The Seher (español) por FERNANDO DAVID AGUILAR - muestra HTML

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THE SEHER

¿Qué harías tú, si pudieras leer las mentes?

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Un escalofrío recorría mi cuerpo, subía desde mis pies descalzos, como una

montaña rusa, rizando mi piel hasta llegar a mi cuello. Era una sensación

aterros pero placentero, queriendo que se termine pero sin impedir que eso

pase. No podía moverme estaba más que claro, mis ojos no estaban abiertos

pero sentía como si lo estuviera, -¿Acaso he muerto? Insinué.

-Eso era algo imposible, porque mi pecho se inflaba cada vez que respiraba.

¡Lo podía sentir!

Es esa clase de momentos en donde tu cuerpo se paraliza pero tu mente está

más activa que nunca. – ¡Claro! Eso debe ser, si grito con todas mis fuerzas,

mis padres podrán hacer algo.

-¡Madre! … ¡Javier! … ¡Alguien! Exclame.

Podría jurar que lo intente con todas mis fuerzas, pero de mi boca no salió

nada, ni siquiera se abrió. Sin pensar mis pestañas comenzaron a despegarse

como chicle derretido. -¡Que es eso! Me pregunte, mientras mis ojos poco a

poco se abrían, era incomodo recibir la luz del día, hacía que mis ojos lloren,

como si los lastimara. A lo lejos pude notar, como el viento movía velozmente

las hojas de los árboles, hacía más que empujarlos, lo sacudía como si quiera

quebrarlo. -¡Eso es! ¡Mi cuerpo! Retome el control de mí mismo, jamás había

estado tan feliz, poco a poco todo comenzaba a tener vida, como si se

prendiera las luces de un edificio en efecto domino. Al intentar levantarme

apoye mis manos sobre el suelo y una hojas secas que estaban a mi alrededor

se rompieron en mil pedacitos.

– ¡Otra vez! Mencione decepcionado.

No había muerto, estaba soñando. –Me respondí como si alguien me lo

hubiera preguntado. Pero como es posible que este de nuevo aquí, pensé que

ya lo había superado.

– ¡Simón! … ¡Por favor, no lo hagas! Susurraron desesperadamente.

No es cierto, debo despertar –Me di unos golpes en la cabeza, pero de nada

sirvió. La neblina que había en el lugar me impedía ver con claridad de dónde

venían esos gritos. Poco a poco iba recorriendo el lugar con mis ojos, arboles

por todas partes y de diferentes tamaños, algunos estaban completamente

secos como si el otoño no les hubiera tenido piedad, pero en cambio los más

inmensos y altos estaban verdes, tan verdes como el césped recién cortado. La

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neblina era espesa y abundante que se encontraba por todas partes del cielo, el

sol era una figura redonda que podías apreciar con mucha firmeza. Se siente

tan extraño saber que esto era un sueño y a la vez pareciera tan real. El frio

hacia que me abrazara a mí mismo envolviéndome y con las palmas de mis

manos acariciar mis hombros para que el calor emergiera en mi piel… -¡Ha!

Grite desesperado, Mi pantalón tenia sangre, sin pensar me puse de pie

tocando por todas partes donde sea posible para poder averiguar de dónde

venía, pero mi pie no tenía cortaduras, -¡Solo está manchado! Me dije con

tranquilidad.

– ¡Simón! … ¡Por favor, No! Susurraron. Nuevamente.

Era obvio que no iba a ceder a ese tipo de petición, -¡Acercarme para ayudar y

luego morir! Insinué, había visto muchas películas de terror a lo largo de mi

vida en donde el pobre actor inocente se dirige -¡A donde no debería ir! Pensé

con un tono sarcástico, y lo matan ferozmente dejándolo sangrar hasta

agonizar. -¡No lo hare, está dicho! Mencione convencido.

Luego de unos segundos senti como alguien se acercaba con mucha prisa, me

di cuenta por que se escuchaba crujir las hojas que estaban en el suelo, como

si las pisaran con mucha fuerza. -¡No me quedare aquí! Me dije en vos baja,

alce mis ojos y el primer árbol que tenía enfrente fue perfecto para

esconderme, corrí hacia él y con un brusco giro me tire al suelo entre las raíces

que sobre salían de la tierra, estaba mojado, húmedo por la misma neblina,

¡Pegajoso! para ser más preciso, pero áspero como cualquier otro árbol. Era lo

suficiente ancho para taparme por completo, pero era tarde, sentí como una

mano me sujeto del brazo izquierdo. Mi corazón se paralizo, si antes creía

estar muerto, creo que pronto lo estaría.

– ¡Simón! … ¡Despierta! Menciona Clarisa.

Las estrellas de fondo y la luz de la luna hacia que la cara de mi madre sea

mucho más joven, algunas manchas en su rostro pero casi no se notaban por

la sombra que daba su pelo. -Pero no me atrevería a decirlo porque estaría

perdido para la eternidad. Pensé.

