Sinfonía al Viento Contracorriente por Eli Quezada - muestra HTML

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Sinfonía al viento contracorriente

Elizabeth Quezada

 

Edición a cargo de la autora

 

ISBN: ISBN 978-1-4716-7214-9

90000

www.lulu.com

              

Todos los derechos reservados,

Elizabeth Quezada

Santiago, RD. 2011

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dedicado a: 

Todos mis lectores                                                de las redes sociales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sinfonía al viento contracorriente

 

Elizabeth Quezada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Índice

 

1-Cóncavos y convexos

2.- Mi él, se prohíbe nombrar

3.- Trémula

4.- Enmarañados.

5.- Hadas y utopías

6.- El milagro de la creación.

7.- Aires para decir adiós

8.- El bajo Manhattan huele a ti.

9.-  La mulata

10. Miedo a este amor eterno.

11.  Sueños al carbón

12. Muero a ritmo de un réquiem de Verdi

13. Esperanza

14. De amores perros y otros versos.

15. Preludio a la soledad.

16. Amor plástico.

17. Amores de luna, café y nuez      

      moscada.

18. Te   propongo 

19. El niño viejo.

20. Entelequia    

21. Morir

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sinfonías al viento contra-corriente

By Elizabeth Quezada

     

 

 

“Tengo miedo que tu boca me ciegue los labios a besos

          Y morir muda de amor 

con los ojos vendados…

Morir poco a poco

en un instante eterno

de esplendor.”

pp.25

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(Sugiero escuchar a Phill Collins y su tema “En mi corazón vivirás”)

 

Cóncavos y convexos

 

Yo, como un cráter en erupción con hambre de noche buena.

Contigo…con él; pero sola.  

 

Tú…Mercader apóstata pensionado

Camaleón de mil amores.

Piel de cocodrilo amazónico en estado vegetativo. 

 

El: perfecta morfología sincrética

Enmarañada sincronía entre aliento-vida y materia gris…

Matizado de la gracia de Dios.

Hecho a su imagen y semejanza.

Creador de óleos.

Algo sensible, macho.

Tierno,

Culto,

Urbano,

Un niño interior en un cuerpo grande.

 

Masculino-femenino, amante-lobo, explorador de emociones. 

Ella… cuadrada, fría, una estatua de sal

Impoluta: un poco endeble.

Llena de traumas por resolver.

Distante, distinta del creador divino que encarcela. 

Nosotros: Triángulo perfecto, cuarteto sin afinación. 

Con memorias que se atesoran en una cajita de Pandora.

Guardada en el armario de la casita de la pradera… 

llena de fantasmas y oscuros secretos. 

Vosotros… 

Prestos a rotular condenas y fogatas medievales en medio de la calle. 

Ellos… ¿Realmente se aman?

Nosotros, como el lema infinito: cóncavos y convexos en un lecho de fuego ardiente.

Ella, marchante de talentos, lo tiene a sus pies, amarrado a su cárcel de diamantes...

El, como fantoche de circo, generoso al dar y recibir placeres.

¡Aquel! No cuenta. Nunca importó. Y yo... ¡harta de mendigar amores imposibles! Paso. 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(Sugiero escuchar a Laura Pausini – Lei (Ella)

 

Mí-él, se prohíbe nombrar

 

Yo posesiva y tú personal.

Miel que empalaga.

Pronombres sin sustantivos: en extinción.

como una procesión de notas blancas que preceden un mutis ambiguo, denso… 

Estoicamente difuso: ¡Qué in crescendo!

Se aposenta en el lóbulo siniestro de mi lucidez… 

Sólo muere cuando se ahoga en la sal que destila su cuerpo.

Y que me exige auscultar y a-callar la fórmula: mí, él,

que inyecta vida de las lunas en mis entrañas.

Que me descubre de sal y de miel llena.

Por ser su luna nueva…

Ver crecerme en nueve espejos. Abstrayendo del amor el fruto.

Luego vaciarme como globo aerostático.

Volver a ser menguante.

La distancia nos condena a vegetar estancos:

Mudos, vacíos. Con una mueca de fruición cínica

Jugando a ser felices a sabiendas que es puro teatro. 

Impoluta: un poco endeble.

Llena de traumas por resolver.

Distante, distinta del creador divino que encarcela. 

Nosotros: triángulo perfecto…

con memorias que atesorar en una cajita de pandora.

Guardada en el armario de la casita de la pradera… 

llena de fantasmas y oscuros secretos. 

Vosotros… 

Prestos a rotular condenas

y fogatas medievales en medio de la calle. 

Ellos… ¿realmente se aman?

Nosotros como el lema infinito: cóncavos y convexos en un lecho de fuego ardiente.

Ella, marchante de talentos, lo tiene a sus pies, amarrado a su cárcel de diamantes...

El, como fantoche de circo, generoso al dar y recibir placeres.

¡Aquel!

No cuenta.

Y yo...

