-Deja de llamarlos así, podrían arrestarte si algún oficial te escucha ¿sabías?.

 -Pues entonces que pongan uno sobre nosotros, ¿Qué es lo que creen los del gobierno? que somos basura o algo así.

-Da igual, deja de pensar tonterías y ven a comer.

Ebrahim reprendió a su hermano porque ese era su deber, pero lo que decía no estaba del todo equivocado, desde que la luz solar real era escaza los Gobiernos Celestiales iniciaron el proyecto “Una Luz Igualitaria” y colocaron unos gigantescos focos, conocidos como soles, que poseían  largas patas para sujetarse del techo de la cúpula, por lo que Timothy había comenzado a llamarlos insectos, aunque el proyecto había finalizado hace ya dos años los sectores alejadas del centro no recibieron su propio sol y eran medianamente  oscuras.

Timothy saco los panes y la miel de la bolsa y los sirvió en dos usados platos mientras Ebrahim rebuscaba en la alacena hasta encontrar un viejo y rancio café y empezaba a prepararlo, se pregunto porque todo lo que lo rodeaba  era de esta forma, es decir, café viejo, pan viejo, muebles viejos; todo cerca suyo era viejo y sucio, incluso las calles y las personas estaban cubiertas de polvo y padecían  terribles enfermedades, casi era cotidiano encontrar cuerpos tirados afuera de las casas, lo único que llamaba su atención es que en este sucio mundo donde vivía, nadie lloraba, él mismo no recordaba haber llorado nunca, se había sentido triste en muchas ocasiones pero nunca había llorado.

-Oye Tim, nunca has pensado porque las personas no lloran, si lo pensamos hay muchas razones para hacerlo- menciono cuando tenia medio pan en la boca, más por curiosidad que por otra cosa.

-Es muy sencillo,- respondió en un tono inusualmente apagado- los seres humanos a cambio de la supervivencia hemos entregado gran parte de nuestra humanidad, si lloráramos cada vez que estamos tristes, nuestro cuerpo perdería mucha agua, eso es un lujo que no podemos darnos en este tipo de mundo donde es tan difícil conseguirla. ¿No piensas así?.

-Creo que no lo entiendo muy bien, aunque es un poco triste pensar que perdemos humanidad, creo que preferiría pensar que la habilidad de llorar nos la robo un grupo a alienígenas, ¿no crees?-bromeo tratando de romper la pesada atmosfera que se había formado entre ellos.

-¡Alienígenas! tienes que estar bromeando, ¿y se supone que tu eres el mayor?, tonto.

 -Ya deja de burlarte de mí, era solo una idea, recoge la mesa, me voy a dormir-.

Tenían una pequeña cama por lo que se acomodo al fondo dejando espacio suficiente para su hermano menor. Aun recordaba cuando esa cama era únicamente para él, aunque eso fue antes del examen del coeficiente intelectual del gobierno donde se le clasifico como ciudadano “no elegido” por el poco aporte intelectual que podía ofrecer al pilar y fue enviado a su casa en el sector 09. Fue en ese entonces cuando lo conoció, Timothy llevaba dos años de haber sido rechazado, pero como no tenía lugar al cual regresar trabajaba en las bodegas de almacenamiento de cuerpos del Ministerio de Salud y Confort (MASC), clasificando cadáveres por edades, trabajo que, según la revista “Nuestra Felicidad” de Giovanni Di Gennaro director del Ministerio de Felicidad e Información (MFEC), es el trabajo más satisfactoriamente repugnante del MASC. Es por eso que cuando empezaron a llevarse bien y Ebrahim le ofreció a Timothy ir a vivir con él, este acepto totalmente feliz y hasta dejo al otro ser el mayor, pues desconocían la edad de Tim, con la excusa de ser más pequeño que Ebrahim.

Apenas se encendieron los soles ambos hermanos se levantaron, acomodaron un poco sus ropas y salieron en busca de algún trabajo que les dejara suficiente dinero para comer en la noche, aunque, como sabían que encontrarlo era cosa de suerte, decidieron pasar a saludar a Soran y a Kate que vivían a unas pocas cuadras de ellos.

