Veranillo por Felipe Sierra - muestra HTML

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"Gabriel García Márquez lleva Macondo en sí mismo, él es Macondo, el ultimo recuerdo es el último aliento"

Pipe

Ruidos de maquinas, música que entra por la ventana, música del otro lado de la casa, susurro de silencio en mi mente… ¡Tranquilo pantalón de cuadros que la camisa es de bolitas!; Todo en un momento y mis pensamientos se van camino a Pivijay.

La escalerilla haciendo estragos en la cuerda del reloj, no hay automático que no se reviente, pero este camino es pura escalerilla, temperatura de más de 40º a la sombra se vara el carro y como siempre los jefes peleando.

Felipe, estudioso de la ganadería intensiva de descendencia netamente ganadera y agropecuaria, casado con la niña Elle, segunda hija del matrimonio de Martha Vaca Hervas mujer hermosa, ecuatoriana, con el Médico Colombiano Luis Martínez Caballero. Felipe mide un metro noventa y seis de estatura, de los cuatro viajeros el más joven, desesperado se baja, le coloca el hombro a la rueda de atrás y de un solo empujón quedó como chocolate, todo el barro encima, y el carro en lo seco.

El Ñato, chofer de la finca desde siempre, con su voz gangosa de ronero de la vieja guardia, se disculpaba _ ¿Felipito como es que te pusiste detrás  de la llanta?  Pero Felipe solo atinaba a pensar _ y yo, después de viajar tanto tiempo pasarme esto_  mientras tanto en voz alta explicaba _ con ese par de tigres dando lengua nadie se los aguanta.

Recuerda Felipe, ese día, me fui a pie hasta Pivijay, cuando ya en el pueblo voy a cambiarme la ropa, al ver en la alforja, nada de Jeans solo camisas, fue cuando Alejo, uno de los tigres recién llegado de Bogotá, cuya ida a la finca era de año en año, me presta su pantalón de algodón de rayitas finísimo, que al ponérmelo quedo "coge Puerco" del largo casi en las rodillas.

Hoy parece confabularse, todos los males contra mí, No me dejo congelar, pensé y metiendo los pantalones por dentro de las botas vaqueras, solucioné de momento el impase, pero estoy en PIVIJAY, tierra ganadera, lechera, cuya gente costeña y rustica como el monte se regocija en el cada día, salí a la calle, me topo con un par de pelaitos que iban en bicicleta, se quedan mirándome y uno le dice al otro _ ¡oye si es Elespueluo¡

Mi mente no registraba, hasta que recordé un capitulo de una telenovela que presentaban en esos días "Escalona",_ no podía creerlo me estaban confundiendo con un personaje que tenía pacto con el Diablo, no puede ser que me comparen con un casi diablo, _rezongué_, pero lo que no sabía es que desde ese día, paso la telenovela pero el pueblo seguían llamándome Elespueluo, esto no me gustó, quería mucho esas tierras era mi pulmón, todos los fines de semana al monte corría, llenaba mis pulmones de polvo por los caminos para llegar a esa querida tierra, situada en el municipio de Pivijay – Magdalena corregimiento de Chino Blas Finca Ricaurter finca que por cinco generaciones ha pertenecido a la familia, pero que me llamaran Elespueluo, esa si no.

Le dije a Santa, talabartero del pueblo, _hazme dos pares de trespuntá (abarca con tres puntos de apoyo, sobre la suela de cuero) — Felipito -dice Santa-, si eso no es pa' "blancos como Tú "¿no ves como tengo yo los pies?"—Pero, pa' ¿Blancos? -recordé, que el blanquerio es la expresión para designar a los patrones- Yo insistí, así antes de llegar al pueblo, me cambiaba las botas por las trespuntá. El pueblo no me dejaba de llamar Elespueluo, pero cuando veían que no traía las botas se les bajaba la caña ¡no joñe!, y no molestaban más! hombre Elespueluo el hombre que tenía pactos con el Diablo, barro, no podía ser…con …abarcas!, barro mi hermanazo,… me les había salido de la chipa.

¡Jal!, en el pueblo no era el único que le había clavado un apodo. Eddy Hurtado, el tractorista, es camisa colorá, fue el doctor Lucho en el corral quien me dice – oye Felipito, ¿quién viene allí? Ni corto ni perezoso le contesté –camisa colorá, doctor Lucho, todo el corral escuchó porque desde ese día Eddy Hurtado, desapareció solo existía camisa colorá. El doctor Lucho, el tigre mayor, nunca lo llamó más por el nombre, había que pagarle la quincena a CAMISA COLORA.

Yo recuerdo a muchos otros personajes pivijayeros de esa época.

Pello Mirrón, el gatillero, hombre de mediana estatura, blanco cari-roja, no tenía edad, siempre se vestía como todo un Doctor, pantalón de lino, guayabera clara, mocasín café: era el más comunicativo del pueblo, sabía de contabilidad, derecho, administración, pero además de lo que se necesitara en el momento, siempre presto para salir a Barranquilla, Santa Marta, Ciénaga y tal como si fuera un juglar llevaba y traía noticias a todos.

Pello, tenía un oficio principal, era Gatillero, tenía un gatillo y con él sacaba las muelas, a todo el pueblo, pedía por honorarios dos botellas de Caña, una para él y el paciente (en el momento de la extracción), la otra botella para guardarla ya que él tomaba Ron hasta las siete de la noche.

David Pavón----, alias Davidcito, era el más flaco de toda la región, no tanto como Tripita, parecía un silbido de culebra entre más comía era más delgado, valiente desde pelaito no se dejaba echar vaina de nadie, lo mató la violencia pero en mi corazón siempre lo llevo. Hoy lo vi, al otro lado de Colombia, en la cara de un niño, Así fue mi amigo un buen amigo. Usaba en las correas unas chapas más grandes que el.

"Señor,… déjame levantar la mirada hacia el roble para aprender que se hizo alto y fuerte porque creció lentamente" O. L. Craín; Espero que donde estés te hayan nombrado EL MAS.

Jaime ---Gordana, 200 kilos, manejaba un mixto (bus escalera) tenía una agilidad para montarse en él, hacía honor a su nombre solo de vista, porque se movía como una pluma, pero eso sí toda la gordana se le movía.

EL CHE…tiene potrero propio, había limpiado una división en la finca y por esta razón esa división le llamábamos El CHE, moreno, alto, grueso, nunca lo superaron en la región ya que se comía en una sentada, veintitrés galletas Pivijayera (bollo de yuca), seis litros de leche cruda. Cuando iba en él y encontraba cerca cerrada, alzaba su burro por encima de la cerca. No hubo quien lo venciera tomando Caña.

CARROMOCHO la falta de mantenimiento a su vehículo hizo que este hombre se ganara este título. Tenía un carro que votaba a pedazos en la carretera. Este mecánico, No reparó nunca su carro.

La finca tenía un vecino, que compró un campero marca ojirasgao y  la casi-trocha que era el camino hacia la civilización, se comió la lata el barro,  barro rojo del camino  se  le pegaba como  Chicle,  no  hubo agua que parara  ese  picao pues  lo llevaban a lavar y toda el agua quedaba dentro de él, la gente cuando lo veía pasar le  decían por allí va… por aquí pasó….CULOCOMIO. ¡Si ve, pariente, eso  le pasa porque esos carros coreanos son muy malos, eso que eres capitalista y andas en un galón comunista!

"Disciplina, significa hacer las cosas correctas, en el momento correcto y por la razón correcta" J. C. Maxwell: Una vez, no hubo sacrificio de res en el pueblo y a Tarqui Plano se le había muerto una yegua gorda y viejancona, viendo la oportunidad de negocio la destazó como se destaza una vaca. Ese día todo el pueblo comió res (yegua-res) pero lo mejor vino después.