– ¿Estas llorando?, Me pregunto con tristeza.

Definitivamente ese sueño había superado el record de mis peores pesadillas –

Eso que tenía varias en la lista, Exclame.

-¡Creo que tuve uno de esos sueños… otra vez! Respondí.

-¡Pensé que ya lo habías superado, Simón! Rebatió mientras me ofrecía su

mano para levantarme del suelo. –Me pregunto cómo llegue hasta aquí atrás,

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fuera de casa, al patio trasero, casi en el rincón del bonsái que tenía Javier, mi

padrastro. Podría jurar que estaba en mi cuarto sentado en mi escritorio antes

de dormirme.

-¡No te preocupes, ya veremos cómo hacer para solucionarlo! Antes debes

bañarte ya que te revolcabas en el suelo como un pez fuera del agua. Quería

reírse pero el momento no era el adecuado, lastimaría mis sentimientos o eso

creía ella.

-¡Entiendo! Susurre, No estaba sobre un árbol viejo y antiguo como lo soñé,

solo era un arbusto de hierbas que había crecido la primavera anterior y mi

madre jamás lo saco, -¡Si tiene razón, discúlpame por asustarte! Aclare

mientras me retiraba.

(…)

En el desayuno ninguno de los tres hablaba, Javier leía el periódico con mucha

atención a los anuncios de empleo, susurrando la lectura con sus labios. -¡Eso

es, el empleo que todo hombre desea! Grito con alegría. -¡Reposito! Continúo

diciendo. – Claro, la solución a todos los problemas. Insinué en mi mente.

-¡Mira, Clarisa! Dijo mientras se acercaba a ella. -¿Crees que puedan darme el

empleo? Le pregunto con miedo. Pero ella no dijo nada, solo seguía batiendo

su café y vigilando las tostadas que no se quemaran en la plancha, solo una

sonrisa falsa fue más que suficiente para aceptar que pensábamos lo mismo.

-¡Me pondré mi traje, y me iré ahora mismo! Menciono mientras subía las

escaleras.

-¡Como estas Simón! ¿Pudiste descansar bien anoche? Obviando todo lo que

Javier había dicho segundos atrás se sentó frente a mí.

-¡Quieres contarme, que paso anoche! Continúo diciendo.

No sabía por dónde empezar, -¡Ha, si! Árboles, neblina y sangre sobre mi

pantalón, sin obviar que soy un completo cobarde hasta en mis sueños. Y la

mejor parte fue cuando me oculte detrás de un árbol antes de ayudar a alguien

que pedía auxilios desgarradores mencionando mi nombre. -¡No madre, nada

importante, solo fue un sueño que ya lo olvide!

-¡Esta bien, pero sabes que cuentas con migo! Tomando mi mano.

-¡Lose, y te agradezco! Le mencione mientras me retiraba de la cocina.

Nuestra relación se había formalizado después de casi dos años atrás cuando

todo esto de los sueños había empezado, nosotros vivíamos en una casa de

alquiler, mi madre trabaja las 24hs del día, casi nunca nos veíamos. Yo hacia la

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mayoría de las cosas, desde cuidar a Nicol nuestra caniche de 1 año de edad

hasta preparar la cena. Mi padre biológico falleció en un accidente de tránsito

cuando tenía 3 años de edad, jamás se habló de él ni siquiera tengo fotos de su

rostro. En Abril, casi empezando mayo, pero una noche mi madre regreso de

su trabajo y encontró nuestra casa patas para arriba, la mayoría de las cosas

estaban rotas, muebles en el suelo destruidos, sangre sobre las paredes, hasta

el mismo Nicol había sido descuartizado y metido dentro en una caja de

zapatos, -Pobre Nicol, mencione tristemente. En cuanto a mí, desaparecí por

una semana completa, me encontraron en una plaza cerca de nuestra casa,

estaba lastimado, casi irreconocible. Los oficiales me preguntaron una y otra

vez que había pasado esa noche y les conté la verdad, había terminado de

hacer la cena y la coloque en la mesa con un plato sobre el mismo para que el

calor de la comida se mantuviera y este tibio para cuando mi mama llegue, -

Fideos con salsa blanca, mencione con alegría. Luego me recosté en mi cama y

no recordaba más nada hasta despertar en la plaza rodeado de árboles una

semana después, con toda mi ropa manchada de sangre, dolorido como si

hubiera corrido la maratón de las olimpiadas. Jamás supieron que paso esa

semana con migo o quien había destruido nuestra casa, no éramos una familia

problemática y mucho menos teníamos enemigos. Cerraron el caso al mes

siguiente y nosotros habíamos perdido el alquiler. Es en ese entonces cuando

vinimos a vivir con Javier quien era la pareja actual de mi mama ya hacía un

año.