¡Harta de mendigar amores imposibles!  

Paso. 
 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sugiero a Juan Luis Guerra y su tema poético como los más...”Cuando te beso” 

 

Trémula

Muere

Navega sin lunas a la deriva, contracorriente.

Eterna cuenta del rosario a la virgen.

Tréboles deshojados.

Deseos contenidos

Vomita lujuria en madrugadas secas, estériles:

 

Vida en bancarrota…

soledad compartida

vacía de esplendor.

 

Y cuando llega la excitación,

el placer,

se desborda la miel de cuerpo a cuerpo, un vicio de sudores arremete

espasmos,

goce,

gritos:

Muerte instantánea

Sublime,

Vive. 
 
 

 

 

 

Sugiero Adagio, Preludio de Joan Sebastian Bach 

 

Enmarañados

Lo ama cuando desnuda noches frías de cobijas utópicas, una vida en éxtasis de mil rostros de dudas. Perfecta y pulcra mujercita linda de interiores de piel seda. Maquillada de lunas cubierta con su pelo cual manta, a la virgen y caen hacia el sur-abismo del olvido. 

Ahora, sola de caricias, cautiva de casa. Con una libertad condicionada al desamor. Se toma el café negro con nuez moscada… a seguidas enciende una envoltura de nicotina con sabor a vainilla…o algún cigarrillo extrafino. Un buen preludio de Bach si le asaltan las traviesas y saltarinas musas… 

Y escuchar, leer, escribir, o quizás pintar… cuando lo que quiere es bailar, pegadita a su cuerpo…

Y sentir su humedad calentar su piel. Desear lo imposible y plasmarlo en tinta, papel o lienzo.

Con furia, con llanto. 

Lloverse por dentro cuando el vello se erecta y

… llenar de cierta vulgaridad, el momento. ¡Y tratar de entender por qué el amor agonizó de pronto!  

En  exterminio total.  Los fuegos artificiales no son prendidos por esos predios.

(Ha amado tanto

que toda una vida no basta para recordar).

Puede vivir suspendida en el claustro de su soledad. 
 
 

 

 

Si puedes escuchar a Louis Armstrong: “what a wonderful world”

 

Hadas y utopías

 

Te amo en los albores fértiles cuando espigo alas de mariposas con almas: las hago musas por ti y consagro tu recuerdo.

Esas musas que una vez me convirtieron en eternidad de ardores nuevos.

Y me transportaron a un reino sicalíptico lleno de albures, de besos cosidos con lunas sin sol días ciegos.

Para menguar toda mi hambre robada por amores imposibles que se espaciaron en el tiempo,

fui esclava. Me pusieron corona de oro y plata,

Finas telas y joyas de Marruecos; embriagada con el vino que corría como el agua;

me robaron los ensueños.

Mis liras, mis hadas... mi amor delirante atascado en la garganta.  

Ahora estoy de gracia llena, para cuando vuelvas a pisar mi tierra preñada,

goces y mueras dentro de mí y cuando despiertes en el valle de luz

que mis caricias te dieron te devuelvan a tu reino.

¡Sabes que mi metamorfosis no es fachada!

Puedo ser piedra lunar y estrella polar.  

Puedo ser dulce y amarga. Una hiedra tatuada a tus días;

un torrencial huracán o,

una empinada montaña; pero eso sí...

¡No me pidas que deje de soñar en hadas y utopías!
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Bajo el influjo de un tema de Shumman que sugiero… “Traumerei”  

 

El Milagro de la creación.

 

Una mañana vieja

rastros de nicotina

Café  condensado al fondo del pocillo.

¿En el ordenador?…Una hoja ociosa.

La pantalla extinta…rastros de ausencia.

La nada gobierna el día el bullicio del barrio prospera. 

(Un compás siniestro del reloj anuncia al sol se acueste en gris.)

Más allá de la media noche se levantan las pasiones se desbordan en penumbras y de la misma pantalla, aquella difusa, un buen tema de Shumman.

Fragancias inmortales expanden jazmines glorificados de folios llenos de un humo denso y fecundo.

Silaba tras sílaba

¡He creado!

Cerebral y vuelta en mí, celebro un derrame de culpas, intrusas idóneas.

Vacío la nada -y si sentí-… no siento.

 

¡No sé cómo!

 

Sólo la seducción de mil egos muy dentro del estómago.

Y ya derramado el elixir de los dioses en letras, recrearse en otra bocanada espesa y asesina…creer en la resurrección del alma y entrar en suspensión total,

Deleite,

Exclusión

Alevosía.

Unos cuantos borrones, explorar sitios comunes… 

¡Al diablo, qué importa!

Otro cigarrillo, otro café 

Y vuelve el círculo perverso

a rondar el ángel caído.
 