El cuento caminó por toda la región, llegó a Fundación así que cada vez que salía pivijayero, y como la vía obligada para ir a Barranquilla, Santa Marta, Ciénaga, pasa por Fundación (la esquina del progreso), aquí en este punto a los pivijayeros le gritaban ¡come yegua! Este episodio había pasado mucho tiempo atrás, pero hasta hoy se tiene noticias de los ¡Come yeguas! En toda la Costa. Pivijay, no solo ponía sobrenombres, se los ponían.

"La llegada a la cima no sería ni la mitad de espléndida Sino se hubiera atravesado valles oscuros."C. B. Caballero…. Llegar a Pivijay, era un viaje largo y fatigado la carretera muy difícil, pavimento hasta cierto punto de ahí ―pa'lante" nada, escalerilla.

En verano, chupando polvo y piedra y en invierno seguir la trilla, o si no, barro hasta el cuello.

Gente buena era lo que nos encontrábamos, formábamos una hermandad y es que llevábamos a cuesta las mismas dificultades, peligros y miedos.

Al puente más largo y alto de la vía le faltaban los tablones se hacía un alto para ponerlos y pasar las llantas o en su lugar cuadrar las llantas de manera que quedaran sobre las vigas, en cierta ocasión veníamos con el agua acuesta, no se veía absolutamente nada, no tuve más remedio que calcular donde estaba el tablón, para poner la llanta era una verdadera odisea. El doctor decía _ ¡AGUANTA, AGUANTA!- Pero mi intuición me decía _si paro hasta aquí llegamos, el caño pasa por encima del puente y con esa fuerza nos arrastrará; solo atiné a acelerar, exclamando _ ¡DIOS!... y ¡zas! …estábamos sobre el puente, habíamos volado, por encima de Él.

Era increíble habíamos pasado. Una vez más, llegamos sin novedad. Muchos incidentes trae el camino deja muchas cicatrices.

Caminos polvorientos, donde como ruleta nos jugábamos la vida, puentes llenos de sorpresa, donde se atravesaban en la vía o nos dejaban pasar, es tu vida y tienes en tus manos la del compañero de viaje… 1… 2… 3… segundos largos ¡frenar o no!...

¡Acelera! me grita el instinto… ¡emboscada ¡detrás de los matorrales salen los tipos armados dos segundos de dudas por la sorpresa y nos salen a perseguir; dos segundos valiosos para nosotros, aceleré el carro al máximo¡ montarse en el polvo como alma que lleva el diablo!.Otra vez a salvo ¡Llegamos! Gracias Dios.

No son solos los caminos de la Costa los allanados por el peligro y la incertidumbre, también al otro extremo del país al Sur de Colombia, el camino nos dejaba sus huellas.

Nos había cogido la noche regresando de la finca, ubicada en Valparaíso-Caquetá, había embarcado un ganado para la venta, la noche estaba cerrada y el camino dificultoso por la falta de pavimento de pronto en medio de la oscuridad escucho una orden_ ¡apague las luces!—, ¡je! al lado derecho pegado al carro marchaba una columna del ejercito, despacio muy despacio seguimos con la única lucecita del carro, los cocuyos.

Estábamos en medio de una columna del Ejercito Nacional, seguimos despacio muy despacio. Avanzamos, y a unos pocos kilómetros, otra orden esta vez la voz sonó mas ofuscado y hostil _¡apaguen las luces somaricas! _ahora, avanzábamos entre los guerrillos.

El susto ya no era susto sino pavor. De mi parte solo recuerdo que respiraba, estaba petrificado, en cualquier momento se formaría el coge-coge y nosotros en la mitad. Ese día recuerdo_ pensé_, seguro esta noche hay combate, habrá un vencedor y un vencido, pero no, sólo quedo el sudor de mi copiloto con su camisa blanca reluciente, en la oscuridad, por la cual había alcanzado a tirarlo en el piso del campero, ¡Qué camisa! servía de tiro al blanco en medio de semejante noche… En un camino de una sola Vía como líneas paralelas estos dos bandos nunca se encontraron ¡increíbles!

En verano, camino a Pivijay el polvorín se metía en la cabina blanqueándolo todo, nada quedaba sin ser cubierto, las pestañas pesaban, los pañuelos en las narices no daban abasto, el carro tenia mas polvo adentro que afuera: no era mejor en invierno, con el barro hasta el cuello, pero a las llantas no solo se le pegaba el barro, sino que se le enrollaba en el eje de las llantas el alambre de púa que perdían las cercas.

Como cometas quedábamos frenados cuando se pisaba uno de estos royos, no valía que fuera carro nuevo, con aire, fino o simplemente un campero, quedábamos varados así que no había más remedio que esperar… esperar el paso de un tractor o en su lugar… desmontar del campero y yo escogía esto último Así que con alicate en mano poco a poco cortaba….poco a poco….cortaba el alambre para liberar el carro, pero _ -y el barro. El barro ahí cubriéndolo todo, así que después de muchas horas que por cierto sin ninguna ayuda, podíamos continuar el viaje.

Lo mejor que tiene la finca Ricaurte es la gente, es increíble como conocen cada animal que crían, los llaman por sus nombres: palomita, corocito, perla, pintaita y vienen a comer, o se dejan curar tranquilamente. La cieguita es una vaca negrita con unos ojos muy azules, pero sin nada de luz en ellos, había parido su ternerito le salió igual, ella andaba pegadita a las cercas, llegaba a la casa de la finca para el ordeño, a comer, o visitar entraba a la cocina y se acomodaba, junto a ella su cría. La cieguita, duro mucho tiempo en la finca, nunca se perdió ni cayó en un barrizal. Durante su vida tuvo diez crías, todos cieguitos.

El capataz de la finca Ricaurte Nelman, es mi amigo, el mejor criando los animales, nunca lo vi maltratarlos, ni si quiera la vez que lo saq ue entre las astas de un toro. El siempre recuerda a un muchacho que le dieron una lección las reses.

Resulta que en una vaquería estábamos arriando los animales para meterlos en el corral e inventariarlos, Ñeri, que así llamábamos al vaquero, le metió un patadón a una novilla disque para que se moviera. Yo alcance a verlo y le dije _oye Ñeri - ¿qué te pasa? maltratar a los animales no está bien _. Patrón es que no quería moverse _ yo realmente furioso le he dicho _no lo vuelvas a hacer porque si no te dejo sin trabajo _Recuerdo que era el numero 088 al que le había cascado. Paso el tiempo y Ñeri creció, ya era un buen trabajador, para la vaquería de los mejores, había aprendido arriar el ganado sin maltrato.

Recuerda Nelman_ Ñeri un día estaba sin la bestia arriando el ganado, de pronto sintió un patadón en el pecho, una res acababa de patearle inexplicablemente, Ñeri había quedado seco sin aliento y no sabía porque del ataque, pero Nelman que se las pillaba todas, le explico_ ¡vistes!, esa res es la número 088, ella se acordó de ti.

Cuando Nelman me conto, confirmé lo que pensaba, "realmente el ganado tiene memoria".

El camino nos llevo a la finca, caía la oscuridad, en esta ocasión se temía nos cayera un grupo de Guerrillos, los habían visto rondando _ ¿quién podía descansar con esto?_

Entonces fue cuando desde la hamaca, en la oscuridad pregunté_ ¿bueno Terremoto, cómo es eso que no nos va bien en el colegio? Terremoto es el último hijo del capataz de la finca, se había criado en medio de gente mayor, él en su metro vente centímetros, me contesta con una pregunta, oye, Felipito _ ¿tu qué sabes de una mierda que le dicen inglés? esa jodía si es rara_ afirmó_ entonces le digo, _mira la próxima vez que te toque clase de inglés le dices a la profe: Seño, I love I kiss my. _ ¿Cómo es? Felipito, repite y yo me aprendo.

_Seño I love kiss my _repite Felipito, repite. Nos dio, las dos de la madrugada cuando la risa tenue de los trabajadores se fue apagando, y por fin a terremoto le dio por despacharme, con un_ Felipito, ya estoy listo para hablar con la profe, ahora si puedo hamaquearme.