- ¡Vamos, Simón! ¡Llegaras tarde el primer día de clases! grito mi madre

desde la sala.

Había olvidado por completo que hoy era el primer día de clases, me apresure

a guardar las cosas dentro de mi mochila y corrí hacia la entrada de la casa,

pero antes pase por el cuarto de mis padres y pude ver como Javier se

acomodaba la corbata de color azul marino sobre el espejo que daba frente a

su cama, lucia su traje de fiestas como lo había anticipado y sus zapatos de

gala estaban recién pulidos, practicaba una y otra vez el guion que diría en la

entrevista de trabajo, cambiando el tono de vos, en diferentes perfiles, era muy

chistoso verlo. Por el reflejo del espejo pudo verme, y su rostro malvado y

avergonzado me miro -¿Qué vez niño? Gruño.

-Solo quería desearte suerte para hoy. Mencione mientras agache mi cabeza y

cerrando la puerta.

Pero antes de cerrarla por completo él se rio y dijo, -¡Suerte para ti también

hoy en la escuela!

-¡Gracias! Respondí y marche.

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El timbre comenzó a sonar, era señal que los alumnos ingresen al instituto,

nosotros apenas estábamos llegando a la escuela, no quedaba lejos, a unos 20

minutos de nuestra casa si estas con mucha prisa, paramos frente a la entrada

y al abrir la puerta para bajarme mi madre me beso la frente desacomodando

mi peinado -¡Que tengas un lindo día hijo, te veo en la cena! Una mueca como

sonrisa fue la mejor expresión que salió de mí, baje lentamente del coche y mi

madre partió.

El primer día de clases, todos reunidos en pequeños rincones de la cuadra

mostrando sus nuevos lucks de moda, relatando como actores las aventuras

que vivieron en el verano y los eternos abrazos que las chicas se daban al

verse. Me preguntaba cuál sería el relato de mi verano, no tenía mi grupo de

amigos sobre una esquina, ni una fiel amiga con quien lidiará mis aventuras,

solo estaba Marcos y Saúl, dos genios de las matemáticas y ganadores de las

olimpiadas de química del año anterior, -¡Vamos, tonto camina! Mencionaron

unos chicos con camperas de cuero, que estaban bajo unos árboles. -Ahí está,

Marcos. Dije mientras veía como se levantaba del suelo juntando sus anteojos,

acomodando su mochila y los libros que los rebeldes le habían tirado. -¡Simón!

Grito Saúl mientras se acercaba a mí con una pequeña corrida, -¡Has visto a

Marcos! Me pregunto mientras se acomodaba la camisa, le señale hacia los

arboles con mi cara, -¡Ha, ahí está! ¡Linda forma de empezar el año! Dijo

mientras reía.

Luego de unos minutos, Marcos se acercó a nosotros, ¡Chicos, como están!

Menciono mientras sacudía la tierra en sus manos. -¡Mejor que tú, estamos!

Mencione con un tono irónico le di la espalda y me dirige a la entrada. Saúl me

acompaño en el sarcasmo y entre dientes dijo -¡Si, esos malditos rebeldes,

cuando sea un genio rico enviare a los mejores matones para que los hagan

trisas! Insinuó su mirada hacia la banda. Pero ellos ni siquiera lo estaban

mirando, seguían en su mundo de risas y maldad.

La escuela era un laberinto los primeros días de clases, tenía más de mil chicos

merodeando por los pasillos, los adornos decorativos de la graduación

anterior aún estaban colgados en el sum y el pasillo que lo conducía a él,

docentes corriendo por todas partes en busca de sus aulas como si ni siquiera

ellos supieran donde dictarían clases este año. Como todos los años debíamos

formar fila en el patio trasero de la escuela para que nos designen las aulas y

que cada curso se dirija con su tutor a comenzar la clase. -¡Niños, niños!

Mención José el director de la escuela, un hombre de casi 50 años de edad, de

baja de estatura y una panza inmensa, usaba esos cinturones de cuero que ya

no se fabricaban en más de mil estados, -¡Deben ir al patio trasero! Nos

mencionó mientras saltaba entre la multitud de chicos que iba en contra de su

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caminata. Se veía abatido y un sobre exceso de estrés, -¡Siempre lo mismo,

pobre hombre! Mencione mientras le confirmaba con la cabeza.

Camino al patio trasero ¡Bang!... Caí al suelo, golpeando mis codos con el

piso.

-¡Cuidado, tonto! -Caminaste sobre mi pie. Menciono Isac, el chico más

rebelde que tenía esta escuela, lucía una chaqueta de beisbol americano algo

gastada, unos guantes de algodón negros y su mochila de roquero satánico. Su

pelo castaño y lacio caía sobre su rostro, tapando su ojo izquierdo y con sus

labios agrietados, lanzaba una sonrisa macabra.

-¡Que vez! Menciono mientras apretaba su puño.

