Una civilización lejana y misteriosa por Marco Alonso López - muestra HTML

TOME EN CUENTA: Esta es una vista previa en HTML y algunos elementos como enlaces o números de página pueden ser incorrectos.
Para la versión completa, descargue el libro en PDF, ePub, Kindle

LEJANA Y

MISTERIOSA

Marco Alonso

Coges el libro, llegas a la dedicatoria y descubres que está dedicado a alguien que no eres tú, no será así esta vez.

 

Este libro está dedicado a NOELIA DIEGUEZ FANJUL, para que nunca dejes de soñar a NAIARA DIAZ FANJUL, para que comiences a hacerlo y también a ARIADNA FANJUL RIO, para que cuando crezcas y leas estas páginas comprendas que se puede vivir siendo una eterna “soñadora” (como lo he sido, y sigo siendo yo).

INTRODUCCIÓN

Dicen que las primeras frases de un libro son las más importantes, voy a intentar plasmar en estos primeros instantes y en estas primeras frases, el porqué quiero editarlo.

 

Creo firmemente, que las personas en general nos dejamos llevar por lo que los medios de comunicación de toda índole nos van inculcando a lo largo de nuestra vida, eso en el fondo nos anula, hace que no pensemos. Pero todos tenemos al final preguntas sin respuesta en temas como: la religión, la filosofía, las relaciones humanas, la política, los temas morales.

 

Pues bien, en cierto modo, todo parte de que debemos conocernos mejor, de conocer mejor nuestra historia, por lo menos, según entiendo, asi nos acercaremos a una de las preguntas fundamentales de la existencia humana ¿de donde venimos? Asi que me pareció interesante que pudiera dejar algo escrito sobre “mis propias conclusiones” sobre esa “historia”.

 

Indudablemente, no soy más que un simple aficionado, sin la preparación adecuada para poder presentar un estudio con solvencia academica. No obstante he leído mucho sobre nuestros orígenes y sobre las antiguas civilizaciones y desde mi modesta perspectiva creo que falta algo, ese “algo” no puedo definirlo con claridad, pero diría que la sensación final que percibo es de que “eso” que falta es simplemente “algo que estorba”. ¿A quién estorba? francamente no lo sé Asi que me propuse, con humildad, tratar de hacer (en base a todo lo leído) un ejercicio, un intento de mostrar como un boceto, en unas pocas pinceladas, ese comienzo real de nuestra historia

Y que me perdonen los muy ortodoxos porque para mí, la ciencia, en general, es crucial para la economía, para la salud, para el medio ambiente, para nuestra vida en cualquiera de sus vertientes. Pero, precisamente por ello, los estudios, y descubrimientos que analiza, deben estar exentos de creencias religiosas, morales e ideológicas y por tanto apartadas de sectarismos de toda índole y condición.

 

Dicho lo anterior, la ciencia que importa, para este pequeño libro es la arqueología,( que así se denomina la que estudia e interpreta nuestro pasado), es interesante ver que en realidad todavía está en penumbra. ¿Cuántos hallazgos históricos se han vuelto a sumir en las tinieblas para ser redescubiertos años o siglos más tarde, o también desaparecer para siempre?.

 

Varios ejemplos: La misteriosa ciudad deshabitada (descubierta en medio de la jungla brasileña) descrita en el manuscrito 512 de la Biblioteca Nacional de Rio de Janeiro que jamás ha sido localizada. La ciudad capital del Imperio Monomotapa en Zimbawe, cuyas imponentes ruinas ciclópeas fueron descubiertas por los portugueses en el siglo XVI, y que no fueron revisitadas hasta finales del XIX, y finalmente no fueron investigadas científicamente hasta bien entrado el siglo XX. Nadie sabe todavia dónde está Ity Tawy, la capital del imperio egipcio durante la XII dinastía, o la bien documentada Yamatai, capital japonesa durante el período Yayoi (I-III d.C.)

 

Pero lo que si nos ha confirmado la ciencia, “hasta ahora”, es que ya existian Homo Sapiens hace seiscientos mil años con una capacidad craneal similar a la actual (1500 cm3).

Suponiendo todo esto como cierto, (dadas las múltiples excavaciones arqueológicas y las pruebas de carbono 14.

realizadas). Pero entendiendo también que teníamos ya raciocinio hace cien mil años, surge una primera cuestión ¿Estuvimos 90.000 años recolectando frutos, cazando y escondiéndonos en cuevas y después, de repente, en poco más de 5.000 años, los últimos cinco mil años, domesticamos animales y plantas, construimos ciudades, creamos religiones, filosofías, estados, civilizaciones? Aqui viene entonces el dilema….¿fue eso posible, fue así como ocurrió?