La paz en medio de la incertidumbre, nos la había traído momentáneamente la picardía de un niño, y la luz del día ya pronto regresaba dejando atrás los temores de esa noche, yo, en mi metro noventa y seis centímetros de estatura, cuidado por este pequeñín terremoto, el cual había ahuyentado al mal como al miedo esa noche.

Después de varios años de ausentarme de la finca, volví a ver a Terremoto, ya estaba grande tenía como trece años, era todo un ordeñador.

La madrugada me trajo el recuerdo de aquellos momentos, de alegría y paz de hacía tres años atrás, así que para entrar en ambiente le pregunté a Terremoto_ ¿cómo te fue con la profe de ingle? _me responde _Oye Felipito. Tú si eres yo le dije esa vaina a la profe y que vaina tan mala, la profe me dio un coscorrón y me mandó a sentar pero a partir de ese momento nunca podía dejar de ir al colegio.

Cuando veía que no llegaba me mandaba a buscar a la finca y claro no pude capar clases ¡claro! Toco estudiar _ todos, todos en el ordeño soltaron la risa, de nuevo, Terremoto, distensionó el ambiente. Al rato, muy serio Terremoto me preguntó, ¿Dime una cosa en confianza Felipito, tu qué fue lo que le mandaste a decir a mi profe? _Yo le traduje _ Profe, yo la amo, béseme. El se queda mirándome serio y lleno de sorpresa me dice _ ¿Cómo, todo eso dije? Soltando la carcajada va y le cuenta a los otros ordeñadores. _ja... ja... ja... y todos reían.

Terremoto seguía siendo el niño que yo conocí, ese que cuando llegábamos a la finca nos daba cuenta de los trabajos _ Felipito, no se hizo esta semana la cerca porque cuando ustedes se van, ésos carajos se van a mamar ron. Yo le digo, _hombre, Terremoto que vaina. Y en su corta edad, con su cara muy seria me replica _que vaina tú; los dejas prendidos y como Lucho, no quiere comprar los dos tambores de combustible, entonces tienen que ir a cada momento, por esa jodía al pueblo. Para él en su corta edad Lucho era uno más de sus amigos, cuando le veía le decía_ ¡aja! ¿Me trajiste mi pan? Era que desde siempre el doctor Lucho, el patrón, le llevaba una bolsa de pan.

En una ocasión, llegamos sin avisar Terremoto, nos recibió calurosamente, pero al rato que ya lo sentí intranquilo y con sus manitas en jarra nos dice _Bueno Felipito ¿ustedes cuando se van? Para mí fue extraña su pregunta, ya que por lo general el muchacho siempre quería estar con nosotros, _ ¿cuéntame, eso por qué quieres que nos vayamos? Terremoto con una carita toda picara, responde casi en un susurro _para poder matar la gallinita que nos tiene prometido mi papá. De ese tamaño eran las salidas de este niño, siempre que lo recuerdo lo veo montado en su Bici dando vueltas por el monte. En este último viaje, Terremoto se embarcó conmigo, quería aprender todo de la ganadería.

_La gente de Pivijayera es "Puro Pivijay", como tú, Terremoto, también son los adultos, despreocupados, picaros alegres _le cuento _Rafa, aproximadamente tenía setenta y cinco años, calculo, de pronto mas, _ me decía _Yo no salgo más de Pivijay, a mi me gusta el plano, en cambio en otra partes tu vas en tu mula agarrado de las orejas y de pronto, ¡no joñe!, agárrate de la cola mi hecmano, porque sino te caes. _ Resulta que a Rafa se lo llevaron a una finca en la Sierra Nevada, para que cuidara un ganado traído de Pivijay, ese ganado rodaba por esas montañas las reses no sabían tampoco de eso.

Los caminos para llegar a la finca La Sierra eran tan empinados, que solo se podía subir o bajar a lomo de mula. _Te cuento, la gente del pueblo es así, despreocupada, casi nunca se moría alguien, sin avisar, _Terremoto, ¿sabes cuantos se morían en el pueblo en esos días? Cero. la única venta de Cajones era atendida por una pareja totalmente dispar, ella grandota rubia casi albina, de cabellera escasa, con ojeras moradas y el marido pequeñito, con bigote "frenada de bicicleta", nunca salían del pueblo, máximo llegaban hasta LA COLORADA a sembrar yuca, era su segundo oficio.

La COLORADA, es una extensión grande de tierra, de   muy buena tierra, donde todos los campesinos pueden llegar a hacer sus cultivos de pan coger, siendo este sistema único en la Costa Atlántica y de los pocos en el país, ya que la tierra no tiene dueño, Son los EJIDOS Municipales. Figura que viene desde la colonia. Esta pareja, más bien vivían de este segundo oficio, _ Ahora sí estarán vendiendo _afirmó Terremoto. _Te sigo el cuento, ocurrió que se les casó un pariente en Fundación y por fin pudieron salir, cerraron la Funeraria y viajaron, tan de malas, para el único muerto en años, porque ese mismo día no hubo cajón para El.

Los vecinos, amigos del muerto fuero donde Jorgito para que les prestara el cajón y poder enterrar al Muerto, pero no quiso prestarlo "su cajón era suyo y de nadie más", entonces Morrón cansado de rogar, tomó la decisión. _ No hay mas, abramos la funeraria, solo están estos seis cajones en el pueblo escojamos el más económico, que la viuda pueda pagar._ Así fue, pero como no pudieron abrir el candado arrancaron la puerta con todo y marco en esa tarea se abrió un boquete, se resanó dejando la fachada como estaba. Ya hubo entierro.

Los dueños de la funeraria, regresaron a los ocho días, sin notar nada emprendieron sus labores normales, de pronto decidieron hacer inventario, al contar faltó el cajón, llamaron a la policía, pusieron el denuncio y todos fueron en grupo a la funeraria. Había que ver por donde entrado los ladrones ya que no dejaron rastros. Morrón, también fue a colaborar, de pronto en medio de la diligencia suenan las campanas para llamar al novenario y los dueños de la funeraria preguntan_ ¿Bueno y esas campanas, quien se murió? Morrón les dice, _ ¡hombre no joda...Llaman para el novenario del Muerto! _ La enterradora, con cara de extrañeza dice, no sabía que hubiera un muerto, y fue cuando Morrón dice_ ¿hombre cómo? Nos tocó abrir la funeraria, repararle la fachada por el boquete que dejamos, y se escogió el más sencillito, mirando que no tuviera ni pasa cinta ni Dvd, yo pensé que ustedes sabían ¡Entonces no se hable más, ése es el cajón que falta _¡Anda, se fue el finaíto sin pagar! _ Dijo bigote de frenada de bicicleta _entonces Morrón con sus ojos expresivos contestó _no, compa, la viuda tiene la plata, ella pidió que le lleváramos el más económico, pero con el dolor no se acordó, yo soy responsable de esa vuelta, no se hable más, _y de verdad, nadie había caído en la cuenta de lo que pasaba.

Es un buen pueblo dice Felipe, la gente es así de buena en Pivijay _ Era, Felipito, era _dice Terremoto pensativo. _ Ahora se ven unos carajos que no se saben quiénes son. _ Pivijay, en esos día tenía su goterero propio y se formó un parrandón, el goterero de primero ayudando a traer la botella del viejo- park, se acabó la primera y salió a traer la otra todos le ofrecieron las llaves del carro, al momento goterero y carro estaban en el parrandón, el goterero con su cajetilla de cigarrillo brindaba un cigarrillo y recibía su dosis del viejo-Park, como el mejor de los invitados. Nos dio, las tres de la madrugada y mandamos por otra botella, el goterero recibió la plata pero no le recibió a nadie las llaves del carro. _hombre para que llegues más rápido_ No, a esta hora no es necesario_ y se fue a pie.