-Lo tonto que te vez con esos zapatos de anciano y ese pelo de señorita mal

teñida, era fácil decir eso en mi mente, pero solo me levante del suelo con

ayuda de Marcos y salí hacia el patio trasero.

-¡Lo supuse tonto! ¡Eres un cobarde! Grito mientras acomodaba su pelo y reía

con algunos de sus colegas vestidos casi iguales.

-¡También a él le mandare mis matones, por ti Simón! Menciono Marcos

mientras me devolvía unos cuadernos que se habían caído de mi mochila.

-¡No te preocupes por mí, Marcos! Le respondí sin dejar que siguiera esa

absurda imaginación de matones y riqueza.

-¡Atención!... ¡Atención!... ¡Niños, por favor! Gritaba Natali la vice directora

que estaba parada sobre una silla de las aulas de 1º año, queriendo llamar la

atención alzaba su brazo derecho y con el otro brazo atajaba su vestido para

que el viento no haga volar y termine llamando la atención por todo lo que

restaba del año, hoy tenía un vestido rojo fuego, más de uno estaba

enamorado de esa mujer, era perfecta, su pelo era oscuro, lacio y largo como

las modelos de revistas, piernas larga y delicadas, con un par de ojos celestes y

enormes labios, su voz era algo irritante pero más de uno ignoraba escucharla

solo obedecíamos como simples esclavos a todo lo que decía.

(…)

-¡Me sentare con tigo! Menciono Saúl, mientras acomodaba sus cosas sobre el

escritorio.

Yo ni siquiera había abierto la mochila, y él ya estaba colocando la fecha de

hoy en el margen superior de la hoja. Al parecer había estado entretenido el

fin de semana, ya que cada hoja tenía su nombre y apellido, además de su

dirección de teléfono.

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-¡Sabes! Este año será el peor de todos. Dijo Marcos que estaba sentado por

detrás de nosotros.

-¡Por que! Respondí mientras miraba la ventana que estaba a nuestra derecha

casi en el fondo del salón.

-¡Bueno! primero acabamos de sentarnos en la primer mesa que está en la

entrada del aula, y segundo…

Isac ingreso a nuestra aula abrazado a su novia, Micaela, una chica

completamente opuesto a él, era alta y delgada, rubia de brazos largos. Una

voz dulce y gentil, pero su poco cerebro la hacía quedar como una tonta e

inocente chica.

-¡Que vez! Menciono Isac irritado mientras pasaba sobre nuestra mesa.

-¡Eso!.. Retomo Marcos, -Isac estaría este año con nosotros.

-¡Genial! suspire, me preguntaba cuántas veces haría el mismo año y si era

verdad lo que decían, está cursando 8º año desde que se abrió la escuela.

Sonreí mientras retomaba mi vista a la ventana.

-Una vez que terminen de entrar, comenzaremos la clase. Menciono Cecilia,

nuestra profesora de ciencias exactas. Una mujer de casi 55 años de edad,

usaba siempre en su cabeza un pañuelo largo de flores silvestres y un maletín

de empresario que contenía sus borradores y cuadernos, una de las mejores

docentes que tenía esta escuela, pero nadie la tomaba enserio más que Marcos

y Saúl, podía ver en su rostro lo mucho que amaba su materia y el interés que

le ponía pero tristemente nadie creía que las ciencias exactas nos serviría en

nuestro futuro y me incluí en ese pensamiento.

-¡Permiso! Dijo Natali mientras ingresaba a nuestra aula. Los chicos del fondo

seguían gritando como si nada les importara. El aula estaba divido en dos,

imagina un cuadrado que lo miras desde arriba, la entrada estaba sobre la

izquierda y allí una fila de mesas en la que estábamos sentados los más

tranquilos, casi ni hablamos y la mayoría ya estaba con sus carpetas abiertas,

en el centro del salón una fila de mesas vacías, nadie se sentaba ahí, muchos

sabíamos lo que significaba “Sentarte entre el cielo y el infierno” y del lado

derecho estaban Isac y su grupo de inadaptados, sentados de reversa, dando la

espalda al pizarrón y a nuestra profesora que se incluía en su fila.

-¡Chicos, por favor! Retomo Natali, mientras se paraba frente a nosotros. Su

perfume invadió nuestro sector y arraso con todo el olor a encierro que tenía

el aula. Lograron callarse después de ver la presencia de la vice directora.

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-¡Primero quiero darles la bienvenida a su octavo año de cursada, y además

presentarles a su nueva compañera! Extendió su mano hacia la entrada.

-¡Melody Rawson!

Ingreso con unos pequeños pasos, tenía una vincha color cereza sobre su

cabello castaño, sus uñas estaban pintados del mismo color que lucía sus

labios, rosa chicle, tenía una falda con tablas de color gris oscuro, y unos

zapatos con abrojo a medio ajustar. No obviemos sus medias blancas que

llegaban hasta sus rodillas, toda una chica con clase.