 
 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(Sugiero leer escuchando el concierto para un violín de Bach titulado: Air on the G String)

 

Aires para decir adiós

 

Como esa cuerda de violín que se deshace en cada nota. Como esa lluvia fría que insiste y abraza el viento inexorable, que pasa de prisa. Como ese soplo de aire que te acaricia sutil la piel y te hace ocultar el rubor cuando ya no hay miradas: ni comunes ni abstractas. Cuando las analogías se fueron de camping.

Como el otoño mágico que no resiste el peso del final, de las caretas celtas con nombre de Halloween y la cena de los doce con un Judas a la izquierda.

Como acción de gracias sucumbiendo al -a quien no le dan pan que no coma-, las listas de temas aprobados y los sueños por cumplir hacia el final…  los finales… la rendición de cuentas pues ha llegado la despedida: del año, del sueño, del ciclo, del recuento de los daños absorbidos y provistos… de los pretextos, de los errores… del adiós.

Necesito aire como la noche luna, quiero descansar suspendida de la punta de una estrella; ser violín en cuello y brindar mis mejores notas sin caras feas.

Ser hiedra tatuada a la espalda del hombre que yo ame. O… sobrevivir a esta soledad que se vuelve singular él siempre fue plural y compartido. No quiero papeles ni nominas de pago sólo quiero afinidad… Un amor de vísceras y cerebro: ¿me pueden entender? no quiero corazón…  ya no lo tengo. El corazón se desangró y sus restos han quedado en el camino mientras la razón sobrevive a los embates.

Como las hojas maduras que desfallecidas saltan a un abismo, hacia una infinita rueda de la creación, abonando la tierra que le dio vida, vuelve a ella envuelta en rojos y naranjas atardeceres en gris, agonía en flor…  muerte del día, la noche se avecina forrada de misterios… luz, sombra… muerte y vida la rueda continua.

No hay por qué llorar. Renacerá en un pámpano henchido de verdes; y se hará grande. Y danzará con un concierto en D menor de Bach y dos violines le susurrarán de amores, de nuevos comienzos, de nuevas formas de amar… no todos matan.

Como carrera contra el tictac y un invierno impaciente, tiña de gris su frente su niña interior siempre florecerá en esplendor en su joven corazón, viejo… de tanto amar.  
 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(Sugiero en este caso a Aerosmith y su tema: I don't want to miss a thing)  

 

El bajo Manhattan huele a ti.

 

Y camino inmortal por las vías de los amores imposibles... se nos olvida olvidar.

Y circulamos en círculos viciosos…con licencia de amar a quien no está. 

Por desencuentros, historias añejas, razones rancias… pretextos mefíticos de tanto rumiarlos.

Hoy, particularmente ahora, siento el olor de ese famoso café regado en las calles del bajo Manhattan, mientras íbamos interrumpiéndonos los temas cada dos segundos, como trenes desbocados, en busca de un rincón de esa marca, donde beber el dulce placer del tinto para, -“matar la tiranía del deseo”-, como decías.

Como efecto dominó van cayendo en mi memoria los momentos vividos: veo el cigarrillo en tus jugosos labios, y vuelvo a sentir celos de las bocanadas y de esa inmunda colilla, mientras yo me moría por besarte, morder tus dedos, tus labios… arrancar el vicio de tus manos, internarme en tu cuerpo y perderte en mí. 

Hundir nuevos fragmentos de perennes lapsos insertos a mi piel.

Recuerdo tu voz acompasada y sensual; tus párpados cansados detrás de esa cortina de vidrio-humo que te aumentan la posibilidad de amar con la mirada interna. Esa mirada ingenua, unas veces…rayos equis otras.

Esa mirada poética inconsciente y colectiva que nos contiene. Deduciendo nuestros vértices comunes… que nos hace iguales y distintos exentos de pecados… protegidos de los dioses.

Tan lejos pero cerca; en fin… inmortalizando una huella mas allá de una vida. Me duele tanto olvidarte. 

Sugiero terminar este poema con el tema de Ana Torroja. Me cuesta tanto olvidarte. 
 
 
 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(En honor post morten a la obra del cantautor dominicano Luis terror Díaz: ¡Ay ombe!, Anaísa, Liborio) 

 

La mulata

 

No soy india, ni prieta ni blanca.

No soy pura...si puro es ser blanco o negro. 
No soy pura, si puro es nunca decir un coño, un carajo,  un -¡Déjame en paz, hijoeputa!

No soy pura, si puro es ser mojigata 
asidua a escandalizarse y nombrar en vano 
tres padres nuestros con cara de 
-yo nunca haría eso- 
 
No soy india...no nací en la India. 
Nací en una isla bañada de sal, de mares, 
Nací entre montañas, cuna de un valle 
de los más bellos que vio Colón. 
 
No soy pura; soy puta 
si puta es ser pasión de madrugada.  
Amante de la noche... 
piel de seda erecta en cada toque de su amante, 
de una nota musical, de un color, de una musa. 
Si es ser fuego encendido para gritar de dolor 
y placer si es preciso. 
 