Pasó un buen rato,  nada que llegaba el goterero, todos nos preocupamos y salimos a buscarlo;  Primero fue ir a la venta del viejo-Park, allí nos informaron que la ultima botella la había comprado como hacia una hora. Nos pusimos todos bravos, fuimos a buscar al tramposo a su casa. Tocamos la puerta y el goterero nos abrió en persona, _ ¿Aja muchachos que hacen aquí a estas horas?_ Como, sales a comprar la botella del viejo Park y no llegas._ déjense de vainas muchachos, ya es hora de dormir, y miren yo en la calle y mis hijitos solos también debo responder por ellos._. Ante esta respuesta todos soltamos la risa y le pedimos permiso a la dama para llevárnoslo a seguir el parrandón sin antes dejarle platica para la comida de varios días. "Que Buen Goterero".

De los personajes increíbles, no me puede faltar el médico Fóssit yo no creo que exista otro igual, recuerdo como todo el pueblo recurría a su ayuda, pero no solo como médico sino como ―prestador de llaves del trooper ―_oye Fóssit, préstame el carro que tengo que ir a Ciénaga, listo Juaco pero recuerda tienes que tanquiar, _listo hermano mío, te lo dejo en la casa de Sagarra. _No problem, me lo dejas donde tu primo que el jueves, yo lo recojo _ contestaba Fössit_ Al otro día el carro de Fóssit estaba en el parque de Fundación.

En Ciénaga lo necesitó Perucho para viajar a Aracataca así que le llenó el tanque de la gasolina y pa’ lante es pa’ ya, nuevamente el trooper en su casa. _Oye, Fóssit tu carro esta en el parque_ listo, porque los Profesores estaban esperándolo para ir a Chinoblas. Ese es el médico Fóssit, nunca ha podido manejar el trooper que le asignaron en la alcaldía por ser Alcalde. Carambas. Para entender la magnitud del servicio que prestaba Fósil, no puedo dejar de pensar en el caso de un carro muy famoso por estos lares._ Terremoto, la carretera no se parece ni medianamente à la de hoy. En ―El ocho de diciembre ―se hacen viajes de Pivijay –Fundación, Fundación –Pivijay, todos los días, sin falta.

El dueño del ocho de diciembre andaba farto con su bus de línea, decía _mi bus es de primera mano, le puse una piña que cuando freno alumbra, los rines tienen foquitos alrededor, la bocina es de pito de camión, "¡pita camión!" los víseles son de aluminio me los traje especialmente de Barranquilla _ con lo que no contaba era con el rizado de la carretera,(escalerilla) esta escalerilla era como andar sobre una escalera pero acostada, así era la carretera por un trayecto de diez kilómetros, bueno vale aclarar, la escalerilla brava.

Era tal la vibración que no quedaba reloj automático bueno, todas las cuerdas las reventaba, así que al ocho de diciembre la escalerilla le cobró, primero la piña, luego los biseles, luego los foquitos, día a día dejaba alguna pieza en el camino. Cuando Mingo, me contó lo que le ocurrió camino a Fundación El ocho de diciembre todavía tenía el entablado del piso._ Me dijo _Felipito, yo iba contento camino a Fundación, me compre mi botellita de Caña, me subí al bus de línea, era el ocho de diciemb re, ese nunca faya (me lo recomendaron en el potrero, antes de salir).

Lo raro hermano es que yo veía que todo el que se subía: si era hombre, se agarraba los bolsillos de la camisa y los pantalones, las mujeres se apretaban los pelaos, las carteras y las gallinas contra el pecho. Esa gente si era rara, se veía incomoda en cambio yo llegué, me acomodé en mi silla saqué mi botellita de Caña, cuando me eché el primer trago en el guargüero,… ¡Zas!, se me salió la caja de diente, salí detrás de ella y de puro milagro se atrancó en una rendija y la pude alcanzar, eso sí de la botellita de ron, nada, la perdí mi hecmano, y de allí pa’ lante me agarré la bemba. Del ocho de diciembre no quedó sino el esqueleto, la gente veía pasar la carretera bajo sus pies, un verdadero viaje entre el polvorín. Y no dejó de hacer los viajes todos los días hasta que la última tuerca del motor se aflojó.

No salía de Pivijay, no sé si por la escalerilla o por el gusto a Pivijay, uno de los hombres más brillantes de la Costa, había sido Senador de la República, sus raíces estaban en estas tierras, se hizo abogado en el menor tiempo ya que realizó dos años en uno, utilizando dos Universidades al tiempo, a partir de ese momento las Universidades pusieron coto, para que no volviera a pasar. Se había especializado en derecho, laboral con todos los meritos y eso que tiene una particularidad al hablar, decía taramba, tarajo, te yo….y así.

La Nena Silva, cuyo esposo  fue  un alto empleado del estado, es cliente del Dr. Chente María, le contrató para que le sacara la pensión, que no le querían dar, se la merecía desde hacía  muchos años. Siempre recibía al Dr. con un tintico, mientras le preguntaba _ ¿cómo va nuestro caso? Con su voz alegre contestó el doctor _no te preotupes, mujer, el taso está ganado, _Bendito sea, Doctor, yo ¿cómo le puedo pagar? Cobreme._Yo me conformo, con una tasita como esta._Claro, Doctor no se preocupe que yo se la consigo._ Cuando se fue el abogado, La Nena le dice a su hermano, _ ¿donde podre conseguirle una tasita al doctor, como esta? Yo le compro todo el juego. _Su hermano se enrójese no sabe si de rabia o de contener la risa le dice _Nena, en qué cabeza cabe que el doctor Chente por un caso como este va a pedir por honorarios una tasita de tinto, El quiere una Casita como esta. Todo el que necesitó una pensión, la consiguió por intermedio del Doctor Chente. Ojo, tener en cuenta un pequeño detallito: CAMBIA LA T POR LA C.

Además, de nuestro abogado, tenemos muchos profesionales ingeniosos, si en Aracataca, la inteligencia es peste, en Pivijay lo es el ingenio, son echaos pa’ lante, sin pelo en la lengua, y de lo que menos sufren es de pena para hablar.

El médico, hijo de Pivijay, su madre era Pivijayera pura, había heredado la genialidad Pivijayera, Como vivíamos y también en Santa Marta, programábamos los viajes los fines de semana, en una ocasión adelantamos el viaje a Ricaurte para que el patrón asistiera a una de esas Brigadas de salud en Cali. Llegamos directo al Aeropuerto Simón Bolívar, de Santa Marta, nos avisaron que el vuelo estaba retrasado, esperamos por más de dos horas en la cafetería.

De pronto se oyó por tercera vez el timbre de llamado, pero como no se entendía nadie se movilizaba, ya cansado el Médico, al escuchar el timbre de llamado se levanta y con su vozarrón dice _ ¡callen al Joño! Otra vez el timbre _atencioXyyy$&_,no se entendía nada, vuelve el médico y vocifera, _¡Callen al Joño¡_ por supuesto la gente le celebró, siguieron sentados esperando que resolvieran el problema, hasta que por fin al quinto llamado el controlador del vuelo con vos clara y firme, pide disculpas porque, el parlante del aeropuerto estaba dañado, Así que despacio y aclarando la vos, volvió a informar la hora de salida del vuelo, después, cada vez antes de informar se aclaraba la vos.

Definitivamente, para el Médico no se le había acabado la Odisea, en el Avión en pleno vuelo, alguien tenía un daño de estomago, el olor era insoportable, y los pasajeros estaban intranquilos todos se paraban se movían, y presintiendo el peligro, al Médico se le ocurre decir _Señores pasajeros si no queremos caernos de esta nube, tocó echar nariz, ni modo. "Hay quienes dan con alegría y esa alegría es su premio" Khalil Gibran.

Después de la tanda de Aeropuerto, ese día mi hijo de tres años, seguro había escuchó el cuento, me cogió a pregunta _Pa ¿Los gatos también se Pean?