-¡Sean, gentiles! Presiono Natali y marcho.

Saúl, coloco su mano bajo mi pera. -¡Debes cerrar tu boca, la espantaras! ¡Ja!

-¡Calla tonto! Avergonzado le quite su mano de mi cara, y mire hacia un

costado. Ella no me observo ni un momento, cruzo frente a nosotros y

decidió sentarse al fondo de nuestra fila, -¡Buena elección! Insinué.

(…)

El segundo receso de estudio ya estaba a punto de terminar, y luego unas

horas nos iríamos a casa. Marcos y Saúl estaba debatiendo sobre el teorema de

Tales que habíamos visto en clase. Yo estaba sentado en una silla junto a una

columna que daba a nuestra mesa frente a la entrada del buffet, luego de unos

minutos ingresa Melody, eran más de 20 chicos que ingresaban y salían en

cada momento, pero cuando ella cruzo todo se paralizo, era inigualable,

resaltaba entre tantas chicas como única, todos comenzaron a caminar

lentamente pero ella no, sus ojos estaban llenos de esperanzas, tenía una luz

que jamás había visto. No podía dejar de mirarla, quería hacerlo pero era

imposible, sentía como si la conociera, como si en otra vida nos hubiésemos

fugado juntos de una loca multitud de que quería matarnos por no aceptar

nuestro amor. -¡Eso sonó extraño! Me dije a mi mismo, jamás había sentido

esto.

-¡Vaya, creo que alguien se enamoró! Acoto Saúl con sarcasmo. -¡Sí que es

linda! Interrumpió Marcos.

-Al parecer nos escuchó, fue extraño porque estábamos demasiado lejos como

para que escuchara las tonterías que mis dos únicos amigos, habían dicho. -¡Te

está mirando! Declaro Marcos con alegría, mientras me movía el brazo como

un loco.

-¡Detente, le dije! Enfurecido.

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Pero era cierto, me había mirado y soltó una sonrisa. -¡Que fue eso! Me

pregunte, una y otra vez. -¡Galán, rompe corazones! Menciona Saúl mientras

fingía hacerme cosquillas bajo mis brazos.

-¡Hey, demasiado amor, hizo explotar tu corazón! Menciono Marcos,

preocupado.

-¿Por qué? Respondí rápidamente. Y el señalo mi nariz. -¡Estas sangrando!

Retomo.

Me tape la nariz y me fui al baño rápidamente, el timbre para ingresar a

nuestras aulas ya había sonado dos veces y todos se movían a sus aulas en

diferentes sentidos, la pérdida de sangre era abundante que hasta mi mano

comenzaba a mancharse, dejando un camino de gotas rojas sobre mis pasos.

-¡Simón! Grito José al verme correr en sentido opuesto a mi aula. Pero con

enseñarle mi cara llena de sangre entendió que debía dejarme seguir.

Me tire sobre la pileta de lavar como si fuera una piscina, metí mis manos y

rápidamente comencé a lavarme la cara. Luego de varios minutos intentando

parar el sangrado, el ruido se había calmado, todos ya estaban en sus aulas y el

pasillo quedo completamente desierto. Como un tonto había manchado mi

remera blanca. -¡Gracias, mama! Insinué con ironía. Cerré la cañilla y apoye

mis manos sobre la mesada reflejando mi rostro en el espejo y repentinamente

una voz sonó en mi cabeza.

Lo hare, no tengo miedo!

Me preguntaba qué era eso, no era mi voz, sabia con firmeza que no era yo

quien pensaba eso y otra vez lo sentí.

Vamos no eres cobarde!

Mi cabeza dolía como si me hubiera dado un golpe fuerte. -¿Qué es eso? Me

preguntaba con mucho miedo. -¿De dónde viene esa voz? No tenía la forma

de explicar lo que me estaba pasando, me puse las manos en la cien,

intentando pararlo, pero era inútil. Entendí que venia del segundo piso.

Caminando hacia las escaleras, aquella voz era más clara, repetía una y otra

vez.

No soy un cobarde, lo hare! ¡ He fallado!

Comencé a descifrar que esa voz venia de alguien que conocía, pero me

costaba mucho interpretar quien era realmente el que me estaba hablando. Al

llegar al segundo piso, todo seguía igual de desierto, las clases se habían

retomado y sentía ese dolor más incesante. Siguiendo el curso de las escaleras

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note que las rejas que daban al siguiente piso estaban abiertas y me pareció

extraño porque estaba en reparación y no lo habían habilitado este año, al

menos que yo sepa. Pero sabía que aquella persona que sentía en mi mente

estaba ahí dentro, no dude en subir.

Tengo miedo! ¡ Pero no tengo otra salida!