Nada más tocar la puerta y Kate  con su prominente busto, que incluso podía hacer babear a Timothy, los recibió  en la entrada, los dejo pasar y les sirvió unas humeantes tazas de café de mediana calidad, ambos agradecieron y bebieron complacidos en silencio mientras ella salía de la cocida para buscar a Soran. Kate era la mujer más bella que los chicos conocieran, incluso más que las mujeres de los sectores centrales, su largo y negro cabello rizado, sus penetrantes ojos azules y su buen moldeado cuerpo le daban un aire sofisticado y misterioso, se decía que antes trabajaba en un teatro en los sectores del medio y que al escucharla cantar olvidabas  todas  tus preocupaciones  y anhelos, y perdías completamente la percepción de la realidad, sin embargo esto es algo que los chicos nunca podrán confirmar pues Kate perdió la voz producto de una enfermedad y es por eso que el gobierno cambio su clasificación de “parcialmente útil” a “no elegido” y fue forzada a vivir en el sector perdido donde conoció a Soran, rubia y graciosa, y comenzó a vivir con ella.

La habitación era un tercio de cocina, un tercio de salón y el último tercio consistía en una amplia biblioteca con 6 o 7 grandes estanterías llenas de libros de la colección que Kate formo cuando vivió en las secciones del medio, las paredes estaban roídas y sucias, como todo en la ciudad, pero tenían un ligero tono de colores pasteles que le daban a la estancia un ambiente más confortable y femenino, y esta era la razón de que a los hermanos les gustara tanto estar ahí, porque todo el ambiente, junto con Kate y Soran, los hacía sentir como si estuvieran siendo arropados por el cálido amor de una madre, y para ellos que crecieron solos, el tiempo que pasaban con ellas era muy especial.

Apenas la pequeña y graciosa silueta de Soran se dejo ver por la abertura de la puerta, los chicos la recibieron con una gran sonrisa.

-Debí suponer que eran ustedes- dijo devolviendo la sonrisa- no deberían estar buscando trabajo, no voy a mantenerlos por siempre.

-No seas cruel, no vas a alimentar a dos pobres niños sin hogar- bromeo Timothy fingiendo una mueca suplicante.

-¡Ey¡ ustedes si tienen hogar, solo les gusta venir a tomar la comida de dos indefensas mujeres.

-Bueno, que es una taza de café entre amigos ¿no, Kate?- dijo Ebrahim mientras Kate volvía a la habitación.

Ella respondió con un gesto de reproche hacia Soran para que dejara de discutir con los niños, y luego se sentó a la mesa al frente de Ebrahim. Soran refunfuño un rato pero al final desistió y tomo asiento al lado de Kate.

-Volviendo a lo del trabajo, era enserio, no se confíen chicos que a lo mejor llegan a la noche sin bocado.

-Bien sabes que aun que fuéramos con John, es bastante difícil que tenga algo que podamos hacer - argumento Timothy.

-Por eso decidimos venir a verlas, esta difícil saber si estarán aquí mañana- colaboro Ebrahim.

-Solo inventan escusas para perder el tiempo, bien decía Hamlet- tomaba una pose teatral y recitaba-"¡El mundo está desquiciado! ¡Vaya faena, haber nacido yo para tener que arreglarlo!". Esa es la filosofía que deberían aplicar. Así vayan a arreglar el mundo, par de vagos.

-¿Se puede saber quien rayos es Hamlet?.

- El protagonista de una de las más famosas tragedias de William  Shakespeare: La tragedia de Hamlet, Príncipe de Dinamarca.

-Sha- shakes-poro- trataba de pronunciar un confundido Ebrahim- ¿Cómo le haces para decir eso?

-No entendemos ni una palabra de lo que dices, pero da igual, si el mundo está desquiciado ¿Cómo esperas que podamos hacer algo si ni siquiera podemos conseguir trabajo?, no creo que te haga bueno fantasear demasiado- decía Tim con cara escéptica.

-Yo, por el contrario, pienso que a ustedes les falta fantasear más, ¿cómo ocurrieron los grandes cambios de la humanidad?, ¿Cómo empezaron las grandes revoluciones?- hizo una pequeña pausa dramática- con ideas, con fantasías, en algún momento en la historia existió un hombre que soñó con viajar al espacio o con vivir en pilares sobre la tierra y a partir de esos sueños se ha formado la realidad.

-Solo huyes de la realidad, puede que al final termines siendo esquizofrénica como la madre de John o ¿será que estas tomando drogas alucinógenas? –Timothy golpeo la mesa visiblemente enojado- como es que es tan difícil para ti observar a tu alrededor, date cuenta que nadie, ni nosotros podríamos cambiar el mundo solo con fantasear con algo bonito. Todo lo que podemos hacer es tratar de sobrevivir un día más.

Kate se levanto de la silla, ella no permitiría que nadie ofendiera a la persona que amaba y que la acogió cuando tuvo problemas y Timothy no era la excepción. Pero antes de que pudiera hacer algo, Soran la sujeto del brazo y la obligo a sentarse, se inclino para besarla delicadamente en los labios, indicándole que estaba bien.