_Hombre hijo, yo creo que sí, si eso no fue un eructo, entonces fue un peo de gato._ PA, ¿qué es eructo?_ Mira, son gases del estomago que se votan por la boca, _ ¿Pa, en la finca hay gatos?... mira pa’ el peo se caga… el peo se caga… el peo._ mi pelao había Encontrado una nueva palabra, y que palabra….ya se le quitará_Pensé.

En Pivijay ocurrió un caso parecido, pero esta vez el pasajero mordió el polvo, Juancho, que era un hombre que media dos metros y mas, yo me sentía enano a su lado, contrató una banda de músicos para llevar a la parranda en la finca, en el camino antes de llegar, Juancho, frena y se tira del campero, _¡fo!, carajo se echaron un peo_, y uno por uno los fue cogiendo del cuello y revisando hasta que le dijo a uno _Este fue el carajo, te vas a pie_ El Profe Núñez, en Santa Marta, lo hubiera sacado del colegio, decía, si les da ganas vallan detrás de ese tablero gigante, donde yo no me ofendan. El profesor Núñez había educado a muchísimos samarios, el Gimnasio está ubicado frente al Camellón y el primer día de clases, preguntaba _ ¿Quien fundó Santa Marta ?_como los recién llegados estaban atolondrados, _les ordenaba _¡vengan! cruzaba la Avenida y decía _ Helo allí, ve rde como una iguana, es el Almirante Rodrigo de Bastidas, señalando la estatua del fundador hecha en bronce que con la inclemencias del tiempo entre más la brillaban más verde se tornaba.

Después  de esto  nunca  se  les  olvidó  quien era  el Fundador.   En Pivijay,  Hay personajes de grata recordación, que no emigraron ni a Barranquilla, o a Santa Marta, donde las comodidades llegaron primero.   Algunos  ungieron  como alcaldes, con derecho a repetir.   Uno de ellos Don  Vicente, era muy inquieto, poseía una central de Radio aficionado (transmigan) con la que se comunicaba con el mundo entero, ocupaba un cuarto entero de su casa, siempre vigilante un día se pilló desde la casa de la finca, a un pelao que bajaba naranjas de uno de los palos, él muy campante terminó de vestirse, a la media hora se montó en su campero y salió rumbo al pueblo, en el camino se encontró con el Recolector de naranjas, el cual llevaba un saco lleno de ésta, _Hola Humberto te llevo a tu casa, sube, _ Nombe, don Vicente voy allí mismo, no quiero molestar._ sube, le ordenó.

Por el camino hablaron de todo un poco, cuando llegaron al pueblo, al bajarse agarró su saco de naranjas, pero Don Vicente le dice_ tu te bajas, el saco se queda, toma estas siete naranjas por haberlas bajado, porque el saco se va conmigo, estas naranjas son mías son de los palos de mi finca. Humberto, bajó la cabeza, y reconociendo que Don Vicente tenía razón cogió su pago y se fue.

Don Vicente, tuvo ocho hijos, todos profesionales, al lado de él se quedó el más consentido, lo acompañaba a todas partes, en unos cumpleaños, se olvidaron de celebrárselos. Ese día nadie se presentó a la casa, no llamaron, así que al día siguiente su esposa lo vio como se vestía había escogido una pinta muy elegante, _ ¿Vicente, para dónde vas? _Mira Carme, ayer fue mis cumpleaños y no tuve que gastar en festejos, voy a escoger vente novillas, las mejores, para regalármelas. Y así, fue, escogió de las reses de su finca, les puso el nuevo hierro, ya no era el de la sociedad con sus hijos, que siempre usaba.

Ese día nos lo encontramos en el camino, y, el Médico le dice _tío, me acordé de ti ayer por tus cumpleaños _, hombre Lucho, gracias. No has ido a recoger el carnero que te obsequié, te recuerdo que " yo no soy baulito de nadie". Enseguida me fui a buscar el regalo, yo sabía que con Don Vicente, no había segunda vez.

Había veces que sentía que el viejo Vicen, se pasaba, como el día que casi nos quema un potrero, esa si fue una exageración, nos encontramos en el camino _Lucho, el monte frente a Puro Verde, esta alto ya casi me come la cerca, manda a limpiar tu lado, hazle la guarda raya, a ese potrero_ ordenó don Vicen._ ¡listo Tío! _dijo el Médico. En ese viaje, el Döctor, aplazó el trabajo ordenando para recibirlo en el próximo viaje. Pero fue tarde.

En el siguiente viaje nos tocó meternos en la candela para poder apagar las llamas, Mingo, el más antiguo de los trabajadores usó un contrafuego, para poder apagar las llamas, consiste en prender candela frente a la candela para que al chocar se apague, _yo en mi interior pienso _el Viejo Vicen, sopló, y sopló (.Así hablaba los mayores) _. Es que era mucho zorro.

Bueno y de verdad que el monte estaba en esa parte muy alto. De la guarda raya (franja de tierra limpiada a ras de piso de aproximadamente dos metros de ancho, repartido un metro a cada lado de la cerca,) del verano pasado no había huella. El monte había crecido. Pero como al mejor zorro se le va la liebre, con Papelito, le pasó la del desquite: Estaba Don Vicente, estrenando Campero, con aire acondicionado, de lujo, mejor dicho ful equipo, peso pluma, Papelito era su chofer, este hombre su sobrenombre lo describe, peso pluma, cero peso la bascula cuando él se subía ni se movía.

Había aprendido a lidiar al patrón así que el día que lo vimos al otro lado del camino, saltaba y saltaba mostrándole algo al patrón, no nos extrañamos del alegato, Don Vicente, le decía que por allí no era el camino, pero Papelito, se bajaba y saltaba sobre el camino, el viejo Vicen lo dejó decidir qué camino tomar, hasta que …GLU::::::GLU:::::GLU. Piso falso es decir debajo del campero lo que había era un pozo, recubierto con pasto. Claro Papelito saltaba y el piso no se movía.

Durante los viajes siempre voy despierto, prefiero manejar yo, por eso la madrugada en que se nos vino una moto encima, alcance a esquivarla, me salí de la trilla, en cuestión de segundos evitando un accidente, la moto que era una 175 pasó rozándonos, _el hombre de la moto perdió el control _pensé_.

En ese momento la maleta que había visto me decía que no era un accidente  fingido, el copiloto miró y me avisa _tranquilo, no le pasó nada _Sin embargo, decidimos parar  (solidaridad en el camino); auxiliamos al hombre; Al  ayudarle a levantarse, observé que llevaba en el cinturón un revolver grandísimo _no puedo dar papaya_pensé_, al tiempo que rápidamente se lo quitaba, el hombre no se dio cuenta seguía sacudiéndose el polvo de la ropa, el Médico le hizo la prueba para ver si estaba bien,_ le pregunto _ ¿Cómo te llamas, cuántos dedos ves, 1… 2… 5?_el motorizado, contestó bien _, le devolví un envuelto de plata que se le había caído, recogimos la mercancía que llevaba en la maleta, organizándola y cerrándola.

Ya estábamos listos para proseguir el viaje, de pronto, extrañó su revólver 32 largo, en ese momento yo se lo devolví nos contó que era agente retirado de La Policía Nacional por eso sabía que estaba hablando con el Médico de la Policía, por eso estaba tranquilo, dándonos las gracias. Seguimos conversando y nos embarcamos cada uno en su vehículo. Cuando arrancaba le dije _pariente, las municiones están en esa piedra. La cara de sorpresa del hombre se dejó notar. Con el tiempo lo encontrábamos en cualquier cruce de carretera, siempre nos refería que la sorpresa de él era porque con toda la experiencia de los años no se dio cuenta de la falta de la munición.

_ En estos días estoy extrañando el sabor de las empanaditas del Ferri, recuerdo que tipo tres y media de la madrugada, teníamos que llegar, sino ¡jodidos!, se llenaba de tractores lecheros y no dejaban embarcar. El Ferri lo cogíamos cuando se dañaba la carretera Fundación- Pivijay, entonces entraba vía Barranquilla-Puerto Giraldo, cogía El Ferri pasaba el rio Magdalena y otra vez en el Departamento del Magdalena, Salamina camino a Pivijay. En la espera había una señora que vendía unas empanaditas exquisitas, yo le compraba toda la producción, eso sí, no había que dejar que se enfriaran.