No soy india pero amo la paz,  
odio la guerra, a Hitler, 
a Trujillo.
A todo aquel que mata 
el cuerpo, las ilusiones, las esperanzas de los pueblos. 
porque al alma no pueden tocarla...es eterna. 
 
No soy negra...aunque tengo el negro detrás de la oreja. 
por no decir entre los plieges de mis articulaciones íntimas. 
Tengo un millón de razones para llorar sus lágrimas,  
para razonar y sazonar sin sanar 
su dolor de siglos 
a fuego lento 
 
Y bebérmelo con cierto regusto estoico  
-quiero sentirlo para hacer más liviana su carga-  
tengo la tierra pegada al oeste de mi espalda,  
el polvo respirándome en la nariz,  
la señora vendiéndome las frutas de mediodía 
los niños agolpados en las esquinas pidiendo  
monedas para subsistir... los grandes viviendo de los 
chiquitos. Oyendo historias de vudú y de maldiciones 
que envenenan sus vidas. 
 
Del otro lado... con la piel pegada a los huesos...  
el hambre carcomiendo el viejo mundo negro y maltrecho.  
Olvidado.
Rogando que tiemble la tierra o un golpe de agua los visite para así ser recordados. 
¿Los insensatos? Con el vidrio subido. 
 
 
Tengo el miedo de negro envuelto en celofán 
con la sangre perdida entre subsuelos 
y la angustia carcomiéndome la culpa  
de no tender la mano cuando es preciso. 
 
En fin...soy una vil mestiza, mulata de ojos café 
y piel de playa...dorada de sol 
Mestiza de culturas distantes, y autóctonas, que ama el tambor y el violín en igual proporción. Mestiza de pelo lacio, facciones ancestrales, cuerpo de blanca 
como dirían algunos racistas que sí existen en mi nación,  
en mi América tricolor. 
 
Mestiza que llora historias de esclavas, que presiente un pasado de lucha y lágrimas...vejaciones y tiranías en contra de la mujer 
de la mujer negra, de la mujer esclava: pero de la mujer blanca, de la mujer rusa;  
de la gente del medio oriente; de los cientos de judíos carbonizados  
y desaparecidos por la maldita idea de un loco  
que pensó en razas como si todos no fueran humanos. 
No quiero ser india...ni negra, ni blanca...

¡Quiero ser sensible! 
 
 
 
 
 
 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 


 
  (Sugiero a Boys 11 men y su tema I’ll make love to you) 

 

Tengo miedo de este amor eterno

 

Tengo miedo de perderme 
de perderme en tu mirada. 
de que te pierdas en la mía 
en mi cuerpo húmedo derretido  
de leche con crema de chocolate.
 
Tengo miedo que tu boca  
me ciegue los labios a besos 
y morir muda de amor 
con los ojos vendados 
morir poco a poco 
en un instante eterno de 
esplendor. 
 
Tengo miedo de este amor añejo  
con sabor a miel de quince años... 
con domingos de campos 
y sudores primigenios 
revelando cada noche  
una presencia sepulcral.
 
Tengo miedo de recordarte goloso 
tocando preciso como el mejor virtuoso un violín mis pechos y entonar desafinando llegues al Olimpo con Zeus de maestro 
hacerme gritar ¡tierra!

Volando por los aires 
con alas de ángel negro. 
 
Tengo miedo de este sentimiento eterno  
guardado en una cajita de pandora 
en el armario de Narnia,  
lleno de magia y arcoiris,  
donde la irrealidad impera 
y el mono se viste de seda  
y es rey.
¿El león? Le hace los mandados. 
 
Tengo miedo de mis estados oníricos  
cuando me veo en tus ojos 
y me como tu boca,  
y me llenas de ti. 
de tu piel... 
de tu mirada 
que me estrena como la primera vez 
 
Tengo miedo a ese veneno que me mata 
que me atonta... 
que me hace caer rendida a tus pies 
y amarte por siempre 
aunque sea en mis sueños mojados. 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Sugiero a Mercedes Sosa: Canción para un niño en la calle ft calle 13) 

 

Sueños al carbón

 

Llueven duendes esta noche 
de repente se ha vuelto oscura.
 
Y en mi vientre crece el dolor ajeno... y mío.
Intoxicado de transgresiones a la ingenuidad de un niño. 
 
Con algodones o marshmallow,  
trampa histórica en claustros 
una ingenuidad es violada 
en la iglesia o en el campo. 
 
Afuera cunde el frío  
cortante como vidrio 
que traspasa la piel  
hasta violarla 
cual engendro maldito... 
tío,  
amigo, 
cura, 
disfrazado de oveja 
el lobo vuelve donde la abuelita 
a comerse a caperucita. 
 
La niebla espesa recoge sus telares grises 
en un intermezzo -¿dónde están sus hijos?-  
el fantasma de la ópera aparece...a por ellos,  
Se los traga y, como si nada. 
se va con su música a otra parte. 
 