-Tim, ya basta. No puedes hablarle así a Soran- lo reprendió el Ebrahim.

-No, déjalo. De nuevo se asoma su lado fatalista –Soran adopto una expresión neutra y continuo- Tim ¿sabías que hace muchos años las personas que sentían el amor como Kate y yo eran repudiadas, perseguidas y acecinadas?

-¿Eh? Eso no es posible, lo único que juzga el gobierno es el nivel de aporte al pilar, cosas como esas no importan-respondió Timothy retándola.

-Me refiero a épocas anteriores a la vida en los pilares- El ingenuo comentario de Timothy causo que Soran comenzara a relajarse de nuevo.

-¿En épocas anteriores?- Pregunto curioso el pequeño haciendo gala de su habilidad  para olvidar las peleas.

-Antes las personas eran juzgadas por cosas como la religión, el lugar donde provenía y la cultura en la vivieran. Existieron grandes conflictos por estas diferencias, incluso guerras mundiales, pero un día cuando el nivel de contaminación en el planeta se volvió alarmantemente peligroso y los Pilares Celestiales se crearon, todos estos conflictos finalizaron hasta el punto en que nadie los recuerda, porque toda la humanidad probó ser igualmente valiosa.

-Aun hoy en día seguimos divididos según la clasificación que nos dé el gobierno, es por eso que vivimos en el sector perdido, entonces nada a cambiado- Argumento Ebrahim pues Soran parecía no defenderse mucho.

- Claro que no ha cambiado, es porque nadie a soñado que algo puede cambiar, ese es el primer paso para volver a probar lo valiosos que somos, para cambiar este desquiciado mundo- Finalizo con seguridad Soran.

En el momento en el que Tim iba a reclamar fue interrumpido por unos golpes en la puerta, por lo que Kate se levanto y la abrió. Un obeso oficial de seguridad le entrego el informe semanal que el gobierno repartía a todos los ciudadanos  ofreciendo toda clase de trabajos.

-Déjame ver que hay esta semana- Decía Soran mientras extendía la mano- la semana pasada dije que si el puesto de recoge ratas sobrevivía hasta ahora lo tomaría, y no pienso incumplir  mi palabra.

Todo se quedo en silencio mientras Soran leía, Kate les hizo un gesto a los chicos indicándoles que casi era medio día y ellos todavía no habían conseguido trabajo hoy, y los que ofrecía el gobierno ciertamente no eran una opción, por lo que apuraron el café, pero antes de salir  Soran los llamo.

-Porque no prueban con este- Decía mientras señalaba la hoja – la paga es buena, trae grandes beneficios y no es tan desagradable.

Los chinos se acercaron y leyeron. El punto número 7 de la hoja decía:

“Se necesita hombre joven, mayor de 14 años, su deber será el de sellar el agujero en el ala oeste del Pilar Celestial #14.  

La remuneración por sus servicios será de 3 000 créditos y será depositada directamente a su cuenta de identificación como ciudadano.

Por su aporte al Pilar Celestial #14 se le será concedida la clasificación ciudadana “parcialmente útil”, se le permitirá vivir en el Sector 05 junto a un grupo de 3 personas, (aunque la clasificación de estas no variara) y se le permitirá escoger un trabajo de media calidad en el Gobierno Celestial.”

Finalizaba con el lema “Aporta o muere” acompañado del signo gubernamental que consistía de un ala abrazando un colorido pilar.

-Supongo que lo pensaremos- Dijo Tim a la vez que salían de la casa.

Cuando salieron empezaron a caminar rumbo a casa de un sujeto llamado John que se dedicaba a buscar empleos que entregaba a otros bajo la condición de recibir una parte del pago. Por supuesto que podían buscar sus propios trabajos pero se rumoreaba que John tenía algún tipo de contacto en los sectores medios, así que si ibas con él siempre podías conseguir algo por ahí, aunque estuviera prohibido.

Una vez estuvieron en su destino y tocaron la puerta, los recibió el siempre despeinado y nada agraciado John Leitner, poseía unas raras facciones que te hacían pensar en una morsa, llevaba un montón de papeles amarillentos en la mano derecha, mientras que en la izquierda sujetaba la navaja de afeitar y tenía la cara llena de espuma.

-Pero si son los hermanos Archer- Decía y se hacía a un lado para dejarlos pasar, una vez todos adentro tomaron asiendo en unos mullidos sillones- Cuanto tiempo, creí que tal vez se los habían comido allá tan adentro.

Por un rato, rió de su propio chiste pero al ver que los chicos permanecieron serios, calló. No puedo esperar que este tipo sea agradable de la noche a la mañana, pensó Ebrahim.