Terremoto, se quedó mirando a Felipe, y le preguntó_ ¿te gustan más que las butifarras? Yo fotografié ambos sabores y le, contesté _es distinto, el sabor de estas empanaditas es el sabor de la madrugada rural.

_ ¿Felipe como hacías para conseguir las butifarras?, _Bueno esa vuelta es diferente porque era cuando se iba a buscar algún repuesto a Barranquilla, tenía tiempo de llegar a Soledad-Atlántico al Gran Can, la propietaria tenía como ciento veinte años, eso me dijo ella misma me contó que butifarras las exporta, respaldándose en un viejo recorte del Heraldo :la fama había llegado los Estados Unidos, como serán de ricas que los Barranquilleros la llevaban de regalo, o por encargo._ pensativo Felipe dice _Hombre compadre Lucho Landrovers, gracias por haberme llevado a Soledad, porque las Buti son un Bocado de Cardenal.

Terremoto, Las que comí en Santa Marta, nada que ver, a pesar de que son negritas y cargadas de pimienta, claro que el disgusto que cogí antes, no me ayudó a paladearlas. Iba cruzando la calle para llegar a Mamatoco, corregimiento de Santa Marta cuya iglesia es de las más antiguas en tierra firme; donde Esperanza, compañera de trabajo tenía una parranda, cuando tuve que frenar, un tipo con el afán de vender se atravesó sin mirar, por poco me lo llevo. Discutí, casi nos vamos a las manos.

Cuando estaba sentado en el frente de la casa tomando el fresco siento detrás de mi oreja el ruido del cuchillo pegando en la ponchera_ ¡butifarra, butifarra!_ característico de los vendedores, yo enseguida me animé ya iba a pedir la ponchera ¡sorpresa¡ el tipo de la discusión era el vendedor de Butifarras, y tenía a la altura de mi oreja el cuchillito afilado de comedor que cargan ellos, parece un bisturí._ Dije _ Hombre, bueno dame ahí siete. No creas, estaba pensando que la vi negra.

En Pivijay, la cocina más rica es la de la famosa María Sobeida, famosa por sus sopas de icotea, costilla de carnero, sancocho trifásico (tres carnes, pollo cerdo y carne salada de res) Jaime Caballero, hombre guajiro casado con una princesa Guajira, le llevaba las Tortugas para que se las preparara, yo que no como pescado, le recibía la sopa de Icotea, me guardaba la huevera para reforzar, hoy María Sobeida debe tener como ochentaicinco años, hasta hace poco le vi que usa un bastón de resto esta entera. Aprendió en Barranquilla, trabajó en la heladería gigante La Panamericana, que esta frente al parquecito. Cuando lleve a mi hijo Pipe a Pivijay, ella me dijo, _ ¡Oye Felipito, tú tienes que comprarle un aire acondicionado de pobre (menticol) y ponerle hielo en la cabeza al niño!, si no quieres que se enferme.

La temperatura en ese verano, estaba a treinta y ocho grados bajo sombra. Pipe, como me acompañaba a todas partes y no se separaba de mi, parecíamos la una en punto, también tuve que llevarlo a la caseta, tenía que buscar un comprador para un ganado, escaseaba el agua, mientras hablaba con el hombre Pipe me esperaba en la entrada, al salir me encuentro al Hijo pegado a un picop ( torre gigante de sonido) agarrado con sus dos manitos bailando champeta. Como te parece ¡me salió champe-tero! hoy quiere ir es al concierto de Guns and Roses, todo un Doctor y no se lo pierde. Creo que me salió con oído de músico.

En la madrugada a la hora del ordeño, llegó el comprador, había caído las primera llovizna, y el cagajón servía de jabón para el potrero, él comprador se bajó del tractor de la leche (los compradores de ganado utilizaban este medio de transporte), el Médico se sorprende y me dice _ ¿hombre, Felipe, como me van a traer un hombre que usa zapatico blanco, para venir a ver ganado?_ Doctor El está interesado, realmente quiere comprar _ ¿ese, hombre que va a ser ganadero? ¡Cómo se va a meter al potrero con sus zapaticos blancos! _yo le insistí para que lo atendiera, y efectivamente, zapaticos blancos cerró el negocio, eso sí, quedó bautizado zapatico blanco.

El sabía que lo llamaban así, pero lo más increíble es que cuando salió del potrero, los zapatos  seguían  igual de  blancos,  ¿como  lo  Hizo?,  ¡sabrá  Pacho !_  Terremoto, recuerdo que ese verano fue muy fuerte hace mucho tiempo que  no ha habido un verano igual, como se adelanto el verano, el viejo Vicen afirmaba que cuando en septiembre octubrea, en octubre noviembrea y en noviembre diciembrea, ese hombre es el que más sabia de la región, así que esto se va pa’ largo.

_¿Felipito, y como hicieron con el pasto? _ La verdad es que mucha gente quedó mal con los créditos de los bancos, de Santa marta y Barranquilla, así que para atender a los clientes, abrieron una sucursal del primer Banco.

Dice Terremoto _Pero si no había plata, ¿qué iba guardar en esa jodía de Banco?

_No creas Terremoto, el ganadero vendía el ganado antes de que se muriera, yo no me deje coger por el verano porque conseguí alimento en Santa Marta y me traía el campero lleno de raciones, en ese entonces en el mercado conseguía, la hoja de yuca, o el desecho del arroz, la levadura de cerveza se la mezclaba con melaza y sal._ ¿Felipito, en esos veranos, si uno no viaja a Santa Marta se jode, porque, ¿ qué le da al ganaito? _ No, señor, mira terremoto, ¿cómo se llama esa Pepa que coges en el monte para mandarle a la niña Elle? _Ah, tu dices corozo, _ respondió

Terremoto. _Exacto, la fruta del corozo, se lo mezclas con la melaza y la sal; las hojas de la yuca, las hojas de matarratón, pero mira, el mejor….el vástago del guineo así, que no hay disculpas que el ganado se muera," esta finca no tiene golero propio" _pero,  Felipito, y a los pastos ¿Qué se le da, ahí está la   jodia, cierto? Jaime Caballero (Jimy) sacaba un ganado gordo,  hermoso y no tenía que ver que fuera verano, los hijos le insistían que debía tecnificar la finca, comprar semilla uno A, el respondía _Si yo en verano no puedo comer ensalada, sí que menos puedo darle al ganado. Yo mismo comprobé, cómo alimentaba al ganado _un día, Terremoto, vi un movimiento en un bosque de Dividivis, allí estaba el ganado de Jimy, comiendo hoja, ramaleando y ese ganado estaba gordo. Ojo y vista, Terremoto "el ojo del amo engorda el caballo".

_ Bueno, imagínate que Toño, el de la carretilla, le había prometido en esos días a la mujer, el juego de sala, _este año Carmen si, sin falta te compro los muebles, le decía _, pero sentados en la puerta de la casa, de pronto una brisita los refresco, entonces Toño mira el cielo señalándolo, mira Carmen allí va tu sala la briza se lleva las pocas nubecitas, así que nada de lluvia. _No entiendo porque a ese Señor tan elegante, le dicen Carretilla, Felipito, que jodides?