Cambiando el tono de voz, sentí el miedo que realmente mencionada, era

como si yo fuera él, pero al llegar al tercer piso. Todo estaba oscuro, la

mayoría de los muebles estaban cubiertos, las paredes estaban a medio

levantar y el polvo que había en el suelo dejó marcas de zapatillas que

conducían al ventanal que estaba frente al patio trasero de la escuela. -¡Que

estoy haciendo! Me dije a mi mismo, escuchando voces, subiendo al tercer

piso. Seguro era una trampa que el tonto de Isac me había tendido. Y de

repente. Un disparo se sintió a metros de donde estaba y aquel ventanal

exploto segundos después, sentí como se penetro una bala dentro de mi

cabeza, un dolor indescriptible que me tiro al piso. Unos gritos desgarradores

venían del patio, me era difícil volverme a recuperar. Mi nariz nuevamente

comenzó a sangrar, me deslice por el piso intentado llegar a la ventana y saber

que había pasado. Se escuchaba a

lo lejos gritos de los chicos que

estaban en el patio, sentía

nauseas, estaba débil y al llegar al

ventanal me asome con miedo y

pude ver a Lucas en el centro del

patio, tirado en el suelo mientras

todos los chicos lo rodeaban, la

sangre caía de su cabeza y el arma

seguía en su mano derecha. Ahí

entendí que era su voz … ¡Me

desvanecí!

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Nuestra escuela se había vuelto una base de estudios militares., con perros

incluido. El paso de las personas retumbaba en mis oídos como pelotas de

tenis sobre la pared. Incluso el olfateo de los perros se sentía tan cercano,

podría decir que mi sentido se incrementó un 100%, más que esta mañana.

_ ¡Simón! … ¿Estas bien? Pregunto una doctora de pelo dorado con algunas

ondulaciones casi al final, sus labios estaban brillosos, dulces, tentador diría

Marcos, parecía una muñeca Barbie, como las de los 90’, me alumbro a los

ojos con una linterna y fue perturbador, como si miraras al sol en su punto

más alto del día, pero sin gafas.

_ ¡Claro! Respondí fregándome los ojos.

_ ¡Perfecto! Retomo en seguida ella, guardando aquella linterna en su delantal

blanco.

Me costaba poder comprender todo lo que paso esta mañana, incluso me

cuesta poder interpretar si estoy en el laboratorio del señor Vargas o un

hospital.

_ ¿Qué paso? Le pregunte con temor a la respuesta, ¿Acaso todo fue un

sueño?

La doctora termino de anotar algunas observaciones sobre una cartilla que

tenía en un escritorio a pasos de mi cama, ¡Ojala fuera así, Simón! Se coloca el

tensiómetro sobre su cuello, - ¡La verdad, queremos saber que paso, por eso

las esposas! Señalo a mi mano derecha.

La esposas se aferraban al borde de la camilla. ¡Pero yo no fui, el mismo se

disparó, yo solo lo seguí! Grite desesperado. De inmediato la doctora se

acercó impidiendo que prosiga con mi declaración -¡No te preocupes cariño,

yo te creo, el problema es que estuviste en dos escenas del crimen! Pero el

oficial a cargo te tomara tu declaración, créeme, ¡Solo déjame ver una cosa

más y te dejare tranquilo!

Estaba tan tenso que el frio de sus manos ni siquiera modifico mi postura

¿Dos crímenes? Le pregunte.

Ya con otra mirada respondió. ¡Cariño te dije que no puedo hablar contigo!

Enseguida vendrá el oficial y le podrás hacer todas las preguntas que quieras.

Definitivamente eras una Barbie despechada, que no tenía piedad ni siquiera

con un chico. Me recosté en mi cama, volqué mi cabeza hacia atrás mirando

fijamente al techo, tenía algunas grietas en cada encuentro de paredes y con

mis ojos seguí el recorrido hasta llegar al, preguntándome quien era ese otro

crimen.

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El encierro en cuatro paredes te vuelve un demente, pierdes el completo

conocimiento de lo que sucede a fuera y crees estar años ahí dentro pero en

realidad según el reloj de pared que estaba frente a mi cama casi a la altura de

la puerta de entrada, solo había pasado 30 minutos desde que la doctora

Barbie se fue. El cuaderno seguía en la mesa a unos 7 pasos de mi cama, pero

no podía acercarme a él, porque unas esposas lo impedían. -¡El niño está

despierto! Menciono una voz gruesa detrás de la puerta. -¡Claro! Respondió la

dulce voz de Barbie.

Realmente los estaba escuchando hablar o era mi mente, no entendía y me

costaba diferenciar los dos mundos dentro de mí mismo, - ¡Hola, podemos

entrar! Menciono un hombre vestido de traje gris opaco, chaleco del mismo

tono pero sin abrochar y la camisa blanca hacia resaltar una corbata morada

que no combinaba en lo absoluto. -¡Claro! Respondí rápidamente, mientras

me sentaba en la cama.