-¿Tienes algo para nosotros?- pregunto de la manera más escéptica que pudo Timothy.

-Pues claro que no- respondió a la vez que se miraba en un espejo y pasaba la navaja por su cara cerca de su oreja izquierda- no sé que esperaban para venir más temprano, ya se me ido todo.

-Aunque si lo pienso bien tal vez tenga algo- añadió después de ver la cara de preocupación que los chicos compartieron- Pero sería un trabajo solo para Timothy.

-¿De qué se trata?- pregunto curioso Timothy. 

-Bueno ya sabes, mi querido Timothy, lo interesado que esta el señor Dagr en pasar un rato contigo a solas- Decía y una gran sonrisa socarrona se dibujo en su espumoso rostro.

Timothy pensó que parecía un perro rabioso listo para atacar.

-Creo haberle dicho que él no ofrece ese tipo de servicios- casi gruño Ebrahim con los puños bien cerrados. Golpear a John Leitner podía conseguirte muchos problemas, pero si este tipo no dejaba el tema estaba dispuesto a estampar su puño en esa fea cara de morsa.

-¡En serio! Pues es una lástima- volvió a perder su interés en los chicos y comenzó a afeitar cerca de la oreja derecha- con lo interesado que esta el señor…

-¡Suficiente! Tim, nos vamos- Decía mientras jalaba del brazo de su hermano para que se levantara y dirigirse a la puerta. Sabía que si permanecía más tiempo en ese lugar terminaría por abalanzarse contra la gigantesca morsa y a la medida de lo posible, eso era algo que querría evitar por el bien de su hermano.

Un “espero que algún día cambies de opinión” fue lo ultimo que escucho antes de azotar la puerta. Empezó a caminar muy rápido, continuaba sujetando el brazo de su hermano, por nada del mundo iba a permitir que Tim se vendiera de esa manera  y tampoco iba a permitir que ningún idiota hablara así él.

-Espera, detente que me haces daño.

-Lo siento- respondió cabizbajo Ebrahim, mientras se detenía a mitad de la calle - es solo que me enojó mucho lo que dijo ese tipo.

 -Hermano, tu sabes que no me importaría hacerlo si eso nos ayuda- Timothy hablaba con voz temblorosa y desviando la mirada pues sabía que su hermano enojaría con su declaración, pero él sería capaz de hacer cualquier cosa por Ebrahim que lo había salvado hace unos años- Alex, el vecino de en frente, dice que pagan lo suficiente como para poder comer carne y…

-¡Cállate! No quiero que vuelvas a decir algo como eso- interrumpió Ebrahim ocultando el rostro.

-Pero, hermano, ya no tenemos que comer, también tenemos que pagar los impuestos anuales y- no quiero que vivas así, termino en su mente.

-Antes que tomes esa clase de trabajo ¡prefiero sellar el agujero para el gobierno!- Grito Ebrahim volviéndose hacia el menor.

Más que sentir temor, lo que Tim sintió fue una gran opresión en el pecho, cuando su hermano  se volteó pudo ver su rostro bañado en lágrimas, tuvo ganas de abrazarlo, pero no podía perdonar lo que este había dicho. ¡Bang! El golpe de Timothy había impactado en la mejilla derecha de Ebrahim.

-Y tu tampoco vuelvas a decir eso- Timothy también comenzaba a llorar- ya sabes cómo termina la gente que trabaja para el gobierno, apilados en montones y expulsados al exterior.

Ambos, parados uno frente al otro, en completo silencio mientras las lágrimas corrían por sus mejillas. De repente se miraron asombrados el uno al otro, notaron algo que tal vez debieron notar antes.

-¿Estamos llorando?- preguntó Timothy estupefacto- pero no se supone que las personas ya no lloran.

-Gracias.

Timothy sorprendido miró como su hermano, después de decir esto, le regalaba una amplia sonrisa y como las lágrimas caían suavemente por su rostro dibujando delgados surcos a su paso, dándole a su feo y pálido hermano un aspecto mucho más suave.

-¿Por qué?- fue lo único que alcanzó a decir.

-No decías que el hecho de que las personas no lloraran eran porque eran menos humanas, pues el cariño que has creado en mí me a devuelto algo de esa perdida humanidad, por eso, gracias.

-¡Ah! Entonces, gracias a ti también- murmuro suavemente en la oreja de Ebrahim una vez se hubo acercado lo suficiente para abrazarlo y sentir como el gesto era devuelto.

-Vamos a comer donde Soran- fue la ultima frase de Ebrahim antes de que el sol más cercano se apagara por completo y el sector perdido cayera en la oscuridad.

 

 

 

 

 

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