_ Cuando Pivijay coloca un sobrenombre es por algo, había llegado de estudiar del extranjero y el papá le encargó que el trajera la mejor carretilla que viera en el almacén del pueblo, él había criticado que esa porquería de carretilla que había ya no servía para nada, llegó a donde Don Gumer, y pidió la carretilla más grande que tuviera que su papá pasaba a pagarla, el viejo Gumer le sacó la mejor, y sin más salió del almacén con ella, me la llevo ya._ don Gumer le decía, oye espera que……_¡No¡ me llevo ésta, no se hable más. _Pero muchacho espera que…_

alcanzó a decir el viejo Gumer  _ pero Toño, sin escuchar se montó en el campero todo orgulloso, al  llegar a la finca el papá le preguntó _oye está muy buena la  carretilla pero no veo la llanta. _Mira, papá, ¿tu crees que una carretilla tan buena a ese precio viene con llanta? No, la llanta la tienes que comprarla aparte, porque así viene, el papá decía que nunca le había pasado una cosa así, pero como la carretilla es tan fina, ni modo… _y Toño orgulloso le mostraba cada pieza de la carretilla presumiendo de la compra.

En la misma semana se fue a la feria y compró el ganado más fino de la región, diez vacas Pardo Suizas finísimas, orgulloso llegó mirando por encima del hombro y presumiendo de lo que había pagado por cada una, decía que en Pivijay él tenía el ganado más fino de la región.

Cuando iba afanado a comprar un suplemento para sus vacas, lo para Gumer, y le dice_ Toño, pasa a recoger la llanta de la carreta que dejaste tirada en el almacén Con sorpresa contestó Toño_ ¿¡Cómo!, acaso viene con llanta? Entonces no es tan fina como yo creí.

En el pueblo muchos oyeron, comentaban como era de atembado, cuando se ha visto que se venda una carretilla sin llanta. Así que le clavaron su apodo, menos mal que esto ocurrió primero porque si no le dirían peor. Las vacas Pardo Suizas finísimas, no aguantaban el calor de semejante verano entonces Toño fue al pueblo y contrató un electricista; todos extrañados comentaban_ ¿ahora que habrá inventado Toño ? Compró diez abanicos de techo, una planta eléctrica y muchos bloques de hielo y los instaló en el corral. Un corral con abanico, nunca visto. Por supuesto a una temperatura de mínimo cuarenta grados, era demasiado para el ganado finísimo, no aguantó.

_En la finca Ricaurte también estábamos afanados, teníamos comida pero y ¿ agua? Se estaban secando las tapas (ojo de buey) y los playones estaban al mínimo, Rafa playón, que así le llamábamos porque nunca salía del playón, siempre los estaba limpiando, sembrando con paja alemana, reparaba los le vantes, decía que se había quedado sin trabajo, porque así en verano no podía tocar para nada los playones, la tierra tan seca pierde su capa de humus, y que paja iba a salir. Así qué yo le pedí junto con Nelman que buscáramos agua. _ ¿Felipito, agua a donde? _ Pues cavando la tierra, tu papá Nelman buscaba una varita de matarratón en forma de horqueta como la que tu usas de cauchera pero sin el caucho.

Terremoto preguntó_ ¿y esa jodida para qué? _ Nelman, la agarraba por cada una de las puntas y la horqueta le jalaba asía bajo en donde debíamos cavar, _ nosotros éramos un poco incrédulo. Nunca le fallo, conseguimos hacer cinco de seis, el único que no hicimos era porque estaba cerca de una tapa y podía ser la misma agua de la tapa que resumía en el pozo.

El mas teso fue el que encontramos a veinticinco metros de profundidad, a los cinco metros siempre empezábamos a anillar, Rafa Playón bajaba izado por una cuerda, él lo único que pedía era ron y cigarrillo y nosotros mientras le ayudába mos izándolo y sacando la tierra que nos mandaba, el Médico, nos regañó cuando supo de los cigarrillos y el Caña. Extrañado Terremoto dice_ ¿Por qué Felipito, si Lucho, no, molesta por eso? -Yo le expliqué_ porque a esas profundidades la tierra despide unos gaseas peligrosos, hubiera podido volar como pólvora. ¡Cigarrillo combinado con Ron! En esas profundidades.

A Rafa Playón no le pasó nada, de pronto porque como andaba metido en los playones, tiene una salud de Roble. _Felipito, todavía no sale de allí, pero lo bueno es que también sabe arreglar todos los radios.

_Si, el es radio-técnico yo le llevaba todas las revistas de mecánica que compraba. Así que sabe más que muchos de ciudad._ ¿Cuéntame, de los posos cual es el mejor para ti?_ Mira, Terremoto, cuando saques agua del pozo más profundo que está cerca del corral, no la uses para reguío, tienes que tener en cuenta que es agua azufrada. Dale, toda la que puedas al ganado, porque además de mantenerlo bonito lo desparasita.

_ ¿Oye, y al fin si sirvió ese banco, en Pivijay? _ Claro_ contesté_ Es el mismo que tenemos hasta hoy, en esa época se mantuvo por un milagro llamado Gamarra.

Estaba todo los ganaderos en fila para acercarse a abrir sus cuentas, unos con mucho otros con poco, pero todos presumiendo de su" bojote de plata que no lo salta un carnero". No importa que este verano nos tenga castigado, Pivijay va a tener banco propio.se había formado una gran fila en la puerta y el gerente saludaba a todos, de pronto vio un hombre de tres punta, sombrero alón, mochila terciada, con un par de mulas de cabestro, el gente se le acerca y le pregunta con aire de extrañado_ ¿ En qué le podemos servir, esta fila es para entrar al Banco? _ Yo soy Gamarra, aprovechando que estamos en verano, aproveché a bajar al pueblo a traer estos ataditos de plata, a ver si usted me los guarda en su Banco. _ Al oír esto, los clientes despejaron la fila, el Banco tuvo que cerrar para contar los bultos de dinero que trajo Gamarra.

En cambio por la falta de plata de los clientes que visitaban a Morrón, éste decidió matarse…si, corrió la voz que Morrón, se había muerto, todos los dolientes al saber la noticia hicieron una colecta, pagaron las deudas del difunto, colaboraron con la viuda mientras Morrón, estaba encerrado tomando Caña, lo que no sabía es que el lotero que siempre pasaba a dejarle el billete de lotería al ver que se había muerto cogió el billete y lo guardo en su bolsillo. Ese fue el billete premiado desde ese día, al lotero no lo volvimos a ver.

Cuando el Médico supo la noticia en Santa Marta, que Peyo Morrón había muerto, inmediatamente salimos para Pivijay; el hombre había sido muy especial, servicial para todo, un hombre de confianza, nos recogía el cheq ue de la leche y lo guardaba hasta que llegáramos, no había tiempo que perder para acompañarlo a su última morada, en el camino nos paró un retén de la Policía, siempre en los retenes reconocían al Médico y no le ponían problema, ya que viajábamos armados, pero en esta ocasión el Policía insistía que no conocía al Médico y que cómo podía demostrar que era Médico, ya el patrón le había mostrado el desprendible de pago del salario en la institución, pero no aceptaba razones_ ¿qué otro documento tiene para demostrar que usted es Médico, yo como se que usted es lo que dice ser?_ Varias veces le había insistido que sacara el carnet, para que no tuviéramos problemas, yo esta vez la veía negra ; entonces dice el Médico,_ Señor agente, la única forma que tengo para probar que soy Médico, es que tú estés en la mesa de cirugía y yo tenga en mi mano el bisturí._ Inmediatamente el agente, levantó la cadena y nos dejó pasar.

Al Médico mucha gente lo conocía en la región por ser médico, muchas veces me tocó asistirlo en algún rancho porque se venía un bebe a toda, le servía de enfermero, pero calmando al familiar, eso sí, regañaba, porque traían hijos sin estar preparados ni tener medíos económicos _decía _esta vez pasábamos, pero no hay próxima, tu vieja se muere en otra ocasión. El Médico, sabía un método que no necesitaba hacer Cesárea, ponía los pelaos listos para salir, (cabeza abajo); se lo enseñaron en la Javeriana y lo aplicó durante toda su carrera.