Llueve en mí... y dormida  
a ritmo de tambores y atabales 
sucumbo a las divinidades africanas  
y el secreto se queda entre dos, tres...  
 o las veintiuna potencias. ¡Yo que sé! 
Aquelarres de cuerpos sedientos (de comprensión). Muertos en vida.
Sexo desbordado en sus pieles transparentes  
sábanas teñidas de sangre 
mancha que no se quita... ni se olvida. 
 Luto vestido de rojo en la habitación  
vacía de caricias. Se entrega a la fascinación  
del holograma que lo enviste  
una y otra vez y lo vuelve etéreo 
ser alado... de otro mundo. 
Gritos mudos 
recorren la soledad de su piel 
en los balcones de su irrealidad 
el éxtasis le sube a la cabeza 
como una cerveza del Caribe. 
 
Témpanos de hielo se derriten 
al fuego de sus sueños  
de malvaviscos al carbón. 
  (Sugiero, obvio, el Requiem de Verdi: Dies irae)

 

Muero a ritmo de un réquiem de Verdi

 

Las horas embrutecidas circulan como chicas de portada, con media sonrisa anoréxica y tristeza burlona en la mirada, mientras exhiben sus nalguitas enclenques.  

El final de los días en la tierra que me vio nacer muere lentamente en mi regazo.… 

Como en un rito, agonizan fantasmagóricas y grises

tras una marcha de maletas a medio llenar

y las raíces ajadas de tanto andar

colgadas en los bolsillos exteriores.  

Lirios blancos cotejados con velones encendidos

muestran el camino del adiós.

Y ese vacío terrenal en el alma

tocando cualquier tocata y fuga de Bach.…

y un réquiem de Verdi me hace trizas.  
 
Y siguen las raíces medio plantadas a la nada.

Unas aquí, otras allá. 

A la tierra que no es mi tierra por abandonarla tantas veces; a la maceta que no es patio que puedas decir:

-ese pedazo de estiércol se llama… mi lugar-.

Y los traigo de vuelta porque no tuvieron tiempo de perpetuarse en lo que sí era mi sitio, mi tierra dominicana. Esa que se muere en mí, ¡y me duele!

Que se muere en los demás, ¡y les duele!

Cada vez que me voy... cada vez que nos vamos.  
 
Y al pasar el tiempo, -no soy de aquí ni soy de allá-, como dijo el cantautor.

Y vivo en un eterno éxodo de mi historia.

Escenarios movedizos me soportan y me tiran de un lado a otro.

Los personajes se transforman en ficción después que fueron reales. Y los ficticios se hacen de carne y barro. Iniciando y re-tomando capítulos que pueden o no tener final feliz.  
 
Y la maleta desinflada y perfumada de anécdotas,

abre sus puertas para el eterno retorno a la tierra de nadie, la tierra de todos. Los unidos en nada.

La que nos ama, la que nos exprime cada gota de sudor frío y nos instala en nuestro libre albedrío a la soledad de la plutocracia individual.
 
 
 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Sugiero a Kenny Nolan... I like dreaming 

 

ESPERANZA

 

En la sala de espera de la cuenta de los años… la historia anuncia con bombos y platillos que ha nacido otro.

Ha nacido con el nombre Esperanza.
 
Serpentinas brillantes son cómplices de la luna, en su estado lleno y no de gracia;

fuegos artificiales y una bola de luces

en el Times Square de New York,

es seguida por miles atestando las calles cercanas.

 

Y matando de congelación su soledad.
 
Y le han llamado Esperanza no porque sea hembra;

sino por el hambre de ilusiones del hombre y de la mujer

de que las profecías sólo sean meras conjeturas y designios terrenales,

Avisos dados para asestar un golpe al impío

y asustar al violador de la naturaleza.  
 
Y yo sentada en el parco preferencial de mi anarquía diaria;

sin rangos visibles de fiestas o funerales;

ni ilusas gangas comerciales. 

Con certeza de mi apatía 

a cuanto convencionalismo y etiquetado social

me alcance:

lo recibo serena,

impávida, análoga,

resignada al débito que de mi parte supone vivirlo;  

Pero seducirlo con negligés rojo,

botas negras y látigo de cuero para domarlo,

hacerlo mío... someterlo 
y exprimirlo como a un limón de poco jugo,

hasta sacarle el zumo.  
Escupir lo agrio,

multiplicar lo dulce

hasta llegar al punto de la última gota blanca como,

de niños, extraíamos a las retamas de aquel árbol

plantado en el traspatio de la casa que me vio crecer. 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 
 

(Sugiero a Mozart y el concierto Pachabel canon in d) 
 

De amores perros y otros versos

 

 

¿Será posible amar así?

Sujetando con un hilo a la memoria

Cual cometa lejana

Tocando las nubes

De esos días con olor a rosas

y vino, en cualquier bar

de la avenida Park.

Y cenar algunas tapas de calamares en salsa

blanca.