- ¿Cómo estas Simón, soy Richard el oficial a cargo de este caso?

Realmente eso fue una pregunta muy tonta, - ¿Que como estoy? enserio me

puedes preguntar eso, ¿Realmente eres profesional? Quería decirlo, pero dude.

- ¡Estoy bien, solo quiero entender que paso! Y porque estoy aquí y así!

Levante mi brazo derecho enseñándole mis esposas. El oficial cerró la puerta

agradeciendo la retirada de la doctora, tomo una silla de madera que estaba a

unos pasos de él y la giro hacia atrás poniendo el respaldo de la misma hacia a

mí. - ¡Escucha, Simón, sé que no entiendes nada y que todo esto es muy raro!

Pero al igual que tú, nosotros también no entendemos nada. ¿Y sabes por

qué? Me miró fijamente esperando una respuesta pero no capte el mensaje. –

¡Por que en el día de hoy, justos en esta misma escuela, el primer día de clases,

sucedieron dos homicidios y la única persona que estuvo en esos dos lugares

fuiste tú! Mi ojos se abrieron demostrando que realmente su discurso

funciono en mí. -¡Y realmente no creo que lo hayas echo tú, pero tus

antecedentes no te ayudan mucho! Necesito saber, ¡Si quieres! ¡Terminar con

esta mentira y confesar de una vez por todas! o ¡Quieres salir ahí y mentirles a

todos tus amigos, incluso tu madre, sobre lo que paso aquí!

-¡Okey! Este oficial estaba perdiendo la chaveta, hace cuantas horas que no

duerme, realmente se ve cansado, la barba larga no lo favorece y esas ojeras

hacen que sus ojos marrones sean más castaños. Sin contar con la cicatriz en

su frente que es realmente llamativa. Notando que acabo con ese discurso

mediocre, respondí - ¡Oficial, realmente no entiendo que paso hoy, no sé por

qué me acusan sin pruebas y además ¿Quién es ese otro homicidio del que

usted me está acosando?. No lo negare yo escuche a Lucas hablar antes que se

dispara en el tercer piso, seguí sus pasos pero no llegue a él, luego me

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desvanecí! ya con un tono más grueso - ¡Si realmente crees que yo puedo o

tengo la capacidad de matar a alguien está muy equivocado! El oficial me

responde rápidamente, - ¿Por más que odies a esa persona, y que le tengas

tanto odio por haberte tratado tan mal durante toda la secundaria? Era claro

que este tipo estaba jugando a un juego perverso de la psicología. - ¡Es obvio

que no mataría a Isac! Todo se volvió silencioso, el oficial gano y su rostro

de satisfacción lo confirmaba. Pero yo no entendía o tal vez si pero me era

difícil explicar que pasaba por mi mente en ese momento. – ¡Usted quiere

decir que la otra persona que murió es Isac! Pregunte con la voz temblorosa.

El oficial acomodo sus hombros. - ¡Así es Simón! Isac Holsman fue asesinado

en el baño del colegio, le cortaron la garganta y lo dejaron agonizar hasta

morir. Pero no encontramos pistas, solo sabemos que tú estuviste en el baño

después de haber terminado el receso de descanso y hay sangre en tu remera

que ya estamos estudiando. No sabemos cómo lo hiciste, o por qué, pero

Simón si tiene un poco de sentimientos o culpa, solo te pido que nos ayudes y

que podamos terminar con este caso lo más pronto posible.

Agache mi rostro, ahora sí que me volvería loco. Mis lágrimas comenzaron a

caer. La sangre que estaba en mi remera era mía, porque mi nariz sangro

antes de regresar a mi aula y fui al baño para limpiarme luego escuche a Lucas

en el segundo piso hablando solo y lo seguí, ¡El resto de la historia ya la sabe! -

¡A Isac pudo haberlo matado alguien más! Acote con mi rostro a un costado.

Sin dejar que siga con mi explicación el oficial me pregunto - ¡Y como sabias

que Lucas estaba en el segundo piso! ¡Simón por favor no me vengas a decir

que lo escuchaste, porque es imposible escuchar a alguien con mucha

distancia de por medio.

Realmente debía contarle, pero como le explico a este hombre que escuche su

voz en mi mente, si parece una persona tan cuadrada que solo cree lo que está

escrito en los libros. Y además era cierto no sabía cómo explicar lo que me

sucedió con Lucas, y dudo que se pueda repetir. – ¡Simón, vas a responder!

Retomo el oficial. Y de repente una voz llego a mi cabeza.

- ¡ No lo hagas Simón, no le cuentes!

Esa voz no me era familiar, no podía relacionarla con nadie cercano y eso era

confuso.

- ¡ Solo aguanta un poco más, créeme!

No sabía cómo contestar a ese tipo de mensaje o al menos entender que en

estaba pasado dentro de mi cabeza, tenía mucho miedo de solo pensar que el

oficial también lo haya escuchado. Para disimular alce mi rostro y lo mire

fijamente esperando que suceda algo.