Llegamos a Pivijay, la primera persona que nos recibió fue Peyo Morrón, con sorpresa y alegría le preguntamos por su salud. Estábamos viendo un Lázaro, un resucitado. El contestó que nunca había estado tan bien, solo que me dio la depre y me encerré. De seguido nos contó que el nuevo Banco había traído mucho movimiento al pueblo, la plata se estaba quedando en Pivijay, y ya habían pagado nominas por intermedio del Banco_ por cierto ya puedo consignarles el cheque de la leche en el Banco_ dijo Morrón. Al Médico este ofrecimiento lo calmó y no le reclamó al resucitado.

En Pivijay, siempre hubo un zorro que conseguía convencer con sus encantos, pero sobre todo con halagos, pero a cambio la otra parte no recibía nada y más si el encantado era un presumido. El viejo Pacho chuzo, compraba y vendía bestias se enamoró un día de un caballo Capón Castaño del que era dueño Catapila, así lo conocía la gente porque él mismo pregonaba que le gusta tanto el trabajado que era" la última Catarpila en el mundo".

Pacho Chuzo, que sabía mas por viejo que por diablo, le hizo más visitas que político en tiempo de elección, o que a novia nueva, así que le convenció de que debía salir de esa bestia porque estaba gastando en un mal negocio, se podía morir en ese verano, en cambio. Pactaron por $700.000 pesos Pacho Chuzo lo recogería, a la Finca La Cautiva, así se ahorraría el transporte al día siguiente. La hora acordada eran las 7 a.m. Catarpila como estaba tan ocupado llegó tres horas después y Pacho Chuzo como tenía que ahorrar transporte llegó 3 horas antes, se montó en la bestia y sin problema llegó a la feria; en la Finca la Cautiva, Pacho chuzo dejó tres patos Canadienses como parte de pago y que luego arreglaban.

Catarpila lo encontró en la feria, _Pacho Chuzo, como usted sabe no puedo demorarme porque debo regresar inmediatamente a la Finca, así que cuénteme la plata que me voy_ Pacho Chuzo, le dice _como me acaban de pagar una platica por la bestia toma estos Doscientos mil pesos, y como yo quiero pagarte y tu tienes el rancho caído, te tengo 100 bloques de cemento así te ganas la diferencias de precios porque en el pueblo te cuestan el doble, y yo te los entrego en tu casa, mira que me estoy dando chuzo para arreglar estas cuentas. Catarpila satisfecho se jactaba del negocio con su compadre Ñeri.

El compadre Ñeri, aburrido de tanta presunción le dice _esos patos Canadienses únicos en la región los están buscando en la vereda, disque son robados, y sabes ¿en cuánto vendió el caballo Pacho Chuzo? Se lo vendió a Alvarito en $1.100.000 en efectivo. _ Catarpila se reía e insistió en el buen negocio, se había librado de un caballo tan malo, que lo único que hacía era comer, pero por más que hablaba se la embarraba. _ ¿Oye Felipito, que decían en el pueblo de este man?_ ¿Que iban a decir?, al otro día mandaron a buscar los Patos Canadienses que se habían perdido. Pero "como el que no considera lo que tiene como la riqueza más grande, es desdichado aunque sea dueño del mundo" Epíteto, lo decía hace muchos siglos.

_ ¿Cuánto duró el verano, que no se acaba este cuento Felipito? _Este verano duró más que una semana sin carne. Fue el verano de 1992 duró casi todo el año, por culpa del Fenómeno del Niño _ yo si oigo a cada rato eso del Fenómeno del Niño, pensé que era un fenómeno nuevo. Además que es esa jodida de un Niño raro_

Mira, Terremoto, cuando el clima se comporta extraño, mucho agua o mucha sequía, se dice que es culpa del Fenómeno del Niño, en 1939 duró dos años y cuatro meses, los más largos son hasta un año, fue como si fuera un niño como Tu, Terremoto. _

Pero como ese sol quería agua, cuando empezó a llover lo hizo con fuerza, el cielo se rompió y todos estábamos felices. Ya que podíamos sembrar, desparasitar el ganado, marcar, limpiar los potreros, en fin volvió el trabajo agradable del campo. En verano no se debe tocar ni una mata en el campo.

El invierno es la alegría de la región la tierra de una vez retoña y te agrádese todo lo que le puedas dar. Al solo contacto de las góticas de agua con la tierra hace brotar de una vez la naturaleza. Habíamos pasado una temporada en que la falta de agua nos demostró que el agua vale más que el oro. Hubo veces que tirábamos la toalla, pero al momento teníamos que recogerla solo de pensar que la gente de la finca Ricaurte nos esperaba.

Lucho Landrovers, el Ñato, Winc cada una de estas personas colocó su grano de arena para que esta empresa siguiera adelante. _me acuerdo del viejo Wincho, Felipito, llegaba negrito del polvo, _ Nombre, Terremoto, Winc es negro, lo que llegaba era mono, rucio, pero enseguida que se bajaba del campero es a ver qué le pasa al tractor, la motobomba, la guadañadora de la finca, el es el culpable del buen término de cada viaje, no salíamos sin que revisara el carro. Si no podía ir en el viaje, le llevábamos el "fistoque ese" nadie en Pivijay te dice el nombre de una pieza, sino por el nombre de fistoque.

Lucho Landrovers siempre me hizo la segunda cuando el Médico no podía viajar. Para mi compadre Lucho el viaje era toda una novedad, a pesar de ser un hombre de ciudad cuando llegaba al monte se ponía las botas de ganadero. Llegaba a la finca y el personal se alegraba enseguida porque él siempre llevaba las neveras llenas de líquido. Toda una novedad, como sería que a un carajo le llamaban Coca Cola, porque se bajo del campero en el camino y en una tienda de bareque pidió _deme una Coca Cola bien helada.

La tendera se carcajeó _le dice_ muchacho, tu estas a muchos kilómetros de una de esas, y menos helada, el letrero que tu ves es viejísimo, aquí tomamos agua de maíz.

El Ñato, que realmente era ñato, Nos manejó por mucho tiempo, lo molestábamos con el cuento de que cuidado se ahogaba cuando se metía en la regadera,_ ¡cuidado te ahogas con el agua que te entra derecho por la nariz! El nos respondía_ No importa que mis hijos salgan ñatos, lo importante es que respiren.durante los viajes nos alegró con los cuentos de Cuco Valoy, Daniel Santos, Rojas Pinilla y los bacanes de la década de los 70-80. El siempre nos contaba el cuento del General Rojas Pinilla, de cundo le manejaba a toda, acelerador al piso, por los caminos del Magdalena, un chevrolet Impala negro cuatro puertas, ocho cilindros. El General le decía _ ¡aguanta Chato, aguanta que el país me necesita! _El Ñato riendo decía_ por mucho General, también le tiene miedo a la muerte. Je...Je...Je.

_Terremoto, cuando vuelvas al pueblo, camino Fundación –Pivijay en la primera bomba de combustible, pregunta por el Paleto, él es una enciclopedia viviente de la región es un salvavidas, el médico de los carros: hecha grasa ajusta tuercas, encuentra que los ejes de las llantas se han desajustado y avisa si la transmisión se va a caer o si le falta algún fistoque, como le paso a una gente que viajaba en un carro Ruso: llegaron a la bomba varados, discutiendo por el motivo del daño.

Paleto, miró, revisó y con sorpresa dice_ ¡oigan aquí lo que falta es el tanque de la gasolina! Efectivamente antecito de llegar, perdieron el tanq ue de la gasolina, y no lo echaron de menos. Paleto, pasa debajo del cárcamo de la bomba es el hombre más informado de la región, una estación meteorológica siempre sabe por el color del barro, qué camino está dañado en la región, sabe que no se puede entrar en la zona porque no ha llegado el tractor de fulano o zutano, que en tal parte no llueve, pero lo más loable es que ha sacado dos hijas profesionales apunta de su oficio engrasador, por eso cuando te diga _hay que arreglar el fistoque, bajar el fistoque, comprar el fistoque. No preguntes, lleva la pieza de muestra y compra el repuesto igual y mándale una fría te dirá _ ¿santos quieres misa? No te olvides de darle mis saludos, del viejo Pipe.

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