Y comernos a besos con sabor a fresas con chocolate

beber nuestras miradas de corderos degollados

a medio morir el instinto erecto de tequila al limón

y el animal que llevamos dentro

nos devora en pentagramas

historias mal contadas

y desencuentros fallidos

llenos de acrílicos y carboncillos

trazos y retazos de orgasmos repartidos.

Un discurso con corbata, una poesía,

disquisiciones abstractas

sicología del arte y su estilo

rasta que no es lo que me enamora

es la certeza de su mirada interna que me dice que me ama.  

(Se enredaron en un abrazo denso, largo

y bailaron al ritmo de la tercera avenida

y la calle cincuenta.)  

Nos perdimos el uno en el otro

nos amamos como siempre

como si la magia fuera inmortal

Volvimos al barrio

al museo latino

y sin darnos cuenta

desaparecimos del montón.

Nos tragamos vivos

jadeantes, con la mirada

nos comimos de postre

con crème brulée a la chantilly

con hambre de cuerpos bulímicos...

devolviendo la historia cual manjar

una y otra vez

en cualquier lavabo de la ciudad de hierro. 

Y aprendimos a correr...

Correr... como por efecto cenicienta

a nuestras sábanas muertas.

Sin cuerpos desnudos

ni cóncavos

ni convexos

y volver a tocar alguna sinfonía de Bach

o un réquiem de Shumman

Porque este amor

ya no se muda.

Esta cosido a la luna. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

Escuchar el preludio No. 8 de Joan Sebastian Bach 

 

Preludio a la Soledad en tres actos

 

1-

Bostezar dolores atiborrados de miedos, 
con un saco-asco de mundo 
y la vaciedad de la nada… 
Con las manos vacantes y la mirada perpleja. 
Recorriéndome por dentro 
como buscando un clan de ilusiones

A qué aferrarme.  

Como simulando ser hiedra

para tatuarme en la pared de cualquier parte.

(Se pelearon sórdidas batallas que dejaron el amor en rojo; 
manchando los días de sangre propia y ajena, 
quedando desarmados el cielo y la tierra) 
 

11-

¡Y de pronto! 
Sentirse sofocado 
Seco de efluvios vitales, 
mojando la cama de ausencias… 
Sin musas revoloteando traviesas 
ni deseos de dormir por hurgar en los sueños. 
 

Con los ojos vendados a las caricias y proyectos; 
sin ningún guión que aprender… 
Sin notas que nos hagan vestir un vals de azul… 
ni folios que embutir. 
Sentirse como un punto y aparte…sin leyenda. 
 

 

111-

Me despierto en medio de una pesadilla, 
con hambre de amores del alba… 
La mañana renace de púrpura en el balcón. 
Enciendo el toca discos y coloco el preludio número ocho de Bach. 
Mil gotas de llovizna bailan sobre una vegetación nueva… 
como si mi soledad nos les importara. 
Me detengo en una minúscula partícula de agua, 
que se desliza por una hoja saturada de clorofila, 
como resbalando por la piel luminosa de una neófita en el amor. 
Bebiendo los jugos en flor de esos primeros capullos que se abren a la vida. 
Y respiro aletargado mientras tomo un sorbo de café con canela recién hecho… 
Como autómata suicida, enciendo presuroso mi tercer cigarrillo “light” 
Que me enviará, más temprano que tarde, a la fosa,

donde los gusanos al fin, harán fiesta con mis carnes.    
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sugiero escuchar a Gladys Knight y su tema Midnight train to Georgia

 

Amor plástico

 

Te amé desde que te escuché, 
estaba de espaldas a la vida 
cuando caíste del cielo, 
fuiste música para mis oídos, 
…y te amé.

Te amé desde que te vi, 
amé tu risa, 
tus matices del alba. 
tu lealtad, 
tu don de dar.

Te amé porque sí 
porque me reflejaba en ti 
en tus ojos soñadores, 
en tu sed de saber 
en tus deseos de piel.

Te desee con amor de hembra en prisión. 
Con ansias de tu piel de azúcar prieta 
y darte mis besos de melasa y ron .

Amé  y amo con veneración 
tus ideas y proyectos, 
que pintan colores 
y versos.

Antes de conocerte no creía en almas gemelas 
después de ti…amor 
yo creo en todo.

Creo en Marx como en Cristo, 
Creo en Kandinsky como en Polock

Después de ti, 
puedo crear nuevas fórmulas de amar.. 
Puedo probar que hay otros mundos, 
otras galaxias, 
Con otros locos 
tan enamorados 
como nosotros 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sugiero a Ricardo Arjona y su tema “Sólo quiero un café” 

 

Amores de luna, café y nuez moscada

 

La alborada despertó bajo mi piel desnuda,  
preñada de miel y turquesa,  
cuando fui tuya...  
 
La metamorfosis comenzó desde nuestras primeras conversaciones fortuitas  
tomando café y algún cake, en mi caso;  
o simplemente una jarra de cerveza, en el tuyo.  
 