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Y de repente ingreso a nuestro cuarto un señor con un piloto oscuro hasta sus

rodillas y unos papeles en su mano, -¡Richad! Menciono aquel hombre joven,

de unos 29 o 30 años de edad, soltero y con muchos sueños por delante, es

increíble todo lo que un rostro puede reflejar, - ¡Que paso menciono el oficial!

Ya de pie. -¡El niño es inocente, hemos encontrado el cuchillo que mato a Isac

Holsman en los bolsillos de Lucas Lesly, incluso en la autopsia se encontró

huellas de él, por lo visto hubo un forcejeo antes del ¡Feroz ataque!

Richard estaba decepcionado por el solo hecho de culparme con tanta firmeza

sin darse lugar a él mismo de la duda. - ¿Qué hay de la sangre en su remera?

Retomo el oficial ya con la voz entre cortada. Pero su compañero solo negó

agitando la cabeza. - ¡Okey Simón, te sacare esto! Se acercó a mí y con unas

llaves que estaban en su cintura me saco las esposas, dejando en mi muñeca

una marca circular de aquella arandela de aluminio. – ¡Con su permiso

oficiales, debo irme! Mencione mientras cerraba la puerta. Caminaba por los

pasillos de la escuela, ya casi alejado del laboratorio que usaban con

consultorio note que la escuela estaba completamente vacía y desconocía por

completo el horario, pues el sol estaba medio débil, para ser medio día.

Te espero en el baño de mujeres, 3ra puerta!

Susurro aquella vos nuevamente, pero esta vez con un tono más suspicaz.

(…)

-¡Bien, aquí estoy! Me dije a mi mismo, la puerta lucía un verde oscuro,

algunos nombres escritos sobre ella, con marcadores y lapiceras, incluso

nombres como “KALLY RAMERA” escrito con algún cuchillo. -¿Estás listo

Simón? Me pregunte, claro que si, continúe. Empuje aquella puerta hacia

adentro, -¡Hola! Mencione con miedo, la luz parpadeaba al encenderla, ahora

los nombre de chicos y chichas estaban escritos por todas partes del baño, de

muchos tamaños y con horribles faltas de ortografía, como un baño público

de estación de trenes, - ¡Estas chicas, son algo obsesivas! Mencione con un

tono sarcástico. La puerta de cerro luego de hacer unos 5 pasos al interior,

camine lentamente mirando mi reflejo en el espejo frente al lavado de manos.

-¡En serio estoy acá, y si me descubren! Mencione sin sacar mi rostro frente al

espejo. - ¡Pues vete! Acote nuevamente, ya esta vez despidiéndome del espejo.

-¡Ahí están, las 5 puertas!

No podía esperar más, quería saber que estaba pasando, -¡Quien eres! Grite

mientras abrí la 3ra puerta, según la numeración. Y no había nadie, solo un

inodoro blanco, -¡Que idiota soy! La puerta se cerró nuevamente y a mi

derecha apareció Melody, lucia ya un poco desarreglada, el pelo suelto y la

vincha cereza estaba en su muñera como pulsera, con una sonrisa de oreja a

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oreja dijo, -¿No me digas que te asuste? No sabía que responder, quería

reírme, llorar o simplemente creer que estaba ahí por accidente, mi corazón

latía muy fuerte, por miedo, sorpresa y vergüenza, todo al mismo tiempo. -¡Tú

estabas hablando frente al espejo! Me pregunto con ironía.

-¡Hem… no… solo estaba…! ¿Qué haces aquí? Le pregunte -¡Es el baño de

chicas, creo, la pregunta es qué haces tú aquí! Era tan inteligente que hasta

logro hacer sudar. -¡Nada solo estaba… me equivoque, perdón! Gire con

mucha prisa, quería salir corriendo de ese lugar, no sé qué sentía, si lloraba

frente a ella jamás se lo olvidaría. Pero casi acercándome a la puerta ella dijo, -

-¡Simón espera, yo te cite aquí, no lo notaste!

Gire lentamente, necesitaba más pruebas, y ella entonces me hablo.

Simón, yo sé que paso hoy!

Menciono en mi mente, retumbado en cada rincón de mi cabeza, con

pirotecnia en descontrol. ¿Puede hablarme en la mente? Le pregunte.

-¡Claro, y tú también puedes! ¡Si lo intentas!

Parecía tan tranquila, como si no le sorprendiera nada de lo que estuviera

pasando.

-¿ Quién eres? Le pregunte en su mente.

Me sentí correr por una plaza llena de palomas blancas, cada paso de daba,

miles de ella salían volando por los aires, como caminos que jamás has visto.

Me sentía tan conectado a ella, como ella a mí.

Te busque por mucho tiempo Simón! Menciono mientras tomo mis

manos.

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