 

Yo parto de la idea de que eso no es posible, de que nuestro progreso científico y cultural fue muy anterior, posiblemente entre 17.000 y 20.000 años antes. Por supuesto ese progreso se efectuó paulatinamente, pero indudablemente surgió antes, mucho, muchísimo antes de las cifras que la ciencia ortodoxa oficial maneja actualmente. Podemos haber pasado de la edad de piedra a la era de internet, pero repito, ningún humano de hoy es diferente a sus antepasados de 500 o 600 generaciones atrás. Pero lo mejor es que comience a exponeros mi propia “teoría”, espero no defraudaros y que este libro os entretenga y sobre todo os ayude a pensar.

 

HACE MILES DE AÑOS

 

El habla, los sonidos que realizamos para comunicarnos existen (según los expertos) hace cien mil años, y resultaría sorprendente que la comunicación escrita (por medio de dibujos simbólicos) no hubiera surgido hasta hace solo cinco mil años. Pero así nos lo asegura la ciencia. Como curiosidad diré que dicha creación (al igual que la de la rueda) se asevera que fueron descubiertas por el pueblo Sumerio, en la tierra hoy conocida como Irak. Dicho pueblo procede para la “ciencia ortodoxa” de un sitio DESCONOCIDO. ¿Entonces podría ser que trajeran consigo desde ese “lugar desconocido”

enseñanzas más adelantadas que les permitieron destacar sobre los demás pueblos de la región?

 

!

Los sumerios inventaron unos caracteres cuneiformes que conseguían presionando la arcilla húmeda con unas astillas en forma de cuña. Lo anterior a esos escritos sumerios lo denominamos PREHISTORIA y todo lo ocurrido en esa prehistoria es solo considerado como “mito y leyenda”, porque según se supone solo podría ser trasmitido por el habla de generación en generación.

 

Pero ¿existe una historia perdida antes del Neolítico, en la que pudieron existir varias civilizaciones o al menos conatos de las mismas?

 

La historia ortodoxa dice NO. La crítica a las posibles civilizaciones pre-Neolíticas, o podríamos decir, a las civilizaciones del Paleolítico, en primer lugar consiste en que no existen evidencias arqueológicas.

 

Evidentemente hay pocas, y las que hay no han podido ser explicadas y han sido apartadas de la historia oficial, y en muchos casos ocultadas. Pero existe otra justificación importante que, para la historia oficial, parece ser suficiente para explicar nuestro oscuro pasado cavernario y poco productivo de, por lo menos, 90.000 años: y esa es “el clima” y, en concreto, las glaciaciones cíclicas que venimos padeciendo desde hace cientos de miles de años las que impedirían nuestro desarrollo.

 

Pero algo no concuerda, el último periodo glacial comenzó (se cree) hace unos 110.000 años, con su apogeo hace 20.000, y su final hace 12.000 años.

 

Es decir, que el Hombre moderno, ese del que se han hartado de decirnos que es un ejemplo sin parangón de adaptabilidad e inventiva, de supervivencia, se ha visto relegado a poco más que a ser un oso de las cavernas, durante 90.000 años.

No obstante, durante los periodos glaciares no todo el planeta ha estado ocupado por hielos perpetuos, y por lo tanto no es una explicación realmente sostenible, ya que la emigración de los Homo Sapiens a las zonas frías (donde se encontró al Neardenthal, mejor adaptado a dicho hábitat) fue consecuencia de su ánimo expansionista, de su espíritu explorador, algo que aun hoy todavía conservamos Por lo tanto, ni las evidencias arqueológicas ni las evidencias climáticas deberían servir como explicaciones generalistas que den un carpetazo a dicha cuestión.

Pensemos en el repentino fin de la glaciación justo antes de nuestro interglaciar y cálido Holoceno: ¿es que ese mito del diluvio, del cataclismo, de la subida de las aguas, no debe de tener algo que ver con ese fin de la glaciación?

 

Es muy posible que el drástico cambio climático producido con el final de la última glaciación generase una catástrofe de proporciones bíblicas (nunca mejor dicho), en un grupo de seres que históricamente han mostrado una gran predilección por las zonas costeras, (nos gusta vivir cerca del mar).