Nos hicimos adictos a tomarnos todas las tardes  
y a beber de nuestras miradas las historias paralelas 
Los portugueses del café en Madison Avenue, lo intuían ¿Verdad?  
 
Bajé como la luna y toqué tus dominios... 
Me sumergí en tus aguas, 
fuiste como un río caudaloso y extenso 
que bañó con tu fuerza todo mi cuerpo. 
 
El downtown de Manhattan... testigo luminoso y mudo de nuestras reuniones,  
con sus galerías de arte que gritaban tu nombre, nos delató.  
 
Y bebimos de nuestras mieles;  
Y nuestra risa fue contagiosa...  
nuestros ojos fueron faroles que compitieron con Times Square.  
Y fuimos felices mientras la burbuja ondeaba con nuestros cuerpos tatuados 
calle arriba y calle abajo... 
 
Un día explotó.

Fue una crónica de una muerte anunciada. 
 
Y te conviertes, de pronto, en una nueva cuenta de tréboles, 
que deshojados, caen testigo de lo furtivo y efímero; 
de las pasiones atemporales. 
 
Y te convertiste en mi recuerdo favorito con olor a café con nuez moscada; 
a un capuchino... o un simple expreso amargo. 
Fuerte pero dulce. 
 
Y nuevamente me quedé sin amaneceres violetas. 
Sólo con las espinas de esas rosas rojas que perfumaron nuestros deseos. 
Y me convertí en noche, 
en luna de sal, con la miel escondida. 
 
Seguiré siendo obtusa y occisa... 
con las caderas rotas y la sangre fría... 
mientras que por dentro el volcán se torne presto a cualquier erupción. 
Solitaria. 
Muerta en vida. 
Seguiré siendo hasta el final la dama de las noches falsas... 
de apellido pomposo,  
de camas separadas, 
de estatus comprobado,  
cazando soledades compartidas... 
 
Para todos volveré a ser la estatua de sal, 
sin sangre en las venas 
por donde la miel que me bebiste,  
vuelva a correr.

Seguiré  siendo la luna, llena de miel 
que te besa en las noches claras 
con mis versos 
y mis lágrimas saladas. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Escuchar a Moonlight Sonata de Beethoven 

 

Te propongo

 

Te Propongo despertar...

y enlazar los rayos de sol con cintas rojas,

tomando una taza de manzanilla que cure la zozobra.

Salpicar de gris el horizonte.

Poner en mute a los escandalosos,

a los transeúntes, a la gente vacía

o con alas de hormigas voladoras en la cabeza: 
 
Apagar el mundo.  
 
(Vislumbrar que nada tiene sentido a pesar de que todos se levantan con la misma máscara sonriente, como si no pasara nada) 
 
Como si no importaran las guerras ni las deudas internas o externas. 
Como si los cuentos de hadas no se fabricaran sobre el dolor ajeno. 
Como si en las panzas de los desnutridos no se tejieran lombrices acartonadas. 
Como si tener antifaz de «hombre exitoso» comprara bienestar interno. 
Como si, ser una «mujer total» no pesara sobre la espalda de cualquier mujer

que se explota por sus mamas o por sus ovarios. 
 
Que no importa lo alto que podamos volar

y escaparnos del bullicio agolpado torpemente

entre las calles atestadas de autómatas

que no alcanzan a pagar los desatinos de los altos funcionarios «de estado»... 
seguimos sintiendo el mismo dolor

como puñal enclavado

a la mitad del corazón. 
 
Que no hay espacio donde llegar

y acreditar por adelantado nuestros deslices

antes de caer en la levedad de los deseos proscritos: 
 
Desear la ausencia del yo. 
Si no existo, mueres. 
Si vivo, vives en mí. 
 
(El dolor se duerme entre mis alas-brazos de púrpura radiante) 
 
Y volver a soñar que la vida se cuece en algodones rosas

y malvaviscos tostados al carbón

de los besos robados que nos dimos hace tiempo. 

Salir de mí, es todo lo que quiero... 
(Mientras que en la cárcel de tu piel lentamente, desfallece mi vida). 
 
 
 
 

 

 

 

 

 Sugiero escuchar a Edith Piaf y su tema: L’Hymne à l'amour

 
 

El niño viejo

 

Justo a la media mitad de la nada, ombligo de espectros naciendo entre muertos vivos. Una caravana de inválidos mentales preñando de alcohol el fin de semana; seres que violan el éxtasis de un acto como el amor supone, a saber: Dos cuerpos en comunión de espíritus, hurgando cada poro de su piel de miel untada. Sin traumas que resolver ni hojas con que ocultar su desnudez. Injertando los besos de caramelo en todo labio y beber el néctar de la eternidad de sus orgasmos.
 
Arrancándose las caretas… verse como con rayos equis: de dentro hacia afuera, sin prisa pero sin pausa… a sabiendas que la inmortalidad del clímax sublima. 
 
Un balance en rojo de amores perros. De amores de hombres de cantina y mujeres disolutas. Un tercero en discordia: el fruto. De las noches locas y “el pase” de copas, píldoras, polvo blanco. Aunque nace sin culpa, lo sentencian a un laberinto de pecados ajenos.
 
Turbios decretos que le dan forma cual barro en manos de un creador.  
Y comienza sus años atado a una silla. Cosido a mil etiquetas que le cercenan su frágil materialidad. El maltrato dilata su ingreso de caricias. Su vida se desarrolla en quiebra. Presiente un existir absurdo… 
 
De -no pertenencia-, y pensaba con regularidad; -No soy de aquí, no me siento como los otros- 
Y no es que se creyera especial que sí lo era…es que su cuenta de afectos estaba en ceros.
 
La risa de los otros niños no le era familiar. Creció torcido a fuerza de no extender sus brazos, ni sus piernas… Pocos sabían de la belleza de sus ojos, pues le prohibieron subir la mirada. “¡Era una falta de respeto!” 
 
Y aprendió a llorar con los ojos secos de dolor guardado; como excusa pasaba horas, días y noches leyendo tras el armario, el sótano, los closets…cualquiera que fuera el castigo de turno. Cabizbajo, siente como un rayo lo sacude cuando se oye nombrar ¡aborto de la naturaleza! Hijo de la gran p... que lo parió. Dicho por la que se acostó sin prevención ni alegatos de amores de novela; sino fruto del alcohol y una noche de luna apagada. 
 
Y el mensaje lo aprende como a las vocales y a brincar las tablitas...a fuerza de golpes: saltando para que el dolor sea menos fuerte. Con estoicismo y cierto humor negro, canta -dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis- Y el canto y el recorte de mariquitas se mezclan con miedos y culpas, de nuevo… no sabe discriminar dónde comienza su inocencia perdida y termina el dolor. 
 
¡Le dio vida y se la quita poco a poco!  
 
Y la alquimia juega a la inversa se lo enseña a jugar a oscuras: a tener miedo del día... a no cruzar las calles; y a ver los ángeles de noche. A mojar la cama con mil reproches. Y las hadas se acuestan con el, que es ella.  
 
Y sueña abortar el círculo maldito de violencia. Víctima y victimaria; reo y juez del destino que le asignaron. Todavía recuerda cuando quería que los días y los años volaran para crecer, ponerse falda y tener una vida en un cuerpo de mujer... 
Aunque las odiara. 
Son cincuenta… medio siglo de años, de amargas horas de una niñez golpeada; lacerada, violados los principios; del que se supone es primer amor…la madre.  
 
Medio siglo que se siente una eternidad. El siempre se sintió niño-viejo. 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 
  

 

 

 

Sugiero escuchar a Charles Aznavour y su tema: La boheme 

 

Entelequia

 

Eventualmente frágil, etérea, no sé si es el gris del invierno, las musas, o aquel fluir de gracia que me llega, hoy. 
 
Hoy… se están abriendo con dolores de parto los poros de mi piel de sol llena; los vellos que crecieron ya están podados, dentro de la maraña de neuronas de mi no ser 
y seguir siendo… 


Están pariendo nostalgias. In vitro, porque están naciendo en parejas.  
Ese existir vacío, negro, dentro de ese viejo caparazón que como tortuga escondía. Invisible a los ojos de los intrusos que se pasean por la vida a ciegas. Y ser como un entelequia colgados a la luna. Con una mochila de fantasmas enquistados en el vientre. Pasar sin saber que pasaron. La vida los engulle con festejos y banquetes y las migajas quedan rociadas en el olvido. 
 
Me hacía invisible a aquellos que se conforman con fachadas, cara bonita de fashionista liberada. Aquellos que: - tiran la piedra y esconden “las gracias”; ¿Con la mano? Te erosionan hasta hacerte explotar en mil pedazos. Usan tu cuerpo, tu hambre, tus ideas y si te he visto –no me acuerdo-. 
 
Visible para los raros, los vagabundos bohemios, los borrachos…los llenos de etiquetas anti-sociales y olvidados de Dios: ángeles caídos. Visibles para los que caen al fondo del pozo…que se han mezclado con la mierda y no han sentido su fetidez. Y a Dios doy gracias de conocer el lado oscuro de la moneda. Porque, definitivamente… “nada humano me es extraño” -dijo Terencio. 
 
¿Dónde estarán aquellos a quien le di un rayito de mi esencia? A quienes amé y aún amo porque de amores sé; no conozco de olvidos.
 
 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 
 
 
 
 Sugiero el tema: Charles Aznavour - Morire d'amore

 

Morir es como..

Emigrar invisible

hacia una eternidad.

Bajo un halo áurico

de esplendor apagado. 
 

Dead is like...

To emigrate invisible

Towards the eternity

Within I pull ahead dismal

Of ephemeral splendor 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

 

 

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